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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 17/11/16 (2) - ver ahora
Transcripción completa

Jorge ha llegado a Urgencias con un fuerte dolor abdominal,

malestar general y vómitos.

Se ha levantado así y claro, nos hemos venido corriendo a Urgencias.

Espero que no sea nada grave.

Y bueno, tenemos una boda dentro de unos días

y no me gustaría perdérmela.

-Jorge, ¿puedes pasar a la camilla y desabrocharte, por favor?

En cuanto puedas, ¿eh? En cuanto puedas.

(Respiración acelerada).

¿Te puedes tumbar y desabrocharte?

¿Alguna enfermedad destacable?

-Me operaron de apendicitis hace como dos años.

-Sí, tuvo un par de cólicos también. -Vale. ¿Y algún antecedente...?

Perdóname, perdóname.

¿Algún antecedente familiar que haya padecido cólicos?

-Bueno, nuestro hijo tuvo uno cuando se cayó de la bici,

se rompió el brazo y... -Vale, vale, tranquilo, Jorge.

Es que necesito... Por favor, Jorge. Vale.

-Bueno, con la caída, tuvo un cólico que lo achacaron al golpe,

simplemente. -Vale.

Aunque cualquier persona puede sufrir un cálculo renal,

para evitarlo es importante reducir el consumo de sal a 5 gramos al día.

Y digo esto porque los españoles casi consumimos de media el doble.

¿Podrías incorporarte? ¿Un poquito, por favor?

¿Habéis podido comer algo que os haya sentado mal?

-No, no.

-¿Tú tienes los mismos síntomas que él o no?

-No, no. Yo no tengo nada. -¿No?

(Grito).

-Vale, vale, vale...

Bueno, en principio vamos a hacer un análisis de sangre y orina,

y también le voy a recetar unos analgésicos. ¿De acuerdo?

-Doctora, ¿cree que..., cree que es muy grave?

-De momento, parece un cólico nefrítico.

Lo que pasa es que, hasta que no tenga los resultados de las pruebas

no lo puedo confirmar, ¿eh?

Bueno, tranquilo. Voy a ir preparando todo.

-Hola.

-Voy a por barritas a la máquina. -Vale.

-Oye, espérame aquí. -Buenos días.

-Hola. -¿El director del hospital?

-Sí. -Disculpe. Que se le ha caído esto.

-Gracias.

-Perdón. ¿Preguntaba por el director del hospital?

-Sí. ¿Es usted?

-Sí, sí. Soy yo.

-Sí, vengo por el seguro de Quique, Enrique Núñez.

Habíamos quedado hoy, creo. -¡Ah, sí! Ramón Landó. Encantado.

-Susana Mateo. -Encantado.

Si le parece, vamos mejor a mi despacho.

-Nuria, por favor, que estamos arriba.

-Muy bien. -Por favor, acompáñeme. Por aquí.

-Como verá, todo sucedió de manera muy rápida.

El equipo del hospital actuó de la forma más eficiente

y rápida posible, pero no pudimos hacer nada.

-Ya. Entienda, Sr. Landó,

que la familia va a cobrar una cantidad muy importante de dinero.

Y nos tenemos que asegurar que nos corresponde a nosotros abonarla.

-Naturalmente.

-Sé que su centro tiene muy buenos profesionales

y que actuaron de forma impecable.

-Sí. La verdad es que sí. Es de lo mejor que tiene este país.

-Como su director, que tiene una actuación perfecta

y defiende con ahínco a sus trabajadores.

-Bueno... Disculpe si me he puesto demasiado serio,

pero es verdad, son muy buenos.

Además, me queda poco tiempo ya como director del hospital.

-¡Ah! ¿Y por qué lo va a dejar? Usted es muy buen director.

-Gracias. Pero entre el Departamento de Medicina Interna, Ginecología

y la dirección, pues...

La verdad es que no tengo mucho tiempo

y quiero dedicarle más tiempo a mi vida personal.

-Ya. Bueno, me alegro por usted.

Yo haría lo mismo si tuviera una vida personal mínimamente interesante.

Pero no tengo hijos, estoy divorciada

y bueno, mi marido se dedicaba más al trabajo y a su secretaria.

-Ah. Bueno, en ese sentido, yo estoy libre de pecado.

Como ve, no tengo secretaria.

Móvil.

Perdón.

Sí, dime.

De acuerdo, ahora bajo.

Mire, disculpe pero tengo que atender a una urgencia.

¿Hemos terminado? -No, aún quedan algunos detalles.

-Verá, le propongo una cosa:

¿Por qué no se queda aquí en el despacho, como si fuera suyo?

¿De acuerdo? Tómese el tiempo que necesite. Y luego nos vemos.

-De acuerdo. -¿De acuerdo? Bien.

Hasta ahora.

¿En qué puedo ayudarte, Isabel? ¿Las pongo allí? Vale.

Las voy a poner aquí. Luego las metes en la nevera...

Perdona.

¿Te pasa algo, doctor? No.

Bueno, ¿has pensado en qué se podría convertir este hospital

si acaba dirigiéndolo Mendieta? No me gusta pensar en esas cosas.

Para malas noticias ya está el Telediario.

A mí me gustaría que eligieran a Romero.

Se va a presentar, ¿verdad? Sí, sí.

Está trabajando duro para presentarse.

Pero me preocupa porque Mendieta sabe jugar muy bien sus cartas.

Va, en el amor y en la guerra, todo vale.

Y a ti te toca jugar por partida doble.

Amor por Romero y guerra contra Mendieta.

No entiendo.

Eso quiere decir que, si Mendieta sabe jugar bien sus cartas,

habrá que averiguar si guarda algún as bajo su manga.

Y no creo que le ofrezcan el papel de director del hospital a un tahúr.

No, no. Me niego.

Aunque estoy seguro de que Mendieta tiene algo turbio en su pasado

y se podría encontrar... Ese no es mi estilo.

Ah, bueno, pues tú verás.

Javier Roncal trae sin conocimiento a su novia Nuria Rincón,

embarazada de 33 semanas.

Estábamos en casa, en la bañera,

haciendo los ejercicios de preparación para el parto,

y de repente Nuria ha empezado a sentir las contracciones

y se ha mareado. ¿Y qué ha pasado?

Estaba en la bañera tomando un baño de agua caliente,

porque me relaja mucho.

De pronto, he empezado a sentir contracciones...

Es un poco pronto, porque solo estoy de 33 semanas.

Pero como soy primeriza, pensaba que los dolores eran algo normal.

-Sí. Se ha empezado a encontrar mal y luego se ha desmayado.

-¿Y por qué no han venido antes?

-Desde que nos quedamos embarazados,

pensamos que la mejor opción era dar a luz en casa,

para que todo fuera de la manera más natural posible.

Bueno, es lo que siempre había querido Nuria. Y yo también.

Aunque la verdad es que tenía miedo de que pudiera ser peligroso.

-Yo no esperaba ponerme de parto tan pronto.

Solo quiero saber si todo está bien.

-Ahora, de inicio, ya está estabilizada,

así que voy a prepararlo todo

para hacer una exploración obstétrica completa

y una monitorización del bebé. -¡Aaaaa!

-¿Qué pasa, cariño? -¡Mmmm!

-¿Está bien? ¿Está bien? -Sí.

-Bueno, no se preocupe.

Voy a avisar a una enfermera para que le dé algo para el dolor, ¿eh?

-No. ¡No, no, no, no! No quiero nada.

Quiero que el parto sea lo más natural posible.

Quiero sentirlo como es.

Así el vínculo con el bebé será más intenso y más completo

desde el primer momento de su vida. Estoy dispuesta a aguantar el dolor.

Llevo muchos meses preparándome para el parto natural.

Y ya que no puedo parir en casa,

por lo menos quiero sentirlo tal y como es.

-Doctor, ¿puede ser peligroso que no tome ningún medicamento?

-Bueno. Prevalece la decisión del paciente.

Pero tengo que advertirla

que posiblemente el dolor llegue a ser muy agudo.

-Gracias, doctor. Pero no quiero nada.

-De acuerdo.

Tras unas analíticas, Jorge ha expulsado sangre en la orina,

y la doctora Romero ha tenido que realizar una ecografía abdominal.

Pues en principio tienes una litiasis bastante importante, ¿eh?

En la pelvis renal de tu riñón izquierdo, ¿de acuerdo?

La litiasis renal es la formación de piedras o cálculos

en el interior del riñón o en las vías urinarias.

Y suelen estar formados por cistina o por calcio.

-Y por otro lado, he visto los resultados de los análisis,

que tienes tanto la urea, como la creatinina bastante elevadas.

Entonces, te tenemos que dejar ingresado

para ver si, por tus propios medios, puedes expulsar el cálculo. ¿Vale?

-¿Y cuánto tardaría, más o menos? -De momento no lo sé.

Tenemos que ver cómo evolucionas. ¿De acuerdo?

-Hasta luego. -Hasta luego. Gracias.

¿Cómo estás? -Un poco mejor. Me duele menos.

-¿Te ha dicho algo la doctora? ¿Cuánto tiempo tienes que estar aquí?

-¿Qué lo dices, por la boda, no? -A ver, me gustaría mucho ir.

Ya sabes que somos muy buenos amigos. -Muy buen amigo y tu ex, también.

Mira, yo no sé cuánto tiempo voy a estar aquí.

Pero no me apetece nada ir a la boda. -A ver. Sabes que sólo somos amigos.

Y que te necesito allí, que no conozco a nadie.

-Que no sé lo que voy a hacer, ¿sabes?

Que no tengo la cabeza ahora mismo para eso.

-Bueno, tienes razón.

Lo importante es que te mejores lo antes posible, ¿m?

-Para que vayamos, ¿no? -De verdad qué cosas tienes.

Es que eres más tonto... -Ya.

-¡Hola! -Hola.

-¿Ya ha terminado? Pensé que estaría todavía en mi despacho.

-Sí, ya he terminado. Lo que pasa es que me quería tomar un café.

Necesito despejarme un poco. Y no encuentro la cafetería.

Tanto tiempo en hospitales y todavía me pierdo en los pasillos.

-Bueno, pues si quiere, yo puedo acompañarla.

-No, no quiero interrumpirle. Está usted en una urgencia.

-No. No se preocupe. La paciente ya está estable.

-¡Ah, perfecto! O sea, ¿que me estás invitando a un café, verdad?

-Sí. Te estoy invitando a un café. Es por aquí.

-Genial.

-¡Fu! -¡Aaay! ¿Estás tonta?

-¿Qué haces? Parece que estás en una esquina de Cavul aquí,

espiando al enemigo.

-A veces el enemigo está dentro de casa.

-¿Sigues regular con Landó? -Hombre. La cosa no mejora,

la terapia tampoco parece que funciona...

Se me ha ocurrido una cosa, pero... Bueno, no sé.

A veces, si no puedes con el enemigo, pues hay que unirse a él.

Jorge ha empezado a expulsar por la orina el cálculo renal.

(Grito).

(Grito).

-Es que es esto o el quirófano.

-Los cálculos renales son más frecuentes

en hombres que en mujeres, en una escala de tres a uno.

Estos hombres se pueden imaginar lo que duele un parto

porque el grado de dolor es bastante similar.

De hecho, hay mujeres que han tenido cólicos

y dicen que el dolor es casi peor que el del parto.

Así que yo creo que es suficiente razón como para prevenirlos.

Vale.

¿Una, no? -Como un parto ha sido esto.

-Bueno, ya sabes lo que sentí cuando di a luz a tu hijo, ¿m?

-No compares, ¿eh? Que lo de tu hijo fue con epidural;

esto ha sido a pelo.

-Bueno, no sé si la otra vez me expliqué bien,

pero este es el primer cálculo de bastantes que tienes, Jorge,

por expulsar.

-Hola, doctor. Hola.

Tengo algo. ¿Qué te duele ahora?

No, algo de Mendieta. ¿Quieres una torta?

Son de Murcia. Están muy buenas, son de naranja. Para navidad.

No, gracias. Y te dije que no quería saber nada de lo de Mendieta.

-Bueno...

Pues la información que he conseguido, me la guardo.

(Carraspeo). Déjame probar.

Están muy buenas. Son de Murcia.

Al parecer, Mendieta hace un tiempo tuvo un juicio relacionado

con su actividad médica, en otro hospital donde estuvo trabajando.

Y salió absuelto.

¿Y? Ya no sé más.

Pero, si quieres saber más cosas, acompáñame a un sitio.

¿A dónde? Luego te lo digo.

Bien, pues tengo buenas noticias.

El corazón late perfectamente y el bebé está bien posicionado.

Así que lo más seguro es que pueda tener un parto vaginal.

Ahora, hay algo que me extraña. Usted no ha dilatado nada.

Su actividad uterina no indica que esté de parto.

Es más, ninguna de las pruebas que le he realizado indica y apunta

que esté usted de parto. -Entonces ¿por qué le duele?

-Voy a tener que realizarle una analítica de sangre completa

y otra de orina, para recabar más información.

-Pero, ¿el bebé puede correr peligro? -No. El bebé está perfectamente.

(Grito). -Cariño... ¿Esto es normal?

Le pasa continuamente, doctor.

-Sudor, arcadas, debilidad...

Todo son síntomas derivados del dolor y de la ansiedad del momento.

Sin embargo, nada indica que Nuria esté de parto.

Así que tengo que averiguar qué es lo que se lo está provocando.

Tiene que permitirse tomar algo para el dolor.

-No... -Cariño, por favor.

-No, no quiero tomar nada. -Escucha al doctor.

Sólo te está diciendo que tomes algo para el dolor.

Mira, cariño, todavía no estás de parto.

Así que, técnicamente,

esto no va en contra de la idea esa tuya del parto natural.

-Doctor, ¿nos puede dejar un momento a solas a Javi y a mí, por favor?

-De acuerdo.

-¿Se puede saber a qué viene eso de "tu idea esa"?

¿Qué pasa, que tú no la compartes?

Siempre te ha parecido bien la idea de tener al bebé en casa

y de forma natural. -Sí, Nuria.

Pero hay algo a lo que no estoy dispuesto, y es a verte sufrir así.

-Pero ¿y en qué te afecta a ti eso?

Si la que tiene el dolor soy yo, no tú.

-Vamos a ver, Nuria.

No estoy dispuesto a verte sufrir así. Me mata.

¿Acaso es tan difícil de entender? -Vale. Tomaré algo para el dolor.

Pero sólo porque esto no tiene nada que ver con el parto.

-Muy bien, como quieras. Voy a buscar a una enfermera.

La doctora Romero realiza un TAC abdominal a Jorge

para ver por qué no ha expulsado más cálculos.

En el TAC abdominal, hemos visto que la litiasis del riñón izquierdo

estaba obstruyendo la pelvis renal,

la desembocadura del riñón hacia el uréter

y también los cálices que son otra parte del riñón.

Por tanto, no son buenas noticias.

Bueno, Jorge, la litiasis está creciendo, ¿eh?

Alrededor de la pelvis y de los cálices renales.

Entonces, tenemos que hacer una nefrolitotomía percutánea.

-Suena mal.

-La nefrolitotomía percutánea es una intervención

que consiste en fraccionar el cálculo en trozos más pequeños

para facilitar su expulsión.

Esto se realiza mediante una aguja o un catéter

que atraviesa la piel de la espalda, llegando hasta el riñón.

Bueno, es una intervención que consiste en fragmentar ese cálculo.

Para que tú puedas eliminar los trozos

que serán más o menos entre 30 o 20.

¿Estás bien?

Juanjo, que ¿encontramos esto o...?

-No, no. Es que me gusta estar bien informado.

-Ya, pues venga. Infórmate pero hacia allá.

-Sí.

-El estudio del primer cálculo renal que expulsó Jorge

ha revelado que está compuesto exclusivamente por cistina,

que es un aminoácido fundamental

para la configuración de las moléculas de proteína.

Esto no es normal,

por tanto, vamos a extraer sangre para hacer un estudio genético.

Sí, Juanjo, vale, venga.

Nos vemos en la puerta. De acuerdo.

Hola, Cariño. Oye, ¿te puedes quedar con Andrea?

Eh, lo siento, pero tengo que salir por un asunto

y no sé lo que voy a tardar.

¿No se puede quedar la canguro más tiempo?

Bueno, pues no lo sé, lo voy a intentar.

Bien. Anda...

Gracias. Bueno, ¿y qué es eso tan importante?

Luego te lo cuento, que ahora tengo prisa.

Pero es algo que te puede venir muy bien. Muy bien.

Vale.

Susana, muchas gracias por todo. -Igualmente. Un placer.

Después de conocerte,

me va a dar mucha pena que dejes de ser el director del centro,

porque si no vendría de vez en cuando a tomar un café contigo.

-Bueno, gracias. Pero la verdad es que suelo estar bastante ocupado.

-¿Tú estás segura de lo que vas a hacer?

A mí me parece un movimiento muy arriesgado.

Yo no veo a Landó haciendo esas cosas.

-Bueno, a mí no se me ocurre otra manera, la verdad,

de desbloquear la situación.

¿Ya se ha ido la del seguro? -Le está dando una tarjeta.

-Por si me quieres llamar algún día. -Gracias.

-Espero que se arregle la situación con tu mujer.

-¿Con mi mujer?

-Con tu mujer, tu chica o lo que sea,

la pelirroja que nos ha estado mirando todo el día.

-Casi me pilla.

-¿Ya? -M.

No, se están dando dos besos ahora. Y se va. Se va.

Ya se ha quedado solo. -Voy.

¿Puedo hablar un momento contigo? -Sí, claro.

Mira, cariño, lo que te tengo que contar me cuesta la vida.

Pero creo que esto no avanza

y que en parte es porque tú crees que yo te debo algo.

-No, Lucía, no me debes nada. Lo único que necesitamos es tiempo.

-Cariño, ha pasado mucho tiempo. Y yo no puedo más. Te lo digo en serio.

Y he estado pensando..., no sé.

He visto que... tenías filling con esta chica, con la del seguro,

y a lo mejor estaría bien que tuvieras algo por ahí, no sé.

Y de esa forma, igual sientes que estamos empatados.

-Perdona. ¿Me estás diciendo que...?

-Sí. Si crees que esto va a solucionar la situación, sí.

Adiós.

La nefrolitotomía ha finalizado y Jorge aguarda el momento

en que empiece a expulsar los cálculos por la orina.

Hola. ¿Qué tal? Jorge, ¿has expulsado alguna piedra más?

-Qué va. -¿No?

-Al final te has salido con la tuya, no hemos ido a la boda.

-Si sabes que al final hubiera ido de todas formas,

que te hacía mucha ilusión. -Bueno, no te preocupes.

Tú eres lo más importante.

-Bueno, pues el estudio ha dado positivo en cistinuria.

La mayor parte de la cistina se suele disolver

y regresa al torrente sanguíneo a través de los riñones.

La cistinuria es una enfermedad

que produce exceso de cistina en la orina,

provocando los cálculos renales.

-¿Y hay algún tratamiento o algo?

-Lo que tienes que saber es que esta enfermedad es genética y crónica,

y que bueno, los cálculos se pueden reproducir.

Pero es verdad que con una dieta

y con una serie de recomendaciones que ya te iré contando,

pues se pueden ralentizar la aparición de estos cálculos.

La buena noticia es que esta enfermedad

normalmente no produce insuficiencia renal,

y tampoco afecta a otros órganos, ¿m?

-Pues a mí me preocupa Quique, mi hijo.

Porque, si me dices que es algo genético,

pues igual puede haberlo heredado, ¿no?

-Él puede ser portador, pero no desarrollar la enfermedad.

Y en cualquier caso, quiero que os quede claro

que el cólico que él tuvo fue provocado por la caída en bici.

No por esto.

Entonces, bueno, si queréis de todas formas

que hagamos un estudio genético, se puede hacer sin problemas.

-No sé, llama a tu madre, que traiga al niño.

-Bueno, hacerle una prueba por algo que ni siquiera tiene...

-Pero si el niño es supervaliente, es una tontería,

un análisis de sangre normal, ¿no?

-Bueno, de todas formas, lo comentáis

y cualquier cosa, pues me lo decís, ¿vale?

Venga, hasta luego.

-A ver, yo le digo a mi madre que traiga al niño.

Pero lo de la prueba ya lo vemos, ¿eh?

Que a él le dan miedo las agujas, igual que a ti.

-Pero si es una tontería.

El doctor Landó acude al laboratorio para recoger los resultados

de las analíticas de sangre y orina de Nuria

con intención de confirmar así sus sospechas

acerca de qué es lo que está causando tanto dolor

a la embarazada.

Los análisis de orina de Nuria son normales,

teniendo en cuenta que está embarazada.

Pero los análisis de sangre me preocupan.

Voy a realizarle una ecografía abdominal

para confirmar o descartar posibles complicaciones.

La ecografía confirma lo que me temía al ver la analítica de sangre, ¿eh?

Y es que sufre usted una apendicitis aguda.

De ahí, los agudos pinchazos de dolor.

-¿Apendicitis?

-Pero doctor, eso en su estado, puede ser muy peligroso, ¿no?

-A ver, déjenme que les explique. Es una apendicitis no complicada.

Esto quiere decir que es beneficioso para nosotros

porque nos da bastante margen de maniobra según su estado.

El hecho de que sea una apendicitis no complicada,

nos permite centrarnos primero en realizar una cesárea a Nuria,

a fin de que tanto la madre, como el bebé, estén fuera de peligro

desde un punto de vista obstétrico.

Y a continuación, extirparemos el apéndice.

-¿Cómo que cesárea? -Sí. En su caso es la mejor opción.

Porque así evitaremos complicaciones posteriores

a la operación de apéndice de cara al futuro corto.

-No. Pero es que yo no quiero cesárea.

Yo quiero un parto natural. -Vamos a ver, Nuria, por favor.

Escucha al doctor.

Te está diciendo que es para evitar complicaciones innecesarias.

-Ya le he escuchado.

Pero aquí la que está embarazada soy yo, no tú, Javi. Lo siento.

Sólo quiero saber si es la única opción.

-Escúcheme, y escúchenme bien los dos.

La apendicitis es un proceso infeccioso agudo

con una alta probabilidad de complicaciones

como puede ser una peritonitis, que es una situación de riesgo vital.

En algunas ocasiones, y no está muy claro,

se puede dar tratamiento antibiótico.

Pero en su caso, no es la mejor opción.

La toma de algunos antibióticos durante el embarazo

es un tema algo delicado.

Algunos factores como qué cantidad, durante cuánto tiempo

y en qué periodo del embarazo se tomen,

puede variar la decisión de la prescripción.

En este sentido, es muy importante que nunca, nunca,

se tomen antibióticos si no han sido prescritos por un médico.

-Vamos a ver, Javier, ¿qué me estás contando?

Sólo estuvimos haciendo preguntas, ¿eh?

No se sabe por qué fue el juicio.

Pero hay algo, hay algo turbio por ahí detrás.

Hay mucho secretismo.

Al parecer, a última hora,

apareció un testigo y le absolvieron.

Son rumores pero huele raro. Ya, bueno, no sé. No sé, Javier.

Lo quiero hacer por mis propios méritos.

¡Quiero conseguir ser directora por mí!

Sí, sí, sí.

Pero con esto podemos demostrar que tú tienes más méritos que Mendieta.

¿Y si hizo algo ilegal, eh?

¿Te gustaría que alguien así dirigiera el hospital?

Pues no, no.

Pero bueno, quiero conseguir ese puesto yo sola, ¿eh, vale?

¿Me lo prometes?

Sabes lo que quería decir. Sí. Sé lo que querías decir,

pero yo quiero que me prometas que no lo vas a hacer más. ¿Vale?

Toma una torta. Son del pueblo de Juanjo, de naranja, muy ricas.

Pruébala. Y huele muy bien. Prométemelo.

Pruébala, por favor. Que me lo prometas.

Pruébala.

Que me lo prometas.

-Si administramos por vena antibiótico días previos al parto,

es muy posible que corramos el riesgo de que a su bebé

le lleguen esos antibióticos por el cordón umbilical.

Así que, según mi opinión, la mejor opción para usted es,

primero hacer una cesárea, y después quitar el apéndice.

Pero usted decide.

Así que les dejo solos, porque seguro que tendrán mucho de qué hablar.

Doctor. ¿No puede usted obligar a mi mujer a que se haga la cesárea?

-No. Lo siento. En estos casos,

es la decisión del paciente la que prevalece.

Pero no obstante, tiene usted la opción de hablar con ella

y convencerla.

-¿Hablar con ella? ¿Pero no ha visto lo cabezota que es?

Es imposible convencerla de nada.

Además, desde que estamos aquí, en el hospital, y con todo esto del bebé,

me he dado cuenta de que siempre se sale con la suya.

-Bueno, pues quizá sea hora de cambiar esta dinámica.

Verá, hay veces que llegamos a situaciones

que no sabemos cómo estamos ahí

o creemos que no podemos salir de ellas.

Y quizás, este sea el momento. -Sí. Tiene usted razón.

Estoy harto de que no quiera hacerse la cesárea

y que no piense en el bebé.

Así que voy a hablar con ella y se lo voy a decir.

(Gritos).

-Nuria...

-¿Qué pasa, cariño, qué pasa?

-Me temo que la apendicitis se ha complicado.

Voy a tener que llevarla al quirófano de urgencia.

-¡No! -Sí, por favor, cariño.

Después de un largo día,

Jorge ha conseguido expulsar todos los cálculos.

¿Qué tal? ¡Hola! ¿Cómo estás? ¿Te dolió el pinchazo o no?

-No. -Qué va, es un tío fuerte.

-Claro. Y muy valiente. Se portó muy bien.

Jorge, es posible... Bueno, ¿que te comente una cosa en privado?

-Sí, claro.

Carmen.

¿Te lo puedes llevar un momento a la cafetería a que meriende?

Oye, pórtate bien con la abuela, ¿eh? -Vale.

-¿Te vas a portar bien? ¿Sí? Venga, llévate el libro, anda.

¡Ay! Ahora te veo.

-Adiós, papá. -Adiós, guapo.

-Bueno, pues tengo ya los resultados del estudio genético.

-¿Y qué ocurre? ¿Tiene cistinuria el niño?

-No. -¡Qué alegría me das!

-Ya.

Bueno, no tiene el gen porque en realidad no comparte tus genes.

-¿Cómo? ¿Que el niño no es mío? ¡No puede ser!

No, no. Os habéis equivocado.

Estas cosas pasan en los hospitales, se traspapela...

-Jorge, no hay error. -Que no. No puede ser.

-Cuando una apendicitis pasa de no complicada a complicada,

existe el riesgo de que la infección que estaba sólo en el apéndice

se extienda por el resto del abdomen y se produzca una peritonitis.

Por ello, es importante que la intervención quirúrgica

no debe demorarse. -Exacto.

Sin embargo, al ser un embarazo tan avanzado,

lo primero y lo más importante es que nazca el niño.

Al no haber alcanzado la semana 34,

a la madre se le administrará una dosis de corticoide

para estimular la maduración pulmonar del feto.

Y a continuación, se procederá a la realización de la cesárea.

-¿Qué tal ha ido todo, doctor? -Pues la cesárea ha ido muy bien.

Así que, enhorabuena. Es usted papá de una niña preciosa, ¿eh?

Ahora mismo, la cirujana está terminando de extirpar el apéndice,

y cuando ya esté en la habitación, podrás subir a verlas.

-Muchas gracias por todo. -Nada. Venga, luego le veo.

-No es mi hijo.

-Jorge, no deberías haberle hecho la prueba sin mi consentimiento.

-Perdona, ¿eh? Perdona por querer saber si le pasa algo al niño.

Si es que ahora lo entiendo todo.

Entiendo lo de tu ex, tu superamiguito.

Me querías hacer ir a la boda, ¿para qué? ¿Para reírte de mí?

¿Para dejarme en ridículo como has hecho aquí,

delante de todo el hospital? -No, Jorge. Que él no sabe nada.

Marcos no sabe nada. Yo no lo sabía. Ni siquiera...

Que no es que te haya mentido.

Que yo no tenía la certeza de quién era el padre. Simplemente es eso.

Pero...

-Jorge y yo llevábamos un año en crisis.

Lo dejamos por un tiempo y cada uno hizo su vida.

Bueno, en ese tiempo, yo me vi con mi ex, y bueno, pasó.

Cuando me enteré que estaba embarazada,

podía ser de cualquiera de los dos.

Pero Jorge estaba tan ilusionado, y yo tan feliz de estar con él,

que es que ni me lo planteé.

A ver, Jorge, para mí tú eres su padre.

Siempre lo has sido. Y para Quique... -Pero si ese no es el problema.

Si siempre va a ser mi hijo, ¿sabes?

El problema es que ¿qué hago?

¿Me quedo así, como si no hubiera pasado nada?

-Es tu decisión. -Pues sí lo es.

¡Hola! ¿Qué pasa, guapo? Un besito.

-Hola. -M.

-¿Qué tal? -Bien.

-¿Sí? Ya ha nacido. Está bien.

Bueno, al final no ha sido como pensábamos

porque ha sido en el hospital, por cesárea y con epidural.

-¿Como pensábamos? ¿Así, en plural?

-Nuria, ya sabes por qué me he puesto así.

El doctor decía que era peligroso y tú estabas fatal.

-Entonces, volvemos a ser un equipo. ¿Volvemos a ser dos?

-No, tonta. Ahora somos tres.

-¡Doctor, doctor! Necesito hablar contigo en un sitio más privado.

Juanjo, basta, se acabó. He conseguido hablar con...

Juanjo, le he prometido a Natalia que dejaría el asunto.

Agradezco mucho tu esfuerzo,

pero tengo que ir a casa a cuidar de Andrea.

Mira, he hablado con dos celadores del antiguo hospital

donde trabajaba Mendieta.

Y es cierto que la cosa no está clara.

Juanjo, si no existe una prueba irrefutable

de que Mendieta cometió una negligencia

e hizo algo ilegal para librarse, no tenemos más que hablar.

Dame más tiempo. Juanjo, basta.

Pues yo pienso seguir investigando.

Llaman a la puerta.

(En voz baja): Vuelvo un poco más tarde.

-No, no. Pasa.

Sí, hola, buenas tardes. Soy el doctor Ramón Landó.

Por favor, ¿podría hablar con Yolanda?

Sí, a ver si podía pasarse esta noche para quedarse con mis hijos.

De acuerdo. Pues espero su llamada. Venga, gracias. Adiós.

-¿Tienes algún compromiso esta noche? -No, no.

Pero, he estado pensando en lo que me has dicho.

Y he decidido que voy a ir a cenar.

Pero con mi mujer.

Que es con quien quiero estar.

-Por tu culpa, voy a perder toda la mañana.

-Venga, anda, que te tienes que mirar eso, que no tiene buen color.

-La gente se cree que por estar en una silla de ruedas

soy tonta o algo así.

-Eres tú la que crees que te debo algo.

-Es que tengo la sensación de que, si no tienes una aventura,

no vas a pasar página en la vida.

-¿Y qué pasaría si te digo que sí he tenido una aventura?

-Si tiene mala pinta, me pongo una tirita y ya está.

-Joana, no creo que sea como para tomárselo a broma, la verdad.

Lo más importante que tienes que hacer

es tomarte un antibiótico para la infección.

-¿Y qué más me puede pasar?

-Pues lo que te podría pasar es que te vieras sometida a una amputación.

-Me ha dicho Javier que diriges

un proyecto de mujeres maltratadas etíopes.

-Está muy agradecida de que la vayan a operar.

-Lo primero que vamos a hacer es un reconocimiento médico

y un examen vaginal.

Porque Javier me ha dicho que había sufrido una ablación de clítoris

el año pasado.

Supone la eliminación parcial o total

de tejido de los órganos genitales femeninos.

Debido a estas mutilaciones,

muchas mujeres mueren desangradas o por infecciones.

Y las que sobreviven, tienen que someterse a otra operación

para remediar los daños sufridos.

-¿Te encuentras bien? Porque te noto un poco pálida.

¿Ahí?

¡Sandra!

-Pues se ha dado un buen golpe en la cabeza, pero parece que está bien.

¿Tú sabes muy bien de qué va eso, no?

Los golpes y sus graves consecuencias.

¿Qué tal tu paciente? Seguramente es cáncer.

¿Y qué esperanza de vida tengo?

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Centro médico - 17/11/16 (2)

17 nov 2016

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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