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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 20/12/17 (2) - ver ahora
Transcripción completa

-Con permiso.

¡Natalia! -¡Marta!

-¿Cómo estás?

-Muy bien. -¡Ay, qué ilusión!

-¿Qué haces aquí?

-Pues nada, que me ha llamado Marina con el notición del embarazo...

-¡Qué bien!

-Y aquí estoy. Pero todavía no la he visto, ¿eh?

Porque está con pacientes. Oye, que te veo muy guapa. ¡Guapa!

-¿Quieres tomar algo? -Sí. Una manzanilla.

-Sí. Bueno, ¿y tú de dónde vienes?

-Pues de Noruega, de ver la aurora Boreal.

-¿Qué te parece? -¡Qué bien! Yo siempre he querido ir.

-¿Sí? Pues anímate.

Mira, ahorráis un poquito de dinero Fran y tú, y la verdad que,

si lo programas, no te sale nada, nada caro, ¿eh?

-Bueno.

-Oye, ¿y qué es de Fran, por cierto? -Pues ya, ya no estamos juntos.

-Pero ¿qué me dices?

-Sí. Lo siento, te traigo la manzanilla ya, ¿vale?

-Ay, qué pena. -No te preocupes.

-A Fran y a Marta les conocimos durante un viaje

por la campiña francesa.

Ella acababa de mudarse a vivir con su novio y andaba buscando trabajo.

Entonces, como yo sé que aquí en la cafetería

hay siempre mucho movimiento y eso digo:

"bueno, pues pásate por el hospital a preguntar", y aquí sigue.

Le tengo mucho cariño, ¿eh?

-Ahí tiene.

Lo siento, lo siento muchísimo.

-Señorita: a este paso acabamos antes con la vajilla

que con las enfermedades.

-Lo siento mucho. No..., no va a volver a ocurrir.

-Sí; también lo sintió la semana pasada con la bandeja.

Y ayer, cuando tiró mi café.

-Bueno, pero es que igual la manzanilla estaba demasiado caliente.

-Será eso.

Deje, deje. Deje eso.

Por cierto: la aurora Boreal se ve mejor desde Islandia.

-¿Y este quién es? ¡Menudo carácter! -El nuevo subdirector.

Y hoy está de buenas.

Yo desde..., desde que Fran y yo no estamos juntos, estoy torpe,

estoy despistada y, se me cae todo y...

-Pero vamos a ver,

¿tú no crees que igual tiene algo que ver lo de la mano?

¿Te ha visto algún médico?

-Yo no..., no me puedo arriesgar, Natalia, a que me echen de aquí.

-Ya. Pero, si yo te prometo que no te van a echar,

¿tú me prometes que hoy dejarás que te vea alguien?

-Tengo que recoger a este paciente ahí arriba...

-Juanjo, ¿qué pasa?

¡Que parece que has visto un fantasma!

-Pues casi, casi. Que pena... Zacil, Zacil está aquí. La de la comunidad.

-Ya Esa mujer es... Ya. La que te estafó, ¿no?

-Sí.

-Bueno, escúchame. Controla tus emociones, ¿vale?

Has avanzado muchísimo en todo este tiempo, así que no retrocedas.

¿De acuerdo?

Perdóname. ¡Vaya por Dios!

Se me ha olvidado que tengo una reunión con la Fundación Castelo.

Oye, que no me puedo quedar; contrólalo. ¿De acuerdo?

-Lo tengo controlado. -¿De acuerdo? Venga. Hasta ahora.

-Hola, Juanjo, ¡qué alegría verte! Estás energéticamente muy bien.

-Gracias. ¿Qué quieres? -Bueno, venía para hablar contigo.

Eh..., ¿te importa que tomemos algo?

-Tengo mucho trabajo que hacer y no tengo nada que hablar contigo.

Lo siento, discúlpame.

-Juanjo, por favor. Es muy importante, de verdad.

Serán solo cinco minutos. Te lo prometo.

La doctora Rey explora a Marta,

la camarera del hospital con temblores en la mano derecha.

Vale, Marta. ¿Y desde cuándo estás así?

-Pues un mes. Y en las piernas también. Un poco menos, pero también.

Y también noto que sudo muchísimo

y que me cuesta mucho dormir por las noches.

Pero bueno, que yo creo que eso es normal,

porque tengo mucha ansiedad y muchos nervios por la ruptura y...

Y así estoy.

Fran estaba de vacaciones en mi pueblo.

Nos conocimos, nos gustamos, él volvió aquí

y comenzamos una relación a distancia.

Mi familia no estaba de acuerdo pero yo lo dejé todo

y me vine aquí con él.

Y a los seis meses me dejó por su ex.

Y no voy a volver al pueblo.

Lo que sea por no escuchar a mi madre diciendo: "te lo dije".

Marta, pues te digo una cosa, no te preocupes lo más mínimo porque

cuando una relación mala se rompe, pues chica, otra buena vendrá.

Eso, eso. Será por hombres. -Sí, bueno, hombres...

-Oye, Mamá. Si no te importa, ¿podrías esperar fuera un momentito?

Es que ya, como que somos un montón aquí y además,

me estás mirando tanto la barriga

que me estás haciendo sentir un poquito incómoda.

-Bueno, hija, perdona; pero es que estoy impresionada.

No sabía que estabas de tanto, la verdad.

-Ya. -Bueno, Marta, ya luego te veo,

¿vale? -Gracias.

-Perdona a mi madre.

Es que lleva unos meses sin verme y claro, de repente...

-Nada. -¡Bum! El shock.

Vale. Pues ¿le tomamos la tensión?

Sí. Ahora mismo. Venga, gracias.

Vamos a ver.

Espera, espera, espera.

¡Tienes aquí unas manchas! -Sí.

-¿De hace poco?

¿Y las tienes aquí solamente?

-Y aquí también. -¿A ver?

A las manchas en la piel se las conoce como hiperpigmentación,

y las hay de muchos tipos y pueden ser provocadas por diferentes causas.

Puede ser por exposición al sol, por inflamación cutánea

o incluso por tener enfermedades hormonales.

Así que, si de repente

usted se encuentra alguna manchita nueva en la piel,

es importante que acuda al dermatólogo.

Vale.

A ver, Marta, tienes hiperreflexia. -¿Eh?

-Hiperrreflexia.

A ver, esto significa que el reflejo del tendón rotuliano

pues es mayor de lo que debería ser.

-¿Y eso es malo, muy malo o...?

-Bueno, digamos que depende de muchas causas.

-Marina, dime la verdad, por favor.

-A ver, tranquila. Tranquila, vale. Primero tenemos que hacer pruebas.

¿De acuerdo? -Vale.

-Pero sí que podría ser una alteración del cerebelo,

que es quien controla las funciones motoras...

-¿Qué? -A ver, Marta, escúchame, por favor.

O podría ser un síndrome parkinsoniano.

Pero escúchame. Marta, tranquila. -Pero ¿tan joven?

-Bueno, vamos a hacer pruebas, ¿vale? -Vale.

-Vamos a hacer pruebas. -Vale.

-Aunque es cierto que la enfermedad del Parkinson a

parece con más frecuencia entre los 40 y los 70 años,

también se han documentado casos entre gente más joven.

Lo que a veces ocurre es que,

como el Parkinson dificulta los movimientos y el habla,

en ocasiones se asocia erróneamente a la demencia senil.

-Me voy a morir. -¿Qué es eso, una broma?

-No. He tenido un sueño premonitorio.

Era la diosa Cali que me abrazaba y me decía que me quedaba poco tiempo.

Que ya sabía lo que tenía que hacer y que no perdiera el tiempo.

Por la mañana me desperté con un fuerte dolor en el costado.

Y desde entonces no se me ha quitado.

-Y todos esos rollos, esas películas, ¿por un sueño raro y por un lumbago?

-No. Me estoy muriendo, Juanjo.

Tengo que equilibrar mi karma,

pedir perdón a todas las personas que he podido hacer daño.

Por eso estoy aquí. Te fallé, Juanjo, te fallé.

Te pido disculpas de verdad.

-Mira, ese dolor, ¿te lo ha visto algún médico?

-Ya sabes que no creo en los médicos.

Yo no confío en la medicina tradicional,

al menos la de occidente.

Yo creo que el cuerpo y el alma pueden sanar por sí solos,

siempre y cuando haya una actitud, una voluntad de sanar.

Somos energía. Lo siento, no puedo seguir.

-¡Eeeh! ¡Ey! ¿Dónde vas, dónde vas? -¡Aaa!

-Tú no te vas de aquí hasta que no te vea un médico.

-Los médicos no pueden hacer nada por mí. El destino está escrito, Juanjo.

-¿Cómo que no pueden hacer nada por ti?

Hasta que no te vea un médico no te dejo que te vayas de aquí.

La última vez que viniste a este hospital te ayudaron mucho. Venga.

-¡Uf!

-Muy buenas.

Antes no me he presentado, perdone.

Soy Alberto Molina, el nuevo subdirector.

-Natalia Altalejos. -Encantado.

Y, si no me equivoco, es la madre de Marina.

Nuestra maravillosa jefa de Servicio de medicina Interna.

- Ya veo que ha estado muy atento en la cafetería.

-Bueno. ¿Le importa que me siente?

Y, por favor, tutéeme; que no soy tan mayor.

-Entonces me estás llamando mayor a mí.

-¡No, no, no, no!

Si le hablo de usted es solo por una cuestión de respeto, no de edad.

¿Ha conseguido hablar con Marina ya?

-Sí, sí. Ya he conseguido.

Por cierto, ¿no te parece que has estado..., no sé,

demasiado duro con Marta, la camarera?

-Bueno, solo le he dado un toque de atención

para hacer que este hospital

funcione de la mejor manera posible, eso es todo.

-Ya, pero es que..., no es una máquina.

La chica está pasando por un momento difícil

y es normal que cometa errores.

-Ya, pero entenderás que la torpeza y la hostelería...

no son muy compatibles.

-No es torpe.

Lo que pasa es que seguramente tenga algún problema de salud.

Precisamente mi hija la está atendiendo en estos momentos.

-Esto no lo sabía. Y ¿qué es lo que tiene?

-Pues todavía no se sabe.

Pero, pero es una compañera del hospital

y yo creo que se merece el apoyo de sus compañeros.

Mira, yo le pediría... -De tú, de tú. De tú.

-Bueno, te pediría, por favor,

que tuvieras un poquito de paciencia con ella. ¿Vale?

Dale un poquito de tiempo. -Cuenta con ello.

-Vale. Pues yo te lo agradezco.

-No hay de qué. Es parte de mi trabajo.

-A ver, Juanjo, que yo me encargo de ella, ¿vale?

Solamente espero que, que no tenga nada grave.

-Bien, muy bien.

-Te quería comentar una cosa.

A ver, he estado hablando con Javier, y nos tienes preocupados.

Y no me quiero meter ni en tu vida ni quiero agobiarte

ni nada por el estilo, ¿eh?

Pero nos tienes muy preocupados con todo esto.

-¡Qué va! No, no. Meteros en mi vida, agobiadme.

No vaya a ser que cometa otra locura.

Si tú o Blanco veis que me dejo engatusar de nuevo,

me metéis una colleja.

¿De acuerdo? -Colleja.

Anda, súbela a consulta. ¡Venga! Venga.

Después de realizarle una radiografía de tórax a Marta,

la doctora Rey completa el estudio con un TAC craneal.

Tras haber realizado las pruebas a Marta,

de momento no podemos descartar que lo que le ocurre sea Parkinson.

Pero lo que sí que podemos asegurar

es que sufre un síndrome rígido acinético.

Es decir, que por alguna razón,

tiene una disminución del movimiento muscular voluntario.

Ya tengo los resultados y no hemos encontrado nada fuera de lo normal.

-¿Ah, no? -No.

-Pues yo no sé si son los nervios, pero..., yo cada vez tiemblo más.

Sí, mira. Ahora, cuando pasábamos a la consulta,

le ha fallado la pierna y he tenido que ayudarle; casi se cae.

¿Ah, sí? Sí.

Vale. Pues mira, Marta.

Lo que voy a hacer es que te voy a administrar levodopa,

que es el tratamiento que se utiliza para los enfermos de Parkinson.

Y si vemos que no mejoras, es que no lo tienes.

-Vale. -¿Vale?

-Bueno...

Pues voy a necesitar ingresarte.

-No. Y... ¿y la cafetería qué hago? Mujer, tú por eso no te preocupes.

De verdad... tus compañeros te van a cubrir seguro.

Es que es necesario. ¿Vale?

-Vale.

-¿Quieres que avisemos a algún familiar o a alguien?

-No. No, no, no, no.

Pero voy a ir a la cafetería y lo explico yo en persona, ¿vale?

-Sí; por supuesto. -Vale.

Venga. ¡Pff, madre mía!

Vivo con otras cinco personas y pago la habitación con lo que gano aquí.

Si me despiden voy a tener que volver al pueblo y no quiero.

Mi madre nunca me apoyó.

Me dijo que iba a arrepentirme y que...

Soy idiota.

-Bueno...

Zacil describe a la doctora Romero ese dolor sordo

que siente en la región lumbar desde hace diez días.

A ver: el dolor ¿se irradia hacia los dos lados o se queda en uno?

-A los dos, sí. -Vale.

Y dime: ¿duele más en reposo, cuando estás en movimiento...?

-Cuando estoy quieta también me duele.

Y por las noches se hace como más profundo.

O cuando me despierto por la mañana.

En principio no parece un dolor muscular.

Parece un dolor inflamatorio.

-¿Cómo está Juanjo, está bien?

-A ver, vamos a tomar la temperatura...

Vale. No tienes fiebre, ¿eh? A ver.

¿La orina es normal, cuando vas al baño es todo normal?

-Bueno. Un poco más oscura últimamente, sí.

-¿Algún familiar que tenga problemas de riñón?

-Pues a esa pregunta no te puedo contestar,

porque no conocí a mis padres.

Es una larga historia.

-Bueno. ¿Algún antecedente que deba saber?

-Bueno, no como..., no como carbohidratos

desde que me descubrieron

lo de la borrachera de las patatas fritas aquí, en este centro, sí.

-Es lo malo de venir aquí, que siempre te encuentran algo.

-Hace tiempo tratamos a Zacil porque vino con un síndrome bastante raro,

que se conoce como el síndrome de autodestilación,

o borrachera de patatas.

Y se caracteriza porque el organismo lo que hace

es transformar en alcohol todos los carbohidratos que ingiere.

Ahora mismo lo importante es descubrir

qué es lo que te está ocurriendo, ¿vale?

Si te puedes... A ver. -¡Ah!

¡Uf! -Vale. Duele, ¿no?

-Sí. ¡Uf!

-No parece una contractura.

Lo que parece es un problema renal, ¿de acuerdo?

Pero tengo que hacer pruebas.

Por los síntomas que presenta Zacil,

no podemos descartar un cólico nefrítico.

Así que lo que le vamos a hacer son análisis de sangre y de orina

y mientras tenemos los resultados,

vamos a hacer una radiografía para ver si tiene cálculos en el riñón.

Pues no hay cálculos, ¿eh?, en los riñones.

Así que tenemos que descartar un cólico nefrítico.

De todas formas no creo que tarden mucho los resultados de los análisis.

Vale. A ver este...

-No te creo. -Que sí, que sí.

Que tenías que haberla visto de pequeña bailando hip-hop.

Es que le volvía loca.

-Con lo seria que parece. -Sí, fíjate. ¿Quién lo iba a decir?

-Mírala.

Marina. ¿Cómo está Marta?

-Pues nada, acabo de hacerle las pruebas

y todo parece indicar que se trata de Parkinson.

Así que nada, le voy a poner en tratamiento

y a ver cómo reacciona.

Marina, ¿tú no crees que deberías descansar un poquito?

-Sí. Yo estoy completamente de acuerdo con tu madre.

Es más, yo me quedo con Marta, ¿vale?

No quiero que mi jefa de Servicio se enferme.

-No. De verdad. Estoy un poco cansada, pero bien.

No, no hace falta.

-No. No me has entendido. No es una opción.

Te lo digo como subdirector.

Yo me quedo con Marta y tú te vas con tu madre a descansar un poco.

Luego os veo.

-¿Te quejarás tú de jefe, eh?

-¿Qué?

Mira, mamá. No me hagas hablar, no me hagas hablar...

-La doctora Romero ya tiene los resultados

de la analítica de orina y sangre de Zacil,

y ha encontrado un valor preocupante.

-Los de orina son normales,

pero en cambio los de sangre dan unos niveles altos en creatinina.

Y esto nos está indicando una insuficiencia renal.

-Puede bautizarlo como quiera. Pero yo sé lo que vi en mi sueño.

Mi tiempo se está acabando.

-A ver, Zacil, no nos tenemos que poner en lo peor.

Es decir, ahora mismo te tenemos que ingresar y hacer un estudio completo.

-Yo no puedo quedarme aquí, metida en una cama,

con todo lo que tengo que hacer.

Mi tiempo se acaba.

-Bueno, pues yo te digo una cosa, si quieres el alta voluntaria,

desde luego no es bajo mi consentimiento, ¿eh?

Tu situación es grave, no sé si eres consciente.

-Yo no puedo. Yo... ¡Aaay!

-Zacil, vamos a ver, estás grave. ¿De acuerdo?

Tenemos que ingresarte.

Y si quieres el alta voluntaria,

desde luego es en contra de mi criterio, ¿de acuerdo?

-Sí... Así no puedo hacer mucho.

-Por eso.

-Zacil, ¿Qué haces aquí? Me han dicho que estabas fuera.

Venga, que te voy a llevar a tu habitación.

-Lo he pensado mejor, Juanjo.

Si me dan algo más fuerte para el dolor,

no hace falta que me quede, ¿no?

-Lo que no puedes hacer es jugar con tu salud.

-Mira, yo no puedo perder el tiempo, Juanjo.

De verdad, tengo muchísimas personas a las que pedir perdón,

muchos círculos que cerrar.

-No puedes perder la batalla.

Tú siempre me has dicho que lo imposible es mental.

Así que todo es posible.

¿Por qué no confiar en la vida?

Venga, siéntate.

A pesar de recibir el tratamiento para el Parkinson,

Marta se encuentra cada vez peor.

Ha venido antes el doctor Molina a ponerme el tratamiento.

Es más seco... -¿Molina?

-Mm. -¿Y qué os pasa a todos con Molina?

Bueno, la verdad que contigo en la cafetería

no es que estuviera muy bien, que digamos.

Pero bueno, a mí me parece un tío muy interesante.

-Tú tienes unos gustos tan raros...

Natalia, gracias por quedarte aquí a cuidar de mí.

Mientras me meten la cosa esta en el cuerpo.

Así no estoy tan sola.

-A ver, Marta. Pero ¿por qué no quieres avisar a tus padres?

-Ya te lo he dicho. Porque no querían que me viniera aquí con Fran.

Que si me iba a arrepentir, que si iba a salir mal...

Y yo no le voy a dar la razón.

-Mira, Marta. Las madres somos muy cabezotas.

Yo lo reconozco. Es que queremos lo mejor para nuestros hijos.

Y yo lo que te pido es que no seas tú igual de cabezota.

Si, si te alejas de tus padres,

lo que va a pasar es que al final te vas a arrepentir.

Y lo peor que puedes hacer es alejarte de tu madre.

Es lo peor que puede pasar para una madre y una hija.

-Hola. -Hola.

-Hola, mamá.

¿Qué tal..., qué tal estás, Marta?

-Muy mal. Tengo el estómago fatal y náuseas.

-¿Sí? -Mm.

-Vale. Vamos a echar un vistazo, ¿de acuerdo?

-Vale.

-Las náuseas son consecuencia de la levodopa.

Además, durante la exploración, ha vomitado

y he visto cómo todavía continuaba con los temblores.

Así que, evidentemente, el tratamiento no le ha hecho efecto

y por lo tanto no se trata de Parkinson.

Con lo cual, vamos a hacerle ahora una resonancia magnética,

a ver si nos aporta alguna nueva pista.

Finalmente Zacil es ingresada

con un tratamiento de analgésicos para disminuir el dolor.

-¡Ay, no puedo más, de verdad!

Con este dolor estoy pagando mis errores. Es mi karma.

-Hola. -Hola, Natalia.

¿Podrías darle una medicación más fuerte?

Es que le ha subido el dolor. -Sí, por favor. Esto es insoportable.

Y esta noche me ha despertado.

Lo bueno es que me saca de mis pesadillas.

-¿Podrías echarte hacia alante, por favor?

-¡Ay! -Así.

-Bueno. Pues está claro que hay un problema renal

y hay que hacer una ecografía abdominal, ¿vale?

-Sí. Yo me encargo.

-Em... Sal un segundito. Tengo que hablar contigo.

-Ahora vuelvo, ¿eh? Ahora vuelvo.

-Vamos a ver, ¿no nos dijiste a Blanco y a mí que cuidáramos de ti?

Estás bajando la guardia, Juanjo.

-Tranquila, tengo la situación controlada.

-¿Ah, sí?

-Sí. Yo también tenía la mosca detrás de la oreja.

Pero está claro que el tiempo lo transforma todo.

Y la Zacil de ahora no es la de antes.

Y lo más importante, yo no soy como antes, estoy más curtido.

-¿Sí? Vamos a ver, esta mujer te llenaba de promesas

que nunca ha cumplido.

Y ahora ha cambiado la táctica.

¡Tú no te das cuenta! Ahora mismo quiere dar ¡pena!

-¿Pena? -¡Sí!

-Pero ¿por qué todo el mundo me toma por tonto?

Una cosa es ser precavido

y otra cosa es no ayudar a alguien que lo está pasando mal.

Nuestro trabajo consiste en ayudar.

-Que sí. Pero aquí hay mucha gente que la puede ayudar.

O sea, si estás a su lado es porque tú quieres.

Así que sepárate de ella.

-Voy a ver cómo está. -¡Juanjo!

Los llevas al laboratorio.

¡Natalia!

Oye, ¿ya le han hecho la resonancia a Marta?

Pues mira, ahora mismo están en ello, ¿eh?

Por cierto, te quería comentar que es un detalle por tu parte

que estés viniendo al hospital para hacerle compañía, ¿eh?

-No. Es que me da una pena verla tan sola...

Bueno, de todos modos yo aprovecho para ver a mi hija, ¿eh?

Eso está bien.

Pero la verdad es que sí, Marta está muy sola.

Y encima la historia esta que tiene con su madre, de verdad,

me da una rabia...

Mira que le he dicho veces,

por favor, intentad acercaros y encontraros otra vez.

Pero no hay forma.

Y yo, por más que pienso qué puedo hacer para que se reconcilien,

es que no.

Ya. No lo encuentro.

Oye, y ¿tú sabes si Marta tiene todas sus cosas en la habitación?

Sí, claro.

Mira, ¿y si le coges el móvil y buscas el teléfono de su madre?

No, Natalia. Perdona, pero yo no puedo hacer eso.

Tenemos totalmente prohibido tocar las pertenencias de los pacientes.

Pues en menudo lío me metería. Ya, ya.

No puede ser. Ya. Pero yo..., yo no trabajo aquí.

-¡Aa! -Tranquila...

Bueno, creo que ya sé cuál es la causa de la insuficiencia renal.

Creo que Zacil tiene poliquistosis renal.

Esto es un trastorno que se transmite de padres a hijos

y se caracteriza por el aumento de dicho órgano,

ya que se producen numerosos quistes en su interior.

De todas formas he pedido hacerle una urografía intravenosa

y es lo que voy a chequear.

Perdonadme.

Bueno pues...

A ver, no sé si lo verás desde ahí, ¿lo ves?

-Sí.

-A ver, eso de ahí son los riñones, ¿de acuerdo?

Están aumentados en tamaño porque hay diferentes quistes.

¿Lo ves? Esas manchitas...

Lo único que en el derecho hay muchísimos más quistes.

De ahí el dolor que tienes.

Así que lo que presentas es, bueno, poliquistosis.

Si la puedes subir, por favor, a la habitación... Gracias.

La doctora Romero aplica un tratamiento de sueros

y analgésicos,

gracias al cual el dolor de Zacil mejora de forma significativa.

A pesar de ello,

la insuficiencia renal de la paciente sigue empeorando.

Hola, Zacil. -Hola.

-Bueno, tengo ya los resultados,

y lo que indican efectivamente es que tienes una poliquistosis avanzada.

De ahí la insuficiencia renal crónica.

De todas formas esto no es de ahora, ¿eh? Esto es de hace tiempo.

Así que, si hubieses venido antes por aquí, lo habríamos detectado.

-Las cosas suceden como han de suceder.

-A ver, te vamos a dar el alta

y tendrás que venir tres veces por semana a hemodiálisis, ¿de acuerdo?

Además te vamos a incluir en la lista de trasplantes.

-Gracias, doctora.

Está haciendo por mí más de lo que debería.

-No. Estoy haciendo mi trabajo.

Hasta luego. -Hasta luego.

Tras realizarle una resonancia magnética a Marta,

la doctora Rey ha encontrado algo

que podría ser clave para el diagnóstico.

Vale. Vamos a sacarla.

Todo apunta a que Marta padece la enfermedad de Wilson.

Es un trastorno que provoca un aumento de cobre en los tejidos,

acumulándose en órganos como el hígado, los riñones,

los ojos e incluso el cerebro.

Lamentablemente, sin tratamiento, estos órganos dejarían de funcionar.

Así que ahora le vamos a realizar una biopsia hepática para confirmarlo

-Marina, ¿qué tal está la camarera? -¿La camarera?

Pues Marta no tiene Parkinson al final.

Así que nada, le tengo que hacer una biopsia hepática.

-Vale.

Bueno, en cualquier caso habrá que avisar a cafetería

para que vayan haciendo entrevistas.

-Oye, tú, ¿tú me puedes explicar por qué eres tan sumamente frío?

-No es ser frío, es ser operativo.

Mira, siento mucho si la chica está mal.

Pero, si no se va a reincorporar, habrá que buscar a otra persona, ¿no?

-Oye, ya que te veo,

me gustaría que me explicases por qué estás siendo tan, tan,

tan simpático con mi madre.

Te lo comento básicamente porque me da la sensación de que,

cuando eres simpático con una persona

es porque, o quieres algo, o buscas algo.

-Solo pretendía facilitar las cosas.

Y bueno, que nunca está de más saber algún dato familiar

de los empleados de tu hospital.

Y por cierto, un dato curioso, saber que tu jefa de Servicio...

no se lleva muy bien con su familia.

-¿Disculpa?

Mira... Mira, Molina.

Te agradezco muchísimo, ¿vale? Que te hayas hecho cargo de Marta.

Pero en mis asuntos familiares, ni se te ocurra meterte. ¿Estamos?

¿Qué haces?

¿Qué haces? -Tomo nota.

-Si quieres te ayudo en la búsqueda de esas amistades

con las que quieres hacer las paces.

-Te lo agradezco mucho, Juanjo.

Pero esto es una cosa que tengo que hacer sola.

Ya has hecho mucho por mí.

Ahora tengo que atar cabos para no llevarme deudas kármicas

a mi siguiente plano de existencia.

-¡Aaay, que no te vas a morir!

Que te has equivocado otras muchas veces.

Que la interpretación de ese sueño a lo mejor no es verdad.

Ya verás como pronto encuentras un donante.

-Gracias, Juanjo.

Cuando la doctora Romero incluye a Zacil

en la lista de espera de trasplantes,

sucede algo inesperado.

Ya han denegado la solicitud de Zacil.

-¿Por qué?

-Porque figura en los registros como alcohólica.

-Se referirán a su juventud.

Yo sé que ella ha abusado de ciertas sustancias,

pero de chavales todos hemos hecho locuras.

-Juanjo. A ver, su alcoholismo es muy reciente

y sabes lo que eso significa, ¿no?

Venga, te dejo.

Las personas que han abusado del alcohol

o también de sustancias nocivas,

pueden ser excluidas de la lista de trasplantes.

Así que, una razón más para llevar una vida saludable, equilibrada

y por supuesto sin excesos.

Tanto la biopsia hepática como la ecografía abdominal

han confirmado las sospechas de la doctora Rey.

Marta padece la enfermedad de Wilson.

¿Y..., y eso tiene cura?

-No tiene cura. Pero... A ver.

Marta, tranquila, mujer. Tranquila.

Escúchame. Mira, vamos a hacer una cosa, ¿vale?

Te vamos a poner un tratamiento, a base de medicamentos,

y vas a hacer una dieta que sea baja en alimentos ricos en cobre, ¿vale?

Y de esta forma lo vamos a ir paliando.

-Vale. -¿Ok?

Y podemos barajar la opción de hacerte un trasplante hepático.

-¿Y esto se me va a quitar, el temblor?

-No lo sabemos, Marta. No...

-¿Y qué voy a hacer ahora con mi vida?

-Yo creo que tenías que regresar con tus padres, de verdad.

-Seguro que siguen enfadados conmigo.

Marta, escúchame. Son tus padres y estás enferma.

Te aseguro que no te van a dejar sola, de verdad.

Vale.

-Mira, igual te enfadas conmigo, ¿vale?

Pero he llamado a tu madre, le he dicho que estás ingresada...

-¿Ah, sí? -Y que esta tarde vienen a por ti.

-"Muchas gracias por avisarnos.

Marta es lo que más queremos en este mundo. Llegaremos por la tarde".

¡Gracias, gracias de verdad, gracias! Gracias.

Muchas gracias por cuidar de mí, de verdad; gracias.

Gracias.

-He pasado una época bastante oscura.

La comunidad se estaba desintegrando y yo me quedaba cada vez más sola.

Me refugié en el alcohol y en algunas sustancias, en algunas drogas.

Al principio me decía a mí misma

que consumía para realizar esos viajes espirituales.

Pero me di cuenta de que estaba atrapada.

Estaba muy perdida.

Hasta que tuve ese sueño revelador.

¡Por fin sentí que tenía un propósito en esta vida! aunque fuese el último.

-La lista de trasplantes no es el único modo de conseguir una donación.

También puede ser a través de algún familiar.

¿No tienes alguno cercano? -No.

Cuando era muy joven descubrí que mis padres

me habían comprado de forma ilegal.

Salí de esa casa,

rompí lazos con ellos para encontrar a mi auténtica familia.

Nunca lo conseguí. Pero pude crear una familia desde cero.

¡Esto era lo que significaba para mí la comunidad!

Mi familia, mis niños, mis amigos...

¡Ah!

-¡Eeey! ¿Qué pasa? ¿Te vuelve a doler?

A ver... -¡Ah!

-Te ha subido la fiebre. Hay que volver al hospital.

La Doctora Romero ordena una analítica de sangre

con la esperanza de hallar en ella la causa de la recaída de Zacil.

¿Qué tal? -Bueno...

-Tengo los resultados de los análisis y veo que tienes leucocitosis,

la PCR elevada...

Esto podría indicar que a lo mejor algún quiste se ha infectado.

De todas formas, para confirmarlo, vamos a hacer una nueva ecografía.

Y también veo que la creatinina está aumentando

y además significativamente. Así que...,

Bueno, va a ser necesario un trasplante.

-¿Me puede dejar un momento a solas con Juanjo?

-Venga; hasta luego.

-Te lo dije, lo soñé.

Estoy recogiendo lo que he sembrado.

Juanjo, necesito tu perdón para poder irme en paz.

-No, no. No hace falta ningún perdón.

Yo no sé tú si te lo creías.

Pero cuando nos hablabas del poder de la mente y de confiar y todo esto,

yo me lo creía como un tonto.

-Sí. Yo también me lo creía. Pero estaba equivocada.

Ya sé algo de mis verdaderos padres.

Que me han dejado en herencia unos riñones problemáticos.

-Aquí me tienes para lo que haga falta.

-Oye, Mamá, que me parece que es muy bonito

lo que habéis hecho Clara y tú por Marta.

-Ya. Es que me daba mucha pena ver cómo Marta

se estaba separando de sus padres.

-Ya. Como papá y tú, ¿no?

Sí, a ver, no me mires así, porque, desde que habéis llegado,

estáis jugando al ratón y al gato.

Vamos, es que me apuesto el cuello

a que ni siquiera estáis durmiendo juntos en la autocaravana. ¿A que no?

-Pues no. Tu padre está en la autocaravana,

pero yo me estoy quedando en casa de una amiga.

-¿Y se puede saber qué os pasa?

-Pues todo y nada. Si en realidad estamos bien, ¿eh?

Lo que pasa que nos hemos dado un tiempo.

Vamos, que no es definitivo, te quiero decir.

-¿Y cuándo pensabais decírmelo?

¿Y qué se supone que vais a hacer ahora?

¿Me vais a estar viendo por turnos?

-No. Precisamente he hablado con tu padre.

Y te queríamos proponer irnos a vivir contigo

hasta después de que nazca el niño.

-¿A vivir conmigo? ¡¿A vivir conmigo?!

-Sí.

-Bueno. Pero ¿Y qué significa esto,

que os vais a dar una tregua o qué?

-Bueno, si lo quieres ver así...

Pero bueno, que ahora mira, Marina, lo más importante de todo

es que estemos todos pendientes del bebé.

De esa cosita que llevas ahí dentro.

-¿Seguro que os vais a poder venir papá y tú, estando así,

con, con estos problemas?

-Depende.

¿Tu sofá es cómodo? -Sí. Es bastante cómodo.

-Pues entonces ningún problema. Tu padre va a dormir como un rey.

-Anda, venga... ¡Ayy!

-Perdona. -Sí, dime.

-¿Tú sabes cuál es el procedimiento para donar un riñón?

-Sí. ¿Quieres la información? -Pues sí.

-Espera un momento.

Bueno, pues no detecto ninguna anomalía a la palpación.

De momento todo apunta a un problema gástrico.

Se ven unas manchas blanquecinas en la parte intermedia del esófago,

que a primera vista podrían ser candidiasis.

La última vez que estuvo aquí en el hospital,

se le diagnosticó una candidiasis esofágica.

Algo me dice que este caso es de tu especialidad, ¿eh?

Sobre todo es que ella piensa que yo he pillado algo por ahí.

-Es que la candidiasis no se pilla leyendo en casa.

Ya estamos con el famoso grupo de desintoxicación, ¿no?

De verdad, qué pesaditos estáis todos.

Yo no me voy a meter en lo que debes o no debes de hacer.

¡Precisamente por esto es por lo que no quería ir al famoso grupo!

Para no ser la comidilla de cualquiera.

¡Ah, ah, oh!

-Tendrás que quedarte ingresado, ¿vale?

Para hacer una serie de pruebas...

Tu padre tiene que estar muy orgulloso, ¿no?

De tener un artista en casa, jo.

Bueno, tampoco me hace mucho caso.

-En eso tienes razón, dibuja muy bien.

Pero el problema no es ese. ¿Sabes cuál es?

¿Cuál? Que no se centra, no hay manera.

Puede que tengas meningitis. Vendrán en un rato a moverte a aislamiento.

¿Entiendes lo que te digo, Ramón?

¡Adrenalina a la 314!

Marta, ¿este soy yo?

¡Pues me encanta!

Te ha quedado muy bien.

  • Centro médico - 20/12/17 (2)

Centro médico - 20/12/17 (2)

20 dic 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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  1. E

    Porqué sólo se ve 17 minutos y casi todo la principio son anuncios?

    21 dic 2017