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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 18/09/17 (1) - ver ahora
Transcripción completa

-Vamos a ver, Silvia:

Creo que es el momento de empezar a plantearnos

que es necesario provocar el parto.

-No. No, no, Ramón. No va a ser así.

Yo prefiero que me tengáis bien controlada y en reposo absoluto.

Pero voy a darle todo el tiempo que pueda.

-A ver, Silvia: Sabes tan bien como yo que...

-No, Ramón. No me vais a hacer la cesárea

porque sé perfectamente que todavía tenemos margen.

¿Qué? Os han llamado para que vengáis a convencerme, ¿no?

-Hija: Haz caso a tu médico.

Si él piensa que..., que es mejor provocar el parto,

se hace y ya está.

-Mamá es muy pronto para el niño y todavía tenemos margen.

-Pero es que estás poniendo en riesgo tu vida.

-Ya está aquí. Ya está aquí...

Gracias.

-Landó, el niño no está llorando. ¿Qué le pasa?

-No te preocupes, Álvaro.

Lo están reanimando. Ahora reaccionará.

-Bueno. Os dejo solos,

que me voy a dar un beso a mi nieto. -Muy bien.

-Oye, por favor, por favor, ponedle un nombre ya.

¿Cómo que hay un problema con el niño?

¡Silvia! Silvia...

-¡Ha tenido una crisis respiratoria!

¡Y creía que se moría! ¡No me dejan estar con él!

-Silvia, Silvia, tranquila.

Tranquila. Todo saldrá bien. ¿Vale? Venga.

Voy... Voy a hablar con la jefa de Neonatología.

Ahora vengo.

Pues yo no sé cómo reaccionaría si fuese Marco y Mendieta.

Pero ella se ha recuperado del parto, por lo menos.

Pobre criatura. Espero que todo...

-¡Ay!

-Tranquila. Yo me encargo. Hola. ¿Estás bien?

-Déjame en paz. -No, no, no, no.

-¡Que tengo prisa! -No te muevas, por favor.

necesito que me hagas caso y que confíes en mí, ¿vale?

Necesito que te quedes inmóvil, por favor.

-Vale. -A ver, el pómulo...

por favor. En serio. Inmóvil. Tranquila.

Eh..., hola. Hola, necesito una ambulancia; sí.

Eh... La calle es Albacete Marbá, esquina con doctor Vila Barberá.

Sí. Es un traumatismo craneoencefálico.

Sí, soy médico; sí. Gracias.

Ya está.

-Que no, que no puedo ir al hospital. De verdad, que... Que estoy bien...

-¡Ah! -Te duele el cuello, ¿verdad?

-Sí. -Quédate quieta, por favor.

-Es importante que vayamos al hospital.

que si llego tarde me echan del curro, de verdad.

-¿En qué trabajas? -Soy reponedora en el súper.

-O sea, que encima tienes que cargar con peso.

Lo siento, pero tu jefa tiene que entenderlo.

Tranquila, ¿vale? Enseguida vienen.

Mira, ya están aquí.

Cuando se produce un golpe en la cabeza,

se deben extremar las precauciones.

Ignoramos si la zona cervical de Natalia

ha sufrido daño durante la caída.

lo primero que ha hecho ha sido colocarle un collarín Philadelphia,

hasta salir de dudas, ahora enseguida, en el hospital.

Tranquila, que ya llegamos, ¿vale?

-Pues estaba hablando con Diana, ahora mismo,

sobre el niño de Marco y Mendieta,

que no sé si le habrá pasado algo. -¿Sí?

-No sé. Mira, ahí está. Ay...

se ha dado un golpe en la cabeza y en el pómulo.

-Marta, ¿me puedes cubrir en el curro, por favor?

Que estoy en el hospital. Se lo dices a la encargada.

Venga ya, tronca.

Con la de veces que te he cubierto yo a ti. ¿En serio?

-¿Ya, Natalia?

-Sí. Es mejor que no hables por el móvil.

-Sí. ¿Quién está hoy en Trauma, en Urgencias?

-Yo creo que Gálvez, ¿no? -Sí.

-Eh... Bueno. Acompañadla, por favor. Hay que desinfectar la herida.

-Vale. Venga. -Enseguida voy.

-La herida de Natalia no es grave.

Tras limpiarla, le hemos aplicado anestésico local

y varios puntos de aproximación.

Ahora lo importante es descartar posibles traumatismos más graves

en la columna vertebral.

Perdón.

Sí.

El doctor Mendieta está reunido con la doctora Del Castillo

jefa de servicio de Neonatología Pediátrica,

que lleva el caso de su hijo prematuro.

Tan pequeños, con tantos tubos, pero siguen adelante,

¿eh? Hay que confiar. Eso sí. Hay que confiar.

-Ya, pero... ¿Qué crees que le pasa?

-Pues a ver nuestro pequeño moicano tiene un problemita...

-Perdón. Perdona, perdón. ¿Pequeño moicano?

-Sí. Yo le llamo así. Con esa cresta tan graciosísima que tiene,

parece un indio.

-Tati. Tati, por favor, el diagnóstico.

-Vale. Mira, visto el vómito en posos de café;

la falta de expulsión del meconio y la distensión abdominal,

yo diría que es un vólvulo intestinal con los ojos cerrados.

Pero quiero hacerle una radiografía, para confirmarlo.

Bueno. Mi equipo está en ello ahora mismo.

-Gracias.

-El vólvulo es una torsión intestinal.

En la infancia puede aparecer una anomalía congénita,

llamada rotación anómala.

Que hace que un bebé pueda desarrollar un vólvulo.

Sin embargo, el vólvulo puede producirse

sin que esta afección se presente.

Y este es el caso del hijo del doctor Mendieta.

-Enseguida viene el traumatólogo.

¿Vale? ¿Cómo te encuentras? -Bien, si no ha sido para tanto.

-Hola. Gálvez, te estábamos esperando.

Ha sufrido una caída y necesita un examen de Traumatología.

-Lo siento mucho, tendrás que buscarte a otro,

porque... mi turno ya se ha terminado.

-Eh... Tu turno termina en diez minutos.

-A ver, eh...

Que no pienso llegar tarde a mis asuntos personales,

ni pienso regalarle a este hospital ni un solo minuto de mi tiempo,

que esto de la sanidad es una especie de... barra libre.

-Oye, que no hace falta que me miren, ¿eh? Que estoy bien.

Mira yo mejor me voy a trabajar, y vuelvo luego.

-Natalia no voy a permitir que te vayas. No es ético.

Imagínate que te vas y la lesión se agrava.

Gálvez, imagínate que le pasa algo.

-Está bien.

-Gracias.

Ahora vengo.

-A ver, señorita.

Me va usted a apretar las manos, con toda la fuerza que pueda, ¿eh?

-Cuando alguien sufre un golpe en la cabeza,

hay que poner especial atención en si se muestra desorientado,

o si presenta algún tipo de déficit. Sensitivo o del habla.

Eso puede indicar un problema neurológico.

Afortunadamente, el examen de Natalia no ha mostrado nada raro.

-A ver...

-¿Qué tal? ¿Cómo ha ido? -Bueno, tiene una...

Tiene una contusión en el pómulo,

y un dolor muy intenso en la región cervical alta,

y no es extraño, porque tiene una contractura.

Por eso no puede mover bien el cuello.

-Bueno, pues para quedarnos tranquilos, hacemos una radiografía.

-Sí, sí. No, no... No queda más remedio.

-Alucino con ese pibe.

¿Pero quién se ha pensado que es? ¿El doctor House?

Mira. Porque me quiero largar cuanto antes de aquí.

Que si no, le digo cuatro cosas.

-¿Qué pasa, gorda? ¿Qué te ha pasado?

-Pues nada, que me he caído en la calle.

Que me he tenido que enterar por los de mi curro

de que te había pasado algo.

-Bueno, que tampoco hacía falta que vinieras.

Y además en cuanto me den la radiografía

-Natalia es...

Bueno era mi piba. O lo es. No lo sé. No lo tengo claro, la verdad.

Vivimos juntos, pero no sé por cuánto tiempo.

-Hola. -Hola.

Eh... Bueno. Este es Óscar. Mi... Mi novio.

-Hola, ¿qué tal? -Encantado.

Perdón que os interrumpa.

el doctor Gálvez ha revisado la radiografía

y te tienes que quedar ingresada.

-Ff... Qué movida... -Pero ¿por qué?

-Es mejor que te lo explique el doctor. ¿Vale?

Enseguida vienen a por ti con una camilla.

-¿Dónde están los análisis de mi hijo?

pero los tiene ya la doctora Del Castillo.

Si quieres te puedo hacer una copia. Pero vas a tener que esperar un poco.

-No me lo puedo creer.

-Hola. ¿Estás bien?

-Sí, sí, estoy bien, gracias.

referentes a laboratorio me los pasas a mí. ¿Vale? No a Rey.

-Sí, sí. Pero es que resulta que soy yo.

He hablado con Romero y me ha dicho que sustituya a Rey.

respiró por sí mismo, ¿no? Que no hizo falta intubarle.

-Sí, sí. Nada fue preocupante.

me acaba de decir una enfermera que no expulsa meconio

y que está rechazando las tomas.

Y no entiendo por qué no se me informa de todo.

En lugar de enfadarte, ¿por qué no hablas con Tati?

Es la que lleva todo este asunto. Pregúntale a ella.

-Voy a hablar con ella. -¿Vale?

Oye, Marco, por cierto.

Si necesitas lo que sea, de verdad, estoy aquí.

-Vale, gracias. -Bien. Venga.

Juan: Lo dicho, ¿vale?

Hasta luego. -Hasta luego.

Entiendo que estés incómoda, pero ten paciencia.

-¿Me voy a quedar mucho rato aquí? Yo no puedo, que tengo que ir a currar.

-Pues no, señorita se va a quedar aquí.

Ya me gustaría a mí también estar en la playa,

Y aquí estoy, ¿m? Que la vida no es justa.

¿podemos centrarnos en la radiografía?

-Sí, sí. Vamos a centrarnos. Y no me interrumpa, por favor.

compatible con una posible fractura en la segunda vértebra cervical, ¿ah?

Pero en la radiografía no se llega a ver bien.

Así que no va a haber más remedio que hacer un TAC y una resonancia,

para ver la afectación medular.

Pero, como los de Radiología están hasta arriba

y el TAC va a tardar,

usted se va a tener que quedar aquí inmovilizada hasta entonces.

-No, no, yo no me puedo quedar aquí, que me estoy agobiando un montón.

-Tranquilícese, señorita. Usted se va a quedar aquí,

y yo, como ya no tengo nada más que hacer aquí..., pues me voy.

-Eh... Tranquila. Eh... Ahora vengo.

Pero...

-¿Estos qué son? ¿Bomberos o médicos?

¿Qué? ¿Qué tal estás?

-Pues ¿no me ves, que estoy aquí metida?

-Es verdad. Si pareces un lomo embuchado.

-No, no me toques esto. Que tengo que estar aquí; que no me puedo mover.

Pues nada, que me tengo que quedar ingresada.

-¡Gálvez, por favor! -¿Qué?

-A ver, viendo la radiografía, puede haber daño en la médula.

-Claro. Por eso la paciente se tiene que quedar inmovilizada.

Para que no se pueda ir a ninguna parte.

A mí, sin embargo, todavía me da tiempo a llegar. ¿M?

-Pero a ver. ¡Que hay riesgo de compresión medular!

-Efectivamente. Por eso he pedido que le pongan corticoides intravenosos.

-Hablamos de compresión medular

cuando las vértebras presionan la médula espinal,

debido a una torsión de la cabeza, del cuello o de la espalda.

La acción antiinflamatoria de los corticoides reducirá ese riesgo.

Y bueno. Ahora ya, si ya lo tienen, pues...

Pues me marcho a mi casa de una vez. Ya está bien.

-Ay, de verdad. -¿Qué pasa?

-Pues que yo alucino con..., con Gálvez, de verdad.

Es que tiene una total despreocupación por los pacientes.

Yo no lo entiendo. -Bueno.

-No sé, no sé cómo será en su vida privada.

Pero yo no me imagino a ninguna mujer acercándose a él, vamos.

-Bueno, esas cosas tampoco se pueden juzgar, así, a primera vista.

Pero creo que hay que estar muy desesperada para acercarse a él.

-Ya.

-¿Qué...? Pero ¿qué he dicho?

-Mendieta, Mendieta, Mendieta, no te quiero preocupar más de la cuenta.

Porque yo ya sé que, cuando el doctor se sienta en ese lado de la mesa,

se produce un fenómeno muy curioso.

De repente el padre hace desaparecer al médico.

-Pues disculpa, pero ese no es mi caso.

¿Qué dicen los análisis?

-Hay alteración del pH. Lo que indica acidosis.

-O sea que hay isquemia intestinal.

-Mm. Efectivamente.

Para entender lo que le pasa a mi pequeño paciente.

El intestino es como una cuerda.

En este caso, una parte de la cuerda se estrecha, atresia.

Y la parte de encima se retuerce, vólvulo.

Hinchándose todo lo que queda por encima del nudo,

como si fuese un globo.

Por eso, la sangre no llega bien a la parte de abajo de la cuerda,

y se produce una isquemia.

Esta es la hoja de consentimiento para la laparotomía.

En cuanto la radiografía confirme la presencia del vólvulo,

me meto en el quirófano. No quiero perder ni un minuto.

-Me encantaría saber qué estáis haciendo aquí sin mí.

Porque resulta que soy su madre y también soy médico de este hospital.

-Silvia, Silvia, tranquila. No estamos intentando ocultarte nada.

Lo que pasa es que, cuando he pasado por tu habitación, estabas dormida.

Ven, siéntate.

-¿Qué es lo que está pasando?

-El niño tiene una obstrucción intestinal.

-Por un vólvulo.

-Sí, sí, hay que intervenirle. El consentimiento.

-La intervención consistirá en reseccionar el vólvulo,

y hacer una anastomosis entre las dos partes del intestino.

Como si uniésemos dos tuberías. Para que nos entendamos.

Hay una cosita que yo quería deciros.

Me parece importante que le pongáis un nombre al niño.

Él necesita oír quién es. Y no quiero entrometerme.

Pero... yo elegiría el nombre de un luchador. De un guerrero.

Porque este niño está peleando por su vida

desde el mismo instante que nació.

No sé. Pensad en alguien fuerte. Valiente. Un héroe.

Y por favor, tranquilos. Tranquilos.

Es una cirugía, conlleva ciertos riesgos,

pero todo va a ir muy bien.

Por favor, confiad. Todo va a salir bien.

-Muy bien. Muchas gracias, doctora. -Gracias. -Nada.

-Es que vas con las prisas, y luego pasa lo que pasa.

-No, si encima será mi culpa.

-No habrás hecho esto para llamar la atención, ¿no?

-Pero ¿tú eres imbécil, chaval?

que me duele que flipas, ¿vale? ¡Que lo estoy pasando fatal!

¡Que yo no quiero llamar tu atención! No me vengas con tonterías,

que es lo último que necesito ahora, ¿vale?

Mira. Que no entiendo qué haces aquí. Te puedes pirar cuando quieras.

Cógelo. ¿No ves que está sonando?

¿Qué quieres? ¿Que lo coja con la nariz?

-De tu trabajo. -A ver...

¿Sí?

Sí, lo siento. Lo siento, es que estoy en el hospital.

Me tengo que quedar aquí ingresada, que me tienen que hacer unas pruebas.

¿Cómo? Ho... Hola... Hola...

Me ha colgado.

-¿Y qué? ¿Qué te ha...? ¿Qué te han dicho?

-Me echan del curro.

-¿Que te han echado del súper? Fff.

Lo siento. Nn...

-Sí, es que me tiene que pasar esto, justo ahora, en el peor momento.

-Venga, lo siento. Ey...

-Prométeme que no vas a ocultarme nada.

-Álvaro, hoy mismo me dan el alta. No necesito que sigas protegiéndome.

-Silvia perdiste mucha sangre en la cesárea de urgencia. ¿Vale?

El niño te necesita recuperada y fuerte.

Lo único que quería era que descansaras un poquito más.

-La doctora Del Castillo, ¿qué te parece?

-Pues... un poquito peculiar, pero...

He estado preguntando a varios colegas,

y dicen que el niño está en las mejores manos.

-¿Y lo del nombre? -¿M? El nombre. Ya.

Dice que tenemos que ponerle el nombre de un luchador, ¿no?

¿Qué te parece Mike? por Mike Tyson.

-Claro. Mike Mendieta. Es ideal.

Me lo estoy imaginando perfectamente, en un ring.

No, en serio, Álvaro. Tenemos que ponerle un nombre.

No podemos seguir llamándole “el bebé”.

¿A ti qué te parece Víctor? Por tu madre.

-Pues yo había pensado en... Emilio, por tu padre.

-Es verdad, pero ¿dónde os habéis metido?

¡Llevo una hora buscándoos! ¿Qué es lo que está pasando?

-Mamá, estábamos en la consulta de la doctora del Castillo.

-El bebé tiene un problema en el intestino y le van a operar.

-Pero ¿operarlo? ¡Pero si es muy pequeñito!

Pero ¿se le puede operar tan pequeño?

Ay, de verdad, yo... Yo quiero verlo.

-Ven. Ven, ven conmigo. Te acompaño.

Silvia, intenta descansar. ¿Vale?

-Hala, pero ¿cómo es posible? ¿Qué es lo que tiene?

-Marco escúchame. Tranquila.

Seguro que irá todo bien. ¿De acuerdo?

-Claro, gracias. Oye, Dacaret.

-Es... Es que me gustaría pedirte un favor.

Me gustaría que estuvieras presente en la intervención del bebé.

Porque, aunque Álvaro me ha dicho

que tiene buenas referencias de esta doctora,

yo no termino de fiarme...

-Ya. Ya, Marco, pero no me puedes pedir eso.

-Pero si ahora, siendo jefe de Servicio,

te va a ser mucho más fácil que a mí tener acceso a cualquier información.

-Ya. Eso también es verdad. Vale, pues...

Pues cuenta con ello. Sí. ¿De acuerdo?

-Muchas gracias. -Nada.

Tras sufrir una posible fractura cervical,

Natalia espera ingresada el resultado del TAC

que le acaban de realizar.

-¡Hola! ¿Qué tal ha pasado la noche la chica más guapa del hospital?

-Fatal. No, no, no, que no me puedes tocar.

He dormido mu mal.

Con el dolor y todo... Y eso que me han puesto corticoides.

Pero nada. Que...

Que no puedo parar de pensar en lo del curro.

Estoy muu rayá.

Y lo he intentado, de verdad. No pensar en el futuro, en...

En lo que va a pasar después, pero...

¿Qué haces? ¿Quién te escribe?

-Sonia. Una del trabajo.

me alegro que te lleves tan bien con la gente del curro.

Lo mismo si me hubiera llevado yo bien con las de mi trabajo,

pues no estaría de patitas en la calle.

-Mira, pues lo mismo no.

Que puedes contestar a la Sonia esa, si quieres.

¡No voy a contestarla hasta que no esté en casa más tranquilo!

Además si quieres apago el móvil.

-No, no, ¿eh? Que por mí no lo hagas, que me da igual.

Además, que no entiendo... por qué sigues todavía aquí.

-Pero a ver, cariño, pero ¿por qué...?

-Óscar, que te vayas, que me dejes en paz, ¿vale? Que se ha acabado.

Es absurdo seguir haciendo el paripé. Mira vete y déjame en paz.

-Bueno, vale, pues no vamos a seguir fingiendo.

Pero ¿en serio me lo estás...? -Que te vayas, Óscar. ¡Que te pires!

-Vale, vale.

Vale. Ya no voy a molestar más a la señorita.

-Que parece que el niño de Marco y Mendieta va mejor.

Me alegro muchísimo. Estaba preocupada.

Oye, ¿has visto a Gálvez?

Necesito los resultados del TAC. Y no le encuentro.

-Oye, ¿quieres unos guantes de boxeo para hablar con él, o qué?

-¿Tanto se me nota? -Muchísimo.

-No puedo con él, ¿eh? Me saca de quicio.

Porque parece que con Gálvez, aquí, hay que andarse con pies de plomo.

-Pero ¿por qué?

-Pues no veas cómo se ha puesto Soto.

Muy rara la reacción de Soto cuando le he hablado de Gálvez.

-Calla. ¿Tú no lo sabes? -¿Qué?

-Pues... que...

Que Soto se pilló un día, en una fiesta, un pedo descomunal,

y se enrolló con Gálvez.

-No es verdad, ¿no? No es verdad, ¿no?

Huy, con esta información me da más pereza hablar con él, pero bueno.

Luego te cuento. -Venga.

Oye ¿y qué me vas a decir?

¿El resultado del TAC, o el resultado de... la pelea? A ver.

-El TAC ha confirmado una fractura de la base de la apófisis odontoides,

que es lo que permite la rotación de la cabeza,

y un desplazamiento de la médula.

Es una lesión difícil de apreciar,

y por eso hemos necesitado esta prueba de imagen.

¿Sí?

-Hola. ¿Se puede?

-Sí, cómo no. Pasa.

-Nada. Quería saber qué tal los resultados del TAC de Natalia.

-Ah, sí, bueno. Lo previsible.

Tiene cuatro milímetros de desplazamiento medular.

-¿Cuatro milímetros? -Mm.

-Bueno, entonces hay que operar.

-No.

-¿Cómo que no? -No.

Cuatro milímetros es la línea fronteriza

para decidir si se opta por cirugía o por un tratamiento más conservador,

y yo prefiero intentar evitar la cirugía.

-Ya, pero cuatro milímetros justifica una intervención quirúrgica.

-Doctora Ortega, ese será su criterio.

Pero el traumatólogo soy yo y esta es mi decisión.

Además, ¿cuántas lesiones de estas ha tratado usted? ¿Eh?

Le recuerdo que en mi consulta privada

yo he tratado esto, a deportistas de élite, un día sí y otro también.

Pero, igualmente, hay que escuchar qué opina la paciente.

-Y comentar el caso con un neurocirujano.

-Sí. Sí, sí; bien.

tras confirmar con la radiografía el vólvulo intestinal,

el equipo de la doctora Del Castillo

va a realizar una cirugía al hijo de los doctores Mendieta y Marco.

-Asistir a la intervención.

-¿Y eso? ¿Te mandan los padres? -No. Pero bueno.

quiero estar en contacto con todos los departamentos.

¿Te parece bien? -Sí, claro.

-Vale. -Vamos.

-Pasa.

Que yo no puedo estar tantos meses recuperándome. Que necesito trabajar.

Que ahora mismo estoy sola. Que estoy perdida.

-Si la fractura se complica, puede ser muy grave, Natalia.

No deberías anteponer tu trabajo a tu salud.

-Bueno, bueno. Si quiere, le quitamos el colchón ahora mismo

y sale usted por la puerta. ¿M? ¿Le parece?

-Óscar y yo hemos roto y... Y ahora estoy sola. Yo...

Él está mirando pisos por su cuenta.

Y a mí sin una nómina no me van a alquilar nada.

Y vivir con Óscar es imposible. No sería justo para él.

-Natalia, entiendo tu situación, pero...

Estoy segura de que todo va a salir bien.

Encontrarás una solución.

-A ver. Yo... Yo podría operarla. En mi consulta particular. ¿M?

y el tiempo se reduciría considerablemente.

Supongo que estará por encima de sus posibilidades económicas, pero...

Ahora hay créditos personales, en unas condiciones muy razonables.

-¿Podemos hablar fuera ya, por favor? -Sí. Por favor.

Piénselo. Ahí le dejo la tarjeta, ¿m?

-A ver, Natalia te acaba de decir que tiene problemas económicos.

¿No te da vergüenza decirle eso?

-Doctora, deberíamos resolver nuestras diferencias,

por el bien de la paciente. ¿M?

-¿Por el bien de la paciente? -Mm...

-¿Desde cuándo te interesa el bien de los pacientes?

-A ver. Si... Si es que es normal. Es normal esto que está pasando.

Es normal y en una situación como esta,

un hombre como yo y..., y una mujer... como tú...

estemos sometidos a ciertas tensiones.

Si te parece, lo mejor sería que quedáramos. Después del trabajo.

Para... limar asperezas. ¿M? ¿M?

-Eh... Ni aunque fueras el último hombre del planeta.

-Pero bueno. ¿Esto es normal? ¿Que tarden tanto en venir a decir algo?

-Mamá, con esos comentarios no ayudas precisamente.

-Álvaro, ¿y tus padres van a venir? -No. No, no pueden.

pero mi padre se rompió una pierna y no se puede desplazar,

y mi madre se ha quedado con él.

-Vaya. Lo siento.

-Hola. La operación ha ido muy bien. ¿De acuerdo?

que han reseccionado, así que todo perfecto.

-¡Ay, gracias!

¡Gracias! -De nada.

te has adelantado para dar las buenas noticias.

-Pues mira, sí. Eso parece.

-Bueno. Pues nada.

Ahora solo falta esperar la primera de muchas cacas.

-Tati, muchísimas gracias. -Por favor...

-¿Puedo verlo? -¡Claro! Vamos. ¡Vamos!

-Luego voy yo, ¿eh?

Digo que... Que luego puedo... Puedo ir yo, ¿no?

-Sí, hombre, por supuesto. Y yo te acompaño. -Ah.

-Después. ¿Vale? -Vale.

-Sí, sí. En cuanto salga del hospital te mando el currículum.

Sí, no. Si además, ese curro es perfecto.

Porque, si no tengo que...,

que levantar peso y estoy sentada, es... Es fenomenal.

Espera un momento.

Me noto... Me noto mojada.

-Sí. Estás mojada. Cuelga.

-Cariño, que te voy a dejar, ¿vale? Que tengo que colgarte. Un besito.

Venga. Chao.

-Voy a buscar a la doctora y enseguida vengo.

-Pero... Pero ¿qué pasa?

-Natalia, ya estoy aquí.

-Que creo que me he meado encima. -Ya me lo ha dicho Mar. A ver.

Necesito saber si tienes sensibilidad de cintura para abajo.

-No, oye, que esa pierna no la siento casi, ¿eh?

-¿Esta de aquí? -¡No!

-Pero ¿qué pasa? -Tranquila. Vamos a...

-Vamos a por Gálvez, ¿vale? Va a venir el traumatólogo.

Necesito que estés tranquila. -Vale.

-Tranquila. -Vale.

-Eso es.

Natalia presenta déficits sensitivos-motores

y pérdida de control de los esfínteres.

Son síntomas que apuntan a una compresión medular.

Y ante esta circunstancia, no queda otro remedio que operar.

-Hay que operarla de urgencia.

Póngale una megadosis de corticoides y a usted ya la veo en quirófano.

-¿Qué es eso de la megadosis?

-Significa que te vamos a poner el triple de corticoides

que habitualmente ponemos. ¿Vale?

Pero tranquila, todo va a salir bien.

Pese a todo, Gálvez es un gran traumatólogo.

Ha operado a deportistas de élite.

Y esto va a ser pan comido para él.

-Lo dudo. A ese solo le importa la pasta.

Y yo... Yo soy más pobre que las ratas.

-De verdad que va a salir bien.

-¿Me acercas el teléfono? Que quiero llamar a mi chico.

-Claro. -Eh...

¿Te ayudo? Dime cómo... Cómo lo tienes.

-Está como... Óscar Gordi.

-Óscar Gor-di. Aquí. Ahí.

¿Lo coge? -No. No contesta.

Nada, déjalo.

Llevo llamándole todo el día, pero no me lo coge.

No sé. Estará con la Sonia esa, del curro.

-¿Quieres que intente localizarle desde aquí, desde el hospital?

-No hace falta, de verdad. Gracias. Es que...

Le dejé clarito que no quería saber nada más de él,

así que... Supongo que, bueno. Es normal, ¿no? Que siga con su vida.

Pero no sé. Tengo miedo.

-Tranquila. Todo va a salir bien.

-Gracias.

-Te han traído el alta hospitalaria mientras no estabas.

-Pues yo no pienso irme a ningún lado.

-A ver, Silvia. Silvia, necesitas descansar.

-Mamá, no voy a dejar a mi hijo solo.

-De verdad, qué tozuda eres, ¿eh?

-Amelia. Amelia: Entiéndelo.

Para nosotros es muy duro ver a nuestro hijo

conectado a tantas máquinas intentando... salir adelante.

Somos médicos, y sin embargo, no podemos hacer nada.

-A ver, sé que estáis pasando por una prueba durísima.

Y sé que es tremendo, Silvia,

ver a tu hijo recién nacido luchando desde el primer momento.

Pero tú eres fuerte.

Y muy cabezona.

Y yo sé que mi nieto va a ser fuerte y muy cabezón.

Lo va a heredar todo de ti.

Bueno. ¿Ya sabéis qué..., qué nombre le vais a poner?

-Sí, Víctor. -Emilio.

-Gracias, Álvaro, por el detalle de acordarte de Emilio.

Pero estáis equivocados.

La doctora Castillo tiene razón.

Este niño está luchando muchísimo. Y tiene que tener un nombre único.

Así que ya tenéis deberes para mañana.

Bueno. Yo me marcho.

Pero, si hay cualquier cosa, cualquier pequeña cosa,

me llamáis por teléfono. ¿Vale?

Venga. Un beso.

-Gracias, mamá. Eres la mejor. -Descansa.

-Gracias.

-Hasta mañana. -Hasta mañana.

-Hemos abierto para corregir el desplazamiento de la médula,

y hemos asegurado la vértebra con placas y tornillos.

Ahora le hacemos un nuevo TAC a la paciente

para asegurarnos de que todo está en su sitio, pero vamos.

Todo indica que la..., la intervención ha ido muy bien. ¿M?

Eh... Después de esta intervención, que le hemos hecho a Natalia,

va a ir recuperando la sensibilidad de la pierna

y el control del esfínter.

-Sí. Eh... Normal. Eh... Se le va a ir pasando.

-¿Y cuánto tiempo voy a estar aquí? -No tenga prisa, señorita.

Va a tener que estar aquí ingresada, por lo menos...

-Pero yo no me puedo quedar. Yo tengo que trabajar.

-Yo... Yo ahí no le puedo ayudar.

Yo... me considero un buen médico,

pero... Milagros todavía no..., no sé hacer. ¿M?

-Tranquila.

-Gracias.

-Ortega...

-Hola, Óscar.

Eh... Tengo mucho trabajo. Luego te veo. Adiós.

-Gracias.

-Sí, pero cuando las he visto ya era tarde.

-Mm... Estabas con la... Sonia esa, ¿no?

-No, no estaba con Sonia. Estaba trabajando.

-¿Y desde cuándo curras tú en el turno de tarde?

-Pues desde que he tenido que coger otro trabajo para por las tardes.

-¿Y para qué necesitas tú otro trabajo?

-Pues porque pienso llevar la casa hasta que tú te recuperes.

Sea un mes, sea dos... Lo que haga falta.

-Pff... Muchas gracias, Óscar, de verdad. No...

Si tú habrías hecho lo mismo en mi lugar. Estoy seguro.

Con tanto trabajo no vas a tener tiempo de verla.

-Así se pensará que me estoy haciendo el duro.

Te he traído un regalito.

-¿Qué? -Mira: Cuchi-cuchi.

-¡Qué dices! Jo, gracias.

Ven aquí, anda. Dame un beso.

-¡Muy bueno! Bueno.

-Por Natalia. -Por el éxito de la operación.

-Que conste que he aceptado esta invitación

porque has hecho un gran trabajo. Y para limar asperezas. Nada más.

-Eh... ¿Y esto?

-Un pequeño regalito; como...

Como una especie de pipa de la paz para...

Para zanjar todas las disputas. -Mm... Gracias.

¡Ay! -Ah...

-Eh... Pe... Perdón... -No, perdón tú.

No... No sé. Discúlpame. No sé qué... He podido entender mal.

Como siempre que nos vemos saltan chispas...

-Gálvez, no... No quiero nada más,

que vaya más allá de tomar una cerveza.

-Sí, claro. Claro, una cerveza.

Bueno, pues me... Me... Me voy a ir a... Al baño, a...

A enjuagarme la cara, ¿m? Adiós.

-Pero... Pero ¿lo habéis visto? -Hombre, claro.

-Pero yo alucino con este hombre. -Bienvenida al harén Gálvez.

-Oye, ¡por favor! -¡Por favor, qué horror!

Bueno. He de confesar que... le empiezo a pillar el punto, ¿eh?

-¿Ah? -Bueno. Cierta ternura.

-Perdona, a mí me parece que tiene de todo menos ternura.

-Perdón.

Hay novedades sobre el hijo de Marco y Mendieta.

-¿Sí? -Sí.

-Bueno. Pues... Yo tampoco me voy a ningún sitio.

-Ah, ¿no?

¿Vamos a dormir los dos en una cama de 90?

-No, no, tranquila. Yo me apaño con el sofá.

-Gracias por quedarte.

-Es lo que quiero.

-¡Es un mensaje de Dacaret! ¡Que ha hecho su primera caca!

-¡Bien!

¡Bueno, por fin! ¡Por fin parece que las cosas se empiezan a arreglar!

-¡Ay!

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Centro médico - 18/09/17 (1)

18 sep 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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