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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 17/04/18 (1) - ver ahora
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Disculpe, señora; pero no se puede comer en los pasillos del hospital.

Si quiere, tiene una cafetería bajando allí,

al fondo a la izquierda, ¿de acuerdo?

Pero no se puede estar aquí.

¿Y usted qué se ha creído? ¡Venga, hombre! ¡Buah!

Elena, que está embarazada de 32 semanas,

viene acompañada de su hijo Héctor,

porque ha sufrido el adormecimiento de un brazo.

Ve a la cafetería a por algo de comer.

Seguro que tienen hamburguesas o algo.

-Yo no tengo hambre.

-Utiliza la tarjeta si quieres.

-Te he dicho mil veces que esa tarjeta no es tuya,

que no la puedes usar.

-Hola. Quería ver a un médico, por favor.

-Verás, yo ahora estoy libre.

Hola, soy el doctor Landó, soy el ginecólogo del hospital;

si quiere le puedo echar un vistazo.

Ah, muchas gracias. ¿Sí?

Gracias. Pues vamos.

Cariño, quédate aquí, ¿vale? Es que es mi hijo el mayor.

Es superresponsable.

Está cuidando a su hermana, Estela, y se quiere quedar.

-¿Le has dicho a Estela que vas más tarde?

-Sí, sí. Pero ¿tú no tenías un cumpleaños?

-Sí. Pero bueno, que da igual. No te preocupes, ¿vale?

-¿Seguro? -Me quedo contigo. Sí, sí.

-Pues pasa a la salita, ¿vale?

Venga. Véngase conmigo.

¿Leo?

-¡Marta! -Hola.

-Hola. -¿Cómo estás?

-Bien. -¿Qué haces aquí?

-Pues necesitaba tomar un poco el aire, la verdad.

-Me refiero en el hospital.

-¡Ah! He venido a acompañar a una amiga a hemodiálisis.

-Bueno, yo tengo que entrar ya.

-Claro. -¿Vas a estar mucho tiempo?

-Tengo para rato. -Vale, bueno.

Pues luego nos vemos si tengo un hueco, ¿vale?

-Hasta luego. -Chao.

Elena ha acudido al hospital con dolor abdominal y fiebre

y está siendo atendida por el doctor Dacaret,

el médico que le trata habitualmente de los problemas renales que padece.

La verdad que me siento fatal.

Y encima tenemos entradas para un concierto en unos días

y Leo las compró hace un año ya.

-Ya, pues estando así,

no sé si es buena idea pensar en ir a un concierto, ¿no?

-Ya. Pero es que encima no he pegado ojo.

-Bueno, pasa a la camilla, que te voy a tomar la temperatura...

A ver. Túmbate aquí. Con cuidado.

Eso es.

Vale. Tienes 38 de temperatura. -¿Qué me pasa?

-Hace algo más de un año Elena tuvo complicaciones renales

durante el quinto mes de su embarazo.

Así que tuvo que someterse a varias sesiones de diálisis

para mantener la sangre limpia.

El problema es que ella es epiléptica;

y con esos problemas renales

no se puede cubrir farmacológicamente la enfermedad.

¿Sí?

-Hola. -Hola.

-Disculpe: estaba buscando al doctor Dacaret

y me han dicho que lo podía encontrar aquí.

-Pues sí. Soy yo mismo. -Ah. ¿Quiere que le espere fuera?

-¡Ah, espera! Tú eres..., ¿eres Eva Soria, la nueva residente?

-Sí. -Pues no.

Pasa, pasa, que te estaba esperando. -Ah.

-Bueno, ella es Elena. -Hola.

-Aprovechando que tenemos la paciente,

pues así tengo una segunda opinión.

-Muy bien.

-Elena, estoy viendo que tienes aquí un eritema alrededor del catéter,

¿de acuerdo?

¿Lo habías visto?

-No, la verdad. -¿No? ¿Te duele esto?

-¡Ah! Un poco. -Vale.

-Lo que he visto son unas manchas en las piernas.

-Sí. Sí, ya me he dado cuenta. A ver...

Sí, son edemas. Vale.

Pues... Señorita Eva Soria, ya que la tenemos aquí,

¿qué tendríamos que hacer frente a unos edemas en las piernas

y un eritema?

-Bueno, lo primero que haría sería pedir una analítica

y un cultivo de sangre y de líquido peritoneal.

-Muy bien. Elena, lo lamento,

pero esto quiere decir que tienes que quedarte ingresada, ¿de acuerdo?

-Lo imaginaba.

-Se me ha dormido el brazo izquierdo y como alrededor de la boca, también.

¿Y durante cuánto tiempo?

Como 15 minutos o así; y luego se me ha ido.

Ya. ¿Y nota alguna secuela o alguna sensación extraña ahora?

No. Pero durante el embarazo he tenido la tensión alta

y me mandaron una medicación; pero me sentaba mal

así que me la he estado yo controlando en casa.

Vale. ¿Tiene usted algún antecedente médico reseñable?

Sí. Tengo la enfermedad moyamoya. Me diagnosticaron de esa enfermedad.

Vale, vale. Bueno, claro.

Entonces es normal que tenga usted estos episodios de tensión alta.

La enfermedad de Moyamoya

está causada por la obstrucción de las arterias en la base del cerebro.

Esta enfermedad fue descrita en los años 60, en Japón, de hecho,

Moyamoya significa nube de humo,

que es la imagen característica que se observa

en las pruebas de imagen craneal correspondientes.

Bueno, ya está. Verá, Elena, las constantes están normales, ¿eh?

Eso sí, tiene un poco de hipertensión arterial.

Durante la semana 24 me hicieron una ecografía.

La he traído para que la vea usted. Está aquí...

Vale, no se preocupe.

Marta, por favor, ¿le acercas el bolso a la señora?

Claro.

-Muchas gracias. -Nada.

A ver... Sí, esto es una ecodoppler.

Bien. Indica que hay una alteración del flujo de las arterias uterinas,

lo cual está directamente relacionado con su hipertensión.

Verá, Elena, vamos a hacer una cosa:

me gustaría hacerle un electro y una ecocardiografía, ¿de acuerdo?,

para ver cómo está la función cardiaca.

Y por otro lado también,

me gustaría hacerle una angiorresonancia magnética cerebral,

para conocer cuál ha sido la causa que ha producido esta parestesia.

¿Le parece? Muy bien, gracias.

De las posibles causas que me planteo,

existe la posibilidad de un accidente isquémico transitorio,

o incluso de una preeclampsia.

De ahí la hipertensión arterial.

El problema de la preeclampsia

es que puede derivar en una eclampsia.

Entonces pondría en serio peligro

tanto la vida del feto como de la madre.

Caballero, ¿está usted bien?

No, no. ¿Le duele el pecho?

¡Una enfermera, por favor! ¡Una enfermera!

Tranquilo. No se... A ver, déjeme un segundo. Espera.

Pero señora, ¿qué hace? Haga el favor de beber.

¡Que beba! ¡Por favor!

(Eructo)

Ya está. ¿Mejor? Sí.

¿Sí? ¿Se quiere usted sentar? siéntese allí.

Sí, gracias. Hala.

Gases.

¿Y por qué sabía que eran gases?

Pues mire usted, porque me lo he encontrado abajo en la cafetería

comiéndose un plato de garbanzos con callos.

Y eso lo único que da son gases.

Ya. ¿Y usted quién es?

¿No se acuerda de mí?

¿La que se estaba comiendo antes el bocadillo?

Sí, sí. Esa.

Y además soy enfermera. Manuela González.

Y empiezo a trabajar en este hospital.

Ramón Landó. Soy el ginecólogo.

Ajá. Qué bueno saberlo.

Gases.

-Anima esa cara. -No puedo.

El concierto, nos lo vamos a perder.

-Que no pasa nada.

-Claro que pasa, Leo, yo quiero que te diviertas, quiero que vayas.

-Hay mil conciertos. Elena, hay mil conciertos; no pasa nada.

Lo que podemos hacer es, mira:

si el día del concierto aún seguimos aquí metidos,

nos podemos montar las canciones en el móvil

y un concierto privado para ti y para mí.

Solo para vips.

Con su gotero, su comidita de hospital, olor a medicamentos, todo.

Tú y yo. ¿Vale? Ven aquí, anda.

-¿Te ayudo? -No, no. Estoy bien. Gracias.

-¿Has tirado la tarjeta? -Sí.

Mira es que ya he pagado la comida, el alquiler, las deudas, ya está.

Ya está.

-Pues muy bien. Has hecho muy bien. Sí, señor.

-Aquí tienes. Gracias, ¿eh?

¡Uy! ¿Ya está, ya puedo empezar a hablar?

Bueno, pues hola.

Soy Manuela González, soy enfermera, llevo muchos años siéndolo.

Voy a empezar a trabajar en este hospital porque vengo de otro,

pero nos llamó muchísimo la atención

lo que ustedes hacen con las cámaras, ¿no?

Que les hacen entrevistas a los médicos,

las enfermeras, a los pacientes...

Y desde el hospital que vengo pues igual nos gustaría implantarlo allí.

Porque creo que es una forma de informar a la gente y eso está bien.

Así que nada, ya tengo el uniforme y empiezo a trabajar imagino que ya.

Inmediatamente.

Y perdonadme los nervios.

Pero es que no estoy acostumbrada a ponerme así, delante de una cámara

y la verdad no sé si tendría que haberme arreglado un poquito más

o haberme pintado, no sé.

Gracias de todas maneras, ¿vale?

El doctor Dacaret se reúne con Elena,

la paciente que sufre una infección provocada por el catéter peritoneal

y que le ha producido fiebre y dolor abdominal.

Elena, traigo resultados de la analítica, ¿de acuerdo?

Y te cuento: la creatinina y la urea están más elevadas de lo normal.

Pero es normal cuando existe una insuficiencia renal crónica.

Por otro lado también aparece una leucocitosis

y eso confirma que se trata de una infección.

Estamos esperando resultados del cultivo de sangre

y de líquido peritoneal que tarda un poquito más.

Te estamos administrando antibiótico de amplio espectro, ¿vale?

Y en breve te retirarán el catéter. ¿De acuerdo?

-Vale.

-Un radiólogo intervencionista es un especialista que,

apoyado por una prueba de imagen, ya sea un TAC o una ecografía,

se encarga, entre otras cosas,

tanto de colocar como de retirar los catéteres de Elena.

En este caso va a proceder a retirarlo

para poder así tratar la infección.

-Y con la diálisis que tiene que hacerse todos los días,

¿qué va a pasar? ¿Tenemos que empezar a venir al hospital?

-Pues hasta que no se solucione la infección,

tendrás que venir a hacer sesiones de hemodiálisis aquí, sí.

-Pero no puedo estar yendo y viniendo todos los días.

-Bueno, pero si es lo que toca, amor, es lo que toca.

-No voy a permitir que tú me traigas, de ninguna manera.

Tú tienes que trabajar.

-Bueno, pero tú por eso no te tienes que preocupar.

Yo te traigo encantado; si ya lo sabes de sobra.

-Pero vengo en taxi y listo. Ya está.

-Pero ¿cómo vas a venir en taxi, amor? Que no.

No nos vamos a gastar el poco dinero que tenemos en taxis.

Te traigo yo y ya está.

¡Ya está! -Vale, vale.

-A ver, Elena, ten en cuenta que,

cuando se solucione la infección,

pues podrás volver a tener las sesiones de diálisis

en tu casa como hasta ahora, ¿vale?

-Vale. -¿Vale?

-Vale, gracias. -Gracias.

-¿Nos vamos? -Vámonos.

-Hasta ahora.

-Estoy desesperada.

Me pasa de todo. No sé cómo Leo no me manda a la porra.

Entre esto, las diálisis, la epilepsia...

No soy vida para nadie, ni siquiera para mí.

Tras hacerle un ecocardiograma y un electrocardiograma

cuyo resultado ha sido normal,

realizan una angiorresonancia magnética cerebral a Elena,

la paciente embarazada con la enfermedad de moyamoya.

Con los datos de la angiorresonancia y las otras pruebas

todo parece indicar que la paciente

ha sufrido un accidente isquémico transitorio,

provocado sobre todo por su enfermedad de moyamoya

y debido a la alta presión arterial.

Al ser transitorio, el cerebro no muestra lesiones,

lo cual es una buena noticia.

Eso sí: me gustaría hacerle una ecografía

para ver cómo se encuentra el feto.

¿Cómo está el niño?

Pues por lo que hemos visto en las imágenes está bastante bien.

Todos los parámetros son bastante normales;

la placenta está bien colocada y el nivel de líquido amniótico

también es el correcto.

Eso sí, me gustaría que se quedara ingresada.

Ah, no, no, no me puedo quedar.

Es que tengo dos niños y el mayor está con la pequeña.

No le puedo dar más responsabilidad, de verdad.

Vamos a ver, Elena, es bastante arriesgado que se marche.

Pero bueno, verá, le voy a poner un tratamiento

para controlar la hipertensión y diazepam, ¿eh?

Tendrá que firmar el alta voluntaria y luego le daré citas.

Elena, por favor. Si se encuentra peor, vuelva al hospital.

¿Es usted Elena Gómez? -Sí, soy yo.

-Tiene usted que acompañarme a la comisaría.

-Yo no he hecho nada, de verdad, ¿eh? No he hecho nada.

-Se han realizado unos pagos desde su móvil

con una tarjeta robada.

-Que no, que no, que no. Que es imposible.

Que mi madre no ha robado nada.

-No. Yo no la he robado. ¡Es que me la encontré!

Bueno, bueno. Vamos a calmarnos,

por favor, que estamos en un hospital.

¿Podemos tratar esto en otro sitio? Sí, es verdad.

Señora.

-Llama a Paula, por favor.

-¿Quién es Paula? -La abogada, la del quinto.

La vecina.

Elena descansa

tras acabar de someterse a una sesión de hemodiálisis

y antes de ser trasladada de nuevo a su habitación.

Cariño, lo siento mucho.

-De eso nada. Deja de decir eso, que no pasa nada.

-Sí que pasa.

Somos una pareja, que por mi culpa,

estamos pasando la vida en hospitales,

con tratamientos...

-Oye, pues tienes toda la razón.

Si lo que voy a hacer ahora mismo es irme al cine.

Y luego me voy a ir a cenar; y voy a acabar con unas copas.

¿Qué te parece?

Que si estoy aquí es porque quiero.

Ahí fuera la gente se da por vencida a la primera de cambio.

Y para mí esto es una relación.

Eso sí.

Que si voy a estar aquí, unas copas, no sé, es demasiado.

Pero un café sí que me voy a tomar.

-Gracias. ¿Me das un beso antes de irte?

-Claro.

¡Marta! -Hola. ¿Qué tal?

-Bien. Bueno, más o menos.

No sé, estoy un poco...

No sabía que trabajabas aquí. Te he visto esta mañana y he alucinado.

¿Qué tal el perro ese que cuidabas? -Wilbur.

-Wilbur. -Bien, bien.

Es el perro de un compañero.

-Qué situación más incómoda, ¿no?

-¿Por qué? ¿Porque un día desapareciste sin decir adiós?

-Sí, más o menos.

-Pero que vamos, no te preocupes.

Bueno, entonces me alegro un poquito más de verte.

Estaba pensando en ir a tomar un café.

No sé si... me quieres acompañar. -Claro, claro. Me muero por un café.

Claro que sí. -¿Sí? Pues que sean dos cafés.

Así hablamos, nos ponemos al día y...

Elena, la paciente con problemas de hipertensión

derivados de la enfermedad de moyamoya que padece,

ha vuelto a Urgencias porque tiene la presión arterial elevada de nuevo

Es mi amiga. Es abogada.

Ah, hola, encantado. Doctor Ramón Landó.

Por favor, Elena, deje sus cosas en la silla y pase a la camilla,

que le voy a hacer una exploración.

Muchas gracias.

Con cuidado... Eso es.

El caso es que Elena encontró una cartera en la calle

con una tarjeta de crédito y la utilizó.

Está claro que no debería de haberlo hecho.

Pero ¿y qué no hace una madre sin recursos por sus hijos?

El caso es que la policía siguió el rastro informático y la detuvieron.

Ya ha tenido una vista y ha pasado a disposición judicial.

Y ahora estamos esperando a que la citen para el juicio.

-Estaba hablando con Paula del juicio y de repente me he mareado

y me he tomado la tensión y es que la tenía muy alta.

La sigue teniendo alta, Elena.

¿Está tomándose el tratamiento que le puse?

Claro que lo estoy siguiendo. Yo soy una persona responsable.

El día ese que me vio con la policía no tiene nada que ver, ¿eh?

No, no. No se preocupe, no se lo digo por eso.

Solamente quiero asegurarme de que lo está siguiendo.

Elena, la situación es grave.

Tiene que quedarse ingresada.

-¡No, no, no! Es que no me puedo quedar ingresada.

Es que ahora todo es mucho peor.

Es que... -¿Cómo que no, Elena?

Claro que sí. Yo me encargo de todo. No te preocupes.

Gracias.

Verá, vamos a seguir con el mismo tratamiento.

Pero vamos a añadir ácido acetilsalicílico

para evitar la aparición de trombos.

Y otra cosa, me gustaría hacerle una ecografía

para ver cómo se encuentra el feto.

¿De acuerdo?

A ver, quedábamos todos los días para sacar a los perros.

Y de repente un día quedamos para tomar algo sin perros,

y ¡prrr!, bomba de humo.

-Ya lo sé, Marta. Si yo sé que no hice las cosas bien.

-La chica que acompañas, ¿es algo más que tu amiga?

-Es complicado.

-¿Qué ha pasado?

-Un ataque epiléptico.

¡Rápido! ¿Traes el diazepam? -Sí.

Elena descansa en su habitación

después de haber sufrido una crisis convulsiva.

Le hemos puesto una perfusión intravenosa

con un fármaco anticomicial para evitar una nueva crisis, ¿vale?

-Perfecto. Muchas gracias.

-¿Se puede? -Sí, claro. Pasa.

-Gracias. -Hasta ahora.

¿Qué tal, cómo va todo?

-Bueno, pues quería darte las gracias

por todo lo que estás haciendo con Elena.

Que es maravilloso, de verdad.

-No hay de qué.

-Y también...

-Leo... De verdad, no hace falta que digas nada.

Entiendo perfectamente la situación.

-Mira, cariño. ¿Cómo te encuentras?

-¿Cuánto tiempo llevo durmiendo? -Un poquito más de una hora.

¿Cómo estás?

-Un poco mejor, dentro de lo que cabe.

Hola. -Hola.

-¿Eres la neuróloga? -No, no, no.

-Ella es... -La fisio.

-¿Tú te acuerdas de cuando yo paseaba perros?

Pues es una de las amigas que hice,

que nos hemos encontrado esta mañana por casualidad aquí.

-Creo que tengo que ir al baño. ¿Me ayudáis a levantarme?

-Claro. -Claro, claro. Te ayudamos.

-A ver. -A ver, con cuidado...

Incorpórate.

Ahí. ¿Bien?

-Sí. ¡Ah! ¡Ah!

-¿Qué pasa, qué te pasa? -Me duele...

-¿Dónde? -Aquí.

-La paciente presenta dolor en la cadera

y casi completa limitación en su movilidad.

El equipo médico va a solicitar una radiografía

ante la sospecha de una posible fractura.

-Hola, doctor. Hola. ¿Qué tal?

Hola, muy buenas.

Elena, venía a comentarle lo que he visto en la ecografía.

Verá, hay un evidente retraso en el crecimiento intrauterino.

Quiero decir, el feto es más pequeño de lo que le corresponde a su tiempo,

¿de acuerdo?

Por otro lado, el diámetro del cerebro

y otros parámetros son normales.

Así que vamos a seguir muy de cerca la evolución del feto

y también vamos a prestar especial atención a su tensión arterial,

porque es más alta de lo que debería.

Pero ¿el bebé está bien?

Sí, sí. Está bien, está bien. ¿Tiene alguna pregunta?

No, gracias. ¿No?

Bueno, descanse ahora. Hasta luego.

-Hasta luego, doctor.

Paula. Hola.

-¿Qué tal? ¿Qué te pasa?

-Bueno, ya tenemos la fecha para el juicio.

Será dentro de dos semanas.

-Cariño, ¿te puedes ir por favor un poco?

-No. No, no, no. Yo quiero saber lo que dice.

-Bueno, vale.

-Bueno, el caso es que nos ha tocado un juez bastante complicado.

Y eso no facilita las cosas.

-A ver, eso quiere decir que..., ¿que mi madre podría ir a la cárcel?

-No. No tiene por qué ser así.

Pero sí hay que tener en cuenta que hay antecedentes por hurto.

-Pero si eso fue una cosa de críos.

Además ya pagué el servicio ese a la comunidad que se hace.

-Sí. -Ya. Ya lo sé, Elena, lo sé.

Pero esos antecedentes están ahí. Y hay que tenerlos en cuenta, ¿sí?

Bueno, yo me voy a por la niña.

Cualquier cosa que necesites, por pequeña que sea, me dices.

-Vale. Muchas gracias. -Hasta luego.

Un segundo, ¿eh? Ahora vengo.

Paula, perdona.

¿Podemos hablar un segundo? -Sí, claro. Dime.

-Bueno, Elena, ¿cómo estás?

El doctor Dacaret visita a Elena,

la paciente que se fracturó la cadera

para hablar de los resultados de las radiografías que solicitó.

¿Cómo tiene las caderas?

-Bueno, parece que la fiebre ha remitido,

eso significa que el antibiótico ha hecho efecto.

-Pues mira, Elena, he estado mirando el resultado de la radiografía,

y aparece fractura subcapital de ambos fémures, ¿de acuerdo?

-No entiendo cómo me he hecho esto con un ataque epiléptico.

-A ver, es que estas fracturas pueden tener relación con complicaciones

derivadas de la insuficiencia renal crónica o de la diálisis.

-Sí. O alteraciones en el metabolismo, en el calcio,

en el fosfato...

-¿Y ahora qué?

-Pues Elena, lo siento mucho, pero tendrás que pasar por quirófano,

¿de acuerdo?

Tendremos que hacer una fijación tornillo-placa de ambas caderas.

-Calma, amor, calma.

-En cuanto esté libre el quirófano venimos a por ti. Tranquila.

Hasta ahora. -Gracias.

-Hasta ahora. -Hasta luego.

Desde que ingresamos a Elena no ha mostrado problemas neurológicos.

Por otro lado, el resultado de sus análisis son normales.

Comencemos con un tratamiento con corticoides

para favorecer la maduración pulmonar del feto.

Sin embargo, lo que me sigue preocupando

es que sus niveles de tensión arterial

siguen siendo demasiado altos.

Elisa, cuénteme.

Sigue alta. Vale. Gracias.

Elena, a pesar del tratamiento hipotensor,

su tensión arterial sigue demasiado alta.

¿Y entonces qué hacemos?

Pues, llegados a este punto,

solamente nos queda realizar una cesárea de urgencia.

El hijo de la paciente con hipertensión

y enfermedad de moyamoya,

acaba de nacer por una cesárea electiva.

Tenemos atonía uterina, llevaros el niño a Neonatología, por favor.

Elisa, oxitocina. Tenemos que parar este sangrado cuanto antes.

¡Hola! -¿Tú que pasa, que no tienes casa?

-Bueno, yo vivo prácticamente aquí. -Ah, pues ya somos dos.

Que llevo todo el día pensando en decirte

que creo que te mereces una disculpa.

Te quería pedir perdón.

-¿Perdón por qué?

-Pues porque yo no hice las cosas bien, Marta.

Cuando nos conocimos Elena y yo estábamos en el peor momento

de la relación.

Ella encima se quedó embarazada y...,

y yo tuve que decidir.

-Lo entiendo. Lo entiendo perfectamente.

Y no se me ocurre un motivo mejor.

-Elena perdió el bebé.

La insuficiencia renal que tiene fue demasiado para el feto.

Y quería...,

quería que supieras que...

me alegro mucho de volver a verte.

De verdad.

-Yo también.

No tienes que darme explicaciones.

Me voy. -Cuídate.

-Bueno, Eva, a ver, toca evaluación, ¿eh? Como adjunto que soy.

¿Cómo te sientes entre nosotros?

-Pues muy bien, la verdad. Muy contenta.

-¿Sí? -Aprendiendo mucho.

-Muy bien.

-Hay cosas que no se enseñan en la universidad.

-Ah, muy bien. Te has dado cuenta. Así me gusta.

Tengo que decirte que lo llevas muy bien, ¿eh?

-Gracias.

-Pero insisto, en una semanita y media, aproximadamente,

te estás quejando seguro.

Más que nada porque les pasa a todos.

-Bueno, es que yo no soy como todos. Ya te darás cuenta.

Elena, la paciente a la que le practicaron una cesárea

y tuvo complicaciones, evoluciona favorablemente.

Bueno, Elena. Verás, los resultados de la última analítica son normales,

lo cual es una buena noticia.

Si sigue evolucionando así de bien, en breve le daré el alta.

Ahora lo que tiene es que estar tranquila y descansar,

¿de acuerdo? Y no me alteréis a este.

Gracias. Luego vengo a verla. Hasta luego.

Hasta luego.

Que mamá, que..., pues que he estado hablando con Paula y ya está.

Está pensado.

Que voy a decir que he sido yo quien usó la tarjeta.

-Me da igual. Tú no vas a ir.

-Que no, que no, que no, mamá. Que no. Que ya está decidido.

Tú tienes antecedentes y yo soy menor de edad.

Y que yo seguramente no iría a la cárcel y tú sí.

-Pero he dicho que no. ¡Eso no va a ser y ya está!

-Que no, mamá, ¡que no!

Cuando te entre la idea en la cabeza hablamos, ¿vale?

Que vamos, está ya todo pensado.

-Soy yo la que usé la tarjeta

y no voy a dejar que mi hijo pague las consecuencias.

Cualquiera que sea madre lo entendería.

Soy yo la que tiene que proteger a mis hijos.

Tras la operación, Elena,

la paciente que fue intervenida quirúrgicamente

tras fracturarse la cadera,

comienza con los ejercicios de rehabilitación

dirigidos por la fisioterapeuta Marta Palacio.

No, pero está fenomenal, ¿eh? Yo lo veo superbién.

De verdad, la movilidad está muy bien.

¿Te atreves en la próxima sesión a ponerte de pie?

-Sí. Yo me atrevo con todo.

El problema es que tengo miedo de fracturarme algo más.

-Bueno, no te preocupes que yo voy a estar ahí, en todo momento.

-Te dejo descansar, ¿vale? Cualquier cosa, me llamas.

-Marta, una cosa. He notado el buen rollo que hay entre tú y Leo.

Vamos que..., que hay química.

-Sí, bueno. Pero entre Leo y yo nunca ha pasado nada.

-Ya lo sé. Si conozco a Leo perfectamente.

En realidad entre él y yo están pasando cosas.

Lo que pasa que estoy muy preocupada por Leo.

Lo veo desviviéndose por mí, pasando horas en este hospital,

siempre con una sonrisa, siempre poniéndose él por delante de mí,

y pienso: ¿realmente es lo que se merece?

-Bueno, Elena, ahora llevas muchos días en el hospital,

es normal que lo veas todo muy grande pero no te preocupes, de verdad.

-Déjame..., déjame descansar. -Vale.

-Os dejo solos.

-A ver, ¿qué quieres?

-A ver, cariño, que yo entiendo lo que quieres hacer

y te lo agradezco muchísimo, ¿vale? Pero eso no va a poder ser así.

Yo soy la que te tengo que proteger a ti y no al revés.

-Mamá, que somos una familia. Nos protegemos mutuamente.

-Mira a tu hermano, anda, por favor. Mírale.

¿Qué se siente al ser el hermano mayor de una cosa tan pequeñita?

-Pues no sé. Está bien. No sé. -¿Le vas a proteger mucho?

-Pues claro.

-Pues eso me pasa a mí contigo. ¿Lo entiendes?

Que te quiero proteger.

-Hola. -Hombre.

¿Te apetecen unos cacahuetes con miel? Invita la casa.

-¡Ah, ¿me invitas a unos cacahuetes?! La casa por la ventana, ¿eh?

-Soy un tipo generoso.

-No, no. Gracias.

-Que quería darte las gracias por todo lo que estás haciendo por Elena.

-No. Yo creo que lo que estás haciendo tú sí que es increíble.

Es que, de verdad, no sabía que existían personas

que preferían el bienestar de los demás antes que el suyo.

-A ver, es que, si hiciésemos lo que realmente nos apetece,

lo que nos sale del corazón, sin importar si está bien o está mal,

acabaríamos usándonos los unos a los otros.

-La verdad es que tienes toda la razón.

-Me alegro mucho de volver a verte.

-Yo también.

Perdona. Hola, perdona.

Buenos días, ¿eh? Hola.

¡Hola!

Oye, ¿has conocido a la nueva enfermera?

-No. ¿Por?

Porque creo que va a dar mucho juego en este hospital.

¿Ah, sí? Tiene un carácter...

¿Oye qué ha pasado al final con tu paciente?

Ah. Pues mal, mal, la verdad.

Porque esa pobre mujer va a pasar una serie de años en la cárcel

por haber utilizado una tarjeta de crédito, que ni tan siquiera robó.

Y eso sí, para pagar pues eso, alimentos, comida,

el alquiler de su casa.

Y luego los sinvergüenzas estos

roban cantidad de millones al contribuyente

y al tercer día están en la calle. Y eso no es justo.

Pues no. La verdad es que no es justo, no.

Oye, a propósito, bueno, cielo, a ver, lo nuestro, verás...

Tenemos que decidir algo acerca de lo de "Dorn".

Yo sé que es una gran oportunidad, pero en fin,

es que supondría tener que mudarnos allí.

Bueno, bueno, a ver... Con todo lo que conlleva, Lucía.

Escúchame, uno puede pedir una excedencia y el otro quedarse aquí.

¿No? Sí, eso también.

Es Sonia. ¡Hola!

Sí.

Está aquí, conmigo, sí. Sí, nos han ofrecido...

¿Cómo?

Vale. Vale. Pues lo hablamos.

Muy bien. Muchas gracias. Venga, un beso.

¿Qué?

Pues que acaba de llamar Sonia

y que dice que nos iguala la oferta de "Dorn" para que la hagamos aquí,

en el hospital.

Pero eso es genial, Lucía.

Sí. ¡Eso es genial! ¡Dame un abrazo!

Bueno...

¡Eso es genial! Muy bien, sí.

-Gracias.

-Eva. -Hola.

-¿Qué tal, cómo va eso? -Bien.

-¿Sí? -Muy bien.

-¿Contenta con el primer día? -Muy contenta.

-Así me gusta.

Oye, perdona por cómo te he atendido, ¿eh?

Pero es que el hospital ahora mismo es un desastre.

Estamos con recortes, soy el Jefe de Servicio,

falta plantilla...

Bueno, hasta que me dijeron que venía alguien nuevo,

o sea que gracias por venir.

-Estoy muy contenta, de verdad.

Tenía muchísimas ganas de trabajar y de sentirme al fin una doctora.

-Una doctora. -¡Una doctora!

-Bueno, ya verás como en dos semanas esa sensación se te pasa.

Cuando empiezas con los dobles turnos,

de repente pasas del sueño a la pesadilla; así de rápido.

-No creo que a mí me pase así de rápido.

-¿Ah, no? -No.

-Bueno... -Disculpe.

Le había pedido sacarina, no azúcar.

Gracias.

Me pone un poquito nerviosa que la gente se equivoque. ¿A ti no?

-Sí, vamos, esque la gente a veces...

-Algo tan simple como sacarina o azúcar...

-Sacarina o azúcar. Lo cual no se parece.

-Tiene contracciones y ha roto aguas.

Pero aún no está de seis meses.

Avisa a Neonatología que estén preparados para un parto prematuro.

El niño ha nacido muy pequeño.

Más incluso de lo que cabría esperar dadas sus semanas de gestación.

Los bebés prematuros pueden tener problemas, por ejemplo respiratorios;

ya que los pulmones aún están inmaduros.

¿Y mi niño, está mejor?

Está en observación.

Temo que lo que le pasa a tu hijo

está relacionado con lo que te pasa a ti.

¿Qué me pasa a mí?

-A ver, Paula, tenemos que hacerte una pregunta.

Pero no pienses que en ningún momento te estamos juzgando.

¿Consumes drogas?

Un segundo, chicos.

Vale, lo llevamos a Reanimación, por favor.

-Le he tenido que poner las vías en la mano porque mira,

mira cómo tiene las venas.

-Necesito saber qué consume habitualmente tu padre. ¿Heroína?

-Yo, yo es que hacía diez años que no veía a mi padre.

No... No sabía que consumía nada de eso.

-Por el momento sospechamos de un proceso infeccioso generalizado

en paciente inmunodeprimido, dada su condición de portador del VIH.

-No, por favor, vete. -Papá soy yo.

-Vete. ¿Por qué has venido?

Subtitulado por Victoria Sánchez Mayo

  • Centro médico - 17/04/18 (1)

Centro médico - 17/04/18 (1)

17 abr 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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