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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 19/09/17 (1) - ver ahora
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-Los resultados indican que el hígado de Aníbal está cirrótico.

Así que le he incluido en la lista de trasplantes.

-Pero si la tasa de donación de órganos entre bebés es bajísima.

después de las primeras analíticas y si el resto de pruebas va bien,

ya tenemos donante para Aníbal.

Las intervenciones han ido estupendamente.

Abuela y nieto se encuentran descansando.

-Todo ha salido bien, como tú me dijiste.

Nuestro hijo se va a poner bien.

-Perdona...

Perdóname, porque...

Porque he perdido muchísimas oportunidades

de que podamos disfrutar de esto.

Lo siento, he sido una imbécil, pero supongo que tenía miedo, no sé...

-Silvia, cásate conmigo.

Supongo que... Que había perdido toda la esperanza.

Pero aún así, cuando pensaba que...

Que todo estaba perdido,

no podía dejar de pensar en que te quiero.

Y que quiero estar contigo.

Una ambulancia llega a Centro Médico

después de recibir un aviso sobre un posible caso de ictus.

El paciente ha empezado con debilidad en la pierna derecha,

sensación de acorchamiento,

marcha inestable e imposibilidad para controlar la orina.

-Muy bien. Oiga, ¿puede escucharme?

-¿Me escucha? ¿Cómo se llama?

-Vicente. -Vicente, muy bien.

Vamos para dentro.

Tranquilo, Vicente, ahora mismo le atendemos.

Los servicios de emergencias nos han avisado antes de llegar

de que podría tratarse de un ictus,

así que en el hospital hemos activado el protocolo para estos casos.

Tras una rápida valoración neurológica,

le hemos llevado inmediatamente a la sala de imagen

para hacerle un TAC craneal de urgencia.

La buena noticia es que hemos descartado el ictus.

El problema es que si no es un ictus,

ahora tenemos que averiguar qué es lo que está provocando sus síntomas.

Vicente, ¿qué tal?

el origen isquémico o hemorrágico de su problema.

-¿Por qué no puedo hablar bien?

-Eso es lo que tenemos que averiguar ahora mismo.

Por un lado, es tranquilizador haber podido descartar el ictus,

pero los síntomas siguen ahí,

así que vamos a tener que seguir haciendo pruebas.

Empezaremos con una analítica general

con medición de niveles de hormonas tiroideas.

Ya que un desequilibrio de los niveles de estas hormonas

podría explicar el origen del cuadro.

He visto en su historial que está diagnosticado de miastenia gravis.

¿Está siguiendo el tratamiento correctamente?

-Y diría que tiene síntomas de forma habitual o que está controlada.

-Bueno, tengo mis días, pero normalmente está todo bajo control.

-La miastenia gravis es una enfermedad neuromuscular crónica

de origen autoinmune.

Se caracteriza por la presencia de debilidad muscular

que acostumbra a acentuarse en periodos de actividad

y disminuye después de periodos de descanso.

Afortunadamente, la podemos controlar bastante bien

mediante un tratamiento inmunosupresor a base de corticoides.

Vamos a empezar con un tratamiento con anticoagulantes

de forma profiláctica.

-Usted no se preocupe, es simple precaución.

Le vamos a dejar ingresado y le vigilaremos estrechamente

por si apareciera alguna complicación.

-Tranquilo, doctor. No creo que vaya a pasarme nada.

-Ya, eso es lo que esperamos todos,

pero dadas las circunstancias, la posibilidad existe.

-No. No percibo que vaya a morir próximamente.

-¿A qué se refiere?

“Siksaka Karma.

Videncia, tarot, rituales y conjuros.”.

Ya, ya veo.

Mar, avísame cuando estén los resultados de las analíticas.

-De acuerdo. -Luego le veo.

Hola.

Llevo un rato a ver si se me ocurría algo ingenioso para decirte,

pero como no se me ocurre nada,

pues... Hola. -Hola.

-Me llamo Ramón. -Mila.

-Gracias.

-Y bueno, Ramón, ¿estudias, trabajas...?

-Trabajo, trabajo. -Imaginaba.

-Bueno, ¿y en qué trabajas, si puede saberse?

-Soy... Sí. Soy ginecólogo

-Ah... Claro, ginecólogo. Vale, eres ginecólogo de verdad.

-Sí. No... No... No... Vamos, no quería decirlo como un chiste.

-Perdona, creía que era un chiste de bar. Es que no...

No... No estoy muy acostumbrada.

-No, no es un chiste.

Mira, pero mejor, así me ahorro tener que hacerme el gracioso.

-Porque creo, además, que la última vez que dije esto fue en el 88 o...

-Por ahí, más o menos, ¿no? -Sí.

-Pues mira, mi cuñada también es médico.

-A lo mejor, os conocéis y todo. Voy a enseñarte una foto.

-No te preocupes, mujer. Te creo. Que somos muchos.

-Bueno... -Somos muchos.

-Y tu cuñada, ¿es cuñada amiga o cuñada cuñada?

-Bueno, pues es... cuñada...

Nos llevamos muy bien.

Pero bueno, Natalia tiene su carácter, digamos.

Pero bueno, ella es así. La verdad es que nos queremos mucho.

-Natalia...

-Pues enséñame una foto. -Sí, claro.

-Que me corroe ahora la curiosidad. -A ver...

Aquí. Mira. Ella es.

-Vaya... El mundo es un pañuelo, ¿eh?

-En serio, ¿la conoces? -Sí, es compañera mía.

-Qué fuerte. Qué casualidad.

-Por favor, seamos... Seamos discretos, ¿vale?

De esto, no... No le cuentes nada.

-No, no. Yo solo se lo voy a contar todo con pelos y señales.

-Bueno, si me disculpas,

tengo que ir un momento al tocador.

-Bueno, te estaré aquí esperando. -Muy bien.

Ya estoy aquí. -Menos mal.

-Perdón por el retraso, ¿eh?

-No me digas que ha sido mi madre.

-Sí. Bueno, es que me ha estado diciendo

que en cuanto llegues al hospital, que la llames.

Que quería saber qué tal estaba su nieto.

-Sí, sí. Me ha dicho a mí lo mismo como 10 veces.

-Bueno, es que es abuela primeriza, ¿qué quieres?

-Ya, quería hablar contigo.

Después de la boda, ¿qué?

-¿Qué de qué?

-Que si te vas a ir a vivir con Mendieta

o Mendieta se va a ir a vivir contigo o... ¿O cómo?

Es que lo digo por hacer mis planes.

Por buscarme un piso nuevo o buscarme un compañero de piso.

-Ya, Marta, pues no lo sé. No lo he pensado todavía.

Con todo lo que hemos pasado,

no he tenido tiempo de pensar en eso. Ni siquiera lo he hablado con Álvaro.

-No. No, lo único que quiero es que Aníbal se ponga bien

y que salga ya de esa maldita incubadora,

porque se me parte el alma cuando lo veo ahí metido.

-Ya, bueno... A ver,

ya te ha dicho la pediatra que lo peor ha pasado ya,

así que no pasa nada tampoco.

-Marta, a mí eso no me quita el nudo que tengo en la garganta.

-Bueno, pero, más o menos, ¿sabes lo que vas a hacer?

-Nada. Da igual, déjalo. Ya hablamos.

Adelante.

-Esperaba más entusiasmo por tu parte.

-Ay, cariño, no, perdóname, es que tengo un lío con lo del tema de Rey,

que me ha pedido una excedencia para el tema del...

Ha pedido una excedencia para el proyecto de...

De investigación. Jolín, ¿no lo sabes? Si lo sabe todo el mundo.

-Ah, ya, es verdad.

-Vale... Bueno, que... Que lo importante, ¿qué tal, has aprobado?

-Creí que no te acordarías.

-Pues... sí, he aprobado.

-Pero bueno... -Y el monitor me ha felicitado.

“Soy el mejor alumno de parapente que ha tenido en años”.

¿Y sabes lo mejor de todo? Que ya puedo saltar con alguien.

¿Quieres ser la primera?

-Cariño,

si te respondo desde el miedo,

¿cuál es la respuesta?

-No.

-¿Pero si te respondo desde el amor?

Me voy a morir de miedo. -Lo sé, lo sé.

-Este jueves va un grupo a saltar a Toledo.

Estamos a tiempo de apuntarnos.

-El jueves. El jueves... Yo qué sé lo que hago el jueves.

Mira, tengo un cacao con todo esto, que no puedo.

Espérate.

El jueves... No. Imposible, tengo balances.

Dame un segundo.

Lunes. Pero el primer lunes del mes próximo, ¿te va bien?

-Perfecto. -¿Sí?

-A ver, si no hay otra fecha... -Vale, pues ya está.

-Habrá que avisar a alguien que se quede con Andrea.

-Andrea... Ay, Dios mío, que tengo que ir a buscarla.

Perdóname, cariño, que me tengo que ir a buscarla.

-Vale, rápido. Gracias, gracias, gracias.

-Bueno... Pues ya saltaremos.

¿Sí?

¿Cómo?

Sí. Sí, sí, enseguida voy.

-Perdone, señorita, es que tengo que entrar.

-No se puede estar aquí. Son las normas.

-Por favor, déjeme pasar. Entro y salgo, de verdad.

-Mar, Mar, tranquila, ya me ocupo yo. Gracias.

Hola. -Hola. Buenas.

-Soy el doctor Mendieta y el médico que se hace cargo de Vicente.

-Sí, yo soy Quique y, bueno, quería decirle,

ante todo, quería saber cómo está.

cuando yo estaba en mitad de una sesión con él.

pero es una información que yo solo le puedo dar a un familiar

y me parece que usted no lo es, ¿me equivoco?

-No, ahí tiene usted razón, no soy familiar, pero bueno...

Necesito pasar un segundo, por favor.

-Disculpe, disculpe, pero Vicente necesita descansar

Voy a tratar de explicárselo de la mejor manera posible, ¿de acuerdo?

Como he dicho antes, yo estaba en una sesión con él,

él me estaba haciendo un conjuro...

-Y se quedó a la mitad.

Se quedó a la mitad y yo necesito que lo termine,

pero he traído todo lo necesario,

el pulpo de marfil, el laurel, el pis de gato negro...

-¡Ah! Por favor, no, no, apártese de mí.

-Pues sí, la verdad es que sí, yo tiro bastante de Siksaka Karma.

A ver, pues cuando tengo que tomar una decisión importante,

me gusta consultarle.

Pues luego, cuando uno está en un momento de estos de bajón

y no consigues salir por ti mismo, pues... Me fío mucho de él,

me gusta charlar con él y me da buenos consejos.

es que la próxima semana tengo una entrevista de trabajo muy importante

y fui a una de sus sesiones para ver si me podía hacer uno de sus conjuros

para... Pues sí, para poder conseguir el trabajo de una vez.

-Ya le he dicho que no puede entrar, de verdad,

y mucho menos con esa porquería.

-Un segundo. Entro, salgo y no le molesto más, de verdad.

-No puede entrar. El paciente necesita descansar.

Y si usted sigue insistiendo, voy a tener que llamar a seguridad.

-Mire, le voy a decir una cosa,

es muy probable que usted como doctor sea una eminencia,

pero lo que le puedo asegurar que como persona

usted no tiene ninguna empatía.

Buenas tardes. -Fuera.

-Ya, pero mamá, es que siempre te pones igual.

Es la primera vez que me pasa eso con Andrea.

Tampoco me está pasando todos los días, es que...

-¡Natalia! -Mamá, te dejo.

Que no, que no, que todo bien. Que ya te llamo.

-Pero... ¿Qué tal, preciosa?

-Pero Mila, ¿qué haces aquí? -Cuánto tiempo. Estás guapísima.

Es que, además, justo iba de camino al hospital...

-Bueno, ahora te cuento, ¿vale? Es que me estoy haciendo muchísimo pis.

-Bueno, vale, ve, ve, ve. -Te veo ahora. ¡Quédate aquí!

-Sí. Bueno, Mila es mi cuñada

y la verdad es que hacía bastante tiempo que no nos veíamos,

porque su marido falleció, es decir, mi hermano y...

tuvieron una hija y también falleció.

Entonces, entró en depresión y decidió irse del país y...

Y, bueno, hemos perdido un poquito el contacto, ¿no?

Pero verla ahora me ha hecho una ilusión tremenda.

De verdad, que estoy... Es que estoy muy emocionada.

O sea, realmente... ¿Ya?

-Ya, gracias por esperarme. -Anda ya, anda ya, anda ya.

-Vámonos ya mismo... -Vale.

-Y me cuentas los síntomas. En fin, vamos al hospital.

-Vale, vamos para allá.

-Nos vemos ahora. Venga. Cuéntame...

-¿Qué tal, Vicente? ¿Cómo se encuentra?

-Bueno, más o menos igual, pero... puedo hablar un poquito mejor.

-Me alegro.

Pues tenemos ya los resultados de las analíticas

y en principio, todo es normal.

Así que vamos a tener que seguir haciendo pruebas.

-Tiene unas décimas de fiebre.

-Muy bien, entonces haremos un hemocultivo,

antigenuria y punción lumbar.

-Muy bien. Enseguida. -Gracias.

Vicente, vino hace un rato a verle un chico,

bueno, un hombre

que dice que era el que estaba con usted cuando empezó con los síntomas.

-Quique. -Sí.

-Evidentemente, no le he dejado entrar, pero...

me dijo que se quedaron a medias de... ¿un conjuro o algo así?

-Sí. Estará desesperado el pobre.

-Verá, no quiero entrar en polémicas con usted,

porque está delicado y necesita descansar,

pero ese chico, obviamente, no estaba en sus cabales.

Estaba muy ansioso y presentaba una gran dependencia a usted.

-¿Usted cree que... me estoy aprovechando de él?

-Sí, sí, eso creo.

-A ver, es cierto que Quique viene mucho a mi consulta,

pero yo solo le cobro

cuando los consejos le son verdaderamente de ayuda.

-Ya. Pero un consejo es un consejo y un conjuro, lo siento, pero...

es una farsa.

-Bueno, es lo que usted cree.

Si la gente viene a mí buscando ayuda,

¿quién soy yo para negárselo?

Sobre todo, cuando les es de utilidad.

¿Que cobro por ello? Sí, bueno... De algo hay que vivir.

-Como le digo, no quiero entrar en polémicas, vamos a dejarlo.

-Es cierto que...

Que es normal que usted no crea en mis capacidades.

Es un hombre de ciencia,

está acostumbrado a creer en lo que puede ver o estudiar.

Pero se está cerrando a otras fuerzas

que pueden guiarnos y acompañarnos en nuestro destino.

¿Qué le parece

si le digo que le veo un futuro próximo con dos mujeres?

-Pues le diría que tanto usted como yo como cualquier hijo de vecino,

en algún momento de su vida,

va a vivir un episodio

en el que dos mujeres tengan una importancia significativa.

El que sea crédulo

asociará ese episodio de su vida a lo que usted está diciendo

y pensará que ha adivinado el futuro, pero ambos sabemos que no es así.

-Puede ser.

Romero atiende a Mila, su cuñada,

después de encontrársela camino al hospital

y que le dijese que tiene dolor de cabeza,

fatiga y una sed y frecuencia miccional mayor de lo normal.

Despacio y eso.

Después de lo de la niña y lo de Julián, pues ya sabes,

pero bueno... -Ya...

-Que ya estoy preparada para empezar desde cero y... Y con más energía.

-Qué carita.

Yo es que prefiero no hablar de eso, ¿sabes?

Me pone muy triste.

Así que... ¿Vale? Cuéntame tus síntomas.

-Pues nada, lo que te estaba diciendo antes,

que no paro de hacerme pis cada dos pasos

y que tengo la boca sequísima también,

entonces, no paro de beber agua... -Vale.

-Y es, un poco, el pez que se muerde la cola.

-Vale. -Bueno, ¿y tú qué tal con Javier?

-Pues muy bien.

Es que nos tenemos que poner al día, pero ahora mismo tenemos poco tiempo.

-Ya... -Las cosas como son.

-Bueno, siempre os ha ido muy bien. -Sí.

-Bueno, pero recuerda que yo le vi primero, ¿eh?

Antes de que empezaseis a salir.

-Ya lo sé. Oye, estás fuerte, ¿eh?

Madre mía. Madre mía...

Pues... antes de que...

De que Javier y Natalia empezasen a salir juntos,

la verdad es que... Que yo hablaba mucho con él.

Porque bueno, habíamos... Habíamos vivido situaciones parecidas, ¿no?

Él... Él también había perdido a un hijo por el cáncer, como...

Como yo con Julián y con mi niña.

Y, bueno, pues la verdad es que Javier...

me ayudó a salir de la depresión y... Y me devolvió la ilusión.

Pero ¿tú le has visto bien?

Parece que evoluciona correctamente y...

Bueno, creo que no tenemos que preocuparnos demasiado.

Es un niño fuerte. Fuerte y peleón. Como su madre.

En breve lo tendrás en tus brazos, ya verás.

Y para cuando llegue ese momento,

tenemos que empezar a planificar...

la boda y todo lo demás.

-¿Todo lo demás?

-Sí. Sí, sí. ¿Qué va a ser?

En algún lugar vamos a tener que vivir los tres, ¿no?

-Sí... Sí, claro.

Es mi madre, es que se me ha olvidado llamarla, lo siento. -Vale.

-Mama. Sí... Sí, todo sigue bien, tranquila.

Pues no, no se dónde tengo la cabeza.

-Escúchame, cuando orinas, ¿te escuece? -No.

-Y aparte de la sed, la orina, ¿qué más me has dicho?

-Pues, bueno, tengo también un poco de migraña y...

-Y lo que pasa es que es eso, que ya es una constante,

que es que es cada dos por tres lo del pis.

-Vale. -Oh... ¿Qué pasa?

-¿Qué pasa de qué? -Nada, la cara esa que pones.

-Bueno, pues es la típica cara de... -Típica cara de...

-No. -Que algo no te gusta.

-Bueno, tengo una intuición por los síntomas que me estás diciendo y...

Bueno. -¿Y qué intuición?

-Ay, bueno, por saber qué crees tú que es.

-Pues... Pues no te lo digo.

-Vamos a ver, si te digo ahora mismo: “podrías ser diabética”, ¿te gusta?

-Hombre,... -¡Aaah!

-No es que no me guste, pero me parece raro porque...

-Bueno, porque... -¿Por qué te cuidas...?

-Porque me cuido bastante, sí. -Ya, bueno, pero estas cosas pasan.

Vamos a hacer pruebas y ya está. Y no preguntes más. ¿Vale? Muy bien.

Vamos a ver... -Sí.

-A ver, la diabetes

se produce cuando el cuerpo no puede gestionar bien

Para eso, tenemos que hacer una analítica.

-Diabetes... No sé.

Yo creo que... Que mi cuñada está equivocada.

No quería discutir, pero...

Pero vamos, yo creo que el patrón emocional que...

Que coincide con la diabetes,

no tiene nada que ver con mi momento vital,

porque no tengo ansias de control ni...

Ni estoy insatisfecha con la vida, a pesar de...

De, bueno, de todas las cosas que me han pasado y...

Y, perdona, es que no me aguanto más.

Si me puedes decir dónde está el baño. Gracias.

Tras un tiempo ingresado,

la evolución de Vicente no ha sido la esperada

por lo que ha tenido que ser trasladado

a la Unidad de Cuidados Intensivos.

La fiebre está subiendo. -Ya... Pues no entiendo por qué.

Marga. Marga, diazepam endovenoso, ¡ya!

Venga, rápido.

El hecho de que la febrícula no hubiera remitido

era una señal de que las cosas no marchaban bien.

me hace pensar en la existencia de un estatus epiléptico

de origen incierto.

Es muy posible que lo que sufrió en su casa fuera una de estas crisis.

Ahora, de momento, le hemos conseguido estabilizar

y es posible que, en el origen de todo,

esté una encefalitis o una meningitis.

Espero que los resultados de los cultivos nos den la respuesta.

-Aquí hay una mesa, mamá.

-Qué calor, por Dios.

-No tenías que haber venido. Necesitas descansar.

-No. No, no, no.

Yo no he donado un trozo de hígado a mi nieto

para quedarme en casa mirando las paredes.

Tú sí que tienes que intentar descansar.

-Bueno, descansaré cuando le den el alta a Aníbal.

-Cuando tengas a tu hijo, vas a hacer cualquier cosa menos descansar.

Por lo menos, los próximos 10, 15 o 30 años.

-Ojalá sea pronto.

-Bueno, y otra cosa más importante

que tienes que hacer cuando tengas a Aníbal, ¿no?

-Sí, mamá, tranquila, que ya sé por dónde vas.

Ya tuve la conversación de la vivienda familiar ayer con Marta.

-Hija mía, lo dices como si plantearlo fuera un problema.

O sea, no te puedes pasar la vida viviendo como una estudiante

compartiendo piso.

Tendrás que vivir con tu futuro marido,

Vamos, digo yo.

-Sí, mamá, ya lo sé, es solo que...

-Pero es que te agobia que vaya todo tan rápido, ¿no?

-Pues sí.

-A ver, hija, las cosas llegan cuando llegan.

Y al toro hay que cogerlo por los cuernos, ¿de acuerdo?

La doctora Romero se reúne con Mila, su cuñada,

que acudió con dolor de cabeza

y excreción muy abundante de orina,

para explicarle el resultado de los análisis.

-Pues tienes hiperglucemia e hipernatremia leve.

-¿Y eso para...?¿La gente de tierra que no estudie Medicina...?

-Durante un montón de años, ¿verdad? A ver,

hiperglucemia. “Hiper”, ya sabes, alto.

Tienes la glucosa alta y tienes los niveles de sodio también altos.

-Sí, sí. ¿Y eso qué es, entonces?

-Pues que todo apunta a que tienes diabetes, pero todavía no lo sabemos.

Entonces, te voy a hacer una prueba que es una hemoglobina glicosilada.

-Pues consiste en hacerte una analítica

y nos va a decir, pues durante estos últimos dos meses,

los niveles de glucosa que has tenido en sangre.

-Pero además, te vamos a hacer una prueba

que es la tolerancia de glucosa.

-Verás.

Es un zumito con una carga de glucosa importante.

Está muy dulce, pero está rico.

-Que te tienes que tomar... ¿Vale?

Vamos a dejarlo aquí para no manchar esto.

-Vale. -Por si acaso.

-Toma, ábrelo si quieres. -Además, yo soy muy torpe.

-Entonces, en dos horas vuelves, ¿vale?

-No lo pienses, tómatelo y ya.

-Me lo trago de golpe y... -Venga. Fuerza.

Voy a mirar qué hora es, porque he quedado justo...

En cinco minutitos he quedado con Javier,

y echamos las dos horas mientras nos ponemos al día?

-Pues mira, como tengo que hacer un par de gestiones aquí al lado,

me voy a ir, que me vienen muy bien estas dos horas...

-¿Seguro? -Seguro.

Y... Y luego os veo y estoy aquí, puntual.

-Dos horas. -Dos horas. Bueno...

-Qué bonita. Hasta luego. -Chao.

-La insulina es una hormona que segrega el páncreas

para controlar la glucosa en sangre.

Estados de hiperglucemia constantes

pueden provocar graves problemas en el organismo.

Vicente continúa estable por el momento

y el doctor Mendieta ya tiene los resultados de los cultivos.

-¿Pero se puede saber qué está pasando aquí?

Me pareció haberle dejado muy claro que no podía estar aquí

y mucho menos, con... Con todo esto.

-Tranquilícese, doctor.

Simplemente estamos acabando el conjuro.

Es totalmente inofensivo, ¿ve?

Ya está, ya hemos acabado.

Llévalo en el bolsillo durante la entrevista.

-Usted, venga aquí. Venga. ¡No, no!

Vicente, por favor, ¿cómo se presta a esto?

-¿Y qué iba a hacer?

Podrán creer o no creer, pero Quique cree.

no iba a ser capaz ni de ir a la entrevista.

-¿Es usted consciente de que está en la UCI y necesita descansar?

-El cuidado de Quique también es importante para mí.

-Muy bien, muy bien.

Luego hablaremos de esto.

que parece que me importa más a mí que a usted.

Buscando la relación entre el estatus epiléptico y la fiebre,

los resultados del mismo cultivo y de la antigenuria para neumococo,

hemos visto que son negativos.

El estudio bioquímico del líquido cefalorraquídeo

extraído en la punción lumbar,

y los resultados de la serología son también normales.

Así que, en principio, podemos descartar la meningitis.

Yo creo que se trata de una encefalitis,

pero no sé a qué causa se debe.

-¿Voy a seguir teniendo convulsiones, doctor?

-Teniendo en cuenta que ha tenido ya varias

y que no hemos encontrado la causa, es muy posible que sí.

¿Ha sufrido usted algún otro tipo de síntoma?

-No... Bueno, simplemente me escuece en la zona donde me pincharon.

Me molesta un poco, vamos.

-¿La espalda? -Sí.

-Vamos a echar un vistazo.

Gírese. A ver...

Esto no estaba aquí cuando llegó.

-¿A qué se refiere?

-Me parece que ya sé lo que le pasa.

Esta manifestación cutánea me hace pensar, casi con total seguridad,

que se trata de una encefalitis herpética.

El virus del herpes zoster en pacientes inmunodeprimidos

y llegar a provocar afectación cerebral,

como ha sido el caso de Vicente.

Verá, es muy posible que el tratamiento con prednisona

que está tomando para controlar la miastenia gravis

es lo que haya producido la bajada de defensas.

¿Lleva mucho tiempo tomándola?

Vicente... Vicente. A ver...

¡Enfermera! Enfermera, está desaturando, hay que intubar. ¡Ya!

Vamos, vamos, vamos.

¡Mila! -¡Hombre, Javier!

-Qué alegría.

-¿Qué tal? Qué alegría. -Oye, no sabía que andabas por aquí.

-Pues si es que acabo de llegar, todavía me estoy instalando,

-Qué bueno. Bueno, mira, perdona, él es Ramón, un compañero...

-Ginecólogo. -¿Es tu ginecólogo?

-No, no. Es una historia muy larga. -Bueno, no tan larga.

-Perdonad un segundo.

Landó, ¿puedes venir un momento?

-Sí, claro. Bueno, que me alegro verte.

-Hasta ahora. -Hasta ahora.

Bueno, ¿y qué te trae por el hospital?

-Nada, una tontería.

-Bueno, espero que no sea nada de la depresión.

La última vez que hablé contigo estabas bastante animada, ¿eh?

-Sí, sí, sí. Nada, que... Pues diabetes.

Que me están haciendo pruebas y eso para comprobar, pero...

Va a ir todo bien.

-Bueno, seguro que lo...

-Sí... Tú siempre... sabes lo que decirme para apoyarme.

-Qué exagerada eres.

-Bueno, ¿y tú qué tal? -Pues mira, muy bien.

-Acabo de sacarme un curso de monitor de parapente.

-¡No! -Sí.

-Qué bueno. Oye, pues a mí me encantaría saltar en parapente, ¿eh?

-¿Tú? Si a ti te da vértigo el ascensor.

-Bueno, eso era antes. Ya no tengo miedo.

el día que quieras te llevo a dar una vuelta.

-Genial. Oye, ¿te apetece que nos tomemos un cafelito?

-No puedo. Tengo que ir a ver a Natalia.

-Pues si Natalia estaba liadísima,

que me ha dicho que... Con lo de la dirección y eso,

que no podía entrar y... Uno rápido. -Pues en ese caso... Venga.

-Y me pones un poco al día, ¿vale? -Venga.

-Que me alegro mucho... pues te veo muy bien, de verdad.

-Y yo a ti también. -Qué alegría.

¡Silvia! -¿Qué tal?

-Dame un minuto, ¿vale?

Termino de vestirme, me tomo un café

y nos vamos a neonatos a ver a Aníbal.

-¿Has tenido mucho lío hoy o qué? -Sí... Sí, sí, sí.

He tenido un paciente que me ha dado muchos quebraderos de cabeza.

Una encefalitis herpética.

parece que ya está y ya está respondiendo bien al tratamiento.

-Álvaro... -¿Sí?

-Cuando le den el alta a Aníbal, ¿nos vamos los tres a vivir a tu piso?

La doctora Romero se reúne con Mila, su cuñada,

que presenta síntomas compatibles con diabetes,

para comunicarle los resultados de la prueba de la glucosa.

-¿Todo bien?

-Sí... Que había quedado con Javier...

-¿Te acuerdas?

Pues es que no le localizo, pero... Pero bueno, que estará liado.

-Es que estamos todos un poco desbordados, ¿sabes?

Creo que estos... Sí, son tus análisis...

Pues Mila, se confirma que tienes diabetes.

Lo que aún no sabemos es qué tipo de diabetes es.

Entonces, una preguntita,... -Sí.

-¿Sigues orinando con frecuencia?

-¿Sí, no? Vale.

Te vamos a poner suero, ¿eh? Y te voy a derivar al endocrino, ¿de acuerdo?

-¿Estás bien? ¿Te encuentras bien?

Vale, vale.

-Tranquila. No pasa nada. Tranquila. -Ay...

-¿Mejor? Toma, toma, toma.

No pasa nada. Esto se limpia. Que no pasa nada, se limpia, punto. Toma.

-Toma. -Perdona, lo siento...

-¿Qué perdona ni qué perdona? Que ya está.

¿Qué has comido?

-Pues... un par de tostadas con tomate en la cafetería.

-¿Solamente? -Sí, ya está.

-Vale. Mira, vamos a hacer una cosa, te vamos a dejar ingresada, ¿eh?

-Te tengo que hacer pruebas.

No, no me pongas esa cara. Es decir, te están pasando cosas...

Ey... Que estoy contigo, no te agobies. -Ya...

-¿Eh? No te agobies.

-Pues ya está, pero yo estoy a tu lado, ¿qué problema hay?

-Ninguno. -Pues punto.

-Ya está. -¿Eh? Venga...

Tras precisar intubación en la UCI,

el tratamiento anticonvulsionante y antiviral

ha permitido que Vicente empiece a recuperarse.

Deme las manos y apriete con fuerza.

Perfecto. Parece que todo va mucho mejor.

-¿Cómo he podido contagiarme?

pero tenga en cuenta que el virus del herpes zoster

es también el que produce la varicela, ¿de acuerdo?

Lo más probable es que la infección se produjera en la infancia.

Una vez se produce esta infección,

el virus pasa a los nervios sensitivos,

de ahí a los ganglios nerviosos

y una vez el sistema inmunitario controla a la infección,

deja el virus latente en los ganglios.

Así que cuando las defensas bajan, por el motivo que sea...

¡Quique!

Pase.

Adelante.

Vicente, si todo va bien,

le podremos dar el alta y podrá seguir usted...

ayudando a la gente. ¿De acuerdo?

-Gracias, doctor. -Nada.

-Doctor, perdone. -¿Qué?

-Tan solo quería decirle que, finalmente,

he conseguido el puesto de trabajo.

y estoy seguro que sin eso no lo hubiera podido conseguir.

-Bien por usted. ¿De qué trabajo se trata?

-Bien. Pues soy el nuevo director de recursos humanos

de una gran multinacional.

-Vaya... Ese es un gran trabajo.

¿Le importaría decirme qué tipo de formación tiene?

-Soy licenciado en Derecho y Psicología

y tengo tres máster y hablo cuatro idiomas.

-¿Qué? -No, no, nada. Enhorabuena otra vez.

-Gracias.

-Ay, perdón.

-Hola, Vicente. -¿Qué tal?

cuando nos han dicho que estabas ingresado...

-Por favor, ¿y cómo no nos dices nada?

Pero hijo mío... ¿Y cómo estás?

-Señoras... Señoras, señoras...

-Señoras, por favor, por favor, el paciente necesita descansar.

-Por favor, doctor, deje que se queden un rato.

Son... Son muy buenas amigas y pacientes Clara y Flavia, por favor.

sin antes consultar con nuestro querido Vicente.

-En fin, ¿por qué no?

-Doctor... -¿Qué?

-¿Le gustaría que nos hiciera a los dos el conjuro del amor?

-Hasta luego.

Oye, me va a dar mucha pena que te vayas, ¿eh?

Pero bueno, supongo que no había otra opción, ¿no?

-Pues no, supongo que no había otra opción.

-Oye, no te pongas triste, ¿eh?

Que vamos a seguir siendo amigas, ¿eh?

Y voy a seguir cuidando de tu hijo.

Aunque creo que ahora no te va a hacer mucha falta, pero bueno.

-¿Pero cómo que no me va a hacer falta? ¿Por qué dices eso?

-Pues porque está tu madre, que vale por tres, y...

Y porque ahora va a venir Mendieta. Y tampoco pinto nada.

-Marta, tú eres su tía,

así que no te vas a escaquear de cambiarle los pañales, ¿me oyes?

-Ven aquí.

Dichosos los ojos, por Dios. -No...

-Dichosos los ojos, no, cariño, llevo dos horas intentando llamarte.

-Aaaaah...

-Aparte, me encontré con Mila, tu cuñada,

y me dijo que estabas muy liada, por eso no insistí.

-Pero cariño, si cuando yo estaba marcando, ella estaba delante de mí.

Bueno, no sé, da igual... -Bueno, habrá sido un malentendido.

-Pues seguro que sí. -Podemos tomar algo ahora.

-No, ahora no podemos tomar nada porque no tengo ni cinco minutos.

-¿Cinco minutos?

Pues siéntate por lo menos, anda. Que quiero decirte...

-Tres, ya van tres. -Bueno, tres.

¿Sentarme tranquilamente? -Sí, ahí.

-A ver si sabes lo que es la tranquilidad.

-Ya no sé lo que es eso.

-Mira, escucha. He reservado una mesita en un restaurante

que es así como muy elegante y aparente, a la par que romántico,

ese que tanto te gusta, para esta noche.

-Y a ti no te gusta.

-A mí me gusta cuando estás tú.

-Y es para esta noche, ¿cómo lo ves? -No... No, no... Esta noche, no.

-Por la tensión del trapecio intuyo que no es buena idea.

-Intuyes que no es buena idea, cariño, por una razón.

Escúchame. A ver, Mila se queda ingresada

No me voy a mover de su lado, ¿sabes?

-Vale... -Porque es que... A ver...

Yo, desde que pasó todo lo de mi hermano,

pues no... Perdí un poquito el contacto, ya sabes.

Ella entró en depresión y todo y...

-Sí, si lo sé.

-Ahora estamos retomando un poquito todo, ¿no?

-Lo sé. Si yo, de vez en cuando, hablaba con ella y...

sé que ha ido evolucionando despacito, pero a mejor, sí.

-Ah, no... No sabía que... Que habíais hablando. No tenía ni idea.

-Bueno, manteníamos el contacto muy esporádicamente.

-Por eso intuyo que habrá venido ahora a la ciudad pues para...

No sé, retomar su vida con la familia otra vez.

-Puede ser.

-Cárgalo. -Yo lo cargo, yo lo cargo.

-Cárgalo. -Que sí. Yo lo cargo.

-Que te quiero. -Y yo. Y gracias por la visita.

-Nada.

- ¿Y dónde está el cargador ahora?

-Cada día tiene mejor cara.

-Pues sí, sí que es verdad.

-Por cierto, me debes una, querido yerno.

-¿Yo? -¿Y eso?

-¿Sabes quién terminó de convencer a Silvia

para que se fuera a vivir a tu casa?

-Amelia, muchísimas gracias. En serio.

-De nada.

Bueno, supongo que tendré que llevar las cosas

antes de que le den el alta a Aníbal.

Porque si no, luego va a hacer mucho lío.

-¿Las...? ¿Las cosas de quién?

¿Tus cosas? ¿A mi casa? ¿Tú también... vienes a mi casa?

  • Centro médico - 19/09/17 (1)

Centro médico - 19/09/17 (1)

19 sep 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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  1. PERICO1961

    POR FAVOR ALGUIEN ME PUEDE DECIR COMO VAJAR LOS EPISODIOS POR QUE LOS 4 ULTIMOS NO ME DEJA VAJARLOS EL RESTO LOS TENGO.

    21 sep 2017