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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 24/06/16 (2) - ver ahora
Transcripción completa

(OFF) Guille viene al hospital a recoger unos análisis

porque lleva meses encontrándose débil

con febrícula recurrente y malestar general.

Tercer punto del artículo cuatro de la Ley de Seguridad Social.

-En ningún caso, la Seguridad Social

servirá de fundamento a operaciones mercantiles.

-¡Has fallado! -No.

-Podrá servir, no servirá de fundamento.

-Eso no vale. Hola. -Hola.

-Guillermo Losada. Tenía cita con Romero.

-De acuerdo. Pasen a sala de espera. -Vale, gracias.

Nos llevamos muy bien. Hacemos todo juntos.

Todo, desde pequeños.

Nuestro padre nos llevaba cada tarde a jugar al fútbol

los dos vestidos del Atleti.

¡Forza Atleti!

-Sí. Jacobo no hace algo sin picarme. Muy de hermano mayor.

Antes le entraba a todas, pero llevo unos meses que no doy una.

-Guille, ¿cómo estás? -La verdad, muy cansado.

Me duelen brazos, piernas y garganta. -No le haga caso. Es un llorón.

-Vamos a hacer una cosa: ve a la camilla y te exploro.

¿De acuerdo? -Vale.

-Guille vino contándome que llevaba meses con esos síntomas

y también con febrícula vespertina,

que es una temperatura entre 37 y 38 grados.

"A la hora de medir la temperatura temporal en casa,

hay que ver dónde lo hacemos".

Hablamos de fiebre

a partir de los 38 grados.

Si usted lo tolera, lo mejor es no bajarla.

Hay que recordar que es un mecanismo de defensa de nuestro cuerpo.

En cambio, si llegamos a los 40, hay que tomar antitérmicos.

Hola. Hola.

¿Qué tal? Me lo han quitado.

¿Sigues con eso? Sí. Buscando un estudio.

¿No ibais a compartir la custodia?

Hablamos con Lucía, y dijo que mejor que se quedasen los niños en casa

y Laura y yo que nos fuésemos y viniésemos.

Ah. Pues yo te lo recomiendo con cama pequeña.

En un estudio, la cama de matrimonio se come mucho espacio.

Y al final, duermes en un rincón igual.

Yo dormía en el lado izquierdo.

Herranz, yo sé que es un momento difícil y doloroso,

pero debes pensar que estarás mejor que antes.

Y si es así, debes agarrarte a las cosas ilusionantes.

Búscate nuevos proyectos, cosas que te apasionen.

Pues tengo uno: que me trague la tierra.

Esa es la actitud.

No que te trague la tierra, sino que le eches humor a la situación.

Bueno, si veo algún estudio, te aviso. ¿Vale?

Vale. Adiós.

(Teléfono)

Sí, Jorge.

Ah, vale. Que está alquilado.

Nada, gracias.

Silvia, con su abuelo Manuel,

acude a Urgencias con fiebre, náuseas y un fuerte dolor de tripa.

Necesito un médico. -¿Qué le pasa?

-Es mi nieta. Lleva dos días muy mal,

con una fiebre altísima, y náuseas, y vómitos, y dolor de vientre.

-Amaya, trae la silla.

-Primero tenía frío, y estaba muy cansada,

hasta que empezó a dolerme la tripa cada vez más.

Y la fiebre y las náuseas...

Es como si me hubiese sentado algo mal.

Que ya le he dicho a mi abuelo que mire las fechas de caducidad.

Pero nada.

(MEGAFONÍA) "Sancho, le esperan en Rayos".

Bueno, ya te puedes sentar.

Bueno.

Cuando te he dicho lo de que tienes elevados los eosinófilos

quería referirme a que has tenido el síndrome mononucleósico.

-Yo pensaba que era por el estrés.

Pero tampoco podía ir al médico, porque no tenía mucho tiempo.

Ahora llevo un caso donde el despacho se juega mucho,

y mi padre me machaca.

Pero creo que si lo gano me hace socio.

La mononucleosis, ¿no?

-Eso es. -Es la enfermedad del beso, chaval.

Pero ¿con quién te has enrollado? -Para, anda.

¿Y cómo llevo tanto tiempo así? -Hay veces

que los síntomas pueden durar meses.

La mononucleosis es una infección viral

que causa entre otros síntomas

fiebre, dolor de garganta e inflamación de los ganglios.

Se propaga por la saliva.

Por eso se conoce como la enfermedad del beso.

La verdad, el tiempo de contagio es variable.

Puede durar como los síntomas, o también meses.

Hay una cosa clara: debiste venir antes.

Sé que tu vida es estresada, pero debes ir al médico.

Como eso es pasado, vamos al presente.

Primero: beber mucho líquido.

En segundo lugar, un ibuprofeno cada ocho horas.

¿De acuerdo? Y en tercer lugar,

reposo. No sé cómo lo vas a hacer, pero

necesitas reposo. -Ojalá pudiera permitírmelo.

-No seas llorón. Así no serás socio nunca.

-¿Y para aguantar a este no puede darme algo?

-Eso no tiene cura.

Recupérate.

Y espero no verte en mucho tiempo. -Gracias.

-Muchas gracias.

-Hasta luego. -Hasta luego.

Hola. Hola.

Silvia Herrero, ¿verdad? -Sí.

Vale. Silvia, ¿qué te pasa con la tripa?

Ella tiene dificultad para hablar. Simplemente,

que lleva el día entero

sin probar bocado, y tiene náuseas, y vómitos y retortijones.

-No son retortijones.

Bueno. Venga, Silvia, estírate.

Recta. Con cuidado. Vale.

Silvia, tranquila. Te voy a hacer un pequeño examen.

Igual aprieto un poco, pero es normal.

El signo de Blumberg es una descompresión brusca del abdomen.

Presionamos con la punta de los dedos suave y profundamente.

Luego retiramos la mano y vemos si hay dolor agudo.

Si es positivo en la fosa ilíaca derecha,

puede ser una apendicitis aguda.

¡Ah! Vale.

¡Ah! Vale. Tranquila.

Luz, por favor. Necesito que le pongamos analgésicos.

Y suero fisiológico intravenoso.

¿Vale? Analítica de sangre y de orina,

un electrocardiograma y una radiografía de tórax y de abdomen.

De acuerdo. Gracias.

¿Has comido algo que pudiera sentarte mal?

Anoche cenamos pescado.

-¡Te he dicho que odio el pescado!

¿Quién es su tutor legal?

Sus padres murieron hace cinco años en un accidente de tráfico.

Yo... vivo solo.

Pero desde que me separé de mi exmujer,

la abuela de Silvia, no he vuelto a conocer a nadie más.

Así que sí, soy su tutor.

Pero ante todo soy su abuelo.

Doctor, yo quiero explicarle algo.

Pese a lo que diga ella, en casa comemos muy sano.

Voy todos los días a la compra, la cuido muchísimo.

Pero el pescado

no le gusta. -¿Puedes callarte?

Vale. A ver, tranquilidad.

Vamos a tranquilizarnos. Silvia, para saber qué tienes

debemos hacer pruebas.

En la auscultación cardiaca he notado

un latido más apagado de lo habitual a la izquierda.

No me gusta aventurarme con los diagnósticos,

pero después del examen físico

hay que tener en cuenta el diagnóstico diferencial

con enfermedades como la rotura de un quiste ovárico,

una diverticulitis o una gastroenteritis aguda, por ejemplo.

Guillermo, debes hacer un último esfuerzo.

Escucha: si ganas el caso, sales por la puerta grande.

-Me dejo el alma en esto, pero cada vez me cuesta más.

Es como si llevara sacos de arena.

-Mira, si no superas todo esto, nunca serás socio.

-Pareces papá, macho.

-¿Qué dices tú, chaval? Que te meto.

-Anda, que te vas a contagiar. -Vamos.

Desayunando vas a coger toda la energía.

-Sí, bueno. Ya ves tú. Con un desayuno.

Un café.

-Nada, siéntate. -Ya lo he hecho, gracias.

-¿Qué, necesitas ayuda?

-No. Solo estaba curioseando un poco.

¿Es el proyecto que presentaréis? -Sí.

Blanco y yo aún no lo hemos decidido,

pero relaciona oncología y medicina interna.

-¿En serio?

A estas alturas deberíais tenerlo más que decidido.

El tiempo pasa. Tictac.

Yo, por mi parte, lo tengo clarísimo.

-Ahí va.

Debe estar de moda lo de relacionar cardio y neuro.

-¿Por qué lo dices?

-Porque últimamente, los proyectos que me han comentado van de lo mismo.

Oye, pero el tuyo seguro que es el mejor encuadernado. Fíjate.

¿Qué tal? ¿Hubo suerte con el piso?

Pues no. Pero no quiero hablar, que me deprimo.

Ya. Pues esta lectura tampoco parece muy amena.

"Ayudas europeas a la investigación".

Sí. Es Lando, que quiere que optemos a las becas.

Era más gracioso lo de que se te tragara la tierra.

¿Sabes qué pasa? Que quiero pensar en otra cosa.

Siempre estoy pensando en Laura,

y en los niños,

y en que no les doy un beso. Dedícate a proyectos

personales y déjate de proyectos europeos.

A mí me encanta mi trabajo, pero también salir al campo,

bañarme en una poza, hacer una barbacoa con amigos,

tomar una caña con un chico sexy. En tu caso,

con una chica sexy. Además,

si te dedicas tiempo a ti mismo, en el trabajo eres mejor.

¿Sabes? A veces te envidio.

Tienes un coraje y una alegría que me gustaría.

Pero es que con la racha

que llevo... Y yo quiero bañarme en esa poza.

Claro que sí. La única forma de vivir es disfrutar el presente.

"Carpe diem". Y con esto,

carpe-tazo.

"Doctor Dacaret, acuda a consulta...".

-La sustitución de un niño por otro

será castigada con penas de prisión de uno a cuatro años.

¡Yuju! -Error.

-¿Qué dices? -De uno a cinco años.

-¡Oh! Bueno, venga, otra. Pregunto yo.

A ver, que piense. ¡Vámonos!

Una difícil. ¿Cuál podría ser?

Bueno: tercer punto

del decreto 336...

No, espérate, que esa es muy flojita.

A ver, una difícil.

-¿Qué tal si terminamos con "Saber y Ganar", letrados?

¿Eh? Y las sillas son para gente que lo necesita.

-Doctora, me encuentro un poco cansado.

-Me refiero a tu hermano, que no lo pilla.

-Claro, disculpe.

-Vamos allá. -¿Puedo llevarle yo?

-Sí, pero estamos en un hospital.

En un hospital. -Sí, sí.

Un Decreto de Ley deberían sacar solo para ti.

-Cállate, anda. -Vamos, vamos.

Guille, diagnosticado hace unos días de mononucleosis infecciosa,

ha vuelto porque se encuentra más febril, cansado y dolorido.

Gracias.

-¿Has notado cambios en los síntomas?

No. Lo único, que ahora son más intensos.

-Lo confirmo. Se pasa el día tirado en la silla del escritorio.

-Un momento. ¿Has estado trabajando?

-Qué remedio.

Mi padre levantó su despacho con esfuerzo y sacrificio.

Si le preguntas, estará encantado de contártelo.

Para ser socio, debes demostrarle que estás hecho de su misma pasta.

Que puedes aguantar la presión y todo eso.

A mi hermano le hicieron socio a mi edad.

Yo aún no lo he conseguido, pero lo conseguiré pronto.

Paula, necesito los resultados cuanto antes.

-Enseguida.

-Doctora. -¿Sí?

-¿Es normal que esté yendo a peor? -No.

De hecho, quiere hacerle unas pruebas de imagen.

Gracias, doctora. -Hasta luego.

-Me han llamado del tribunal. -¿Sí?

Pues llama. Será la resolución de tu caso.

-Sí. Voy a llamar.

Sí.

Gracias.

-¿Qué? ¿Qué ha pasado?

-Está perdido. -¿Qué dices?

No puedo creer que la haya fastidiado ahora.

He cometido errores imperdonables. -Pero ¿cómo puede ser?

Que no era tan difícil ganarlo.

He hecho todo lo que he podido. -¿Todo lo que has podido?

-Sí. -¿Todo lo posible?

-De verdad. -A ti te ha podido la presión.

-¿En serio? -Sí.

-Bah.

-Guillermo. Guille.

Guille, ven aquí.

Ya están los resultados de la analítica

y el electrocardiograma de Silvia,

la paciente con dolor abdominal, náuseas y fiebre.

Pero el doctor, al estudiar el gráfico

en el que se registran los movimientos del corazón,

se queda extrañado. Tiene leucocitosis.

Pero... el electro...

¿Lo hiciste tú? Sí, ¿por?

Porque está como al revés.

Yo lo he hecho como siempre. Ya.

Bueno, tranquila. Lo hago yo.

No sé qué ha podido pasar con el gráfico del electrocardiograma,

pero los resultados son francamente anómalos.

A ver, Manuel. Hemos visto que tiene una infección.

Pero el elector lo repetimos por un error de procedimiento.

Asumo la culpa, y lo haré yo mismo.

Cuando tenga nueva información, le aviso.

De momento nos quedamos aquí. Sí.

Gracias. Gracias.

¿Cómo te encuentras? (MASCULLA)

Más o menos, ¿no? Vale.

-Buenas. Hola.

Los resultados de Silvia.

Échales un vistazo, porque esto es muy raro.

"Cuando ha venido el radiólogo con las placas, lo he entendido".

"Y obviamente, escuché hablar de ello y lo estudié".

"Pero es un caso muy raro, y que te pille así de primeras,

como que te cuesta reaccionar".

El situs inversus es una malformación congénita.

Consiste en una alineación incorrecta de los órganos.

Están colocados justo en el lado contrario.

Como la imagen de un espejo.

Es un trastorno bastante raro, y tiene predisposición genética.

La doctora Romero ya tiene los resultados

de todas las pruebas realizadas a Guille,

y empieza a sospechar lo que le pasa.

Hola, chicos.

Bueno.

Eh..., ¿va todo bien?

-Sí. -Vale.

A ver, he estudiado a fondo los resultados de las pruebas.

En principio todo está normal.

-¿Usted también piensa que exagero? -¿Quién piensa eso?

No exageras para nada. Estás aguantando muchísimo.

Otra persona en tu lugar habría pedido la baja hace ya meses.

Lo único que te pido es paciencia. Debo hacerte dos pruebas más,

pero para eso debo ingresarte.

Bueno, ninguna de mis opciones es muy alentadora.

Pero una es claramente peor que la otra.

La primera opción que contemplo es el síndrome de fatiga crónica.

Aunque no suena muy mal, puede ser bastante grave.

Pero la segunda es mucho peor, que es esclerosis múltiple.

En cualquier caso, me sorprende mucho el aguante de este chico.

Vale, lo que haga falta. Pero debo avisar a mi padre.

-Ya lo hago yo. -No. Así le cuento lo del juicio.

-No te preocupes, yo me encargo.

"Doctor Blanco, acuda a consulta cuatro".

Es una afección muy poco común. Para entendernos, a la gente

el intestino delgado le empieza aquí. Va haciendo eses

y acaba en esta zona.

Es donde está el apéndice.

Pero en tu caso tienes los órganos al revés.

Entonces empezaría aquí

el intestino, haría unas eses, pero acabaría aquí,

a la izquierda. Es donde tú tienes el apéndice.

Además, en tu caso, el hígado está

en el lado contrario, que sería aquí.

Si fuese solo alineación incorrecta de los órganos

sería situs inversus.

Pero Silvia tiene el corazón ligeramente desplazado a la derecha.

Por eso el electrocardiograma salió al revés.

Es una afección llamada dextrocardia.

Y en conjunto, Silvia tiene situs inversus totalis.

¿Naciste así? -¿Esto va en serio?

-¿Cómo no va a ir en serio? Es el doctor.

Un poco de respeto.

Tengo el cuerpo de un alienígena.

Si ya decía yo que esto era un poco raro.

Pero bueno. Espero que el cirujano los ponga en su sitio.

La verdad, no quiero que esto vaya a más

y cambiar el pie por la cabeza.

Claro que va en serio, no es broma. Es una afección muy rara.

¡Ah! ¡Otra vez! Tranquila.

Luz, prepara el quirófano. -Lo preparo.

Te vamos a quitar el apéndice, para evitar una peritonitis.

Tranquilo, que es una operación relativamente sencilla.

Tras practicarle una punción lumbar a Guille,

la doctora Romero prepara el test de la marcha de seis minutos.

...en el 9 y en el 12. Gracias.

Lo que estamos preparando es una prueba cardiorrespiratoria

que es la prueba de los seis minutos.

Consiste en medir la distancia máxima que puede recorrer un paciente

durante seis minutos.

Eso sí: debemos tomarle el pulso cada minuto,

para saber su tolerancia al esfuerzo.

Guille, ahora tienes que hacer este recorrido

durante seis minutos a un paso ligero. No corriendo.

¿Vale? Si necesitas pararte, si necesitas sentarte,

lo que tú quieras.

-¿Puedo acompañarle? -Eh...

Bueno, pero esta prueba es importante para todos.

¿De acuerdo? -Sí.

-¿Estás preparado? ¿Sí? Venga. -Vamos.

-Vamos a ver. Seguro, ¿no? -Sí.

Preparados,

listos, ya.

-Venga, hermanito.

-Venga, Guille. Lo haces muy bien.

Sabía que podía contar con mi hermano.

Con todo lo infantil que es, es más padre que mi padre.

Ánimo, hermano, vamos.

-Cuánto hace que no iba detrás de ti. -¡Tiempo!

Ahí. La silla, por favor, Jacobo.

Una botellita de agua.

-Eres un máquina. Estoy orgulloso de ti.

-Te doy toda la razón.

Bueno, ¿estás bien? Venga.

Te voy a tomar la tensión lo primero.

"Servicio de limpieza, acuda al pasillo de Urgencias".

A ver, Manuel. Es una operación relativamente sencilla.

Pero es una operación.

Hay que abrirle las paredes abdominales,

y puede conllevar riesgo, y más

por la evolución de Silvia.

En una laparotomía,

el cirujano hace una incisión en el abdomen

para ver los órganos.

En este caso, seguramente deban extirpar el apéndice.

Dígame la verdad. No me oculte nada.

Que mueran sus padres en un accidente hace cinco años,

esta niña viviendo conmigo, pasándolo muy mal los dos juntos,

y al mismo tiempo, no queriéndome.

Yo ya no sé qué hacer

para acercarme a ella.

Y la veo enfermita, y me gustaría

estar en el quirófano en su lugar.

No lo sé. No lo sé.

Manuel, es una niña,

y los niños muchas veces no saben cómo demostrar su cariño.

No. Este no es el caso. No es por eso.

Es porque ella cree que si me da a mí el cariño,

se lo está quitando a sus padres.

Esto es absurdo. Con los años que hace que murieron,

y yo no consigo acercarme a ella ni que me quiera.

Estoy desentrenado. Yo no sé qué hacer.

Y esta enfermedad encima.

Manuel, si quiere mi humilde consejo, le digo:

siga como hasta ahora.

Siga siendo su abuelo, su padre, su mejor amigo.

Es una niña, y con el tiempo se dará cuenta

de que lo hace por su bien.

Y será usted quien deba quitársela de encima. Hágame caso.

Bueno, Mendieta. Más suavidad, ¿eh?

¿Es el proyectito de antes? -Sí.

Le he dado un nuevo enfoque. Psiquiátrico.

-Pues tiene buena pinta. -Lo sé.

-A ver cuál eligen de los dos.

-¿A qué te refieres? -Es que hay otro neurólogo

que ha elegido este mismo tema.

Pero está apoyado por el doctor Jeremiah Neubert. Pero...

-¿El doctor Neubert, el americano? -Sí.

Tranquilo, que seguro que el tuyo es muchísimo mejor.

-De eso no te quepa duda.

Pero no hay necesidad de humillar a nadie.

Y menos teniendo tantas ideas como tengo.

-Para nada. Pero date prisita,

porque yo creo que el plazo se acaba.

-Lo mismo te digo.

Así que aplícate el cuento. -Claro.

-"Doctor Herranz, acuda a consulta uno".

A Silvia le acaban de extirpar el apéndice

porque este se encontraba inflamado e infectado,

y evolucionó causando una peritonitis.

¿Cómo te encuentras? Bueno, mejor que mi apéndice.

Tu apéndice pasó a mejor vida.

-Entonces, ¿cuándo podemos volver a casa?

Pues en principio, si todo va bien, mañana.

Pero antes de eso, quiero hacerte una última prueba.

Ya controlada la infección y habiendo hecho el lavado peritoneal,

le daremos ceftriaxona y metronidazol.

Son dos antibióticos de amplio espectro.

Pero antes quiero hacer una prueba

y ver que su anomalía congénita no le dará problemas de salud.

"Alejandro Merino, consulta 101".

Hasta luego, doctor. Adiós.

Hola, ¿qué tal? Adiós, Marina. Ay, no me ha visto.

¿Qué tal? ¿Malas noticias?

Pues hija, mi vida es una mala noticia constante.

Pero mañana será mejor. O puede que hoy acabe peor.

José Luis, un poco de plumcake, que tiene buena pinta. ¿Por qué?

Nada, porque tengo un paciente complicado

y debo hacer una prueba más. Un ecocardiograma.

¿Y por qué lo haces tú? Es cosa de los técnicos.

Es un caso complicado, así que... Es un situs inversus.

¿Con dextrocardia? Ah, ahora te interesa mi trabajo.

A ver, siempre me interesa nuestro trabajo.

Ya. Pero eso no está reñido

con disfrutar de la vida. ¿Puedo ir a la ecocardiografía?

¿De verdad? Me encantaría.

Vale. Es una forma de pasar un rato juntos. Bien. Vale.

Vale, vamos. Venga.

Perdón. José Luis, guárdamelo para luego.

Gracias. Vamos.

Guille espera los resultados de la punción lumbar

y de la prueba de esfuerzo físico

que podrían aclarar la causa de su fatiga.

Su padre ha venido a visitarle. ¿Qué tal, Guillermo?

Bueno, bien. -¿Cómo estás?

-Cansado. Me duele todo.

-¿Se sabe ya qué tienes? -No.

Esperamos los resultados. -Será cansancio.

O estrés. El ritmo de trabajo del despacho no lo aguantan todos.

-Papá, Guille puede con eso y con más, pero no está bien.

Hasta la doctora dice que bastante hizo trabajando.

-Tú siempre protegiéndole. Como su madre.

Ah, doctora.

Soy Gonzalo Losada,

padre de Guillermo. -¿Qué tal?

Hola, Guille. Hola, Jacobo. Tengo los resultados de las pruebas.

Hemos descartado esclerosis múltiple.

-¿Pensaban que la tenía? -Sí.

De las dos opciones posibles, esa era la peor, pero se descartó.

Lo que sí tiene es síndrome de fatiga crónica.

El síndrome de fatiga crónica

es una enfermedad debilitante

que se caracteriza por una fatiga intensa,

y que no mejora aunque se descanse.

¿Cómo ha cogido eso mi hermano? -No hay una causa específica.

-Pero oiga, este síndrome, ¿es una enfermedad, es grave?

-Sí, es una enfermedad, y no es grave, es muy grave.

Porque además, la Organización Mundial de la Salud

lo que ha considerado es que esta enfermedad

es del sistema nervioso central.

-A ver, entonces lo de crónico significa que es para siempre.

-Bueno, no tiene cura, pero sí tratamiento, ¿vale?

-¿Me voy a sentir así siempre?

-A ver, los síntomas irán y vendrán

en ciclos, pero con terapia mejorarás.

Hay quien se ha recuperado totalmente.

-¿Y voy a poder trabajar? -Claro que sí.

Pero es verdad que cuando estés mal, tendrás que darte la baja.

A ver, Guille. Entiendo que es una enfermedad complicada

y que mucha gente no la comprenda.

Oye, Guille. Es muy importante la actitud, ¿vale?

Pero no solo la tuya. La tuya también, Jacobo.

Y la suya.

Es importante su ayuda, su apoyo,

y que estén con él entendiendo esta enfermedad.

¿Vale, Guille?

No me imaginaba que mi hijo estaba tan mal, tan enfermo.

Y yo exigiéndole cada día más y más.

Yo creo que no he valorado a mi hijo lo suficiente.

Pero bueno, hemos tenido una solución, ¿verdad?

-Sí que es verdad que tiene el corazón desplazado a la derecha.

Bueno.

Silvia, tienes una pequeña anomalía en el corazón.

El resultado del ecocardiograma

ha reflejado una comunicación interauricular.

Es decir, un orificio entre las cavidades superiores del corazón.

Es un defecto de corazón que suele detectarse al nacer.

Nosotros lo hemos visto ahora.

No ha tenido complicaciones, pero debe venir a revisiones.

Tendrás que estar vigilada, y guardar reposo.

Lo que me faltaba.

Es que con mi abuelo es imposible. Siempre discutimos.

-Bueno, os dejo solos, ¿vale?

Silvia, ¿qué te pasa con tu abuelo? Que me trata como a una niña.

Pero eso es normal. Eso lo hacemos muchos abuelos y muchos padres.

Pero es por cariño.

Cuando eres padre, o tienes a alguien a tu cargo,

a veces te pasas de pesado.

Pero... eso lo hace el amor.

¿Vale? Tienes que dar gracias,

porque no todos los pacientes tienen a alguien que les cuide.

De todas formas, no me quiero meter donde no me llaman,

pero tengo la impresión de que tienes algo con él no resuelto.

Y eso al final se hace una bola, y más grande, y más grande.

Así que yo de ti lo resolvería.

Guille, siento no haberme dado cuenta de que estabas tan mal.

De verdad. Creí que no te esforzabas lo suficiente,

y que debía exigirte más, sin darme cuenta

de que estabas enfermo.

Estoy a tu disposición para lo que te haga falta.

Soy tu padre, y te quiero. Y quiero que sepas una cosa:

te has portado tan bien con esta enfermedad

que es el momento, y te lo mereces, de que seas el nuevo socio.

-¿De verdad? -Sí, hijo, sí.

-No, papá. Guille no será socio del despacho.

-¿Por qué no?

-Porque vamos a abrir juntos nuestro despacho.

-¿Qué dices? ¿Estás loco?

¿No has oído a la doctora? Habrá días que no pueda trabajar.

-Pues yo te necesito a ti. -Jacobo.

¿Estáis seguros? -Sí, padre.

Es hora de sacar las alas y hacerlo a nuestra manera.

-Yo encantado. Vosotros mismos.

Ah, y de tal palo, tales astillas.

¡Venga aquí, chavales!

Pensé que no había nada mejor que impresionar a mi padre.

Me equivocaba.

Jaco. -¿Vamos?

Vaya mañanita que llevamos.

Espérate, que te voy a poner un poco mejor.

Así estarás un poco más cómoda.

Esto lo tienes todo hecho un lío. Desorganizado.

Uy, agüita. Te voy a traer más. -Espera, abuelo.

-¿Sí? -Ven, que quiero hablar contigo.

-Sí, dime.

-Que..., bueno, que quería decirte...

que gracias. -¿Por...?

-Porque te encargaste de mí cuando mis padres murieron.

-¿Por qué me dices eso ahora? -Porque nunca te lo he dicho

y solo te echo la bronca. -Eso es cierto.

Es cierto, nunca me lo dijiste. Pero ¿por qué ahora?

-El doctor me ha hecho pensar, y...

Que cuando murieron mis padres, como que no quería quererte

por miedo a sustituirles, y bueno, como sabes,

son insustituibles, pero no puedo evitar que te quiero.

-¡Yo también a ti!

Qué maravilla que me digas esto.

Me cambias la vida. Pero no te lo tomes tan a pecho.

Te puede hacer daño al corazón.

-Ya sabía yo que era un poco rarito. -Sí, algo sí.

¿Puedo ayudarte en algo?

-Si el que necesita ayuda eres tú, ¿no?

-Mejor ocúpate de tus asuntos.

Tú tampoco tienes proyecto. -Ya.

Pero hay una diferencia muy grande entre nosotros:

A mí no me va la vida en ello. -Sabrás tú.

-Pues lo sé porque lo he vivido.

Además con Lando, a quien no le gusta nada perder.

¿Un consejito? Mira:

intenta no ser el primero siempre, ni el mejor, y vive más feliz.

-Romero, los mediocres llaman felicidad a la autocomplacencia.

-Ah. Me suena esa cita. ¿De quién es?

-No, es mía. Te la cedo, si quieres.

-Fíjate, me sonaba a un dictador, pero no.

Debo haberme equivocado.

Bueno, no te robo más tiempo.

Fíjate.

Tictac. Tictac.

Bueno, pues no has salido a tu hora. Es tu culpa, que me has liado.

Has hecho que me salte mis normas. Hacemos buen equipo.

¿Porque hemos trabajado juntos 10 minutos?

Eh, pero vaya 10 minutos.

Ortega, ¿por qué no buscamos un proyecto de investigación juntos?

Herranz, que no. No voy a invertir más tiempo en el trabajo.

Si me necesita un paciente, ahí sí. Pero más tiempo no.

Bueno, pues hazlo por mí.

Tú me dijiste que buscase algo que me hiciese ilusión.

Y yo he visto que te brillaban los ojos con la dextrocardia.

Debe haber algo que te guste, algo que quieras investigar.

Va. Vale. Hay un tema que me gusta:

la hipertensión en mujeres.

Y bueno, últimamente he leído subendotelio.

Y bueno, no sé, es algo que siempre estoy...

Me encanta. Lo hacemos. No. Pero he dicho que me lo pensaré.

No. Me vale.

(Teléfono)

¡Eh!

¿Todo bien? Eh..., sí.

Ya tengo piso.

¿En serio? Sí.

Qué guay. Cañita para celebrarlo. Soy soltero, oficialmente.

Dios mío, qué guay. ¿Me enseñas las fotos?

¡Corre! ¡Corre!

Me están silbando otra vez.

-No hagas ni caso. No tienes a nadie detrás.

¿Escuchas los silbidos ahora? -Sí, han vuelto a aparecer.

-Doctor, ¿qué le pasa a mi hija?

Tengo una paciente con alucinaciones auditivas

y su madre quiere llamar a un cura.

Debe pensar que está poseída, o yo qué sé.

Yo he visto aquí cosas sin explicación ninguna.

Ay, padre, gracias por venir.

-¿Qué tal? -Ha venido el padre a ayudarnos.

Mi madre cree que tengo un demonio. -Oye, yo no he dicho nunca eso.

¿Qué le pasa, doctor?

Aquí no se pueden traer ni bebidas ni alimentos.

Supongo que por tu edad sería in vitro.

-Tú no eres madre, ¿no? -No.

-Llevo dos semanas con mialgias,

con sudoración nocturna y también con malestar.

Podría ser toxoplasmosis.

-¿Y qué opina el doctor Blanco? -¿Qué dices?

-El hombre dentro de la pareja

a veces quita los miedos ridículos de las embarazadas.

Vamos a pedir la prueba y te haré una eco.

¡Oh!

Vamos a ver los resultados.

  • Centro médico - 24/06/16 (2)

Centro médico - 24/06/16 (2)

24 jun 2016

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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  1. María

    En otros futuros capítulos se podría hablar de casos un poco más internos, como por ejemplo en traumatología, se podría hablar de genu valgo que no se suelen ver muchos casos, pero existe.

    27 jun 2016