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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 13/06/17 (2) - ver ahora
Transcripción completa

Nuria, mira si tengo algún mensaje o alguna llamada, por favor.

-No tengo ninguna para ti. -¿seguro?

-Hola. -sí.

-Vale. Hola, Soto. -¿Pasa algo?

-Nada, que vengo del aeropuerto.

Que viene mi hija a instalarse conmigo

pero no..., no estaba allí. Y no sé dónde puede estar.

-Pero ¿ha llegado el vuelo?

-Sí, bueno, estaba en llegadas esperando y..., no sé.

El vuelo llegaba bien, pero ella no estaba.

-Bueno, tranquilo, seguro que hay alguna explicación.

-Vale, vale, sí. -Luego me cuentas.

-Vale. ¡El buzón otra vez!

No sé dónde estará esta niña.

-Dacaret. -¿Sí?

-Mira en la sala de espera.

-Marta, ¿Dónde estabas? Escucha, me has dado un susto de muerte.

-Que no te he visto en el aeropuerto y me he tenido que volver en taxi.

Pero vamos, que yo también me alegro de verte.

-Bueno, tranquila.

Luisa Merino ha llamado a Urgencias

tras sentir un fuerte dolor en el pecho, acompañado de mareo.

-La atiende la doctora Natalia Romero.

-Que creo que me está dando un infarto.

-¿Por? ¿Por qué dices eso?

-Porque noto muchísima presión, no puedo respirar nada.

-Vale, ¿te ha pasado antes? -No, no. No, es la primera vez.

-Bueno, pues tranquila, vamos a Triaje.

-No puedo respirar.

-¿Tu nombre? -Luisa, Luisa.

-Luisa, perfecto. -Luisa.

-Venga, tranquila, Luisa.

Si cree que está sufriendo un infarto,

no espere a ver cómo evoluciona.

El riesgo de sufrir una parada cardiorrespiratoria

es mayor durante las primeras horas del infarto.

Así que, por favor, llame inmediatamente a Emergencias.

Tienes taquicardia, ¿eh? -¿Cómo que..., que tengo taquicardia?

¿Qué? -Más de cien pulsaciones por minuto.

¿Vale?

Lo que no he escuchado son soplos ni tampoco ruidos anormales.

¿Qué has desayunado esta mañana?

-Café. He tomado descafeinado. -Ajá.

¿Y recuerdas lo que estabas haciendo

justo antes de que te viniera el dolor?

-Sí, Estaba desayunado con mi marido y con mi hijo,

que justo esta mañana se iban de viaje.

-¿Eres hipertensa? -No, no, no, no.

-¿Tomas alguna medicación? -No, no, no.

Además Me hago revisiones periódicas porque mi padre murió de un infarto

y claro, pues de ahí también es que...

-Vale. Pues tranquila que te vamos a hacer un electro.

-¿De acuerdo? Voy a ir preparando todo...

-Vale. Sí. -Te puedes sentar...

-Gracias.

Pardo lleva unas cuatro horas con escalofríos

y dolor debajo de las costillas y en el flanco derecho.

-Disculpa por el retraso, que he tenido un problema con mi hija.

-Eso de los hijos no es buena idea,

¿eh? Yo no sé por qué picáis todos, pero...

-Bueno, soy Hamman Dacaret. ¿Y tú eres Juan...?

-Pardo. -¿Juan Pardo?

-No, no. Es Pardo, a secas. -Pardo, ¿pardo solamente?

-Pardo, Pardo. -Vale. Bueno, siéntate, por favor.

He visto en el historial clínico que tienes varios síntomas.

¿Los has tenido anteriormente?

-No. Pero vamos, ya te adelanto que estoy bastante cascado.

Intento no llevar la cuenta de todo lo que me duele,

porque si no, no terminaría.

-Bueno, ¿Eres fumador? -Sí. Pero a ver:

que te cuento el LP y las caras A.

Soy fumador, hipertenso, tomo anticoagulación,

tengo una arritmia, fibrilación auricular crónica,

luego una cosa que se llama diverticulosis,

que suena así como divertido, a mí no me hace ni pizca de gracia;

y..., otra cosa, ¿cómo se llamaba esto, lo diré?

-Una hernia de hiato. Y con eso creo que estamos.

-¿Tienes alergia a algún medicamento?

-No. A cosas placenteras y a las drogas no, ninguna.

-Ya. -No. Pero calla,

tuve una infección de orina hace un par de semanas,

que se me ha olvidado antes incluirlo en la lista.

-Doy por hecho que tomaste antibiótico, ¿verdad?

-Sí. Pero solo unos días.

Lo dejé porque bueno, era un poco aburrido

y me dieron a elegir entre antibióticos y alcohol,

y bueno, pues..., elegí el alcohol.

-Ya, pues elección mal tomada. -Ya.

-Es muy importante cumplir los tratamientos antibióticos prescritos

hasta el último día.

Porque, de lo contrario, no solo no se acaba con la infección,

sino que también puede desarrollar una resistencia y una inmunidad

a este tipo de antibióticos.

Para lo joven que eres, te veo bastante mal.

-Sí. Bueno, a ver:

cuidado, que es que te digo también que, yo, vivir, he vivido por dos.

O sea que llegar a viejo está sobrevaloradísimo.

¿Tú no sabes el dicho este que..., cómo es?

-Sí, sí, sí, sí. Que siempre es mejor dejar un bonito cadáver, ¿no?

-"¡Equilicuá!".

-Túmbate, anda.

A ver, Vale. Avísame si te duele, ¿de acuerdo? -OK.

¡Fff! -¿Por ahí un poco?

-Sí. -Vale, ya estamos.

Bueno, he visto que tienes el hígado bastante agrandado. ¿De acuerdo?

-Pues no veas cómo tiene que estar de tocho

para que lo hayas notado con la mano, ¿que no?

-Ya. Y además..., bueno, da igual.

Por lo que estoy viendo, hacen falta varias pruebas, ¿de acuerdo?

-Sí. Pero escúchame:

¿por qué no me das unas pastis

para aliviar un poquito el dolor y terminamos antes?

-NO. Nada de pastis.

Ahora te voy a recitar yo el Superventas, ¿vale?

Mira, te tenemos que hacer:

un cultivo, analítica de anticoagulación,

un hemograma, una bioquímica, un electrocardiograma,

una radiografía de tórax.

Sí, creo que todo eso, ¿vale? -¡Madre mía!

-Sí, eso es.

La prueba de palpación que le hemos realizado a Pardo

se llama signo de Murphy.

Y lo que hacemos es palpar en la zona de la vesícula,

y si le duele quiere decir que está inflamada.

Para comprobar si efectivamente Luisa sufre daño en el corazón,

la doctora Romero le realiza un electrocardiograma.

-Bueno, pues no hay indicios de infarto, ¿eh?

-Pero con esa prueba no se puede saber si es un infarto, ¿no?

No es algo definitivo, ¿no?

-en estos momentos no es concluyente.

Entonces, para ampliar el estudio, ¿vale?,

te vamos a hacer una analítica de sangre.

Aunque en la mayoría de los casos,

ciertos cambios en un electro nos pueden indicar

si se está sufriendo un infarto o no,

es cierto que a veces estos cambios no aparecen.

Por tanto, hay que hacer más pruebas.

-Doctora, sigo con la sensación de que no puedo respirar.

Si es que me cuesta muchísimo.

-Vale. Mira: intenta tranquilizarte, respirar profundo, coge aire...

Respira despacito. ¿M? -Vale.

-Te quería comentar.

A ver, por los síntomas que presentas,

tampoco podemos descartar un neumotórax, ¿eh?

Es cierto que en la auscultación pulmonar no he apreciado nada,

pero aun así, prefiero hacerte una radiografía de tórax.

¿Vale? -Vale.

-Venga, y tranquila. -Gracias.

-Cuando se produce un neumotórax,

los principales síntomas son

dificultad respiratoria y dolor torácico.

Pase, pase.

Como decía: dificultad respiratoria y dolor torácico.

La excesiva sudoración y la aceleración del ritmo cardiaco

que presenta Luisa,

también son síntomas que pueden aparecer, pero son menos habituales.

-¿NO comes nada? -No tengo hambre.

-Vamos a ver, Marta.

Tienes que entender que me he preocupado mucho

cuando no te he visto allí, ¿vale? -Ya.

Oye, ¿me dejas tu móvil? -Mi móvil, ¿para qué?

-Porque el mío no va.

Pero vamos, que si no me lo quieres dejar... Tampoco pasa nada.

-Que sí, que sí. Que sí que te lo dejo.

Toma. A ver: a ver qué le pasa al tuyo.

-¿Qué? Complicado, ¿no?

-Pues eso parece.

-Dale tiempo, hombre. Acaba de perder a su madre,

ahora se tiene que ir a vivir contigo..., son muchos cambios.

-Ya. Pero hace poco la apetecía mucho vivir conmigo. Y mírala ahora.

-Ya, pero eso era antes,

cuando no tenía que venir por obligación

y no le había pasado a su madre todo lo que le ha pasado.

-Ya.

Luisa Merino,

la paciente que ha venido con un fuerte dolor en el pecho,

es sometida a una radiografía de tórax.

-Bueno, Luisa, pues la radiografía es normal, ¿eh?

-Pero entonces, doctora, ¿Qué..., qué es lo que tengo?

-Me dijiste que eras fumadora, ¿verdad?

-Sí, sí, sí.

-¿Estás tomando anticonceptivos orales?

-Sí. Sí tomo, sí.

-¿Y no sabes que no se debe fumar...?,

bueno, fumar no se debe fumar de ninguna de las maneras.

-Ya, ya.

-Pero, fumar y anticonceptivos... -Ya, ya. Lleva razón.

Hay muchísimo riesgo de sufrir, entre otras cosas,

tromboembolismo pulmonar, Luisa.

Sí. Lo sé, lo hemos repetido muchísimas veces,

pero creo que es importante recordar

que el tabaco es la principal causa de discapacidad,

enfermedad y muerte en el mundo.

La mitad de las personas que fuman

suelen morir por enfermedades relacionadas con el tabaco

y suelen vivir entre diez y quince años menos

que los no fumadores.

Así que... a lo mejor hoy puede ser un buen día

para dejar de fumar.

-¿Y qué es lo del tromboembolismo, me dijo?

-Tromboembolismo pulmonar.

Bueno, es una obstrucción de una de las arterias pulmonares

por un coágulo.

Este coágulo puede empezar, por ejemplo en una pierna,

y a través del torrente sanguíneo,

alojarse en un pulmón, y bueno, provocar lo que te está pasando.

Por ejemplo, pues la insuficiencia respiratoria,

la dificultad, el dolor... -Claro, o sea:

que puede ser lo que me está pasando a mí, el no poder respirar bien, ¿no?

-Eso es.

Entonces, lo que voy a hacer va a ser pedirte las pruebas del dímero D.

-Sí.

-Para ver cómo tienes la coagulación.

-Doctora, mire, si no le importa, voy a mirar un momento el teléfono.

Porque estoy esperando noticias de..., de mi hijo.

-Claro.

-Fíjese, la clave es su fecha de..., de nacimiento.

-Bueno, pues nada:

te dejo tranquila y lo único que,

si eres tan amable,

cuando salgas, te está esperando la enfermera

para llevarte a hacer la prueba, ¿Vale?

-Vale, perfecto.

-Venga, hasta luego.

-Doctora, no. Espere;

si no..., si es que no..., de momento no..., no me han dicho nada.

-Pues nada, tranquila. Vente conmigo...

-Gracias. -Nada.

Creo que lo que le pasa a Luisa no tiene nada que ver con sus pulmones.

Pero cuando estamos ante un paciente con dolor torácico

y con dificultad respiratoria,

no podemos descartar la embolia pulmonar.

Sobre todo teniendo en cuenta que,

tanto la radiografía como el electrocardiograma

han descartado otros diagnósticos.

El doctor Hamman Dacaret

ya tiene los resultados de las primeras pruebas de Pardo.

-Bueno, Pardo:

el hemograma indica que estás pasando por un proceso infeccioso.

Y por otro lado he mirado la radiografía

y aparece un derrame pleural.

-¿Eso qué es, qué es lo que es eso?

-Sí. Eso quiere decir

que la membrana que recubre los pulmones

está llena de líquido, ¿vale?

-Con esto lo que te quiero decir es que tendrás que quedarte ingresado

para ampliar el estudio.

-Vale. Y ¿qué opciones barajamos?

-Bueno, viendo que tienes fiebre y que te duele el costado derecho,

pues podría ser una colangitis, o una neumonía.

Pero vamos a ver:

es que el estado con el que has venido

amplía el abanico y podría ser cualquier cosa.

-Vale. Vale.

¿Te importa si salgo ahí en frente a tomar una caña?

-¿Me estás tomando el pelo? -No, no.

Te lo digo vamos, totalmente en serio.

-Vale. Bueno, yo no te lo puedo impedir,

Pero vuelve lo antes posible.

-¿Te suena el "Biscostelo"?

Bueno, pues con él nunca he tocado. Bueno, yo he tocado con mucha gente.

E incluso formé mi propia banda: "Felices Indigentes".

NO llegamos a petarlo, pero éramos la caña.

Y teníamos un directo buenísimo.

¿Qué pasa, niña, nunca has visto un róquer o qué?

-A ver, en las pelis que me ponía mi madre, sí.

Pero uno así, en la vida real, pues no.

-Bueno, pues dile a tu vieja

que se deje de tanta peli

y que te lleve a un garito "rockabilly",

que vas a alucinar.

Y ya de paso, te marcas unos bailes,

como lo que se pega el Pardo.

-Pardo, ¿quién es Pardo? -Yo soy pardo.

-Yo soy Marta.

Y mi madre no va a poder llevarme a ningún sitio,

porque ha muerto.

Pero vamos, que ya iré yo cuando sea mayor.

-Bueno, pues tengo los resultados.

-Los resultados del dímero D son negativos.

Por tanto, no tienes embolia pulmonar, ¿vale?

Y los resultados de las enzimas cardiacas también son normales.

Por tanto descartamos infarto.

-Pero entonces,

¿qué es lo que me ha pasado?

O sea, ¿por qué me he quedado sin respiración, qué pasa?

-Luisa, em..., ¿últimamente tienes mucho estrés?

-Bueno, no..., no más del habitual.

Yo trabajo en un bufete de abogados y bueno, pues siempre hay tensiones.

Y últimamente no están siendo peores que..., que en otro momento.

-¿Y la familia?

-Bueno mi padre ha muerto hace relativamente poco tiempo.

Ha sufrido un infarto y ha sido muy impactante para todos.

Y creí que lo estaba llevando más o menos bien.

Pero bueno, también ha coincidido

que nuestra perrita ha fallecido hace una semana.

Y además pues mi hijo, que se ha ido a California, le han dado una beca.

Y ha sido su padre quien se ha ido con él

para ayudarle los primeros días, ¿no? Porque...,

yo, pues por temas de trabajo no..., no he podido acompañarle.

-Bueno, tranquila. Tranquila, Luisa. ¿Vale?

Yo creo que todo apunta a una crisis de ansiedad.

-Ya pero... Pero yo no me siento ansiosa ni nerviosa.

Triste sí, eso no se lo puedo negar, ¿no? Pero...

-Pero los síntomas que tienes apuntan a, precisamente eso,

una crisis de ansiedad.

De hecho estás viendo que todas las pruebas dan negativo.

-Ya. Vale, de acuerdo.

Para ver con detalle el estado de su vesícula,

el doctor Hamman Dacaret le hace a Pardo

una ecografía abdominal.

-Te cuento: he podido observar un par de cosas, ¿vale?

La primera, que está la vesícula bastante inflamada.

Y la segunda,

que he detectado unos quistes hepáticos,

debidos a la infección causada por los parásitos, ¿vale?

-Dacaret, macho.

Cada vez que me haces una prueba rara de estas,

me sacas algo nuevo. Parece que vas a comisión.

-Pues espérate, porque aún te queda otra. Que es un TAC.

Así que, tranquilidad, ¿vale?

-Bueno, pues venga: vamos a hacer el TAC.

-El TAC ha verificado el engrosamiento y la inflamación

de la pared de la vesícula biliar

y también la existencia de microabscesos,

piedras y también líquido libre en contacto con el colon.

Pardo lleva mucho tiempo con esta infección,

así que tenemos que ingresarle.

-Ramón, ¿qué, nos vamos ya? -Pues yo no, cielo. Tengo mucho lío.

¿Quieres un café? -No, no, no; que no duermo.

Pero ¿con qué estás?

-Tenemos un grave problema de liquidez.

-¿Qué? -Es más:

las farmacéuticas han dicho que no nos van a seguir proveyendo

hasta que no actualicemos los pagos.

He hablado con Pepa

y vamos a empezar a buscar soluciones de liquidez para desatascar esto.

-Bueno, pues yo me quedo también, que estoy en la comisión gestora.

-Bueno, pues vamos a mi despacho.

-¡Qué faena! ¡Ayyy!

-Bueno, Pardo, he estado mirando los resultados del TAC

y ahora sí que puedo hacer un diagnóstico, ¿de acuerdo?

lo que tienes es una colecistitis de origen litiásico, ¿vale?

-Dacaret, por favor, en cristiano. -Vale, perdona, sí.

Eso quiere decir que tienes la vesícula biliar inflamada,

causado por piedras.

Y escúchame:

si fueras un paciente en condiciones normales,

lo lógico sería pasar por quirófano.

Pero viendo los antecedentes que tienes, no te lo recomiendo.

Es que tienes muchas cosas: arritmia, taquicardia,

tomas muchos fármacos..., en fin.

-Que es que lo dices así todo junto, y suena de un dramático que...

-Vale, bueno, Escúchame, mira.

Lo que quiero hacer contigo

es empezar un tratamiento conservador, ¿vale?

Consiste en analgésicos, antibióticos y suero,

y espero que así te ahorres pasar por quirófano.

-Vale. Pero a ver, que yo me entere:

si hacemos toda es movida que me estás contando, ¿funcionará?

-Pues claro, eso espero.

-Pues yo también. Porque con 40 tacos,

creo que se me está pasando el arroz para morir joven.

Sinceramente, hacerlo aquí, encima en un hospital...,

le quita todo el glamur al asunto.

-Es un poco exagerado, ¿no? -Bueno...

Luisa, la paciente a la que la doctora Romero

diagnosticó una crisis de ansiedad,

vuelve al hospital con los mismos síntomas del día anterior.

-Luisa, ¿qué te pasa? -Lo mismo de la otra vez.

-Vale. -Estoy igual.

-Vale, pues tranquila, vamos para dentro; está hiperventilando. Venga.

Tranquila, Luisa. -Vale.

Cuando una persona hiperventila, se alteran las proporciones adecuadas

de oxígeno y dióxido de carbono de la sangre.

Por eso, ante esta situación,

el cuerpo lo que hace es forzar a respirar de una forma más lenta,

y de ahí la sensación de dificultad respiratoria.

Tranquila, respira tranquila. Eso es. Despacio. Despacio.

Mira, ¿ves? Aunque creas que te falta oxígeno, está todo perfecto. ¿Vale?

Así que tranquila. ¿Ha vuelto tu marido?

-No.

-Pero ¿has conseguido hablar con él y con tu hijo?

¡Sí!

Bueno, ¡qué bien, ¿no?! Qué bien.

Ya verás qué enriquecedor es estudiar en el extranjero.

-Sí. Si cuando he hablado con él, estaba, estaba supercontento.

Él está ilusionadísimo, vamos.

-Bueno, pues eso es lo más importante, ¿no?

Que los hijos estén bien, claro que sí.

-¿Tú tienes hijos?

-sí. Tengo una niña pequeña, se llama Andrea.

-Pero de momento estos problemas no me los da.

Sigue, continúa. Continúa despacio. -Vale.

Eso es, cálmate... Tranquila.

Eso es.

-Hola. Y perdona por el retraso, pero que tenía mucho lío.

-¿Me has arreglado el móvil? -Pues no, Marta.

No he tenido tiempo pero vamos, que cuando pueda lo hago, ¿vale?

-Ya. -¿Cómo que ya?

Eh, mírame. ¿Qué pasa, que no me crees?

-Pues la verdad prefiero esperar a verlo.

-¿Cuántas veces te he fallado? -Me dejaste tirada, ¿eh?

A mí y a mamá, cuando más lo necesitábamos.

No te voy a perdonar en la vida esto.

-Vale. Coge tus cosas y vámonos.

-Hola. -Hola.

-Oye, tal y como hablamos anoche,

he hablado con el banco y están dispuestos a ampliarnos el crédito.

-¡Ay, qué bien!

-Otra cosa muy importante, Lucía. No hables de esto con nadie.

Ni con los más cercanos ni con los que más confianza tengas.

-¿Y eso?

-No puedo acusar a nadie, todavía.

Pero está claro que se está filtrando información.

De hecho la coordinadora de Zona conocía problemas de este hospital

que no tenía por qué saber.

Recuerda el caso de la doctora Oliveira,

que pasaba información a la prensa y al final le ha costado el despido.

Así que, por favor, tanto Pepa como tú y yo

tenemos que ser lo más discretos posible.

-Que sí, que sí. Que yo no voy a decir nada.

-Vale. -Ramón.

-Hasta que la cosa se arregle... -Esperemos que se arregle pronto, sí.

¿Vale?

-Hola, ¿interrumpimos? -No. No, no, no.

-Ya me iba.

-Hola. -Venga.

-Hasta luego. -Adiós.

-Bueno, Lucía, te presento a Luisa, ella es mi paciente.

-Hola. -Encantada.

-Y bueno, últimamente tiene bastantes crisis de ansiedad, y yo creo que...,

que la puedes ayudar. -Vale.

¿Quieres pedir una cita? -sí, sí.

-Vale.

-Pues venga, os dejo. -Gracias.

-nada. -Gracias, Lucía.

-A ver, esta semana... A ver, no sé si tengo algún hueco...

Unos días después,

llegan los resultados del cultivo de Pardo

y dan positivo para Stapylococus Aureus,

resistente a la mepifilina.

-Hola, Pardo, ¿Qué tal? -Hola.

-Bueno, te informo:

ya sabemos lo que tienes, ¿de acuerdo?

Mira, tienes una bacteria que se llama Stapylococo, ¿vale?

Que a veces está presente en la piel y puede o no producir infección.

Pero tú, con los antecedentes que tienes,

y la situación física, pues has desarrollado infección.

Y el problema que tenemos es que tienes resistencia a la mepifilina,

que es un tipo de antibiótico.

Seguramente ¿sabes por qué es?

¿Te acuerdas cuando me contaste la infección de orina...?

-Ah, aquello.

-¿Que elegiste el alcohol a la medicación?

-Pues no nos queda otra que trasladarte a aislamiento,

ahora mismo. ¿Vale?

-O sea, que con la cantidad de veces que me he pegado yo en los bares,

ahora llega el bicho este que está hecho un cachas,

y me está ganando la batalla, ¿no? -Bueno, más o menos.

Digamos que fácil no te lo está poniendo.

El Stapylococcus aureus es una bacteria que, en algunas cepas,

ha desarrollado inmunidad a algunos antibióticos.

En 1947, fue a la penicilina.

Luego a la meticilina, y recientemente,

se ha desarrollado resistencia también a la bancomicina,

que era uno de los pocos antibióticos que seguía controlando la bacteria.

Luisa Merino,

la paciente que sufre crisis de ansiedad,

acude a la consulta de Lucía Velázquez:

psicóloga del hospital.

-La verdad que me ha costado mucho reconocer que...,

que esto tuviera que ver con algo psicológico.

Pero bueno: Cada vez está..., está más claro, ¿no?

Lo que sí me gustaría es que pudieran darme una..., una solución.

Porque, cuando te dan estas crisis,

aunque ya me han dicho que mi cuerpo no corre ningún peligro,

que no..., que no me pasa nada físicamente, sí lo sufres:

te duele mucho, y se pasa muy mal, ¿no? Es... Es bastante desagradable.

Y sí me gustaría que, por lo menos, bueno,

pues encontráramos una solución.

-Bueno, lo primero para enfrentarse a una crisis de ansiedad

es saber que no te va a quitar la vida...

-Es algo que le ocurre a mucha gente,

y es una reacción instintiva del cuerpo,

en el que envía mucha adrenalina al torrente sanguíneo.

Por eso sientes palpitaciones y sensación de agobio.

-Normalmente, ¿por qué da?

Porque nos enfrentamos a un miedo irracional o a estrés.

Lo que pasa que los miedos a veces no sabemos por qué los tenemos.

Pero yo te voy a ayudar a intentar averiguar las causas, si te parece.

Venga, pues pasa. -Gracias.

-Nada.

La ansiedad es un sistema de defensa, natural e instintivo,

que nos prepara para huir del peligro.

En la antigüedad nos servía para huir de los depredadores,

pero hoy en día,

el problema es que el mayor depredador,

a veces es la propia vida.

-Vamos a ver:

Me dices que venga contigo al hospital para verte

y luego no te veo ni el pelo.

-Marta: Que tienes que entender que aquí no puedes estar.

Ya está; es muy simple. ¿Vale?

-Ya, pero es que me aburro. No tengo nada que hacer aquí.

-Vale. Mira, escúchame:

Esa situación va a cambiar. ¿Vale?

Te vamos a matricular en el instituto y tendrás nuevos amigos.

Pero tienes que entender que tienes que darme tiempo para organizarme;

esta situación es muy nueva.

Y además, que tengo mucho trabajo que hacer.

-Ya. Como siempre, el trabajo lo primero.

-Como siempre el trabajo lo primero, ¿qué quiere decir?

-¿Pardo? -¡Hola, Marta! ¿Cómo estás?

-Muy bien. -¿Cómo que Pardo-Marta? ¿Qué pasa?

¿Que conoces a mi hija? -Ah, pero

¿que esta muchacha es tu hija? -Sí, sí, es mi hija.

-Ah, pues no sé.

Que el hospital no es tan grande.

El otro día estuvimos un rato ahí charlando en la entrada, ¿verdad?

-Pero ¿y a ti qué te pasa? -Pues nada, chica.

Que estoy hecho un cuadro.

Y tu padre se ha empeñado en que tire para delante, así que nada:

Me llevan a aislamiento.

Si te aburres, pásate un rato luego a verme.

-Sí, sí, luego me paso a verte.

-No, no, no, no, no. No te pasas a verle

porque tiene una infección muy grave, y va a aislamiento.

O sea que no puede ser.

-Bueno: Tú me has dicho un montonazo de veces

que puedo entrar si llevo mascarilla y guantes.

-Ya, Marta. Bueno, que no es solo por ti;

sino que también es por él. ¿Vale?

-Vale, no nos agobiemos, hombre.

Que también un virus más, un virus menos,

tampoco creo yo que... -Ay...

-Bueno, Luisa: Pues, como te iba comentando,

una de las cosas que hay que averiguar

es la causa que te está provocando esos miedos irracionales.

-Ya. -Túmbate. Por favor:

Ponte cómoda... Más hacia abajo. -Sí.

-¿Has notado que algo ha cambiado en tu vida últimamente?

-Hombre. La verdad es que hace..., hace poco murió mi padre.

-Ya. -Y bueno:

Pues más o menos yo pensaba que..., que lo llevaba dentro de...,

de la nor... Vamos. -Sí.

-De cómo se pueden llevar estas cosas, ¿no?

Pero es verdad que hace nada

también ha fallecido la perrita que teníamos en casa,

llevaba un montón de años con nosotros,

y ha sido como, de repente, fff: Una bomba, ahí, de sentimientos...,

y encima se ha juntado que ha coincidido que...,

que mi hijo, pues nada, le..., le han dado una beca

y se ha ido a estudiar fuera.

Su padre le ha acompañado los primeros días, y bueno.

Pues que yo creo que no he sido consciente hasta que...

de repente me he visto en casa..., sola, ¿no? Ahí, sin un ruido.

-¿Y crees que tienes miedo a la soledad?

-Pues la verdad que, si le soy sincera,

yo nunca he..., me ha importado estar sola, vaya.

Pero... Que lo he llevado bien. Que es algo que no...,

que no me ha importado.

Pero de repente ahora, pues ya no... Ya no sé qué contestarle, la verdad.

-Bueno. Voy a enseñarte a hacer una respiración diafragmática

que te va a ayudar con la ansiedad. -Vale.

-Te pediría por favor que te desabroches, si quieres, el cinturón,

si estás incómoda... -Vale.

-Y aquí vengo. Mira:

Vamos a hacer un ejercicio, te voy a colocar aquí encima un libro...

-Y de lo que se trata es muy sencillo.

Es que tomes aire por la nariz, intentes que se eleve el libro.

No; el pecho no. -Oh...

-Suelta el aire. -A ver.

-Así, tranquila, muy bien. Lo estás haciendo muy bien.

-Mira el libro, intenta que..., que suba el libro,

aguanta el aire unos siete segundos, y ahora,

suelta despacio ocho segundos.

Para que usted aprenda la respiración diafragmática,

puede colocar una mano sobre el pecho,

y la otra mano directamente sobre el estómago.

Inspirando lentamente por la nariz, de esta manera,

se hincha la barriga,

se aguanta unos segundos el aire,

y se suelta lentamente por la boca.

Lo más importante es que esta zona del pecho no se infle.

-Vale. -Perdóname,

que me están llamando por un tema de trabajo urgente...

-¿Te importa ir practicando? -No, no, yo..., yo sigo.

-Vuelvo enseguida. -Vale.

-Te voy a pedir solo dos cosas: una, que respires por la nariz

y otra, que no lo hagas de forma muy fuerte ni muy rápida.

Porque... no quiero que hiperventiles.

-Vale, de acuerdo.

-Si te mareas, paras. -Sí.

-¿Vale? -Gracias.

-Hola. ¿Qué tal? ¿Cómo estás?

-Bueno, por aquí.

Oye: Muchas gracias por la visita. -Nada, hombre.

-Y... He estado pensando sobre lo que dije el otro día de tu madre y...

Y quería pedirte disculpas por si fui brusco.

-No, no, no. No te preocupes. No tenías ni idea; es normal.

-Oye: Si no es mucha indiscreción. ¿Te puedo preguntar cómo fue?

-Pues murió de Huntington: una enfermedad degenerativa.

Y bueno: fue todo muy rápido. -Pues cuánto lo siento, nena.

Pero bueno, piensa que aún tienes a tu padre.

Que además parece un buen tío. -Mm...

-Yo con el mío no pude hacer las paces.

Y me arrepiento.

Los padres nunca deberían morirse hasta que sus hijos fueran mayores.

-¿Y tú tienes hijos? -¿Yo? Quita, quita. ¡Por Dios! Si...

Si no sé ni cuidarme de mí mismo. Además:

¿Quieres que te dé un consejo? -¿Cuál?

-Sin hijos, puedes morirte cuando quieras.

Joven, como los buenos roqueros.

-Pero los buenos roqueros murieron jóvenes.

Y tú no tienes nada de joven ya. -Anda, mira la otra.

-No, pero en serio.

No le veo ninguna ventaja a lo de morirse joven.

A mí me hubiera gustado aprovechar muchísimo más tiempo con mi madre.

-Bueno, pues yo sí que le veo una ventaja:

ahora piensa que a toda esa gente la vamos a recordar

eternamente joven. Además: Te voy a decir una cosa.

¿Tú has visto alguna vez un roquero viejo?

-Ya te he dicho que no.

Pero es que nunca había visto ningún roquero. Ni joven ni viejo.

Pero bueno: Puestos a elegir, mejor roquero viejo que roquero muerto.

-¿Entonces te vas a casa, ya? Vale.

Bueno, pues nos vemos allí, en un rato.

-Hasta ahora. -Hasta ahora.

-El banco nos ha denegado la ampliación del crédito.

-¿Qué me dices? -No me preguntes por qué,

porque desconozco a qué viene este cambio de actitud.

Ya he hablado con Pepa.

-¿Pero qué vamos a hacer ahora?

-Pues la verdad es que no lo sé.

Eh... Tenemos que buscar soluciones. Piensa algo porque a mí,

todo lo que se me ocurre son medidas muy duras. -Vale.

Vuelvo a consulta y lo pienso. Nos vemos en casa

-Sí.

Poco después, el estado de Pardo empeora.

El roquero presenta fiebre y delirios.

Y el doctor Dacaret se apresura para conocer su estado

de primera mano.

-¡Dacaret! -Tranquilo. Tranquilo, Pardo.

Escúchame: Tenemos que operarle, ¿vale?

Porque los fármacos no están haciendo efecto.

Seguimos con analgésicos, añadimos antibiótico, y vitamina K

para revertir la anticoagulación, ¿vale? Rápido, por favor.

-Venga, sí. -Mine.

-¿Cómo? Tranquilo, tranquilo. -In the ghetto...

-Tranquilo, tranquilo. -Dacaret, tengo mucho calor.

-No, tranquilo. ¡Eh! Quieto. -Akaguaya...

Cuando la cirujana Andrea Soto opera a Pardo,

encuentra que su estado es mucho más grave de lo que creía.

-Vamos a hacer colecistectomía y lavado.

Aquí hay gangrena perforada, se ha roto un absceso...

Tenemos una peritonitis aguda difusa purulenta.

Pinza.

Hemos tenido que extirpar la vesícula biliar al paciente.

Y además, hemos tenido que lavar la cavidad abdominal,

retirar tejidos inflamados y necróticos,

y hemos colocado un drenaje

para recoger el líquido que pueda seguir expulsando.

Bueno, ahora hay que ver cómo evoluciona en las próximas horas.

-Bueno, pues esperaremos. ¿Vale? ¡Eh! ¿Se puede saber dónde vas?

-Voy a ver a Pardo. -No, no. Pues nada de ver a Pardo.

Que le acaban de operar y está cansado. Déjalo reposar, ¿vale?

-Bueno: ¿Y ha ido bien, o...? -Sí, sí, sí, sí.

La operación ha ido muy bien.

Ahora está con drenaje, con antibiótico intravenoso

y con dieta absoluta. Pero ha ido bien.

-Pero no se va a morir, ¿no?

-Marta: No, no se va a morir. Está en las mejores manos, ¿vale?

Y se va a recuperar. ¿Verdad, Soto? -Sí, claro.

-Escúchame: Nada de ir a Aislamiento. ¿De acuerdo?

Que no me gusta que estés en ese ambiente.

-Y te preocupas ahora. Para eso llegas un poquito tarde, ¿eh?

-Bueno. Poco a poco. -Sí. Bueno.

Seguro que no lo pasó demasiado bien allí sola con su madre.

-¡Hola! -Hola.

-¿Qué tal va esto? ¿Te has mareado...?

-No, no. De momento bien, y vamos: Por ahora parece fácil.

No sé luego en casa, pero ahora mismo, sí.

-En la medida en la que empieces a practicarlo, pues ya verás cómo...

baja la ansiedad... -Ya.

-Y te vas a sentir mejor

y vas a sentir que controlas la ansiedad, más.

Y te va a dar como fuerza.

-Y cuando me esté dando una crisis de ansiedad,

¿en ese momento es cuando

tengo que intentar practicar la respiración, o...?

-Yo te voy a pedir que esta respiración,

que es un tipo de respiración diafragmática,

no la hagas, de momento, cuando tengas una crisis.

-¿Por qué? Porque no la tienes integrada todavía.

E igual hiperventilas, y te mareas... -Claro.

-Vamos a esperar un poco. -Es peor.

-La práctica diaria de la respiración o la relajación

hace que disminuya nuestra ansiedad general,

y por tanto previene futuras crisis.

Pero, si en algún momento

sientes que empiezas a tener pensamientos negativos,

y que puede venir esa crisis... -Mm...

-Yo te pediría que cierres los ojos, y te imagines unas velas encendidas,

cada una con el problema que te está viniendo, el pensamiento negativo.

Y simplemente es ir apagando como cada problema: cada vela. Ff...

Y ya está.

Ese es el único ejercicio que te voy a mandar para estos días.

Eso, y que aprendas la respiración.

-Y la respiración. -¿Vale? ¿Tienes alguna duda?

-No, no; de momento, vamos. Por ahora parece todo..., todo claro.

Luego ya... Ya veré qué tal... Qué tal en casa.

La verdad que me voy muy contenta porque bueno:

Pues le han dado solución a mi problema,

y también el que te expliquen qué es lo que te está pasando,

pues eso te da muchísima tranquilidad.

Y saber que no tienes nada físico, pues eso te hace sentir en paz,

y sobre todo quitarte un peso de encima.

Que en mi caso ha sido como quitármelo del pecho.

Así que bien. Me voy... Me voy muy tranquila.

Varios días después de su operación,

Pardo se encuentra prácticamente recuperado.

-¡Hombre, qué bien te veo! Me alegra verte así.

-Pues muchas gracias; yo también me alegro.

Creo que, para morir joven, ya se me había hecho un poco tarde.

Y te voy a decir una cosa:

Pensándolo bien, tampoco tiene tantas ventajas.

Mira: Eso me lo enseñó una chica muy lista

que he conocido en este hospital.

-Pues me alegra mucho que hables así, la verdad.

Más que nada porque te has quedado sin vesícula.

Y a partir de ahora, tendrás que aprender a comer de nuevo.

-Pues nada. Si... Si hay que seguir vivo,

pues mejor hacerlo de forma sana. Qué remedio.

-La vesícula biliar es un saco muscular

que se encarga de recoger y almacenar las bilis que produce el hígado,

y es esencial para digerir las grasas.

Si se extirpa la vesícula,

no hay otro órgano que cumpla esa función.

Así que se recomienda dejar de comer grasas.

-El hecho de que te hayamos extirpado la vesícula

significa que puedes producir bilis, pero no la puedes almacenar.

Entonces: En las dos, tres primeras semanas,

tienes que evitar todos los alimentos con grasa,

como el cordero, el cerdo, la nata, en fin, el alcohol, por supuesto...

-¿El alcohol? -Epa, Pardo, Pardo.

-Y todos los alimentos flatulentos.

Entonces: Te voy a dejar aquí una pauta de alimentación,

para que te sirva de guía. ¿De acuerdo?

-Pero es que no puedo comer nada. Alpiste para los pájaros.

-Bueno. Yo os dejo, que tengo otro paciente esperando.

-Vale, Soto. -Hasta luego.

-Hasta luego.

-Que sí puedes. Fíjate bien.

Si creo que está también el jamón sin grasa.

-Sin grasa.

-¡Hola!

-¡Hola, Marta! -¿Cómo vas?

-Pues bien, aquí estoy. Mira:

Esta es la chica lista de la que te hablaba.

Se pueden aprender muchas cosas de ella.

Eres un tío con suerte, Dacaret. -Ya.

-Bueno. Tú también me has enseñado cosas muy importantes.

-¿Yo? -Sí.

-¿El qué? Bueno. Mira:

Me alegro de haberlo hecho.

Oye, mira: Saltándome mi filosofía de vida.

Que os deseo a todos

que tengáis una vida muy larga y muy feliz.

Y te agradezco todo lo que..., lo que has hecho, de verdad.

-Pues muchas gracias. Y tú también. -Anda, dame un abrazo.

-Ay... -Vale. Marta, Marta:

Vámonos, venga.

Ya está. Venga, Pardo.

-Adiós. -Vale. Hasta luego.

Yo es que esto no me lo esperaba:

No hay nada como verle las orejas al lobo,

para darte cuenta de que el lobo acojona un huevo.

Marta fue la que lo clavó: mejor roquero viejo que roquero muerto.

Chica lista.

-Hola, Marta: ¿Me puedo sentar?

Vaya día.

¿Qué miras tan concentrada?

-Cantantes estrellas de rock, que murieron jóvenes.

No sabía que había tantas. -Sí. Hay un montón.

¿Sabes por qué es? Porque vivían muy intensamente y con muchos excesos.

-Bueno, pero... no todo el mundo que se muere joven es por excesos.

-No, desde luego. En eso tienes razón.

Hay gente que tiene mucha mala suerte, de verdad.

-Pero míralos: Estas personas siempre serán eternamente jóvenes.

-Me temo que eso es lo que has aprendido con Pardo, ¿no?

-Pues sí.

¿Sabes qué, papá? -¿Qué?

-Que lo he estado pensando,

y me he dado cuenta

de que nosotros siempre recordaremos a mamá joven y guapa. Siempre.

-¿Sabes qué he estado pensando yo?

Que voy a pedir un par o tres de días para dedicártelos a ti. ¿Te parece?

-Me parece bien.

-Ven aquí, anda. ¿Vamos?

-¿Al final me has esperado?

-Sí. ¿Se te ha ocurrido algo? -Pues sí.

Pero todas las soluciones son horribles.

-A Pepa y a mí nos pasa lo mismo.

Pero parece inevitable.

-¿Reducir personal?

-Me temo que vamos a empezar a despedir, sí.

-El chaval ve Centro Médico. ¿Saben?

El reportaje este que hacemos para la Primera.

El chaval lo vio ahí y lo aprendió.

-Bueno, Manu: ¿Tú eres consciente de que has salvado la vida a papá?

-Sí.

-Totalmente consciente, ¿no? O sea: Vamos, para nosotros eres un héroe.

Ahí tienes a papá. -Hola, papá.

-En un par de días, yo creo que podrás estar en casa.

-Tomás, ¿estás bien? -Ay... ¡Ay, me duele! Me duele mucho

aquí. -Vale.

Le hemos hecho un TAC abdominal.

Esta prueba ha mostrado burbujas de aire.

Compatibles con una perforación de colon.

Te tenemos que hacer una operación de Hartmann de urgencia.

-Hace ya unos meses que tengo dolor de espalda.

-Es una inflamación de los huesos de la..., de la pelvis:

del hueso sacro.

Necesito ampliar el estudio y buscar la causa.

Rubén: ¿Tú hace mucho tiempo que no vienes por aquí?

-Pues no sé... Un par de meses.

-¿Y has hablado con tu padre en todo este tiempo?

-¿Y por qué tengo eso en el hueso sacro ese?

-Luis: Lo que tienes en el hueso sacro es una metástasis ósea.

-¿Me puedes explicar quién era esa mujer con la que te besabas?

-Esa mujer es..., ahora, mi mujer.

FIN

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Centro médico - 13/06/17 (2)

13 jun 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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