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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 14/11/17 (1) - ver ahora
Transcripción completa

-Estoy embarazada.

-¿En serio?

-En serio. -Pero ¿lo estabas buscando?

-Mm. -¿Pero es de Juanra?

-Bueno, vamos... Juanra y yo nos estamos conociendo,

¿vale? Y me lo paso muy bien con él, pero...

Todavía no hemos tenido relaciones.

-¿Es Dacaret?

-Pero ¿cómo va a ser de Daca, qué dices? ¡No!

-Yo estoy muy a gusto contigo. Me gustas mucho.

Y que estés embarazada no va a cambiar nada lo que yo siento por ti.

-¿De verdad? -Tómate el tiempo que quieras,

decide lo que quieras,

que yo estoy aquí.

-¿Has tomado ya una decisión?

-Sí.

Voy a ser madre.

-¿En serio? -Sí.

-¡Es que lo sabía!

Eso, bueno...

Esto se merece un brindis aunque sea con una manzanilla.

-Y ¿se lo has comentado a Juanra o no? Todavía no.

-Sí. Sí, sí. Se lo dije el otro día y...

-¿Os apetece un Vermú..., lo pago yo? -No. Muchas gracias, yo tengo esto.

-Yo sí. -Venga, va, Rey. Si sé que te gusta.

-No, de verdad, que no me apetece.

Si siempre te ha gustado el vermú. Nos hemos tomado millones.

-No me apetece tomarme un vermú ahora mismo.

-¡Venga, que sí; que te pago uno, que no pasa nada!

Que estoy embarazada y no puedo beber alcohol.

Sergio viene hoy a Urgencias obligado por su jefe,

tras sufrir varios ataques de tos en medio de una importante reunión.

-Ahora bajo.

-Hola, Marina. -¿Cómo, hola, Marina? ¿Os conocéis?

-Bueno, sí. Es que fuimos una vez al cine juntos.

Porque tenemos una amiga en común.

-Sí, eso. -Vale, da igual. Acompáñame.

-Espera un momento. Le atiendo yo, ¿vale?

-No. Le atiendo yo, que estoy en el turno de Urgencias.

Tú tienes consultas.

Vamos.

-Bueno, pues no tiene fiebre, la saturación está un poco baja, sí.

Yo creo que está taquicárdico. -Vale.

muestra de sangre para laboratorio y hacemos la prueba de Peak-flow,

¿de acuerdo? Porque tiene sibilantes. -Sí, sí. Se escuchan perfectamente.

-Eso es. -Perdone, pero...

¿les importaría no hablar como si yo no estuviese aquí, eh?

Mi jefe hace lo mismo.

-Nos estamos refiriendo al sonido que se escucha

cuando estás cogiendo aire.

-Sí, además también haces mucho esfuerzo con el cuello

-Sí, sí. Ya les dije que es la tensión del trabajo, es el estrés.

-El estrés puede producir taquicardia o que respiremos más rápido.

Pero no provoca ni sobreesfuerzo ni sibilantes

ni baja saturación de oxígeno.

Así que tiene que haber alguna otra cosa.

Lo que vamos a hacer ahora es una prueba que se llama Peak-flow

para conocer el pico de flujo espiratorio.

Sergio, ha salido un 60% de los valores normales.

-¿Eso qué quiere decir?

-Pues que no está saliendo todo el aire que debería.

Y además, para tu edad y tu talla, debería salir más aire.

Seguramente tendrás una inflamación, una obstrucción...

Yo no veo que se deba al estrés.

-Pero ¿cómo no va a ser estrés, cómo no va a ser estrés?

Pero ¿vosotros no me veis, eh?

Aparte, a ti no te he preguntado nada.

-Vamos a ver: perdona. Yo creo que me tienes que tratar con más respeto.

Además, yo no tengo la culpa de lo que te pasa, ¿Mm?

-Eso es. Mira, Sergio, seguramente lo que está ocurriendo es consecuencia,

¿de acuerdo? de una crisis asmática moderada.

Y desde luego deberías tratarla con respeto porque, si no,

te va a dejar así y no te va a traer la mascarilla que necesitas.

Hemos observado que Sergio presenta broncoespasmo.

Esto quiere decir que los bronquios están contraídos

y el aire no circula correctamente.

Así que, además de oxígeno añadiremos broncodilatadores

y también corticoides intravenosos.

Veremos cómo reacciona al tratamiento,

y mientras tanto indagaremos con otras pruebas.

Chema ha acudido a Urgencias

porque presenta un intensísimo dolor en la zona lumbar.

-Mamá, ¿qué haces aquí? ¿Le conoces?

-Sí, bueno, es un amigo, un amigo de la editorial.

Que, como sabía que tengo una hija que era médico,

pues claro, se ha puesto mal y me ha llamado.

-Tranquila. Vamos a Boxes, por favor.

-Vale, la tensión está bien.

-Muy bien.

¿Se ha caído?

-No, no, no, no. Qué va. Yo tengo muy buen equilibrio.

Bueno, no tanto como para salir en un circo, pero...

No, no. No me he caído. -Ya. Y si no se ha caído,

y tampoco se ha dado ningún golpe, ¿desde cuándo le duele?

-Pues la verdad es que me está molestando desde hace meses.

Pero es que últimamente...

-¿Últimamente qué?

-Es que, es que me he orinado encima. ¡Qué vergüenza!

¿Vergüenza de qué, hombre? A ver, usted no se corte, ¿eh?

Que aquí preferimos a los pacientes que nos cuentan las verdades

y nos dicen cosas, no a los que se callan.

-Sí. Por eso no se preocupe, no tiene importancia.

Si alguna vez sienten vergüenza al contarle algo a su médico,

recuerden que existe una confidencialidad médico-paciente.

No oculten información, porque puede retrasar un diagnóstico urgente

y poner su vida en peligro.

Muy bien. Ahora voy a explorarte la fuerza

y la sensibilidad de las piernas.

-La pierna buena, por así decirlo, en la que no tenías ningún hormigueo

era la izquierda, ¿verdad? -La izquierda, sí, sí.

-Vale. Levántala todo lo que puedas, contra mí, fuerte.

-¡Ah! -¿Eso es todo lo que puedes?

-Sí. Sí, sí. -Venga, ahora la derecha, lo mismo.

Venga, Chema, fuerte. -¡Ah, uy, uy, uyyy!

-Vale, vale, vale. Suficiente. Suficiente, no te preocupes.

En la exploración he comprobado

que Chema tiene una disminución de la fuerza y de la sensibilidad

de la pierna derecha que le afecta para caminar.

Y podríamos estar ante una radiculopatía lumbar.

-¿Y eso qué es?

-Es una lesión en una raíz nerviosa lumbar

que altera el funcionamiento del nervio.

Del nervio ciático en este caso.

-¿Y a qué se debe eso? -Puede ser por varias causas.

Pero Chema, a mí lo que me preocupa ahora mismo

es lo que me has dicho de que te has orinado encima.

Porque eso significa que puede haber una afectación de la médula espinal

y eso sí que es una urgencia.

Voy a hacerte una resonancia magnética lo antes posible.

Y por el dolor tranquilo, porque vamos a ponerte más analgésicos.

-Mira, no te doy un abrazo porque estoy como estoy.

Muchísimas gracias; eres un encanto. -Nos vemos en la sala de Imagen.

-Vale, gracias.

Bueno, pues vamos a empezar.

-Sí, sí, sí.

-Pues voy a hacer una resonancia magnética a tu amigo,

que por cierto, es bastante lanzado.

-¡Bah! No le hagas ni caso, que es muy particular.

-Ya. Nunca me habías hablado de él.

-Bueno, no te había hablado, porque tampoco es que sea muy, muy amigo.

-Ah. -Bueno, es mi nuevo jefe.

Me han puesto un nuevo jefe.

-Ah, ahora lo entiendo todo.

Ahora entiendo por qué estás tan tensa.

-Ja.

Es por la boda, tengo que llamarle.

-Vale.

¡Fff!

Tras ser diagnosticado de una crisis asmática,

Sergio está siendo sometido a tratamiento.

-Hola. ¿Puedo pasar?

-Sí, claro.

-Disculpa, es que..., bueno, es que antes, cuando te he visto,

no he sabido muy bien cómo reaccionar y...

-Ya, ya, ya, ya.

La otra vez que te fuiste de casa no parecías tan tímida.

-Ya, bueno, tú tampoco parecías tan banquero.

Porque vamos, no sé dónde ha quedado todo ese rollo de chico surfista,

alma libre, espiritual, tío que iba por ahí con su furgoneta,

vagando por el mundo y...

-Soy ese. Soy ese también.

Pero tengo que trabajar en la banca, aunque lo odie,

para poder permitirme dar esa vida.

-Perdóname, pero es que..., es que no me lo puedo creer.

O sea, que estuviste toda la noche hablándome de vivir sin ataduras,

de estar centrado en el presente, sin importar el futuro...

-Sí, hasta que nos metimos en la habitación y dejamos de hablar.

-A ver, Sergio, perdóname, pero estoy intentando hablar en serio contigo,

¿vale? O sea, que realmente si...,

si tanto te gusta esa forma de vida, no sé por qué no la llevas a cabo.

-Mira, Marina: de afuera es muy fácil decirlo.

Pero yo también tengo mis ataduras.

Además a ti...

¿qué te importa?

¿O te importa?

-Mm... No, no.

No, no. Perdóname. No, no. Simplemente, no sé.

Quería, quería ayudarte, pero olvídalo, olvídalo.

De todas formas, te podías haber buscado otro tipo de excusa;

-Y vos también podrías haberme dicho que tenías novio, ¿no?

-¿Qué novio? ¿Mi compañero? -Sí.

-No. No, no, no. Él es mi compañero del hospital.

Pero cuando estuve contigo no estaba con nadie.

Vamos que Dacaret simplemente es amigo mío, ¿sabes?

-Hola.

-Hola.

-Bueno, pues yo ya he acabado, ¿vale?

-Adiós.

-Sergio, venía a comentarte que los valores han...

Ahora vuelvo, ¿vale?

¡Rey! Oye, ahí dentro pasaba algo raro.

¿Había tensión o es cosa mía? -No. ¿Qué tensión?

-Rey, que nos conocemos; que me lo puedes contar.

-¡Fff! Ven.

-¿Qué pasa, estás bien?

-Es que ese tío de ahí es el padre.

-¿El...? -Sí.

Vale, lo que pasa que es que él no lo sabe y evidentemente no le...

-¿Cómo, có, cómo que no lo sabe?

-Pues que no lo sabe. ¿Cómo lo va a saber?

-Pero ¿se lo vas a decir? -No. No. No se lo puedo decir.

O sea: fue una noche absolutamente estúpida

de la cual me arrepiento profundamente y no puedo decírselo.

¿Cómo se lo voy a decir?

Pero además, déjalo, si da igual. Si tú no entiendes estas cosas.

-Espera, ¿cómo que no lo entiendo?

Rey, escúchame bien. Yo soy ese tío. No, no, no. No suspires.

Yo conocí a Marta y a Lorena así. Aparecieron de la nada.

¿Vale? Y tú viviste toda la historia con ellas

¿no se merece saber que es su hijo?

Tienes que ir a contárselo.

-¡Que no se lo puedo contar! ¿Cómo se lo voy a contar?

Y además, yo estoy muy a gusto tal y como estoy.

Estoy con Juanra y no quiero líos, ¡ya está! Decisión tomada, ¿vale?

-Muy bien.

A mí también se me quedó la misma cara.

-¿Cara, qué cara?

Mujer, que cuando llevaba la relación con Arce, con mi novio,

en secreto, pues que tenía la misma cara que tú.

Perdona si te he molestado.

Lo que pasa es que lo pasé tan mal, de verdad,

que he pensado que, a lo mejor hablarlo, pues bueno,

Pero vamos, que tranquila que me voy, ¿vale? No pasa nada.

-Clara, Clara, espera.

Perdóname tú a mí.

Sí. Sí, salgo con Chema.

Pero vamos, no le he dicho nada a Silvia porque...,

tampoco vamos en serio.

No es una cosa...

Lo conocí en la iglesia, hace un par de meses,

cuando iba a entregar la ropa.

Y bueno, desde entonces no nos hemos separado.

¿No me habías dicho que le habías conocido en la editorial trabajando?

Uy qué va, eso es un invento.

Me pareció menos sospechosos hacerle mi jefe.

Pero él es abogado y..., y autónomo. Ahí has estado rapidilla, ¿eh?

-Bueno, nos vemos un par de veces por semana, en su casa.

Y bueno, algún fin de semana sí que nos tomamos

para hacer una escapada romántica.

Pero eso es porque tengo a mis amigas y a mi hermana en el ajo.

Que si no..., imposible.

Sergio, que presentaba una crisis asmática,

ha mejorado tras la primera tanda de tratamiento.

-¿Qué tal? -Bien, bien.

Oigan, aprovecho que están los dos juntos para pedirles disculpas

por mi comportamiento anterior, ¿eh?

Creo que les estaba haciendo pagar

por algo que ustedes no tenían nada que ver, sino... Era culpa mía.

-Bueno, pues muchas gracias. Me alegro mucho de verte tan relajado

y bueno, entiendo que la crisis asmática

te estaba poniendo de los nervios, ¿no?

-No, no. No era la crisis asmática, era el trabajo.

Pero ya no lo tengo más.

He hablado con mi jefe

y nos dimos cuenta de que no funcionábamos como equipo.

Así que, vamos, que me ha despedido. Pero mejor.

Porque con la indemnización me podré dedicar realmente

a la vida que quiero, a mi pasión, a lo que me hace feliz: el surf.

-Ah.

-Cogeré mi furgoneta, mi tabla, y me lanzaré a la aventura.

El trabajo no es lo importante.

-Bueno, pues me alegro mucho de la actitud que tienes

después del despido, creo que es muy positiva, ¿no?

-Bueno. No es mérito mío solamente.

Es la ayuda de una amiga que me ha hecho entrar en razón.

Y cuál es la vida que quiero hacer.

-Bueno, vamos a dejar la charla por hoy...

Mira, tendremos que repetir la prueba de Peak-flow, ¿de acuerdo?

Y compararemos con los resultados anteriores.

Así que, bueno, cuando quieras.

Sopla. -Espera, espera.

Es importante diferenciar entre un Peak-flow y una espirometría.

El Peak-flow consiste en sacar el aire de una vez y de manera fuerte.

Y en cambio la espirometría consiste en sacar el aire de forma constante.

Como por ejemplo podría ser un control de alcoholemia.

-A ver, espera. Relájate un poco y lo vuelves a intentar.

-Es que me pincha mucho. ¡Ah, qué dolor!

-Pues no es muy normal esto, ¿eh? No me gusta.

Creía que todo iba bien, pero parece que la situación

puede ser más grave de lo que yo pensaba.

Así que vamos a solicitar una analítica

con marcadores de lesión de miocardio.

Puede que haya un problema en el corazón,

pero también puede ser un neumotórax espontáneo o una disección aórtica.

Sea lo que sea, tenemos que darnos prisa.

Tras valorar a Chema, el paciente con un fuerte dolor lumbar,

y sospechar un posible compromiso de la médula espinal,

la doctora Marco ha decidido hacerle

una resonancia magnética de urgencia.

-A ver: tú tranquilo, que todo va a salir muy bien, ya lo verás.

-Si yo estoy tranquilo por lo mío.

Por lo que estoy preocupado es por lo de tu hija. Habíamos empezado fatal.

Mintiéndole, yo meado..., haciendo los chistes más malos de mi vida.

-Que no pasa nada, de verdad.

Además precisamente de eso quería yo hablarte,

de lo de caerle bien a mi hija, es que...

-Además, el boceto este que me pediste del ratoncito volador...

-Ahora no le agobies con el trabajo, no es el momento.

-Tienes toda la razón. Toda la razón.

-Chema, te cuento lo que hemos visto en la resonancia.

Hay una estenosis, un estrechamiento del canal lumbar.

Y es por una hernia discal.

Entre las vértebras existen unos discos intervertebrales

que sirven para amortiguar el movimiento de las mismas.

Este es el disco intervertebral.

Y lo que sucede en una hernia discal

es que la parte interna del disco sale hacia el exterior,

comprimiendo una raíz nerviosa,

o la médula espinal, como en el caso de Chema.

-¿Y eso tiene tratamiento, no?

-Sí. Sí que hay un tratamiento,

pero con medicación solo, con fármacos,

no vamos a conseguir nada.

Tenemos que operarte.

-¿Operar?

Bueno, pues si hay que operar, pues se opera.

-¿No tienes ninguna duda, ninguna pregunta?

-No, no. Prefiero no saber nada.

-Bueno, descansa.

Hasta luego, mami. -Gracias, muchas gracias.

-Hola. -¿Qué pasa, qué haces aquí?

-Nada, te quería decir una cosita.

Oye, ¿tú crees que sabes lo que estás haciendo?

-A ver: es un antojo, ¿vale? No tiene mayor importancia.

-Rey. -¿Qué?

-Que sabes perfectamente de lo que estoy hablando.

-¿De qué estás hablando?

-Pues de que estás jugando sucio, ¿vale? Sergio, el banquero.

No solo no le cuentas que es el padre,

sino que encima le estás diciendo que se vaya por donde ha venido.

que yo no le he dicho que se vaya por donde ha venido.

Yo le he animado simplemente a seguir su sueño, ya está.

-Pero ¿qué sueño? Que no me lo creo, Rey.

Tú eres perfectamente consciente de que no estás actuando bien.

¡Y lo sabes!

-Mira, empiezo a estar un poquito harta

de que te metas en mi vida constantemente, ¿vale?

¡He tomado la decisión y tengo la conciencia muy clara!

Así que déjame en paz. ¿Vale?

Chema, el paciente al que le realizaron una intervención

por una hernia discal, recibió hace unos días el alta.

Pero ha vuelto a Urgencias porque le duele mucho el vientre.

-¡Oooh! ¡Chema! Pero ¿qué ha pasado?

¿Es algo de la operación o qué?

-No, que, como me habéis tratado tan bien, os echaba de menos.

De verdad...

Silvia, que estábamos en la oficina y, y se ha puesto mal. Otra vez.

-Vale, no te preocupes, mamá. Venga, vamos a Boxes.

Amelia; Amelia, Amelia. -¿Qué?

Para un momento. ¿Se lo has dicho ya a Marco?

-Mira, es imposible, de verdad.

Con el lío de la boda, con el trabajo que tiene...

¡es que es imposible! No encuentro el momento.

-¡Oh! ¡Ay, ay, ay, ay! ¡Oof, ah!

-¿Has tenido náuseas? -Mm.

Sí, y también he vomitado en las últimas doce horas.

Lo he anotado; como sé que a los médicos os importan esos datos...

¡Ooo! -Chema, ¿el dolor es continuo?

-¿Y te duele en alguna zona en concreto o es un dolor difuso?

-Es..., ¡difuso!

-Clara, por favor, ven.

-Tranquilo, tranquilo. Toma. No pasa nada.

Tranquilo, si esto es nuestro día a día.

-Si le pasa algo parecido a lo que le ha ocurrido a Chema, no se preocupe.

Porque los sanitarios estamos acostumbrados a estas situaciones.

Aquí están las constantes, ¿no, Clara?

-Sí. -Vale.

No hay hipotensión, tampoco tienes fiebre

y diarrea me has dicho que no has tenido.

-No.

-Toma. -Muy bien, Chema. Pues te explico.

Hay una disminución de los ruidos hidroaéreos.

Pero el dolor, al ser generalizado

no puedo saber con exactitud qué es lo que tienes.

Y al estar recién operado, voy a... -No. No me diga más.

Me tienes que hacer pruebas. -Exactamente.

Voy a hacerte una analítica de sangre y una placa de abdomen.

Y vamos a ponerte medicación también para los vómitos. Un antiemético.

-Pues muchas gracias. -Voy a pedir las pruebas.

Muy bien.

Bueno, pues voy a por mi quit de extracción, ¿vale?

-Muchas gracias.

Hola.

¿Qué? ¿Cómo te encuentras? -Superavergonzado.

-Pero ¿por qué? -Pues mejor es que no te cuente.

No le digas que seguimos juntos, ¿eh? -Pero no seas tonto, hombre.

Anda, calla.

Álvaro...

-Hola.

-Hola, ¿qué pasa?

Que he sido un poco brusco, Rey.

Sigo manteniendo que tendrías que decírselo.

Pero no han sido las maneras, lo siento.

-No pasa nada.

Es que estoy hecha un lío.

Es que lo único que pienso es que, no sé. Me siento como una egoísta.

¿Soy una egoísta por querer que este tío

se mantenga al margen de todo o qué?

-No sé. Eso lo estás diciendo tú.

-Álvaro, te estaba buscando porque... bueno,

yo quería hablar contigo de..., de lo que has visto.

Sí. A mi suegra besando a un paciente.

-No, no, no, no.

Que era mi novio, ¡mi novio!

Que yo no voy besando a la gente así, al tuntún.

Amelia, Amelia, relájate.

Me alegro por ti, en serio.

-¡Menos mal! Menos mal, de verdad;

porque es que ya..., pensaba que, que...

Pues sentía, no sé, como si fueras mi padre.

Ya. Ahora empiezo a entender muchas cosas.

-Pero bueno, voy a abusar un poquito más de tu confianza, ¿eh?

No le digas nada a Silvia porque todavía no sabe nada.

Me lo estaba temiendo.

-A ver, lo he intentado durante todo el día, pero es que es imposible.

Con el lío de la boda, es imposible.

Amelia, excusas. Lo que pasa es que tienes miedo.

-¿Miedo? Miedo no: estoy aterrada.

Es que no sé cómo se lo va a tomar, de verdad.

Y seguro que se lo toma mal.

Porque ella sentía pasión por su padre.

Escucha, Silvia va a tener que entender

que tú tienes todo el derecho del mundo a rehacer tu vida.

-Pero Álvaro, ¿no conoces a mi hija? Sí, sí. La conozco.

La conozco perfectamente, pero seamos lógicos.

¿Hasta cuándo se lo vas a seguir ocultando?

-Tienes razón.

De verdad, perdóname.

Y perdóname porque siempre te meto entre las dos.

Tranquila.

-Oye, ¿y si se lo dices tú?

¿Quién, yo? -Sí.

No. No, no, no.

Con la sospecha de que los problemas respiratorios

podrían esconder un problema más grave,

Sergio fue sometido a un electrocardiograma

y una radiografía de tórax.

-En la radiografía he visto algo que destaca,

y es una alteración en las costillas inferiores de ambos lados.

Eso puede suponer una fractura.

La verdad que la imagen no es muy nítida,

así que prefiero hacer un TAC.

-Después de que la radiografía sugiriera una fractura,

Sergio fue sometido a un TAC torácico para confirmarlo

y ahora espera los resultados.

-¿Sí? -Hola.

-Hola.

-¿Qué tal?

-Hola.

-Venía a desearte que bueno, que espero que te pongas mejor.

-Gracias. ¿Tú estás bien?

-Sí. ¿Por qué? -No, tienes una carita...

-Bueno, la verdad es que venía a verte

porque tengo que decirte una cosa bastante importante y...

Probablemente es la última cosa que te esperas escuchar ahora mismo

en este mundo, pero... Estoy embarazada.

-Felicitaciones. Enhorabuena. -Gracias.

-Está muy bien. -Sí, está muy bien, sí.

Lo que pasa es que..., tú eres el padre.

-No.

No...

-Mira, lo siento muchísimo.

Considero que tenía que decírtelo, de verdad.

No...

Yo jamás hubiese planeado algo así, te lo puedo garantizar.

Es la última cosa que hubiese preferido para mi vida.

Pero lo tengo y no puedo hacer nada y...

-¿Cuándo me lo ibas a decir?

Y si no vengo al hospital, ¿qué pasa, no me entero? ¿No me lo decís?

-Lo siento pero no. No me parece justo para ti.

Yo no quiero nada de ti. Solamente quiero que lo sepas,

no quiero arruinarte la vida, y de verdad que...

¿Te tengo que agradecer que me lo venís a decir ahora, no?

¿Esa es tu idea?

-Claro. Ahora entiendo,

vive tu sueño, haz tu vida, alma libre...

Me querías quitar de en medio.

Mira, Marina. Yo entiendo y acepto que quieras ser madre.

Pero si yo soy el padre también tengo que tomar una decisión;

me parece, ¿no?

-Yo no quiero nada de ti.

-Ya, eso ya lo decidiré yo.

-Hola.

Venía a darte los resultados, pero puedo volver en un rato si quieres.

-No. No, no. La doctora Rey ya se va.

-Bueno, el TAC ha confirmado la fractura de las costillas inferiores,

así que por ahora podemos descartar

las otras opciones que estábamos barajando.

Pero seguimos sin conocer la causa de la dolencia.

Tras hacerle a Chema una radiografía de abdomen y un análisis de sangre,

la doctora Marco recoge los resultados.

-En la placa de abdomen no hemos visto ninguna anomalía.

Pero en la analítica de sangre hay leucocitosis.

Que quiere decir que los glóbulos blancos están elevados.

Y la proteína C reactiva también está muy alta.

Todo esto significa que hay un proceso inflamatorio importante.

Y como Chema está recién operado, vamos a tener que dejarle ingresado

y ampliar el estudio de imagen con un TAC.

-Chema: en el TAC hemos visto

una hemorragia suprarrenal postquirúrgica.

Es una complicación de la intervención de la hernia discal.

-Y, ¿qué vas a hacer?

-No queda más remedio que entrar otra vez al quirófano

para limpiar bien la zona y cerrar el sangrado.

Y tenemos que hacerlo lo antes posible.

-Pero ¿otra vez hay que operarlo? -Sí, mamá.

Voy a hablar con Cirugía para prepararlo todo.

-¡Silvia! ¡Silvia, Silvia, un momentito!

-Mamá, ¿qué quieres? Tengo prisa ahora.

-Que sé que estás trabajando. Pero que quería hablar contigo.

Mira, yo quería decirte una cosa muy importante que...

-Mamá, ¿ves? Ahora no puede ser; en otro momento.

-Es imposible.

He estado pensando y ¿es posible que te hayas dado algún golpe?

-No. No, no. ¿Qué golpe? No, no. Lo único que hago es toser.

Toser y toser. ¡Ah!

-Oye, que sepas que...,

que sé perfectamente lo que ha pasado entre Rey y tú.

-¿Qué? ¿Qué sabes tú?

Yo he sido tú hace poco.

Me fui a dormir un día y de repente tenía una hija adolescente,

así, de la noche a la mañana.

Así que sé perfectamente por lo que estás pasando.

-Pero ¿cuándo me lo iba a decir? ¡Que no me lo iba a decir!

-Escucha: estoy de acuerdo. Hizo mal ocultándote la información, ¿vale?

Pero la cuestión es que ahora lo sabes.

A ver, Sergio: respóndeme a una pregunta. ¿Tú quieres ser padre?

-Pero ¿qué sé yo si quiero ser padre? Me acabo de enterar, ¡yo qué sé!

-Ya, y te entiendo. Pero eso no sirve como respuesta.

Lo que tienes que hacer es pensar si lo quieres o no lo quieres.

Y si es que sí, te haces responsable de él.

Y si es que no, pues vuelves por donde has venido y ya está.

No pasa nada.

¿Vale? Pero piénsalo.

El equipo de cirugía ha terminado de intervenir a Chema

para limpiar la zona suprarrenal de la hemorragia que ha sufrido.

pero Chema todavía no se encuentra fuera de peligro;

así que vamos a dejarle ingresado

para vigilar muy de cerca su evolución

y poder actuar lo antes posible ante cualquier nueva complicación.

No, no, no. No empecemos, que tu madre está a punto de llegar.

-Pero que no. Que mi madre cuando sale con mi tía,

no sabes... cómo se enrolla. Eso va para largo, así que...

Mmm. Vale.

¿Tú no la has notado un poco rara?

¿A tu madre? -Sí.

No. No, no. No he notado nada.

por... lo de su jefe.

-¿Y te ha dicho algo?

A mí no, nada.

¿Sabes que su jefe me ha tirado los trastos?

¡Ay, mamá, ¿qué tal? -Hola.

Hola. -¡Qué pronto has llegado!

-Pues sí, muy bien.

-¿Qué tal la cena, bien?

-Sí, bien. -¿Qué habéis ido, al japonés?

-No. Pues mira, no.

-Silvia, Silvia, Silvia. Estoy saliendo con Chema.

Sí. Acabo de venir del hospital de estar con él.

No. No he estado en el japonés ni he estado con tu tía.

Y además no es mi jefe y no trabaja en la editorial.

Lo siento, cariño, de verdad.

Siento haberte mentido, pero es que, de verdad,

es que no he encontrado el momento para poder contártelo.

-¡Tranquila! Tranquila, mamá.

No pasaba nada. No me iba a enfadar.

-Voy a ver al niño. Que seguramente que se haya despertado.

-Ah.

Con el objetivo de conocer si sufría algún tipo de enfermedad ósea,

Sergio fue sometido a una gammagrafía.

-Suelta.

Vale. -Increíble, ¿eh?

O sea, que me he roto las costillas tosiendo.

-Pues sí, eso parece.

Tengo los resultados de la gammagrafía

pero no aparece nada extraño.

Así que, supongo que tenías razón

y ha sido causado por la fatiga o por el estrés.

-¿Me van a tener que operar? -No. No, Sergio, no te preocupes.

No tendrás que pasar por quirófano, ¿de acuerdo?

Si hubieran sido las dos costillas de un mismo lado, sí,

porque a la hora de respirar se podría hundir.

Pero como es una de cada lado,

pues con analgésicos y antitusivos para que consoliden, será suficiente.

-Muy bien. -Nada, te podrás ir a casa.

Espero que, cuando estés en reposo,

tengas tiempo de pensar un poco lo que quieres hacer.

-No va a hacer falta. Ya lo tengo decidido.

-¡Chema! Pero, ¿qué ha pasado? -Mamá, mamá.

En la última analítica he visto que tiene la hemoglobina muy baja

y la tensión arterial por los suelos.

Puede ser que esté en un shock hipovolémico.

-¡Claro que es grave! Vamos a hacerle un TAC.

Pero ¡quédate ahí, mamá, por favor!

La doctora Marco le está realizando a Chema un TAC abdominal

para observar si hay un posible shock hipovolémico.

-Si Chema hubiera sufrido un Shock hipovolémico,

en el TAC habríamos visto una hemorragia interna

y hubiésemos tenido que andar otra vez de urgencia al quirófano.

Pero por suerte no hay ningún sangrado interno.

-Bueno, Chema, al final te has librado de la operación, ¿eh?

-¡Ay!

-Bueno, pero entonces, ¿por qué estaba tan mal?

La anemia y la bajada de tensión que tuvo, fue por la primera hemorragia.

Por la hemorragia suprarrenal.

de que no se hubiese puesto a sangrar otra vez.

Y otra cosa que acabo de ver es que en la última analítica

han salido alteradas unas hormonas de las glándulas suprarrenales.

Es algo normal, después de la hemorragia suprarrenal

pero con medicación se puede arreglar.

Vamos a ponerte unos corticoides para normalizar esos niveles.

-Bueno, lo que tú me digas. Yo estoy en tus manos.

-¿Se puede? -Sí, sí, pasa.

-Ya me voy.

-Me alegro.

Mira, entiendo que estés enfadado conmigo

y de verdad que lo lamento muchísimo.

-No, no. El que siente haberse puesto así, de esa manera, soy yo.

Enfadarme fue mi primera reacción, Marina, pero en el fondo...

Tengo que agradecerte que me lo hayas dicho todo.

Me ha servido para darme cuenta de muchas cosas.

La primera es que...

-Perdóname. ¿Te importa si me siento? -No.

-Sí, claro.

-La primera es que me he dado cuenta

que llevo mucho tiempo yendo en mi contra

y que he estado luchando mucho

para no permitirme ser esa alma libre que quiero ser.

Y creo que ahora es el momento.

Tengo que ser ese ser que deseo y...

ser padre...

creo que no está incluido en este momento.

Yo podría estar enfadado mucho tiempo,

sintiéndome herido porque no me lo hayas dicho.

Pero, pensándolo fríamente, no tiene sentido seguir así.

Creo que Dacaret tenía razón. No sé.

¿A vos qué te parece?

-Pues mira, Sergio, siéndote sincera,

la verdad es que la mejor noticia del mundo.

Yo sentí que tenía que ser sincera contigo.

Pero la verdad es que tenía miedo de cómo ibas a reaccionar.

-Ya.

Pues si necesitas o necesitáis algo, llámame.

-Bueno. Ojalá y no sea así. -Vale.

-Espera, que te acompaño.

Chema, ¿qué tal, cómo te encuentras?

-Bien, bien, bien.

Lo único que estoy preocupado

porque todavía no sé el color de la corbata que vas a usar en la boda.

Estaría muy feo que coincidiera con la corbata del novio.

Ya, ya. Pero... la corbata del novio es como el vestido de la novia.

Secreto hasta el altar. -Bueno, pues ¿qué le vamos a hacer?

-Mami, ¿te importa que salgamos fuera un momento

y así pueden hablar de corbatas tranquilamente?

-Claro.

por todo lo que estás haciendo por Chema.

-No. Es mi trabajo, mamá, no pasa nada.

Solamente quería que quedase claro que Chema no va a venir a la boda.

¿Qué te pasa?

-Bueno, pues que te vaya todo muy bien.

-Sí. A ustedes también.

Adiós.

-Adiós.

-Marina.

Oye, que..., que lo siento mucho. Que no pretendía...

  • Centro médico - 14/11/17 (1)

Centro médico - 14/11/17 (1)

14 nov 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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