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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 24/10/16 (1) - ver ahora
Transcripción completa

Subtitulado por TVE.

Sirena

Un pincho de tortilla, por favor.

-¡Papá! ¿Qué haces aquí?

-Buenas tardes para ti también. -Papá, pero...

¿Por qué estás aquí solo? ¿Y Puri, la que te cuida, dónde está?

-Mira, Puri no tiene ya nada que ver con nosotros.

-Ven. Siéntate, anda.

¿Qué pasa? Que Puri ha dimitido...

Es la número 12 que se va, papá. Esto no puede seguir así.

-No se ha ido ella. La he echado yo. -Ah, la has echado tú.

¿Qué ha hecho mal? -Mira, podría detallarte, uno a uno,

todos los niveles de incompetencia de la susodicha,

pero prefiero resumir.

¡Lo hacía mal todo! -Ah...

(Teléfono móvil).

Puri.

Puri... Perdona, que... Sí, me acaba de contar.

Eh... Siento que haya acabado así.

Vale, muchas gracias.

-Y encima, chivata.

-Papá, estoy de guardia.

Yo no salgo de trabajar hasta mañana por la mañana.

Y sabes que no te puedes quedar solo.

-Si es que lo hemos hablado ya mil veces.

Pero ella ahí sigue. Dale molino al viento.

Que si necesito que alguien me cuide, que no puedo apañarme solo...

Pues nada... Tendrá que seguir buscando.

-¿Tú entiendes el problema que esto supone para mí?

-Mira, mira, mira... Me voy a pedir el pincho...

-Doctora.

He estado escuchando lo que hablabas con tu padre y...

Que yo puedo cuidar de él,

porque estoy a punto de terminar el turno.

-Juanjo, te lo agradezco, pero...

No sabes lo que dices.

Está insoportable y no acepta a nadie.

Es buena persona.

Pero, es que se empeña en demostrar lo contrario.

-Pero, por lo que he oído, entonces, tú no tienes muchas opciones.

¡Eso! Tortillita con su cebollita. ¿Eh?

-Eso mismo pienso yo.

-Papá, ¿te parece bien si Juanjo se queda contigo

hasta mañana por la mañana?

-Sí, sí, cómo no. Pero...

Pero, si me dejáis, preferiría terminarme de comer el pincho. ¿Eh?

¿Tú de qué equipo eres? -¡¿Yo?!, del que gana la liga.

(Risas) -Es listo, ¿eh?

-(Adelante).

-Doctor, quería hablar con usted

porque el otro día me quedé un poco descolocada.

-Eh... Siéntate.

A ver, eh... ¿Has hablado ya con Mendieta?

-Sí, por eso he venido.

Quería darle las gracias

porque me imagino que usted también tuvo algo que ver.

-No te entiendo.

-Sí, lo de la beca de investigación.

Álvaro ya me explicó que era una gran oportunidad.

Pero yo he decidido rechazarla.

Para mí la Unidad del Dolor cada vez es algo más importante.

Usted ya lo sabe.

Y quiero quedarme aquí.

Pero igualmente, muchísimas gracias por haber pensado en mí.

De verdad se lo agradezco.

-Ya..., bueno. Eh... Volveré a hablar con el doctor Mendieta.

Ahora, si no te importa, tengo que marcharme,

tengo una paciente esperándome. -Perfecto.

Yo también tengo que trabajar, gracias.

¿Luisa Baeza? Pase, por favor.

Luisa Baeza llega a la consulta de Landó.

Ha estado sufriendo algunos problemas en su vida íntima,

y ha decidido consultarlo con el ginecólogo.

Ay...

-Bueno, dígame, ¿en qué puedo ayudarla?

-Pues mire, es que últimamente estoy teniendo...

problemas con..., con mis relaciones íntimas.

Al principio, no decía que no por vergüenza.

Pero ya ha llegado un momento que no disfruto nada.

Y... y ya directamente prefiero no... no intentarlo.

-Ya. ¿Y en qué consisten estos problemas?

-Que no... no conseguimos la... la penetración.

-Ya.

¿Y esto es debido a causas físicas o a causas de otra índole,

o morales...? -Es físico, es físico.

Mire, mi marido y yo nos acabamos de casar,

porque queríamos esperar al matrimonio para tener relaciones.

-Mm... -Y no... No lo hemos conseguido.

-Ya.

¿Recuerda usted alguna enfermedad reseñable grave que haya tenido?

-No. -Vale.

¿Cómo son sus ciclos menstruales? -Aún no...

Aún no me ha venido la regla.

-Cómo que no le ha bajado la regla... -Mm...

-Pero tiene usted edad

como para que le hubiera bajado hace cinco o seis años.

-Ya.

-A menudo, los padres no saben

cómo tratar la primera regla de sus hijas.

Lo importante es anticiparse a ella,

que no nos coja de improviso.

Es importante también hablar claramente,

sin metáforas,

de manera sencilla y sin dramatismos,

para evitar que la situación sea más incómoda.

Y sobre todo, ante la duda, el humor es siempre un buen aliado.

De verdad, deja de pensar en eso, siento mucho haberme puesto así.

Ahora... lo importante es que estés tranquila. ¿Vale?

-Lo importante es que deje de sufrir.

Estoy harta de estar enferma. -Oiga, por favor.

-Sí. -¿Me puede llamar a un médico?

Mi mujer no se encuentra bien.

-Sí, siéntense ahí un momentito y enseguida le aviso.

-Juana lleva mucho tiempo luchando contra un cáncer

que tiene en la sangre.

Y después de varios tratamientos que no han funcionado muy bien,

parecía que..., que todo empezaba a marchar.

Pero no me puedo quitar de la cabeza que su diagnóstico es de 29 meses.

-¿Me has llamado?

-Sí, tienes unos pacientes. -Ah, gracias.

¿Estáis bien? ¿Os puedo ayudar? -A ver, mi mujer.

Que se ha ido encontrando cada vez peor,

y ya casi no podía respirar. Por eso le he dado la bolsa. Para...

-Muy bien. Muy bien, tranquilo. Has hecho bien. Vamos para dentro.

-Sí. -¿Tu nombre es?

-Juana. -Juana. Venga, tranquila.

Aunque rudimentario, lo cierto es que el uso de una bolsa,

para poder respirar en momentos de ansiedad o hiperventilación,

pues es un remedio válido que no debemos olvidar.

Sin embargo, si no se recupera la normalidad en unos minutos,

se debe buscar atención médica.

-¿Qué es lo que tiene, doctora?

-Pues yo creo que puede ser un ataque de ansiedad.

Juana, ¿ha pasado algo que te lo haya podido provocar?

-Bueno, la verdad es que...,

hace un rato hemos tenido una discusión importante.

-Bueno, sí. Importante sí, pero también íntima.

-Bueno, como os decía, creo que puede ser un ataque de ansiedad.

De todas formas, teniendo en cuenta tus antecedentes,

y que todavía sigues con problemas para respirar,

yo creo que lo mejor es que te quedes ingresada.

Te voy a hacer, mientras tanto, una radiografía de tórax,

un electrocardiograma y una analítica de sangre.

Juana es una paciente con antecedentes de mieloma múltiple.

Es decir, un tipo de cáncer de sangre.

Esto, sumado a que la dificultad respiratoria y el dolor torácico

pueden ser síntomas cardiovasculares, hace que prefiera realizarle varias

pruebas para asegurarme de que todo marcha correctamente.

-¿Y no ha ido nunca a un médico por esto?

-No.

Es como que le di la espalda al tema,

porque a mis amigas también les vino tarde.

Y... y lo mantuve en secreto también

porque el sueño de mi marido Enrique es tener una familia,

y me daba miedo de que por esto, pues no...

No se casase conmigo.

-Ya, pues tendría que haber ido a un médico.

Por favor, pase a la camilla, que le voy a hacer una exploración.

En la exploración física he podido comprobar

cuál puede ser el origen de los problemas de Luisa.

Sus genitales externos están anormalmente poco desarrollados.

En este punto, es conveniente realizar una ecografía ginecológica

y otra abdominal, para recabar más información.

El doctor Landó está realizando una ecografía abdominal a Luisa,

para recabar más información que le ayude a determinar

el porqué del escaso desarrollo de su aparato genital.

Pues no hay malformación en los riñones.

-O sea que mis riñones están bien. -Sí, sí, están bien.

Es que, habitualmente, cuando..., bueno, cuando hay síntomas

de deficiencias estructurales en el aparato genital,

suelen estar asociadas a..., bueno, pues a malformaciones

en el desarrollo estructural de los riñones.

Pero no es tu caso. ¿Eh? Son buenas noticias.

Además en el resto de los órganos tampoco se ven alteraciones,

así que..., por ahora, todo va bien.

Voy a hacerte una ecografía ginecológica. ¿De acuerdo?

-Toma. Puedes limpiarte. -Vale. Gracias.

-La ecografía muestra ausencia del cuerpo uterino,

además del ovario y la trompa de Falopio de la parte izquierda.

Mientras que los de la parte derecha, aparentemente, aparecen intactos.

Llegados a este punto,

me hace sospechar cuál es la clave del problema de Luisa.

-¿Y eso qué quiere decir? ¿Que estoy vacía por dentro?

-(SUSPIRA). A ver, le explico.

La ausencia,

solamente hace referencia a los órganos reproductores.

El resto de sus órganos se encuentran perfectamente.

Quiero hacerle un estudio cromosómico y hormonal,

para determinar, porque estoy sospechando

que todo su problema es de origen genético. ¿De acuerdo?

Le tomaremos las muestras

y en un par de días podrá volver a recoger los resultados.

-Pero ¿voy a poder tener hijos?

-Pues, de forma natural, lamentablemente, no.

-Tener hijos era una de las ilusiones de mi vida.

Y la de mi marido, Enrique.

No sé qué voy a hacer. No sé cómo se lo voy a contar.

(Megafonía: Valeria Pérez, acuda a Triaje, por favor).

Después de realizarle un electrocardiograma

que no ha mostrado ninguna anomalía,

Ortega espera que la radiografía de tórax

también descarte cualquier tipo de dolencia grave.

¿Estás mejor?

-Uf... No me mires con esa cara.

Ya lo hemos hablado. -Sí, tienes razón.

Pero es que cuando...

Cuando te veo así, aquí, otra vez, en el hospital, no...

No puedo evitar ponerme así. Es...

-Ya. Si a mí me pasaría lo mismo.

Solo que yo no tendría tanta paciencia.

Eloy es un santo.

Y me cuida..., como nadie lo había hecho nunca.

Pero a veces, me gustaría que fuese más fuerte.

Más independiente.

Porque lo más seguro

es que tenga que acostumbrarse pronto a estar sin mí.

-Ah, doctora, ¿ya están los resultados?

¿Al final ha sido eso?

¿Un ataque de ansiedad por lo de esta mañana?

-Deja hablar a la doctora.

-La analítica muestra leucopenia, y la proteína C reactiva (PCR),

elevada.

Es verdad que puede ser consecuencia del mieloma múltiple que sufriste,

Juana, pero la leucopenia suele hacer referencia

a un índice de glóbulos blancos por debajo de lo normal.

Y la PCR es una proteína que produce el hígado,

y que se suele elevar cuando hay una inflamación en el cuerpo.

El examen de proteína C reactiva es un examen general,

para verificar si hay una inflamación o una infección en el cuerpo.

Pero no es un examen específico.

Lo que significa que revela una inflamación

en alguna parte del cuerpo,

pero, no puede señalar la localización exacta.

En tu caso, es verdad que puede estar producida

por un infiltrado inflamatorio inespecífico

que hemos detectado en la radiografía de tórax.

Pero, la placa no se ve del todo bien,

por el problema respiratorio que tienes,

que no has podido aguantar el aire adecuadamente.

Así es que vas a seguir aquí, hasta que podamos repetírtela.

¿De acuerdo?

Mientras tanto, te pondré oxigenoterapia.

-A ver, doctora: la verdad, por favor. ¿Es grave?

-Eloy, prefiero no adelantarme hasta ver la evolución de Juana.

-Mira, eso ya sé yo lo que puede significar.

Lo siento.

-Es que, en la ciudad donde vivíamos antes, en el hospital,

nos dijeron lo mismo:

que no se podían precipitar en el diagnóstico.

Y ahora tememos que me pueda pasar otra vez lo mismo.

Luisa, la paciente a la que el doctor Landó le localizó

un problema de desarrollo en su aparato genital,

regresa para recoger los resultados del estudio genético

que le realizaron.

-¿Cómo voy a estar bien,

después de lo que te han dicho? Vamos.

Me hubiera plantado yo aquí, en ese momento,

y le hubiera dicho cuatro cosas a ese hombre.

-Enrique, cálmate. -Que me calme, dice.

O sea, después de decirte semejante barbaridad, el tío, vamos.

Como si nada. Hala, no tenéis familia. Siguiente.

-Enrique, yo también lo estoy pasando mal.

Y semejante barbaridad es mi cuerpo.

-A ver, doctor, explíqueme

cómo es esto de que Luisa no tiene útero y tiene genitales.

-A ver, miren, vamos a intentar calmarnos.

Verá, ya tengo los resultados de los análisis,

que confirman que usted padece

el síndrome de resistencia completa a los andrógenos

o síndrome de Morris. -Pero si...

¡Si salta a la vista que no es un hombre!

-A ver, intenten entenderme. Genéticamente hablando, sí lo es.

-¿Qué?

-Para que en un hombre se produzca un desarrollo sexual completo,

es necesario que la hormona sexual masculina, la testosterona,

se imponga y actúe.

Sin embargo, al haber una resistencia a la actividad de esta hormona,

las hormonas femeninas presentes se imponen,

provocando que los caracteres sexuales secundarios externos

sean los de una mujer, aunque no bien desarrollados.

-A... a ver si lo entiendo.

Usted me está diciendo que tengo cromosomas masculinos.

Y entonces..., ¿por qué no tengo pene?

-A ver... Existen dos variantes del síndrome de Morris.

El completo y el incompleto.

Usted padece el completo.

Lo cual le imposibilita el desarrollo del pene,

así como la de otra serie de órganos sexuales masculinos.

-No vamos a poder tener hijos.

-No te preocupes. -Perdóname.

-No, yo no tengo nada que perdonarte.

Seguro que salimos de esta. ¿Eh?

Cuanto más nos queramos, más fuertes vamos a ser.

De verdad, tranquila.

Doctor, ¿esto puede traer algún problema de salud,

alguna enfermedad a Luisa?

-Pues, en este punto, la mejor opción es hacer,

mediante una operación quirúrgica, una reconstrucción de la vagina.

Y mediante laparoscopia,

corroborar cuál es el estado del aparato reproductor de Luisa.

(Megafonía: Se ruega al responsable de Laboratorio

que acuda a Sala de Reanimación).

-Esto, Juanjo, es una cuestión de concepto.

-Sí. -¡Tiquitaca! ¡Tiquitaca!

Eso es el fútbol.

-Hola, papá. ¿Qué tal?

-Muy bien, oye.

Me lo estoy pasando pipa con Juanjo. Es un tío muy divertido.

-¿En serio? -Sí. Y además, todo se lo toma bien.

Y me río con él un montón, ¿eh?

-Gracias, Juanjo. ¡No me lo puedo creer!

-Pues nada, pues sí.

Parece... Parece que nos llevamos bien, ¿eh?

Bueno. Hasta luego. -Adiós.

-Ha sido un amor a primera vista. -¡Ay! ¡Ay, papá!

¡Ay, qué alegría! -Mm...

-¿Quieres comer algo? ¿Un plum cake y algo de beber?

-Pe..., pero algo con hielo, por favor, que si no...

-Sí. Una manzanillita con hielo.

¡Ay, qué alegría, papá! -Ay, qué bueno.

(Llaman a la puerta).¡Adelante!

Hola, Clara.

¿Qué haces tú aquí?

A ver, esto no es lo que teníamos pactado... ¿Eh?

Ya, lo sé, pero necesito tu ayuda. ¿Puedo pasar?

(Suspira).

Mmm... Mira, es que Ortega no tenía a nadie para cuidar a su padre,

ya sabes que ha echado a todas sus cuidadoras, y...

Sí. Y bueno, yo me he ofrecido.

Pero ya no puedo más.

Es que Ortega, la pobre,

lleva mucho tiempo lidiando con ese problema.

Que Julián no aguanta a nadie, ya lo sabes.

Bueno, conmigo dice que se lleva muy bien.

Ah, ¿sí? ¿Y entonces cuál es el problema?

Pues el problema es que Julián es mala gente.

Sí. ¿Cómo...?

¿Qué le puedo decir yo a una hija, que tiene un padre, pobrecito,

viejecito, que solo se preocupa de hacerle el mal a los demás?

Íbamos por la calle y hemos visto a un niño comiéndose un helado

y se ha chocado contra él para tirárselo al suelo.

¡Huy...!

Y luego ha cruzado con el semáforo en rojo

para provocar el frenazo de un coche que venía.

A ver, Juanjo...

Que yo creo que eso pueden ser cosas de la edad.

O que el hombre no ve bien, que también puede ser, ¿eh?

Eso es lo que él quiere que la gente piense.

Pero es todo lo contrario.

Después de cada percance,

disfruta riéndose durante un buen rato.

Y lo peor de todo...

Lo peor de todo es que yo estoy siendo su cómplice,

cómplice de sus fechorías.

Y yo no puedo seguir así.

Ya...

Oye...

Tú no te habrás presentado aquí para encasquetarme a mí el problema,

¿verdad? Mm... Y que me haga cargo yo.

Eh... ¿Sería mucho pedir?

Pero ¿tú sabes lo que yo tengo que hacer en mi casa?

Además, ¿cómo tienes tanta caradura?

¿Qué pasa? Cada vez que tienes un problema, hala...

¿A encasquetárselo a los demás?

No, no, no, no, no, no, no es eso lo que te quiero decir.

¡Hombre!

Yo lo único que estaba pensando es que nos encargáramos los dos de él,

durante una noche. Solo durante una noche.

Nada más. ¿Eh?Mmm...

No, no. ¿Qué..., qué estás pensando? ¿Qué estás pensando?

No, no, nada, nada.

-No, no, esa no es mi intención. Mi intención no es esa.

Juanjo... No sigas por ahí. ¿Vale? Mm. Así que... Ya sabes. Mm...

No voy a poder tener hijos.

Y no sé si soy un chico, una chica o las dos cosas.

-Bueno, cariño, no pasa nada. Yo voy a estar aquí siempre, contigo.

Pase lo que pase. -Necesito aclararme las cosas.

Necesito un tiempo.

(Megafonía: Santiago Guas, le espera en la consulta del doctor Hernández).

-¿Me estás dejando? -Lo siento.

Teléfono

Hola. -Hola.

-¿Tengo algo? -(Sonríe)... No, nada.

Es que, últimamente, estoy pensando mucho en ti.

Verás... Ya que es tu último año de residente

y que no tienes una plaza asegurada en el hospital,

estaba pensando que sería una buena idea, ¿no?,

como plan B, pues, de repente,

desarrollar algún tipo de investigación. ¿No?

Eso siempre suma puntos.

-Pensaba que estaba haciendo un buen trabajo.

-Sí estás haciendo un buen trabajo, Silvia.

Lo único que pasa es que, a veces,

las cosas no vienen como a uno le gustaría. ¿Mmm?

Y hay que aprender a remar contra corriente.

De todas formas, todo esto te lo digo

como cualquier residente de último año

que tiene madera de ser un gran médico. ¿Eh?

-Gracias.

-Piénsalo.

(Megafonía: Paula Gómez, le esperan en Neonatos.

Acuda lo antes posible).

-¿Qué haces?

-Pues ya ves, me voy. -¿Cómo que te vas?

¿La doctora te ha dicho algo, mientras no estaba?

-No. -¿Entonces?

¡Juana!

-Mira, tu enfado de antes me ha hecho dar cuenta

de que para qué me voy a quedar aquí encerrada.

Si el tratamiento nuevo no va a funcionar.

¡Es que estoy harta de esto!

-Pero vamos. ¿Tú qué crees que vas a conseguir yéndote?

¿Crees que así vas a dejar de sufrir?

¿Eh, Juana? ¿O que vas a evitar...?

(Megafonía: Doctora Rey, acuda a consulta 3, por favor).

-¿Que voy a evitar qué? ¿Qué?

¿Morirme? ¿A eso te refieres?

Mira, este diagnóstico, yo no lo puedo cambiar.

Y este diagnóstico es un cáncer terrible

que no puedo con él.

Estoy harta. Y no quiero que lo sufras conmigo.

¿Lo puedes entender?

¿Me puedes entender en esto?

Estoy harta. -Juana, por favor.

-Y te voy a decir una cosa, Eloy.

Si me ocurre algo, no quiero que me reanimen. ¿Lo entiendes?

¡No quiero que me reanimen!

-¿Otra vez? No. Ya hemos hablado de eso esta mañana.

Pero ¿tú te das cuenta de lo que me estás pidiendo, Juana?

Me estás pidiendo que me quede a tu lado,

viendo cómo te mueres, sin hacer nada.

¡No me puedes pedir una cosa así!

¡Juana! Juana, ¿qué te pasa? ¡Juana! ¡Juana!

Juana... ¡Ayuda!

¡Doctora! ¡Doctora, venga, rápido, rápido!

¡Por favor, venga, Diana! ¡Mi mujer!

¡Mi mujer, que no puede respirar, por favor!

-Enseguida. Voy a buscar ayuda.

¡Juana!

¡Carro de paradas!

Venga, arriba.

Súbela.

Vamos.

Gel.

150.

Vamos... Atrás.

¡Descarga!

A 200.

Atrás. ¡Descarga!

Juana. Juana...

Atrás... ¡Descarga!

Ya está...

Luisa, la paciente que fue diagnosticada con un síndrome

que le produce afectación de su aparato reproductor,

se ha sometido a una operación

en la que le han extirpado las estructuras mal formadas

que ponían en riesgo su salud,

para después llevarle a cabo una reconstrucción.

Pues le informo, Luisa.

La operación ha salido bastante bien.

Finalmente, hemos podido realizar la reconstrucción vaginal,

mediante la técnica de Williams. ¿Mmm?

-¿Voy a poder tener hijos?

-Lamentablemente no.

La laparoscopia ha confirmado la ausencia de útero.

Además, los resultados anatomopatológicos

de los tejidos que hemos extraído

nos confirman la presencia de un ovoteste.

Es decir, de un ovario y un testículo.

De ahí que las amenorreas tuvieran un origen genético,

debido a la malformación genital.

-¿Y eso qué significa? ¿Soy un hombre o una mujer?

-A ver, Luisa.

Yo entiendo que, en este momento, esto es algo confuso, ¿no?

Porque su genotipo es el de un hombre.

Pero su fenotipo, es decir,

sus características sexuales externas, son las de una mujer.

Y eso es lo que cuenta.

-¿Voy a pasarme así toda la vida? ¿Sin estar segura?

¿O seguro...

de lo que soy?

¿Cómo voy a vivir así una vida normal?

-Veo, además, que no está Enrique por aquí.

-No.

(Teléfono móvil).

Nos hemos dado un tiempo.

Con todas estas dudas, no... no puedo llevar una relación.

-La entiendo. Pero tengo que decirle que,

en estas circunstancias tan... delicadas,

es importante el apoyo emocional.

Y es evidente que Enrique está enamorado de usted.

Y su apoyo sería muy importante

para aliviarla de toda esta carga psicológica.

Además, tiene que saber que la asignación de los géneros,

en estos casos, es muy compleja. ¿Eh?

Depende de cada paciente.

Sobre todo porque en los cromosomas X-Y,

piense que nada más que son dos letras.

Al fin y al cabo, aquí lo importante es saber cómo se siente usted.

-Yo me siento una mujer. -Pues entonces es una mujer.

(Megafonía: Doctor Blanco, preséntese en Traumatología, gracias).

Tras conseguir estabilizarla,

la doctora Ortega ha realizado nuevas pruebas de urgencia a Juana.

Los resultados no dejan lugar a dudas.

Su situación es grave.

-¿Qué tal, Juana? ¿Cómo estás? -Mm...

-A ver, os cuento.

El ecocardiograma y la nueva radiografía

han detectado una atelectasia basal y un derrame pleural

en el pulmón derecho.

La atelectasia es un colapso total o parcial del pulmón,

o de un lóbulo del pulmón.

Esto, junto con el derrame pleural,

hace imposible que el pulmón cumpla su función,

produciendo una insuficiencia respiratoria,

que si es grave,

pues puede llevar a la muerte del paciente.

Además de eso, el ecocardiograma muestra también

un derrame pericárdico severo.

El corazón se mueve dentro del pericardio.

Por lo que, si este último se llena de líquido,

el corazón se colapsa y no bombea sangre.

La consecuencia es la muerte por taponamiento cardiaco.

-Bueno, pero alguna solución habrá. Tiene...

-Sí. -Tiene que haberla.

-Sí. La hay, pero es una intervención muy complicada.

Porque... el pericardio está lleno de líquido,

y eso puede hacer que el corazón se colapse,

y deje de bombear sangre.

Voy a prepararlo todo para la intervención, ¿vale, Juana?

Estate tranquila. -Gracias.

-Juana, necesito preguntarte una cosa.

-Dime.

-A ver, tú..., ¿tú sigues queriendo que...,

que si llega el momento..., no te reanimen?

Déjame, déjame hablar, por favor.

Mira, me he dado cuenta que...

que me he estado comportando como un egoísta.

Pero, es que no me imagino una vida sin ti, Juana.

Es que no puedo...

Te necesito.

Pero..., pero tienes razón.

Eres tú la que está sufriendo.

Eres tú la que tienes que decidir.

Así es que, si eso es lo que tú quieres...,

yo te voy a apoyar.

¿Es eso lo que quieres?

-Yo quiero vivir...

y quiero vivir contigo.

Horas más tarde, Enrique vuelve al hospital,

a visitar a Luisa tras su operación.

A su mujer le descubrieron que tenía cromosomas sexuales masculinos,

que afectaron al desarrollo de su aparato reproductor,

y que la imposibilitan para engendrar hijos.

-Hola.

-¿Qué tal? ¿Cómo estás?

-Mejor... aunque todavía es pronto.

-Bueno.

Yo... voy a estar aquí...,

hasta que te mejores, ¿eh?

Y si no te mejoras, pues bueno, también estaré aquí.

Y ya lo afrontaremos como..., como mejor podamos.

-Vale.

Lo siento.

He estado hecha un lío. Pero me he dado cuenta de que...,

de que no voy a poder pasar esto sin ti.

-Eso es lo que quiero, ¿eh? Estar a tu lado.

A mí, me da igual lo que digan unos informes médicos.

Yo sé quién eres para mí y yo te quiero así.

Y aunque tú tengas dudas, eh..., de quién eres, yo lo tengo muy claro.

-¿Es lo de la primera cita?

-Sí. -Mm...

Me alegro de que hayas vuelto.

-¡Hola!

-Hola. -¡Bueno, Luisa!

Va evolucionando muy bien.

Así que, posiblemente, mañana ya le dé el alta, ¿eh?

En este momento, la vagina mide unos 5 centímetros, aproximadamente,

así que deberá comenzar

con las dilataciones mecánicas periódicas,

sobre todo para que no se cierre.

Luego vendrá una enfermera para darle el dispositivo necesario para ello.

Por otro lado, deben evitar las relaciones sexuales, ¿eh?

Al menos, hasta que las heridas estén cicatrizadas.

-Mm...

-De aquí a un par de meses, ya se encontrará perfectamente.

Y, antes de irme,

me gustaría que se sometiera a un seguimiento psicológico.

-Muchas gracias, doctor.

Estoy un poco mejor,

aunque todavía es pronto para echar cohetes,

pero..., me alegro de tener al lado a alguien que...,

que me quiere tal y como soy.

-Claro que sí.

Cuídese. -Gracias.

-Gracias. -Adiós.

Hay una serie de alimentos ginecosaludables

que es importante tener en cuenta.

Uno de ellos es el ajo.

Es un fungicida natural.

Además, es un buen defensor frente a infecciones,

tanto bacterianas como víricas.

Además, ayuda a mejorar la diabetes gestacional,

y es un buen cicatrizante.

Sobre todo, para aquellas mujeres

que hayan sido sometidas a una cesárea.

Es importante incorporarlo en nuestra dieta,

siempre y cuando no produzca intolerancia en la persona.

(Megafonía: Carolina Coldo, tiene una llamada, acuda a Recepción).

Doctora.

-Eloy, ha ido todo muy bien, muy bien.

Ahora Juana tiene que descansar y recuperarse poco a poco.

Tranquilo, está todo bien.

-A ver, yo sé que hoy,

solo hemos conseguido retrasar lo que parece inevitable.

Lo que dentro de 29 meses va a pasar por culpa de ese cáncer.

Pero no quiero pensar en eso.

Cuando llegue ese momento, llegará.

No quiero que el miedo

estropee el tiempo que nos queda por vivir juntos.

-Guillermo, vuelve a la sala de espera,

y te avisarán para la placa. -Vale, muchas gracias.

-A ti.

(Megafonía: Valeria Pérez, acuda a Triaje, por favor).

-¡Nuria! Eh... Esto para Landó.

¿Estás bien, Juanjo? -Es solo un golpe.

-¿Cómo? Pero ¿qué...? ¿Y mi padre?

-Tu padre está bien, tu padre está bien, no te preocupes.

-Pero ¿que le has dejado solo en casa?

-No te preocupes,

se puede quedar solo perfectamente durante un par de horas más.

-Vale, Juanjo, pero me podías haber avisado.

¿Y si se cae y tiene otro accidente,

y está solo y no puede avisar a nadie?

-Este golpe es por tu padre, ¿entiendes? Es por tu padre.

-¿Que mi padre te ha pegado?

Trae algo para curarle, por favor.

-Bueno. Más que... Me ha pegado, no.

Me ha empotrado contra el armario de la cocina.

-¿Qué...? ¿Cómo que te ha empotrado? -Sí.

-Por favor... No puede ser. -Sí, sí que puede ser.

Me ha tirado... un balón de fútbol

cuando me estaba bebiendo un vaso de agua.

-Juanjo, de verdad lo siento. ¡Pensaba que os llevabais bien!

-Eso pensaba yo al principio. Hasta que se dio cuenta de que...

-Gracias.

-Yo no tenía ni idea de... qué era eso del tiquitaca ese.

Tiqui-taca, tic... -Juanjo, lo siento, de verdad.

Mi padre está insoportable.

Desde que depende de los demás está así.

Yo no sé por qué. Pero esto ya es demasiado.

Yo no puedo delegar en nadie. Ya está.

Por mucho esfuerzo que me cueste,

me tengo que hacer cargo yo de mi padre y ya está.

Mi padre es lo que toca.

De verdad, Juanjo, lo siento.

-Escúchame, Mendieta.

No, ¡se te ha acabado el tiempo

para comunicarle a Marco su traslado fuera de la Unidad del Dolor!

Creo que le estás haciendo un flaco favor a la residente.

¡Debería poder enfocar sus energías en otra dirección!

(Llaman a la puerta).

Escucha: Ya me encargo yo.

Siéntate.

-Doctor, quería saber si hay algo que haya hecho mal.

Es que me quedé muy preocupada la última vez que hablamos.

Me llamó mucho la atención todo lo que me dijo, de tener alternativas,

de tener un plan B...

No sé si es que quería decirme algo.

-A ver, Silvia, voy a ser sincero contigo.

-Perfecto, porque cualquier cosa que haya hecho mal,

prefiero que sea usted quien me lo diga.

-No, no me estás entendiendo.

El doctor Mendieta ha decidido

que sea la doctora Rey la internista que se quede en la Unidad del Dolor.

Esto es una decisión puramente estructural.

Como ya te comenté en su día,

la Unidad del Dolor no puede tener a dos internistas.

-Entonces, lo de las becas era por pena, ¿no?

¿Y por qué no me lo han dicho antes?

-El doctor Mendieta me pidió, encarecidamente,

ser él el que te lo dijera.

Pero, según mi criterio,

creo que había que decírtelo cuanto antes.

Sobre todo,

para que tú enfoques tu energía en cualquier otra dirección.

Escucha lo que te voy a decir.

El otro día cuando hablé contigo, fui sincero.

Porque necesitaba y quiero que abras tu cabeza,

y que enfoques y pongas tus energías en luchar por un puesto,

ya sea en este hospital o en cualquier otro.

Porque yo creo en ti. Es más...,

si un día tuviera que escoger a una compañera, te elegiría a ti.

-Muchas gracias, doctor.

Gracias.

(Megafonía: Doctor Blanco, acuda a Urgencias, por favor).

Mira, me estoy informando sobre niños con altas capacidades.

¿Crees que Andrea es superdotada?

¿Y desde cuándo expectora sangre?

-Pues al poco de la pelea.

-La sangre de la tos no es provocada por la pelea.

Los análisis han mostrado unos niveles

bastante altos de creatina quinasa.

Eso significa que hay algo que está afectando a los músculos.

Con la biopsia muscular,

lo que pretendo es confirmar mis sospechas.

-A mí me parecen balbuceos. Qué quieres que te diga.

(Ríe). Pues ella empeñada en que le recuerda a Vivaldi.

Ay, ¿te lo ha enseñado a ti también? -Sí.

-¿Y? -Listísima.

-¡Hala! ¿Te vas a comer esto tú sola?

-Es mi cumpleaños. Y, como ves, pues no...

No estoy muy acompañada.

Veo que tienes arreflexia. -¿Qué es eso?

-Es... la ausencia de reflejos. -¡Rey, Rey, Rey!

-Todo me lleva a pensar que puedes sufrir el síndrome de Guillain-Barré.

Es un trastorno autoinmunitario que afecta a parte de los nervios,

y que puede provocar debilidad muscular y parálisis.

-¡Los brazos, que no lo siento! No me quiero quedar como un vegetal.

-Le estoy haciendo una fiesta sorpresa a Rey, el viernes.

-¿Qué tal? -Muy bien. Muy bien.

Todo el mundo está diciendo que sí, y no sé... estoy encantado.

Ya verás la cara que se le pone cuando vea la fiesta.

Subtítulos realizados por Chus Suárez Liaño.

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Centro médico - 24/10/16 (1)

24 oct 2016

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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