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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 13/06/18 (2) - ver ahora
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Amaya ha acudido al hospital

porque desde hace varias horas sufre un dolor intenso

a la altura de la vejiga.

-Imposible. Y lo he intentado varias veces.

Y esta mañana me he despertado, ya, igual.

Es que no..., no sale nada. Nada.

-Vale.

-Y luego se me ha puesto un dolor insoportable en la tripa.

-Mm... ¿Has tenido antes retención urinaria?

-No.

-¿Y has tomado algún medicamento para ello?

-Sí, paracetamol, para el dolor.

-Mm... ¿Antecedentes?

-No. Bueno, estoy embarazada.

-¡Enhorabuena!

¡Anda, qué bien! (SONRÍE). ¡Enhorabuena!

Bueno, pues no noto globo vesical. ¿De acuerdo?

-¿Qué es eso?

-Es cuando la vejiga está aumentada en tamaño por la retención de orina.

Lo que sí noto es un aumento de tamaño, pero inespecífico.

¿Vale? Así que vamos a sondar.

Es para ayudarte a orinar.

Un sondaje vesical consiste en introducir una sonda

hasta la vejiga a través de la uretra.

Entre otras cosas, para facilitar la expulsión de la orina,

en casos de retención o control de diuresis.

Bueno, Amaya,

pues lo que vamos a hacer es pedir unos análisis de sangre y de orina,

y también, una ecografía abdominopélvica.

¿De acuerdo? Para ver toda la zona

y descubrir cuál es la causa de esa retención urinaria. ¿Vale?

-Vale.

-Pues voy a prepararlo todo, ¿de acuerdo, Clara?

Vale. Venga, hasta luego.

De acuerdo, hasta ahora. Gracias.

Susana, acompañada por su vecina, Pilar,

acude al hospital porque tiene una tos desde hace dos semanas,

que no termina de remitir.

Oye, que igual no ha sido tan buena idea venir.

Me encuentro mucho mejor.

Y no tenemos que perder toda la mañana, aquí en el hospital.

-Ya lo veo, ya.

Mira, no te quiero tener mañana, otra vez,

a las ocho de la mañana en mi casa, como si te fuera la vida en ello,

tocándome a la puerta. Así que venga. Tira.

-Eres la peor vecina del planeta... Me encanta.

-Estás fatal, ¿eh? Pero fatal, fatal.

Que ya es mala suerte la mía.

Que con toda la gente que hay en la ciudad

me haya tenido que tocar vivir, pared con pared,

con una loca como esta.

Que, si no arma ya bastante follón todos los días,

ahora encima lleva una racha que no para de toser.

¡Y es que no me deja dormir!

Que al final, la que se vuelve loca soy yo.

Y esta mañana ha venido a pedirme un limón

para hacerse una infusión de no sé qué cosa,

pero he preferido acompañarla.

A ver si la curan, y me deja tranquila de una vez.

-Oye, que no hace falta que me acompañes dentro, ¿eh?

Si quieres puedes irte ya. -Ya que estoy aquí...

-¿Qué pasa? ¿No te fías de que me vaya a quedar?

¿No me consideras una persona seria?

-¿Susana Valera? -Presente.

-Pues ya puede pasar.

-¿Puede pasar? Es mi tía.

Viene para asegurarse de que me porto bien.

-Sí, claro, claro que pueden pasar. Vamos, anda.

-(ENTRE DIENTES). Ay, Dios... Madre mía. Qué tía, qué tía...

¿Y de cuántas semanas estás? 13. 13 semanas.

Ah, muy bien. ¿Y ya sabes el nombre que le vas a poner al niño?

No... O a la niña. Lo que sea.

No, es cosa del padre.

Pues qué generosa por tu parte. (RÍE).

Bueno, es que a él le hace muchísima ilusión.

Mujer, me imagino que a ti también, ¿no?

Sí, mucha.

Pero bueno, también tengo otras prioridades.

Ya...

¿Y a qué te dedicas, Amaya?

Soy juez de silla.

¿Juez de silla? Perdona, pero... no tengo ni idea de lo que es eso.

Lo siento.

No pasa nada, a todo el mundo le pasa.

Soy árbitro de tenis, de circuito internacional.

Anda, mira qué bonito, qué original.

Mm... Sí, me lo inculcó mi padre, desde pequeñita.

Tu padre también es juez de silla...

Lo era. Ahora está jubilado.

Y vamos, yo estaría en un partido si no fuera por estos dolores.

Mujer, los embarazos, es lo que tiene;

como todo en la vida.

Que tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. ¿Eh?

Pero vamos, que al final, ya verás que siempre gana lo bueno.

Ojalá. Me encantaría creerte, ¿eh?

Pero es que, desde que estoy embarazada,

no paro de vomitar.

Todo el tiempo, estoy mareada, no tengo ganas de hacer nada...

No tengo fuerzas y encima, ahora esto.

Y hay gente que piensa que voy a ser mala madre.

Sí, hasta amigas mías. Yo lo sé.

Todo porque no tengo esa ilusión de anuncio,

de que todo es perfecto. Es que no lo es.

Es que no me encuentro bien.

O porque, bueno, me fumo un cigarrito,

o me tomo una copita de vino en..., en alguna cena,

cuando no estoy vomitando, claro está.

Mm... Mira. Vas a ser una madre estupenda.

Te lo digo de verdad.

Eso sí: durante el embarazo, pues...

no se debe beber alcohol..., ni se debe fumar.

Ya, en verdad no fumo casi.

Bueno. Aun así, el embarazo,

ya sabes que requiere cambiar ciertos hábitos. ¿Mm?

Y si no lo haces por ti, pues piensa en el bebé.

Pues es que ese es el problema,

que... que no siento que vaya a ser madre,

que vaya a tener un hijo, la verdad.

Bueno, mujer. No tienes nada que sentir.

Tú relájate ahora mismo, de verdad, y no te agobies. ¿Vale?

Mira. Lo que voy a hacer es esperar a que evacues toda la orina,

y te quito la sonda. Vale.

Ahora tranquilita aquí,

y cualquier cosa que necesites, ya sabes dónde estoy. ¿Vale?

Gracias. Venga, hasta ahora.

Bueno, cuéntame: ¿Qué te pasa?

-Pues que Susana lleva, literalmente, dos semanas que no para de toser.

-Hija, qué exagerada...

-Si no le importa, preferiría que hablara la paciente.

-Es mi vecina. Pero ya veo que lleva el control de mi tos mejor que yo.

-Pasa a la camilla.

¿Fumas? ¿Bebes...?

-Bueno, a veces, cuando salgo.

-Que eso es todos los días.

Que no es que yo esté escuchando, ¿eh?

Que es que desde el pasillo se escucha todo.

-Ajá... -No me digas que no es maravillosa.

Como un personaje de una película, ¿no?

-Ya veo, ya. Abre un momento la boca...

Susana parece estar en buen estado de salud.

No tiene fiebre ni pitos al respirar.

Sus constantes y la auscultación están dentro de la normalidad.

Por precaución, y debido a la persistencia de la tos,

vamos a hacerle unos análisis y una radiografía.

-Bueno, yo me voy, que tengo un poco de prisa.

-Pero ¿es que tú no duermes?

-Oye, tú llevas un rollo un poquito raro conmigo, ¿no?

-No entiendo.

-¡¡Ah...!! ¿No serás como uno de esos personajes de las pelis:

una mujer que se obsesiona con su vecina,

y acaba queriendo matarla para robarle la identidad?

-Mira, bonita. Aquí la única que está robando algo eres tú, ¿eh?

Que me estás robando el sueño y quiero que me lo devuelvas.

Así que, para eso, te tienes que hacer las pruebas del médico,

y no hay otra.

-Bueno. Que me voy, que tengo un poco de prisa. ¿Vale?

-Susana. -¿Qué?

-Que esa tos puede ser grave, mujer. -Ay, no te preocupes.

Si me pongo peor, ya volveré al hospital.

-¡Susana! -¿Qué?

-Mi marido murió de cáncer.

-¿Me lo estás diciendo en serio?

Jo, lo siento un montón.

-Nada, que... Jose siempre estaba con dolores de estómago y de cabeza,

y... Y bueno, yo le quitaba importancia.

Y cuando fuimos al médico, porque ya no podía aguantar más,

pues... -Lo siento.

-Pero anda, no te preocupes, ¿eh? que... Que es una tontería.

Seguro que eso no es tan grave.

-¿Pues sabes qué?

Que tampoco pasa nada..., porque me haga esas pruebas.

Tras evacuar casi un litro de orina,

la doctora Romero realiza una ecografía abdominal a Amaya,

para visualizar el estado de su vejiga y el feto.

Pues, el feto está fenomenal, ¿eh?

Toma. Límpiate... -Gracias.

-¿Tienes los resultados, Clara?

Sí. Aquí los tienes. -Gracias.

Pues todo es normal, ¿eh?

Todo es normal, pero todo indica

que tienes una infección del tracto urinario.

-¿Y por qué no sale nada en los análisis?

-Bueno, hay veces que salen negativos, pero bueno,

lo que tiene que primar es la clínica del paciente.

Y en este caso, todo indica que tienes una infección de orina.

-Vale.

-Entonces, lo que vamos a hacer es darte el alta,

y durante una semana, quiero que te tomes unos antibióticos

que te voy a recetar.

Mucha agua... -Mm...

-¿De acuerdo? -Vale.

Bueno, pues a ver qué tal te lo apañas ahora,

para arbitrar esos partiditos, ¿eh?

Lo mismo tienes que pedir permiso cada 15 minutos.

Bueno, mejor me llevo una bolsita y una vía como la que me has puesto,

y tan contentos. (RISAS)

-Perdonadme. Es que yo me he perdido.

Ah, es que Amaya es juez de silla.

¡Ah! Bueno, a mí me encanta el tenis, ¿eh?

-¿Sí?

-Sí, sí. Lo que pasa es, que es verdad

que no hay muchas mujeres que hagan este trabajo.

-Ya... -¿Verdad? Mm...Ya.

-Yo recuerdo una mujer as... Griega, rubia... Muy maja.

-Sí. Eva Asderaki.

-Justo. Pues es una máquina.

-Buenísima. Sí.

-Efectivamente. Es una máquina. Fíjate que le pedí un...

Un autógrafo en un Wimbledon...

Clara, pues podríamos pedirle un autógrafo a ella, ¿no?

¡Hombre! Yo quiero uno, ¿eh?

¡Bueno, tiempo al tiempo!

-Normalmente las infecciones de orina son causadas por bacterias

que se alojan en la uretra, y luego pasan a la vejiga.

Son más frecuentes en las mujeres que en los hombres,

porque tenemos la uretra más corta y está más cerca del ano.

Y también los embarazos aumentan las posibilidades,

como es el caso de nuestra paciente.

Susana está siendo sometida a una radiografía

para determinar el origen de la tos persistente

que lleva sufriendo en las últimas semanas.

(SUSURRANDO) No es un familiar, es su vecina.

Y sabe más de su vida que ella misma.

-¿En serio? -Muy graciosa...

Susana, tengo los resultados y bueno, están... Están normales.

No hay imágenes de neumonía, ni fibrosis, ni siquiera cavernas

que puedan indicarnos que estamos ante una tuberculosis.

¿Estás tomando algún tratamiento?

A veces hay antihipertensivos que, como efecto secundario, producen tos.

-No, la verdad es que paso bastante de las pastillas.

-Mm... ¿Has hecho algún viaje, últimamente?

¿En tu trabajo, estás en contacto con vapores o con productos químicos?

-No. No, no, aparte, estoy en paro. Así que...

-Ya. Bueno. Te voy a mandar un jarabe para la tos...

-¿Y ya está? ¿No le va a hacer un TAC...?

-Un TAC... -Por si tiene un tumor o algo.

-Bueno, no nos vamos a poner en lo peor. ¿Le parece?

-A ver, no os preocupéis tanto, de verdad, que...

-Susana, si te parece, podemos hacer la prueba de Mantoux.

Así descartamos completamente, que sea tuberculosis.

Es una prueba cutánea. Muy fácil.

Y en unos días te vuelvo a ver

y me cuentas cómo vas con el tratamiento antitusivo.

¿Te parece?

Muy bien...

Amaya vuelve antes de su cita con la doctora Romero,

por sufrir de nuevo dolor abdominal y retención urinaria.

Amaya, ¿qué pasa?

Que le duele mucho la tripa.

-Clara, ¿está..., está la doctora Romero?

No lo sé, pero voy a ver si está libre, ¿vale?

Por favor, sentaros. Vale.

Tranquila, ¿vale? Vale. Gracias. ¡Uf!

Ah, ah, ah... ¡Auf!

-¿De qué la conoces, Amaya? -Ay, Pablo, ¡au! ¡Ah!

-Tranquila, tranquila, Amaya.

Vale, hay globo vesical, ¿eh? Tenemos que sondar, de nuevo.

-¡¿Otra vez?! Pero ¿qué me pasa? ¿Es por el embarazo?

-¿Cómo que otra vez?

-Sí, vine... Vine hace unos días por lo mismo.

-¿Y se puede saber por qué no me has dicho nada?

-¡Pues porque no!

-Bueno, lo que vamos a hacer es un clampaje. ¿De acuerdo?

Vamos a pinzar la sonda para no eliminarlo todo de golpe

y evitar posibles hemorragias. ¿Mm...?

-Vale. Lo que sea. Pero ya, por favor, que voy a explotar.

-Vale. Hay que llevarla a Boxes. ¿De acuerdo?

Mm... Voy ahora mismo. Vale. Venga.

-Vale, vale, vale. -Tápate, si quieres.

-Sí.

-Ahora, a tomarse el jarabe y a descansar.

-¡Pero bueno, Susana! ¿Qué haces aquí?

-¡Hola!

-¿Qué tal? -¿Qué tal?

-¿Cómo estás? ¡Cuánto tiempo! -¡Estás guapísima!

-Oye, qué bien te queda el uniforme de médico.

-Bueno, médico, no. Fisio.

-Bueno, para mí, si llevas esto, eres médico.

Mira, Pilar. Te presento. -Hola.

-Marta Palacio. Somos amigas desde hace...

-Pues mil años, ya. Sí.

¿Qué haces por aquí?

-Pues nada, mi vecina, que no puede dormir porque toso mucho.

Nena, vamos a hacernos una foto.

-Tía, eh... que estoy currando.

-Que... Me da igual.

A ver. -Bien, ¿no?

-Hecho.

¡Uh...! Me tengo que ir.

-Oye, quedamos pronto.

-Sí. Eh... Te llamo,

que tengo que venir a por los resultados de una prueba...

-Vale. -Te pego un toque. Chao.

-Tu amiga es una irresponsable y como siga así, va a acabar muy mal.

-Bueno. Es evidente que no conoces a Susana. Es una tía increíble.

-Bueno. Un poquito consentida sí que está.

-Eh... Susana no tiene familia. Así que... consentida, no creo.

Tengo que seguir. ¿Vale? -Vale.

Amaya ya está en Boxes con el sondaje urinario.

Pasado un tiempo, seguirán haciéndole pruebas

para encontrar la causa de su retención de orina.

¿Por qué te empeñas en ir por libre?

-Porque no te quería preocupar, Pablo. Que no era nada grave.

Además, que no te tengo que contar todas las cosas que hago, ¿no?

-Bueno, en tu estado, sí.

Yo también formo parte de esto, te guste o no.

-Mira, Pablo: Siempre he sido muy independiente,

y eso a ti te gustaba, ¿no?

Pero es que, desde que estoy embarazada,

me tienes que controlar hasta la respiración.

-Amaya, cariño. Mira, de verdad,

que yo siento la mala racha que hemos pasado, ¿m...?

Sé que las exigencias del embarazo son muchísimas.

-¡Tus exigencias, Pablo! ¡Tus exigencias!

-Mis exigencias...

Y que hemos tenido que hacer infinidad de cambios en casa.

Pero, ahora tenemos que agarrarnos al presente.

Vamos a ser padres.

Vamos a empezar a vivir

nuestro proyecto personal más importante, juntos.

-A ver, Pablo, ¿pero no te das cuenta?

¡Que yo tengo otros proyectos importantes,

aparte de este!

-Hola. (A LA VEZ)- Hola.

-¿Qué tal? -Eh... Él es Pablo, mi pareja.

-Ah... -¿Qué tal?

-Un placer, soy la doctora Natalia Romero,

y él es el doctor Ramón Landó. Ginecólogo y...

Y bueno, la persona que te va a llevar, a partir de ahora.

¿Mm? ¿Vale? -Vale.

-Amaya, ¿cómo estás?

-Bueno, estoy molesta, pero mejor. Gracias.

¿Sospechan de algo?

-No, no, no. Todavía no.

Pero, vamos a hacerte una exploración,

y luego ya vamos viendo. -Vale.

-Yo os dejo. Venga. Hasta luego. -Hasta ahora.

-Y gracias. -Hasta luego.

-Gracias.

-Durante la exploración ginecológica,

he podido confirmar un útero grávido y en retroversión.

Es decir, el útero está colocado hacia atrás,

en vez de hacia adelante.

Una retroversión es algo bastante común.

De hecho, se da en tres de cada diez mujeres gestantes.

Y puede ser adquirido genéticamente,

o como consecuencia de abortos o procesos inflamatorios,

entre otras.

Susana, la paciente que sufre una tos persistente,

de origen desconocido, regresa al hospital

para conocer los resultados de la prueba de la tuberculosis.

¿Soy yo o esto ya roza el acoso?

-Que era por quedarme tranquila. Mujer, que es por tu bien.

-A ver. Que el otro día hice la broma pero, que no eres mi tía.

-Ya, ya lo sé. Si yo solo soy... la vecina divorciada y aburrida.

-Que yo te agradezco un montón que te preocupes por mí.

Pero, que sé cuidarme sola. -Ya.

-¿Cómo que divorciada?

Pero, ¿tu marido no había muerto de cáncer? ¿José?

-Lo siento. No fui muy sincera.

-¿Me estás diciendo que te has inventado

que tu marido murió de cáncer para que yo me haga estas pruebas?

-Ay, hija, es que no se me ocurrió otra manera.

-¡Pero tú eres muy fuerte!

-Pues sí. Jose y yo nos divorciamos hace unos meses.

Y he cambiado de casa, de ciudad, he pasado página...

Pero, la verdad, es que no lo llevo muy bien.

¿Para qué nos vamos a engañar?

No soporto eso de llegar a casa y que esté en silencio, y...

Y no tener nada que hacer.

Bueno, y lo de ir al cine sola, ya...

Supongo que soy patética, ¿no?

-Verás: una de las consecuencias de un útero en retroversión

es que se pueda generar un atrapamiento uterino,

entre una de las vértebras del sacro.

¿Eh? Es lo que conocemos como una incarceración uterina.

-Me está asustando.

-No, no. No os preocupéis.

Sé que suena un poco rimbombante, pero, si el...

Bueno, el útero suele, habitualmente, reponerse de forma espontánea. ¿Mmm?

Verás: lo que sí vamos a hacer es que te vamos a trasladar

a una zona un poco más privada,

porque me gustaría hacerte una ecografía

y ver cómo se encuentra el útero con más... Con más detalle. ¿Mm?

-Mejor.

- Doctor, disculpe, y ¿en qué consiste el tratamiento?

-Pues el tratamiento, en estos casos,

lo más indicado es seguir el tratamiento conservador. ¿Eh?

Y mantener los antibióticos. -Ya. Y esperar a ver qué pasa.

-Sí. Suele ser lo más habitual y lo más conveniente.

-Pero... ¿eso no podría afectar al bebé?

-No. No, vamos. No... No tiene por qué. No...

No está relacionado, no. -Genial.

¿Y podría programar el parto?

-Sí. Se podría hacer.

Aún queda mucho tiempo, pero, si no hay ningún inconveniente, sí.

-¿Por qué quieres programarlo?

-Bueno. No te lo había dicho, por lo de los dolores y esto.

Pero... la semana anterior me llamaron

para arbitrar un Grand Slam ¡por fin!

-Pero, ¿no coincidía con el parto?

-Claro, por eso quiero programarlo.

-¿Te vas a ir dos semanas recién dada a luz?

- Gracias.

Gracias por alegrarte tanto.

Sabes que llevo toda la vida luchando por este sueño,

y ahora que lo consigo, ¿me echas la bronca?

Bien. Gracias.

-Amaya, ¿me estás vacilando? ¿Le voy a dar yo el pecho al niño?

-Pues no sé, porque yo le voy a dar el biberón.

Creo que era de esperar.

-En ti nada es de esperar, Amaya.

-Eh... Bueno. Si te parece, voy a avisar a un celador para...

-Sí. -que te trasladen. ¿Eh?

-Perdona. -No, no te preocupes.

La ecografía realizada a la paciente ha confirmado

la presencia de un feto vivo

de 13 semanas y 4 días, aproximadamente.

Ha sido difícil identificar el cérvix uterino,

debido a la retroversión.

Sin embargo,

se confirma el diagnóstico de incarceración uterina.

La paciente va a ser ingresada en planta,

hasta que le podamos retirar la sonda y aplicar el tratamiento conservador.

-Bueno, está bastante bien.

No hay enrojecimiento, ni abultamiento de la zona expuesta,

así que, descartamos tuberculosis.

Pero veo que persiste la tos. ¿Algún otro síntoma?

-Tengo como carraspera.

-Y le huele muy mal el aliento.

-Oye, vecina, ya la confianza empieza a dar asco.

-Es que es verdad, tiene halitosis.

-Vale. Pasa un momento a la camilla.

-¿Me puedo tomar un caramelito de menta antes?

-No hace falta. Mira.

Susana tiene la garganta enrojecida.

Además, refiere que la tos empeora cuando se tumba

o cuando consume bebidas frías.

Con estos datos,

creo que estamos cerca de saber qué le está ocurriendo.

Vale, suficiente. Te puedes sentar.

Vamos a hacer una fibrobroncoscopia.

Vamos a ver si hay algún problema en las vías respiratorias.

Si no es así, pasaremos a comprobar el sistema digestivo.

Esa garganta eritematosa, enrojecida, nos indica que algo está pasando.

-Del estómago estoy estupendamente. Porque vamos, como de maravilla.

-De maravilla, dice.

Y tiene un olor en la casa a fritanga que tira para atrás.

Bueno. Aparte, que estoy harta de escuchar al pizzero y al chino

subiéndole la comida. Que esa es otra.

-¿Tienes digestiones pesadas?

-Bueno, a veces. Pero tengo bicarbonato en casa.

Y tampoco sé qué tiene que ver lo que como con la tos.

-Pues mira. Espero que mañana vengas con hambre.

Te necesito aquí en ayunas y con ganas de tomar una papilla.

Aparte de la fibrobroncoscopia,

vamos a hacer una prueba de tránsito gastroesofágico.

Consiste en hacer distintas radiografías.

Antes, durante y después de la ingesta de una papilla

con material de contraste.

Así vemos cómo recorre el tubo digestivo.

Para estudiar el tracto gastrointestinal superior,

utilizamos una forma de radiografía, en tiempo real, llamada fluoroscopia.

Empleamos un material de contraste, a base de bario,

para producir imágenes del esófago, el estómago y el intestino delgado.

-Y para eso me tengo que tomar una papilla de bario...

-Mm...

-Usted tranquilo, doctor, que yo la acompaño,

y si hace falta, yo misma se la doy.

-Bueno... Esperemos que no haga falta.

Susana es mayorcita. ¿O tenemos que hacerte el avión?

-No, claro.

-Genial. Bueno, te veo en unos días, cuando estén los resultados.

¿De acuerdo?

Amaya, la paciente embarazada de 13 semanas

que fue ingresada por una incarceración uterina,

descansa ya en planta sin el sondaje uterino.

Bueno, Amaya, ¿qué tal tus primeras horas sin sonda?

-Maravilloso. Es más, he hecho mi primer pis sola y todo.

-¿Y los dolores?

-Bueno, me encuentro cansada, pero... estoy mejor.

-Ya. A medida que el cuello uterino se vaya reposicionando,

te encontrarás cada vez mejor.

-¿Y si no se reposiciona?

-Pues esperaremos hasta la semana 20.

Si no se recoloca, entonces haremos una reposición manual.

De todas formas, en un par de días te quiero hacer una ecografía

para ver cómo va todo.

-Y esto de la retención urinaria no me va a volver a pasar, ¿no?

-En principio no debería.

-Genial. Entonces ¿me estás dando el alta?

-Bueno, si todo va evolucionando bien, sí.

Posiblemente, esta tarde te puedas ir a casa.

De todas formas, tienes que seguir con una serie de ejercicios,

luego te los comento... -Sí.

-¿Eh? Durante las tres primeras semanas...

-Vale...

-Mucho reposo, y beber mucha agua.

-Muchísimo reposo y muchísima agua. Un mar entero, si es necesario.

-Oye, eh... Me comentó Natalia, bueno, la doctora Romero...

-Sí. -Que eres juez de silla.

-¿Sí? ¿Por?

-Bueno, por la conversación del otro día.

-Ya.

-Eh... Que veo que te vas a un Grand Slam. ¡Qué bien!

-¡Sí! -¡Debes ser muy buena!

-¡Bueno, lo intento! Aunque... para otros no es tan genial.

-Ya. Bueno. Por mi parte, intenta evitar esfuerzos cuando estés allí.

¿Mm? Intentaremos programar el parto, de tal modo que no te moleste,

para luego marcharte a trabajar, si no hay problemas. ¿Mmm?

Por lo demás... Es tu primer Grand Slam, ¿no?

-Sí. -Enhorabuena.

-Muchas gracias.

Susana, la paciente que tiene tos desde hace varias semanas,

regresa al hospital para someterse a una prueba radiológica.

Pero ¿no te da vergüenza comportarte así?

-Mira, es que solo de pensar que me tengo que tomar la papilla esa

me pongo mala. De verdad, me voy.

-De verdad, es que...

-¿Qué tal? ¿Te has hecho ya la prueba?

-Pues tienen que estar esperándonos, para que se tome la papilla de bario.

Pero, dice que se va.

-Pero a ver, Susana, que es por tu bien, tampoco es para tanto.

-Mira, ¡que es que eso debe estar asqueroso!

Y lo que seguro que no es para tanto es la tos que tengo.

Que me voy.

-Tú no vas a ningún sitio.

¿Me puede indicar dónde está la sala que le tienen que hacer la prueba?

-Sí, es en Rayos. Estáis en otra planta. Os acompaño.

-Pues venga.

-La prueba con contraste

ha revelado la presencia de reflujo gastroesofágico.

Así que, para completar el estudio,

vamos a tener que realizarle a Susana una gastroscopia.

Puerta

-Disculpe, doctor, ¿podría hablar con usted unos minutos?

-Sí, sí, pasa, pasa. Por favor, siéntate.

-Seré breve, para no robarle mucho tiempo.

Amaya no va a cogerse la baja maternal cuando dé a luz.

-Lo sé.

-Y tampoco pretende darle de..., de mamar al bebé.

-También lo sé.

-¿Y no le parece una locura?

-Verás. Que Amaya se pueda incorporar a su vida laboral,

días después del parto, si todo va bien,

no hay ningún problema.

Por otro lado, la decisión o no de amamantar al bebé, bueno,

depende de cada mujer. -Ya.

Pero, la leche materna tiene muchísimos beneficios.

-Sí. Vamos a ver. En eso estoy de acuerdo contigo.

Es muy nutritiva, aumenta las defensas del bebé,

también crea un vínculo particular entre la madre y el bebé,

ayuda a la madre en el proceso del posparto, pero...

no dar el pecho, no implica ningún riesgo.

Ni para el bebé ni para la madre.

De hecho, verás, Pablo,

hay muchas mujeres que deciden no hacerlo porque les causa dolor.

O sencillamente, porque prefieren compartir con el padre

el hecho de alimentar al bebé.

Verás. Yo puedo entender

que no estés de acuerdo con Amaya.

Pero, esta decisión depende de ella.

Mi único consejo es que le des tiempo,

porque cada mujer vive este proceso de manera distinta,

y eso hay que respetarlo.

-Bebe...

-Primero me obligan a tomarme la papilla esa asquerosa,

y ahora, a hincharme a agua.

-Porque hay que hacer lo que ha dicho el radiólogo.

Tienes que beber mucha agua,

pues para eliminar todos los restos de la papilla.

Venga, bebe. -¡Qué pesada!

Ahora entiendo lo de tu divorcio.

Oye, lo siento.

-No pasa nada.

-No, no, no, en serio, perdóname.

-¿Quieres saber por qué nos divorciamos Jose y yo?

Bueno, mejor dicho, ¿por qué me dejó?

Cuando tienes 20 años, tienes toda la vida por delante.

Y... todo mola muchísimo, ¿sabes?

Puedes ser lo que quieras. Hasta impertinente.

Porque con eso de ser joven se perdona todo.

Tú me recuerdas mucho a mí antes, ¿sabes?

Pero un día, y sin saber por qué, pues...

te vas apagando poco a poco.

Y cuando quieres darte cuenta, tu... tu marido te ha cambiado por otra.

Que esa sí que tiene 20 años.

Y tú... te miras al espejo...

Ni te reconoces.

-Ponme más agua.

Amaya, ya recuperada, vuelve a Centro Médico,

a su cita de control con el doctor Landó.

Gracias.

-Bueno, bien, Amaya.

El cuello del cérvix está volviendo a su posición original,

así que esto significa

que el tratamiento conservador está funcionando.

La incarceración se está solucionando.

-¡Genial! Pero bueno, todavía me duele un poco al hacer pis.

-Sí, verás,

hasta que el cuello del útero no tome su posición original,

seguirá afectando a la vejiga, ¿eh?

Pero vamos, verás cómo, poco a poco,

las molestias que tienes para ir al baño irán desapareciendo.

¿Estás haciendo los ejercicios que te recomendé?

-Sí, sí, todos.

-Tras el diagnóstico de un útero en retroversión,

es conveniente hacer una serie de ejercicios

que nos van a ayudar a fortalecer los músculos que rodean el útero,

y lograr así que este vuelva a su posición original.

Uno de esos ejercicios: rodilla, pecho.

También, realizar contracciones y relajaciones pélvicas.

O los ejercicios de Kegel,

que además de ayudar a posicionar el útero,

ayudarán también a reducir la incontinencia.

El doctor Molina ha citado a Susana

para comentar los resultados de la prueba de imagen

y la gastroscopia que solicitó.

Susana, en las pruebas hemos visto que tienes,

en el tercio medio y superior del esófago, un eritema intenso,

con múltiples erosiones.

Eso significa que estamos ante una esofagitis aguda y crónica;

provocada por el reflujo gastroesofágico.

-¿Y por qué me pasa eso?

-Pues por comer muy mal, por beber, por fumar, trasnochar...

Por todo eso. -Más o menos.

-Pero, ¿y por qué el reflujo da tos?

-A veces, el ácido del estómago sube por el esófago,

y acaba cayendo en las vías respiratorias.

En tu caso, en el bronquio derecho, y de ahí a los pulmones.

-¡Qué ascazo!

-¿Qué tratamiento tiene?

-Pues, vamos a empezar

con tratamiento con Omeprazol y Cinitaprida.

Para evitar el reflujo, podemos seguir estos consejos:

elevar el cabecero de la cama 10 cm.

Evitar dormir sobre el lado derecho,

y no acostarnos hasta, al menos, una hora después de cenar.

Masticar muy bien los alimentos,

y evitar consumir picantes, especias, alcohol o café.

-Vale. ¿Y qué pasa si no funciona el tratamiento?

-Bueno, en casos severos, podemos proponer una intervención quirúrgica,

pero, yo prefiero confiar en el tratamiento.

Y tú deberías hacer lo mismo.

-Y doctor, ¿el tabaco, cómo le influye en todo esto?

-El tabaco lo empeora todo, Susana.

El humo del tabaco relaja la válvula de contención esofágica,

y eso permite que el reflujo ascienda.

-Tampoco puedo fumar... Mátame, camión.

-Dejar el tabaco es lo mejor que te puede pasar. ¿Mm...?

Si te parece, te veo en una semana

y me cuentas cómo vas con el tratamiento.

-Pues le va a ir muy bien,

porque yo misma me voy a encargar de hacerle unos tápers

para que coma como Dios manda. ¡Y no hay más que hablar!

-Pues, no hay más que hablar. Que vaya bien.

-Gracias. -Adiós, doctor.

-¿Qué haces aquí?

-Sabía que tenías cita...

y también sabía que habría buenas noticias.

Y que no podía esperar más, Amaya.

Que quería decirte aquí, en este hospital,

donde va a nacer nuestro primer hijo...,

que eres lo más importante que tengo.

Y que te quiero. Y que me perdones, de verdad.

Que entiendo que no puedes faltar a ese pedazo de torneo

que tanto te mereces.

-Entonces, ¿aceptas que soy la peor madre del mundo?

-Bueno, mejor acepta tú

que no soy ese padre tan moderno que tú te creías que era.

-Ya, la verdad es que eso me ha sorprendido, ¿eh?

Y sabes que a mí es difícil sorprenderme.

-Bueno... Yo creo que todavía podría sorprenderte.

-Ah, ¿sí? -Mm...

-¿Cómo?

-Cásate conmigo.

-¡¿Qué?!

-Que te cases conmigo. Pero no aquí, Amaya. En Las Vegas.

Borrachos... y vestidos de Papá Noel. -(RÍE).

-¿Qué dices? ¿En serio? -Sí.

-¿De verdad?

Pues sí. Me... Me encanta la idea.

-¿Sí? -Sí...

Te quiero. -Yo también.

-¡Ay, qué bien! ¡Por fin nos vamos!

-Bueno, espero no tener que ir a tu casa

para que te tomes el tratamiento, ¿no?

-Tú tranquila, que ya has hecho bastante.

-Ya. ¿Y ahora qué? ¿A casa?

-¿Yo? Ni de broma. -Ya...

-He quedado. -Ya decía yo.

-Hola, chicas. ¿Qué tal la prueba?

-Un poco largo de explicar.

-Bueno, no hay problema, porque ya he terminado.

Si quieres nos vamos a tomar un café, y así me cuentas.

Aparte, que te echo de menos.

Que... bueno, que muchas gracias por no rendirte con ella.

-Nada. De nada.

-Hasta ahora. -Venga, hasta luego.

-Oye, vecina...

Que digo yo que ¿por qué no te vienes con nosotras, a dar una vueltecita?

-Huy, qué va. Tengo un montón de cosas que hacer en casa y...

Bueno, venga, va.

-Claro que sí.

-Las glándulas mamarias están bien desarrolladas

y el resto de los órganos genitales también están normales.

-Bueno, y si está todo bien, ¿por qué a mi hija no le baja el periodo aún?

-Lo que le ocurre a nuestra paciente

es lo que se conoce como amenorrea primaria.

Es decir, aún no ha tenido su primera menstruación.

-Tienes un útero hipoplásico.

Es decir, es lo que se conoce como un útero infantil.

-Esta malformación, ¿puede ser peligrosa

y que afecte a la salud de Aitana?

-Lo más recomendable, en estos casos,

es realizar una operación para reconstruir la vagina.

Además, la intervención se haría por laparoscopia,

que es mínimamente invasiva.

-El diagnóstico de este síndrome suele generar mucho estrés emocional,

sobre todo por el miedo en las posibles complicaciones

en la vida sexual o reproductiva futura.

-Llevadla a Reanimación, ¿de acuerdo?

-¡Aaah! -Venga.

Bueno, está estable, dentro de la gravedad.

Confirmado, lo que tiene es un traumatismo craneoencefálico.

¿De acuerdo? Le ha provocado un hematoma cerebral,

tiene un traumatismo también en el hígado,

un hemoneumotórax, ¿de acuerdo?, en el pulmón derecho,

y también varias fracturas en la clavícula, en el codo...

La contusión en el hígado no parecía grave,

pero en cambio, hemos descubierto un hematoma que tenemos que drenar.

Es un shock hipovolémico con sangrado activo, ¿de acuerdo?

Quiero dos cosas: una perfusión de dopamina

y también una endoscopia digestiva alta.

Subtítulos realizados por Chus Suárez Liaño.

  • Centro médico - 13/06/18 (2)

Centro médico - 13/06/18 (2)

13 jun 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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