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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 17/04/17 (2) - ver ahora
Transcripción completa

Joaquín Colón está en el hospital debido a que, desde hace un tiempo,

tiene dificultades para dormir.

Sin embargo, su mujer, Amelia, está preocupada por algo más.

¿Están ustedes para la doctora Marco?

(Ambos): Sí.

Vale. ¿A qué hora tienen? -4:15.

Yo es que tenía a las 4, no podía aparcar y he llegado...

-Ja. Ya empezamos, la primera.

Nada. Tenía a las 4. Paso ahora cuando salga ella...

A mí no me cuente su historia, que ya tengo yo bastante con la mía.

Bueno, caballero, ha sido un poquito tarde, ¿no?... Perdón.

Tarde no. ¡Media hora tarde!

Yo llevo media hora esperando, pues entraré yo primero.

¡Entra usted después, que le da igual!

Bueno, caballero. Yo tengo a las 4. que decida la doctora.

Pues no. ¡Con la doctora Marco nada, pasa por encima de mi cadáver!

¡Soy yo el primero que paso, ya se lo he dicho!

¿Qué es lo que está pasando aquí, por favor?

Tenía cita a las 4, he llegado tarde y mira este señor.

Ha llegado media hora después Y llevo yo media hora esperando aquí.

Entonces, o entro yo... Hombre, ¿por qué va a entrar él?

Mira, está claro que lo suyo es mucho más grave. Que entre él.

Es educación. Encima que... -Pasen.

Normalmente las citas para consulta se dan con días de antelación.

Y una vez aquí,

nosotros confiamos en que los pacientes

sean capaces de respetar su turno

y el orden horario de las visitas preestablecido.

Lo que pasa es que no todos tienen educación y civismo

como para seguir ese orden y cumplir las normas.

Al menos cuando están enfermos.

¿Ya se encuentra un poco más tranquilo?

Sí. Desde luego que hay gente impresentable

que no debería salir de casa en todo el día.

Madre mía. Pero bueno, estoy mejor.

Cuénteme por qué está aquí.

Bueno, es que mi marido no duerme bien últimamente.

¿El paciente soy yo o tú?

¡Es que me están preguntando a mí, es que siempre contestas por mí.

Desde que dejé de fumar estoy todo el día cansado.

Y me está afectando a todo.

Me está afectando a mi vida, al trabajo y todo.

Estoy..., como que no vivo, estoy sin energía.

Aparte del problema para dormir,

¿ha notado algo más desde que ha dejado de fumar?

Pues que estoy un poquito más gordo. -No, un poquito no.

Es un poquito... -Ha engordado mucho.

Un poquito más gordo. Y luego, que, nada más que para sobrevivir

tengo que tomar café, nada más que café.

Estoy a base de café,

es lo único que me hace mantenerme un poquito despierto y con vida.

Ya. Pues tendría que prestar un poco más de atención a su dieta,

porque el abuso de café y la mala alimentación

puede estar relacionado con sus problemas de sueño.

Justo eso le digo yo todos los días.

A veces se habla de los efectos beneficiosos del café y de la cafeína

como activador del sistema circulatorio.

Pero conviene saber que un exceso de cafeína

puede tener efectos negativos sobre el sistema nervioso.

(Mensaje)

Buenas...

¿Qué tal, Ortega?

Bien. Me acaba de enviar un..., un mensaje Nelson,

el hermano de Javi.

Que quiere venir a verme.

Ya. Bueno, supongo que querrá un poco de consuelo.

Que se muera tu hermano y tu madre a la vez es...

Yo no puedo dormir, pues imagínate cómo estará él.

¡Por favor, ayuda! ¡Necesito un médico!

A ver, ¿se encuentra bien?

Sí, sí. Yo estoy perfectamente, es mi novio el que está mal,

que tiene fiebre, le cuesta mucho respirar.

Que alguien avise a un celador. -Sí. Voy yo, voy yo.

(Música)

Respira, tranquilo,

te voy a hacer una ligera compresión aquí, en el hígado.

Se hincha la vena yugular.

Hace años le pusieron una prótesis valvular cardíaca.

Y a los tres meses le ingresaron de una infección,

una celulitis infecciosa de la pierna derecha.

Bueno, después de eso fue bien,

hasta que empezó a perder peso y a respirar mal.

Vale. Te voy a auscultar. Te desabrocho ahora aquí, ¿vale?

Estoy para el arrastre, de esta no salgo.

No digas tonterías. -Es una verdad como un templo.

Tienes que asumirlo: cuanto antes lo hagas mejor.

Un segundo en silencio, por favor, Jaime, que te tengo que auscultar.

Aaah, para el arrastre.

En la auscultación he observado que Jaime tiene un soplo

y crepitantes pulmonares.

Además también tiene las piernas hinchadas.

Si a esto le sumamos la ingurgitación yugular, es decir,

que las venas del cuello están hinchadas,

todo indica que sufre una insuficiencia cardiaca aguda.

Me parece que lo que me dice usted es una tontería,

porque mi padre murió muy mayor, gordísimo

y sin ningún problema de sueño nunca.

Disculpe, pero lo que he dicho no es ninguna tontería.

Y si no va a guardarme respeto lo mejor es que se vaya.

Pues sí, es lo que tengo que hacer. -Pues muy bien.

Porque me parece que usted no habrá ni terminado la carrera.

Voy a hablar con un médico de verdad, para que me atienda.

Joaquín, ¿dónde vas? ¡Espera! -¡Siempre con la misma historia!

Lo siento mucho, doctora, lo siento muchísimo.

No se preocupe.

He sido yo quien le ha convencido para que viniera a verla,

con la excusa de la falta de sueño.

Pero es que, lo que a mí realmente me preocupa

es este mal carácter que tiene últimamente.

Es que se pelea con todo el mundo: conmigo, con nuestros hijos,

con el portero de la finca. Está siempre enfadado.

¿Usted cree que esto es por el tabaco?

Pues podría ser, porque el síndrome de abstinencia

provoca que las personas se encuentren más irritables,

que salten a la primera.

Ya, pues yo ya no sé qué voy a hacer.

¿Por qué no va a buscarle y le pide que vuelva?

-¿sí? -Sí.

Muchísimas gracias, doctora. -De nada.

Los médicos tratamos con personas que están enfermas.

Y la enfermedad es algo que nos altera a todos los niveles.

Por eso tenemos que ser comprensivos y en ocasiones armarnos de paciencia.

Es algo que va incluido en nuestra profesión.

Doctora, ¿cree que puede haber algún problema

con la prótesis valvular que me pusieron?

Podría ser, Jaime, podría ser.

Para comprobarlo te voy a hacer un electro, ¿vale?,

una radiografía de tórax y un ecocardiograma.

Por otra parte está la fiebre

y es un indicio de que hay una infección,

así es que voy a por una enfermera para que te haga una analítica.

Esto es el principio del fin.

Jaime, no te precipites, te pido que confíes un poco.

No creo que con la confianza se pueda resolver nada.

Pero de todos modos gracias por su interés.

¿Es que no puedes mantener la boca cerrada por una vez?

Al final vas a mosquear a la doctora.

Ya conoces mi lema: la verdad, aunque duela.

Jaime es tan sincero que a veces sus palabras duelen,

tanto para lo bueno como para lo malo.

Mucha gente se las toma a mal.

Pero cuando te dice algo bonito es maravilloso,

porque sabes que es verdad.

Vas a llegar tarde. Tienes que irte ya a la revisión.

No. Prefiero quedarme aquí, contigo.

Ya pediré cita con el doctor Landó otro día.

De eso nada,

estando la consulta aquí al lado, sería una irresponsabilidad no ir.

Venga. Lárgate de una vez. -Vale, vale. Está bien. Voy.

Joaquín Colón, el paciente que manifiesta irritabilidad,

vuelve a la consulta de la doctora Marco

tras haberla abandonado minutos antes.

Ya me ha hablado mi mujer.

Y para que vea usted que soy un caballero,

estoy dispuesto a disculparla

y no tener en cuenta lo que me ha dicho antes.

Vamos a cogerle una muestra de sangre y de orina

para saber si ha desarrollado una diabetes,

entre otras posibles enfermedades.

Los análisis nos servirán para analizar los niveles de hormonas

y el valor de la glucosa en sangre.

Así podremos descartar un hipotiroidismo o una diabetes,

que podrían ser la causa del cansancio y la irritabilidad

del señor Colón.

Mientras a Jaime le hacen las pruebas,

el doctor Landó le realiza a Enma la ecografía del tercer trimestre

que tenían programada.

¿Está todo bien?

Bueno, la placenta no se ha movido todo lo que debería,

y sigue al borde de la abertura cervical.

Pero, ¿eso me podría traer problemas a la hora del parto?

La verdad es que sí. Tome, límpiese, Enma, límpiese.

La verdad es que sí, por una razón, verá:

si la placenta cubre parte o la totalidad del cuello uterino,

en un parto vaginal podría causarle un sangrado intenso,

y eso sería bastante peligroso, tanto para usted como para su bebé.

Y sobre todo nos veríamos obligados a tener que realizarle una cesárea.

Al inicio del embarazo es común

que la placenta se encuentre en la parte baja del útero.

A medida que el embarazo avanza,

la placenta debería desplazarse hacia la parte superior.

Cuando esto no ocurre, como es el caso de Enma,

el cuello uterino puede estar obstruido para el parto.

Es lo que llamamos placenta previa.

¿Ha tenido sangrados últimamente? -No. Ninguno.

Bueno, vamos a esperar por si no hubiera...,

bueno, sufrimiento fetal

y las condiciones obstétricas lo permitieran,

intentaríamos hacer un parto vaginal.

Siempre bajo un estricto control.

Hola, ¿cuántas horas llevas aquí? -12.

¡Madre mía! Cariño, ¡ayyy, ven aquí! Pequeña...

La Fundación me está quitando el poco tiempo libre que tengo.

Eso es lo que hay.

Es que tengo que elegir un proyecto para destinar dinero a investigación,

y es mucha responsabilidad.

Ya me imagino. ¿Qué estás, preocupada, cariño?

Pues sí, estoy preocupada,

porque es fundamental acertar con este primer proyecto.

Va a ser la mejor arma para darle visibilidad y prestigio

a la Fundación.

Ya. Y seguramente así,

pues darán más recursos, ¿no?, para hacer otros proyectos.

Claro.

El problema, si es que es un problema,

es que hay muchos proyectos y muy buenos. Y no sé cuál elegir.

Intento pensar en qué es lo que hubiese hecho mi padre,

pero... -¡Pues no!

No lo sé. -¡Pues no!

Lo que tienes que pensar es lo que quieres hacer tú.

Pero para eso necesitas descansar.

¿Y qué mejor consejero que ir para la cama?

Así que venga: ¡hala, deja eso ya! Y vámonos de aquí.

Con el ecocardiograma, la doctora Ortega descubre

cuál es la causa de los problemas de Jaime.

Hemos confirmado que la prótesis de la válvula se ha descolocado

y no está funcionando correctamente.

De modo que el lado izquierdo del corazón de Jaime se sobrecarga

y aparecen todos los síntomas de insuficiencia cardíaca.

Al final se han confirmado mis malos presagios.

Jaime, no te precipites.

Te vamos a operar urgentemente

para reemplazarte la válvula por otra, ¿vale?,

pero quiero que estés tranquilo.

El final del que tanto hablas, no ha llegado aún.

Pues yo no pienso lo mismo.

De hecho su positivismo me molesta bastante.

Me puedes tutear.

Y no es positivismo, de verdad, Jaime,

me guío por los resultados de las pruebas, nada más.

Ya, pero es que las pruebas no lo son todo.

Pero si se siente mejor pensando eso, allá usted.

Seguramente ahora le gustaría insultarme.

Pues hágalo, si se va a sentir mejor...

Lo único que me gustaría es preparar la intervención, ¿vale?

Joaquín, el paciente irritable y con problemas de sueño,

vuelve al Centro Médico junto a su esposa, Amelia,

tras sufrir un accidente de tráfico.

No, hombre, que no necesito yo silla.

Vamos a ver, ¿no ve que es ella la que está mal? ¡Yo puedo caminar!

¡Venga, vamos, por favor, ayúdenme! -Vale, tranquilo.

Madre mía, ¡siempre me pasa a mí! -¡Sss!

¿Qué ha pasado? -Pues que hemos tenido un accidente.

Es que llevaba el brazo doblado sobre el pecho,

y, cuando ha saltado el Air Bag, pues le ha debido de aplastar.

Nos hemos dado con un impresentable.

Ha sido un accidente de coche? -Sí.

¿Llevaban puesto el cinturón de seguridad? -Sí.

Vale. Pase a la camilla, por favor. Yo la ayudo.

Parece una obviedad, pero es nuestro deber recordarlo.

La diferencia entre un accidente en el que se sufran contusiones leves

y otro en el que se produzcan

lesiones graves, permanentes o incluso mortales,

consiste muchas veces en un simple gesto:

ponerse el cinturón de seguridad.

Pues es que hemos salido esta mañana con el coche

y hemos subido por la calle... ¿cómo se llamaba la calle?

Unió, la calle Unión. -En la calle Unión.

Y, cuando hemos llegado a la plaza, un niñato,

¡como siempre me toca a mí!,

se ha cruzado conmigo y se ha pegado un topetazo.

Y va el tío, sale del coche y me echa la bronca

como si hubiera sido yo el que tuviera la culpa.

¡Es que es el colmo de los colmos! Además, yo cuando le he dicho:

"Pero tío, ¿de qué vas? Mira a mi mujer cómo la has dejado".

Porque ha sido él el que ha tenido la culpa,

teníamos nosotros el Stop por delante.

Tú te has saltado un Stop.

Mira, nena, porque estás nerviosa, que si no...

Vamos a ver, te lo voy a consentir por eso.

Ahora, cuando terminemos, nos vamos otra vez allí, a la ca...

¿Cómo era la calle? -Unió, a la calle Unión.

Vamos a la calle Unión

y te vas a tragar tus palabras, hombre.

A ver qué te has creído, siempre te pones en contra mía.

Estoy contando la verdad, ¡joder! -Bueno, por favor.

¿Puede esperar fuera mientras termino de explorar a su mujer?

Pues sí. ¡No tengo ningún interés

en permanecer más delante de usted, señorita!

Cálmate, ¿eh?, cálmate.

¿Esto que acaba de ocurrir es algo habitual?

¿El qué, que me trate mal?

Pues sí. Desgraciadamente, últimamente sí,

me trata bastante mal.

No, me refiero a que acaba de hacerle una pregunta,

y al minuto se había olvidado de la respuesta.

Pues ahora que lo dices,

sí que parece que últimamente anda mal de memoria.

Dice que porque no duerme y se apunta todo en el móvil

y a veces hasta me pide a mí que le recuerde las cosas.

¿Y lo del accidente ha sido casualidad

o usted nota que está conduciendo peor?

Bueno, sí que se ha dado algunos golpes sin importancia,

pequeños pero muy seguidos.

Y se pierde cuando vamos a lugares que hemos ido 100 veces.

La desorientación, la falta de memoria y la irritabilidad

son síntomas que me preocupan.

Creo que debería ver al neurólogo.

Sí. Quirófano número 1, por favor.

El paciente se llama Jaime Velilla. Gracias.

(Música)

¿Cómo estás?

Es un momento muy duro,

no solo por la muerte de mi madre y Javi,

sino porque la gente del barrio comenta cosas que no me gustan nada.

¿Qué?

Hay gente en el barrio que piensa

que Javi no pudo soportar la muerte de mamá y se suicidó.

¿Te lo puedes creer? -No sabía que decían eso.

Evidentemente se le fue la pinza.

Bebió demasiado

y se puso a cruzar una carretera peligrosa en plena noche.

Pero, ¿suicidarse?

No puede ser, ¿verdad?

Los que conocen a Javi saben cómo era y eso basta.

He venido a verte porque quería darte una cosa de mi hermano.

Venga, cógelo.

Falta la reina de corazones, es la única carta que no está.

Su carta favorita.

Con la que hacía todos los trucos siempre.

No, no puedo aceptarla, Nelson, de verdad.

Seguro que a mi hermano le hubiera gustado que la tuvieras tú.

(Música)

¿Qué tal? -¡Mírala! La que me ha echado.

¿Cómo está mi mujer?

Está bien. Ahora van a hacerle una radiografía de la muñeca,

pero está bien. No parece nada grave. -Es que está muy nerviosa.

Fíjese. Si me ha dicho que yo soy el que se ha saltado el stop.

¡Hombre, solo faltaba! ¿Qué es lo que le tienen que hacer?

Vamos a hacerle una radiografía de la muñeca.

Por protocolo, a todas las personas que han sufrido un accidente,

solemos hacerles una exploración neurológica básica.

Y como su mujer está tan nerviosa, como usted acaba de decir,

creo que sería buena idea ir haciéndosela a usted primero.

Así, cuando ella salga de la radiografía,

le puede adelantar que ha sido algo muy rápido y muy sencillo.

Para ayudarla a tranquilizarse.

Esta mujer..., siempre sufriendo por todos.

Pues por ella lo hago, ¿dónde tengo que ir?

Por aquí. Acompáñeme.

(Música)

¿Dónde estabas? Has tardado mucho en volver.

¿Pasa algo? -Nada.

¿Le pasa algo al bebé? -No. Está todo bien.

Me he encontrado a la doctora Ortega y me ha dicho lo de tu operación.

Y bueno, me he asustado un poco.

No quería verte hasta que no se me pasara el disgusto.

Además, tienes motivos para asustarte.

Yo también estoy asustado.

Quiero que memorice tres palabras: cartón, gato y tijeras.

Cartón, gato y tijeras. -Exactamente.

Ahora, dibuje un reloj, y señale la una menos diez.

No soy ningún niño chico. ¿Tengo que hacer dibujitos también?

Ya le he dicho que es una formalidad, es un trámite. Por favor, hágalo.

Muy bien.

¿Me puedo ir ya, ya hemos terminado?

En cuanto me diga las tres palabras. -Cartón, gato...

¡Uy! Bueno, ¡madre mía! Bueno, se me ha olvidado.

Ya sabes que estoy un poquito flojo. Pero bueno. Bien, ¿no?

No pasa nada, puede ser que no tenga más importancia.

Pero prefiero que sigamos unos minutos más para asegurarnos.

Bueno.

Lo que hemos hecho se llama el test de Codex

y sirve para establecer si existe algún tipo de demencia.

Si tras hacer la primera etapa, las tres palabras y el reloj,

ha habido algún fallo, el test será considerado anormal

y será necesario pasar a la segunda etapa.

Ahora respóndame a unas preguntas. -Vale.

¿Cómo se llama la clínica donde estamos?

Clínica... ¡Uuuf! Bueno, una clínica.

Es que no me acuerdo ahora del nombre.

Ya. ¿Cuál es su código postal? -28... 280...

Bueno, es que yo no me escribo a mí mismo.

Yo no sé cuál es el código mío, la verdad es que no me acuerdo.

¿En qué fecha estamos? -Es jueves... 14, ¿no?

No. Es que estoy cansado, ya sabe usted que no duermo,

estoy muy intranquilo, estoy muy fatigado.

¿En qué piso estamos? -En el cuarto.

¿Cómo se llama el presidente del país?

Vamos, vamos, ¿cómo no me lo voy a saber?

Si esto... Se lo sabe todo el mundo, hombre.

Es que se me ha olvidado a mí ahora, es porque estoy falto de sueño.

No sé por qué me pasa a mí esto.

Porque ¿cómo no me voy a saber el nombre del presidente de mi país?

Bueno, pues no me acuerdo.

Ya le he dicho que estoy pasando malas noches,

que no descanso y que estoy a base de café.

Podría ser por eso, pero prefiero hacerle una prueba de imagen

para quedarnos más tranquilos.

Ahora consultaré los resultados con Neurología,

pero lo que le ocurre a Joaquín no tiene nada que ver

con el accidente de tráfico que acaba de sufrir,

porque los síntomas que presenta son previos al choque.

Joaquín, el paciente que sufre problemas de sueño,

memoria e irritabilidad, es sometido a un TAC.

Jaime se dirige a quirófano

para que le sustituyan una válvula del corazón

que no está funcionando bien.

Te tengo que decir una cosa antes de entrar al quirófano.

¿Qué pasa?

Si no supero la operación..., quiero que me incineren,

y que tiren mis cenizas al Mediterráneo.

Para... para reunirme con mi padre.

Y quiero que seas feliz. Y no cambies nunca.

Y háblale al pequeñajo de su padre de vez en cuando.

Te quiero, pequeño.

(Música)

Aquí hay un absceso. -Sí.

Pues seguramente su rotura provocó la infección.

Vamos a coger una muestra para Anatomía Patológica.

Tijera...

Aún no sabemos cómo acabará la operación,

pero los resultados de la muestra son muy importantes,

porque de ellos depende el tratamiento

que debemos darle a Jaime.

Si no detenemos la infección,

la operación no será el final de este caso.

Tiene una hemorragia

por la placenta previa que le comenté durante la ecografía.

Tengo que hacerle una cesárea.

Mientras a Jaime le están operando del corazón,

Emma ha sido llevada de urgencia a otro quirófano del hospital

por un problema con su embarazo.

La hemorragia pondría en peligro tanto su vida como la del bebé.

¿De acuerdo? No puedo esperar más. -Vale.

Venga.

Marco le comenta a Amelia, la mujer de Joaquín,

el estado de su muñeca.

La radiografía está bien.

Lo que tiene es un esguince leve de la muñeca,

así que será suficiente con el vendaje funcional,

antiinflamatorios, e inmovilización durante unos días.

Vale. Bueno, pues me alegro de que no sea nada.

Quería hablarle de su marido. -¿Qué pasa?

Hemos estado haciéndole algunas pruebas,

y quiero derivarle a Neurología. -¿Y eso?

Porque estamos bastante seguros de que podría tener... Alzheimer.

¿Cómo?

¡Pero si es muy joven! Solo tiene 60 años.

Cuando el diagnóstico se produce en personas menores de 65 años,

se trata de Alzheimer de inicio precoz,

que supone menos del 10 % de los casos,

pero con unas consecuencias destructivas sobre la persona

y su entorno.

Todavía quiero hacerle algunas pruebas más,

pero el examen neurológico orientaba a una demencia.

Y el TAC ha descartado cualquier otra enfermedad.

(Música)

Amelia, sé perfectamente por lo que está pasando.

Quería hablar con usted primero

porque la colaboración de la familia es fundamental.

Sí es cierto que el Alzheimer no tiene cura,

pero hay fármacos que retrasan el avance de la enfermedad.

También quería explicarle, para que se quede más tranquila,

que en estas fases iniciales

se pueden dar trastornos de tipo afectivo,

como irritabilidad, depresión, apatía...

Por eso usted nota que su marido..., que no es el mismo.

Y en fases más avanzadas, pueden producirse trastornos psicóticos,

como delirios, alucinaciones, cambios de personalidad.

Yo no sé. Yo no sé si voy a poder aguantar todo eso.

No sé si voy a poder con ello. No sé.

Seguro que sí.

Confíe en que la investigación está avanzando mucho,

y quizás en un futuro próximo encontremos la cura.

¡Que Dios la oiga! ¡Que Dios la oiga!

(Música)

Hola.

¿Qué tal, cómo estás después de la operación?

Vivo, que no es poco.

La doctora Soto me ha dicho que la sustitución valvular

y el drenaje del absceso, han ido muy bien.

¿Dónde está Emma?,

le ha tenido que pasar algo muy grave para que no esté aquí.

Jaime, cuando tú has entrado a quirófano,

ella ha sufrido una hemorragia severa.

Le han tenido que intervenir y le han hecho una cesárea.

No sé nada más, de momento.

Pero ¿está bien y el bebé, dónde está ahora, puedo verla?

Es que no sé nada.

Voy a hablar con una enfermera

para que empiece a darte un tratamiento antibiótico

y me entero de cómo está la situación.

Vale. Muchas gracias. -De nada.

Ortega, Emma y el bebé se encuentran bien, ¿de acuerdo?

Ha habido alguna complicación en el parto, pero todo bien.

Vale. Iba justo a eso. Perfecto. ¿Se pueden ver, entonces?

Sí, sí, claro. Además, Emma me ha preguntado mucho por él.

La he mantenido en cama por precaución.

Vale. Perfecto. Gracias.

Oye: Eh... ¿Cómo estás?

Que desde que pasó lo de Javier no hemos podido hablar mucho.

Imagino que no es una semana agradable, ¿no?

Bueno, que sepas que puedes contar conmigo para lo que quieras.

Gracias. Landó, gracias.

Me ayudaste mucho cuando... Javi llegó al hospital.

Bueno. Para lo que necesites.

Ha venido Nelson, su hermano, a verme

y parece que no sabe o no quiere saber que Javi... se suicidó.

Nadie lo sabe.

Landó, nadie se tira a una carretera por accidente.

Escucha, el alcohol hace que la gente haga cosas que no quiere hacer.

O incluso que no sepa que está haciendo, ¿de acuerdo?

Me estuvo llamando toda la noche.

Yo no escuché los mensajes.

Yo no estuve ahí cuando él me necesitaba, ¿lo entiendes?

¡Yo le he fallado!

Diana, tú no tienes la culpa, ¿de acuerdo? ¡Tú no tienes la culpa!

Había mucho trabajo, tenías que estar aquí.

Tú no eres la responsable de la muerte de Javier, ¿de acuerdo?

Y en cuanto a Nelson, hay que entenderlo,

acaba de perder a su madre, ha perdido a su hermano.

¿Para qué sirve saber si su hermano se suicidó o no se suicidó,

par qué, para sufrir más?

Ya.

Sinceramente creo que no es necesario.

¿Vale? -Vale.

Gracias.

Lucía. -¡Hola!

¿Sabes qué? -¿Qué?

Ya he decidido a qué proyecto voy a destinar los fondos

de la Fundación de mi padre. -Ay, dime.

Y no sé cómo no se me había ocurrido antes.

Voy a dedicarlos a la investigación del Alzheimer.

¡Genial! -Ya sabes por qué, ¿no?

Hombre, claro. -El enfoque que más me gusta

es el que se centra en mejorar la calidad de vida del paciente,

y de su entorno familiar y de los cuidadores.

Yo creo que mi padre estaría orgulloso de mí.

Estoy segurísima.

Yo solo... tengo una pega.

Y es que, bueno, si la Fundación solo va a financiar un proyecto,

que sea un proyecto tuyo, propio...

¿Qué quieres decir?

Pues que si la Fundación solo va a financiar un proyecto,

yo no sé qué va a pensar la opinión pública

y el resto de los candidatos,

si el proyecto que has elegido es el tuyo,

que eres la presidenta de la Fundación.

No había caído en eso. -Bueno, tú piénsalo.

Te dejo, que tengo un paciente ahora, ¿vale?

Pues yo calculo que en un par de días saldrá de la incubadora.

¡Madre mía, qué feo y esmirriado es!

¿Qué le digo yo a esta mujer ahora?

No tenía que haberlo visto. No tenía que haberlo visto.

Pasa, pasa. -¡Hola! Guapa, ¿qué pasa?

¡Jaime! -¿Cómo estás?

Bien. Tenía muchas ganas de verte.

Y yo también tenía muchas ganas de verte y al pequeñajo también.

¿Qué te ha parecido?

Es precioso, tiene una cara bien guapa.

Es lo más bonito que he visto en la vida.

¿A que sí? Es igualito a ti.

(Música)

¡Cariño! ¿Qué te ha dicho, hija? ¡Has tardado tanto!

Sí, no es nada.

Te veo un cabestrillo. ¿Qué te ha dicho?

-Es un esguince. No es nada. -Te veo mala cara.

Sí, cálmate. -Estoy preocupadísimo por ti.

¡Que no es nada, tranquilo! ¡Por favor, calla un momento!

Siéntate. Tengo que hablar contigo.

He estado hablando con la doctora que nos ha atendido.

Tranquilo. Porque no se trata de mí. Esto no es nada. Se trata de ti.

Tienes Alzheimer, Joaquín. Alzheimer.

Mírame. Mírame.

¡Joaquín! ¡Joaquín! ¡Mi amor!

El estado de ánimo y la personalidad de las personas con Alzheimer

puede cambiar y provocar que los pacientes se vuelvan

inseguros, suspicaces, deprimidos o irritables.

Por otro lado, ser consciente del progresivo e inapelable deterioro

es un proceso muy duro,

tanto para los pacientes como para los familiares,

que tienen que cuidar con amor a alguien

que, en la fase final de su vida,

puede incluso llegar a olvidarse de ellos.

(Música)

Solo venía a despedirme.

Ya he cerrado todo lo que tenía que cerrar aquí.

Vuelvo a Londres a seguir con lo mío.

¿Estás bien?

¿Qué te pasa?

Yo tengo la culpa de... de la muerte de..., de tu hermano.

¿Por qué?

Porque si yo..., yo le hubiera acompañado,

pues él no hubiera bebido y no se hubiera...

¿Y tú crees que mi hermano se iba a dejar acompañar?

Nunca se hubiera dejado acompañar.

Siempre se hacía el fuerte, al menos conmigo.

Nunca, nunca hubiera pedido ayuda, por muy mal que se sintiera.

¿Estás bien?

Sí... Un poquito de frío. Espera.

Nada, que tengo frío, ya está.

Igual deberías irte a casa. -No, no puedo. Tengo guardia.

No te preocupes, estoy bien. -Vale.

Cuídate, ¿vale?

Para lo que necesites me llamas.

Vale. -Te acompaño.

Adiós.

Cuídate.

(Música)

Vamos a ver, ¿qué te pasa? De verdad.

Clara, estoy bien, de verdad. Gracias.

Oye, ¿y esta cicatriz que tienes aquí?

Es... de un conflicto que tuve hace poco en la cárcel.

Es un exconvicto.

Ya ha pasado mucho tiempo en la cárcel,

se merece una segunda oportunidad y no tienes que tenerle miedo. ¿Vale?

Hace mucho tiempo que no orina,

así que yo intuyo que puede ser un problema de los riñones.

Si se confirma esta enfermedad, existe tratamiento.

Paso de tratarme. No me voy a tratar.

Escúchame, ¿me puedes decir qué te pasa?

Es que me da la sensación de que Blanco no está bien.

Bueno, se está desviviendo como siempre por sus pacientes,

pero por él mismo no está haciendo nada.

Cada vez que tose o estornuda, se piensa que el cáncer ha vuelto,

está siempre así.

Ay... Lo sabía. Voy a pedirte un TAC.

Lo siento, doctor, pero no pienso hacerme más pruebas.

Quería hablarte de Gloria.

Tiene miedo a seguir haciéndose pruebas.

Si es que siempre le pasa igual.

Tengo los resultados de los marcadores tumorales.

Javier, ya está bien, ¿eh?, no puedes trabajar estando enfermo.

Pepa, precisamente tú, no me des esos consejos.

  • Centro médico - 17/04/17 (2)

Centro médico - 17/04/17 (2)

17 abr 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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