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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 21/06/18 (2) - ver ahora
Transcripción completa

Carla Carrillo ha acudido a Urgencias después de sufrir una fuerte caída

jugando al baloncesto.

Fff... Es que ha sido una caída muy tonta, ¿eh?

Ya. Hay que tener mucho cuidado. Ha sido sobre este hombro, ¿no?

Sí, me caí con todo el cuerpo encima.

Bueno, al principio escuché como una especie de chasquido.

Y luego ya, era como si se me hubiera bloqueado.

Ya, la verdad es que hay que tener mucho cuidado

con estas caídas del baloncesto.

Yo cuando era jovencillo jugaba. ¿Sabes?

Y me lesionaba demasiadas veces los dedos, por eso acabé dejándolo.

Aunque bueno, tengo que decirte que en los triples era un crack, eh.

Intenta girar el brazo, así como los romanos.

¿Sabes? Cuando hacían con el pulgar así, hacia abajo...

Ahí, ¿molesta un poco? Y ahora, haz fuerza. Empuja. Hacia arriba.

¡Uf! Vale, vale, vale, vale. Ya está.

Ya verás cómo solo ha sido el golpe.

Con descansar un partido o dos estarás como nueva.

-¿Qué pasa? ¿Que ahora también eres doctora?

-No, no soy doctora. Solo quería animarte.

Pero tampoco pasa nada, si no juegas todos los partidos.

-Pues a lo mejor para ti no es importante. Pero para mí sí.

El hombro de Carla

presenta movilidad conservada en todos los ejes,

pero con dolor en los movimientos de rotación.

Sobre todo, en la posición de lanzamiento.

Así que vamos a realizar una radiografía,

porque me temo que hay algún tipo de rotura.

Bueno. Eh... Carla: la verdad es que no pinta muy bien.

Así que vamos a hacer una cosa: te vamos a hacer una radiografía.

Silvia: si quiere puede ir a la sala de espera. Luego la avisan.

Muchas gracias.

Ya verás cómo ha sido solo el golpe, y la caída. No te preocupes. ¿Vale?

-Mira. Suficiente tengo yo con lo mío,

para que encima me des tú consejitos.

Mejor déjame en paz.

-Gracias.

-¿Qué tal? Hola, Molina. -Hola.

-Voy a comprar un billete de lotería, cuando tenga un hueco.

Porque, si no te toca la primitiva y con los recortes,

hay que arrimar el hombro, ¿verdad, Molina?

-Mm... Así que lotería. Muy bien.

-Sí. El mismo número desde hace diez años.

La fecha de nacimiento de mi difunta madre.

-¿Y te ha tocado alguna vez? -No.

-Igual deberías plantearte cambiar de número. ¿No?

Eusebio viene hoy a Urgencias porque está desesperado.

Es la tercera vez que se duerme en el trabajo,

y su jefe amenaza con echarle.

Si yo le entiendo. Pero tiene que esperar un poco, ya se lo he dicho.

-¡Pero es que llevo esperando ahí ya media hora,

y no me atiende nadie, por fa...!

-Perdone, caballero: no está permitido hablar así a nadie.

Si no le importa...

-Perdone, doctor. Lo siento. Pero es que estoy muy nervioso.

Lo siento, hija. Es que verá.

Tengo unos dolores de cabeza enormes. Bueno, ahora no.

Es sobre todo por las noches.

Pero es que no me dejan dormir, y así no puedo seguir ni un momento...

-Si no es ahora, eso no es Urgencias. -Juanjo...

-Pues sí que lo es.

Porque resulta que no puedo dormir

y me quedo frito en el trabajo todos los días.

Y mi jefe me ha dicho ya que no me pasa ni una más, claro.

El otro día, hasta unos adolescentes me robaron en mi cara.

Y yo necesito este trabajo, ¿eh?

-Vale. No se preocupe. Yo me encargo. Acompáñeme, por favor.

-Verá, doctor, da igual a la hora a la que me duerma.

Que a la una de la mañana, me entra el dolor de cabeza.

Y es como si un pájaro me picara por toda la cabeza.

Ya luego me pongo nervioso, me estreso, y no hay quien duerma.

-Bueno, por lo que me cuenta podría ser un dolor pulsátil.

¿Es en alguna zona concreta de la cabeza?

-Pues mire, no sabría decirle. A mí me duele toda la cabeza.

-¿Desde cuándo sufre estos episodios?

-Hará un mes. Justo cuando cambié de trabajo.

Sí, bueno.

Yo me he hecho el turno de noche durante casi 15 años en un museo.

Pero tuve que dejarlo. Es que... Es que eso no era forma de vivir.

Imagínate, dormir de día, y no relacionarte con nadie. No, no, no.

Lo tuve que dejar porque...

Porque es que en el museo, además,

pues solo estábamos los cuadros, las esculturas y...

Y bueno, tú ya me entiendes.

Verá... Me he tomado todos los analgésicos

que me recetó el médico de la empresa, pero nada, ni aún así.

No se me quita.

-Aparte del cambio de trabajo,

¿ha vivido algún episodio en su vida que sea preocupante

y que le esté generando estrés?

-¿Estrés? Eh... Pues... No, no, no, solo el cambio de trabajo. Pero...

Pero ha sido algo muy duro, ¿eh?

Vamos, me ha cambiado la vida literal.

-Ya entiendo. Bueno, es más que suficiente para generar estrés,

tanto mental como físico, y eso ha podido interferir en el sueño.

Si le parece, acompáñeme a la camilla, y le voy a auscultar.

¿De acuerdo?

No se trata solo de dormir, sino de cómo dormimos.

El sueño es una necesidad de nuestro organismo,

y debe ser reparador para evitar trastornos

que repercuten en nuestro día a día.

Es lo que llamamos tener higiene del sueño.

Infle los mofletes, como cuando va a soplar un globo...

Vale, suficiente.

Pues Eusebio, está todo dentro de la normalidad.

Neurológicamente, constantes... Todo.

-¿Entonces, qué es? -Creo que estamos ante una migraña.

Pero, teniendo en cuenta el dolor tan intenso que me describe,

prefiero hacer pruebas y salir de dudas.

-Bueno, doctor, usted haga todas las pruebas que necesite.

Porque yo quiero salir de aquí con una solución clínica, y lógica.

Es que no puedo seguir viviendo con esto.

-No se preocupe. Acompáñeme a la mesa.

Si el dolor es tan intenso, podría tratarse de una encefalitis,

una infección del líquido cefalorraquídeo.

O incluso de un tumor.

Aunque no parece haber síntomas que nos lleven ahí,

vamos a hacer una resonancia nuclear

y una punción lumbar para salir de dudas.

El doctor Landó ya ha realizado la radiografía de hombro

a Carla Carrillo, la chica que se lesionó jugando al baloncesto.

En la radiografía no se observan ni lesiones óseas ni fracturas.

Por eso he decidido hacer una resonancia magnética,

ya que las estructuras blandas, como tendones o cartílagos,

no son explorables con una radiología simple,

y sospecho que puedan estar dañadas.

Silvia, ¿Qué tal? Bueno.

En este momento le están realizando la resonancia a Carla,

así que en breve conoceremos el alcance de la lesión.

Muchísimas gracias, doctor.

Verá. A veces los jóvenes son muy complicados.

Sobre todo cuando las cosas no les salen como ellos quieren.

Ah, y se lo digo por experiencia, ¿eh? Porque tengo dos.

Tiene razón. Además Carla tiene muchísimo carácter.

Sí, como uno de mis hijos.

Por eso en estas situaciones hay que armarse de paciencia.

Si paciencia tengo.

Lo que pasa que, cuando eres madre soltera y no tienes ayuda,

no puedes cometer ni un error.

Y yo cometí un error en el pasado, y mi hija no me perdona.

Yo lo estoy superando, pero parece ser que ella no.

Entiendo.

Llevo dos años enganchada al juego, y he perdido mucho dinero.

Incluido el que tenía guardado para los estudios de Carla.

Quería ir a Los Ángeles a hacer un máster de cine y televisión, pero...

no ha podido ser.

Yo ya estoy en terapia y... llevo seis meses sin jugar.

Pero nuestra relación no ha vuelto a ser la misma.

Y como este año no se ha podido ir a Los Ángeles,

pues se ha quedado como de año sabático.

Y lo único que le motiva es el baloncesto.

Por eso se ha puesto así.

Lo estamos superando todo, pero... el máster tendrá que esperar.

Verá, Silvia, superar una adicción es algo muy duro.

Y hay que ser muy fuerte y muy valiente para hacerlo.

Muchas gracias,

y si he sido capaz de superar una adicción,

también seré capaz de llevarme bien con mi hija, ¿no? digo yo.

Hombre. Eso por supuesto. Claro que sí. Seguro.

Gracias.

Con el fin de descubrir si tras el intenso dolor de cabeza de Eusebio

se escondía un problema mayor,

el doctor Molina decidió realizarle una serie de pruebas.

Afortunadamente, la resonancia magnética

no ha mostrado ningún hallazgo significativo,

no había restos de tumoración.

Bueno, Eusebio, en principio, son buenas noticias.

Para los resultados de la punción lumbar tendremos que esperar un poco,

porque parece que hay cierto lío en el laboratorio.

-Bueno, no se preocupe, doctor. Yo ya he salido de trabajar.

Me puedo quedar esperando en el hospital.

-¿Está seguro?

-Sí, sí, sí, de verdad. Me quedo el tiempo que haga falta.

-Perfecto, bueno, de todas maneras,

aunque falta por descartar que sea infección,

yo creo que estamos ante una migraña.

-Vale. Verá, doctor. Le voy a parecer tonto, pero...

es que yo uso el término migraña muy a la ligera.

Bueno, como todo el mundo, ¿no?

Pero... Pero en realidad no sé lo que significa.

-No, no. No me parece nada tonto preguntar cuando se tiene una duda.

Una migraña es una cefalea, un dolor, intermitente y brusco,

como en tu caso, y que se suele dar en una parte de la cabeza.

-¿Y siempre a la misma hora?

-No, ese es el dato que no me cuadra. Se puede dar en franjas horarias,

o bien por la mañana, o por la noche, pero no a una hora concreta.

-No, es que en mi caso siempre es a la misma hora.

-Ya. Eusebio,

¿es posible que tú creas que es una hora concreta

y sin embargo sea un...?

-Ya, no, no, no, pero no es mi caso, porque en mi...,

en mi caso siempre es a la misma hora.

Entonces, no tiene una explicación, ¿verdad?

-Por el momento no. Bueno.

Vamos a esperar a ver qué pasa, si se confirma el diagnóstico

empezaremos con tratamiento analgésico y antiinflamatorio.

Y bueno, y una serie de medidas,

que puedes aplicar para evitar futuras crisis.

-Vale.

-Si padecemos de migraña,

hay algunas medidas que podemos tomar para reducir su aparición,

regular los horarios de comida y sueño, evitar el estrés,

hacer ejercicio regularmente, no abusar del chocolate, embutidos,

quesos curados, o lácteos, por ejemplo.

Bueno. Y como os comentaba, tengo ya los resultados de la resonancia.

Verás, confirman, sobre todo las sospechas iniciales que yo tenía.

¿Eh? Hay una fractura subcondral impactada de troquíter.

Aquí podéis verla. ¿Y eso qué es?

Verás, que tienes una fractura del tejido óseo

que está por debajo del cartílago.

El troquíter, es este saliente que hay en la parte superior del húmero,

este saliente del hueso, donde se unen dos tendones:

el supraespinoso y el infraespinoso, ¿eh?

La buena noticia es que en el manguito rotador

no se aprecian lesiones.

Para que me entendáis es, bueno,

el conjunto de músculos y tendones que dan estabilidad al hombro.

¿De acuerdo?

Luego, además, no hay otras estructuras que se vean lesionadas.

¿Y me van a tener que operar? No, en principio no.

Vamos a comenzar con un tratamiento antiinflamatorio,

aplicaciones de frío y calor alternos locales,

y vas a comenzar también con fisioterapia.

¿Entonces podré volver a jugar? Sí, con el tiempo sí.

Verás, el tratamiento con fisio durará aproximadamente un mes,

y hasta que puedas reanudar la actividad deportiva,

pues un par de meses.

¿Cómo? ¿Tres meses? Pero ¿yo ahora qué voy a hacer si no puedo jugar?

Me voy a quedar en casa muerta de aburrimiento.

Verás, Carla. Lo entiendo. Pero de verdad, es lo que hay.

Este tipo de lesiones hay que tomarlas con mucha paciencia.

Igual es el momento de que hagas el taller de escritura de guión,

el que te di la información.

-Ese curso es una basura.

Además, que yo quiero ser directora. No guionista.

Y ya sabes que el curso que me interesa no puedo hacerlo por algo.

-Haré todo lo posible por solucionar eso, ¿vale?

Y seguro que encuentras algo que te entretenga estos meses.

Bueno. Y por lo demás, pues hemos terminado.

Carla, te avisarán para comenzar las sesiones de fisio.

¿Puedo irme? Sí.

Una vez descartado el tumor,

Eusebio espera los resultados de la punción lumbar,

para confirmar si sufre una infección.

Molina, he echado, finalmente, la lotería.

Hoy he cambiado de número.

-¡Muy bien! Las tradiciones están para romperlas, amigo Juanjo.

-No sé. Me siento raro. Es como si estuviera defraudando a mi madre.

-Bueno, ya me lo contarás cuando te toque, ¿eh?

-Oye, te dejo, que tengo que hablar con Eusebio

sobre los resultados de la punción lumbar.

-Sí... Es la una de la madrugada, ¿y cuánto tiempo lleva aquí?

-Una eternidad. Mm... Pero bueno, ya le queda poco porque no hay nada,

así que le voy a dar el alta.

-Pues, si no te importa, como a mí me pilla de camino, yo le aviso.

Porque tú también llevas aquí una eternidad. ¿Verdad, Molina?

-Bueno, pues oye, muchas gracias... Muy amable, Juanjo.

-¡Ah, ah...! Esto no es modo de despertar a nadie, José Carlos.

Ah... Mira, yo me tuve que ir del museo, porque me estabas asustando.

Hola. ¿Ya están mis resultados?

-Sí. El doctor espera. -¡Ah, vale!

-¿Estás bien?

-Pues sí... Bueno. Tengo un dolor de cabeza enorme. Pero bueno.

Así es mejor, porque así el doctor me verá en el peor momento.

-Ah... No, no, no me refería a eso.

¿Con quién estabas hablando? Parecía enfadado.

-Yo, con nadie.

-Si tienes algún problema me lo puedes contar.

-Es que... no puedo. Porque te vas a reír de mí.

-Reírme no... No es mi estilo.

-Verás. Hablaba con José Carlos Lambercheda,

un fantasma que conocí en el museo.

-¿Un fantasma?

-¿Ves? Ya te estás riendo de mí. -¿Y qué ocurrió?

-Pues nada, al principio nada.

Pero... Pero luego se puso violento y tuve que dejar el trabajo.

-Apóyate. Apóyate en mi hombro.

Venga. Vamos a ver al doctor. -Ah, ah...

-Ah... ¿Lo ve, doctor?

Llega la una de la mañana, y el dolor está aquí, como un reloj.

Oh... No puedo ni con mi cuerpo.

No sé si voy a poder aguantar los 40 minutos que me duele.

-Ya. Bueno, hemos puesto analgesia, Eusebio, y ahora pondremos oxígeno.

-¿Oxígeno? Pero si yo respiro bien.

-Aunque no hay evidencias científicas sólidas,

se ha comprobado que hay pacientes

a los que ponerle un flujo suave de oxígeno junto a la medicación

les disminuye el dolor.

Podría deberse a que, con el oxígeno,

se evita la vasoconstricción de los vasos sanguíneos de la cabeza,

que pueden influir en la aparición de la migraña.

-Y... Y doctor, ¿qué decían los resultados de la punción esa?

-Ni rastro de infección.

-¿Entonces es una migraña?

-A ver, la exactitud de..., de la hora en la que se produce el dolor

me lleva a pensar que igual estamos ante algo menos frecuente.

Algo que llamamos alarm clock.

No es una migraña en sí.

Es una cefalea que la padecen aquellas personas

que han tenido alguna alteración de ritmo biológico.

-Y está seguro que es eso...

-No. No estoy seguro, pero bueno.

A ver qué dice la literatura al respecto. Te voy contando. ¿Vale?

Me ha venido a la cabeza de repente,

porque es un fenómeno poco frecuente, la verdad.

Pero el hecho de que Eusebio

trabajase durante muchos años de noche, y ahora lo haga de día,

es posible que haya alterado sus ritmos biológicos.

Ahí podría estar la clave.

-¿Sabes qué te digo, Juanjo?

Pues que ojalá sea lo que dice el doctor.

Que yo no puedo creer en cosas extrañas.

En que un fantasma me esté produciendo este dolor.

-Ojalá fuera eso. Porque, si no...

-¿Qué me estás diciendo, que tú también crees en espíritus?

-Yo no creo ni dejo de creer.

Pero lo mejor es no molestar y tener respeto por estas cosas.

-Pues ahí está el asunto,

que yo no sé lo que he hecho para molestar a José Carlos, la verdad.

Pero... Pero está muy enfadado conmigo.

-Dicen que los fantasmas son espíritus

que no pueden irse del todo al otro lado

porque se han dejado pendiente, aquí, algo en la vida.

-Vaya... Pues entonces tengo un problema.

Porque, cuando José Carlos Lamberchena

empezó a contactar conmigo, pues solo decía cosas inconexas.

Decía: colgante. Casa de Ávila. Cajón dorado.

¿Así cómo quiere que le ayude?

-Ya... Lamberchena... Lamberchena es un apellido muy... Muy peculiar.

-Sí, sí. Común no es.

Carla Carrillo ya ha empezado las sesiones de rehabilitación

con la fisioterapeuta Marta Palacio.

¿Bien? -Mm... Bien, sí.

-Vale, perfecto, pues ya hemos terminado por hoy.

-Ah...

Oye, Marta, yo no quiero ser pesada, pero es que todavía me duele.

¿Esto es normal?

-Pues... no debería, la verdad.

Porque estás con tratamiento y con rehabilitación.

Ya hace un tiempo.

-A ver. No es que no me fíe de Marta.

Sino todo lo contrario, me parece una fisio estupenda,

e incluso nos hemos hecho amigas

en las sesiones de rehabilitación que me ha dado.

Pero es que el hombro me sigue doliendo. Esto no puede ser normal.

Ahí. Justo. -Es ahí, ¿no?

-Sí. -Sí.

Pues seguramente tengas una lesión más

que no se haya visto en la resonancia.

Y por la zona en la que está,

yo creo que puede ser una lesión en el labrum glenoideo.

-Bueno. Es una estructura de fibrocartílago

que se encuentra situada entre la unión de la escápula y el húmero.

¿Vale? Y sirve para proteger la estructura ósea,

y también para dar estabilidad a esta articulación.

De todas formas, voy a hablar con el doctor Landó,

porque seguramente te tengamos que hacer más pruebas.

-Madre mía. Esto está siendo una pesadilla. Menudo año llevo, tía.

-¿Y eso? Te pongo esto, ¿vale?

-Vale. Pues porque todo esto es culpa de mi madre.

-Ay, cuidado...

-Por hacer lo que hizo. Yo tendría que estar ahora mismo en Los Ángeles,

estudiando mi máster de cine, y no aquí, de brazos cruzados.

Bueno... De brazos cruzados no, porque ni siquiera puedo cruzarlos.

-Bueno. A ver. También te tengo que decir

que tu madre está haciendo un esfuerzo con la rehabilitación, ¿eh?

Que no es fácil. -Ya.

-Y... bueno. Te entiendo perfectamente.

Porque a mí me pasa más o menos un poco lo mismo.

Al principio cuando somos pequeños

pensamos que nuestros padres son superhéroes.

Y luego nos damos cuenta que tienen defectos y virtudes.

Pero también es bonito.

-Oye, ¿qué pasa? ¿Que aparte de fisio también eres psicóloga?

-Pues mira, me lo voy a plantear.

Vale, te voy a pedir las pruebas, y hablo con Landó.

-Vale.

Pues sí, posiblemente Palacio tenga razón

y tengas una lesión del labrum glenoideo.

Lo que pasa es que en la resonancia no lo pudimos ver y por eso no...,

no se estableció un diagnóstico.

Y ¿cómo podemos tratar esta nueva lesión, doctor?

A ver. Mete el brazo...

Pues, salvo que el traumatólogo diga lo contrario,

lo aconsejable siempre en este tipo de casos es pasar por quirófano

y realizar una artroscopia.

¿Que me van a tener que operar? Sí.

Con la artroscopia lo que se hará, por un lado,

es confirmar el diagnóstico, y por otro,

posiblemente aprovecharemos para... Bueno. Pues para arreglar la lesión.

¿Y cuánto tiempo tendré que estar de baja tras la operación?

Entre dos y tres meses.

Es por tu bien, hija.

-¿Por mi bien? Todo esto es culpa tuya.

Así que no eres nadie para darme consejos.

-¡Soy tu madre! ¡Y no voy a consentir que me hables así! ¿De acuerdo?

-Pues no haberme fastidiado el año.

-¡Estoy cansada de que me trates así

por haber cometido un error en el pasado!

¿Cuánto tiempo más vas a castigarme? ¿Eh?

Yo lo estoy superando.

¿Y tú? ¿Estás haciendo algo para ayudar? No. ¡Nada!

¡Solo comportarte como una mocosa!

Lo siento, doctor.

Aunque el episodio remitió,

la exactitud de la hora

a la que aparecían los dolores de cabeza en Eusebio,

hizo que el doctor Molina se replantease su diagnóstico.

Tras estudiarlo, y aunque es un trastorno poco frecuente,

creo que Eusebio cumple los criterios.

Estamos ante un tipo de cefalea distinto.

-Eh... No sé muy bien cómo explicarlo.

Me mandaron recoger a una paciente que está muy grave.

Y aunque... Aunque me advirtieron de que tenía muy mal humor,

pues yo no la vi venir.

El caso es que me acerqué,

y me tiró su carpeta con su historial médico a la cabeza.

Y al recogerlo me fijé en su nombre:

Josefina Lamberchena.

-Jo, pues... también es casualidad. -No sé si es casualidad o destino.

La verdad es que esta mujer está en un estado terminal

y puede resultar un poco raro, pero... Podría significar algo.

-¿No me estarás diciendo que Josefina

tiene algo que ver con José Carlos..?

-No sé.

-Buenas. ¿Juanjo? ¿Ocurre algo?

-No. Estábamos hablando del... Del destino.

-Ah, bueno... Yo traigo algo más terrenal.

-Eusebio, creo que ya tengo el diagnóstico. Cefalea hípnica.

-¿Estás seguro que es eso?

-Bueno, cumples todos los criterios:

el dolor se produce de noche, mientras duermes,

y esto hace que te despiertes.

Dura entre 15 minutos y 4 horas.

Y no hay síntomas autonómicos o inquietud.

No hay otro diagnóstico que cuadre con todo esto.

-Pero bueno, entonces me está diciendo

que esto es un poco por descarte.

-Es lo que llamamos un diagnóstico clínico.

En algunas ocasiones, no es posible realizar una prueba

que certifique un diagnóstico.

Y debemos llegar a él si el paciente cumple con una serie de criterios.

Vamos a empezar con un tratamiento específico, y te vamos a dar el alta.

-Vale...

-Aunque no te veo muy convencido.

Eusebio, mira, con este tratamiento y con una buena higiene del sueño,

hará que tu organismo se normalice.

Por supuesto, haremos un seguimiento para ver cómo evolucionas.

¿De acuerdo?

-Vale, vale, vale. Yo, si usted está convencido, yo estoy convencido.

-Lo estoy.

-Pero ¿cómo puedo mejorar la higiene del sueño?

-Hay una especie de diez mandamientos que estaría bien que siguieras.

Es una forma coloquial de llamarlo,

pero para la correcta higiene del sueño,

no debemos consumir sustancias excitantes

o realizar ejercicio al final del día,

no alargar las siestas más de 30 minutos, cenar ligero,

mantener los horarios regulares,

crear un ambiente adecuado en cuanto a temperatura y ruido,

y evitar tanto la luz brillante

como tareas que impliquen actividad mental a última hora.

-Mira, Juanjo, yo voy a entrar.

-No, no, no, no, no. No puedo dejarte pasar.

-Pero encima que eres tú el que has sugerido

que podía haber una relación entre esta señora y José Carlos,

¿ahora me dices que no puedo entrar?

Porque no me negarás que lo que ha dicho el médico, muy convincente,

muy convincente, no ha sonado.

-Mira. Si yo hablo con esta señora

y encuentro la conexión que existe entre ambos,

entonces a lo mejor se me podrán curar los dolores de cabeza.

-No es posible. La mujer está sufriendo.

Y eso sería violar su intimidad.

Además, las enfermeras me han dicho que está muy nerviosa,

y que resulta muy difícil hablar con ella.

Simplemente, que no para de repetir

que está muy enfadada porque no se muere ya,

porque antes tiene que recordar dónde dejó el tesoro familiar.

-Oye, un tesoro familiar puede ser un colgante.

Oye, Juanjo,

¿hay alguna norma que impida hablar con un familiar

fuera de la habitación?

-No.

Carla, tengo ya los resultados de las pruebas preoperatorias,

y en principio está todo bien.

Así que en breve vendrá un celador y te bajaremos a quirófano.

Vale.

Y de verdad, quédate tranquila.

Que esta es una operación muy rapidita. ¿De acuerdo?

Doctor, yo quería pedirle disculpas

por el numerito de antes en la consulta.

Ya, bueno. No te preocupes.

Normalmente la gente siempre se pone nerviosa antes de una intervención.

¿Has visto a mi madre ahí fuera? Es que me gustaría hablar con ella.

No, no la he visto. Pero me imagino que andará por ahí.

Si quieres puedo salir y buscarla.

Por favor.

Vale... Pero con una condición.

Verás...

Deberías de ser menos dura con ella.

Si tú quieres recuperar a tu madre y que vuelva a ser la que era,

creo que esta actitud no ayuda.

Y te puedo asegurar que el apoyo de los hijos,

para una recuperación completa de un exadicto, es muy importante.

Ya, si..., si lo sé, y sé que tienes razón. Pero es que no sé.

Me sale tratarla así. Tengo Rabia. Bueno.

Poco a poco.

Poco a poco.

¿Vale? Ahora lo que quiero es que estés tranquila.

Vale.

Yo iré a buscarla.

Gracias.

Después de ver cómo ha reaccionado mi madre en la consulta,

pues a lo mejor sí que pienso que me he pasado tres pueblos.

No sé. No era mi..., mi intención.

Pero a lo mejor es que no he sido lo suficientemente madura

como para afrontar su problema.

Además es que... mi madre siempre ha sido todo para mí, mi superheroína.

No sé. Prefiero no hablar más. Gracias.

Poco después de ser puesto en tratamiento por cefalea hípnica,

Eusebio regresa al hospital para una cita de seguimiento.

¡Eusebio! Eusebio... Eusebio.

Hola. ¿Qué..., cómo estás?

-Mucho mejor.

-Ah, ¿sí? Pues me alegro mucho de que estés mejor

y que esté funcionando el tratamiento.

-Ah... Bueno. Es que... yo creo que no es solo por el tratamiento, ¿eh?

-Ah, ¿no?

-No, no. Es que al final hablé con el hijo de Josefina.

-Ah, ¿sí? -Ajá...

-¿Y qué te dijo?

-Pues verás. Me fui directo para él.

Y le pregunté si tenía algún pariente que se llamara José Carlos.

Bueno. El hombre se me asustó un poco, ¿no?

Porque me dijo que no comprendía cómo yo podía conocer a su bisabuelo,

que estaba muerto.

Pero se asustó todavía más cuando le dije: Y bueno...

¿Su madre no estará inquieta porque ha perdido un colgante?

Bueno, ahí se quedó... pálido.

Y entonces me preguntó que cómo lo sabía.

-Claro, yo también te habría preguntado lo mismo.

-Bueno, pues yo le dije que eso no tenía importancia.

Pero que mirara en la casa de Ávila, en el cajón dorado.

-Ah, ¿sí? ¿Y lo hizo? -Pues mira. No lo sé.

-Gracias. Se ha podido ir en paz.

-Pues parece que sí que me ha hecho caso.

-¡Eusebio! ¿Cómo te encuentras?

-Hola, doctor Molina. Pues... Pues mucho mejor, gracias.

El tratamiento ha funcionado muy bien.

-Me alegro. Vamos con un poquito de retraso. Te veo en un momento. ¿Vale?

Juanjo...

Perdona.

¿Y esa cara? Parece que has visto un fantasma. ¿Va todo bien?

-Sí, sí, estoy bien.

Pero he pensado que voy a cambiar el número de lotería

por el que tenía antes.

Porque hay cosas que son mejor no cambiar. Por si acaso.

-Muy bien.

Carla ya está en quirófano,

sometiéndose a una artroscopia de hombro.

Tal y como sospechaba,

el traumatólogo ha confirmado el diagnóstico de lesión

del labrum glenoideo a través de la artroscopia.

Aprovechando la intervención,

ha reparado la lesión y todo ha salido bien.

Así que estamos a la espera

de que trasladen a Carla a su habitación

para que pueda descansar.

Silvia. ¿Qué tal ha ido, doctor?

Pues ha ido muy bien, ¿eh?

Hemos podido reparar la lesión, así que todo perfecto.

Ay, muchísimas gracias, de verdad. Nada.

¿Usted está bien?

Bueno...

Es que no sé si querrá verme mi hija

después de la discusión que hemos tenido.

Ah, una cosa es perder los papeles,

pero estoy convencido que claro que querrá verla.

De lo que yo estoy convencida

es que va a ser más fácil dejar las adicciones que recuperar a mi hija.

No. Si se empeñan, seguro que lo logran.

Es que yo creo que el problema de Carla

es como que se ha criado conmigo, desde pequeña...

Y... Y se ha agarrado mucho a mí para todo.

Y, al no tener padre y pasar estos dos años tan difíciles,

pues se sintió desamparada.

Se agobió y... dejó de confiar en mí.

Bueno, pues yo creo que todavía están a tiempo

de recuperar esa confianza.

Y sobre todo, enseñarle a ella que debe confiar más en sí misma.

Que eso, a su edad, es algo bastante importante.

Tiene razón.

Bueno. Voy para dentro. La dejo. Luego la veo.

Muchísimas gracias, de verdad. Nada. Hasta ahora.

Gracias.

Tras someterse a una artroscopia de hombro,

Carla Carrillo ya está lista para recibir el alta.

Carla, el posoperatorio va muy bien.

Así que en breve te voy a dar el alta.

Genial. -Pero de mí no te vas a librar.

Tendrás que venir a rehabilitación. ¿Vale?

En una lesión como la de Carla, yo calculo que,

pasado un mes de la operación y con la rehabilitación adecuada,

ya no tendrá ese dolor ni esos molestos chasquidos en el hombro.

Luego, pasados tres meses,

seguramente podrá ir recuperando

la movilidad completa de la articulación.

Eso sí, no podrás jugar al baloncesto hasta, por lo menos,

dos meses después de la rehabilitación.

-Bueno. No pasa nada. Si es contigo lo haré encantada.

Total, la temporada ya estaba perdida igualmente,

así que al menos he ganado una amiga.

-Por supuesto que sí.

-¿Se puede?

Sí, sí. Pase. Pase, Silvia. Bueno. Os dejamos solas y descansa.

Cualquier cosa, andamos por aquí. ¿De acuerdo?

Nos vemos luego. -Gracias.

-¿Cómo estás, hija?

-Pues bien. Parece que al final ha salido todo bien.

-Quería pedirte perdón por no haber estado presente las últimas horas.

-No. La que te tiene que pedir perdón soy yo.

Por no haber estado contigo en los momentos más difíciles.

He sido una mala hija.

-Pero si yo todos los problemas los he superado gracias a ti.

Porque quería volver a ser la supermamá que siempre he sido.

-Y es que siempre vas a ser mi supermamá.

Te prometo que a partir de ahora voy a estar contigo, pase lo que pase.

Oye, mamá, estoy pensando.

Ya que la temporada está perdida,

pues quizás podrías ser la protagonista

de mis próximas películas.

Así aprovecho el año que me queda hasta que empiece el máster.

-¿Y yo de actriz? -Bueno, no pasa nada.

No hace falta que intérpretes. Es un rollo documental.

Algo chulo que enseñe cuando llegue a Estados Unidos.

-¿Un documental sobre mí? -Sobre una madre coraje.

Que ha sabido salir adelante, pese a todo y todos.

Pese a mí también.

-Por cierto, aunque sea un documental,

puedo salir maquillada, ¿verdad?

-¡Pues claro!

-¿Te duele? -Más que dolerme, me molesta.

-El bocio es el aumento de tamaño de la tiroides.

Que es la glándula que se encarga de regular el metabolismo.

La paciente está pendiente de una tiroidectomía.

Esta intervención consiste, básicamente, en extirpar la tiroides,

que se encuentra ubicada en la parte baja del cuello.

Y una vez que termines la operación, Isa,

pues ya hablaremos tranquilamente de esa visita a tu pueblo.

-Oye una cosa que el ayuntamiento está buscando un médico nuevo.

-¿Pues sabes qué te digo?

-¿Qué? -Que yo voy donde vaya Pepa.

Que estoy seguro que también vais a necesitar una enfermera

así de guapa y maja.

-Pues la verdad que sí. Como...

Pues sí, me vendría muy bien que vinierais los dos.

-El paciente sufrió un infarto cerebral, cinco años atrás,

consecuencia del cual arrastra una leve parálisis

de las extremidades derechas.

-Pero la cosa ha ido a peor, y es que ya no puedo más.

-Del uno al diez, Gonzalo, ¿cómo catalogarías tu dolor?

-Pues un diez.

-¿Qué otros fármacos le puedo dar a mi padre?

-Me temo que habrá que buscar otra solución.

-Es que mi hijo tiene la sensación de que me lo invento todo,

los dolores, la depresión...

-A mí la vida personal de los pacientes me da exactamente igual.

Gonzalo, he encontrado una manera de acabar con los dolores.

-¿Dónde tengo que firmar?

-No tienes por qué decidirlo ahora, Gonzalo.

Puedes pensarlo tranquilamente.

-No tengo nada que pensar. Quiero hacerlo, y cuanto antes.

De verdad. Es que ya no aguanto más.

Subtitulado por Victoria Sánchez Mayo

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Centro médico - 21/06/18 (2)

21 jun 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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