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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 24/11/17 (2) - ver ahora
Transcripción completa

-Gracias por traerme el desayuno,

pero es que, de verdad, que no tengo hambre.

-Venga,

que el desayuno es la comida más importante del día.

-Sí, soy yo.

Son de la embajada.

-Espero que sean buenas noticias. -Sí, para ella y para nosotros.

-¿Qué te han dicho?

-Al parecer, ellos mandaron un aviso

de que tenían problemas con la avioneta,

pero perdieron la señal cuando llegaron a la isla de Koror.

-Por favor,

¿podríais decir a la gente del hospital

que dejase de llamarme?

-Claro.

-Silvia, yo creo que deberías irte a la calle

a dar una vuelta con Aníbal.

Y así te da el aire.

-No, yo ahora me voy a trabajar.

El niño se va a quedar con mi madre.

-Yo creo que deberías quedarte con tu hijo.

-Otra vez. ¡Dios!

-Oye, el niño...,

yo me encargo. Yo me encargo.

-Eh, Silvia, de verdad,

perdóname que insista,

pero es que creo que deberías quedarte con Aníbal, ¿eh?

-Marta, no me digas qué es lo que tengo que hacer.

Me voy a duchar.

-Otra vez del hospital.

¿Sí?

-Bueno, no te preocupes, ¿vale?

Además, he hablado con la cárcel

y me han dicho que no es peligroso.

Y vendrá custodiado, o sea, que no pasa nada.

-Vale, vale.

-Andrea, ¿qué te preocupa? Porque eso no es.

-Es que no te lo he contado.

Pero resulta que Bashir ya estaba casado en Afganistán.

Y, además, no puede volver a su país

porque parece que hay una amenaza de muerte.

Ahora está en casa de un amigo.

Yo todavía no me puedo creer que me haya engañado así.

-Ya están aquí.

Ha llegado el aviso de una cárcel cercana

para el traslado de Alberto, uno de los cocineros

y Julio, un preso,

porque han empezado con un intenso dolor abdominal y vómitos.

-Hola. -Hola.

-Este es el informe, ¿verdad?

-Vómitos con bilis...

Vale. Bueno, podría ser una intoxicación alimentaria, ¿no?

-Sí. Probablemente.

-Me va a explotar el estómago. -A mí también.

-Bueno, si te parece, nos ocupamos cada una de uno.

-Pero los dos en el mismo box.

-Perfecto.

-Vamos a boxes, por favor. Venga.

Vale, permiso.

Tiene fiebre, ¿eh?

-Julio no.

-¡Ah! Qué retortijón. -¡Ah...! A mí también.

-¿Te había pasado antes?

-Sí, llevo tiempo con gastritis,

pero nunca me había dolido tanto como ahora.

Es irónico, ¿no?

El cocinero con gastritis,

pero es que trabajar en la cárcel me produce mucho estrés.

-Ya me imagino, sí.

-No, no, no.

Con Julio no hay problema.

Es un tipo de fiar.

Mira, yo no me meto donde no me llaman,

pero digamos

que el pobre es un chivo expiatorio de estos de....

un chanchullo de una gran empresa.

Todo apunta a que robaron y él cayó con toda la culpa.

Salta a la vista que no pertenece al ambiente de la cárcel.

-¿Qué tal? -Hola. Buenos días.

-¿Qué tal? Soy la doctora Marco. -Encantado. Adrián.

-Cuéntame, ¿qué te pasa?

-Ah, yo nada, yo soy el acompañante.

Es que el paciente está hablando fuera por teléfono.

-Ah, pues... -Voy a por él.

-Sí, por favor.

-Buenas.

-Ya está.

-¿Qué tal? -Perdón.

-Soy la doctora Marco, encantada. -Igualmente.

-Cuéntame qué te pasa, por favor.

-Pues bueno, tengo la rodilla hinchada.

Llevo ya unos días con ella así y me duele que flipas, la verdad.

-Vale, pues pasa a la camilla, que te voy a explorar.

-Pues nada, que salí ayer por primera vez

con la chica que me gusta

y la lie un poquito.

Estuve más pendiente del partido que de ella.

Yo sé que lo he hecho mal porque está mal.

Pero es que era un partidazo, tío.

-No parece que haya peloteo,

no creo que tengas líquido dentro de la articulación.

Pero sí que tienes aquí una herida, ¿no?

-Sí, eso es que cogí el patinete con un colega

y haciendo el tonto me caí. Básicamente.

-Ya.

-¿Has tenido fiebre? -Un poco.

-¿Tienes alguna enfermedad importante?

-Pues no.

Asma, de toda la vida,

pero vamos, que eso no es importante ahora, ¿no?

-Eso ya lo veremos.

Tienes febrícula.

Voy a hacerte una radiografía de la rodilla.

-Vale.

Puedo ya, ¿no?

-Sí,

disculpadme un momento, por favor.

-Tío, la he cagado con Ana, pero bien.

La estoy pidiendo perdón y pasa de mi cara.

-Pues a lo mejor tienes que hacer algo más que pedirle perdón, ¿no?

-Vale, ¿qué hago? ¿Y qué hago?

-Jo, pues no sé.

A ella le gusta el jazz, pues le regalas unas entradas.

También le molan los desayunos románticos que te llevan a casa...

-Eso está guapísimo.

Eso está guapísimo.

Voy a mirar a ver cuánto sajan.

-Guay.

-Oye, por cierto, ¿y tú cómo sabes tanto de Ana, chulo?

-Pues porque yo la conocía de antes que tú, ya sabes.

Y, además, es amiga mía en las redes sociales.

-¡Ah!

-Vale.

¿Y usted tiene algún síntoma a los que refiere su compañero?

Gastritis o... -No. Gastritis no.

Pero yo tengo lo mismo que Alberto, ¿eh?

-Aceitunas.

Estoy convencido de que han sido las aceitunas.

Llevan mucho tiempo abiertas.

Y todo el mundo pica de ellas cada vez que puede.

¿No ha habido más avisos?

-No.

Ante la sospecha de una posible intoxicación alimentaria

en un lugar como en una prisión,

nosotros tenemos la obligación de avisar a Inspección Sanitaria

para que lo confirme

y aplique el protocolo que sea necesario.

De todas formas,

nosotros lo que vamos a hacer es estar prevenidos

por si acaso existiera algún otro recluso

con los mismos síntomas,

pero nos vamos a centrar,

sobre todo,

en Alberto y a Julio.

-Permiso. -Sí.

-A ver...

Hay poco movimiento abdominal.

Esto es posible por una irritación peritoneal. ¿Eh?

También hay defensa abdominal,

es decir, cuando yo aprieto,

pues el abdomen, de forma involuntaria, se endurece.

¿Vale?

-Ah, ah.

-¿Le duele?

-Sí.

-Pues en principio, aquí está todo normal.

Está blando y depresible.

-¿Sí?

-¿Seguro que le duele? ¿Por dónde le duele?

-Pues me duele...

Me duele por todos los sitios.

Vamos, por aquí, por aquí, por aquí.

-¿Está seguro?

-Sí, sí.

Me duele tela, ¿eh?

-¿También está taquicárdico?

-No.

-Vale.

Bueno, parece que los síntomas se están manifestando

antes en Alberto que en Julio, ¿eh?

-Todo apunta a una salmonelosis,

pero hay que hacer una analítica

y les vamos a ingresar.

-Pues si hay que ingresar...

-Perfecto.

Parece que se trata de una salmonelosis.

Una de las infecciones intestinales más comunes

transmitidas por alimentos contaminados.

En este caso, por la bacteria salmonela,

que se encuentra sobre todo en huevos y aves de corral.

La mejor forma para prevenirla

es mantener una buena higiene en la cocina

y aplicar, de alguna manera, el sentido común.

Es decir, no dejar, por ejemplo,

fuera de la nevera la mayonesa casera en pleno verano.

De todas formas,

tenemos que confirmarlo cuando tengamos los resultados.

La doctora Marco

le está realizando una radiografía de rodilla a Rubén,

el paciente con la rodilla inflamada.

-Rubén, los resultados de la radiografía son normales.

Lo que creo que tienes en la rodilla es una celulitis.

-¿Celulitis? Como tu prima...

-Una celulitis es una infección del tejido subcutáneo,

el tejido que hay debajo de la piel.

Y creo que la puerta de entrada

es la herida que me dijiste que te hiciste patinando, ¿no?

-Sí.

-Pues voy a recetarte un antibiótico

que tienes que tomarte durante una semana.

-Antibióticos... Tú. Como mi abuela.

Acabó hecha polvo la pobre, con diarrea.

-Eso puede pasar

porque a veces provocan

un desequilibrio de la flora intestinal.

Hay estudios que recomiendan que un tratamiento antibiótico

se acompañe de un suplemento probiótico, que,

por supuesto, deberá aconsejarle su médico.

-Aquí tienes el antibiótico y el complemento probiótico.

-Vale, pues muchas gracias, doctora. -Nada.

-Espero que estemos mucho sin vernos, ¿eh?

-Andrea, ¿tienes un segundo? -Sí, sí.

-Vale.

Mira, es que me ha parecido que antes,

cuando preguntabas a Julio, tu paciente,

pues como que no le creías.

-Es que no me fío.

Bueno, también ahora

mi confianza en los demás está un poco tocada.

-Ya, lo dices por Bashir, ¿no?

A ver,

yo no sé si te ha engañado o no te ha engañado, ¿vale?

Pero, en cualquier caso, a lo mejor tenía razones.

O a lo mejor te tendrías que asegurar.

-Pero ¿qué razones va a tener? Da igual.

Es un amigo mío de hace un montón de tiempo.

Con el que me he portado muy bien y me ha engañado.

Y me ha llevado hacer algo ilegal.

Y yo no le he visto venir.

Es que me ha dejado una sensación de que no me puedo fiar de nadie.

-Bueno, pero eso no es así. ¿Entiendes?

Puedes desconfiar de él, pero no de los demás.

Y tampoco de tus pacientes.

Porque te puede afectar a tu trabajo. Y eso es lo que no quiero. ¿Vale?

-Vale.

Pero no lo puede evitar.

Y de ese Julio no me fío.

¡Qué le voy hacer!

-Rubén, no te preocupes, ¿vale? Que te vas a poner bien.

Yo ahora voy contigo para el hospital, ¿vale?

-¿Qué ha pasado?

-No lo sé. No lo sé.

Estábamos hablando

de que me iba a invitar a cenar esta noche por mi cumpleaños,

y de repente, se ha desplomado.

Y yo he notado normal, estaba como siempre.

-Vale, vale. Vale. Tranquila, ¿vale?

Se va a poner bien, que es un toro.

-Gracias.

-A ver, abre la boca, Rubén.

Rubén tiene 39’5 de fiebre

y unos puntos de pus en las amígdalas,

por lo que creo que tiene una faringoamigdalitis aguda.

-Ya está.

-Entonces, ¿sabéis ya lo que tengo o no?

-Sí, como te he dicho, Rubén,

está muy claro que tienes una faringoamigdalitis aguda.

Tienes las amígdalas muy inflamadas y pus.

Lo que pasa es que

por el mal estado general que tienes

y la fiebre tan alta,

es mejor que te quedes aquí, ingresado en observación.

Así te podemos poner antibiótico intravenoso, por la vía,

y también voy a ponerte paracetamol para la fiebre.

-Más antibióticos..., tío.

-Anuc, voy a necesitar una analítica de sangre

y un test rápido de estreptococos.

-Oye, y entonces,

¿cree que voy a estar listo para esta noche?

Es que es el cumple de mi chica y quiero hacerle una sorpresa.

-Eso depende de cómo vaya reaccionando a la medicación.

Poco tiempo después de llegar al hospital

aquejados de lo que podría ser

una intoxicación alimentaria en prisión,

Julio y Alberto fueron sometidos a una analítica.

-Los resultados han sido normales,

por eso hemos pedido unos cultivos de heces,

y mientras esperamos los resultados de estos cultivos,

lo que vamos a hacer es dejarles ingresados para que reponga líquidos.

-No te toques más la vía.

-¿Así que aquí eres tú el que da las órdenes?

Y yo obedezco, ¿no?

-Mira a lo que hemos llegado.

-Siento haber terminado así.

La doctora dice que no han sido las aceitunas.

Así que seguro que he sido yo el que he provocado esto

con contaminación cruzada.

Y aquí estoy.

Con una vía en lugar de estar comiendo en la cárcel.

-No te preocupes más.

Seguro que le parece peor quedarse sin comer a la policía

que está ahí fuera.

Parece que tiene un buen saque, ¿no?

- No entiendo tanta precaución contigo, no sé.

No eres como los demás presos.

-Eso se lo dirás a todos, ladrón. -Ah.

Eres el más gracioso

de todos los que me han puesto como ayudante.

A veces, hasta se me olvida que estamos en la cárcel.

Ojalá que esa gentuza no te hubiese hecho pagar a ti,

porque está claro que no te lo merecías.

-Me hubiera gustado conocerte en otras circunstancias.

La verdad es que los mejores momentos que paso en la presión son contigo.

Eres un amigo.

-Él no te lo va decir.

No le escucharás una queja de lo ocurrido

porque es un tipo callado.

Callado pero gracioso cuando se suelta, la verdad.

Pero vamos,

que no hay que ser muy listo

para darse cuenta

que está cargando con una culpa que no es solo suya.

Él era un simple contable

y hay algunos peces gordos campando ahí fuera

que se sentirán aliviados

porque él no ha dicho ni una palabra.

-Oye, reina, te he fastidiado la noche, ¿eh?

-¡Pero qué dices!

-Sí, te he fastidiado el cumple.

Perdóname, ¿vale?

Yo te juro que esta noche te voy a complacer.

-Bueno, no te preocupes ahora por eso.

Tú céntrate en recuperarte, ¿vale?

Es Silvia.

¿Sí?

Muchas gracias.

-Hay que pensar plan B ya. Por si me quedo aquí esta noche.

-Colega, ya está bien.

Que te he escrito todo lo que tienes que decir

sobre libros sobre las películas.

-Vale, vale.

Pero no me puedes dejar así, tío.

No me puedes dejar así, que está a puntito de caer,

te lo juro.

-¿Tú me estás escuchando?

¡Que no quiero jugar más con una chica

como tú lo estás haciendo!

No quiero ser tu cómplice, ¿vale? Ya está.

-Vale, ¿me has comprado eso, tío? Que se lo tengo que dar luego.

-¡Estás de coña! ¡Déjame en paz!

-¿Lo has comprado o no?

¡Qué chaval!

-Rubén,

ya tengo los resultados de las pruebas.

El test rápido de estreptococos ha salido negativo,

pero en la analítica de sangre

se ve claramente que tienes una infección.

¿Te duele el pecho?

-Me duele aquí.

-Vale.

A ver, incorpórate que te voy a auscultar.

Respira hondo por la boca con la boca abierta.

Muy bien.

En la auscultación pulmonar destacan focos de hipoventilación

y como la fiebre no le baja

y, además, le duele el hemitórax derecho,

voy a hacerle una placa de tórax

para descartar que sea una infección pulmonar

o un derrame pleural o incluso, un neumotórax.

-Juanjo.

-¿Sí?

-Por favor,

¿puede llevarte a este paciente de boxes a la sala de imagen?

Se llama Rubén León.

-Sí.

Silvia, Silvia.

Solo quería decirte que Palacio y yo estamos muy preocupados por ti

y que ella solo quería ayudarte.

-Ya, Juanjo, ya lo sé.

Pero todavía no se sabe nada

y quedarme en casa

pensando que Álvaro

ha podido estrellarse con una avioneta,

no me ayuda.

-Ya.

-Lo entiendes, ¿no? -Sí, lo entiendo.

-Prefiero estar aquí

porque al menos estoy activa

y, por un momento,

puedo dejar de pensar en todo esto.

¿Sí?

Sí, sí, soy yo.

Vale, pero ¿saben ya si...?

De acuerdo. De acuerdo, gracias.

-¿Qué pasa?

-Que han encontrado los restos de la avioneta.

-¿Y?

-Todavía no saben si hay supervivientes.

-Tranquila.

Tranquila.

Con la sospecha

de que puedan estar sufriendo una intoxicación alimentaria,

a Alberto y a Julio se le tomaron pruebas para un cultivo de heces,

pero antes de que lleguen los resultados,

el estado de Alberto ha empeorado.

-¿Y usted ha vomitado?

-Yo... casi. Casi...

Tenía aquí un...

-Pero no. -No.

-¿Te puedes descubrir, por favor?

-Levanta la bata, gracias.

-¡Ay! ¡Ay!

-¡Ay! ¡Ay!

-Tranquilo.

-Me sube el dolor arriba, aquí.

-Antes no, ¿no?

-A mí me sube aquí también. Arriba.

-El dolor está subiendo hacia el hemitórax izquierdo, ¿eh?

Los vómitos,

las heces blandas que han ido apareciendo

y también ese dolor que sube hacia el hemitórax,

no sé...,

me preocupan

porque podríamos estar ante una perforación

o también, ante algo más grave.

-Pues yo aquí no noto anomalías, salvo el dolor que dice que siente.

-Pero aquí, aquí hay anomalía, ¿eh?

Aquí hay...

Yo me noto una anomalía.

Aquí. Aquí.

-Será que los síntomas

se muestran antes en Alberto que en Julio.

-Será, será eso.

-Pues vamos a hacer un electro urgente, ¿eh?

-Pero ¿pasa algo?

-Adelante.

Bueno, de momento,

quiero tener los resultados, ¿vale?

Tengo una sospecha y quiero confirmarlo.

-Vale. -Venga.

-¿Se lo llevan? -Sí.

-¿Y me van a dejar a mí solo? -Sí.

-Me tendrán informado, ¿no?

-Sí, sí. Descuide.

-Es el único amigo que tengo en la prisión.

-¡Ah!

-Todo esto son abscesos, ¿no?

La doctora Marco

le está realizando una radiografía de tórax a Rubén,

el paciente con una posible infección pulmonar.

-Amplia la imagen.

En la radiografía de tórax

se observan abscesos pulmonares en el pulmón derecho.

Un absceso es una cavidad con pus en su interior,

muy bien delimitada.

Y dependiendo de qué bacteria sea la que origina la infección

tiene mayor o menor tendencia a la formación de estos abscesos.

Perdón.

El problema de estos abscesos es que,

aunque su función es delimitar y contener la infección,

se destruye el tejido sobre el que se forman.

En este caso, el tejido pulmonar.

-Vamos, que estoy hecho polvo.

-Vamos a dejarte ingresado.

-Qué dices...

-Continuaremos con el antibiótico intravenoso

pero esta vez, en triple terapia

y también,

te voy a poner broncodilatadores y oxígeno

por si tuvieras ahogo.

-Bueno, no pasa nada. No te preocupes.

Hasta que no sepamos

qué bacteria es

la que está provocando la infección a Rubén,

tenemos que mantenerle con esta medicación antibiótica.

Y lo que voy a hacer también es pedirle una analítica de sangre

con serologías para VIH y sífilis.

Para descartar posibles complicaciones.

Además, vamos a programar una broncoscopia.

Es una prueba

con la que veremos el interior de las vías aéreas de los pulmones

y podremos coger una muestra

para poder cultivarla

e intentar averiguar

qué bacteria es la que está produciendo la infección.

-Vale.

-Pues voy a prepararlo todo, si no tienes ninguna duda.

Venga, hasta ahora.

-Hasta luego.

-Que yo me voy a tener que ir, que me están esperando mis padres.

Pero vuelvo en cuanto pueda, ¿vale?

-No te preocupes.

Y muchas gracias por estar aquí, ¿vale?

Y por cuidar de mí y todas esas cosas.

Que no todo el mundo lo hace.

Eres un amor. -Hasta luego.

-Toma, anda.

-¿En serio?

-¡Ni una más!

-Eres un máquina.

¡Ven, anda! ¡Ven! -Vale, vale.

Las molestias que presentaba Alberto eran compatibles con un infarto

y por eso fue sometido a un electrocardiograma,

pero en él no se encontraron anomalías.

-Vale, pues se aprecia líquido en la zona subcostal izquierda, ¿eh?

-¿Y eso qué quiere decir?

-Que no es una intoxicación alimentaria.

-Lo que vamos a hacer es una radiografía abdominal.

¿De acuerdo?

-En la imagen hemos visto un aumento de la densidad abdominal,

así que podríamos estar ante una ascitis

que es una acumulación de líquido en la cavidad peritoneal.

De todas formas, y afortunadamente,

a Julio no le está ocurriendo lo mismo.

Bueno, pues todo apunta a que es una perforación, ¿no?

-Sí,

lo vamos a ver en la radiografía.

Y con Julio ¿qué hacemos?

-A ver, le puede pasar lo mismo.

Yo creo que lo más conveniente es que hagamos una prueba de imagen,

pero lo primero ahora mismo es Alberto.

-¿Se puede?

-Sí.

-¿Qué tal? ¿Cómo estás?

-Pues aquí sigo. Hecho polvo.

Bueno, me han dicho que las sero... se...

-Serologías.

-Eso, las serologías que ...

... han dado negativo,

pero que sigo teniendo infección.

-Bueno. Te vas a poner bien. Ya verás.

-Esperemos.

Me voy a tirar aquí todo el día.

-Ya.

-Oye, que te comprado una cosita.

Porque como no hemos podido celebrar bien tu cumple...

-Rubén, eres tonto.

-Toma, hombre, cógelo.

-No hacía falta, de verdad.

-Ábrelo, venga. -Gracias.

-¿Qué pasa? ¿No te gusta?

-Sí.

Sí, mucho.

Me encanta este autor.

Rubén, ¿esto me lo has comprado tú?

-Pues claro que sí.

-¿Sí?

-Sí, claro. -¿Seguro?

-¿Quién te lo va a comprar?

-Te conozco y nunca me comprarías un libro.

Y si me comprases un libro, no sería este.

-Bueno, vale, Adri me ha echado una manita.

Pero es que no sabía qué te gustaba.

Me ha ayudado un poco y ya está, no pasa nada.

Lo que importa es el detalle, ¿no?

-Rubén, tengo que decirte una cosa.

-¿Qué?

-En este tiempo que has estado en el hospital,

he coincido mucho con Adri y le he conocido mejor

y creo que me gusta.

-¿Pero qué dices? ¿Adri? ¿Adrián?

-Yo sé que no es el mejor momento y lo siento mucho, de verdad,

pero no quería mentirte más, ¿vale?

-Es que lo que me estás diciendo no me lo creo.

-Que no sé...

Espero que te mejores, que te vas a mejorar y...

que lo siento, ¿vale?

Seguro que te gusta.

Hasta luego.

Ya que todos los indicios

apuntaban a que sufría una perforación,

Alberto fue sometido a una radiografía de abdomen.

Lo que imaginábamos.

Hemos encontrado líquido en la cavidad abdominal

y también aire.

A esto se le llaman neumoperitoneo.

-El diagnóstico era abdomen agudo por perforación de víscera hueca.

El dolor y la irritación peritoneal

eran debidos a la fuga de contenido gástrico ácido.

Había que intervenir

y por eso lo trasladamos a quirófano rápidamente.

Al operar, apreciamos el líquido libre,

las asas del intestino delgado despulidas y una perforación.

Así que tomamos muestras de la mucosa,

sellamos la fuga y limpiamos la zona.

Sabíamos qué había pasado, pero no por qué.

-Tengo los resultados y a ver...

El cultivo de heces es normal,

pero lo que hemos visto

es que tienes una infección

por una bacteria que se llama bacteria helicobacter pylori

y la clave la ha tenido la biopsia. ¿Vale?

Esta bacteria a veces produce úlcera en el estómago,

como es tu caso.

-Pues entonces

habrá que operar también a Julio, ¿no?

Igual en su caso no llegáis a tiempo.

-Bueno, es que, en realidad,

no sabemos qué es lo que le está pasando a Julio.

No hemos encontrado nada.

-Julio no está en su habitación. -¿Cómo?

-Yo creo que ha estado fingiendo los síntomas

para fugarse.

-No me lo creo.

Julio es mi amigo, no me la jugaría así.

Yo me fío de él.

-A veces nos fiamos de quien no debemos.

Ante el empeoramiento de Rubén,

la doctora Marco y el equipo de neumología

han adelantado la broncoscopia

y están tomando muestras para llevarlas al laboratorio.

-El problema es

que al no saber qué bacteria está provocando

la infección a Rubén,

no podemos ponerle un antibiótico específico.

Le hemos hecho un TAC para controlar y vigilar el estado de sus pulmones,

pero hasta que no nos lleguen los resultados de los cultivos

con la bacteria causante de la infección,

no podemos hacer nada más.

Tras recibir los resultados de los cultivos,

la doctora Marco

ha descubierto las bacterias

que estaban haciendo empeorar a Rubén gravemente.

-¿Sí? ¿Estás mejor? -De lujo.

-Vale.

Muy bien.

Pues ya tenemos los resultados de los cultivos

y ya sabemos qué bacterias estaban provocando la infección,

por fin.

Se llama Estafilococo Aureus y Hafnia Alvei.

-¿Hafnia Alvei?

Pero si eso parece el nombre de un malo de videojuego.

-Mejoraste

porque cuando te cambiamos los antibióticos

por la triple terapia,

estos nuevos antibióticos

sí que atacaban específicamente a esas bacterias.

-¿Y cómo llegaron esos bichos a los pulmones?

-Pues seguramente que la puerta de entrada

fue la herida de la rodilla,

la que te hiciste patinando.

Y desde ahí,

las bacterias viajaron por la sangre

hasta llegar a los pulmones.

-¡Qué listos!

O sea, que han ido encontrando el lugar que más les convenía

para crecer a gusto, ¿no?

-Sí, sí. Algo así.

-Listos...

Tú sí que eres listo. Lo sabes todo.

Bueno, ¿cuándo me voy a casa?

-Para eso todavía tenemos que esperar.

Ten paciencia.

-Vale.

Muchas gracias, doctora.

-De nada. -Chao.

-¿Qué te pasa a ti?

-¿A mí? ¿Qué me pasa?

¿Y a ti qué?

Que me ha dejado Ana por tu culpa.

-¿Qué pasa? ¿No le gusta el libro o qué?

-No, si el libro le parece maravilloso, le encanta.

Pero le gustas más tú.

Todas esas cosas románticas que hacías y bonitas,

y todo el rollo,

todo eso lo querías hacer con ella, ¿a que sí?

-Sí.

-Pues eres un capullo.

-¿Y tú? ¿Y tú que eres?

Que te has hecho pasar por otra persona.

¿Eso qué es?

Capullo, no ¿no?

¿Y ahora qué hacemos?

-Pues está clarinete, ¿no?

Ya está todo el pescado vendido.

Ya ha elegido.

Ya ha elegido el chico.

Pues ya está.

¡Qué vamos hacer!

-Ya.

Pero no lo sabe todo.

Poco tiempo después

de iniciar el dispositivo de búsqueda,

el Samur recibió una llamada por un atropello.

Era Julio,

que intentaba escapar.

-¿Puedes abrir el ojo, por favor?

- Vi la oportunidad y no me lo pensé.

Me largué.

-Bueno, yo creo que si lo tienes que hablar con alguien

tendría que ser con...

con la policía o incluso,

con Alberto, ¿no?

-Alberto, sí.

Me gustaría aclararlo con él.

Es mi amigo. ¡Ah!

-Se trata de un politraumatismo.

Julio presenta un edema en el párpado,

sangrado de la nariz,

una deformidad en la clavícula

y lo que parece ser una fractura en la tibia.

De momento,

las constantes son normales y no ha perdido la conciencia,

así que dentro de lo que cabe, ha tenido suerte.

-Ana, tengo algo que decirte.

Creo que la he cagado mucho.

Y no sé si me vas a poder perdonar.

Es que...

Le ayudé a Rubén en todos los temas de las citas.

-¿Ah, sí?

-Sí, le dije lo que te gustaba y lo que no te gustaba,

cómo comportarse...

Al principio, le dije que sí.

Pero al final le dije no.

No. Me cabreé y le dije

"no, no te voy a ayudar más".

Pero es que era tu cumpleaños,

y te quería regalar el libro.

Te lo quería regalar yo.

Pero se lo di a él.

¿Qué pasa? ¿Por qué te ríes?

-Que eres un amor.

-¿Yo?

-No sé para qué haces todo eso.

-Eh... ¿quiere decir que me perdonas?

-Claro que sí, tonto.

Tras realizarle las pruebas pertinentes

y concluir que no había más complicaciones,

Julio fue intervenido de la fractura en la tibia.

-Bueno,

¿cómo va?

-Mal.

-Bueno, la intervención ha ido bien.

Hemos puesto unas placas en la tibia

y la recuperación va a ser lenta, pero el pronóstico es bueno.

Así que... Paciencia.

-Tenía mis motivos para intentar escapar.

-A mí no me tiene que dar explicaciones.

Ya le he dicho que mejor hable con la policía.

Hola.

-Hola.

Me han dicho que querías verme.

-Lo siento, Alberto.

No pretendía engañarte.

Y cuando decía que eras mi amigo, lo decía en serio.

La vida en la cárcel es insoportable.

-Ya, ya, ya lo sé.

Yo también te considero mi amigo.

Pero te has aprovechado de las circunstancias,

te has aprovechado de mi enfermedad

y yo sí que necesito el hospital, no como tú.

Además, si...

Si hubieses confiado en mí,

igual podría haberte ayudado...

-Lo siento, Alberto.

-No voy a decir que te lo dije.

-No, no me lo digas.

No me lo digas porque sé que tienes razón,

pero eso no me va a hacer desconfiar de la gente, Andrea.

-Es que a mí últimamente no me han dado otra opción.

-O a lo mejor sí.

A ver, yo creo

que la mentira de Bashir te ha afectado muchísimo.

Pero no sé si es con razón o sin razón.

Porque a lo mejor, su vida sí corría peligro.

-Evidentemente, eso es lo que él dice.

Que su vida corre peligro.

-Ya.

No.

El tema es mucho más profundo, Andrea.

Es que mira que te cuesta hablar de tus sentimientos.

-A ver...

Hay una mezcla...

Yo que sé.

Es una mezcla de sentimientos:

por un lado, está la traición y el engaño,

que no me lo puedo ni creer.

Y por otro,

también el darme cuenta

que hay sentimientos no correspondidos.

Pero claro,

yo no puedo separarme de él y mandarle a una muerte segura.

Y tampoco puedo vivir con él porque eso me parte por la mitad.

Así que tengo que encontrar otra solución,

pero no sé cuál.

-Bueno, escúchame, a lo mejor hablando...

-Nada, déjalo. -Pero...

-Me voy a ir a casa andando. -Andrea, ¿seguro?

-Déjalo.

-¿Sí?

¿Pero estaban todos?

Vale, vale. Claro, gracias.

-¿Quién era?

-Eran de la embajada.

Han encontrado cuerpos, pero no estaban todos.

-¿Y eso qué significa?

-Pues que eran ocho y han encontrado solamente cinco.

-¿Pero están identificados?

-No, ahora empieza el proceso de identificación.

-Silvia,

hay posibilidades de que Mendieta no esté entre los fallecidos.

-Voy a ver al niño.

-Es que me encuentro muy mal,

tengo muchas náuseas todo el tiempo.

Vómitos, mucha diarrea.

-¿Has podido tomar algo que te haya sentado mal?

-No lo sé, porque, doctora, he comido lo mismo que el niño

y el niño no tiene absolutamente nada.

-Ya sabes,

si te vuelve algún síntoma, te vuelves por aquí.

-¿Y si te pones mala y no podemos viajar? ¿Qué haremos?

¿Volveremos a casa con papá?

-Parece que Teresa no deja salir al niño de casa.

Es como si le estuviera escondiendo de algo o de alguien.

-¿No crees que igual Teresa ha podido sufrir malos tratos

o que haya hecho algo ilegal?

-Hola, papá.

Es que no sé si debo decirte dónde estamos.

-Cariño, ¿con quién estabas hablando?

No sería tu padre, ¿verdad?

-¿Se sabe algo nuevo?

-No todavía no se sabe nada.

-Si me estás preguntando si como sano,

no, no como sano.

Me fumo mi paquete de tabaco a diario...

-Si sigues con estos malos hábitos,

pues puedes tener una enfermedad coronaria, ¿eh?

Tienes bradicardias y pausas sinusales.

-Pero ¿eso tiene tratamiento?

-A ver, tratamiento tiene, con un marcapasos.

Silvia, creo ...

... que deberías irte a casa.

-Ya sé que podría estar en casa.

-A ver, yo entiendo

que lo que ha pasado con Mendieta pues...

Sinceramente...

-Todavía no sabemos qué es lo que ha pasado, ¿no?

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Centro médico - 24/11/17 (2)

24 nov 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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