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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 18/04/17 (2) - ver ahora
Transcripción completa

-Bueno, Marta. Pues me alegro mucho.

Dale un beso a tu madre de mi parte, ¿de acuerdo? Venga, hablamos pronto.

-¿Qué pasa?-Nada. Estaba hablando con Marta, desde Estados Unidos.

-Pero ¿está bien? ¿Y Lorena? ¿Qué pasa? ¿Cómo están?

-Sí, sí. Si mi hija está hasta ilusionada.

-Entonces, ¿a qué viene esa cara? -Bueno, Clara.

Porque está en Estados Unidos, con su madre,

que está bajo tratamiento, y si sale algo mal, ¿qué pasa?

Que mi hija se queda sola en Estados Unidos.

Y es una idea que no me puedo sacar de la cabeza.

-Vamos a ver: No te pongas tan negativo, ¿vale?

Si Lorena está reaccionando bien al tratamiento

y tu hija está encantada con el cambio de país,

no sé por qué tienes miedo.

A ver, yo entiendo que eres su padre, ¿vale?

Y hasta ese punto, que te sientas preocupado.

Yo creo que lo que tienes que hacer es ayudarla desde aquí. Ya está.

-Ya. Pues no acabo de verlo claro. No sé. Bueno, da igual.-Bueno.

-¡Por favor! ¡Mi hermano! ¡Ayuda, por favor!

-¡Clara!

¿Qué ha pasado? -No respira bien.

-Venga, venga.

-Siento que pesa mucho todo el cuerpo.

-Ya. No tienes muy buena cara, ¿eh? Venga.

-Aquí, déjame, déjame. Que yo puedo, de verdad.

-Vale. Vale.

-Venimos del Desafío Zombi.

Que es un juego de supervivencia en el que nos separan por equipos:

los zombis y los supervivientes.

Mi hermano Vicente está con los zombis.

Y ha habido un momento que,

cuando me perseguía a través del campo para intentar cazarme,

pues ha empezado a ahogarse y hemos tenido que parar.

-Buenas. -Muy buenas.

A ver. ¿En qué puedo ayudarle?

-Pues mire. Quería pedir cita para que me extirpen el apéndice.

-¿Tiene un diagnóstico de apendicitis? -No.

-¿Se lo ha autodiagnosticado usted mismo? ¿Cree que tiene apendicitis?

¿Le duele? -No.

-¿Tiene alguna prueba médica, con...? -No.

Simplemente quiero que me lo quite.

Es que no veo dónde está el problema.

Se supone que es mi apéndice,

pero no puedo decidir lo que quiero hacer con él.

La gente tiene derecho a elegir si dona sus órganos,

si se hace un tatuaje, si se pone un pearcing...

¿Por qué no puedo yo decidir lo que quiero hacer con mi apéndice?

-¿Y por qué quiere extirparse un órgano sano?

-Mire, doctora Soto. Yo soy alpinista. Alpinista profesional.

Y tengo programada una expedición muy importante

para dentro de unos meses, al Makalu.

Que es el último de los 14 8 000 que me quedan por coronar.

Y no quiero que falle nada.

Es una ascensión complicada, en una zona aislada,

y hay que controlar todos los detalles.

Y en este caso una apendicitis podría acabar con toda la expedición.

Yo he invertido mucho tiempo en este proyecto,

hay mucho dinero en juego por parte de patrocinadores,

así que lo mejor para evitar riesgos es quitarme la apéndice.

Makalu viene del sánscrito, y significa montaña negra.

Es la quinta montaña más alta del mundo,

y está situada entre China y Nepal; muy cerca del Everest.

Es la segunda vez que voy a intentar coronarla.

La primera... no salió bien.

-La presión es normal. -Muy bien.

Bueno, ¿qué has sentido exactamente?

-Pues sentía que me costaba mucho respirar, y que me faltaba el aire.

-Bueno. Será porque sabías que no me ibas a pillar ni de coña.

-Pero ¿tú qué dices, chaval? ¡Si te tenía a punto! -Ya.

-Bueno, escúchame. ¿Has notado palpitaciones o dolor en el pecho?

-No, no tenía nada de eso. -¿No? Bueno. A ver. Mira.

Te voy a poner estas gafas nasales, a ver, cuidado...

Ahí está. ¿Te duele?

-Un poco. -A ver...

Muy bien. Te voy a auscultar...

Bueno. Está arrítmico. ¿De acuerdo? Y las pulsaciones son lentas.

He visto, Vicente, también que tienes una cicatriz en el pecho.

Supongo que te han operado del corazón, ¿no?

-Sí. Sí que lo está.

De pequeño, me detectaron una cardiopatía congénita.

Una anomalía de Ebstein, que es un defecto un poco raro

que hace que algunas partes de mi válvula tricúspide

tengan un funcionamiento anormal.

Ya ves. 20 años, y un experto en cardiología.

-Y doy por hecho que...

sabes la importancia que tiene la medicación.

-Sí, sí. Ya sé que es muy importante y... Las llevo a rajatabla.

-Para tener bajo control una cardiopatía como la de Vicente,

tiene que llevar una medicación estricta.

En su caso debe tomar a diario y sin falta,

atenolol y acenocumarol: un anticoagulante.

Muy bien. Pues nada. Haremos un electrocardiograma

para tener más detalles sobre la arritmia y ya está.

-Vale. Aunque no sé. Yo ya me encuentro bastante mejor.

¿No podría ir a casa?

Estaba a punto de comerme a este. Si no hubiese sido por esto...

-Vicente, por favor, vamos a ponernos serios, Que esto es importante.

-Eso es. -Venga.

-Ya. Pues yo lo siento mucho,

pero yo no concibo extirpar un órgano por capricho.

-No, no es un capricho.

Las complicaciones de una apendicitis a 8000 metros de altura

pueden poner en peligro mi vida y la de mis compañeros.

Mire. Yo si quiere me hago cargo de todas las consecuencias

que puedan ocurrir por hacerme una operación de este tipo.

-No se trata de que asuma nada,

porque yo no estoy dispuesta a negociar esto.

-Pero si es solo un apéndice, que no sirve para nada.

-Eso no es verdad.

Es cierto que durante mucho tiempo se ha creído

que era un vestigio de nuestros antepasados

y que no servía para nada,

pero ahora se ha descubierto

que facilita la función inmunológica del organismo.

El apéndice es una estructura cilíndrica y sin salida,

conectada a la parte inicial del colon.

Participa en la función inmunitaria; porque tiene unas células linfoides

que producen inmunoglobulinas.

Que son muy beneficiosas para el organismo.

-Mire. Si quiero cuidar mis defensas, ya me tomo yo un complejo vitamínico.

-Si no tiene nada más que tratar, hemos terminado. Muchas gracias.

-¿Así funcionan aquí las cosas? ¿Ya está?

-Puede abandonar la consulta. Gracias.

-Tras sufrir un episodio de ahogamiento

mientras jugaba a un juego de supervivencia,

Vicente es sometido a un electrocardiograma.

-Los resultados del electrocardiograma de Vicente

confirman que tiene una arritmia lenta de 35 pulsaciones por minuto.

Es un síntoma frecuente en personas con este tipo de cardiopatía.

Pero, sinceramente, no sé qué pensar: Puede ser desde un fallo de bombeo,

a un problema con la prótesis tricuspídea que le implantaron.

Pero sospecho que puede ser un problema con la medicación.

Pues es un poco extraño que tengas estos síntomas

con la medicación que tomas, la verdad.

-No sé. Yo creo que me habré cansado jugando al juego, ¿no?

Con las pastillas no tengo problemas.

-Vale, pues escúchame: Necesito que hagas memoria. ¿Vale?

Porque sería la única explicación lógica.

¿Te tomas las dosis cuando toca? ¿Todo, todo bien?

-Bueno. Creo que, justo ayer,

con el lío de la preparación del juego... -Mm...

-Hubo un momento en el que no sabía si me había tomado la pastilla o no.

-Así que me la tomé.

Y al rato, mientras jugábamos, me di cuenta de que sí.

De que ya me la había tomado un par de veces.

Tampoco creo que sea para tanto, ¿no? -¿Que no es para tanto?

Mira, escúchame: Un desajuste en este tipo de medicación

puede causar problemas muy graves.

¿Eh? ¿Te ha pasado alguna vez más? -No. No sé. Creo que no.

-Mira: Vamos a hacer una cosa.

Vamos a hacer una analítica de urgencia, ¿vale?,

y un ecocardiograma. ¿De acuerdo?

-Vale. -Venga.

-Andrea. ¿Qué? ¿No has terminado todavía?

-Pff... Se me acumula el papeleo.

Desde que tengo a Lucas tengo menos tiempo

-¿Y qué tal? ¿Cómo lo llevas?

-Pues es difícil conciliar la vida laboral y la vida personal.

-Ya. Pero me refería a... cómo llevas el tema de Lucas.

-Pues mira: No sé. Tiene muchos problemas en el colegio,

no parece que quiera hablar de Gema...

Y es complicado.

Creo que con lo único que se desfoga y disfruta es con el fútbol. -Ya.

-¡Que hoy tenía que recogerle en el fútbol!

Por favor. ¿Me dejas esto en Administración? -Sí.

-Gracias. Me voy por la escalera, que si no, no llego. Vale.

¡Te debo un café! ¡Gracias!

-El doctor Dacaret ya tiene los resultados

de los análisis de Vicente,

el paciente con cardiopatía congénita que llegó con arritmias.

-¿De quién? -De Vicente Cabrera.

-¿El zombi? -El zombi. Sí. Ese. -Toma.

-Vale. Perfecto.

Oye: Mándale un beso a Sevi de mi parte. -De tu parte.

-Venga. -Chao.

-Los resultados de la analítica han confirmado

que los rangos de anticoagulación de Vicente son más bajos de lo normal.

Lo que significa que no se está tomando el anticoagulante.

-¡Dacaret! ¿Qué pasa? -¿Eh?

Nada, Clara. Que estoy preocupado por mi hija.

Y ¿cómo no lo voy a estar,

si la juventud de hoy en día no utiliza la cabeza para nada?

¿Sabes el chico que ha venido antes, vestido de zombi?-Sí.

-Pues que no se toma los anticoagulantes, porque mira.

Porque no quiere; porque se le olvida;

por lo que sea.

-O sea. Que no se está tomando la medicación.

-Que no, que no. Lo que oyes. No hay manera.-Vaya.

Oye, si te parece, puedo ir a hablar con él, y le doy unos consejos.

-Bueno, pues lo intentamos. Perfecto. -¿Sí?-Sí, vamos.-Venga.

-Venga, Nacho: ¿Por qué no nos vamos ya? De verdad que me encuentro mejor.

-Si te tomaras un poquito más en serio el tema de la medicación,

no pasarían estas cosas, tío.

-¿Para qué? Si ya estoy muerto.

-Joder, ¡que podríamos estar jugando tranquilamente, ¿no te das cuenta?!

-Venga, no me rayes tú también, ¿vale, chico? Que pareces mamá.

-Bueno, ahora que la nombras,

yo creo que ya va siendo hora de avisarle

y contarle todo esto que está pasando, ¿no?

-Pues no, tío. Ya sabes lo chapas que es mamá.

¿Qué quieres, que me esté rayando todo el día?

No me va a dejar ir al próximo desafío.

Y en la próxima te pienso comer. -Lo dudo mucho enano.

Lo único que te vas a comer van a ser tus palabras, chulito.

Que eres un chulito.

-¿Que yo me voy a comer mis palabras? A lo mejor te las comes tú. -¡Sss!

-Hola, chicos. -Hola.

-Bueno, vamos a ver.

Traigo los resultados de la analítica

y son los típicos resultados de alguien

que no se toma el anticoagulante.

-A ver, es cierto que el atenolol, por ejemplo, no me cuesta tomarlo.

Hay veces que se me pasa. -Mm.

-Pero con el anticoagulante me hago un lío

porque hay que cambiar de dosis cada poco tiempo y es un rollo.

-Para estar correctamente anticoagulado

se manejan diferentes rangos,

dependiendo de la persona y de la enfermedad que padece.

Las dosis pueden cambiar mucho,

dependiendo de las características físicas del paciente.

Eso sí, si se padece un problema de corazón,

la medicación es obligatoria

Y si surge cualquier duda, lo mejor es acudir al médico.

¿Es un rollo? -Mh.

-Pues ese rollo te puede salir caro. ¿Eh?

Por ejemplo te ha provocado la arritmia.

Y los síntomas que tuviste en el desafío zombi.

-Bueno, tranqui, que no volverá a pasar, ¿vale?

-Vicente, si quieres puedes venir a verme

y te doy unas recomendaciones

para que puedas llevar una vida más ordenada en ese sentido.

Y además, aquí, en el hospital,

tenemos un Programa de Educación para la Salud,

que te va a venir muy bien

para adherirte mejor a tu tratamiento.

Y ya verás que, con unos buenos consejos,

te va a ser muy fácil seguir la medicación.

-Bueno, aparte ya te aviso

que tendrás que quedarte en el hospital

hasta que el rango de coagulación sea el adecuado.

Y luego tendrás que volver para hacer revisiones periódicas también.

-Entonces ya, nada de desafíos, ¿no?

-Escúchame, Vicente; hay cosas mucho más importantes que estas, ¿vale?

Esto tienes que tomártelo en serio.

Si no puede desembocar en un accidente isquémico transitorio,

o incluso un ictus. ¿Te queda claro?

Para empezar vamos a retirar el atenolol. ¿Vale?

Que es la pastilla que te ha provocado la arritmia.

-¿Estás escuchando, hermanito? Esto es serio ya, ¿eh?

Yo me encargaré de controlarle..., de estar pendiente de él.

-Perfecto; muy bien.

-Pedro, el paciente que quería que le extirparan el apéndice,

vuelve al hospital con un fuerte dolor abdominal.

-Vale, un segundito. Álex, por favor, una silla de ruedas.

-A ver, cuénteme, ¿qué le pasa?

-Tengo un dolor muy fuerte aquí, como en la zona del ombligo.

Empezó siendo leve pero..., ha ido cada vez poniéndose peor...

Y empeora al moverme, toser... hacer movimientos bruscos o rápidos..

He estado con náuseas y vómitos, y también tengo fiebre. -Ya.

Pues en estos momentos fiebre no tiene.

-Pues también tengo temblores y escalofríos.

Y el dolor se ha ido moviendo como hacia esta zona.

Hasta..., enfocarse aquí, como encima del apéndice.

-Dolor alrededor del ombligo que se desplaza hacia la derecha,

nauseas, vómitos..., fiebre, temblores, escalofríos...

Todo parece apuntar a una..., a una apendicitis de libro,

pero nunca está de más comprobarlo.

Podría tratarse de una apendicitis aguda,

así que vamos a hacer una exploración abdominal, ¿de acuerdo?

Descúbrase la tripa, por favor... -¡Ah! -A ver, tranquilo...

-¡Ah! -¿Te duele?

-Sí. Sí. ¡Ay! ¡Ah, ah! -¿Aquí más? -Sí.

-muy bien...

Vamos a ver si hay Blumberg. -¡Aaaa!

¿Cuando termine de torturarme pueden quitarme el apéndice?

Creo que está claro lo que tengo.

-Disculpe, pero eso es algo que tengo que determinar yo, ¿m?

Para asegurarnos de que es una apendicitis aguda,

voy a pedir una analítica de urgencia.

Voy a por una enfermera.

Si se trata de apendicitis,

en la analítica veremos un aumento de glóbulos blancos o leucocitosis,

que es signo de infección.

-Mira, toma.

-Clara. -Dime.

-Gracias por acompañarme a ver al chico este.

-¡Ah!, nada, hombre.

De todas maneras, tranquilízate, ¿eh?

Que todos los jóvenes no son iguales.

-¿Sabes lo que he pensado?

Que voy a coger una excedencia y me voy a Estados Unidos.

Sí; a estar con mi hija y con Lorena. ¿Qué te parece?

Sí. Porque quiero estar seguro de que todo funciona correctamente.

-Eh, vamos a ver, Dacaret. Me parece una locura.

-¿Una locura por qué?

-Hombre, porque así, lo único que vas a hacer

es demostrarle a tu hija que no confías en ella.

Y que además no ha hecho bien yéndose con su madre allí.

-Ya. Mira, yo pensaba que llevaba esta situación muy bien,

pero me he dado cuenta de que no.

Así que..., me voy.

A Estados Unidos.

-Bueno, me parece muy bien.

Pero que tengas en cuenta

que esto lo estás haciendo por ti mismo; no por tu hija.

-Bueno, pues por mí, vale.

-Mientras esperan el resultado de la analítica,

Pedro es sometido a una ecografía abdominal.

-Gracias, doctor Martín.

-¿Está? -A ver..., sí. Sí, ya estamos.

-Ah. ¡Fff! -Cuidado...

Pues en la ecografía no hemos visto inflamación del apéndice

ni líquido libre en la cavidad abdominal.

-No estará inflamado, pero a mí me duele mucho.

Por favor, ¿me lo pueden quitar? -Pedro, escúcheme.

El apéndice es un órgano que forma parte del sistema linfático,

que es una especie de reservorio de bacterias buenas, ¿de acuerdo?

Y es muy importante para el correcto funcionamiento del sistema inmune.

-Me duele mucho.

-Pues lo siento pero, hasta que tenga la confirmación por la analítica,

no voy a ordenar la apendicectomía.

Aguanta un poco.

Hasta no hace muchos años,

la mayoría de dolores abdominales agudos y repentinos,

terminaban con una cirugía de apéndice.

Hoy en día, las técnicas de diagnóstico son más rápidas

y más fiables.

Con lo cual, nunca extirpamos un apéndice

hasta que nos aseguramos de que está inflamado.

-Vicente, el paciente con una cardiopatía,

vuelve al hospital para una cita con Clara y el doctor Dacaret.

-Chicos, voy a ir un momento al baño.

Echarle un ojo al bolso, ¿eh? -Vale.

-Tío, no me puedo creer que se lo hayas dicho a mamá.

-Pero vamos a ver, ¿cómo quieres que no se lo cuente?

¡Lo estoy haciendo por ti; ¿encima te quejas?!

-¿Por mí? ¿No será que no quieres competencia, no?

-Pero ¿qué estás diciendo de competencia, Vicente, por favor?

Si sabes que no puedes conmigo. ¿Qué dices?

-¿Que no puedo yo contigo, perdona? Retira eso.

¡No, no, no! Retira eso.

¡Que me escuches, tío!

¿Por qué tienes que ser tú el que siempre ganas?

-Pero vamos a ver, Vicente... -No. Es que estoy harto, tío.

¡Escúchame, Nacho, escúchame una sola vez!

¿Por qué tiene que ser siempre así? -Vicente, estás enfermo.

¿Te puedes relajar ya, por fa...?

-¿Qué pasa? ¿No puedo contigo porque estoy enfermo entonces, no?

-¡Vicente, por favor..., tranquilí...!

-¡no, no, no, no!

¡Es que estoy hasta las narices! -¡Chssss! -De ti.

-No me lo puedo creer. ¡Que estamos en el hospital!

Vicente, que tú no te puedes alterar, hijo.

Nacho, ¡ya está bien de picar a tu hermano, ¿eh?!

-Mamá, por favor, no empieces, ¿vale?

-¡No empieces no, por favor, ¿eh, Vicente?!

Por favor, tranquilízate, ¿eh? Ya está bien, ¿eh?

-Mamá, no seas tan pesada, ¿vale?

-Mira, dejaré de ser pesada cuando te tomes la medicación, ¿vale?

Así que ya tranquilitos los dos.

-Mendieta, te estaba buscando.

-Sí. Yo a ti también. Te quería hacer una consulta.

Verás, vengo del laboratorio

de esperar el resultado de una analítica de urgencia,

pero todavía no está.

Lo cual me parece una vergüenza y pienso dar parte a la comisión.

-Pero...

-En fin, a lo que iba, la analítica es de un paciente

que tiene todos los síntomas de una apendicitis aguda,

pero no tiene fiebre

y en la ecografía no hemos visto ni líquido abdominal

ni signos de inflamación del apéndice.

Y quería saber qué es lo que harías tú, ya que..., bueno,

tienes más experiencia en temas de cirugía abdominal que yo.

-Hombre, yo esperaría al resultado de la analítica.

-Eso es lo que quería hacer yo, pero bueno, si se retrasa más,

al final se le va a romper el apéndice

y va a causar una peritonitis. -Ya.

Pues entonces yo actuaría en función de la pinta del paciente.

Si es moreno, con barbita y tiene una coletita..., yo no le operaría.

-Perdona, pero no te entiendo.

-Me han avisado de Urgencias y he visto al paciente en Rea.

Se llama Pedro y no tiene apendicitis.

-¿Y tú cómo sabes eso?

-Pues porque vino a mi consulta a pedirme

que le extirpara el apéndice, como prevención,

porque no quería tener problemas en una ascensión a una montaña

de estas de 8 000 metros que quiere hacer.

-No me lo puedo creer. Gracias.

¡Oye, espera! Que yo quería hablar contigo, Mendieta.

-Pedro... -¿Sí?

-¿Qué tal, cómo se encuentra? -Cada vez peor.

-Verá, los resultados de la analítica van a tardar un poco,

así que voy a hacerle una última prueba. ¿De acuerdo?

Para determinar si realmente es una apendicitis.

Y esta prueba es definitiva. Se llama la prueba de "Garc".

Consiste en que usted tiene que inspirar, retener el aire,

y cuando lo suelte, veremos si le duele

en un punto que le voy a marcar yo, en la barriga, ¿de acuerdo?

-Vale -Muy bien.

-¡Ff, cuidado, ay! -Sí. Tranquilo. Así...

Inspire...

Retenga...

Suelte.

-¡¡¡Aaaaaah, ah!!! -¿Duele?

-¡Sí, ay! -¿Duele aquí?

-Sí. ¡Ay, sí!

-Pedro... La prueba de "Garc" no existe. Me la acabo de inventar.

Usted no tiene apendicitis.

He hablado con la doctora Soto y me ha contado los motivos

por los que quiere que le extirpemos el apéndice.

Lo siento, pero aquí no lo vamos a hacer.

Pero sí que le podemos ofrecer otro tipo de asistencia, psiquiátrica.

-Yo no tengo ningún problema en la cabeza.

Como me dé un ataque de apendicitis en la montaña va a ser por su culpa.

-Muy bien. Hasta luego.

-Bueno, Vicente, mira, esto es un calendario ¿vale?

Para que anotes tus dosis diarias y las vayas tachando.

Y así te va a ser más fácil.

Y además te recomiendo que lo hagas cada día a la misma hora.

Porque así te va a ser más fácil recordarlo. ¿M?

-Sí. Además recuerda también, que, si un día olvidas la medicación,

al día siguiente no puedes tomar el doble de dosis. ¿De acuerdo?

Tú nos vas comentando cómo te vas sintiendo,

y podemos hacer cualquier tipo de reajuste.

Y ya verás como poco a poco, pues te vas acostumbrando.

-Yo te puedo echar una mano, hijo, si quieres.

-Bueno, mamá, creo que sé marcar casillas yo solo, ¿vale?

-Es por ayudarte, corazón.

-Sí. Pues como se te dé igual de bien que correr, la llevas clara.

-¡Faltabas tú diciendo lo bien que se te da todo

y lo mal que se me da a mí, ¿no?!

-Sss, tranquilo, que no te puedes alterar.

-¡No, mamá, tranquilo no, ¿vale?!

¡Dejadme de una vez en paz! -¡Ay, Dios!

-Vicente, ¿qué pasa? -¿Qué te pasa?

-Vicente...

-¿Te encuentras bien? -No.

-¿No estás bien? -No. Me ha fallado la pierna.

-¡Ay, doctor!

-A ver... A ver, cuidado...

Vicente parece estar sufriendo un accidente isquémico transitorio.

Eso quiere decir que el flujo de sangre al cerebro

se detiene durante un breve periodo de tiempo.

Y un coágulo puede ser el causante.

Teniendo en cuenta la poca adherencia que tiene el paciente a la medicación

puede ser que el culpable sea un trombo.

A ver, mira a un punto fijo en la pared...

Vale. Sigue el boli con los ojos... Vale.

Bueno, ¿sabes cómo te llamas y dónde estás?

-Vicente, hijo, estás en el hospital.

-Perdone: deje que conteste él, por favor.

-¡Ay, lo siento, perdone! -Nada.

-Me llamo Vicente Cabrera y estamos en el hospital.

-Muy bien, perfecto.

A ver, levanta esta pierna... Muy bien, ya está...

Ahora esta... Vale, ya está. Tranquilo.

Vicente, escúchame.

Doy por hecho que te estás tomando la medicación, ¿verdad?

- Hombre, no creo que haya dejado de tomarla

después de todo lo que dijo... ¿Verdad?

-Vicente, no me lo puedo creer, ¿eh?

-No sé. Es que estaba harto de tener que tomarme las malditas pastillas.

Quería sentirme una persona normal.

No tener que llevar un pastillero encima todo el día.

-Cariño, que te tienes que tomar las pastillas,

que te estás jugando tu salud.

-Que sí, mamá, que ya lo sé.

-A ver, escúchame. Hay que hacer una analítica nueva, ¿de acuerdo?

Un ecocardiograma y un TAC para ver si hay lesiones cerebrales.

-Venga. -Vale.

-¿Cómo haces eso por segunda vez?

¿No has visto que antes casi te da algo malo, hijo?

-¿Ya estás contento? ¿Has visto? ¡Ya no vamos a poder jugar más!

¿Así es como pensabas ganarme de verdad?

-Nacho, por favor, deja el maldito juego, ¿eh?

Que ahora lo más importante es

que tu hermano se tome la medicación ¡ya de una vez!

-A ver, mamá. ¿Me podéis dejar en paz, por favor?

-Sí. Escúchame. Mejor que..., que dejéis de presionarle.

No es el momento.

Si podéis esperar fuera, por favor,

en cuanto tengamos los resultados, ya os aviso.

-Lo siento, doctor. -Vale. Nos vamos.

-Nada. -Gracias.

-Pedro Saa, el montañero, viene al hospital por tercera vez.

Esta vez, es traído por la ambulancia.

-A Rea, por favor.

-¿Qué le ha pasado?

-Perforación por arma blanca. Yo me encargo.

-Me ha atracado un yonqui cuando estaba sacando dinero del cajero.

¡Ah! -Ya.

-Parece que me ha pinchado justo en el apéndice.

-Bueno, eso lo vamos a ver en el TAC.

-¡Hola, Nuria! -Hola.

¡Huy! Pero ¿qué te ha pasado en la cara, Lucas?

-Hola. -Hola. Doctor...

- ¿Lucas? ¿Qué pasa, quieres ser médico? -No.

Lo digo como estás más tiempo aquí que en cole... A ver...

¿Qué te ha pasado? ¿Te has peleado en el colegio?

-Sí. -Ya.

Nuria. -¿Sí?

-Avisa a la doctora Soto. Ya me ocupo yo. -Muy bien.

-si quieres, mientras esperamos a que llegue tu tía,

te puedo invitar a merendar en la cafetería, ¿eh?

Que las broncas, con la tripa llena, se aguantan mejor. -Vale.

-Venga, vamos.

-Bueno, Pedro, como me temía, tienes perforado el intestino y...,

varios vasos abdominales dañados.

Así que hay que llevarte a quirófano cuanto antes

para atajar la hemorragia.

-Pero ¿vais a quitarme el apéndice? -No. El apéndice está intacto.

No hace falta extirparlo. -¡Joder!

-¡A quirófano cuanto antes, por favor!

-Oye, Lucas. ¿Tú sabes que con la violencia no se consigue nada, no?

¿Que es mejor hablar para resolver las cosas?

-Sí. Pero es que los niños que me estaban pegando

no sabían lo que me acabas de decir.

-Ya. Cuando yo era pequeño también me metía en muchas peleas.

-¿En serio? Sí. Tenía...,

bueno, tenía muchos problemas, no tenía a nadie a quien contárselos

y al final pues..., acababa buscando pelea.

Oye, tu madre te quería mucho.

Cuando estuvo aquí no paraba de hablar de ti.

Y ahora tienes a tu tía.

-Pero es que me da la sensación que la tía no me quiere.

Y que solo me coge porque mamá se lo ha dicho.

-¡No! ¡No, no, no! Eso no es así, ¿vale?

Tu tía también te quiere mucho.

Lo que pasa es que..., bueno, si, si tú te sientes así,

a lo mejor lo que tendrías que hacer es hablar con ella.

-El doctor Dacaret discute con la radiólogo

el TAC que le ha realizado a Vicente,

después de que sufriera un accidente isquémico transitorio

por no tomarse su medicación.

-Después de haber visto el resultado del TAC,

afortunadamente Vicente no tiene ninguna lesión cerebral

tras el accidente isquémico transitorio.

Sin embargo, el ecocardiograma ha mostrado

que tiene un trombo en la aurícula.

Y todo esto, por no tomar el anticoagulante.

Ahora lo que tenemos que hacer es ingresarle

para que los niveles de anticoagulación

vuelvan a la normalidad y el paciente se estabilice.

-Mamá, yo es que estoy un poquito harto ya de la actitud de Vicente.

Que parece un chiquillo.

Se podía tomar las medicaciones, como le está diciendo todo el mundo,

y podría ser una persona normal.

-No, hijo, no. Tu hermano no puede hacer lo mismo

porque tu hermano tiene una patología importante.

-Ya, mamá; pero si hiciera caso a lo que le dicen los médicos,

él podría estar conmigo todo el día haciendo lo mismo que yo hago.

-Que no, cariño. Que no puede seguir tu ritmo.

¿Tú no te das cuenta, hijo?

Y él se siente inferior, y así no podemos ir a ningún sitio.

-Mira, mamá, yo lo único que hago es intentar no sobreprotegerle

para que se olvide un poco de la enfermedad

y que disfrute como una persona normal, nada más.

Sí que es verdad que a lo mejor, pues vale,

en algún momento me he podido pasar chinchándole y haciéndole rabiar,

lo que tú quieras, es verdad;

pero es que eso también son cosas de hermanos, es normal.

-Sí, cariño.

Pero tú como hermano tendrías que ser más protector con él.

-Ya, mamá. Pero es que a mí no me parece bien tampoco tu actitud.

Porque yo creo que lo proteges demasiado.

Que parece un niño de porcelana que se va a romper al mínimo golpe.

Y eso tampoco es.

Y además él me ha dicho mil veces

que está harto de lo pesada que eres ya con el tema.

-¿De verdad te ha dicho eso?

-Venga...

-Pedro, el paciente con una perforación por arma blanca,

es operado de urgencia.

-Hemos cortado la hemorragia, que era lo principal,

y hemos suturado el intestino, que estaba perforado.

Afortunadamente no ha habido que extirpar ningún trozo de intestino.

-Hola. -¿qué ha pasado esta vez?

-Pues que me he metido en una pelea. Pero no ha sido culpa mía.

-Eso ya lo hablaremos en casa.

Y tú, por favor, no te pongas a jugar con él.

Se está acostumbrando a pelearse en el colegio,

a venir aquí y que todo el mundo le entretenga.

Estamos reflejando... -¡Pero que no ha sido culpa mía!

-¡Lucas!

-Perdóname. No es culpa tuya. -Soto...

A lo mejor deberías dejar la regañina para más tarde.

Me parece a mí que el niño lo que necesita es hablar.

-Gracias por el consejo porque sé que lo haces con buena intención.

Pero yo no puedo dejar

que este niño haga lo que le dé la gana todo el tiempo.

Por cierto, la cirugía del montañero ha ido bien.

Yo creo que se pinchó voluntariamente,

pero no lo puedo demostrar.

Y el apéndice está intacto.

-Al cabo de unos días, los niveles de coagulación de sangre de Vicente

han vuelto a la normalidad.

-Ahora que has superado la crisis,

recuerda que es indispensable que te tomes la medicación, ¿vale?

Ya sabes que tu vida depende de ello. -Vale.

-Por otro lado, te he traído esto, ¿vale?

Es una plantilla con horarios para que te sea más fácil medicarte,

y un pastillero con los días de la semana,

o sea que no tiene pérdida.

Y por último, los familiares, ¿vale?

No es muy bueno que lo sometáis a presión, que lo sepáis.

-Tiene toda la razón, doctor. Muchísimas gracias y disculpe.

-Nada. Un placer.

Por cierto, si hacéis otra de esas de zombis, me avisáis.

-Muchísimas gracias. -Claro.

-Hasta luego. -Adiós.

-Bueno, enano. Que perdona por haberte picado tanto en el desafío.

Que seguro que te vas a recuperar superpronto ahora

y vamos a volver a jugar en nada.

Pero esta vez en el mismo equipo.

Porque la verdad es que, oye, has mejorado bastante

y no te pienso dar el placer de que me ganes.

-Gracias.

-Venga. -Hijo, perdóname a mí también.

He sido muy pesada y no me he dado cuenta de que te agobiaba.

-que no, mamá, que no has sido tan pesada.

-Pero soy tu madre y voy a estar siempre que me necesites.

Pero sin agobios.

-Gracias, mamá.

Yo, aunque me cueste, también os quiero decir algo

La verdad es que estoy muy contento de teneros a mi lado y de que,

aunque sea a vuestra forma, también os preocupéis por mí.

Y bueno, que sepáis que, a partir de ahora,

me pienso hacer cargo de la enfermedad

como el adulto responsable que soy.

-Bueno, tampoco te pases, que aquí siempre vas a ser tú el enano, ¿eh?

-¡Ay, mis niños! ¡Qué orgullosa estoy de vosotros!

-Pedro ya está en planta, recuperándose de la operación.

-¿Qué tal? ¿Cómo se encuentra? -Ahí vamos.

Solo me duele cuando me río.

-Pedro, ya sé por qué quería que le extirpáramos el apéndice.

-Ya se lo he dicho.

Quiero quitármelo para que no me dé problemas en la montaña.

-Sí, sí, sí. Eso es lo que nos dijo.

Pero..., he estado mirando por Internet y he visto que,

en su anterior intento de coronar el Makalu,

su compañero de expedición tuvo un episodio de apendicitis aguda

y..., bueno, y falleció en la montaña.

-Intenté ayudarle a descender pero...,

estábamos a demasiada altitud.

Javi era incapaz de moverse y yo no tenía fuerzas para tirar de los dos.

Así que avisé al campo base y me quedé con él esperando.

Fue horrible. Estuvo toda la noche gritando de dolor.

Cuando llegó la ayuda, ya era demasiado tarde.

No pudimos hacer nada.

-Pedro. No hubo atraco, ¿verdad? Se lo hizo usted mismo.

Verá, entiendo que debió ser una situación muy dura emocionalmente

y es lógico que esté traumatizado;

pero tiene que entender que lo que ha hecho,

simular una cosa así, es algo muy grave.

Y necesita usted ayuda.

Quiero que me prometa, por favor,

que en cuanto se recupere de la operación,

accederá a someterse a terapia psiquiátrica.

-Está bien. Tiene mi palabra. -Perfecto.

Le dejo descansar.

-Gracias, doctor. -Nada.

-Hola, Clara. -¡Hola! ¿Qué tal?

-Bien. Oye, ¿sabes lo que he estado pensando?

Que no voy a Estados Unidos.

No. Me quedo aquí porque creo

que las puedo apoyar igualmente desde aquí.

Porque, al final, he estado pensando que un padre sobreprotector...,

tampoco trae nada bueno, ¿verdad?

-Nada bueno, desde luego. Oye, pues me alegro muchísimo.

Además, tú siempre estás diciendo que Marta es superresponsable,

que puedes confiar en ella. Así que mira.

-Claro. Es que lo es. -¿Eh? Claro que sí.

Móvil

Mira, es ella. Me está llamando. -M. Os dejo.-Vale.

Marta, hola, Marta. Hola. ¿Qué tal?

¿Hace frío en Estados Unidos? ¿Sí?

Llaman a la puerta

-Soto. ¿Ocurre algo?

-Ayer Lucas me dijo que..., que yo no le quería.

-Ya.

Eh, bueno, tampoco se lo tengas en cuenta.

Ya sabes cómo son los niños,

que dicen lo primero que se les pasa por la cabeza.

-El problema no es lo que diga él. El problema es que tiene razón.

Porque yo le quiero mucho.

Pero yo no le puedo querer como una madre. No puedo.

-Andrea, creo que te estás juzgando con demasiada dureza.

Dale un poquito más de tiempo y seguro que las cosas se arreglan.

Quizás lo que tenéis que hacer es..., no sé; hablar un poquito más.

-Gracias. -Nada.

¡Ah, por cierto!

El alpinista por fin ha aceptado someterse a terapia psiquiátrica.

-Me alegro.

-Aquí te traigo a la niña,

que le ha dado por ponerse un pearcing, y mira,

se le ha infectado.

-Abre la boca...

He encontrado en el paladar de Jesi una masa nodular de color púrpura

y de consistencia dura y firme a la palpación.

Vamos a hacer una radiografía panorámica de la boca, ¿eh?

Tienes un linfoma No Hodgkin. -Pero eso es cáncer, ¿no, Javi?

-Sí.

-Javier...

-¡Ah! ¿Sí? -¿Estás bien?

-Sí, sí.

-¿Sabes que no tienes por qué pasar por esto solo?

-Lucía, no necesito terapia.

Llevo mucho tiempo tratando el cáncer

y sé perfectamente cómo afrontarlo.

-¡Ay! -¿Ahí te duele? -Sí.

-Tienes acumulación de líquido en los tobillos.

¿Sabes dónde estás? -No lo tengo claro...

-¿Y sabes qué día es hoy? -¿Hoy?

-Hay un deterioro de la función renal.

La creatinina en sangre es muy elevada.

-Yo solo quiero irme a mi casa, no me hagáis más perrerías.

-¿Se encuentra bien?

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Centro médico - 18/04/17 (2)

18 abr 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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