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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 21/05/18 (1) - ver ahora
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-Buenas. -Hola.

¿Tienes por ahí el cuadrante de guardias?

Sí, espera.

Con un poquito de suerte,

muevo un par de cosas

y me voy tres o cuatro días a Lanzarote.

-Qué envidia. Toma. -Sol, playa y buena compañía.

Igual no os echo mucho de menos, ¿eh?

¡Claudia!

Vale, vamos dentro.

Tranquila, tranquila, tranquila.

Claudia parece haber perdido la visión del ojo izquierdo.

En la exploración inicial,

presenta una alteración de la pupila,

que suele ser debida a una lesión del nervio óptico,

o una lesión masiva de la retina.

También parece tener una percepción anormal del dolor

en el hemicráneo izquierdo.

En cuanto a las extremidades,

sufre una parálisis parcial

del brazo derecho y de la pierna izquierda.

¡No puedo!

Vale, vale, vale.

Flexiona las piernas...

-¿Qué me está...? ¡Ah, ah, ah! -Tranquila.

Es el cuello.

Claudia, es el cuello. Tranquila.

Respira. Respira.

Es un pequeño calambre, nada más.

Al realizar un movimiento con el cuello,

Claudia ha sufrido un intenso y doloroso calambre

a lo largo de toda la espalda.

Acompañado de la sensación de hormigueo

o acorchamiento en los brazos.

He probado a mover su cuello nuevamente,

y el resultado ha sido exactamente el mismo.

Es lo que se conoce como el signo de Lhermitte.

Se trata de una manifestación clínica

muy relacionada con la esclerosis múltiple.

-Mar, TAC y resonancia, por favor. -Muy bien, enseguida.

Claudia, escúchame

ya he pedido a la enfermera

que se encargue de hacer pruebas cuanto antes. ¿Vale?

Quiero descartar todas las opciones.

¿Como cuáles?

Podría ser una compresión medular, una mielopatía...

Hay distintas posibilidades.

Pero todo esto es por la esclerosis, ¿no?

Sí, seguro.

Será un brote agudo de la esclerosis.

En cuanto tengamos las pruebas, podremos poner un tratamiento.

Y seguro que mejoran los síntomas. Tranquila, yo me encargo.

Es que me lo merezco.

Claudia, por favor, no digas eso.

Claudia. Claudia, mírame, mírame.

Va a salir bien, ¿vale? Va a salir bien, tranquila.

Yo me voy a encargar de todo.

Ya está, respira. Respira. Ya está.

Vuelvo enseguida. ¿Eh?

-Mar, ¿todo en orden? -Todo en orden.

Vale, quédate con ella hasta que yo vuelva, por favor.

Que no se quede sola ni un momento.

No te preocupes. Yo me quedo con ella.

-Manuela. -Sí.

-¿Has visto a Pepa? -No.

Por favor, localízala.

Dile que la necesito cuanto antes en Reanimación.

-Ah, pero voy yo, no se preocupe. -¡Manuela!

-¿Qué? -¿Te llamas Pepa?

No. Me llamo Manuela.

Pero lo puedo hacer exactamente igual que ella.

Pues me alegro mucho por ti.

A quien necesito es a Pepa.

¿Tan difícil es de entender?

¿Qué ha pasado?

-Cuidado. -¡Ay!

-Cuidado, ¿eh? -Ah...

-¿Qué te ha pasado? -Nada, Eva.

Un energúmeno, que ha intentado dislocarme el brazo.

¿Cómo que un energúmeno?

Estábamos en un bar y me ha echado. Así, por la cara.

Y le he preguntado por qué,

y me ha dicho que era su casa y sus reglas.

Y nada. Me ha echado, ya está.

Pero bueno,

le habrás dicho algo que le haya molestado o algo así.

Que no, Eva, que yo no soy polémico.

Te lo prometo.

Nada, me ha cogido del brazo, me ha echado fuera,

y encima luego ha salido otro.

Y ya todo lo que recuerdo,

pues son empujones, gritos y..., y poco más.

Madre mía.

Le voy a poner una denuncia que ya verá.

-¿Pero te acuerdas de cómo era? -Sí, sí.

Tengo bastante memoria visual, la verdad.

Ese, ese, Eva...

¡Hombre, el guapito!

¿Qué pasa? ¿Has venido a por más, o qué?

¡No, no, no, aquí no, por favor!

¿Tú has visto lo que me has hecho? ¿Que tengo el brazo dislocado?

Ah, yo. ¿No?

Y mi... Mi nariz se ha roto sola. Tú no has hecho nada.

¡Pero yo no te he tocado!

Te voy a denunciar. Que lo sepas. ¿Vale?

-¿Me vas a denunciar? -Sí.

Mira, si me dieran un Euro

por cada borracho que viene a liarla a mi bar,

diciendo que me va a denunciar, me hacía rico, chaval.

-¿De qué hablas? -¡Bueno, ya está bien, por favor!

Dacaret, a Rea con la doctora Juncal, que está de guardia.

Y usted, véngase conmigo a Triaje, por favor.

Detrás tuya.

Guapa.

Sígame.

Claudia se somete a un TAC craneal urgente,

solicitado por el doctor Molina

para tratar de esclarecer la causa de sus síntomas.

Las imágenes obtenidas en el TAC

permiten descartar lesiones en el espacio cerebral,

como tumores, edemas o hemorragias,

así como que se trate de un ictus.

Pero ha sido una resonancia magnética

la que, definitivamente, nos ha mostrado la causa.

Se han evidenciado unas placas

en la sustancia blanca de ambos hemisferios cerebrales,

propias de la esclerosis múltiple.

Por tanto,

hemos iniciado un tratamiento urgente

para tratar de controlar el brote.

Mar, gracias.

¿Te empiezas a sentir mejor?

No lo sé.

Déjame sola, por favor.

Que me dejes sola.

No. No, no, no voy a hacer eso, Claudia.

Mira he visto a muchos pacientes en tu situación.

A veces no quieren que sus seres queridos los vean en...,

bueno, en situaciones tan delicadas.

No te estoy pidiendo que lo entiendas.

Solo te digo lo que necesito.

Claro. Vale.

Vale, como quieras.

No estaré muy lejos.

-¿Me has llamado? -Sí. Se trata de Claudia.

Ha sufrido un brote agudo de la esclerosis.

¿Qué dices? ¿Sí? ¿Y cómo está?

Presenta debilidad en las cuatro extremidades y...

ha perdido la visión del ojo izquierdo.

También tenía dolor neuropático en el cuello,

asociado a espasmos cervicales.

La estamos tratando con anticonvulsionantes,

analgésicos e infiltraciones.

Y es posible que también tenga que ir a fisioterapia.

Y sinceramente, no sé cómo va a evolucionar.

Vaya, pues lo siento.

En estos casos,

lo que hay que hacer es reposar y seguir el tratamiento.

Y una vez que se pase el dolor,

hay que ir a rehabilitación para recuperar la fuerza,

la flexibilidad

y el movimiento de la articulación afectada.

-¿Y tú cómo estás? -No lo sé. No lo sé, Pepa.

Creo que algo no va bien...

Ella está muy rara conmigo.

Está como muy distante...

No lo digo solo por el brote.

Yo creo que...

Igual es que no quiere que la vea así, no sé.

Por eso te he llamado. Me gustaría que hablaras con ella.

Por favor, que no se quede sola.

Claro.

¿Está en Rea?

Sí.

Pepa...

Gracias.

-Hola, Claudia. -Hola.

¿Cómo estás?

Bueno. Ya tienes el tratamiento.

Dentro de un poco te sentirás mejor.

¿Puedo contarte algo?

Pero por favor, que quede aquí.

Claro. Claro. ¿Qué pasa?

Ah... Son los..., los pijos estos. ¿Sabes?

Que entran en el bar como si fuera suyo.

Van chuleando, con las chavalas,

y se ríen del personal.

Y eso no es así.

El doctor Dacaret es bastante bromista.

Pero le aseguro

que jamás se reiría de alguien que estuviera trabajando.

Ya. Típico.

Ahora tú le defiendes, ¿no?

Y yo quedo como el malo.

Pues la nariz me la ha roto él.

No he sido yo. ¡Me la ha roto él a mí!

Por favor

¿Se puede calmar y dejar de moverse? ¿Eh?

¿Y dejarme verle, que podría sangrar?

Es que me pones nervioso.

A pesar de haber detenido la hemorragia,

es posible que el paciente tenga la nariz fracturada.

Aun así

vamos a hacerle una radiografía,

porque ha sido un buen golpe.

Me cuesta creer que Dacaret haya hecho algo así.

Entonces tú no le diste el golpe seguro, ¿no?

Venga ya, Eva.

¿Me lo preguntas en serio?

¿Pero tú me has visto?

¿Me imaginas a mí en un bar dando cabezazos a alguien?

Que no, hombre, que no.

Y yo qué sé cómo tiene la cara este tío.

Yo creo que hasta se pegaron entre los dos de seguridad.

Le voy a poner una denuncia como un piano.

Bueno, tranquilízate.

Uno tiene que saber diferenciar entre lo urgente y lo importante.

Y ahora mismo lo urgente

es saber cómo tienes el hombro. ¿No crees?

Sí, sí, sí, estoy de acuerdo.

Estoy esperando a que la sala de Imagen esté libre,

para hacer la radiografía del hombro.

¿Te ha dicho la doctora Juncal si es luxación?

Bueno. La ha mirado, y ella cree que no.

Pero se quiere asegurar.

Y quiere hacer la radiografía igualmente.

Además, no sé, viendo a este tío, que es tan bestia,

pues no te extrañe que tenga algo.

-Vaya tela. -Es que duele, ¿eh?

Ya, pero relájate.

No te toques mucho.

En la radiografía de Dacaret

podemos ver que no tiene el hombro luxado.

A veces,

en un traumatismo de este tipo,

se tiene la sensación

de que el hombro está fuera de su sitio,

pero no es así.

Aun así,

tanto a Dacaret como al otro paciente,

les vamos a administrar analgésicos para aliviar el dolor,

y ahora estamos a la espera

de los resultados de la radiografía de Íñigo.

-¿Ya te vas, Manuela? -Sí.

Que demasiadas horitas llevo ya en el hospital.

-¿Te encuentras bien? -Sí. Un poco de ansiedad, hija.

Como he bajado las pastillas, pues... estoy ansiosa.

-Bueno, si necesitas algo, pídemelo. -No, no te preocupes.

Pues es que hemos tenido un día bastante complicado.

Y para colmo, Molina.

Que ha estado muy grosero conmigo.

Bueno. Es que...

es un tema delicado para él.

Sí.

Pero demasiada tensión tenemos en el hospital,

para que encima

estemos los compañeros groseros unos con los otros.

Digo yo.

Sí. Te entiendo.

Pero es que...

yo creo que él está especialmente nervioso con este caso,

porque...

esta chica era una novia que él tuvo.

Y de hecho,

yo creo que ahora están ahí... No sé.

-Ah, mira. -Y bueno.

Él quería que yo la atendiese

porque él sabe que yo...

-¿Que sabe que tú, qué? -Hola. Hola, ¿qué tal?

-Hola. -Hola.

-¿Que sabe que tú, qué? -Ya hablamos otro día.

Otro día te lo cuento.

Me vas a dejar así, ¿no? A la mitad.

Bueno. Venga. No importa.

Me voy para casa, que tengo a mis niños solos.

-Descansa. -Hasta mañana.

-Adiós. -Adiós, chicas.

-Venga, hasta luego. -Hasta luego.

Claudia ha pasado la noche ingresada.

Y su evolución no ha sido buena.

Parece que un nuevo síntoma ha hecho acto de presencia.

¿Cómo está?

Bueno. Valóralo tú mismo.

Perdona... Tú eres Pepa, ¿no?

-Sí. ¿Tú eres Héctor? -Sí.

Ah. ¿Me acompañas? Ven.

¿De qué estás hablando, Claudia?

Para mí está todo muy claro,

todo esto es culpa tuya y de este hospital.

Todo ha ido a peor desde que me tratáis aquí.

Yo llegué perfectamente, ¿y qué?

Y salgo con una esclerosis.

Sospechoso, ¿no?

-¿Sospechoso, el qué? -¿Cómo que sospechoso?

¡Me estáis inyectando algo para provocarme los síntomas!

¡Que yo no tengo esclerosis ni tengo nada!

Esto... Esto lo estás haciendo tú para mantenerme controlada, ¿verdad?

¿A que es así?

Mira, yo me largo de aquí,

quítame esta...

¡Claudia, Claudia, deja eso!

¡No me toques, que me dejes!

Claudia, por favor, deja eso.

Se trata de algo muy poco frecuente en pacientes con esclerosis múltiple.

Pero una de las primeras manifestaciones

que Claudia tuvo de la enfermedad

fue un brote psíquico con delirio persecutorio.

Parece claro que está volviendo a sufrir lo mismo.

Vale. Vale, tienes razón.

Tienes razón, Claudia. ¿Vale?

Me has descubierto.

Lo siento.

Chicos, ya está.

-Mar. -Dime.

Vamos a poner el antídoto a la paciente.

-¿Cómo? -Nos ha descubierto. Sí.

Risperidona.

-Ah. -Por favor, rápido.

Enseguida.

Claudia, ponemos el antídoto, y ya está.

Te puedes ir a casa. ¿De acuerdo?

Lo siento. Me has descubierto. Lo siento.

No volverá a pasar.

Pienso denunciarte a ti, y a este hospital también.

Por supuesto. Estás en tu derecho.

Y yo me hago responsable de todo lo que ha pasado.

Ahora tranquilízate. Ya está. ¿Eh?

Y bueno.

Eso es todo lo que te puedo contar.

Pero, como te puedes imaginar, todavía no puedes verla.

Sí, sí, lo entiendo, lo entiendo.

Bueno. En cualquier caso,

si hay alguna novedad tú me avisarías, ¿no?

Sí, sí, claro. Yo te aviso.

-Venga. Pues gracias. -Vale.

-Pepa. -Sí. Dime.

Supongo que ya sabías que Claudia ha sufrido un brote.

Sí.

He conseguido que se fíe de mí

y le he administrado un antipsicótico.

Ahora está más tranquila, pero...

hay que ver cómo evoluciona.

Vale.

Oye,

¿tú no crees que deberías tomarte un pequeño descanso?

No. No, Pepa, no.

Cuando Claudia esté bien.

Vale.

La doctora Soria ya tiene los resultados

de la radiografía que le han realizado a Íñigo.

Hola.

¿Quién le ha dado esa botella?

-La he comprado yo. La máquina. -Ah...

He ido a mear al baño, y de camino la he comprado.

Ya.

-¿Qué pasa, que tenía sed? -Pues sí.

Bueno,

pues le aconsejo que la próxima vez que tenga sed

pida un vasito de agua a las auxiliares.

Que me han dado cinco ya.

Después de cinco vasos, pues me apetece algo con sabor.

Es que no paro de mear.

Estoy todo el día yendo al baño.

Fui a la farmacia, y se lo dije,

y me dijeron que fuera al médico y le preguntara a él.

Que podía ser diabetes.

Pero yo no tengo diabetes, y no tengo tiempo de ir al médico.

Ya.

Ante cualquier síntoma o duda respecto a nuestro estado de salud,

tenemos que acudir cuanto antes a nuestro médico de familia.

Él es quien mejor nos conoce,

y su opinión será la más fundada.

Bueno.

La radiografía nos muestra una ligera fractura,

no desplazada.

Así que vamos a seguir con los antiinflamatorios,

y me ha dicho eso, ¿no? Que... Que bebe mucho,

¿y que no para de ir al baño?

Sí. No paro de mear.

Y en el reconocimiento médico del curro,

me dijeron que tenía los triglicéridos altos.

Ya.

Y que tenía que dejar de comer, o bajar el peso, y tal, y...

he bajado el peso.

-¿Y cuánto ha bajado? -Bastante. ¿No te parece?

Dicen que... Que tengo que... comer menos.

Pero ya me lo estoy currando, y tengo mucho menos apetito.

Ya casi no como.

Ya.

Mire, si realmente tiene una diabetes,

debería tomárselo muy en serio, porque no es ninguna tontería.

Le voy a pedir unos análisis para quedarnos seguros. ¿Vale?

Y ahora le voy a explorar.

-¿Y luego te puedo explorar yo a ti? -Pues no.

Y póngase serio, por favor.

Qué guapa estás cuando te enfadas.

Anuc, ¿me puedes ayudar, por favor?

El paciente no tiene la glucosa alta,

como cabría esperar en una diabetes.

Aun así,

tiene la tensión baja y muestra signos de deshidratación.

Si a esto le sumamos

las ganas que tiene continuamente de orinar y de beber agua,

podríamos estar ante un debut de diabetes.

Tengo que esperar a los análisis, a ver qué dicen.

-Eva. -Hola.

-¿Qué tal con el animal? -Bueno.

Creo que tiene un debut de diabetes.

Pero tengo que esperar a ver lo que dicen los análisis.

Vale.

-¿Y el cabestrillo? -Ah, nada. Es por precaución.

Si no tengo el hombro luxado, ni roto, ni nada, ya lo sabes.

Pero como la gente va como loca por el hospital,

pues para que no me den un golpe.

¿Quieres que te eche una mano, con el... paciente?

-No. No, no, no. -¿No? ¿Seguro?

Seguro.

Vale. Pues voy a denunciar.

Parece que el delirio persecutorio que había empezado a sufrir Claudia

ha sido controlado.

Sin embargo,

las consecuencias del brote de esclerosis

siguen presentes.

A pesar del tiempo que Claudia lleva con el tratamiento,

aún persisten las parálisis del brazo y la pierna.

Y la pérdida de visión del ojo izquierdo.

Me temo que su esclerosis

ha evolucionado a una esclerosis múltiple secundaria progresiva.

Por lo que tendremos que modificar el tratamiento.

Sí. Lo sé.

La esclerosis secundaria progresiva es...

más grave aún.

Sí, así es.

El grado de discapacidad empeora o persiste entre los brotes.

Y entonces, ¿qué ocurrirá conmigo?

Lo mejor sería darte el alta, Claudia.

Vaya, veo...

que tienes muchas esperanzas de que me recupere.

No, no, no. No, no voy por ahí. No, no es eso.

Claudia, anímicamente no estás bien.

Y no creo que permanecer en un entorno como un hospital

vaya a hacer que eso mejore.

Creo que es mejor que estés en casa,

en un sitio donde estés tranquila.

Y por supuesto,

tendrás ayuda domiciliaria de enfermería.

Sí, Claudia.

Yo me voy a encargar de tu atención domiciliaria.

Gracias.

Gracias, Alberto.

Te has portado muy bien conmigo.

Es lo que te mereces.

Bueno, yo me marcho.

Claudia, escúchame.

Mírame.

Claudia.

No voy a parar hasta que te cures. ¿Me oyes?

Ojalá dependiera de ti.

Pero sabes que no es así.

Con esta enfermedad nunca se sabe.

Pues entonces no pararé nunca.

-Hola. -Hola.

Oye el doctor Molina va a pedir el alta de una paciente.

Pero va a solicitar atención domiciliaria.

¿Me das los formularios, por favor?

Sí. Ahora te los doy.

Vale, gracias.

-Hola, Pepa. -Hola.

¿Qué?

¿Cómo va... la amiguita especial del doctor Molina?

Bueno, está estable.

Pero va a necesitar atención domiciliaria.

Ya.

No me extraña, hija.

Es que esa enfermedad es...

Es muy complicada.

Sí. ¿Y tú qué?

¿Sigues enfadada con Molina?

No. Enfadada no es la palabra. Dolida, sí.

Es que no entiendo

por qué me tiene que apartar del caso.

Es verdad que Molina

no es el tío más agradable del hospital.

Pero...

hay una razón

por la cual quería que yo tratase a la paciente.

Y es que...

quería alguien que conociese la enfermedad.

Ya, hija,

pero tampoco es para menospreciar a un compañero.

Además yo estoy harta

de haber tratado ya con pacientes con esclerosis.

No lo entiendo.

Ya, pero...

Quería alguien que conociese la enfermedad...

en primera persona.

Pepa,

¿me estás diciendo que tienes esclerosis?

Sí.

Vaya.

Y yo,

con una rabieta como si fuese con un...,

una niña chica.

Lo siento mucho, de verdad.

Que no, que no te preocupes.

Si te lo quería haber contado antes.

Lo que pasa es que no he encontrado el momento.

Pero te voy a pedir un favor, ¿eh?

Aunque te lo haya contado,

aunque lo sepas,

tú tienes que seguir tratándome como siempre.

Y ni se te ocurra darme un trato de favor, ¿eh?

Me va a costar. ¿Vale?

Pero vamos,

que si te tengo que pegar un grito, te lo voy a pegar.

-Eso. -Ven aquí.

Mar ¿me ha dejado Pepa algún formulario?

No, no ha dejado nada.

Perdone...

¿Sabe si ya se puede visitar a Claudia Mateos?

-Disculpa, soy su médico. -Ah, muy bien. ¿Y cómo está?

¿Eres familiar?

Es que, si no,

no puedo darte ningún dato sobre ella.

No soy familiar exactamente.

Pero puede hablar conmigo con total libertad.

Me temo que es imposible. Tienes que ser familiar.

Bueno,

podría decirse que soy su novio.

-Su novio... -Ajá...

Con la sospecha de que

pudiese estar sufriendo un debut de diabetes,

a Íñigo se le ha realizado una analítica de sangre,

y otra de orina.

Tiene el sodio alto. ¿M?

Y hay una elevación de la creatinina y de la urea.

También hay una concentración de plasma sanguíneo

por encima del normal.

Todo esto nos indica

que puede que tenga una posible diabetes insípida,

que no es lo mismo que una diabetes. ¿M?

Así que vamos a hacerle una prueba de restricción hídrica,

con desmopresina. ¿Vale?

Para que estemos seguros de lo que se trata.

Discúlpese si hablo muy rápido y con tecnicismos

que es posible que no entienda. ¿Tiene alguna duda?

Sí.

¿Cómo es posible que tengas unos ojos tan bonitos?

Pues claramente, no.

No has entendido nada.

Mira, si no quieres dejar de babear por decoro,

al menos hazlo por preocupación.

-¡Pero si yo solo quería ser amable! -No necesito tu amabilidad.

Seguro que al doctor guapito no le hablas así.

El doctor guapito es mi jefe.

Pues dile a tu jefe que lo que le he hecho se lo haría cien veces más.

Por ahora vas a quedarte ingresado.

Si ya lo sé, Manuela.

Pero que yo puedo hacerme cargo de este paciente, de verdad.

Pero si yo no lo dudo.

Lo que pasa que,

cuando un paciente te está molestando,

pues lo normal es que tú se lo digas a tu jefe.

Y tu jefe en este caso es “Decaré”.

Ya.

Mira yo sé que soy muy joven,

y que no llevo tanto tiempo en esto, y no tengo tanta experiencia.

Pero te aseguro que sé perfectamente cómo tratar a energúmenos como ese.

Bueno, hija. No sé. Allá tú.

Yo, de verdad que confío en ti.

Pero vamos,

no tendrías por qué aguantar este trato. De verdad.

Ya.

Pero me considero una profesional.

Y no puedo molestar a Dacaret

porque me haya tocado un paciente baboso o incómodo.

¿Estamos?

Sí, hija, sí.

Estamos, estamos. Vamos que si estamos.

Y tanto que estamos.

¡Qué cambio ha pegado la doctora Soria!

Hola.

-¿Ya tienes el alta? -Sí...

Es que primero quería comentarte algo.

¿Qué pasa?

Ha venido un tal Héctor preguntando por ti.

¿Y qué quería?

-Saber cómo estabas. -Ah.

¿Quién es?

Un compañero de terapia.

Es que...

decía que era tu novio.

No, no es mi novio. No, no lo es.

Es posible que en...,

que en alguna terapia

hayas tenido un pequeño brote y...

le hayas hecho creer que te gustaba y...

¿que eras su novia o algo así?

No te voy a engañar.

Hemos estado juntos.

¿Perdona?

Que me he acostado con él.

¿Por qué?

No lo sé por qué, Alberto. No lo sé.

¿Y..., y tú y yo?

Escúchame.

¿Entre tú y yo?

Yo te quiero. Estoy enamorada de ti.

Pero...

¿Y en qué punto de la ecuación aparece Héctor?

No tengo ni idea. O sea, no lo sé, pero está.

Es que ni siquiera yo lo sé.

¿Has estado jugando conmigo todo este tiempo, Claudia?

¡No he estado jugando, Alberto, por favor!

Me he dejado llevar. ¿Vale?

Si..., sin plantearme si estaba bien o mal...

Perfecto, me parece genial.

Pues que lo hayas disfrutado.

Me alegro mucho, Claudia.

¡Alberto!

Hola.

¿Estás bien?

Ya me ha dicho Claudia que has conocido a Héctor.

-¿Lo sabías? -Sí.

Me lo contó Claudia el día que se quedó ingresada.

Es que...

la pobre se sentía culpable

y necesitaba hablar con alguien, y...

La pobre...

Bueno.

Ya sabes que estas cosas

pertenecen al mundo de los sentimientos,

y al final eso es una cosa que no podemos controlar.

Oye, Pepa.

¿Qué pasa, que...

ahora tú y yo somos amigos, o algo así?

Vienes aquí, te sientas a mi lado,

me sueltas toda esa filosofía barata...

¿Para qué?

¿Acaso crees que lo necesito?

No te necesito a ti ni a nadie.

Mira,

si de verdad

quieres hacer algo por mí, déjame en paz.

El doctor Dacaret ya dispone de los resultados

de la última prueba realizada a Íñigo.

-Hola, Eva. -Hola.

Me has quitado el caso.

A ver, yo no te he quitado nada.

Simplemente te reubico. No pasa nada.

Ya, ya lo sé. Con la doctora Suárez.

Ahora tengo una apendicitis de lo más interesante.

Bueno, una apendicitis.

Te digo una cosa,

no menosprecies nunca una enfermedad.

Porque resulta que alguien la está sufriendo.

-Es verdad, tienes razón. -Mm...

Pero a mí no me engañas.

A ver, Eva.

Que soy jefe de Servicio. ¿Vale?

Que yo no tengo que darte explicaciones de ningún tipo.

No, no me las tienes que dar. Pero me las vas a dar.

Porque tú no eres el típico jefe

que hace las cosas por capricho, ¿verdad?

Escúchame, mira.

No estaba haciendo bien mi trabajo. Y lo sabes perfectamente. ¿Vale?

Tengo un conflicto personal con este paciente. ¿De acuerdo?

Pero no me podía dejar cegar por ello.

Así que, simplemente, pues he decidido que...

Que quiero demostrarme a mí mismo que soy mejor persona que él.

Ya está.

¿Y ahora me dejas pasar?

-Sí. -Gracias.

¿Tú qué haces aquí?

Voy a ser tu médico.

Ni de coña. Que me traigan a la morenita.

La doctora Soria está ocupada con otro caso.

-Me la suda. Cualquiera menos tú. -A ver. Escúchame.

El hospital está de recortes,

y solo tienes una opción. Y soy yo. ¿Vale?

La diabetes insípida es una afección muy poco común.

Y lo que ocurre es que los riñones

son incapaces de prevenir la eliminación de agua.

De ahí que Íñigo esté constantemente orinando,

y también, bebiendo mucho líquido.

Y eso, para evitar la deshidratación.

Mira.

Lo que tenemos que hacer es descubrir el origen. ¿De acuerdo?

Porque si no, puede ser peligroso.

El siguiente paso es hacer una resonancia magnética.

¿Pero tú te crees

que a mí me importa algo de lo que me digas?

¿Te puedo hacer una pregunta?

¿Por qué te molesta tanto mi presencia?

¡Que me das igual!

Prefiero a la morena doctora. Guapa.

Escúchame.

Deja de hablar de la doctora morena guapa de una vez.

Ni ahora ni nunca hables de ella. ¿Te queda claro?

Mira, Manuela.

Te prometo que he estado a esto de salirme de mis casillas.

A esto.

No me extraña.

Oye...

Eva no sospecha que yo he hablado contigo, ¿no?

Pues... Manuela, es que no te puedo dar una respuesta.

A ver.

Lo que está claro es que está muy enfadada conmigo

e igual no se ha dado ni cuenta.

Pero no te lo aseguro.

Pues como sospeche de mí se lo voy a tener que contar, ¿eh?

Sí, porque...

Pero claro.

Tendré que coger el momento bien.

Porque esta niña,

nunca se sabe por dónde va a salir.

O está muy simpática y encantadora, o hijo.

No sé de dónde saca la mala leche.

Ya. Bueno,

lo que está claro

es que has hecho bien contándomelo. ¿Vale?

Porque estas cosas tienen que saberlas los superiores,

o sea que bien hecho.

Claro,

si es que se lo he dicho yo antes. Le he dicho:

Eva, cuéntaselo a “Decaré”.

Pues no. Nada.

“No, no, no. No”.

¿Vale? Así que, por favor, no le vayas a decir nada.

No, no, tranquila.

Perdona.

Oye. Te dejo, que está la sala de Imagen libre.

Venga. Adiós.

Ay...

Esta niña...

Con lo mona que es. Oh...

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Centro médico - 21/05/18 (1)

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Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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