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No recomendado para menores de 7 años Centro Médico - 22/03/16 - ver ahora
Transcripción completa

Subtitulado por TVE.

¡José Luis! Una camilla, ¡rápido!

El doctor Blanco llega con una mujer que acaba de ser víctima

de una agresión en plena calle.

¿Qué ha pasado? A Triaje.

Venga. Valoración inicial y analgésicos.

Tranquila, señora, venga. Ya está. Vamos.

Le acaban de robar el bolso. Ha sido aquí al lado.

Venía para el trabajo, he escuchado los gritos,

he acudido corriendo y... Me la he encontrado tirada en el suelo.

¿Está más tranquila? Sí.

Bien. Enseguida le harán efecto los analgésicos que le han puesto.

Muy bien. Qué casualidad, ¿no?

Que fuese usted médico de este centro.

Sí. Casualidad. Es un ángel, un ángel.

Iba a llamar un taxi, levanté el brazo.

Y cuando levanto el brazo, noto un tirón. Miro para atrás, y no me fijé.

Era una chica, pero no me fijé en ella.

Lo único que sé es que tenía muy mala pinta.

Agarré yo más fuerte el bolso, pero nada.

Ella tiró más fuerte que yo y me tiró al suelo.

Pilar no puede rotar la pierna.

Es muy posible que tenga la cadera rota.

En personas de cierta edad, y especialmente en mujeres,

los huesos pueden ser bastante frágiles,

si están afectados de osteoporosis.

Yo estaba tirada en el suelo, muerta de miedo

y rodeada por un grupo de gente con cara de pasmados.

Y de pronto aparece él, como un ángel.

Me coge en brazos y me trae para el centro.

Y bueno, ¡cuánto tiempo hace que a mí no me coge un hombre en brazos!

Tú te preocupas mucho.

A primera hora de la mañana,

Daniel llega al centro médico con su madre, Rufina,

que se ha quemado la mano cocinando.

Dígame. -Mire,mi madre se ha quemado la mano.

-Mm. -Hola.

-Pues un segundo... Ah, mira. -¿En qué puedo ayudarles?

-Hola. -Mi madre, que se ha quemado la mano.

-Bueno, pues acompáñenme a la sala de espera

y ahora les atiende el médico en cuanto tenga un hueco, ¿de acuerdo?

-Muchas gracias. -Mira, por aquí.

-Sí.

Es que mi hijo, cuando se le mete una cosa en la cabeza...

Se ha empeñado que teníamos que venir, y aquí estamos.

Yo me he dado mantequilla,

que es lo que hemos hecho toda la vida en mi casa.

Y me lo he tapado un poco.

-¿La venda se la ha puesto usted en casa?

-Sí. Cuando me quemé esta mañana. -Vale.

¡Huy! ¿Y esto que tiene aquí tan brillante qué es?

-¡Ay! Pues que me he puesto mantequilla.

En mi familia, lo hacemos siempre.

Yo al niño se lo ponía siempre que le pasaba algo de pequeño

y siempre me ha ido muy bien.

-Ya, bueno, pues Rufina,

siento decirle que la mantequilla no sirve para nada.

-¿Ah, no?

-Es que hay muchos falsos mitos sobre cómo curar una quemadura,

y la mantequilla lo único que hace es acelerar el proceso de infección.

También he visto a gente que se pone pasta de dientes o hielo.

Lo que hay que hacer es echarse agua fresca del grifo durante un rato,

tapar la quemadura con un trapo limpio para evitar infecciones

y acudir al especialista para que la valore.

La esperamos aquí, ahora la veo bien. -Vale, gracias.

-Sin mantequilla. -Sí.

-Doctora, yo quiero comentarle una cosa.

Yo creo que a mi madre le pasa algo.

-Sí, pero ¿a qué te refieres exactamente?

-Pues que está haciendo cosas muy raras.

¡Perdone! Perdón... ¡Ay! -Sí. ¿Puedo ayudarle?

-Sí, mire. Es que me han llamado del trabajo,

que creo que han ingresado a mi madre,

que la han atracado y está herida o algo así.

Llaman a la puerta.

¿Sí? Perdón. ¿Se puede?

Claro. Es mi hija, mi hija.

Hola, mami, ¿qué tal? -¿Qué tal?

-¿Cómo estás, qué te ha pasado? Cuéntame.

-Bien, mi amor. Bien, bien. Tranquila.

-¿Sí? -Que me han atracado.

Lo que siento es que se han llevado el bolso ese tan mono y tan caro

que me regalaste. -Por eso no te preocupes.

Lo importante es que estés bien. -Estoy mejor, sí.

Es que mi hija es ejecutiva de la más importante empresa de cosméticos.

Tiene un puestazo. -Mami...

Bueno, su madre ha sufrido una caída muy violenta.

Por suerte, no se ha golpeado la cabeza.

Tiene magulladuras en el costado, pero ya se las han curado.

¿Te duele mucho? -Un poco.

Bueno, le han administrado analgésicos y antiinflamatorios.

El dolor está remitiendo.

Ahora, lo que me preocupa es la cadera.

Vamos a hacer unas placas por si hay fractura.

¡Ay...! -¡Vaya!

¡Mira que lo siento, mami!

Me he levantado a las tres de la mañana

porque he oído unos ruidos raros en la cocina.

-M-hm.

-Y cuando he ido a ver qué pasaba,

me la he encontrado poniendo un cazo al fuego. ¡A las tres de la mañana!

-Ya.

-Cuando le he preguntado que qué hacía, me dice:

"preparando el desayuno".

Como si fuera la cosa más normal del mundo,

hacerlo a las tres de la mañana. -Ya, sí, sí.

-Así que, bueno, le he explicado la hora que era, ha vuelto a la cama,

y esta mañana, cuando me he levantado a desayunar,

me la he encontrado preparando la comida.

A mí muy normal no me parece, doctora.

-Ya. Pues no, la verdad que no.

Bueno, has hecho bien en contármelo. Lo voy a tener en cuenta.

-Pero es que además no es solo eso. Lo más raro de todo es...

-Mm.... -Ya está.

-Bueno, pues nada, ahora sí que la podré ver bien.

¡Uf! Pues parece que se ha quemado bastante, ¿eh?

-M.

Estaba poniendo la comida y resulta que cerré mal la olla, ¿sabe?

Cuando fui a cerrarla bien, que me di cuenta,

justo en ese momento, un chorro de vapor.

Y me ha quemado la mano y la muñeca un poco.

-Ya, bueno, no tan poco, ¿eh? Parece una quemadura de segundo grado.

Las quemaduras suelen clasificarse en: quemaduras de primer grado,

que son lesiones superficiales que solamente enrojecen la piel

y son dolorosas;

quemaduras de segundo grado, que son lesiones un poco más profundas

y suelen cursar con la aparición de ampollas y son muy dolorosas;

y quemaduras de tercer grado, que son lesiones aún más profundas.

Pero bueno, que..., vamos a ver, que no es nada grave.

-Ya. -Se curará y no le quedará cicatriz.

Eso sí, es muy importante que en el proceso de cicatrización

no le dé el sol, porque entonces le pigmentará la piel,

se le quedará la manchita. ¿Vale? -Vale.

-Entonces, ahora le echaré una pomadita, y la vendamos...

-Mm. -Y ya está.

Otro error muy frecuente con las quemaduras

es explotarse las ampollas que aparecen en la piel.

Esto está totalmente contraindicado, porque aumenta el riesgo de infección

El doctor ha pedido radiografías de la cadera de Pilar.

Teme que pueda haber una fractura.

Una fractura de cadera puede traer consecuencias graves,

sobre todo para una persona mayor.

Las mujeres están más expuestas

porque la menopausia acentúa el riesgo de osteoporosis,

que es la pérdida de masa ósea.

La mejor prevención es añadir a la dieta

suplementos de calcio y vitamina D. Pero siempre bajo control médico.

Así que nadie podrá entrar o salir del Centro Médico

sin fichar previamente, ¿de acuerdo?

Cada uno de vosotros, tendrá su correspondiente tarjeta,

es nominativa, y la podréis recoger aquí, en recepción.

Nuria os las entrega.

Es valedera para todo el mundo, médicos incluidos.

Incluso yo tengo la mía. ¿Qué es eso?

He trabajado en muchos hospitales y nunca he visto que haya que fichar.

Bueno, no os lo toméis a mal.

Esto sirve para optimizar la productividad de todos.

Los trabajadores que mejor cumplan, se verán más beneficiados

porque nadie tendrá que echar horas extras.

Ya. Toda esa burocracia solo sirve para agobiar a la gente.

Más valdría poner una máquina de café decente,

porque la que tenemos sólo sirve como laxante.

(Ríen).

Bueno, señores, hay que fichar, para entrar y para salir.

Recojan sus tarjetas y al trabajo.

Ahora, en un par de días, se viene y le hacemos otra cura

y así veo qué tal va evolucionando la quemadura, ¿vale?

-Bien, sí, sí. Perfecto. -Pues muchas gracias.

-De nada.

-Mamá, ¿te importa dejarme un momento a solas con la doctora Marco,

que le quiero comentar una cosa? -M. Bueno, pero...

-Cosas mías. -Vale, vale. Pero no tardes, ¿vale?

Hasta luego. -Venga, hasta ahora.

¿Qué pasa?

-Doctora, por favor, examine a mi madre

que yo creo que no está bien de la cabeza.

Mi madre hace tiempo que no está bien.

Por eso creo que tiene que verla un especialista o algo

para que le haga unas pruebas, para comprobar que todo está bien,

o si hay que arreglar algo.

Porque es que hoy ha sido una quemadura,

pero otro día puede ser algo mucho peor.

-Bueno, pues ¿puede salir un momentito, que voy a hablar con ella?

-Bueno, a mí me gustaría quedarme, si puede ser.

-Ya pero..., sal un momentito. Ahora te llamo, ¿vale?

Bueno, Rufina. A ver, cuénteme un poquillo porque me ha dicho su hijo

que últimamente ha tenido un comportamiento un poco extraño.

-No sé. No sé a qué se refiere.

-A ver, él me ha dicho que esta madrugada

se ha levantado a las tres de la mañana para preparar el desayuno.

-¡Ah, sí! Es verdad.

Es que verá, yo tengo un reloj, mi despertador, que es de numeritos.

-Ajá.

-Entonces yo, durante la noche he abierto los ojos, miro la hora,

y no me he dado cuenta que eran las tres, he visto las ocho.

Y claro, pues... -Ya, que es un reloj digital.

-Sí, sí, sí... -Vale, vale.

-Nada, que yo creo que no tengo nada en la cabeza, ¿eh?

En todo caso, me tendré que mirar la vista.

-¿Y el episodio de la olla exprés, cómo ha sido exactamente?

Me gustaría que me contara bien.

Porque me ha dicho que estaba preparando la comida

a la hora del desayuno.

-A ver, yo he puesto cocido hoy. -Sí.

-Y eso tarda mucho.

Y como yo quería salir a la calle a hacer muchas cosas,

y quiero tener la comida lista cuando vienen mi marido y mi hijo,

pues entonces lo he puesto a la hora del desayuno.

Lo he puesto con tiempo. -Vale.

-Me ha cogido en brazos y me ha traído él solo aquí, al hospital.

-Es que, usted es todo un caballero. De verdad, no existen ya hombres así.

Y además, huele como un gentelman... La felicito por su buen olfato.

Bueno, yo le agradezco mucho lo que está haciendo por mi madre.

Sólo he cumplido con mi obligación.

Los médicos siempre estamos de guardia.

Aunque estemos de vacaciones,

si surge una emergencia médica no podemos mirar para otro lado.

Ser médico es algo más que una profesión.

Efectivamente se confirma que hay fractura de cadera.

¡Ooh!

En su caso, lo indicado es una osteosíntesis.

Es una intervención quirúrgica mediante la cual le implantan

unas piezas metálicas para sujetar los fragmentos de hueso

y que los tejidos suelden de manera natural.

O sea, que me van a llenar de hierros la pierna.

No, no son hierros. Antes eran de acero, pero ahora son de titanio.

Pero, ¿voy a poder volver a andar?

Es pronto para decirlo pero, si todo va bien,

podrá andar igual o casi igual que antes.

Quizá al principio sí necesite la ayuda de algún bastón.

¡Oh, qué disparate! No pienso utilizar un bastón.

¡Eso es de viejas!

Ay, que no, mami. Que yo te voy a comprar un bastón superfasion, ¿vale?

Con un mango de marfil o de hierro o de titanio.

Para que te haga juego con los implantes.

-¿Cómo va a hacer juego una cosa con algo que no se ve?

-Es que yo todo lo llevo siempre a juego,

lo que se ve y lo que no se ve.

Voy a disponerlo todo para que la operación sea cuanto antes.

Muy bien. -Mami, ¿qué te parece?

Va a ser superfasion.

-Bueno, pues le voy a hacer una pequeña prueba...

-¿Es que me ve usted mal, doctora? -No, no, no. a ver, no se asuste.

Yo la veo perfectamente.

Simplemente que, como ya estamos aquí,

y solamente van a ser 5 minutitos, a mí no me cuesta nada.

Así que solamente van a ser unas preguntitas.

-Vale. -¿Vale, se viene conmigo?

-Sí, sí. -Vale. Vamos.

-Pues venga.

-Es que confundirse con la hora o quemarse con la olla,

son cosas que le pueden pasar a cualquiera.

no veo necesario que tengan que hacerme ahora un test, también.

Minutos después, Rufina, la paciente que ha entrado

con una quemadura en la mano, ha completado el test cognitivo.

¿Qué tal? -David, oye, que no te preocupes

que tu madre está perfectamente, ¿vale?

Bueno, Rufina. Pues nada. Mire, aquí le dejo el informe de alta

-M-hm. -Y como pone aquí dentro del informe,

que nada, que tiene que venir en un par de días

para que hagamos otra cura y así vemos qué tal va la quemadura.

-Pues muy bien, muchas gracias, doctora.

-¿Vale? -Sí, sí.

-Así que ya está todo. Venga, hasta luego.

-Hale, hasta luego. Vámonos, cariño. Vámonos a casa ya. ¡Of, vaya mañana!

-Mamá, espérame un momento, que tengo que ir al baño.

-¿Ahora, hijo?

-Sí, mamá, ahora. Me han entrado ganas ahora.

-¡Ay, por favor, de verdad, este chico! ¡Toda la vida igual!

-¡Doctora! -¿Sí, qué pasa?

-Espere, doctora. -¿Le ha pasado algo a tu madre?

-No, bueno. Realmente sí.

Hay algo muy importante que no te he contado sobre mi madre.

-Cuéntame, ¿qué es lo que pasa?

-A ver, mi padre falleció hace cosa de un año,

en un accidente de tráfico.

Pues desde entonces, mi madre está que no levanta cabeza.

Habla con él, le pone un plato en la mesa, le prepara la comida,

le lava la ropa... Actúa como si mi padre estuviera vivo.

-Pues la verdad que ella no me había dicho nada del accidente de tu padre.

-Claro, es que nunca lo hace. Y nunca habla con nadie de ello.

Para ella es como si el accidente nunca hubiera existido.

-Pues... Me parece que Rufina va a tener que ver

a la psicóloga del centro.

-Bueno, mami, que nos vamos ya a casa.

-¡Qué bien!

La cirugía de cadera de Pilar ha sido un éxito.

Tres días después de la operación, ya está lista para recibir el alta.

Buenas, doctor. Hola.

Ya.

Ya tengo los papeles del alta.

Pero antes de dárselos,

les recuerdo que tiene que llevar a rajatabla la rehabilitación.

Sí.

Y si va a salir de casa,

no olvide llevar el bastón tan bonito que le ha regalado su hija.

Bueno, y usted, doctor Blanco,

le recuerdo que le he invitado al desfile de moda.

Que es que estoy muy agradecida por lo que ha hecho por mi madre.

Ya, pero tengo la agenda de trabajo muy apretada.

Bueno, un huequito... ¿Desde cuándo tiene esa tos?

Desde anoche. Y no cesa.

-Pero no se preocupe, que le voy a llevar yo al doctor de cabecera.

Voy a llamar un taxi, que ya nos vamos.

No tan deprisa.

Tiene algo de fiebre.

Toda operación quirúrgica implica cierto riesgo

de contraer una infección hospitalaria.

Y más en personas ancianas o de salud delicada.

Por muchas medidas que se tomen,

es imposible eliminar ese riesgo al 100%.

Por eso, intentamos tenerlos ingresados el menor tiempo posible.

¡Fff! No me gusta nada esa tos.

Le vamos a hacer unas placas.

Y si se confirma lo que me temo,

que pueda ser una infección en las vías respiratorias inferiores,

pues le pondré un tratamiento con moxifloxacina. Es un antibiótico.

Lo que es seguro es que se va a quedar ingresada.

Perdón. ¿Y esto es contagioso?

Los gérmenes hospitalarios suelen ser muy potentes.

La infección que sufre Pilar puede ser peligrosa

si no la atajamos a tiempo.

Pero a grandes males, grandes remedios.

Para estos casos, contamos con antibióticos muy potentes

que suelen dar buen resultado.

¡Eh, eh, eh!, Clara. M.

Pues nada. Hábleme, así, de su vida.

-¿Mi vida? -Sí.

-¿Y qué quiere que le diga? -Pues lo que usted quiera contarme,

lo que hace en el día a día, nada especial.

-¡Ah, pues! Justo eso, nada especial.

-Nada especial...

-Sí. Yo voy a hacer la compra al mercado, preparo la comida...

-Mm.

-Arreglo la casa, me ocupo de mi marido, de mi hijo... Lo normal.

-Hábleme de su marido.

-Bueno, mi marido. Mi marido es un hombre buenísimo, ¿sabe?

Llevamos juntos toda la vida. -M-hm.

-Sí. Es muy trabajador...

Pero llega a casa y siempre está pendiente de mí,

me ayuda en casa, todo lo que puede... Sí, sí.

Es un ser excepcional.

-Para mí es lo mejor que me ha pasado en la vida.

-Su marido tuvo un accidente hace unos meses, ¿no?

-¿Un accidente? No sé..., no sé qué quiere decir.

-Igual me han informado mal,

pero me dijeron que había tenido un accidente de coche.

-¡Ah, sí, sí! Es verdad, sí. Tuvo un accidente de coche.

-Sí.

-Sí. El coche quedó para la chatarra, ¿sabe?

Pero afortunadamente mi marido, pues nada,

lo tuvieron un poquito en observación y estupendamente para casa.

Muy bien, menos mal.

Gracias a Dios porque es que yo no sabría vivir sin él.

No sé qué haría si me faltara.

-A veces, ante la pérdida de un ser querido,

las personas desarrollan un cuadro

que se llama duelo prolongado traumático.

Está claro que Rufina no ha sabido o no ha querido aceptar

la muerte de su marido.

Pero no he querido presionarla

porque en estos casos hay que ir muy despacio.

Disculpe. Sí, Clara.

¿Tú no tienes nada mejor que hacer

que perder el tiempo por los pasillos?

¡Ay, dios mío!...

Al cabo de unos días, el tratamiento con antibióticos de Pilar

ha surtido efecto,

y ahora sí que está en condiciones de recibir el alta.

Espero no tener que veros más. Hombre...

Por aquí, se entiende.

Hombre, Javier. Es que estoy en deuda contigo.

Así que espero que nos veamos, pero fuera. En el desfile de moda, ¿no?

Que te he invitado. A ver cómo tengo la agenda.

Bueno. Pues toma. No, no. No hace falta, de verdad.

Por favor, para que te acuerdes de mí.

-Sí, sí, sí. -Por favor.

Gracias.

Muchas gracias.

Muchas gracias por todo, por todo. Cuídese.

Me cuidaré. -¡Cómo es. Es que me tiene...!

¡Buah, qué guapo!

¿Qué te parece? ¿El qué?

Landó. Que él no ficha.

¿Y? ¿Y? Mira, déjalo.

Llaman a la puerta.

¿Me has llamado? Sí. Pasa.

Mira, Javier.

Estoy harto de tus comentarios en público, desaprobando mi gestión.

Así que, si tienes algún problema, dímelo.

Perdón. ¿De qué estás hablando?

Mira, estoy hablando que estás instigando a la rebelión

de los trabajadores contra el sistema de acceso.

Sí, no pongas esa cara.

A ver, anoche, te quedaste con una residente, ¿eh?

Viendo la evolución de un caso,

y a cambio, le permitiste entrar esta mañana una hora más tarde.

¿No te das cuenta que con esta actitud lo único que estás provocando

es que la gente se tome a cachondeo el sistema de acceso?

Además, me acaba de llegar el rumor.

Los celadores se intercambian las tarjetas para ficharse unos a otros.

¡Así! Al final voy a poner una cámara de seguridad en la puerta.

Mira, creo que esto se te está yendo de las manos, ¿eh?

No, claro.

En mi opinión, la gente trabaja mejor y más a gusto

cuando siente que sus superiores confían en ellos.

Te propongo sellar la paz con un café,

pero no tengo tiempo de bajar a la cafetería.

Y por desgracia, no has atendido mi sugerencia

de cambiar la máquina de café

por otra que no atente contra el sistema digestivo.

¿Qué pesado estás con el café!

Llaman a la puerta.

¿Sí?

¿Qué pasa, Clara? Hola. Perdón.

Venía a buscar al doctor Blanco. Es Pilar Redondo.

La han vuelto a ingresar por Urgencias.

Si me disculpas...

¡Marco! ¿Tienes un minuto? -Sí, claro.

-Te quería hablar sobre la paciente que me derivaste, Rufina.

-Sí, sí. Cuéntame.

Que le he dicho que me venga a ver dentro de dos días

cuando vuelva al hospital a que le cures la mano.

-M-hm.

-Porque la mujer no acepta la muerte de su marido.

Habla del accidente como si no hubiera pasado nada.

Las personas con estrés postraumático suelen evitar los pensamientos

o sentimientos que le recuerden al trauma. Incluso hablar de él.

Y también es frecuente que eviten ciertos lugares,

objetos o personas que le recuerden lo que sucedió.

-¿En serio? -Sí, esto se llama duelo prolongado.

Y no es nada fácil porque, como no aceptan lo que ha pasado,

tampoco entienden por qué tienen que ir a una psicóloga.

-Ya, ya, ya. Pues mira, mejor me lo cuentas más tranquilamente dentro,

que estamos más... -Genial.

-¿Vale? -Sí.

(Todos):¡Felicidades!

(Cantan): ¡Que no cumple uno, que cumple dos!

-Muchas gracias! -Enhorabuena, "R-2".

-¡Gracias! ¡Jo! Muchas gracias. -¡Ay!

-¡Venga, a brindar todo el mundo! -¡Venga, fiesta!

-¡Muchas gracias, chicas!

Ahora empiezo mi segundo año de residencia en este centro.

Y es muy raro, la verdad.

Porque por un lado, se me ha hecho cortísimo,

pero por otro lado, parece que conocía a la gente de toda la vida.

Bueno, pues nada,

habrá que ir recogiendo esto y volver a trabajar, ¿no?

-Pues sí.

Además que esta noche lo vamos a celebrar pero por todo lo alto.

Bueno...

¿No tienes guardia hoy?

-No. Al final, al final no tengo guardia.

-Ah.

-Y... Nada, es que habíamos quedado algunos para celebrarlo un poquillo

después de trabajar. Pero nada. Vente si quieres, ¿eh?

-No, qué va, qué va. Si tengo un lío en casa tremendo.

¿Entonces hablamos mañana de lo de Rufina?

Pásatelo muy bien esta noche, ¿eh? -Vale.

-Venga, adiós.

Llevo menos de un mes aquí. Es normal que no tenga muchos amigos, ¿no?

Aunque ser la mujer del jefe tampoco ayuda mucho, la verdad.

(Tos).

72 horas después de ser dada de alta,

Pilar regresa al Centro Médico con un cuadro agudo de taquicardia,

diarrea y deshidratación.

Venga...

Ayer empezó a encontrarse mal.

Fue varias veces al excusado, y la noche ha sido horrible.

He perdido la cuenta de las veces que la tuve que acompañar a hacer...,

caca.

Cuénteme lo que ha pasado en las últimas horas.

Pues ha ido encontrándose mal

y, bueno, pues fuimos varias veces al baño.

¿Fuimos? ¿Usted también? Igual ha sido una intoxicación alimentaria.

No, no, yo no.

Lo que pasa que la tengo que acompañar porque está muy débil

desde la operación.

Ah. Y por casualidad, ¿ha visto las deposiciones?

¿El color, la consistencia...?

Hombre, no es algo que normalmente yo mire.

Pero la verdad es que ayer sí que me fijé. Era como caca, caca fea, sí.

Pero, ¿qué color exactamente? No sé, así como un poco veis, ocre.

Un poco..., tirando a violín caoba. Y la consistencia pues muy líquida.

Como un café con leche pero con más leche que café.

Pero si quiere, la próxima vez le hago así una foto y se la mando.

Que por cierto, es que no me ha dado todavía su número personal.

Para curar la infección respiratoria de Pilar,

tuvimos que usar antibióticos.

Que pueden provocar eliminación de la buena flora bacteriana,

y eso puede aprovecharlo alguna bacteria especialmente resistente,

y desencadenar una infección mayor. Y esto ya puede ser más peligroso.

Bien. La fiebre tan alta con la que ingresó su madre y sus antecedentes,

parecen indicar que se trata de un nuevo proceso infeccioso.

Su madre podría estar sufriendo una infección intestinal.

¿Intestinal? Pero, ¿no era una infección respiratoria?

El tratamiento con antibióticos tuvo éxito

para erradicar la infección en los pulmones.

Pero dejó a su madre con las defensas muy bajas.

La disminución de la flora bacteriana

que protege el sistema digestivo es un efecto secundario normal

después de un tratamiento con antibióticos.

Por eso, es importante mantener una dieta rica en prebióticos.

Para ayudar a la flora intestinal a que se recupere cuanto antes.

Prebióticos son los yogures, por ejemplo.

Su madre podría sufrir una colitis seudomembranosa.

Para confirmarlo, tendríamos que hacer una colonoscopia.

¿Una colonoscopia? M-hm.

Pero, ¿esa prueba no es un poquito agresiva?

Es que mi madre cada vez está más alicaída

y la verdad es que está muy asustada.

Bueno, la colonoscopia, como toda intervención, tiene su riesgo.

Pero hoy por hoy están controlados. -M.

Y en el caso de su madre, es totalmente necesario.

Dos días después, Rufina, la paciente que se quemó la mano

con el vapor de la olla exprés

y que parece que no termina de aceptar la muerte de su marido,

vuelve al Centro Médico.

-Dígame.

Teníamos consulta con la doctora Marco.

Claro...

Mira, he preferido acompañarla porque quiero hablar con los doctores.

Creo que mi madre necesita atención urgentemente.

-Hola. -¿Qué tal, Rufina? ¿Cómo está?

-Muy bien. -¿Bien?

-¿Y la quemadura cómo va? -Pues supongo que bien,

porque yo no me he tocado la venda.

Pero vamos, que no me duele casi nada.

-Ah, bueno, pues si no le duele, es muy buena señal.

-Pues sí. -¿Os importa que me salga?

Es que a mí, lo de ver la quemadura me da un poco de angustia.

-Ah, bueno. Pues por mi parte sin ningún problema, claro.

-Ay, si te da cosa, vete. -Hasta ahora.

-Venga, hasta ahora. -Hasta luego.

-Pues nada, ahora le quitamos la venda y la voy a explorar bien,

a ver qué tal va.

-Hola. ¿Es usted la psicóloga? -Sí. ¿Se me nota en la cara?

-No, es que una enfermera me ha dicho que podía encontrarla aquí.

Soy Daniel, el hijo de Rufina. -¡Ay, encantada!

Hoy justo voy a ver a su madre.

-Sí, de hecho está con la doctora Marco ahora,

que le está curando la mano. -Ah.

Pero es que yo he querido venir antes a hablar con usted,

porque ha pasado esta mañana una cosa que me tiene muy preocupado.

-Dime.

-A ver, mi madre no tiene carné de conducir.

-M-hm.

-Pues esta mañana se ha ido a hacer la compra en coche ella sola.

-¿En el coche? -Sí.

-¿Y cómo lo ha hecho?

-Pues eso digo yo. No sé cómo lo ha hecho.

Cuando ha vuelto, le he preguntado que cómo lo ha hecho.

Y me ha dicho que es que ha conducido su marido.

Es que parece que al único que le importa

que mi madre está perdiendo la cabeza es a mí.

Hasta que un día ocurra una desgracia.

-Pues la quemadura tiene muy, muy buen aspecto.

Así que, por mi parte, no va a haber que hacerle más curas.

-Ay, qué bien. Entonces, ya no voy a tener que volver.

-Conmigo, no. Pero sé que hoy tenía cita con la psicóloga.

Así que, si quiere, la acompaño a la consulta. ¿Sí?

-Bien, sí. -Pues vamos las dos juntas.

-Vale. -Pase usted primero.

-Gracias.

¡Martín, qué sorpresa! ¿Qué haces aquí?

-Hola, cariño. He pedido permiso en el trabajo para venir a recogerte.

Mira, para ti estas flores. -¡Ay, qué bonito!

Gracias, qué detalle. Es Martín, mi marido.

Es la doctora Marco.

(Megafonía):Doctor Casal, acuda a Radiografía, por favor.

La colonoscopia confirma el diagnóstico.

Pilar sufre una colitis seudomembranosa,

provocada por una bacteria muy agresiva.

La bacteria clostridion difficile está a menudo

presente en el intestino.

Pero un tratamiento con antibióticos

puede hacer que se reproduzca exageradamente.

Eso causa inflamación y sangrado en el revestimiento del colon.

Esta bacteria provoca unos 7.000 casos de diarreas al año

en España.

Normalmente, ataca a pacientes que han estado ingresados.

Pero cada vez más vemos a personas que han estado tomando antibiótico

en un uso domiciliario.

Así, así.

La infección está haciendo estragos en la salud de Pilar.

El doctor Blanco le ha prescrito un antibiótico muy potente,

pero la diarrea persiste.

¿Cómo se encuentra? Doctor, se me va la vida.

Me encuentro muy mal.

Pero usted es el ángel de mi guarda. ¿Me va a curar, verdad?

¿Verdad que me va a curar?

Estoy haciendo todo lo posible. Vuelvo en un momento.

Doctor... ¡Doctor, espere!

Se va a curar, ¿verdad?

Tenía esperanza en que la Vancomicina frenara la infección,

pero no está funcionando.

Pero ¿algo se podrá hacer? Estoy en ello. Disculpa.

Esto es una pesadilla.

O sea, es que no me lo puedo creer

que todo empezara por un tirón para robarle el bolso a mi madre.

O sea, por un bolso, le están destrozando la vida a una persona.

Bueno, a dos. Ojalá nunca le hubiera regalado ese bolso.

¿Usted no le puede dar una pastilla a mi madre o algo así

para que vea las cosas como son realmente?

-Daniel, es que, en el caso de tu madre,

lo que tiene que superar es una situación traumática.

Y para eso no sirven las pastillas.

Pero te agradezco mucho que hayas venido a decirme esto,

porque me puede ayudar en el diagnóstico.

-¿Qué tal? -Bien.

-Hola, buenas.

-Daniel, ¿qué es lo que nos has contado de tu madre?

-¿Quién es usted? -Soy papá, Daniel.

-Sí, cariño, es papá. -¿Qué dice?

-¿Usted le está siguiendo el rollo a mi madre?

¿Qué clase de profesional es usted? ¿Y usted?

-Vale...

Daniel, hijo... -Yo me ocupo.

¡Dani, Daniel! -¡Ay!

-Me he quedado totalmente descolocada cuando ha aparecido Martín.

Porque vamos, en ningún momento, se me había ocurrido pensar

que el hijo de Rufina se lo había inventado todo.

-¡Uf! -¿Se encuentra bien?

-¡Ay, fatal!

-¿Qué ha pasado, Rufina?

-Pues verá, hace un año, cuando mi marido tuvo el accidente de coche...

-M-hm.

-Bueno, pues ese día, mi hijo pilló a su padre con una señora del barrio

con la que él tuvo una aventura.

Mi marido cogió muy nervioso el coche, tuvo el accidente

y pasó lo que pasó, ¿no?

Entonces, en el hospital me contó todo, me pidió perdón, me...,

bueno, le escuché y le perdoné y volvimos a casa.

-Muy bien.

-Daniel empezó a decir que papá había muerto, que papá no estaba...

No coincide con él nunca, no quiere comer con él...

Porque, bueno, dijimos, vamos a darle tiempo.

Pero claro, ahora veo esto y yo...

Lo que no sé es cómo no me he podido dar cuenta antes.

-Tranquila, mujer. Tranquila, Rufina.

Parece ser que he acertado con el diagnóstico, pero no con el paciente.

Resulta que es Daniel el que no ha podido superar

la situación traumática de ver a su padre con otra mujer.

Pilar no responde a los antibióticos.

El doctor Blanco ha decidido intentar salvarla

con una técnica innovadora.

Existe un procedimiento que aún está en fase de pruebas.

Haz lo que tengas que hacer, sin problema.

Bien. Es un trasplante de microbioma.

Y tú, como familiar más cercano, serías la donante ideal.

Pero es que a mí esto de los hospitales, quedarme aquí ingresada,

ya sabes que no me gusta mucho, ¿eh?

No tendrás que quedarte ingresada

porque el trasplante de microbioma no lo requiere.

Ah, pero ¿y dónde me lo van a sacar?

¿Me va a quedar cicatriz en algún lado?

No tendrán que extraerlo de ningún sitio. Lo harás tú sola.

Se trata de microbioma fecal.

¿Fecal? ¿Qué es eso? Lo que estás pensando.

Consiste en la implantación de materia fecal

procedente de tu cuerpo.

De esa forma, tus microorganismos colonizarán el intestino de tu madre

y tendrá más posibilidades de vencer la infección.

¿O sea que voy a ser una donante de caca?

Estoy seguro que serás una donante de lujo.

Cuando el doctor me ha contado lo del trasplante,

me he quedado a cuadros.

O sea, que van a poner a mi madre mi caca

para que mis bacterias la ayuden a curarse. ¡O sea, superfuerte!

Vamos a analizar las heces de Patricia

para ver si están libres de contaminación.

Si es así, prepararemos una solución líquida,

y se la aplicaremos a Pilar por medio de una colonoscopia.

(Megafonía):Doctor Casal, acuda a Radiografía, por favor.

Los resultados del análisis de tus heces son óptimos.

Te felicito porque eso revela que tu dieta es muy sana.

Es cierto. Se puede saber más de una persona por sus heces

que mirándola a los ojos.

Además, tengo que felicitarla porque el centro va a poner todos sus medios

para que esta técnica tan innovadora sea todo un éxito.

Va a ser usted famosa en el mundo médico.

Se hablará de usted en las facultades de la medicina.

Es usted una pionera, gracias a sus heces.

Tenemos que intervenir cuanto antes.

Y para eso es necesario que la donación sea..., lo antes posible.

Bueno, pues entonces, yo lo que necesito es un café

y una revista de moda.

Ya sabes, cada uno tiene su rutina, ¿no?

-No se preocupe. Ahora mismo se lo traen.

El café que sea del centro. Es ideal para este propósito.

Ah. ¿O no?

Tienes que tener cuidado con esta terraza, que a veces es peligrosa.

-No se preocupe que no me voy a tirar.

-Si no lo digo por eso.

Lo digo porque aquí encima hay unas palomas vengadoras

que a la que te descuidas, te cagan encima.

-Daniel, ¿sabes dónde está tu padre? -¡Que mi padre está muerto!

-Tu madre me contó lo que había pasado aquel día

justo antes del accidente.

-¿Lo que pasó en..., qué pasó antes del accidente?

A ver, cuéntemelo usted. ¿Qué pasó antes del accidente?

-No es necesario que lo hablemos hoy. Puedes venir otro día.

Solo te pido que te pongas en el lugar de tu madre.

Tu madre también lo ha tenido que pasar muy mal.

-Perdona. ¿Que yo me ponga en el lugar de mi madre?

-Sí.

-Pero si soy el único que se está poniendo en su lugar.

Mucho más que vosotros, desde luego. -Y eso es verdad. Eso es verdad.

En realidad, no te estoy hablando de tu madre. Te estoy hablando de ti.

Tienes que aprender a perdonar.

A veces, mantener el resentimiento hacia una persona

es nuestra forma de que no se nos olvide el daño que nos ha hecho.

-Perdonar alguien es como quitarle importancia

a aquello que esa persona te hizo. Eso es perdonar. No.

-No, Daniel. -¡No!

-Perdonar no es un acto en beneficio del otro.

Perdonar no sirve para liberar al otro de su culpa.

Sirve para liberarnos a nosotros mismos

de esa situación que nos ha hecho daño.

Daniel, perdonar sirve para quitarse una carga de encima.

Y yo sé que te puedo ayudar.

¿Estás bien? ¿Quieres que nos sentemos?

Respira, tranquilo. Tranquilo, Daniel. Tranquilo, Daniel.

Todo va a ir bien, no te preocupes.

Pilar llegó con una fractura de cadera

provocada por un robo con tirón.

Tras la operación de cadera, sufrió una infección hospitalaria

que se le curó con antibióticos.

Pero estos le dejaron el colon a merced de una bacteria muy agresiva.

El doctor Blanco ha logrado frenarla con una técnica innovadora:

el trasplante de heces.

Bueno, pues el microbioma de Patricia

ha logrado colonizar su intestino. Vaya.

Así que, en un par de días le daremos el alta.

¡Ay, doctor! Mmm. Muchas gracias. Muchísimas gracias.

No, dele las gracias a su hija que...

Ha dado lo mejor de sí para salvarla.

Hombre... Quiero decir que...,

que la ha estado apoyando en todo momento

y, a pesar de que es evidente que no le gustan los hospitales,

ha hecho de tripas corazón.

Por suerte ha salido todo bien.

Lo único que me da un poquito de rabia

es que, de tanto hablar de mi caca,

he tenido que perder un montón de glamour para el doctor Blanco.

El trasplante de microbioma fecal ha sido un éxito.

Es posible que en un futuro se implante en todos los hospitales.

Pero en América siguen investigando

y ya anuncian que en un futuro habrá pastillas de materia fecal

y no será necesario el trasplante.

Han hecho algunas pruebas, pero aún no lo han sacado a la venta.

Quizá estén trabajando para mejorar el sabor.

No está mal.

No está mal.

Llaman a la puerta.

¡Hola! ¿Qué haces aquí? -¿A ti qué te parece?

-¡Ahí va, qué tarde es! No me había dado cuenta, cielo.

Recojo esto y nos vamos. -Vale.

¿Qué tal el día? -Bien.

-¿Bien? -Bien.

-¿Mejor con tus nuevos compañeros? -Uno más.

-¿Qué mal mientes!

Bueno, tiempo al tiempo.

Ya verás cómo se darán cuenta de lo buena que eres.

-¿Tú eso lo crees de verdad? -Pues claro que sí, cariño.

Si no fuera así, tú no estarías aquí.

Pero yo lo que creo es que realmente, lo que les pasa es que tienen celos.

-¿Sí?

-Sí, celos de que eres la mujer del jefe.

Un jefe como este, mira. Con esta planta.

Y ya no hay hombres así. Te lo digo yo.

-Anda, tira para casa, John Wayne. -¿John Wayne?

-Sí. -Me dices John Wayne.

Mira, un par de pistolas sí que me harían falta.

¡Perdón! -(Habla en otro idioma)

Un extranjero ha abordado a la doctora Romero

en el pasillo de urgencias.

Ha intentado comunicarse, pero la doctora no le entiende.

Momentos después, ha perdido el conocimiento.

¡De lado, de lado!

La verdad es que me asusté.

Últimamente ha habido alguna agresión a médicos

por parte de pacientes o familiares

y estamos todos nerviosos.

Pero en este caso se trata de una persona que está mal.

No sé, se ha desmayado y dice todo el tiempo "Katrina".

Ayúdame Pepa, por favor.

(Habla en otro idioma)

¿De dónde eres? -Katrina, Katrina.

(Las dos): ¿Katrina?

Tiene la fiebre muy alta,

hay que bajársela porque le puede dañar el cerebro.

¿Katrina? -Cógele una vía.

(Habla en otro idioma)

Katrina, Katrina. -¿Qué, Katrina?

Tiene el bazo muy inflamado.

Ve preparando la analítica completa.

No parece presentar problemas cardiacos,

pero en la palpación encontramos una esplenomegalia.

Una esplenomegalia es la inflamación del bazo.

El bazo filtra la sangre

y mantiene sanos los glóbulos rojos y las plaquetas.

La inflamación del bazo puede originarse

por una enfermedad de la sangre, enfermedad hepática, cáncer,

infecciones de todo tipo; hay un amplio campo donde buscar.

Otra vez.

Adolfo ha llegado a urgencias con fiebre, dolor de garganta

y una erupción leve en la frente.

¿Llevan mucho tiempo casados?

(Los dos): 48 años. -De memoria se lo saben.

Estamos a punto de hacer las bodas de oro,

que se dice pronto.

La verdad es que..., en fin...,

no siempre ha sido todo de color de rosa.

Pero, de verdad, me siento muy afortunada

de haber tenido un buen compañero de viaje.

La parte buena de mi profesión no solo es ayudar a gente

y salvar vidas,

me encanta conocer a todo tipo de gente.

Mis preferidos son los que cuentan historias sencillas

y simplemente son felices.

Porque después de estar todo el día con enfermedades

la verdad es que eso te reconforta.

Si le dicen "la edad dorada", por algo será, digo yo.

Porque los chicos los tienes más o menos encarrilados

y tienes menos preocupaciones en general.

Ahora, te digo una cosa:

hace tres años, cuando se jubiló Adolfo,

ahí pasamos un bache importante.

La verdad es que es una nueva situación

y no sabes muy bien ni donde te encuentras.

Cuando tienes un trabajo tienes una actividad que realizar,

pero cuando dejas de hacerlo,

te encuentras que tienes todo el tiempo del mundo

y no sabes cómo emplearlo.

Tenemos dos hijos y cuatro nietos, mire doctor.

Mire qué maravilla.

Son guapos. -¿Usted tiene hijos?

No tengo hijos, no.

Hace unos tres años todos me hacían la misma pregunta,

pero la verdad que no, soltero.

Pero un hombre tan guapo y no tiene hijos todavía.

Ni novia tengo, imagínense. -¡Uuuy!

Imagínense cómo voy en la búsqueda. Este se parece a usted.

Sí, es mi nieto preferido.

Por eso se parece a usted.

Bueno, le voy a ver la garganta, a ver si veo algo.

Lo típico de "aaa", Adolfo.

Vamos a ver, saque la lengua.

Aaaa... -¿Te duele?

Es que tengo un flemón de una muela que me extirparon.

Lo tiene un poco hinchado.

¿Y eso que tiene en la frente, esa erupción, la tiene hace mucho?

No, más o menos una semana. -Sí, una semana.

¿Cómo se llama, cómo se llama?

¿Su nombre, dónde es?

40'2, 402. -Ya mismo los intravenosos.

No podemos comunicarnos con él,

no sabemos ni cómo se llama ni de dónde es,

tampoco de dónde viene, ni siquiera qué le duele.

No hemos encontrado documentación.

Solo sabemos que es un extrajero y que está muy grave.

¿Cómo se llama, su nombre?

¿De dónde es? -(Habla en otro idioma).

Solo repite un nombre: Katrina.

Debe ser su mujer o su novia, no lo sabemos.

De momento lo que podemos hacer es estabilizarle

y hacerle un análisis de sangre para intentar descubrir

el foco de esa infección tan grave.

La doctora Romero ha decidido ingresarle.

Tenemos que actuar muy rápido porque se nos puede ir en minutos.

Hola. Hola.

¿Hola, de dónde eres?

He pedido al doctor Blanco

que me ayude a identificar su nacionalidad.

Katrina.

Katrina

Katrina, Katrina... -Suena a Europa del Este,

pero a saber de dónde.

¿Qué síntomas tiene?

Tiene la tensión y la fiebre muy alta,

también esplenomegalia y ha vomitado mientras le subían.

También tiene las extremidades..., retención de líquidos.

Está todo el tiempo diciendo Katrina, ¿verdad?

Qué será eso de "Katrina". No lo sabemos.

Está caliente.

Si supiéramos algo más sobre él sería más fácil diagnosticarle

y podríamos tratarle antes.

Así se nos abre un amplio abanico de posibilidades.

Son muchas las infecciones o enfermedades

que coinciden con sus síntomas.

Tenemos que esperar los resultados.

¿Me ayudáis un momento, por favor? Sí.

Tiene hemorragia nasal. Le giramos ahí.

Hay que saber cuanto antes de dónde viene este hombre,

¿vale, Pepa?

Trae una gasita.

Una hemorragia nasal puede indicar muchas cosas:

desde un traumatismo craneal a una hemorragia interna,

pasando por la simple rotura de un vaso sanguíneo por la fiebre.

También puede indicar una insuficiencia renal.

Muchos de estos síntomas coinciden con el diagnóstico.

Después de una semana Adolfo vuelve al hospital

porque la fiebre no ha remitido y se encuentra peor.

Hola. -Buenos días.

¿Qué pasa? -Mira, que tiene fiebre,

no se encuentra bien, está como destemplado.

Vale, no se preocupen. ¡Por favor, celador, una silla!

Por aquí, ahí tiene.

Con cuidado.

Bueno, vamos para allá.

40 de fiebre y está hipotenso.

Vamos a ver, Adolfo, coja aire.

Tiene la frecuencia cardiaca baja.

Cuando la fiebre persiste una semana hay que preocuparse.

Lo primero que pensamos es una bronquitis o neumonía.

De hecho, al auscultar al paciente le he notado los bronquios tomados.

Adolfo, le duele cuando respira, tiene fatiga y tos con flemas.

Pues sí, doctor. -Pues hacemos un hemograma,

radiografía de tórax y le ponemos suero.

Muy bien. -Y le administramos oxígeno.

¿De acuerdo? -De acuerdo.

Hasta luego, Adolfo. Hasta luego.

Gracias, doctor.

Existen dos tipos de neumonía: la bacteriana y la viral.

En función de los resultados de los análisis y radiografías

administraremos una medicación u otra.

Hay pobrecico qué noche ha pasado, terrible, terrible.

Y aún con todo, ha bajado a la calle a comprarme flores,

como cada domingo hace tres años.

Yo no sé, porque antes era muy bruto.

No sé, desde esto de la madurez, que se me ha vuelto un romántico.

Teléfono

Ay, un momentito, que me llaman.

A ver..., sí, es mi hija, un momento.

Elena, hija, sí, estamos aquí.

La doctora Romero asiste a un paciente

con el que no se puede comunicar debido a que no conoce su lengua.

El hombre presenta muchos síntomas y está muy grave.

Solo pronuncia una palabra, un nombre: "Katrina".

¿Y no hay familiares que hayan dado alertas?

Vale.

Bueno, gracias.

Nada, gracias.

¿Tampoco? -Tampoco.

Pues como sigamos tachando, verás.

Hemos dado aviso a la Policía para que intenten identificarle,

pero dada la gravedad hemos contactado con las embajadas

por si alguna había denunciado la desaparición de un ciudadano.

Nada, ni en la embajada de Polonia, ni en la de Ucrania;

mientras el paciente sigue empeorando.

Estamos a la espera que nos den los resultados.

¿Entonces no les consta?

Llaman a la puerta

¿Sí?

Perdone, doctora, el paciente extranjero está peor.

Vamos, Pepa.

Sigue con la fiebre muy alta.

La orina tiene muy mal aspecto.

Katrina, Katrina...

Ese color de la orina, junto a su debilidad

podría ser síntoma de una rabdomiolisis.

Una rabdomiolisis es una descomposición

del tejido muscular que ocasiona la liberación

de fibras musculares en la sangre.

Esas fibras son dañinas para el riñón y pueden provocar daño importante.

Hay muchas causas que pueden provocar una rabdomiolisis,

una de ellas la fiebre alta mantenida.

La radiografía de tórax sirve para evaluar

si una infección en las vías altas ha llegado a bronquios o pulmones

y si es así,

para distinguir, junto con síntomas y análisis de sangre,

si se trata de una infección vírica o por hongos.

Se me coloca aquí.

La radiografía indica

que la infección está concentrada en un punto muy concreto,

lo que concuerda con la neumonía bacteriana,

pero los análisis lo confirmarán.

Dacaret, iba a buscarte. -Hola, Clara.

Los resultados de Adolfo.

Tiene una fuerte leucopenia. -Tendremos que ingresarle,

le damos antipiréticos y antibiótico.

Vale, fenomenal, hasta luego. -Hasta luego.

La linfopenia es una bajada de defensas en sangre.

Esto confirma el diagnóstico de la neumonía bacteriana.

El agravamiento de su salud durante esta última semana

indica que el germen es muy resistente.

¡Hola! -Hola.

¿Qué tal, cómo estás? -Mejor.

¿Qué tal, doctor, cómo está?

Le hemos encontrado una neumonía.

Y el problema es que ha afectado de forma muy virulenta,

tengo que investigarlo.

Como es una persona mayor, prefiero que quede ingresado.

Mira, si aquí vas a estar muy bien.

Administraremos antibióticos, que son más potentes

y luchan contra gérmenes agresivos.

La doctora Romero está desesperada.

El ciudadano extranjero sigue empeorando.

Espera los resultados o alguna pista

que le permita instaurar un tratamiento rápido.

¿Natalia! -¡Nuria!

¿Qué tal, cómo estás? -Muy bien.

¿Qué haces aquí? -Aquí, con la nena,

que se ha golpeado los dedos y la traigo que la vea Santana.

Vaya..., Isabel, ¡hola! -Hola.

¿Qué te ha pasado?

Que en baloncesto... -Se ha dado un balonazo.

Baloncesto..., bueno. Es bueno hacer deporte.

¿Te duele mucho? -No.

Qué bien pintas, ¿no? -Sí, sí.

Deportista, artista...

Nuria, nos vemos luego. -Sí, sí, no te preocupes.

Yo me crié en una ciudad con puerto mercantil.

Mi padre era marinero y conocí a muchos de sus amigos;

gente ruda, de acentos y países diferentes.

Se ponían la camisa arrugada para bajar al puerto.

(Habla en otro idioma)

¿Cómo está? -No baja de 40.

¿Me permite un segundo?

Gracias.

Puede que sea una tontería, pero me he fijado en el pendiente.

Mi padre me contó que cuando cruzan el cabo de Hornos

se ponen en el lóbulo izquierdo un pendiente.

También se decía que siendo de oro o plata

serviría para pagar el funeral de los marineros que se ahogaban

y sus cuerpos eran devueltos a la orilla.

¿Qué haces?

Katrina, Katrina.

Katrina es su barco, tiene que ser marinero.

Katrina, Katrina. -Ahora vengo.

Katrina no es el nombre de su mujer, es el de su barco.

Hemos llamado a autoridad portuaria por si hay un barco con ese nombre,

atracado en las costas españolas, y sí lo hay:

es un mercante ruso.

Cuando el doctor Dacaret se incorpora a su turno

la enfermera le informa de que su paciente ha empeorado.

A ver, ¿qué pasa? Tranquila.

Sara, por favor, tiene que salir. -Sí.

Luego la aviso. -Sí.

Clara, la prueba de la tuberculosis. -Muy bien.

No tiene sentido la falta de reacción a los antibióticos.

Puede que estemos frente a un virus o enfermedad exótica.

La neumonía bacteriana era solo parte del problema.

¿Cómo está el oxígeno? -Uy, está muy bajo.

Si llega al 80 %, le entubamos y le mandamos a la UVI.

Cualquier cosa que cambie me avisas, por favor.

Hola. -Hola, doctor.

¿Qué ha pasado? -La neumonía le ha afectado muchísimo

y lo cierto es que no sé por qué.

No ha reaccionado a los antibióticos.

Acompáñenos al despacho para hacerles unas preguntas,

así salimos de dudas.

¿Me acompañan? -Sí.

Necesito que piensen un poco si ha pasado algo últimamente

que sea fuera de lo común.

Para saber de dónde ha podido contagiarse.

No se me ocurre nada. -A mí tampoco.

Les hago unas preguntas a ver si sacamos algo en claro.

¿Han visitado algún enfermo, pariente o amigo en un hospital?

(Las dos): No.

¿Algún tipo de accidente que le haya producido alguna herida?

Aparte del flemón que le comentó, nada más.

¿Y viajan?

Estuvimos en Canarias.

¿Y papá no hizo un viaje al Caribe hace tiempo ya?

Sí, pero hace tres años.

Bueno, no podemos descartar nada.

Pitido

¿Los fines de semana hacen algo fuera de lo común?

Algún paseo...

Llaman a la puerta

¡Adelante!

Disculpe, doctor, hay que entubar.

En cuanto sepa algo les aviso.

Cuidado, cuidado. -Gire ya.

Perdone, por favor.

Sara, en cuanto sepamos algo les aviso.

¡Esperen aquí!

La doctora Romero ha contactado con el mercante ruso "Katrina".

El capitán le ha dado unos datos muy relevantes

para conocer la enfermedad del desconocido.

El capitán me ha confirmado que un marinero ruso, Olaf,

que no ha regresado a puerto después de sus tres días de permiso.

También me ha dicho que están en cuarentena

porque varios marineros han contraído malaria

tras un viaje a Guinea.

Hola, Pepa, sabemos lo que tiene: malaria.

¿Malaria? -Sí.

Tratamiento: quinina de 400 mg, cada cuatro horas en vena.

Doxiciclina, 6 mg en vena cada 12 horas.

Otra filtración renal

y transfusión también de cuatro unidades de hematíes.

Cuatro, vale. -Sí.

Vale.

Enhorabuena. -gracias.

Los resultados del laboratorio no han llegado

pero tenemos un diagnóstico de presunción.

Y todos los síntomas cuadran con la malaria.

La malaria o paludismo es una enfermedad endémica

del África ecuatoriana.

Se contrae por un parásito que se transmite de uno a otro

a través de la picadura del mosquito infectado.

Sé que no me entiende, pero tiene malaria.

Así que, tranquilo, se pondrá bien.

La malaria provoca numerosos síntomas:

fiebre alta, dolor muscular, inflamación del bazo.

También puede provocar una insuficiencia renal

o una infección cerebral.

Es mortal si no se trata con rapidez.

Se estima que más de 1 millón de personas

mueren de malaria al año.

En España está erradicada, pero se diagnostican

unos 400 casos al año que son de importación.

Los parásitos, después de infectar van por el torrente sanguíneo

hasta el hígado, allí maduran y vuelven para seguir infectando.

Hola. Bueno, ¿dándole a las sensaciones duras?

Sí, además es desde pequeño. Esto no hay que perderlo.

No, a mí me encanta. -La gente de café y yo de chocolate.

Pues fíjate, yo las dos cosas. -¿Sí?

Lo alterno, porque el café me pone nerviosa.

Tú eres mujer madura ya. -¿Qué tiene que ver?

¿Qué te pasa?

No sé, estoy un poco nostálgico. -¿Por qué?

Porque tengo un caso que me ha despertado el pasado,

parecía olvidado, pero resulta que no.

Bueno, pues cuéntame, si quieres. -Sí.

Cosas de mis padres.

Que mi padre nos abandonó a mis hermanos y a mí

cuando éramos bastante mayores

y se fue a Punta del Este, a Uruguay.

Y me doy cuenta de que no le he perdonado nunca.

Y bueno, son cosas que las tienes marcadas.

¿Sabes lo que pasa?

Que ser padre no debe ser fácil,

y cometemos muchos errores.

Ya, pero abandonar a los hijos... -Lo sé, pero,

¿quién sabe las circunstancias? A lo mejor no tiene justificación.

¿Los echas de menos tú?

Pues mucho, a mi padre, mucho.

Mi madre está viva, por suerte la tengo a mi lado.

Y a mi hermano ni te cuento.

Lo siento, soy un bocazas. -No lo eres.

Me duele verte así.

No siempre se puede estar de bueno humor, supongo.

Ya, ya lo sé.

Muchas gracias por esta charlita.

Doctor. -¿Qué pasa?

¿No se va a morir, verdad, doctor?

Le tenemos controlado,

solo investigo lo que le pasa.

Es un hombre que ha sido siempre tan bueno conmigo

y tan atento y tan fiel.

Es que ha sido una persona buenísima,

y yo no sé qué hacer. -Ya.

Estas manchas que le han salido en la frente,

¿alguna vez le han salido en alguna otra parte del cuerpo?

Sí, hace como tres meses le salió por el cuello también.

Y desaparecen rápido. -Sí.

Ya.

Bueno, cualquier cosa que necesites sabes dónde estoy.

Se pondrá bien, ¿verdad?

¿Confía en mí? -Sí.

Muy bien. Luego la veo. -Gracias, doctor.

Clara, ¿le hemos hecho la prueba del VIH a Adolfo?

Que yo sepa no. -¿No?

Hombre, si fuera seropositivo nos lo habría dicho.

Pero puede que no lo sepa. ¿La preparamos?

Pues sí, voy ahora mismo. -Gracias.

Nada.

Hola, ¿cómo está? -Hola.

La temperatura está bajando.

Pues los riñones siguen sin funcionar.

Mira.

¿Por qué?

Está todo bien, ¿responde a todo? Es que no lo entiendo.

Está todo bien.

Luego me paso, hasta luego.

Hay que esperar.

El tratamiento es el adecuado,

pero no podíamos tardar más porque se nos iba.

Los análisis de sangre de Adolfo revelan lo que el doctor sospechaba:

ha dado positivo en VIH.

Cuando su mujer me dijo que siempre le había sido fiel

me hizo preguntarme si no fuese así.

A un paciente seropositivo las enfermedades le afectan

de forma mucho más virulenta.

Estábamos frente a una neumonía,

pero se enfrentaba a ella con el nivel de defensas mínimas.

Gracias al diagnóstico del doctor Dacaret

Adolfo por fin comienza a mejorar,

y en dos días es trasladado a planta.

Por lo visto, al final sí era neumonía.

pero el doctor ha encontrado la forma de que reaccione a la medicación.

Menos mal.

El tipo de neumonía que padecía Adolfo

raramente afecta a los seres humanos,

salvo a los pacientes inmunodepresivos.

Una vez remontada la enfermedad, tiene que superar lo más difícil.

Hola. -Hola, doctor.

Aquí está.

¿Cómo se encuentra? -Así.

¿Nos permite un segundo? Que hablo con su marido.

Sí, ahora vengo.

Si me permite. -Siéntese, siéntese.

Gracias.

Quería hablar con usted, Adolfo.

He descubierto por qué la neumonía ha sido tan agresiva con usted.

Resulta que es seropositivo.

¿Cómo?

Por eso el cuerpo no responde como debería.

¿Seropositivo?

¿Eso quiere decir que tengo SIDA?

No es exactamente lo mismo,

pero para que nos entendamos, sí.

El SIDA es el estado avanzado de la infección del VIH,

en el que aparecen signos y síntomas cuando tiene el sistema inmune bajo.

Adolfo tiene el virus del VIH desde hace tiempo,

pero ahora podemos hablar que tiene SIDA.

Han pasado varias horas desde que Romero

iniciara el tratamiento para la malaria del marinero ruso.

El hombre se encontraba en estado crítico.

Esperar que no haya sido demasiado tarde.

Buenas.

José Luis, un café, por favor.

¿Cómo estás? Cansada.

Enhorabuena, me han dicho que has sido muy rápida

con el tratamiento del marinero.

No sé si lo he sido. Tu padre estaría orgulloso de ti.

Gracias.

¿Recuerdas que te comenté que mi padre era marinero?

Sí.

Siempre he querido pensar que no se ahogó,

sino que está en algún puerto y ha rehecho su vida.

Eh, Natalia.

Seguro que está bien. ¿Te imaginas...,

que le ocurrió algo como lo de Olaf?

No.

Pues hubiera estado bien que se preocuparan por él.

Ojalá.

Seguro que sí.

Pero nunca lo sabré.

Eh, Natalia.

Hola. Hola.

Tengo los resultados de Olaf. -Ah.

Está confirmado: malaria.

Afortunadamente la doctora Romero inició el tratamiento

antes de tener los resultados del laboratorio.

Podría haber sido demasiado tarde,

pero lo ha hecho muy bien.

Teléfono

¿Sí? Sí, vamos para allá.

Ahora vengo, ¿vale?

Se trata de Olaf, hasta luego. Hasta luego.

Mire, Pepa, los riñones están funcionando.

Por fin.

Sabemos que se llama Olaf, ¿verdad, Olaf?

Olaf.

Su barco es el Katrina, ¿verdad? -Katrina, Katrina.

Y tiene malaria.

Le estamos tratando y va funcionando bien,

sus riñones funcionan bien. Tranquilo.

Tranquilo.

Voy a ver cuánto. -50.

Por fin, Pepa, por fin.

No puede ser, ¿y cuándo?

No, hombre, no.

A mis 70 años no puedo tener SIDA.

Adolfo es una enfermedad que se transmite por la sangre

y fluidos sexuales.

Así que debería saberlo usted.

Estaba intentando recordar

que hace tres años hice un viaje, ¿es eso posible?

En sus primeros estadios el virus no muestra síntomas,

solo va destruyendo las defensas poco a poco.

Fue un viaje que hice con unos compañeros de trabajo

al Caribe,

y..., bueno...,

todos estábamos divirtiéndonos.

Estaba un poco depresivo y al final me dejé llevar por...

La mayor parte de diagnósticos se producen porque el paciente

cree que ha experimentado situaciones de riesgo de contagio,

pero no porque la enfermedad se manifieste.

Tener relaciones sexuales esporádicas sin protección

es como jugar a la ruleta rusa.

Siempre que se tienen este tipo de relaciones

hay que usar preservativo.

46 años de matrimonio siendo fiel a mi esposa,

lo juro.

Pero estábamos allí

y salimos a tomar unas copas.

Nos dejamos llevar por las copas, por el calor, por la alegría.

Adolfo, el siguiente paso es que se lo comunique a su mujer.

Es importante.

¿A mi mujer?

¿Cree que puede estar contagiada?

Es lo más seguro.

¿Cómo hago ahora para comunicárselo?

A ella y a los hijos.

Precisamente ahora que estábamos tan bien.

Estábamos pensando solamente en disfrutar la vida,

porque lo demás lo teníamos todo hecho.

No es justo.

Curiosamente ocurre muy a menudo

que las enfermedades destapan secretos muy bien guardados.

Y a mí lo que me parece es que necesitas ¿un chocolate?

No hay manera buena de aceptar esto.

Y conociendo a mi mujer, no sé si algún día me perdonará.

Por eso me regalaba tantas flores y se desvivía en detalles.

Si él nunca había sido detallista.

Pero mira, de repente cambió

y era como si se hubiera enamorado de nuevo.

Claro que tuvimos relaciones en estos tres años.

¿Y si me ha pegado el SIDA?

Es que eso no nos puede estar pasando con lo mayores que somos.

¿Y cómo se lo digo yo a mis hijos?

Mujer, todo va a pasar, tranquila.

Es que ya somos muy mayores. -Si lo entiendo.

Pero, mujer, todo pasa, tranquila de verdad.

Qué vergüenza, qué vergüenza Dios mío.

Las pruebas revelaron que Charo también contrajo el VIH.

Afortunadamente hoy en día muy poca gente muere de SIDA.

La medicación actual

y un control de los niveles de anticuerpos en sangre

permiten a estos pacientes llevar una vida relativamente normal.

Se te va la cabeza por un minuto en tu vida

y la puedes tirar por la borda.

Tras varios días de tratamiento contra la malaria,

el organismo de Olaf ha reaccionado positivamente.

Está fuera de peligro.

Ya puede dar los primeros paseos por el pasillo.

Perdón.

Gracias.

Bueno, me tengo que ir.

Para ti.

Gracias.

-Deja de rascarte ya, ¿eh? -Quita, ¡déjame!

¿Tú sabes lo que pica esto? -Sí.

¿Te mareas o te duele la cabeza? No.

-No se lo he dicho antes al médico porque me ha dado vergüenza.

Pero su casa es un estercolero.

La urticaria puede ser molesta,

pero en general es inofensiva y desaparece por sí sola.

¿Qué crees que diría tu madre si te viera ahora?

-Y me diría que dejara de llevar tantos trastos a casa.

Eso se llama el síndrome de Diógenes.

Los familiares de pacientes con este trastorno,

deben saber que es común que descuiden sus hábitos higiénicos

y los usos sociales.

-¿Y el picor es por culpa de ese síndrome?

Déjeme ver las manos.

Hay una afección de la piel que se caracteriza

porque no suele manifestarse en la cabeza.

Eso me ha dado una pista importante pero no quiero decirle nada

hasta no estar seguro.

La verdad que me encuentro bastante mal.

Tanto que me han dado la dispensa en el convento para venir a verla,

en lugar de ir al médico de siempre.

(Tos). -¿Estás bien?

A ver, abre.

No he querido decir nada a Bárbara para no preocuparla sin motivo,

pero los síntomas que tiene encajan con un cuadro de tuberculosis.

¿Quiere que avisemos a algún familiar o a alguien

de que se queda ingresada?

¿Es usted la madre de Bárbara? Sí, soy yo.

Me han llamado diciendo que tiene tuberculosis

y que tienen que aislarla. Eso es por culpa del convento.

¿Cuándo podrá volver a casa?

-Bueno, pues depende de la enfermedad que tenga y su evolución, claro.

-Espero que con casa, te quieras referir al convento.

No sé. Nunca pensé que tendría que decidir entre mi fe y mi madre.

No tengo a nadie en la sala de espera y no tengo más pacientes.

Así que me voy a ir a casa a hacer la compra.

¿Ha quedado claro que no te puedes ir hasta que termines tu turno?

Bueno, ya he hablado con un residente que me debía un favor

y tienes hecho lo de los horarios, ¿vale?

-¿Eso significa que ahora se lo debo yo?

-Bueno, ya sabes cómo es esto, quien algo quiere, algo le cuesta, ¿no?

Subtitulación realizada por Mercedes Escudero.

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Centro médico - 22/03/16

22 mar 2016

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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  1. sandra

    porfavor poned el capitulo del chikillo que se llama mario y la chavala mara porfavor

    08 abr 2016
  2. Mally Dominguez-Ort

    Por que no puedo ver los capitulos. Vivo en Puerto Rico y cuando no puedo ver por cable deseo tener accesos a ellos por internet

    23 mar 2016