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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 13/10/17 (1) - ver ahora
Transcripción completa

-Lo primero, gracias por venir. -De nada. De nada.

Aunque tampoco sé muy bien para qué me llamaste.

-Bueno, Clara me ha dicho que estabas buscando trabajo.

-Sí, sí. Va a ser un cambio muy drástico en mi vida,

y todavía no estoy seguro de si me arrepiento o no.

El ayudante que me recomendaste, pues ha cambiado de trabajo,

y yo ahora mismo estoy como al principio.

Yo necesito ayuda. ¿De acuerdo? Tengo muchísimo, muchísimo trabajo.

Entonces... Tú, además, bueno, pues haces dosieres muy buenos.

Así que... ¿Quieres trabajar conmigo?

-Sí. Claro. ¿Por qué no? -Pues bienvenido.

-Aguantaré la presión.

-Igual no hay que vender la piel del oso antes de cazarlo. -Claro.

-Miguel: Que es broma. Que es broma.

Estoy segura de que vas a estar a la altura.

-Vale. Gracias.

-Hasta luego. -Adiós.

-¿Sabes que Naya fue militar en zona de conflicto?

-Ah, no tenía ni idea. Que le ves ahí, todo normalito,

enganchado a sus pastillas de nicotina, y mira.

Le pasa como a ti. -¿Qué?

-Pues eso: Pues que tiene un pasado fascinante

y que tiene un montón de historias que contar,

y tú nunca me cuentas nada.

-Bueno. Que a mí no me gusta contar batallitas. Ya te lo he dicho.

Espero que cuando vuelva se te haya pasado ese entusiasmo armado

que te ha entrado.

-Necesito tu ayuda. -¿Para qué?

-Porque he decidido entrar en el Ejército.

Sí, he estado hablando con Naya y me ha dicho

que hay oposiciones para médico militar,

y me voy a presentar. ¿Qué te parece?

Sí, pero no entiendo por qué no quieres

que me presentea las oposiciones para médico del Ejército.

-Porque lo tienes idealizado. -A ver. Sé lo que es,

y es una de mis pasiones desde que soy niña.

-Bueno, pues déjame que lo descubra por mí misma.

Necesito probar mis límites y saber de lo que soy capaz.

-Creo que deberíamos regalarle un ramo de rosas a..., a Diana.

¿Qué te parece? -Anda. No hace falta.

La Orteguilla es como de la familia.

La de veces que le soné los mocos yo de pequeña. -Ah. Qué detalle.

Pero ¿desde cuándo limpiar unos mocos compensa una ayuda médica?

-Venga. -¡Mamá!

¡Hola! -Hola, chicos.

-La doctora Ortega y nosotros somos vecinos de escalera de toda la vida.

Ella nos recomendó que viniéramos por primera vez a este hospital.

Es que mi hijo Pablo recibió un trasplante de hígado y de riñón,

y, desde hace unas semanas, está debilucho,

con dolor en los riñones,

le cuesta hacer pis, y bueno.

Lié a Diana para que le hiciera un chequeo.

-Tengo los resultados de la analítica de sangre y de orina,

y he hablado con el nefrólogo. -¿Y?

-Hay una insuficiencia renal grave.

Por lo tanto, estás sufriendo un rechazo renal, Pablo.

Esto es una complicación esperable después de un trasplante.

Su cuerpo lo rechaza.

-¿Y qué solución..., qué solución hay? ¿Qué podemos hacer ahora?

-El nefrólogo me ha dicho que hay que empezar de nuevo la hemodiálisis,

a la espera de recibir, pues otro riñón.

-¿Otra vez? -¿Otra vez?

Muy bien. -Lo siento.

Pablo necesita urgentemente otro riñón. Su estado es grave.

Perdón un segundo, porque es que necesito decir una cosa.

A ver. Es verdad que España es un ejemplo internacional

en cuestión de trasplantes.

Pero debemos concienciarnos de que donar órganos es algo importantísimo.

Donar es salvar vidas.

Aquí tienes las propuestas de las enfermeras,

y esto necesito discutirlo contigo cuanto antes, Natalia.

Porque es muy, muy urgente. ¿Sabes?

Pues hay que hablarlo con Arce, porque es el que lleva mi agenda.

Mujer, pero si esto siempre lo hemos solucionado tú y yo

tomándonos un café, tranquilamente, vamos que...

Sí. Pero las cosas han cambiado. Todos queréis saltaros el protocolo.

¿Entiendes? Y no puede ser así. Yo no doy a basto.

¿Vale? Muy bien.

Pues ahí te lo dejo.

Elvira acude al hospital

a causa de un dolor en el pie que le impide caminar.

-¿Elvira, eres tú? -¡Pepa!

-¡Hola! ¡Pero cuánto tiempo! -Sí.

-¿Cómo es que has venido al hospital? ¿Qué te pasa?

-No, nada grave. Una rozadura que tengo en el pie.

-Ah, pues mira. Pasa a la sala de espera, que yo te hago los papeleos.

-Me alegro de verte tan bien. -¡Gracias!

¡Ah! Elvira, Elvira, Elvira...

-¡Una silla de ruedas, por favor! -¿Está bien? Tranquila.

-Sí. -Pero ¿qué ha pasado?

-Casi se me desmaya en los brazos. Estaba hablando con ella, y...

No sé, una bajada de tensión o algo así.

-Vale. Venga. Eso es. A Rea, por favor, ¿eh? Venga.

-Madre mía, cómo ha cambiado esta mujer.

-Ah, ¿que la conoces? -Sí, era mi vecina.

Y antes era superalegre.

Pero es que ahora yo la he visto superdecaída. -Ya.

-Tenía un hijo que le dio muchísimos problemas con las drogas.

-Te estaba buscando. -¿A mí? ¿Qué he hecho?

-A ver. ¿Tú has estado contando a Ainhoa

historias fantásticas sobre el Ejército?

-Bueno, ese... A lo mejor ha sido mi hermano.

Aunque es verdad que he estado quedando con ella últimamente, y...

No para de preguntarme por el Ejército.

-Ya. -Pero ¿cuál es el problema?

-El problema es que Ainhoa ahora dice que quiere alistarse.

Yo no sé qué le habréis contado,

pero creo que tiene una idea idealizada de lo que es el Ejército.

He visto ese brillo en los ojos, es lo mismo que tenía yo,

y yo sé cómo acaba esta historia.

-Ya. Sé de lo que hablas.

-Mira. Quiero que hables con ella,

y consigas que cambie de opinión. -Tranquila. Sí.

Yo hablaré con ella y le quitaré eso de la cabeza.

-Confío en ti.

Pablo, el paciente con una insuficiencia renal crónica

tras un rechazo de un trasplante, recibe una sesión de hemodiálisis.

-¿Cómo lo llevas? -Genial.

-Me alegro. Bueno. Queda un ratito.

¿Te traigo algo para leer? -No, no, no, estoy bien con el móvil.

-Pues salgo un segundo y vuelvo, en diez minutos.

-Yo de aquí no me muevo. -Venga.

Hasta luego. -Adiós.

-¡Diana! -¿Qué pasa?

-Ay, perdona por ser tan pesada y hacerte perder el tiempo.

-No, no me haces perder el tiempo, Conchi. ¿Qué pasa?

Que soy de confianza. -Ya.

A ver, es que... he leído que los trasplantes de parientes directos

tienen más posibilidades de ser compatibles.

-Claro, pero ya os hicisteis las pruebas tus padres y tú,

y no sois compatibles. Bueno, ya, ya, ya.

Es que... -¿Qué?

-Tal vez podría avisar a su padre. -¿Cómo?

-El padre de Pablo se fue hace ya más de diez años.

Bueno, más que irse, le eché yo. Ya no...

Ya no podía soportar más a ese... desgraciado.

Me costó horrores sacarlo de nuestras vidas.

Pero ahora la vida que está en juego es la de mi hijo,

y soy capaz de ir a buscarlo hasta el infierno si hace falta.

-Tiene fiebre.

-Vale. Elvira: ¿Qué es lo que le duele?

-Tengo una heridita en el tobillo, y me molesta un poco al andar.

-A ver. -Pues vamos a echarle un vistazo...

-Si se hace una herida, es muy importante observar la cicatrización.

Si tiene un color rojizo intenso, si duele,

si está caliente o si supura, probablemente esté infectada.

Por tanto, hay que acudir al médico.

-Esto no es una heridita, ¿eh?

-Eso está infectado, ¿eh?

El tobillo de Elvira tiene equimosis.

Es decir, zonas de piel muerta,

además de unas úlceras de unos tres centímetros.

El tobillo está hinchado, y la articulación rígida.

Pepa, hay que poner analgesia, para el dolor, hacer una analítica,

y también radiografías.

-No, no, no, no, no, no, no, no... -¿Cómo que no, Elvira?

-No, no, no hace falta. A mí esto se me pasa enseguida.

Guárdalo para alguien que lo necesite más.

-Pero Elvira, ¡por Dios!

-Vamos a ver: Hay para todo el mundo. ¿De acuerdo?

No se va a quedar nadie sin analgesia, ni nada por el estilo.

-No, porque hay mucha gente que..., ¡que no recibe cuidados!

-¡Lo sé yo, que ayudo a la gente necesitada!

-Elvira, por favor. Escúcheme:

Hay que hacer una serie de pruebas, ¿de acuerdo?,

como ya le he dicho, tiene que quedarse ingresada.

-¡Le he dicho que no! -Vamos a ver.

Tiene una infección muy grande. Y tiene que quedarse ingresada

y tengo que hacer una serie de pruebas, por favor. -¡Aaah!

-Y vemos cómo evoluciona. Tranquila. ¿Eh? Tranquila.

-Madre mía. Qué carácter, ¿no?

-Ha cambiado muchísimo. No sé. -Ya.

Eh... ¿Cómo estás?

-Eh... Bien, bien. Sigo con el interferón y estoy bien, ¿eh?

-¿Seguro? -Sí, sí, sí, sí. Sí.

-Vale. -Gracias.

Vamos a ver. Elvira...

-Señora, dentro le atiende el chico, en la caja.

-Eloy...

-¿Qué quieres?

-Es por Pablo.

Está muy enfermo. Necesita un riñón urgentemente.

Y es posible que tú seas compatible.

-Recuerdo perfectamente lo último que me dijiste.

Que no querías volver a verme nunca más.

Y ahora quieres que le done un riñón. -Sí.

-Pero si solo tengo dos.

-¡Eloy!

No estaría aquí si no estuviera desesperada.

Te daré... Te daré dinero, lo que me pidas.

Pero Pablo necesita urgentemente ese trasplante.

Te lo suplico, por favor. Por favor.

De verdad, te lo suplico.

-Vale. De acuerdo.

Pero con una condición: Quiero hablar a solas con él.

-Vale. Gracias.

-En las radiografías hemos visto una importante lesión en el tobillo.

No se trata de una simple herida.

De hecho, necesita limpieza quirúrgica

para eliminar todo el tejido muerto,

y además, vamos a aprovechar para hacer una biopsia de la zona.

La doctora Romero observa la intervención

para retirar el tejido necrosado del tobillo de Elvira,

del que se sacará una muestra para biopsia.

¿Cómo que una semana?

Vamos a ver. La urgencia de ahora mismo la entiendo, ¿vale?

Porque los pacientes son lo primero.

Pero ¿una semana, Miguel? ¡Por favor!

Bueno. Espero que por lo menos se lo haya leído, ¿no?

Sí. Sí. Seguro que sí.

Mira. De hecho, este es el montón de todos los proyectos

que ya se ha estudiado.

Si no, tendría que ser uno de esos. ¿Vale?

Perdona. Eh. Pero el nuestro es este.

Ah... ¿Este? Sí.

Pues entonces, me temo que no.

Claro, es que estuvo con tantas cosas que...

Miguel. A lo mejor se le...

¡Miguel! Escucha.

Es muy importante que me consigas una reunión con Natalia hoy mismo.

O a lo sumo, mañana.

Por favor, ¿vale? Por favor.

-Vamos. Arriba. Abuelo...

-Esta máquina me echa diez años encima.

-¿Bien? -¿Ya está?

-Ya está. Ya.

Le he dicho a mi madre que te debemos unas flores.

¿Y sabes lo que me ha dicho? -¿Qué?

-Que le estás devolviendo a ella el favor

por los mocos que te sonó de pequeña.

-Pues tu madre tiene razón. No me debéis nada.

-Hijo. -¡Hola!

¿Qué pasa? -Ya tengo un posible donante.

-¿Quién?

¿Papá? -Hola, hijo.

-Per... Pero ¿no estabas viviendo en Suiza?

¿Papá?

-Vamos a empezar las pruebas pretrasplante.

-Vale. -Vengo enseguida.

Y ¿qué.., qué tal? -Bueno. Aquí estamos.

-Entonces: La herida se ha quedado limpia.

Pero me preocupa el estado de su tobillo.

Hasta que no tenga los resultados de los análisis

y tampoco de los cultivos, pues no...,

no sabremos de qué se trata. ¿Vale?

Vamos a poner un antibiótico de amplio espectro, vía intravenosa,

y... Se tiene que quedar ingresada.

-¿Y no se puede curar de otra manera?

Yo es que tengo que volver. ¡Me necesitan!

-Ya lo sé, Elvira. Si yo la entiendo.

Pero tiene que saber que no está bien. Y necesita reposo.

Su tobillo está mal. -Pues eso no va a poder ser.

-Elvira, no sé cómo explicárselo. De verdad. Necesita reposar.

Necesita que veamos cómo evoluciona.

Necesito ver el antibiótico cómo le va.

O sea, es que... Por favor, quédese. ¿Vale? -Perdone, doctora.

-Elvira, no tengo nada que perdonar. Yo lo entiendo:

que tiene cosas que hacer, y... -Buenas...

-Hola, Pepa. ¿Qué tal? -Hola.

-Ah, vengo a tomarle la temperatura. -Vale.

-¿Qué tal, Elvira? -Hay que poner antibiótico

de amplio espectro. -Vale.

-¿De acuerdo? Vía intravenosa. -Vale. -Fenomenal.

Elvira: Hágame caso, por favor. ¿Vale?

Venga.

-¿Cómo llevas el pie, Elvira? -El dolor va y viene.

Pero puedo soportarlo.

Lo que peor llevo es tenerme que quedar aquí ingresada.

-Bueno, mujer. Tranquila, que aquí vas a estar bien.

Y además, mira. Estoy trabajando aquí.

Si necesitas cualquier cosa me lo dices. ¿Eh?

Si quieres que llamemos a un familiar, o...

llamamos a tu hijo...

-Mi hijo murió. -Ay, no sabía nada, Elvira.

-Primero desapareció. Tenía problemas con las drogas, y...

Y finalmente, murió.

Pensarás que soy una madre horrible.

-No, mujer. ¿Cómo voy a pensar eso, Elvira? ¿Que eres una madre horrible?

Para nada. No.

Lo siento, ¿eh?

Oye: Si necesitas cualquier cosa, lo que sea me dices, ¿eh?

-Gracias. -Venga.

-¡Ya estoy, ya estoy!

A ver. ¿Qué es eso tan importante que me tienes que contar?

No me irás a pedir una cita, ¿no? -¿Eh? No. No.

No, es que he estado pensando y... Creo que por mi culpa...

vas a tomar una decisión que no has valorado lo suficiente.

-Has hablado con Soto, ¿no? -No, no.

No. Una vez me preguntaste por qué dejé el ejército,

y no te lo quise decir. Pero te lo quiero contar ahora.

Nada era como yo me había imaginado.

En una de las misiones en las que me tocó participar,

la cosa se complicó y me tocó abrir fuego.

Todo se convirtió en..., en un horror de gritos y polvo.

Cuando todo acabó, y desapareció la nube de polvo,

vi un cuerpo en el suelo.

Era un niño...

y estaba muerto.

Allí entendí que la guerra lleva consigo una serie de cosas

que desde aquí no las piensas.

Y me juré que no pasaba por eso nunca más.

-Lo siento mucho, Naya. No... No debió ser fácil, ¿no?

Pero no te preocupes, que yo si voy, es para salvar vidas.

-No, Ainhoa. Una vez allí, no puedes estar al margen de lo que ocurre.

-Te agradezco mucho que me lo hayas contado.

-Bueno. Por lo menos piénsatelo, ¿vale?

-¿Puedo hablar contigo un segundo? -Sí, claro. Siéntate.

-Clara necesita hablar contigo urgentemente.

-Sí, ya, me imagino que, como no pude ir a la reunión de enfermeras pues...

-No pasa nada. ¿Has podido echarle un ojo a la propuesta?

-¿Qué propuesta? Eh... -Es este, de aquí.

-Ay... Pues no. No. No. A ver.

-Yo ya le eché un ojo.

Y la verdad es que me parece que están muy bien.

-Cuatro grúas para mover pacientes, invertir en formación,

actualizar el sistema informático...

Pues Miguel, eso está muy bien. Eso está muy bien.

Lo único, que ahora mismo no lo podemos hacer.

Porque acabo de pasar los presupuestos.

Entonces: tenemos que esperar a los siguientes,

que son dentro de seis meses. ¿De acuerdo?

Además, económicamente, pues seguro que estamos más recuperados... ¿Vale?

-La verdad es que es muy razonable lo que dices.

-Muchísimas gracias. -Gracias.

-¿Qué tal, campeón? -Mejor. Mejor.

-¿Qué tal ha ido la sesión? -Muy bien, muy bien.

Muchísimo mejor que ayer.

-Cuando acabe todo esto, vamos a ir a ver el fútbol.

-¿Sí? -¡Sí! Pero no a un bar.

Vamos a ir al estadio. -¿En serio?

-¡Sí, sí! -Me encantaría.

-Soy dueño de una frutería, ¿sabes?

Y tengo un cliente que trabaja para la Federación.

Y me va a conseguir unas entradas. -¡Genial! ¡Genial!

¡Mamá! ¿Sabes que papá me va a llevar al fútbol? -¡Anda!

-Gracias por todo lo que estás haciendo por mí, papá.

-Es lo menos que puedo hacer, después de tanto tiempo.

-Ya sé que..., que no soy una persona muy afortunada

con todo esto de la enfermedad, pero...

Pero hay que quedarse con la parte positiva y...

Y yo creo que la mía es...

Es el haberte visto después de tanto tiempo.

Así que todo va a ir muy bien seguro. -Claro que sí, mi vida.

-Hola. -¡Hola!

-Perdón. Siento interrumpiros.

Eh... A ver. Tengo los resultados de todas las pruebas,

y también he hablado con el nefrólogo...

Pablo, estás empeorando de la insuficiencia renal.

Hay ascitis, y también edemas. Pero: la buena noticia.

Eloy es compatible. -Ah... ¡Ay!

-¿Lo ves? ¿Y ahora qué toca?

-Voy a hablar con los cirujanos para que programen el trasplante.

Inmediatamente. -Vale. Perfecto.

-Ahora mismo. -Genial.

-Tranquilo. -Gracias. -Muchas gracias.

-Cariño, ¿por qué no vuelves a la habitación?

Vamos a ver si nos aclaramos con todo el papeleo que hay que firmar. ¿Vale?

-Vale. -¿Vale?

-Pues os espero allí. -Claro. Vamos.

-Ahora te veo, Pablo. Hasta ahora. -Adiós. -Venga.

Al día siguiente, la doctora Romero le viene a dar a Elvira

los resultados de los análisis de sangre

y de las biopsias de hueso y piel.

-Bueno. Vamos a ver. Tengo los resultados de la biopsia,

y lo que muestran es un proceso inflamatorio crónico granulomatoso.

Para que usted me entienda, su hueso está débil,

pero no hay un proceso tumoral.

Entonces: También he visto que

los valores de proteína C reactiva están un poco elevados,

pero el resto es..., es más o menos normal. ¿Vale?

-¿Entonces puedo irme ya?

-No sé. Me cuesta creer que Elvira ya esté bien.

Solamente espero no estar ante una disociación clínica radiológica.

Es decir: que tanto los síntomas como los análisis

no reflejan la gravedad de lo que hemos visto en la radiografía.

Vamos a ver. Puede que se trate de una infección rara,

y por eso me gustaría hacerle una serie de preguntas.

A ver. ¿Ha estado en algún país exótico, últimamente? -Pues no.

-Eh... ¿Le ha podido picar algún insecto? -¡Yo qué sé, un insecto!

¿Me puedo ir ya? -Espere. Espere, Elvira.

¿Ha mantenido relaciones sexuales de riesgo?

-No tengo yo el cuerpo para eso. Déjeme que me vaya.

De verdad, que si me pongo peor, yo vuelvo.

-Por favor, Elvira. Necesitamos ver cómo evoluciona.

-Yo le agradezco en el alma todo lo que están haciendo.

De verdad. -Pero si ese es mi trabajo.

-Pero es que no me comprende.

Yo me tengo que marchar.

-Vamos a hacer una cosa. ¿De acuerdo?

Usted se queda esta noche... Por favor. Vemos cómo evoluciona

y mañana hablamos. ¿Vale, Elvira?

Gracias.

-Es un chico extraordinario. Lo has educado muy bien.

-Ya lo has visto. Y has podido hablar con él, como te prometí.

Espero que, cuando todo esto acabe,

desaparezcas otra vez de nuestras vidas.

-¡Ni hablar! Pablo quiere estar conmigo.

Nos llevamos muy bien, ya lo has visto.

-¿Y tú por qué quieres estar con él?

-¡Porque ahora ya no puedes seguir manipulándole,

poniéndole en mi contra! Y porque, te guste o no te guste,

¡Pablo siempre va a ser mi hijo!

¡Clara! Hola, Pepa.

Hola. Oye, ¿has hablado ya con Romero?

¡Ah! Pues no. ¿Sabes por qué?

Porque teníamos una reunión ahora, y le ha surgido una urgencia,

así de pronto, y no ha podido venir.

Pero vamos. Que ya está arreglado, ¿eh?

Que hoy mismo voy a hablar con ella. Sí. Se está encargando Arce de ello.

Ah.Ya tiene todo el dossier en la mano...Ajá...

Y nada, lo está valorando en este momento. Así que muy bien.

Vale, vale. Bueno, pues nada.

Fíjate que yo creo que Elsa tenía razón:

que tenías que haber hablado antes con Romero.

Porque claro. Ahora ella está muy liada, ¿no?

Ya, mujer. Pero es que nunca se sabe cuándo es mejor, ¿no?

Yo confío en ti.

Días después, la doctora Soto y su equipo

están retirando el riñón de Eloy.

-¿Cómo se procede a continuación?

Llevaremos el órgano adonde está Pablo inmediatamente,

y allí se lo implantarán.

Esto requiere un equipo humano enorme.

Porque son dos equipos quirúrgicos trabajando simultáneamente:

el del donante y el del receptor.

Se hace así porque, de esta manera,

el periodo de privación de oxígeno del órgano, es menor,

y da mejor resultado con el tiempo.

-¿Sabes ya algo? -No. No. Solo te traigo una tila.

-Ay, gracias. -Cuidado, que quema.

-Ay... Si después de esto sigo viva, recuérdame que te regale unas flores.

-Anda ya. -Pablo quería regalártelas.

-No. Tranquila.

-Si es que no puedo. Que no es solo la operación.

Es también ese... Ese malnacido...

¿Sabes que me ha dicho que quiere seguir viendo a Pablo?

Que porque es su hijo, dice. -Me lo imaginaba.

-Pero yo... Yo sé que es para hacerme daño, ¿eh?

Ese no me ha perdonado todavía que le denunciara a la policía

cuando me puso la mano encima.

Bueno. Por eso y porque le gusta jugar con las personas.

Pero ya no le voy a dejar, ¿eh? -No le dejes. -No.

La única manera de que se aleje es contándole la verdad a Pablo.

-¿Tú crees? -Sí.

Era muy pequeño. No tenía ni idea...

de lo que tuve que pasar antes de separarnos.

-Bueno. Pues ha salido todo bien. -¡Ay!

-¡Ya está! -Sí.

-¡Ya está! Ha salido bien. Ya está, ya está. Ya está.

Gracias, Soto. -Gracias.

-El donante se ha recuperado, y bueno.

Con Pablo hay que esperar un poquito para ver cómo evoluciona.

-Gracias. -Muchas gracias, Soto.

-Muchísimas gracias. -Os dejo.

-¡Ha salido bien, Conchi! -¡Ha salido bien!

-Ya está. Respira. -¡Ahora sí!

-Gracias.

Ya, ¡ah! ¡¡¡Aaaaaaah!!! -¿Elvira?

-¡¡¡Ah!!! -¿Qué pasa, Elvira?

-¡¡¡Ah!!! ¡Ay, el pie! ¡Ah! ¡Ah!

-Por favor, avisad a la doctora Romero.

-¡Ah! ¡Ah! ¡¡¡Ah!!!

-Tranquila, tranquila, por favor. -¡Ah!

-Tranquila. -¡Ah!

-El pie. Ha empeorado. -Vale.

Hay que amputar, ¿eh? -¿Qué dice? ¡Doctora!

-Elvira. Elvira, por favor. -¡No, amputar, no!

-Pepa, hay que preparar el quirófano. -Voy.

-¿El quirófano, para qué? -Elvira, por favor.

-¡Ay! Sin el pie yo no voy a poder ayudarlos.

-¿Ayudar a quién? -A la gente de la calle.

Del albergue. Del albergue social. ¡Ah...!

-¿Trabaja en un albergue social? -Sí.

-Elvira: Intente calmarse y respóndame. Respóndame.

-Me voy a morir... -No se va a morir.

¿Está..., está vacunada contra la tuberculosis?

-No sé. No creo. No.

-Aunque la tuberculosis parece una enfermedad del pasado, no lo es.

De hecho, sigue existiendo en algunos países,

y en algunas zonas, que denominamos de riesgo.

Como, por ejemplo, un refugio para desamparados,

como es el caso de Elvira.

Por eso, si usted está o va a estar en contacto con ambientes

donde podría existir esa bacteria, por favor: vacúnese.

-No me voy a operar, doctora.

Si yo no puedo seguir ayudándolos, yo prefiero morirme.

-Elvira, ¿usted quiere? ¿Quiere ayudarles? -Aah...

-Pues ampute. Por favor. Déjese amputar. ¿Vale?

Hay prótesis muy avanzadas ahora mismo.

Puede hacer una vida prácticamente normal.

Quedan muchísimas cosas por hacer, Elvira.

-Déjeme tranquila, por favor.

-Deje que haga mi trabajo, Elvira, por favor.

-Ya he sufrido bastante. No. No.

-Elvira: No sé qué le habrá pasado, hace tiempo. ¿Vale?

Pero... se puede salir de todo. ¿Vale? Por favor.

Hemos hecho la prueba de la tuberculosis a Elvira,

y ha confirmado que tiene osteomielitis tuberculosa.

Que es una presentación rara de la tuberculosis, extrapulmonar.

Ya hemos avisado a los servicios sanitarios.

Un tiempo después de haber sido trasplantado de riñón,

Pablo ha sufrido un empeoramiento.

-Conchi. Conchi, espera. -Pero ¿qué pasa ahora?

-Conchi: Escúchame. Está perdiendo mucha sangre.

Hay que operarle de nuevo. Quiero que estés tranquila.

Por favor: Te tienes que quedar aquí. ¡Conchi: No!

¡Conchi! ¡Mantén la calma, por favor! Enseguida vengo.

Pablo ha sufrido un..., un sangrado en una parte del duodeno.

En la zona del intestino.

Porque esa zona está al lado de la inserción con el riñón.

Le hemos hecho una transfusión y ahora mismo está estable, pero...,

aunque me cuesta decirlo, pues... No es bueno.

A ver. Hemodinámicamente está estable,

pero es que desde la operación está sin orina y con edemas.

Ni siquiera con el tratamiento de diuréticos... está reaccionando.

-¿No vais a hacer nada? -Conchi, sí. Vamos...

Vamos a hacer hemodiálisis, a ver si... los riñones responden.

¿Vale?

-Por Dios, Diana.

Te lo pido por favor. Dime la verdad. ¿Cómo le ves?

-Lo siento. Lo siento, Conchi.

Pero escúchame. Todo puede pasar.

No... No quiero que pierdas la esperanza. Todo puede pasar. ¿Vale?

Pablo sigue aquí. -Por favor...

-Mientras sigue aquí, hay que..., hay que ser valiente y tener... Tener fe.

Tú me entiendes. Quiero que seas valiente.

Ahora está aquí. Le puedes tocar.

-Mi niño.

Mi niño.

La doctora Romero y el equipo de cirugía realizan la amputación

del pie derecho de Elvira, afectado de tuberculosis.

Tras la amputación de su pie derecho,

la paciente Elvira descansa en la habitación.

-Elvira. ¿Cómo estás?

-Es... como si la siguiera teniendo.

-He llamado al albergue donde colaboras.

Me han contado lo de tu hijo.

Elvira: Yo entiendo, de verdad,

que quieras ayudar a las personas que tienen dificultades,

pero no deberías hacerlo si es porque te sientes culpable.

-No, no es que me sienta culpable. Es que sí que lo soy. -No.

Mi hijo... no desapareció.

Fui yo.

No podía más.

Así que lo abandoné.

Fueron unos años tan difíciles...

No sé ni cómo pude seguir adelante.

Y, hace un tiempo, me dijeron

que lo habían encontrado muerto en el parque, congelado.

¡Era... un indigente!

-Elvira: Deberías contar esta historia.

Yo creo que puedes ayudar a muchas mujeres

que han estado en tu situación.

Y creo que a ti también te ayudaría.

Mira, Clara: Yo no sé por qué estás enfadada.

Pero si va a ser así siempre, yo lo dejo mañana mismo.

¿Que dejas, qué? ¿El trabajo? Pues sí, Clara: el trabajo.Ah.

Miguel. Miguel, por favor: Perdóname ¿vale? He sido muy egoísta.

Tú estás haciendo un trabajo maravilloso.

Lo que pasa es que yo, de verdad, estoy muy agobiada.

Porque estoy metida en un buen lío.

Me están presionando muchísimo por no haber entregado los informes,

que yo tenía que haber hecho las propuestas el primer día.

Pues no, Clara. ¡Y no haber esperado!Te equivocas.

Hubiese dado igual si lo entregaras antes.

He estado estudiando las cuentas del hospital desde que entró Romero,

y aunque lo hubieras propuesto antes hubiese dado exactamente igual.

Porque no había dinero para realizarlas.

Sin embargo ahora, cada vez, poco a poco, las cuentas están mejor.

Y yo creo que pronto, no sé cuándo, podrá aceptarlas.

O sea que no me he equivocado tanto.

Vamos, que he hecho bien en esperar, ¿no?-Pues sí, Clara, sí.

Pues se lo voy a decir a las enfermeras ahora mismo.

Clara: Si le dices eso a las enfermeras,

creerán que, como te lo he dicho yo, es para engañarte.

Mira. Me da lo mismo lo que piensen, Miguel, de verdad.

Lo importante es la asociación y va a ir a bien. ¡Y ya está!

Dame la mano, anda.

-¡Diana! ¿Cómo estás, que hace un montón de días que no te veo?

-Pues mal. Mal porque estoy tratando al hijo de una amiga, y...

Y está fatal. -Vaya. ¿Me..., me esperas una hora?

Si me esperas, nos tomamos algo y así te desahogas, ¿eh?

Que además tengo un montón de novedades que contarte.

Y la más gorda es que...

Me voy a presentar a las oposiciones para médico del ejército.

-Pero ¿no estás bien aquí?

-Sí, pero... Sabes que a mí... me gusta lo de la adrenalina,

y aquí, además, no... No tengo todo lo que quiero.

-Perdóname, pero... ¿te importa si lo dejamos para otro momento?

Es que no... -No, claro. -Vale. Perdona.

-Hola. -Hola.

-¿Qué pasa? ¿Todavía estás dándole vueltas a lo del Ejército?

-No. Eso lo tengo bastante claro. Así que, si todo va bien y...

me presento y apruebo la oposición, pues...

Tendré que dejar este hospital, y...

Y también a toda la gente con la que he conectado... de verdad.

-¿Como yo? -Claro, como tú.

Que me estás ayudando un montón. Así que muchas gracias.

-Yo también te iba a echar mucho de menos.

¿Qué iba a ser de este hospital sin tu energía, sin tu buen rollo,

y sin tu sonrisa? -No me hagas la pelota, ¿vale?

Seguro que has hablado con Soto y está metiéndote en la cabeza

que me quites lo de las oposiciones, ¿no? -No.

  • Centro médico - 13/10/17 (1)

Centro médico - 13/10/17 (1)

13 oct 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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