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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 18/12/17 (1) - ver ahora
Transcripción completa

-Estuvimos discutiendo...

Se le fue la mano

y yo intenté defenderme;

y le empujé y...

-Pero ¿le has denunciado ya?

-No.

-¿Cómo que no le has denunciado?

-No voy a denunciarle.

-Si ella no denuncia, podría ser él, el que la denunciase a ella

en cuanto recuerde todo lo ocurrido.

-Me acuerdo de todo.

-Curro, yo solo quería defenderme porque...

-Perdóname.

No volverá a pasar, ¿vale?

Creía que me ibas a abandonar por Silvia.

Yo te necesito, Marta.

Y tú me necesitas a mí.

-No voy a volver a casa.

Quería decírtelo a la cara.

-¿Cómo? ¿Esto qué es?

¿por las brujas de tus amigas?

Mira, Martita, tú sin mí, no eres nada.

¿O hace falta que te recuerde?

¿quién fue el que te hizo volver a sonreír?

-Mira, Curro, ya me sé todas tus estrategias.

-Marta, no me enfades, ¿eh?

¡Marta, vuelve aquí! ¡Marta, Marta, te vas a enterar! ¿eh?

¡Marta! ¡A mí, nadie me abandona, Marta!

-Marta... Perdona.

Justo os estaba buscando.

-¿Por qué, qué pasa?

-Bueno, la verdad que no quería decirte esto en la calle

pero Curro te ha denunciado por agresiones.

Lo siento mucho.

Subtitulado por Accesibilidad, TVE

(Sirena)

Una ambulancia trae a Rosa

después de haber perdido el conocimiento en su casa.

-Aguanta.

-¿Qué tenemos?

-La paciente ha sufrido una convulsión

tras la cual ha perdido el conocimiento.

-Doctor, estuvimos en este hospital hace una semana.

Rosa dio aquí a luz a nuestro bebé.

-¿Aquí? -Sí.

-Bien. A Reanimación.

Vaya a la sala de espera, por favor, y te iremos informando.

-Estábamos en casa preparando el desayuno,

cuando de repente Rosa empezó a encontrarse mal.

Decía que le dolía la cabeza y estaba así como mareada.

De pronto ha entrado como en shock.

Ha empezado a convulsionar

y ha perdido el conocimiento por unos minutos.

A mí se me han hecho eternos.

Por suerte la ambulancia no ha tardado mucho en llegar.

-Cuando le he tomado la tensión estaba hipertensa.

-Rosa, ¿sabes dónde estás?

¿Sabes qué día de la semana es?

-Hospital. Lunes de mierda.

-Lo has clavado.

Bueno, la herida de la cesárea parece que está bien.

-Doctor, pero no veo bien.

-Bueno, no te preocupes, que ya te han puesto medicación.

Anuc, analítica completa de sangre y muestra para cultivo de loquios.

Ponle nifedipino para controlar la tensión.

Rosa, te vas a quedar ingresada

y te vamos a poner antibiótico para la herida de la cesárea.

Esto quiere decir que tendrás que dejar la lactancia materna

y pasar a la artificial.

Y en cuanto estés más estable, podrás ver al bebé.

-No quiero verlo.

Es que está mejor con mi vecino Luis que aquí en el hospital.

-Vale. No te preocupes.

En la exploración he visto que la cicatriz de la cesárea

parece sana, no infectada.

Aún tiene algunos loquios, es una secreción vaginal postparto.

A nivel neurológico todo parece normal.

Aunque Rosa refiere que tiene algún problema de visión en ambos ojos.

-¿Tú crees que esto es una buena idea, cariño?

-¿El qué?

-Hombre, a ver, que primero es conocer a los padres,

luego ya viene la boda y yo... no me llega para el anillo.

-Lo de la boda es una broma, ¿no?

(Risas)

-¡Mi niña!

-Hola, papá.

-Hola, hijita.

-Ay, que nos chocamos.

-¡Guau!

-Ya, bueno, tranquilo, lo asimilarás, no te preocupes.

-Eso espero.

-Oye, y mamá ¿dónde está?

-Viene de camino, de Noruega, sí.

Es que cuando tú llamaste, ella estaba viendo la aurora boreal

y yo recorriendo Marruecos, que está mucho más calentito,

¿dónde va a parar?

Por eso he llegado antes, además.

-Ya, ya, ya, ya.

Pe... Perdón, perdona.

Él es Juanra. Es mi chico.

-¡Anda!

-¿Qué tal?

-El padre de mi nieto. O bueno, de mi nieta, ¿quién sabe?

Todavía no se sabe.

-Sí, no. NO se sabe. No se sabe todavía.

-Yo no sé qué pasa últimamente. ¿No lo oléis?

Es que, cada vez que llueve, huele a alcantarillas fatal, ¿verdad?

¿No lo oléis?

-No. Espera es que no es a alcantarilla.

Es que huele... huele como a podrido.

-Mira, vale que mis gases huelan mal, eso vale.

Pero de ahí a que digas que estoy podrido..., por favor.

-No, no...

-Lo siento. Es que no..., no puedo controlarlo.

Jolín es que... Además, me duele la tripa también.

¡Yo qué sé! Algo me habrá sentado mal, ¿no? Digo yo.

-Bueno, pues, ya que estás aquí, si te duele la tripa,

voy a hacerte una exploración.

Preocupada por los gases y el dolor abdominal de su padre,

la doctora Rey ha decidido explorarle en consulta.

-¡Aaay! -¿Te duele ahí?

-¡Ooou! -¿Aquí?

-Sí. -Vale. Y aquí no, ¿no?

-Un poquito menos.

-Vale. Venga.

Ya te puedes incorporar. -¡Uuuf!

-Oye, una pregunta: y ¿desde cuándo llevas así?

-Puf, yo qué sé. Dos semanas por lo menos.

En Marruecos ya me encontraba así.

-¿En Marruecos ya estabas así?

-Sí, sí.

-Y ¿comiste algo que estuviese malo o que estuviese en mal estado?

-No. Que yo recuerde, no. Además, ni he vomitado ni he tenido diarrea,

¡yo qué sé! No sé.

-Ya.

No sé qué me pasa pero últimamente, desde que estoy embarazada,

es que me persiguen los olores...

-Perdona, hija. Es que..., es que no paras de apretarme la tripa.

-A todos nos avergüenza liberar flatulencias;

pero reprimirlas puede ser perjudicial para la salud.

En promedio, una persona necesita expulsar sus gases

entre unas 14 y unas 18 veces al día, ya que, si no lo hace,

esto le puede provocar inflamación o incluso cólicos intestinales.

Por esta razón, si uno siente que tiene gases,

lo más recomendable es expulsarlos

aunque tengamos que ausentarnos durante un momento.

-Doctor, ¿cómo está Rosa?

-Parece que ha desarrollado una complicación postparto.

Pero vamos a esperar los resultados de la analítica

y a que le hagan una exploración ginecológica.

-Pero ¿qué clase de complicación?

-Bueno, aún es pronto para determinar, no parece grave.

Así que esperaremos los resultados.

Perdona, ¿tu nombre era?

-Carol. Soy la pareja de Rosa.

-Ya. Sí hay algo que me ha llamado la atención.

Parece que no quiere ver al bebé.

-No. Es muy raro, no sé.

Desde que dio a luz, lo ignora. Como si no existiera.

-Ya. ¿Ha tenido algún otro síntoma más, irritabilidad,

cambios en el apetito o ansiedad...?

-Sí. Está como deprimida.

No sé, doctor. He llegado a pensar que lo rechaza porque...,

porque ha sido un niño.

-Bueno, lo tendremos en cuenta.

Y también estudiaremos los cambios hormonales

que pueden afectar al estado anímico de la mujer en el posparto.

Siéntate y te iré informando.

-Vale. Gracias, doctor.

-Nada.

Con la radiografía abdominal, la doctora Rey

busca el origen de la acumulación de gases de su padre.

-La imagen revela meteorismo;

es decir, que hay presencia de gases en el intestino.

Además, las paredes del colon están aumentadas de tamaño,

lo que hace que las terminaciones nerviosas provoquen más dolor,

que se añade al dolor que produce el gas en el estómago.

-Pero no te preocupes, porque te voy a recetar unas pastillas

para destruir las burbujas de gas,

y ya verás como te encuentras mucho mejor.

-Bueno. -Y una cosa.

-¿Qué?

-Que yo sé que te cuidas mucho la alimentación.

Pero estos días tienes que tener un poquito más de cuidado.

¿Vale?

-Hija, vamos a ver. Si tú sabes que como mucha verdura y mucha legumbre,

Vamos, de la tierra al estómago.

-Ya. Pero es que precisamente las legumbres

son uno de los alimentos que provocan más gases.

-Ah. -¿Vale?

Entonces, voy a hacer una cosa: a ver, guárdate esto

antes de que se me olvide.

Me voy a pasar por Enfermería y te voy a coger una lista de alimentos

que ahora mismo son desaconsejables para todo el tema de los gases,

¿vale?

Y algo más: que te lo he dicho cien mil veces

que tú es que comes muy rápido.

Mastica bien los alimentos y haz ejercicio físico. Muy importante.

-Pero yo hago deporte todos los días.

Vamos, deporte no, yoga; hago yoga todos los días. Pero si tú lo sabes.

Soy el rey de los saludos al sol.

-A ver, que eso está muy bien, papá.

pero no sé, es que no me gusta que te hayas puesto malo

y que no me hayas llamado. No me parece bien.

-Vamos a ver...

tú tampoco llamaste para decirnos que estabas embarazada, ¿no?

-Perdona: sí que te he llamado, que por eso precisamente estás aquí.

-Ya, ya. Pero, un poco más y nos llamas, yo qué sé,

cuando se gradúe en la universidad.

-Hola. Aquí la tienes. Puedes quedarte un ratito.

-Hola, cariño. -Hola, ¿Qué tal?

-¡Qué susto me has dado, nena!

-Ya te dije que nunca dejaré de sorprenderte.

-Bueno.

-¿Dónde está Hugo?

-Está con Luis. Están bien.

Está tranquilo, se ha tomado un bibi. Dice que está dormidito.

-Puede quedárselo el tiempo que quiera.

-Rosa, es muy chico. Nos necesita.

-Ya, pero no quiero ser como esas madres sobreprotectoras

que estén todo el día con él...

-Nena, tiene una semana.

-Ya. Ya lo sé.

-¿Vale?

-No quiero hablar del tema.

-Vale.

-Quiero mantener distancias y punto.

-Vale.

-¿Todo bien?

-De maravilla.

-¿Has sabido algo más de...?

-¿De Curro?

-sí.

-Qué va. No.

-Pues, si necesitas hablar de lo que sea, puedes contar conmigo

-Gracias. Pero estoy bien, ¿Tú qué tal? ¿Qué tal Andrea?

-Guapísima, buenísima, come bien, duerme bien... ¿Qué te voy a contar?

-Seguro que está muy mayor.

Me tengo que ir, ¿vale?

Que he salido a tomar el aire un rato, pero tengo pacientes.

Hasta luego. -Hasta luego.

-O sea, he metido la pata hasta aquí, tío. ¡Madre mía!

-A ver, escúchame. Que no, Juanra.

Que yo conozco a Javier perfectamente y es un tipo muy majo.

Mira, lo que tienes que hacer ahora cuando venga,

es hablarle de temas espirituales, de energías, de...

-No. Espera un momento: ¿cómo que cuando venga ahora?

-Bueno, es que me ha llamado para quedar,

le he dicho que estaba contigo y ha dicho que vale,

que se pasaba por aquí.

-¿Que va a venir aquí? -Sí.

-¡Fff!

-Bueno, va a venir no. Viene. Mírale. Ahí está tu suegro.

Javier.

-¡Ese Daca!

-¿Cómo estás?

-Bien. ¿Y tú?

-Bien. Muy bien.

-Me alegro.

-Hola, Javier. ¿Cómo estás?

-Hola, Juanma.

-NO, Juanra, Juanra.

-Ah. -Como Juanma pero con erre.

-Con erre, sí. Juanra. Vale.

-Oye, ¿qué tal por Marruecos?

Que me ha comentado tu hija que has estado por allí.

-¡Uf! Esa tierra enamora. Bueno, ¿qué te voy a contar a ti?

Tú la conoces, ¿no?

-Perfectamente.

-Habrás estado ahí en las teterías, con las cachimbas...

Anda que no la habré liado yo con colegas míos... que...

-Perdóname, pero yo hace mucho, mucho tiempo que no fumo nada, ¿vale?

Y tú también deberías dejarlo. Sobre todo por lo del bebé.

-NO, no. A ver, que yo también te hablo de hace mucho tiempo ¿eh?

-Aaaah.

-Que yo ahora ya ni fumo ni nada.

-Aaah vale.

-No, es verdad, ¿eh? A veces incluso vamos a correr y..., siempre me gana.

-sí, sí.

Bueno, las dos veces que hemos ido, le he ganado.

-Eso es.

Oye, Javier, ¿tú estás bien?

-Bueno, sí. Volví del viaje con problema de gases.

Pero bueno, me he tomado unas pastillitas

y ya estoy bastante mejor, sí.

-¿Seguro? Porque te veo un poco pálido, ¿eh?

Me gustaría explorarte en el hospital, si no te importa.

-que no, ¡que no hace falta hombre, que no!

-¿Seguro? -¡Aaa!

-¿Qué, qué, qué pasa?

-No sé. Las casualidades no existen, macho.

-A ver, voy a hacer una llamada.

-No, no...

-Javier, que hago una llamada.

Quédate con él un segundo. -Sí, sí.

-¡¡Aaaaah aaah!!

-Hola, soy el doctor Dacaret.

Necesito una ambulancia, ¿de acuerdo?

Rosa, la paciente que vino en ambulancia

por haber perdido el conocimiento en su casa, no mejora.

El doctor Blanco la explora.

-Venga, cariño.

-A ver, tranquila, Rosa. a ver.

-No veo bien.

-Tranquila.

-¿Qué le pasa?

-Bueno, seguramente sea una pequeña crisis de ansiedad.

-Sube la medicación.

-Sí.

-¿Cómo está el niño?

-Bien. En casa.

-¡Hugo, quiero verlo!

-Tranquila.

-Quiero verlo. Llámale y dile que lo traiga, por favor.

-Vale, cariño.

-Quiero verlo. ¡Hugo!

-Tranquila, Rosa. Rosa, Rosa, tranquila.

-¡Hugo!

-Tranquila, respira. Mar, diez miligramos de diazepam.

Tranquila, tranquila.

Carol, sal, por favor.

Tranquila, tranquila, respira... Rosa, tranquila.

Tranquila, Rosa.

Eso es, respira tranquila. Respira. Respira. Eso es.

Ya. Ya.

-¿Dónde está Carol?

-Tranquila, Rosa. Has tenido otro episodio de desconexión,

pero pronto te encontrarás mejor.

En la analítica que te hicieron al llegar,

solo se mostraba una ligera anemia, pero sin infección.

Ahora te vamos a hacer un TAC craneal

para investigar las causas de tus síntomas. ¿De acuerdo?

-Doctor, quiero ver a mi hijo.

-Carol ha ido a buscarle. Enseguida regresan.

Ahora tranquila, respira. Eso es.

En el TAC que le acabamos de hacer a Rosa

se aprecian unas zonas donde parece que ha dejado de llegar sangre,

además de un edema cerebral.

Hay que averiguar qué ha provocado este cuadro.

Mientras tanto le administraremos manitol para reducir el edema,

y empezaremos anticoagulación

con heparina para evitar posibles trombos.

(Sirena)

Javier, el padre de la doctora Rey,

está siendo trasladado al hospital con urgencia,

tras un episodio de vómitos y fuerte dolor abdominal.

-Bueno, toma.

Tranquilo, que está Marina esperando en el hospital, ¿vale?

-Ya me encuentro bastante mejor.

-¿sí?

Bueno. Eso es bueno. quiere decir que el antiemético está haciendo efecto,

¿vale? Por eso ya no tienes náuseas.

-Bueno. Oye y..., perdóname por fastidiarte la mañana libre.

-Nada. No te preocupes.

¿Sabes qué podemos hacer para compensarlo?

-¿Qué?

-Un día me dejas la autocaravana.

-¿Para qué?

-Pero no preguntes, hombre. Eso es privado. No seas cotilla.

-Vale, te la dejo.

-Hola.

-Hola.

-Si te das prisa, en control de Enfermería hay tarta de chocolate

Es el cumpleaños de Rebeca.

-Ah, pues felicidades.

-¡Ay! Oye: igual me meto donde no me llaman, pero...

no deberías guardarte todo para ti.

Deberías distraerte y no pensar tanto en Curro.

Si dejas de ser tú, él habrá ganado, y eso no lo puedes permitir.

-Pues sí. Tienes razón: te estás metiendo donde no te llaman.

Hasta luego. -Hasta luego.

La doctora Rey explora a su padre

para dar con la causa de los vómitos y el dolor abdominal.

-De verdad, papá..., que no me quiero enfadar,

pero es que me parece fatal que no me hayas avisado estando así, ¿eh?

-Ya sabes que yo no soy de los que se quejan, ¿no?

¡Aaa! ¡Uuuf!

-¿Te duele aquí?

Escúchame: si no te relajas, no te puedo explorar bien.

-Si estoy relajado.

-Bueno, pues relájate un poquito más, por favor. Venga, respira.

Al palpar el abdomen he visto cómo se le contraía la musculatura,

que esto es lo que conocemos como defensa abdominal.

Lo que ocurre es que, al sentir dolor,

los músculos abdominales se contraen para protegerse.

Y esto es un signo de irritación peritoneal.

Así que me temo que ya no se trata de gases.

Bueno, vamos a hacer una cosa: voy a hacerte una analítica y un TAC,

así que voy a avisar a una enfermera y ahora se pasará por aquí

para sacarte sangre y luego te bajamos a radiología.

¿Qué?

-¿Te puedo hacer una pregunta?

-¿Me puedes hacer una pregunta, con esa cara tan seria?

¿Qué pasa?

-Lo tuyo con Dacaret, ya no hay marcha atrás, ¿no?

-Papá, ¿me estás hablando en serio?

A ver, yo sé que te encanta Dacaret, ¿vale?

Pero es que eso hace ya ocho mil millones de años.

-Ya.

-¿Vale? Simplemente somos amigos y ya está.

Y además, yo ahora mismo estoy con Juanra, estoy muy bien,

me hace feliz y tampoco entiendo muy bien toda esta..., no sé.

Es que estás interesándote por mis novios

como no lo has hecho en mi vida, vamos.

-¿Cómo que nunca he estado así?

Pero si tú siempre eres mi principal foco de interés.

Eres mi niña, ¿no?

Y lo importante es que bueno, que ahora estoy aquí contigo y ya está.

Bueno, con vosotros, perdón, ¿eh?

-Bueno, yo te agradezco que estés con nosotros, ¿vale?

Pero realmente lo importante es averiguar qué es lo que te ocurre.

Rosa, la paciente diagnosticada de edema cerebral,

se recupera ya en planta acompañada de su hijo Hugo y Carol.

-Ahora no quieres separarte de Hugo, ¿no?

-No lo sé. Lo único que siento es que quiero estar con él

y que no quiero que nos separen.

-Pero nadie os va a separar.

Lo que pasa es que ya has oído a la enfermera,

un hospital no es un sitio para que se quede un bebé.

¿Sabes lo que tenemos que hacer?

Irnos a casa.

Así que recupérate pronto, ¿Vale, mi amor?

-NO veo la hora de irnos de aquí.

Pero ya estoy mejor.

-Rosa, ¿has pensado lo que nos dijo el ginecólogo? ¿Lo de la terapia?

¿Recuerdas que te dijo el ginecólogo que te sentaría bien?

-Carol, no tengo ninguna depresión.

-Ya.

-Cuando di a luz, el médico me dijo

que era normal tener estos altibajos emocionales.

-Hablar, Rosa. Hablar con alguien te va a sentar bien.

-Igual la que tiene que ir a terapia por pesada eres tú.

Si no me quieres, déjame. Pero no me abandones en un loquero.

-Pero Rosa, ¿qué estás diciendo? Si sois lo que más quiero en el mundo.

¿Cómo te voy a abandonar?

-Pues entonces déjanos en paz, a mí y a mi hijo.

-Hola. ¿Cómo te encuentras?

-Bien. Pero todavía no veo nítida la cara de mi hijo.

Y el brazo lo encuentro un poco dormido.

-Con la medicación que te han puesto no deberías tener esos síntomas.

Pero bueno, vamos a seguir investigando la causa del edema

y la falta de riego en algunas partes del cerebro.

Así que volveremos a la sala de Imagen para seguir haciendo pruebas.

Es conveniente que el bebé no esté mucho tiempo en el hospital.

Yo me encargo.

Doctor, ¿podríamos hablar un momento fuera?

-Claro.

-Doctor, estoy muy preocupada por Rosa. Ya ha visto.

Ahora lo único que quiere es estar con el bebé.

-Estos cambios de actitud son normales.

Hace solo una semana que ha dado a luz.

-Ya, lo entiendo. Pero es que, hasta ahora, solamente lo rechazaba,

ni siquiera le ha intentado dar el pecho.

Acabo de hablar con ella, le he vuelto a decir a ver si va a terapia,

como nos dijo el ginecólogo. Pero se niega; no quiere saber nada.

-Ya. Bueno, yo si quieres, cuando se recupere, intento hablar con ella

-Gracias.

Tras el TAC, Javier descansa

mientras llegan los resultados de los análisis.

-Hola, Javier.

-Hola.

-Menuda tienes montada aquí, ¿no?

-Ya. -Bueno, a ver, ¿cómo te encuentras?

-La verdad que he estado mucho mejor.

-Ya.

-Pero bueno, mira. Por lo menos así estoy con Marina.

Y voy a ser abuelo. ¿Quién lo iba a decir, no?

-Pues sí, la verdad. Menuda sorpresa, ¿no?

-La verdad, me habría gustado que tú fueses el padre.

Porque el... Juanra, se llama, ¿no?

-Juanra.

-Pues hay algo en Juanra que no me termina de convencer,

¿qué quieres que te diga? Yo qué sé.

Bueno, me da mucha pena que rompieseis, la verdad.

-Venga, Javier, no te pongas así.

Además, te digo una cosa: tu hija y yo lo dejamos en un momento idóneo.

Porque, gracias a que lo hicimos bien,

ahora, de verdad que le tengo mucho cariño.

-Y la verdad es que le tienes solo ¿mucho cariño?

-Sí. Sí, Javier. Solo cariño.

-Vale, vale, vale. -¡Hombre!

-Hola. -¿qué pasa?

-Hola. Nada.

-¿Qué tal, hija?

-¿Qué estáis tramando por aquí?

-Poca cosa, ¿no?

-Estábamos hablando de Marruecos.

-Eso es, de Marruecos.

Del olor cuando se mezcla el cuero con el cuscús,

que hace un olor como en esta habitación, ¿verdad, Javier?

-No me hagas reír que... Anda que...

-Bueno, a ver, papá, escucha: que ya tengo los resultados, ¿vale?

En la analítica se ve que tienes una infección bacteriana aguda.

Luego, la enfermera me ha comentado que tienes 38,5 de fiebre,

y en el TAC hemos visto que tienes un absceso.

-Mira, es que no me he enterado de nada.

-Lo que quiere decir es que tenemos que verte con más detalle.

Ya está, Javier.

-Sí. Vamos a hacerte una cirugía que se conoce como una laparotomía.

¿Vale?

-Ya que no ha sido posible

dar con el diagnóstico preciso de lo que le ocurre a mi padre,

hemos optado por realizarle una laparotomía exploratoria.

Con esta cirugía lo que vamos a hacer

es que vamos a abrir la cavidad abdominal,

y de esta manera podemos ver con más precisión el contenido del abdomen.

Tras la persistencia de los síntomas de Rosa,

he decidido realizarle una resonancia magnética con contraste

para estudiar a fondo el árbol venoso cerebral

y encontrar posibles trombos.

En la resonancia se ve una mancha correspondiente a un trombo

que tapa todo el vaso cerebral.

Esto ha provocado un ictus cerebral

al no poder circular la sangre con normalidad.

Así que le haremos una angiografía venosa para confirmar el diagnóstico

Rosa, podrías haber sufrido un infarto venoso

por una trombosis del seno longitudinal.

Haremos un estudio de sangre y de coagulación

por si tuvieras alguna patología hematológica de base.

Pero vamos, tiene pinta de que todo ha sido provocado

por una complicación poco frecuente tras el parto.

-¿Me voy a poner bien?

-Bueno, creo que estamos ante algo puntual.

De momento reforzaremos la dosis de anticoagulantes.

La prioridad es reducir el edema para evitar

que el tejido cerebral y los vasos sanguíneos

sean desplazados de su zona por el edema.

Lo que sería una herniación.

-Quiero que nos vayamos a casa con Hugo.

-Rosa, ten un poco de paciencia.

Aún tenemos que terminar el estudio analítico para saber

el por qué de esa trombosis.

Carol, ¿nos puedes dejar un momento a solas, por favor?

-sí, claro.

-Me alegra ver que estás mejor con tu bebé.

-Yo también me alegro.

Ahora entiendo ese sentimiento que tiene todo padre y madre.

-Rosa, el ginecólogo te habló de hacer una posible terapia

en caso de necesitarla, ¿verdad?

-¿Ha hablado con Carol de esto?

-Sí. Y yo también pienso que no estaría mal

que fueras a algunas sesiones; lo hacen muchas madres.

-Doctor, le agradezco el consejo, pero estoy bien.

-Es solo hablar con un profesional; eso no hace daño a nadie.

Rosa, aunque parezca que estás bien,

has tenido un fuerte rechazo hacia tu hijo y podría repetirse.

Así que piénsalo, ¿vale?

Bueno, descansa.

Durante la intervención, el equipo de Cirugía y la doctora Rey

encuentran el motivo de las dolencias de Javier.

-Hemos detectado una úlcera en el duodeno de mi padre,

así que ahora tenemos que averiguar qué es lo que la ha producido,

y sobre todo frenarla para que no tenga mayores complicaciones.

-¿Una úlcera yo?

¿Con lo que me cuido?

-Me temo que sí, papá.

Mira, lo que vamos a hacer es que te vamos a tomar una muestra del tejido

y lo vamos a analizar para saber qué es lo que te lo ha provocado.

¿Vale?

-Bueno.

-Y poco más. Tengo que dejarte, que todavía me queda un poco de trabajo

y tengo que acabar el turno.

-Vale.

-¿Vale? Bueno. ¡Mmm!

Ah, una cosa: avisa a mamá, que tiene que estar bastante preocupada.

-Ya. Que ya le he mandado un mensaje, no te preocupes.

¿Sí? -Sí.

-Vale.

(Llaman a la puerta)

-Hola. -¡Hola!

-¿Se puede? -Sí. Pasa.

-¿Qué tal? -Bien.

-Venía a ver cómo estaba tu padre.

-Pues nada. Todo para ti, porque yo me tengo que marchar.

¿Nos vemos luego?

-sí. sí, claro. -Venga.

¡Mua!

-¿Qué tal estás, Javier?

-Me está dando un poco mareo, ¿eh?

-¡No me digas! ¿Quieres que avise a alguien?

-No, no. Tranquilo.

Que me suele pasar esto cuando mi energía choca

con otras energías incompatibles.

-Eeeh... Yo no te caigo bien. Y la verdad es que no sé por qué.

-Bueno, la verdad que nos conocemos muy poco. Pero..., pero creo que...,

tú y yo somos bastante distintos.

-¿Tú qué quieres para Marina?

-¿Que qué quiero para Marina?

-Sí

-Soy su padre. ¿Qué quiero? Que sea feliz, lo primero.

-Pues yo quiero lo mismo.

-¿Ah, sí?

-Mh.

-Pues mira.

-Así que mira: a lo mejor no tenemos las energías tan incompatibles.

-Bueno. Mira...

Tiempo después, Rosa, ya recuperada,

espera los resultados del estudio de sangre y coagulación

que le hizo el doctor Blanco.

-Bueno, te cuento: Los resultados del cultivo de loquios son normales.

No hay infección.

Pero: la analítica muestra un anticoagulante lúpico positivo.

Quiere decir que tienes el síndrome de anticuerpos antifosfolípidos.

Los anticuerpos antifosfolípidos

producidos por el propio organismo atacan a las proteínas

y a algunas grasas de las células sanguíneas.

Esto hace que la sangre se vuelva más viscosa

y haya más riesgo de coagulación.

Esta condición propia de la paciente es la que ha provocado la trombosis.

-Pero ¿por qué Rosa, doctor?

-Bueno, a día de hoy, no se sabe por qué el sistema inmune se activa

y produce estos anticuerpos.

Hay una parte genética que, al ser activada por factores externos,

como una infección viral, un medicamento,

una cirugía, una enfermedad de base, o incluso el propio embarazo,

pueden producir este síndrome.

-¿Y Hugo podría heredar la enfermedad?

-A ver. Este síndrome afecta de forma diferente a cada uno.

Hay quien lo hereda y hay quien no.

Como anécdota, pues se podría decir que esta enfermedad

se hereda de mujer a mujer y de hombre a hombre. ¿M?

Pero bueno ahora lo importante

es seguir con el tratamiento anticoagulante oral,

y revisiones periódicas en neurocirugía.

La perspectiva para muchos pacientes con síndrome antifosfolípidos

es muy positiva.

Sobre todo para aquellos que han sido diagnosticados precozmente,

y llevan el tratamiento a rajatabla.

Como siempre decimos, es importante llevar una alimentación sana,

hacer ejercicio físico con regularidad,

y olvidarse de fumar y de tomar alcohol en grandes cantidades.

-¿Sabes lo que vamos a hacer cuando te den el alta?

Nos vamos a ir a Roma, los tres.

Al hotel donde nos conocimos.

-Antes quiero deciros algo.

Y es que, ya que os habéis puesto los dos de acuerdo

en tomarme como loca,

no me queda otra que haceros caso.

Eso sí. Quiero una psicóloga, ¿eh? Nada de hombres.

Que ya bastante tengo con mi hijo.

¡Que es broma!

-Bueno. Pues en el hospital tenemos la psicóloga ideal.

Se llama Lucía. Y os va a encantar.

Os dejo.

-Gracias, doctor. -Hasta luego.

-Cariño, estoy muy orgullosa de ti.

Lo estás haciendo muy bien. Cariño.

-Hugo no puede tener mejores madres.

Lo siento.

-¿Qué sientes? ¿Tener las hormonas locas?

-Mh. -¿Tú no quisiste ser la madre?

Pues ahora, apechuga.

-Qué tonta eres.

-Te quiero. -Y yo.

Al final me han convencido, y creo que no me vendría nada mal.

No entiendo cómo no he querido ver a mi hijo, y ahora de repente sí.

Lo que está claro es que tengo a la mejor novia del mundo,

y que no puedo estar más agradecida con ella.

Con todo lo que ha hecho y hace por mí.

Una vez obtenidos los resultados de la biopsia,

la doctora Rey pasa a comunicarlos a su padre.

-¡Mmm!

-Mm.

-¡Buenos días!

-Buenos días, papá.

¿Qué tal estás?

-¡Fuf! Contigo tan cerquita, pues de maravilla.

-¡Bueno, gracias!

A ver. Eh... Siento despertarte,

pero es que ya tengo los resultados de la biopsia.

-Ajá...

No hemos encontrado rastro de la bacteria Helicobacter pylori,

que yo pensaba que era la bacteria que te había provocado la úlcera.

Así que, sinceramente, pues no sé, papá. Me encuentro...

Me encuentro un poquito perdida.

-¿Y entonces?

-Vamos a hacer un recuento.

Eh... ¿Quizás a lo mejor los abuelos

han tenido algún tipo de enfermedad destacable,

que no me hayas contado, o algo...?

-Qué va. Que yo sepa...

Los abuelos eran, vamos. Una salud... Eran tan sanos como yo.

-Vale.

¿Y quizás tú no me has comentado algo que, no sé?

¿Puede..., puede ser algo...muy básico, una dolencia? Cualquier cosa.

Algo que se te haya pasado.

-No. Quitando el dolor de espalda a diario,

pero yo creo que es por tantas horas conduciendo la autocaravana, ¿no?

Bueno. Y la cabeza, también. Me duele todos los días.

Pero yo creo que es por lo mismo. Pero vamos. Se me quita también...

-Se te quita por los estiramientos que haces con el yoga ¿no? Me imagino

Que relajas la zona...

-Yo creo que se me quita más por el ibuprofeno que me tomo.

-Te tomas ibuprofeno.

-Sí.

-Pero me imagino que de vez en cuando, ¿no?

-Pues no. Me tomo uno por día, más o menos. Uno cada día, sí.

¿Qué pasa? -Pff...

Pues que no me lo puedo creer.

Es que no me lo...

Pero ¿tú no sabes que el ibuprofeno es un medicamento?

El ibuprofeno tiene efectos secundarios y contraindicaciones

y es lo que te ha provocado la úlcera.

-Pero si todo el mundo lo toma, ¿no?

-Ya, pero que lo tome todo el mundo no significa que esté bien.

-¿Y entonces, qué...?

-Varias cosas. Tenemos que tomar medidas.

Nos olvidamos del ibuprofeno por una larga temporada.

-Bueno.

-¿Vale?

Te voy a poner una dieta, adecuada para la úlcera.

-Mm...

-Te voy a recetar un protector estomacal, y... lo siento mucho,

pero vas a tener que venir a verme de vez en cuando

para hacerte una revisión.

¿OK?

-Vale.

-¿Vale? -Sí.

-Vale.

De todas formas, si me dices que te duele la cabeza a diario,

pero no conduces muy habitualmente, tampoco, no entiendo ¿por qué?

¿por qué te duele?

-No sé, igual es por los gases, ¿no?

-No, por los gases no puede ser.

¿Sabes por lo que va a ser?

-¿Por qué?

-Por el bruxismo.

A ver. Cuando estabas durmiendo, es que me he acercado tanto

porque te he escuchado que tenías bruxismo.

Escúchame. No tengo boli y luz, pero...

A ver, déjame. Abre un momento la boca...

Las personas con bruxismo aprietan los dientes,

y los mueven rozándolos de forma inconsciente.

La forma para tratarlo es mediante una férula de descarga nocturna,

ya que, si no lo hacemos,

esto puede desembocar en tener problemas con la mandíbula.

Así que, si se padece de bruxismo, hay que ir al dentista.

-Vengo a verte, y me llevo:

una úlcera, un problema de dientes y un nuevo yerno.

Ay, Dios mío bueno, y... No sé.

A lo mejor, las energías no son tan malas como parecía y...

Y el padre de la criatura es mejor de lo que yo pensaba, ¿no?

-A ver, papá, es que no...

Pues que Juanra no es el padre de mi hijo, o de mi hija.

-Ah, ¿no?

O sea: ¿Que el padre es Dacaret?

Tampoco... ¿Y entonces?

-Estaba pasando una mala racha, y salí una noche,

conocí a una persona y...

A ver. Fue un error, esa noche.

Pero, al fin y al cabo, yo tengo lo que tengo. Ya no, no lo puedo cambiar

-Bueno. Llegó el gran día, ¿no?

Sí. Perdonad un momento.

Tranquila. Solo vengo a traerte un trozo de tarta.

Se jubila la doctora Gamero, y toca otra vez.

Espero que te guste más que la del otro día.

-Javier.

Gracias.

-Ah, no, no, no. Dáselas a la doctora Gamero.

Si algún día te apetece comerte una acompañada, pues...

Búscame.

  • Centro médico - 18/12/17 (1)

Centro médico - 18/12/17 (1)

19 dic 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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