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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 19/10/17 (2) - ver ahora
Transcripción completa

- Hola, Silvia. - ¿Qué tal, Aura?

Aura acude al hospital para recibir los resultados de los análisis

que darán datos sobre el estado de la leucemia que padece,

y la efectividad de su ya tercer ciclo de quimioterapia.

- ¿Qué tal? ¿Qué te parece el pañuelo que traigo, eh?

- Aura, estás preciosa, con y sin pañuelo.

- Bueno. Bueno. Esto es un poco horrible, pero...

¿Qué quieres que te diga?

Para llevar a la nena a la guardería no me hace falta más, ¿verdad?

- Tu niña es un encanto, ¿eh? - Sí.

- Siempre que está aquí, está tan tranquilita o dormida.

- Parece que sabe que estamos aquí y tiene que estar tranquila.

Oye, ¿y qué tal? ¿Qué tal está Aníbal?

- Bien. Bien, como ya sabes lo pasamos fatal con el trasplante,

pero ahora, por suerte, ya está bien y estamos muy contentos.

- Me alegro mucho.

- Muchas gracias. - Qué bien.

- Aura, ya tengo los resultados de tu último ciclo de quimioterapia.

Me los entregó el oncólogo, y... no ha ido lo bien que esperábamos.

Hay varios parámetros en los análisis de sangre de Aura

que indican que el ciclo de quimioterapia no ha sido efectivo.

Como el aumento de los glóbulos blancos cancerígenos,

el descenso de los glóbulos rojos y el descenso de plaquetas.

- ¿Y qué pronóstico ha dado?

- Ahora mismo, tu tipo de leucemia tiene mal pronóstico.

- Y específicamente, ¿cómo es de malo?

- Muy mal pronóstico.

O hay un cambio realmente sorprendente en la efectividad

de la quimioterapia, o...

(Llanto del bebé)

¿Y qué procedimientos vamos a seguir ahora?

- Ahora nuestro objetivo es que te encuentres lo mejor posible.

Vamos a seguir cuidándote. - Mm...

- Y de eso se encargará Pepa.

Que, como ya sabes, es maravillosa en cuidados paliativos.

Además, en esta situación,

también es importante que te sientas lo más arropada posible

por tu entorno, por tu familia y por tus amigos.

- Bueno, mis padres murieron hace unos años y...

Y mi ex está mucho mejor cuanto más lejos.

De todas maneras tengo un buen equipo de amigos que...,

que me apoya diariamente y que está conmigo y... y sabe todo.

Pero, en cualquier caso, yo ahora prefiero afrontar esto sola.

Y... ¿Y de cuánto tiempo estamos hablando? Porque...

Porque yo necesito preparar cosas para mi niña cuando yo no esté.

¿Sabes? - Es una pregunta muy complicada.

- Porque... no te lo puedo decir con exactitud,

Pero según los estudios, alrededor de unos siete u ocho meses.

- ¡Ah! Vaya, no, no, que...

Que es mucho más tiempo de lo que yo pensaba.

Ay, no sé, es que me siento

como si me hubiera tocado la lotería ahora mismo.

- Por favor, ¿se aparta? ¿Nos deja pasar?

- ¿Qué creen ustedes que le ha pasado?

- Apártese, por favor. Déjenos trabajar, por favor.

- Las hermanitas de la residencia en la que vive...

- ¿Papá? - Y se ve que ha tenido un bajón.

- ¿Es tu padre? - Sí. ¿Qué haces aquí?

- Es que trabaja en la residencia. - ¿Qué le ha pasado al paciente?

- Le ha dado un síncope y presenta una ligera hipotensión.

También 99% de saturación de oxígeno y no tiene fiebre.

- Vamos para dentro, por favor... - Vamos.

- Papá, ¿estás bien, tú? - Sí, sí, sí, yo muy bien.

- ¿Seguro? Vale. - Sí. - Vale, vale. Vamos, por favor.

- Cuando una persona sufre un síncope o un desmayo,

hay varias cosas que se pueden hacer antes de que llegue la ayuda médica.

Lo primero sería intentar aflojar las ropas que estén más apretadas,

acostar a esa persona

en un espacio que esté más o menos fresco, tranquilo y despejado,

y otra de las cosas que podemos hacer es elevar las piernas

por encima del nivel del corazón.

- Vale, ay... Ya está.

Gracias, Javi y Ángel. Gracias. Sí, Paula. Quédate.

¿Habías tenido estos desmayos antes, Fran?

- Yo le he notado así todo el día, como mareado.

- Papá, lo siento, pero es que ya sabes que no puedes estar aquí.

- No, no, no, no. Déjelo, que se quede.

Pero si D. Julián es el que me ha auxiliado

y ha llamado a la ambulancia. - Yo..., yo no he hecho nada.

- La verdad es que este hombre siempre me había parecido

a mí un poco rollo, un plasta.

Más pesado... Si es que en la residencia no lo aguanta nadie.

Pero desde hoy... Desde hoy le veo con otros ojos.

Sí que me ha salvado la vida. D. Julián para mí es un héroe.

Que no, hombre, que no sea usted modesto. Que sí, que me ha ayudado.

Que casi me ha salvado la vida.

- De verdad, que no, yo no he hecho nada.

- Que le tenían que hacer el reportaje a él.

- Ay, no, por Dios.

- Papá, gracias por todo, pero...

(Teléfono)

- Espera, que me llaman por teléfono. - Vale. - Hasta luego, D. Julián.

- Volvemos. Eh... ¿Habías tenido antes estos síncopes, estos desmayos?

- Sí. Sí, hace un par de días me dio uno.

Y luego estuve así, como mareado y un poco flojo.

Y sudando a chorros.

- ¿Y por qué no vino antes al hospital?

- Porque había un problema con la caldera de la residencia.

Y es que, si no voy a trabajar y falto allí,

pues el jefe me quita sueldo. - A ver...

- Que ya sabe usted cómo son las cosas

de la microeconomía moderna esa.

- Fran, perdona. Mírame... - Mm.

- ¿Estás diagnosticado de algo?

- Uh. De un montón de cosas. Eh..., cardiopatía isquémica,

estenosis aórtica y hace tres años me hicieron un baipás gástrico.

Porque yo era obeso, ¿sabe? - Mm...

- Ya ve usted, toda la vida con el complejo, con el complejo,

y al final, tipín que se me ha quedado.

Y... Y bueno. El baipás se me complicó.

- Ajá...

- Con un sangrado en la parte que me quedaba del estómago.

Y... Y hace tres meses, me operaron de una hernia abdominal.

- Sí... - Y luego me quitaron la vesícula.

Y de remate, los anticoagulantes que me estoy tomando para lo del corazón.

- Vaya. Voy a necesitar su historial, por favor.

- Pues pídalo en fascículos, que le va a hacer falta.

- Vale. Voy a auscultarte. - Muy bien.

- La exploración cardiopulmonar y la neurológica,

así como la palpación abdominal que le he hecho a Fran,

no han mostrado ningún dato de interés.

Un desmayo no es preocupante.

Pero, dada su repetición y los antecedentes del paciente,

puede haber alguna causa detrás que lo está provocando.

Por eso voy a hacerle varias pruebas,

a ver si me proporcionan alguna pista.

- Clara.- Dime.

- Quiero hablar contigo un momento. Ah, sí. Dime.

- Pues nada. Que entre las enfermeras ya se empieza a hablar de elecciones.

Ah. Bueno, pues tampoco me sorprende mucho, la verdad.- Ya.

Pero de cualquier manera me da lo mismo.

Porque yo voy a defender mi proyecto,

y no pienso echarme para atrás en ningún momento,

por presiones de nada y de nadie. Y ya está.

Me parece bien.

Y ¿sabes ya quién... quién hay de candidata, o...?

Nuria Fuentes.

Mm... Cómo no. Ya. ¿Y sabes qué piensa Elsa, de todo esto?

Pues... Mira. ¿Por qué no hablas con ella?

Elsa. Escucha un momento, que tengo que hablar contigo.

Estoy un poco liada ahora.

Escúchame, no sigas por el camino de pasarme por encima.

Te lo pido por favor y mucho menos, conspirar contra mí.

¿Conspirar? Es una palabra muy fuerte, mamá.

Aquí, eres una compañera, como cualquier otra. Y nada más.

Pero ¿tú te crees que yo me chupo el dedo? ¿Eh?

Sé que tu grupito lo único que quiere es presionar a Natalia,

para que cumpla los objetivos lo antes posible.

Y os estáis equivocando. ¿Vale?

Natalia acaba de llegar al puesto.

Por favor, hay que darle un tiempo para que se adapte.

A ti lo que te pasa es que tú anteseres amiga de Natalia,

antes que representante de las enfermeras.

Sí. Y estamos pensando que no eres lo suficientemente agresiva.

Y no solo por Natalia.Ah, ¿no? Bueno, habla claro. ¿Qué?

Tu novio también está en la dirección, ¿no, mamá?

Mira, no me lo puedo creer. ¿Tú piensas eso de mí? ¿Eh?

¿Conociéndome como me conoces?

Yo lo único que quiero es hacer las cosas con tiempo,

que es como se consigue hacerlas bien ¿Vale?

No todo lo contrario, porque eso juega en nuestra contra.

- ¿Eso es lo que te ha dicho Miguel que nos digas?

Mira, sigues siendo una cría, y una irresponsable total. ¿Eh?

Y te digo una cosa:

no tienes ni pajolera idea de cómo funciona el mundo.

Creer a una harpía de esas,

en vez de a tu madre, que te ha criado,

¡y que no ha sido nada fácil! ¡También te lo digo!

Perfecto.

(Música)

- Paula, necesito analítica de enzimas cardiacas, por favor.

- Diana. - Sí.

- ¿Me firmas este expediente? - Sí, claro.

- Oye, que... que he tenido antes un encontronazo con tu padre

en la entrada.

¿Te ha comentado algo? - Algo. - ¿Y le he caído bien, sabes?

- Hombre, ¿Te cae bien una persona a la que llamas... “la Rottweiler”?

- Guay.

Pero escúchame, que no pasa nada, que mi padre es así.

De verdad, qué más te da lo que piense mi padre, Ainhoa.

- Bueno, pues no sé;

me gustaría caerle bien al padre de mi nueva amiga. ¿No?

- Bueno, pues no te agobies,

porque anda que no le caen mal amigas mías a mi padre.

Incluso novios.

- Bueno. Me estás dando muchos ánimos, ¿eh?

- Va a ser un hueso duro de roer, te lo digo.

Pero vamos, tú haz lo que quieras.

A mi padre, cuando le cae mal alguien, es para siempre.

- Lo voy a intentar.

(Música)

Aura, la paciente diagnosticada con leucemia,

acude a la consulta con Pepa

para empezar a recibir los cuidados paliativos,

una vez suspendido el tratamiento médico.

- Bueno, pues Aura, el objetivo de esta consulta es,

primero: recuperar el cuerpo de la quimioterapia, que, como ya sabes,

tiene efectos secundarios importantes,

y segundo, que seamos capaces de hablar de tu enfermedad,

de tu estado de ánimo,

y que lo hagamos de una manera, pues tranquila,

y que te sientas confortable haciéndolo.

Con este tipo de pacientes, hay que ser muy empático.

Hay que mirarlos a los ojos, darles tu mano, brindarles tu apoyo,

pero hay que hablar con ellos de una manera realista y coherente

con su pronóstico y no es bueno alimentar falsas esperanzas.

- Qué bien, Pepa.

Qué descanso, la verdad, poder hablar del tema de manera directa y natural,

porque... Es que todo el entorno que me rodea me miran con unas caras,

Pepa, con una compasión y con unos ojos tristes...

Y bueno, y eso el que no obvia el asunto. Porque...

Porque es que hay veces que es como...

Como si estuviera un orangután en un ascensor,

y nadie quiere ni mirarlo, ¿sabes? Se me dan unas situaciones...

Que, en fin, no sé. No sé.

- Lo entiendo perfectamente lo que me dices. Porque suele ocurrir, ¿eh?

- Claro. - Suele ocurrir.

- Pepa, disculpa. Quería decirte.

Me ha citado Marco en su consulta y...

Y no me gustaría hacerla esperar.

Si no te importa, ¿podemos aplazar esto esto...?

Ah, claro.

- Luego, si tienes un hueco, o más tarde...

- Sí. Pero ¿te ocurre algo?

- No. No, no. Me ha llamado ella y...

La verdad, no le he preguntado qué quería, pero bueno. - Vale.

- Así vamos más a la sorpresa, ¿no? - Sí. Vale, vale. - Venga.

- Tranquila, Aura. Luego nos vemos. - Venga, muchas gracias.

(Música)

La doctora Ortega ya dispone de los resultados de las pruebas

que le han realizado al paciente que ha sufrido varios síncopes.

- Te cuento, tengo los resultados de todas las pruebas. ¿Vale?

El ecocardiograma muestra una taquicardia. - Mm...

- Pero es rítmica, con lo cual está bien.

Por otro lado, está la radiografía de tórax, que no muestra nada extraño

- Mm...

- Y en la analítica, sí indica que hay anemia.

¿Habías tenido antes anemia? - No. - ¿No? - No.

- ¿Has orinado sangre? - No.

- ¿Has vomitado o defecado sangre?

- Pues... Vamos, no me he fijado, pero no, creo que no.

- ¿Seguro? Intenta hacer memoria. - Creo que no.

- Vale, ¿Has tenido dolor abdominal, o de lumbares o de pecho?

- No, no, no. Bueno, y ¿todas estas preguntas?

Parece la Gestapo.

- Dado que Fran tuvo una hemorragia

en su intervención de baipás gástrico,

puede haber tenido otro sangrado en la zona.

Eso explicaría los desmayos y la anemia.

El problema es que el paciente dice no haber presentado ni melenas

ni vómitos de sangre que expliquen un sangrado digestivo.

Por eso tengo que hacerle un tacto rectal.

- ¿Y eso es realmente necesario? - Si no lo fuera no te lo haría.

- Ya, pues usted verá,

pero toda la épica que se ha montado con lo del salvamento de su padre

se va a ir a la porra.

- Además del tacto rectal, Fran, te tengo que dejar ingresado

porque te voy a hacer una transfusión de hematíes, añadiéndole vitamina K.

- ¿K? Yo solo conozco la C.

- Es para revertir los efectos del anticoagulante que estás tomando.

El anticoagulante diluye la sangre y facilita el sangrado.

Con la vitamina K lo que conseguimos es espesarla.

Y mantiene los mecanismos de coagulación.

- Muy bien. Pues lo que usted tenga que hacer.

- Vamos, que confías en mí. - Por supuesto.

- Me alegro. Voy a avisar a una enfermera.

- Muy bien.

- Ahora enseguida vuelvo. Quédate tranquilo.

(Música)

- No no fue... no fue nada.

¡Hombre, tú también lo habrías hecho! Sí, hablaré.

Me ha llamado también Juan y Jacinta. - D. Julián.

- Sí. Sí, hola. Bueno, Javito. Te dejo.

Muchas gracias por todo, ¿eh, majete? Sí.

- ¿Le..., le ayudo a algo? ¿Le acompaño a algún sitio?

- No, gracias, no hace falta.

(Música)

Aura, la paciente con leucemia

que está en manos ya de los cuidados paliativos,

es llamada a consulta por la doctora Marco.

Tiene una información que compartir con ella.

- Pues Aura, he estado dándole vueltas a tu caso,

y después de revisar todas tus analíticas

he hablado con un oncólogo de confianza.

Y he pensado que lo mejor...

(Música)

- ¿Quieres que me someta a un ciclo de quimioterapia más?

- Aura, me hago cargo de lo que te estoy pidiendo

y solamente es una opción. Tú tienes la última palabra.

Pero quiero que sepas que hay casos descritos

de recuperaciones sorprendentes, contra todo pronóstico.

- Ya. Bueno, no sé, pero también podría ser un paso atrás, ¿no?

Perder el estado de salud que tengo ahora mismo,

por casos sueltos sorprendentes. No sé.

- Eh... Pero Aura, en el peor de los casos seguirías como estás.

- Ya, no sé, Silvia.

También sabes cómo me ha sentado la quimio estas últimas sesiones,

y... no sé, la verdad. No...

No sé si me veo con fuerzas para afrontar otro ciclo más.

- Porque sabes que..., que lo he pasado bastante mal, y...

- Piensa en tu hija. Perdóname, perdóname. No...

Ha sido un error por mi parte. - No, no.

- No tengo que presionar, no.

- No te preocupes, no te preocupes. Es verdad que tú también eres madre.

Nunca... Nunca lo tengo en cuenta. Solo como médico.

Quiero hacerlo, Silvia. Venga, vamos.

Vamos a hacerlo. - Genial. - Sí.

- Es difícil resignarse a..., a no ver crecer a tu hija y...

Y a dejarla sola en el mundo sin su madre, y...

Y bueno. No... No sé si estoy cometiendo un error,

pero... en cualquier caso, he decidido seguir luchando

frente a esta prueba tan dura que..., que me ha puesto la vida, ¿no?

A ver qué pasa.

(Música)

Tras realizarle a Fran, el paciente con una posible hemorragia digestiva,

un tacto rectal,

la doctora Ortega le efectúa un angiotac.

- En el tacto rectal no se han visto restos de sangre.

Es decir, no ha habido sangrado en las últimas horas.

Así que, para seguir buscando la causa del posible sangrado,

le hemos puesto una sonda nasogástrica,

pero se la hemos tenido que quitar por mala tolerancia.

Ahora le estamos haciendo un angiotac,

a ver si esta prueba nos saca de dudas.

- Lo siento, hijo.

- Pero bueno. Es usted un crack. Es que vale para todo.

- Hola. - Hola. - Hola, papá.

- Mira cuánta chica guapa hay por aquí.

- Venimos a ver qué tal se encuentra.

- Pues mejor, mejor. Estoy un poco mejor.

Ahora, qué simpáticos son en este hospital, ¿eh?

Y mira, quien me va a decir cómo estoy es la hija de D. Julián.

- Efectivamente, mira.

Tengo los resultados de las pruebas, Fran.

Hay un hematoma en la pared abdominal. - Sí.

- Puede ser porque esa zona esté predispuesta,

por el baipás gástrico que te hicieron,

podría ser por un traumatismo, o sencillamente porque sí.

Pero... eso no justifica tu clínica.

A pesar de que Fran no se encuentra mal,

está empezando a tener signos de shock hipovolémico.

Pero ni su clínica ni los hallazgos del TAC nos dan pistas

para encontrar una causa clara de sangrado.

Un shock hipovolémico es una afección en la que la pérdida de líquido,

en este caso sangre, impide al corazón bombear suficiente cantidad.

- Pero qué cosas más raras me pasan, ¿no?

- Necesito saber si de verdad no has orinado, vomitado o defecado sangre.

- Pff... Pues... Que yo sepa, no.

Últimamente he estado un poquito suelto pero nada más.

- Bueno, pues entonces vamos a continuar con el tratamiento,

y vamos a hacerte controles constantes

hasta poder hacerte la gastroscopia. - Muy bien.

- ¿De acuerdo? ¿Tienes alguna pregunta?

- No. No, nada más. Ay, un momento. Esperen un momento.

Que quiero enseñarles una cosa.

¿Me pueden coger esa bolsa que hay allí abajo, y se la dan a D. Julián?

- ¿Esta?

- Eso es para usted. Por lo que ha hecho por mí.

- No tenías que haber hecho esto.

- Es una tablet, un ordenador personal.

Que me he fijado yo

que en la residencia todo el mundo anda peleándose

por el ordenador común, y a usted nunca le toca.

Pues ya tiene un ordenador propio. Ya está.

- Pero si no... ¡No llega a fin de mes!

No puedo aceptarlo, no. - Que sí, hombre, que sí.

- Que no. No puedo aceptarlo.

- Pero pa... ¡Papá! Perdona, Fran. ¡Papá!

- Por tu mensaje parecías un poco enfadada, ¿eh? Pero solo un poco.

- No. No, no estoy enfadada.

Creo que lo que estás haciendo es egoísta.

Y no entiendo por qué lo estás haciendo.

- ¿Me hablas de Aura? - Sí.

- Pepa, estoy haciendo lo que creo que es mejor para ella.

- Ya, pero, debido al estado psicológico de Aura,

presionarla no creo que sea bueno para ella ni justo tampoco.

- Ya, ya lo sé. Pero... No quería rendirme, Pepa.

Quiero quemar todas las posibilidades.

- La gente se muere, Silvia. Y las madres también lo hacen.

- Ya, Pepa, ya lo sé.

- No, no lo sabes, Silvia.

Aura está entrando en una fase psicológicamente muy difícil,

y tiene que afrontarla con seguridad.

Otra sesión de quimio la va a dejar hecha polvo.

Aparte de que la va a dar otra decepción.

Que es seguramente lo que va a pasar.

- Pepa, mi trabajo es hacer todo lo que esté en mi mano por ella.

Y si ella quiere luchar, vamos a seguir luchando.

- Ya. Pero tu trabajo no consiste en darle falsas esperanzas.

- Bueno, Pepa, yo creo

que no me tienes que decir cómo tengo que hacer mi trabajo.

¿No te parece? Bueno, pues ya está todo dicho.

(Música)

- Fran, el paciente con un hematoma en la pared abdominal,

ha sufrido varios episodios presincopales.

- Un segundito... - Me desmayo.

- Un segundito. - Me voy a desmayar.

- Tranquilo, tranquilo. Estoy aquí.

Está hipotenso, y tiene taquicardia sinusal.

- ¿Por qué está así ahora?

- Por el shock hipovolémico y por la anemia.

Papá, necesito que salgas de aquí, por favor.

- Oye, tengo que decirle algo.

- Papá. Déjame trabajar. - Es algo muy importante.

- Es más importante Fran ahora mismo. Por favor, sal de aquí.

Tranquilo, suero a chorro, Paula.

Y una..., una analítica. Necesito otra analítica.

Tranquilo, Fran. Ya está, tranquilo tranquilo.

Le hemos hecho una nueva analítica a Fran,

que ahora muestra un tipo de anemia

que se produce por pequeñas pérdidas continuas de sangre.

No por un sangrado agudo.

La causa más frecuente de esto en varones es una hemorragia digestiva

que lleva tiempo de evolución, y posiblemente ahí tengamos la clave,

en el aparato digestivo.

No nos queda más remedio que hacerle una gastroscopia.

- D. Julián: ¿Cómo está? - Bueno.

- Ya... Ya me he enterado de lo de su amigo, pero no se preocupe,

que Diana va a dar con lo que tiene. - Mm... Veremos.

- ¿Quiere algo..., quiere algo de beber? - No, no, no.

- Y ¿quiere picar algo? - No, no, tampoco no hace falta.

- Luego soy yo “la Rottweiler”. A ver.

- Bueno, venga. Vamos.

(Música)

- ¿Qué tal, Clara? - ¡Hola!- Hola.

¿Qué tal, Aurita? Guapa. ¿Cómo estás?- Muy bien.

- Bueno, siéntate, venga.

Aura regresa al Centro Médico

para someterse a un cuarto ciclo de quimioterapia,

que la doctora Marco espera sea más efectivo que los anteriores.

- ¿Mm? Aura llámame para lo que necesites. - Vale.

- ¿Vale? Pero ya conoces a Clara, así que te dejo en buenas manos.

- Sí, muchas gracias, Silvia.

- Nada. Hasta luego. - Hasta luego, Marco.

¡Bueno! Pues ya sabes cómo va esto, ¿no? - Ah...

Pues vamos a empezar. - Venga.

- Vamos a empezar. Cierra el puñito, así, fuerte...

- Pasa, pasa, hombre. Solo va a ser un ratín.

- Huy... ¿Y esa cara? ¿Qué pasa?

- Bueno, nada, que... hoy es uno de esos días...

que quieres que acabe todo pronto, ¿sabes?

- Ya, bueno, menos mal que en esos días

las cosas al final siempre acaban.

- Ahora vengo. Voy a por unos guantes.

Elsa, aquí tienes guantes, toma. - No, esos no me sirven.

- No va la cosa bien con tu hija, ¿no?

¿Sabes qué pasa? Que... no la he tratado muy bien, la verdad.

He metido la pata con ella.- Bueno. Los hijos, los hijos.

- Fran hace muy bien su trabajo.

La caldera le da problemas y él los va solucionando poco a poco.

Y además, es muy alegre.

- No, hombre, se ve que tienen mucho respeto mutuo.

Y, además, que sepa que Fran le tiene en un pedestal, ¿eh?

- Sí, sí.

- ¿Crees que Fran va a salir de esta? Es que tengo que decirle algo.

- ¿Y eso tiene que ver con lo del hombre que vino y el regalo?

- Yo no salvé a Fran.

Yo estaba hablando por teléfono con mi señora

cuando de repente un hombre, un transeúnte que andaba por allí,

estaba auxiliando a Fran.

Le había puesto con los pies para arriba.

Y entonces, parece ser que fue a buscar agua para darle a Fran,

yo me acerqué, y Fran... se despertó. Y ahí...

Es que ya... Ya no... No sé.

- A ver. A ver si lo entiendo:

El hombre estaba en el suelo, ¿no? - Sí.

- Y él ya había llamado a la ambulancia, había auxiliado a Fran,

y cuando él se fue usted llegó.

O sea: que Fran pensó que usted le había salvado la vida.

- Claro, claro. Pero esto... - Pero ¿y por qué lo hizo?

- Porque todo el mundo necesita un minuto de gloria.

Si es que... Si es que soy un malnacido y...

Y es que si se muere...

- Que no, hombre, que no. - Es que no... No puede morirse.

- Que no. Que ya verá cómo todo va a ir bien.

(Música)

- Perdona, ¿tienes un minuto?

- Sí, sí. Perdone, que...

¿Necesita algo? - Eh... No. Yo... Yo sé que te llamas Elsa.

Y que eres la hija de Clara, ¿verdad? - Sí, sí. Entre otras cosas, sí.

- Sí. Y... Y bueno. Sé que estás enfadada con tu madre, y...

- Mi madre va hablando de nuestra vida privada...

- No, no. No me... No me ha contado nada.

De hecho, no sé de qué se trata, pero... Bueno.

Ha ido saliendo en conversaciones que hemos tenido.

Porque tu madre está en mi tratamiento, y...

Y... Y bueno, yo también soy madre. Y he sido hija.

Y... No..., no sé bien por qué quiero decirte esto, pero...

Pero me he pasado la vida discutiendo con personas que quería muchísimo,

y me he pasado la vida enfadada con mis padres, y...

¿Y sabes qué? Que... hoy en día no se me ocurre ninguna razón

por la cual odiar a mi madre.

Porque ella murió hace dos años y...

sencillamente la echo muchísimo de menos.

Y no va a volver, ¿sabes?

- Lo siento muchísimo.

Y... Bueno. Usted no me conoce a mí, no conoce a mi madre ni mi relación.

Así que... No sé. Si no necesita nada más, me... Me disculpa.

- Claro. Claro, claro. Hasta luego. - Adiós, gracias.

(Música)

Fran, el paciente con una posible hemorragia digestiva, ha empeorado,

y la doctora Ortega ha adelantado la gastroscopia que tenía programada.

- Por fin hemos descubierto el origen del sangrado.

En la zona donde le realizaron a Fran el baipás gástrico había una úlcera.

Y ese era el origen.

Le vamos a hacer ahora una esclerosis, es decir,

vamos a cerrarle el vaso.

(Música)

Han pasado unos días,

y a Fran le acaban de efectuar una gastroscopia de control.

- Pues Fran, está perfecto,

Ya no hay sangrado y está cicatrizado.

Así es que te puedes ir a casa.

- Estupendo. Ya tenía ganas de volver a trabajar y ver a mis abueletes.

- He dicho a casa. Al trabajo, no. Por favor, necesito que descanses.

- Está bien. Vale.

Les voy a tener que hacer un monumento a todos los Ortega.

Si es que me tratan de bien... Cómo me cuidan.

Por cierto, ¿dónde está Julián,

que hace mucho que no se le ve por aquí?

- Pues yo tampoco lo sé.

Estará con Celia, que ha vuelto del viaje.

- Ah.

- Que ya sabes tú que no se separan.

Voy a preparar los papeles del alta, ¿vale? - Bien.

- Enseguida vengo. - Hasta luego.

- ¡Hombre! - ¡Oh...! - Papá, hablando de ti... estábamos.

Voy a preparar los papeles. ¿Te quedas con Fran? Venga.

- Precisamente estábamos hablando de usted, D. Julián.

- He esperado todo este tiempo a que te recuperaras

porque tengo que contarte algo. - Dígame.

(Música)

- D. Julián. D. Julián.

Le han dado el alta a su amigo ya, ¿no?

- Sí..., ya no sé si es mi amigo o no.

- ¿Por qué? Se lo ha contado, ¿verdad?

- Sí. Y ha sido decírselo y... y me he quedado callado porque...

Le he decepcionado, ha sido salir de allí

y estar totalmente avergonzado.

Es que se me caía la cara de vergüenza.

- Cállese, hombre, déjese de vergüenzas,

que ya no tiene edad para eso.

¿Por qué no le cuenta la verdadera razón por la que lo hizo?

- ¿Y cómo sabes tú que..., hay otra razón?

- Mm, llámelo olfato de Rottweiler. - Mira ella. - Vamos.

(Música)

Un tiempo después, Aura acude a la consulta de la doctora Marco

para recibir los resultados del cuarto ciclo de quimioterapia.

- A Elsa ya la conoces, ¿no? - Sí, sí, ya nos conocemos.

(Llanto del bebé)

- Aura, perdóname, porque estoy un poco nerviosa

y no sé bien cómo empezar.

- Silvia, tranquila, y di lo que tengas que decir.

- Tengo malas noticias.

La quimioterapia ha fracasado y la leucemia ha ido a más.

- Ya, ya, ya me lo imaginaba. Ya, bueno.

- Aura, ahora la opción que nos queda es continuar

con las medidas paliativas.

En las últimas fases de una leucemia, la causa de fallecimiento suele ser

por una infección en forma de neumonía,

o cuando la infección se generaliza, una sepsis,

o cualquier otra complicación que termine en un fallo multiorgánico.

Lo siento mucho, de verdad.

- No, no, no. No, tú... Tú no lo sientas.

Si la decisión fue mía.

Tú has hecho todo lo que tenías que hacer aquí.

Y..., y mucho más y mucho más, Silvia, y te lo voy a agradecer.

Es que... - Toma.

- Es que, de verdad, no... no nos tomamos ni un minuto para...

para pensar lo que es la vida, ¿verdad? Porque...

Porque a mí todo esto se me ha pasado como una película, y...

Y no nos damos cuenta de... de lo que es la vida

y de lo rápido que se pasa, y...

Y, por favor, diles algo. Diles algo tú, y ayúdalas tú.

Porque... la vida se pasa y el tiempo que a mí me queda es un regalo.

Silvia, el tiempo que a mí me queda con mi niña es un regalo.

Y para vosotras es un regalo doble. porque además estáis sanas y...

- Hombre, D. Julián.

- Antes me he ido sin explicarme del todo bien.

- No pasa nada.

- No puedo dejarte marchar sin que me escuches.

- Está bien, adelante.

- Verás, en la residencia no tengo amigos.

Todos creen que soy un plasta, un pringao...

Desde que pasó todo esto del héroe, ya, todo el mundo me quiere llamar,

jugar una partida de cartas, de dominó... ¿Lo entiendes?

- Claro que lo entiendo, D. Julián.

Mi infancia, mi adolescencia y mi adultez fueron muy parecidas.

Todo el mundo me daba de lado por ser gordo.

Pero lo que no he hecho nunca es jugar a lo que no era.

- Solo puedo decirte que lo siento.

- Bueno. No hay que darle más vueltas, ya está.

Le va a salir a usted humo de la cabeza.

Mire, cuando vuelva a la residencia,

nos vamos a jugar un dominó usted y yo. ¿Qué le parece? - ¡Hecho!

Pero mira, ¿Y si dejamos correr todo este asunto

y no decimos nada a nadie? - Por mí, ningún problema.

Vamos, Julián. ¡Que esto puede ser el comienzo de una gran amistad!

- Mamá, ¿Podemos hablar un minuto?

A ver Elsa, espera, soy... soy yo la que quiere hablar contigo.

Lo siento muchísimo todo lo que te dije, de verdad.

Yo sé que tú ya eres mayor,

que tienes que tomar tus propias decisiones,

que tienes tu propio criterio y...

Y que me alegro de que sea así.

De todas maneras, vas a ser siempre mi niña.

Siempre, Aunque pasen muchos años,

pero te prometo que nunca más te voy a volver a tratar como una cría.

Bueno, mamá, también es mi culpa. Yo no he sido fácil.

Bueno, cariño... ¿Sabes qué? Pues que todos hacemos lo que podemos.

Y ¿sabes lo que vamos a hacer tú y yo ahora mismo?

En equipo, además, ir a preparar las elecciones. Vámonos.

Que sí. Ya está.

Por cierto, ¿qué le has hecho a mi padre?

-¿Por qué? ¿Qué le pasa? - Que ahora te adora.

-¡Ah! ¿Ves? Te dije que sabía ganarme al personal.

-Me alegro... que os llevéis bien. -¿Sí?- Claro.

-Pues pensé que me habías dicho

que te daba igual cómo se llevara tu padre con tus amigas, ¿no?

- Hay amigas y amigas. - ¿Nos vamos a tomar algo?

- No. Lo siento, no puedo. Mañana madrugo.

- ¿Y para eso te has puesto ese vestido tan mono?

- Tú sí que eres mona. Adiós.

Oye, ¿tú crees que vamos a poder disponer las enfermeras

de la sala de refugio?

- No te puedo prometer nada. Bueno. Pues muy bien.

- ¿Me puedo ir marchando? - No, no se puede marchar.

Tenemos que poner heparina para tratar el trombo.

Mire, yo mañana tengo que elegir el menú de la boda.

Yo no tengo tiempo. No puedo estar aquí.

- Ramón. ¡Ramón!

- Últimamente me duele el brazo derecho. Cuando hago un esfuerzo...

- Mm... - Pero no soy ningún inconsciente.

Así que... he llamado al teléfono de emergencia cada vez que me ha pasado.

No estoy tan preparada como yo pensaba, Pepa.

Arce no me ha ayudado con un tema profesional,

y me lo he tomado por lo personal.

Y si no puedo distinguir entre una cosa y otra...

Pero ¿qué clase de representante voy a ser?

- Tienes las amígdalas enrojecidas, bastante inflamadas

y con puntitos blancos. Así que tienes una amigdalitis...

Te voy a hacer el test del estreptococo,

para ver si es bacteriana o vírica, ¿vale?

- Y que se me ha empezado a poner la piel roja, y cada vez más, y...

Y no puedo pegar ni los brazos al cuerpo.

- Por el aspecto del exantema, yo creo que es una reacción alérgica.

¿Se sabe ya qué te pasa?

- Pues lo primero que quería hacer Andrea es detener la reacción.

- Bueno, pues vamos a hacer una serología amplia,

y voy a incluir el VIH. Y vamos a ver... - ¿VIH?

- Sí. Vamos a mirarlo todo. Quiero saber qué es lo que pasa.

  • Centro médico - 19/10/17 (2)

Centro médico - 19/10/17 (2)

19 oct 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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