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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 25/09/17 (1) - ver ahora
Transcripción completa

Javier, creo que..., que no te estás dando cuenta de una cosa

y es que..., Mila está vulnerable;

y puede que se esté confundiendo contigo.

Y tu mujer, cariño, soy yo. Y te quiero mucho.

Y sé que no te estoy dedicando todo el tiempo.

Pero tu mujer soy yo.

Así que me gustaría que... que os distanciarais.

Por supuesto.

-¿Qué tal? ¿Cómo está Mila?

-Bien. Le vamos a dar el alta en un par de días. -Ajá.

-La he dejado en la habitación con Blanco.

¿Pasa algo?

-Pues mira: mira, yo no sé si es mi intuición

o si son celos por primera vez en mi vida, pero...,

pero pasan demasiado tiempo juntos y yo creo que deberían distanciarse.

Sinceramente. No sé, ¿tú qué opinas? -Sigue tu intuición.

Mila, quiero decirte algo importante.

Verás: después del beso del otro día...

No, no hace falta que digas nada.

Yo sé también lo que te pasa porque siento lo mismo.

Sé que es difícil, pero no puedes seguir ocultando tus sentimientos.

No te equivoques, Mila. Yo quiero a Natalia.

-Y yo pensaba que estaba llevando mejor el tema de la separación

pero es que veo..., veo que no.

Y que a veces tengo una rabia tremenda,

que me apetece darle patadas a todo...

Y creo que es que Ramón ha hecho las cosas muy mal.

Y yo me siento una estúpida.

Y ahora tú dirás: "En casa del herrero, cuchillo de palo", ¿no?

-No. No te voy a decir eso.

Pero a lo mejor no tendrías que ser tan dura con Landó.

-Yo pensaba que estabas de mi lado.

-No es una cuestión de estar de tu parte o de la parte de nadie.

Simplemente, tú lo estás pasando mal,

pero bueno, hay que ser conscientes que él seguramente

también lo está pasando muy mal.

-Es que a lo mejor una amiga de lo que tiene que ser consciente es

de que la persona que tiene delante lo que necesita es que la apoyen.

-¡Pero Lucía!

-Blanco, Pepa.

-¿Qué pasa con Blanco?

-Pues he visto cómo se besaba con Mila, con mi cuñada. -¿Qué?

-Sí. No me quito esa imagen de la cabeza, Pepa. ¡Les he visto!

Es que..., no me lo puedo creer.

-Ya me imaginaba que pasaba algo raro, claro.

El otro día te dijo que tenía guardia.

-Y era mentira. -Era mentira.

-Era mentira. Se ha ido a montar en parapente,

han pasado una noche juntos... -¿Qué?

-Sí. ¡Con mi cuñada! O sea, ¿tú lo entiendes?

Natalia, Natalia, ¿Estás bien? ¡¿Que si estoy bien?!

¡No, no estoy bien! He visto cómo te besabas con Mila.

Por favor... ¡Así que no estoy bien!

¡Estoy cansado de decirte que fue ella la que se lanzó!

¡Pues me da igual!

Rodrigo llega al hospital aquejado de malestar general, fiebre y mareos

que empezaron hace 24 horas y que han ido a peor.

-Mírame tú la temperatura. -A ver.

-Que si no yo cambio los números, ya sabes.

Gracias, cariño. -Nada.

-Perdona, ¿eh? -Que no, que no pasa nada.

-La costumbre. -Madre mía.

39,5. Es como un niño. Bueno, es mi niño.

He estado casada con él 12 años, como pareja no funcionábamos por...

Bueno, pues por muchas cosas.

Pero nos seguimos queriendo y cuidando mucho.

De hecho, desde la separación, hemos seguido como..., como siempre.

No..., no sabe cuidarse solo. Está muy perdido.

-Hola. -Hola. Pasa.

-Perdón. Pensé que me atendería el doctor Dacaret.

-No. Te voy a atender yo. -Ah, bien.

-¿Cómo te llamas? -Rodrigo.

-Rodrigo, cuéntame, ¿qué te pasa? -Bueno, estoy hecho un ecce homo.

Me caigo de dolor, de fiebre..., vaya, muerte en general.

Seguro. -Vaya. Túmbate, por favor.

-Sí, gracias. -Eso es, ¿te ayudo?

-No. Ya. -Tranquilo.

A ver: ¿te ha pasado algo últimamente?

¿Algo que te haya podido provocar esto,

o has comido algo en mal estado...?

-No. Si como muy sano. Soy vegetariano.

-¿Has viajado últimamente? -No. No, pero ya me gustaría, ya.

-Perdona, son muchas preguntas. ¿Has cogido frío?

-No. Bueno, sí. El otro día. Amanecí con el culillo asomando.

Lo tenía más frío que un polo. Como duermo desnudo, ¿sabe?

Pues a veces me destemplo.

-Incorpórate, por favor, que te voy a auscultar.

-Sí, claro.

¡Ay, ya!

-Te levanto la camiseta... -Sí.

-Respira...

-¿Puede ser que sea una neumonía...?

-Calla... Perdón, es que, si hablas,

no puedo escuchar nada. -Ah, perdone.

-Gracias. -Como no estoy acostumbrado, ¿sabe?

-Ay... -Perdón.

-Nada. Respira profundo, por favor. -Sí.

-Profundo.

Vale.

Te puedes tumbar. -¡Ay!

-¿Bien? -Sí.

Quizá es una otitis o una faringitis, ¿no?

-Pero ¿te duelen los oídos?

-No, no. -¿No te duelen? -No.

-¿Entonces?

-Bueno, es que lo he leído en Internet, ¿sabe?

-¿Y la garganta te duele? -No, tampoco.

-Bueno, a ver: abre la boca, por favor.

Eso es...

Nada. Está todo bien: ni otitis ni faringitis.

Y la auscultación pulmonar está bien. -Ya.

-O sea que también podemos descartar la neumonía.

-¿Algún caso como este puede acabar en cáncer?

-Rodrigo, tranquilo. -Sí.

-Mejor vamos paso a paso. -Bien.

-¿Vale? Te voy a hacer algunas pruebas.

-Vale.

¿Me quedo aquí, en la camilla, ¿no? Sí, bien.

-Rodrigo presenta rigidez de nuca, que es un síntoma habitual,

con una fiebre tan alta como la que él tiene.

Todo indica que sufre una infección. Pero la focalidad no parece clara.

Si tuviera que arriesgarme, diría que puede estar sufriendo una meningitis

o una infección respiratoria.

Vamos a hacerle una analítica, una radiografía torácica,

un hemograma y un estudio del fondo del ojo.

Eva Costa llega al hospital con un fuerte dolor en la espalda

que se le irradia al glúteo

y le provoca un adormecimiento en su pierna derecha.

Jesús, una silla, por favor.

Soy el doctor Blanco. No se preocupe.

Sí. Bueno, Máximo... Siéntese ahí...

A Triaje. ¿Os acompaño?Vale.

Venga. A ver, vamos a comprobar la fuerza...

Levanta hacia arriba, haz fuerza... Vale, y ahora hacia abajo.

¡Uf! No, no, no. Eso es.

Me duele. Vamos a probar con la otra.

Lo mismo, ¿eh? Vale.

A ver. Y ve contándome qué ha pasado.

Mira, el otro día, ensayando una coreografía,

en uno de los giros me caí... Ya.

Y empezó a dolerme la espalda, el glúteo, lumbar...

Ajá. ¿Has ido a tu médico de cabecera?

No. No he ido. Seguí con las clases, no le di importancia.

Me tomé unos analgésicos y pensé que se me iba a quitar,

-Está bastante desesperada. Me he asomado a sus clases

y hay movimientos que le cuestan, que le producen dolor;

pero ella sigue. -Ya.

-Porque es muy sufrida la niña. -Ya.

-¡Uf! No me gustaría nada tener que dejar colgados a mis alumnos.

Y todavía menos dejar de bailar. No sé hacer otra cosa.

No me imagino de ama de casa esperando todo el día a mi marido.

Que además nunca está.

-Oye, cielo. Que..., que no voy a comer;

lo siento mucho pero he venido al hospital con Rodrigo;

está casi con 40 de fiebre. Está fatal.

Vale, lo siento, de verdad. Venga.

Bueno pues... Pues luego te llamo, Jose. Venga, hasta luego.

¿Qué tal? -¡¡Hola!! ¿Cómo estás?

-Pues aquí estamos. He venido acompañando a Rodrigo.

Estaba con una fiebre altísima. -Vaya, lo siento muchísimo. -Ya.

-¿Y qué tal os va? Que hacía mucho tiempo ya que dejasteis la terapia.

Marisol y Rodrigo,

estuvieron haciendo terapia de pareja conmigo hace un tiempo,

porque estaban teniendo problemas con su intimidad.

Y aunque tenían muchísima complicidad juntos,

siempre pensé que no iban a poder solucionar la relación.

-Bueno, es que al final no hemos separado. Hace nueve meses.

-Lo siento mucho. -Nada. Lo mejor para los dos.

-¿Sí? -Sí. Ya sabes.

-¿Cómo lo lleva Rodrigo? ¿Cómo está? -Rodrigo está fatal. -¿Sí?

-Está confundido, muy solo, tirando muchísimo de mí...,

casi parezco su madre en vez de su exmujer.

-Vaya plan. -Ya.

-Bueno, cariño. Voy a estar todo el día por aquí.

Si te apetece charlar, pues me buscas. -Sí, gracias.

-¿Y sigues cantando? -Sí.

-¡Ay, dios mío, de verdad, qué envidia! Lo bien que cantas.

Venga, linda. -Hasta luego, bonita.

Pásame el martillo, por favor.

-Pensaba que Tomás era tu marido. -Eh..., no.

No, mi marido se llama Enrique. Nos conocimos..., bueno,

los tres nos conocimos en la facultad estudiando económicas,

y..., nos enamoramos Enrique y yo, nos casamos,

se hizo un magnate de las finanzas mi marido,

y él y yo montamos una escuela de danza.

Nos hicimos socios.

Bueno, vamos a tener que hacer más pruebas.

En la exploración he comprobado que Eva

tiene fuerza en la pierna derecha,

pero la movilidad y sensibilidad están limitadas.

Esto puede deberse a una lumbociatalgia o a una radiculopatía

Rodrigo se sometió a una radiografía de tórax

para dilucidar la causa de su malestar y sudoración.

La doctora Ortega ya tiene los resultados.

-Hola. ¿Qué tal, Rodrigo? -Hola.

-Mira, tengo los resultados.

-Oiga: he pensado que mejor que no me lo diga así, de sopetón.

Mejor que..., parpadee dos veces y así sabré que es algo malo. ¿Vale?

-A ver: en la analítica veo que tienes una leucocitosis alta.

Es decir: tienes una infección. -¿Una infección de qué?

porque en la radiografía y el estudio del fondo de ojo son normales.

Podemos descartar la meningitis y la infección respiratoria.

-Ah, o sea: ¿que creía que tenía meningitis y no me lo ha dicho, ¿no?

-Sospechaba que tenías meningitis. -Ah, vale.

-Y no te lo dije, pues porque estás un poco nervioso;

no quería ponerte más. -Vale.

-Para descartar definitivamente la meningitis,

te tenemos que hacer una punción lumbar.

-¿Una qué? -Una punción lumbar.

-¿Y qué es eso?

-Extraemos líquido cefalorraquídeo para analizarlo.

-¡Fff! Y eso duele, ¿no?

-Hombre, es una punción en la columna vertebral. Duele. No para morirse,

pero no te quiero engañar, duele.

-Ya. Bueno, ya que los resultados han salido bien y las radiografías,

mejor no hacemos lo de la punción lumbar y ya está.

-Pero Rodrigo: si no hacemos la punción y tienes meningitis...

-Sí. -Con el tiempo, puedes empeorar.

-Ah, vale. -Es mejor que la hagamos.

Mientras tanto, te voy a poner antibiótico de amplio espectro.

Si la punción sale bien, te podrás ir a casa. -Bien.

-Eso sí: tienes que hacer reposo... -Sí.

-E hidratarte. -Bien, bien.

-Y si te encuentras peor, pues vuelves al hospital, claro.

-Sí. -¿Vale? -Gracias.

-Pero ¿me estás escuchando? -Sí, sí, sí. La estoy escuchando.

Es que estoy mirando a ver qué es meningitis, ¿sabe?

-Eh... -Pero la escucho igual, ¿eh?

-No..., no te lo recomiendo.

Es mejor que no mires cosas médicas en Internet. Confía en mí.

-Ah, vale. -¿Vale?

-Gracias. -Nada. Estate tranquilo.

-Sí. -Enseguida viene una enfermera.

Hasta ahora. -Gracias.

-Hola. -Hola.

-Oye, que siento haberme ido de sopetón el otro día, ¿eh?

-Bueno, un mal arranque lo tiene cualquiera.

-Bueno, a lo mejor tuviste algo que ver también.

-Lucía..., somos amigas;

y en realidad, las amigas están ahí para decirse las verdades

aunque no sean agradables de escuchar.

-Pero ¿qué pasa, que me quieres decir algo?

-Creo que Landó está teniendo un problema con el alcohol.

-¿Qué dices? -Lo he hablado con Blanco,

que es el que más tiempo pasa con él y..., y me lo ha confirmado.

-Andrea: que si Ramón tuviera problema con el alcohol,

los niños y yo nos habríamos dado cuenta, vamos:

es que lo sabría todo el hospital, ¿no?

-Bueno, no sé. Si fuera solo una suposición no te lo diría.

Bueno: si en algún momento quieres hablar de ello conmigo, que...,

que sepas que aquí estoy. -Vale, gracias.

Ramón. ¿Qué tal?

El Dr. Blanco le realiza una radiografía lumbar a Eva,

su paciente con un fuerte dolor en la espalda,

para descubrir el porqué de los problemas que sufre.

Eva, acompañada de Tomás,

espera en Boxes los resultados de la radiografía de columna lumbar

que le ha realizado el Dr. Blanco.

-¿Me puedes explicar una cosa? -Dime.

-¿Cómo puedes estar dolorida y en la cama de un hospital

y seguir tan radiante?

-¿Y cómo es que después de tanto tiempo

me sigues diciendo cosas tan bonitas.

Hola. ¿Qué tal, cómo estás? Hola. Bien

En la radiografía de columna lumbar no hemos visto alteraciones.

Por eso le hemos dado analgésicos para el dolor.

La vamos a mantener en observación.

Pepa, cuando termines, por favor, ponle el tratamiento a Eva.

Cuando acabe me ocupo. Bien.

Después paso a veros un rato.

Por cierto:

¿habéis avisado a tu marido de que estás aquí, en el hospital?

Eh..., no. No creí que fuera necesario.

Trabaja fuera de España y no quería preocuparle.

¿Es grave? No, no. Espero que no sea grave.

Perdonad mi indiscreción, ¿eh? Luego vengo. Hasta ahora.

Hasta luego.

Rodrigo tiene que regresar al hospital.

Sus síntomas parecen haberse agravado a pesar del tratamiento.

-No vuelvas a presentarte así en mi casa, por favor, Rodrigo.

La próxima vez me devuelves las llaves.

-Es que... -En cuanto salgas de aquí.

-Es que tenía que decirte algo. -¿Qué tenías que decirme?

-Nada, nada, nada. Déjalo. Oye, ¿tienes el táper?

-Sí tengo el táper? ¿Para qué quieres un táper?

-Es que es mi caca. Es por si me muero,

se lo das a la doctora; para que lo analice.

-¿En serio? -Sí.

-¡Uy, Rodrigo! ¿Qué ha pasado? -Tiene 40 de fiebre y está delirando.

Nos lo hemos encontrado en el balcón de su casa dando gritos como un loco.

Y además ha montado una buena porque la policía estaba allí y todo.

Porque, si no llega a ser por ti, estamos en comisaría ahora.

-Vamos a Reanimación, por favor. -Vamos.

-Marisol, te tienes que quedar aquí. -Vale.

-Un segundito... -Sí.

-Perdón. Eh... -Marisol, no puedes estar aquí.

-Lo sé, lo sé. Es que mire: Rodrigo me dio antes un... un táper con su...

con sus, con sus heces.

-Marisol, meningitis. -Es mejor que salgas, por favor.

Vuelve a la sala de espera. -Meningitis.

-¿Es meningitis? -Sí. Meningitis.

-Rodrigo. -Sí.

-Tranquilo, ¿vale? Mírame a mí. -Ya.

-Necesito saber si te duele el cuello.

A ver: ¿ahí te duele? -No.

-Y lo puedes mover bien. -Sí.

-Ahí. Hasta el fondo, bien. A ver ahora...

¿Ahí duele? -No.

-Vale: te voy a hacer una exploración abdominal.

-Sí. -¡¡Aaa!!

-¿Ahí duele? -Sí.

¡Aaa! -Vale, vale. Respira...

¿Ahí también? -También.

Ah, también ahí. -Hay que repetir la analítica.

Y le vamos a sedar para que descanse. -Muy bien.

-Venga, tranquilo. -Gracias.

-De nada. Tranquilo, ¿vale? Respira tranquilo.

-Gracias... Gracias.

-Hola. -Hola.

-¿Otra vez por aquí? -Sí.

-¿Qué pasa, cariño? -Nada. Que me cuelga mi novio...

Yo qué sé. -¿Por?

-Porque al principio estaba muy comprensivo con Rodrigo y...,

y ahora, pues claro: no comprende qué hago aquí.

Y yo tampoco lo entiendo, Lucía. ¿Qué estoy haciendo aquí? -Ya.

Bueno, ya verás como todo va bien. -Ya.

-Yo también llevo un día, hija mía...

¿Quieres tomar un café? -Pues sí.

-Pues hala, vamos. -Pues venga.

Natalia. ¿Qué tal estás?

-Dime tú, ¿qué tal estás, después de besar a mi marido?

-Oye, eso no tiene nada que ver con...

-¿No tiene nada que ver con qué? ¿Con qué, Mila? ¡Tú eres mi cuñada!

¡Y te he querido toda la vida! ¿Vale?

Que ahora estés como estés no justifica absolutamente nada.

Solamente espero que te arrepientas, ¿vale? Que te arrepientas.

-Natalia.

No me arrepiento.

No puedo decirte que me arrepiento porque no me arrepiento.

-Ibas al hospital, ¿no? -Sí.

-¿A ver a mi marido? -Sí.

Y ahora no es por una cuestión médica.

-Me da exactamente igual. ¡Me da igual!

-Hola. -Hola, ¿qué tal, cómo te encuentras?

-Mucho mejor. ¿Dónde está Marisol? -Está fuera. -Ah.

-A ver: la leucocitosis ha bajado, es buena señal.

Pero sigue habiendo algo raro y no sé qué es.

¿Sigues teniendo el táper?

Es que es buen momento para analizarlo. -Sí.

Ah, ¡mierda! Lo tiene Marisol en el bolso. -Ah.

-Hola, ¿se puede? -Ah, Marisol.

-Sí, pasa. -¿Cómo está?

-Está mejor. -Escucha: dale el táper a la doctora.

-Ay, Rodrigo: no me puedo creer

que haya tenido esto todo el día en el..., en el bolso.

-Mar, ¿lo puedes llevar a analizar? -Sí, claro. -Gracias.

-Mire, doctora: he hecho fotos de toda la semana de mis cacas

por si le sirve de algo. -Rodrigo, por favor.

-Fotos de mis cacas. -¿sabemos qué puede ser?

-Eh, tengo alguna sospecha.

A ver, Rodrigo: necesito saber si te has bañado en algún pantano

o en aguas estancadas o... -No.

-¿Has comido algo en mal estado? -No.

-No, pero el otro día estuvieron..., estuvo con mi novio.

Salisteis de caza. -Sí, pero...

-Puede que hubiera alguna zona pantanosa por allí.

-No, no, no. -Pero ¿comiste carne de caza?

-Bueno, bueno, sí. Aunque soy vegetariano,

tuve que comer un poco

para confraternizar con el novio de Marisol;

-Lavarse las manos antes y después de ir al baño

o al preparar alimentos,

y evitar bañarse en zonas pantanosas o aguas estancadas

son algunos de los consejos que debemos seguir

para evitar el contagio de algún parásito intestinal.

Comer carne de caza poco cocinada es también un factor de riesgo.

Vale, creo que puede ser un parásito. -¿Cómo, un bicho? ¡Madre mía!

-Te voy a hacer una colonoscopia para confirmarlo.

-Pero eso es por el culo, ¿no?

-Es por el colon. -Ya.

-Enseguida vengo. -Sí.

-Le hemos hecho la colonoscopia a Rodrigo y hemos encontrado

una tenia de tres metros de largo.

La tenia o lombriz solitaria es un parásito en forma de gusano

que se sitúa en el intestino para alimentarse,

pudiendo crecer hasta los diez metros.

Hemos tenido que sedar a Rodrigo para tranquilizarle.

Dada la persistencia del dolor, pese al tratamiento,

le hemos hecho una resonancia

y Eva tiene una hernia discal en la L5.

Esto significa que la raíz nerviosa que pasa por la quinta vértebra

está lesionada.

Pepa, por favor, ponle corticoides para la inflamación

y tramadol y pregabalina para el dolor.

¿Y cuándo me vais a dar el alta? En cuanto se te pase el dolor.

Después tendrás que hacer rehabilitación

y te pondrán en lista de espera para la operación de la hernia.

Pues tendrá que dar mis clases Tomás.

No sé cuánto aguantará con todo el trabajo que tiene encima, la verdad.

Bueno, intentaré programar la operación para lo antes posible.

Se lo agradecería.

¿Sabes? Sé lo que es estar en casa sin hacer nada.

Hace poco estuve enfermo y..., pero vamos,

sobre todo lo digo por mi mujer.

Es adicta al trabajo y...,

se volvería loca si pasara un solo día sin trabajar.

Pues, por como hablas,

tu mujer me recuerda muchísimo al club de mi marido.¿Cómo?

Sí, al club de los adictos al trabajo, ¿a que sí?

-Sí, mira: ahí has dado en el clavo.

Bueno, cada uno es como es.

Sí, por supuesto. ¿O no?

-¡Hola! -Hombre, lucía. ¿Qué tal?

-Bien. ¿Y tú qué tal, cómo estás? -Ah, fatal. Yo me quiero morir.

-¿Por qué, qué pasa?

-Me han encontrado un bicho aquí de tres metros en las tripas.

-¡Ah! -¡Uf! Pero bueno, es lo que hay.

-Ya. Bueno, yo venía a hablar contigo. Pero...

Pero igual no es el mejor momento. -No, qué va. Quédate, quédate. -Vale.

-Y así me olvido de este alien que tengo aquí dentro.

-Bueno, ¿qué tal va todo? ¿Cómo...? ¿Cómo está tu relación con Marisol?

-Bien. Bueno, sabes que nos hemos separado. -Sí.

-Pero bueno, el divorcio fue bien, todo muy amigable.

Bueno, y seguimos hablándonos todos los días. O sea que todo bien.

-¿Y se puede saber por qué os divorciasteis al final?

-Bueno, porque se acabó el amor, la chispa, la llama..., no sé.

-Marisol me ha comentado que últimamente todo el mundo

está intentando que estés feliz, pero que tú parece que...,

no acabas de tirar para arriba. -No sé qué quieres decir.

-No sé, yo tengo la sensación como que tienes algo dentro

que te está carcomiendo, ¿no? Como ese parásito que llevas.

¡Pepa, Pepa, Pepa, por favor, espera! ¿Has visto a Natalia?

No. No la he visto. Escucha, escucha.

Si la ves, por favor, dile que..., tengo que aclarar una cosa con ella.

¿Que tienes que aclarar una cosa con ella?Sí.

¿El qué? Pero si ella te vio besando a su cuñada.

Otra. Por favor, ¡Vamos, escucha! ¡Te vio, Javier!

¡Escúchame! ¡Que fue un beso robado! ¿De acuerdo?

Mila está atravesando un momento muy complicado, ¿de acuerdo?

El cáncer es muy duro.

Y seguramente fue un impulso irracional.

Pero yo nunca voy a tener nada con ella.

La mujer de mi vida es Natalia. ¿Está claro?Vale. Vale.

Voy a intentar que hable contigo y te escuche. Lo voy a intentar.

Y ahora, si me permites, tengo prisa. ¿Vale?Gracias.

Rodrigo, el paciente al que se le encontró

una tenia o lombriz solitaria

de tres metros de largo en el intestino,

recibe la visita de la Dra. Ortega,

que le indicará el tratamiento a seguir.

-¿Qué tal, cómo vais? -Pues ya le ve.

-Sí. Oye, doctora: quería decirle

que creo que noto el bicho este que se mueve por dentro.

-De eso quería hablarte, Rodrigo.

-Doctora, es que... Rodrigo está leyendo todo el rato en Internet;

ya le he dicho que deje de leer. -Yo también se lo he dicho.

-Dice que el bicho tiene que salir por la puerta de atrás. -Sí.

-No. Sencillamente hay que tomarse unos medicamentos y ya está.

-¿Y ya está? -Sí, sí, ya está.

Son unos medicamentos desparasitantes,

como el praziquantel, y el gusano, sencillamente se muere.

-¿Y por dónde sacamos el cadáver este?

-No sacamos el cadáver.

El gusano se deshace y el cuerpo sencillamente lo reabsorbe.

-Ah. -Así.

-Tranquilo. Respira, voy a llamar a un celador, ¿vale?

-Perdone. -Tranquilos, tranquilos.

-¡Ay, Dios mío!

-¿Has hablado ya con Blanco? -No.

-Me imagino que la situación en casa tiene que ser insostenible, ¿no?

-¡Pf! Bueno, es mucho más que insostenible.

Ahora mismo hacemos por no vernos y él hace guardias que no...,

vamos, no ha hecho tantas guardias en su vida.

Y..., no dormimos juntos tampoco.

-¿No quieres hablar con él?

¿Darle la oportunidad de que se explique o...?

-¿Que explique qué, Pepa? Se siguen viendo. ¿Que explique qué?

De hecho ella ha venido hoy dos veces.

-Ya, pero es que él es su médico. A lo mejor es por un tema médico.

-Bueno, pues la primera vez podría pensar eso,

pero la segunda me ha dicho en mi cara

que no ha venido por un tema médico. ¿Cómo lo encajas?

Dímelo, ¿cómo lo encajas? -No sé, Natalia, no lo sé.

Pero..., pienso que a lo mejor tendrías que pensar en Andrea,

en todo lo que tenéis, en todo lo que habéis construido...

Es evidente que os seguís queriendo. -No lo pongas en duda nunca.

-¿Y lo vas a echar todo a perder por un simple beso?

-¿Tú sabes que es un simple beso?

¿Se siguen viendo y es un simple beso? -No.

-Pues entonces. Ponte en mi situación.

-Ya. Pero, precisamente por eso,

pienso que a lo mejor tendrías que hablar con él. Que se explique.

Que te cuente. Natalia,

tú estás trabajando muchísimo. Estás todo el día en el hospital.

¿Tú piensas que eso no afecta a una relación?

Yo creo que estaría bien escuchar su versión,

lo que él siente, lo que piensa.

No tienes nada que perder.

-Pues no sé. No sé lo que voy a hacer, no sé.

-Marisol, ven, siéntate. -¿Qué pasa?

-Escucha: estos días he tenido mucho tiempo para pensar y...,

podríamos ir a vivir juntos otra vez, ¿no?

-Pero ¿qué estás diciendo, Rodrigo? -Sí, empezar de cero.

O vivir en otro barrio.

-Rodrigo, ¡que tú eres gay!

Lo sabes tú, lo sé yo y lo sabe todo el mundo.

Rodrigo: todas estas enfermedades,

todas estas paranoias que tienes te las estás creando tú.

¿Cuándo vas a reconocer tu...? -¡Vete!

-No me eches. -¡Que te vayas!

-Mira, Rodrigo, yo te quiero muchísimo.

Pero hasta que tú no aceptes la verdad,

tú y yo no nos vamos a volver a ver.

Tardé dos o tres años en sospechar.

Al principio nosotros teníamos relaciones normales

y luego simplemente dejó de haber sexo.

Incluso Rodrigo se sentía muy incómodo si yo me insinuaba.

Me di cuenta que era gay un día que...,

que un chico vino a traer una pizza y Rodrigo se lo comía con los ojos.

-Yo lo que te quería decir es que, de verdad,

que te admiro muchísimo por lo generosa que eres,

por cómo estás tratando a Rodrigo...

-La verdad es que todo lo que yo haya podido sufrir,

no es nada comparado con lo que él está pasando.

-Yo también lo pienso a veces con mi exmarido y...,

y estoy siendo un poco dura y digo:

igual por dentro está..., está muy mal también.

-Pues ve y pregúntaselo.

-Yo creo que ya es un poco tarde. -Nunca es tarde, Lucía.

-¿Tú crees que Rodrigo va a reconocer algún día que es homosexual?

-Pues no lo sé. Pero es que ya no es mi pro...

-Marisol... -Rodrigo...

-Que lo siento. Que es que yo no podía aceptar lo que era y...,

yo lo que no quería era hacerte daño. -Que no pasa nada.

-Perdóname. -Ya.

-Perdóname.

Gracias. -Nada.

-¡Lucía! -Hola.

-¿Qué tal? Oye, me voy a tomar algo. ¿Te vienes conmigo?

-No. Me voy para casa.

-Bueno. No hace falta que hablemos de nada si no quieres.

-Ya. Es que vengo de hablar con Ramón.

-¿Ah, sí? Y ¿qué le has dicho? -No. No le he dicho nada.

Le he ido a ver al hotel donde se está quedando

y bueno, no sé. Vi... ahí un par de botellas tiradas.

-Lucía, seguro que encontramos una manera de ayudarle.

-Yo le vi muy bien, sinceramente.

No me pareció ni que hubiera bebido ni nada.

Él siempre ha sido muy desordenado.

A lo mejor se ha bebido las botellas...

Pues es que la gente también..., te tomas un día una copa e igual

también piensa que tienes un problema con el alcohol.

Y mira, sinceramente,

yo lo que necesito es empezar a centrarme un poco en mí

y en mis hijos.

Porque es que esto ya me está pesando muchísimo. -Vale.

-Hombre, Mila: ¿hoy también tenías cita con Blanco?

-No. Acabo de salir de una sesión de quimioterapia.

Me gustaría hablar contigo.

Solo te voy a robar unos minutos, Natalia.

¿Nos sentamos? -Vale.

  • Centro médico - 25/09/17 (1)

Centro médico - 25/09/17 (1)

25 sep 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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