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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 21/11/17 (1) - ver ahora
Transcripción completa

La gran doctora Soto se ha casado con un hombre

igual de misterioso que ella,

y solamente se lo han dicho, pues a las personas más cercanas.

Si no queréis levantar sospechas acerca

de que ha sido un matrimonio de conveniencia,

pues llevarlo en secreto, a lo mejor, no es la mejor opción.

Tú no te acerques mucho a mí, ¿eh?

Que las personas que me hacen cambiar de idea en 5 minutos no me caen bien.

Oye, y hablando de secretos:

¿Ya le has dicho a Basir que te acostaste con Gálvez,

antes de la boda?

No. Ni se lo voy a decir, así que, por favor, sé discreta con eso.

¿Vale?

Solo lo sabéis Ainhoa y tú.

Vale. Lo que pasa que... No sé: tampoco lo veo tan grave.

Quiero decir: Si sois un matrimonio de conveniencia,

pues tendría que dar igual que lo supiera, ¿no? -Bueno, es complicado.

A ver. Yo aquí veo dos razones por las cuales no decírselo.

Una es que... yo no fardaría de acostarme con ese tío... -Gracias.

Y otra es, que creo que es esta, que sientes algo por Basir.

Y si es así, no sé por qué te acostaste con Gálvez, la verdad.

¿Te lo has pensado bien? -Sí.

¿Tienes que ser tú quien supervise esa depuradora?

Pues sí, sí. Porque así, de paso, conozco a mi ahijado.

Ya, pues las fechas de ese viaje coinciden bastante con otro viaje

que creo que también tienes que hacer.

Madre mía. El viaje de bodas.

Marco no sabe nada de todo esto, ¿no? -No. No, no. Nada.

Pues, si yo fuera tú, estaría temblando, ahora mismo.

¿Estás bien? -Sí, sí.

Que no descanso mucho y... tengo muchas cosas en la cabeza.

Bueno, hombre, pues ya descansarás en el viaje de bodas.

Ya. Supongo que sí. -¿Seguro que estás bien?

Sí. Sí, bueno. Son cosas personales y ya está.

Bueno, mientras que no sea que vas a cancelar la boda con mi mejor amiga,

todo perfecto. ¿Pasa algo con la boda?

No, no. Bueno, sí. Sí que pasa, ¿vale? Pero... no es nada grave.

Solo tengo que hablar con Silvia y ya está.

Hola. Cariño, ¿estás bien?

¿Te acuerdas de Jaime, el niño de la Ciudad de Ropa?

Sí, sí, el de la sinusitis.

Esta mañana le di el alta, y le han atropellado al salir del hospital.

Acaba de morir en quirófano.

Los testigos del accidente

dicen que Jaime ha cruzado con el semáforo en rojo.

Según cuentan, estaba mirando el móvil,

se ha confiado y ha pasado una camioneta.

En España mueren más de 300 personas al año por este tipo de accidentes.

Y es que todos deberíamos tomarnos más en serio las señalizaciones

para peatones.

Madre mía, lo que es la vida, de verdad.

Es que no sabes lo que te tiene preparado el destino.

Y la familia destrozada, claro.

Porque no se ha podido despedir de él.

Pues mira, Marta: Les comunicamos el fallecimiento a los hijos,

y acaban de llegar todos con los abogados para negociar la herencia.

No parece que estén demasiado afectados por la muerte de su padre.

Parece ser que no tenía testamento.

Doctor Mendieta: Le necesitan en Urgencias. -Vamos.

¿Voy contigo?

No, no, no, Silvia. Tú te quedas con Palacio, y te vas al bar a...,

a tomarte una tila, ¿vale? Que te hará bien.

Luego te veo. -Tranquila, ¿m?

Aquí tienes, guapa. -Gracias. -Nada.

Si lo miras fijamente un ratito más,

seguro que al final se rinde y te dice el diagnóstico.

No, no, si no es un caso. Es una factura de teléfono.

Ah, y por tu cara no pareces estás muy de acuerdo, ¿no? ¿O qué?

Pues no. Hay muchísimas llamadas a Afganistán.

Yo tengo una amiga allí, y la llamo a veces, pero no, no tanto.

Ya, si te entiendo. Lo mismo me pasa a mí con las llamadas a Cuba.

Cada vez que cojo la factura, es que casi me da un infarto.

Veo que son mogollón de llamadas y mogollón de pasta.

Claro, eso sí: Luego me acuerdo que hablo con mi tía Esmeralda,

que es que habla que no para. ¿Sabes? -Ya.

Cabrera: Te toca. -Hola, chicos.

Una ambulancia traslada de emergencia a Ángela al hospital,

porque una astilla de hueso de pollo se le ha clavado en el ojo.

Si nos vemos en una situación como esta,

es importante que llamemos a Emergencias.

Mientras esperamos, debemos mantener el ojo cerrado y tapado

Lo que nunca debemos hacer es rascarnos ni intentar retirar

el objeto incrustado en el ojo, porque podríamos hacernos mucho daño.

A ver aquí, a ver...

Mira, Carlos. ¿Ves?

Tiene lagrimeo constante, y la conjuntiva la tiene roja.

Oye, ni se te ocurra tocarme el ojo, que me duele mucho, ¿eh?

Tranquila.

Mira, vamos a hacer lo siguiente.

Te voy a hacer una exploración con el oftalmoscopio,

y para ello te voy a poner anestesia local.

No te vas ni a enterar. ¿OK? Carlos: ¿Procedemos? -Sí.

Vamos. Tú tranquila.

Lo que hacemos, básicamente, para que se entienda,

es aplicar un colirio con fluoresceína en el ojo,

tiñéndolo de amarillo. Para luego, al verlo a través de la luz azul,

haga contraste con las erosiones que hay en la córnea.

Guillermo ha llegado al hospital tras sufrir un desvanecimiento

con convulsiones en su oficina.

Que mira, que me ha cogido un desmayo en el trabajo,

y me han traído en ambulancia al hospital.

Sí. Sí, ah, por cierto. Por cierto.

He cerrado el negocio con los japoneses.

Sí, te invito a Sushi al Morimoto.

Es para celebrarlo. ¿De acuerdo? Un besito. Ya está.

¿Luz? -Está estable.

Guillermo, ¿verdad? -Sí.

Me han dicho los del SAMUR que ha sufrido un ataque en la oficina.

Sí, sí. -¿Cómo se encuentra?

Un poquito cansado. Me pesa el cuerpo. Pero... estas cosas.

Pues estaba en el trabajo, en una reunión del trabajo,

sentí un mareo y... Y me caí en el suelo.

Después ya me desperté en la ambulancia,

y me dijeron que estuve convulsionando, y bueno.

Mis empleados, pues llamaron a Emergencias.

Si nos encontramos con una persona que esté convulsionando,

lo primero que tenemos que hacer es evitar que se golpee

con los objetos que tenga alrededor.

la pondremos en posición lateral de seguridad,

mientras esperamos a que lleguen los servicios de emergencias.

No, no, no, ya me ha pasado alguna otra vez. Sí.

Cuando me pasa, me quedo con el cuerpo inmóvil,

Ya, ya, ya. Esto es lo que se conoce como una crisis de ausencia.

Es una especie de desconexión con el medio y es típico de la epilepsia.

Sí, es que yo soy epiléptico. Pero me tomo anticonvulsivos.

Igual tenemos que revisar el fármaco y la dosis.

De acuerdo.

De todas formas, ha tenido usted suerte de que le haya pasado

en la oficina y no conduciendo, por ejemplo. -Mm.

¿Usted utiliza recipientes de plástico para guardar la comida?

Sí, sí, sí, todos los días.

Pues muchas gracias.

Pues yo soy el dueño de una empresa líder

en fabricación de envases herméticos.

Sí. Ustedes tienen en casa de esos envases herméticos. Claro que sí.

En todas las casas tienen.

Y de ahí trabajamos nosotros muchas horas.

Y nos sentimos orgullosos de ello.

Trabajamos tantas horas, o por lo menos trabajo yo tantas horas,

que me llaman el agente "Túper".

Muy bien, pues lo que vamos a hacer es dejarlo ingresado

y hacerle una serie de pruebas, pero primero voy a explorarle.

Un momentito. Un momentito. Solo..., solo... es un minuto.

Un minuto. Dabi: Ah...

Por cierto: Que seguro que estás enfadada

porque no he sacado el pescado para descongelar para esta noche.

Pero es que ha salido un imprevisto, y no... ¿De acuerdo?

Espero que se te ocurra pedirte algo..., algo rico para cenar.

Te invito yo. Venga. Un besito. -¿Ya?

Sí, sí, ahora sí. Perdón. -Mire a la luz, por favor...

Bueno, Ángela. Pues no parece haber erosión, en el ojo.

Vamos a hacer lo siguiente: Vamos a retirar...

Déjame un aplicador, por favor...

¿Y qué vais a hacer?

Bueno, pues te voy a retirar la astilla. Con mucho cuidado, ¿eh?

Pero para eso necesito que estés bien quieta...

¡Ay! -Ahí. Suero...

Ten mucho cuidado, ¡a ver si me vais a dejar sin ojo!

Muy bien, lo estás haciendo muy bien. Eso es. Quieta...

Ahora no te muevas, ¿eh? Estate bien quieta... Ahí.

Quieta, quieta, quieta..., quieta...

¡Muy bien! ¡Lo estás haciendo muy bien!

¡Mmm! -Cuidado.

¡Ahí está! Muy bien.

Al observar la astilla en el ojo, en el caso de Ángela,

utilizamos irrigación de suero y un bastoncillo para retirar la astilla.

Bueno, Ángela: Pues ya está.

Te voy a prescribir una pomada antibiótica para que la uses en casa.

Ah, y por cierto: Ten más cuidado, ¿eh? A la hora de cocinar.

Que hija mía: La cocina, últimamente, parece un deporte de riesgo

Pero si yo no estaba cocinando.

Yo estaba trabajando en mi última creación escultórica.

¡Es que soy artista! -¡Ah!

Sí. Sí, mi última obra se va a llamar “El vacío del esqueleto”.

Yo lo que pretendo reflejar es la excesiva importancia

que le damos hoy en día al exterior; a la fachada.

Y nos olvidamos totalmente del interior.

Es una corriente que está muy de moda en los países escandinavos,

que pretenden reflejar, pues esa..., esa ironía, ¿no?

Porque ¿dónde está todo? En el interior.

Nuestros miedos, nuestros deseos, nuestros anhelos,

nuestras perversiones, nuestros secretos... ¿Sabes?

Bueno, Ángela: Yo es que, sinceramente. Me vas a disculpar.

No soy muy buen crítico para esto.

Yo lo más cercano que he estado de una escultura

son los castillos de arena. Pero bueno.

Pues vamos. Yo pretendo hacerme un hueco... en el mundo artístico. ¡Ay!

Pero ¿te has hecho daño, en la muñeca, o qué? -Bueno. Es que...

A ver. Hace un año me operaron del túnel... ¿carpiano?

Sí, sí, el túnel carpiano.

Y... Y no sé. Yo creo que ha quedado algo ahí, raro,

porque a veces me pegan estos latigazos. -Pues no debería.

Pero a ver. Quita... -¡Ah, ay!

¿Te duele? -¡Ah!

Mm... Vale.

Silvia. Hola, te estaba buscando. -¿Qué tal la urgencia?

Pues es un señor epiléptico que, a pesar de estar medicado,

ha convulsionado. -Ya.

¿Tú qué tal? ¿Cómo estás después de lo de esta mañana?

Hombre, pues ha sido un shock.

Pero Bueno, ya sabemos que estas cosas pasan, ¿no? -Sí.

Lo que he hecho ha sido sacar a los hijos de Jaime fuera del hospital

para que puedan aclararse con la herencia. Y nada.

Ahora estaba mirando posibles destinos para nuestro viaje.

Para despejarme un poco.

-Mm... ¿Pasa algo, cariño?

Verás: Lo que te quería decir es que...,

que como te he visto afectada por lo que ha pasado esta mañana,

pues... he pensado en llevarte a cenar a un japonés,

que sé que te gustan mucho.

Y me han dicho que el Morimoto está muy bien.

¿Qué Morimoto ni qué Morimoto?

Tenemos que ahorrar para el viaje.

Me haces una tortilla francesa y me conformo. -Muy bien.

Qué mono.

A ver. Aquí la tienes. -Hola.

¿Qué te ha pasado ahora?

Me llamó tu hermana para decirme que estabas aquí en el hospital,

que ella estaba con los niños.

¿Por qué no me llamaste a mí?

No te lo vas a creer.

Pero me he clavado una astilla de pollo en el ojo.

Y mira cómo tengo la mano.

Estoy esperando a ver que me hagan unas pruebas.

Pero bueno. Que esto no va a ser nada

y pronto voy a poder ponerme otra vez con mi obra.

Yo no me río, Ángela. Quizás eso de la astilla es lo que necesitabas.

¿Por qué no vuelves a ser restauradora? ¿M? Deja todo eso.

Con lo bien que estábamos antes: una vida feliz, ordenada. No te entiendo.

Eh... Es que sabes que yo no quiero una vida ordenada.

Yo necesito caos, necesito creatividad.

Necesito encontrar dónde están mis límites.

Y es el momento de dejar de restaurar las obras de otros

para hacer las mías propias.

Y es que lo que no entiendo es que tú no me apoyes.

Ángela, por favor, cariño. De verdad.

Perdón. Tenemos que irnos ya para hacerte las pruebas.

Vale.

Andrea: Un accidente. Te estoy llamando. Vida o muerte.

¿Qué dices? A ver, tranquilízate.

Habla más despacio. No te entiendo.

Ha habido una explosión en mi pueblo. Están aislados.

Solamente hay un enfermero y una amiga está muy grave.

Tienes que llamar y decirle qué tiene que hacer para salvarla.

Vale, vale. ¿Hay Internet? -Sí, creo que sí.

Pues lo hacemos por videoconferencia. Vamos a mi consulta.

Después de hacerle un TAC, el doctor Mendieta somete a Guillermo

a una resonancia magnética craneal,

para intentar descubrir el origen del ataque con convulsiones.

¿Y ahí... está el TAC? ¿Lo tienen ahí?

Una vez obtenidos los resultados de todas las pruebas,

el doctor informa al paciente.

En el TAC hemos visto una lesión en el hipocampo

con las características de un cavernoma.

Un cavernoma es una malformación vascular del cerebro

que se origina en las células

que conforman el tejido de la pared de los vasos sanguíneos.

Puede provocar hemorragias,

y seguramente es lo que está causando las desconexiones

y la pérdida de conciencia del paciente.

Para confirmar que se trata de eso, vamos a extirparlo y a estudiarlo.

Esta lesión está empujando y comprimiendo

las estructuras cerebrales adyacentes,

y eso es lo que está provocando los síntomas.

Es muy posible que, si la extirpamos, consigamos eliminar esos síntomas,

pero es algo que no podemos asegurar hasta que pasemos por quirófano.

Bueno, pues... no hablemos más y..., si es bueno es bueno,

y si es malo es malo.

Es una operación complicada y la zona que vamos a tocar es muy delicada.

Ya. Pero si tiene que salir bien, pues saldrá bien.

Y si no, pues saldrá mal. La vida es muy caprichosa.

Y la muerte tiene sus antojos.

Ya. No, hombre, no.

Tranquilo, pero... aquí no tiene por qué morir nadie.

¿De acuerdo? ¿Quiere que avisemos a algún familiar?

No, no, no, ya lo haré yo mismo.

Ya llamaré a mi..., a mi esposa,

aunque creo que no podrá responder al teléfono.

Ya me encargo yo.

Muy bien. Pues usted intente descansar,

y mañana por la mañana le operaremos. ¿De acuerdo? -De acuerdo.

Después de solucionar la lesión del ojo,

Ángela fue sometida a una radiografía en la mano

sin hallazgos significativos.

En la ecografía hemos podido observar que la membrana

que recubre los tendones y la articulación está inflamada.

También hay líquido acumulado.

Esto, bien podría tratarse de una afectación reumatológica

de la articulación, o una infecciosa.

Bueno, Ángela: En la ecografía, pues no veo ningún hallazgo significativo.

¿De acuerdo?

Vamos a hacer lo siguiente:

Te vas a ir a casa con un tratamiento antiinflamatorio,

antes de salir pide una cita para una resonancia magnética,

que más adelante ya lo veremos.

Eso sí. Muy importante: Debes mantener inmovilizada la zona,

y hacer mucho reposo.

Ya lo has oído. Nada de trabajar.

Que ni esta mano ni nada me van a impedir terminar mi obra.

Bueno, chicos: En un ratito vendrá una enfermera

para inmovilizarte la mano.

Sé buena, ¿eh? Haz reposo. Venga, hasta luego. -Gracias.

Gracias, doctor.

Vas muy bien. Ahora hay que hacer una incisión muy pequeñita.

Con mucho cuidado. No te pases un centímetro, que se puede desangrar.

Así. Perfecto. Muy bien. Ahí ya pue... Eso es. Ahí ya puede drenar.

Muy bien, lo has hecho muy bien. Ahora ya puedes limpiar y suturar.

Pues ya está. Ha ido bien. -Gracias.

Es mi trabajo.

Gracias por el desayuno. Me ha gustado mucho. -Nada.

Cariño, te noto raro desde ayer:

Como si quisieras decirme algo y no terminas de arrancar.

¿Pasa algo?

Sí. Sí. Llevo ya unos días intentando decirte algo, pero...

Nunca encuentro el momento porque sé que no te va a gustar y...

Y no sé si podrás perdonarme.

¿Te has liado con otra?

No, mujer, ¿cómo me voy a liar con otra? Si te tengo a ti.

Verás. El tema es que...

Por fin he conseguido un ingeniero para solucionar

lo de la fluorosis en Camboya.

Si eso ya lo sé, ya me lo habías dicho.

Sí, ha conseguido hacernos un hueco en la agenda, pero...

Resulta que las fechas que nos ha dado coinciden de pleno con...

Álvaro: Con nuestro viaje de bodas.

Sí. Sí, sí, lo sé. Silvia, lo siento.

Lo siento muchísimo, pero es que no hay más días, de verdad.

Pero piensa que cada día que pasa sin que solucionemos esto es un día más

que esa gente está bebiendo agua contaminada. -Hazlo.

¿Sí? Sí.

No voy a estar a gusto tirada en una hamaca pensando

que hay gente que no puede beber agua por mi culpa. -Gracias, gracias.

Muchas gracias. -Oye, y...

Nada. Da igual. Nada. -No, no, no, dime. ¿Qué es?

Si te cuadra. Es que se me acaba de ocurrir. -Ajá...

Que a lo mejor podríamos ir juntos a Camboya,

y una vez esté todo solucionado,

podemos empezar nuestro viaje desde allí.

Silvia, eso... ¡Eso sería genial!

Es... Es maravilloso que te quieras implicar en algo tan importante,

de verdad.

Pero quiero una cosa a cambio. -Lo que quieras.

Que confíes en mí, por favor. No vuelvas a callarte algo así.

Vale. Te lo prometo.

Y esta noche, tú y yo cenamos en el Morimoto. ¿M? -Invitas tú.

Por supuesto. Claro que sí.

Tras ser dada de alta con indicaciones para su mano,

Ángela tiene que volver a Urgencias porque se le ha caído un cuchillo

y tiene un corte profundo en el pie.

A ver, doctor: Lo que ha pasado es que reposó lo justo,

volvió a trabajar, y en eso hemos acabado.

Si ha sido un descuido de nada, de verdad.

No sé cómo me falló la mano, y se me cayó el cuchillo en el pie.

Como para trabajar ando descalza para estar en contacto con la tierra,

Ángela, por favor: ¿En serio vas a seguir con esto?

Bueno, voy a ir con vosotros por si hay que intervenir.

De acuerdo. Bueno, vamos, que hay que detener la hemorragia.

Lo siento mucho, Ángela. ¿Te duele la articulación o la herida?

Pues no lo sé. -Pero ¿sientes su mano?

Mm. -Tiene buena temperatura.

Igual no hay nada comprometido y tenemos suerte.

Bueno, vamos a hacerte una radiografía para estar más seguros.

¿De acuerdo? -Y pondremos la antitetánica también.

Se me escurrió de las manos, de verdad.

Tranquila, Ángela. Luego hablamos de eso.

El equipo de Cirugía extrae el posible cavernoma,

junto con otras zonas de tejido cerebral susceptibles

de provocar nuevas crisis a Guillermo.

La operación ha ido tal y como esperábamos:

hemos conseguido extirpar completamente el tejido anómalo,

y lo demos mandado a analizar

para comprobar si se trata o no de un cavernoma benigno.

Ahora lo que toca es dejar descansar al paciente.

¿Puedo? -Sí, adelante.

Que te traigo los informes. -Gracias.

Me da la sensación que, sea lo que sea lo que tuvieras con Silvia,

ya está solucionado. -Mm...

Eres “Míster Mm”. Suerte que Silvia luego me pone al día.

Porque, si tengo que esperar a que tú lo hagas...

Pues sí, sí. Mejor hablas luego con Silvia.

Oye, ¿qué tal el paciente que tuviste que atender en Urgencias?

Es una cuestión médica. No me digas que tampoco puedes hablar de eso.

Pues bien. Bien, está bien.

Le han hecho una intervención muy delicada, pero se está recuperando.

Es un personaje curioso. Sus empleados le llaman agente "Túper"

y... Se pasa el día grabándole mensajes a su mujer

con una grabadora de cinta, de estas antiguas. -¿Con una grabadora?

Sí, supongo que es porque su mujer es una periodista política

importante y... las debe utilizar.

Davinia, creo que se llama.

¿Davinia Mateo? ¿De unos 50 años?

Pues no lo sé porque no la he visto, pero él..., él anda por ahí, sí.

Es que da la casualidad que yo tenía...

una paciente que se llamaba Davinia y que era periodista política.

Pero claro. No puede ser.

No puede ser porque... esta murió de un infarto.

Te dejo. Luego nos vemos. ¿Vale? Hasta luego.

Una vez que las pruebas confirman

que Ángela no sufre daños mayores en el pie, el doctor Cabrera,

finalmente, le ha realizado la resonancia magnética de la muñeca,

y ya tiene los resultados.

Hola, doctor. -Hola. ¿Qué tal?

Bueno, Ángela: Tenemos aquí los resultados de la resonancia magnética

que te hemos hecho en la mano. A ver. Te cuento.

Tienes una inflamación en la membrana que recubre los tendones de la mano.

Mira, te muestro para que veas. ¿Ves?

¿Notas esto? -¡Ah!

¿Estas bolitas? Bueno.

Pues eso es porque tienes líquido acumulado, en esta zona.

Bueno, vale, pero ¿qué es lo peor que me puede pasar?

Lo peor, bueno, Ángela: Llegamos a este punto,

podemos descartar las enfermedades granulomatosas.

Porque también podría tratarse de una enfermedad infecciosa,

como puede ser una brucelosis, o incluso la lepra. O no infecciosa.

Como una enfermedad de Crohn o una sarcoidosis.

Mmm... ¿Yo voy a poder seguir trabajando?

A ver: ¿Tienes algo que decir?

Nada. -Mejor así, que no hables.

Bueno, chicos: Llegados a este punto,

creo que vamos a tener que tomar medidas más drásticas.

Pues no nos queda más que pasar por quirófano,

y tomarle a Ángela una muestra de membrana sinovial.

La operación ha ido bien,

y en breve tendremos los resultados de la biopsia.

Y si no es un cavernoma de esos, ¿qué puede ser?

Existe la posibilidad de que fuera un glioma, que es un tumor maligno,

pero: todo parece indicar que es un cavernoma.

O sea, que podría... ¿Podría ser un cáncer?

Es una posibilidad mínima. -Mm. Mm. Eso es normal. Eso...

No pasa nada. Eso es como la lotería.

Que siempre le toca a la gente que menos se lo espera, ¿no?

¿Me permite un momento? Un momentito. Gracias.

Davi. Davi, que mira: Que..., que te quería comentar.

Que aquí los doctores son más optimistas... que esos textos...

Esos textos que hay en las tazas con mensajes que tanto te gustan.

Pues..., pues son más optimistas que esto. Un besito. -Guillermo.

Sí. -¿Por qué hace esto? ¿El qué?

Lo digo porque sé lo que le pasó a su mujer.

Davinia venía a este hospital a tratarse las cervicales,

y sé que falleció. Aquí podemos ayudarle.

¿Ayudarme a decirle que...,

que me hubiera gustado estar con ella cuando más me necesitaba?

¿A salvarla? ¿Ayudarme a decirle que lo hubiera dejado todo,

absolutamente todo, para despedirme de ella y decirle cuánto la quería?

¿Ayudarme a qué? ¿A qué?

Me arrepiento de no haber estado más tiempo con ella.

Ni de haber ese viaje alrededor del mundo con el que ella soñaba y...

Y yo iba posponiendo una y otra vez.

Y el dolor de cabeza se calma con medicamentos.

Pero... Este dolor no..., no se calma con nada. -Lo siento.

Lo siento mucho. Intente descansar.

¿De acuerdo? Y volveré en cuanto tenga los resultados de la biopsia.

¡Hombre, Soto! ¿Estás aquí? -Hola.

¿Qué tal?

¿Qué? ¿Sigues todavía rayada con lo de la factura de Afganistán

y eso, o qué?

Sí, bueno, es que tengo que solucionar un problema. -Ya.

Oye, Soto: A mí no me importa tirarte un cable, ¿eh?

Si lo necesitas, yo te puedo ayudar cuando lo necesites.

Vale, gracias, pero... Es algo personal.

No me puedes ayudar.

¡Basir! Por fin: Llevo intentando hablar contigo un...

Sí, tengo que verte. Pues no sé, cuando te venga bien.

Bueno, pues nada. Ya me ha quedado bastante claro.

Hola, Álvaro.

Joé, vaya montaña rusa de emociones.

Si hace un rato estabas feliz de la vida.

Ya. Ya, pero no es por mí. He estado hablando con mi paciente y...,

tenías razón.

La periodista, la tal Davinia, era..., era su mujer y falleció

mientras él estaba en viaje de negocios.

Habla de ella en presente como si aún estuviera viva

y creo que le graba todos esos mensajes para, de alguna forma,

intentar tapar el dolor que siente por no haberse podido despedir.

Ya, bueno, lo entiendo perfectamente,

¿eh? Yo si tuviera un mensaje de mi madre lo vería a diario.

Y te parecerá una chorrada.

Pero yo a veces también grabo mensajes

para la gente importante en mi vida.

No sé, es que tampoco sabes lo que te va a pasar mañana.

¿Y tienes algún vídeo para mí?

Bueno, tú no hablas de lo personal, y yo tampoco.

Con la sospecha de que pueda padecer una enfermedad granulomatosa,

Ángela fue intervenida, y ahora espera los resultados de la biopsia.

¿Es que no piensas decir nada? -Que hace buen día.

No me refiero a eso precisamente.

Ya hablaremos cuando todo haya terminado.

Llevas sin dirigirme la palabra desde que hemos llegado.

Si fuiste tú la que me dijiste de no hablar más,

para no empeorar las cosas.

Además, que no quiero que vuelvas a acusarme de machista.

Pues que sepas que tu silencio me hace sentir incómoda. ¿Sabes?

Que lo del pie fue un descuido.

Que bueno, pues es una herida que se curará y...,

pues podré volver a la normalidad.

Podré retomar mi obra.

¡Ya está bien, Ángela! De verdad.

¡Ya está bien! ¡No te reconozco! Obra; descuido. ¿Pero quién eres?

Y si se hubieran cortado los niños, ¿qué?

Te estás olvidando de tu familia. Y tu familia te quiere mucho.

Eres un rastrero. O sea: no me puedo creer que me estés diciendo esto.

¡Yo quiero a mis hijos! ¡Y soy muy buena madre!

Pero tengo que hacer sacrificios por mi carrera.

Si esto fuera al revés, ¿estaríamos hablando de esto?

¿Estaríamos discutiendo o sería lo más normal?

Mira, Ángela: ¡Basta ya con el machismo, de verdad! ¿Eh? ¡Basta!

Eh..., chicos, ¿pasa algo? A ver, tranquilos, ¿eh?

Creo que estáis un poco nerviosos...

Julián: Vente conmigo. Vamos a tomar un poco el aire. Tranquila, Ángela.

Ven por aquí, Julián.

Es que estoy harta del mismo discurso.

A ver: Eh... ¿Luchar por tu carrera te hace ser peor madre?

¿Tengo que elegir?

Vamos: Es que, a estas alturas, que una tenga que estar eligiendo...

¿Cómo voy a tener paciencia?

Ni con todas las pruebas que le han hecho saben lo que tiene.

Está obsesionada con el trabajo. Mire que la quiero.

Pero es que no puedo más.

Ya, es que es muy complicado, Julián. Sí, te entiendo, ¿eh?

Perfectamente. Pero bueno.

Tú piensa que los dos están pasando por un momento bastante delicado.

Y en estos momentos,

pues yo te recomendaría que aguantaras un poco el tirón,

porque tu mujer necesita recuperarse.

¿Sabes? O sea, ¿que ahora se pone de su lado?

¿Y de mi lado quién se pone? ¿M?

¿Quién piensa que mis hijos y yo tenemos que convivir

con una persona que parece no tener suficiente con nosotros?

Está obsesionada con su arte. ¿Vale? Pues ese soy yo.

Cuando llego a casa y veo que los niños juegan por ahí

con pollos muertos y cuchillos. -Ya.

Oye: ¿Acabas de decir que no son solo huesos? ¿Que son pollos?

Son pollos enteros. Se los compra a un hombre del pueblo.

¿Que compra los pollos en el pueblo?

¿Tú tienes idea de en qué condiciones están estos pollos, o algo?

Pues no sé. Entiendo que en libertad. ¿Por qué lo pregunta?

Ya. Pues creo que acabas de dar con la clave para salvar a tu mujer, ¿eh?

Sí. Vente conmigo.

Los técnicos de laboratorio

ya tienen los resultados de la biopsia realizada a Guillermo.

Gracias.

Seguidamente, el doctor Mendieta pasa a comunicárselos al paciente.

(Llaman a la puerta) Sí. -Hola.

Hola, doctor. -¿Qué tal?

¿Me voy a morir, o no?

Sí, sí. Se va a morir, como todo el mundo, pero no de esto.

Tenemos ya los resultados de la biopsia,

y se confirma que se trata de un cavernoma.

Una vez hemos confirmado que se trata de un cavernoma,

podemos descartar la malignidad.

Así que, si todo va bien, en unos días le podremos dar el alta.

Eso sí: Deberá seguir con la medicación anticonvulsivante,

y acudir periódicamente al hospital para controles.

En principio no debería sufrir más crisis epilépticas ni desconexiones.

Esta noticia debería alegrarle. -Pues no.

Ya ve usted cómo... Cómo son las cosas.

Es que ¿sabe? Yo había fantaseado con esta enfermedad y...,

irme de aquí para estar con ella, a su lado,

y por fin encontrarme con ella de nuevo. Ya ve.

Mire, Guillermo: Yo no sé qué es lo que hay después de la muerte.

Pero mi labor como médico es prolongar la vida de mis pacientes.

Pacientes como usted.

Y estoy seguro que Davinia estaría muy contenta con esta noticia.

Sí.

En este hospital le podemos ayudar a superar su muerte.

Porque, aunque no se lo crea,

no es la primera persona a quien le pasa esto y... Y no está solo.

Gracias, doctor. Muchas gracias. -Nada. Luego le veo.

Guillermo: Cabezaloca.

Te dije que encontraríamos la solución a nuestros horarios.

¿Y si nos mandamos mensajes? Parece divertido, ¿no? -Sí.

De repente lo veo todo desde otra perspectiva. ¿Y sabéis qué haré?

Venderé todas las acciones,

y haré ese viaje que había pensado hacer con mi mujer,

alrededor del mundo.

Y luego ya se verá. Porque la vida es muy caprichosa.

Dejaré de ser el agente "Túper", para convertirme en Willy Fog.

Al enterarse de que Ángela estaba en contacto directo con pollos,

el doctor Cabrera tuvo una intuición sobre cuál podría ser

el origen de sus problemas de muñeca.

Oye, y... ¿Y Julián? -Pues no lo sé. Seguimos ahí un poco tensos.

¿Por?

No, no. Es que quería verle porque... quería darle la sorpresa.

Es que él ha dado con la clave de lo que tienes. Sí, sí, lo que oyes.

Mira: Aquí tengo los resultados de la serología, y resulta, pues que sí:

tienes una brucelosis.

Que es una enfermedad infecciosa

que se transmite por los pollos que estás manipulando.

¿Que los pollos me han contagiado?

¿Y podían haber contagiado a mis hijos?

Pues sí.

Hombre, Julián. ¿Qué tal? Te estaba buscando.

¿Qué ha ocurrido? -Ahora te lo cuento.

Pues nada. Pues yo les dejo para que puedan hablar tranquilamente.

Gracias. -¿De acuerdo? Nada.

La infección de Ángela es por la bacteria Brucella.

Que se puede contraer al contacto con la carne de algunos animales.

En su caso le ha afectado a la mano y la muñeca.

Pero con un tratamiento, se pondrá bien.

¿Entonces los pollos tienen la culpa de tu enfermedad?

Perdona. Te podía haber contagiado a ti, y a los niños.

¿Qué te pasa ahora?

Pues... Pues que reconozco que me he obsesionado demasiado con el trabajo.

Y, aunque sigo confiando en mí como artista, pues...

No quiero renunciar a la familia.

A ver. Como a los hombres artistas que les apoyan sus familias,

¿tú me vas a apoyar?

Mira, he estado pensando.

Y creo que, si nos organizamos y nos repartimos las tareas,

no habrá problema.

¿En serio? Yo te prometo que cambiaré de proveedor de pollos para...

que no haya más bacterias.

Vamos a hacer una cosa, a ver qué te parece.

Vamos a echar cuentas,

y vamos a ver si podemos alquilar un estudio todo para ti.

¿En serio? Pero: Tu primera obra me la dedicas a mí.

¡Claro, mi amor! ¡Ay! ¡Au, au, au!

Hola. -¿Qué tal?

Venía del parque ahora, que está mi madre con el niño. ¿Vienes?

Sí, sí, enseguida voy.

Primero tengo que enviar unos correos electrónicos, y enseguida bajo.

Vale. -¿Vale?

Te espero allí. Chao. Hasta ahora.

Hola, Silvia. Eh...

Esto es muy raro. No sé muy bien por qué lo estoy haciendo, pero...

Sí, sí que sé por qué lo estoy haciendo.

Quiero que sepas una cosa. Quiero que sepas que...

Que te quiero con toda mi alma.

A ti y a esa personita que cada día, desde hace un tiempo,

cuando se despierta nos sonríe y... Y nos tiene embobados.

¡Andrea! Me he perdido con el callejero este.

Podíamos haber quedado en el bar de siempre.

Ya, pero quería quedar aquí, en la Embajada.

¿En la Embajada por qué? -Porque quiero respuestas, Basir.

¿Quién es la mujer a la que he operado por videoconferencia?

Es una amiga.

Una amiga muy buena tiene que ser,

cuando te despides de ella diciéndole que la quieres y que la llamarás.

Todavía me acuerdo de algunas palabras en afgano.

Y creo que ahora comprendo por qué hay tantas llamadas

a Afganistán en mi factura de teléfono.

Si no me vas a decir nada, entro en la embajada para ver...

No, no, en la Embajada no. Es... Es mi mujer. Estamos casados.

¿Y por qué no me has dicho nada? -Porque...

¿Por qué me has engañado así?

Porque si te lo hubiera dicho no habrías querido casarte conmigo.

Por supuesto que no. Es ilegal.

Y ahora tenemos que entrar en la embajada y anularlo.

No puedo entrar en la Embajada.

Bueno, si lo que quieres es dinero para volver con tu mujer

Allí pertenecía a un grupo rebelde.

Si entramos a la embajada me deportarán.

Y en cuanto ponga un pie en Afganistán me matarán.

  • Centro médico - 21/11/17 (1)

Centro médico - 21/11/17 (1)

21 nov 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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