www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.11.0/js
4075769
No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 22/06/17 (2)   - ver ahora
Transcripción completa

¿Estás cansada? -Sí, un poco.

-Venga, vamos a sentarnos. Siéntate allí.

A ver.

No tienes fiebre. ¿Estás escuchando las voces otra vez?

-Que no. -Menos mal, hija.

Con lo que nos estamos esforzando para que no te dé otro brote.

-Mamá, solo estoy cansada. -Vale.

-Oye, no te enfades, pero es que me han llamado las primas

y me han invitado a pasar el fin de semana en una casa rural.

-¿Las primas? -Sí, bueno y unos amigos.

-¿Y tú quieres ir? -Sí.

-Bueno, hija. Luego lo hablamos. Ahora tenemos que ir a la consulta.

-Vale. -Venga.

-Mi hija tiene esquizofrenia desde que tiene 18 años.

Ahora tiene 27. Y no es fácil.

Es una enfermedad que necesita medicamentos, psiquiatras,

muchos cuidados, un entorno estable, tranquilo.

Yo, por eso, como madre, trato de tenerlo bien controlado.

Por el bien de Aura.

-Hola ¿qué tal? -Hola, Juanjo.

-¿Qué te ocurre? -Nada, que estoy muy cansada.

Será anemia o algo así. No sé, me duele todo el cuerpo.

-¿Te duele el cuerpo?

Pues te voy a regalar un libro de yoga y meditación

que es una pasada. A ver qué tal te va.

-Vale, gracias.

Además, me voy a ir el finde de casa rural con mis primas

y me lo puede llevar. -A ver, Aura.

No quiero aguarte los planes, pero, ¿y si te da un ataque?

Mira que no estás al cien por cien.

¿Tú sabes lo mal que lo pasamos? Sobre todo al principio.

Imagínate tus primas que no saben nada de lo que te pasa.

Si ocurriera algo, no sabrían cómo ayudarte.

-Perdón, pero yo creo que sus primas tendrían que estar al corriente

de su enfermedad.

-Hombre, yo creo que esas cosas no son de su incumbencia.

-Son de incumbencia de la gente que quiere a Aura y que la conoce.

-Bueno, pues nada.

Pues se no te importa que tus primas y sus amigos

sepan que tienes lo que tienes, pues cuéntaselo y adelante.

-Que no, que de igual. Tampoco me apetecía mucho.

Hasta luego. -Hasta luego.

Arnaldo Rodríguez llega a urgencias acompañado de Sebastián Linares,

su jefe, porque lleva varios días con fiebre alta y vómitos.

Arnaldo, cuéntame lo que ha pasado.

-Yo creo que pillé algún virus. He tenido fiebre y he vomitado.

-¿Cuantos días llevas así? -Varios días.

-Sí, pero más o menos, ¿cuántos? -Dos días.

Yo no le daba muchas vueltas al asunto.

Seguro que el chico se ha intoxicado

de tanto comer esa basura de comida sudamericana,

con tanto picante y cosas raras. Fijo que ha sido eso.

-Tiene unas décimas y la tensión alta.

-Vale. ¿Has tomado algún analgésico o algún protector de estómago

para la fiebre y el malestar? -No.

-Deja el cuello relajado. No tiene rigidez de nuca.

Los síndromes meníngeos son negativos.

-¿Ahí te molesta? ¿Aquí también?

Vamos a empezar con una extracción de sangre.

Pepa, por favor.

Les aviso cuando estén los resultados.

-Voy a por unos tubos de extracción, no os mováis. Esperadme un momento.

-Oye, deja ya de quejarte. -Me duele mucho.

Yo creo que es mejor decirles... -No, no.

Aquí hemos venido por el tema de los vómitos y la fiebre. ¿Estamos?

-Vamos a ver esa vena, venga. Te voy a pinchar.

-La analítica del paciente orienta que tiene una infección,

pero es leve porque no hay grandes alteraciones.

Parece una gastroenteritis aguda en fase inicial.

Y lo que vamos a hacer es ponerle suero con un antiemético

para inhibir las náuseas y los vómitos. Voy a informarle.

A ver, en principio, todo es normal. Aura, ¿estás con el periodo?

-No, es que no son crisis normales.

Se encierra en el baño y no quiere saber nada del mundo.

-Que no me encierro, solo quiero estar tranquila.

-Hija, déjame hablar a mí, por favor.

¿Podría usted hablar con el psiquiatra

para que le cambien la medicación? Es que apenas come

y yo a veces escucho como se encierra en el baño para vomitar.

-Sí, hija, sí.

Que no te vea, no significa que no sepa lo que estás haciendo.

-Te espero fuera.

Esta fatal. Esta enfermedad...

-Bueno, Miriam. Tranquila, siéntate.

Vamos a ver. Es importante que ahora la mantengas vigilada.

Sabes que el cansancio y la abstemia pueden ser también síntomas

de su enfermedad.

En principio, lo que voy hacer es hablar con el psiquiatra

para ver si hay que reajustar la medicación.

Pero en cuanto a lo que me has comentado de la alimentación,

podríamos estar ante un trastorno alimenticio.

Y eso, hay que tratarlo desde aquí, desde el hospital y cuanto antes.

Es importante observar si algún miembro de la familia

guarda comida, vomita o pierde peso de forma repentina.

Podríamos estar ante un trastorno alimenticio.

Y si esto ocurre, hay que acudir al médico inmediatamente.

-¿Por qué le pasa esto ahora? Si llevaba una temporada fenomenal.

-Vamos a ver, sabes que la enfermedad de Aura puede producir cambios

de muchos tipos. Eso lo sabes.

-No sabe lo duro que es convivir con esto.

Cuando tienes hijos, te crees que todo va a ser alegría

y que solo te vas a tener que dedicar a educarles y alimentarles.

Pero cuando te toca algo como esto, un año, otro año,...

No puede imaginarse lo duro que es para las dos.

Yo es que a veces siento como si no existiese.

Como si no estuviera aquí. Solo vivo para ella.

-Ya lo sé. Ya lo sé.

Pero por eso, ahora mismo, tienes que estar fuerte,

por ti y por ella.

Y también confiar en los amigos y los familiares.

-Sí, bueno. Al principio, fueron todo buenas intenciones,

pero luego las personas en las que confié para que nos ayudaran,

se han ido distanciando. Esta enfermedad les da miedo.

-Hasta cierto punto es razonable.

Es una enfermedad que no se conoce mucho, que da un poco de susto.

Pero sabes que aquí estamos para vosotras

y para las personas que lo necesiten.

Sabes que puedes solicitar también ayuda social para que te asesoren,

para que te informen, lo que necesites.

-Gracias, doctora.

Por ahora, vamos tirando.

-Vale, pero si ocurre, ya sabes lo que tienes que hacer.

Me lo dices y ya está. -Gracias.

Pepa, ¿sabes dónde está Hernando? He ido a triaje y no había nadie.

-¿No estaban allí? -No, no están allí.

-Es que estaban un poco nerviosos con la idea de irse

y les he dicho que por lo menos esperasen a los resultados.

-Qué gracia, no sé para qué hago la analítica entonces.

-Ya.

-Oye, ¿has visto si ha sangrado en algún momento?

Porque he visto una mancha de sangre en la camilla.

-En principio, no.

Como no sea un resto del análisis, pero no creo.

-Da igual.

-Pepa, ¿y eso? -¿Qué?

-¿Qué es eso? -Pues esto es mi renuncia.

Sí, es mi renuncia,

porque está manifiestamente claro que la gestión de la comisión gestora

no ha sido buena.

Esto va a repercutir a terceras personas con los despidos

y yo me siento responsable.

Así que creo que es lo que tengo que hacer, dimitir.

-A ver, Pepa. Yo sé que los despidos son una medida muy dura.

Pero esas decisiones no las puedes tomar en caliente.

-Cuando una persona tiene una responsabilidad sobre un hecho,

que además afecta a otras terceras personas, como puede ser un despido,

creo que lo que hay que hacer es tomar responsabilidades.

Y por eso presentó la renuncia.

-No sé, Juanjo. Tengo la sensación de que para mi madre soy una carga.

-Bueno. Yo entiendo que a tu madre le afecte que no estés siempre

al cien por cien.

Pero la enfermedad la estás sufriendo tú, y no ella.

-Ya.

-Y no entiendo tampoco porque no vas a la casa rural con tus primas.

A divertirte un rato, y si se tercia, ligar un poco,

que tampoco está mal divertirse un rato.

No todo van a ser amarguras.

-Vamos, hija. Nos tenemos que ir. -Adiós, Juanjo.

-Adiós. -Hasta luego, Juanjo.

Igual hay que reajustar la medicación.

-No veo el motivo.

Verás, por lo que parece, la paciente podría sufrir

un trastorno de la conducta alimentaria,

derivado de la sintomatología depresiva

habitual en una esquizofrenia.

Puedes ajustar la medicación las veces que quieras,

pero esos factores seguirán ahí. -¿Sabes lo que pasa?

Que hay algo que no me cuadra.

Yo me quedo más a gusto si hablo con Aura a solas.

-Hazlo, pero es mejor que hables con los dos.

Verás, este tipo de pacientes son muy dependientes

de las personas que las cuidan.

Y cualquier decisión o cualquier cambio que provoques,

las afectaría a ambas por igual.

Natalia, he tratado a muchos pacientes con esquizofrenia

durante mi carrera,

y te puedo decir que a lo máximo que podemos aspirar como médicos

es a que se adhieran a la medicación.

Ya, pero si fuera mi hija y no tuviera ningún tipo de ayuda,

pues de verdad que se me partiría el corazón.

-Sí, es verdad.

Pero esto son cuestiones que atañen más al psicólogo.

Ahí estás proyectando.

-Vale, pero se vuelven, ¿las atenderías?

-Claro, ¿por qué no?

-Gracias. -De nada.

Arnaldo, el paciente que se había marchado sin esperar el diagnóstico,

vuelve con síntomas muy preocupantes.

Tiene 40 de fiebre. -¿40?

-Le pasa un poco incluso. -Vamos a ver.

¿Me puedes decir tu nombre? -¿Sabes dónde estamos ahora?

-Pepa, fíjate.

Le tiembla el mentón y tiene la comisura bucal desviada

hacia la izquierda.

Vamos a empezar con una extracción de sangre,

hemocultivos, un cultivo de orina, un TAC craneal y una punción lumbar,

por si fuese una meningitis. -Vale.

-Afortunadamente, , el TAC no ha revelado ninguna anomalía.

Ahora voy a ver si el laboratorio ya tiene los resultados de la analítica

y de la punción lumbar, y nos pueden dar alguna información.

Mientras tanto,

le he pautado paracetamol intravenoso y antibióticos.

-Hola, buenas. ¿Sabes algo de Arnaldo,

el chico este que traje por el tema de los vómitos?

No ha venido a trabajar y se lo llevaron en ambulancia.

Me han dicho que lo estás atendiendo tú.

-Sí, Arnaldo llegó en ambulancia con un cuadro de fiebre y desorientación.

Y justo ahora iba a buscar unos resultados de sus pruebas.

-¿No le habréis encontrado nada extraño?

-¿Por qué? ¿Deberíamos haberlo hecho?

-Ya sabes cómo son estos sudamericanos.

-No, ¿cómo son? -Tema de drogas, trapicheos.

Que no se haya tomado algo y le haya sentado mal. Y que está enfermo.

-Ya. Voy a ver los resultados de las pruebas

y si son negativas, me plantearé hacerle unos tóxicos en orina.

Te mantendremos informado. -Vale. Gracias, guapa.

-En los resultados de la punción de Arnaldo, se observa una pleocitosis,

que es una cantidad de células mayor de lo normal

en el líquido cefalorraquídeo. Esto es un signo de meningitis.

Y como los datos de la analítica descartan

una infección bacteriológica,

lo más probable es que se trate de una meningitis viral.

Aura, la paciente que sufre esquizofrenia

y que estaba pasando un capítulo de cansancio y astenia general,

regresa al hospital con su madre al no mejorar su estado.

Soy el doctor Álvaro Mendieta, soy neuropsiquiatra

y la doctora Romero me ha pedido que me haga cargo del caso. Cuéntame.

¿Cómo ve usted la evolución de Aura? -Vale, es que Aura no mejora.

Sigue encerrada en su habitación, no come y yo a veces la escucho vomitar.

-Que no vomito. Que lo que me pasa es que no me entra la comida.

-Yo creo que esta medicación no le conviene.

A ver si ahora van a volver las alucinaciones

y lo que nos faltaba.

-Llamamos esquizofrenia a una serie de trastornos mentales

crónicos y graves

caracterizados por la presencia de alteraciones en la conducta

causadas por la distorsión en la percepción de la realidad

que provoca esta enfermedad.

No obstante, mediante medicación y seguimiento,

podemos conseguir periodos de estabilidad más o menos largos

en la mayoría de los pacientes,

con el fin de que lleven una vida lo más normal posible.

-Aura, ¿te estás tomando la medicación con regularidad?

-Sí, sí. Ya me encargo yo de que la tome.

-Muy bien. Pues antes de intentar determinar

la causa de lo que te pasa, me gustaría hacerte un control de peso.

-Que no es eso, es que no es eso.

Que lo que me pasa es que no me entra la comida.

Tengo un nudo en el estómago. -Aura, por favor.

Cálmate, tranquilízate.

Es solo un control de peso y es necesario.

Vamos, pasa a la báscula.

Aura ha experimentado una pérdida de peso notable

desde su último control hace unas semanas.

Este hecho, unido a cierto comportamiento errático

que he observado en ella,

me ha llevado a ingresarla para mantenerla en observación.

Para tratar la meningoencefalitis de Arnaldo,

le pautan un tratamiento con aciclovir,

pero unas horas después, no parece que surta efecto.

No lo puedes mover nada.

-¿Qué tal, Arnaldo? ¿Cómo te encuentras?

-A ver, tiene el brazo completamente regido.

-El cuerpo no me reacciona.

-¿No puedes mover el brazo? -No.

-Voy a ver si puedo cogerle los reflejos.

Voy a empezar con el bicipital.

Nada, aquí no sale nada. ¿No notas nada?

El hecho de que Arnaldo no reaccione a los impulsos reflejos,

no es una buena señal.

Y por otro lado, ya me han llegado los resultados de los cultivos

en las serologías, y son negativos.

Así que, voy a tener que dejarle ingresado

para poder continuar con el estudio.

-Hola.

-Ramón, me han dicho que te ibas y quiero hablar contigo.

-Dime. -He estado con Pepa.

-Ya. Y quieres hablar de su renuncia.

Silvia, es una decisión personal y la comisión no puede hacer nada.

-Claro que podéis, podéis no aceptarla.

-Vamos a ver, Silvia. Va a haber más renuncias.

Es más, habrá despidos.

Ahora mismo, nadie tiene su futuro asegurado.

Tenemos que hacer frente a la oferta del holding

y tenemos que ser competitivos.

Por eso, hemos creado un plan de viabilidad entre Lucía, Pepa y yo.

-¿Un plan de viabilidad a costa del personal?

-Escúchame. Si algo he aprendido mis años de gestión

es que uno no puede tener contento a todo el mundo,

y dos, a veces, las decisiones más difíciles

son las únicas que funcionan.

Vamos.

-Ramón, los despidos no van a garantizar

que podamos competir con la oferta del holding.

-Ya, ¿no? ¿Qué podemos hacer?

Tú tienes alguna idea genial, no sé, cuéntamela. Soy todo oídos.

Y si no es así, Silvia, déjanos trabajar.

Sí, soy yo.

Sí, es importante.

-Hola, Aura. ¿Es verdad lo que he oído por ahí?

¿Qué no comes a no ser que sea conmigo?

Me voy a sentir halagado. Me voy a poner colorado.

-Juanjo.

Estoy harta.

De los médicos, de mi madre, de mí.

Y tú eres el único que cuando me mira, no ve que estoy enferma.

No sé dónde voy, tengo 27 años. Y no salgo de casa,

porque tengo pánico de que me dé un brote.

-Mira, Aura. ¿Te puedo hablar libremente?

-Claro.

-Conozco a más gente con tu enfermedad, con esquizofrenia.

Y yo sé que con una medicación y una supervisión adecuada,

pueden seguir adelante, seguir con su vida,

con sus problemas, como todo el mundo.

Pero seguir adelante.

Y yo lo que te aconsejo es que salgas, que conozcas gente,

que vivas, que disfrutes.

¿Qué ha pasado con eso de ir a la casa rural con tus primas?

-No, no voy a ir. No voy a ir.

Me da miedo que me dé un brote delante de ellos.

-Mira, eso me suena a tu madre.

Y no me quiero meter demasiado en tu vida,

pero tú eres más que tu enfermedad.

-Mi madre me salvó la vida. Sí. ¿Tú sabes cómo fue mi primer brote?

-No. -Mejor te lo cuento otro día.

-Vale, otro día. Entonces, ahora,...

-Qué bien, no son acelgas. -Bien, ¿no?

-Sí.

Juanjo es el único que me trata bien.

Cuando tienes esquizofrenia, los médicos, mi madre, todos,

se creen que saben mucho mejor que yo lo que tengo que hacer

y lo que me pasa.

Y a veces, eso es peor que la enfermedad.

-¿Cómo estás, Mirian? -Bueno, pues no muy bien.

Ya sabemos que esta enfermedad es difícil de llevar.

Sobre todo, tratándose de una hija. -Sí, no se puede imaginar.

Doctora, ¿se tomaría un café conmigo? Me gustaría contarle algo.

-Sí, claro. Vamos. -Vale.

-Hola, buenas noches. -Buenas noches.

-¿Arnaldo? Arnaldo. Arnaldo, a la cama.

¡Arnaldo! ¡Arnaldo! Por favor, tranquilízate.

¡Seguridad! -¡Para, para!

¿Dónde vas?

-Aguántalo, que voy a por un tranquilizante.

-Sí, cógele, cógele.

Con el paciente sedado por el calmante,

la doctora Marco observa la herida del muslo.

Los bordes de la herida parecen infectados.

Y si te fijas bien,

está delimitada por unas heridas incisas puntiformes

en forma circular. -Esto es una mordedura, ¿no?

-Sí, es verdad. Parece una mordedura de un animal.

-Y está infectado esto. -Pues no sé.

Voy a llamar a su jefe a ver si nos da algo de información.

-Sí, me parece buena idea.

A ver si podemos saber de dónde viene eso.

A ver si es verdad que le ha mordido un animal y nos puede decir algo.

-Oye.

Mira, mira esto.

-Esta gente se dedica al tráfico de animales, Pepa.

-Totalmente. -Entonces, ¿qué?

Llamó a su jefe o llamo a la Policía. -Primero hay que localizar al jefe,

porque en caso de que sea una mordedura,

tenemos que ponerle en aislamiento, por si fuese la rabia.

-Pero luego, llamamos a la Policía.

-No lo coge. -Claro.

Se habrá olido algo y se ha largado.

-Pepa, y que ponerle una mascarilla con oxígeno, 2 litros.

Vamos a empezar por dos a ver cómo reacciona.

-Ya está, puesto. Dale. -No reacciona. Hay que intubarlo.

Voy a por el material de intubación. -Vale.

Venga, come, come.

¿Está bueno? ¿Qué te pasa?

-Que no puedo. -¿No puedes tragar?

Venga, un poco de agua. Venga, bebe.

¿Qué te pasa? -Que no puedo.

Que no puedo tragar, ya te lo he dicho.

-¿Pero no puedes tragar literalmente? -No me funciona la garganta.

Y me duele el estómago, que es del hambre, yo que sé.

No puedo.

-¿No te han hecho ninguna prueba ni nada?

-No, no. Están obsesionados con mi enfermedad, con los medicamentos,

no me escuchan cuando hablo. -Bueno, bueno.

Voy a llamar al médico, a Mendieta.

Como se nota que es madre. -¿Por qué lo dices?

-Bueno, porque trata a Aura con mucho cariño.

Y se nota que sufre por ella. -Sí, la verdad es que sí.

Es que no puedo evitar ponerme en tu situación

y eso me hace sentir un poco extraña.

-¿Sabe? El primer brote le dio en el autobús. Estaba sola.

Su padre y yo nos estábamos separando

y mire, digan lo que digan, los médicos,

estoy segura de que el divorcio fue lo que desencadenó la enfermedad.

El ambiente en casa era muy malo.

Me siento responsable de lo que le está pasando.

-Ya, te entiendo.

Hablándote como madre, es verdad que hay veces

que los padres intentamos hacer lo mejor para nuestros hijos

y acabamos haciéndolo no tan bien. -No la entiendo.

-A ver, teniendo en cuenta la edad de Aura,

a lo mejor le vendría bien salir y desconectar de su enfermedad, ¿no?

-Perdón, ¿hay alguna novedad que debería saber

respecto al caso de Aura?

Lo digo porque la doctora Romero insistió

en que me hiciera cargo del caso

y no sé, estaría bien estar al corriente.

-Perdón, perdón. ¿Podrían acompañarme a la habitación de Aura?

-¿Le pasa algo a mi hija? -Tranquila, todo está bien.

Pero mejor, acompáñenme. -Vamos.

Ha respondido bien la intubación y me iré pasando por la noche a verlo.

-Muy bien y si puedes monitorizar la saturación de oxígeno,

sería estupendo. -Vale.

-Perdonad. Preguntan por Arnaldo Rodríguez.

-¿Quién? -Pues no lo sé.

¿Quieres que le traiga? -Sí.

-Vale, un segundito.

-¿A estas horas?

-Aquí la tenéis. -Gracias.

-Hola. ¿Cómo está Arnaldo? -La situación de Arnaldo es grave.

Porque es muy posible que haya contraído la rabia,

por una mordedura de un animal.

-Pero eso de la rabia, las mordeduras de animales,

no es algo nuevo para ti, ¿verdad?

-Bueno, sí. Le mordió un mapache,

que se escapó de la jaula que teníamos en la trastienda.

-¿Un mapache? ¿Una jaula en la trastienda?

¿El resto de los animales dónde los tenéis?

Sebas, vimos las fotos en el móvil de Arnaldo.

Sabemos que traficáis con animales exóticos.

-La hemos tenido que notificar a la Policía,

porque, como sabrás, el tráfico de animales es un delito.

-Yo sé que lo que hice, no está bien. No es lo correcto.

Pero yo pensaba que era solo una mordedura.

-Sebas, no es solamente una mordedura.

Por esa mordedura, podría haber contraído la rabia.

Y por si no lo sabes, la rabia no tiene cura.

-Tras la confesión del jefe de Arnaldo,

ya no hay ninguna duda de que nos encontramos

ante un caso de encefalitis rábica.

Pero para asegurarnos, vamos a hacerle un test de Elisa,

es una prueba que detesta antígenos o moléculas tóxicas

dentro del organismo.

Además, ya la hemos hecho una punción lumbar

y hemos cogido muestras de suero, de saliva, hisopado ocular

y piel del muslo para hacerle una biopsia.

Aura, la paciente ingresada para el control de un trastorno alimenticio

posiblemente asociado a su esquizofrenia,

recibe la visita de los doctores tras descubrir nuevas claves

en su caso.

Pues no parece haber nada fuera de lo normal en la garganta

y los resultados de la analítica tampoco muestran

signos de desnutrición a pesar de la pérdida de peso.

-¿Qué te pasa, hija?

-Ya no sé cómo decirlo, que no puedo tragar.

-No puede tragar ni agua. Algo le pasa.

-Sí, que nadie me escucha. Eso me pasa.

-¿Hacemos un tránsito esofágico? -Sí, será lo mejor.

-¿Pero esto es por la esquizofrenia? -Pues me parece que no.

-El tránsito esofágico nos ha mostrado una marcada dilatación

del esófago, con una estenosis filiforme en el tramo inferior.

Estos datos nos confirman que Aura sufre una acalasia,

que es un trastorno en la relajación de las fibras del músculo liso

del aparato digestivo.

Esto provoca una incapacidad para tragar

por degeneración de las células ganglionares.

Y no, no tiene nada que ver con la esquizofrenia.

Llaman a la puerta

-¿Sí?

-Hola. Vengo a devolverte el caso de Aura.

-¿Y eso?

-Lo que le pasa, tiene que ver más con tu especialidad

y además, la causa no es la esquizofrenia.

Natalia, ¿estás bien? -¿Eh? Sí.

Con este caso, pues me planteo si le pasara a mi hija.

Bueno, cosas de madres, tonterías.

-Bueno, tú eres una mujer fuerte y capaz,

y aunque ese fuera el caso, estoy seguro de que sabrías salir adelante.

-Bueno, eso es fácil decirlo porque no eres padre,

pero la verdad es que las cosas cambian. Hazme caso.

-Puede ser. Y que siga así por mucho tiempo.

Llaman a la puerta

¿Sí?

-Ramón, es una oferta en firme para hacerme cargo

de la deuda del hospital.

He estado evaluando el asunto con un asesor,

y la fundación Castelo podría asumir

las deudas contraídas por el hospital.

-Bueno, veo que es una oferta muy generosa

y que, desde luego, esto nos sacaría de la situación

que estamos atravesando.

Pero para que esto se pueda ejecutar, necesita tu firma.

-Sí, ya lo sé.

No está firmado porque tengo una condición para hacerlo.

Que la comisión retire el plan de viabilidad y anule los despidos.

Léelo, está en la cláusula 20.

-Silvia, yo sé que esto significa un gran sacrificio para ti.

Y por otro lado, sé que la comisión no tiene otra salida.

Más que aceptarlo. Así que, de acuerdo.

Retiraremos el plan.

Estoy convencido que Lucía y Pepa se alegrarán

porque estamos en deuda contigo.

-Ya, Ramón.

Pero mi motivación no es que me tratéis como una salvadora.

Si me hago cargo de la deuda, es porque creo en el hospital

y en sus trabajadores.

Y no quiero que nadie de fuera venga a decirnos

como tenemos que hacer las cosas.

Ya veré quien se ocupa de la gestión más adelante.

-Desde luego.

Creo que hay profesionales, aquí, en Centro Médico,

que están perfectamente preparados para ocupar ese cargo.

-Sí, además

cuentan con vuestro ejemplo para saber qué es lo que no hay que hacer.

Habla tú con Pepa y con Lucía, por favor.

-De acuerdo.

La doctora Romero se reúne con Aura,

la paciente que padece una enfermedad

que le impide deglutir alimentos.

Voy a retomar tu caso. -Doctora, ¿qué está pasando?

Nadie nos dice nada. ¿Qué le pasa a mi hija?

-Mamá, tranquila. Que va a ir todo bien.

Si hemos salido de otras peores, ¿verdad, doctora?

-Pues la verdad es que sí.

-Tengo ya los resultados de las pruebas.

Y lo que hemos podido ver es que las paredes de tu esófago

están muy afectadas por la acalasia.

Entonces, vamos a tener que operar.

-¿No hay otra opción? -Mirian, de verdad.

Si la hubiera, la contemplaríamos. Pero no la hay.

Así que, lo que vamos a hacer es que en cuanto esté listo

el quirófano, vendrán a buscarte. Pero sin miedo.

Hasta luego. -Adiós.

Hola, Miriam. ¿Cómo estás? -No sé. No sé nada.

No sé si soy buena madre, mala madre, si lo hago bien o mal para mi hija.

Es que solo sé que la están operando.

Y que si le pasa algo, no me lo perdonaré jamás.

He tratado a mi hija como a una loca.

No la he escuchado.

Y me estaba pidiendo ayuda.

-Tranquila, yo estoy convencido de que todo eso que dices

no lo has hecho a propósito.

Y que es muy difícil convivir con una enfermedad de ese tipo

y durante tanto tiempo.

-Ya. Pero, ¿y qué? Si luego pasa esto.

-Seguro que la situación va a cambiar después de la operación,

va a ir a mejor. -Espero que así sea.

Porque yo no sé cuánto tiempo más voy a poder aguantar.

La doctora Marco confirma con los resultados de las pruebas

y las muestras, el diagnóstico de encefalitis rábica.

Y mantiene a Arnaldo en aislamiento.

Una vez confirmado el diagnóstico,

vamos a ponerle a Arnaldo un tratamiento con inmunoglobulina

para la rabia humana.

Pero dada la evolución del paciente,

me da la sensación de que hemos llegado demasiado tarde.

A las pocas horas, Arnaldo Rodríguez fallece de encefalitis rábica

y se le toman muestras de cerebro para realizarle una necropsia.

Tras recibir tratamiento quirúrgico para la acalasia que sufría,

Aura se recupera satisfactoriamente.

Perdóname, hija. No he sabido escucharte.

Te he tratado como a una enferma y no como una persona, como una hija.

Te prometo que a partir de ahora, me voy a tomar las cosas con más calma.

Quiero que estemos bien tú y yo.

He estado con Juanjo,

bueno, ha estado conmigo todo el tiempo mientras te operaban,

muy pendiente de ti.

Y él cree, creemos los dos,

que es buena idea que te vayas a la casa rural con tus primas.

-Pero, ¿y si me da un brote?

-Bueno, tendremos que explicarles todo y ya está.

-Vale.

-Mi niña.

-Hola. -Hola, Juanjo.

-¿Qué tal? ¿Cómo está Aura? -Bien.

-Voy a aprovechar que ha llegado Juanjo para hacer una llamada.

Llamo a la abuela ahora que estoy mejor.

Hasta luego, Juanjo. -Hasta luego.

-¿Cómo estás? -Bien.

¿Tienes un minuto? -Claro.

-Quería contarte como fue el primer brote.

-Bueno, no es necesario. Solo si tú quieres.

-No, es que quiero contártelo. -Vale.

-Yo estaba en el autobús.

Y de pronto, empecé a escuchar las voces de mis primas.

Me decían que me tenía que arreglar más,

que tenía que adelgazar porque si no, no iba a gustar a ningún chico.

No entendía nada.

Entonces, las llamé por teléfono.

Pensando que me estarían gastando alguna broma o algo.

Pero no sabían a qué me refería.

Me quedé quieta.

No me podía ni mover.

Estuve dando vueltas y vueltas en ese autobús

hasta que llegó mi madre. Entonces, sí que pude salir.

-Pues ahora yo creo que es un buen momento

de que le cuentes todo esto a tus primas.

-Sí, lo voy hacer. -Sí. Te lo digo por experiencia.

Porque yo he estado en una especie de secta.

-¿Qué dices?

-Sí, pero ya te lo contaré cuando te recuperes.

¿Sí?

-Hola. -Hola.

-Es mi renuncia.

¿Se puede saber qué haces?

-Pues que no vas a tener que irte a ningún sitio.

Tenemos un nuevo inversor que se va a hacer cargo de Centro Médico.

-¿Es Silvia? -Sí.

-Vale. Era lo que este hospital necesitaba.

-Sí, es verdad.

-¿Por qué tengo la sensación de que nos has manipulado a las dos?

-No sé a qué te refieres.

Pero sea como sea,

el caso es que todos hemos conseguido lo que queríamos, ¿no?

-Es que me preocupa Blanco. Bueno, no me digas más.

Las clases de parapente. ¿Tú también lo sabes?

-Estoy que no puedo más. Me duele mucho el vientre.

Tranquilo. ¿Has notado si al orinar echas sangre?

No. Pero sí me estoy levantando mucho a orinar por la noche.

Por favor, somos amigos. Sé sincero, ¿qué has visto?

Unas imágenes redondeadas. ¿Cáncer?

Estoy haciendo cosas que ahora mismo me están haciendo tener sensaciones

  • Centro médico - 22/06/17 (2)

Centro médico - 22/06/17 (2)

22 jun 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

ver más sobre "Centro médico - 22/06/17 (2) " ver menos sobre "Centro médico - 22/06/17 (2) "
Programas completos (689)

Los últimos 702 programas de Centro médico

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios