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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 17/11/17 (1) - ver ahora
Transcripción completa

-Es que no te en..., no te enteras.

-¿Qué? ¿Un día durito?

-Ah, Cabrera, hola.

No, no, qué va. Todo bien.

-Oye, brother.

¿Tú qué haces aquí todavía?

Si hace dos horas que ha terminado tu turno.

-Ya. Sí, lo que pasa, que...

-Pero Brother, relájate.

Tampoco tienes que frustrarte.

Para eso estamos los amigos: para hablar un poco.

Cuéntame. ¿Qué pasa?

-Pues que he perdido el mojo, Cabrera.

-¿El mojo? ¿Eso qué es?

-Cabrera, el mojo.

El mojo, la chispa. El duende. La gracia. Con las tías.

Que no sé dónde está, que lo he perdido.

-De verdad, Dacaret.

O sea, ¿eso lo dice el doctor más macizorro

que hay en todo el hospital?

Porque eso es lo que dicen todas las enfermeras, brother...

-Bueno, sí, es verdad que alguna vez, pues...

viene alguna paciente y... Y me tira la caña.

-¡Hombre! -Pero vamos.

Cuando me interesa a mí una chica no me hace ni caso.

La cosa no fluye. Que no va.

-Bueno, brother, pues relájate.

Ya sabes: lo que te queda es practicar y practicar y practicar.

-Además, utiliza tus armas. -¿Qué armas?

-Claro, brother: tu sonrisa de jugón.

-¿Sonrisa de jugón?

-A ver, Dacaret. En serio, brother.

Tú te llegas a un local, ¿no?

Ahí con todas las niñas, tú llegas todo pintón:

¡Buaca! Mira, echas una buena sonrisa,

las miras, tal, ellas te miran, entonces sonríes...

Tú no digas nada, ¿eh? Tú tranquilo. Y esperas.

Que ellas solas caen. Como abeja al panal.

Eso no falla, Brother.

-Ya. Yo es que soy más de ligar como la gente normal.

No con la sonrisa esa del jugón.

-Ay, Dacaret.

Brother: Tú no te quejes.

Que si fueras feo, entonces sabrías realmente lo complicado que es ligar.

(Música)

-Bueno. Pues ahora enseguida viene el doctor, ¿eh?

-Gracias. -Gracias. -De nada.

-Ay..., bueno, a ver si hay suerte.

-¿Te quieres dejar las uñas? Que te las vas a estropear.

-Ya, sí. Sí. Sí.

-No sé qué te pasa hoy. Estás más rara.

-¿Yo? -Y más nerviosa..., sí.

-Yo no estoy nerviosa, yo estoy perfectamente.

-Hola, Dacaret. -Hola.

¡Hombre! -Hola.

-La Rebe y la Yoli. -Sí.

-¿Qué tal? ¿Cómo estáis?

-¿Sí? -Pues bueno, hemos venido en realidad

porque queríamos pedirte un favorcillo.

-Vosotras diréis.

-Ah, sí, que...

Pues que nos encantaría poder hacer las prácticas de auxiliar

Más bien para ver si nos puedes ayudar,

porque a la Sra. Directora, la doctora Romero...

-Pues... no la caemos muy bien, no nos quiere mucho.

Y hemos pensado que quizá alguien como tú que nos recomiende,

pues puede haber más suerte.

Te hemos traído los currículums impresos y todo,

y sería de agradecer de nuestra parte, hacia ti,

que nos los recojas.

Nos gusta mucho. Este lugar, y...

-Por favor.

-No sé. -Por favor.

-Ay, ¿sí? Ay...

-Ay, muchísimas gracias, Dacaret.

Están en formatos diferentes, pero en el mismo color.

-Sí. Y un poco arrugados. -Sí, sí, un poco.

-Sí, pero...

Hay experiencia, la verdad.

Hay experiencia. -Sí, sí.

-Bueno, muchísimas gracias, Dacaret.

Que no sé, que estarás muy liado, y vámonos, Rebe.

-Sí, sí. -Muy bien.

-Ahí tenéis nuestro teléfono.

Para lo que necesitéis, ¿vale?

-Perfecto. -Vamos, Rebe.

-Ah, sí. Bueno.

-Gracias, doctor. -Adiós.

-Hasta luego. -Chao.

-Ay, Rebe... -Adiós.

-Vamos, tía, Rebe: Has estado más rara y más callada...

¡No sé lo que te pasa! -¿Yo?

-La última vez que estuviste así fue cuando lo del Fran.

Ahí va tu madre. Que a ti te mola el doctor.

-Venga. Dilo más alto. A ver si puedes.

Y no. No me mola el doctor, ¿vale?

Así que no lo vuelvas a decir porque no es verdad. ¿Estamos?

-Espera un momento.

Que no te mola en plan..., lo empotro contra la pared.

A ti te gusta de verdad.

-Huy, Yoli: ¿Quieres dejar de decir chorradas?

-Tía, yo me pido ser la madrina. -¡Ay, Yoli!

-¡Se me casa la Rebe!

-Hombre, Pepa. -Pero Fermín: ¿Qué te pasa?

-Pues nada, que tengo agujetas. -Ah, ¿sí?

-¿Y eso? Ah, te apuntaste al grupo de escalada.

¿Seguiste mi consejo?

-Sí. Sí, pero no pienso volver porque es que acabo reventado.

-¿En serio? ¿De verdad?

-Sí. Es que ahora no me puedo ni mover.

-Pero bueno. ¿Y tú cuánto hace que no te haces un chequeo médico?

-No sé. Años.

-Pues eso no puede ser. Trabajando en el hospital...

Ahora mismo te vienes conmigo,

que está el doctor Blanco pasando consulta.

-No, no. Que seguro que tiene muchos pacientes y no.

No. No le voy a molestar por unas agujetas.

-Oye, que te haga un análisis.

Igual tienes anemia.

-No creo que tenga anemia.

Sino que es también anímico y es más difícil de solucionar.

-Ya, ya. Si entiendo lo que quieres decir.

La verdad es que trabajar en Oncología

tiene que ser bastante duro.

Todos los días, ahí viendo... Debe ser duro, ¿no?

-Sí, es... Es agobiante. -Ya.

Aunque Fermín, uno de los celadores que trabajan en el hospital,

asegura sentirse bien,

Pepa ha insistido en que consulte con el doctor Blanco.

¡Fermín! ¿Qué te trae por aquí?

-Pues nada. Que dice que últimamente está cansado.

Que le duelen los músculos.

Sobre todo los de la espalda y las piernas.

-A ver. El dolor de piernas es normal

porque es que he estado todo el fin de semana haciendo escalada,

y ahora tengo agujetas. Y ya está.

Si es que en realidad no quería entrar.

Pero Pepa ha insistido, ha insistido, hasta que...

Bueno, me ha dejado sin argumentos.

Ya. Hay que hacer ejercicio con más frecuencia.

Porque luego pasa lo que pasa. ¿M?

Pasa a la camilla. Te voy a explorar.

Para prevenir las agujetas,

es importante estirar y calentar el músculo

antes y después del ejercicio.

Si aun así aparece el dolor,

podemos aliviarlo con un masaje

poniendo paños calientes en la zona dolorida,

o sumergiendo las extremidades en agua fría.

Hay que tener en cuenta que es un dolor intenso,

pero es pasajero y requiere cierto reposo.

Parece que es una mialgia secundaria por sobrecarga muscular.

Llévatelo a boxes, y le pones suero con analgésicos.

-No, no hace falta, que tengo que trabajar.

Que te va a venir bien estar un rato tumbado. Claro.

cuando tengas que llevar a un paciente con sobrepeso

Así que vamos.

-¿Qué haría yo sin que tú te preocuparas por mí?

Fermín. -¿Sí?

La próxima vez estira y calienta antes, ¿eh?

-Eso, por supuesto. Gracias.

(Sirena)

Una ambulancia trae a Román al hospital

con fuertes molestias torácicas.

-¡Aaah! -Tranquilo. ¿Cómo te llamas?

-¡Ah! Román. -Vale, Román. Pues tranquilízate.

-Yoli, mi cuñado. ¡Román! Román, ¿qué..., qué te ha pasado?

-Pues lo siento, pero me lo tengo que llevar.

-Sí, sí, sí, sí, sí. -¡Ah! Ah...

-¿Román? Es amigo del barrio de toda la vida.

Y bueno, es el cuñado de la Rebe, sin ir más lejos.

Estuve en su boda y todo cuando se casó con Encarni.

Lo que pasa es que luego,

pues no hemos tenido mucho trato, la verdad.

-Pues doctora: Yo es que llevaba una vida bastante descuidada,

fumaba mucho, problemas de peso, la tensión por las nubes, y bueno.

Todo esto me provocó un infarto.

Y me tuvieron que poner un stent.

-Que me prometiste que te ibas a cuidar.

-Ya, bueno. -Bueno, ¿y tomas alguna medicación?

-Sí. Ácido acetilsalicílico, atorvastatina, para el colesterol,

y bueno. De vez en cuando me pongo una...,

una pastilla debajo de la lengua,

de nitroglicerina, para el dolor de pecho.

Y desde que tuve el infarto,

pues tengo siempre una sensación de dolor en el pecho.

(Llaman a la puerta)

-¿Qué tal? ¿Todo bien? -Sí, muy bien.

Él es mi supervisor.

-Sí, lo conocemos: Dacaret.

-¿Qué hacéis vosotras aquí?

-Porque él es mi cuñado.

-Ah, hola. Un placer.

Vale. Os dejo. Cualquier cosa...

-Vale. Muchas gracias.

Bueno. ¿Y te sigue algún cardiólogo?

-Sí, en otro hospital.

El doctor dice que..., que el dolor puede ser que...,

que lo sienta, pero que no es real.

O sea, que es como un estrés postraumático o algo así.

Eso lo acabamos de dar nosotras en el curso.

Es que vamos para auxiliares.

Bueno, ¿y el estrés cómo lo llevamos ahora?

-Bueno, pues... mal.

Soy comercial en un concesionario, y la verdad que hay que vender mucho.

Bueno, y hay que cumplir mucho.

Que..., que hace poco he sido padre...

-¡Mmm! ¡Mi sobrino!

-Se te cae la baba. -¡Sí!

-Y bueno. Y ya sabe: que no se duerme mucho, y...

Y bueno, y ahora estoy algo mejor porque mi mujer se ha ido al pueblo.

-La Encarni.

-Perfecto. Pues voy a explorarte, ¿vale?

-Sí, sí.

-El estrés favorece el estreñimiento.

Cuando sufrimos de estrés,

los movimientos del intestino grueso se hacen más lentos,

y por otro lado el estrés trae consigo unos cambios de hábitos,

como pueden ser el sedentarismo,

comidas fuera de horas, menor ingesta de fruta y verduras,

y esto altera la funcionalidad del intestino.

En la exploración que te acabo de hacer parece que está todo normal.

-¡Pues qué bien! -No, qué bien, no, Rebeca.

¿Y por qué me duele el corazón, doctora?

-Pues no parece venir de un dolor de corazón. ¿Vale?

A ver.

Cuando el dolor no se ajusta al perfil típico de un dolor coronario,

se dice que es un dolor atípico torácico.

Y las causas pueden ser gases, ansiedad, muscular...

-Pero ¿y por qué me duele?

-Como nuestro paciente tiene antecedentes de infarto,

vamos a descartar que sea de origen cardiaco,

haciéndole un electrocardiograma

y un análisis de sangre con enzimas cardiacas.

-Hola. -Hola.

-¿Qué tal? ¿Cómo vas? ¿Notas el calmante ya?

-Sí. Sí, sí.

Ahora ya sé dónde ir cuando termine la jornada.

Media horita aquí es mejor que cualquier spa.

Y eso sin salir del hospital.

-Oye, pues no te puedes pasar la vida aquí en el hospital, ¿eh?

-Ya.

-Oye, ¿y qué tal está tu padre?

-Pues falleció hace dos meses.

-¿Qué dices? -Sí.

-Pues lo siento mucho.

-No, no pasa nada, que fue de forma natural.

Fue algo que tenía que pasar. Era muy mayor.

-No como las cosas que veo en la planta de Oncología.

-¿En Oncología? Ya. Ya, ya. Entiendo.

Pero... tú te puedes cambiar de departamento.

¿Por qué no te vas a Ginecología, que es...?

-No. No, no, no, no, no. Aquí estoy bien.

Tengo mis rutinas, conozco a los compañeros...

-Prefieres. Oye: Hablando de compañeros,

he hablado con ellos sobre tu turno,

y te puedes ir a casa cuando acabes el tratamiento.

-Vale, muchas gracias. Así vuelvo más fuerte.

-Sí.

Bueno. Si necesitas algo me llamas. -Vale. Gracias.

-Descansa. -Sí.

(Música)

-Buenas.

(A la vez) -Hola. -Doctora.

-Traigo los resultados del estudio de las enzimas cardiacas.

Y son normales. ¿Vale?

Y en el electrocardiograma no se aprecia que hayas sufrido un infarto.

-Ya estamos como al principio.

-Hombre. Bueno, como al principio, no.

Hemos descartado que hayas sufrido un infarto.

Bueno, he hablado con mi supervisor, y está de acuerdo

en que te hagamos una prueba de esfuerzo.

-Hay, una ergo. -Es verdad, una ergo.

-¿A que sí? -Sí.

Lo que queremos descartar, sobre todo,

es que tengas una angina inestable.

Es una afección que significa que, a tu corazón,

no le llega el suficiente flujo de oxígeno y de sangre. ¿Vale?

-Vale, vale. Me parece bien.

-Pues voy a prepararlo todo. -Vale.

-De nada.

(Música)

El dolor en las piernas y la espalda que sufría Fermín,

el celador que trabaja en la planta de Oncología,

se ha agudizado, imposibilitándole su trabajo.

-¿Estás bien, muchacho?

-Sí, sí. Calma, calma. -¿Seguro?

-Calma, calma, por favor.

-¡Ayuda!

-¡Fermín! Pero bueno.

¿Qué te ha pasado?

-Pues no sé qué me pasa, pero los dolores van a más.

-Pero... ¿Pero por qué? ¿Sigues con la escalada?

¿Son agujetas?

-No, no, no he hecho nada, Pepa. No he hecho nada.

-¿Nada de deporte? -Nada.

A ver, Fermín.

Presentas limitación de movilidad en el brazo izquierdo por dolor.

También hay cierto grado de paresia

por pérdida de fuerza muscular en ambas piernas, ¿m?

En la derecha no tienes fuerza para levantarla,

solo la puedes mover cuando estás tumbado en la camilla

y está apoyada la pierna.

En la izquierda se nota que hay menos fuerza de lo normal,

pero sí ofrece resistencia. ¿M?

También hay una zona indurada

en la cara interna del tercio distal de la pierna izquierda.

-Blanco, ¿qué me está pasando?

La debilidad que presenta Fermín en las extremidades

y esa induración en la pierna... no me gustan nada.

Sospecho que pueda tener alguna afectación ósea

por algún tipo de tumor. Así que... haremos más pruebas.

(Música)

La doctora Jiménez y un cardiólogo

le están realizando una prueba de esfuerzo a Román.

-No puedo, ¿eh? Me duele el pecho.

-No se aprecia ningún cambio en la monitorización...

-¡Ah! ¡Me molesta el pecho!

-Vale, para. Para.

-Vale. Las pruebas que le hemos realizado a Román han dado negativas.

Así que le vamos a dar el alta, y le he recetado un nuevo fármaco,

que parece más efectivo para prevenir episodios de dolor torácico.

Esperemos que sea así.

-Voy un momento a firmar el alta.

Y a que me den los volantes para la medicación del dolor.

-Ah, vale.

-Esperadme aquí. Vengo ahora, ¿vale?

-Vale.

-¡Dacaret!

-¡Hombre! Mira, pues justo con vosotras quería hablar.

-Sí, el tema de las prácticas.

Que bueno, parece que va avanzando poco a poco.

-Sí, todo va bien. -¡Uf, qué bien!

-Por lo menos hemos conseguido que no sea un no de inicio.

-Bueno. A mí ya me estás alegrando el día.

-Pues... me alegro. Muy bien. Os dejo, ¿vale?

(A vez) -Vale. -Hasta ahora.

-¡Tía, qué fuerte!

-Que no le gusta, dice. ¡Si te has quedado embobada!

-Shsss... Bueno, vale.

A lo mejor me gusta un poco.

-¿Un poco?

-Vale, tía: Me tiemblan las piernas cada vez que le veo.

Pero ¿qué le digo, tía? Que es un médico.

Si es que cualquiera le dice algo. No, no, no, no.

-Mira, tía, Rebe. Tú puedes con un médico.

Con un arquitecto. Con un doctor. Con lo que sea. ¿Vale?

Así que pídele una cita. -No, no, no, no, no, no.

-Sí, pídele una cita. -Que no.

-Vamos para allá. Pídele una cita.

-Hola.

-Que...

-¿Qué pasa?

-Ah..., sí, que mira. Que es que antes he estado en tu...

Cuando he estado en tu consulta, Pues que... Mira.

Que resulta que me he llevado tu boli sin querer. ¿Sabes?

Entonces, pues para devolvértelo. Porque claro. Yo no sé...

-Rebeca, ¿este te parece mi boli?

-Ah, no. Ya. Sí.

¡Bua!, pues a saber a quién se lo he robado, ¿eh?

Que... ¿Vale? que...

Bueno, que oye.

Que muchas gracias por lo de las posibles prácticas.

-Nada. Un placer. No pasa nada.

-Gracias, de verdad. -Bueno.

Y...

Y que... Que bueno...

que estaba yo pensando...

-Que mira... Que si te apetece que...

-Espera. Espera. Un segundo. Perdona.

-Tengo que irme. Una urgencia.

-Luego me cuentas. -Sí, sí, sí. Claro.

-Tía, ¿qué tal?

(Música)

Después de realizarle una analítica, un electrocardiograma

y una radiografía de columna dorsal y lumbar,

el doctor Blanco viene a darle los resultados a Fermín.

-No me traes buenas noticias, ¿no?

A ver, Fermín: El electro es normal.

Y la analítica indica que tienes anemia.

-Vale. ¿Y las radiografías?

Lo que muestran las radiografías es muy preocupante.

Se aprecian fracturas vertebrales en las dorsales

con crecimientos alterados.

Y también hay lesiones de aspecto tumoral en las lumbares y sacras.

Con aplastamiento de la cuarta vértebra lumbar.

-Suena peor de lo que imaginaba.

A ver, Fermín, que no haya un traumatismo que explique esa lesión,

junto con la anemia, pues me hacen pensar en...,

en una enfermedad crónica.

En la que el hueso se está destruyendo.

-¿Qué tipo de enfermedad?

Hay que profundizar el estudio. Voy a pedir más radiografías.

-Venga, anímate.

Que las cosas no tienen por qué ir mal.

-No, no va a salir bien, Pepa.

No va a salir nada bien.

-No te pongas tan negativo.

La negatividad nunca es buena para superar ninguna enfermedad.

Sea la que sea.

-Hay enfermedades contra las que no se puede luchar.

Yo lo sé.

He visto muchos pacientes, dejándose la piel,

rezando, manteniendo la sonrisa,

conectando con el momento presente, y nada de eso les ha alargado la vida.

-Pero te estás poniendo en lo peor.

Queda mucho camino por recorrer,

el doctor Blanco es un médico excelente,

y bueno, de verdad,

puedes contar conmigo para lo que necesites. ¿Vale? ¿M?

-Hola, ¿qué tal, Fermín? ¿Cómo estás?

-Hola, Víctor. Pues aquí, que me he cambiado de bando.

Sabía que algún día me tocaría ir tumbado, pero vamos.

No tan temprano.

-Nada. Espero que no sea nada.

-¿Vienes para llevártelo a las pruebas?

-Sí. Voy a buscar a Juanjo, un momentito, y ahora te trasladamos.

-Pues os espero aquí, ¿m? Con él.

-Hasta luego.

-Venga. -Ay...

-Anímate. Que lo has prometido. ¿M?

-Vale.

(Sirena)

Román, el paciente que tuvo un episodio de dolor torácico,

se ha desmayado en plena calle.

Su cuñada Rebeca llamó a la ambulancia,

que ha llegado lo más rápido posible al lugar del incidente.

-¡Vamos arrea!.

-Hola, Yoli.

Hola, tía. Mira, que...

Que estoy en el hospital. No, tía, mi cuñado.

Que se me ha desplomado en medio de la calle.

Oye, escúchame: ¿Te puedes venir, porfi?

-La tensión está a 60-40,

y satura bajo.

-¡Ah! -Vale.

Bueno. Apúntamelo todo, que se lo quiero comentar a Dacaret

para ver qué opina, hay que subirle la tensión,

hacerle una analítica de sangre,

un electro y una radiografía de tórax.

Se va a quedar ingresado. Tranquilo, Román.

(Música)

Después de hacer a Fermín radiografías de todo el cuerpo,

incluido un TAC de abdomen, tórax y pelvis,

los resultados no son alentadores.

Han aparecido imágenes de múltiples lesiones óseas

en diferentes partes del cuerpo.

En la pelvis, en los fémures, costillas, escápulas...

También hay una masa pulmonar de unos 15 centímetros,

que debe ser estudiada.

El hígado está agrandado de tamaño,

y los riñones presentan una malformación congénita

conocida como riñón en herradura.

-¿Y ahora qué?

Pues te quedarás ingresado para hacerte más pruebas. ¿M?

Pepa: Apunta.

Proteinograma, inmunofijación de orina,

frotis de sangre periférica, radiografías craneal y de manos...

-¿Cuál es el diagnóstico?

Con tus síntomas y los resultados de las pruebas óseas,

posiblemente sea una enfermedad del hueso.

Pero no descarto que sea una metástasis.

-Bueno, pero..., pero no adelantemos acontecimientos, ¿eh?

Porque todavía quedan muchas pruebas por hacerte. ¿Vale?

¿Quieres que avisemos a algún familiar o a algún amigo

para que esté contigo en el hospital?

-Ayuda mucho durante el proceso, de verdad.

Fermín, Pepa tiene razón.

Te lo digo por propia experiencia.

-No voy a hacer perder el tiempo a nadie sentado en una silla

sin poder hacer nada.

-Vale. Pues entonces yo me quedo contigo.

-Pepa, tú tienes cosas que hacer.

-Ya. Pero esta es una.

(Música)

Tras hacerle un electrocardiograma y una analítica de sangre, a Román,

el paciente con hipotensión,

le están realizando una radiografía de tórax.

Parece que su tensión ha remontado.

-¿Y la Rebe dónde está?

-¡Ey! Está hablando con la Encarni.

Tranquilizándola para que no vuelva del pueblo.

-Ah, vale. Vale.

-Oye, oye, oye: ¿No me vas a preguntar qué tal estoy?

-Perdona. ¿Cómo te encuentras?

-Me encuentro bien.

Oye, mira, Yolanda: Yo te quería decir...

-Hola, buenas. -Hola.

-Ya tengo los resultados de las pruebas. ¿Vale?

El electro que te hemos hecho

muestra lo mismo que los electros anteriores.

La analítica de sangre descarta tanto la pancreatitis

como el síndrome coronario agudo.

La radiografía de tórax también es normal

esto descarta la dirección aórtica,

pero me gustaría que te valorasen mis compañeros de Cardiología.

Gracias, doctora. -De nada.

La verdad es que estoy algo desconcertada

con lo que le pasa a Román,

porque ha venido con la tensión muy baja

y con disminución de las pulsaciones,

voy a ver si en Cardiología me dan alguna pista de lo que le sucede.

(Música)

Después de someterse a todas las pruebas solicitadas

por el doctor Blanco, Fermín espera los resultados.

-Pero Fermín, ¿qué haces de pie?

-Pues nada, que quería estirar las piernas. Probarme un poco.

Ahora ya sé cómo se siente un octogenario inválido.

-Ya, pero me tenías que haber avisado.

Imagínate que te caes.

Es que una fractura de cadera ahora te...

-No. Una lesión más, una lesión menos, eso no cambia nada.

-Bueno, vamos a la habitación.

¿Puedes? ¿O llamo a un celador?

-¿Puedes? -Espera.

-Despacio, ¿eh? -Sí.

-Hola. ¿Puedes hablar un momento?

-¿Tienes los resultados de Fermín?

-¿Sí? ¿Y cómo los ves?

Los del proteinograma están alterados.

No permiten un diagnóstico definitivo.

-¿Y tus sospechas, cuáles son?

A la espera de los resultados de la biopsia de médula ósea,

sospecho que pueda ser un...

Un mieloma múltiple.

La biopsia nos puede ayudar a descartar

que el tumor pulmonar sea primario.

O sea, que, como sospecho,

el tumor de pulmón sería secundario al mieloma.

-Pero vamos a ver, tía.

¿Cómo no lo has vuelto a intentar con el doctor?

-Pues mira, tía, por varios motivos.

El primero, que no he encontrado el momento oportuno, ¿vale?

El segundo, que, para hablar de estas cosas,

pues yo necesito un poquito de intimidad, tía.

Y necesito que él esté un poquito pendiente de mí.

Que a este chico le suena el teléfono cada cinco segundos,

Y el tercero... -Porque estás cagada.

Pero ¿sabes qué te digo? Que se acabó.

¡Por favor, ayuda! ¡Por favor!

¡Que mi amiga se ha torcido el pie!

-¡Y le duele mucho! -A ver, ¿qué ha pasado?

-A ver, el tobillo. Que me he torcido el tobillo.

Pues voy a avisar a un celador para que te lleven a Triaje.

-Y a Dacaret. Al doctor Dacaret.

-Primero que te lleven a Triaje, y veo si está el doctor Dacaret.

-Sí. Muchas gracias.

¡Yoli! Tía, tú estás fatal.

O sea, te mato. -De nada, de nada.

-No, te mato. Te mato. -De nada, tía, de nada.

(Música)

-No sé, Pepa, estoy muy cansado.

Solo quiero llegar a casa, tumbarme en el sofá y...

no levantarme en semanas.

Si he de seguir el tratamiento, prefiero dormirme y no despertar.

-Eso lo estás diciendo para provocarme. Te conozco.

-Eso es. Me has pillado.

Hola. -Hola.

Tengo los resultados de la biopsia de la masa pulmonar.

Muestra una neoplasia de células plasmáticas

que confirman el mieloma múltiple.

-Lo sabía.

Bueno. Al final me ha tocado a mí.

El mieloma múltiple es un cáncer

que se forma por la presencia de células plasmáticas malignas.

Estos tumores generalmente se originan en los huesos.

Provocando, entre otras cosas, infecciones y problemas renales.

-He atendido a varios pacientes con mieloma múltiple y...

su final no es feliz.

-Bueno, pero...

Pero vamos a confiar, ¿no?

Tu... Tu historia puede ser diferente.

El pronóstico de los pacientes con mieloma múltiple

varía sustancialmente en función de la edad.

Del estado de la enfermedad.

Del estado general de la persona.

De si presenta determinadas alteraciones celulares.

De si tiene insuficiencia renal,

y sobre todo, de si responde al tratamiento.

-Los tratamientos por quimioterapia

no suelen ser curativos de forma definitiva, ¿verdad?

Fermín: La curación solo sería posible

si consiguiéramos hacerte un trasplante de médula ósea.

Algo que valoraremos en función de cómo respondas al tratamiento.

-Bueno, pero... yo me voy a quedar contigo todo el tiempo, Fermín.

-Ya lo sé, Pepa. Ya sé que puedo confiar en ti.

Descansa.

(Música)

-A ver, ¿qué ha pasado?

-Pues si es que ha sido una tontería, ¿sabes? Resulta que...

Resulta que yo estaba de pie, ¿no? Estaba de pie y...

Y... Pues luego, de repente, no estaba de pie.

-Que..., que te has caído.

-Sí, sí. -Vale.

-Y..., y entonces...

-¿Qué?

-Vale. Que... Que no me pasa nada en el pie.

para poder estar a solas contigo y poder hablar.

¿A ti te apetece quedar conmigo?

-¿Me lo repites?

-Sí, que..., que si a ti te apetece salir conmigo algún día.

(Susurro):Por ahí...

Vale, vale. Yo te lo explico. Mira. Es que...

Lo del tobillo, y...

Ah, bueno. Y lo del boli del otro día. ¿Te acuerdas?

-Mm...

-Pues que todo era una excusa, para poder pedirte una cita.

¿Me sigues?

-Perfectamente.

-Y... ¿Y qué me dices?

¿Te..., te apetece quedar?

-Pues mira, Rebeca.

Lo siento mucho, pero no va a poder ser.

No por muchas cosas: porque soy médico,

no tengo mucho tiempo, además...

Tengo una hija y... es complicado. ¿Vale?

-Ya.

-Sí, sí, si...

Si es un lío, sí.

(Mensaje)

-Tengo una urgencia. Me tengo que ir.

-No, sí, vete, vete, vete.

-Te veo luego. ¿Vale?

(Música)

-¡Fermín! Oye.

¿Fermín?

¿Fermín?

Fermín, ¿necesitas algo?

(Música)

¡Fermín! Fermín. ¡Fermín!

Fermín.

¡Por favor, un médico a la 312 urgente!

Fermín.

¡Fermín!

(Música)

-Lo siento.

Es culpa mía.

Debería haber estado más pendiente. Lo siento.

-Lo siento yo, ¿vale?

Fermín: Saldrás de esta.

Pero no te vas a librar de mí tan fácilmente.

Ssssh... Tranquilo.

(Música)

Tras hacerle al paciente que ha sufrido un síncope

un ecocardiograma, la doctora Jiménez y el cardiólogo

le realizan un TAC de tórax.

-¿Me puedes subir un poquito la almohada?

-Sí. -¡Ah! Ah...

¿Y esto? -¿Cómo que y esto?

-Yo pensaba que...

-Tú no pensabas nada, pedazo desgraciado.

-Como..., como tuvimos lo que tuvimos, y estás aquí,

preocupándote por mí, y me vienes a ver...

-Vamos a ver, Román.

Que en un pasado me gustaste, ¿vale?

Y tonteamos. Solo tonteamos.

Pero ahora eres padre.

¡Padre! Y precisamente por eso me voy a callar

y a esperar que esto no vuelva a suceder.

¡Y cuida de la Encarni y del niño! ¿Eh?

-¡Ah! -¿Qué te pasa, ahora?

-¡Ah! ¡Ay! ¡Me duele! ¡Buuuu, ah!

(Timbre)

Ah...

-¿Qué pasa? -Que le ha vuelto el dolor.

-Pues las pruebas que le hemos hecho en Cardiología

descartan la disección aórtica.

-Pásame, del pantalón, unas pastillas que tengo,

que me las compré por Internet.

¡Ah! -¿Estas?

-Pero ¿cuántas tomas de estas al día?

-Unas ocho.

Que..., que me van muy bien, doctora.

Deme una, por favor.

-Por favor: Jamás compren medicamentos por Internet

o en el mercado negro.

No sabemos su composición ni su procedencia.

Esta imprudencia puede poner su vida en riesgo.

Bueno. Voy a explorarte. Levanta un momento...

Ah...

¿Tienes la sensación como si tuvieras el estómago lleno?

-Vale. Ya está. Muy bien. Ya sé lo que te pasa.

-Ah, ¿sí? -Sí.

El dolor que padeces es por estreñimiento. ¿Vale?

Lo que pasa que a veces, por los nervios,

pues nos creemos que es un dolor torácico, pero no.

Es por estreñimiento.

Y por otro lado, el miedo atroz que tienes a sufrir otro infarto

te ha hecho tomar estas pastillas como caramelos.

Y son unos potentes vasodilatadores.

¿Y sabes lo que te han provocado? -No.

-Un síncope y una hipotensión.

-¿Y esto cómo se cura, doctora?

-Pues con un enema de limpieza.

-¿En serio?

-Un enema es un líquido que se inyecta de forma manual por el ano,

con fines laxantes, terapéuticos o para realizarle algunos análisis.

No es muy cómodo, pero creo que, en el caso de nuestro paciente,

será suficiente.

(Música)

Al día siguiente, el doctor Blanco visita a Fermín,

que se recupera satisfactoriamente

tras haber ingerido una dosis excesiva de tranquilizantes.

¿Has pasado buena noche?

-Sss... Lo ajusto. Tienes mejor cara.

-¿Dónde está Pepa?

Ahora le diré que se pase a verte. ¿M?

-Blanco, que...

Que siento mucho lo que he hecho.

Lo sé. Tranquilo.

Perdón. Mar, ¿has visto a Pepa?

-Pues creo que hoy se ha tomado el día libre.

Si te puedo ayudar yo...

No, no, gracias. -¿No? Vale.

(Música)

-Tía: Prefiero no hablar del tema.

-¿Los tíos? Había que fumigarlos a todos.

-¿Y a ti qué te ha pasado?

-Nada, que soy muy solidaria.

-Bueno, vamos a ver a mi cuñado, a ver si le ha hecho efecto el enema.

-Otro Curro que tal baila.

-Hola.

-¡Huy! ¿Qué te ha pasado con Rebeca, “Latin Lover”?

-Nada, no ha pasado nada.

-Huy, nada, dice.

Pero si te hace ojitos, que me di cuenta el otro día.

-Vale, sí, sí. Me hace ojitos.

Que me pidió una cita, pero vamos: que le dije que no.

-¿Por qué?

-Pues porque no, porque no tengo tiempo,

está mi hija de por medio... Que bueno, que no quiero.

-¿Y qué tendrá que ver ser padre con salir con una niña,

que yo creo que te hace un poquito de tilín?

-Que no. Que no me hace tilín.

-No me irás a decir que es porque es de barrio.

-No, no tiene nada que ver con eso.

Simplemente, pues no sé, que no es mi estilo. Ya está, Rocío.

-Yo creo que lo que tú tienes son prejuicios, déjame que te diga.

Y los prejuicios igual te están impidiendo

conocer a una niña que merece la pena.

-¿Tú crees? -Dale vueltas.

Con permiso.

-¿Cómo me has encontrado?

Una vez me hablaste de un banco en un parque

donde te gustaba estar a solas contigo.

-Trataba de ayudar a Fermín.

No paraba de repetirle que tenía que tener esperanza.

Tenía que haberme dado cuenta de lo que iba a hacer.

Tú no eres responsable de las decisiones de los demás.

Fermín tomó la suya y...,

bueno, la situación le superó.

Ni tú ni nadie lo hubiera podido evitar.

-No estoy de acuerdo. Tenía que haberlo derivado a Lucía.

Estaba deprimido.

Tenía que haberle mirado a los ojos, haberle escuchado más,

y no estar todo el rato repitiéndole las cosas que tenía que hacer.

No sirve de nada pensar en qué hubiera pasado

si las circunstancias hubieran sido otras.

De nada.

-He fallado.

Otra vez.

No le des más vueltas.

  • Centro médico - 17/11/17 (1)

Centro médico - 17/11/17 (1)

17 nov 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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