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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 17/10/16 (1) - ver ahora
Transcripción completa

Fátima Bachir es la madre del doctor Dacaret.

Hoy ha venido al hospital porque tiene un fuerte dolor abdominal.

-¡Hola! -Hola.

-¿Puede avisar al doctor Dacaret, por favor?

-Sí, pues ahora mismo es que no está de guardia el doctor.

-No, es que soy su madre. Es que me encuentro mal.

-Me encargo yo. -Claro. -¿Qué tal?

Oye: ¿Sabes algo de Dacaret? -Pues es que no...

No está hoy en el hospital. ¿Qué pasa?

-Mi madre, que está muy mal. Que necesita que la vea un médico ya.

-Lo podemos esperar por ahí. Gracias. -A ver, Fátima.

Si quieres te puedo atender yo, no... -Claro.

-No, no, perdona.

Te lo agradezco, pero yo prefiero esperar.

-Mamá, por favor. -No, por favor, Zaida...

-Pero que no le localizo, que tiene el móvil apagado.

Y no está aquí.

Es que mi hijo trabaja aquí, pero no está localizable.

Y yo con este dolor horrible.

-¿Puedes atendernos tú? -Por supuesto.

-Pues ya está. -Venga, acompañarme.

Va a ser un momento solamente. -¿Vale?

Cuanto antes te atienda una doctora, mejor.

Da igual quién sea.

-Vale, pero, en cuanto llegue, por favor..., yo... -Venga.

(Doctor Casal: Acuda a Radiografía, por favor)

-Bueno, pues he visto que tienes

hipotensión arterial y taquicardia compensatoria, además de la fiebre.

-Bueno. ¿Por qué no vas a buscar a tu novio, a Dacaret?

-A ver... Tu hijo y yo ya no estamos juntos.

-Irte así por las buenas, eso una madre no lo olvida.

-Pero si ella lo sabía, que no... Que no estabais juntos.

-Fátima, escúchame.

Necesito seguir con el reconocimiento. ¿De acuerdo?

Tengo que palparte el abdomen. ¿De acuerdo? -Sí.

-A ver, si yo entiendo a mi madre, pero hasta cierto punto.

Porque cuando... Marina estuvo en Estados Unidos,

no paró de llamarme para preguntarme por mi hermano.

Y esto no lo sabe nadie.

Porque entre que Marina me decía que por favor no dijese nada,

y mi hermano no quiere saber nada de ella,

pues tampoco podía estar aquí...

La cuestión es que yo sé que ella se seguía preocupando por él.

-Bueno, veo que tienes dolor difuso, a la palpación, y también...

También tienes signos de irritación peritoneal.

-¿Y eso qué significa?

-Pues a ver.

El dolor difuso es cuando el dolor no está focalizado en un solo punto.

Como, por ejemplo, pues puede ser la apendicitis.

-Pero ¿indica algo en concreto?

-Pues yo creo que, por los síntomas

y por lo que he podido detectar en la palpación,

tiene que ser un..., un proceso inflamatorio del abdomen. -Ya.

-Por cierto: ¿Has conseguido hablar con tu hermano?

-No. -¿No?

-No. Es que tiene el móvil apagado. No entiendo nada.

No lo entiendo, la verdad. -Bueno, no pasa nada. Eh...

Fátima, escúchame, tengo que hacerte una serie de pruebas. ¿Vale?

La inflamación que se intuye

tras haber palpado el abdomen de Fátima

me hace pensar que puede tener un posible origen infeccioso.

Pero como no estoy segura,

voy a realizarle una analítica y un TAC abdominal.

-Y recuerda todo lo que te he dicho

para recuperarte del cólico nefrítico. -Vale.

Jaime, un antiguo paciente de la doctora Romero,

ha decidido acercarse al hospital,

aprovechando que está de vacaciones y ha vuelto a España por unos días.

Yo era botones, en un hotel del centro de aquí de Madrid, y bueno.

Un día decidí dejarlo todo y me fui a hacer de guía turístico por Europa.

Ahora estoy de vacaciones, tengo unos días,

Ahora estoy de vacaciones, tengo unos días,

y he decidido venir al hospital a... A un chequeo.

-Hasta luego. -Chao.

-¡Ay, perdone, perdone! -Hombre... -¡Ah!

-Silvia... -¡Jaime!

Pero... -¿Qué haces por aquí? No sabía que estabas...

En España, digo.

-Yo era recepcionista en el hotel donde trabajaba Jaime.

Allí nos conocimos y estuvimos saliendo un tiempo.

Luego, decidí irme a cumplir mi sueño,

ser guía cultural recorriendo Europa.

Y desde entonces no había vuelto a verlo.

¿Qué haces tú por aquí?

-Pues he venido, pues... a lo que se viene a los hospitales:

a un..., a un chequeo. -Pero ¿estás bien?

-Sí, sí. -¿Te ha visto ya un médico o...?

-No, aún no. Si acabo de llegar, ahora mismo.

-¿De llegar? -Sí.

-Bueno, pues ¿quieres que me quede contigo hasta que te vean, o...?

-Tranquila, si ya te ibas. Tranquila, no pasa nada.

-No, qué va. Me quedo. -Vale.

-¿Eh? -Voy a preguntar. -Vale.

Pues tengo un poquito de fiebre.

Dolor de cabeza, la típica tos seca.

Pero vamos. No creo que me vaya a morir.

Simplemente he venido, pues para prevenir.

-He escuchado el corazón un poco acelerado.

Pero me imagino que será por los nervios.

Y también he escuchado algunos ruidos en los pulmones.

¿Has viajado a algún país exótico últimamente?

-Bueno, como no consideres Luxemburgo como un país exótico...

-¡Pues a mí me parece superexótico!

-Cuando decidí irme, a hacer de guía turístico, pues... abrí un blog.

Abrí un blog en Internet,

para contar dónde había estado, mis impresiones,

si me había gustado o no... No tiene muchas visitas, pero...

Pero me da igual.

Pero vamos, que de Europa no he salido.

No creo que haya cogido ni el dengue, ni la malaria ni nada de eso.

-Oye, y lo del blog, qué guay, ¿no? -Ya. Deberías visitarlo. -Claro.

-Es de viajes. -¿Sí?

-Te gustaría, seguro. -Vale.

-Sí. -Por los síntomas, parece una gripe.

Pero quiero pedirte algunas pruebas.

Voy a hacerte una analítica de sangre y una radiografía de tórax. -Pero...

-Por los ruidos que he escuchado en los pulmones.

-Pero ¿por una gripe, todas esas pruebas?

-Sí, es que quiero ver con detalle el cuadro respiratorio.

Además, así tenéis más tiempo para poneros al día.

-Ah, pero seguro que Silvia tiene cosas que hacer.

-¡Qué va! -No hace falta que te quedes.

-No, me quedo. ¿Quieres?

-Venga. -Vale.

-Bueno, cuando estén los resultados os aviso.

-Vale. -Muchas gracias.

El doctor Dacaret por fin da señales de vida,

y la doctora Rey corre para informarle del estado de su madre.

-Escucha: ¿Dónde estabas, que te he estado llamando?

-De excursión con unos amigos.

-Pero ¿qué amigos? Que los he llamado a todos.

Escucha, ¿Mi madre cómo está? ¿Dónde está? -A ver, eh...

Le estoy haciendo pruebas

porque tiene signos de irritación peritoneal.

-Vale. Pues me cambio y me pasas el caso. ¿Vale?

-Eh... No. Mira, yo creo que es mejor que la atienda yo. ¿Te parece bien?

-Bueno, pero ¿te sentirás cómoda? -Sí, claro.

-¿Seguro? -Sí, que sí. Soy una profesional.

-De acuerdo. -La tengo en Boxes.

-Vale. Pues me cambio y voy. ¿Vale? -Venga.

Horas después, Fátima espera a Rey en su consulta,

para que le dé los resultados de las pruebas que le ha realizado.

-Zaida, quiero cambiar de médico. -Mamá, ya lo hemos hablado.

-No. ¿Tú crees que lo mejor es que me atienda ella?

-Mamá, es la mejor que te puede atender, y ya está.

No hay más que discutir. -Yo quiero cambiar de médico.

-Ey, hola... -Que se ha encontrado peor, y... Bueno.

-Pero ¿está..., está mareada, o...? -Igual. Con el dolor y... Mal.

-Vale, bueno. A ver, eh...

Ya tengo los resultados de las pruebas.

-¿Y qué?

El TAC abdominal

nos ha mostrado la presencia de líquido libre intraperitoneal.

Por otra parte, en la analítica hemos observado

que Fátima tiene leucocitosis, con un elevado porcentaje de neutrófilos,

los cuales nos indican a su vez que sufre una infección bacteriana.

Y además, hemos observado

que tiene varios valores alterados de la función hepática y renal.

-Eso no suena nada bien.

-Bueno, de momento no quiero adelantar nada,

pero sí que es verdad que, si no mejora,

esto podría desembocar en un shock.

Entonces... Fátima, escucha, voy a ponerte el tratamiento cuanto antes.

¿De acuerdo? -Me quiero ir a casa.

-¿Has conseguido hablar con tu hermano?

-Sí, bueno. Está en la consulta.

Ha dicho que, cuando tuviera los resultados, que fuera a verle.

-Vale. Pues no te preocupes, que ya... -Vale. Ve tú mejor.

Es que no quiero dejarla sola.

-¿Has notado...? No sé.

¿Algún comportamiento extraño

o algo que te haya llamado la atención de tu madre?

-Bueno, si es que ya lo has visto. Que no está bien.

Está muy lúcida a veces,

pero de repente dice cosas que no vienen a cuento.

Y ya la conoces, que no es... Vamos, que no es así. -Vale.

Fátima, eh... Creo que lo mejor es ingresarte.

-No, me voy a ir a casa.

-A ver, eh...

Me gustaría ingresarte porque así... -No, no, me voy a ir a casa. -Mamá...

-Que me voy a ir a casa. Que no quiero estar aquí.

-Mamá, que te van a ingresar y ya está.

-¿Por qué dejaste a mi hijo dos veces?

Contéstame, ¿por qué lo dejaste? -Mamá.

-Contéstame, ¿por qué le dejaste dos veces?

-Que no es el momento de hablar de eso ahora.

-Contéstame.

Vamos a ingresar a Fátima para tenerla controlada

y así poder vigilar su evolución.

Además, le vamos a administrar

un tratamiento a base de antibióticos de amplio espectro,

con lo que confío que en las próximas horas,

pues se encuentre mejor.

(Francisco Pascual, preséntese en Boxes)

-Oye: ¿Sabes algo de José?

Jaime espera a que la doctora Marco

le comunique los resultados de su análisis,

y de la radiografía de tórax.

-Desde que decidí marcharme.

-¿Desde que te fuiste? -Sí, sí.

Me decidí, me fui, lo dejé todo. Dejé el hotel, dejé la casa... Todo.

Sí, sí. Lo tendría que haber hecho mucho antes.

Cuando te fuiste tú pero ya me conoces.

-Oye, me alegro un montón

que al final tomaras la decisión y te fueras.

Mira, ojalá me hubiera ido a mí la mitad de bien que a ti.

O sea, a las dos semanas de irme,

ya estaba haciendo las maletas para volver.

-¿Qué me dices?

Pues yo todo este tiempo he estado pensando que estabas por Europa.

-Qué va, qué va.

Vale, sí. Eh...

Dejé el hotel porque quería cambiar de vida y perseguir un sueño,

pero en realidad lo que quería era encontrar a Silvia.

Sí, así, como hoy, de casualidad.

Oye, ¿por qué no nos encontramos en otro momento, y nos tomamos un café?

Estoy de vacaciones, tengo unos días antes de volver a Toulouse.

Me gustaría que habláramos

en otro lugar que no sea una cafetería de hospital.

-Es que... Jaime, que...

Que tengo novio.

Llaman a la puerta

-Doctor, me han dicho que quería verme.

-Sí, un segundo. Ahora estoy contigo.

Oye, ¿qué tal estás, en la Unidad del Dolor?

-Muy bien. Genial. Como siempre. -¿Bien? -Sí.

-No sabía cómo Mendieta y tú ibais a congeniar,

pero me alegro de que seáis amigos.

-Bueno, tampoco somos amigos.

Es una relación profesional. Y además, ya sabe cómo es Álvaro.

No es el mejor de los compañeros. Pero bueno; bien.

-Eh... Necesito el informe de la Unidad del Dolor,

que no encuentro a Mendieta. -¿Qué informe?

-¿Cómo que qué informe, Silvia?

Es decir, vamos a ver, ya sé que no estás dirigiendo la Unidad.

Pero...

Esperaba que estuvieras un poco más implicada.

-Bueno, le puedo preguntar a Álvaro.

-No, no. Si eso ya lo puedo hacer yo.

Nada, déjalo. Olvídalo. Nada.

-Hasta luego. Gracias. -Adiós.

-Que no, que no, que no te preocupes, que está todo bien. De verdad.

Sí. La está atendiendo Rey, además.

Llaman a la puerta

Claro.

Oye, escúchame, que tengo que colgar.

Que tengo cosas que hacer.

Hasta ahora, adiós, adiós.

Hola. -Hola.

Oye: Disculpa, ¿eh? Que no... No quería interrumpirte.

-Nada, tranquila. Era... Era Palacio.

-Ah, ¿con Palacio?

Últimamente como que pasas mucho tiempo con ella, ¿no?

-Sí. Bueno, nos hemos hecho amigos.

Sí. -Ya.

-Bueno, ¿qué querías?

-Pues nada, que tengo los resultados de tu madre...

Y yo creo que lo mejor es ingresarla.

-Pues sí. Va a ser lo mejor. Toma.

Oye, y... gracias por lo que estás haciendo.

-De nada.

Ya sabes que para mí tu madre y tu hermana,

pues son como de la familia.

La doctora Marco le comunica a Jaime

los resultados de las pruebas que le han realizado,

tras una auscultación pulmonar.

Está todo correcto.

Así que la radiografía de tórax es totalmente normal.

Y la analítica de sangre muestra un patrón inflamatorio con leucopenia.

La leucopenia no es nada específico.

Simplemente indica que hay una infección de etiología viral.

-¿Como una gripe? -Exacto. Una gripe.

Así que, con las recomendaciones que te he dado, te puedes marchar a casa.

Eso sí, si empeoras, tienes que volver.

Para recuperarse de la gripe, Jaime, como cualquiera de nosotros,

tendrá que tomar antitérmicos para la fiebre, analgésicos para el malestar,

y además deberá mantener una buena hidratación y reposo relativo.

Oye...

Yo voy a seguir insistiendo.

Creo que ese café nos lo tenemos que tomar.

Supongo que tu novio no dirá nada.

-Vamos a ver: Tú cúrate de esa gripe, que no quiero que me contagies nada,

y luego quedamos. ¿Te parece? -Venga.

-¿Eh? -Tenemos un plan. Fantástico.

-Vale. Tú tienes mi número.

-Tengo el número que tenías. Lo... -No, no, no, lo cambié, lo cambié.

-¡Ah! -Bueno, yo tengo el tuyo. Te hago una perdida. -Venga.

-¿Te parece? -Fantástico.

-Vale, cuídate. -Nos vemos.

-¡Ay! La gripe...

Hasta luego. -Adiós.

Al día siguiente,

el doctor Dacaret va a ver cómo se encuentra Fátima, su madre.

Cuando llega, la doctora Rey ya la está explorando.

-¿Cómo está? -Hola.

-¿Qué tal? -De momento sigue bastante débil,

a pesar del tratamiento antibiótico que le he puesto.

-Bueno. -No... No sabe lo que hace.

-A ver. Fátima, discúlpame,

pero como médico estoy haciendo todo cuanto está en mi mano.

-No es verdad, escurres el bulto, como siempre.

-A ver, mamá, escúchame.

Está siguiendo el procedimiento que yo seguiría exactamente. ¿De acuerdo?

Lo hace lo mejor que puede.

Además estamos llevando el caso los dos juntos.

Así que lo que diga es así.

-Vale. -Bueno.

-A ver, si es que yo lo veo muy claro.

Y se ve, que siguen enamorados.

Y yo sé que, si se sientan a hablar las cosas, lo van a solucionar.

Pero es que son... tal para cual.

Cada uno... No sé quién es más cabezota.

-A ver, creo que la mejor opción

es realizarle una laparoscopia exploratoria.

-Así podemos ver dónde está el foco de infección,

y sobre todo ver si le ha afectado a algún órgano. -Perfecto.

-De todas formas, me inclino por una peritonitis primaria.

-Pues ya sabes lo que hay que hacer.

-Vale, de acuerdo. Pues voy a... Voy a preparar la prueba.

-Muy bien. -Pero... Pero cariño, me la haces tú, ¿no?

Que no me la haga ella, por favor. -No, mamá, no, escúchame.

Esta prueba no la hace ni ella ni la hago yo.

La hace un cirujano. ¿De acuerdo?

-No quiero que me toque ella. ¿Vale? -Escúchame una cosa.

Trátala bien. Está haciendo lo que puede. ¿De acuerdo?

-Que no quiero ni que me toque. ¿Sabes?

-Es lo que hay. ¿Vale?

Es tu médico, y tienes que aguantar y ya está. ¿Sí?

Bueno. Tengo otro paciente que ver.

Luego te veo, en cuanto pueda me escapo.

Venga. Hasta ahora.

-Hami, espera. Espera un momento, porfa.

¿Qué tal... con Marina? -¿Qué tal con Marina, qué?

-Bueno, pues que, como ha vuelto de Estados Unidos...

¿Cómo vais vosotros? -Eh, eh...

Bien. Somos compañeros. -¿Compañeros?

-Sí. -Pero que os he visto.

Que os estoy viendo todo el rato. -Escúchame: Eh...

-Hami... -No, no, no.

No hay absolutamente nada. Además, estoy viendo a Marta Palacio,

que es una fisioterapeuta de aquí del hospital.

-¿Qué dices? -Lo que oyes.

-Pero ¿saliendo con ella?

-¿Por qué no dejas de hacer de Celestina,

y te preocupas por nuestra madre, que está ahí tumbada?

Eso es lo que tienes que hacer. -Bueno, tú sabrás lo que haces.

Hami, pero yo lo veo muy claro.

-Sí. Venga. Hasta ahora.

Unos días después, Jaime regresa al hospital.

Esta vez, porque tiene la visión borrosa y está somnoliento.

Hoy habíamos quedado para tomar un café,

y cuando he llegado, Jaime estaba... Estaba rarísimo.

Le he dicho que si quería, que lo dejábamos para otro día.

Pero él ha insistido.

Al final, menos mal que le he convencido para venir al hospital

porque no está bien.

-¿Qué le pasa? -No sé. Que está como mareado...

-A ver. Yo te ayudo, yo te ayudo.

-Las piernas...

-Tengo un poco la vista borrosa, pero estoy bien.

Silvia, no te preocupes. ¿Eh?

En nada salimos de aquí, y podemos seguir con nuestro viaje.

-¿Qué viaje? Si nos estábamos tomando un café. ¿Te acuerdas?

-¿Cómo actuaba él en la cafetería? -Pues... ha empezado como...

Como a hacer cosas raras,

y de repente se le ha caído dos veces la taza. -Vale.

Jaime, siéntate un momento. -No.

-Venga. Quiero que estires los brazos.

Como yo, así, con las palmas de la mano hacia abajo.

¿No puedes estirar el meñique?

-No. -¿Qué pasa?

-Voy a llamar a un celador.

La prueba que le vamos a hacer a Jaime

se llama prueba de la abducción del meñique de Alter.

Y sirve para confirmar

que existe parálisis parcial en las extremidades superiores.

Además, Jaime parece algo somnoliento y confuso.

Lo que me hace pensar que hay algún problema neurológico.

Creo que es una infección del sistema nervioso central.

Pero de todas formas voy a avisar a un compañero neurólogo

para que le vea. -Vale.

-Lo que vamos a hacer es

que, mientras que el celador le lleva al box,

yo voy a ir a buscar a este compañero. -Vale.

-Y además vamos a empezar ya

con un tratamiento con ceftriaxona y aciclovir.

Es un tratamiento empírico.

-Pero se va a poner bien, ¿no? -Sí, sí, tranquila.

Por favor. -Sí.

-Llévatelo a Boxes, y aquí está su historia con el tratamiento.

-Que las enfermeras lo vayan poniendo ya.

Yo voy a buscar al neurólogo.

Venga, no te preocupes. Que todo va a ir bien. -Ay, perdona.

Sí, mi novio. -Vale.

-Hola. -Hola.

-¿Qué tal? ¿Cómo estás?

-Bueno. Teniendo en cuenta la situación, pues... Más o menos.

-Bueno, ya verás cómo dentro de poco

tu madre vuelve a ser la misma de siempre. -Eso espero.

-Oye, ¿sabes de lo que me he acordado?

-¿De qué? -De cuando fuimos a Jabea.

-¿Jabea? -Sí.

-Espérate.

A Jabea fue aquella vez que...

¿Que nos pensábamos que mi madre tenía alergia al marisco?

-Efectivamente.

-Y al final estaba roja de piel

porque había estado tres horas debajo del sol.

Y tosía simplemente porque tenía alergia al polen. -Pues sí. -Sí.

Sí que me acuerdo, sí.

-Ay... Bueno.

Pues nada, ya verás cómo esta vez va a ser lo mismo.

-Es que no sé por qué extraña razón,

siempre nos ponemos en lo peor los médicos. ¿Te has fijado?

Oye, quería decirte que voy a estar presente en la laparoscopia. ¿Vale?

-Bueno. Escucha, gracias por la implicación que estás teniendo.

Sé que la situación no es fácil, pero...

-Para eso están los compañeros, ¿no?

Además ahora eres el cabeza de familia.

Y tu hermana te necesita.

-Pues sí. Bueno, me tengo que ir.

Pero en serio, gracias.

-Doctor Landó, entiendo que estamos dedicando

una gran parte del presupuesto a investigación, pero...

Estamos obteniendo unos resultados excelentes,

que están posicionando a nuestro departamento

como uno de los más punteros.

-Y todo eso me parece muy bien, Álvaro.

Pero este balance económico que me presentas

es difícilmente sostenible para el hospital.

Además, tienes dos internistas. ¿No es eso duplicar recursos?

-No, no lo es, porque ambas

trabajan en el Servicio de Medicina Interna además.

La doctora Rey es mi apuesta personal,

y si no le hubiera ofrecido este puesto,

no hubiera regresado al hospital.

Y en cuanto a la doctora Marco..., al fin y al cabo,

la Unidad del Dolor es idea suya.

-Sí, sí. Si eso ya lo sé. Pero tienes que tomar una decisión.

Tienes que quedarte con una sola internista.

Además, en tu departamento,

lo que necesitas son neurólogos; psiquiatras; asistentes.

Es decir, pero no dos internistas.

-Con el debido respeto, doctor.

Mi departamento es plenamente funcional y muy efectivo tal como es.

No creo que sea necesario prescindir de nadie.

-Mira, si quieres seguir teniendo un departamento puntero en España,

tienes que desprenderte de una de las internistas.

-¿Algo más? -No. Nada más.

Mendieta...

Siempre puedes renunciar tú.

(Doctora Romero, vaya a la Sala de Imagen, gracias)

Fátima, la madre del doctor Dacaret,

se somete a una laparoscopia exploratoria,

para intentar descubrir el origen de su infección.

Pitidos

-¡Ha entrado en shock!

-Hola, Zaida. -¿Ha pasado algo, o qué?

-No, no, no. No sabemos nada.

-¿Y por qué no estás con ella? -Ven, siéntate.

Escúchame, cuando existen estos casos, es mejor que...

Que la lleve una persona que no...

Que no esté involucrada sentimentalmente.

Porque al final hay que tomar decisiones

y es mejor tener la cabeza fría.

¿Lo entiendes? -Sí, sí.

-Vale. -No, si Marina,

la verdad es que se está portando muy bien con nosotros.

Bueno, contigo, la verdad es que no...

No entiendo por qué no estáis juntos, Hami.

-Zaida, lo intentamos y no funcionó, somos amigos.

No pasa absolutamente nada. -¿Y ya está? ¿Te rindes sin más?

-No es que me rinda. Nos hemos rendido los dos.

Ella siempre ha antepuesto el trabajo a mí, y al final yo lo he respetado.

¿De acuerdo? Y por favor, ¿podemos dejar de hablar de eso?

-Hami, pero es que... no es verdad.

Yo no te lo he contado porque Marina me pidió que no lo hiciera.

Pero, cuando estuvo en Estados Unidos,

no paró de llamarme para preguntarme por ti. ¿Entiendes?

-¡Chicos! Ha habido una complicación en la intervención. -¿Qué ha pasado?

Fátima ha entrado en shock,

así que ha precisado una perfusión de drogas vasoactivas

debido a una inestabilidad hemodinámica.

La verdad es que su estado es delicado.

A tu madre le ha dado un shock séptico,

aunque hemos conseguido estabilizarla.

Vamos a llevarla a la UCI. -Muy bien.

Tranquila.

Tranquila, Zaida, no pasa nada, ya verás.

(Doctor Herranz, le esperan en Medicina Interna)

-La doctora Marco consideró que el doctor Mendieta, un neurólogo,

examinara a Jaime, el bloguero de viajes con confusión

y parálisis parcial en la mano.

Una vez la doctora Marco me ha hecho un resumen del caso de Jaime,

he considerado que lo más necesario era hacerle una punción lumbar,

para confirmar la presencia de una infección

del sistema nervioso central.

Hola.

-¿Qué tal? He traído café. -No, no, no, no, gracias.

No se permite tomar café fuera de la Sala de Personal.

-Bueno, pero por una vez no pasa nada.

Y es para darte las gracias. -¿Por?

-Por tu ayuda. ¿Por qué va a ser? Gracias.

-Ya, eh... Bueno. He pedido cultivos de líquido cefalorraquídeo,

hemocultivos y serología

para los virus que con más frecuencia provocan la encefalitis.

Una vez el laboratorio me dé los resultados,

te diré lo que tiene el paciente.

-Pero tú crees que es una encefalitis, ¿no?

-Sí, sí. Eso sospecho.

En fin, si me perdonas, tengo...

Tengo mucho trabajo.

¿Silvia? ¿Has estado aquí todo este tiempo?

-¡Claro! ¿Cómo estás? -Bueno. Ahí, ahí.

Oye, siento mucho lo del café. No salió para nada como esperaba.

-¿Y cómo esperabas? -Bueno, pues completamente diferente.

Oye, tengo que confesarte algo,

sabía que estabas en el hospital.

Llamé a tu hotel y me dijeron que estabas aquí.

-Pero... Pero ¿por qué?

-Pues porque no te he olvidado nunca, Silvia.

Porque llevo mucho tiempo pensando en ti,

cuando me fui pensaba encontrarte.

-A ver, yo también te voy a confesar algo. ¿Vale?

¿Tú sabes el blog ese del que hemos hablado antes, el tuyo? -Sí.

-Pues de los cinco seguidores que tienes, una soy yo.

-¿Qué? -Sí. Veo todas las fotos que subes y todas las...

¡Jaime! ¡Jaime! ¡Jaime!

¡Por favor!

Tranquila, enseguida llamo a un médico. -Jaime...

Después de haber sido sometida a una laparoscopia exploratoria,

la doctora Rey se asegura de que la evolución de Fátima sea la correcta.

-¿Cómo se encuentra?

-A ver. Está estable. ¿De acuerdo?

Su estado es delicado, pero está estable.

Voy a continuar poniéndole el tratamiento

a base de antibióticos de amplio espectro,

y tenemos que esperar a tener los resultados de los cultivos

para saber la bacteria que le está causando la peritonitis.

-Vale. -¿Vale?

-OK. -Entonces, como lo único que podemos hacer es esperar,

quiero que te vayas a casa a descansar.

-Avísame con lo que sea. ¿Vale? -Vale.

-Marina, una cosa. Es que...

Nunca me llegaste a decir lo que pasó en Estados Unidos.

Y, si me permites que te dé un consejo,

creo que deberías hablar con mi hermano y ser sincera con él.

-Tu hermano no te ha dicho nada de una tal Palacio, ¿no?

-A ver, es que precisamente por eso te lo digo.

-¡Enfermera!

Fátima ha sufrido un shock séptico,

debido a que el tratamiento a base de antibióticos de amplio espectro

no ha funcionado.

Entonces, vamos a estabilizarla,

y a esperar a tener los resultados de los cultivos

para poder administrarle el tratamiento indicado.

-Doctora Marco.

¿Había visto esto antes? -¿Qué es?

-No, no lo había visto. -Disculpe, usted es...

-Yo soy Silvia. -Silvia, de acuerdo. Eh...

Creo que Jaime tiene un blog de viajes. ¿No es así?

-Sí. -Muy bien.

Necesito que me diga dónde fue la última vez.

-Eh... La última vez, la última vez.

-A mí me dijo algo de Luxemburgo. -Sí, Luxemburgo.

Pero Luxemburgo fue hace... Hace seis meses.

-Silvia: Necesito que haga memoria y me diga dónde estuvo la última vez.

Por favor, es muy importante. -Vale.

Eh... -Piense.

-Eh... -Silvia, Jaime está inconsciente.

-Ya. -¿Quiere usted que se recupere?

-Claro. -¿Quiere que se recupere?

-¡Claro! -Pues piense, piense.

¡Haga memoria y hágala ya! -La última vez fue...

-¿Dónde fue? -Alemania.

La últi... Vale.

-Alemania. Alemania, muy bien. Pero necesito más datos.

¿Sabe si hizo algo en especial, cómo viajó, dónde se hospedó?

-Eh... -Vamos.

-En el blog...

En el blog había una foto de una casa en el campo.

-Una casa en el campo. -Sí. -Bien. Gracias.

Hay que llevarlo a la UCI y hacerle más pruebas,

pero creo que ya sé lo que tiene.

El paciente presenta una marca en la parte posterior de la cabeza,

que podría deberse a la picadura de una garrapata.

Por eso he pedido serologías

para las enfermedades más frecuentes que transmiten este tipo de arácnidos

Tenemos que saber lo que le ocurre cuanto antes.

Unos días después, Fátima se ha recuperado,

y la doctora Rey va a comunicar el resultado de los cultivos.

-Ya tengo los resultados.

-¿Y qué dice el cultivo de exudado?

Los cultivos del exudado han dado positivo por Estreptococo pyogenes.

Es una infección que normalmente se asocia

a los problemas faringoamigdalares,

y que es resistente a los antibióticos de amplio espectro.

Así que, ahora que ya tenemos los resultados,

vamos a ponerle un tratamiento específico,

al que la bacteria sí que es sensible.

-Pero, si es una bacteria faringoamigdalar,

¿por qué la infección la tiene en el abdomen?

-Bueno, porque se puede contagiar por diferentes vías, Zaida.

Por ejemplo la vaginal y la rectal.

-Qué cosas dices, hombre. -Mamá, es así.

-Bueno. Vamos a comenzar ya con el tratamiento. ¿Vale?

Entonces, vamos a administrarte clindamicina y cefalosporina.

-Y, si todo va bien, que va a ir bien,

en diez días podrás estar en casa. -Vale.

Oye, Marina, que...

Es que últimamente me he portado tan mal contigo y...

Te quería pedir perdón, espero que puedas perdonarme, por favor.

-No hay nada que perdonar. -Ya.

Mira, si quieres,

¿por qué no te vienes un día a cenar a casa con nosotros?

Me encantaría, de verdad. -Mamá, mamá, mamá, escúchame una cosa.

No te imagines cosas, que Marina y yo solo somos amigos.

-Vente, por favor. -Te lo agradezco mucho.

Mira, lo más importante es que...

Es que tú ya estás bien.

Os dejo solos.

-Pero bueno, ¿se puede saber a qué estás esperando?

-¿A qué estoy esperando de qué?

-Pues que si vas en serio con Palacio, deberías hablar con ella.

-Vale, Mamá, ahora te veo.

-¿Qué tal? -Hola.

-¿Cómo está Jaime? -Bien, bien.

Lo hemos estabilizado,

y ya he enviado las muestras al laboratorio.

-Ya. Oye, ¿no te parece que has sido un poco borde antes

con la acompañante?

-Silvia, por favor, no empieces tú también a cuestionar

la forma en la que trato a los pacientes. ¿De acuerdo?

Porque gracias a eso estamos a punto de resolver el caso,

que es lo que hacemos los médicos.

-A ver. No me gustaría terminar

convirtiéndome en un médico tan frío como tú.

Pero... Sí que tengo que reconocer

que la pasión que le pones a los casos me gusta.

Y si hay algo que puedo aprender de ti

es a tomar decisiones profesionales. De lo poco que puedo aprender, claro.

Unos días después, Jaime ya se ha recuperado.

Y la doctora Marco va a ver cómo se encuentra.

-El laboratorio ya nos ha enviado los resultados y han dado positivo.

Jaime tiene encefalitis centroeuropea.

Es una infección viral que transmiten las garrapatas,

y es muy común en países como Polonia, Hungría,

República Checa o Alemania.

Por eso, es muy importante

que las personas que tengan previsto acampar

en zonas boscosas de estos lugares, entre primavera y otoño, se vacunen,

al menos dos meses antes de viajar.

-Pero me voy a poner bien, ¿no?

-Sí, sí. Tranquilo.

Ya hemos empezado un tratamiento con corticoides a dosis altas,

y aunque sí que es verdad

que en algunos casos pueden quedar secuelas, en tu caso,

el doctor Mendieta dice que te vas a recuperar totalmente.

Así que... tranquilo.

-¡Hola! -¡Hombre, Silvia! ¡Has venido!

-Bueno, es que está viniendo todos los días.

No ha faltado ni uno.

-Bueno, hay poco lío en el hotel ahora. -Os dejo solos.

-Gracias. -Venga, gracias, doctora.

-Hasta luego. -¿Cómo estás?

-Mucho mejor. -¿Sí?

-Sí. -¡Bueno!

Vamos a ver. Yo te quería preguntar:

Cuando te desmayaste, ¿tú escuchaste todo lo que te estaba diciendo?

-Sí lo escuché. Todo. Perfectamente. -¿Y?

-¿Cuál de las seguidoras eres tú?

-Pues la única que te deja comentarios.

-¿Y tu novio?

-Bueno. Qué más da, ¿no?

-¡Marina!

Oye, que...

Quería comentarte una cosa como amigo.

-Vale. -Mira.

Como estamos empezando esta nueva relación de compañeros,

amigos o lo que sea, prefiero decirte la verdad. ¿Vale?

Eh... Estoy teniendo algo con Palacio.

No es nada serio, pero prefiero que lo sepas.

-Ya, me lo... Me lo imaginaba.

-¿Tú quieres comentarme algo como amiga?

-No. -¿No?

-No, nada. -Bueno.

-Me alegro por... Por lo de Palacio.

-Gracias.

-Adelante. -Doctor...

-¿Has tomado ya una decisión? -Sí, sí.

Verá: he estado dándole muchas vueltas y...

Creo que... La mejor decisión respecto a la Unidad del Dolor

es prescindir de la doctora Marco.

-Vaya.

Me sorprende un poco esa decisión.

Sobre todo teniendo en cuenta que fue ella la que generó el proyecto.

Además, creía que últimamente os llevabais mejor.

-Sí... -Así que esto no creo que vaya a ayudar mucho.

-Lo sé. Lo sé, pero...

Aunque ella tiene un gran futuro por delante,

todavía le falta mucha experiencia. De hecho no es más que una residente.

La doctora Rey es la mejor preparada para seguir en la Unidad.

Además estoy convencido de que la doctora Marco entenderá mi decisión.

Ella como nadie valora... las decisiones profesionales.

-Está bien. Si tú lo tienes claro, por mí no hay objeción.

-Eh... Sí. Quería pedirle un favor.

-Dime. -Me gustaría que me concediera unos cuantos días para...

comunicárselo en persona.

-De acuerdo. Tienes..., si acaso un par de semanas.

No quiero que esto me afecte a los presupuestos del mes que viene.

-Gracias.

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Centro médico - 17/10/16 (1)

17 oct 2016

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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  1. Fernando cano

    Por que ya no dan a centro medico en canal internacional?es mi serie predilecta

    25 oct 2016