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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 23/06/17 (1) - ver ahora
Transcripción completa

-¿Qué haces aquí? -De voluntaria.

-Ya, pero como habíamos quedado en estar un tiempo sin vernos

y eso...

-Bueno, y creo que es lo que estoy haciendo.

Llevo semanas trabajando aquí y no nos hemos visto.

Creo que no te estoy molestando. -Trabajas de voluntaria...

-Mm.

-¿Desde cuándo tienes vocación de voluntaria?

Es que es la primera noticia que tengo.

-Creo que estás siendo injusta.

Porque ayudar a la gente que lo necesita es bastante importante,

eso me lo enseñaste tú.

-La persona que está detrás de los anónimos y que te sigue es Lola.

La vi salir de tu despacho cuando tú no estabas.

Todo tiene su sentido.

Tú la has rechazado, y ahora ella te está acosando.

-¿En serio, Juanjo?

O sea, ¿ves salir a Lola de mi consulta,

y solo por eso ya la acusas?

-Pero, ¿no te parece extraño?

-Hombre, a ver, no es lo más normal del mundo,

pero alguna explicación habrá.

Pues vendría a buscarme, o yo qué sé.

Si hasta hace nada venía cada dos por tres.

-Mira.

¿No te gusta?

-¿Quién ha escrito eso?

-Bueno, lo del centro yo. Había que darle un empujón a Darío.

-¿El simbolito ese también? -Sí.

-Esa letra y ese símbolo son los que estaban en el anónimo de mi taquilla.

-A ver, Diana. Eh... -No te acerques a mí.

O sea, no sé qué pretendes.

-¡Ay, perdón! ¡Ay, qué susto, por favor!

-Perdón, perdón. Soy Ainhoa, la nueva de Emergencias.

-Qué susto. -Vengo a tope.

Es que es mi primer día.

Tengo mogollón de ganas de conocer a todo el mundo, y perdón.

Es que vengo a tope.

-Pues espero que no te presentes así,

porque vamos, me has dado un susto que para qué.

-Ay, hija, no era para tanto. No te va a dar un infarto.

A ver, que ha sido un susto de nada.

No sé si eres médico o enfermera, pero vamos, eso deberías saberlo.

-Diana Ortega, cardióloga.

-Bueno, pues así con ese pelo, como que pareces más una actriz, o una...

Sí, una actriz. -¿Una actriz? ¿Parezco una actriz?

-Sí. -¿Y tú qué haces? ¿Monólogos cómicos?

Por la chispa, digo. -No.

¿Estás bien? Parece que has visto un fantasma.

Hola.

-¿Qué haces aquí? Te dije que no quería volver a verte.

-Nada, simplemente estaba vigilando que todo estuviera bien.

-¿Vigilando?

¿Qué te pasa? -Nada.

Bueno. Que llevo... Varios días intentando darte un regalo.

Pero, como veo que llegas a casa muy tarde, pues... No era plan.

Toma, que es para ti. Cógelo. -No, no quiero...

-Pero de verdad. -No lo...

-Diana... -Suéltame.

-Cógelo, que es una tontería, de verdad.

-Suéltame, Lola. No lo quiero. Me estás haciendo daño.

Que no me... -Oye, no. Toma el regalo.

Al menos quédate el regalo. -Que no quiero el regalo.

Quiero que me sueltes. -¿Pero cómo que...?

No... Pues coge el regalo, Diana, por favor.

-¡Que me sueltes!

-Se te está yendo... -¡Que me sueltes!

-¿Estás bien? ¿Estás bien, eh? ¿Sabes dónde estás?

-Sí. -¿Cómo te llamas? ¿Sí?

-Sí. -¿Estás bien? Venga.

-Hola, cariño, ¿qué tal? Hola.

Bien. Estoy respondiendo a un mensaje,

a los del grupo de parapente.

Mm... Mira. Mira qué fotos me han mandado.

Del otro día. Mira, ¿eh? Qué belleza, qué altura.

Ese del parapente tricolor soy yo. Con el monitor, ¿m?

Qué emoción, sí. Y esa línea blanca... Es el río.

Ya.

Yo no sé por qué tú no haces cosas de estas, la verdad.

Pues cariño. Porque no estoy para vuelos, ni tú tampoco.

¿Cómo que no? Parapente...

Cómo que no.

Estoy viviendo sensaciones que no sabía que existían.

Por favor, a mi edad.

Pues cariño, precisamente por eso. A tu edad. ¿No te das cuenta?

-Eh... Hola, perdonad.

Oye, hay un tal Diego Ponce, preguntando por ti en Recepción.

¿Diego? Eso es para hablar de la ruta de mañana. Vamos.

¿Y de qué le conoces? Es mi monitor de parapente.

¡Qué dices! Sí.

Anda, vaya. Bueno, pues ahí le tienes.

Gracias, Luz.

¡Diego! ¡Javi!

Uh... ¿Qué pasa? ¿Estás bien?

Uf, no, no. Estoy que no puedo más. Mira, me duele mucho el vientre.

Tranquilo.

Llevo, desde que me he levantado esta mañana, con ganas de orinar.

Pero es que no hay manera. No hay manera.

Y me duele que no veas.

Y estoy preocupado, porque tengo molestias,

y estos últimos días, sobre todo por las noches,

me levanto mucho a orinar y no se me van las ganas.

Acompáñame a Triaje, y bueno, te exploro, ¿vale?

Vale, vale.

Ah... Es que ¿sabes? Estas molestias que te decía que tenía...

Ajá.

Están yendo peor estos dos últimos días. Es... ¡Fuf!

Bueno. Cálmate, y vamos. Vamos a Triaje.

OK.

Diego es mi monitor de parapente.

Hace un par de semanas, me apunté a un grupo por Internet,

y la verdad que hemos hecho buenas migas.

Es un tipo valiente, vitalista, generoso...

Tiene diabetes de tipo 2, 55 años, una forma física estupenda,

no le teme a nada, y la verdad qué es... Es un tipo admirable.

Lo siento. Me he puesto nerviosa, Lola.

-Que no pasa nada. ¿Qué te crees?

¿Que me convertí en buzo de élite sin hacerme rasguños?

Estoy perfectamente, de verdad.

-Bueno. Para comprobarlo, te voy a hacer un TAC craneal. Eh...

Y descartamos lesiones más profundas.

Bueno, yo no. Te lo va a hacer otro médico.

-¿Por qué no me lo haces tú?

Diana, ha sido una tontería la riña de antes.

Además, las parejas discuten constantemente.

Pero el amor está por encima de todo. ¿No?

-Lola, ¿qué estás diciendo? ¿Pareja? Yo no soy tu pareja.

Tú y yo... Tú y yo no somos pareja. -Pero lo seremos, Diana.

Estamos destinadas a ello.

-¡Hola! ¿Me vas a contar qué es lo que ha pasado?

Porque es evidente que la conocías.

Pero algo muy grave la has tenido que decir para que se ponga así.

Porque vamos. Bueno, es verdad,

también te digo que yo con mis hermanos tengo unas peleas,

que a veces... -Voy a cambiarme.

En las alturas, mandas tú, pero aquí mando yo.

Vale, pero con cuidadito, ¿eh? Que... Es que tengo la vejiga como hinchada.

Tranquilo.

¡Ah, ah, ah, oh! Tiene dolor en el hipogastrio.

¡Ah! ¡Duele, duele!

Diego, ¿has notado si al orinar echas sangre?

No, no, no.

Pero sí me estoy levantando mucho a orinar por la noche. Ah, y...

Se me ha escapado alguna vez un poco.

Bueno. Eso es más normal de lo que parece, ¿eh?

Se llama nicturia.

Y viene acompañado normalmente de polaquiuria,

que es un aumento de las micciones durante la noche, también.

Bueno, parece una infección urinaria con retención aguda de orina,

que hay que evacuar inmediatamente.

Clara, ¿te encargas de ponerle la sonda?

Por supuesto. Voy ahora mismo. Y tranquilo. Hasta ahora.

Hasta ahora.

Para vaciar la vejiga, utilizaremos un sondaje vesical.

Es una técnica invasiva que consiste en introducir una sonda en la vejiga

a través de la uretra, de manera que se establezca una vía de drenaje.

Y esta puede ser temporal, permanente o intermitente.

Es un procedimiento sencillo que no requiere mayor complicación.

Tras sufrir un golpe en la cabeza, Lola es sometida a un TAC craneal,

en el que se comprobó que no sufría daños mayores.

Aun así, debe quedarse unas horas ingresada en observación.

Hola. -Hola. Pasa, pasa.

Perdona, que tengo un desastre, y quiero ordenarlo todo porque...

Es que no encuentro nada. -Venía a ver si estabas bien

porque... Bueno, me han dicho que está Lola en el hospital.

-Estoy bien. Tranquila, estoy bien. -Diana, ven, ven. Ven aquí.

Siéntate, por favor.

No estás bien. Y lo sabes. Y conmigo no tienes por qué disimular.

-Me he puesto nerviosa y la he tirado al suelo.

-Es normal, es que la situación era tensa.

¿Y qué más pasó?

-Pues que de pronto ha aparecido en el hospital y está... Está rara.

Lucía, está rara. Le dije que no se acercara a mí y está aquí.

Ha dicho que me estaba vigilando y...

Bueno, pues yo creo que está enamorada de mí.

He intentado razonar con ella, pero es que no... No puedo.

-Es que a lo mejor ahí está la clave.

Que ya no se puede razonar con ella

porque igual tiene un problema psicológico.

-No. Yo creo que es culpa mía. -Que no, Diana.

Los problemas psicológicos no son problema de nadie.

¿Te importa que hable con ella?

Lo que me ha descrito la doctora Ortega parece acercarse

a lo que conocemos como fase maniaca.

Es verdad que a veces es complicado diferenciar

entre las actitudes voluntarias o las involuntarias,

que pueden ser causadas por algún problema psicológico.

Por eso quiero hablar con Lola.

Diego Ponce, el amigo del doctor Blanco

que llegó con retención aguda de orina,

ya se encuentra mejor tras el sondaje vesical.

Pero bueno, ¿entonces qué tengo que hacer ahora?

Bueno, pues los análisis que te hicimos la última vez

han confirmado que tienes una infección leve de orina.

Te pondré un tratamiento con amoxicilina clavulánico vía oral.

¿Con qué?

Es un antibiótico para tratar la infección de forma empírica.

Ajá.

Una vez resuelta la infección, entre unos siete, diez días,

tendrás que hacerte un urocultivo de control

con tu médico de atención primaria,

para confirmar que no hay infección. OK.

Pues me parece que eso son buenas noticias,

porque supone que nos podemos ver en el próximo salto.

¡Claro!

Es que estoy preparando una ruta que te va a dejar alucinado.

¿Quieres que quedemos y te la enseño antes en el ordenador?

Por supuesto.

Romero. -Sí.

-Aquí tienes los informes. -Ah, gracias.

Muy buenas. Hola. Mira, lo tuyo es esto.

Vale, sí, gracias.

Hola, ¿eh? Hola. Hola.

¿Qué pasa? ¿Un día duro? Bueno, duro y... Y más cosas.

Pero, ¿hay algún problema?

Es que me preocupa Blanco, sinceramente.

Bueno, no me digas más, las clases de parapente.

¿Tú también lo sabes? Pero cómo no lo voy a saber.

Si se las va enseñando a todo el hospital en el móvil.

¡Que parece un niño con bicicleta nueva!

Pero ese es el problema, que no es un niño.

Y con todo lo que ha pasado,

no entiendo que se esté exponiendo de esa forma.

A ver, también hay que entender que el pobre lo ha pasado muy mal

estos meses y que tendrá ganas de liberarse, de alguna forma.

Pero yo también te comprendo, ¿eh?

Porque he visto las fotos y a mí me daban vértigo, o sea que...

No, no, no sé qué hacer. ¿Y por qué no hablas con Javier?

Seguro que lo entiende. Sí. ¿Tú crees?

Claro que sí, mujer. Bueno. Gracias. Hasta luego.

Venga, hasta luego. Adiós.

No es nada. De verdad. Una tontería.

Y esto no nos va a separar a Diana y a mí.

-Lola, ¿tú crees que esta actitud te está acercando a Diana?

¿Que estáis teniendo una relación de igual a igual?

-Mm... ¿A qué te refieres? -Pues a que Diana se está...

Sintiendo un poco acosada. -Ya estamos. Diana acosada.

Querer estar cerca de ella no es más que una muestra de mi amor por ella.

Y Diana está enamorada de mí.

-¿Me puedes poner algún ejemplo de eso?

-Es que los demás no os dais cuenta de ello,

porque ella está disimulando. Y ya está.

Y me está poniendo a prueba, y yo voy a jugar a su juego.

-¿Y si no fuera así? -Si no fuera así...

Pues entonces, la vida no tendría sentido.

Y no merecería la pena seguir adelante.

-En casos como este,

utilizamos una técnica que se llama de confrontación,

y consiste en preguntarle al paciente sobre ejemplos claros

de aquello en lo que cree.

Para que se dé cuenta que está construyendo una irrealidad.

El problema es que Lola no es consciente de lo que le pasa.

Y tengo miedo a que se pueda autolesionar.

Por eso hay que actuar.

Lola, en los últimos tiempos, has pasado por momentos muy duros.

Has perdido a una persona muy querida, pues que...

-Bueno, bueno. Ya estamos. Ya estamos...

-Eso genera mucho estrés, mucha ansiedad...

-Por favor, estrés y ansiedad.

-Escúchame. Necesitarías ir a terapia, y...

-¿Cómo, cómo, cómo, cómo,...? ¿Perdona? ¿Perdona?

¿Me estás diciendo que yo necesito terapia?

-Sí. -¿Y tratamiento?

¡Pero de qué vas! ¡Yo no estoy loca!

-¿No ves que estás sobrerreaccionando?

-¡No, yo no estoy loca! -¡Tranquila!

-¡No estoy loca! ¿Vale? ¡Eres tú la loca!

¡Que todos creéis que estoy, que estoy mal de la cabeza!

¡Y lo único que estoy enamorada de Diana!

-Lola, por favor. -No. Por favor, nada.

Por favor, nada. Nadie me va a separar de Diana.

-Bueno, Lola. Tranquila. Tranquila. ¡Por favor!

Vale. Tranquila. -¡Ni tú ni nadie! ¡Ni tú ni nadie!

-Vale. Lola, vale, vale. Vale.

Este tipo de situaciones alteradas suele ocurrir

cuando a pacientes como Lola se les dice lo contrario

de aquello que quieren escuchar.

Aunque al principio, intentamos mediar con la palabra,

al ser imposible, el psiquiatra le administró un tranquilizante.

Es evidente que no está bien, así que esperamos que, cuanto antes,

se formalice el traslado a otro hospital

para que allí la puedan ayudar.

Vamos para dentro.

Pero Javier, ¿qué haces aquí? Perdonad. Tú eres Diego, ¿no?

-Sí. Javi. -Sí.

-Javi sale. -¿Sí?

-Sí. -¿Javi? ¿Javier? ¡Javier!

¿Estás bien, cariño? Yo sí. Diego es el que no está bien.

Estábamos hablando de la ruta de mañana y empezó a sentirse mal.

Llevadle a Triaje. Tranquilo, que ahora te veo.

Vamos. -Vale.

-Javier, no puedes seguir haciendo esto, ¿eh?

¿Haciendo qué? ¿Acompañando a un amigo enfermo?

Escúchame, cuando tengas un segundo, quiero hablar contigo.

Diego sigue con los síntomas del síndrome miccional,

pese al tratamiento que le mandé.

Además tiene fiebre alta, está desorientado y deshidratado.

Tendremos que hacerle unos nuevos análisis.

Tiene la tensión muy baja. Ah...

Tiene 96 latidos por minuto, y la saturación de oxígeno está al 90%.

Ah...

¡Ah! Bueno. Podría ser una apendicitis,

una infección, un cólico de riñón...

Es imposible saberlo con una simple palpación.

Así que haremos una radiografía de abdomen y tórax urgente.

Además de un tacto rectal, para explorar la próstata.

Hola.

¿Sabes que en mi pueblo hay una cosa que es mágica y funciona,

que se llama hablar las cosas? ¿M? De verdad que funciona.

¿Me dices qué está pasando? -Problemas personales.

-Sí, bueno, pero puedes profundizar un poco más.

Porque además, mira, yo me leí hace poco

un libro de inteligencia emocional, que decía que...

-Seguro que es muy interesante, de verdad.

Pero es que... Mis problemas son míos.

-Madre mía, qué carácter, ¿no? Ni que te estuvieras meando.

-Pues sí. Sí, necesito ir al baño.

-¡Hola! -¡Hola!

-No habrás visto por aquí a la doctora Ortega.

-Ha ido al baño. ¿Eres su amiga? -Sí.

-Pues como tengas el mismo carácter, no sé yo si quiero presentarme.

-Perdóname. Yo soy Lucía Velázquez. Soy la psicóloga del hospital.

-Ainhoa, la nueva SAMUR. -Encantada.

Bueno, pues nos vamos a tomar un café. ¿Sí?

-Hola, cariño. ¿Qué tal? ¿Puedo? Sí, sí, claro.

Oye, ¿cómo está Diego?

Pues mira, precisamente estaba mirando los resultados

de los últimos análisis y pruebas, ¿m?

Mm.

Le he dejado con un tratamiento de sueroterapia y sonda.

Todo parece indicar que es una infección complicada

del tracto urinario. Ya.

Bueno, al menos no es una peritonitis.

Por otro lado, también he notado que tiene la próstata fluctuante,

en el tacto. ¿M?

Cuando reaccione al tratamiento, pues le haré una ecografía.

¿Qué te parece? Impresiona, ¿eh?

Hombre. A mí lo que me impresiona es cuando te he visto

en la ambulancia, cariño.

O sea, pensaba que te había pasado algo y muy grave.

Pero tú nunca has sido una mujer aprensiva.

No soy aprensiva, Javier. No soy aprensiva. Pero tú ponte en mi lugar.

O sea, imagínate al revés. ¿Vale? Que lo hago yo.

Tú imagínate que ahora me da por hacer parapente,

que no es una cosa de niños precisamente,

y de repente llego en la ambulancia, ¿y tú qué piensas?

Tranquila, que son auténticos profesionales.

Pero tú no, cariño. Tú no lo eres.

¿No hay algo, no sé, un poquito más sencillo, que te haga sentir bien?

Natalia, estoy haciendo cosas que ahora mismo

me están haciendo tener sensaciones que nunca había sentido.

¡Pero si yo lo entiendo, Javier! Pero es algo muy peligroso, cielo.

Es muy peligroso.

Vamos a ver, vamos a ver. Me he pasado la vida estudiando,

trabajando y siendo responsable. Quizá demasiado.

Y ahora ha llegado el momento de divertirme un poco.

¿Qué tiene de malo?

Vale. Bueno, te podrías divertir con algo más sencillo, pero ya está.

Si es lo que has decidido, pues... Deberías probarlo. Es impresionante.

Mañana. Lo pruebo mañana. Anda. Voy a continuar.

Vale. Me preocupo por ti, cielo. ¿Vale?

Tranquila, tranquila.

Yo, como psicóloga, no te puedo recomendar que vayas a la habitación.

-Ya, Lucía. Pero me siento culpable. Lola y yo nos hicimos muy amigas.

Puede que yo le haya dado pie a pensar algo que no era.

-¡Que no, que está enferma! ¡Lola está enferma!

Tú eres una víctima y ella otra. -Bueno, no puedo evitar sentirme así.

-Escúchame una cosa. He hablado con un colega mío de otro hospital.

La van a ayudar. La vamos a trasladar y la van a ayudar.

O sea que, por favor, tienes que pasar página.

-Vale, Lucía. Para pasar página necesito hablar con ella. Una vez.

Necesito cerrar las cosas entre ella y yo. Por favor.

-Vale. Yo si quieres te espero aquí, por si pasa algo.

-Voy a estar bien. -Vale. Sí, sí. Venga.

-¿Lola?

¡Lola!

No está.

Perdona, eh... Marta. -Sí.

-¿La paciente de la 312? ¿La has visto?

¿La habéis llevado a hacer alguna prueba?

-No.

-¿No la has visto salir? -No.

-Vamos a buscarla. -¡Lola!

¡Lola! -Lola.

-¡Lola! ¡Lola!

-Ey, ¿qué pasa? ¿Estás bien? -Que no... No encuentro a Lola.

No está en la habitación, no está en el hospital, no está.

-Bueno, que... Me han contado lo que ha pasado con Lola,

y quería disculparme por haberme entrometido,

porque es mi forma de ser. Que hablo mucho...

Siempre me entrometo donde no... -Chicas, perdonadme, de verdad.

Que esto es importante.

Me acaban de decir en Recepción que Lola ha salido así, como si nada.

Como si le hubieran dado el alta. -¿Entonces?

-Pues que se ha escapado.

Hay que llamar a la policía porque... Bueno.

Se puede lesionar, o lesionar a alguien, no sé.

Cariño, que si estás asustada o lo que sea,

te puedes venir a dormir conmigo, ¿eh?

-Ahora mismo no deberías estar sola. Así que deberías hacerle caso.

-No, no, de verdad. Que no... Que no... No es necesario.

-Bueno, cariño, no seas cabezota. -Hazle caso.

Porque es que ahora mismo,

estás en una situación en la que estás en peligro.

-Por favor, ¿podéis parar de decirme lo que tengo que hacer?

-Bueno, yo solo intentaba ayudar. Ya te he dicho antes que es...

-Ainhoa, no necesito tu ayuda.

-Tranquila, es que está muy asustada.

¡Hola! ¿Policía?

Diego, el amigo del doctor Blanco con infección de orina,

se encuentra mejor tras recibir un nuevo tratamiento.

Sí, tengo que mirarme la próstata.

Pero es de esto que lo vas dejando un día para otro,

con la vida esta que tengo, de acá para allá siempre, y...

Ya no soy un chaval.

Cierto. Y a partir de los 50,

hay que hacerse chequeos más periódicamente.

Tienes la próstata aumentada de tamaño.

La incontinencia urinaria, o necesidad de tener que orinar

dos o más veces por noche, y el goteo tras orinar,

son síntomas que suelen aparecer con los años.

Y no tienen por qué ser preocupantes.

Pero también pueden indicar hiperplasia prostática,

como en el caso de Diego.

Además, en su ecografía he visto algo que no me ha gustado nada.

¿Qué has visto?

No, las imágenes del ecógrafo son poco concluyentes.

Por favor, somos amigos. Sé sincero. ¿Qué has visto?

Pues a ver, he visto unas imágenes, redondeadas, poco definidas.

¿Cáncer?

No, hombre, no. No. No... No tiene por qué ser nada malo.

Podrían ser quistes, abscesos, calcificaciones benignas,

pero no es momento de preocuparse.

El TAC nos dará más detalles de esos nódulos en la próstata.

Además, también voy a pedir unos análisis con marcadores tumorales,

y otros de antígeno prostático específico

para salir de dudas cuanto antes.

Esto me pasa por seguir pensando que soy joven cuando no lo soy.

Hace ya bastante tiempo, además, que no lo soy.

A ver, Diego, no te castigues, ¿eh? Estás estupendo.

¿Estupendo? ¿Y cómo doy yo la clase de mañana? La tengo que cancelar.

Bueno, la de mañana y alguna más, porque te quedas ingresado.

Tranquilo. ¿Eh? Voy a preparar el TAC, y tú no te preocupes.

Tranquilo.

Poco después de haberse escapado del hospital,

Lola vuelve a Urgencias porque ha cruzado una autopista ebria

y la han atropellado.

Vale.

Marta. -Sí.

-Necesito análisis de tóxicos en sangre y orina.

Y radiografías para descartar fracturas.

Pero antes quiero explorarla por si hay daño medular.

¿Qué sabemos del impacto?

-Según los testigos, estaba cruzando la autovía a paso muy lento,

como buscando que la atropellasen.

-A Reanimación, por favor. -¿Es Lola? ¿Qué ha pasado?

-Estaba... Cruzando una autopista borracha.

-Acudimos al aviso de un coche

que, pese a intentar esquivar a un viandante,

terminó golpeándolo lateralmente.

Al llegar allí, descubrimos que la víctima era Lola,

y tenía toda la pierna llena de sangre.

-¿Como Javier? -Lo mismo que Javi, sí.

-¿Dónde vas? No. Tú no te puedes encargar de esto.

-Tengo que ayudarla, Lucía. ¡Tengo que ayudarla!

¡Ha hecho lo mismo que Javi! ¡Tengo que ayudarla!

-Ha hecho lo mismo para llamar tu atención.

-Déjame.

-Es que, que tú entres ahí, no va a ayudar en nada, de verdad.

Deja que me encargue yo. Que busque a otro doctor.

-Lucía, ¿qué estás haciendo? -Lo mismo que harías tú por mí.

El doctor Blanco ya tiene los resultados del TAC

que le ha hecho a Diego,

su paciente con unos bultos en la próstata.

Lo tienes ya, ¿no? Sí. Tengo los resultados del TAC

y... Son buenas noticias. ¿M?

Los bultitos que tienes en la próstata no son tumores.

A falta de los resultados de los últimos análisis,

pues seguramente sean quistes o abscesos de próstata.

Solo espero que esos abscesos sean mejores que un tumor.

Un absceso prostático es la acumulación de pus en la próstata.

Aunque es un cuadro poco frecuente,

tiene una alta probabilidad de complicaciones,

si no se trata de forma temprana.

Bueno, entonces, ¿me tengo que operar, o qué?

De momento, no.

Vamos a intentar combatir esos abscesos con un antibiótico

que penetra mejor en la zona.

¿Ves cómo no había que preocuparse antes de tiempo?

Sí, sí, Javi. Pero... No sé.

Todo esto me está haciendo plantearme la vida de otra manera.

Es la primera vez en mi vida que estoy ingresado en un hospital.

La primera. No sé, a lo mejor estoy exagerando.

Pero todo esto me está haciendo replantearme mi actitud ante la vida.

Que ya no soy el mismo que hace 10 o 20 años.

Tengo 55 años. ¡55! Si es que lo digo y me mareo.

Diego, a mí me parece estupendo que te cuides de esa manera,

porque para mí eres un referente.

Gracias a ti y al grupo, pues estoy viviendo otra vez.

He pasado unos meses duros con tanta enfermedad y...

Estoy volviendo a la vida.

Mira, de momento, lo que tienes que hacer es descansar y...

Y tomarte con calma, pues cualquier tipo de decisión. ¿De acuerdo?

Descansa primero. Gracias.

Tras sufrir un accidente cruzando la autopista,

Lola fue sometida a una exploración completa

y a una radiografía en la pierna.

Finalmente, todo se ha quedado en un susto.

Hola. -Hola. ¿Qué tal? ¿Cómo estás?

-Bueno. -Lola, has tenido mucha suerte.

Porque esto te podía haber costado la vida.

-Lo sé. No tendría que haberme ido del hospital.

Quise terminar con todo y... No sé ni por qué lo hice.

Me hiciste ver que Diana no quería estar conmigo y eso me hundió.

Me dio por beber.

-Lola, lo que te pasa tiene un nombre.

Se llama delirio erotomaniaco.

Y consiste en que, a veces, hay cosas que piensas

que no se corresponden exactamente con la realidad.

El delirio erotomaniaco es un subtipo de trastorno delirante,

en el que hay un sujeto que cree que hay otra persona

que está enamorada de él.

Normalmente, es un enamoramiento idealizado,

no algo puramente sexual.

El psiquiatra te ha administrado risperidona, que es un antipsicótico,

pero lo que tienes que entender es que tienes que continuar

con este tratamiento para mejorar.

Y que te vendría muy bien también hacer terapia.

-Siento haberme...

Estropeado. -No te has estropeado.

Las enfermedades mentales son como cualquier otra enfermedad.

Solamente hay que tratarlas. Y aquí estamos todos para ayudarte.

-¿Cómo está Diana? -Bien.

Está un poco preocupada porque quiere que te pongas buena.

¿Ya estás preparada? -Sí.

Antes tengo una condición.

-En la sociedad, todavía existe bastante tabú

respecto a las enfermedades mentales,

porque no tienen manifestaciones físicas.

Pero son enfermedades, y como tal, deben de ser tratadas.

Por eso, cuando alguien tiene depresión o ansiedad,

no sirve que le digamos tranquilízate o relájate.

Porque necesitan ayuda profesional.

-Hola, Diego. -Hola.

-La orina está turbia.

Bueno. ¿Cómo has pasado la noche? Uf... Regular, ¿eh?

Creo que he tenido mejores noches. Mm.

-Tiene fiebre. Y la orina está turbia.

Sí. Parece que hay piuria. El antibiótico no está haciendo efecto.

Avisa a quirófano, para hacer una resección transuretral de próstata.

Vale. Lo preparo. Venga.

Luego te veo.

Bueno. A ver...

La resección transuretral de próstata

es una intervención sencilla que consiste en drenar

el material purulento de la zona que ha causado la infección,

y la retención de orina de Diego.

Los resultados de los cultivos confirmaron mis sospechas

en cuanto al diagnóstico.

Y durante la intervención,

hemos comprobado la presencia de los abscesos prostáticos.

Afortunadamente, se han podido drenar sin complicaciones.

Tras ser diagnosticada de una enfermedad mental,

Lola puso como condición para aceptar su traslado a otro centro

tener una conversación con la doctora Ortega.

Diana, no tengas miedo.

-¿Por qué has pedido verme?

-Quería pedirte perdón y darte las gracias.

Quería agradecerte todo lo que has hecho por mí desde que nos conocemos.

Y quería disculparme por haberte hecho sufrir tanto,

tan innecesariamente.

-Bueno, supongo que yo... Pues también te di falsas esperanzas.

-No. No es culpa tuya. Soy yo y... Voy a tratarme.

-Lo siento, que haya terminado así.

Pero bueno, estoy segura de que tú vas a salir adelante.

-Y lo haremos por caminos separados.

Pero me alegro de haberte conocido.

Y espero que la vida te trate muy bien.

-Igualmente.

-Lo siento, pero el tiempo se ha acabado.

-Cuídate. Chao.

Gracias, Lucía. Necesitaba esto.

Diego. Sí.

Todo ha ido fenomenal.

Además, en la intervención, hemos solucionado la obstrucción

que te impedía miccionar, ¿m?

Así que a partir de ahora, no deberías tener problemas.

¿De acuerdo?

Eso sí, tendrás que vigilarte la próstata más a menudo.

Sí, sí, sí. Si a mí esto me ha quedado clarito, clarito.

Bien, pues nada, pronto te daremos el alta

y podrás volver a hacer parapente. No sé, Javi.

Estoy pensando mucho en ello,

y tal vez me retire de las actividades de alto riesgo.

Todo esto del problema de la próstata, estar ingresado,

la probabilidad de cáncer... Sí.

Estoy viendo la vida con otros ojos, tío.

Diego, sería una pena que lo dejases.

Yo, gracias a ti, estoy empezando a sentirme vivo otra vez,

haciendo las cosas que me estás enseñando. Mírame.

Sí, sí, sí. Pero es que no hace falta tirarse en parapente

para disfrutar de la vida. Hay muchas otras cosas que puedes hacer.

Por ejemplo, tener una familia. Algo que yo no he conseguido.

Y que tú sí tienes.

De acuerdo, tienes razón. Pero... Pero a mí el parapente me da vida.

Estás on fire, ¿eh? Es que me lo pide el cuerpo.

Mira, vamos a hacer una cosa. ¿Qué?

Cuando te dé el alta, te vas con tus amiguetes, te vas a la montaña,

a descansar, y a meditar tranquilamente. ¿Eh?

¿Que luego decides dejarlo? Pues... Yo me lo pierdo. ¿Meditarás?

Vale. Y tú, prueba todo lo que te apetezca

y experimenta todo lo que te apetezca.

Pero eso sí, con cuidado, que eres mi médico

y me tienes que dar ejemplo, ¿eh?

Oye, estoy pensando, ¿hay algo, todavía,

que tú hayas siempre querido hacer y aún no has hecho?

Ya te lo contaré. OK.

Hasta luego. Hasta luego.

-Hola. -Hola.

-¿Inteligencia emocional? -No.

Mira, si vienes a pedirme disculpas porque has sido una borde sin razón

cuando yo solo intentaba ayudarte, no te preocupes porque no lo necesito.

Así que tranquila.

-Pues sí. Quería disculparme, pero...

Me reafirmo en que no necesito que te preocupes por mí.

Ainhoa, no somos amigas.

No puedes pretender que así, de buenas a primeras,

te cuente mi vida.

Estaría bien que lo supieras, y es algo que no sale en los libros.

-Captado.

-Adiós.

¿Tienes un minuto? Sí, cariño. Siéntate.

No, no, no, gracias. Estoy bien así.

He venido a decirte que le he dado el alta a Diego.

Ah, pues qué bien. Bueno, ¿y qué estás mirando?

El tiempo que va a hacer, si va a hacer viento o no.

Tenemos una salida pendiente.

Ah, que vas a seguir con lo del parapente, ¿no?

Depende. ¿Depende de qué?

Verás, Natalia, no quiero que sufras,

pero a mí me va a costar mucho dejarlo.

Esas sensaciones cuando se están ahí arriba es...

Imagínate cuando eres un niño, que todo lo que conoces es nuevo,

y lo vives a tope. ¿Eh? Pues así me siento yo.

No puedo, no puedo... No sé, no sé si lo entiendes,

pero es que es muy... Mira. Mira, mira qué fotos.

Estas son las últimas. No, no lo quiero ver. Escúchame.

Escúchame, no lo quiero entender, ni nada por el estilo.

Simplemente, lo respeto.

Porque yo te veo con esa cara, y sinceramente, pues... Me encanta.

Gracias. ¿Cómo?

Sí.

Espera, ¿que te has puesto un pendiente, Javier? ¿A tu edad?

¿Te gusta?

Hombre, a mí no me preguntes si me gusta.

Pero me da un... Me da un toque, ¿no?

¡No sé qué toquecito te da!

¿Qué más cambios? ¿Qué más cambios van a haber?

No, no, no, no, no, no.

Sch, cuidado, cuidado al tocar, cuidado al tocar.

Venga. Ah, ¿que no quieres darme un beso? Vale, pues ya está.

Chss... Bueno... Mm...

Mm...

  • Centro médico - 23/06/17 (1)

Centro médico - 23/06/17 (1)

23 jun 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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