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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 21/12/17 (2) - ver ahora
Transcripción completa

Pero envíamelo, y cuando lo tenga...

-Álex... -Sí, escucha, Marian.

Oye, te llamo ahora. ¿De acuerdo? Sí.

-¡Lucía! -¡Hola!

-Yo entro ahora a mi turno.

-¿Sí? -Sí.

-Que... te quería decir...

que... Que no quiero que te vayas por esto.

¿Sabes? -Ya.

Que no me gustaría que tomaras una decisión precipitada.

A ver, Lucía, tranquila. ¿OK?

No me voy a ir a ningún sitio.

-¿No? -No.

Lo de los otros días fue un arrebato que me dio, pero vamos.

Ya he estado meditando sobre ello y está superado.

Pues me alegro.

Hombre, yo creo que tiene que haber otra opción, ¿no?

Entre... que te vayas y..., no sé,

que yo creo que podemos seguir siendo amigos.

-Ya, ya, ya. ¿No?

Vamos. Yo pienso lo mismo, también.

Tampoco me gustaría dejar de verte, vamos.

-¿No?

-Porque es lo que somos, ¿no? Amigos.

¿Te acuerdas del restaurante aquel que fuimos,

aquel que te gustó tanto la foundi de chocolate?

-Sí.

-¿La de la fruta con el chocolate? -Sí, sí. Ya sé cuál es.

-¿Qué te parece si vamos hoy y lo celebramos ahí? ¿Eh?

Venga. Ah, y luego nos vamos a bailar un poquito para romper la rutina.

-Que no puedo, de verdad. No puedo, tengo..., ni hoy,

y además mañana tengo un lío tremendo. Tampoco puedo.

Bueno, pues entonces, pasado mañana.

Hombre, tendrás que cenar, ¿no? Digo yo.

-Vale. -¿Sí?

-Sí. -Venga, va.

Bueno, pues lo dejamos así. -Sí, vas a llegar tarde.

-Pasado mañana, a cenar. -Sí.

-Sí. Venga. Me voy a trabajar.

-Hasta luego. -Hasta luego.

Tras unos días viviendo juntos de nuevo,

Marcos tiene que traer a Urgencias a Adela, su madre,

porque tiene dificultad para caminar y sufre mareos.

Huy, cuidado, cuidado. ¿Está usted bien?

Sí, sí. Solo ha sido un mareo.

-Ya. ¿Está desorientada? -Ay, no, no, no, no.

-Dígame su nombre. -A...

-Adela. -Y ¿usted es...?

Su hijo.

¿Qué ha pasado? ¿Por qué estáis aquí?

Lleva así un tiempo.

En el sitio donde estaba lo único que le daban eran pastillas, y...

-Pero todo va a ir mejor, ¿verdad, mamá? A partir de ahora.

-Ya me encargo yo. ¿Vale? -De acuerdo.

-Vengan conmigo por aquí, por favor.

¿Puede andar? -Sí, sí, sí.

-¿Sí? O llamo a un celador para que la lleve.

-No, no, no, puede andar. Yo me ocupo. Yo me ocupo.

-Yo... puedo. -De acuerdo.

¿Hay algo significativo?

¿Algún tipo de enfermedad que padezca su madre?

-Sí. Esquizofrenia. -Ah, vale. Vive con ella, ¿no?

-Sí, sí.

Bueno, mi madre tuvo un problemilla, hace un tiempo. Y...

Y la psicóloga

decidió ingresarla en un centro especializado.

Pero vamos. No fue una buena idea.

Pero de todas formas ahora está en casa.

Está conmigo. Y está mejor.

Qué vergüenza.

La verdad es que hubiese preferido

que desayunásemos juntos en la habitación, y no esto.

Ya. Tampoco era esto lo que yo había pensado, la verdad.

¿Volveremos a vernos cuando vuelva de Nueva York?

Primero vamos a ver cómo estás y si te puedes ir.

Oye, y si finges que estás enfermo,

¿no nos podrían poner en la misma habitación?

No lo creo, pero... ¿Vas bien?

-Sí. -Ya estamos, ¿eh?

Lidia Gaviria acude a Urgencias por un cuadro de dolor torácico

que se ha acentuado la pasada noche, con dificultad respiratoria

e inflamación en la pierna izquierda.

-Clarita... -Sí. ¿Qué pasa?

-Consígueme una silla de ruedas para la señorita.

-Vale, ahora mismo.

Tampoco hace falta que la enfermera se dé tanta prisa.

-Yo podría estar así toda la vida. -Ya.

-Así. Despacito, despacito.

Voy a cambiarme y enseguida estoy contigo.

Llévala a boxes y ponle gafas nasales.

Vale. Muy bien.

Venga. Vamos para allá.

La situación me fastidia bastante, la verdad.

Porque el tiempo que me quedaba en España

quería aprovecharlo al máximo.

Me paso la mitad de la vida en el aire. Pero bueno.

Dentro de lo malo...

-Sí, bueno, yo soy su tutor legal. -Ya.

Me has comentado antes

que sufría de esquizofrenia paranoide.

Sí, bueno. Pero eso...

Pero eso es una etiqueta. Yo, la verdad es que...

A ver. Que eso...

Que eso para mí no tiene importancia.

Yo la quiero como es.

Hace tiempo estaba ingresada en un centro.

Y yo veía que estaba sufriendo

y decidí sacarla de ahí para traerla a casa, para cuidarla.

Y una pregunta.

¿Usted trabaja y está atendiendo a su madre?

Eh... No. No, no, a ver.

-Yo tengo una baja. -Ah, vale.

Por un accidente.

Entonces, estoy con ella, durante todo el día.

La esquizofrenia paranoide

es una enfermedad mental que afecta a la personalidad.

Provocando delirios, alucinaciones, déficit cognitivo.

En algunos casos, como en el de Adela,

se recomienda el ingreso,

tanto por su bienestar como por el de quienes le rodean.

Si su hijo ha decidido convertirse en su tutor legal

y hay una autorización médica, está en todo su derecho.

Es su decisión.

Bueno, veo que arrastra un trastorno de potomanía,

desde hace años.

Bebía unos siete litros de agua al día. ¿Esto lo tiene controlado?

-Sí, a ver.

Ella tenía un problema con el alcohol.

Sí. Eso era antes. Ya no.

Tuve una época muy mala.

Sí, pero, para..., a ver.

Para no beber alcohol,

ella lo que hacía era beber agua. Mucha agua.

Pero vamos.

Hemos controlado eso,

y yo estoy encima para que no pase, o sea que...

También veo que ha sufrido una miocardiopatía.

Y le han colocado un stent. ¿Es correcto?

Sí, es que tiene el corazón también algo... Algo mal, sí.

Muy bien, de acuerdo.

Bueno, Adela Voy a hacerle una exploración neurológica.

La potomanía es un trastorno alimentario

que se caracteriza

por querer beber grandes cantidades de líquido, generalmente agua,

de forma compulsiva, sin tener sed.

¿Que tenemos que estar hidratados, es importante? Por supuesto.

Pero la ingesta masiva es nociva para el organismo.

Porque afecta en el funcionamiento de los riñones

y altera la composición de la sangre.

Mira para acá, infla los carillos... Así. Eso es. Muy bien.

-Muy bien, mamá. -Ahora, muy despacito, Adela,

trata de levantar los dos brazos hacia delante.

Despacio, eso es...

-Muy bien... -No... No lo controlo.

-No pasa nada, mamá. Tranquila, venga.

-Muy bien. Lo estás haciendo muy bien, Adela. Baja los brazos.

Así. Eso es. Muy bien.

Necesito verte andar ahora un poquito. ¿Vale?

Así que vamos a ponernos de pie... Ayúdala, Marcos.

Eso es.

-¿Estoy aquí con ella así? -No, no, déjala.

-¿Sola? -Sí, sí. Necesito que ande ella sola.

-A ver si se va a caer o algo. -Que no. Tranquilo.

Venga hacia mí.

-Pero ponte derecha un poco, mamá... Así. Muy bien. Eso.

Ay, ay, ay... -Tranquila. Tranquila. Ya está.

¿Sabe ya lo que le pasa,

o vamos a seguir haciendo

ejercicios absurdos durante todo el tiempo?

Bueno, Adela.

En principio,

gracias a los ejercicios que hemos hecho ahora,

he podido comprobar que sí:

Efectivamente, hay algún tipo de problema neuronal.

Y Marcos, no son ejercicios absurdos. ¿M? Ayudan a salvar vidas.

Aunque en principio parecía tratarse de un caso de vértigo,

lo que he visto me ha hecho pensar en algo peor:

en un ictus, una trombosis, incluso un tumor cerebral,

o una esclerosis múltiple, por ejemplo.

De momento

no quiero decirle nada al paciente para no alarmarle.

Al menos hasta que tengamos los resultados.

¿Sabes qué pasa?

Que dentro de dos días tengo que coger un vuelo,

y esto no entraba en mis planes para nada.

Ya, ya me imagino.

Pero bueno, seguro que en tu empresa

comprenderán que, si no puedes volar, no puedes volar.

-Ya, ya, ya.

Pero si a mí lo que me fastidia

es que el tiempo que me quedaba antes de irme

no lo quería pasar en una cama.

Bueno. No en la de un hospital precisamente.

Tienes mucha confianza, ¿verdad?, con Alberto...

Eh... Pues ¿sabes qué pasa?

Que, como lleva poco tiempo aquí en el hospital...

Pero aún así tenéis confianza, ¿no?

Que he visto que te llama Clarita y eso.

Sí, es que es un hombre que enseguida coge confianza.

-Sí, es encantador, ¿verdad? -Encantador, sí.

-No sé, nunca había estado con un médico.

-Bueno, nunca había estado con un hombre que me tratara tan bien.

No sé.

Es que me ha hecho sentir como nunca. No...,

no estoy acostumbrada

a que se enamoren de mí en la primera cita.

Perdona. Perdona, que te estoy contando mi vida aquí,

pero es que me tiene...

Me tiene...

En el examen físico se ha detectado algo de hipotensión.

Una frecuencia cardiaca alta, y la respiración, aumentada.

Bueno. Y un poco confundida, yo creo que también está.

Aunque vete tú a saber, a lo mejor la confundida soy yo...

-Hola. -Hola.

-Ay, Dios mío. -¿Qué haces?

-Ay, de verdad.

Que no sé dónde tengo la cabeza, ¿eh?

-En el consumo responsable del agua, no, desde luego.

-Ya.

-¿Te pasa algo? -No, no me pasa nada, no.

-Hombre, yo psicóloga no soy.

Pero te conozco lo suficiente para saber que algo te pasa.

-Estoy hecha un lío. -A ver.

Cabrera y yo habíamos pactado

cómo no volver a quedar fuera del hospital, ¿no?

-Ajá... -Y me ha vuelto a invitar a salir.

-Vale. Y ¿a ti te apetece? ¿Cuál..., cuál es el problema?

Ramón. Es el problema.

Le está haciendo la vida imposible.

Hombre, a mí me parece que Ramón no tiene nada que decir al respecto.

Yo qué sé.

Si os apetece a los dos,

a mí ya me habría gustado coincidir con Basir.

Y no he tenido esa suerte.

Ya. Pero es que tengo la sensación de que igual no es como el momento,

el lugar, ¿no?

para empezar una relación.

Pues no quedes.

Pero es que he quedado.

Por eso te digo que estoy hecha un lío.

Pues sí, sí, estás hecha un lío. Sí.

¿Cómo están las constantes?

-Pues mira. Sigue algo hipotensa, la respiración aumentada,

y la saturación de oxígeno está baja.

Y además tiene taquicardia.

-Ah, pero eso último es por tu culpa, ¿eh?

-Necesito explorarte la pierna. -Pero si ya te la conoces de memoria.

-¿Duele ahí? -Mm.

-Eh... Bueno, doctor. Si no me necesita, yo me voy ya.

-No, no, mejor quédate.

-¡Ah! -¿Te duele?

-Sí.

Con los datos que tenemos,

yo diría que se trata de un trombo

que se ha formado en la pierna izquierda,

y que se ha movilizado

provocando un tromboembolismo pulmonar.

Para prevenir este tipo de trombos

es fundamental

ejercitar con frecuencia la musculatura

de la parte inferior de las piernas.

Sobre todo,

si se va a estar mucho tiempo inactivo.

Verás, las pastillas anticonceptivas

y las horas que pasas sentada en el avión

son factores de riesgo para la trombosis venosa profunda.

Vamos a ampliar, en ese sentido, el estudio. ¿De acuerdo?

Clarita, vamos a hacerle una analítica completa,

con coagulación de dímero D.

Y avisa a Radiología.

Que preparen un angiotac de tórax

y una ecodoppler de la pierna izquierda.

-Muy bien. -Bueno, no, mira. Mejor aún.

Quédate tú con ella, y yo hablo con Radiología.

Eh... Muy bien.

Te dejo el informe firmado antes de irme, y...

-¿Tienes un boli? -Sí, claro.

-¿Lo tienes rojo?

Rojo, no. Yo es que no uso boli rojo.

Como la norma es que

los documentos médicos

se tienen que firmar siempre en otro color que no sea rojo,

pues no.

Luego te lo firmo.

Yo creo que está un poquito frío porque estás tú delante.

-Claro, va a ser eso.

Para llegar a un diagnóstico que explicase sus problemas neurológicos,

a Adela se le practicaron una analítica y un TAC.

La paciente tiene un nivel bajo de sodio

que estamos intentando corregir.

Y el TAC, pues nos muestra que tiene el cerebelo algo atrofiado.

Es una característica común con el paso de la edad.

Bueno, Adela pues, con lo que he visto,

podemos descartar que se trate de un ictus o de tumor. ¿De acuerdo?

Ahora lo único que nos falta descartar es la esclerosis múltiple.

¿Y van a hacer alguna otra prueba, alguna otra cosa?

No, de momento, no.

Voy a mandarle una resonancia magnética sin urgencia,

que a la hora de salir podéis pedir la cita.

-Doctor, ¿me puedo ir a casa? -Sí, sí, sí, claro.

Estás recuperando bien los niveles de electrolitos...

Lo único que Adela

la bajada de sodio,

eso vamos a tener que vigilarlo, ¿eh?

Tomando en cuenta los antecedentes que tiene.

¿Seguro que tiene controlado lo de la bebida?

-Sí, sí, segurísimo. -Sí, sí, sí, lo tenemos controlado.

Yo me ocupo de ello, no se preocupe.

Y además estaremos aquí puntuales para pedir esa cita, y... Y nada.

Muy bien, así me gusta.

Venga. Hasta ahora, chicos.

-Doctor. -Sí, dígame.

-Gracias.

Hoy ha sido un día muy importante para mí.

-Mm. De nada, Adela.

La verdad es que para mí

también ha sido un día muy importante, ¿eh?

Es que tengo una madre muy agradecida.

Pues eso nos gusta mucho a los médicos.

Hemos estabilizado a Adela.

Aunque nos sorprende un poco esa hiponatremia que presenta.

Porque, si la bebida está controlada,

entonces la bajada de sodio vendrá por otra cosa.

Espero que en la siguiente consulta que vengan,

con los resultados de la resonancia magnética,

nos pueda mostrar algo más.

Pero de momento se pueden ir a casa.

-Bueno, pues aquí tienen la citación. -Muchas gracias.

-Hasta mañana, Mar. -Hasta mañana.

-¡Hola! ¿Qué tal? ¿Qué hacéis por aquí?

-Pidiendo una resonancia.

-Me encuentro mucho mejor. -Me alegro.

-Sí, está mejor.

Pero porque está en casa. Conmigo.

-Adela, ¿has tenido algún problema en el hospital psiquiátrico?

-Pues..., pues sí.

A ver.

No fue una buena idea ingresarla. ¿Vale?

De verdad, lo siento mucho,

pero me pareció lo más apropiado recomendar su ingreso, porque...,

bueno, la enfermedad que tiene tu madre es seria,

y me parecía que allí iba a estar mejor atendida

porque hay personal cualificado.

Tú crees que yo no sé cuidar de mi madre, ¿no?

Pues te equivocas.

No. Yo sé que quieres mucho a tu madre.

Pero si piensas en ella, seguramente estará mejor allí.

Pues las cosas no van a cambiar. Va a estar en casa y conmigo.

-Vale. -¿Vale?

-Bueno, es tu decisión, muy bien.

Bueno, Adela. Pues espero que te mejores, ¿vale?

-Gracias. -Venga. Hasta luego.

Adela fue mi paciente, y tras valorarla

y valorar su situación familiar,

al psiquiatra y a mí

nos pareció que la mejor opción

era recomendar que la ingresaran en un hospital psiquiátrico.

Lidia se somete a un angiotac

que confirma el tromboembolismo pulmonar bilateral.

Es decir,

tiene trombos que obstruyen

parte del sistema venoso de ambos pulmones.

También hay signos

de que la contracción del corazón no es del todo efectiva.

Por eso he pedido valoración al servicio de Cardiología.

El ventrículo derecho está algo dilatado. ¿Lo ves?

Veo una serie de parámetros que...

que me hacen pensar

que ha podido haber un trombo en una parte de tu corazón

dejándola sin sangre.

Con lo cual, ahora mismo, pues...

le cuesta contraerse.

Vale, ya está, hemos terminado.

Lo más probable es que, como dice el doctor Molina,

el trombo se haya iniciado en la pierna izquierda.

Fragmentándose después y llegando hasta los pulmones.

Si no actuamos rápido,

podría llegar al corazón y provocar un infarto.

-Vamos a dejar ingresada a la paciente en la UCI

y le vamos a hacer una trombolisis.

Si no hay complicaciones,

pasaremos a heparina y enoxaparina hasta que podamos subirla a planta.

-Perfecto. Me parece bien.

-Hola, hola, estoy aquí, ¿eh? Por si no te has dado cuenta.

-Bueno, tenía que hablar con la doctora.

-¿Te ocupas de ella? -Sí, sí. Claro.

-Pero ¿tú de qué vas?

-Ortega, ¿te importa dejarnos solos? -Claro.

Perdón.

-Pero ¿tú quién te has creído que eres para tratarme así?

-Esto ya me cuadra a mí más.

-Pero ¿qué...? Pero ¿qué está pasando aquí?

Pues que aunque la mona se vista de seda, mona se queda.

Eso es lo que pasa.

-¿Qué? ¿Qué dices?

-Luego te lo cuento. No te preocupes. -No, Clara, cuéntamelo.

Clara, cuéntamelo, por favor. ¡Clara!

Mira, Lidia no vamos a montar un numerito, ¿eh?

Mira, lo de anoche estuvo bien.

Y tú también estás muy bien.

Pero ya está. ¿Para qué vamos a estropearlo?

-No, no, no, no te confundas.

¡Si a mí lo que me molesta es el cambio de actitud!

¡Que anoche parecía que era la única mujer del mundo para ti,

y hoy me tratas como si no me conocieras de nada!

¡Que soy yo la que no quiere volver a verte nunca más!

Vale, genial, perfecto.

Bueno, los jerseys caros

están hechos a prueba de despechos.

Ah... Oye, Lidia, una cosita.

Tú no te habrás quedado con mi pluma, ¿no?

Pues sí, la tengo yo. Y me la voy a quedar, ¿sabes?

Para que me recuerde lo cretino que eres.

Vale. Bueno, cuando seas consciente de lo infantil que es esta situación,

me la devolverás. Seguro. ¿M?

Después de ser dada de alta,

Adela tiene que volver a Urgencias en ambulancia.

Habla con dificultad,

y no tiene fuerza en las extremidades.

-A ver, ¿qué ha pasado? -Que uno puede hablar.

-¿Sabe dónde se encuentra? -Ah...

-Que no sé lo que ha pasado.

Me desvivo por ella, pero no mejora.

Activamos el Código Ictus.

A Adela se le acaba de realizar un nuevo Tac

y una resonancia que tenía pendiente.

En la resonancia y el nuevo TAC que le hemos realizado a Adela

no se ven señales de ictus.

Pero sí de mielinolisis central pontina.

Que es una enfermedad

que produce una pérdida de sustancia blanca

en una parte del encéfalo,

y provoca una lesión muy característica.

-Sí, sí, es mi paciente, sí. -Genial.

Y ¿quieres hablar tú con su hijo?

Sí, ya lo hago yo.

-Perfecto. -Muy bien.

-Cabrera. -¿Sí?

Por mi experiencia,

no es fácil ser amigo de alguien por el que sientes algo.

-¿Qué? -Bueno. Da igual. Perdona.

-Nada. ¡Gracias!

Sí, adelante, Marcos. Siéntate, por favor.

A ver, te comento.

En estos momentos

estamos intentando estabilizar a tu madre. ¿De acuerdo?

Bueno. Es un fenómeno

que ocurre frecuentemente

en personas que tienen alteraciones de iones,

o en quienes sufren déficits nutricionales

o en alcohólicos.

¿Cómo puede ser eso?

Si se alimenta bien. Bebe agua con moderación.

No bebe alcohol. Mira.

Ya. Marcos, a ver.

Yo entiendo que su madre está en una situación muy delicada,

y claro requiere de cuidados constantes y permanentes.

Porque es muy impredecible.

Está usted diciendo que..., que yo no sé cuidar de ella, ¿no?

¡Me desvivo por ella!

A ver.

-¿Se puede? -Sí, Lucía. Pasa, por favor.

-¿Qué ha ocurrido?

-Él. Que dice que tampoco sé cuidar de ella.

¡Claro! Vamos a ver, explicadme.

Toma las pastillas a su hora.

Que sí,

que a lo mejor bebe un poco más de agua de la cuenta.

De acuerdo.

Pero para quitarle toda esa cantidad de pastillas

que le habéis estado dando durante meses.

Marcos, pero es que el problema no es lo que tú haces.

Es lo que hace ella cuando tú no la ves.

Cuando está en el baño, cuando estás durmiendo...

-Pero ella sabe lo que...,

lo que puede y lo que no puede hacer.

Pues no.

En este tipo de enfermedades,

ella te puede decir que sabe lo que tiene que hacer

y luego hacer lo contrario.

Marcos, tranquilo ¿OK?

Vamos a encontrar lo que le pasa a tu madre.

Vamos a seguir haciéndole más pruebas hasta dar con ello.

-Gracias, Lucía. -Nada.

Lidia,

la paciente que vino acompañada del doctor Molina,

ha sido sometida a una trombolisis

y se recupera en la UCI.

Pues te tengo que poner la enoxaparina

que te mandó el doctor Molina, ¿vale?

-Ay, mira, por favor, ni me lo menciones, ¿eh?

Que es escuchar su nombre y se me revuelven las tripas.

Tú ya te olías algo, ¿verdad?, el otro día,

cuando vine con él al hospital...

A ver, el doctor Molina es mi compañero.

Y aparte, mi jefe.

Así que comprenderás

que yo no voy a hablar mal de él a ninguna paciente. ¿M?

-Bueno. Pero escuchar sí que puedes, ¿no?

-¿Cómo? ¡Sin ningún problema!

-Si es que tenía que haber sospechado que no era trigo limpio

cuando el otro día en el hotel

firmó la factura con una pluma de tinta roja.

Es que, por favor,

¿quién lo firma todo en rojo y además se vanagloria de ello?

Es que... ¡Lo odio! Ay...

-Ya, Lidia, pero...,

de verdad que tú lo que tienes que hacer ahora es olvidar ese asunto.

Céntrate en ti. En recuperarte.

Y en volver a tener otra vez tu vida, como siempre.

-Ya, si ya lo sé. -¿Eh?

-Pero esta jugadita

se la tengo que devolver de alguna manera.

-Bueno, esto ya está.

Oye, que cuando lo vayas a hacer, que me avises, ¿vale?

Por lo menos pasamos un buen rato.

Eso sí, no voy a admitir nunca

que esta conversación ha tenido lugar, ¿eh?

-Ah, no, no, no, no, no, no.

-Venga, hasta ahora. -Hasta luego.

A Adela,

que había vuelto al hospital

con un evidente deterioro neurológico,

se le descubrió un problema cerebral

y se le ha solicitado una nueva analítica.

Bueno. Pues, como puedo comprobar,

es evidente que Adela tiene un grave descenso del sodio.

Incluso más que la vez anterior.

Creo que se trata, evidentemente, del agua.

El caso es bastante delicado.

Así que vamos a ver cómo va evolucionando.

Doctor Cabrera, es urgente. Es Adela Caldas.

-Sí. Vamos.

-¡Mamá! Mamá. ¡Mamá! -Ya estoy aquí, Marcos.

-Madre. -¿Qué ha pasado?

-¡Mamá! No lo sé. No reacciona, no se mueve. ¡Mamá!

-¿Lleva así mucho rato? -¡Pues no lo sé! ¡Mamá! ¡Mamá!

-A ver, permíteme, por favor. Permíteme. Por favor.

Sepárate un poquito.

-Adela ¿me escucha? -¡Mamá!

-Adela parpadee dos veces si lo que escucha es sí. ¿Me escucha?

-¡Venga ya, hombre, por favor!

¡Haga usted algo! ¡Es usted médico!

¡Inyéctele algo, lo que sea, pero por favor!

-Eh, Marcos, por favor. Salga fuera y espere.

-No, para nada. Es mi madre. Yo me quedo con ella. Mamá. ¡Mamá!

-Marcos la situación es muy delicada.

Necesito explorar a su madre, y así no puedo.

Le pido por favor que salga, y cuando termine ya le informaré.

Por favor, salga.

Gracias.

Ayúdame, Mar.

Adela en estos momentos sufre una parálisis total.

Su conciencia y función mental están activas,

porque no han quedado dañadas,

pero aun así solo puede mover los ojos.

Lamentablemente, conocemos este síndrome.

-Pero ¿cómo va a escribir solo con tinta roja?

Ya te digo. ¡Vamos!

De hecho, no quiso firmar el informe porque el boli era azul.

Dice: “Luego te lo firmo después”.

-Pero hombre, porque tendría prisa, yo qué sé.

¿Qué va a tener prisa? Lo que pasa que es un soberbio.

Y a mí me da

que le va el tema este de firmar en rojo

como si estuviese corrigiendo. Como un profesor.

Como un listillo que es, y ya está.

-Clara, es un poquito rebuscado eso, ¿no?

De todas formas, escucha:

Eso no explica

por qué le ha montado ese pollo la paciente a él.

Ese es otro tema, hombre.

¡Buenoooo! ¿Qué? ¡Que no, hombre!

Eso es un tema confidencial, paciente-enfermera.

-No, no puedo yo decir nada. No. -¿Paciente-enfermera?

-Mm. -Venga, hombre, va. Va.

-¡Que no! -Porfa, porfa.

Que no puedo yo hablar de esas cosas. Que no. Ya está.

-O sea,

¿me has traído aquí

para contarme la chapa esa de la tinta roja?

Pero bueno. ¿A ti no te parece interesantísimo?

-Pues vaya Chasco, ¡Clarita! -¡Huy...!

-Marcos, ¿estás bien? ¿Qué pasa?

-Mi madre, que está como un vegetal. -¿Cómo?

-¡Que no reacciona!

El médico está con ella mirando, pero...

Yo he hecho todo lo que me habéis dicho.

La he cuidado en casa. Le he dado todo mi cariño.

¿Qué más?

-Marcos es que a veces no es suficiente con el cariño.

Tú puedes querer mucho a una persona,

y a veces en las relaciones cuesta verlo desde fuera,

que es lo que necesita la persona.

-Marcos. -¿Qué tal? ¿Qué es lo que pasa?

-A ver, te comento.

Tu madre sufre un síndrome

que se conoce como el síndrome de cautiverio.

¿Y eso qué es?

Esto es un síndrome, debido, bueno,

pues al abuso excesivo de consumo de agua,

la que tú le dabas

más la que consumía ella por su cuenta,

incluso ser inconsciente,

la ha llevado a un punto en el que,

bueno, no se puede comunicar, ni mover ni hablar.

Excepto a través del parpadeo.

-Pero ¿y eso es para siempre? ¿Va a estar así siempre, o...?

Vamos a ver.

En la situación que está tu madre ahora

no te puedo decir.

Ni que sí ni que no.

Tenemos que hacerle más pruebas

para poder definir

si realmente lo que tiene es reversible o no.

Que esperemos que sí.

¿De acuerdo?

-¿Quieres que te acompañe a la habitación?

-Vale.

-Te veo luego, ¿vale? -Vale.

Tras una aparente mejoría,

el estado de Lidia se agrava súbitamente.

El dolor torácico vuelve con fuerza, y le cuesta mucho más respirar.

-Una analítica de sangre ha destacado una importante anemia

y un nivel muy bajo de hematocrito.

He solicitado la repetición de los análisis de urgencia

para confirmar que no se trata de un error.

-Los resultados de los análisis. -Gracias.

Pues no hay duda.

Los primeros resultados eran correctos.

Hola.

Parece una complicación de la trombolisis.

Creo que está sufriendo un sangrado.

-¿Me encargo yo? -Sí, por favor.

-Vale.

Clara necesito urgentemente

que pidas al banco de sangre dos concentrados de hematíes.

Y mientras tanto,

le vamos a hacer una radiografía de tórax

por si el dolor del pecho tiene algo que ver con el sangrado.

-Muy bien.

-Gracias. Enseguida vengo.

-¿Se puede saber qué narices estás haciendo aquí?

-Me preocupo por mis pacientes.

-Sí, claro.

Yo creo que has venido a recuperar tu dichosa pluma.

Pero que sepas que me la pienso llevar a la tumba.

-Bueno, esperemos que no se dé esa situación.

-Mientras preparan la transfusión de sangre,

la radiografía que le hemos hecho ha mostrado un importante hemotórax.

Es decir, presencia de sangre acumulada en la pleura.

Todo parece indicar

que se trata de una complicación del tromboembolismo pulmonar.

Hay que actuar rápido.

-Mamá, lo siento.

Si... Si no te hubiera dado tanta agua, quizá, ahora no...

No estarías así y...

Me he equivocado, me he equivocado, mamá.

Y... podías haber estado mejor cuidada y... Y mejor atendida.

Y no que me encabezoné en que...,

en que tenías que estar conmigo, y no.

Mamá.

Mamá, lo siento. De verdad.

Te quiero, mamá.

Tras confirmar la presencia de sangre

acumulada en la cavidad pleural,

ha sido necesario

colocarle a Lidia un drenaje

del que se extrae líquido hemático.

-Clara: Gracias.

Prepáralo todo, por favor.

En cuanto mejore de la dificultad respiratoria,

hay que empezar con la transfusión.

-Muy bien. -Gracias.

Una vez hemos conseguido estabilizar a Lidia,

tras el drenaje y la transfusión,

hemos creído conveniente intervenirla.

Para colocarle un filtro en la vena cava inferior.

Se trata de un dispositivo

que previene y evita, en la mayoría de los casos

la migración de trombos hacia el corazón y los pulmones.

Es un procedimiento sencillo en manos experimentadas.

Afortunadamente, tras la intervención,

Lidia ha podido ser subida a planta,

al no presentar nuevas complicaciones.

-Hola, Lidia. -Hola.

-¿Qué tal? -Bueno, mucho mejor, ¿eh?

Muchísimas gracias a las dos, de verdad.

Es que...

no sé cómo ha podido pasarme todo esto.

-Te cuento. Mira.

Aunque es poco frecuente,

el hemotórax parece una complicación de la terapia trombolítica

a la que te sometimos

para disolverte el trombo de los pulmones. ¿Te acuerdas?

Sí.

Y todo esto parece una complicación

causada por los mismos factores de riesgo que te provocaron el trombo.

Es decir, el tabaco, la píldora anticonceptiva,

y tantas horas sentada en el avión

por tus viajes transoceánicos.

Lidia debería dejar de fumar.

Y no estaría de más que, durante sus viajes en avión,

se levante cada cierto tiempo.

Es posible que, al margen de sus factores de riesgo,

ella tenga una predisposición natural a la formación de trombos.

-Lo tendré en cuenta. De verdad. -Eso espero.

-¿Esa no será...?

-Me dijiste que te avisase cuando se la devolviese, ¿no?

-¡Ah, sí! Cuando se la devolvieses.

Pero vamos.

Que ya, se la puedes dar cuando quieras, ¿eh? ¿Sabes? No...

-No, no, no. Me refiero cuando le dé su propia medicina.

Me dijiste que te avisase, ¿no?

-Mmm... Me voy.

Me voy y os dejo con lo que sea que estáis tramado,

me voy.

-Eh, eh, Ortega, que no, ¿eh? Que aquí no estamos tramando nada.

¡Huy...!

Pero hija, ¿cómo eres tan indiscreta?

-¡Ay! Perdona, perdón. -Bueno. A lo que vamos.

¿Qué? ¿Qué has pensado? ¿Qué..., qué te ha pasado por la mente?

Quiero ese informe antes de que termine el día.

Me da igual, a última hora.

En mi despacho.

Eh, oye, luego te llamo.

-Alberto, me marcho.

Pero quería disculparme por lo de antes.

Bueno, no sé.

Lo que pasó entre nosotros estuvo genial.

Y yo me quiero quedar con ese recuerdo.

Pues perfecto.

No estoy acostumbrado a dejar a nadie con malos recuerdos.

Ah, bueno, y lo del jersey. Lo lamento muchísimo.

Además, sabiendo que es tan caro, no sé.

Me gustaría pagarte la tintorería, o...

-Daños colaterales.

-¿Seguro? -Seguro.

-Bueno, pues entonces me marcho.

Ah, tu pluma.

-Gracias.

-¡Doctor! ¡Está sangrando! ¡Ay!

¡Ay, qué susto!

Lo siento muchísimo, de verdad, es que pensé que era sangre.

-Ya. -¡Uf!

-Disculpe, ¿va a cenar?

-Sí, lo que pasa que estoy esperando a alguien.

Pues me pones otro vino, yo creo que estará al llegar ya.

-¿Lo puedo retirar? -Sí, sí. Claro. Gracias.

-Hola. ¿Qué tal? -Bien.

-Oye, siento mucho por el retraso, ¿eh?

Pero la verdad es que ha habido mucho follón en el hospital

y no he podido salir antes. Lo siento mucho.

-Nada, nada.

Solamente pensé que me ibas a dejar tirada, aquí.

-No, hombre.

¿Cómo voy a hacerle eso... a una amiga?

Oye, qué guapa estás, ¿no?

-Gracias, tú también.

-Gracias.

-¿Qué tal va todo? -Bien, bien. Todo bien.

Lucía, lo siento mucho.

Lo siento.

La verdad es que yo pensaba que no me iba a costar mucho,

pero...

Veo que es más difícil de lo que parece.

No puedo ser tu amigo, Lucía.

Lucía, cada vez que estoy contigo no puedo dejar de pensar en besarte.

Es que es inevitable.

-Es que es... De verdad.

-Tranquila.

Déjalo.

Tranquila. ¿OK? Te entiendo.

-¿Nos vemos mañana en el hospital? -Sí.

Gracias.

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Centro médico - 21/12/17 (2)

21 dic 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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