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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 17/01/19 (2) - ver ahora
Transcripción completa

Carlos, de verdad, que no hace falta que te quedes.

Que vete a tu casa, yo te avisaré cuando salga.

Que no, papá, que yo me quedo aquí contigo.

Además, quiero estar controlando,

que no me fío un pelo del doctor ese chanchullero.

Vale, pero no le digas nada más, por favor.

Mira, por ahí viene.

Hola, Paco. ¿Preparado?

Pues eso espero. A ver si me quito de una vez ya estas molestias.

Hombre, normal, después de tanto tiempo...

Bueno, tranquilo, porque el posoperatorio es muy sencillo

y en cuatro días estás haciendo vida normal, ¿vale?

Eso espero.

Y si no, no te preocupes, ¿vale, papá?

Que yo estaré aquí para cuidarte.

Gracias, hijo.

Además, la intervención de estas, a veces, es complicado recuperarse

y como bueno, siempre está bien tener a alguien cerca

de la casa que te ayude con las compras,

con las cosas, con todo eso, ¿no es así, doctor?

Bueno...

Bueno, pues no lo sé, Carlos,

porque el doctor ha dicho que en unos días estaré ya

para hacer vida normal, ¿no?

Oye, si me tengo que instalar en tu casa, me instalo.

Que lo he estado pensando y quizá sea lo mejor,

con todo lo que está pasando.

Pues no creo que haga falta, ¿verdad, doctor?

Porque yo tampoco quiero que tú dejes de hacer tu vida para cuidarme a mí.

¡Pero claro que hace falta, papá, claro que hace falta!

Bueno, luego lo hablamos.

Sí, mejor luego. Vamos al quirófano.

Oye, y no te preocupes por nada, ¿vale?,

que aquí estaré yo esperándote.

Venga.

Sé que un padre nunca debería decir esto,

pero no quiero que mi hijo Carlos venga vivir conmigo. No quiero.

Mi mujer y yo sufrimos muchísimo cuando vivía con nosotros.

Se pasaba el día bebiendo, se ponía muy violento. Nos gritaba.

Ahora que mi mujer no está, no quiero volver a pasar ese infierno,

y yo solo. No quiero.

Entonces, la paciente me dice: “¿Me puede dar unas gasas?”.

Y yo: “Ay, lo siento, se nos han acabado”.

A ver, ¿qué le iba a decir?

“No, mire, es que ha llegado mi jefe

y ha echado la llave al almacén de los materiales”.

Hombre... Y luego llegó Enrique Iglesias,

se bajó los pantalones y se puso a cantar esa de...¿Qué?

¿Enrique Iglesias?

Vamos a ver, Pepa, ¿qué te pasa, que estás y no estás, hija?

Sí, perdona. Sí, tienes razón. Es que no me quito de la cabeza lo de...

¿El qué?

Vale, te lo voy a contar. Lo de ayer.

Cuando estábamos con el carrito de material.

Es que empecé a ver mal, Clara.

Claro, por eso te quedaste como petrificada.

Claro, es que me asusté muchísimo, imagínate.

¿Y ahora ves bien?

Sí, sí, ya veo bien. Así me duró unos segundos.

Oye, ¿y a qué lo atribuyes?

¿Tú crees que puede ser un nuevo síntoma de la esclerosis múltiple?

Pues es que no lo sé.

Hay algo que no me encaja porque hace unos días evaluaron

la evolución de mi enfermedad y, en teoría, estaba todo bien.

Bueno, mujer, a lo mejor, ha sido un pequeño brote, sin mayor importancia,

¿no?

No sé, es que... Estoy pensando que...

Andrés no me ha dicho la verdad sobre mi enfermedad.

No sé, que me está ocultando algo.

¿Sí? ¿Tú crees que Silva haría algo así?

Se lo he preguntado, ¿eh? Me ha dicho que no.

Pues mujer, ya está, no le des más vueltas.

¿Y qué te dijo cuando le contaste que habías perdido la visión?

Ya... No le has dicho nada, ¿verdad?

Aquí tienes tu sucio dinero. ¿Lo ves?

Aquí está.

Pero, hija, ¿qué haces?

Guarda eso ahora mismo, antes de que venga nadie.

Quiero que lo devuelvas.

Quiero que vayas a la aseguradora y les digas que te llevaste su dinero.

Y que les pidas perdón.

A ellos y a las familias que dejaste tiradas.

Ya me gustaría, pero eso no es tan fácil. Ese tema se cerró.

Sí que puedes, mamá.

Vas y les dices que te equivocaste y que quieres enmendar tu error.

De verdad, Eloísa, que no es tan fácil de hacer.

Yo te creí, mamá.

Todos sabían la verdad.

Los periódicos, los vecinos, los tíos...

Pero yo nunca puse en duda tu versión. Nunca.

Hija... Deja que te explique, ¿vale? -No, es que ya no me creo nada.

Por tu culpa tuve que cerrar la guardería

que tantísimo esfuerzo me costó abrir.

Perdí amistades, trabajos,

incluso estaba dispuesta a arruinarme para limpiar tu nombre.

Tú ahí callada viendo cómo mi vida se desmorona sin decir nada.

Soy una idiota.

No digas eso, hija, por favor.

De verdad que siento muchísimo todo lo que te he hecho pasar,

pero... Si hubiera alguna manera por la que me pudieras perdonar,

por favor, dímelo, ¿eh?

Sí que la hay. Devuelve el dinero. Mira si te lo pongo fácil.

Entonces, ¿todo ha ido bien? -Sí, Carlos.

Ya te comenté que no era una operación muy complicada.

Bueno, sí, sería muy sencillita, pero seis meses que han tardado en...

Vale, perdón, siga.

A ver, se lo he comentado a tu padre, pero te lo digo a ti también, ¿vale?

Es muy importante que beba mucha agua

para tratar de eliminar los restos de sangre por la orina.

El personal sanitario le irá cambiando las bolsas, ¿vale?,

para ver que todo evoluciona favorablemente.

De acuerdo.

Nosotros le iremos controlando, Carlos, pero sí,

cuando le demos el alta, ves que aparece fiebre o dolores,

le traes al hospital, ¿vale?

Está bien, gracias. -Vale, ahora, cuando le subamos a planta, te aviso.

¡Ángel! ¿Puedes venir un momento? ¿Le acompañas a la sala de espera?

Gracias.

No sé qué está pasando,

pero hay algo que no me están contando y no me gusta nada.

No sé si es que mi padre ha salido peor de lo que me han dicho

o algo ha salido mal en la operación, pero algo hay.

Se piensan que no me doy cuenta, pero yo me entero de todo.

Y sea lo que sea lo que están tramando,

no les va a salir bien porque les voy a pillar.

A lo mejor a mi padre sí que le engañan, pero a mí... Qué va.

Que no hace falta que me lo repitas, que no he entendido a la primera.

¿Sí? Entonces, debiste de escucharme ayer

cuando te dije que no te autorizaba la operación.

Escucha, he hecho lo que haría cualquier médico,

ayudar a un paciente.

No, perdona, lo que tú has hecho es pasarse por el forro la jerarquía.

Es que no entiendo la justificación para no operar al paciente.

Hay un hueco en el quirófano, el preoperatorio está listo.

Como si todos los cirujanos están en el bar. Me da lo mismo. ¿Qué pasa?

¿No lo entiendes? -Pues no.

Cuánto daño han hecho las series de médicos, de verdad, ¿eh?,

que ahora todos os creéis George Clooney. ¿No?

Pues, mira, eres guapo, pero no tanto.

¿Y se puede saber desde cuándo es un problema ayudar a un paciente?

No, Dacaret. El problema es que si yo, que soy el director,

te digo que no se hace una operación, no se hace. ¿Queda claro?

Déjame que te diga una cosa, Herrera.

Me lo dijiste tú ayer, me quedan dos días en este hospital.

Sí.

Pues yo no soy como tú,

que va perdiendo el tiempo por ahí hablando con enfermeras.

Yo soy más de aprovechar el tiempo.

Déjame pensar, no me quedan dos días, me queda uno,

así que voy a aprovechar el tiempo, a ver si cuelo a algún paciente, ¿vale?

¡Ah! Te estaba buscando.

¿A mí? ¿Qué ha pasado?

Bueno, pues en la broncoscopia

que le hemos hecho a tu madre ha habido algunas complicaciones.

Por eso está tardando tanto.

¿Qué complicaciones?

Bueno, pues ha sentido mucho ahogo durante la prueba

y luego ha empezado a toser con algo de sangre.

Ay, Dios mío...

Además, tiene muchas palpitaciones y dolor en el pecho,

así que vamos a tener que seguir haciéndole pruebas, ¿de acuerdo?

¿Pero está bien o...?

No, no, sí, sí. Ya se está recuperando.

Es solo que quería decírtelo por si querías estar con ella

en un momento ha sido difícil.

Bueno, ¿me acompañas, entonces?

Gracias, pero prefiero esperarla aquí.

Ah... Vale. Pues como tú quieras.

Yo lo decía para que estuvieseis juntas. O sea, que...

Ya, pero es que estoy bien aquí.

De acuerdo. Bueno, pues te dejo, ¿vale?

¿Te puedo hacer una pregunta? Claro, dime.

Si alguien muy cercano a ti te pidiera hacer algo

que tú crees que está mal, pero que para él o ella es muy importante,

¿lo harías?¡Uf! Difícil.

Bueno, supongo que intentaría hacerle ver que eso está mal

y que no hay motivos para hacerlo.

Ya, ¿pero y si esa persona no entra en razón?

¿Si tienes que elegir entre la persona o hacer las cosas bien?

No sé... Quizá si entendiese por qué quiere que haga eso, pues lo haría.

Pero, claro, tenía que ser una explicación muy sólida.

Ya... Pero no es el caso.

Bueno, no sé si te he ayudado o... Sí, perdona. Gracias.

De nada, mujer. Bueno, pues quédate aquí tranquilita que en un momento...

¿Vale? Ya está tu madre aquí contigo.Vale, gracias.

Estoy hecha un lío, la verdad.

Por un lado, estoy súper enfadada con mi madre.

Bueno, más que enfadada, estoy triste,

porque que tu propia madre te engañe de esa manera...

Es muy triste. Pero, por otro lado, estoy preocupada por su salud.

Cada vez está peor y, no sé, quizá

no sea el momento de tratar el tema del dinero.

Yo quiero que lo devuelva. Y si no lo hace ella, lo haré yo.

Pero, bueno, tampoco quiero que se muera del disgusto. Qué difícil.

(Llaman a la puerta) ¿Tienes dos minutos?

Para ti tengo hasta tres. Pasa, por favor. ¿Has visto mi cactus? ¿Eh?

Precioso.

Dicen que los cactus limpian los ambientes.

Y, bueno, este despacho de sabías que tenía un ambiente demasiado viciado,

¿no crees? -Escucha, que quería hablarte de algo.

Mientras no me hables de las historias de los recortes,

soy todo oídos. Porque tendrías que ver cómo están todos con...

¡Ah! ¿Que tú también me vienes a hablar de esto?

A ver... Tus recortes no se entienden, Matías.

El personal del hospital está preocupado.

Andrés, es lo que tienen las buenas ideas,

que son difíciles de aceptar.

Mira Galilea. Matías, por favor...

Dales un poco de tiempo y sigan acostumbrando.

Y si no, pues oye, hay muchos otros hospitales en esta ciudad.

Ya, pero es que este hospital corre peligro

si empezamos a cerrar quirófanos y a privar de fondos

al resto de investigaciones para dedicarlo solo a una en concreto.

Andrés, tú sabes por qué lo hago.

Mira, el único interés que tengo en dirigir este hospital

es en promover esa investigación, precisamente.

Que sí, Matías, que me parece muy bien, pero no es ético.

Claro que lo es. ¿Pero qué pasa? ¿Que yo me estoy llevando dinero?

¿O estoy haciendo trapicheos con la gestión del hospital? ¿Eh?

Lo único que estoy haciendo es incentivar una investigación

que hace muchos años que tenía que haber estado hecha. Y, además...

¿Además qué?

Esto lo hago por mi hermano, se lo debo.

Matías, creo que te estás equivocando, ¿eh? Me refiero...

Me parece muy bien que intentes ayudar a tu hermano y, de verdad,

dice mucho de ti.

Pero no le debes nada a Dani.

Más refiero que tu hermano no está esperando

que encuentres una cura para su parálisis cerebral.

Lo que quiere es que estés, no sé, más pendiente de él, estés a su lado,

que le cuides.

No lo entiendes. Yo claro que le debo a mi hermano.

Claro que se lo debo, le debo todo. ¿Sabes por qué?

Porque está así por mi culpa.

¿Cómo que está así por tu culpa?

Cuando cayó al agua y estuvo varios minutos debajo del agua,

yo me estaba ocupando de él, le tenía que cuidar.

Y me despisté.

Me fui a hablar con una chica y no lo oí.

Entonces, cuando fui, estaba debajo del agua.

Y cuando lo saqué, ya era demasiado tarde.

Lo siento, Matías, no sabía nada. -Ya...

¿Quieres hablar de esto o...? -Si me puedes dejar solo, por favor.

Claro.

Bueno, Paco, ¿de dolor cómo vas?

Bien, bien. Unos pinchazos de vez en cuando nada más.

Bueno, es normal. Desaparecerán poco a poco.

Oye, he estado pensando y te veo bastante bien, así que, si te parece,

pues te mando a casa con el alta.

¿Ya? Pero si le acaban de operar.

Sí, pero creo que tu padre estará mejor

pasando el posoperatoria en casa.

Estará más tranquilo, mejor. -Que sí, doctor, en casa mucho mejor.

No, vamos, si ahora ya ni un día

te dejan para recuperarte en el hospital.

Te operan y, venga, a levantarse, que viene el siguiente.

Bueno, Paco, te vamos a dejar la sonda, ¿de acuerdo?

Te la retirarán en algún ambulatorio o alguna enfermera

bajo la supervisión de algún médico de familia,

y tienes hora con el urólogo en un mes, creo.

Si surge alguna complicación antes, pues vienes a verme y ya está.

Un momento, un momento. A mí me parece que este alta es precipitada.

¿Cómo?

Que sí, que mi padre no está en condiciones de irse ahora

para su casa.

¿Hay algo que nos están ocultando, quizás?

Carlos, es que creo que no te entiendo.

Sí, antes le he visto discutiendo con su jefe.

Cuando me estaba comentando cómo había ido la operación.

No sé, a lo mejor, ha pasado algo en quirófano

y no me lo quiere explicar, ¿eh?

Mira, con mi jefe hablaba de otra cosa y no tengo porqué

darte ningún tipo de explicación.

¿Vale? Paco, espero que vaya todo muy bien. Si surge fiebre,

dolores o cualquier molestia, vienes a verme.

Muy bien, muchas gracias. -Así lo haré. Hasta luego.

Pero, a ver,

¿tú qué tienes que meterte en si el doctor discutía o no

discutía con su jefe? -¿Yo?

¿No ves que este chico nos ha tratado de maravilla?

Incluso consiguió adelantar la operación.

Ya, ¿y no te parece raro?

Que hay algo que no nos están contando, papá, hazme caso.

Mira, eso ahora da igual.

Le voy a decir a la tía Pepi

a ver si me puede venir a echar una mano a casa.

Tú te vas a la suya y ya no te molesto más.

Anda, anda, anda, la vas a llamar a la pobre tía Pepi. Ya te ayudo yo.

Pero si a ella no le importará.

Además, tú sabes que vive cerca de casa.

¡Que te he dicho que te ayudo yo!

¿Vale?

Varón, 45 años, en perfecto estado físico para hacerse una revisión.

Pero, bueno, Rafa, ¿cómo estás?

Cuanto tiempo.

Muy bien. Bueno, ¿y tú?

No te había visto vestida así en mi vida.

Pues nada, cambio de uniforme. Ahora estoy aquí de internista.

Bueno, te felicito. ¿Era lo que querías?

Sí, un poco de tranquilidad, que la ambulancia es un jaleo.

Bueno, a todos nos llega la madurez,

¿no?, el momento de bajar la velocidad.

Debe ser... ¿Y qué? ¿Qué he oído? ¿45 años?

¿Qué pasa? Que no ha colado, ¿no? -Hombre...

Bueno, ¿y tú qué tal? ¿Cómo te ha ido? ¿Y Ortega?

Bueno, mejor cambiamos el tema y...

¿El bebé? Teníais un bebé pequeño, ¿no?

Muy rico. Nada de pequeño, ahora está enorme y precioso.

A ver si un día le traigo y le veis. -Vale.

¿Y tú qué? ¿Qué has venido aquí? A charlar, ¿o qué?

No, no, he venido a hacerme la ITV.

Quiero saber cómo está mi colesterol, corazón, todo.

Quiero saber cómo me está funcionando el mecanismo en general.

Muy bien. ¿Y tenía cita?

No, pero he pensado que, con tantos amigos por aquí, me harían un hueco.

Rafa, que sabes que luego nos echan la bronca.

Bueno...

Venga, anda. Pues quítate la chaqueta y pasa a la camilla.

¿Has traído muestra de orina?

Ya sabía yo que se me olvidaba algo. Pero, bueno...

Pues mañana vienes en ayunas y te hacemos análisis de sangre

y de orina, ¿vale? -Vale.

¿Y qué tal te encuentras, en general?

Pues me encuentro... Cómo decirlo, un poco mayor.

Pues ya sabes que, cuanto más te cuides, mejor te sentirás.

Venga, ábrete la camisa que vamos a ver qué tal está ese corazón.

Sí, vale, y luego me cuentas cómo está el tuyo, ¿eh?

Cariño, qué bien que estés aquí.

¿Cómo estás?

Bien. Eloísa, ¿dónde está la bolsa?

¿Cuál? ¿La del dinero que robaste?

Baja el tono. ¿Dónde está?

No te preocupes, tu crimen está a salvo conmigo, por ahora.

No, si la verdad es que no me preocupo.

¿Ah, no?

No. Porque no lo vas a hacer, no vas a devolver el dinero.

Ya creo que lo haré, mamá.

Y si no lo he hecho todavía,

es porque primero quiero que mejores un poco.

Si no lo has hecho todavía no ha sido por mí, sino por ti.

Porque, en el fondo, tú eres igual que yo. -¿Pero qué dices, mamá?

Cuando... vi que mis jefes estaban metiendo mano en la caja,

podría haberlos denunciado.

Podría haber ido a la Policía, ¿verdad? ¿Para conseguir qué?

¿Para que cerraran la empresa donde llevaba trabajando 30 años?

Bueno, pues quizás sí, pero podías haber conseguido otra cosa.

No. Qué inocente eres, hija. Qué inocente. No.

Lo único que podía haber hecho era mirar para otro lado. Y eso hice.

Y pensar en mí.

(RESPIRA CON DIFICULTAD)

Pensar en mí y en ti. Igual que tú estás haciendo ahora.

Tenías más opciones, elegiste la vía fácil.

¿La vía fácil? ¿Sí?

¿Te parece vía fácil haber soportado un montón de años un juicio tras otro

y los insultos de la gente y el menosprecio? ¿Sí?

¿Eso te parece fácil?

Lo fácil hubiera sido devolverlo. Pero aguanté.

Aguanté por ti y por mí, por nosotras.

Pues siento decirte que has estado aguantando en vano,

¿por qué sabes qué? Yo no soy como tú.

Hola. ¿Qué tal, Rita? ¿Cómo estás?

Ahí vamos. Ya... Parece que no noto palpitaciones aquí.

Bueno, eso es bueno. Eso es que el antiarrítmico está funcionando.

Lo único malo es que tenemos que repetir la broncoscopia.

¿Otra vez?

Sí, es que tenemos que encontrar el punto sangrante y taponarlo.

¿Pero no se puede hacer eso en otro momento?

Justo ahora estaba hablando con mi hija.

Bueno, no te preocupes,

que lo hacemos muy rápido y que seguro que tu hija está aquí

cuando volvamos, ¿a que sí?

Pues que he estado hablando con Matías

y al final no hemos conseguido lo que buscábamos,

así que se lo dices a Ainhoa cuando la veas, ¿vale? -Vale.

Pero tú le has hecho ver que lo que está haciendo es un desastre.

Sí, sí, claro.

Bueno, lo he intentado, pero es que no hay nada que hacer.

Abrir esa investigación es la única motivación de Matías

para dirigir este hospital.

Tú deberías dirigir este hospital.

Qué va. Yo no valgo para eso, Pepa.

Pues claro que sí.

Lo que pasa es que todavía no lo sabes. Ya...

¿Tú estás bien?

Sí. ¿Por qué?

Bueno, como me preguntaste si había falseado los resultados...

Era por si había algún problema.

Ah... No, no, no.

Pepa, mira, yo sé que en todo este tiempo

te he dado muchos motivos para desconfiar.

Lo sé y lo siento, de verdad. Pero estoy decidido a cambiar eso.

Quiero que estés tranquila y que vuelvas a confiar en mí.

Yo confío en ti, Andrés. De verdad.

Es la primera vez que estoy tranquila y feliz con nuestra relación.

¿Pues entonces qué ocurre?

He vuelto a tener otro síntoma de esclerosis. -¿Sí? ¿Cuál?

Pues lo vi todo borroso durante unos segundos.

¿Cuándo fue eso?

Ayer, mientras estaba preparando el carrito de enfermería con Clara.

¿Y qué te notaste exactamente?

Pues primero lo veía todo borroso, luego lo veía todo doble.

¿Te asustaste mucho?

Pues sí, pero eso es lo de menos. Lo importante es...

Que estoy empeorando.

La evaluación dice que no, pero no estoy bien.

Bueno, tú tranquila.

Lo que te ha ocurrido es algo muy común en la esclerosis múltiple.

Ya... ¿Y si me pasa conduciendo?

¿O me pasa con un paciente? En el quirófano, por ejemplo.

Vale, pero a ver, tú estás bien, ¿no?, en general.

Te encuentras bien, aparte de esos 2 segundos de nada.

Pero es que no son esos segundos.

¿Y si esto es el comienzo de un deterioro y, de repente,

avanza todo muy rápido? ¿Qué hacemos?

Bueno, pues si eso es así, lo afronta haremos juntos y estaremos juntos,

cueste lo que cueste. Ya está.

¿Y ya está? -Sí, ya está.

Ah... Bueno, es que pensaba que, cuando te contase esto, tú...

¿Qué? ¿Iba a salir corriendo o algo así?

Bueno, no tanto eso, pero... Sí.

Pepa. Ahora que ya no nos tenemos que esconder

y que podemos disfrutar de lo nuestro a la luz del día, ya está,

se acabaron los secretos y los miedos. Juntos. ¿Vale?

Vale. -Tranquila.

Bueno, ¿no estás contenta? -¿De qué?

Bueno, de que no sea cáncer lo que tienes.

Como estabas desde el principio con eso en la cabeza...

¡Ah! Sí, sí, es estupendo.

Lo que tienes es una neumonía un poco peculiar.

Es lo que llamamos una neumonía intersticial idiopática.

Cuando decimos idiopática, nos referimos a que no sabemos el origen,

pero que podemos tratarla.

Así que con esto confirmamos uno de los posibles diagnósticos

de los que hablamos al principio.

Bien, muchas gracias.

Entonces, me puedo ir a mi casa ya. -Bueno, eso todavía no.

Te voy a quitar el antibiótico, te voy a poner corticoides y,

según cómo vayas evolucionando,

pues ya veremos cuándo te doy el alta, ¿vale?

Gracias. Nada. ¿Todo bien, Rita?

Sí... Sí, solo que... ¿Ha visto usted a mi hija?

Bueno, yo no la he visto, pero creo que Clara se ha hablado con ella,

así que os dejo un ratillo para que habléis a solas, ¿vale?

Cualquier cosa me llamas. -De acuerdo.

Hasta ahora.

Su hija se ha marchado, Rita.

¿Sí?

Sí, pero antes de irse, me ha pedido que le dé esta carta.

Bueno, me dijo que solo se la diese si estaba muy tranquila.

Parece ser que el contenido que tiene le puede afectar

en su estado de ánimo. ¿Está segura que la quiere leer?

Sí. ¿Ahora?

Sí, sí. Estoy bien. Vale.

Si quiere, puedo pedirle un ansiolítico a la doctora o...

No, gracias, no hace falta. Estoy bien.

¿Me puede dejar sola, por favor?

Claro, por supuesto. Cualquier cosa, estoy ahí fuera, ¿vale?

“Mamá... Esta carta es lo último que vas a saber de mí.

Estoy triste porque siento que pierdo a mi madre.

Pero también feliz porque, por fin, voy a recuperar mi vida,

la vida que tú me arrebataste con tus mentiras.

Voy a devolver el dinero,

pero lo haré de forma anónima porque no quiero perjudicarte.

Suficiente condena tienes ya con tu mala conciencia.

No busco la venganza ni quiero desearte ningún mal.

Solo espero que algún día te preguntes si valió la pena robar

ese dinero. Eloísa”.

¡Ainhoa! Hola. -Hola.

Oye, ¿has podido hacer la gestión de la que habíamos hablado?

Eh... Sí, pero me temo que no tengo muy buenas noticias.

¿Qué pasa? ¿Que Silva ha pasado de ti?

No. Eso bien, porque Pepa y yo hablamos con él

y accedió a hablar con Herrera, pero Herrera no hay manera.

Que quiere hacer su investigación y ya está.

Desde luego, este chico va a acabar dándose contra un muro.

Más tarde o más temprano.

Pues bueno, ojalá que pase.

Y así van y te ponen a ti de director. -Calla, calla.

Que se vive muy tranquilo de soldado raso. No, déjalo.

Bueno, que nos conocemos, ¿eh? -Te dejo.

¿Qué hay? -Rafa...

14 horas en ayunas, ¿eh? Dos más de las requeridas.

Así que espero que me atiendas el primero porque me muero de hambre.

Venga, pues ve pasando la enfermera de saque sangre y ahora voy, ¿vale?

Vale. No, espera. Que luego viene gente, como ayer,

que vino la enfermera y, al final, no pudimos hablar.

Me voy a aguantar un poquito más el hambre.

Es que, mira, tengo una duda muy grande que no me deja dormir

y quiero que tú me la resuelvas.

¿Y qué te pasa? ¿Por qué no puedes dormir?

No he pegado ojo. ¿Qué pasa con Ortega? ¿Estáis en crisis?

A ver, pero si aquí todo el mundo está en crisis.

Debe ser una cosa de los astros.

Tú no te preocupes, que al principio parece todo muy tremendo,

pero luego las cosas se terminan arreglando. ¿O no?

Pues no sé, Rafa. Pues que... Que he metido la pata.

Que llevábamos un tiempo mal y distantes y...

Bueno, pues un día salí y me lie con una chica.

Que fueron dos besos de nada, que es que no fue nada, de verdad,

pero... Pues yo no me sentía bien y se lo conté a Diana.

Y, claro, pues se lo tomó como se lo tomaría cualquier persona.

¿Y ahora no os habláis? Pero, entonces, ¿lo habéis dejado?

Rafa, no lo sé.

Di a Carmen que llame a la enfermera, que te vayan sacando sangre, ¿vale?

Luego te veo.

Carmen, ¿puedes avisar a la enfermera,

que me tengo que sacar sangre?

¿Qué ha pasado?

No sé, dígamelo usted.

Llevaba unos días bien, orinando sin dificultad, pero ahora mismo no...

Ya. Bueno, a ver, ¿de qué color es la orina?

La orina normal.

Y hoy no sé por qué, pero no puede orinar y...

Se habrá bebido, yo qué sé, como unos tres litros de agua, pero nada,

no puede. -Bueno, a ver, baja el tono de voz, por favor.

¿Te duele al intentarlo?

Sí, mucho. Incluso más que antes de operarme.

Vale, tranquilo. Vamos a reanimación e intentamos ver lo que ocurre.

Mira que lo dije, de verdad. Mira que lo dije.

Es demasiado pronto para que le den el alta, pero nada, claro.

Aquí como todo el mundo sabe mucho, ¿eh? Carlos, si tienes alguna queja,

la pones, pero yo tengo que trabajar, ¿vale?

Oiga, a mí no me hable así, que lleva todas las de perder.

Aquí ha habido una mala praxis y nos lo están intentando ocultar.

¿Una mala praxis? -Sí.

Tu padre tiene 70 años,

un postoperatorio con problemas es normal a esa edad.

Ah, o sea que es normal operarle y que salga peor de lo que estaba, ¿no?

A ver, Carlos, vale ya.

Claro, y también me va a decir ahora que es muy normal darle el alta

a un anciano dos horas después de operarle, ¿no?

Venga, hombre, eso no hay quien se lo crea.

Ustedes han cometido una irregularidad, pero no se preocupe,

que ya me enteraré, inútiles, que son unos inútiles.

Hijo, te lo pido por favor, ¡vete!

¿Tú no te das cuenta de que tu padre sufre por tu culpa?

¿Perdón? Repita eso. Vete a la sala de espera.

No.

Vete a la sala de espera o aviso a seguridad.

Por favor, vete ya, vete. Venga, vete... -¡Papá!

¡Vete!

No puedo más, doctor, no puedo más. Hola, papá.

Carlos, no puedes estar aquí. Espérate fuera, por favor.

¡Mira, me tenéis hasta las narices!

Carlos, tienes que intentar controlar esa ira, ¿vale?

Porque le estás poniendo nervioso.

Me he enterado de lo de Iker, lo siento mucho. Gracias.

Vamos a ir a tomar unas cervezas para lo de la despedida y tal...

¿Ya te vas?

Sí, mañana cruzo el charco.

Fui a hablar con él, pero cuando empezaba la conversación,

le llamó su hija y me cortó todo el rollo.

¿Y vas a dejar que se vaya así sin más, sin decirle lo que tú sientes?

¿Qué te ha pasado en la mano?

Eso pregúnteselo a sus colegas de las batas blancas.

¿Eso te lo ha hecho un médico?

No, ellos lo que hicieron fue sacar a mi padre del hospital

antes de tiempo.

Y así está como está.

Mira, Carlos, si quieres que te ayude, me tienes que decir la verdad.

Yo sé que lo de Iker es todavía muy reciente.

Esther, Iker... Iker está muerto.

Vete a casa.

Tengo un retraso.

Pero ¿de muchos días? -Una semana, Esther.

Martín, dime, ¿desde cuándo tienes el dolor?

Desde hace una hora, más o menos. (GRITA)

Es un infarto, ¿verdad? Pues no lo sé.

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Centro médico - 17/01/19 (2)

17 ene 2019

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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