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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 18/12/17 (2) - ver ahora
Transcripción completa

SUBTITULADO POR ACCESIBILIDAD TVE

Yolanda llega a Centro Médico tras haber sufrido un síncope

mientras hacía trekking por el monte junto a su monitor, Isaac.

¡Hola! -¡Hola!

¡Uy, hola, Isaac! -¡Hola, Diana!

¿Qué ha pasado?

Ha sufrido un síncope y ha perdido el conocimiento varios segundos

mientras hacía ejercicio.

Ahora mismo está con náuseas y ha vomitado.

Se encontraba mal esta mañana

y ha insistido en salir a la clase de trekking,

y a la hora se me ha desplomado.

Enseguida te busco y te cuento, vamos a Triaje, por favor.

¿Tú conoces a Diana?

-Ah, sí, sí, sí.

Bueno, yo es que tengo un camping en la montaña.

Y allí hacemos todo tipo de actividades,

tipo trekking, piragüismo, senderismo...

Y de ahí conozco a Diana, que viene mucho,

y a Yolanda, que también está por allí muy a menudo,

y... pues nos conocemos y nos llevamos muy bien.

Y, bueno...

Nos hemos llevado un susto y espero que no sea nada.

A ver.

Está hipotensa. -Gracias, Marta.

¿Yolanda? Mírame a mí, a un punto fijo.

¿No está Isaac? -Sí, está fuera, esperándote.

Enseguida podrás verle.

A ver, respira tranquila.

Está taquicárdica.

Vale.

Voy a explorar el abdomen... Dime si te duele, por favor.

¡Ay! -¿Ahí te duele?

Sí.

A ver.

¿También? -Sí.

Abdomen timpánico difuso, pero no hay signos de irritación peritoneal.

Vamos a hacer un electro.

Por los síntomas de hipotensión y debilidad que presenta Yolanda

y lo que he podido ver en la exploración,

es bastante probable que haya sufrido un síncope

en contexto de gastroenteritis aguda.

Pero como también está la taquicardia,

voy a hacerle un electrocardiograma.

Vale, ya está, ¿me pasas el electro, Marta, por favor? -Sí.

Gracias.

Vale.

No hay signos de isquemia aguda,

pero sí veo una taquicardia sinusal y un tipo de onda,

que no quiere decir que haya algo malo,

pero prefiero ampliar el estudio y hacerte algunas pruebas, ¿vale?

¿Qué tipo de pruebas van a hacerme?

De momento, una radiografía de tórax y una analítica.

Nada de lo que tengas que preocuparte.

La dejamos en observación, controlando la frecuencia cardiaca

y la presión arterial, ¿de acuerdo?

¿Estás mejor? -Sí.

Vale.

¡Ah, ay!

(GOLPE)

Tranquilo, tranquilo, chaval, tranquilo, tranquilo.

No muevas el cuello, ¿vale?

Es importante que me atiendas, no muevas el cuello, por favor.

¿Cuál es tu nombre, cómo te llamas?

Fausto.

Vale, Fausto, escúchame una cosita.

¿Qué te duele, aparte del cuello? -No sé, todo.

A ver, no muevas el cuello.

El pie, el pie, me duele el pie.

-¿Derecho o izquierdo?

No sé, el derecho.

¿Aquí? -¡Oh, Dios!

Tranquilo, necesito Philadelphia, camilla y una bota neumática.

¡El pie! -Te vamos a meter en el hospital.

Tranquilo, estás en buenas manos.

El chico llevaba el casco puesto, pero no lo tenía atado.

Así que, con el impacto, ha salido despedido.

Tenía alguna que otra herida, quemaduras,

pero, sobre todo, se dolía del cuello y del tobillo derecho,

que presenta inflamación y un hematoma bastante importante.

En primer lugar, lo hemos inmovilizado cervicalmente

para evitar posibles lesiones.

Después, en el tobillo, le hemos puesto una bota neumática

para hacer que la fractura no se mueva

y que no dañe ningún vaso sanguíneo.

Y, por último, lo hemos inmovilizado en bloque

para poder trasladarlo con seguridad y explorarlo mejor.

Tras la exploración, limpiamos las heridas

y las quemaduras con agua, jabón y povidona yodada.

Y, aunque duela, hay que frotar con energía

para quitar toda la suciedad que está adherida

y reducir el riesgo de infecciones.

Hola, ¿qué tal? -Ay...

¿Qué haces por aquí? Menuda la que se ha liado, ¿eh?

Pues sí, hija, sí, que venía y me ha pegado el tirón el chico

y se ha caído ahí con la moto. -¿Qué ha sido, a ti?

Sí, hija, sí.

Vaya, pues déjame que te eche un vistazo. -Vale, sí.

¿O prefieres poner primero la denuncia?

No sé qué voy a hacer, déjalo.

Natalia. -¿Qué?

Es que yo venía a hablar contigo.

Vale, claro, vamos.

¡Hola! -¡Hombre! ¿Qué tal, Indiana Jones?

¿Por qué Indiana Jones?

¿No sabes que a Diana le encanta hacer deportes de riesgo

y rafting y todo eso?

¿Ahora te ha dado por tirarte por los ríos?

Sí, yo soy así.

Yo, ni muerta, vamos.

A ver, pero si tú has estado hasta en Afganistán.

Por eso, se me han quitado las ganas de jugarme la vida.

¡Anda ya! Oye, pues yo sí que me apuntaba.

Vale, pues un día vamos las tres

y Soto que se quede paseando por el bosque, cogiendo setas.

Vale.

Bueno, que tengo que seguir trabajando, dejadme. Adiós.

¡Hola! -¿Qué tal?

¿Qué tal?

Pues nada, vaya sitio para reencontrarse, ¿no?

Pues sí, pero tengo que decirte que tu chica está bien.

Le he hecho algunas pruebas.

No, que no estamos juntos, que no es mi chica, vamos.

Que no, no. -¿Ah, no?

A ver, que entre Yolanda y yo no hay nada.

Que yo la conozco del camping,

que se apuntó a todas mis actividades y eso,

bueno, se ha apuntado hasta a las de nivel experto.

A ver, yo creo que le gusto, que sí,

pero lo que pasa es que yo llevo una vida un poco complicada:

de viajes, de camping...

Y yo, pues estoy acostumbrado a estar solo, y ya está.

A ver, que estoy muy a gusto con ella.

Ah, perdona, como me preguntó por ti en Triaje y...

No, bueno, la acompaño para que no esté sola, pero...

¡Ajá!

Vale, que a lo mejor me gusta un poco.

Pero, bueno, ya sabes que yo no soy de pareja,

que no es mi rollo, que no.

Pero uno no tiene que cerrarse ninguna puerta.

Bueno, lo tengo en cuenta, ¿vale?

Vale. Quieres verla, ¿no?

¿Se puede? -Claro.

Pues venga, ¡vamos! -Vente conmigo.

El doctor Molina examina a Fausto,

que ha sufrido un accidente de moto a las puertas de Centro Médico,

y se queja de dolor en el cuello y el tobillo.

Todo apunta a que está fracturado.

¡Que duele un montón! -No hables, Fausto.

¡Quítamelo, que me duele un montón!

Es normal que te duela, Fausto.

Es posible que tengas una fractura de tobillo.

¡Pero, tío, ponme una escayola y me das unas muletas,

que me tengo que ir!

Mira, cuanto antes te calmes, antes podré hacerte las pruebas

para ver qué tipo de fractura tienes y ver si hay algún daño cerebral.

¡Que me quiero ir!

Vamos a ver, si es por el tema del robo, no pienses en eso ahora.

Primero tenemos que saber si tienes lesiones graves.

Pero, ¿qué robo, pero qué dice esta tía?

¡Quítamelo, que me quiero ir!

Mira, hasta que no te calmes y me dejes hacer mi trabajo,

de aquí no se mueve ni Dios, ¿eh?

A no ser que quieras hacerlo esposado en un coche patrulla.

¿Te he hablado claro? Pues ahora tranquilito.

La exploración neurológica ha sido normal.

En la radiografía que le hemos hecho hemos podido comprobar

que tiene una rectificación cervical.

Es decir, tiene una curvatura de las cervicales

que hace que la musculatura de esa zona quede en tensión.

En cuanto al tobillo, hemos podido confirmar

que se trata de una fractura de la cabeza del peroné.

Pues siento mucho decirte, Fausto, que la rectificación cervical

es para toda la vida.

Tendrás que hacer rehabilitación, con fisioterapia,

para reducir los dolores.

Y en cuanto al tobillo,

tendrás que estar al menos tres semanas con la férula

para que suelde bien la fractura y quede alineada.

Vale, dabuti, pero ¿me puedes dar unas muletas para que me pire?

Yo te recomiendo que te quedes, al menos, un par de horas

en observación neurológica.

Has sufrido un golpe en la cabeza, Fausto.

Puede provocar problemas.

Pero que estoy bien, de verdad, que yo me quiero pirar.

Bueno, vamos a ver, tranquilo. -Tranquilo, tranquilo.

Fausto, si es por lo del robo, no te preocupes.

La señora está aquí, en el hospital.

Yo voy a hablar con ella,

le pregunto si tiene intención de presentar denuncia o no

y, mientras tanto, tú te quedas aquí, ¿está claro?

Es serio, ¿eh?

Bueno, yo tengo más pacientes.

Yo te recomiendo que te quedes, pero el paciente manda.

Así que tú mismo.

Tranquilo, ¿vale?

Que ha sido un malentendido, ¿sabes? Yo no he robado ningún bolso.

¿Tengo yo algún bolso? No, ¿no?

Pues entonces, ¿cómo he podido robarlo?

La doctora Ortega ya tiene los resultados

de la radiografía y los análisis de Yolanda,

la paciente que sufrió un síncope durante una actividad de camping.

¿Cómo estás? -Bien.

Te cuento. Tengo la analítica y la radiografía de tórax.

Y son normales.

Además, también se ha normalizado la frecuencia cardiaca

y la presión arterial.

¡Ah! Entonces me puedo ir al camping ya, ¿no?

Sí, pero sí que tienes que volver para completar el estudio cardiaco.

Y salimos de dudas con respecto a esos hallazgos inespecíficos

que he visto en el electro.

Pero es por seguridad, tranquila.

Claro, vendré. Igual Isaac me puede acompañar, ¿no?

Sí, claro, claro.

Sí que te pido que tengas cuidado con el ejercicio ahora mismo.

Vale.

Y beber abundantes líquidos para evitar la deshidratación.

Vale.

Os dejo. Voy a preparar los papeles del alta. -Vale.

Gracias. -De nada.

¿Qué tal? -Bien.

¿Cómo te encuentras? -Con ganas de irme, ya.

Pero con tranquilidad, ¿eh? -Sí.

Que eres muy bruta.

Las crisis de hipotensión como la sufrida por nuestra paciente

se pueden evitar siguiendo algunas medidas,

como llevar una dieta completa y equilibrada,

hacer ejercicio físico moderado, siempre con control,

y evitar las situaciones calurosas y agobiantes,

como las duchas muy calientes y los lugares llenos de gente.

Pero ¿tú sabes cómo me sentí cuando me enteré

de que te habían hecho directora del hospital

y que los días pasaban y pasaban, y no recibía tu llamada?

Pues sí, me lo imagino, Elisa, me lo imagino,

que estarías enfadada conmigo, y con razón.

Pero... bueno, tenía que haberte llamado, lo sé.

Sí, ¿y entonces?

Pues sí, soy la directora y todo lo que tú quieras,

pero el Consejo de la Fundación está detrás de mí.

De hecho, me han puesto un subdirector

que me está complicando la vida muchísimo.

Natalia, que me despidieron por cubrirte las espaldas,

a ti y a tu marido, y para que este hospital saliese adelante.

Lo sé, Elisa, lo sé.

Pero ahora mismo no puedo hacerte jefa de Oncología.

Por favor, dame tiempo, ¡dame tiempo!

Hola. -Hola.

Perdón por la interrupción.

¡Hombre! Espero que no vengas a despedirme del hospital otra vez.

No busco enfrentamientos.

Solo quiero saber si vas a denunciar al chico de la moto.

¿Cómo está?

Bien, pero nervioso, quiere saber si lo vas a denunciar.

Bueno, por mí, ya ha tenido su castigo. Y yo tengo el bolso.

Además, la culpabilidad, a veces, es relativa.

Pues gracias.

Se lo comunicaré.

(SIRENA)

Yolanda Díez regresa al hospital antes de la cita programada

con la doctora Ortega, debido a un nuevo síncope.

Se empeñó otra vez en salir a hacer trekking.

Y al rato empezó a ahogarse y se desmayó.

No te preocupes, cariño, no me va a pasar nada, ¿vale?

Voy a auscultarte, ¿vale? -Vale.

Necesito que te incorpores. Yo lo hago, ¿me ayudas, Isaac?

Ahí. ¿Bien? -Sí.

Vale, respira profundo, tranquila, eso es...

Otra vez.

Hay crepitantes en ambos campos.

Vale, ya está. El electro, por favor, Marta.

Gracias.

Efectivamente, parece una insuficiencia cardiaca.

Hay taquicardia y claros signos congestivos.

Está claro que no era una gastroenteritis

y que teníamos que hacer ese estudio cardiaco.

¡Madre mía! Todo esto es culpa mía, por haber forzado demasiado.

Si es que yo solamente quería pasar el día contigo.

No te preocupes por eso,

lo importante es que ahora te pongas bien.

Yolanda, escúchame, no quiero que te preocupes todavía.

Voy a hacerte algunas pruebas

para saber qué tipo de insuficiencia es.

¿Vale? -Vale.

Prepara un ecocardiograma, por favor.

A ver, aquí las tienes.

El resto de tus cosas están en la entrada.

Gracias. Pues nada, yo me piro.

¿Seguro que no te quieres quedar unas horas más?

Que no, que ya llevo aquí un rato y estoy bien.

Además, ya me has dicho que la del bolso

no me va denunciar, ¿no?

Pues ya está. Te puedes quedar tranquila, que yo me piro a mi casa.

Y dale, que no es una cuestión solo de denunciar.

¿Ni siquiera te vas a disculpar?

¿Qué quieres que te diga que no lo voy a volver a hacer más?

Pues vale, he visto la luz, no lo voy a hacer más.

¿Me puedo pirar a mi casa?

Es que es muy fácil juzgar la vida de los demás, ¿sabes?

Todos somos muy buenos y vivimos en el país de las piruletas.

Pero, cuando te toca una vida chunga, pues tienes que tirar para delante

y hacer lo que tengas que hacer.

Me gustaría ver a esta viviendo mi vida.

Vamos a ver, Fausto, es que ahora has tenido una caída

que no ha tenido muchas consecuencias.

Pero puedes tener una caída peor o puedes hacer daño

a una tercera persona.

Es que, técnicamente, yo no le robé el bolso.

Además, ¿qué quieres que te diga?

Pues nada, pues la próxima vez lo haré sin moto, así no me caeré.

¿Qué te pasa, estás bien?

Me duele la cabeza, me estoy mareando.

Cuidado, cuidado.

(VOMITA)

Así que conoces a Isaac, ¿no?

Sí, he estado en el camping unas cuantas veces, es un encanto.

Sí, lo es, yo me prendé de él nada más verle, ¿sabes?

Hasta me apuntaba a actividades que no me interesaban nada de nada

para estar a su lado, o sea que imagínate.

¿Y qué tal, todo bien ahora?

Sí, bueno, desde que vinimos al hospital,

empezamos a tomarlo todo un poquito más en serio.

Parece que estamos saliendo.

O intentándolo, por lo menos. -¿En serio?

Sí. -Pues muy bien, ¿no?

Sí, en principio, sí. Lo que pasa es que...

Isaac es un tanto especial y...

No sé, la verdad.

Ya, pero cada persona necesita su tiempo

para asimilar situaciones nuevas. -Ya.

Yo, después de este tiempo, creo que conozco bien a Isaac

y sé cómo es y...

Es un tipo solitario, muy independiente...

A mí me gusta mucho, la verdad,

y sé que tenemos algo especial, que hay algo especial entre nosotros,

pero no creo que las relaciones sentimentales sean lo suyo.

¿Se ve algo?

Sí, Yolanda, veo varias lesiones.

Por un lado, veo una disfunción sistólica severa

en los dos ventrículos.

Para que me entiendas,

esto quiere decir que al corazón le cuesta contraerse.

Por otro lado, veo una lesión nodular en la aurícula derecha.

Vale, ya está.

No parece nada bueno, ¿no?

Eh... todo parece indicar que tienes una displasia arritmogénica

del ventrículo derecho.

La displasia arritmogénica del ventrículo derecho

es una enfermedad asociada a arritmias, insuficiencia cardiaca,

e, incluso, muerte súbita.

¿Muerte súbita? Pero...

¡Madre mía! No me imaginaba que podía estar tan mal.

Quiero que estés tranquila

porque ahora estás aquí, lo podemos controlar,

y, sobre todo, podemos encontrar posibles soluciones.

¿Sí?

¿Vale, Yolanda? Confía en mí.

Te voy a dejar ingresada con un tratamiento antiarrítmico.

Y vamos a continuar el estudio cardiaco

con una ablación por radiofrecuencia.

Lo importante: vamos a encontrar una solución

para que puedas llevar una vida normal.

El doctor Molina ha ordenado un TAC cerebral a Fausto,

después de experimentar mareos y náuseas,

lo que podría ser indicativo de daños neurológicos.

También hemos aprovechado para revisar la zona cervical

y estudiar las vértebras, por si hubiera alguna fractura

que hubiera pasado desapercibida.

Pero todas las pruebas han sido normales.

Aun así, el paciente deberá permanecer ingresado.

¿Ves, chaval? A esto nos referíamos con que era mejor que te quedaras.

Además, aquí, sor Pepa ha mediado con la señora del bolso

para que no te denuncie.

Pero...

No me vengas ahora otra vez con lo de que no has robado nada,

estoy hasta las narices de que me toméis por tonto.

En cuanto a las pruebas, no hemos visto nada raro,

así que, dependiendo de cómo evoluciones,

actuaremos de una manera o de otra.

Luego me paso a verte. Descansa.

Oye, Pepa, una cosita, ¿la señora esta del bolso es amiga de Romero?

Es la doctora Oliveira.

Es una oncóloga que trabajó en el hospital

hasta hace poco tiempo.

¿Y ya no trabaja aquí?

No, fue despedida.

¿Romero la despidió?

La despedí yo cuando trabajaba en la comisión gestora.

¡Ah!

Hasta luego. -Venga.

Oye, ahora que estoy debilucha,

igual ya no hago tantas actividades en el camping, ¿vale?

Bueno, no sé, podemos cancelar lo del puenting.

Igual empiezo a frecuentar un poquito menos el camping también.

Este giro que le he querido dar a mi vida,

la verdad es que no me está saliendo nada bien.

Vale, pero, bueno, en el camping estoy yo.

No sé, no entiendo por qué no...

Estamos juntos, ¿no? -Sí.

Pero, sinceramente, ¿tú crees que está funcionando?

Bueno, nosotros nos llevamos muy bien, no sé.

Las parejas no tienen que llevarse bien, tiene que haber algo más.

Y aquí no lo hay.

Pues no sé...

Como nos llevábamos muy bien, a lo mejor es que no estoy preparado

para tener una relación seria o algo así.

Eh, que no es culpa tuya, estas cosas pasan.

Es muy difícil que una relación cuaje.

Ya.

Además, podemos seguir siendo amigos porque nos llevamos bien,

eso está claro.

Y yo eso no lo quiero perder, ¿vale?

Entonces, ¿qué hacemos?

¿Qué te pasa?

¿Qué te pasa, estás bien? -Me ahogo.

No, tranquila, tranquila.

Tranquila, tranquila, ya vienen para acá.

¡Diana, se está ahogando!

¿Qué pasa?

Ha entrado en parada.

Isaac, lo siento, tienes que salir de aquí.

¡Adrenalina, rápido, Marta!

¡Vamos, vamos, Yolanda, vamos!

¡Tres, cuatro, cinco!

Como dejamos a Yolanda ingresada, hemos podido actuar con rapidez

ante esta parada cardiaca inesperada.

Ahora tenemos que evaluar los posibles daños

que le ha podido causar.

Así es que voy a hacer una resonancia magnética

y un estudio electrofisiológico cardiaco,

con los que valoraremos qué es lo que tenemos que hacer.

Después de no encontrar nada en las pruebas de imagen,

Fausto ha empezado a sufrir de nuevo cefaleas.

Pero esta vez se acompañan de visión doble.

Hay una parálisis del sexto par craneal izquierdo.

No puede mover el ojo izquierdo hacia fuera.

¿Y entonces?

Pero ¿eso es grave, doctor?

Bueno, vamos a hacer una prueba y lo averiguamos.

Pepa, que vayan preparando una angiorresonancia cerebral,

y tráeme unos celadores para el traslado.

Vale, voy.

Eso tiene pinta de que sí que es grave, ¿no?

Vamos a esperar a ver qué dice la prueba.

En la angiorresonancia cerebral hemos visto una imagen redondeada

de unos 14 por 15 milímetros.

Se trata de un aneurisma en la arteria carótida izquierda,

posiblemente, provocado por el traumatismo

en el accidente de moto.

Si esa zona de la arteria se rompiera del todo,

estaríamos ante una situación de extrema gravedad.

Fausto es intervenido urgentemente para controlar el sangrado

que ya se había empezado a producir en la carótida,

y evitar futuras hemorragias, que podrían ser fatales.

La operación ha salido bien,

aun así, el paciente tendrá que estar, al menos, 24 horas

en Cuidados Intensivos.

Una vez pasado ese tiempo, si no hay complicaciones,

se le podrá dar el alta.

Oiga, oiga, ¿sabemos algo de Yolanda?

Ahora sale la doctora y le informa, ¿de acuerdo?

Vale, gracias.

Isaac. -Dime.

Tranquilo, hemos conseguido estabilizarla.

Ya está, ¿vale? -Vale.

Ahora le tengo que hacer algunas pruebas

para ver si ha habido alguna lesión, pero se va a poner bien.

Ya está. -Vale, gracias.

De nada, es normal que te asustes porque nunca es agradable

ver una situación así.

Bueno.

Ya está.

¿Qué pasa?

Bueno, creo que lo acabamos de dejar.

¿Cómo?

Sí, no sé, ha salido de ella.

Yo pensaba que nos iba bien, que lo estaba haciendo bien

y que nos llevábamos guay, pero parece que no,

que no iba tan bien.

Bueno, yo lo he intentado.

Claro.

Lo siento. -No pasa nada.

Bueno, ya está, no sé, estas cosas pasan y ya está.

Bueno, no sé.

Lo siento. -Gracias.

Hola.

He venido a ver cómo estás.

Bueno, bien.

He estado cerca, ¿verdad?

Pues sí. Si te hubieses marchado

o te hubiese pillado lejos del hospital,

pues no lo hubieses contado.

He tenido una potra...

No sé ni la suerte que he tenido, vamos.

Fausto, ¿te puedo hacer una pregunta?

¿Para qué?

¿Cuántos años tienes?

20, ¿por qué?

¿20 años?

Pues con 20 años tienes toda la vida por delante.

¿De verdad vas a seguir arriesgándote como hasta ahora?

Y no me refiero a nivel médico,

porque eso le puede pasar a cualquier persona.

Pero esa vida que llevas: robar, delinquir...

Estás metido en una rueda muy difícil.

Vas a acabar en la cárcel.

Y de ahí no es tan fácil salir.

Es que tú no tienes ni idea, ¿sabes?

Tú no sabes lo que es vivir en un barrio como en el que vivo yo,

lo que pasa que, desde fuera, pues es muy fácil hablar, claro.

¿Qué sabes tú?

Vale, lo sé, pero por eso te insisto tanto,

porque, si quieres cambiar las cosas, va a depender de ti.

No es tan fácil.

¡Tienes 20 años! ¿Tú sabes lo que haría yo con 20 años?

Pues no, ¿el qué?

Pues lo que me propusiera.

Si, no me extraña, con lo pesadita que eres...

Pobre Isaac, qué mal trago, de verdad.

Es que, encima, no puedo dejar de sentirme culpable.

Pero culpable, ¿por qué?

Hombre, pues porque yo le animé a que empezara una relación con ella.

Y yo sé que él no es de tener pareja.

Y mira cómo ha acabado.

Bueno, a ver, tu amigo es mayorcito para tomar las decisiones

que crea convenientes y asumir las consecuencias.

Ya, pero...

Tampoco creo que tú tengas tanto poder.

¿Qué le dijiste para convencerle?

Pues que uno no tiene que cerrarse nunca ninguna puerta.

¡Ah!

¿Y eso lo decías también por ti?

¿Por qué dices eso?

¡Hombre!

Soto.

Soto, ¿qué sabes?

A ver, yo sé cosas y sé lo que veo.

Y me parece que estás forzando mucho la máquina

para no querer nada.

Sabemos de lo que estamos hablando, ¿verdad?

Sabemos.

A ver, solo es mi amiga, pero es que...

me gusta estar con ella.

Ya, pero es que ella tiene sentimientos de otro tipo.

Y si tú das a entender cosas que luego no van a ser,

estás confundiendo.

Tienes razón.

Gracias, Soto.

Oye, estás muy rara, ¿no?

Tú antes no hablabas de estas cosas.

Bueno, yo también estoy pasando lo mío y me sale, yo qué sé.

Venga, vamos, que está lloviendo.

Tras pasar por la UCI y por un breve ingreso,

el doctor Molina ha creído conveniente darle el alta a Fausto.

Si notas algún mareo, cefalea o algún problema en la vista,

vente al hospital, ¿vale?

Pero, bueno, una vez controlado el aneurisma,

no creo que tengas problemas.

Y el aneurisma ese, como se llame,

¿me puede dar en alguna otra vena o algo?

A ver, el que tú has sufrido, concretamente,

creo que ha sido provocado por el movimiento brusco

que hiciste con el cuello.

Eso ha producido un desgarro en la arteria.

Pero ya te digo, está todo controlado,

no tedría por qué volver a pasar.

Tendrías que tener un accidente similar,

volviendo a jugar a ser el Torete o el Vaquilla, ya sabes, ¿no?

¡Anda, mira quién está ahí!

No querrás acercarte a pedirle perdón, ¿verdad?

Oliveira, ahora mismo no tengo tiempo, te lo he dicho ya.

Mira, Natalia, me la jugué por ti y ahora me dejas tirada.

Muchas gracias.

Perdona un momento, ¡oye, Fausto!

¿Qué pasa, que te ibas a ir sin despedirte?

Bueno, es que me han dado el alta y te he estado buscando,

pero no te he visto.

¿Has pensado en lo que hablamos?

¿Y?

Creo que te voy a hacer caso, lo voy a intentar.

Bueno, es un primer paso. ¿Has pensado en lo que vas a hacer?

De momento no, pero, bueno, ya se me ocurrirá algo.

¿Sí? -Seguro.

Me alegro mucho.

Muchas gracias por todo.

A ti, gracias a ti.

Pues nada, que, de verdad, que muchas gracias.

Bueno, ahora sí que me tengo que ir.

Cuídate, ¿eh? -Hasta luego.

Despacio. -Sí, sí.

A ver, ¿qué era eso de...? -Es esto.

¡Pero que me acaba de robar el móvil! -¡Pero no me digas!

¡Claro! Yo no te lo he dado, ¿no? -No.

Yolanda sigue recuperándose en la habitación,

tras sufrir un paro cardiaco.

¡Ay, qué susto!

¡Hola! -Hola.

¿Y esa cara? Que parece que has visto un fantasma.

No, que no esperaba verte.

No pensaba que estuvieras en el hospital aún.

Somos amigos, ¿no?

Oye, mira, que lo he estado pensando.

Y sé que funcionamos mucho mejor como amigos que como pareja,

pero por lo menos lo hemos intentado

y nos hemos quitado la duda, ¿no?

A mí me encanta tenerte como amigo, ¿sabes?

(LLAMAN A LA PUERTA)

¡Anda, mira!

¡Hola! -¡Hola!

¿Cómo te encuentras?

Mucho mejor. -¿Mejor?

Me alegro.

Tengo los resultados de la resonancia y del estudio electrofisiológico,

donde hemos valorado el funcionamiento

de los impulsos eléctricos de tu corazón.

Y hemos visto que una parte de tu corazón está displásica.

Es decir, no tiene la estructura que debería tener

porque está mal formado.

Entonces, no puede cumplir su función como debería.

Eso suena fatal, ¿no?

Ya, pero es la única lesión que hemos encontrado, afortunadamente,

y podemos solucionarlo implantando un DAI.

¡Ah, eso lo tiene mi padre!

Eso es un desfibrilador pequeñito que te implantan, que es automático.

Efectivamente, eso es.

Y sirve para detectar cualquier ritmo cardiaco anómalo,

y lo revierte automáticamente.

¿Y con eso podré hacer una vida normal?

Con precauciones, pero sí.

Tras la implantación de un DAI,

el paciente suele poder realizar sus actividades normales

al cabo de tres o cuatro días.

Aunque durante las primeras cuatro o seis semanas,

se recomienda no levantar ni hacer fuerza con el brazo

del lado en el que esté implantado el DAI.

Además de eso, deberá seguir controles periódicos.

Si quieres seguir haciendo ejercicio, tiene que ser moderado,

nunca extenuante.

Por ejemplo, un ejercicio que te permita

mantener una conversación sin dificultad para respirar

mientras lo hagas.

Yo creo que voy a estar un tiempo sin hacer ejercicio.

Oye, que en el camping hay otras actividades más tranquilitas.

Pero ¿tú quieres que vuelva al camping?

¡Hombre, claro!

Mira, somos amigos y, además, en el camping puedes, no sé,

recuperarte mejor que en ninguna parte.

Hay mucha tranquilidad, naturaleza y eso.

Y, además, cuando venga Diana a hacer rafting,

pues te echa un vistazo al desfibrilador

y matamos dos pájaros de un tiro.

Quedo invitada. -Sí.

-Por mí, perfecto.

¿Hecho? Hecho.

¡Diana!

Hola. -¡Hola!

¿Nos tomamos algo al salir?

No, prefiero ir a casa a descansar.

Vale, vale, vale. Nos vemos mañana. -Vale, chao.

¡Ainhoa!

Que sí.... que sí, que nos vemos en la puerta y tomamos algo, ¿vale?

¡Genial, perfecto!

Vale, venga, hasta ahora, chao.

Doctora Oliveira, he oído hablar mucho y bien de ti.

Nos podemos tutear, ¿verdad? -Sí, claro.

Soy Alberto Molina. Siéntate, por favor.

¿Qué tomas? -Un vino.

Otro vino, por favor.

El nuevo subdirector del que tanto me ha hablado la doctora Romero.

No te ha dejado en muy buen lugar, ¿eh?

¡Vaya! No te preocupes por eso, acabará haciéndolo.

Me ha sorprendido mucho tu llamada, que quieras conocerme personalmente.

Bueno, es que lo que quería decirte te lo quería decir cara a cara.

Y, si no te importa,... Gracias.

Voy a ir al grano.

¿Te gustaría ser la nueva jefa de Oncología de Centro Médico?

Tengo la sensación de que Natalia no sabe nada de esto.

Y a mí me da la sensación de que te mereces un puesto

que todavía no te han dado.

Sí, pero la doctora Romero sigue siendo la directora del centro,

y no creo que tú puedas ofrecerme un puesto así como así,

para empezar a trabajar mañana.

Yo no te he ofrecido ningún puesto de trabajo,

yo solo te he hecho una pregunta, que todavía no me has respondido.

¿Te gustaría ser la jefa de Oncología?

Él es Juanra,es mi chico.

¡Anda!

¿No lo oléis? Es que, cada vez que llueve, huele a alcantarillas fatal,

¿verdad? ¿No lo oléis?

Yo huelo como a podrido.

Lo siento, es que no puedo controlarlo.

¿Comiste algo que estuviese malo o que estuviese en mal estado?

No, que yo recuerde, no.

La imagen revela meteorismo,

es decir, que hay presencia de gases en el intestino.

Oye, ¿qué tal por Marruecos?

Esa tierra enamora.

Habrás estado ahí en las teterías, con las cachimbas...

Anda, que no la habré liado yo con colegas míos...

Soy el doctor Dacaret, necesito una ambulancia.

(GRITA)

Y lo tuyo con Dacaret, ya...

No hay marcha atrás, ¿no?

Papá, ¿me estás hablando en serio?

Doctor, estuvimos en este hospital hace una semana.

Rosa dio aquí a luz a nuestro bebé. ¿Aquí?

Te vamos a poner antibiótico para la herida de la cesárea.

Y en cuanto estés más estable, podrás ver al bebé.

No quiero verlo.

Desde que dio a luz, lo ignora, está como deprimida.

¡Quiero verlo, llámalo y dile que lo traiga, por favor!

Vale, cariño.

Igual me meto donde no me llaman,

pero deberías distraerte y no pensar tanto en Curro.

Tienes razón, te estás metiendo donde no te llaman.

  • Centro médico - 18/12/17 (2)

Centro médico - 18/12/17 (2)

18 dic 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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