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No recomendado para menores de 7 años Centro Médico - 16/11/15 - Ver ahora
Transcripción completa

Pero bueno, ¿esta niña tan guapa quién es?

Julia. ¿Cómo te llamas? ¿Julia?

Sí.

-Saluda a la doctora. Le da vergüenza.

Begoña y Martín acuden a la consulta de la doctora Rey porque Julia,

su hija de cuatro años,

tiene un comportamiento muy inquieto y algo irascible.

Bueno, bueno, bueno.

Contadme, ¿cuál es el motivo de la consulta?

El motivo es que Julia es una niña muy activa, muy movida

no para quieta y a los abuelos los tiene totalmente agotados.

Los profesores no saben qué hacer con ella

y nosotros...

-Nos han dicho que podría tener TDAH.

- Déficit de atención.

Podría serlo, pero antes habría que descartar otras posibilidades.

-Mami mira. - Cariño para un poco, mi amor,

que terminemos de hablar con la doctora, ¿vale, mi amor?

No te enfades. -Haz caso a mamá, Julia.

El trastorno por déficit de atención afecta al 2,5% de los niños.

Excepto en casos donde existe una alteración hormonal

que se detecta en los análisis u otros casos más raros,

la mayoría de las veces se realiza el diagnóstico por exclusión.

Pero antes, habría que valorar si los síntomas podrían responder

a otras patologías.

Pasa, Sandra. Hola.

Os presento a Sandra. Ella es psicóloga clínica.

Ella es Julia.

Quiero que le haga una primera aproximación

para ver cuál es su impresión.

De acuerdo. -Vale.

Mira, cariño, te vas a ir con esta chica tan maja, ¿vale?

Mientras, papá y mamá acaban de hablar con la doctora.

Venga.

Yo quiero pedirte un favor.

Quiero que le hagas este baile tan chulo

que me estabas haciendo a mí antes.

Los niños con déficit de atención a menudo no parecen escuchar

cuando se les habla pero no me parece el caso de Julia.

Por eso quiero ahondar en sus hábitos.

Teo y su mujer Ruth vienen a la consulta de la doctora Romero.

Desde hace tiempo, Teo tiene un incómodo zumbido en los oídos

y sufre mareos.

Anda, anda, déjame, por favor. Me pones nervioso.

-Vale, hombre. Lo siento.

-Perdóname.

-Pensábamos que se le pasaría en unos días, pero nada.

A lo mejor no es nada.

O es cosa ya de la edad.

-Ni edad ni leches. Yo estoy como un Miura.

Lo que pasa es que tengo algo seguro.

El ruidito me está volviendo loco.

Y encima, de repente, me mareo.

Ayer tuve que sujetarme a la pared.

A ver, un segundo.

Vale. El otro, gire un poquito hacia acá.

Al hecho de escuchar ruidos se le conoce como tinnitus o acúfenos.

Es bastante común y lo normal es que desaparezca en unos minutos

pero, si persiste, lo mejor es acudir al médico.

Una cosa, Teo. Dígame.

¿Escucha usted la tele o la música muy alta?

No, no, para nada, lo normal.

Veo la selección de fútbol cuando juega pero vamos, una cosa normal.

Ya. ¿Y trabaja en la construcción, con maquinaria ruinosa?

No, no, de ninguna de las formas.

Yo he trabajado en el banco siempre.

Ahí había música ambiente y como mucho algún cliente enfadado

que no quería pagar la hipoteca, pero nada más.

-Bueno, su jefe le pegaba un grito de vez en cuando

pero a él le entraba por un oído y le salía por el otro.

¿Puede ser de eso? (RÍE)

-No gastes bromas con eso, por favor.

Puede que tenga algo grave y luego a lo mejor no nos reímos tanto.

-Bueno, perdona, hijo. ¡Qué carácter!

Está de un mal humor...

antes siempre estaba alegre.

-¿Pero cómo voy a estar de humor? Esto es insoportable.

Piiiii... todo el tiempo.

Piiiii ... Yo no me puedo acostumbrar.

Contadme, ¿cómo son los hábitos alimenticios de Julia?

Bueno, en el colegio nos pasan semanalmente los menús,

que son muy equilibrados, ¿verdad?

-Sí, muy sanos, una dieta mediterránea.

Luego, en casa, comemos muy sano.

Entonces la niña come muy bien.

Sí. Bueno, la dieta es buena, lo que pasa es que a ella

le cuesta sentarse a comer.

Es muy intranquila y a veces las comidas se hacen eternas.

Ya.

¿Cuál es su percentil?

Creo que es del 20%.

-El 20% en altura y peso.

Pero bueno, siempre ha sido así, desde pequeña.

-Es la pequeña de la clase.

¿Descansa bien? ¿Cuántas horas suele dormir?

Pues nos levantamos a las 07.00 de la mañana para ir a trabajar

y la dejamos a las 08.00 en el cole.

Somos los primeros del cole. Toma ahí el desayuno.

Y se acuesta... a veces a las 12 de la noche.

¿A las 12 de la noche? Sí.

Bueno, entre las 10, las 11,... pero sí, también las 12.

Pero las 12 de la noche es muy tarde para una niña tan pequeña.

Ya, pero como la están cuidando mis padres,

la vamos a recoger sobre las nueve, tenemos que llevarla a casa,

preparar la cena...

-Y nuestro ratito con ella.

-Claro, un rato de cuento, lo que sea,

porque la niña tiene ganas de vernos, claro.

Me imagino que si es así se echará una siesta.

Nunca ha dormido siesta.

-Nunca la ha necesitado. Ha sido siempre una niña muy activa.

La niña pasa la mayor parte del día con los abuelos

y luego nosotros la recogemos hacia las 21.00.

Es que si la acostáramos más pronto habría días que ni la veríamos.

-Me encantaría tener un trabajo por turnos,

pero si me cambio de empresa y no supero el período de prueba...

las cosas no están como para correr riesgos.

-Además, Julia para nosotros es lo más importante,

pero necesitamos nuestros trabajos.

Es también por ella, no hay otra.

Los niños de la edad de Julia necesitan dormir como mínimo

12 horas al día entre el descanso nocturno y la siesta.

Aunque parezca chocante,

el hecho de que un niño sea demasiado inquieto

puede deberse a que no descansa suficiente.

No te preocupes, ya verás como no es nada.

-No lo puedo evitar.

Como es tan activa y nunca quiere dormir,

pensé simplemente que necesitaba menos horas de sueño.

Cuando crees que lo tienes todo controlado

siempre pasa otra cosa que estás haciendo mal.

Les he enviado a casa con deberes.

Quiero que se sienten a repensar sus horarios

para que Julia pueda dormir más horas.

El descanso favorece los procesos de atención,

memoria y mejoras de comportamiento.

Además, la hormona del crecimiento se libera en mayores cantidades

durante el sueño.

No obstante, una psicóloga clínica seguirá valorando a Julia.

-Deje que le mueva la cabeza, ¿de acuerdo?

Sí, sí.

¿Se marea? No, nada.

¿Ha tenido sinusitis? Que yo recuerde no.

¿Infección de oído? Tampoco.

¿Le duele? No, nada.

No me duele. ¿Y estrés?

Bueno, desde que se jubiló, un poco de estrés sí que tiene.

-No estoy estresado.

Lo que pasa es que no sé qué hacer durante todo el día

y me agobio un poco, pero nada más.

Siempre me dice que vaya a jugar una partida con su hermano,

pero que quieres que te diga, ¡vaya coñazo!

-Desde que no va a trabajar le ha cambiado el carácter.

Mira, a mí lo del dominó me da igual,

el caso es que haga algo, como si tiene que bajar al bar

a emborracharse si es necesario.

Yo lo que quiero es que vuelva a estar alegre, como antes.

Teo, ¿toma usted alguna medicación?

No, la pastilla de la tensión,

que la tomo desde hace algunos años y nada más.

¿Algún otro medicamento que se le ocurra?

Lo normal de los catarros, la gripe y poco más.

Algunos medicamentos tan comunes como el ácido acetilsalicílico

pueden producir mareos o zumbidos en los oídos.

¿Y algún analgésico?

No tenemos ni aspirina en casa, doctora, porque Teo es alérgico.

-Dra. ¿usted sabe lo que tengo o no?

De momento no lo sabemos, pero le vamos a seguir haciendo pruebas,

¿de acuerdo? Una audiometría y una resonancia magnética,

queremos descartar que tenga la enfermedad de Meniere.

Es un trastorno del oído interno que afecta al equilibrio y la audición.

Cuando una enfermedad tiene nombre de persona

es para acojonarse un poco.

Gripe, catarro, jaqueca, esos son nombres de cosas

que se quitan. Meniere, mala pinta.

No es grave ni mortal

pero es una enfermedad que puede provocar estrés

porque puede convertirse en discapacitante.

No hay cura pero mejora con unos hábitos de vida saludables.

Los padres de Julia acudieron a la consulta de Rey

por un posible trastorno de déficit de atención.

Ahora han venido a Urgencias porque Julia tiene fiebre muy alta

desde hace dos días y dificultad para respirar.

Insuficiencia respiratoria y fiebre desde hace tres días.

Voy a explorarla para ver si tuviera un foco de infección en el pulmón

y si es así le haré unas placas radiológicas.

Venid conmigo, por favor.

Las placas revelan un pequeño punto. Podría tener neumonía.

Además, cuando le he realizado la auscultación cardíaca

he escuchado un ruido raro que podría deberse a la disminución

del murmullo pulmonar.

Voy a necesitar ingresarla y ver su evolución.

(LLORA)

-No te preocupes. -Tranquila, tranquila, de verdad.

Julia está en las mejores manos, de verdad.

Tranquila.

Bego, Bego, no pasa nada.

-Mi niña.

-Todo va a pasar, ya verás.

Túmbese. De acuerdo.

Dice, que cambiando un poco su estilo de vida,

los zumbidos y los mareos los podría llevar mejor.

Claro, para eso tendría que comer mejor y hacer ejercicio.

Quítale tú a ese los quicos y las cervezas el día que hay partido.

Ja.

Se desconoce la causa exacta de la enfermedad de Meniere

pero en algunos casos se ha relacionado

con algún traumatismo craneal o una infección en el oído medio

o interno.

La resonancia y la audiometría son las pruebas necesarias

para diagnosticar este trastorno.

La audiometría nos permite valorar la capacidad auditiva.

Colocamos auriculares al paciente y emitimos diferentes tonos

y a diferentes intensidades.

El paciente, mediante su mano,

nos indicará que ha podido escuchar el sonido.

El estrés es también un factor de riesgo

para la aparición de la enfermedad de Meniere.

Puede que no se haya adaptado bien a la vida de jubilado

y tenga algo que ver.

Pero eso hay que corroborarlo con los resultados.

-Hola, Marina. -Hola.

Aquí liada con los análisis de la niña.

-Bueno, recuerda lo que hemos hablando.

No te impliques.

-No lo estoy haciendo.

De verdad, estoy trabajando para ver qué le pasa.

-Vale. -Me estoy portando bien.

-Voy a por un café. -Ok. Hasta luego.

Teo y Ruth esperan a que la doctora Romero

venga a comentarles los resultados de las pruebas.

Ahora sabrán si los mareos y los zumbidos en el oído de Teo

son a causa de la enfermedad de Meniere.

Bueno, los resultados han dado negativos en Meniere,

pero de momento no sabemos qué es lo que tiene.

Le harán más pruebas, ¿no?

De momento no vamos a hacer más pruebas.

Les voy a pedir que hagan una cosa.

Tráigame todos los medicamentos que tengan en casa

necesito ver los componentes, ver si alguno le está provocando

alguna reacción.

La verdad es que no me fío.

Está en un estado de salud muy bueno para su edad

pero cualquiera puede tener un despiste

y tomarse algo que no debe.

En casa tenemos un cajón de medicinas,

como el de todas las casas, pero ni las miramos, la verdad.

No las usamos. Perfecto.

Tráigamelos, incluso los que hace mucho tiempo que no utiliza también,

porque me pueden dar alguna pista para saber lo que tiene.

Ya le dije los que tenemos.

No es que no me fie, es que cualquier pista

es importante para mí, ¿de acuerdo?

Se lo traemos. Gracias, muchas gracias.

Hasta la semana que viene.

Haremos lo que dice la doctora, claro,

pero es que yo no pensé que esto fuera a ser así,

tanta prueba, una resonancia...

No sé, no debería ser esto tan difícil, ¿no?

-Otro día con esto encima, el zumbido me está volviendo loco.

Seguro que es la pastilla de la tensión,

a ver si me la quitan.

¿Está bien la niña? Sí, está bien.

Le hemos puesto un aerosol y ahora lo que necesita es descansar,

pero está bien.

¿Ha tenido alguna vez una infección de esta gravedad?

¿O esta es la primera vez? No, no, qué va.

¿Cuántas veces hemos venido a urgencias?

-Yo ya he perdido la cuenta de las veces que hemos podido venir.

-Este mes, nueve por lo menos. -Por lo menos.

-Sí, sí, nueve. O sea, que es muy a menudo.

Sí, desde que era un bebé siempre está cogiendo todas las infecciones.

Un día bronquiolitis, otro día amigdalitis, lo que sea,

cualquier virus.

-Todos los virus los coge. - Entramos de uno y salimos de otro.

Pues en cuanto se recupere le voy a hacer unos análisis.

Perfecto, muy bien.

-¿Podemos pasar a verla? Sí, sí, claro.

Los niños se ponen malos a menudo por tener en desarrollo

el sistema inmunológico y estar en contacto con virus

y bacterias de otros,

pero cuando es así de intenso y recurrente,

conviene valorar si hay otras causas más allá de las cotidianas.

¿Cómo está mi ratita? ¿Estás bien?

Julia, te hemos puesto esto para que puedas respirar mejor.

No te preocupes, te lo vamos a quitar en un periquete

y vas a poder seguir bailando.

Espera, yo te lo quito.

Gracias por curarme.

De nada.

A ver.

¿Sucede algo?

No, nada.

Te lo pongo.

Bueno, descansad, por favor. Vale.

Adiós, Julia, luego te veo.

He visto algo en los dientes de Julia

que me ha dado una posible conexión con todo lo que le pasa

pero como los padres están algo nerviosos,

voy a esperar a que supere la neumonía

y a que deje de tomarse los antibióticos

para poder hacerle más análisis.

Teo y Ruth vuelven a la consulta de la doctora Romero

para enseñarle todos los medicamentos que tienen en casa.

Puede que alguno le esté provocando a Teo los mareos

y el zumbido en los oídos.

Yo sigo creyendo que no tiene nada que ver

con los medicamentos, pero bueno.

Hemos hecho lo que la doctora nos ha dicho.

-Hemos dejado limpio el cajón de las medicinas.

Creo que había hasta unos chicles de menta

y también los hemos traído.

Lo que sea por saber qué me está provocando todo esto.

¿Encuentra alguna cosa que le pueda indicar...?

Pues no. Efectivamente aquí no hay ninguno

que como efecto secundario dé mareos o zumbidos.

¿Y ahora qué?

Pues vamos a hacer una tomografía para descartar que haya algo

que esté afectando al oído.

¿Cómo que? ¿Un tumor?

¿Me está hablando de un tumor?

Yo no he dicho nada de tumor.

Le he hablado de una prueba para quedarnos más tranquilos, nada más.

Es un tumor. Voy a tener un tumor.

-No digas eso, no seas cenizo.

Es solo una prueba, ¿de acuerdo?

Ya sé que ha dicho que no es un tumor,

¿pero por qué te hacen un tac en la cabeza si no es un tumor?

-Yo intento animarle pero la verdad es que estoy muy asustada.

¡Un tac en la cabeza!

-Hola, ¿qué tal? -Hola, Begoña.

¿Qué tal? -Bien.

Vengo a recoger los análisis de Julia.

Julia, de cuatro años, padece numerosas infecciones.

La doctora Rey quiere averiguar por qué Julia se pone enferma

tan a menudo.

Su madre recoge los resultados de los análisis

que le hicieron tras sufrir la última neumonía.

Buena suerte. -Muchas gracias.

Me voy a ver a la doctora, a ver qué dice.

¿Qué tal, Begoña? ¿Cómo se encuentra Julia?

La verdad es que mucho mejor.

La estamos obligando a hacer la siesta todos los días.

Muy bien. Se ve más tranquila.

Muy bien, esto le va a sentar fenomenal.

Ya tengo los análisis, ¿les echamos un vistazo?

Sí.

Tiene un poco bajo el hierro, el colesterol y la vitamina B12.

Bueno, pero eso puede deberse a que come mal, ¿no?

Sí, puede ser debido a esto o puede ser síntoma de otras cosas.

¿Otras cosas?

Vamos a ver, la niña come mal desde pequeña.

Lo que no podemos hacer es forzarla a comer.

A ver, Begoña, tranquila, ¿de acuerdo?

El hecho de que la niña se esté poniendo malita

no significa que tú como madre estés haciendo algo mal.

A veces los niños, precisamente porque son tan pequeños,

cuesta un poco más encontrar lo que les ocurre,

pero estamos en ello. Vale.

Teo, tranquilo y sobre todo muy quieto.

Si hay cualquier cosa, pulse el botón.

No le deseo esto a nadie.

Hacerse pruebas y esperar, hacerse pruebas y esperar

y todo para que al final te digan que te vas a morir.

Porque estoy seguro que tengo un tumor en la cabeza.

Teo espera los resultados de la tomografía en la sala de boxes.

Mientras tanto, su mujer Ruth,

no puede esperar a que llegue la doctora Romero

con los resultados y decide ir a buscarla a su consulta.

¿Cómo ha salido la prueba? No hemos encontrado ningún tumor.

Menos mal.

Menos mal, qué alivio, madre mía.

Esto no se lo deseo a nadie, ¡qué miedo!

Mi Teo...

es que yo no me imagino mi vida sin él.

Son buenas noticias pero todavía no sabemos lo que tiene su marido.

¿Viene conmigo? Le tengo que informar a él también.

Doctora. Dígame.

Es que yo tenía que decirle una cosa.

Teo sí está tomando un medicamento que no le hemos dicho.

Venga conmigo a la consulta.

Pase, pase.

No lo entiendo,

¿por qué no dicen las cosas a la primera?

¿No se dan cuenta que gastamos tiempo y recursos?

Si algunos pacientes dijeran la verdad desde el principio

sería más fácil.

-Me gustaría que profundizásemos un poco más

en los hábitos de alimentación.

¿La niña suele hacer malas digestiones?

Pues la verdad es que no me fijado.

Es una niña que se queja muy poco, entonces es difícil saber,

la verdad.

¿Tiene tendencia a las diarreas, a los vómitos...?

A las diarreas no, los vómitos sí.

Desde que era pequeña ha vomitado siempre mucho.

Ahora vomita pero menos, aunque sigue.

Ya.

Mira, a mí, por todo lo que me estás contando,

yo creo que tu hija podría ser celíaca.

No me digas eso.

Mucha gente desconoce que tanto la hiperactividad

como las infecciones recurrentes pueden ser síntomas de la celiaquía.

Además, Julia tiene el esmalte dental

dañado para su edad, cosa que también les ocurre

a los celíacos.

Todavía no te lo puedo confirmar pero en un principio

es lo que estoy barajando.

¿Tenéis algún antecedente familiar?

No, para nada, que yo sepa.

¿La niña suele comer pasta, cereales...?

Claro, con lo rara que es para comer es lo que mejor se come.

Su comida favorita, para que coma bien,

le hacemos espaguetis, macarrones.

Todos los días algún plato de pasta, fideos...

¿Sueles notar una vez que lo ha comido

que se acelera más?

No sabría decirte.

Es que siempre está acelerada, no sé si es antes de comer, después,

no lo he asociado.

Muy bien, de acuerdo. Voy a tener que hacerle análisis.

-Cuénteme, ¿qué es lo que se está tomando Teo?

Siéntese, siéntese.

Bueno, pues, vamos a ver.

Algunas noches, no todas, pero algunas,

le doy, ya sabe, la pastillita azul.

Desde el principio estaba convencida de que el problema de Teo

tenía que ver con la medicación pero la verdad es que esto

no me lo esperaba.

Los medicamentos para la disfunción eréctil

contienen sildenafilo y además, entre los efectos secundarios,

están los problemas de vista, oídos, mareos, zumbidos.

¿Por qué no me lo ha dicho Teo?

Es algo de lo que no hay que avergonzarse.

Mucha gente a su edad lo toma y no pasa nada.

Ya, es que Teo no se lo puede decir aunque quisiera.

¿Qué quiere decir?

Es que Teo no sabe que lo está tomando.

Y esto tampoco me lo esperaba.

Le deshacía la pastilla en el mortero

y luego se la echaba en la cena.

Pero no lo hacía por mí, lo hacía por él.

Desde que se jubiló está triste, como depresivo.

No sé, no era él.

Un día no pudimos tener relaciones.

Entonces se frustraba más y estaba todo el día triste.

-No te va a doler nada, Julia.

Va a ser muy, muy rápido.

Los pacientes con enfermedad celíaca

tienen niveles elevados de anticuerpos contra el gluten

en sangre.

Ahora no te muevas.

El diagnóstico de la celiaquía puede ser difícil

porque comparte síntomas con otras enfermedades.

Ya está.

¿Te ha dolido? ¿A que no?

Tras unos análisis en los que se detectó

un alto índice de anticuerpos contra el gluten,

a Julia van a practicarle una biopsia del intestino delgado

para confirmar si es celíaca.

Lo voy preparando todo. De acuerdo.

Los niños no deberían pisar los hospitales.

Se me encoge el estómago de verla pero bueno,

espero que todo esto sea para bien.

Para hacer la biopsia se lleva a cabo una endoscopia digestiva alta

para tener una muestra de tejido del intestino delgado.

La prueba puede mostrar un aplanamiento de las vellosidades

que están por debajo del duodeno y esto confirmaría el diagnóstico.

Yo le dije a Teo muchas veces que fuéramos al médico

pero se ponía como un loco.

Yo creo que él pensaba que era menos hombre

por tratar estos temas con un médico.

Eso lo entiendo, todavía hay muchos hombres con prejuicios.

Asocian los problemas de impotencia a un concepto antiguo de virilidad,

pero los problemas de impotencia no tienen nada que ver con eso.

Tienen que ver con la salud.

¿Y cómo consiguió las pastillas?

Me las proporcionaba una amiga por Internet.

Yo pensé que así le daba confianza.

Yo lo que quería es que Teo fuera el hombre alegre de siempre.

En cuanto al caso clínico, Ruth tiene que dejar de echárselo.

Puede que los síntomas remitan,

pero en muchos casos los efectos secundarios

de estos medicamentos no desaparecen y se vuelven crónicos.

¿Y ahora qué? ¿Tenemos que contárselo?

La respuesta es fácil.

Teo tiene derecho a saber la causa de sus zumbidos y mareos.

-Pues tengo dos noticias: una buena y otra mala.

¿Primero la buena?

La buena noticia es que ya tenemos una explicación

de por qué Julia tenía tanta irritabilidad

y el motivo de por qué ibais tanto a urgencias con ella.

La mala noticia es que Julia es celíaca.

Bueno.

Pero con un buen control de la alimentación,

la niña puede tener una calidad de vida magnífica.

Control de alimentación y vida normal entonces.

Sí. Estaremos encima de la niña

para que se conciencie de qué puede comer y qué no puede.

-Ya está.

Efectivamente.

Además, ya en los supermercados hay muchísimos productos

para los celíacos

y en los colegios cada vez están más concienciados.

El único tratamiento de la enfermedad celíaca

es evitar todos aquellos alimentos que contengan gluten.

Aunque sean en cantidades mínimas,

cualquier exposición al gluten daña el organismo y es acumulativa,

por lo que deben evitar estos alimentos

durante toda su vida.

Tengo una amiga cuya hija es celíaca.

-¿Mónica? -Sí, Mónica.

Llevan una vida normal pero también la niña se frustra

en muchas ocasiones porque no puede hacer

lo mismo que los demás.

Pero bueno, mientras Julia esté más tranquila

y esté menos enferma, bienvenido sea.

-Igual nosotros también nos ponemos las pilas con esto

de la alimentación.

Entre las horas de sueño y esto, vamos a estar en forma.

-Ya.

Hola. Tengo un tumor, ¿verdad?

Por eso habéis tardado tanto en decírmelo,

porque no sabíais cómo hacerlo.

Decírmelo y ya está.

No tiene ningún tumor.

A ver, por favor.

Conozco a mi mujer y sé que ha estado llorando.

¿Qué es lo que me pasa, Begoña?

Bueno, les dejo solos para que puedan hablarlo.

Hasta luego. Hasta luego.

La disfunción eréctil puede tener muchas causas.

Lo primero es hablar con un urólogo.

Incluso yo diría que, en el caso de Teo,

con un psicólogo.

Puede que dejar de trabajar haya sido para él un trauma mayor

de lo que cree.

Ruth me lo ha contado y no sé qué pensar, la verdad.

¿Si estoy enfadado?

Claro que estoy enfadado pero, por otro lado,

ella solo quería verme bien.

Es cierto que he estado bastante estresado

y es cierto que...

bueno, que me da vergüenza hablar de estos temas.

Soy muy orgulloso.

-De verdad que lo hice solo pensando en él,

en darle confianza para que volviera a ser feliz

y ahora ... Si es que las cosas hay que hablarlas.

-Y pensándolo bien también he sido bastante egoísta

y creo que la doctora tiene bastante razón.

Creo que necesito ayuda médica, ya no solo por mí sino por mi mujer.

Al cabo de un tiempo sin comer gluten,

la psicóloga descarta definitivamente

el trastorno por déficit de atención.

¡Anda, ya estás aquí!

¿Qué tal? Todo muy bien,

le podemos dar el alta.

Julia, te puedes ir a casa.

¿Estás contenta? Sí.

-Hasta luego, Julia. -Adiós.

Muchas gracias.

No nos lo creemos.

Está mucho más centrada, más alegre,

come mejor y solo ha tenido un pequeño catarro.

-Gracias a ello también nosotros hemos empezado a dormir más.

-Así es.

La psicóloga y yo estamos de acuerdo en que Julia tiene que asistir

a clases de baile.

Lleva una artistaza dentro.

Venga, Julia, despídete de la doctora.

Dame un beso.

Pórtate muy bien.

Y baila mucho.

Vamos.

-¡Ayuda, ayuda!

¡Mi hijo no respira!

Necesito que me cuente, por favor,

qué ha pasado exactamente con el bebé.

Cuando fui a darle el pecho ya estaba inconsciente.

El bebé ha tenido que recibir algún golpe.

Yo no le he dado ningún golpe, soy una buena madre.

Hay que activar el protocolo de malos tratos.

Lleva cuatro días malo, con fiebre alta.

Todos los síntomas indican una enfermedad infecciosa

de origen tropical, todo menos las pruebas.

Hace años que no se pone enfermo.

-Soy autónomo. No puedo estar en la cama.

Decirle a un paciente que no sabes lo que le está pasando

es de las peores sensaciones de este trabajo.

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Centro Médico - 16/11/15

16 nov 2015

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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