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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 21/03/18 (1) - ver ahora
Transcripción completa

Aldo ha acudido a rehabilitación,

para aliviar la artritis de sus manos.

-Bueno, la verdad que..., que últimamente voy muy bien. Sí.

-Vale.

Toma. Sécate...

La artritis es una inflamación de las articulaciones, que provoca dolor,

hinchazón, rigidez y movimiento limitado,

a causa de la degradación del cartílago.

Sin cartílago suficiente,

los huesos rozan, causando dolor.

Y ahora...

Lo que vamos a hacer es el ejercicio de la pelota, ¿vale?

Ya para terminar. -Vale.

-Simplemente, tienes que apretar todo lo..., lo que puedas, fuerte...

-¿Fuerte? -Sí. Muy fuerte.

¿Duele? -Qué va.

Si es que tienes unas manos milagrosas.

-¿Sí? Pues no lo parece. Porque, ¿hacía cuánto no venías?

Pero bueno. Da igual. No pasa nada. Me alegro de tenerte aquí otra vez.

Estás mejorando mucho la movilidad de tu mano.

-Y el dolor también está mejorando mucho.

Porque, últimamente, la verdad que... no tengo ningún dolor.

-Vale, pues ya hemos terminado. -Genial.

Ah, casi me olvido.

Toma una cosita...

-¿Y eso?

-Pues nada, es de las cosillas que hago en casa para entretenerme,

y bueno.

Había pensado que... igual te gusta.

-¿Es para mí? -Para ti.

-¡Muchas gracias! Bua, está superchula.

Además tiene un montón de trabajo.

La verdad que tiene mucho mérito, estando como estás.

-Muchas gracias, porque bueno.

Pues... me gusta... saber que puedo, todavía,

ser capaz de hacer cosas con mis manos y... Y bueno.

Pues... Me gusta que te guste.

-Me encanta. De verdad que sí. -Genial.

-Me ha hecho mucha ilusión.

-Por culpa de la artritis y otros problemas físicos,

tuve que retirarme del tenis antes de tiempo.

Luego, intenté dedicarme a algo que siempre fue mi sueño,

que ahora no viene al caso.

Pero mi mujer me convenció de que mejor me dedicara a la carpintería.

Que... Que oye: la verdad es que se me da bastante bien.

Pepe Alvariño acude a la consulta de la doctora Soto,

tras varias semanas con tos, expectoración y disnea.

-Si cuando realmente me he empezado a asustar ha sido cuando me he...

Me he ahogado subiendo las escaleras de casa.

Que vale, que nunca he estado muy en forma. Pero... son solo dos pisos.

-Ya. ¿Y tiene dolor en la zona torácica?

-No. Dolor no, lo único que... Que tengo mocos al toser y...

Y que me ahogo. -Vale.

¿Fuma?

-Eh... Me va a echar la bronca, pero... Lo dejé hace cinco años,

después de haber estado casi 15 fumando,

y lo dejé porque hice una promesa a alguien importante.

Perdón. Pero... hace tres meses he vuelto a fumar.

Aunque no... No estoy enganchado. -Bueno. Eso lo dudo.

Es una pena que haya vuelto, después de haberlo dejado, realmente.

Pase a la camilla, que le voy a auscultar.

-Vale. Pero que... Que si volví a fumar, fue por amor. ¿Sabe? -Ya.

-Pues fue de película.

Eh... Estaba en..., en una fiesta con unos amigos,

y... Y salí a tomar el aire.

Y, en la puerta del bar, había una chica fumando.

Eh... Y me quedé prendado de ella.

Era lo más bonito que había visto en mi vida.

Y bueno. Me enamoré en ese momento.

Entonces, eh... Ella me ofreció un cigarro,

y... No... No pude decirle que no.

Empezamos a hablar, nos fuimos a dar un paseo y... Y bueno,

así es cómo conocí a Olga: mi novia.

Oye, pues está muy curioso, ¿eh? ¿Pero esto lo haces tú?

Eso parece. Pues vaya manos tienes, ¿eh?

La verdad es que es un artista.

Porque, teniendo artritis, no es fácil.

-Pues, si de verdad te gusta,

cuando venga a mi próxima sesión, te traigo uno.

-Que eso puede ser dentro de seis meses.

Porque, conociéndole...

-Que no, de verdad. Que no faltaré más. Te lo prometo.

Oye. Que no tienes por qué molestarte. Para nada, ¿eh?

Que para mí no es ninguna molestia. Mi única recompensa...

es ver la ilusión en la cara de la gente cuando...

le regalo algo que he hecho con mis manos.

-Bueno, pues nos vemos el día 13, entonces.

-¿El día 13? Ese día no se debería atender a nadie.

-Pues voy a hablar con el que diseña el calendario,

a ver si lo puede quitar. No, en serio. Es que... No sé: si...

-No, no, no te preocupes.

Que soy supersticioso, pero que..., que me tomo mis licencias.

Así que... Nos vemos el 13. -Vale.

-Muy bien, chicas. Venga.

-Hasta luego. -Gracias.

-Adiós, gracias.

Es superbonito, ¿eh? ¡Pero vamos!

-Bueno. Las constantes están normales.

Pero sí que escucho un roncus, que se modifica con la tos.

¿Cuánto fuma? -No lo sé, no llevo la cuenta.

Pero vamos. Más o menos, un paquete al día.

Ya, ya... Ya sé que es mucho.

-Ya. Y, antes de dejarlo, ¿cuánto fumaba?

-No, de chaval, un poco menos. Pero después, sí: más o menos eso.

¿Lo que me pasa tiene que ver con el tabaco?

-Pues muy probablemente.

Pero vamos a hacer alguna otra prueba para comprobarlo. ¿De acuerdo?

Todavía es pronto para hacer un diagnóstico.

Pero el hecho de que sea fumador desde hace tiempo,

puede ser determinante.

Vamos a hacer una radiografía de tórax, un electrocardiograma

y una analítica de urgencia para tener más detalles.

Aldo, el paciente aquejado de artritis,

es traído a Urgencias por una ambulancia,

un día antes de su cita con la fisioterapeuta Marta Palacio.

¿Qué ha pasado?

Ha sufrido una amputación en el primer dedo de la mano derecha.

¡Uf! Venga.

¡Para dentro! ¡Pero bueno!

¿Eres Clara? Sí.

Soy Silvia, su mujer.

Se ha cortado un dedo con la sierra eléctrica.

Hacía un cofre de madera para ti...

-¡Ah!

-¿Aldo? -Se ha cortado un dedo.

-¡Oh, Marta!

Una amputación. Nos han traído el dedo.

Ah, pues una suerte tenerlo aquí, y además en tan buen estado.

Necesito una radiografía. Clara: ¿Te encargas de pedir quirófano?

Vamos para allá.

Vamos dentro, chicos. A Rea.

¿Es usted su acompañante? -Sí.

-Mire: Puede quedarse aquí en la sala de espera.

Dentro de un rato una enfermera le avisará para pasar. ¿De acuerdo?

-Vale.

Desde que Aldo se compró la sierra eléctrica,

yo presentí que algo así iba a pasar.

Y me siento culpable porque fui yo la que insistió

en que retomara la carpintería cuando dejó el tenis.

-El dedo que se ha cortado el paciente es el dedo pulgar.

Este dedo representa entre un 40 y 50 % de la función de la mano.

Por lo que, si está en las condiciones óptimas,

siempre se intenta reimplantar.

La técnica de reimplantación consiste en reparar las arterias,

y unir nervios y tendones de la zona afectada.

Desde luego, eso es una operación muy compleja,

y puede llegar a durar hasta 12 horas.

-Las pruebas que pedí están dentro de la normalidad.

Ahora, estamos realizando una espirometría,

con test de broncodilatación.

La espirometría es una técnica de exploración, que mide el volumen

y la tasa de flujo de aire que respira una persona.

Sirve para diagnosticar enfermedades,

y determinar el progreso en un tratamiento.

Pues sí, mira.

En los datos se observa un patrón de obstrucción del flujo aéreo.

Y esto confirma mis sospechas. Tienes EPOC.

-¿El qué?

-El EPOC, o enfermedad pulmonar obstructiva crónica,

tiene como principal causante el tabaquismo.

Las dos formas más comunes de EPOC son bronquitis,

que produce tos prolongada con moco, y enfisema.

Que, con el tiempo, acaba dañando los pulmones.

-¿Y hay algún tipo de cura para eso? -No. Cura, no.

Pero sí que tiene tratamientos bastante satisfactorios.

Todos ellos pasan por dejar el tabaco.

¿De acuerdo? -Sí.

-Vamos a emplear el estudio con una tomografía

y un análisis de la enzima Alfa 1-antitripsina.

Es una enzima propia del tejido pulmonar

que se encarga de protegerlo.

Si esa enzima está baja,

significa que hay más riesgo de que haya daños en el pulmón.

-¿Y es... hereditario? -No. El EPOC se contrae.

¿Por qué? ¿Tiene algún familiar con EPOC?

-Ah, no, no, no, no. Eh... Pero... mi padre murió de cáncer de pulmón.

-Bueno. En principio no tiene nada que ver.

Pero sabe que el tabaco aumenta los riesgos de contraer también cáncer.

-Sí, lo sé, lo sé. Lo sé de sobra.

Pues la verdad es que a Olga nunca le llegué a decir que era exfumador.

Cuando me ofreció el cigarro, eh... Le dije que me encantaba fumar.

Menudo idiota, ¿eh?

Si ahora le digo que volví a fumar solo para hablar con ella,

va a pensar que soy tonto. Y es verdad, que lo soy.

-Bueno, Ciomar. Pues está todo dicho. En una semana nos vemos. ¿De acuerdo?

Llaman a la puerta Adelante.

Hasta luego.

-Hola. -Hola, ¿qué tal, chicas?

¿Y vosotras por aquí?

Hola. Venimos a preguntar por Aldo.

Es que es mi paciente y estoy un poco preocupada.

-Sí. Bueno, vamos a ver. Eh...

Evidentemente, es una operación muy compleja,

por lo que hay que tener paciencia

y esperar a que... Vamos, que todo salga bien. -Vale.

-Sí.

¿Qué?

¿Estás seguro?

Ya, ya. Sí, sí, de acuerdo. Voy para allá.

¿Qué pasa?

-Pues ha habido una complicación con Aldo, chicas.

-¿Qué ha pasado?

-Al parecer... Bueno, pues resulta que es alérgico al látex.

Pero es que aquí no me sale que sea alérgico a nada.

Es que a lo mejor no lo sabe ni él, fíjate.

Ya, ya. Bueno. Tengo que ir para allá. Nos vemos.

Venga, hasta ahora. Hasta ahora.

Madre mía.

Si es que la gente no le da importancia a esto de las alergias.

Y es que la tiene.

Siempre lo digo, de verdad:

Ante cualquier reacción extraña hacia algo,

hay que ir a un alergólogo.

Pues nada.

La doctora Soto ya tiene los resultados

de las últimas pruebas que le hizo a Pepe:

el paciente recién diagnosticado de EPOC.

Pues a ver. Eh... En la tomografía, no se aprecian bronquiectasias,

ni neoplasia, ni enfisemas provocados por el EPOC.

Eso son buenas noticias.

Pero: los niveles de Alfa 1-antitripsina son bajos.

-Y eso era malo, ¿no? -Sí.

Las probabilidades de empeoramiento... son altas.

-Ya, vamos. Que... Que no tengo otra que dejar de fumar.

-Bueno, eso por descontado.

Además de dejar el tabaco por completo,

un paciente de EPOC debe evitar

las zonas con una alta contaminación ambiental,

y los fármacos que depriman la función respiratoria.

Por otro lado, es conveniente que beba mucha agua,

para facilitar que las mucosidades bronquiales sean más fluidas,

y fáciles de expectorar.

Bueno. Se puede ir a casa,

le voy a poner un tratamiento con broncodilatadores.

Va a notar mejoría enseguida.

Pero el tratamiento es a largo plazo.

Y lo vamos a ir controlando con revisiones.

¿De acuerdo? -De acuerdo.

Gracias.

-Bueno. Y piense que, si lo ha dejado una vez, puede volver a hacerlo.

Si necesita ayuda,

en el hospital tenemos una terapia que funciona muy bien.

-Vale. Lo tendré en cuenta.

-Pero tiene que hacerlo. No es negociable.

-De acuerdo. Gracias.

-Hola. -Hola. Dígame.

-Busco a José Albariño... -José Albariño.

-Soy su novia, sé que tenía una revisión.

Pero no me dio más detalles.

-Vale. Pues un momento... -Gracias.

-Voy a buscarlo, ¿eh?

-¿Olga?

-Hola.

-Hola.

-¿Qué tal? -Bien, ¿qué haces aquí?

-Pues me han dado la mañana libre, así que he dicho:

Lo recojo, y me lo llevo a comer. Invito yo.

-Ah... Qué bien. -Oye, ¿estás bien?

-Sí, sí, sí, sí, sí. Estoy bien.

-¿La revisión bien? -Sí. Todo perfecto.

-¿Sí? -Sí.

-Te habrán mirado lo... de la tos esa fea, ¿no?

-Sí, sí. Me han dicho que solo es un catarro

que me ha irritado la garganta.

Pero que en unos días estoy como nuevo.

-¿Solo un catarro? -Sí, nada más que eso. Sí.

-Vale. Bueno, pues genial.

¿Nos vamos? -Sí.

Tras varias horas de operación,

Clara se dispone a informar a Silvia la mujer de Aldo,

de cómo está transcurriendo la intervención.

¿Cómo está Aldo?

A ver, Silvia. Ha habido una complicación.

Pero vamos. Tranquila, porque ya está todo controlado. ¿Vale?

Pero le pueden poner el dedo, ¿no? Bueno, en eso están.

Es que ese tipo de operaciones son muy complicadas

y llevan mucho tiempo.

Pero no te preocupes, que, según vaya sabiendo,

te voy informando. ¿Vale? Vale.

Oye, perdóname si antes te abordé, porque el cofre era para ti,

porque, si no hubiera sido para ti,

pues hubiera sido para cualquier otra persona,

porque... Aldo no para de trabajar,

y ahora le ha dado por hacer los cofres esos, que...

Silvia. No te preocupes, de verdad. Estabas muy nerviosa. Y es normal.

Es que a veces siento como que tengo a Aldo... coartado. ¿Sabes?

¿Qué quieres decir?

Si yo te cuento cuál es el sueño de Aldo, tú no te lo vas a creer.

Bueno... Cuéntamelo.

Eh... Cuando Aldo tuvo que dejar el tenis

porque tenía la artritis en la mano, eh...,

llega a casa un día y..., y estaba muy contento.

Y me dijo que iba a cumplir el sueño de su vida:

hacer actuaciones por todo el país imitando a Julio Iglesias.

Perdona. Lo siento. Es que... no me esperaba una cosa así, pero vamos.

Pues así, justo así, reaccioné yo.

Yo... Yo no me lo puedo imaginar.

Pero el otro día...

El otro día estábamos viendo un programa de esos de..., de la tele,

donde la gente imita a personas famosas, que cantan...

Ah, sí.

Y justo ganó el que imitaba a Julio Iglesias.

Pues no le llegaba a Aldo ni a la suela de los zapatos.

¡De verdad!

A ver, Silvia.

Si en el fondo confías en él, ¿por qué le cortas las alas?

Sé sincera:

¿Tú quisieras que tu marido fuera el imitador de Julio Iglesias?

Vamos a ver. Para eso primero tendría que tener marido,

que fuese como Aldo,

y encima, que cantase como Julio Iglesias.

Un poco difícil, la verdad.

Yo qué sé. Da igual. Gracias.

No hay de qué.

Cualquier cosa que necesites, ya sabes dónde estoy. ¿Vale?

Te mantengo informada. Hasta ahora.

Hasta ahora, bonita.

Tras la complicación durante la operación

generada por la alergia de Aldo al látex,

el reimplante de su dedo pulgar ha resultado exitoso.

Durante el posoperatorio de una intervención como esta,

en la que se ha reimplantado un dedo,

es fundamental evaluar cada 30 minutos

el estado vascular de la zona reimplantada.

Bueno. Pues lo que hacemos es fijarnos en su aspecto,

pero, fundamentalmente, en su color.

Aparte de una monitorización constante.

Hola, Aldo. Mira a quién te traigo aquí.

-Hola.

-¿Cómo estás?

-Ffff... Un poco mareado.

-Es normal, ¿eh? Que te sientas mareado, eso es por la anestesia.

Necesitas eliminarla poco a poco del organismo.

-Muy bien. Pues debe ser eso, porque...

No sé si tengo delante a dos o a cuatro personas.

-A ver... Te comento:

En el dedo te han puesto clavos y placas,

que son para sujetar el hueso,

y tendones de la zona.

Ahora lo que necesitamos es esperar, a ver cómo reaccionas,

que vaya todo bien, para... Bueno: pues iniciar la rehabilitación, ¿no?

En este caso.

Y sería con Marta Palacio, a la que ya conoces.

-Ah, sí. Muy bien.

-Bueno, chicos. Os dejo para que podáis hablar tranquilamente.

-Vale. -¿OK?

-Gracias, doctor. -Vale.

¿Qué tal?

¿Cómo ha ido?

-Pues no me he enterado de nada, la verdad. Supongo que bien, ¿no?

-Sí. Yo creo que bien. -¿He estado mucho tiempo ahí dentro?

-Mm... un rato largo. Casi me da algo.

-Pues para mí han sido... cinco minutos.

-No, ha sido un montón de rato.

-Bueno, tú tranquila. Estoy bien. -Vale.

-Si todo evoluciona según lo previsto,

llegará un momento en el que Aldo

tendrá que empezar a mover las articulaciones,

según las indicaciones que le dé el fisioterapeuta.

Estos movimientos han de ser suaves, y nunca tiene por qué sentir dolor.

Es cierto que una buena rehabilitación

no nos garantiza una cura total, pero hay que hacerla.

Porque, de no ser así, lo más seguro es que tengamos secuelas.

Pepe Alvariño vuelve a Centro Médico en ambulancia,

tras empezar a ahogarse en el trabajo.

Mira: Que ha tenido un ataque de disnea en el trabajo.

Tiene la saturación baja, y le han puesto broncodilatadores.

-Tiene febrícula, y la saturación es del 92 %.

-Vale.

A ver. Respira...

Respira...

Vale. Hay roncus y silbidos en ambos campos pulmonares.

-No he conseguido hacerlo, doctora. -Ya, ya, ya lo veo.

Pero bueno. Ahora mismo lo importante es que respire.

Lo más profundo que pueda, ¿vale?

El paciente no ha seguido las recomendaciones que le hicimos,

y no ha dejado de fumar.

Esto ha provocado un empeoramiento del EPOC.

Hay que repetir la analítica y la placa de tórax

para ver el alcance de la complicación.

Y por supuesto, se tiene que quedar ingresado.

-Y ya está.

Cabrera: Buenos días. Hola, Clara.

Los resultados de Aldo. Ah, qué bien.

Oye, se queja mucho de la mano, ¿eh? ¿Sí? Bueno. Es normal.

Tomando en cuenta que le han reimplantado en la mano,

pues... Forma parte del proceso.

Vamos a ver qué tenemos aquí.

Unos días después de la intervención

mediante la cual a Aldo se le reimplantó el dedo

que se había seccionado con una sierra,

su estado no mejora como era de esperar.

Y la PCR la tiene en torno a 89.

Y además, le ha subido la fiebre otra vez.

Aparte del dolor de la mano.

Pues eso no es un buen síntoma, ¿eh? Ya.

Hay algo que no anda bien. Vamos a echarle un vistazo.Vale.

-¿Qué tal, Aldo? ¿Cómo estás? Cuéntame. ¿Qué te sientes?

-Pues me duele mucho la mano.

Y siento... como latigazos en el brazo.

-No para de quejarse... -¡Ah!

¡Uh! Tiene 38 y medio, ¿eh? Sí.

Pues esto no debería estar pasando. Vale.

Eh... Clara: Retira el vendaje para echar un vistazo a la herida.

A ver cómo está. Ahora mismo.

La fiebre siempre es un síntoma preocupante.

Pero, en el caso de Aldo,

lo más evidente es la coloración que ha tomado el segmento reimplantado,

que tiende a un color blanco.

Así que voy a hablar con los especialistas

para que me den su opinión.

Tras sufrir un fuerte ataque de disnea, Pepe fue ingresado,

y ahora se recupera en la habitación.

Estoy bien. Sí. Solo... Solo ha sido un susto. Nada más. ¿Vale?

Eh... No, no. No, no creo que tarde en..., en volver a casa.

Mañana mismo puedo estar en..., en el trabajo. ¿Vale?

Sí, oye. Y... no aireéis mucho por ahí

que he tenido que venir al hospital. ¿Vale?

Que no quiero preocupar a nadie.

Y... a Olga tampoco se lo cuentes, que no quiero preocuparla.

Invéntate algo. ¿Vale? Ah...

Gracias, Pedro. Gracias.

Nos vemos mañana. Va. Va, gracias. Adiós.

Llaman a la puerta

-¿Cómo se encuentra? -Mejor, pero...

Me he llevado un susto...

-Sí. Ha tenido mucha suerte, de que solo sea un susto.

Tengo los resultados de las pruebas,

y en realidad solo se aprecia una infección respiratoria leve.

Es poco, para lo que podría haber sido. ¿Vale?

Vamos a poner un tratamiento con antibióticos,

y vamos a ver qué ocurre en las próximas horas.

-¿Me tengo que quedar ingresado? -Sí, sí. Por lo menos esta noche.

Nos tenemos que asegurar de que la infección remite

y que está saturando con normalidad.

-A ver. ¿Qué le cuento ahora a mi novia?

-¿No le quiere decir lo que le pasa?

-Es que no es tan fácil.

Ahora siento que mi relación está cimentada sobre una mentira.

Y decirle la verdad la destrozaría.

-Bueno. En eso yo no le puedo ayudar.

-Tengo 35 años. Y todos mis amigos están casados o con hijos.

No es que tenga nada en contra de los solteros.

Pero... Es que yo siempre he sido un romántico.

Y Olga... es todo lo que siempre he estado buscando.

Nunca había sentido algo así.

Y la idea de perderla por esta tontería

me da tanto miedo... que me paraliza.

No sé. Es como si me jugase mi futuro.

Lo cierto es que me he vuelto a enganchar al tabaco.

No sabía lo mucho que me gustaba fumar.

-Yo le dije que lo del tabaco era absolutamente innegociable.

Mire lo que ha pasado.

Y es poco, para lo que podría haber pasado.

-Lo sé. Pero es que no es tan fácil.

-No es fácil, pero es posible.

Ya lo ha conseguido una vez, lo puede conseguir otra.

Me dijo que había hecho una promesa.

Pues pruebe a hacer otra promesa.

-Ya.

Pero... prefiero no... No hablar de ello.

-Bueno. Lo siento. No quería molestarle.

Pero sí necesito que lo vea claro.

-Lo sé. Y no se preocupe. Son cosas mías.

-¡Ay, que venga el médico ya! -Ya viene. Ya está aquí.

-¿Qué pasa, doctor?

-No has reaccionado favorablemente al tratamiento que te hemos puesto.

Y la infección se ha extendido.

-¿Voy a perder el dedo?

-Vamos a ver. La cosa no pinta bien.

He estado reunido con los especialistas, y bueno.

Hemos barajado, pues varias variables,

y hemos llegado a la conclusión que,

dadas las circunstancias en las que te encuentras ahora mismo,

lo mejor, por seguridad, sería amputar la mano.

-¿Qué?

Pero, ¿qué dice?

¿Cómo que amputar la mano?

¡Mi mano, no!

Pero... ¡Pero si mi mano estaba bien!

¿Y qué voy a hacer yo sin...?

Dios, ¿y no se puede hacer nada?

-No, Aldo. Lo siento mucho. Es la mejor alternativa.

-¡Dios!

¿Qué voy a hacer ahora?

-Vale. Vale. Vamos...

-No. Vamos a ver. No. De ninguna manera.

¡Mi mano, no!

¡No se corta mi dedo! -Vale.

-¡Y mucho menos, la mano! ¡He dicho que no!

-¡Aldo, vamos a pensar un momento! ¿Podemos tomarnos un momento?

-Sí, sí, por supuesto.

De hecho, os voy a dejar tranquilos para que lo podáis hablar

antes de dar el consentimiento.

-No, no. ¿Y si no doy el consentimiento, qué pasa?

-Bueno, Aldo, pues estás en todo tu derecho.

Y entiendo que estés enfadado, que puedas gritar, pensar, decir,

decidir lo que tú quieras.

Pero, si al final decides no amputar,

necesitaré que firmes un documento donde acredites,

bueno, pues... que no has querido seguir las recomendaciones médicas.

A ver, Aldo...

Tomando en cuenta estas condiciones,

lo más probable es que termines en una sepsis.

Y lo de perder la mano va a ser lo de menos.

Porque será tu vida lo que vas a perder.

-Pero ¿co...? ¿Qué...?

-Os dejo para que habléis tranquilamente y... Luego me paso.

-Vale. -OK.

Tranquilo.

-Pero ¿qué...? ¿Pero cómo que...?

Tras un tiempo ingresado,

Pepe está reaccionando bien al tratamiento.

Y la doctora Soto está valorando si está preparado para recibir el alta.

-Sí. Me encuentro mucho mejor.

-El tratamiento está funcionando. ¿De acuerdo?

La exacerbación ha desaparecido. -Ajá. Genial.

-Le vamos a dar el alta, pero tiene que seguir con los inhaladores.

Y... haremos una revisión en unas semanas. -Bien.

-Y Pepe. -Ya lo sé, doctora.

Y tengo que dejar el tabaco. -Vale.

Yo insisto: en este hospital hay terapias y grupos de apoyo

que funcionan muy bien.

Yo sé que me estoy poniendo pesada.

Pero, en este caso, me pagan para que lo sea.

-Me merezco que sea pesada conmigo.

Pero le prometo que voy a intentar dejar de fumar.

-Fumar tabaco puede incrementarel riesgo de sufrir

muchos problemas de salud.

Que van desde cardiopatías, coágulo sanguíneo,

o hipertensión arterial,

hasta cosas mucho más graves.

Como el cáncer, esterilidad, problemas en dientes o encías,

o EPOC, como es el caso de nuestro paciente.

No te preocupes, mujer. Ya verás cómo todo se arregla. ¿Eh?

Ay...

Se me ha ocurrido una cosa que igual funciona.

Bueno, ahora te cuento. Vale, hasta ahora.

-Hola.

¿Se sabe ya algo, de lo que ha decidido Aldo?

No está nada claro que vaya a dar su consentimiento. Fíjate.

Pero el caso es que Silvia me acaba de decir...

que se le ha ocurrido una forma para hacerle cambiar de idea.

¿Qué forma? Yo qué sé.

No. Si no me lo ha contado. Vamos, que va ahora a hablar con él.

Es que no tiene que ser fácil tomar una decisión así.

Ya lo creo.

Pídete un cafetillo, mujer. Sí.

-Aldo.

Oye.

Mi amor.

¿No crees que deberías pensarlo un poco

antes de negarte tan... rotundamente?

-Es muy fácil tomar una decisión

cuando no es tu mano la que está en juego.

-Ya lo sé. Simplemente no me parece un buen trato cambiar tu mano por...,

por tu vida.

-Depende de a lo que llames vida.

-¿Quién dice que la vida acaba donde termina tu brazo?

-Jo.

Si es que tengo mala suerte.

Primero tengo que dejar el tenis.

Me hago carpintero y cuando me hago a la idea,

¡esto!

¿Qué voy a hacer ahora? ¡Dios!

¿Qué puedo hacer, Silvia?

Si ni siquiera podré conducir.

-No te preocupes. Yo conduciré,

y tal y como salgas de la operación, me iré bien lejos con el coche.

-Al final vas a dejarme, claro.

-No. No.

Me voy a llevar al mejor imitador de Julio Iglesias,

a que cante en cada garito de cada pueblo.

-Pero, ¿qué dices?

¿De verdad harías eso por mí?

¿No te avergonzarás?

-No.

Tu sueño es mi sueño.

Y tu vida es mi vida.

-Cariño...

Vale. Vale.

-¿Sí? -Llama al doctor.

-¿En serio? -Llámalo.

Llaman a la puerta

-Pero ,¿tú te crees que no me iba a enterar?

-¿Qué haces aquí? -Bueno, yo... les dejo solos.

-Pepe: ¿Qué te pasa? ¿Qué me estás ocultando? ¿Qué ocurre?

-No, si no me pasa nada.

De hecho, me acaba de dar el alta.

Si me esperas un poco, podemos irnos juntos.

-Vale. Te dan ya el alta y nos vamos. Pues mira: No. No.

Me voy a quedar aquí. Me quedo aquí.

De aquí no me muevo hasta que tú me cuentes la verdad.

¿Qué te pasa, cariño? ¿Qué está pasando?

-Tengo un problema respiratorio.

Se llama EPOC.

No es grave.

Pero es crónico.

Y... Es por fumar.

Lo siento.

-No, no lo sientas. Maldito tabaco.

Si es que... Si es que fumar es asqueroso, si lo sabe todo el mundo.

Lo que pasa, que muy poca gente lo deja.

-Yo sí que fui capaz de dejar de fumar.

Y claro que es asqueroso.

El tabaco... mató a mi padre.

Y ahora ha estado a punto de matarme a mí. Por irresponsable.

Mi padre era... fumador de toda la vida. Como yo, y...

Y se murió de cáncer de pulmón.

Antes de irse me hizo prometer que lo dejaría,

que yo no pasaría por lo mismo que él.

Pero ahora he... He vuelto a caer, y no soy capaz de dejarlo.

-¿Así que tú habías dejado de fumar?

Me mentiste. Me dijiste que tú fumabas desde siempre.

-Me siento ridículo confesándote esto, pero es que...

Si volví a fumar, fue para conocerte. -¿Qué?

-Lo sé, lo... Es absurdo. Pero es que...

No sé. No te lo dije porque no quería estropearlo.

-Pues hubiera preferido la verdad a esa mentira.

Pero...

Pepe: Me gustas mucho. De verdad.

-Lo siento. No quería mentirte, pero me agobié.

-No pasa nada.

-Y lo malo es que... No so... No solo me he enganchado a ti,

sino que también me he enganchado al tabaco.

-Vale. -Si me viera mi padre...

-Pues... ¿sabes qué vamos a hacer? Vamos a dejar de fumar juntos.

Yo estoy harta de fumar.

Esa basura, siempre ahí enganchada. Siempre pendiente. Fuera.

Lo dejamos juntos.

Y te prometo que tu padre, allá donde esté,

se va a sentir muy orgulloso de ti.

-Eso sería genial.

Pero, conociéndome, va a ser muy difícil.

Tendrías que estar vigilándome 24 horas.

-Pues se me ocurre una solución. -¿Cuál?

-Vayámonos a vivir juntos.

¿Te apetece?

-¿Que si me apetece? -Sí. ¿Vale?

Finalmente, Aldo ha accedido a que le amputen la mano,

para detener la infección que se había producido

tras reimplantarle el dedo que se había amputado.

Aldo: Me gustaría desearte toda la suerte del mundo.

-Y pensar que... me preocupaba antes por una simple artritis.

-Ah, por cierto:

Aldo, al final, ha accedido a venir a sesiones con Lucía.

-Ah, ¿sí? ¡Qué bien!

-Por cierto, Marta: Me... Me gustaría presentarte a mi mujer.

-Bueno. Ya habrá tiempo para eso.

-Vale. Solo quería darte las gracias por tu apoyo todo este tiempo.

De verdad, Marta: Muchas gracias. -Nada.

Que vaya bien. -Vamos dentro, chicos.

En casos como el de Aldo, la pérdida de la mano

suele ir acompañada de la pérdida de autoestima.

Por lo que siempre es recomendable que acudan, bueno,

pues a terapias de grupo,

donde puedan compartir experiencias con otros pacientes

que hayan perdido un miembro, o hayan tenido algún tipo de amputación.

Marta: ¿Qué tal? No sé.

Cabrera dice que... Que va a ir todo bien, pero vamos.

Todo lo bien que..., que puede ir sin una mano, ¿no?

Ya. Venga. Vente conmigo.

Vamos a tomar algo con la mujer de Aldo,

y así nos animamos un poquito todos. ¿Vale?

Y de paso, le preguntamos por el repertorio ese de Julio Iglesias,

que van a hacer por toda España.

Oye... ¿Tú sabes que yo me las sé todas?

  • Centro médico - 21/03/18 (1)

Centro médico - 21/03/18 (1)

21 mar 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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