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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 15/11/17 (1) - ver ahora
Transcripción completa

-Mamá, ¿qué haces aquí?

¿Le conoces?

- Sí, bueno. Es un amigo. Un amigo de la editorial.

Que, como sabía que tengo una hija que era médico,

pues claro, se ha puesto malo y me ha llamado.

Vamos a boxes, por favor.

-Sí. Salgo con Chema.

Pero vamos, no le he dicho nada a Silvia porque...

Pues tampoco vamos en serio. No es una cosa...

Lo conocí en la iglesia.

Hace un par de meses, cuando...,

cuando iba a entregar la ropa.

Y bueno, desde entonces no nos hemos separado.

Pero ¿no me habías dicho que le habías conocido

-Huy, qué va. Eso es un invento.

Estoy saliendo con Chema.

Sí. Acabo de venir del hospital de estar con él.

Y además, no es mi jefe y no trabaja en la editorial.

Lo siento, cariño, de verdad.

es que no he encontrado un momento para poder contártelo.

Lo siento, perdóname.

-Tranquila. Tranquila, mamá.

No pasaba nada. No me iba a enfadar.

-Chema: ¿Qué tal? ¿Cómo te encuentras?

-Bien, bien, bien.

Lo único que estoy preocupado

porque todavía no sé el color de la corbata

que vas a usar en la boda.

que coincidiera con la corbata del novio.

-Ya, ya. Pero... la corbata del novio es como el vestido de la novia:

secreto hasta el altar.

-Pues ¿qué le vamos a hacer?

-Mami, ¿te importa que salgamos fuera un momento,

y así pueden hablar de corbatas tranquilamente?

-Claro.

Ay... Silvia, un millón de gracias, de verdad,

por todo lo que estás haciendo por Chema.

-Es mi trabajo, mamá. No pasa nada.

-Sí, va todo bien.

Solamente quería que quedase claro que Chema no va a venir a la boda.

(Música)

-Pues a mí me parece un poco extraña la actitud de tu madre

respecto a lo de que Chema no vaya a la boda.

Tengo la sensación de que se lo ha tomado muy bien y es... Es raro.

-Pues yo no creo que sea raro, Álvaro.

Se ha dado cuenta de que es lo mejor, simplemente.

-Silvia: ¿Por qué no quieres que vaya a la boda?

Si ya has aceptado su relación, ya está.

-¿Otra vez con el tema?

¿Vamos a seguir así durante días?

Álvaro: Una cosa es que mi madre salga con ese señor,

que ya hemos dicho que está muy bien,

y otra muy distinta es que venga a nuestra boda.

Que es algo muy íntimo, y yo no le conozco de nada.

Y además va a ocupar un lugar que creo que no le corresponde.

Y ya está.

-¡Ay, ay! Ay...

-Hola. ¿Estás bien?

-Ay, no, creo que no. Me duele muchísimo el...

-¿Dónde te duele? -El brazo. Es que he caído...

Ay, no lo puedo mover. -¿Cuál es?

-El hombro, el hombro. -Vale.

-No puedo mover el brazo.

-Con esta mano, coge el hombro izquierdo,

y sujétalo, ¿vale? Eso es.

-Espera un segundito. -Vale, vale, vale.

-Hola. Sí, sí. Soy Dacaret. Oye, que estoy en un parque.

Que he visto a una chica que se ha caído,

y necesito una ambulancia. ¿Vale?

Bueno, pues cuando haya una libre; da igual.

Venga. Te mando la ubicación ahora. Vale.

(Música)

-Disculpe.

El coche no se puede quedar aquí. -Ah, ¿no? ¿No se puede? Vaya.

-No. No, no. -¿Padre Daniel?

-Ay, hola. -¿Qué tal?

-¿Cómo estás, hija? ¿Qué tal?

-Eh... ¿Os conocéis?

-Claro, es el padre Daniel: el cura que nos va a casar.

-Eh..., encantado. -Tú debes ser Alberto. ¿A que sí?

-No. No, soy Álvaro.

-Ah, Álvaro, Álvaro. Perdona. Lo siento. Perdóname.

-Pues es que he venido porque me duelen mucho las piernas.

-Pues yo me ocupo de usted. -Pues gracias, te lo agradezco, hija.

-Perdón. El coche.

-Ah, no pasa nada. Ya lo aparca Álvaro.

Toma, cariño. Muchas gracias, ¿eh?

-Sí, gracias, Álvaro.

Soy amigo de la familia Castelo desde hace muchos años.

Yo bauticé a la pequeña Silvia, le di su primera comunión,

y ahora espero casarla.

He venido porque me duelen las piernas.

Pero también porque les tengo que decir algo importante.

¿Tendrás luego tiempo para que comamos juntos?

-¿Para comer hoy?

-Sí. -Es que estoy muy agobiada hoy.

-¿Lo dejamos para otro momento, padre?

El dolor de las piernas ¿mejora con el descanso, o...?

-Muy poquito. Muy poquito.

-Bueno. Ahora levántese y camine, por favor. Que quiero verle caminar.

-¡Ay! Ay...

-Despacio, ¿eh? -Ay...

-Daniel tiene conservadas la movilidad articular, la fuerza

y la sensibilidad en ambas piernas, y no hay ningún signo inflamatorio.

Los pulsos en ambas extremidades inferiores son normales y simétricos.

Y tampoco me parece que sea un problema neurológico.

Por lo que creo que puede ser una artrosis.

-¿Y seguro que no vas a tener aunque sea un momento

para que tomemos un café?

-Ya lo siento, padre, pero es que estoy muy agobiada hoy.

-Vale.

-Voy a hacerle una radiografía para tener más información.

Una radiografía de las dos piernas. ¿Le parece bien?

-Sí, sí, me parece muy bien.

Lo que ocurre es que voy a tener que contártelo ahora.

-¿El qué?

-Pues verás: Hace ya unos meses,

el arzobispo me comunicó su intención de mandarme a las misiones, a África.

Pero como el tema no volvió a salir, y yo reconozco, la verdad,

que también se me olvidó un poco,

pues me comprometí a casaros sin problemas.

La cuestión es que no va a poder ser.

-¿Cómo que no va a poder ser?

-He movido Roma con Santiago, nunca mejor dicho, y no puede ser.

Me tengo que ir antes de la boda.

Así que, sintiéndolo en el alma, no puedo casaros.

(Música)

El doctor Dacaret acompaña a Verónica:

la chica que se ha caído mientras practicaba deporte

y que tiene el hombro dolorido.

-Hola. He recibido tu mensaje.

Ya el traumatólogo está avisado, ¿vale?

Es que creo que se ha luxado el hombro.

Que me quedo yo con ella esperando al traumatólogo.

-No. Tranquila. No tengo nada que hacer, ya me quedo yo.

-Ya sabía yo que iba a ser una porquería de día.

-Bueno. Vamos a ver. A ver, Verónica:

¿Has tenido alguna lesión anteriormente, en la misma zona?

-Bueno, es que es más frecuente tener una luxación

cuando ya has tenido otra anteriormente.

-Ah, no, no, pues no he tenido nunca.

-Bueno. En un rato vendrá el traumatólogo.

Para valorar hasta dónde puede llegar la lesión,

y si es necesario haremos radiografías.

-Vale, gracias. -Bueno.

Ante una posible fractura o luxación de hombro o de cualquier otro hueso,

es muy importante mantener la calma y no mover la articulación afectada.

Tenemos que intentar acudir al hospital lo antes posible,

ya que el tiempo es un factor muy importante.

Tanto para la recuperación de la lesión

como para que no se complique.

Lo que haremos ahora es llevar a Verónica a rayos

para hacer una radiografía y...

Bueno: valorar la situación.

-He venido porque me ha llamado Daniel. -Mm.

Bueno, ya me ha dicho lo que ocurre.

-Sí. -¿Y Silvia cómo está?

-Pues todavía no he podido hablar con ella,

pero... no te preocupes, que encontraremos una solución.

-A ver, Álvaro, que la conocemos, que es muy tiquismiquis.

A ver, que es muy cuadriculada.

Que es que ella quería que os casara Daniel.

Y vamos, que si no os casa Daniel no sé qué va a pasar.

En fin, otra cosa: He estado hablando con Silvia sobre el tema de Chema.

Y quiero que sepas que estoy intentando que...,

que le invite a la boda.

-Mira. Mmm... Déjalo, de verdad.

Que no hace falta.

Ya... Ya he hablado con él,

y está todo bien. No pasa nada.

Me voy a buscar a..., a Daniel, ¿eh?

(Música)

Después de ser valorada por un traumatólogo,

el doctor Dacaret le realiza una radiografía a Verónica

para estudiar el estado de su hombro.

-En la radiografía de Verónica se ve claramente que no hay fractura,

pero sí que hemos confirmado que hay una luxación.

Y una luxación, básicamente, es cuando la cabeza del hueso

se sale de su cavidad natural.

Y puede ser debido a un choque o a un golpe.

Afortunadamente, en la exploración hemos podido ver

que no hay ningún tendón roto.

Y eso es muy bueno porque es pronóstico de una mejor recuperación.

Bueno, Verónica.

Pues esto es una luxación anteroposterior de toda la vida.

Vamos. Mira: El 50% de los casos ocurren como a ti.

Y en principio la recolocación

no tiene que presentar ningún problema porque no existe fractura.

-Sí, bueno, es que al haberse salido

el extremo superior del húmero de su lugar,

pues la reinserción debería realizarse de forma manual.

-Manual. Eso quiere decir que lo tiene que hacer un médico,

como, por ejemplo, pues yo mismo.

-Ya. Pero eso tiene pinta de doler un montón.

¿No hay manera de que se recoloque así, poco a poco, de manera natural.

(A LA VEZ) -No.

Pues entonces voy a necesitar anestesia. Mucha.

Como para no reconocer ni a mi madre.

-Tampoco puede ser. Porque no han pasado aún tres horas.

-¿Qué? Pero ¿eso qué tiene que ver? Estáis de broma.

-No. ¿Sabes lo que pasa?

Que tenemos que actuar cuanto antes.

Si esperamos mucho tiempo, la lesión puede empeorar

y no te lo recomiendo, la verdad.

La verdad que me duele, pero lo puedo aguantar.

Lo mejor es que esperemos tres horas,

me quedo ahí quietecita y, cuando pasen las tres horas,

pues me chutáis y a correr.

-Ya. Escucha, Verónica.

Nosotros no te podemos obligar a nada. ¿Vale?

Pero de verdad que te reco...

-Mira. En serio. Tú acabas de empezar tu jornada.

Seguro que tienes un montón de pacientes que atender,

y estás aquí entreteniéndote conmigo.

Así que mejor espero.

-A ver, Verónica. Yo he visto muchos casos como este,

y creo que lo mejor es la recolocación.

-Ya. Pero es que solo de pensarlo me muero. De verdad.

Prefiero esperar. Gracias.

-Eh..., Daca. ¿Me acompañas fuera un momento?

-Eh... Claro, por supuesto.

-Adiós, Verónica. -Gracias.

-Dime. -Ven. A ti te gusta esa chica.

-¿Por qué? ¿Por qué dices eso?

-A ver. Perdona por meterme donde no me llaman,

pero... es que estás muy gracioso.

-¡Ah!

-Sí. Y además, sé que ha terminado tu turno hace una hora,

y... te has puesto la bata, le has atendido...

Te gusta la chica. -Vale, un poco.

Es atractiva, ¿no? Y... No sé.

Tengo derecho; soy humano.

-Sí, sí, si me parece fenomenal.

De hecho, bueno, me alegro.

Pero ¿qué piensas hacer?

-¿Cómo que qué pienso hacer?

Pues no lo sé. Probablemente, nada.

-Hombre. Primero, convencerla para que se coloque el hombro.

-Sí, sí. Claro, por supuesto.

-Y luego ya, pues no sé. La puedes hacer ojitos...

-¿Ojitos? -Sí.

-¿Así, como...? ¿Y eso funciona?

-Nnn... No sé. Pero bueno. Suerte, ¿eh?

-Vale. -Oye. Ataca.

Jjj... -Jjj...

La doctora Marco le está realizando al padre Daniel

una radiografía de piernas para determinar por qué le duelen.

-Mirad: Yo os propongo al padre Jesús. ¿Eh?

No me digáis que no tiene un nombre apropiado.

-Daniel, de verdad, no se preocupe.

Que ya encontraremos una solución.

Bueno. En la radiografía no he visto ninguna lesión ósea:

no hay ninguna lesión en los huesos.

-Voy a hacerle otra prueba: una prueba más compleja.

Una resonancia magnética.

Y una vez estén los resultados, los verá Álvaro.

Porque él es neurólogo

y podrá estudiar más exhaustivamente su caso.

-Seguro que hacéis una pareja estupenda.

Mientras tanto, para el dolor, voy a recetarle unos antiinflamatorios.

Me he quedado sin recetas. Tengo que ir a por más.

-No te preocupes, que tengo yo en casa.

-Pero ¿usted los toma a menudo?

-Los he tomado alguna vez. Sí. Sí, sí.

-Pues a saber desde cuándo están en casa. No me arriesgo.

Cuando adquiera un medicamento,

consérvelo en la caja o envase de origen.

Porque muchos de ellos

tienen la fecha de caducidad escrita en la caja.

Y además es la manera de mantenerlos en óptimas condiciones.

Y una vez que estén caducados, no los tire a la basura.

Llévelo a uno de los puntos SIGLE que hay en cada farmacia.

-Daniel: Yo quería consultarte una cosa importante.

-Bueno. Mmm... A ver.

Tengo una amiga que tiene un hijo.

-Una amiga, ¿no?

-Sí.

Mm..., entonces, esta amiga tiene un novio nuevo.

Y resulta que el hijo no quiere que vaya a la boda de su hija.

-Espera. ¿Quién tiene una hija? ¿Tu amiga?

-No. El... El hijo de mi amiga tiene la hija.

-Mira. ¿No sería mejor que me dijeras lo que te pasa a ti?

Yo creo que ya nos conocemos de hace los suficientes años

como para hablar a las claras. ¿No?

-Perdóname. Perdóname, Daniel, de verdad. Tienes razón.

Mira, es que... tengo una nueva relación con un hombre.

Y... Y bueno.

Silvia no quiere que vaya a la boda.

Y quieres que la convenza para que le deje ir.

No. Ahora resulta que me siento liberada de que no vaya.

Porque me he dado cuenta

de que me siento culpable por tener esta nueva relación.

-¿Sientes que traicionas la memoria de Emilio?

-Sí. Me siento culpable por Emilio.

Y además a este pobre hombre

lo estoy volviendo loco con mis idas y venidas.

-Mira. Aunque no lo creas, no se puede ser infiel a un muerto.

Tú fijate lo que se dice en las bodas:

hasta que la muerte os separe.

(Música)

Verónica, la paciente que sufrió una luxación de hombro,

se dispone a someterse a una maniobra de recolocación.

-Mira. Te presento al doctor Canencia.

Bueno. Le puedes llamar Manolo.

Es el traumatólogo del hospital. -Hola, ¿qué tal?

-Bueno, te va a realizar la maniobra de Kocher.

Que consiste en encajar el hueso del brazo

con el hueso del hombro, básicamente.

Pues os dejo a solas.

-Yo ya he cumplido mi misión. ¿Vale?

-No sé si quiero hacer esto.

-¿Has dicho algo? -No, nada.

Oye: Si quieres me quedo. -No, no hace falta.

-Bueno. -No, espera. Sí, quédate.

Ff..., dios, es que me estoy poniendo fatal.

A ver, un momento. Esto no me va a doler mucho, ¿no?

-No, no te preocupes.

-La maniobra de Kocher

es el nombre que recibe el procedimiento de reinserción

del hueso del brazo con el hueso del hombro.

Consiste básicamente en movilizar la cabeza del húmero

en el sentido contrario de la trayectoria

que describió en el momento de luxarse.

El único inconveniente es que puede ser doloroso.

-¡¡Ah!!

-Ahí lo tenéis.

Yo no creo que sea mala opción

que nos case el amigo de Daniel.

-Cariño, quiero posponer la boda.

-Silvia, no, por favor, ¡otra vez no!

Si de cualquier forma, Daniel no va a poder.

-Ya, pero es que la idea que yo tenía de la boda

no va a ser igual sin él.

-Silvia: Escucha. Trae.

Si de lo que se trata es de celebrar que estamos juntos,

y te da igual que te ponga un anillo o un tatuaje,

no tenemos por qué casarnos por la Iglesia.

-Pero Álvaro, no es por la Iglesia.

Es porque Daniel ha estado en todas las ceremonias familiares.

Y yo sé que a mi padre le hubiera encantado que siguiera siendo así.

-Claro. Te entiendo.

(Llanto del bebé)

-Voy a ver al niño.

-Muy bien. Silvia.

(Llanto del bebé) (Llanto de Mujer)

-Amelia.

-Amelia, ¿estás bien?

-Es Chema. Que me ha dejado.

-¿En serio?

-Con todo este lío de la boda, que dice que...

Que claro, que él no quiere interferir

en la relación entre madre e hija.

Entonces va y me deja porque no quiere causar problemas.

-Lo siento. Lo siento mucho.

-Mira. No quiero que Silvia se entere hasta después de la boda.

Así que, por favor, ni una palabra.

-Tranquila. Tranquila, ningún problema.

-Álvaro: Siempre eres mi confidente.

Siempre estás conmigo apoyándome en todo.

Gracias. -Ya.

-Gracias. -De Nada.

-Voy a mi cuarto.

(Música)

Verónica, la paciente a la que hubo que recolocarle el hueso del húmero

tras una luxación de hombro,

se recupera después de la dolorosa maniobra,

mientras recibe la visita del doctor Dacaret.

-Ahí va. -¿Y me puedo ir ya a casa?

-Bueno, no, no te lo recomiendo.

Es mejor que te quedes. ¿Vale? Y...

Y cuando vayas a casa, pues tendrás que estar dos o cuatro semanas,

aproximadamente, en reposo.

Nada de ejercicio. ¿Vale?

Porque una vez se ha producido una luxación, pues hay que...

-Se vuelve a repetir. -Eso quería decir.

-Vale. Pues qué bien.

Son todo fantásticas noticias, doctor.

-Qué horror. Lo que me faltaba, madre mía.

-¿De qué te ríes? ¿Estás bien?

-Sí, nada, nada. Movidas mías.

-Ah. -¿Y qué querías?

-Pues nada. Ver qué tal estabas y... Y traerte el agua.

Y por cierto: Voy a poner el tapón.

-Ay, sí. Gracias.

Pues estoy bien. Mejor. Gracias.

-Bueno. Yo me voy ya. Ya no te molesto más.

-Oye. ¿Y si necesito algo?

-Sí, mira. Aquí tienes un aparato.

Es un interfono. Le das al botón y vendrá alguien. ¿Vale?

-¿Y vendrás tú concretamente?

Vendrá la persona que esté disponible.

-Vale. Qué pena.

-Que qué pena.

-Me voy.

(Sirena)

El padre Daniel ha vuelto a Urgencias antes de lo previsto

porque tiene un fuerte dolor en las piernas que le impide caminar bien.

-Padre Daniel, ¿qué ha pasado?

-No sé. Me ha dado un dolor terrible de repente, estaba en misa,

y unas feligresas han llamado a Urgencias,

¡pero es que no puedo soportarlo!

¡Es que me duele muchísimo, muchísimo!

-Vamos a llevarlo a boxes.

Vamos. -¡Ay, es horroroso! ¡Ah!

¡Ay, ay! -Ya. Ya está.

Padre: ¿Diría que el dolor aumenta por las noches, como antes?

-Aún es peor todavía.

Es como un calambre constante que no me deja descansar.

Verá: La exploración neurológica

no permite determinar cuál es el origen de este dolor,

así que vamos a adelantar la resonancia que teníamos prevista,

y le voy a poner un analgésico en vía. ¿De acuerdo?

-Sí, gracias, Alberto. -Álvaro.

-Ay, perdóname. -Nada.

Vamos a ingresar al padre Daniel para ampliar el estudio sobre su caso.

Tenemos que averiguar cuanto antes a qué se debe ese dolor.

No solo por la molestia y el sufrimiento que este produce,

sino porque, tras ese dolor,

puede subyacer una enfermedad importante.

-Es que no te en..., no te enteras.

-¿Qué? ¿Un día durito?

-Ah, Cabrera, hola. No, no, qué va. Todo bien.

-Oye brother...

¿Tú qué haces aquí todavía?

Pero si hace dos horas que ha terminado tu turno.

-Ya. Sí, lo que pasa que...

-¡Ah, sí, ya, ya! Tranquilo.

Ya me ha contado Palacio.

-¡Bueno!

Ya veo que no se puede contar nada en este hospital.

Es como un patio de vecinos esto, ¿no?

-Pero bueno, relájate. Tampoco tienes que frustrarte.

Para eso estamos los amigos, para hablar un poco.

Cuéntame. ¿Qué pasa?

-Pues que he perdido el mojo, Cabrera.

-¿El mojo? ¿Eso qué es?

-Cabrera: El mojo. El mojo. La chispa. El duende. La gracia.

Con las tías. Que no sé dónde está.

Que lo he perdido.

Pero, a ver, de verdad Dacaret

¿Eso lo dice el doctor más macizorro que hay en todo el hospital?

Porque eso es lo que dicen todas las enfermeras.

Brother...

-Bueno, sí. A ver.

pues viene alguna paciente y...

Y me tira la caña. -¡Hombre!

-Pero vamos: Cuando me interesa a mí una chica, no me hace ni caso. La

La cosa no fluye. Que no va.

-Bueno, brother, pues relájate.

Ya sabes. Lo que te queda es practicar y practicar y practicar.

-Ya. -Y además, utiliza tus armas.

-¿Qué armas? -Claro, brother: Tu sonrisa de jugón.

-¿Sonrisa de jugón? -A ver, Dacaret. En serio, brother.

Tú te llegas a un local, ¿no? Ahí con todas las niñas,

tú llegas todo pintón... ¡Pa!

Miras, echas una buena sonrisa, las miras, tal, ellas te miras,

tú sonríes, tú no digas nada, ¿eh?

Que ellas solas caen. Como abeja al panal.

-Ya. Yo es que soy más de ligar como la gente normal.

No con la sonrisa esa del jugón.

-Ay, Dacaret. Brother: Tú no te quejes.

entonces sabrías realmente lo complicado que es ligar.

(Música)

-Esto de empezar la casa por el tejado a mí no me convence.

-¿Cómo que empezar la casa por el tejado?

-Tener al niño, y vivir juntos antes de casarse.

Es broma.

No lo veo fenomenal, pero hay que adaptarse a los tiempos.

-Pues sí.

-Perdón.

-¿Sí? Ah.

¡Qué bien! Muchas gracias, ¿eh? Hasta luego.

Era el mismísimo secretario del arzobispo.

¡Y puedo casaros!

-¿Lo está diciendo de verdad? -¡Puedo casaros!

-¡Mamá! ¡Ay, padre Daniel! ¡Ay, per...!

Perdóneme, perdóneme, ha sido un impulso.

¡Qué bien, padre Daniel! ¡No me lo puedo creer!

(Música)

-Bueno, oye, escucha.

-Mm. -Quería hacerte una preguntita:

¿Tú recuerdas si antes de caerte tuviste algún tipo de sofoco?

Más que nada para saber si el desmayo fue causado por un sobreesfuerzo.

-Hombre, no, yo creo que no. A ver. Supongo que...

¿Cómo lo explico?

-Perdona que te interrumpa.

Que no pretendo sacarte información personal.

Es para solucionar el tema médico.

-Lo dejé con mi novio. Bueno, no, mentira.

Me dejó él a mí.

Y fue un horror. Fue muy traumático;

Y supongo que... Que lo estoy superando todavía.

-Ya. Bueno. Lo... Lo siento.

-A ver, que yo tampoco soy perfecta, ¿eh?

Que también tengo lo mío.

Y bueno. La gente también, se separa todos los días

y nadie se muere de eso.

Así que quería ponerme un poco en forma,

para empezar a rehacer mi vida, y ya veis. Súper en forma.

-De todas maneras, Verónica,

si lo que quieres hacer es comer sano y hacer deporte,

hay maneras mejores que no sean acabar en el suelo cada vez.

-No, supongo que no. A ver. Yo siempre hago lo mismo:

mucha ensalada, y salir a correr todos los días.

-Ya. Oye: Yo quiero insistirte en algo.

Me gustaría que vieras a la fisioterapeuta.

A... A Marta Palacio. ¿De acuerdo?

Y también me gustaría que te hicieras un electro y una eco.

Y si vemos que todo está bien, pues ningún problema.

Pero, viendo que quieres hacer tanto ejercicio,

yo te recomiendo que te hagas algún chequeo.

-Vale. Muy bien. -Vale.

-¿Qué pasa?. ¿Qué pasa? ¿Tengo algo en la cara?

No sé, me miras como si me pasara algo.

-No, no. Perdóname. Estaba pensando en la sala de Imagen,

que tengo que ir a reservar y... -Vale.

-Hasta luego, Verónica.

(Música)

El doctor Mendieta le realiza al padre Daniel

una resonancia de la columna lumbar,

dado que persiste su dolor de piernas.

(Llaman a la puerta)

-Hola.

-¿Qué ocurre?

-Tenemos ya los resultados de la resonancia magnética,

y se observa una masa extramedular intratecal.

Esto significa que hay una masa

que está por fuera de la médula espinal,

pero por dentro del canal medular.

Con total seguridad es lo que está provocando los dolores,

ya que, por su localización y por su tamaño

está comprimiendo las raíces nerviosas de los segmentos lumbares.

-¿Tiene tratamiento? -Sí, sí.

Vamos a intervenir.

Tenemos que operar para extirpar esa masa

y así descomprimir las raíces nerviosas.

-Bueno. Pues parece que no lo están poniendo muy fácil para casaros.

-Padre Daniel, eso es lo de menos.

-Voy a hablar con el cirujano para ir programando la intervención.

¿De acuerdo? Hasta ahora.

(Música)

El equipo de Cirugía está operando al padre Daniel

de la masa extramedular que le han encontrado.

-El paciente es operado bajo anestesia general

en posición de decúbito prono.

Es decir, tumbado boca abajo sobre la mesa de operaciones.

Una vez extraemos el tumor,

enviamos una muestra a analizar al laboratorio,

para determinar de qué tipo de tumor se trata

y cuál es el mejor tratamiento.

Por desgracia, el tumor se ha extendido

y ha invadido parcialmente algunas raíces nerviosas.

Así que la situación del padre Daniel se complica.

La doctora Marco y yo vamos a avisar a Amelia.

-Amelia: La intervención se está retrasando

porque han visto que el tumor está invadiendo el cono medular.

-¿Y eso qué significa?

¿Que el tumor le está haciendo daño a la médula?

¿Que se va a quedar paralítico?

-Es una posibilidad, sí.

Pero solo lo sabremos después de la operación.

-Madre mía, pobre hombre.

Es que no sale de una y se mete en otra, de verdad.

Que ya verás que todo va a ir bien.

(Música)

Verónica se recupera tras la recolocación de su hombro,

y es sometida a un ecocardiograma de control

que el doctor Dacaret ha programado,

para descartar un posible problema cardiaco.

-Y aquí es donde te pasas todo el día, ¿no?

Os pegáis un montón de horas currando.

-Sí. Pues sí. -Mm.

¿Y qué te gusta hacer en tu tiempo libre?

¿Corres?

-Qué va. No tengo tiempo, porque soy padre...

-¿Eres padre? -Mm.

-Pues de eso sí que no tienes ninguna pinta.

-Verónica, está todo bien, ¿eh?

No veo nada anómalo.

-Guay. Pues por lo menos mi corazón va bien.

-Pues sí.

El ecocardiograma no ha evidenciado ningún problema

que explique su pérdida de equilibrio al correr.

Así que seguramente se trata de un problema de esfuerzo excesivo

o de problemas con la coordinación.

Lo que voy a hacer ahora es pasársela a Marta Palacio

para que le dé consejos de nutrición y de deporte.

-Tampoco es que haga nada fuera de lo normal.

Salgo a correr todos los días, como legumbres y verduras,

y bueno, la sauna,

que voy muy a menudo, para eliminar toxinas.

-¿Y cuánto tiempo sales, aproximadamente?

-Pues entre 40, 50 minutos.

Intento aumentar un poco cada semana.

-Vale. Lo suyo sería salir tres veces a la semana.

-¿Solo? -Sí.

-Ff. Es que me he acostumbrado a correr y lo necesito.

Me tranquiliza.

-Correr es una actividad que produce un fuerte desgaste al cuerpo.

Especialmente a las articulaciones, como tobillos y rodillas.

Por eso, si no tenemos objetivos profesionales,

es importante no sobrecargarse.

Salir un máximo de tres veces a la semana,

a ser posible no consecutivos, y recorrer distancias

que no superen los siete kilómetros.

-Es que tengo mucha ansiedad.

Y con la ansiedad no paraba de comer.

Tuve una ruptura hace poco, y es que en casa me subo por las paredes.

-Bueno, puedes variarlo también con otro tipo de ejercicios. ¿Vale?

-Y en cuanto a la sauna, nunca para adelgazar.

-Yo pensaba que sudando se adelgazaba.

Sudar no es sinónimo de adelgazar.

Saunas, fajas y hacer ejercicio en días calurosos

no produce una quema de grasa.

que se recupera inmediatamente después de volverla a ingerir.

Por eso, si queremos perder grasa,

debemos hacer ejercicios de intensidad moderada,

Aproximadamente, durante la primera media hora de ejercicio,

el cuerpo consume carbohidratos.

Y a partir de ahí, empieza a utilizar las reservas de grasa.

Pues lo dicho: En cuanto te recuperes del hombro,

-Y si tienes alguna duda sobre alimentación, aquí estoy.

-Vale. Pues muchas gracias por todo.

-Nada, a ti. -Bueno. Pues nada. Chao.

-Hasta luego. -No, espera, perdona.

Eh... ¿Te puedo hacer una pregunta? -Claro.

-Es sobre el doctor Dacaret.

(Música)

Tras haber sido intervenido hace unos días,

el doctor Mendieta le está realizando al padre Daniel

una resonancia magnética

para comprobar si ha extraído por completo el tumor.

-Perdón, ¿eh?

Es que sigo moviéndome para saber

quién está detrás de que el arzobispo cambiara de opinión.

-Pero ¿todavía sigue con eso, padre?

-No pienso dejarlo hasta descubrirlo.

Aunque sea lo último que haga antes de morirme.

-¡Hay, Daniel! ¡No hagas esas bromas macabras!

(Llaman a la puerta)

-¡Hombre, Alberto! Es broma, Álvaro.

-¿Qué tal?

-Bien, bien.

La intervención ha ido bien.

Hemos conseguido extirpar completamente el tumor,

y parece que no va a haber ningún déficit de movilidad,

y tampoco va a necesitar

un tratamiento coadyuvante como la radioterapia.

-¡Ay! -¡Ay, perdón! ¡Perdone, perdone!

¡Qué alegría!

-Tenemos ya los resultados de Anatomía Patológica

y parece que se trata de un oligodendrioglioma.

que se origina en las células del sistema nervioso central.

Es decir: del cerebro, del tronco encefálico o de la médula.

La médula espinal es la localización menos frecuente

de este tipo de tumores.

Solo hay 50 casos registrados.

Y de ellos, solo siete están en el cono medular.

El caso del padre Daniel es el octavo registrado.

Le hemos hecho un estudio genético,

y parece que el pronóstico es muy bueno.

-Bueno. Parece que por fin voy a poderos casar.

Perdón, ¿eh?

(Mensaje)

Ya sé quién movió los hilos para que pudiera casaros.

-¿Quién?

-Un tal José María Ripoll.

El caso es que me suena el apellido.

-A mí también. Como que lo escuché hace poco.

-Es Chema.

-¿Qué le pasa?

-Silvia: Tu madre me va a matar, pero tengo que contarte una cosa.

-Bueno. Cuéntame, compadre, que no me has contado nada.

¿Qué? ¿Ya has recuperado ya tu mojo, ya, o qué?

-El mojo, el mojo está un poco oxidado.

Pero bueno. Poco a poco va mejorando, ¿eh?

-Te aconsejo que vayas engrasándolo, ¿eh?

¡Que empieza el segundo asalto!

-Schss, tú tranquilo. Tú céntrate.

-Hola. ¿Qué tal? -Pues nada.

Pues los dejo a los dos.

Y te dejo en buenas manos, además. -Vale.

-Hasta luego. -Hola.

-Hola.

Que acabo de salir de ver a la fisio, y me ha dicho que estabas aquí.

Así que quería venir a despedirme, y a darte las gracias.

-Vale.

¿Quieres tomar un refresco o un agua, o agua con gas, o...?

-¿Un agua con gas, después del día que llevo en el hospital?

-Ya, es verdad. No, no, si... Ya me imagino que no quieres.

¿Te gusta el vino? -Sí, me gusta el vino.

-Vale, pues... dos vinos.

(Música)

-Chema, ¿qué tal?

Muchas gracias por haber venido.

Y por haber conseguido que nos casara Daniel, claro.

-Bueno, fue fácil.

La bendita casualidad de que mi hermano

es el secretario del arzobispo.

Pero no creas que esto lo he hecho para que me invites a tu boda, ¿eh?

Lo he hecho porque lo que te hace feliz a ti hace feliz a Amelia,

y lo que hace feliz a Amelia me hace feliz a mí.

-Pues ¿sabes qué pasa, Chema?

Que resulta que Amelia es mi madre.

Y lo que le hace feliz a ella me hace feliz a mí.

Así que a todos nos haría muy felices que vinieras a la boda.

-Ya, pero...

Es que eso no va a poder ser.

-Pues yo creo que sí que va a ser posible, fíjate.

Arreglad vuestros asuntos, por favor.

-No, no le hagas caso a mi hija, ¿eh?

No pasa nada. De verdad.

Que entiendo por qué...,

por qué me has dejado.

-A mí me da que tú no te has enterado de nada. ¿M?

-Pues parece que al final todo se ha arreglado, ¿no?

Me encanta cuando te pones en plan sargento, Froilan Marco.

-¿Eso quiere decir que esta noche igual tengo suerte?

-Ya sabes que estas cosas dependen de Aníbal.

-No. Depende de ti y de lo que tardes en dormirle, Alberto.

-No. No, Silvia, no.

-Si a mí me parece un nombre muy bonito.

Mira. Esta noche, si al final tengo suerte,

igual te lo llamo un par de veces.

Te lo puedo susurrar, aquí, al oidito, así.

-Sí, mira, me estoy empezando a plantear lo de la boda.

-¿Con todo lo que nos está costando casarnos?

-Anda, no he dicho nada, Froilan Marco.

¡Au...!

-A ver, Verónica.

¿Y dónde está esta mujer?

Ah, mensaje... A ver qué dice.

-Buenas. Eh... Me he tenido que ir, porque me ha surgido algo.

Y no te quería despertar.

Aunque creo que ha sido un milagro no hacerlo,

porque con el cabestrillo estaba un poco torpe.

Bueno. Que... Que ha estado muy bien.

Pero... No estoy buscando nada serio ahora.

Así que... Si nos tenemos que ver, pues ya nos veremos.

Y si no, pues no.

Cuídate. Un beso. Chao.

-Pues muy bien. Fue bonito mientras duró. Verónica.

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Centro médico - 15/11/17 (1)

15 nov 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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