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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 18/10/17 (2) - ver ahora
Transcripción completa

¿Qué tenemos?

- Varón. 30 años. Lo hemos recogido en un concierto.

Ha sufrido una caída. Y tiene una herida leve en la frente.

Probablemente ha consumido drogas y alcohol.

- Sí, sí, sí. Además, es que estábamos dando un concierto,

y esta vez se ha pasado más de lo habitual.

Es que el muy imbécil ha cogido y se ha tirado al público.

Y así ha pasado: que nadie lo ha cogido.

¿Qué has tomado?

- Ah, ah...

Carlos: Un TAC urgente, y analítica de sangre y tóxicos.

Vamos para dentro.

- ¿Sabes qué pasa?

Que Goyo lleva ya mucho tiempo toqueteando con las drogas.

Bueno, y con el alcohol.

Y es que ya ha tocado fondo.

Que ya no puede aguantar más. Y yo, la verdad que estoy preocupado.

Es que encima, ahora que nos están empezando a ir bien las cosas,

es que no podemos fallar ya.

Y es que ya el grupo está muy harto de su actitud.

- Anda, toma. A ver si te despejas.

- ¡Ay! No sabes cuánto te lo agradezco, ¿eh?

Es que estoy a tope con la mudanza para irme a vivir con Curro.

Estoy como si me hubieran metido una paliza.

- Ya. Necesitas descansar, Palacio.

- Ya, pero es que quiero quitármelo de en medio cuanto antes.

- Mm.

- Esto es como un esparadrapo: cuanto más lento te lo quitas, más te duele.

- Haz una cosa.

Dile a Curro que la directora, o séase, yo,

te está diciendo que tienes doble turno: nos vamos a tomar unas cañas,

avisamos a Soto, que además hace un montón que no la vemos

y no ponemos al día. ¿Vale?

- Ya, pobre. Es que es lo que tiene la vida de casada.

- ¿Cómo?

- Que estoy muy cansada. Que es que...

Me noto muy cansada, no, no puedo más.

De verdad. O sea: cansada, cansada.

- Palacio, eh... Nos vamos a tomar las cervezas sí o sí, ¿eh?

(Música)

El doctor Blanco ya tiene los resultados del TAC de Goyo Soria:

el músico que sufrió una caída durante un concierto.

En fin.

¿Cómo te encuentras?

- Tengo la cabeza como un bombo.

¿Qué ha pasado, tío?

Pues te lanzaste del escenario en mitad del concierto,

y te estampaste contra el suelo.

De ahí el golpe en la frente, pero vamos: no es nada.

- ¿Y esto es de la caída también?

Me duele un poco, así, cuando lo muevo para un lado.

Sí. Pero por suerte, no hay ninguna lesión grave.

Lo llevas para que te alivie el dolor,

pero vamos: enseguida te lo quitan.

- Guay...

El dolor en la zona cervical es bastante común en nuestro día a día,

y puede estar causado por malas posturas o por movimientos bruscos.

Para aliviar el dolor, podemos tomar analgésicos

o aplicar calor en la zona.

Pero, si el dolor es debido a una caída o a un accidente,

debemos acudir al hospital.

- ¿Cómo he llegado yo aquí?

En ambulancia. Acompañado de tu amigo Luis.

- Pfff...

¿Está por ahí fuera, todavía?

Sí. -Mm.

- Me va a soltar un sermón que flipas.

Te vas a quedar ingresado en observación.

Y cuando tenga los resultados de sangre y de tóxicos, pasaré a verte.

A no ser que...

Que quieras contarme si has tomado algo, y eso que vamos adelantando.

- Pues prefiero seguir un poquito por aquí descansando.

Que, entre lo que llevo encima y el piño que me he metido, tío, no..

No me encuentro muy allá, ¿eh? Si puedo quedarme...

Lo entiendo. - Vale.

Después paso. - Guay.

Ahora le traemos la dosis. - Gracias.

Nuestro grupo se llama Barrilete.

Yo soy el que toca la guitarra y compone los temas,

y Luis es el que canta.

Yo sé que está feo lo que voy a decir, ¿no?

Que queda fatal. Pero...

Sin mí esa peña no va a ningún lado, ¿eh? No son... No son nada.

Así que qué más les da lo que yo tome o lo que deje de tomar, ¿no?

Que me dejen a mi rollito, a mi bola, yo solo.

(Música)

(Sirena)

La doctora Soto ha traído de urgencia al hospital a Tamara:

una empleada del equipo de limpieza de Centro Médico.

- ¡Ay, ah!

- Tranquila. Que ya estamos.

(Quejidos)

- Hola. ¡Tamara!

Pero ¿no estabas de vacaciones en Tenerife?

- ¿A ti te parece que yo estoy en Tenerife?

- Ay, madre. Bueno, ¿qué ha pasado?

- Tiene un fuerte dolor abdominal, y lleva vomitando tres días.

Y hoy se ha mareado en el mercado.

- ¡Tres días, Tamara! Pero ¿cómo no has venido antes?

- Sí. Bastante tengo yo ya con venir aquí todos los días a trabajar,

para repetir mis vacaci... ¡Ah!

- Bueno, Soto. Me la llevo a boxes.

- Vale. - ¿Vale? Venga.

- Esta mujer me suena de algo.

- Sí, es Tamara.

Ahí estaba sustituyendo a Basir.

- Oye: Que conste que yo no he dicho nada de Basir, ¿eh?

- Ya, lo he dicho yo.

- Bueno, da igual.

Que estoy muy cansada. Me voy a tomar un café.

Hola, Ramón.

¿Estás bien?

Bueno, imagino que Natalia ya te ha contado que...

me ha abierto un expediente, ¿no?

No sabía nada.

Pero bueno, igual es lo que necesitabas

para que reaccionaras de una vez.

Vamos a ver, Javier.

No serás tú el que le ha contado cosas a Natalia, ¿no?

Mira: Si no confías en mí como amigo, es tu problema.

¿Y ya? ¿Así de fácil?

(Música)

Vale. Perdona, perdona.

Perdona.

No... Estoy enfadado con Natalia.

Y sé que no lo tengo que pagar contigo.

Pero...

Ramón: Ella sola se dio cuenta de que habías bebido.

Escúchame lo que te voy a decir.

Es que el tema de Mónica a mí me dejó muy descolocado.

Es decir: Que se pusiera tan enferma

Pensar que yo me había podido equivocar en el diagnóstico.

Además, ha sido algo puntual.

Entiéndelo.

Y la amonestación va a quedar en mi expediente para toda la vida.

-¡Ramón! Natalia ha hecho su trabajo como directora.

Tú hubieras hecho lo mismo.

Ya, pero podía haber tenido un poquito de deferencia.

Yo siempre hago bien mi trabajo.

Ha sido una cosa puntual. Una vez.

De verdad. Mira, lo siento.

Yo sé que eres el marido de Natalia, y que estás en medio de todo esto,

y que eres mi amigo, pero...

De verdad, lo siento. Sé que...

Que me estás ayudando, y tu apoyo es importante, de verdad.

Pero... En fin, bueno.

Poco a poco. Poco a poco...

Sabes... que puedes contar conmigo para lo que quieras, ¿no?

Sí. No lo olvides.

(Música)

Tras solicitarle una analítica de sangre y orina,

la doctora Romero realiza una ecografía abdominal a Tamara,

para dar con el origen del dolor

que le ha provocado los vómitos y el desmayo.

- ¡Ah!

- Tranquila.

En la exploración hemos visto signos de irritación peritoneal.

Es decir: del tejido que envuelve la pared interna del abdomen.

Tengo el resto de resultados, y creo que sé lo que le pasa.

- ¡Mm!

- Bueno, Tamara. Los análisis muestran infección, ¿eh?

- ¿Y seguro que están bien esos análisis?

¿No os habréis equivocado?

- Hombre, no deberías poner en duda nuestra profesionalidad.

- ¿La profesionalidad?

Si tuvierais un poquito de profesionalidad,

no me hubierais hecho pasar

lo que me me hicisteis pasar cuando me echasteis del hospital.

- Vamos a ver, Tamara: La anterior dirección se equivocó.

Te pidieron disculpas y te han readmitido.

Por tanto, ya está.

- Pero es que hay cosas que no se solucionan tan fácilmente

como vosotros os pensáis.

Se dieron cuenta de que habían metido la pata.

Claro que se dieron cuenta.

Pero cuando ya me habían echado.

Y ya me habían destrozado la vida.

Y todo porque el Sr. Landó

creyó la versión de la mujer que se cayó, en vez de creerme a mí.

Que estoy enfadada con ellos,

¡claro que estoy enfadada! ¡Y que se aguanten!

Más he sufrido yo. Eso te lo puedo asegurar. ¡Ah!

- Bueno. Tengo también los resultados de la ecografía,

y tienes piedras en la vesícula. ¿Vale?

Y también un pólipo de 26 milímetros.

Entonces: para completar el diagnóstico, te vamos a hacer un TAC.

¿Vale?

- ¿Me vais a dejar aquí hasta que me muera?

- Tamara, no.

No, te vamos a subir a planta, vamos a hacer todas las pruebas,

y tú lo que debes hacer es descansar.

¿Vale?

(Música)

Goyo, el guitarrista que sufrió un accidente en pleno concierto,

está ingresado a la espera de sus análisis toxicológicos.

- A lo mejor no..., no viene a cuento decirte esto, pero...

Que sepas que este fin de semana nos han cancelado el concierto.

- ¿Solo por eso?

Pues mira: Mejor.

Porque yo paso de tocar para gente así de estirada.

- Tío, es que ¿no te das cuenta

que ya la gente está un poquito harta de ti? ¿Eh?

Que ahora nos está empezando a ir bien.

Que estamos cogiendo fuerza. Y vienes tú,

¿y la cagas con esta actitud que tienes?

- ¿Con la actitud que tengo? ¿La vuestra es perfecta, o qué pasa?

Porque igual el problema lo tenéis vosotros, Luis, que sois unos viejos.

- Que yo a veces no sé si estoy tocando con una orquesta de pueblo

o con una banda de Rock, macho.

- Que no es cuestión de tocar en una banda de Rock,

o tocar en una orquesta, como dices.

Que la cosa es no ser un suicida. ¿Te enteras?

- Venga, pírate por ahí, tío. Pírate por ahí, pírate por ahí.

- Goyo tiene un talento increíble para componer.

Bueno, y para tocar la guitarra. Lo que pasa es que es un cabezón.

Y bueno: y un poquito mitómano.

Que le da por copiar a sus estrellas favoritas del rock.

Y esas estrellas, la verdad que han acabado...

Han acabado muy mal.

- Y, además, ¿a ti qué te importa?

¿Qué te importa lo que yo haga, si yo sigo tocando la guitarra

y componiendo canciones?

- ¿Que qué me importa? - Mm.

- ¡Me importa porque eres mi amigo! ¿Eh?

¿Y te recuerdo cómo has terminado la última vez?

¿Eh? ¿Quieres que te lo recuerde, o no? - Mm...

- Has terminado estampado contra el público. ¿Eh?

¿Quieres seguir así, o qué?

- Oye, si no te gusta cómo toco... Buscaros a otro.

Si es muy fácil, tío.

(Llaman a la puerta)

Perdón si interrumpo.

- Nada, no se preocupe.

Tengo los resultados de los análisis.

Han dado positivo en alcohol, cocaína y cannabis.

- Pues ya no recuerdo haber fumado cannabis.

- Qué pena, tío.

Goyo, eres muy joven. No puedes seguir así.

Aquí en el hospital te podemos ayudar a dejar las drogas

- ¿Estás escuchando?

- Sí, estoy escuchando, a los dos. - Vale.

- ¿Por qué no os vais a la mierda un ratito los dos? ¿Eh?

Y me dejáis a mí tranquilo. - Ya estamos.

- Pues sí, ya estamos: Os vais a la mierda. ¿Eh?

No te puedes ir.

- No, sí que me voy.

¿El alta me la das tú o me lo cojo yo? ¿Cómo va esto?

¿Y mi ropa? Está por ahí, ¿no? ¿Me la pasas?

- No, no, no te preocupes.

El que se va soy yo. Ya está, lo cortamos rápido.

- No, no. Pero buscaros a otro, Te lo estoy diciendo en serio, Luis.

Yo no vuelvo al grupo, ¿eh? Pillaros a otro.

- Ahí te quedas. Ya está. Haz lo que quieras. Ahí te quedas.

- ¿Esto, qué?

Ahora te lo quitan. - No, no.

Pero tendrás que firmar el alta voluntaria.

- Sí, sí. Te la firmo ya, pero venga.

- ¿Qué tal? ¿Quieres un café?

- No, no, gracias. Estoy intentando descansar antes del próximo aviso.

- ¿Qué tal Tamara?

- Pues bueno, hemos encontrado lo que parece... un tumor en la vesícula.

¿Mm? Así que estamos preparando un TAC.

- O sea que pinta mal.

- De momento no lo sabemos.

¿Tienes un hueco? ¿M?

No sé, me gustaría que...

Que me pusieras al día de tu vida... de recién casada.

- Pero ¿tú por qué lo sabes?

- Porque me lo ha dicho Palacio.

- La voy a matar.

- No, Andrea: Se le ha escapado.

- No. Le dije que no dijera nada.

- Lo sé. Y además se ha sentido fatal. Pero es que está muy cansada.

Y en el fondo, pues ¿qué quieres que te diga?

Nos hace muchísima ilusión a las dos.

- No, a ver: Eh...

Lo he hecho para ayudarle con la residencia.

Es un favor, de amiga.

- Pues vaya amiga, ¿no?

¿Por qué me lo has ocultado, Andrea?

¿Por qué? ¡Si somos amigas!

- Yo no lo estoy ocultando.

Simplemente no lo voy contando por ahí.

No me parece una cosa de interés general.

(Móvil)

Mira. Ya no tengo siesta.

Tengo otro aviso.

(Música)

Goyo, el paciente que firmó su alta voluntaria,

ha regresado al hospital en ambulancia

con problemas para respirar.

A ver: Tienes la tensión altísima, ¿mm?

Y, además, una taquicardia supraventricular.

Hay que ponerle betabloqueantes para bajar la arritmia, y oxígeno.

La taquicardia supraventricular

son episodios de frecuencia cardiaca rápida.

Que empiezan en una parte del corazón

por encima de los ventrículos.

Puede estar causada por el consumo de alcohol, cafeína o drogas.

Y los síntomas más característicos son: ansiedad, opresión torácica,

palpitaciones o dificultad para respirar.

¿Tienes alguna enfermedad cardiaca?

- No. No, no, no, qué va. Ni de coña.

¿Has vuelto a consumir algo de alcohol o drogas?

- Estaba... No, estaba en casa con...,

con la guitarra componiendo un tema nuevo y eso,

y me he empezado a encontrar así como mal,

que no podía respirar bien. Y ya está.

Ya. Pero ¿has consumido algo, o no?

Analítica de orina con tóxicos y radiografía de tórax.

(Música)

La doctora Romero ha realizado un TAC a Tamara,

que evidencia un tumor en la vesícula

junto a algo que no esperaba.

- Bueno, Tamara: Hemos visto dos quistes,

más grandes que el pólipo, y están alojados en el hígado. ¿Mm?

- Entonces, ¿qué? ¿Que me voy a morir?

O que me vais a matar.

- Vamos a ver: No vas a morir, y estamos intentando curarte. ¿Vale?

- Ahora os preocupáis por mí, ¿no?

Pero muy bien que aplaudisteis todos la decisión de Landó,

de ese demonio de médico, cuando me echaron del hospital.

- Nadie aplaudió nada, Tamara. Fue una mala decisión de Landó.

Hasta ahí estamos de acuerdo.

Pero se te ha indemnizado, se te ha readmitido..

Y de verdad que lo siento.

- Sí, mucho lo siento. ¡Mucho lo siento!

Pero a mí lo que me han quitado,

¿quién me lo va a devolver?

Pero no quiero seguir hablando de esto.

Entonces, ¿qué?

¿Que me vais a tener que operar?

- Sí. Tenemos que analizar todo. ¿Vale? Los quistes y todo.

(Música)

¿Quieres que hable con tu marido?

- No. Ya lo llamo yo.

- Como quieras.

(Música)

El equipo de cirugía está terminando de realizar a Tamara

una laparoscopia para extraer los tumores y analizarlos.

Pero han encontrado algo totalmente inesperado.

- Tiene una perforación intestinal grave.

Además, tiene los intestinos pegados

porque hace 13 años se sometió a una histerectomía.

De momento se va a quedar ingresada

porque, hasta que no baje la infección, tiene que ser así.

Javier, ¿qué haces tú aquí?

Nada, tengo un rato libre y voy a comer a casa. ¿Y tú?

Ah... ¿De dónde vienes?

Nada, de hacer unas compras.

Ah, ¿sí? ¿Y qué has comprado? A ver, enséñamelo...

No. Cosas. Enséñamelo.

¡Hombre, no! Vamos a ver:

¿No eres tú el que dice que hay que tener confianza en la gente?

La confianza entre amigos tiene que ser mutua, ¿no?

Enséñamelo.

(Música)

De verdad, Javier: Es que es muy difícil.

Y más con esta actitud.

Me tengo que ir.

Tú verás lo que haces.

- Y no lo cuento porque...

A ver: Si la gente se entera

que yo me he casado con Basir de repente,

va a sospechar que es un matrimonio de conveniencia y no me interesa.

Así que por favor te pido que no digas nada.

- Cómo eres, ¿eh?

Pero también hay otra lectura.

Es decir: la gran doctora Soto

se ha casado con un hombre igual de misterioso que ella,

y solamente se lo han dicho, pues a las personas más cercanas.

Tampoco te estoy diciendo que hagas una fiesta.

Pero tampoco que me tenga yo que enterar de esa forma. ¿No?

Que fue de pura casualidad. Y también te digo una cosa, Andrea.

Quiero decir: Si no queréis levantar sospechas

acerca de que ha sido un matrimonio de conveniencia,

pues llevarlo en secreto, a lo mejor, no es la mejor opción. ¿No?

- Tú no te acerques mucho a mí, ¿eh?

Que las personas que me hacen cambiar de idea

en cinco minutos no me caen bien.

- Ya, ya.

- Hola. Estoy buscando al paciente Goyo Soria.

Es mi amigo. Y es que me han avisado hace nada de que le habían ingresado.

Y es que no sé si está bien, o no.

Ha venido otras veces como..., como que estuviera drogado.

Plan... Borracho.

Buenas.

- ¡Doctor!

Hola, ¿qué tal?

Disculpe, mira: Que es que me han avisado rápido

de venir a buscar a Goyo.

Pero es que no sé si está bien, o no, nadie me dice nada...

Tranquilo. Sí, está aquí.

Le han traído con taquicardia, pero... Pero está bien.

- ¿Está bien? Vale.

Sí. Ahora voy a recoger

los resultados de las pruebas que le han hecho.

- Vale. ¿Habría posibilidades de verle?

Sí. Me cambio, recojo las pruebas y te acompaño.

- Vale.

Se alegrará de verte. - Vale. Muchas gracias.

Espérame aquí. - Vale.

(Música)

Tamara, la paciente a la que se le realizó una laparoscopia,

se recupera tras intervenirle la perforación intestinal.

- Bueno, ¿cómo te encuentras?

- Pues ¿cómo voy a estar? ¡Fatal! Y cansada de estar aquí.

- Tamara: Estamos intentando hacer todo lo posible por curarte.

Pero no sabíamos que había una perforación.

Entonces, hasta que no esté tu abdomen relajado,

pues no podemos hacer nada; no te podemos volver a operar.

- Pero ¿qué me vais a operar? ¿Otra vez?

¿Vosotros qué sois? ¿Médicos, o me queréis hacer sufrir?

Porque os demandé, ¿no?

- Vamos a ver, Tamara: Quiero que entiendas una cosa.

No te encuentras mal porque sí. Es que estás mal.

Y parece que lo único que quieres hacer es hacerme sentir mal a mí.

Cálmate.

Además, estoy segura que ni siquiera has hablado con tu marido.

Porque, si él supiera cómo estás, estaría aquí contigo. ¿Eh?

- ¡Ni se te ocurra hablar de mi marido! ¿De acuerdo?

- Vale, perdona.

Solo quería que entendieras cómo estás.

- Lo sé perfectamente.

- Voy a pedir una resonancia,

y también, unas pruebas de imágenes, para ver esos quistes.

(Música)

Hola, Goyo.

Tienes visita.

- Hola.

- Si vas a venir a soltarme la chapa otra vez en nombre del grupito y tal,

te la ahorras, ¿eh? De verdad. Que no.

- Pues no. ¿Qué tal estás?

- Pues mira: Aquí estamos.

He estado componiendo unas canciones nuevas últimamente,

y lo voy a terminar por mi cuenta.

- Venga, tío: No empieces.

Que además..., que estamos muy preocupados.

- Ya. Eso me lo dices ahora porque os dais cuenta

de que sin mí no vais a ningún lado, ¿verdad?

Mira, tío: Al único que estaba esperando aquí es al doctor, ¿eh?

Que seguro que tiene cosas interesantes que decirme.

Si tú no tienes ninguna, coges la puerta,

que está ahí, y te piras.

- Nada, tío.

Pues sí tengo algo interesante que decirte.

Los análisis han vuelto a dar altas dosis de cocaína.

Que seguramente te han provocado la taquicardia.

Aunque sea en pequeñas cantidades,

el consumo de cocaína siempre es peligroso.

Pero con dosis más altas, además de los síntomas más conocidos

como ansiedad, sudoración o sensación de euforia,

puede provocar daños irreparables, como accidentes musculares,

cardiacos, o cerebrovasculares.

- Pues para decirme que he estado consumiendo cocaína,

tampoco me hacía falta venir al hospital, ¿eh?

Es que, además, en la radiografía de tórax

se ve un ensanchamiento del mediastino.

Que puede ser signo de varias lesiones importantes.

- ¿Has oído? ¿Eh? Eso es grave, ¿verdad, doctor?

- ¿Y tú me has oído a mí? ¿Eh?

¿Tú me oyes a mí cuando te hablo?

¿Tú me oyes? ¿Sí?

Pues me dejas en paz y te largas.

Que a ti lo único que te importa es el grupito.

Ni cómo estoy yo, ni mi salud ni nada de eso.

- Para nada. Me importas tú. Porque eres mi amigo. ¿Eh?

Y te lo repito las veces que hagan falta.

¡Pero es que contigo no se puede, tío! ¡No se puede!

¡Ni contigo ni con tu orgullo!

Pues nada, tío: Otra vez. Ahí te quedas.

- Que te largues por ahí ya.

- Nada, me voy. Gracias, doctor.

- Tío: Tengo una opresión aquí otra vez, muy fuerte. Y como que...

(Música)

Enfermera.

- La cabeza también, tío, como que me duele un montón...

Goyo ha sufrido una hemorragia subaracnoidea.

Es un sangrado entre los tejidos que cubren el cerebro.

Y puede estar causado por un trastorno hemorrágico,

por un traumatismo craneal,

o por un sangrado de un aneurisma cerebral.

La situación es más grave de lo que pensaba.

- Doctor: ¿Qué..., qué pasa?

Vamos a hacerle una resonancia magnética.

- Pero ¿está bien, o no?

Espera en la sala y te voy informando.

(Música)

Antes de volver a intervenir a Tamara,

le realizan pruebas de imagen

para estudiar la naturaleza de los quistes en el hígado y la vesícula.

- Bueno, las pruebas han confirmado

que tienes piedras en la vesícula y quistes en el hígado.

Pero parece todo indicar que es benigno. ¿Vale?

- Muy buenas.

- ¿Qué tal?

- ¿Qué tal? Soy la doctora Soto. Vale.

Pues... yo vengo a explicarle

que, cuando se recupere de esta intervención

hay que volverle a operar.

Porque la vesícula está muy dañada y hay que quitarla.

Y quitaremos también los quistes del hígado,

y los ganglios, que están próximos.

- Pero ¿me vais a tener que volver a abrir?

- Hay que hacer una laparotomía.

La laparotomía es la cirugía

para examinar la zona abdominal, o área del vientre.

Consiste en una incisión abdominal bajo anestesia general.

Y una vez abierto,

procederemos a la exéresis de los quistes hepáticos.

Esperemos que así podamos solucionar

los problemas de Tamara de una vez por todas.

- Mira, me da igual.

Me da exactamente igual ya lo que hagáis conmigo, ¿sabes?

.Como si me quedo en un quirófano.

(Música)

Total, no tengo a nadie a mi lado.

No me mires con esa cara.

No me digas que tú no te habías dado cuenta ya,

de que mi marido me ha abandonado.

- Lo sentimos mucho.

- El que tenía que sentirlo es el doctor Landó.

Todo empezó cuando me despidieron.

Entré como en una depresión y no levantaba cabeza.

Y mi Juan me abandonó.

La gente no se da cuenta del daño que hace

cuando despide a un empleado.

A veces un trabajo no es solo un trabajo.

Es una vida.

Era mi vida.

Cuando me readmitieron,

me pidió disculpas.

Con la boca chica.

Pero y lo que me había quitado, ¿quién me lo devuelve a mí?

Ese hombre me ha destrozado la vida.

- Probablemente Landó no sabía absolutamente nada de esto.

- ¿Y qué hubiera cambiado las cosas que lo hubiera sabido?

Además, da igual.

El destino pone a cada uno en su sitio.

No hay nada más que ver cómo le está yendo la vida... al supergestor.

- ¿Sabes algo de su vida, Tamara?

- Habría que ser ciega y sorda para no saberlo.

Para no darse cuenta: que su mujer le está dando para el pelo.

Y que él no se pasa las noches

precisamente en su casa tranquilito bebiendo vasitos de leche.

- El doctor Landó tampoco creo que esté pasando por su mejor momento.

- Pues peor le tenía que ir. Se merece todo lo malo que le pase.

- Bueno, eh... Tamara: Si quieres hablo con tu marido.

Nos conocemos y yo creo que este momento, pues...

no está bien que estés sola, ¿no?

- Inténtalo.

Pero nada más que escuche mi nombre te va a colgar el teléfono.

- Bueno.

En cuanto tenga el abdomen más relajado,

procederemos a realizar la..., la intervención.

Por ahora, descanse.

- Y dile...

Dile al doctor Landó que se tome una copita, a mi salud.

(Música)

El doctor Blanco ya tiene los resultados

de la resonancia magnética de Goyo Soria:

el paciente con una posible hemorragia subaracnoidea.

- ¿Qué tal?

No tengo buenas noticias.

Según la resonancia, tiene un aneurisma en el cerebro,

que es lo que ha provocado la hemorragia.

- ¿Y eso qué es?

Un aneurisma cerebral es la dilatación anormal

de una de las paredes de un vaso sanguíneo.

Puede estar presente desde el nacimiento

o desarrollarse más adelante.

Entre los factores de riesgo están: los antecedentes familiares,

la hipertensión, y por supuesto, el consumo de alcohol o drogas.

Goyo ha tenido suerte.

Ya que la aneurisma no ha explotado del todo.

De haber sido así, no lo habría superado.

- Madre mía.

Y... ¿Y ahora qué va a pasar?

Entrará en quirófano inmediatamente.

- Vale.

Pero... es posible que queden secuelas,

ya que ha habido algo de sangrado.

- ¿Secuelas? ¿Y qué tipo de secuelas?

Podrían ir desde una parálisis facial

a la pérdida de movilidad de una o más partes del cuerpo.

- ¿En serio?

¿Me quiere decir que..., que Goyo no va a poder tocar más la guitarra?

Todo esto por desfasarse con las...

No lo sabemos con seguridad, pero tiene toda la pinta.

Pero haremos todo lo que podamos, ¿eh?

- Por favor.

Te iré contando. - Vale, gracias.

En una intervención de este tipo se procede a la embolización

del aneurisma para evitar una ruptura en el futuro.

Pese a lo delicado de la intervención,

en el caso de Goyo parece que ha salido todo bien.

Aunque hay que esperar a que pasen los efectos de la anestesia

para ver si ha quedado alguna secuela.

(Música)

El equipo de cirugía vuelve a intervenir a Tamara

para quitar las zonas afectadas del hígado y los ganglios cercanos.

- Las dos intervenciones han sido un éxito.

Pero el estudio de la biopsia del tejido del hígado

ha revelado que había células malignas.

De todas maneras, aunque sí que había cáncer,

el pronóstico es bastante favorable.

- Bueno, pues que sepas que no vas a necesitar ni quimio ni radio.

Sí observaciones y revisiones anuales,

pero... Has tenido mucha suerte.

- Por un momento pensé que me iba a morir.

- Pues no.

Tamara, quiero que me creas cuando digo que me alegro mucho...

de que estés bien.

- El que parece que no se alegra mucho es mi marido, ¿no?

- ¿No?

Pues... lleva fuera todo el tiempo.

Me ha dicho que, cuando te despidieron, pues...

Entraste en una depresión muy profunda, y...

no te dejaste ayudar.

Él lo intentó, te dijo que fueras a terapia, y...

Y no quisiste.

Y empezaste a culparnos a nosotros, a culparle a él,

a culpar a la vida.

¿Es así?

- Es verdad.

Yo le decía que, si creía que estaba loca,

que ya sabía dónde tenía la puerta.

Y así un día y otro.

Y aun así me aguan..., me aguantó muchísimo.

- No debemos sentir vergüenza si en un momento dado de nuestras vidas

necesitamos terapia psicológica.

Igual que vamos al médico

porque tenemos el colesterol o la tensión alta,

también debemos recurrir a un especialista,

bien sea un psicólogo o un psiquiatra,

para que nos ayude a superar un bache emocional.

La salud mental, como su propio nombre indica, es salud.

Y hay que cuidarla.

¿Sabes una cosa? Está dispuesto a estar a tu lado.

Pero si haces terapia.

- ¿De verdad te ha dicho eso?

- Pues claro.

Quiero que sepas que estamos aquí para ayudarte.

Que tenemos grandes psicólogos aquí. Déjate ayudar.

- Gracias.

Y perdón.

(Música)

- ¿Quieres que pase? - Sí.

(Música triste)

Perdóname.

(Música)

El doctor Blanco comprueba que la operación

de reparación de aneurisma cerebral de Goyo ha salido bien.

Ahora para abajo...

Bien.

Bueno.

Parece que no han quedado secuelas,

pero te vas a quedar en observación para ver cómo evoluciona.

- Gracias.

Goyo: Lo que te ha pasado ha sido muy grave.

Y seguramente está provocado por tu mala vida.

- Ya. Si ya lo sé.

Pensar que casi la palmo,

que casi no puedo volver a tocar la guitarra nunca más en mi vida...

Pf...

Eso asusta, ¿eh?

Sí.

- Yo creo que ya está bien de ponerme hasta el culo.

Así que voy a intentar controlar un poquito más a partir de ahora,

dentro y fuera del escenario, y...

Para ver qué pasa.

Si me dejan volver al grupo, claro.

Porque, si no...

(Música)

- Bueno.

Pues me alegro mucho

de que ya le hayas dicho a la gente lo de la boda.

- Sí, bueno.

Romero me convenció de que era lo mejor.

- Oye. Y hablando de secretos.

¿Ya le has dicho a Basir

que te acostaste con Gálvez antes de la boda?

- No. Ni se lo voy a decir, así que, por favor, sé discreta con eso.

¿Vale? - Lo entiendo, lo entiendo.

- Solo lo sabéis Ainhoa y tú.

- Vale.

Lo que pasa que... No sé. Tampoco lo veo tan grave.

Quiero decir: Si sois un matrimonio de conveniencia,

pues tendría que dar igual que lo supiera, ¿no?

- Bueno, es complicado.

- A ver.

Yo aquí veo dos razones por las cuales no decírselo:

Una es que...

yo no fardaría de acostarme con ese tío...

- Gracias...

- Y otra es, que creo que es esta,

que... sientes algo por Basir.

Y si es así, no sé por qué te acostaste con Gálvez, la verdad.

- Ni yo tampoco.

Marta: Es que estoy hecha un lío.

- A ver, mmm...

Sinceramente: No lo entiendo.

Mm... Estás casada con Basir,

te gusta, te llevas bien con él,

no sé. Cualquiera... mataría por algo así.

- Ya, pero no..., no es tan fácil.

Porque puede que la otra persona no sienta lo mismo.

Y tengo la sensación de que, si yo me sincero con Basir,

algo va a ir mal.

- Bueno. Acábate la caña, anda.

(Música)

Os dejo solos.

- Gracias, doctor.

Hasta luego.

- Hola. - Hola.

- ¿Qué tal estás?

- Por poco, tío.

- Ya. Ya sé que por poco.

- Oye, perdona, ¿eh?

Perdona por todo lo que te dije ayer,

que no... no quería...

- ¿Cómo? A ver, repí..., repite...

- Que me perdones.

- Ah, que te perdone. Vaya.

- Es que no sé...

Se me fue un poco la olla

y no..., no quería decirte

todo lo que dije.

- Ya.

- Casi me explota la cabeza y...

Me quedo sin colegas.

- Ah, olvídalo. Si ya ha pasado todo.

A mí sinceramente me duele que haya pasado todo esto

para que te dieras cuenta, del ritmo de vida que llevabas.

Pero bueno. También tengo que decirte que...

Que perdóname a mí también.

Porque yo creo que también he sido un poquito egoísta

pensando en el grupo en vez de en ti.

¿Me perdonas? - No.

- ¿En serio?

Pues tenemos un montón de conciertos ya.

Y sin ti no podemos tocar. Así que...

- Pero yo canto, ¿eh?

- Los coros.

- Venga.

- Venga.

- Ah, tío, con cuidado. Duele.

- Ah, vale, sí, perdona.

He leído tu mensaje. ¿Qué pasa?

Eh... Bueno, siéntate. Gracias... Gracias por venir.

A ver.

Verás, Javier...

Te he llamado porque, de verdad:

Quiero que vuelvas a confiar en mí.

No quiero perder esta amistad, no quiero perder a mis hijos,

no quiero perder mi vida.

Ramón, no tienes que decirlo. Tienes que hacerlo.

Ya, ya sé que no tienes por qué creerme.

Pero escúchame: He vaciado la casa.

He tirado todas las botellas. Todo.

El whisky, las cervezas, la ginebra, todo. Se acabó.

De verdad, se acabó.

Me alegro.

Y siento haber desconfiado de ti.

(Teléfono)

Perdona. Seguro que es Natalia. Habíamos quedado para irnos juntos.

¿Ves? Eh...

Puedo decirle que estoy contigo y que...

No, no, no, no. No, por favor. Por favor.

¿Seguro? Seguro, seguro. Vete con ella. Sí.

Me alegro. Sigue así.

Natalia: Sí. Ya estoy. Venga.

- ¡Ay, ay, ay, ay!

¡Que se me metió algo!

- ¡Que no tienes nada!

- ¡Ay!

(Música)

Camarero: Tráeme un whisky. Solo.

(Música)

- ¿Está?

- Sí, lo tenemos.

Ahí la luz te da mucho mejor y sales... guapísima.

¿Sobrevolando el espacio de la doctora Soto?

- ¡Ah! ¿Estás bien?

- Nada, es que me da un dolor en la cara...

¿Habías sentido antes este dolor?

- Esta semana. Pero no tanto como ahora.

¿Sabes si está con alguien, o...?

No lo sé, pero no creo.

- ¿Y con Basir?

¿Tú qué piensas de Castro?

- Que es buen camarero.

Fíjate que él pensaba que... tenías algo tú con Basir.

- Estábamos en casa, y le ha dado el dolor ese que le da en la cara...

- Nada, que me he caído y que... Mira. Mírame esto cuanto antes ¿vale?

- He estado hablando con Vanessa. Está muy preocupada por ti.

Se nota que te quiere mucho.

- Que lo mío con Vanessa no es tan serio.

- Hombre: Pues para no ser tan serio, está embarazada.

- ¡Cállate, cállate! ¡Que me tienes harto de oírte!

- ¡Ya no estás para conducir, hombre!

- De este paciente me encargo yo. Tú te encargas del otro.

A menos que tengas algo más importante que hacer.

- Voy a... avisar a una enfermera, ¿m?,

que le haga la cura, y...

Ahora vengo yo.

- ¡Uf...! - El otro ojo...

- ¿Y qué es lo que ha visto?

- Nada. Una pequeña masa. Pero necesito, como ya le he dicho, que...

Hablar primero con mis compañeros.

- Parece que estamos ante un tumor.

- ¿Cómo ante un tumor?

- Por favor, me tienes que ayudar. Me lo tienes que hacer,

porque es que tengo un problema gordo con la sangre.

  • Centro médico - 18/10/17 (2)

Centro médico - 18/10/17 (2)

18 oct 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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