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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 24/04/18 (2) - ver ahora
Transcripción completa

Subtitulado por Accesibilidad TVE

Marta Trueba presenta dificultad para respirar

y en las últimas horas ha ido a más;

por lo que su médico de familia

la ha derivado de urgencia al hospital.

-Siéntese.

-¿Pueden avisar a mi hermana, por favor?

-Sí. Ahora le avisamos. Vamos a Triaje.

-Bueno, ¿qué tal te han funcionado las pautas

que te he dado la semana pasada?

-Bueno, pues no lo sé;

porque, la verdad, a mí esto de decir en voz alta delante del espejo

las cosas que me han salido bien durante el día,

me parece un poquito ridículo, Lucía.

-Bueno, no es necesario que lo digas delante del espejo,

pero está muy bien que lo hayas hecho.

-Vale.

-¿Y de las metas que te habías propuesto?

-Pues mira: he escrito un artículo político,

lo he enviado a una revista muy prestigiosa

y estoy esperando a que me contesten. -Bueno, genial.

-Llevo varios meses visitando a Lucía

porque estoy pasando una mala racha profesional.

Soy periodista y me he quedado sin trabajo.

Y...

bueno, lo que me pasa es...,

es que me siento fracasada.

Y Lucía me ha propuesto varios caminos

para acabar con este sentimiento,

como dejar de machacarme, pensar en positivo

y fijarme metas realistas.

-¿Has conseguido dejar de fumar? -Ay, no, Lucía.

Ahora mismo yo no estoy para eso, de verdad.

-Muy bien.

¿Y estás haciendo alguna cosa más

mientras esperas la respuesta del artículo?

-Sí. Porque mi hermana, que es escritora y...,

y a ella le va muy bien,

bueno, pues me ha hecho su ayudante.

-Eso está muy bien, tener el apoyo de la familia, ¿no?

-Sí, claro.

Pero esto de ser la, la asistenta de mi hermana

es algo completamente pasajero.

Teléfono

Perdona.

-Cógelo, cógelo, tranquila.

-¿Sí, dígame? Sí, soy yo.

¿Cómo?

¿Cómo?

Pero, ¿cuál?

Sí, muy bien.

Muy bien, gracias.

A mi hermana, que la acaba de traer una ambulancia a este hospital.

-Vaya. -No sé. ¿Qué me estabas diciendo?

-No, no. Pero terminamos la sesión, mujer.

Baja a ver a tu hermana, ¿no?

Que igual es algo importante. -Claro.

Sí, seguro que es importante.

Tengo que, tengo que ver a mi hermana.

-Venga, espero que no sea nada. Nos vemos la semana que viene.

-Muy bien.

-Bueno, aunque tengas dificultades para respirar,

tus constantes son normales.

Así que en principio no parece que tengas nada grave, ¿vale?

-Ah, bueno, vale.

-Te voy a auscultar el abdomen. ¿Has tenido hijos?

-No. Qué va. Mis libros son mis hijos.

-Ah, pues mira. Yo nunca he escrito un libro.

Pero eso sí, tengo cinco hijos.

Como los cinco jinetes del apocalipsis.

-Manuela, los jinetes del apocalipsis eran cuatro, no cinco.

-Bueno, doctora, es que usted no conoce a mis hijos.

Porque si los conociera no serían cinco,

serían quince jinetes del apocalipsis.

-Por cierto, enhorabuena por su premio.

Clasic de Novela era, ¿no? -Sí.

-Antes la he reconocido pero no me ha parecido el momento.

-Bueno, no te preocupes. Muchas gracias.

Pero si mira: los premios al final, para lo que sirven

es para acumular polvo en la estantería.

-Eso es verdad. Porque mi hijo ganó uno en el colegio,

creo que jugando al básquet,

y resulta que lo tenemos para ponerlo de pisapapeles

encima de las facturas,

para que no salgan volando.

Ojalá los premios pagaran también las facturas.

Bueno, a lo mejor el suyo sí, ¿no?

Porque algún dinerito le habrán dado...

-¡Manuela! -Bueno...

-Hija...

-Un poco sí. Un poco sí que me ha dado.

-¿Lo ve?

-¡Ay, se me olvidaba! Que tengo que cancelar una cita con mi editor.

¿Te importa llamar, Gema, por favor? -Ya le he llamado, Marta, tranquila.

-Ah, vale.

Teléfono

-¡Ay, disculpen, ¿eh?! Disculpen un momentito.

-Bueno, al palparte he notado que tienes un poco de dolor, ¿verdad?

Pero no hay síntomas ni de apendicitis

ni mucho menos de peritonitis, ¿vale?

Aun así tengo que hacerte más pruebas para estar segura.

Así que te voy a mandar un análisis de sangre y un TAC abdominopélvico.

¿Vale?

-Hola, David. Dime, que no te podía atender antes.

Dime que traes buenas noticias, por favor.

Ya.

Sí, claro, claro. La siguiente será. No te preocupes.

Sí. Bueno, sí. Yo te mando algún otro artículo.

Vale. Vale, venga, gracias.

-Disculpe. Pero aquí no se puede fumar.

-Ah, mira qué bien.

¡Pues estupendo todo, ¿eh?!

-¿Has visto que no te has enterado de nada?

-De nada.

-Pero si hay pacientes que me ponen el otro brazo

para que les siga sacando sangre.

Y me dicen como a las cantantes: "¡Otra, otra, otra...!".

-Bueno, pues espero que estés conmigo si me tienen que sacar más sangre.

-No te preocupes. Yo en mi trabajo soy muy buena.

Pero aquí, en este hospital, vas a estar siempre en buenas manos.

-Bueno, me alegro. -Nada.

Quédate aquí, que ahora vienen a buscarte.

-Gracias.

-¡Ah, mira, por cierto, Marta!

Estoy pensando que por qué en tu próxima novela,

no escribes sobre una gitana así, enfermera,

que se llama Manuela y que tiene cinco niños

que parecen los quince jinetes del apocalipsis.

-Pues lo voy a pensar. ¿Por qué no?

-Mira, a lo mejor te dan otro premio y te dan otro dinerito.

-Oye, pues venga.

-Venga. Quédate aquí, que ahora te vienen a buscar.

-Gracias, Manuela. -Hasta ahora, guapa.

-Hasta luego.

-A ver, es que Rocío me ha dicho que esa relación no tiene futuro.

-Pero vamos a ver, Palacio. ¿Cuántos años llevan juntos?

-Muchos.

-¿Entonces tiene futuro o no tiene futuro?

-Sí, sí. Si ya lo sé.

Oye, ¿podrías a las ocho mañana?

-No. Porque a mí el autobús me deja a las ocho y media.

Y a esa hora no puedo.

-Ya. Por otro lado tampoco quiero entrometerme, ¿sabes?

-Vamos a ver.

-A las ocho y media me has dicho que no. Vas muy justa.

-Que no. a las ocho y media no puedo. No.

-Vale. Es que también, ¿sabes qué?

Me da pena no decirle lo que siento por él.

-Ya. Mira: yo te voy a decir una cosa:

si quieres que yo te dé una palmadita así, en la espalda,

y que te diga que "sí buana" a todo, conmigo lo llevas claro.

Eso, a Clara.

-Ya. Pero yo quiero una persona que me diga las cosas objetivamente.

-Pues objetivamente a Pepa.

-¿Y contigo qué encontraría?

-Pues mira, Palacio. Conmigo encontrarías la verdad.

Y la verdad nada más que tiene dos caminos:

o te lías la manta a la cabeza y vas a por él a saco,

o te olvidas de él para siempre hoy mismo.

Tú eliges.

A ver, ¿me quieres mirar a las cinco de la tarde, el jueves,

a ver si puedo?

-El jueves sí, a las cinco.

-¡Ay, vaya! -Vale.

-Vale. Pues apúntame. Ya me buscaré yo la vida, hija.

-Vale. -Para que me cubran.

¿Algo más? -Nada más. Gracias.

-Adiós. -Adiós.

Marta espera los resultados de la analítica y del TAC abdominopélvico

que le acaban de realizar.

¿Puedes entregar una copia de la novela al editor, por favor?

Con el lío de venir al hospital, no sé en qué pendrive lo he guardado.

Pero bueno, llevo siempre una copia manuscrita en el bolso.

Bueno, de algo me va a servir ser un poco supersticiosa, ¿no crees?

Gema, ¿qué te pasa? Que te veo rara hace rato.

-Mira, nada, Marta. No te preocupes, de verdad.

Le voy a llevar el manuscrito al editor, ¿vale?

-Gracias, Gema. -Luego te veo.

-Vale. Hasta luego.

-Marta. ¿Qué tal, cómo te encuentras? -Muy cansada.

-Mira, según la analítica, tienes una anemia leve.

Y por otra parte el TAC muestra

un derrame pleural bilateral, leve también,

pero hemos encontrado una masa sólida en la zona de la pelvis menor.

-¿Masa? ¿Quieres decir un tumor?

-Sí. Pero todavía no sabemos si es benigno o es maligno.

Así que vas a tener que quedarte en observación,

te vamos a poner un tratamiento, y voy a programar una biopsia

para poder estudiar esa masa, ¿vale?

-Vale.

-¡Uy, perdón! -¡Uy!

-Perdón. Permíteme, permíteme. -Deja. Deja, ya lo recojo yo. Deja.

-Vale. Disculpa. Lo siento, ¿eh?

-Hola, David. Tengo que contarte algo.

No, no, no. Por teléfono es mejor que no.

Es sobre Marta.

Hombre, pues es algo tan importante, que le va a cambiar su futuro.

Y a lo mejor su pasado.

Oye, mira: pero hacemos una cosa:

yo mejor te escribo y te lo cuento todo con detalle. ¿Te parece?

Vale. Quedamos en eso entonces.

Leo, el paciente al que se le diagnosticó daño hepático,

espera ingresado los resultados de la serología.

-¡Vaya recibimiento, ¿no?! Si quieres me voy.

-No, no, no. -Ah.

¿Qué tal? Venía a ver cómo te encuentras.

-Vamos a ver, te puedes imaginar.

-¿Has dormido algo? -Nada.

-¿Qué te pasa? -Nada.

No sé, te iba a decir que me alegro de verte.

Es que esto ya no sé si..., me hace mala persona,

si es bueno, no sé.

-Pues ya somos dos.

-Ya tengo los resultados de la serología.

-Bueno, yo me voy, ¿vale? -No. Quédate, si no te importa.

-Vale.

-Leo tiene hepatitis, concretamente hepatitis C

en un estado avanzado con rigidez hepática.

La hepatitis es una enfermedad infecciosa

que afecta especialmente al hígado.

Y es peligrosa porque puede provocar cirrosis hepática.

-¿Hepatitis?

Pero, ¿estás segura?

-Sí.

La vía de contagio más común es la sexual.

-No.

Si te he dicho antes que no.

Sexo nada. O sea: ni de riesgo ni de ningún tipo.

-Pues no sé, a lo mejor algún tatuaje que te hayas hecho...

-Nada. -Un pearcing...

¿Algún tipo de cirugía?

-Cuando era pequeño me operaron del corazón.

Pero vamos, cuando era pequeño.

-¿Y puede ser una transfusión o algo así?

-Es posible.

Vamos a hacer una cosa:

voy a echarle un ojo a tu historial médico, ¿vale?

Ahora os veo. -Vale.

-Hasta ahora.

La hepatitis C se identificó en 1989.

Pero no se hicieron pruebas de cribado hasta años después,

que se desarrollaron técnicas

para identificar el virus de la hepatitis C

en la sangre de los donantes.

Así es que ni la sangre ni sus componentes

pasaron un control del virus de la hepatitis C hasta 1992.

Por eso es por lo que creemos que a lo mejor Leo

ha estado expuesto al virus.

Marta, la paciente con una masa pélvica,

sufre un empeoramiento de su estado con fatiga extrema y confusión.

¿Dónde estoy?

-Estás en el hospital. No te preocupes.

Está con taquipnea.

Necesito análisis de sangre nuevos y una gasometría de urgencia.

-Pero, si quieres podemos llamar a otro doctor o a tu adjunto.

Si prefieres.

-¿Por qué preguntas eso?

¿No me ves capacitada para tomar decisiones sobre mi paciente?

-Sí, sí. Por Dios.

Si es por la complicación del caso, nada más.

-Bueno, pues entonces vamos a centrarnos

y haz lo que te he pedido, por favor.

-Por supuesto.

-Los análisis y la gasometría de Marta han mostrado

que tiene una intensa acidosis metabólica.

Esto suele ocurrir cuando los riñones

no eliminan el suficiente ácido del cuerpo.

Por lo tanto se deduce que tiene un fallo renal.

Así que, después de haber comentado el caso con mi adjunto,

hemos decidido trasladarla a la UCI para intubarla.

Probablemente todo lo que le está pasando a Marta

tiene que ver con la masa encontrada.

Ya que esta está afectando tanto el funcionamiento

como el equilibrio

de muchos órganos y sistemas internos.

Un momento.

-A ver, tranquila.

Enseguida va a venir la doctora y te va a informar.

-Pero ¿qué ha ocurrido? ¿Por qué está peor?

Es que no entiendo. -Ya estoy aquí.

-¡Ay, doctora! -Gracias.

Gema, vamos a ver: tu hermana tiene insuficiencia respiratoria

y fallo renal. -¿Cómo?

-La hemos trasladado a la UCI. ¿Vale? -¿La UCI?

-Sí. Entonces, tengo que ir a verla ahora, por eso no te lo puedo contar.

Después, en un ratito, yo te cuento todo. ¿Vale?

-Pero ¿cómo que a la UCI, doctora? Por favor.

-Gema, lo siento, de verdad.

Es que tengo que ir a verla. Pero no te preocupes.

Estate tranquila.

-¡Doctora!

¡Doctora, por favor, pero dígame algo más...!

-Gema. ¿Estás bien? -Lucía...

-¿Necesitas ayuda, cariño? -No sé.

-¿Te encuentras bien?

Mira, vamos a subir a mi despacho, ¿vale?

-Lucía... -Te sientas ahí un momento... ¿Vale?

-Mi hermana, Lucía. -Seguro que está bien.

-Mi hermana.

A Marta, la paciente con fracaso renal e insuficiencia respiratoria

le han realizado un análisis de sangre de control.

-A ver: ha habido un descenso brusco de la hemoglobina y el hematocrito.

La anemia empeora.

Y está hipotensa.

Suero a chorro.

Marta a entrado en shock hipovolémico.

La paciente ha perdido tanta sangre

que el corazón no es capaz de bombear la suficiente

que el organismo necesita.

Por eso es necesario hacer todo lo posible para que el corazón

no deje de bombear sangre

y que la presión arterial vuelva a sus niveles normales.

Ya que este tipo de shock, lo que puede provocar

es que muchos órganos dejen de funcionar

y causar así la muerte del paciente.

Si me disculpáis...

-He escrito un artículo contándole a mi editor

algo que he descubierto sobre mi hermana

y que le va a arruinar su carrera.

-¿Y por qué lo has hecho?

-¿Que por qué lo he hecho?

Porque Marta es la razón por la que llevo visitándote todo este tiempo.

Ella es la culpable de que yo me sienta fracasada.

Y ya, cuando se le ocurrió darme el puesto de su ayudante,

terminó de hundirme.

Su éxito ha sido siempre mi fracaso.

De niñas Marta era siempre la más guapa, la más lista,

la más simpática.

Era la más importante para nuestros padres,

para nuestros abuelos, para nuestros amigos,

¡para el mundo entero!

Las dos crecimos queriendo ser escritoras

y al final ella ha tenido la carrera que yo siempre he deseado tener.

-Gema, por favor, siéntate. Siéntate, tranquila.

Ven aquí.

Cuéntame: ¿qué dice ese artículo?

-El artículo dice que descubrí que Marta había comprado al jurado

del último premio que le han otorgado.

-Pero ¿eso es verdad? -Pues claro que es verdad, Lucía.

-¿Y te sientes culpable? -Pues no. ¡No me siento culpable!

Ella lleva humillándome durante mucho tiempo.

¡Todos los días!

Se lo merece.

Pero, si además parece que quería que la pillara.

Pero si me dio ella los papeles que la incriminaban

para que los viera.

-Gema, yo te he estado dando herramientas

para que tuvieras más seguridad en ti misma.

Y me da la sensación de que, de que no te he ayudado, ¿no?

-Tus herramientas no funcionan porque Marta sigue estando ahí.

-Pero sois adultas. ¿Por qué no te separas de ella?

-Porque me paga un sueldo.

-Te paga un sueldo desde hace muy poco tiempo.

Pero llevas muchos años con ella.

Antes has dicho que su éxito es tu fracaso. Y eso no es así.

Nosotros somos los responsables de nuestros éxitos y nuestros fracasos.

Y eso tienes que asumirlo.

Cuanto antes te dejes de comparar con ella,

antes mejorarás y te sentirás mejor.

-¿Sabes?

He estado perdiendo el tiempo contigo.

-Pues sí, he estado mirando tu historial médico,

y te hicieron una transfusión de sangre

en la cirugía que te hicieron de pequeño.

Así que vamos a empezar con el tratamiento para la hepatitis C

inmediatamente.

Y también, por otro lado, bueno,

como lo más probable es que lo cogieras de pequeño,

pero, por si acaso, es conveniente

que tu chica se haga también una serología,

porque, como te dije, la vía de contagio más habitual es la sexual.

-¿Y cómo es posible que el virus haya dado la cara tan tarde?

-A ver, no es seguro.

Pero, probablemente, tampoco tendrías las defensas muy altas.

-No... No sé. Si como..., lo poco que duermo y demás, pues...

Ha dicho: Ahora.

-Bueno, ahora vendrá una enfermera con el tratamiento, ¿vale?,

y yo me paso en un rato a verte. -Vale, gracias.

Hasta ahora. -Hasta ahora.

-Cualquiera de nosotros puede potenciar nuestras defensas

con algo tan sencillo como es la alimentación.

Consumiendo tres raciones de frutas y dos de verduras,

estaremos protegiendo nuestro organismo

ante posibles enfermedades.

-¿Nos vamos?

-Gema: Te estaba buscando.

Mira: Marta ha empeorado. ¿Vale?

Creemos que la masa que le encontramos

es la causante de todo el cuadro.

Pero no podemos estar seguros hasta que no la operemos.

No hay tiempo que perder.

Así que vamos a llevarla a quirófano ahora

y le vamos a hacer una laparotomía.

-¿Ahora mismo? -Ahora mismo.

-¿Pero se pondrá bien?

-No te lo puedo asegurar, Gema. Lo siento.

-David: Oye, ¿has publicado ya lo que te envié?

No, no, no, no, no lo hagas. No, no, no, no.

¿Cómo?

El equipo de Cirugía Ginecológica interviene a Marta

para averiguar si es la masa pélvica que encontraron

la que le ha provocado su cuadro.

-¡Ay! Doctora, ¿cómo está mi hermana? Por favor.

-A ver. En la operación hemos encontrado unos miomas en el útero.

Los miomas son tumores benignos uterinos.

Había uno concretamente bastante grande en el fondo del útero.

Los hemos extraído y los hemos mandado a Anatomía Patológica.

Por otra parte,

los ovariosy las trompas presentaban una torsión.

Así que hemos tenido que extirpar los ovarios y el útero al completo.

Finalmente, hemos hecho una transfusión de sangre,

porque en la zona que recubre el útero y los ovarios

había un sangrado activo.

-Doctora, si... Si mi hermana necesita sangre,

somos del mismo grupo las dos, ¿eh?

-No se preocupe, Gema. Muchísimas gracias.

Cualquier sangre es bienvenida para Marta o para cualquier otro paciente.

Ahora ya solamente queda esperar y ver cómo evoluciona. ¿Vale?

-Muchas gracias. -A ti.

-Gema...

-Lucía...

-Hola. Que me han dicho que querías hablar conmigo. ¿Cómo estás?

-Bueno.

¿Sabes, Lucía? Tenías toda la razón.

Me siento muy culpable por lo que he hecho.

Y de verdad que yo he intentado arreglarlo.

Pero es que...

resulta que mi editor ahora dice que ese artículo

ha sido lo mejor que he escrito en mi vida. ¿Qué hago, Lucía?

-Tú sabes mejor que nadie lo que tienes que hacer, ¿no?

-¿Hepatitis? O sea...

Si me hacía falta algo más...

-Lo siento mucho, Leo, de verdad.

Sé cómo... Cómo lo puedes estar pasando y...

Y lo comprendo perfectamente,

porque además ahora tienes que estar al cien por cien

para ayudar a Elena en su enfermedad.

-No sé... Elena o yo.

Si es que...

tampoco va a ayudar o no a que esto se resienta más.

Si es que mi relación con Elena...

No sé. Ya no sé si somos ni pareja.

-¿Y ella sabe algo de esto?

-No, pero es que estas cosas, pues se sabe.

A ver: nos queda el cariño, que sí, que...

No sé. Y más cuando... -¿Qué?

-Pues que siento que... Que me estoy enamorando de ti.

Y ya sé, no sé si tengo que decirte estas cosas o no,

pero intento ser honesto, intento... Nada.

Di algo.

-No... No sé qué decir, Leo.

Es que Elena...

-Elena tiene muchas cosas que aclarar con Leo. Muchas.

Palacio:

¿Nos dejas a solas, por favor?

-Claro.

Tras su intervención, Marta evolucionó favorablemente,

y pasados unos días, se la pudo extubar.

-Vale.

Ya.

¿Y..., y no hay manera de desmentirlo?

Vale.

Vale. Gracias.

-Hola.

¿Qué tal te encuentras? -Bien.

-¿Bien?

Bueno. Te cuento:

En el estudio de Anatomía Patológica que hicimos a la muestra extraída,

nos ha confirmado que existía un leiomioma,

o mioma gigante, con calcificaciones.

Estas nos dicen que el crecimiento ha sido lento,

y efectivamente ha sido la causa del cuadro.

-Ya.

Debería haber anotado en mi agenda ir a visitar al ginecólogo, ¿no?

-Bueno... A pesar de que este tipo de tumores

suelen crecer relativamente rápido,

no muestran síntomas

hasta que no comprimen ciertas estructuras internas.

Pero sí. La visita anual al ginecólogo,

pues es imprescindible.

Probablemente te lo habrían detectado.

-Ay, perdón por el retraso, Manuela.

-Hija, ya estaba pensando que me iba a dar el masaje yo sola.

Me iba a preparar yo el aceite yo para dármelo ya,

para tenerte ya... lista.

-Vete quitándote la casaca si quieres.

Ay...

-Uh... Me parece a mí que tú no estás para darme el masaje...

Y eso que le he tenido que pedir el favor a Sara Lamela,

que para pedirle un favor a Sara Lamela...

hay que tener narices, ¿eh?

Que después, ¡Uh! Te los echa en cara.

Pero ¿qué te pasa?

-No sé... He tenido un... Un día un poco duro.

-Bueno. Te perdono. Que lo sepas.

Pero la próxima vez, me lo debes, y sin cita.

-Vale. -¿Vale?

-Sin cita.

Perdón, ¿eh? -Dame un besito. Nada. Ay...

-Gracias.

-Y eso que estoy fatal de la cervicales, ¿eh?

-Ya.

-Te perdono... No sé por qué te perdono.

-Ya lo sé. -Adiós.

-Hasta ahora.

-¿No vas a decir nada?

-Lo siento, Elena.

Ojalá no lo hubieses escuchado.

Pero es verdad.

Tendríamos que haber hablado, pero... es así. Es que es cómo me siento.

-Se acabó, Leo.

-Pero yo te prometo que yo no he estado con Marta. Nunca.

-Que eso da igual.

-Ni con ninguna otra.

-Que da igual que sea Marta, Lucía, Raquel... Esto iba a ocurrir.

Pero no estoy enfadada. Lo que pasa es que...

Me tengo que acostumbrar a estar sin ti.

-Pero es que eso no tiene por qué cambiar. Yo quiero seguir ayudándote.

Con tu enfermedad, con el día a día, con...

-No.

Vamos a dejarlo aquí, ¿vale?

Mientras aún nos queremos de alguna manera.

Marta recibe la visita de Lucía,

que ha venido a traerle una carta escrita por su hermana Gema.

-"Siempre fui envidiosa. Ya lo sabes.

Es muy probable que, después de esta revelación,

tan estúpidamente guardada durante años,

pienses que soy la peor hermana mayor del mundo.

Y no te falta razón.

Siento que en mi vida solo he conseguido destacar por mis efectos.

Por eso te pido disculpas, por todo el mal que te he hecho,

y también por el que te he deseado.

Y por dejar que tu talento se convirtiera en mi fracaso.

Perdóname, Marta.

Solo con tu perdón seré capaz de empezar a perdonarme a mí misma.

Te quiere, Gema".

¿Pero dónde está Gema?

Me he centrado en mí misma, solo.

En mi..., en mi vanidad.

Es que me da igual ahora dejar de ser una escritora famosa.

Llaman a la puerta

-¿Puedo pasar?

-¡Pero bueno! ¡Claro que puedes pasar! Y te puedes quedar...

¿Tú eres idiota? ¡Ven aquí!

-¿Te quieres relajar?

-Madre mía, qué energía tienes, Manuela, de verdad.

-¡Si no es energía! ¡Si es que no hay manera de meter el dedo aquí!

¡Esto está como una piedra! -Ya, tengo una contractura ahí.

Es que... Fff... Es que, de verdad, no sé qué hacer, estoy superagobiada.

Por un lado..., tengo el problema este, y por otro, pues como que...

Que me ha confesado que..., que siente algo por mí.

-Ya, pero sabes que eso no está bien.

-Ya, pero lo que se siente se siente. -Ya.

Pero te vas a meter en un lío bueno.

-Ya. -Allá tú.

-Y encima, Elena nos ha pillado en plena confesión.

-¿Qué habéis sido? ¿Tres en el ruedo? -Sí, sí. Y yo sé que no está bien.

Que teníamos que haber sido previsores.

Pero... Yo qué sé... Ah...

-Vaya tela.

-Ay, de verdad. Qué bien das los masajes, ¿eh?

-Sí... Oye, ¿quieres que te dé un consejo?

-Creo que no.

-¿Y entonces para qué me cuentas nada? ¿Para qué me preguntas?

Oh... -Oh, qué manos. Qué manos.

-Ah, vaya, hombre. Hala. Pues se acabó.

Ahora tengo buenas manos, ¿no? -Pues sí.

-Ay...

De todas maneras, todos los cuerpos, todos los cuerpos no son,

como se dice, eso... Cuando se masajea...

-Masajeables. -Eso.

-Sí. No, la verdad que no. -Yo no sé cómo tú puedes, hija.

-Ya...

-Vamos, yo no podría ser fisioterapeuta.

-Oye, oye... Por fin os encuentro, que he visto a Elena,

la novia de Leo, saliendo con una cara...

¿Ustedes sabéis algo? -¿Yo? Yo no sé nada de nada.

Y aunque lo supiera, chitón.

Además me voy. ¡Huy! Que tengo muchísimo trabajo. Adiós.

-Gracias, Manuela. -Hala, hasta luego.

-Hasta ahora.

Oye, ¿y tú sabes algo?

-Sss... Algo sé. Pero no sé...

-¿Algo es mucho, o poco? -Sí, sí...

Siéntate. Que te voy a contar.

-Hola, Manuela.

Hola, Manuela. -Hola, hola, hija.

-¿Qué haces? ¿Qué estás leyendo tan..., tan atenta?

-Hoy... Mira: el libro de la muchacha esta. La del mioma.

Huy... No sabes cómo es de bueno.

¿Y cómo se llama?

-Pues Marta.

-No, el libro. -Ah, el libro.

-Yo me los he leído todos.

-Pues se llama... Espérate: "Cuéntaselo si la ves". Mira.

"Jinchá" de llorar estoy.

Hoy... Acabo de llorar ahora mismo.

Mira, de verdad es... muy emocionante.

-Pues no me suena mucho el título, la verdad.

A ver, ¿lo puedo ver? -Sí, hija, sí. Míralo.

-A ver.

Manuela... -¿Qué?

-Que... esta señora no es la paciente.

-¿Cómo que no? -No.

Esta es Marta Rueda. Y la paciente es Marta Trueba.

-Hoy, qué patinazo he dado...

Y yo que pensaba irme a la papelería de al lado para comprarlo,

el libro en papel,

para que me lo firmara esta tarde.

Por favor, no se lo vayas a decir a nadie, Eva.

-No.

-Y ustedes tampoco. -No, no.

-Porque es que... Vamos, somos nuevas aquí.

Llevamos muy poquitas semanas y se van a reír de nosotras.

-Bueno, se van a reír de ti en todo caso.

Pero tú no te preocupes, que tu secreto conmigo está a salvo.

-Sí, por Dios.

De todas maneras, niña: El libro es buenísimo, ¿eh?

-Ah, ¿sí? Pues ya me lo pasarás. -Adiós, hija, adiós.

Buenísimo el libro. Buenísimo.

-¿Te duele el pecho? Tiene inestabilidad hemodinámica.

Mar: Vamos a ponerle amiodarona intravenosa.

-Muy bien.

-Venga, rápido, por favor.

Podría tener un síncope

y se nos podría parar en cualquier momento.

Le hemos puesto a Fonseca lidocaína intravenosa.

Es un anestésico que también se emplea como antiarrítmico,

y espero que con esto podamos controlar la situación.

-Hemos tenido que llevarlo a la UCI

con una arritmia muy, muy, muy fuerte.

-Pero... ¿está bien?

-Estamos haciendo todo lo que podemos, ¿eh? No se dan por vencidos.

-Que ese hombre de ahí no es como todo el mundo se piensa.

Que... Que si está ahí es porque él se lo ha buscado.

-Gonzalo, que nadie se cree que Fonseca

puede hacerle daño a nadie, hombre.

-¿Y sabes cómo se llama? -Tomás.

-Vale, ¿y ha consumido algo?

-Soy entomólogo.

Especializado en mariposas.

Y solo me falta una para tenerlas todas.

¿No será usted...?

-Parece que Tomás está sufriendo un brote psicótico.

Es decir, una ruptura temporal de la realidad.

Esto puede ser debido a diferentes causas.

Entre ellas, consumo de drogas,

y también, mucho estrés durante un largo periodo de tiempo.

-Vale, hay que llevarlo a Rayos y a UCI.

Disculpe, discúlpeme. -¡Es mi marido!

-Vale, perdóneme. Vamos a ver. Hemos te... Vamos a ver.

Ha tenido una dificultad respiratoria y hemos tenido que intubarlo.

En cuanto tenga más información, yo le aviso.

-¿Pero cómo pasa esto en un hospital?

Subtitulación realizada por Teresa García Román

  • Centro médico - 24/04/18 (2)

Centro médico - 24/04/18 (2)

24 abr 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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