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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 18/01/18 (1) - ver ahora
Transcripción completa

-Vamos a ver, lo que no puedes esperar es

entrar a trabajar un lunes en un hospital,

y que te hagan director el viernes.

-No, pero... el lunes siguiente, sí.

-Mira, la reunión ha sido buena, los números están mejor que antes,

y todos saben que ha sido desde tu llegada.

Bueno, hasta Marco ha tenido que admitirlo.

El caso es que estás debilitando a Romero,

va a acabar cayendo por su propio peso.

Tú sigue azuzándola, es cuestión de tiempo.

-La verdad es que no me gusta recibir órdenes, pero... no sé,

las tuyas son diferentes.

A fin y al cabo, tú eres la que manda, ¿no?

-A ver, Molina, yo no tengo ningún problema

en que tú te ocupes de ciertas cosas, pero bajo mi supervisión.

-Claro.

-No, no, si te parece bien, estupendo. Pero si no, también.

De hecho, si tienes algún problema,

estaré encantada de aceptar tu carta de dimisión.

-Yo creo que aquí hay temita. -Anda ya, no digas tonterías.

-Sí, sí, sí. Mira, mira, mira cómo se ríen,

y él le está haciendo el ojos-boca. -¿El qué?

-El ojos-boca. -¿Qué es eso?

-Eso es que alguien te mira a los ojos, y de repente te mira a la boca.

Eso es que te quiere besar. -Ah.

-Sí. -Ya.

No, si al final no hemos llegado a ningún acuerdo

porque la farmacéutica ha subido el precio,

así que no ha sido posible.

Bueno, este es mi coche.

-Normal, vieron tu interés y decidieron aprovechar la oportunidad.

En los negocios hay que ser un poco más cautos.

¿Llevo algo en la boca?

Me estabas mirando a los labios, ¿no? -Parece un poquito de salsa, o así.

-¿Salsa?, pues no he comido nada.

-Me voy, que me está esperando Javier, ¿vale?

-Vale, mañana te veo.

Toni, acompañado de Víctor, acude a Urgencias con náuseas

y un insoportable dolor de estómago.

-No me dolía así el estómago desde que me presenté a la reválida.

-Oye, más te vale que vea solo resaca,

porque como sea algo más grave, y no puedas actuar,

a ver quién te financia a ti las juergas que te pegas.

Anda, vamos a ver lo que nos dicen, cuentista.

Toni es un tipo majo, y no es mal cómico,

pero también es un irresponsable.

¿A quién se le ocurre cogerse una cogorza así

la noche antes de un bolo?

Mira, si sigo representándole es por Pedro, su pareja cómica,

pero, mucho ojito, que veremos lo que aguanto.

-¿Tú le tienes cariño a esos zapatos?

-Hombre claro, me costaron una pasta.

-Pues te los voy a poner finos, porque voy a vomitar, ¿eh?

-Aguanta, cuenta, aguanta. -Yo me encargo, yo me encargo.

Si vas a vomitar, ven conmigo al baño, vamos.

-Hay gente que no sabe comportarse.

-Aparte del dolor de estómago, y los vómitos, ¿te pasa algo más?

-Estoy como si me hubieran dado una paliza, hecho polvo, de verdad.

-¿Fumas?

-Fumo, una cajetilla diaria, más o menos.

-¿Bebes?

-Sí.

-¿Cuándo fue la última vez?

-Anoche, hemos firmado un contrato con televisión,

y lo hemos ido a celebrar.

Una buena cena, y a lo mejor se me fue la mano con el pacharán,

pero, vamos...

Pedro y yo nos conocimos en el bar en el que trabajábamos,

y como somos los dos igual de idiotas,

congeniamos a la primera.

Hacíamos reír a los clientes... Montamos un show,

empezamos bolo a bolo, y mira, al final nos llamado la tele.

Dime si no es para celebrarlo.

-Parece que todo está normal.

Pero, teniendo en cuenta el abuso de comida, y sobre todo de bebida,

yo diría que estamos ante una dispepsia, o gastritis.

Aparte de la resaca, claro.

-Bueno, pues finiquitado.

Venga, al teatro, que aún te da tiempo a salir a los aplausos.

-Me temo que no va a ser tan fácil.

Gracias a tu simpatía por la bebida, voy a hacerte una analítica

para descartar, entre otras cosas, pancreatitis aguda.

Vendrá una enfermera, te sacará sangre, te pondrá una vía,

y te mandará algo para los vómitos.

-Ah, bueno, venga. Muchas gracias, doctor.

-No hay de qué.

Santiago acude al hospital por un persistente dolor de garganta

que dura ya varios días.

-Esto cada vez me duele más, ¿eh?

-He llamado directamente a la doctora Ortega,

a ver si nos atiende ella.

Me ha llamado Paco, por lo del presupuesto. -Bueno.

-Me da a mí que le tenemos un poco negro.

-¿Santiago Platea? -Sí, aquí, mi hermano.

-¿Me acompañáis? -Vamos.

-Vale. Santiago, ¿cuánto tiempo hace que te duele?

-Desde hace unos días ya.

-Esto tiene que ser una espina de pescado,

estuvimos el martes en una cena de empresa,

y desde entonces no para de quejarse. -Una espina.

Necesito saber dónde te duele exactamente, a ver.

-Por aquí. -Esa zona. Vale, gracias, Pepa.

A ver, abre bien, ahí.

No veo nada.

Puede que la espina se haya desplazado a la zona del esófago,

vamos a hacer una radiografía cervical, a ver si vemos algo.

-Pues voy a Rayos. -Muchas gracias, Pepa.

¿Has intentado extraértela? -Sí, he bebido mucha agua,

tosiendo... con la miga de pan,

esto que dicen, para que pase, pero...

-La molestia sigue ahí.

Vale, te puedes levantar, vamos a hacer una radiografía,

os podéis quedar en la sala de espera mientras tanto, ¿de acuerdo?

-Vale, pero espero que no tardéis mucho,

ya sabes que estamos muy liados con un proyecto de reforma.

-Sí, sí, lo sé. ¿Qué tal, como lo lleváis?

-Solo nos faltan un par de cosillas.

-Muy bien, lo importante es que esté cerrado para final de mes.

La doctora Marco me estaba preguntando por los planos, y eso,

yo creo que quiere ver algo ya.

-Tranquila. No te preocupes, mujer, está todo controlado.

-Perfecto. Ahora enseguida te llaman, Santiago, tranquilo.

-Gracias, ¿eh? -Hala, venga.

Bueno, mi hermano y yo somos dos de los cuatro socios de una constructora

Somos nuevos, y empezamos con el proyecto de reforma

de la residencia donde vivía el padre de la doctora Ortega.

Santi, mi hermano, es muy bueno, ha trabajado con los mejores.

Pero, con esto de la crisis, se quedó en paro.

Pero, vamos, que es un crack.

Llaman a la puerta -Buenas.

-Hombre, Molina.

-Ay. Hubiera preferido que te dirigieras a mí como subdirector,

me gusta más cuando llevamos ese rollito.

-¿De qué rollito hablas? -Pues ese.

-A ver, Molina, si no es urgente, por favor, ven en otro momento, ¿vale?

-Esto se está convirtiendo en un clásico, Natalia.

Nada, solo venía a recordarte que tenemos pendiente presentar

los presupuestos semestrales

al Consejo de Administración de la Fundación.

No sé si eso es suficientemente urgente para ti.

-¿Queda esta semana?

Pensaba que era el año que viene.

He venido dos horas antes precisamente para eso.

-Ya. Bueno, igual no tendrías que venir antes

si te organizaras un poco mejor.

En cualquier caso, yo puedo echarte una mano, ¿eh?

-Ya, pues puedo yo sola, muchísimas gracias.

-Qué raro. Vale, pues nada.

Oye, ya sé que no necesitas mi ayuda para lo de los presupuestos,

me ha quedado claro.

Pero, ¿la necesitarías para... que te trajera un café?

-Pues eso... eso no está mal. -Vale, pues ahora te lo traigo.

-Pues gracias. -De nada, directora.

-Santi, mientras te hacen las placas,

me voy a hablar con la doctora Marco, ¿vale?

-¿Para qué?

-¿Cómo que para qué, Santi?

Por lo del presupuesto. Ya que estamos aquí...

-La Fundación Castelo no va a poner más dinero,

ya escuchaste a Silvia en la última reunión.

-Oye, Santi, ¿te recuerdo como estabas hace dos años?,

que no tenías ni para un café.

Hay que aprovechar la oportunidad, a por todas.

-¿Darío? -Hola, Hola, ¿qué tal?

-¿Qué tal? ¿Qué haces por aquí, tenías reunión, o algo?

-No, no, es que estoy aquí, con mi hermano Santiago,

por un dolor en la garganta.

No, no le pasa nada, está bien.

La doctora Ortega le está haciendo unas pruebas.

-Sí, le he visto antes por los pasillos.

-Oye, Silvia, ¿Tendrías unos minutitos? Quería comentarte algo.

-Sí, claro, pasa. -Vale.

-Siéntate, y me cuentas.

-Los planos de la residencia están ya casi terminados,

pero necesitaba comentarte un par de cositas.

El otro día estuve con los demás socios de la constructora,

y las cuentas no salen.

El proyecto, con las reformas que nos pedisteis,

necesita otro presupuesto.

-Pero el presupuesto ya quedó aprobado por la Fundación.

-Claro, mujer, por eso estoy aquí,

para que me eches una mano con la aprobación de otro presupuesto.

Yo me encargaría de compensarte cuando finalizaran las obras.

-¿Cómo compensarme?

-Claro, mujer, yo solo quiero que el proyecto salga bien,

y así todos ganamos.

-Pero... A ver, es que el presupuesto ya quedó fijado,

y esto es algo en lo que participa mucha gente, no...

-Sí, sí. Me parece que no me has entendido,

se trata de apretar a los proveedores para reducir gastos,

y que la obra salga más barata. Y así ganamos todos.

-Voy a darle una vuelta, porque no lo tengo del todo claro.

-Vale. -¿Vale? ¿Me dejas que me lo piense?

-Sí, sí, sí.

Silvia, estas cositas en las obras son normales.

Piénsatelo, ¿vale?

Víctor espera los resultados de los análisis de Toni,

que descansa mientras le administran la medicación.

-Pedro... Vales más que las pesetas, chaval.

-¿Cómo está Toni?

-Toni está de resaca, le han sacado sangre,

y le han dado no se qué para el dolor y los vómitos.

Oye, he estado leyendo los comentarios de la función,

y parece que nadie ha echado de menos a Toni, ¿eh?

-Hice lo que pude, pero la historia que me inventé se ve que coló

y la gente creía que formaba parte del espectáculo.

Hice como que Toni me llamaba desde el baño

para decirme que no había papel,

y que no salía de allí hasta que no le llevase algo para limpiarse.

Todo eso lo aprendí de Toni.

-Esta vez ha librado, pero más te vale que lo controles,

si no quieres que os cierren todas las puertas de los teatros del país.

De momento, procura que no la cague con lo de la tele.

-Vale, lo tendré en cuenta.

-Mira, ya han llegado los resultados. -Vale.

-Oye, déjame un par de euritos, para el café.

-Pero si no tengo nada. -Esta juventud...

Anda, vamos a ver a Toni, y ya luego saco yo y os invito.

Tras no encontrar ningún cuerpo extraño

ni en la laringoscopia

ni en la radiografía torácica realizada a Santiago,

la doctora Ortega solicitó una gastroscopia.

-Durante la gastroscopia,

el endoscopista ha observado la mucosa enrojecida

y múltiples erosiones menores en el esófago,

pero ni rastro de un cuerpo extraño.

Lo más probable es que Santiago consiguiera expulsarlo,

y las molestias sean debidas

a la irritación provocada por ese cuerpo extraño.

Voy a dar el alta a Santiago con dieta blanda,

y analgésicospara el dolor.

-¿Qué tal, Diana? -Hola.

-He visto a Santiago por el hospital, ¿está bien?

-No parece grave, tiene la mucosa del esófago algo irritada, y ya está.

-Bueno, por fin a casa.

-Pepa, ¿te parece que nos tomemos una caña?

-Venga, vale. ¿Te vienes, Diana?

-No, gracias, solo tengo ganas de meterme en la cama.

-¿Cómo que no? Vamos a ver, con lo guapa que te has puesto.

Venga, que llevas muchos días muy seria,

eso se cura con una cañita.

-Eso, además, ¿hace cuánto que no nos tomamos algo las tres juntas?

-Efectivamente, y una caña en buena compañía

no le puede sentar mal a nadie.

Venga, que nos vamos. -Venga, una caña rápida.

-Yo me cambio en un momento, ¿eh? -Vale.

-Parece que los analgésicos y la metoclopramida

han funcionado contra los vómitos, así que, todo correcto.

Eso sí, lo ideal sería que dejaras de fumar, y sobre todo, de beber.

-¿Me puede escribir esa frase en un papel, doctor?

Es para que no se le olvide.

-Ya puestos, escríbasela con una letra que se entienda,

si es tan amable.

-Doctor, no se preocupe, que después de la que acaba de liar,

este deja de beber, ya me encargo yo.

Además, tenemos que ensayar para la función de la tele, ¿a qué sí?

-Eso es verdad. -A todo esto, ¿nos verá, no, doctor?

-Bueno, es que en la tele yo solo veo series de médicos.

Se me está pegando algo, ¿no? -No, pero bueno.

-Toni, lo dicho, que te puedes ir a casa,

pero por favor, recuerda, a ciertas edades, los abusos se pagan.

-De acuerdo. Este es peor que mi madre. -Bueno.

Santiago vuelve al hospital

porque el dolor de garganta es ahora mucho más intenso,

y además tiene fiebre.

-Por favor, laconsulta de la doctora Ortega, por favor.

-Pues no ha llegado todavía, pero debe estar a punto,

así que pueden pasar a la sala de espera, y la esperan allí.

-No, necesito que me vea un médico cuanto antes.

Si no puede ser Diana, que sea otro, por favor.

-Tú eres Santiago, ¿no? -Sí.

-Vale, vamos a hacer una cosa, como debe estar a punto de llegar, pasa,

me quedo yo contigo esperando, deber estar a punto, venga.

-De acuerdo.

-¡Diana! ¿Llegas tarde? -Bueno, llegó justita.

Sí, me gusta llegar un poco antes, para tomarme el segundo café,

aunque, bueno, hoy ya sería el tercero.

-¿Tienes resaca? -No preguntes.

-Con el chico ese, ¿qué tal? Yo le vi muy interesado en ti, ¿eh?

-Marco, ya te dije que no me gustaba nada ese chico.

-¿Que no te gustaba nada? Venga, no seas negativa.

-¿Qué, qué?

-Que tengo una cosa para ti, porque te he hecho el trabajo sucio,

así soy de buena persona. Toma.

-Su número de teléfono. -Sí.

-Marco, por favor, no lo quiero, no me gusta ese chico,

y te pido por favor que no insistas, ¿vale? Llego tarde, perdona.

-¿Te traigo la cena, o el desayuno?

Desde que hemos llegado no te he visto,

seguro que has estado aquí todo el día metida.

Efectivamente, cielo. ¿Sabes lo que pasa? Se ha ido Rey,

y no sé cómo voy a cuadrar el servicio de medicina interna.

Tampoco...¿Sabes cómo? ¿Qué?

Descansando ya verás como lo cuadras mejor.

Imposible, cariño, no tengo tiempo. No tengo tiempo, literalmente.

Permíteme un segundo. Javier, déjame...

¿Los quieres? Pues claro.

Pues ven a por ellos.

Vamos a ver, claro que voy a por ellos.

Cielo, venga, porfa, por favor...

Quedamos en que el trabajo era importante, pero no lo es todo.

Ya, ya lo sé.

Además, Molina te está ayudando ¿no?

Pues sí, sí. No, no me está ayudando.

¿Cómo que no? Pues tendrás que hablar con él,

que para eso eres la directora.

A ver, cariño, se ha ofrecido,

pero yo no quiero que tenga acceso a las cuentas del hospital,

ni nada por el estilo, y... no me gusta.

Vamos a hacer una cosa, vamos a dejar a Molina, deja eso,

y vamos a pensar en el hospital, que está muy bien, pero en nosotros.

Así que, en cuanto termines esa hoja, esa,

te espero en casa, ¿de acuerdo?

Es que hay tres más. Esa.

No me da tiempo.

Esa, y te espero en casa.

Hasta luego. Vale.

-Tiene 38 de fiebre. -¿38?

¿Dónde te duele, Santiago? -Aquí.

-Lo mismo del otro día, el dolor en la garganta.

-Además del pecho y la espalda.

-¿El dolor se ha irradiado al pecho y a la espalda? -Sí.

-Vale, necesito analítica de enzimas cardíacas,

y te vamos a dejar ingresado en observación,

por lo menos hasta que baje la fiebre,

y tengamos los resultados de la analítica, ¿de acuerdo?

-Voy a prepararlo. -Vale. Un segundín, Pepa, perdona.

La próxima vez, deja al paciente fuera de mi consulta,

hasta que yo llegue, por favor. -Pero si eso nunca te ha importado.

-Bueno, pues ahora sí.

El empeoramiento de Santiago es preocupante,

porque además del dolor de garganta,

las molestias se han irradiado al pecho y a la espalda.

Dependiendo de los resultados de la analítica,

veremos si estamos ante una infección bacteriana,

o un problema cardiaco.

-Toni, ¿te quieres dar prisa, que vamos a llegar tarde al ensayo?

-Sí, perdón, perdón. -¿Qué perdón y que perdón?

Siempre me haces lo mismo, ya te vale.

Y Víctor, esperando en plató. No habrás vuelto a beber, ¿no?

-Qué no, si me he pasado la noche vomitando.

Mira, un dolor... a ver si se me pasa por el camino.

-Bueno, eso espero. -¡Ah!

-¡Toni, Toni! -Ay, por favor, qué dolor.

-Toni, ¿te encuentras bien?

-Ay, parece que me tragado un taladro.

-Vamos, ni televisión, ni Víctor, ni ensayo...

Vamos directamente para el hospital, venga.

-Ay, no me puedo mover, ¿eh? -No, venga, vamos. Sí.

Tras recibir el aviso de Pedro, una ambulancia trae al hospital a Toni,

el cómico con un fuerte dolor de estómago.

-Ya me han avisado de que veníais, vamos a boxes. Ahora te busco, ¿vale?

-Gracias.

-El paciente tiene vómitos y fuerte dolor abdominal,

aparte de taquicardia y una presión arterial baja.

Lo más llamativo es que al palparle el abdomen,

encoge los músculos en señal de defensa.

Es evidente que esto no es una simple resaca,

así que le voy a hacer una analítica,

y le voy a mandar una radiografía de tórax y abdomen,

para descubrir qué es lo que tiene.

-Acabo de hablar con Paco, otra vez.

Tenemos que hacer que la Fundación Castelo

apruebe los presupuestos al alza.

-Ya nos han dicho que no era posible, hay que adaptarse a lo que hay.

-Ay, Santi, ahora entiendo por qué fue tan mal en la otra constructora.

En los negocios, hay que ir a por todas.

Si es que parece que eres nuevo, hombre.

-A mí me ha ido muy bien con mi forma de trabajar.

Si no llega a ser por la crisis, seguiría con mi empresa tan a gusto.

-Ya. Oye y si te fue tan bien en tu otra constructora,

¿qué haces aquí en esta, eh?

Bueno, yo me voy, que tengo que trabajar.

-Hola. -Hola.

-Adiós.

¿Estás bien, Santiago? -Pues más o menos igual, ¿eh?

-Bueno, pues los resultados de la analítica son normales,

las enzimas cardíacas están bien.

Voy a hacerte una radiografía de tórax

a ver si nos da alguna pista. -Vale.

-La radiografía de tórax muestra un ensanchamiento del mediastino,

que es el espacio que hay entre los pulmones.

Y parece estar desplazando las estructuras torácicas,

esto me hace pensar que el origen de todo está a nivel retrocardial;

es decir, detrás del corazón,

lo que dificulta su interpretación en la radiografía.

Vamos a tener que dejar ingresado a Santiago

con analgésico y antibiótico de amplio espectro intravenoso

y voy a tener que consultar de nuevo el caso con el otorrino.

La radiografía torácica de Toni,

ha llamado la atención al doctor Molina.

Por ello ha decidido ampliar el estudio con un TAC de abdomen.

-Los resultados muestran un aumento de leucocitos en sangre

y la radiografía revela la presencia de un neumoperitoneo,

gas en la cavidad abdominal.

Pero lo que realmente ha sido definitivo

ha sido del TAC que le hemos hecho.

El paciente tiene peritonitis difusa por perforación gástrica

y tendrá que quedarse ingresado.

Simplificando, tienes una perforación en el tubo digestivo

que ha hecho que tengas gas y líquido libre donde no debías tenerlo.

Así que hay que operar de urgencia. -¿Operar?

Mucho les gusta la de abrir a la gente,

o sea, ¿no hay alternativas?

Pues usted verá, pero se está jugando la carrera,

yo soy una celebridad, o sea como esto salga mal,

se llena de fans enfurecidas.

Yo soy un personaje famoso... -Bueno, habrá que arriesgarse, ¿no?

Al equipo de cirugía le da igual si el paciente es famoso

o tiene una tía en Murcia,

ellos siempre hacen igual de bien su trabajo.

-Vale, vale. -Luego os veo.

-Lo siento muchísimo, Pedro,

ahora que íbamos a debutar por fin en televisión y mira,

de verdad, lo siento muchísimo.

-Toni, tranquilo, de verdad, que no pasa nada, no te preocupes.

Mira, lo más importante es tu salud y que te pongas bien lo antes posible.

-Es que es una tras otra.

Es una cagada tras otra, o sea Víctor no nos va a conseguir bolos,

es que ni en las fiestas de los pueblos.

¿Sabes qué? -Dime.

-Vas a ir tú, mira, solucionado, vas tú a la tele, es la televisión,

vas tú, les dices que me he puesto malo, que no puedo...

-Pero ¿tú estás tonto?

Que ni de coña voy a ir solo a la televisión.

Además, somos un dúo cómico, Toni, un dúo,

si uno no va, el otro tampoco.

Así que no hay más que hablar.

-Que no, que me hagas caso,

que ya me llega con arruinarme yo, como para arruinarte a ti.

Te vas y punto.

-Que yo no me puedo presentar en la televisión así como si nada,

sin tener nada preparado, que eso es una cagada, Toni.

-Bueno, pues haces lo del plátano y la silla y lo pones del revés,

que eso te sale de lujo. Hazme caso.

-Pero vamos a ver, que yo no me puedo presentar, de verdad,

que no puedo hacer lo del número de la silla y el plátano.

De verdad, que yo no puedo ir así. -Bueno, hasta aquí.

Mira, a mí me tienen que operar, me van a abrir,

yo estoy muy ocupado, yo tengo mucho lío.

Así que te vas tú a la tele y no hay más que hablar, venga, arreando.

Que me dejes en paz, que tengo mucha movida yo aquí. Arreando.

-Hola.

-¿Qué tal, Santiago? ¿Cómo estás? -Pues sigo con la garganta fastidiada

Parece ser más grave de lo que pensaban.

Van a hacerme más pruebas.

-Tú tranquilo que seguro que Diana da pronto con lo que te pasa.

-Por lo de la residencia, tú tranquila,

Darío y su socio están encima del proyecto.

-Ya, Santiago, es que justo es eso lo que me preocupa.

A ver, es que el otro día vino tu hermano a verme a mi despacho

y me pidió más presupuesto para la obra a cambio de compensarme.

-No, no, no puede ser, tiene que haber habido un error.

-No. No ha habido ningún error. Fue eso lo que me dijo.

-No sabes cuánto lo siento.

-Ya, pues la que lo siento soy yo porque ya me he replanteado

que seáis vosotros quienes hagáis la obra.

-Silvia, te pido por favor que me dejes hablar con él

antes de que tomes una decisión, ¿vale?

-Es que no puedo seguir adelante,

me mandan una constructora de la que no me fío, Santiago,

no, no me gusta todo esto y no va conmigo, de verdad, lo siento.

-Mira, Darío no está bien, se acaba de separar,

los bancos le atosigan por un dinero que les debe,

que no está bien, vamos.

-Ya, pero es que todos tenemos nuestras circunstancias.

Mira, lo que ha hecho, para mí, no es justificable.

Lo que está claro es que esa forma de hacer negocios,

a ti no te está beneficiando. -Ya.

-Descansa, ¿vale? -Vale. Gracias.

-Lo siento. -Nada.

El equipo de cirugía realiza una laparotomía a Toni

confirmando que sus molestias se deben a una peritonitis

y a una perforación gástrica.

-El paciente tenía mucho líquido en la cavidad abdominal,

una vez drenado, se le ha limpiado bien la zona

y se ha realizado una epipoplastia,

que es el cierre de la perforación con un parche de epiplón,

que es un pedacito de su propio abdomen.

Y bueno, en principio, todo marcha sin complicaciones.

La doctora Ortega consultó el caso con el otorrino

que determinó realizarle a Santiago un TAC cervical.

Ya están los resultados.

-Hola, ¿qué tal? ¿Cómo te encuentras?

-Un poco mejor. -Sí, ¿verdad? Me alegro,

eso quiere decir que el antibiótico y el analgésico para bajar la fiebre

están haciendo efecto.

Te cuento, tengo por fin los resultados del TAC

y muestran, por fin, el cuerpo extraño,

se encuentra en la pared lateral izquierda del esófago.

La mala noticia,

es que puede dañar la arteria carótida común.

La espina de pescado que se tragó Santiago

le ha provocado un cuadro infeccioso,

que ha terminado en una mediastinitis,

que es la inflamación e irritación del mediastino.

Es importante operar a Santiago lo antes posible

para que el cuerpo extraño no dañe ninguna arteria importante.

-¿Que me tenéis que operar?

-Sí, te tenemos que hacer una cervicotomía.

Es una incisión, aquí en el cuello, para extraer ese cuerpo extraño.

No es una operación complicada,

pero es verdad que a veces es necesario eliminar

estructuras vecinas como medida de prevención.

-¿Eso qué quiere decir? Eso último.

-Nada preocupante, de verdad, quiero que estés tranquilo.

Desde algo de grasa a un ganglio que esté afectado,

pero, de verdad, nada preocupante. -¿Y cuando me operarían?

-Por mí lo antes posible, esta misma tarde si puede ser.

Pediré cultivos de la muestra

para saber qué bacteria ha podido infectar la zona

y poder darte un antibiótico más específico.

Hola. -Hola.

-Pasa, pasa.

Voy a prepararlo todo.

Necesito que estés tranquilo.

-Vale. -Venga, hasta ahora.

-Gracias. -Hasta luego.

He venido porque me lo has pedido,

pero no creo que este sea el mejor momento para hablar.

-¿Qué ha pasado? ¿Por qué la doctora Marco quiere sacarnos del proyecto?

-¿Perdona?

Pero de qué va esta niñata.

Mira, yo solo quería que las cosas salieran bien. Ya está.

-¿Así es como tú trabajas? ¿Sobornando a la gente?

-¿Yo? Oye, yo no... Yo no he sobornado a nadie, ¿eh?

Solo era otra opción.

-Pues lo siento mucho,

pero no voy a seguir al lado de alguien que juega sucio.

-Muy bien, Santi, que tengas suerte.

-Darío, yo solo he querido hacer las cosas bien.

-Hala, que te vaya bien.

Tras la laparotomía y una vez recuperado en la UCI

Toni descansa en planta,

pero al doctor Molina aún le queda una incógnita que resolver.

-¿Cómo te encuentras? -Bueno, he tenido mañanas mejores

y además es que tengo más tubos que un parque acuático, doctor.

-Bueno, cuando empieces a tolerar los alimentos sólidos te los quito todos,

pero hay algo que no alcanzo a entender.

Verás, la operación ha salido todo lo bien que esperábamos,

pero no entiendo cómo has podido tener una perforación así.

Este tipo de complicaciones se da más en gente mayor,

en ancianos.

-Bueno, que ya voy cumpliendo años,

es cierto que no tengo unas canas tan vacilonas como las tuyas,

pero bueno, pasa para todos la edad.

-No para una perforación gástrica sin antecedentes.

El abuso del alcohol puede provocar gastritis,

pero no justifica esto.

-No, el alcohol no es, porque yo tengo el cuerpo ya inmunizado.

O sea a mí el alcohol ya me resbala, no me hace nada,

yo salgo una noche, bebo,

al día siguiente un par de pastillitas y a correr.

Ningún problema, doctor. -¿Pastillitas?

-Sí, doctor, ya sabe lo que dicen,

noche de desenfreno, mañana de ibuprofeno.

-¿Siempre que bebes tomas ibuprofeno? -Como si no hubiera un mañana,

yo me tomo un ibuprofeno cada dos horas

hasta que me encuentro como una rosa, y no falla, mano de santo. Pruébalo.

-Pues misterio resuelto.

Desde hace años se ha popularizado el uso del ibuprofeno

como medicamento habitual y común en todos los hogares.

Pero no debemos olvidar precisamente eso, que es un medicamento

y como tal, puede tener efectos secundarios.

En el caso del ibuprofeno,

el uso continuado puede provocar úlceras estomacales,

como le ha pasado a Toni.

Santiago se recupera de la cervicotomía que le hicieron

para extraerle la espina de pescado del mediastino.

-¿Qué tal, Santiago? -Bien, bien.

-Me alegro porque te estás recuperando muy bien.

¿Cómo van esos dolores?

-Bueno, sigo sin pegar ojo, pero la verdad es que va doliendo menos.

-Ya, es normal,

cualquier recuperación postquirúrgica es incómoda,

pero lo importante es que poco a poco te vayas encontrando mejor, ¿vale?

Te cuento, tengo los resultados del cultivo y ha dado positivo

para dos tipos de bacteria,

entonces ahora vendrá una enfermera

para ponerte un antibiótico más específico

y con lo cual más eficaz para la infección que tienes.

-No sabes las ganas que tengo de irme a casa.

Eso sí, se acabó el comer pescado, ¿eh?

-No, no, Santiago, comer pescado puedes y debes porque es muy sano,

pero es verdad que tienes que tener más cuidado y ya está.

-Muchas gracias por lo bien que me has tratado.

-Solo hago mi trabajo, de verdad. -Ya.

-Me alegro que estés también. Voy a seguir trabajando, ¿vale?

Luego me paso a verte. -Vale.

-Chao. -Chao, gracias.

-Tras una cervicotomía es importante seguir unas pautas

para la total recuperación postquirúrgica.

Dieta blanda, reposo y no hacer esfuerzos físicos importantes

son algunas de la recomendaciones que debe seguir el paciente

una vez le hayamos dado el alta.

Además de seguir el tratamiento recetado por su médico.

Llaman a la puerta -¿Se puede?

-Pero Santiago, ¿qué haces aquí?

Tienes que estar en tu habitación, no puedes estar aquí con la vía y todo.

-Silvia, quiero seguir con el proyecto de la residencia.

Llevo toda la vida dedicándome a esto, es mi pasión,

tengo contactos y podría hablar con otra constructora.

-Siéntate anda.

Santiago, es que yo ya he tomado una decisión

con respecto a tu constructora.

-Pronto ya no será ni constructora.

Sí, voy a vender mi parte a mi hermano y sus socios,

mi forma de trabajar no es como la de ellos.

Y me gustaría llevar a cabo el proyecto, por mi cuenta,

con honestidad, con confianza.

-¿Y cómo vas a hacerlo?

Porque para el lunes necesito los planos definitivos.

-Eso no es un problema. Sé con qué arquitecto contactar.

Y si me das vía libre,

te prometo una residencia cinco estrellas,

con el mismo presupuesto que pactamos.

Bueno, no hace falta que me contestes ahora, pero piénsalo, por favor.

-Santiago. -Dime.

-Que quiero los planos para el lunes. Ya hablaremos del resto.

-Gracias.

-Eh, lo hemos petado, ¿eh?

¿Qué te dije? Solo hablan maravillas de ti.

Hola. Venimos a ver a Toni Espinosa, por favor.

-Anda, tú eres el de la tele, ¿no? -Sí.

-Dadme un momento, por favor.

-¿Qué te dije?

Nos vamos a forrar, chaval, de aquí al cine.

-Estoy deseando contárselo a Toni, verás tú la cara que va a poner,

va a ser genial, vamos.

-Eh, mira, Pedro, tengo una cosita que contarte,

pero bueno, luego te la cuento al salir. -Vale.

-Disculpad, ya podéis subir. -Vale, muchas gracias.

-De nada. Hasta luego.

-Pedro, qué alegría verte. -¿Qué tal? ¿Cómo estás?

-Bueno, como si me hubiera atropellado un camión de los helados,

pero por lo demás bien, la verdad.

-Eso ya lo sé, si vinimos a verte cuando estabas en la UCI,

lo que pasa que nos comentaron que te dejásemos descansar,

así que no salimos fuera a tomar un cafelillo.

-Me alegro de que estés mejor.

-Se te nota la alegría, guarda, guarda las castañuelas.

Bueno, lo importante, cuéntame, ¿qué tal te fue?

-Bueno, fue... -Este tío es un crac.

Se metió a todo el mundo en el bolsillo.

-Mira, ahora mismo lo más importante

es que te pongas bien lo antes posible

porque tenemos que ensayar mucho,

porque tengo que decirte

que quieren que sigamos en el programa todas las semanas, tío,

que lo hemos conseguido.

-Chicos, a ver, siento fastidiar esta bonita escena de arco iris, ¿eh?

Pero a quien quieren es a Pedro,

Toni, tío, yo te aprecio mucho, pero vamos a tener que continuar sin ti.

-¿Perdona?

-A ver, ha quedado demostrado que a quien quieren es a ti,

con lo cual, aquí sobra uno. -Ya, pero ¿tú lo estás escuchando?

-Bueno, como que lo está diciendo delante de mí, el tío.

-Sí, es verdad, sobra uno. Tú, Víctor, sobras tú.

Pero ¿cómo te atreves a decir que aquí sobra Toni?

-Que la gente no se ríe con Toni.

-Pues no lo sé, habrá gente que sí, habrá gente que no,

lo que está claro es que todo el mundo se descojona

con las cosas que escribe este hombre,

que no sé si te has dado cuenta, pero él es el cerebro de este dúo.

-A ver, a ver, a ver. Un momento. Pedro, Víctor tiene razón.

-¿Lo ves?

-Con esto que me ha pasado me he dado cuenta

de que yo no estoy en condiciones de subirme a un escenario.

-Pero ¿cómo vas a dejar tú lo del escenario?

-Porque a mí lo que me gusta es escribir. Yo soy escritor.

Ojo, que el dúo va a continuar, ¿eh? -¿Cómo que continuar?

-¿Cómo que el dúo continúa? ¿Cómo...?

-Un momentito, caballero, que estoy hablando yo.

El dúo va a seguir, pero de manera distinta,

yo escribo y tú actúas, y ya está,

te voy a escribir los mejores chistes del mundo.

Lo que tengo claro es que tengo dos condiciones innegociables.

-Dime, lo que sea, dime, dime.

-La primera, que nos busquemos un mánager de verdad,

o sea es que no aguanto a este tío, es que no me gusta ni como se viste.

-Eso está hecho.

-Pero qué decís, hombre, pero ¿te has vuelto loco o qué, Pedro? ¿Qué pasa?

Pero ¿cómo sois tan desagradecidos?

Con lo que yo he hecho por vosotros, ¿eh? ¿Sabéis lo que os digo?

Que el que se va soy yo, no pienso arruinarme con vosotros. Aficionados.

-Muy bien, chao, Víctor. Chao. -Adiós.

-La segunda.

-La segunda es más compleja, no sé si serás capaz. -Dime.

-¿Tú podrías acercarme la cuña esa para mear? Que estoy que reviento.

-¡Ay! Qué susto.

¿Qué pasa? ¿Qué hacéis aquí?

-Bueno, pues estamos aquí,

vamos a hacer lo que tú quieras que hagamos, sí.

-Eso, vamos a hacer lo que tú quieras.

Nos podemos ir a tomar una caña, un té, un café,

podemos ir al cine, ir a Islandia a ver la aurora boreal,

lo que tú quieras,

siempre y cuando nos digas qué es lo que te pasa.

-Chicas, de verdad, gracias por preocuparos, pero que estoy bien.

Que simplemente tengo mucho trabajo y ya está, de verdad.

-A ver, qué pasa, ¿que el otro día no te lo pasaste bien por la noche?

-Hombre, era difícil pasárselo bien, ¿eh?

Porque el sitio daba bastante pena y la música ya...

-Ya, sí, es verdad, bueno, pues vamos a hacer otra cosa.

Eh... ¿Nos jugamos unos bolos?

-Venga va, Diana, anímate, que ya bastante que se ha ido Marina.

-Claro, vamos a aprovechar que estamos las tres juntas

y hacemos lo de los bolos.

-Venga va, que os voy a pegar una paliza

que os vais a acordar toda vuestra vida.

-Ha vuelto, ¿no? -Eso parece.

-Venga, vamos. -Venga.

-Molina, ¿qué tal? ¿Qué haces por aquí?

-¿Yo? Airearme un poco. ¿Y tú qué? ¿Te traigo una mantita?

-No estaría mal.

Oye, menudo revuelo se ha montado en el hospital, ¿no?

Con lo del cómico ese de la televisión que ha venido.

-Sí, lo he tratado yo, bueno, en realidad son un dúo,

y les va a ir muy bien, tienen muy buen rollo.

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Centro médico - 18/01/18 (1)

18 ene 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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