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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 21/02/18 (1) - ver ahora
Transcripción completa

-Raquel. -¿Sí?

-¿Ha llegado un paquete para mí?

-Pues creo que es este. Aquí tienes.

-Gracias. -De nada.

-Hola. -Hola.

-¿Ha llegado algo para mí? -Sí.

Mira, me tienes que firmar esto. -Vale.

-Hola. -Hola.

Ya está. -Muy bien. Gracias.

Abraham Monteagudo acude al hospital muy alterado

y con claros signos de ansiedad.

-Un momento. -Pero que sea rápido, por favor.

-Hola. -Hola.

-¿Te puedo ayudar? -Pues sí, mira,

es que me duele un montón la cabeza, ¿sabes?

Me siento superdébil, no... No me..., la verdad,

no me encuentro nada bien.

No sé si me puedes recetar una pastilla

o algo para que me pueda... -A ver.

-¿Sí? -Dime cómo te llamas.

-Abraham, me llamo Abraham. Es que tengo un poquito de prisa,

a ver si me lo puede dar cuanto antes,

porque es que me tengo que marchar, ¿sabe?

¿Me puedes dar algo? No...

-¿Me dejas que te haga una pequeña exploración y...?

-Pero ¿cuánto tardamos? Porque... -Pues no lo sé. Pasa a mi consulta.

Tranquilo, acompáñame. -A ver, es que no se imagina...

-Abraham, ¿verdad? Te llamabas Abraham.

-Sí. -Túmbate, tranquilo, te voy a explorar.

-Vale. A ver: me duele la cabeza desde hace un par de días y bastante,

luego estoy supercansado, me siento superdébil,

tengo temblores, me molestan los ruidos...,

no sé, un montón de cosas.

No me encuentro bien.

Así que, lo que le he dicho. Que si... no sé.

-Perdona.

-¿Qué me puede dar para que me...? -Abraham.

-Dígame. -¿Por qué tienes tanta prisa?

-¿Prisa? Porque mi vida va deprisa.

O sea: usted no sabe las cosas que yo tengo en mi vida.

Tengo que estar pendiente de mil historias,

tengo que estar alerta... Es que...

No se imagina.

Mira: ya deme lo que me tenga que dar y ya está.

Es que no debería estar aquí, ya se lo he dicho antes.

Tengo que estar en mi casa.

-Déjame que te explore, y si te tengo que dar algo, te lo daré.

Pero necesito que estés tranquilo.

Las constantes de Abraham están bien.

La auscultación cardiopulmonar y la exploración neurológica

también son normales.

Los únicos síntomas que tiene son: dolor,

localizado en la región occipital,

y la musculatura cervical contracturada y dolorida

debido a la tensión.

Sancho, aquejado de un hipo constante,

acude al Centro Médico acompañado por su amigo Salva.

-Hola. (A la vez) -Hola.

-¿Cuál de los dos viene a consulta? -Él.

-Cuéntame.

-Desde que terminé de comer tengo este hipo que no se me quita.

-¿Qué has comido? -Hamburguesas.

-¿Era carne muy cruda, picante...?

-No. Normal de tamaño, normal de sabor, todo normal.

Ahora, eso sí, doctor, no ha sido una.

-¿Cuántas? -15.

-¿En serio?

-No. Yo 15. Él 17. -Pero yo estoy bien.

-Bueno, pero no se asuste, doctor, no lo hacemos todos los días.

Es que estamos entrenando. -¿Entrenando?

Cada año Sancho y yo participamos en la competición "Rompepanzas".

Consiste en comer la mayor cantidad de hamburguesas en 15 minutos.

Yo he ganado un año, él seis.

Pero bueno, este año tenemos un gran reto,

¡la "Gran Cachopada"!

-La competición consiste en comer

la mayor cantidad de cachopos en el menor tiempo posible.

Es una competición con más nombre que la "Rompepanza".

-Sí. Vamos, es la Champions de las competiciones de comida.

Lo que pasa que Victorino Vigalondo,

que lleva ganando ni sé la de años ya que lleva ganando...

-Cuatro, cuatro.

-Cuatro años lleva ganando ya,

el tío, encima, por redes sociales nos vacila, cachondeo y...

Pero vamos, que este año le vamos a ganar.

-Bueno, le le voy a ganar.

Porque tú no estás a la altura y lo sabes.

-Bueno, hoy he comido más que tú. Estoy mejorando.

-Si no llega a ser por este hipo...

-Bueno, chicos, si no os importa, vamos a volver a lo importante.

¿Bebes alcohol, has bebido?

-Sí, un par de cervezas.

Es que ayuda a bajar las hamburguesas el agua hace una mezcla que no...

-Sí, vamos, quien dice un par dice tres,

y quien dice tres, dice... -Vale. ¿Y bebes con frecuencia?

-Lo normal. -Ya.

Es que me da a mí que nada de lo que hacéis con las comidas es normal.

Acompáñame a la camilla, por favor, que te voy a explorar.

Las recomendaciones de consumo de alcohol

aconseja no más de dos unidades de alcohol al día para hombres

y una para mujeres.

Una unidad de alcohol es el equivalente

a diez gramos de etanol puro de una bebida alcohólica.

O sea, una copa de vino o un vaso de cerveza.

En cuanto a Sancho, en su exploración,

además del hipo y el evidente sobrepeso que padece,

Sancho presenta dolor abdominal.

Las causas más habituales del hipo y este tipo de dolor,

suelen ser la ingesta abundante de comida y el abuso del alcohol.

Que es lo que acaba de realizar el paciente.

-Abraham, ¿a qué crees que pueden deberse esos dolores que tienes?

-Pues no lo sé, a ver, yo trabajo desde casa

y es verdad que paso muchas horas en frente del ordenador.

Sentado todo el día.

Por eso supongo que también

mis dolores de espalda y las cervicales y eso, ¿sabes?

Es que soy soporte técnico de una empresa;

y me paso muchísimo tiempo alerta y pendiente de muchas cosas.

Entonces, pues eso, que no paro. -¿Haces descansos?

-Pues sí, sí... Digo no.

Bueno, no sé. A ver, para comer, que como en...

Encima del teclado, para...

No, no hago mucho.

Es que hasta pido la...,

la comida la pido por Internet y me la traen a casa.

No salgo mucho, la verdad. -¿No sales de casa?

-No, ni siquiera los fines de semana. -Pero, pero ¿por qué?

-Pues por si... Por si me entran ocupas o quien sea, ¿sabes?

-¿Ocupas? -Ocupas, ocupas.

Es que una constructora se ha empeñado

en comprar el edificio donde vivo.

Entonces, todos los vecinos han vendido,

han vendido el piso menos yo.

Yo soy el único que no lo ha hecho.

Es que a mí no me van a comprar, ¿sabes?

Y Mira, desde aquí voy a dejar constancia

que voy a dejar bien claro.

A ver: ¡yo no voy a vender, ni ahora, ni mañana, ni nunca!

¡Y ya basta de acosos! Ya me podéis tirar toda la basura que queráis.

¡Os voy a denunciar! -Eh, Abraham, Abraham.

-De hecho... -Perdón. Abraham... -No.

-Abraham, están haciendo su trabajo...

-Es que tú no te imaginas cómo me están,

me están poniendo a mí esta gente. -Vale.

Yo siento mucho lo que te está pasando,

pero ellos están haciendo su trabajo y tú estás en la consulta del médico.

Lo siento pero te tienes que relajar.

Perdón.

¿Estás bien? -Perdón. Sí.

Es que se me..., se me va un poco...

-Nada, nada. Ya está.

Eso es, relájate.

Supongo que con esta presión no duermes muy bien.

-Ah, ¿dormir? Pues hace un montón de tiempo que no duermo bien.

O sea, me levanto en mitad de la noche,

tengo pesadillas y últimamente, además,

siempre la misma pesadilla, siempre la misma, una y otra vez,

una y otra vez. Sueño con mis vecinos, ¿sabe?

-¿Con tus vecinos? -Con mis vecinos.

Está el del quinto, el del cuarto, el del tercero,

Paco, Jesús... Están todos ahí; en frente de mí.

Me rodean. Estoy encima de una mesa o algo así, parecido.

Estoy boca arriba, inmóvil, no me puedo mover.

Estoy como si estuviera pegado.

Solo puedo mirar, están ellos alrededor, están cantando,

yo no sé qué, y de repente se acerca Cristina, la del quinto...

Con un cuchillo, ¿vale?

Y me lo clava en el pecho; y rasca ahí que rasca,

que me..., que me saca el corazón. Es que... -A ver, a ver...

-Es que me coge el corazón y me..., y lo levanta.

-Que sí, que es desagradable. -Y yo ahí me despierto y digo,

¡por favor, qué mal se pasa!

Porque además lo vivo como si fuera de verdad.

Por eso trabajo tantas horas, por eso no quiero dormir de noche,

por eso muchas cosas, ¿sabes? -¿Tomas algo para dormir?

-Pues sí. Tomo valeriana, tomo melisa...

Es que conozco a una..., a una chica de Internet,

que estoy hablando con ella.

Y me ha recetado eso, ¿sabes? Para que me lo tome. -Bueno.

-Es natural. -Recetar, recetar...

Las recetas las hago yo.

Abraham está sufriendo una cefalea tensional

y un fuerte episodio de insomnio.

De momento le voy a dar analgésicos y benzodiacepina.

Además de darle unas indicaciones para la higiene del sueño.

Pero habrá que seguir su evolución

porque la falta de sueño puede provocar muchos problemas de salud.

Tras una primera exploración, el doctor Molina ha ordenado

que se le realice una radiografía de tórax a Sancho

para detectar las posibles causas del hipo

con el que llegó a Urgencias.

-Sancho, tu analítica me dice

que deberías empezar con hábitos saludables cuanto antes.

-Eso no va a ocurrir.

-¿Algo de ejercicio, tal vez?

-Yo lo que quiero es que se me quite ya este hipo

para poder ir a la "Gran Cachopada".

-Bueno, vamos a empezar con analgésicos,

como tratamiento inicial contra el dolor, ¿m?

También podrías hacer maniobras físicas como Valsalva.

-¿Qué es eso?

-Taponas las fosas nasales con los dedos

y presionas desde el abdomen como si quisieras sacar el aire por la nariz.

-¿Como lo de toda la vida cuando el avión aterriza?

-Sí. Justo eso. O podrías estimular la faringe, con saliva,

tragando, o provocando el estornudo.

Bueno, en cualquier caso,

empezaremos con clorpromacina intramuscular para el dolor...

Anuc, ¿me lo vas preparando, por favor?

Y te vamos a dejar en observación.

-Entonces, ¿cree que voy a llegar a la "Gran Cachopada"?

-Mira, sinceramente, no sé si vas a llegar o no,

pero, si no empiezas con una dieta equilibrada

y a hacer algo de ejercicio, igual a lo que no llegas es a viejo.

-Gracias, doctor. -Luego os veo.

-Yo creo que igual deberías ir haciéndole caso al doctor, ¿eh?

-Pero ¿tú te has mirado al espejo? -Jo, cómo te pones, macho.

Encima que te acompaño aquí,

que yo podía estar entrenando tranquilamente.

-Si el hipo no desaparece, puede deberse a una enfermedad grave,

como una lesión o infección del sistema nervioso,

trastornos metabólicos, e incluso

por irritación del diafragma por una inflamación o un tumor.

Esperemos que este no sea el caso de nuestro paciente.

-¡Hola!

Nada, que me voy las cosas del testamento y eso.

De arreglar papeles, por lo que pudiera pasar. ¿Eh?

-¿Lo tienes? -Sí.

-¿Tú estás seguro? Que el doctor ha dicho...

-Dámelo.

-Te iba a traer un cachopo.

Pero igual era demasiado.

-¡Dios, mi favorito!

-Se lo ha mandado el doctor.

-Pero ¿qué haces ahí, en plan película triste?

Toma, que te traigo café. -Gracias.

-Vamos, una vez y no más, ¿eh?

Que sepas que hay una cafetería aquí que funciona.

Pagas con dinero y te lo dan,

y encima hacen esas cosas en la espuma como flores y corazones...

-Daca, que no me quiero encontrar con Ainhoa. -Ah. Vale.

Pero ¿por algún motivo?

-Porque lo hemos dejado.

-¿Cómo?

Pero ¿por qué?

-Porque vamos a ritmos distintos.

Ella va muy rápido para mí y yo pues...

muy lento para ella.

-Ya, bueno. Sois personas adultas, eso se habla.

Y si es necesario, pues se reajusta.

-Ya. Pero yo tengo que asimilar muchas cosas y no sé cómo, ¿sabes?

Y no estoy preparada para que nos vean,

ni por el hospital ni por la calle ni por ningún lado.

Y ya está. Ella se ha pensado pues que...

-Ortega, ella se ha pensado que no quieres estar con ella.

Así de fácil.

-Y me ha dejado.

Y la echo de menos porque la he cagado.

-A ver, escúchame,

esto no es culpa tuya, ¿vale?

Simplemente vais a ritmos distintos y...

no os habréis comunicado, no sé.

¿Vale? -Ya. Pero ¿qué hago?

-Bueno, no te pongas así. Ven aquí, anda.

Tranquila.

Sancho, que llegó con un hipo constante,

parecía estar recuperándose.

Pero ha empezado a sufrir un fuerte dolor en el estómago

y a presentar náuseas y vómitos.

-¿Mejor, Sancho?

Estás helado. ¿Sientes mareo?

Mar, vamos a tomar la tensión, por favor.

-Después del bocadillo se le ha quitado el hipo.

Pero luego mire cómo se ha puesto.

-¿Bocadillo? ¿Qué bocadillo?

¿Me estás diciendo que se ha comido un bocadillo?

-Sí. Bueno, porque pensamos que el pan le iba a quitar el hipo.

-Creo que dejé bien claro lo que había que hacer, ¿no?

¡Y dudo mucho que después del atracón tuviera hambre!

-Ya, bueno. Pero es que usted no lo entiende, doctor. Para...

-No, no lo entiendo, no.

-Es que... -Explícamelo.

-Para nosotros la comida es más que una necesidad, es una religión.

-Además, fue lo que nos salvó en el instituto.

Bueno, todo empezó el último año de la ESO,

que nos pusieron unas lentejas que no se las quería comer nadie.

Y Sancho y yo hicimos una competición,

que él dice que ganó, por supuesto.

A partir de ahí los compañeros empezaron a apostar y...

Bueno, no se volvieron a meter con nosotros.

Pero vamos, que gané yo, como hay Dios.

-La tensión es de 9-6.

-¿Eso qué significa, doctor?

-Pues significa que le vamos a hacer una analítica de sangre

y que se va a quedar ingresado.

Y Salvador, una cosita, a partir de ahora tu amigo

solo se va a llevar a la boca lo que yo decida. ¿Está claro? -Sí.

-Si seguís comiendo así, los dos, vais a acabar muy mal.

Abraham, el paciente que sufre insomnio y cefalea

debido al acoso inmobiliario que está sufriendo,

acude de nuevo al hospital.

-¿Qué ha ocurrido, qué te ocurre?

¡Abraham! ¡¡Abraham, cuéntame qué te pasa!!

¡Eh, Abraham, Abraham!

Abraham presenta una taquicardia leve, además de palidez y sudoración.

La auscultación cardiopulmonar es normal.

Y también hemos podido descartar una isquemia miocárdica,

ya que en la analítica las enzimas cardiacas son negativas.

Creo que básicamente está sufriendo un ataque de pánico.

Hola, Abraham.

-Hola.

-Tranquilo, estás en el hospital.

Te has desmayado pero está todo bien.

Solo tienes una leve hiperventilación.

-Me duele la cabeza un montón, en serio.

-Normal. -Mis manos...

No puedo, no puedo moverlas bien. -Es por la hiperventilación.

Enseguida se te pasará.

Te hemos puesto un diazepam, tranquilo.

Relájate..., eso es, y cuéntame.

¿Qué ha ocurrido?

-Pues nada, que estaba en casa, estaba...,

estaba durmiendo y...,

de repente me desperté

y había alguien mirándome.

-¿Alguien en tu casa? Pero ¿quieres que avise a la policía?

-No, no, no. Qué va. Qué va, es que es muy raro, doctora.

Es muy raro porque, cuando me levanté, encendí la luz...,

allí no había nadie.

Pero le juro que yo vi a alguien.

-Vale. A ver, vamos a recapitular.

Cuéntame, ¿qué ha ocurrido desde que te fuiste a la cama?

-A ver, como todas las noches, antes de dormir ceno,

ceno algo ligero porque si no me siente mal.

-Mejor.

-Luego chateo con una amiga que tengo en Internet,

luego me tomo la pastilla que me recetaste,

hago pis...

Me lavo los dientes, me meto en la cama y a dormir.

-¿Qué más? -Pues nada.

Estaba durmiendo y, en mitad de la noche, de repente abrí los ojos.

Abrí los ojos, me quise levantar y no podía.

En serio, estaba como pegado, pegado en la cama, inmóvil, paralizado.

O sea, no podía, no podía desper..., no podía moverme, ¿sabes?

Es que, qué sensación.

Y...,

a ver cómo se lo digo para que no piense que estoy como una cabra.

-Tranquilo, yo no te voy a juzgar. Cuéntamelo tranquilo.

-Escuché unos ruidos. Unos ruidos detrás de mí.

Venían del pasillo y poco..., poco a poco se acercaban

hasta que los tuve aquí, en mi nuca.

Eran, eran como pasos..., eran ruidos extraños.

En serio.

Y de repente, mira, yo no sé si era humano o no,

pero esa cosa se puso encima de mí, encima de mi pecho, ¿sabes?

Y me lo presionaba, y me lo hundía y no podía respirar.

Y me estaba ahogando.

Hasta que al final pues eso, conseguí levantarme,

que hasta cogí la lámpara de mesa que tengo, encendí la luz...,

y es que allí no había nadie, ¿sabe?

Así como se lo digo.

-¿Te fuiste de casa y miraste a ver si había alguien?

-Sí. Fui por todas las habitaciones de la casa, encendiendo las luces,

muerto de miedo, pero es que no había nadie, doctora.

No había nadie, luego corrí y vine, vine hacia aquí.

¿Qué me pasa? Porque no es normal.

-Creo que lo que te está pasando es una parálisis del sueño.

La experiencia que describe Abraham

coincide completamente con la parálisis del sueño.

Es una alteración del sueño, más habitual de lo que creemos,

y consiste en un estado de consciencia

en el que el cuerpo se queda inmóvil o entumecido durante varios minutos.

Voy a programarle una polisomnografía de urgencia.

Es decir, un estudio del sueño.

-Ya, pero es que tengo que ir a mi casa

pero es que tampoco me atrevo.

Pero están los de la constructora

que estos son capaces de entrar y quemarme el piso o...

-A ver, cuando estés un poco más tranquilo, te voy a dar el alta y...,

te puedes ir a casa.

Yo voy a intentar hacerte la prueba mañana por la noche.

-Ajá.

-¿Quieres que avise a alguien para que te recoja...,

tu novia o tu amiga, con la que chateas?

-No tengo a nadie. Tampoco tengo novia.

La chica con la que chateo, bueno,

es una amiga que conozco desde hace mucho,

coincidimos mucho en muchas cosas

porque ella también tiene insomnio...,

me gusta mucho, la verdad.

No se lo..., no le voy a decir que no.

Pero no la conozco ni personalmente, ¿sabe?

O sea, no tengo..., no tengo a nadie.

-Vale, tranquilo.

-¡¿Cómo estás, campeón?!

-¿Que cómo estoy? ¿Cómo quieres que esté?

Acabo de hablar con Jon de la Cuesta,

el organizador de la "Gran Cachopada".

¿Le has pedido que la retrasen? Pero ¿tú estás mal de la cabeza?

-Cálmate, cálmate, macho. ¡No te vuelvas loco, campeón!

Escúchame, Jon nos conoce de sobra. Es que nos sigue de siempre.

Nos sigue de siempre.

Y ¿qué está pasando ahora? ¿Qué está pasando?

Que la "Gran Cachopada" cada vez tiene menos adeptos.

Con todo este rollo de la vida sana, el "Gentifud",

el come verde...

Y tienen que conseguir gente que les siga.

¡Les hace falta el gran duelo!

¿Por qué? ¡Porque nos necesitan! -¡Me, necesitan!

-Ya. Bueno, quiero decir, te necesitan, pero yo también compito

O sea que estamos los dos ahí, mano a mano.

¿Por qué? Porque el gran duelo hace falta.

¿Y qué pasa, eh?

Que está Vigalondo, ¿eh?

Y si no te presentas, ¿qué va a pasar? ¿Eh?

Que mañana Vigalondo está en las redes sociales

poniéndote de vuelta y media, rajándote vivo,

diciendo que eres un...,

un hippie comeflores, que eres un comeverde, que eres vegano.

-No, no, no. -¿Eso es lo que quieres?

-No.

-¿Cómo vais? ¿Te encuentras mejor? -Sí.

Bueno, os cuento: podría ser una pancreatitis.

Una inflamación del páncreas.

Pero para confirmarlo me gustaría hacer más pruebas; ¿de acuerdo?

-Vale. -Os tendré informados. A seguir bien.

-Gracias.

-¡Una pancreatitis! ¿Eso qué es?

¡Tú mañana te estás comiendo un caballo!

¿Qué lo quieres, con salsa de tomate o de queso?

-Pues la verdad es que me comía un caballo ahora mismo.

-Claro, pues ya está. Actitud ganadora.

Actitud ganadora, campeón.

A la noche siguiente Abraham,

el paciente que parece sufrir episodios de parálisis del sueño,

va a ser sometido a un estudio del sueño

que determinará qué le está ocurriendo exactamente.

-Perfecto.

Vale, Abraham.

Mira, lo único que tienes que hacer es dormir. ¿De acuerdo?

El ordenador irá monitorizando toda tu actividad cerebral,

tu ritmo cardiaco y respiratorio.

Si hay alguna alteración, sabremos de qué tipo es.

-Vale. Pero...,

pero lo vais a grabar, ¿no?

Lo digo por si aparecen fantasmas o algo parecido, no sé.

-Sí, sí, sí. Va a estar todo grabado.

Si aparece cualquier cosa, pues lo veremos. -Mm.

-Te quiero dar algunas indicaciones,

por si vuelves a sufrir otro episodio de inmovilidad.

Quiero que enfoques toda tu atención, únicamente en la respiración.

Que tengas paciencia y que guardes la calma.

No te puede pasar nada estás en el hospital,

te vamos a estar viendo en todo momento,

estaremos las dos, ¿de acuerdo?

Si todo eso, aun así falla, pues quiero que cuentes del uno al diez.

Lentamente en tu cabeza.

-Vale, pero ¿y si llego al diez y no me puedo mover? ¿Qué hago?

-Pues empiezas de nuevo. ¿De acuerdo? -¿Otra vez?

-Sí, sobre todo guardar la calma. -Vale.

¿Y si os hablo y no me escucháis, qué hago?

-Sí, sí. Te escuchamos.

Tienes un micro aquí, te estoy oyendo en todo momento y te estamos viendo.

Si necesitas cualquier cosa, pues lo dices.

-Vale. -Venga, descansa.

-Gracias.

Tras realizar a Sancho una ecografía

y considerar que la inflamación del páncreas

podía deberse a una obstrucción de las vías biliares,

el doctor Molina ha solicitado

que le realicen una resonancia magnética.

En la prueba realizada a Sancho,

se observa dilatación de las vías biliares y pancreáticas.

Por obstrucción de las conocidas comúnmente como piedras.

Esa inflamación del páncreas

irrita el nervio que estimula la contracción del diafragma

y es lo que causa el hipo.

-Pues si ya saben a qué se debía el hipo, entonces podrán curarme.

Así podemos llamar a la organización

y decirle que no hace falta que retrase la "Gran Cachopada".

-Tú ahora no te preocupes por eso, campeón, lo importante es tu salud.

-Pues claro que me preocupo.

Seguro que Vigalondo está poniendo quejas.

Además, yo no quiero ganar porque le dé más tiempo.

Quiero ganar con todas las de la ley. -A ver, chicos.

Las piedras no se tratan de forma inmediata.

Vamos a empezar con un tratamiento conservador:

analgésicos, reposo digestivo y sueroterapia.

Y te voy a dejar en observación.

-Pero doctor, si ya saben lo que tengo,

¿por qué no me operan directamente, me quitan las piedras del tirón?

-Una intervención quirúrgica no es ninguna broma.

Prefiero agotar todas las posibilidades

antes de meterte en un quirófano.

-Hazle caso al doctor, macho. Hazle caso.

Acuérdate del "Zampagallinas" de Móstoles.

Que es que le operaron de una apendicitis de nada,

y no ha vuelto a comer igual. -Eso sí es verdad.

-¿Qué tal está tu nieto, Mar? -Pues muy lindo, pero más travieso...

Es un bichito. -Parece que se está quedando dormido.

-Sí, a ver qué tal.

-¿Pedimos algo para cenar? -Por mí sí. ¿Qué quieres?

¿Pido algo? ¿Qué te apetece? -Sí. No lo sé, la verdad.

Tampoco tengo mucha hambre. -¿No?

-A ver...

No está despierto, ¿no?

-No. -¿Son pesadillas?

-Son pesadillas.

-Pero es que...

-¿Está rígido? Sí. A ver...

-Ahora, ahora, ahora. -Ahora.

-Ahora se acaba de despertar... -Los ojos...

-Está sufriendo un episodio de parálisis del sueño.

¡Corre, corre!

Ya estamos aquí, tranquilo.

-¿He tenido un ataque de pánico? -Sí.

-Pensaba que me daba un infarto. -Ya, ya, ya.

Tranquilo, te estábamos viendo.

-He contado del uno al diez, como, como me dijiste, pero no me...

no me podía mover.

Al final he hecho lo que me dijiste, contar más despacio. -Sí.

-Uno, dos, tres..., al final sí.

Me he podido mover, me...

-Ya está. -Qué mal se pasa, doctora.

-Ya, ya, lo sé, respira profundo, intenta tranquilizarte un poco. -Sí.

-Lo que ocurre, Abraham, es que esto confirma mis sospechas.

El electrocardiograma, la saturación de oxígeno en sangre

y el electroencefalograma son normales.

Es frecuente que la parálisis del sueño

la sufran personas que no duermen suficientes horas;

y especialmente las que tienen una mala calidad de sueño

o las que atraviesan una etapa estresante en su vida,

como por ejemplo la que está sufriendo nuestro paciente.

A pesar del tratamiento

que el doctor Molina le instauró a Sancho

para las piedras que le habían provocado una pancreatitis,

este no está mejorando.

-¡No vuelvas a mentirme más, por favor! ¿Eh?

-¡Pero que yo no te estoy mintiendo! -¡Que te largues!

¡No quiero volver a verte en mi vida, traidor! ¡Judas!

-¡Pero que lo he hecho por tu salud, macho! ¡Que es lo primero!

¡De verdad, que no podía dejar que te diera un pataplás!

-¡Lo que no podías dejar es que yo te ganara la "Gran Cachopada"!

-¡Pero que no sabes lo que estás diciendo! ¡Se te va la cabeza!

-Chicos: ¿Qué pasa? ¿A qué viene este jaleo?

-Siempre me has tenido envidia. Tú nunca has sido mi amigo.

Un Judas envidioso, eso es lo que eres.

-Se le ha ido la cabeza, me ha empezado a gritar,

estás sudando y yo creo que tiene fiebre, doctor.

-Déjeme que le explore. -Quiero que se vaya, doctor.

No quiero un traidor a mi lado. -Salva, por favor, espera fuera.

Y avisa a la primera enfermera que veas.

Ya está. Ya se ha ido. ¿Puedo explorarte?

¿Te duele aquí? -¡Ah, sí!

Sancho ha vuelto a hablar con el organizador de la competición

para pedirle disculpas por el retraso.

Y bueno. Se ha enterado de que..., de que le engañé.

Que no han retrasado la "Cachopada". Sé que no hice bien pero...

Era la única forma de dejar que los doctores le trataran.

Tiene motivos para enfadarse, pero no sé,

me ha dicho cosas muy feas, muy feas.

Perdonad, ¿eh?

¿Qué está pasando, doctor? -Salva, Salva, tranquilo. Tranquilo.

Hay que llevarlo a quirófano, ¿m? -Pero ¿es necesario operarlo?

-Sí. Ya sabes que yo he intentado evitarlo,

pero presenta taquicardia y fiebre alta.

Si no lo operamos ya,

y le eliminamos la obstrucción que tiene en las vías biliares,

podría morir.

Quédate por aquí. Luego te busco y te cuento cómo ha ido todo. ¿De acuerdo?

-Vale, vale, vale.

-La parálisis del sueño, pues...

no tiene nada que ver con fantasmas

ni con fenómenos paranormales ni viajes astrales.

Se debe a una mala calidad del sueño.

O a situaciones de estrés, como es tu caso.

¿Qué pasa? ¿No es lo que necesitabas escuchar, o...?

-No. Bueno... Sí, no sé.

Nada. Es que por un momento pensé que tenía fantasmas en casa. ¿Sabes?

-Pero ¿por qué? -Bueno. Pues porque...

sería la excusa perfecta para marcharme de allí.

-No necesitas una razón para marcharte de tu casa.

-Ya lo sé.

Es cierto que no necesito ninguna razón

para marcharme de mi casa, pero...

Mire: Te voy a contar algo que...,

que no he contado a nadie.

-Perdona, Mar.

¿Nos puedes dejar un momento? Gracias.

-Si necesita cualquier cosa, estoy fuera.

-Cuéntame.

-Pues que tengo miedo.

Tengo miedo a relacionarme con la gente.

Tengo miedo a relacionarme con el mundo,

tengo miedo a conocer a una chica, tengo miedo a quedar con ella,

tengo...

Tengo un montón de miedo a muchas cosas. ¿Sabes?

Y...

Y sé que si sigo así me voy a quedar solo,

y no me gustaría quedarme solo,

y voy por el camino.

No sé para qué te cuento estas cosas, la verdad.

Perdona, es que se me va... -Tranquilo.

No te preocupes, si...

Lo que estás diciendo tiene todo el sentido.

Sancho ha sido trasladado al quirófano

para hacerle una cirugía laparoscópica.

Deben de retirarle con urgencia

las piedras que tiene en las vías biliares, o podría morir.

-Salva, la operación ha sido un éxito.

-¿Sí? ¿Todo bien? -Está fuera de peligro, sí.

-¡Gracias, doctor! ¡Muchas gracias! -Y créeme.

Yo estoy suficientemente agradecido.

Vale, Salva, vale, vale, vale. En serio.

Suficiente. De verdad. -Perdón.

-Nada. -Perdón. Perdón.

¿Puedo ir a verlo ya? -Am... Me temo que no.

Voy a preguntarle primero a él.

Ten en cuenta que no eres familiar,

y lo último que dijo es que no quería verte.

-Ya. -Espera aquí, ¿vale? Y te cuento.

-Vale, vale. Espero.

Abraham, el paciente con parálisis del sueño,

se dispone a abandonar el hospital

tras haber sido sometido a un estudio del sueño,

que ha sido la clave para comprender su problema.

-Es que no es fácil coger todo tu pasado y lanzarlo por la borda.

-Pues no, la verdad es que no.

Hasta... Hasta yo mismo estoy impresionado de lo que voy a hacer.

Es que no quiero convertirme en un fantasma en mi propia vida.

Esa es la verdad. No quiero. Se acabó.

Acabo de llamar a la constructora

y les he dicho que voy a vender el piso.

Mira, tengo 40 años y estoy harto de no vivir.

De estar encerrado en casa todos los días.

Sin salir, no hacer nada. Se acabó.

Y la próxima llamada que voy a hacer va a ser a Rebeca,

porque quiero conocerla en persona.

Que ya va siendo hora.

-Que me alegro mucho, Abraham.

Tienes que volver al hospital, por favor.

Para que te demos algunas indicaciones

y que aprendas a regular el sueño.

¿Vale? -Vale.

Yo hago lo que tú me digas.

Yo vengo cuando...cuando haga falta, vamos.

-Vale. Haz un poco de deporte también, porque te ayudará.

Y nada de café o bebidas energéticas,

por lo menos tres horas antes de irte a dormir.

-Eh... ¿Tantas cosas? -No.

-Pero poco..., poco a poco. ¿Vale? Porque es...

-No, perdóname, que igual sí, es verdad,

que te estoy diciendo muchas cosas. -Todo es nuevo para mí, pero vamos.

Que yo hago... Yo hago lo que tú me digas.

Desde luego. -Nada. Ahora, pues eso.

Cuídate. Sobre todo cuídate, ya está.

-Que me has ayudado un montón. Que te lo agradezco mucho.

-Es mi trabajo.

-Pues nada, muchas gracias y nos vemos pronto.

Y a lo mejor hasta vengo acompañado. ¿Sabes?

-Vale, ya veremos. -Y con eso te lo digo todo.

Bueno. Pues chao. -Me alegro por ti.

-Muchos besos. -Chao.

El doctor Molina visita a Sancho, el paciente que llegó con hipo,

y al que finalmente ha habido que operar

por unas piedras en la vía biliar.

-Verás, te cuento, vas a seguir ingresado.

Queremos ver cómo evolucionas con el postoperatorio y con el tratamiento.

Con analgésicos, antibiótico y sueroterapia. ¿M?

Vas a empezar con una dieta muy baja en grasa.

Y tendrás que evitar el alcohol.

-O sea, vida nueva.

-Empezando por el ayuno de estos días.

-Todo son buenas noticias, ¿no?

-Bueno, depende de cómo lo mires.

Sé de muchos que estarían encantados con tener una nueva vida.

-Disculpe, doctor.

Gracias por salvarme. -No, por favor, es mi trabajo.

Lo que sí necesito que me digas es qué hacemos con Salva.

Porque está ahí fuera esperando

para que le diga si puede entrar o no a verte.

Si quieres puedo decirle que..., que vuelva más tarde, o...

O que se vaya.

Pero necesito que me digas algo,

porque este es capaz de quedarse ahí fuera día y noche.

Y eso es un problema.

-¿Por qué? ¿Ha hecho algo?

-Pues resulta que, desde que está por aquí,

se han acabado las porras en la cafetería.

Y resulta que a mí me gustan las porras para desayunar.

¡No, no, no, no! No me hace gracia. No te rías.

¿Qué le digo?

-Dígale que pase, por favor. -Hecho.

Ah, Sancho, ahora sin bromas, ¿eh?

Cuidado con las comidas.

Otro atracón como este y...

Es posible que no lo cuentes.

Ciertas competiciones de comida suponen muchos riesgos,

más allá del aumento de peso, los altos niveles de colesterol,

y los picos de presión sanguínea.

Los competidores pueden desarrollar, como en este caso, una apendicitis,

o incluso una parálisis estomacal.

Así que coman pero con moderación.

-Hola, campeón. ¿Cómo estás? -Hola.

El médico me ha dicho que...

Que ya puedes volver a comer y a beber.

Pero no a nivel de competición, pero bueno, poco a poco.

Para que el páncreas se pueda recuperar.

-Estoy leyendo una noticia superinteresante:

Al parecer, Vigalondo ha vuelto a ganar la "Gran Cachopada"

por quinto año consecutivo. -Lo sé.

No me presenté.

No. Tú siempre has sido el mejor. Y...

Y yo por ti solo siento admiración. Jamás podría sentir envidia.

-¿De verdad? -De verdad.

Me da mucha pena que no puedas seguir en la competición.

Sobre todo porque a ver quién le hace frente ahora al idiota de Vigalondo.

-Pues tú podrías.

Espera, ¿no te has presentado a la competición?

¿Por qué no te has presentado?

-Porque nosotros somos dos coches de carreras,

y llevamos los mismos kilómetros en el motor.

Y hoy te ha pasado a ti, pero mañana me podría pasar a mí.

-¿Y qué vamos a hacer ahora, Salva?

Comer fue lo que nos salvó en el instituto.

-No. No.

Lo que nos salvó en el instituto fue estar juntos.

-Ven aquí.

-Pero a ver, Ortega. Escúchame.

Si tú tienes un paciente que es capaz de vender su casa,

digo yo que tú puedes recular con Ainhoa, ¿no?

-No sé. Estoy totalmente bloqueada.

O sea, yo sé que...,

que hay cosas en la relación que no estaban bien.

Pero perderla por eso...

-¿Tú no estás exagerando un poco?

¿No puedes hablar con ella, y por lo menos intentar conseguir...?

No sé, cordialidad en el trabajo. -Pero es que esa es otra. ¿Sabes?

No me dirige la palabra.

Yo no le he hecho nada malo. No sé por qué no...

-Hola. -Hola. -Hola.

Que no me ha saludado. -Que sí, que te ha saludado, Ortega.

-Te ha saludado a ti. -No, a ver, Ortega.

Lo que pasa es que saludar dos veces es anticlimático.

-Venga, va... -Nadie saluda dos veces.

A ver, mira yo tuve una experiencia similar, ya lo sabes.

Cuando rompí con Rey, pues, inevitablemente,

las cosas, pues no sé, se distancian, y se vuelve una relación fría.

Pero luego, al cabo del tiempo,

fuimos hablando, reconciliándonos y...

Y llegamos a ser amigos.

-Yo no quiero ser su amiga.

Yo quiero estar con ella.

-Mira yo solo te puedo decir una cosa.

Y es que el ser humano es extraordinario.

-Gran frase, muy bien, muy bien.

Pues nada, para eso me voy a la biblioteca,

y me cojo un libro de autoayuda. -Ya.

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Centro médico - 21/02/18 (1)

21 feb 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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