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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 13/01/17 (2) - ver ahora
Transcripción completa

Antonia llegó hace unas horas a Urgencias por una caída

y, tras confirmarse

que no tiene lesiones traumatológicas de importancia,

ha sido dada de alta.

-Hola, buenas. -Hola, dígame.

-Quiero pedir cita para la doctora Pérez, por favor.

-Claro. Un segundito y enseguida.

-Disculpe.

¿Se encuentra bien?

-Sí, sí. Gracias.

He tenido una caída sin importancia, pero ya nos vamos.

-Ya, verá me gustaría examinarla en persona.

¿Les importa acompañarme a Triaje, por favor?

-¿Cómo?

-Antonia, ¿verdad?

Muy bien, cuénteme. ¿Cómo fue la caída?

-¿Me podrías traer un poquito de agua?

Anda, es que tengo un poco de sed.

-Claro, vengo ahora.

-Perdóname, es que además de esta me caído dos veces más.

Él no sabe nada, no quiero que se preocupe.

-Ya. La he hecho pasar

porque he visto que anda de forma un poco inestable.

Además de algún otro signo. ¿Es así?

-Es que estoy muy cansada, esto no es normal.

No tengo apenas fuerza en las piernas, me cuesta caminar.

Además, tengo una sensación continua como de mareo, es que me caigo.

Siento que me caigo.

-He visto que también tiene cierta dificultad para hablar.

¿Verdad que sí? -Me cuesta a veces, sí.

-¿Ha tenido fiebre, tos, dolor abdominal? -No.

-¿Antecedentes médicos de interés?

-Bueno, un poco de asma en primavera

y uso inhaladores.

Y, bueno, la pastilla para dormir

porque algunas noches me cuesta y tomo lorazepam.

Me dijeron que no era fuerte. ¿Es así?

-No. El lorazepam no es muy fuerte,

pero no hay que tomarlo de forma continuada durante mucho tiempo

ya que puede acabar creando hábito.

Un fármaco no va a solucionar el origen de sus problemas

si lo que sufre es insomnio.

Para ello es mejor adquirir buenos hábitos.

Como cenar ligero, un mínimo de dos horas antes de acostarse

o realizar alguna actividad relajante antes de dormir,

como, por ejemplo, leer.

Yanira, una niña que padece sordera, acude con su madre al hospital

con el fin de conocer si es apta

para someterse a una operación de los oídos

que le permitiría recuperar la audición.

-¡Cuidado, cuidado!

-Ay, Dios mío.

Cariño, ¿estás bien? ¿Estás tranquila?

-Ve con cuidado que te van a llevar por delante.

-Es que es sorda. -Ah, perdón, no sabía.

-Sí. Bueno pues nada. ¿Estás bien?

Desde que Yanira se quedó sorda

se ha vuelto una chica muy asustadiza, muy introvertida

y yo lo que tengo miedo es que cualquier día de estos

pueda sufrir un accidente, ¿no?

Así que ahora hemos venido a ver a la doctora Rey,

a ver si nos dan buenas noticias y se pueda operar.

-¡Puedes operarte!

-¿Puedo operarme? -Sí.

-Sí, sí, sí, puede operarte.

¡Que te puedes operar!

Bueno, perdón, perdón, pero es que me he puesto muy nerviosa

y es que, claro... Bueno, cuéntame, ¿cómo va a ser esto?

-A ver, hemos estado valorando

entre varios especialistas las pruebas de audición,

del conocimiento del lenguaje y del habla

y sí que hemos decidido

que es apta para someterse al implante coclear.

El implante coclear es un dispositivo artificial

que se coloca en el oído de los pacientes

que se han quedado sordos debido a que el órgano de corti,

que es el responsable del sentido auditivo,

ha dejado de funcionar.

-¿Ha tenido dolor de cabeza? -No.

Llaman a la puerta

-Adelante.

Ahora quiero que mire fijamente a mi dedo

y lo siga con la vista sin mover la cabeza.

Antonia, ¿no puede seguir el dedo con la mirada?

-No puedo.

-Inténtalo otra vez.

-Que no, que no, que no puedo.

-Verá, hay parálisis del nervio oculomotor.

Vamos a tener que seguir haciendo pruebas,

a ver a qué se debe. Siéntese.

-¿Pero cómo no has podido hacerlo?

-No he podido, lo he intentado, no he podido.

-Pero si tú ves muy bien.

La parálisis del nervio oculomotor unido a la dificultad para hablar

y para coordinar los movimientos, me hace pensar

que la paciente puede sufrir una afectación en el cerebelo.

Ya que este órgano se encarga de controlar, entre otras cosas,

la fluidez del habla y la motricidad.

-Esto es en implante coclear, ¿vale?

Dentro de tu oído tienes una estructura

que tiene forma de caracol, ¿lo ves?

En tu caso,

tienes unos cables que están desenchufados

y lo que vamos a hacer es volver a conectarlos con esto,

para que puedas oír.

-¿Y ya está? ¿Luego ya puedo escuchar?

-Sí, sí.

-Y también podrás escuchar la música de tu clarinete.

-La verdad es que tiene muchísimo mérito que ella sepa tocar tan bien.

-Sí, sí, tiene la música dentro, es como su padre.

Solo que ella tiene más talento que nosotros.

La melodía que está tocando Yanira es su preferida.

Se la tocaban Nando, su padre cuando vivía.

Y está deseando escucharla, y yo también.

-Yanira... Están grabando.

-Para, que estamos en un hospital.

-Que no, que es una pasada, que es que es sorda.

-¿Ah, sí?

¿Y la van a operar de un implante coclear en un par de días?

-Sí, ¿y usted cómo lo sabe?

-Porque soy la cirujana

que va a asistir al otorrino en la intervención, Andrea Soto.

-Encantada. Soy Luna, la madre.

-Yo soy Pablo Mir, médico residente.

Nos hemos conocido abajo, en recepción. -Sí, es verdad.

-Me parece alucinante que toque así siendo sorda, de verdad,

es increíble. -Gracias. Es que es muy buena ella.

-Bueno, veo que ya habéis conocido a la doctora Soto.

-Sí, justo ahora nos estábamos presentando.

-Mamá, ¿podemos ir al baño?

-Sí, sí. Claro, nos vamos, nos vemos mañana. -Adiós.

-Hasta luego.

-Me gustaría haceros una propuesta.

¿Os importa que me implique en el caso y que esté en la operación?

Es que jamás he estado en un implante coclear

y me parece increíble cómo toca el clarinete, así que,

si no os importa, me gustaría formar parte de este caso.

-Por mí, no hay problema.

-Bueno, por mí tampoco, vale.

Revísate el historial

y mañana comenzaremos con las pruebas preoperatorias.

-Vale, ahora mismo. Gracias.

-Paciencia. Es un poco torpe, pero se esfuerza mucho. -Ya.

Además de una analítica completa, una serología y un TAC craneal,

el neurólogo Álvaro Mendieta le ha realizado Antonia

una punción lumbar para analizar el líquido cefalorraquídeo.

-Muy bien, tenemos ya los resultados de las pruebas

y no hay ningún hallazgo significativo,

salvo una anemia que no sé muy bien qué papel puede jugar en su estado.

-¿Cómo es que no sabe lo que tiene mi esposa?

-Los síntomas de Antonia

se corresponden con un síndrome cerebeloso, es decir,

que hay afectación del cerebelo,

pero esto se puede deber a múltiples causas.

-¿Graves? -Algunas de ellas puede que sí.

Así que lo que vamos a hacer es ingresarla y seguir haciendo pruebas.

-¿Ingresarme?

-¿Tan grave está como para tener que ingresarla?

-Es lo que tenemos que averiguar.

Además, voy a convocar una sesión clínica

para analizar su caso de forma conjunta

con otros especialistas del hospital.

¿De acuerdo? -De acuerdo.

-Voy a gestionar el ingreso.

Las sesiones clínicas son reuniones

en las que participan médicos de distintas especialidades

con el objetivo de resolver un caso.

Se ponen en común distintos diagnósticos diferenciales

y se proponen las pruebas necesarias

para acabar obteniendo el diagnóstico definitivo.

La doctora Rey realiza un electrocardiograma a Yanira,

la paciente que va a someterse a un implante coclear,

que le ayudará a recuperar la audición perdida.

-No tiene ninguna patología en el corazón.

Todo muy bien.

Parece que le caes bien, ¿no?

-Sí, es que tengo mano con los adolescentes. -¿Ah, sí?

-Sí. -Vale, vamos a hacer una cosa:

¿te encargas tú de llevarla a la habitación donde la vamos a ingresar?

-Vale, estupendo.

-Yo voy a llevar los resultados al cardiólogo y al anestesista.

-Vale. Adiós. -Hasta ahora.

¿Sabes que eres muy valiente al operarte?

Eres muy valiente al operarte.

-Ya. Bueno, tengo un poco de miedo.

-No, mujer, que irá fenomenal. Ya verás. Irá muy bien.

-Hola. -¿Qué tal, Paula?

-Ya sigo yo. Traigo la autorización para que la firme su madre.

-Vale, genial. Yo se la doy, ¿vale? Hasta ahora.

¿Y tú cómo estás? Pues intentando no venirme abajo.

Pensando que todo esto debe tener alguna explicación.

¿Sabes?

Creí que viniendo a trabajar me ayudaría a no volverme loco en casa,

pero la falta de información hace que esté sin estar.

La verdad es que no me imagino en tu situación, ¿eh?

Pero, bueno, si el trabajo te ayuda...

Eso también cree Mendieta.

Me ha convocado para una sesión clínica.

Sí, a mí también.

Además, he tenido que cancelar una cosa que tenía con Lucía,

lo cual me fastidia mucho porque no está, precisamente,

la situación para tirar cohetes. ¿Otra vez?

Lo siento.

De todas formas, lo que me extraña mucho

es que Mendieta haya vuelto con las sesiones clínicas

porque las anuló.

Recuerda que quería mayor productividad de hora de los médicos,

así que no lo entiendo. ¿Y quién lo entiende?

Anda, vamos, no le hagamos esperar.

Sí, porque luego se pone el señorito que cualquier al aguanta.

Teléfono

-Uy, espera un segundo.

Es importante. ¿Te importa si lo cojo?

¿Sí?

Sí, yo mismo.

Ah, qué alegría, vale.

O sea que la plaza para doctorado es para mí, ¿no?

Buf, estupendo. Vale. Sí, sí, hoy mismo lo mando.

Gracias, de verdad. Nada. Adiós.

Adiós.

¡No, no! No hagas caso de nada de lo que pone aquí. ¿Vale?

No deberías de leer esto.

-¿Me pueden pasar esas cosas?

-¡Qué va, qué va!

Cualquier intervención presenta riesgos

ya que la administración de una anestesia general

puede provocar, en el peor de los casos,

que el paciente no logre despertarse.

Además, con el implante coclear existen riesgos

como fuga de líquido perilinfa, situado en el oído interno,

fuga de líquido cefalorraquídeo, que es el que rodea el cerebro,

zumbidos en el oído, vértigos e infecciones cutáneas.

-Yanira, tu tranquila, ¿vale?

Que seguro que irá todo fenomenal, no tienes que preocuparte.

No hagas caso de esto. -Entonces, ¿por qué lo pone?

-Bueno..., pues...

Mira, las doctoras que te van a operar son muy buenas, ¿vale?

-Quiero ir con mi madre.

-Vale, está en la habitación. Tú no te preocupes.

Tranquilízate, no va a pasar nada de todo esto.

-Hola, buenos días. -Bienvenidos, doctores.

Tomen asiento.

-¿Vas a grabar la sesión?

-Sí, así es.

He pensado que voy a crear un banco de datos con los casos

que veamos en las sesiones clínicas, con un objetivo pedagógico.

Sé que cuando usted era director nunca vio las sesiones clínicas

como una oportunidad para mejorar la formación del personal y, además,

el tema de la tecnología siempre le ha venido un poco grande.

Es fantástico que te hayas dado cuenta

que las sesiones clínicas refuerzan la imagen del hospital

como centro de investigación.

-Muchas gracias, doctor Blanco,

pero dejémonos de charlas y vayamos al grano.

Empecemos la primera sesión clínica:

diagnóstico diferencial de la ataxia, disartria

y parálisis del nervio oculomotor.

Señores, es un gran día para descubrir

qué le sucede a la paciente.

Cada hospital decide la programación de estas sesiones clínicas

según sus necesidades.

Además de aclarar diagnósticos,

sirven para exponer casos ya resueltos

como medio formativo de médicos adjuntos,

médicos residentes o incluso, estudiantes.

-Ya que la mayoría de las opciones son neurológicas,

opino que lo importante sería ingresar a la paciente

y seguir haciéndole pruebas a cargo de Neurología.

-Doctor Landó, eso es, precisamente, lo primero que he hecho.

Esta primera sesión tiene como objetivo

presentar el caso e informarles, para que cada uno, después,

investigue por su cuenta.

-Muy bien, pues nos damos por informados todos.

¿Se da por terminada la sesión?

-Sí, así es. Hemos terminado.

-A propósito, ¿cómo va el tema del ecógrafo 4D que te pedí hace semanas?

-Lo siento, pero aún no he podido ponerme con ese tema.

Tengo muchas cosas que hacer y bueno, con ausencia de la doctora Romero,

todo se complica.

Usted debería ser el primero en entender

que las responsabilidades

que conlleva el cargo de director son muchas.

-Claro que lo sé.

Al que parece que le ha pillado por sorpresa es a ti.

-Bien, entonces, solo quedan las pruebas de preoperatorio.

Pero ¿qué hacéis aquí?

-Pues visitarte.

-Antonio, disculpa.

¿Puedo hablar contigo en tu consulta dentro de un rato?

-¿No me vas a dar un abrazo?

-Sí, claro.

-Venga, saluda a tu tía, Lucas. -Pero bueno, Lucas.

¡Qué mayor estás! ¡Y qué guapo!

Te pareces mucho a tu padre ya, ¿eh?

-Tres años hace que no le ves.

-Ya, a ti también hace tres años que no te veo.

-Ya. Pero, bueno, eso se va a acabar.

Porque hemos venido para quedarnos, ¿verdad, hijo?

Estoy harta de estar dando tumbos de aquí para allá.

-Gema, de verdad, si necesitas dinero,

yo prefiero que me vayas al grano.

-No necesito dinero, hermana, va en serio, vengo para quedarme.

Estoy harta de estar lejos de mi familia.

Estoy buscando piso para alquilarlo y mientras tanto,

podíamos quedarnos contigo, en casa.

Solo serán unos días, te lo prometo.

-Os podéis quedar,

pero prometer no me prometas nada, por favor.

-Vale.

Lucas, ¿a qué estás jugando?

-Un juego muy aburrido.

-¿Ah, sí? A ver.

Pero esto es súper difícil.

-Además de la anemia que vimos en primer lugar,

hemos detectado la presencia de anticuerpos anti neuronales

conocidos como "anticuerpos anti-Yo".

Estos anticuerpos atacan a los tejidos propios del organismo,

en concreto las células de Purkinje,

que están situadas en el cerebelo y controlan la coordinación motora.

-Pero, vamos a ver, ¿por qué me pasa eso?

-Es lo que nos toca averiguar ahora mismo en su caso.

-Eso espero.

¿Qué más pruebas le van hacer?

-Les iremos informando en su momento, ¿de acuerdo?

Ustedes dejen todo esto en nuestras manos.

-Pero, doctor, por favor,

¿no se podría ir a una de las sesiones

que hacen sobre mi caso?

Yo necesito entender qué me está pasando.

-No lo veo conveniente.

Además, no iba a entender nada.

Hasta luego. -Ya, pero...

-No hemos entendido nada.

No te preocupes, ¿vale?

-Sería oportuno hacerle a la paciente un TAC toraco-abdomino-pélvico

ya que los anticuerpos anti-Yo

se asocian a tumores de útero, ovarios o mama.

-Apoyo la opción del cáncer de mama.

Además, piensa que la paciente es demasiado joven

y todavía no ha entrado

en el programa de mamografías de prevención.

Una mamografía a tiempo puede suponer, en el caso más grave,

la diferencia de sobrevivir o no a un cáncer de mama.

En otros casos, puede ser decisiva para evitar una mastectomía.

Por eso, aunque no haya factores de riesgo,

es aconsejable hacer una mamografía cada dos años a partir de los 50,

existan o no síntomas.

-Creo que sería conveniente realizar una mamografía

ya que es el método más sensible para detectar pequeños tumores.

Insisto en hacer el TAC.

Ya que si hacemos primero la mamografía y resulta negativa,

habría que hacerlo igualmente.

-Disculpen, doctores,

¿están insinuando que no he hecho las pruebas necesarias

solo porque no he realizado una mamografía

cuando no hay absolutamente ningún indicio de cáncer de mama?

-No, pero ahora sí los tenemos.

-Doctor Landó, cuando se hace bien la exploración clínica

hacen falta muy pocas pruebas.

El objetivo de la medicina no es hacer pruebas sin ton ni son,

a ver si acertamos con alguna.

-Además eso sería demasiado caro, ¿no?

-Mire, empiezo a pensar que quizás me he equivocado

eligiéndoles como especialistas en este caso,

si su única aportación va ser sugerir pruebas.

La anemia que se descubrió el primer día puede ser indicativa de tumor.

-Muy bien. Pues en ese caso, el siguiente paso a tomar

será hacerle el TAC toraco-abdomino-pélvico.

Hemos terminado.

Al día siguiente, Luna busca con urgencia a los doctores Rey y Mir.

Yanira, su hija,

ha desaparecido pocos minutos antes de someterse a un implante coclear

que le ayudará a recuperar la audición.

-He salido un momento al baño.

Cuando he salido, ya no estaba.

Ha pasado una noche fatal.

Ha tenido pesadillas, no sé dónde está.

-¿Qué ha pasado?

-Escúchame, tranquila, Luna, que la vamos a encontrar. Tranquila.

Me parece bastante raro, porque ayer, en la valoración psicológica,

no estaba nada nerviosa.

-Bueno, yo sí que la vi algo nerviosa ayer. -¿Ah, sí?

-Sí, porque por error

leyó el documento de autorización para la operación y...

-¿Cómo?

-Ahí ponía los riesgos y todo eso. -¡No me lo puedo creer!

-Estará asustadísima. -¿Y no le dijiste nada? ¿No la calmaste?

-Claro que lo hice.

Yo lo tranquilicé, pero es que pensé que se le había pasado. No sé.

-Bueno, no pasa nada. Tranquila que la vamos a encontrar, ¿vale?

Vete a Urgencias, por favor, busca por allí.

-Yo me voy a la calle a ver si está, ¿vale?

-Yo voy a avisar por aquí.

-Rey, ¿dónde está Yanira? Tendría que estar en quirófano ya.

-Ya, ya lo sé, lo que pasa

es que la niña ha desaparecido y no la encontramos. -¿Cómo?

-En la calle no está, no la he visto.

-No puedo retrasar la intervención,

hay varias operaciones programadas después de esta.

-Lo sé, pero danos unos minutos.

-Tengo que avisar a Mendieta.

Estamos bloqueando un quirófano no quiero tener problemas con él.

-Por favor, a Mendieta, no. No le digas nada, ¿vale?

Yo tampoco quiero tener problemas con él.

-Unos minutos. Cinco minutos. Solamente cinco minutos.

-Nos pueden suspender de empleo y sueldo al otorrino y a mí.

-He encontrado su instrumento en la garita de enfermería.

-¡El clarinete! -Por favor, Soto...

-Diez minutos, ni uno más. -Sí, sí.

-Vale, perfecto. Tú busca en Cafetería y en Refugio.

Yo me voy por el hospital.

-Yo voy a llamar a unos familiares, que a lo mejor puede que esté allí.

-Perfecto.

Finalmente, el TAC parece dar con el problema de Antonia,

la paciente con un síndrome cerebeloso.

Antonia, se puede incorporar, hemos terminado.

-¿Ha visto algo malo, verdad?

-Vamos a tener que seguir haciendo pruebas.

Le vamos hacer un PET TAC. -¿Qué es lo que ha visto?

-Tranquilícese, ¿de acuerdo? Ahora vendrá la enfermera,

le llevamos a hacer el PET TAC y después,

voy a la habitación y les cuento. Hasta ahora.

Tras haber buscado por todo el hospital, Mir encuentra a Yanira,

la paciente que ha desaparecido pocos minutos antes

de someterse a un implante coclear.

-Estás aquí, te he buscado por todas partes.

Tienes que tranquilizarte, Yanira, irá todo muy bien, de verdad.

-Déjame, déjame que no quiero operarme.

-Mira qué tengo.

-¡Mi clarinete!

-Hacemos un trato, ¿vale?

Si te tranquilizas y tocas algo para mí, te lo devuelvo. ¿Trato?

-Soto, escucha, vamos a tener que suspender la operación

porque nos encontramos a la niña. -Vale.

Móvil

-Espera un momento.

A ver, es Mir. Me ha dicho que la encontrado.

Voy a buscarla. Un minuto. ¡Ya vengo! -¡Daos prisa, por favor!

Música de clarinete

-Es maravilloso escucharte.

Si te operas, tú también podrás hacerlo, Yanira.

-Dios mío, estaba tan preocupada por ti. ¿Estás bien?

-Lo siento. -¿Estás bien?

-¿Estás bien? ¿Sí? -Sí. -Pues ya está. ¿Vale?

-Luna, es muy importante que decida ella si se quiere operar.

-Yanira, escúchame, ahora debes decidir.

¿Tú te acuerdas cuando papá...?

Escúchame, escúchame. Tranquila.

¿Tú te acuerdas cuando papá nos decía

que si querías algo tenías que ser valiente? ¿Te acuerdas? ¿Sí?

Ahora es el momento, Yanira. Y te prometo...,

te prometo que si yo no estuviera segura que esto no fuera salir bien,

yo a ti no te dejaba operar...

¡Escúchame! ¡Va a ir bien!

¡Va a ir bien!

¿Tú quieres?

¿Tú quieres?

-¿Sí?

-Sí. -Vale, vamos a quirófano.

-Hola. -Hola, doctor.

¿Ha sabido algo más del TAC, del resultado?

-Sí, sí. Hemos encontrado una lesión nodular sospechosa

en la mama izquierda de unos 3 cm de diámetro.

Y una lesión más pequeña en el pulmón del mismo lado.

La buena noticia es que el PET TAC ha descartado

que esa segunda lesión sea metastásica, así que,

seguramente se trata de algo residual.

-¿Eso qué quiere decir? ¿Es cáncer?

-La primera lesión sí que corresponde a tejido metabólicamente activo.

Así que vamos a tener que biopsiarla cuanto antes.

Lo siento.

-No pasa nada, ¿vale? Hay que seguir adelante.

-Hola, preciosa. Hola. ¿Qué tal, cariño? ¿Cómo estás?

¿Me oyes, Yanira? ¿Qué te pasa, cariño?

Espera, aguanta un poco. ¡Doctora! ¡Un momentito, ahora vengo!

Yanira, Yanira... ¡Doctora! ¡Doctora, por favor! ¡Doctora!

-Doctora... -¿Qué pasa?

-Es que Yanira no oye, ha empezado a vomitar y...

Creo que no ha salido bien la operación.

-Escúchame, tranquila. Es muy normal que tenga mareos y vómitos. ¿Vale?

¿Estás bien, Yanira?

Escucha, le vamos a administrar metoclopramida, ¿vale?

Para cortar los vómitos. ¿De acuerdo? -Vale.

-Bueno, no te preocupes que es muy normal.

Después me voy a pasar con el doctor Carral para ver cómo evoluciona.

Si ves cualquier anomalía o cualquier cosa, nos llamas. ¿Vale?

Pero tranquila, es el proceso. -Vale, gracias.

Yanira, mi vida, ya está.

-Te traigo el informe que me pediste. -Gracias.

-Oye, ya me enteré de que Antonia tiene cáncer de mama.

-Sí, así es. -¿Le harás ahora la mamografía?

-Por supuesto. -¿Y la biopsia guiada por ecografía?

Entenderás que es necesario, que no lo pido por placer.

-Landó, escúchame bien. Yo nunca...

-Perdóname. Te dejo que te veo muy liado. Luego te veo en la sesión.

Ah..., Y acuérdate... -¡Sí, el ecógrafo!

-Hasta luego.

La mamografía ha revelado que el nódulo que vimos en el TAC

tiene un tamaño mayor de lo que pensábamos.

Y también hemos visto un ganglio sospechoso en la axila izquierda.

Hemos biopsiado las dos lesiones para comprobar si son malignas

y ahora tenemos que ver

si hay otros hallazgos en útero o en ovarios.

Para descartar hallazgos en útero y ovarios,

el ginecólogo Ramón Landó

realiza una exploración ginecológica a Antonia.

-Por favor, espere fuera.

Ah, y avise al doctor Mendieta y también el marido de la paciente.

Bueno, Antonia, tengo buenas noticias.

En la exploración no hay ninguna anomalía.

Ni en los ovarios ni en el útero.

-Ay, gracias.

En una exploración ginecológica

lo primero que se inspecciona es la vulva.

Y después, ayudados un instrumento llamado espéculo,

se visualiza el interior de la vagina y el cuello del útero o cérvix.

-Tenemos una buena noticia. Hemos encontrado piso.

-¿Ah, sí? Hombre, me alegro. Me alegro mucho.

-Me encanta. Es perfecto. Es pequeñito, pero es perfecto.

Tiene mucha luz. Está cerca de tu casa y también he visto un colegio,

que me encanta para Lucas,

y que es posible que tengan una plaza.

-Qué bien. Me alegra mucho, Gema, de verdad.

-Lo único que..., a ver,

todavía no he cobrado

y tengo que entregar como señal la fianza al propietario.

¿Tú podrías prestarme el dinero?

Te lo voy a devolver enseguida, te lo prometo.

-¿Se puede pasar? -Sí, sí. Pase. Pase.

-¿Qué tal? ¿Cómo va? -Todo bien.

-Hola, muy bien, cuénteme.

-No hay ninguna anomalía ginecológica.

-Perfecto, pues expondremos los detalles finales del caso

en la próxima sesión clínica.

-De acuerdo, voy a hablar con la Unidad de Mama

para ir viendo el tratamiento. -¿Qué tratamiento, por favor?

-Es mejor empezarlo cuanto antes.

-¿Pero cuándo vamos...? -Voy a buscar a Blanco.

-¡Ya está bien!

¡Nunca me había sentido tan ninguneada

como estos días en el hospital! -Pero, cariño...

-¡Que no! Ya es bastante duro estar enferma sin saber por qué

como para que encima tener que soportar que nadie te explique,

que nadie te escuche, que te traten como una niña pequeña...

¡Peor! ¡Como a una muñeca que ni entiende ni oye ni ve!

Pues yo no soy una muñeca, ¿eh?

Ni un caso clínico de esos de sus reuniones.

Yo soy una persona

y lo mínimo que tendría que hacer es tratarme como tal.

-Antonia, en mi nombre y en el nombre del equipo médico

creo que le debemos una disculpa.

Como usted bien dice, lo importante es el paciente,

su enfermedad y sus posibles tratamientos.

A veces, los médicos nos preocupamos tanto en la historia clínica

que nos olvidamos de algo tan importante como es la empatía.

Así que le ruego, por favor, que nos discute.

-Lo sentimos.

Horas más tarde, Yanira duerme tranquilamente

ya que los vómitos que ha sufrido

tras la operación del implante coclear

han remitido con la medicación.

Música clarinete

-Mamá.

-Yanira.

¡Yanira!

¡Estás bien! -Sí.

-Hola. -Hola.

-¿Qué tal? ¿Todo bien?

-Sí. Ha reconocido la canción de su padre. -¿De verdad?

-¿Esto significa que ella puede oír, que ya escucha, que lleva todo bien?

-Es muy probable que no lo haya escuchado con mucha claridad,

pero bueno, al conocer la canción antes de quedarse sorda

y simplemente escuchado unos acordes, ya ha sido suficiente.

-Eso es muy buena señal, ¿no? -Sí, la verdad que sí.

Eso indica que la recuperación va a ser bastante rápida.

-Estás sonriendo, mi vida.

Ya has dejado de estar enfadada con el mundo, contigo,

por no oír a papá, o sea que ya está.

Te quiero, te quiero. Gracias. Gracias, de verdad. Gracias.

Tras un implante coclear

los pacientes se someten a un proceso de rehabilitación en el cual,

detectan, reconocen e identifican tanto las voces como los sonidos

y comprenden los mensajes que se transmiten.

Por eso es muy importante que los pacientes

estén concentrados y tranquilos ya que iremos viendo los avances

durante las siguientes semanas.

La anatomía patológica de la biopsia de la lesión nos ha mostrado

que la paciente sufre un carcinoma ductal infiltrante

localmente avanzado en la mama izquierda,

con la afectación axilar.

Así pues, el diagnóstico final

es una degeneración cerebelosa paraneoplásica en el contexto

de un carcinoma ductal infiltrante de mama.

El siguiente paso es ponernos en contacto con la Unidad de Mama

para establecer el tratamiento más adecuado e iniciarlo cuanto antes.

Si nadie tiene nada que añadir...

Muy bien, solo me queda agradecerles a todos los presentes

su participación y dar por finalizada esta sesión clínica.

-Espero que a la paciente se lo expliques con otras palabras.

Básicamente, si quieres que se entere de algo.

Además de la empatía,

otra de las asignaturas pendientes de algunos facultativos

es saber explicar de la manera más sencilla posible

cuál es el diagnóstico.

-Doctor Landó, no se preocupe.

Soy perfectamente capaz de adaptar mi vocabulario

al contexto en el que me encuentro.

De todas formas,

si ha encontrado algo de lo que he dicho excesivamente complejo,

será un placer para mí resumírselo.

-¿A mí? No, no. Yo lo tengo clarísimo.

-Ah, por cierto, mañana llega el nuevo ecógrafo.

-Si no me vas a dejar el dinero,

dímelo ya porque solo tengo dos horas

para conseguir el dinero para la fianza.

-Gema, llegaste y dijiste que no tenías problemas de dinero.

Y era mentira. -No...

-Me dijiste que habías cambiado. Y es mentira.

Yo veo que está pasando lo mismo de siempre.

Apareces cuando tienes un aprieto, pides pasta

y cuando tienes el dinero desapareces.

Tú puede que no hayas cambiado, pero yo sí.

Y esta vez no te voy a dejar el dinero,

a no ser que me des un motivo para que yo pueda volver a confiar en ti.

-Tienes razón, siempre he sido una egoísta.

Entiendo que no confiesen mí pero, de verdad, que he cambiado.

Te lo prometo.

¡Uh!

-¿Qué te pasa?

-Nada, las jaquecas.

-Mira, te voy a explorar y vamos a ver qué pasa.

-¿Estás bien, mamá?

-Sí, hijo, no te preocupes que estoy bien.

No tengo tiempo, hermana.

Voy a conseguir el dinero para la fianza, ¿vale?

-Pero deja que te explore en un momento.

-No pasa nada. Luego hablamos. Vamos, hijo.

Bajo la supervisión del doctor Blanco,

Antonia inicia un tratamiento inmunosupresor

para mejorar los síntomas causados por su carcinoma de mama.

Vamos a iniciar un tratamiento.

Confío en que funcione y que mejore los síntomas.

Eso sí, después tendrás que someterte a una cirugía

que es sencilla y seguramente, a algunas sesiones de quimioterapia.

Será duro, pero creo

que, casi con total seguridad, acabaremos con el tumor.

-¿Está siendo sincero, verdad? Completamente.

-Antonia, el doctor Blanco es un oncólogo de sobrada experiencia.

Está usted en las mejores manos.

Y ya verá como muy pronto mejora de sus síntomas motores.

Cualquier duda,

cualquier pregunta que tenga, no duden en decírmelo, ¿de acuerdo?

-Muchas gracias, doctores. Ahora descansa.

-Hasta luego. -Gracias.

-Parece que la bronca del otro día al menos ha servido para algo, ¿no?

-De vez en cuando hay que poner los puntos sobre las íes.

-No te preocupes, va a ir todo muy bien. Ya verás.

-Lo sé. Estoy con fuerza, de verdad.

-Hola. -Hola.

-¿Pero qué haces aquí? Sube directamente a mi consulta.

-Es que me he dado un golpe en el trabajo

y he pensado "pues me paso por el hospital".

-¿Dónde? Enséñamelo.

-Es que es en el culo. Si quieres te lo enseño, pero...

-Uy, ¿estás bien? -No.

-Tienes unos nódulos aquí rojizos.

-Lo peor de todo es que no lo puedo disimular con el maquillaje.

-¿Pero esto ya te lo habías visto? -En realidad, no venía por eso.

Tengo como dolor y ardor en el pene.

He pensado que a lo mejor podía tratarse

de una enfermedad de transmisión sexual.

-De todos modos, habrás hablado con Ortega, ¿no?

-Es que que yo la tenga no significa necesariamente

que Ortega tenga que tenerla, porque no ha sido con ella.

-¿Has consumido alguna droga?

-Iba circulando por la calle cuando, de repente,

un muchacho medio el alto y me paré,

casi sin darme cuenta me dejó la chica dentro del coche

y se largó corriendo.

-Necesito que te desvistas porque necesito hacerte una exploración.

-¡No me toques, por favor, que me está doliendo!

-¿Qué ocurre?

-Nada, es una paciente que está un poco nerviosa. Que la han violado.

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Centro médico - 13/01/17 (2)

13 ene 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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