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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 22/03/18 (2) - ver ahora
Transcripción completa

Isa es traída al Centro Médico,

después de haber sufrido un accidente de tráfico múltiple.

-No, no, no, no, bájate.

Voy a avisar al doctor Cabrera.

-Isa: Voy a palparte el abdomen. ¿De acuerdo?

Si notas algo que te duela, me avisas.

-A ver.

-Solo me duele el cuello, ¿eh?

-Sí. Tranquila. Tú avísame si notas algo.

¿Por aquí? -Es que es solo el cuello.

-Vale. Bueno, pues vamos a echar un vistacito por aquí...

A ver, con cuidado...

Vamos a ver..

Quieta, no te muevas...

¿Aquí? ¿Te duele ahí?

Teléfono

-Necesito cogerlo. Eh...

-Ss... Quieta, quieta. No te muevas. Ahora...

-Es que es mi jefe.

-Mm... Espera un momentito... Ahora lo hablarás.

-Pues trabajo como chófer para una empresa desde hace cinco años,

y tengo mi propio coche,

que es de gama alta y es el que iba conduciendo en el accidente.

Ay... No ha sido culpa mía,

pero me he ganado este dolor horroroso,

y encima me he quedado sin coche.

O sea que...

-Bueno, Isa. Supongo que necesitarás un informe médico

para el parte del seguro, ¿verdad? -No.

-¿Cómo que no? -No, no, la verdad... es que no.

-Estás en todo tu derecho, ¿eh?

Vamos a ver: tomando en cuenta de que eres chófer,

te va a venir muy bien para la baja.

-Pero, ¿tan necesario es lo del informe?

-Una secuela derivada de un traumatismo cervical

siempre se indemniza.

Pero para ello hace falta un informe médico

que acredite que existe dicha secuela. ¿Me entiendes?

Y... cuéntame: ¿Cómo fue el accidente?

-Pues había un..., un coche, que frenó en seco

porque se le cruzó un animal o algo así... -¿Sí?

-Y mi coche iba..., o sea, yo iba muy pegada, y me choqué.

Y el coche que iba detrás también se chocó,

o sea que eso fue lo que pasó básicamente.

Teléfono

-Espera. Tranquila. Ahora sí puedes cogerlo.

Yo voy a ir... -Gracias.

-Voy a preparar una radiografía. -Vale.

-¿De acuerdo?

-Braulio.

-¡Buenos días! -Hola.

-Tenía que firmar algo, ¿no? -Sí.

Muy contenta se te ve.

Pues sí. Sí, estoy contenta. ¿Ha pasado algo?

No. Simplemente me he despertado,

y me he dado cuenta que, por primera vez en mucho tiempo,

pues... Estoy tranquila. No estoy preocupada.

Y estoy haciendo las cosas cada día... un poquito mejor, que ya es.

Me alegro mucho. Ojalá dure.

¿Y eso? ¿Por qué no va a durar? Bueno, ya sabes.

El día es largo y... trabajamos en un hospital.

¡Que no me vas a alterar, cenizo! ¡Ni quiero!

Max Cortés llega al hospital en ambulancia con mareos,

confusión y dolor torácico.

A Reanimación, rápido.

Rápido, venga.

-¿Max?

-¿Diana? -Perdona.

Blanco. Dime.

Me puedo encargar yo? Es que somos viejos amigos.

¿Seguro? Sí, por favor.

Venga. Gracias.

-Diana, pero ¿qué haces aquí? -Luego hablamos. Tranquilo.

Dime: ¿Qué ha pasado? ¿Qué ha ocurrido?

-Vale. Pues estaba entrando a una reunión del trabajo,

y de repente me he empezado a encontrar mal.

Me faltaba el aire, he empezado a sudar y...

Y me entraban náuseas.

Era como estar en un barco.

-¿Por qué te tocas?

-Porque tengo aquí una presión, muy, muy grande.

Es como tener a alguien aquí sentado encima. De verdad.

-En el pecho, ¿no? -Sí.

-Vale.

Eh... ¿Qué ocurrió antes? Dime.

Una... Un... ¿Hiciste deporte, una situación estresante, comiste algo?

-Nada. Nada fuera de lo normal. -Vale.

Necesito ver cómo tiene la presión arterial, por favor.

Te voy a auscultar, ¿vale? Tranquilo. -Vale.

-Max tiene la presión arterial elevada y taquicardia.

Pero la saturación de oxígeno es normal y no presenta fiebre.

Lo cual descarta, por ahora, una posible infección.

Además está hidratado. Y no muestra signos de insuficiencia cardiaca.

Yo sospecho que, sencillamente, ha sufrido un presíncope.

Es decir: que ha estado al borde del desmayo.

Lo que pasa es que todavía no sé qué es lo que lo ha podido activar.

-Pues ¿dónde voy a estar? En el hospital.

Me han traído para ver si tenía lesiones.

Pues porque me duele el cuello.

No. Todavía no me han hecho ninguna prueba.

Ya. Pero...

-Perdona. Ya está lista la sala de Rayos X para tus pruebas.

-Vale. -¿Me acompañas?

-Vale. Un segundito. ¿Vale? Un segundo.

Que... me han dicho no sé qué del parte del seguro.

No.

Mira, igual esto no ha sido buena idea.

Vale. ¿Seguro?

Sí, si yo confío en ti.

Vale. Bueno. Me tengo que ir. ¿Vale?

Un besito. Un besito. Chao.

Ya. Perdona.

-Mira. Max: Eh...

De momento solo tienes la presión arterial elevada, y taquicardia.

Te voy a hacer una analítica, una radiografía de tórax,

y el electro que estoy preparando ahora. -Vale.

-¿Quieres que avisemos a alguien desde el hospital,

para que estés acompañado?

-Eh... No, no, no, mejor no, prefiero...

Prefiero no preocupar a nadie hasta que no sepa lo que tengo. -Vale.

-Qué fuerte, ¿eh? Qué... Qué casualidad.

¿Hace cuánto que no nos veíamos?

-Ff... No lo sé. Muchísimo tiempo, Max.

No sé por qué no nos hemos ni... Ni llamado ni... Ni escrito, ni nada.

-Bueno, yo te escribí un mail, hace... más o menos un año.

Como no me contestaste, pensé que no tenías interés o...

O que seguías enfadada por... Por lo que pasó.

-¿Sí? ¿Me escribiste un mail? No... No recuerdo ningún mail.

-No sé. -Espera. Es que... Hace un tiempo,

es verdad que cambié de mail, y ahora tengo uno nuevo,

y yo ya no reviso el antiguo. -Vale.

-Igual me lo mandaste a ese, ¿no? -Pues es eso.

-¿Qué me... decías? -Pues nada: te mandé...

todos los vídeos que grabamos juntos, en el instituto.

-¡Ah...! Madre mía. No, no... No sé si soy capaz de verlos, la verdad.

-Ya. Ahí están en tu correo, por si te entra la curiosidad.

-Voy a empezar el electro, ¿vale? -Vale.

Todavía no me lo creo. Diana. Diana es...

Bueno: fuimos muy amigos en el..., en el instituto.

Amigos íntimos. Inseparables. Aunque... Bueno.

Luego la vida, pues nos separó.

Qué casualidad. Es que no me lo puedo creer.

Para asegurarse de los daños que pudo haber sufrido

en el accidente de tráfico,

a Isa se le realizó una radiografía cervical,

y el doctor Cabrera ya tiene los resultados.

Pues no hay ninguna otra lesión, más que la que pensaba en un principio.

Tienes un esguince cervical.

Y en este caso, bueno, pues lo que vamos a hacer es: reposo relativo,

vas a llevar el collarín, aproximadamente unos 15 días.

Trata de llevarlo a lo largo del día todo el tiempo posible que puedas.

-Vale.

-Aparte, también te haré una receta, con... Con antiinflamatorios,

y relajante muscular.

De todas maneras,

una vez que termines con el tratamiento de reposo,

te quiero remitir con nuestra fisioterapeuta, Marta Palacio, ¿eh?

Que tiene unas manos... Fantásticas. Lo verás.

-Hola. -Sí. Ah, mira. Hablando de ella...

-Me has llamado, ¿no?

-Sí, sí. Te he llamado. Pasa por aquí.

-Hola.

-Mira: Te presento a Isa, Isa, Marta Palacio.

-Encantada. -Hola.

-Isa ha sufrido un esguince cervical, y lo que quiero es remitírtela,

una vez que termine con el tratamiento de reposo. ¿Te parece?

-Perfecto.

Pues si quieres te acompaño a Recepción

y concretamos una cita ya. -Vale.

-¿Vale? -Perfecto. Muchas gracias.

-Genial. -Muy bien. Sigue las indicaciones.

-Gracias. -Nada. Hasta luego.

-Hasta ahora.

Max es sometido a una radiografía,

que, junto con el electrocardiograma y la analítica,

ayudarán a determinar la causa de los mareos y taquicardias

que sufre desde hace unos días.

-Bueno, a ver. Lo primero: ¿Cómo te encuentras?

-Pues... no muy bien, doctora.

Sigo con náuseas y..., y mareado.

Y lo peor es el corazón.

Que parece que se me va a salir del pecho.

-Es normal que te sientas así. Porque tengo los resultados.

Te explico. Mira: La radiografía es normal.

En el electro,

pues se observa un ritmo sinusal a 70 latidos por minuto,

con, efectivamente, rachas frecuentes de taquicardia ventricular.

Es decir: tu corazón está acelerado.

La buena noticia es que en el ecocardiograma,

pues he descartado una enfermedad estructural en tu corazón.

Eso es muy bueno. -Vale.

-Pero es verdad que la taquicardia, pues no cesa,

y puede poner en riesgo tu corazón si no la paramos ya.

-¿Y qué opciones hay?

-A ver. La prioridad es que tu corazón recupere el ritmo normal.

Y, como el tratamiento que te hemos puesto,

de betabloqueantes y antiarrítmicos, no ha funcionado,

pues tenemos que hacerte una cardioversión eléctrica.

Es lo que comúnmente se conoce como... un chispazo.

-Vale. Eso tiene pinta de..., de doler. ¿No?

-No. No duele porque te vamos a sedar primero.

-Vale. -Tranquilo.

-Bueno. Por un momento he pensado que...

querías hacerme pagar lo mal que me porté contigo hace años.

-Max: Lo que pasó... Ya está. Ya pasó.

No te preocupes por eso. -Vale.

-A veces el corazón sufre un descontrol en la conducción nerviosa

que regula el latido.

En estos casos, y cuando los fármacos no dan resultado,

pues es necesario reiniciar el corazón, por así decirlo,

sometiendo al paciente a una descarga controlada.

Isa, la paciente que sufrió un esguince cervical

tras un accidente de tráfico,

tiene cita con la fisioterapeuta para su primera sesión de rehabilitación.

-¿Qué te pasa? -Nada.

Que me ha vuelto el dolor de estómago.

Yo creo que es el sushi, que me sienta fatal.

-¿Y por qué comes sushi, si te sienta mal?

-Mi mujer, que se ha empeñado.

-Bueno. Pues ya que estamos aquí, podríamos ver a un médico, ¿no?

-No, no te preocupes. Todo está bien. Yo te espero en cafetería.

-Hola. -Hola.

-Hola. -Perdón. Yo me encargo.

-De acuerdo.

-¿Isa Bigalondo? -Sí.

-Pues acompáñame con la fisioterapeuta.

-Vale. -Enseguida volvemos.

-Vale. -Vale.

-Braulio: Te estoy llamando,

porque he ido a la cafetería y no te he visto allí.

No te habrás ido, ¿no?

Bueno. En fin: cuando escuches el mensaje, llámame, porfa,

o dime dónde estás, porque no entiendo...

-Perdón. Perdón. Te estaba buscando tu marido.

-No es mi marido. ¿Dónde está?

-Es que... el doctor Cabrera y yo lo hemos llamado a Reanimación

porque tenía mucho dolor de abdomen.

-Puede ser por el pescado crudo. Por el sushi.

-¿Por el sushi? -Sí.

-Acompáñame.

-Que le duele siempre cuando lo come. -Ah, vale.

-¡Ah! -Lo siento mucho...

-Doctor: Perdón. -Sí.

-Ella dice que tal vez se trate por la ingesta de pescado crudo.

-Pues lo dudo mucho, Juanjo. No creo que ese sea el origen del problema.

Anuc: Sácale una muestra de sangre para una analítica.

Voy a hacerte un electrocardiograma. ¿De acuerdo?

¿Te han hecho alguna vez alguno?

-Pero entonces, ¿qué le pasa? -Pues aún no lo sabemos, Isa.

De momento vamos a pedirle una radiografía y un TAC.

Para ver si nos arroja un poco de luz.

Juanjo: Si eres tan amable, ¿puedes acompañarla fuera?

-Sí. Acompáñame. Vamos a dejarle al doctor.

-Esto, lo mires como lo mires, no es un buen comienzo:

ponerme electrodos y enchufarme a la corriente.

-No, no. Pues encima te tengo que desnudar. Otra vez.

Perdona. -Sí.

-Mira: Mar ahora... te va a poner un sedante.

Cuando despiertes, después del procedimiento,

vas a estar un poco confundido.

Tranquilo, porque yo voy a estar aquí para situarte. -Vale.

-Y después tienes que descansar un par de horas.

Ya después te puedes ir a casa. Si todo va bien, claro.

-Vale. Oye, Diana, me gustaría pedirte un favor.

-Claro, dime. -¿Nos podemos tomar una cerveza?

Creo que te debo una... Una explicación.

-Max, no me debes nada. Pero bueno.

A una cerveza, pues no te voy a decir que no. -Vale.

Y... ¿Y el medicamento, cuándo...?

-Vale.

Vamos a empezar...

Gel.

Gracias.

Vamos allá. Acércamelo un poco más, Anuc.

Vamos a ello, ¿eh?

Atrás...

Descarga.

La cardioversión ha funcionado.

Y por ahora hemos logrado un buen control de la arritmia

que estaba sufriendo Max.

Lo vamos a mantener monitorizado para ver cómo responde,

y también para controlar si hay nuevos episodios.

A Braulio, el acompañante de Isa, la paciente con esguince cervical,

se le ha realizado un TAC

que revela el motivo del intenso dolor abdominal

que sufrió repentinamente.

El TAC nos indica que Braulio tiene una rotura en el bazo, y es grave.

Cuando la rotura es leve, bueno, se puede cortar la hemorragia

taponando los vasos sanguíneos que están rotos, con un catéter.

Pero, cuando la rotura es grande, como creo que es el caso,

no queda más remedio que pasar a quirófano.

Teléfono

Braulio: Es tu mujer.

Cógeselo, va. Que te lleva llamando todo el día.

-Que no, Isa. Que es muy pesada.

-Pero es que es normal que te llame. Es tu mujer. -Ya.

Pero al final, ¿quién está aquí? Estás tú, cariño. Y no ella.

Cariño: Yo sé lo que estás pensando. Pero todo va a cambiar muy pronto.

Ya te he dicho que voy a dejar a mi mujer. ¿Vale?

-Braulio, es que yo siento como si solo fuera tu chófer.

Y ya ni eso, porque me he quedado sin coche.

-Sí, pero eso no es un problema ahora, Isa.

Eso ya lo solucionaremos más tarde. ¿Vale? -Vale.

-Eh... Disculpen. ¿Interrumpo algo? -No, no, no, no, no. Está bien.

-Bueno. Venía a avisarte que ya está listo el quirófano. ¿De acuerdo?

Dentro de un rato pasarán a recogerte, y bueno.

Como ya te he comentado, habrá que extirpar todo el bazo.

-Y, ¿cómo puede ser que se le haya roto el bazo, así, sin más?

-Vamos a ver.

Para que un bazo se rompa, tiene que recibir un golpe o un impacto,

pero no un golpe o impacto cualquiera. No, no.

Tiene que ser algo muy fuerte para que pueda romperse.

Bueno. Vamos a centrarnos ahora en la operación, que es lo que toca,

y ya... después hablaremos. -Vale.

-De acuerdo. -Pasarán a recogerte ahora.

-Gracias. -Muchas gracias.

¿Qué te hace tanta gracia? A ver si sabes quién es.

¿Esa eres tú? Hace 15 años, pero sí.

Vaya cambio, ¿eh? ¡Oye!

A mejor, a mejor. Ah, vale.

A mejor, sí. Me los ha enviado Max.

¿El amigo tuyo, el paciente? Sí, bueno. Más que amigo...,

fue mi amor platónico.

Pensaba que estábamos hechos el uno para el otro.

¿Y qué pasó?

Pues ese es el problema: que nunca llegó a pasar nada.

Cuando uno estaba libre, pues el otro no, así todo el rato,

hasta que ya un día me cansé,

decidí quedar con él para hablar claro, ¿sabes?

Para ver qué era real y qué no, ¿sabes? Qué era fantasía mía.

Y nada. Nunca... acudió a la cita.

¿Y por qué no?

Nunca lo supe.

Y claro. Nos fuimos distanciando, después de eso.

Porque estábamos rarísimos.

Hasta que ya, pues... nos dejamos de ver.

¿Y no te picó nunca la curiosidad de por qué no fue a la cita?

Sí, claro, estuve rayadísima muchísimo tiempo, pero... ya está.

Afortunadamente ya pasó.

Vaya. Pues es una pena: una historia que parecía bonita, que no...

Que no llegase a ningún puerto.

Pues sí.

Un equipo médico está extirpando el bazo de Braulio,

el acompañante de Isa,

la paciente que llegó a Urgencias tras sufrir un accidente de tráfico.

Bueno, Isa. La operación de Braulio ha terminado y ha salido todo bien.

-Vale. ¿Y ahora qué?

-Bueno, pues ahora podéis seguir con vuestras vidas,

puede llevar una vida normal, lo único que, a partir de ahora,

va a ser un poco más, digamos, propenso a coger enfermedades.

Por lo que le aconsejo que, a medida de lo posible,

evite estar con personas que estén con enfermedades infecciosas.

-Bueno. Después de todo podría haber sido mucho peor.

-Perdona, ¿qué has dicho? -Nada. Nada.

-Una pregunta, Isa.

¿Tú tienes conocimiento de si Braulio... se ha peleado con alguien,

se ha dado un golpe con algo...?

-No entiendo.

-¿Sabes por qué te digo esto?

Porque necesito esclarecer cómo se ha podido romper el bazo, claro.

Porque esto de la nada, desde luego, no ha sido.

-No, no sé.

-Tranquila. No te preocupes.

Ya le preguntaré a él cuando se despierte.

Voy a prepararte el informe.

-¿Tan importante es hacer el informe? -Sí, es así. Es muy importante.

Vamos a ver: Yo, cuanta más información tenga,

pues... mejor podré predecir cómo va a evolucionar Braulio, claro.

A ver. Isa. ¿Hay algo más que me quieras contar?

-Braulio iba conmigo cuando tuvimos el accidente en el coche.

En realidad era él quien iba conduciendo y yo de copiloto.

Antes de que llegara la ambulancia nos cambiamos los sitios y...

Mentimos.

Y bueno. El coche era mío, pero él quería conducirlo,

aunque no le quedaban puntos en el carné.

Después del accidente,

ya solo pensábamos en que su mujer no se enterase de que estábamos juntos.

Max se recupera tras el procedimiento de cardioversión

que la doctora Ortega le ha realizado,

para corregir la taquicardia que estaba comprometiendo su corazón.

-En... En un par de horas estoy en casa.

Vale. Oye: Y siento, ¿eh?, no haberte avisado,

pero es que ha sido una reunión sorpresa.

Vale. Sí. Eh... Bueno. Te tengo que dejar, ¿eh?

Vale. Nos vemos en casa, cari.

-¿Todo bien?

-Sí. Era mi... Mi novia. -¿Tu novia?

Bueno. Cuéntame. ¿Cómo..., cómo te encuentras?

-Bien. Lo único, que... No sé si soy yo,

pero aquí huele un poquito a perro quemado.

-Sí. El olor es... Es normal, después del procedimiento que te hemos hecho.

No te preocupes.

Nada. Decirte que la cardioversión ha ido muy bien,

y que hemos conseguido controlar la arritmia que sufrías.

-Vale. Y... ¿Y hasta cuándo?

Porque es que ya he sufrido varias arritmias de estas y...

Y la verdad, no me veo teniendo que venir cada dos por tres a...

-Ya. -A darme un chispazo de estos.

-Ya me imagino.

Por eso mismo vas a estar monitorizado, y de vas a ir a casa,

pero con un holter. -¿Y eso qué es?

-Un holter es un aparato que registra, durante 24 horas,

la actividad del corazón.

De esta manera podemos saber si Max sufre

alguna otra arritmia u otra alteración.

-Y bueno. ¿Tú...? ¿Tienes novio, o marido?

-No. Digamos que estoy en medio de algo, que...

tampoco sé muy bien cómo definirlo.

No he tenido mucha suerte en el amor nunca, la verdad.

-Vaya. Lo siento, ¿eh?

-Que nada, que... Que luego me paso a despedirme.

-Vale. Oye, recuerda que tenemos pendiente una cerveza y una charla.

-Bueno, pues a mí me parece una irresponsabilidad

no haber venido al hospital el mismo día del accidente.

Podría haber sido mucho peor. Algo mucho peor que perder el bazo.

A ver, Isa.

Cuéntame.

¿Hay algo que... me quieras contar?

Tranquila, ¿eh?

¿Qué ocurre?

-Está casado.

Está casado, y le dijo a su mujer que no estaba en la ciudad,

y si se entera, pues va a descubrir que le mintió.

-Ya.

Te entiendo.

-No. Si ya sé que no me entiende. Si es que no me entiendo ni yo.

¿Qué hago sacrificando mi vida por un hombre que...? Pff...

Si es que encima sé que no va a dejar a su mujer.

-¿Sabes qué pasa, Isa?

Que a veces hacemos sacrificios por amor, que bueno.

Que de hecho, es lo que has hecho tú.

-¿Usted qué habría hecho, en mi lugar?

-¿Sinceramente?

Hablarlo.

Sí. Eso siempre funciona.

De hecho yo he hecho sacrificios por amor,

y no deberías de sentirte mal por ello. Sino todo lo contrario.

¿Sabes qué pasa? Que cuando te dejas estas cosas dentro,

al final te terminan amargando, y no te ayudan.

-Ya.

Gracias. Tiene razón.

-De nada. Tranquila, ¿eh?

Ortega. Oye, ¿cómo va el tema con tu paciente?

¿Qué paciente?

Eh... Tu amigo, tu ex, tu amor platónico...

¡Oye! ¡Blanco!

Ya. Está mejor. Le voy a poner un holter para ver si

se repiten los episodios, pero bueno: está mejor.

Oye. ¿Has conseguido hablar con él?

Si te ha dado alguna explicación de por qué no acudió a la cita,

aquella famosa cita. No. Pero...

me ha invitado a tomar una caña. ¡Eeeh!

Puede ser una buena oportunidad para aclarar las cosas, ¿no?

No. Igual es mejor no remover las cosas.

Tú verás. Te dejo. Ya me contarás. Vale.

Braulio es trasladado a la habitación,

tras habérsele extirpado el bazo

y haber superado el posoperatorio sin problemas.

-Tenía muchas ganas de verte. -Ya.

¿Te has dado cuenta de una cosa? -¿De qué?

-De que todavía no me has dado las gracias.

-¿Las gracias? ¿Por qué?

-Pues por haberte cubierto las espaldas, otra vez, Braulio.

-Isa, por favor: Estoy convaleciente. -Siempre tienes una excusa para todo.

-Pues ten un poquito de paciencia, por favor.

-¿Paciencia? ¿Más?

Es que estoy cansada. Estoy harta.

Estoy harta de dar y dar y dar, y que nunca sea suficiente.

Es que soy tonta. -¿Por qué?

-Pues porque te he hecho un último favor:

le he contado al médico toda la verdad del accidente.

-¿El qué? ¿Pero por qué?

-Pues porque, si no le contaba la verdad,

no te iba a curar bien, Braulio.

-¿No ves? Pero si es que... al final te preocupas por mí.

Todo se va a solucionar. Confía. De verdad. Confía en mí.

Teléfono

-Anda. ¿A que no sabes quién es? Es tu mujer.

Que se preocupe ella por ti.

-Isa. ¡Isa!

Al día siguiente, Max, el amigo de la doctora Ortega,

queda con ella para desayunar,

antes de ir al hospital a que le retiren el holter.

-Bueno.

Al final, la cerveza se ha convertido en infusión con churros, ¿no?

-Sí, ya ves. -Bueno, me parece bien, ¿eh?

Eh... Yo prefiero que empieces tú, si te parece bien.

-Vale. Vale, vale, sí. Eh... A ver... por dónde empiezo.

Bueno, volver a verte me ha removido mucho, y... Quiero que sepas,

pues que te he echado mucho de menos todos estos años.

-Y yo, Max. Mucho. -Y que lamento... lo que pasó.

-Ya está.

Lo que pasó... pasó y... Supongo que...

-Pero es que no tendría que haber pasado así.

-¿Cómo?

-A ver.

Estoy prometido, ¿vale?

Mi novia me pidió matrimonio hace unos meses,

y yo le dije que sí.

Llevamos seis años. Era lo lógico. ¿No?

Pero te confieso que, muchas veces, cuando estoy en casa,

me pongo a ver nuestros vídeos y... No sé, me planteo...

Me planteo cosas, y es que, Diana, yo nunca he dejado de quererte.

-Eh... Max, esto pasó hace mucho tiempo ya.

-No, si no hace falta que digas nada. -Pero es que... Eh...

Pero... ¿Cómo no me has dicho... nada?

O sea, ¿por qué no viniste aquel día y me dejaste...?

No lo entiendo, para lo que sea que tuviera que pasar entre nosotros...

-A ver, sí, te explico:

Yo estaba duchado, listo para ir donde habíamos quedado,

y bueno, estaba todo planeado.

Si hasta tenía una declaración de amor ensayada.

Una muy, muy cursi. Como a ti te gustaban.

Y de repente me empecé a encontrar mal y... Sentí terror. Terror.

Y no pude salir de casa, hasta... me fui de bareta y todo.

Fue un desastre.

-Y yo estaba ahí, en la calle, esperando sola, una hora...

-Sí, lo siento.

-Nada, si lo que me sabe mal es no haberlo hablado antes.

-Pero...

-Si lo entiendo, lo que pasa es que...

Qué pena, nos...

¿Qué te pasa? ¿Te duele el pecho? -El corazón. Otra vez me da.

-¿Te duele el pecho? ¿Te duele el pecho?

Vale. Llama al 112, por favor. Tranquilo. Oye.

Isa, la paciente con un esguince cervical

a consecuencia de un accidente de coche,

asiste a una nueva sesión de fisioterapia.

-Oye, ¿qué tal va la reparación del coche?

-Pff... Pues va para largo todavía.

Pero bueno. Así me da tiempo a poner todo un poco en orden.

-Pues yo te veo muy bien, ¿eh? Sí.

Lo único: te voy a pedir que, durante seis meses, no cargues peso. ¿Vale?

Y bueno. Pues... intenta no estar siempre en la misma postura sentada.

Lo digo porque también, como eres chófer,

pues... puede retardar la recuperación.

-Vale. Tranquila.

Si mi única preocupación ahora es cuidar de mí misma.

-Pues eso está muy bien.

Cuando sufres un esguince cervical,

es importante equilibrar el peso en los dos hombros,

y no ejercer tensión en el cuello.

Se debe prestar mucha atención a la postura.

Max, ya estabilizado,

descansa en la UCI cuando recibe la visita de la doctora Ortega.

-Bueno. Entre fatal y..., y avergonzado.

Lamento el susto que te he dado.

-No. Lo lamento yo, porque está claro que la conversación te afectó,

y de hecho, quería hablarte de eso.

Porque tengo los resultados del holter,

y son bastante clarificantes.

Los resultados del holter indican que el corazón de Max

hace algunas rachas intermitentes de taquicardia ventricular.

Especialmente en momentos de estrés emocional y sin otro origen aparente.

Le voy a dar el alta con un tratamiento de betabloqueantes.

-Sí, es verdad que... Que en el bar, antes, me he puesto un poco nervioso.

No sé. Hablar de lo nuestro me ha desestabilizado.

Pero necesito terminar la conversación.

-No. Por mí no lo hagas. De verdad... Max, de verdad...

-Por favor, siéntate. Te lo debo.

Mi relación con Diana era tan perfecta que...

Que tenía miedo de cagarla.

Temía que al final ella pensara que no había sido una buena idea

lo de dar el paso y hablar en serio de lo nuestro.

No sé.

Con los años, creo que...

Que tenemos lo que creemos que merecemos.

Lamento cómo se dieron las cosas.

Te perdí por cobarde.

No creí que me mereciese estar con una mujer como tú.

-Es normal que tuvieras miedo, yo también lo tenía.

Además, a esa edad, el amor se vive de una forma muy intensa.

Bueno, ahora también tengo miedo, la verdad.

-El otro día dijiste

que habías tenido muy mala suerte con los hombres, ¿no? ¿Por qué?

-No lo sé. Supongo que no eran las personas adecuadas.

-También dijiste que estabas como en mitad de algo. ¿A qué te referías?

¿Estás superando alguna ruptura, o...?

-Max...

Tienes que evitar cualquier... situación estresante para ti. ¿Vale?

-Vale.

-Y también, las bebidas energéticas, o con cafeína... -Vale.

Oye, me ha encantado verte de nuevo.

-Cuídate.

Teléfono

-Cariño. Sí.

Sí, todo bien. Vale.

Ah, bueno, pues si vienes, mejor. Vale.

Vale. Vale, me dan el alta ya. Ajá...

Vale. Nos vemos ahora.

-Isa.

-¿Te han dado el alta? -Sí.

¿Sigues en rehabilitación? -Sí.

-Te he estado llamando. Y no me lo has cogido.

Isa, he dejado a mi mujer.

-Pues me parece que ya va a ser un poco tarde.

Igual deberías haberla dejado cuando empezaste a querer a otra.

-Lo sé, pero... Pero yo a esta hora soy libre y...

Podemos disfrutar, sin distracciones, sin escondernos.

Isa, te voy a hacer la mujer más feliz del mundo, cariño mío.

-Braulio, no. No. Tú has tomado tu decisión y yo he tomado la mía.

¿Vale? Ya está.

-Pero ¿qué pasa? ¿Que ya no me quieres?

-Sí.

Pero es que da igual.

Braulio: Eres tú.

Tú no me haces feliz.

-Pero... Ah... Ah, mira, Isa:

Yo sé que estás nerviosa, que lo hemos pasado mal,

pero todo se va a solucionar.

Nos vamos a ver en el trabajo, y todo va a ser como antes.

Además, ¿quién va a ser mi chófer si no, cariño mío?

-No cambias, ¿eh?

Igual deberías haberlo pensado mejor

antes de mezclar el amor con el trabajo.

-¡Isa! ¡Isa!

Max, el paciente que sufre taquicardias

y que fue atendido por la doctora Ortega,

ha sido dado de alta finalmente.

Ortega. Hola.

Oye, ¿qué tal fue con tu amor platónico?

Pues tenías razón, ¿sabes?

Al final fue buena idea preguntarle, la verdad.

-Oye, Diana. Mira. ¿Sí?

-Quería presentarte a Marta, mi novia.

Ella es Diana: una amiga del instituto.

-Hola, ¿qué tal? -¿Qué tal?

-Encantada. -Igualmente.

-Oye: Que me ha encantado verte y muchísimas gracias.

-No. Gracias a... A ti. A ti. -Vale. Bueno.

-Chao. -Venga.

-Chao. -Gracias.

-Hasta luego. -Chao.

Fff... Blanco, ¿a mí por qué no me funciona ninguna relación?

Será porque, con las personas que has estado, pues... no eran para ti.

Y si lo han sido, yo me he comportado como una idiota.

No lo dirás por tu amigo, ¿no?

No, Blanco. No.

-Es que era... Bueno, fue alcohólico.

Pero el doctor nos dijo que, con estos antecedentes,

al cabo de un tiempo podía llegar a... A tener síntomas de... Bueno.

-De demencia, mujer. De demencia.

-La fibrilación podría estar causada por un trombo.

-¿Eso significa que hay que ingresarle?

-Pero ¿qué pasa, qué pasa?

-Nada. Que quiere irse a casa y no atiende a razones.

-¡Que me voy a marchar ya! -Vamos a hablar un segundito.

-¡No! ¡Me voy! ¡No aguanto ni un segundo más en el hospital!

-Bueno, escúchame. Cinco minutos. Tú y yo a solas.

Cinco minutos y luego haces lo que quieras.

Lo que no acabo de entender

es por qué está intentando sacar de quicio a su mujer

inventándose síntomas.

-Siento como fuego. -Tranquilo.

-¡Como fuego!

-Que el otro día me caí en la montaña,

y me di un golpe bastante fuerte en la rodilla,

pero bueno, supongo que será solo eso.

-Aquí se ve una masa irregular en la diáfisis tibial.

Probablemente sea un osteosarcoma. -Pero ¿eso es cáncer?

No puedo perder la pierna porque no voy a poder ni ir a la montaña, ni...

¡De excursión, ni hacer deporte, ni bailar, ni..., ni hacer nada!

-Pues esos tienen que ser ahora tus puntos de apoyo.

Porque tus amigos no te van a dejar, van a estar a tu lado.

Una de las primeras consecuencias,

cuando te dicen que puedes perder un miembro,

es que te suele faltar confianza en ti misma,

suele bajar un poquito también la autoestima...

Subtitulación realizada por Teresa García Román

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Centro médico - 22/03/18 (2)

22 mar 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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