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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 19/06/17 (2) - ver ahora
Transcripción completa

-Estos últimos días he estado con una, con una quemazón en la boca,

que me subía desde el estómago.

Yo creo que he estado muy nervioso últimamente y no he comido bien.

Aunque no se me note. Con la barriga que tengo...

-¿Es la primera vez que vomitas?

-No, me ha pasado un par de veces. Sobre todo, después de comer.

Pero ya le he dicho que tenía el estómago cerrado.

Si es que... a quién se le ocurre decirle a Paula que la quiero.

Mi pinta.

-Darío, a veces en la vida hay que jugársela, aunque se pierda.

Lo que no te perdono es que no me hayas dicho nada de estos síntomas.

-¿Qué son unos vómitos, comparado con los enfermos del cáncer?

Cuando estoy con ellos y les hablo, pues se me pasan todos los males.

-Darío lleva mucho tiempo colaborando con nosotros.

Entreteniendo y ayudando a los pacientes.

Es de esas personas que..., que se hacen querer.

Recuerden que existen programas de voluntariado en muchos hospitales

Y que toda ayuda siempre es bienvenida.

Por lo que veo en tu historial, no es la primera vez que te pasa.

-Bueno, tuve un par de piedras. Una en el riñón y otra en la vesícula

Pero esta vez no es lo mismo.

Esta vez, solo es que estoy como hinchado. Como si tuviera gases.

-Túmbate. Te voy a auscultar.

Colelitiasis, litiasis renal izquierda...

Parece que Darío tiene cierta predisposición a tener cálculos,

que le provocan problemas de obstrucción.

En este caso podrían estar situados en la vesícula, el páncreas, en fin.

-Tenga cuidado, que igual sale una orquesta sinfónica por ahí.

Con el tiempo que hace que no voy al baño.

-Se oye muy poco.

-¿Y eso es buena noticia? -Bueno. Tengo que seguir explorando.

y comprobar los signos de Murphy ¿Mm?

Bueno, pues... no se ve la vesícula inflamada,

tampoco hay una colecistitis, ni pancreatitis, ni apendicitis...

-¿No tengo nada?

-Bueno, tienes la tensión arterial un poco alta, y la mucosa, seca.

Eso significa que algo está pasando.

Quiero hacerte unas pruebas complementarias,

para ver que no es un cólico biliar, o una obstrucción mecánica,

o una pseudoobstrucción.

-Lo que me faltaba. Después de lo de Paula, caer enfermo.

-Al menos la tienes como amiga.

Rosa lleva ingresada varios días en Centro Médico

por rehabilitación de cirugía de columna.

Su hijo Álex la visita.

-Hola, mamá. -¡Hombre, hijo!

-¿Qué tal? ¿Cómo va la espalda? -Pues es que tengo aquí un dolor...

-Huy, espera. Perdona.

¿Sí? Ey, tío, ¿Qué tal? Sí, sí, era esta tarde la despedida.

Sí, sí, vente, vente. Que va a ser una fiesta mazo guapa.

Oye, estoy con mi madre. Hablamos luego, ¿vale? Venga, chao.

-¿Lo tienes todo listo para el viaje? -No.

-¿No? -No, me falta una cosa.

-¿Qué te falta, hijo?

-Que te den el alta. -¡Huy!

Bueno, yo supongo que mañana, ¿no?

-No; no, no, no. Voy a intentar que sea hoy, ¿vale?

Que llevas ya muchos días aquí, y creo que en casa estarías mejor.

En unos días me voy a Tailandia.

Terminé el bachillerato hace unos meses.

Y como no tengo muy claro lo que hacer con mi vida,

he preferido tomarme un año para pensar sobre mi futuro.

Y espero que le den el alta a mi madre.

Vamos que no puedo irme estando ella aquí.

-Antes de marcharte,

quiero que cojas un dinero que te he dejado en la cajita de tu cuarto.

-Ah, que... ¿Pero me has preparado lo del dinero, al final?

-Claro, hijo.

-Pero... Bueno. Vale, me viene genial, la verdad.

-Hijo, porque yo no sé cuándo me van a dar el alta.

Entonces, igual coges el avión...

-Yo no estoy en casa, coges ese dinero, que te va a venir muy bien.

Que no se te olvide. -Vale, mamá.

-¡Hola!

¡Huy! Pero ¿qué haces tú aquí? ¿No estabas de viaje?

-No, me voy el sábado.

-Ah, bueno. ¿Qué tal, Rosa? ¿Cómo estás?

-Pues... me he despertado con un dolor aquí, que no me deja en paz.

-Pero... ¿puede ser que sea de estar aquí muchos días?

Vamos. Yo creo que en casa podría descansar mejor.

Igual si le diésemos ya el alta...

-A ver. Eso ya lo hablamos ayer ¿eh? -Vale.

-Dime: ¿Exactamente, dónde te duele? -Pues mire.

-A ver. Señálalo. -Aquí. Aquí. ¡Ay!

-Sí. -Aquí me duele.

-Oye: ¿Y has hecho algún movimiento extraño esta noche?

-Que yo recuerde, no sé. No... -Ya.

-No sé... si dormida... -Vale.

Bueno. Pues voy a avisar al doctor Mendieta para que te eche un vistazo

-¿De acuerdo? -Vale, muchas gracias.

-Venga. Enseguida vuelvo.

Rosa tuvo un accidente de tráfico, que le obstruyó el canal medular.

Entonces, empezó a perder sensibilidad en las piernas

y dejó de andar.

Así que la han tenido que intervenir de la espalda

para recomponer la lesión.

Y la pobrecilla, es que lleva mucho tiempo aquí ya en el hospital.

Y ella es muy fuerte, ¿eh? y se está recuperando de maravilla.

¿Y el hijo? Bueno pues, viene de vez en cuando a verla.

Darío, uno de los voluntarios del hospital,

ha sido sometido a una analítica y a una radiografía,

debido a sus problemas abdominales.

-¿Qué? ¿Cómo lo llevas?

Darío... Así no podemos avanzar.

-Lo siento mucho, Lola. Es que... no me puedo quitar de la cabeza...

-A Paula.

No puedes seguir así.

Quiero volver a ver al Darío alegre que conocí al principio.

-Ese Darío ya no existe.

-¿Cómo que no?

-Ese Darío quedó con su amiga, le pidió salir,

ella dijo que no y se acabó.

-No. Eso es precisamente todo lo contrario.

Paula solo quiere hacerse querer, y convertir todo esto en un reto.

De verdad, cuando te dijo eso, se refería a todo lo contrario.

-No creo que Paula dijera eso.

-Que sí... Tú tienes que jugar bien tus cartas.

Y ahora tienes una perfecta, la excusa de que estás en el hospital

la puedes llamar y ella va a ceder.

Darío, en el amor y la guerra, todo vale.

¿Vale? Piénsalo.

-Hola.

Darío, tengo los resul...

-¡Buenas!

-¿Lola? ¿Os conocéis?

-Lleva unas semanas colaborando con nosotros como voluntaria.

-Sí, no habíamos coincidido aún.

Y la verdad, que me siento muy, muy realizada de poder ayudar a los demás

Sobre todo a Darío.

No está grave, ¿verdad?

-A ver, los análisis solo sugerían una inflamación.

Pero la radiografía indica una distensión de las asas del yeyuno.

Es una parte del intestino delgado.

-¿Eso qué significa?

-Bueno, todo apunta a una obstrucción intestinal. ¿Mm?

Te tenemos que hacer más pruebas,

así que seguramente te vas a quedar ingresado.

Una obstrucción intestinal es la interrupción total o parcial

del paso del contenido del tubo digestivo.

Es decir, la comida o las heces no pueden circular por el intestino.

Darío, tenemos que saber exactamente qué te está pasando. ¿Eh?

Podría complicarse.

Y aunque te pondremos una sonda para que se vacíe por sí misma,

quiero consultar tu caso con cirugía porque... igual hay que intervenir.

-¡Eh! ¡Alegra esa cara! Que no va a ser nada; todo va a salir bien.

¡Con lo fuerte que eres tú!

-Oye, mamá y... -Dime, hijo.

-Cuando te den el alta, ¿vas a abrir de nuevo la floristería,

o ¡qué vas a hacer?

-¡Mmm! -¿Sí?

-Claro. -Ya.

-Lleva tiempo cerrada, y uff me he retrasado muchísimo en los pagos

y los proveedores están muy poco contentos.

-Ya. -Pero además es que...

-Tengo muchas ganas de volver, hijo.

-Ya, pero... No sé, ¿tú crees que es buena idea?

-¿El qué? -Lo de la floristería, mamá.

Que no creo que sea buena idea.

-Hola. ¿Qué tal, Rosa? ¿Cómo se encuentra?

-Uff... Un dolor aquí, que no...Ay...

-Vamos a explorarla. A ver. Mire a la luz...

Me ha dicho Clara que tiene un dolor en el costado.

-Sí. Me duele... Aquí.

-Ajá... ¿Le duele en algún sitio más?

-Mmm... (BALBUCEA)

-Mm... -Eh...

¡Ah!

Álex, es el... -Sí, sí, me acuerdo. Hola.

-Buenas. Em...

Oye, voy a salir un segundo a hacer unas llamadas. ¿Vale?

-Doctor, ¿Podríamos hablar luego? -Muy bien. Después.

Rosa, hábleme un poquito más. Dígame el abecedario.

-¡Ah! ¡Ah!

¡Ay! -Rosa, Rosa, Tranquila.

Tranquilícese. Escúcheme.

¿Ha tenido problemas para vocalizar, estos últimos días?

-¡Uh! -No, no, hablaba perfectamente.

-Muy bien, eh... Vamos a hacerle una prueba de coagulación. ¿De acuerdo?

-Muy bien.

-Está usted tomando acenocumarol.

Que es un anticoagulante para evitar que se formen trombos por su arritmia

Y tenemos que comprobar la circulación sanguínea

para ver que está haciendo su efecto.

¿De acuerdo? -¿Le subo la dosis de analgésicos?

-Sí. -¿Sí?

-Sí, mejor. -Vale.

-Mm... -Venga, Rosa. Tranquila, mujer.

-Rosa, no se preocupe.

-Hola, doctor.

-Hola. -¿Queda café para mí?

Ahí va. Oh...

-¿Qué ocurre? Parece que hayas visto un fantasma.

-No. No, un fantasma no, pero... he visto a Lola.

-Ah, ¿sí? Pues por lo que Diana me contó, habían decidido dejar de verse

Que la cosa se estaba yendo de madre.

-Eso pensaba yo, pero...

Ahora, parece ser que es voluntaria en el hospital, como Darío.

-Pues lo único que le faltaba a la doctora.

Sí. Después de los anónimos y de que la siguen...

-Hay que decírselo.

-No. No le gusta que se metan en su vida.

Y no creo que le vaya a sentar muy bien.

-Imagínate que se cruza con ella por los pasillos. ¿Cómo se va a quedar?

-Hay que decírselo. -Hay que decírselo.

(LLAMAN A LA PUERTA)

-¡Hola!

-¿Tienes un momento? -Sí.

¿Todo bien? -Sí.

Bueno: Eh...A ver por dónde empiezo.

Lola está en el hospital. Resulta que ahora es voluntaria.

-¿Lola, voluntaria en el hospital?

Pues habíamos quedado en no vernos, en un tiempo.

-Intuyo que por eso lo ha hecho.

Para controlarte sin estar contigo.

-¿Tú crees?

Voy a hablar con ella.

-Con calma.

-Sí. Gracias.

-Nada. Ay...

-Bueno, entonces, ¿ya habló con el doctor,

para ver cuándo le dan el alta a mi madre?

Me voy el sábado en Tailandia y quiero tener todo cerrado.

-Vamos a ver. Me lo has preguntado hace dos días.

Y ayer también. No, no he hablado con el doctor,

porque tu madre no se encuentra en condiciones de irse a casa todavía.

No. Y además es que, ahora, presenta nuevos síntomas neurológicos.

-¿Cómo nuevos síntomas?

-Pues sí. Nuevos síntomas, que tenemos que ver lo que tiene.

Así que se tiene que quedar aquí para hacerle más pruebas.

Y ya está. Es lo que hay.

-Vale, no, genial. Pero por lo menos, espero que el doctor Mendieta

le esté dando a ella mejor trato del que tú me estás dando a mí.

-Pero ¿qué me estás diciendo?

-Hola. ¿Qué tal?

Bueno, pues tenemos ya los resultados de las pruebas

de anticoagulación de tu madre.

Los resultados de la prueba que le hemos hecho a la paciente

han mostrado que los niveles de acenocumarol

son más altos de lo que deberían.

Este es un fármaco que damos para evitar la formación de trombos

por la fibrilación auricular de la paciente,

pero también provoca que la sangre tarde más en coagular.

Con lo cual, corremos el riesgo de que se formen sangrados internos.

Así que vamos a reducirle la dosis.

- Vale. Entonces, con regular el acenocumarol, ¿se podrá ir a casa?

-Clara: ¿No le has contado los nuevos síntomas, de Rosa?

-Estaba intentándolo, sí. -¡Ah! ¡¡Ah!! ¡Ah!

-Ma... Mamá, mamá, ¿qué pasa?

-¡Ah! -¿Qué pasa, Rosa? Tranquila.

-Rosa, ¿qué pasa? Tranquila. -Venga.

-Mamá... -Clara. Clara: El fonendo.

-Intenta respirar, Rosa. Por favor.

-Tranquila. Tranquila.

Hay taquicardia.

Tenemos que pincharle lidocaína para restablecer el ritmo cardíaco.

-Vale.

-Clara, Clara: Avisa también a un celador.

La vamos a bajar a Imagen para hacerle un TAC craneal de urgencia.

-Vale. Voy corriendo.

-Pero ¿qué le..., qué le está pasando?

-Estamos activando el Código Ictus.

Sal fuera, por favor.

¡Sal fuera!

Rosa tranquila.

El Código Ictus consiste en una serie de medidas que se ponen en marcha

cuando se sospecha que un paciente puede estar sufriendo un ictus.

Una de estas medidas es la realización de un TAC craneal.

Con el que podremos descartar

que los síntomas que está sufriendo Rosa

tengan un origen en una patología cerebral.

Mientras esperamos los resultados del TAC

le hemos retirado el acenocumarol, y le hemos puesto suero.

Y ahora solo tenemos que ver cómo evoluciona.

-El objetivo de la asociación

es mejorar la calidad de vida del niño y de la familia,

cuando se le diagnostica el cáncer y...

-Lola... -¡Diana! ¿Qué tal?

¿Cómo estás? -Bien.

Bien. -Me alegro.

-¿Qué haces aquí? -De voluntaria.

-Ya. Pero como habíamos quedado... en estar un tiempo sin vernos y eso.

-Bueno, y creo que es lo que estoy haciendo.

Llevo semanas trabajando aquí y no nos hemos visto.

Creo que no te estoy molestando.

-¿Trabajas de voluntaria? -Mm.

-¿Desde cuándo tienes vocación, de voluntaria?

Es que es la primera noticia que tengo. Mmm...

-Creo que estás siendo injusta.

Porque ayudar a la gente que lo necesita es bastante importante.

Eso me lo enseñaste tú.

Pero vamos, que si te está molestando...lo dejo, sin problema.

-No, no, no. No. Que no quiero que lo dejes. Simplemente...

Pues a ver, que las cosas entre nosotras están claras.

Que vamos a seguir así, sin vernos.

-Por supuesto.

Voy a estar trabajando aquí, a mi bola, tú a la tuya, y ya está.

Y no nos vemos el pelo. No te preocupes.

-Venga. Hasta ahora. -Que vaya bien.

Perdonar.

Álex espera tener noticias de su madre, que ha sufrido

un repentino empeoramiento neurológico,

después de haber sido intervenida de una operación de espalda.

-Tenemos ya el resultado del TAC craneal de tu madre,

y es perfectamente normal.

-Vale. ¿Eso significa que está todo bien?

-Lo que significa es que aún no sabemos

cuál es la causa de los síntomas de Rosa.

-Vale. Fantástico.

¿Y no habéis pensado que puede ser por estar todo el día en un hospital?

He leído que aquí se cogen mogollón de enfermedades.

-Te aseguro que lo que le pasa a tu madre no es por estar en un hospital.

-Ya, ¿me puedes explicar cómo en dos días ha empeorado de esta forma?

-Pues porque a veces los pacientes sufren complicaciones.

Somos médicos; no magos.

-Vale, no; que sí, que lo entiendo.

Pero yo lo único que quiero es que se ponga bien antes de irme al viaje.

-Verás, la hemos trasladado a Reanimación

para tenerla más controlada ante el riesgo de que sufra otro episodio.

La vamos a tener que dejar ingresada para seguir haciéndole pruebas.

-¿Qué?

-Mira, Álex, si te tienes que ir de viaje, te vas.

Pero tu madre se queda aquí.

Tras identificar las molestias de Darío como una obstrucción,

el doctor Blanco decidió valorar la situación con un cirujano.

-A ambos nos ha parecido que no es necesaria la intervención.

Darío seguirá con un tratamiento a base de suero y sonda nasogástrica

.¡Hola!

-Hola.

Darío...

-Bueno, ¿qué tal? ¿Qué te han dicho?

-Que no me operan. -(EXCLAMACIÓN)

¡Muy bien! ¿Y esa cara? ¡Pero si es muy buena noticia!

Ay... ¡Tachán!

Mira, ahora son los pacientes los que te animan a ti.

Las letras grandes son mías, ¿eh?

-Ya basta. -¿Qué ocurre?

-Que llamé a Paula, como me dijiste, y le dije que estaba en el hospital,

y me llamó rastrero, que estaba jugando con la enfermedad y que...

no contara ya con ella ni como amiga.

-Vaya, vaya. Parece que a Paulita le gusta el juego.

Darío, es una reacción muy previsible.

Y ahora, cuando parece que las cosas están totalmente perdidas,

es cuando más hay que insistir. Y eso la hará dudar a ella.

Nadie es de piedra. Tienes que llamarla.

Las relaciones que más cuestan al principio

son las que más merecen la pena.

Y cuando uno encuentra el amor de su vida...,

tiene que actuar con determinación.

Así que, si hace falta, la llamo yo.

-Ya me lo pienso.

-¡Bueno! Tú mismo. Yo, mientras, te voy a colgar este cartel.

-¿Qué le habrá pasado a esta mujer? ¡Con lo bien que estaba ayer!

-Pues no lo sé. Ahora voy a hacerle una exploración más exhaustiva.

-¿Has hablado con su hijo? -Mm... Sí, sí, sí. He hablado con él,

y además de poner en duda nuestra profesionalidad,

parece que le importa más su viaje que la salud de su madre.

-Madre mía.

-Ah, eso sí, ya le he advertido que no le voy a dar el alta a Rosa,

ni hoy, ni mañana ni pasado.

No hasta que tengamos un diagnóstico

-Me parece muy bien.

La verdad es que a mí también me dió la misma impresión, ¿eh?

-Mm... -No lo entiendo.

-Pues yo sí. Está muy claro.

Cuando tienes 18 años no piensas más que en ti mismo, y ya está.

-Eso no es verdad.

-Mira, Clara, lo que tú digas, pero cuando veo actitudes como la de Álex,

se me quitan las ganas de ser padre.

-¡Ah! O sea que alguna vez has tenido ganas de ser padre, ¿no?

-No. No, no, Cla... Yo no he dicho eso.

Tras determinar que Darío padecía una pseudoobstrucción,

optamos por un tratamiento conservador.

Pero su estado empeoró, el intestino seguía sin funcionar correctamente.

Procedimos a hacer una analítica de urgencia,

y observamos que se mantenía la leucocitosis,

y además las transaminasas hepáticas y la bilirrubina estaban elevadas.

A ver, tranquilo, tranquilo.

Rosa ha sufrido un episodio de taquicardia.

El doctor Mendieta está investigando la causa de sus síntomas.

-Y griega y z. -Bien, bien; vamos bien.

Creo que podemos descartar el ictus.

-Bien. Así que quizá estamos más cerca del..., del alta. ¿No, doctor?

-Descartar el ictus no significa que esté curada. ¿De acuerdo?

-Ya. -Déjeme que la explore.

-Mm... Pues no me duele nada. Ni la...

¡Ay, aquí sí! -¿Sí? ¿Le duele?

-¡Huy...! ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay, ay, ay!

Y noto como un hormigueo en la pierna izquierda, doctor.

-¿Sí? -A ver. ¿Nota usted esto?

-No. No. -¿No?

-No. -¿Y aquí?

-No. No noto. -Vale. Espere un momento.

Voy a buscar a una enfermera para que le hagan una analítica de urgencia.

-Vale. -Buenas.

-Hola. -¿Se puede?

-Sí, sí. Adelante. Te quería comentar que... bueno, tu madre...

-No, si... si me permite, yo ahora hablo con mi hijo y le pongo al día,

si no le parece mal, doctor. -Perfecto. Como quiera.

-Muchas gracias. -Voy a por Clara.

Por ahora, todo lo que tenemos son descartes.

No parece haber ninguna patología a nivel cerebral,

y parece que tampoco se trata de un ictus.

Pero esa pérdida de sensibilidad en las piernas,

habiendo pasado tantos días

después de la operación de la espalda, no es normal.

Tendremos que esperar los resultados de la analítica para poder avanzar

-Los resultados de los análisis indican que hay un hígado inflamado.

-¿Y eso qué quiere decir?

-Imagina una autopista y que va llena de coches.

Y las carreteras que acceden a esa autopista, pues también lo están.

Habría que buscar una solución para disolver esa retención.

-¿Y qué se puede hacer?

-En tu caso... cómo han ido yendo las cosas,

la mejor opción es localizar la ubicación exacta del problema

y solucionarlo con cirugía.

Darío, Darío, vas a estar en las mejores manos.

No te preocupes, ¿eh? Procura descansar. Luego vengo a verte.

Tras su empeoramiento y ante el riesgo de complicaciones serias,

Darío fue ingresado en Cirugía para un estudio con tránsito baritado.

-Para este tipo de estudio,

Darío tuvo que ingerir unas papillas con colorante

que destacan en las pruebas de imagen.

Así, en la radiografía pudimos observar

una dilatación de las asas del yeyuno y una calcificación.

Tras la radiografía, le hicimos un TAC abdominal,

para saber exactamente dónde se ubicaba la calcificación.

-¿Está todo bien? He visto al doctor un poco serio.

-¡Pues claro que está todo bien!

Pero si el doctor este va siempre con una cara de...

No; estoy perfectamente. ¿No me ves? Como una rosa.

-¡Ya!

Oye, mamá, tengo que contarte una cosa.

-A ver. -He estado hablando con tía Raquel.

-¡Pero si te he dicho muchas veces que no preocupes a la familia,

por favor!

-Vale, mamá. Pero escúchame. -Ay...

-Que he pensado que podrías volver a trabajar con ella.

¿No? Si no, ¿qué piensas hacer después de esto?

¿Seguir con la floristería, hasta que te arruines?

Además, que esto de ser empresaria, mira qué mal te está sentando.

-Ay, pero es que ya no tengo ganas de..., de retomar,

de devolver llamadas y de archivar documentos en un despacho.

No tengo ganas de eso.

-Vale; pero... -Hola, Rosa.

-¡Hola! -Vengo a hacerte la extracción.

-Ah, muy bien. -¿Puedo quedarme aquí?

-Claro, sí. -Genial.

No sé, mamá. Creo que en la oficina estabas bien.

Además, era un sueldo estable y cobrabas bastante.

Y la tía me ha dicho que no tiene ningún problema en que vuelvas.

Dale un par de vueltas, por lo menos.

-Ay, no sé, hijo. Ahora que ya eres mayor, que...,

que te vas a ir por ahí, que vas a hacer tu vida,

pues...siento que es la oportunidad de poder realizarme;

de poder hacer aquello que realmente me gusta.

Siempre he querido tener una tienda de flores, Álex. Siempre.

-Ya, mamá. Pero no sé.

Después de todos estos problemas que has tenido con la columna...

Y los proveedores no dejan de meterte prisa.

-¡Ay, hijo!

-Bueno. Vamos allá. -Sí.

-¡Así que florista! Jo, qué profesión tan bonita tienes.

Te lo digo de verdad, si no hubiese sido enfermera, sería florista.

-Ya. Pero hay veces que hay que hacer cosas que a uno no le gustan, ¿no?,

para llegar a fin de mes.

-Perdonad que os interrumpa, ¿vale?

Pero es que tu madre necesita descansar.

-Vale. Oye, no me gustan las agujas. Salgo un momento, ¿vale?

-¡Claro! -Vale.

-Sí, sí.

-Y... piénsalo. ¿Vale, mamá? Hasta luego.

-Vamos a ver, Rosa, ¿por qué no le has dicho a tu hijo que estás grave?

-Pues porque no quiero preocuparle.

Porque él... Él ahora está pendiente de su viaje; tiene que...

Tiene que descubrirse a sí mismo.

Tiene que descubrir qué quiere hacer con su vida, y hacerlo.

-Como tú con la floristería, ¿no?

-Darío, sabemos exactamente cuál es y dónde está el problema.

Tienes el intestino delgado agrandado.

Y se han acumulado aire y líquido en la cavidad abdominal.

Esto quiere decir que ha habido una perforación. ¿Mm? Esto es grave.

Y podría serlo más, si no operamos cuanto antes.

Darío, ¿autorizas la intervención?

-Sí.

-Quiero que sepas que no vas a estar solo.

Yo voy a estar en el quirófano, en todo momento, a tu lado.

¿De acuerdo?

-Muchas gracias, doctor. -Bueno.

-Y quiero que sepa que esto me va a dar fuerzas para salir adelante,

y dejar atrás la enfermedad y a Paula.

-Me alegro. Descansa.

Y tranquilo, ¿eh?

-Ya, ya, ya. Ya estoy aquí. ¿Qué pasa? ¡Tanto misterio!

-Siéntate.

Toma agua. La vas a necesitar.

-Que no quiero agua, por favor.

-Dime ya qué pasa.

-La persona que está detrás de los anónimos y que te sigue es Lola.

La vi salir de tu despacho cuando tú no estabas.

Todo tiene su sentido. Tú la has rechazado, y ahora te está acosando.

-¿En serio, Juanjo?

¿ves salir a Lola de mi consulta, y solo por eso ya la acusas?

-Pero ¿no..., no te parece extraño?

-Hombre, a ver...

No es lo más normal del mundo, pero alguna explicación habrá.

Pues vendría a buscarme, o yo qué sé.

¡Si hasta hace nada venía cada dos por tres! Juanjo, por favor.

No sé quién me está enviando los anónimos y me quiere meter miedo.

Pero desde luego, Lola no es.

-Yo solo me preocupo por ti.

-Vale. Pues no lo hagas.

Lola tiene sus defectos, pero no es una acosadora.

-Rosa tiene anemia y elevación del INR. Pero la glucemia es normal.

De todas formas, es muy posible que el problema en el habla

lo provocara un descenso brusco de los niveles de azúcar en sangre.

-Además, te recuerdo que la paciente es diabética tipo 2.

-Sí. Sí, sí; lo sé.

Es posible que el fármaco que está tomando para controlar la diabetes

le haya producido una hipoglucemia, como efecto secundario,

y de ahí el trastorno en el habla.

Lo que me extraña es la pérdida de sensibilidad en las piernas.

-Ya.

-Avisa a Rayos. Vamos a hacerle un TAC abdominal.

-Vale, muy bien. Venga, hasta ahora.

-Sí, tía, tú... tú no te preocupes.

Que yo hablo con ella, y al final la acabo convenciendo sin problema,

¿vale? Sí, claro, va todo bien.

Ah... Un..., un segundo. Te llamo ahora.

Clara si vienes a echarme un sermón, te puedes ir por donde has venido.

-No te preocupes, que no te voy a echar ningún sermón.

De hecho, acabo de hablar con tu madre

y creo que tu actitud no es solo culpa tuya.

A ver, Álex, quiero que te des cuenta

de que tu madre se ha sacrificado toda la vida,

haciendo algo que no quería,

solo para darte lo mejor, la mejor educación y la mejor vida.

Y este año sabático, es un ejemplo de ello.

Te vas a marchar, sin trabajar, sin estudiar, y todo gracias a ella.

Has sido un privilegiado. Así que, piénsatelo, por favor.

-Pero si ya lo hago.

-Pues piénsatelo más, por favor. Es muy importante.

Ante el peligro de que la situación pudiese traer fatales consecuencias,

Darío fue sometido a una laparotomía

-En la operación hemos visto que la obstrucción intestinal

había sido provocada por un cálculo que había perforado el asa de yeyuno

Le extrajimos el cálculo, limpiamos la zona,

y ahora Darío, se tendrá que quedar bajo tratamiento antibiótico.

-¡Hola! -Hola.

-¿Qué haces?

-Estaba escribiendo a la madre de Darío,

que estaba preocupada por la operación.

¿Qué haces tú aquí? -He pasado, te he visto y... bueno

Así aprovecho para decirte que, ayer, igual fui un poco seca.

Que lo siento. No quería decir que no fueras capaz de ayudar a los demás

Al contrario, de hecho, me alegro que lo hagas.

-No sé por qué extraña razón, sabía que pasarías a verme.

De verdad, Diana, me siento muy realizada.

Aquí todos se preocupan por todos.

-¿Haciendo de voluntaria, te refieres?

-Claro. -Me alegro.

-Mira.

¿No te gusta?

-¿Quién ha escrito eso?

-Bueno, lo del centro, yo. Había que darle un empujón a Darío.

-¿El simbolito ese también? -Sí.

-Esa letra y ese símbolo son los que estaban en el anónimo de mi taquilla.

-A ver, Diana, eh... -No te acerques a mí.

O sea, no sé qué pretendes.

No sé qué pretendes, pero tú tienes un problema.

-No pretendo nada y no tengo ningún... Diana.

-¡No te acerques a mí! Vete del hospital.

Lola vete..., vete del hospital. No te quiero ver...

-Vale. Vale.

Tienes razón. Lo siento.

El doctor Álvaro Mendieta le realiza un TAC abdominal a Rosa,

después de descartar cualquier patología neurológica.

-En el TAC abdominal de Rosa hemos visto un hematoma retroperitoneal.

Es decir, que está por detrás del peritoneo,

membrana que recubre prácticamente todos los órganos del abdomen.

A pesar de que retiramos el acenocumarol en cuanto pudimos,

este ya había provocado el sangrado.

Tendremos que hacer una transfusión, para que las nuevas plaquetas

ayuden con la coagulación y la podamos operar, otra vez.

Rosa ha sido operada del hematoma retroperitoneal

que descubrió finalmente el doctor Mendieta durante el TAC abdominal.

Su recuperación postoperatoria ha sido satisfactoria.

Y ya ha recuperado su sensibilidad en las piernas.

-Y z. -Mm... Muy bien.

Bien, parece que ya estás recuperada del todo.

Ya podemos empezar a pensar en el alta.

-¡Ah, bien, doctor!

-Rosa, has sido una mujer muy valiente, ¿eh?

No es nada fácil estar ingresada tantos días.

-Bueno. Muchísimas gracias, de verdad.

-No tienes por qué darlas. No hemos hecho más que nuestro trabajo.

Eso sí, recuerda que, cuando vayas para casa...

-Sí.

-Reposo absoluto durante unos días, y dieta blanda. ¿De acuerdo?

-Vale. -Arroz, pollo, verduras...

-Gracias. Muy bien, doctor. Así lo haré, ¿eh?

-Después de que nos den de alta tras una intervención quirúrgica,

es muy importante seguir a rajatabla

los consejos y las recomendaciones del personal sanitario.

Tanto a nivel de lo que podemos o no podemos hacer,

como a la hora de cuidar la herida.

Ya que una infección postquirúrgica puede llevarnos de vuelta al hospital

Un tiempo después, Darío parece recuperado de la operación.

-Paula: Muchas gracias por llamar.

Me alé... ¿Cómo? No...

¿Acosador? No. Yo no te he mandado, No te he mandado nada.

Tiene que haber sido Lola. Déjame. Déjame que...

No, no llames a la policía. Déjame que lo arregle yo. ¿Paula? Paula...

-Hola, mamá.

Hola, Clara.

-Pero... Pero ¿tú qué haces aquí, hijo?

-Vamos a ver: ¿Tú no tenías que estar camino a Tailandia?

-Sí, bueno. Eso era en teoría.

-Os dejamos solos. Vamos.

-¡Pero hijo! ¡Que casi me da un patatús!

¡Pero qué bo...! ¡Oh, qué bonitas, y cómo huelen!

-Mamá...

-Pero ¿me quieres explicar qué haces aquí?

-Sí. Tenía algo que decirte. -¿Qué?

-Perdóname.

No sé. Estos días, creo que he estado muy poco pendiente de ti y...

Y no te he hecho todo el caso que merecías.

-Pero hijo, tienes 18 años. Es normal que estés pendiente del viaje.

-Lo sé, mamá, lo sé. Pero siento que he sido egoísta. He sido un mal hijo.

-Pero tú no eres un mal hijo. ¡No digas eso, por Dios!

-Bueno. Aun así, quería decirte una cosa.

-¿Qué? -He reabierto la floristería.

-¿Cómo?

¡Pero si llamé a Raquel el otro día y le dije que volvía a su despacho!

-Pero... yo le llamé y le dije que lo cancelo todo.

Ahora, solo quiero quedarme... Quedarme aquí contigo y...

-Y devolver todo lo que tú has hecho por mí.

-Te quiero, hijo.

-Toma, Nuria. Prepara el alta de esta paciente, Rosa Izquierdo.

-Enseguida.

-¿Vale? -Claro.

-Hola. -Hola.

-Bueno, parece que al final tenemos el retorno del hijo.

-Ay, sí. Qué bonito, ¿eh?

El agradecimiento de un hijo a la madre

es lo mejor que puede haber en esta vida. Te lo digo de verdad.

-Precioso. Sí. Pero aunque el chaval haya pospuesto el viaje,

ya verás cómo al final se va.

Porque al final, los hijos es lo que hacen: irse. Como tu querida Elsa.

-Pero qué mala baba tienes, ¿eh?

-Oye, Clara, tranquila. ¿Vale?

Lo único que estoy diciendo es que al final,

los hijos abandonan a los padres. Es ley de vida.

-Mira, menos mal que te has dedicado a la medicina.

Porque desde luego, de leyes sabes bien poquito, guapo.

-Hola.

No tendrás por ahí un buen queso y unas uvas...

-¿Qué?

-Te he traído una botella de vino.

Es un Vicente Torres. Espero que no la rechaces, como yo rechacé tu agua.

-Gracias. -Gracias a ti, Juanjo.

Porque tenías razón. Es Lola la que está detrás de... de todo.

Pero ya está. He puesto punto final y no nos volveremos a ver desde luego

Gracias, de verdad.

-Yo te..., te voy a animar siempre.

Y te voy a ayudar siempre en lo que sea.

-Ya lo sé, Juanjo.

-Lleva varios días tosiendo, con..., con sensación de ahogo, pero vamos.

-No se entera; porque no viene a verme.

-Enhorabuena. Vas a ser una gran madre; seguro.

Con que no seas tan pesada como la mía, ya, tienes el trabajo hecho.

-Tú no sabes lo que...,lo que es ser madre. Y te voy a decir una cosa.

-Parece que está haciendo una insuficiencia cardiaca

por la insuficiencia respiratoria.

Y hemos tenido que intubarla.

-Es culpa mía esto. No me tenía que haber ido de casa.

Desde que me he ido, han empezado todos los problemas.

Ella está mala siempre.

-Quiero estar siempre disponible para lo que mi hijo necesite,

aunque lo que necesite sea distancia, espacio y tenerme bien lejos.

-Pues que llevo unos días con mucha tos, y hace dos horas que no paro.

Además me duele mucho el pecho.

-Durante la auscultación pulmonar, he escuchado pequeños silbidos,

y también lo que parece ser mucosidad en la base del pulmón derecho.

-¿Te ha vuelto a amenazar? Es que, si es así, tienes que denunciarle.

-Ortega: Tú no sabes de lo que es capaz este tipo.

-En la radiografía de tórax, también hemos visto unas manchas blancas.

-Pero eso son trozos de pizza.

-O salto yo, o saltas tú. -No, no...

-¡A ver, Manuel, Jose! Que tengo ya los resultados.

¿Los queréis oír? -No.

-Sí. -¡Te voy a...!

-... ¡Muchísimo! ¡Y lo sabes! -¡Ya te he oído!

¡Que me quites! ¡suéltame!

-¡Oye, oye, eh, eh, eh! ¡Apártate de Cabrera inmediatamente!

-¡Tú no te metas!

-¡Seguridad, por favor!

  • Centro médico - 19/06/17 (2)

Centro médico - 19/06/17 (2)

19 jun 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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