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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 12/09/17 (2) - ver ahora
Transcripción completa

-Bueno. Que no he terminado.

Vamos a ver: Hay otra cosa que me preocupa.

Cuando te dije que le dieras otra oportunidad a Álvaro,

no era para que lo utilizases.

-Mamá, pero yo no estoy utilizando a Álvaro. No sé de dónde sacas eso.

-Ah, ¿no? Vamos a ver.

Le haces ir a..., a la compra.

Le mandas de recadero con tu madre para quitarte los marrones de encima.

Y mil cosas más, que desde luego no quiero ni saber.

-No, mamá. Eso no es así.

-Bueno. Yo solo te digo que no te eduqué

para que fueras una niña caprichosa,

que utiliza a la gente en su beneficio.

Pues eso.

-Tras sufrir una caída desde el tractor que conducía,

María es trasladada al hospital en ambulancia,

donde se le administran los primeros auxilios.

-Ah... Ah... -¿Dónde se ha hinchado?

-En la cintura. -¿Sí? Apriétame aquí. A ver.

Venga. -No. No, no, ¡no siento las piernas!

-Tranquila. -¡No siento nada!

-Tranquila. Ya estamos llegando. Vamos.

-Venga. Ya está. Ya está.

-No me siento las piernas. -Tranquila.

Cuéntame, Ainhoa...

-Caída desde un metro y medio más o menos.

Tiene un traumatismo en la región lumbar derecha;

pero está estable.

-Vale. Necesito radiografía, y TAC,

por favor. Vamos para dentro. -Vamos.

-Ya estás. Ya estás. Eso es. Respira. Respira profundo.

-Tranquila. -Vale, venga. Vamos, vamos, vamos.

No te asustes. Ya estás aquí. Tranquila.

-Tras realizar de urgencia una radiografía

y un TAC craneal de tórax, abdomen y pelvis,

con el fin de encontrar posibles lesiones,

María es llevada a Reanimación.

-Hola.

Bueno, pues nada. Mucho ánimo. -Gracias.

-¿Ya me estás quitando pacientes? -¿Esta? ¡Pero si fue mía primero!

-Ya no. -¡Ah!

Y lo pesada que soy yo con los pacientes, a esta no la dejo yo...

-Oye, ¿nos tomamos algo cuando terminemos?

-Venga. -Vale.

Chao. -Chao.

-¿Qué tal? -Hola. Bien.

-Vengo de hablar con el traumatólogo.

Y tengo los resultados. -Mm.

-¿Vale? Por un lado. Te cuento:

Tienes un hematoma subdural en el cerebro.

Hay que vigilarlo hasta que se reabsorba. ¿De acuerdo?

Por otro lado: Tienes una luxación lumbosacra.

Ay, por favor. Hábleme en cristiano, que no entiendo nada.

¿Qué significa eso?

-Me puedes tutear. -Ah.

-¿Vale, María? Me llamo Diana. -Vale.

-Quiero que estés tranquila. -Sí.

-Sobre todo lo que significa es que hay que ir poco a poco, paso a paso,

para que todo salga bien. -Vale.

-La luxación lumbosacra es una lesión muy poco frecuente,

que suele estar asociada, hasta en el 90% de los casos,

a las fracturas de múltiples apófisis lumbares;

o pequeñas roturas en las vértebras.

Por eso mismo, es un signo a tener en cuenta para descartar esta lesión.

El canal raquídeo no está afectado.

Pero tienes una espondilolestesis. O desplazamiento de las vértebras.

Es lo mismo. Te explico, mira.

-Si normalmente las vértebras están así...

-Esto sería una posición normal... -¿Vale? Ahora mismo están... así.

-Vale.

-Eso provoca que haya un pinzamiento en el nervio.

Y por eso no sientes las piernas.

Bueno. Eso suena a que dentro de un par de días

no voy a estar como una rosa, ¿verdad?

-Un par de días, no. Lo siento, pero... tenemos que operarte.

-Ya. Pues tenía una cita, ¿sabes?

-Bueno. La cita la cambias para otro día, mujer. O...

O la tienes aquí en el hospital. -¡Ah!

-Voy a hablar con Cirugía... -Sí.

-Pero, si están bien de tiempo, yo creo que lo mejor es operarte mañana.

-De acuerdo. -¿Vale?

-Sí.

-Estate tranquila. Voy a ver cómo están.

-Gracias, Diana.

-La doctora Marco le está efectuando un TAC abdominopélvico

con contraste a Belén:

la paciente con una infección grave, y un posible quiste

entre el recto y la vagina.

-En el TAC hemos observado una lesión quística,

que por su localización

está apretando tanto al recto como a la vejiga.

Por eso seguramente, Belén se orinó encima.

Y parece ser que es ahí donde está el foco de infección.

-Pero ¿lo que tengo es benigno o maligno?

-Belén: Como ya te he explicado antes,

hasta que no hagamos la laparoscopia diagnóstica

no lo podremos saber.

¿Tienes alguna pregunta más? -No, yo creo que no.

-Oye, ¿y tu celador particular, tan inseparable?

-¿Mi celador particular? -Sí.

-Pues adivina. -¿Qué?

-Me ha pedido matrimonio. ¿Cómo te quedas?

-Ah, pues enhorabuena.

-No, pues le he dicho que no.

-Ah... Lo siento.

-No, no, más lo siento yo.

Le he tenido que decir que no.

Es que tenía ya toda nuestra vida montada.

Y a mí eso me produce mucho agobio. ¿Me entiendes?

-Ya. Pero no es culpa de nadie.

No... No pasa nada.

-Sí, si ya lo sé que no pasa nada, pero...

Jo, es que...

Duele hacerle daño a alguien que quieres de verdad. ¿Me entiendes?

-Ahora vendrán a buscarte, en breve, para hacerte la laparoscopia.

Bueno. -Muchas gracias, doctora.

-Nada. Ánimo.

-Pasa, pasa. -Gracias.

Escúchame un segundo.

He estado pensando. Y vale: No estamos juntos.

Vale, muy bien.

Pero yo no soy un capullo,

y me quiero quedar aquí contigo cuidándote. ¿Me dejas?

-Eh... Abel, yo no te puedo hacer esa putada.

-¡Pero que no es una putada! Que a mí me encanta;

que yo me quedo tan tranquilo.

Además tú piénsalo. ¿Eh? Mira lo que me ahorro en mariachis.

Venga. Porfa: Déjame. ¿Eh? Me das unas clasecillas, extras.

Así. Ti-ti. -Venga, te dejo un poquito solo.

-Vale. Muchas gracias.

-¡Hola! -¡Hola!

Perdón, ¿eh? He tenido un día hoy, de locos.

¡Puf! ¿Cómo estás? -Muy bien, tranquila.

-¿Todo bien? -He salido tarde.

-Muy bien. Bueno, cuéntame.

¿Qué será tan importante eso que me tenías que decir?

-No es nada de contar.

Tengo... una cosita para ti.

Naaa, es un detalle, sin impor...

-¿Por qué?

-Pues porque quiero agradecerte lo que has hecho por mí.

-Que ya te he dicho mil veces que solo estaba haciendo mi trabajo,

y además, eres mi amiga. Así que es normal.

-Toma.

-¿Y esto? -Oye, ¿qué pasa?

¡Me ha quedado superchulo!

-¡Qué hortera, vamos!

-¿Te pido algo? -Venga.

-¿Cerveza? -Mm...

-Fran, porfa, una cerveza.

¿Qué pasa? Ainhoa.

-Mmm... Me voy a tener que ir, ¿vale?

-Ainhoa, ¿qué pasa?

-Me tengo que ir, ¿vale? Ya nos vemos.

-Pero... ¡Ainhoa! ¡¡Ainhoa!!

-¿Qué ha pasado en la cocina?

-Pues no sé, ¿qué ha pasado? Yo la veo como siempre.

Pero vamos, no me la desorganices,

porque la tengo yo muy bien organizada, ¿eh?

A ver, venga: ¿Qué te pasa? ¿Eh?

Que te tengo que sacar las palabras con sacacorchos. ¿Qué?

-Es que estoy un poco rayada,

porque mi madre dice que utilizo a Álvaro para solucionar mis problemas.

¿Tú qué crees?

-Hombre, pues...

Que Mendieta y solucionar problemas no deberían ir en la misma frase,

la verdad.

-Marta, te estoy hablando en serio.

-Pues Silvia, creo que...

Que si lo hace es porque quiere. Nadie le obliga.

-Ya. Pero ¿a ti no te parece que se está ablandando un poco?

-¿Ablandando? No. No, no, no.

De hecho esta mañana, vamos: Era Mendieta en estado puro.

Se estará ablandando contigo.

Pero el tío es un impertinente y un...

-Vale, vale. Venga. Vamos a ver la tele mejor.

-Vale. Pues si no quieres que hable mal de Mendieta no me saques el tema,

¿eh? Por favor.

Oye, ¿qué es lo que..., lo que querías buscar en la cocina?

-Nada. Los pepinillos.

-Pues Silvia, los pepinillos están en la nevera.

Vamos, todo el mundo sabe

que los pepinillos tienen que estar en la nevera.

De toda la vida.

-¡Hola, María! -¡Hola!

-¿Qué? ¿Preparada? ¿Nos vamos ya?

-Ay, espera. Espera un segundito.

-Bueno, pero tampoco te enredes mucho, ¿eh? ¿Vale?

Que los de quirófano no esperan. Ya te digo.

-Ya, ya, perdona. Pero es que tengo que solucionar esto.

No quiero perder la única cita que he conseguido en cinco años

por culpa de un viejo tractor, solo.

-¡No me digas!

Pero bueno, que le podrás llamar después, digo yo, ¿no?

Y quedar con él, cuando estés buena.

-No, no, no, no, no me puedo arriesgar.

Al parecer es informático.

Informático de no sé qué, y viaja mucho.

Así que es ahora o... O vete a saber cuándo.

¡Ay, que ha dicho que sí!

¡Ay, que no me lo puedo creer!

¡A ver si va a resultar que es el hombre de mi vida!

-A ver, María, por favor.

Deja ya el teléfono, que te estás poniendo nerviosa.

Y vamos a una operación.

-Sí, sí. -Luego le llamas.

-Vamos. Mm.

-María ha sido intervenida

para tratar una espondilolistesis lumbosacra,

y corregir la fractura de las apófisis lumbares

que se produjo al caerse de un tractor.

-La operación se ha llevado a cabo sin incidentes.

Se le ha realizado una reducción abierta de la luxación lumbosacra.

Y posteriormente, la fijación de las piezas óseas

y reparación de una vértebra.

Con un injerto de hueso procedente de la cresta ilíaca.

¿Qué tal? ¿Cómo te encuentras?

-Bueno. Todavía un poco atontada, pero bien. Aunque me duele la zona.

-Es normal.

Te hemos puesto analgésico, por la vía,

y el dolor irá remitiendo poco a poco.

Bueno. Quiero que estés tranquila,

María, porque todo ha ido muy bien. -Mm.

-¿Vale? Tendrás que llevar una faja lumbosacra, durante una temporada.

-Ah, vale. Bueno, a lo mejor me sienta bien y todo.

-Bueno. Luego me paso a verte. -Vale. Gracias por todo, Diana.

-Descansa. -Sí.

-María tiene que pasar la noche en la UCI,

y luego lo único que tiene que hacer es descansar y recuperarse.

Después, si todo va bien, una vez le hayamos dado el alta,

tendrá que volver a consulta para hacerle un seguimiento.

Mejor salimos y la dejamos descansar, por favor.

-Ortega. -Sí.

-Nos vamos a la cafetería a tomar algo, ¿vale? Te esperamos allí.

-Vale.

-Venga, hasta ahora. -Venga, chao.

Venga. Salimos, por favor.

-¿Y tienes muchas guardias, Ainhoa?

Porque parece que estás cansadilla, ¿no?

-No, bien. Todo bien. Mm. -Bueno, me alegro.

-¡Hola!

-Mira. Ya han llegado los refuerzos, yo me voy. ¿M?

-¿Te vas? -Sí. Que tengo mucho lío.

-Bueno. Oye, que te sea leve. Hasta luego.

¿Qué tal? -Pues bien.

Oye, Clara: ¿Te ha dicho algo?

-¿Algo, de qué?

-Ainhoa. Que si te ha dicho algo. De mí, o de...

No sé. De algo.

Es que le pasa algo, y no sé qué es.

-Ponle un café, por favor.

-Estoy todo el día intentando hablar con ella. Y me está evitando.

-Mujer, no creo que te esté evitando. Que Ainhoa no es de esas.

-Clara, le pasa algo. No sé qué es, pero le pasa algo.

-Bueno. Tú olvídate del tema, de verdad,

y céntrate en el café y ya está. Que seguro que son cosas tuyas.

-No, cosas mías no son.

-Bueno, venga. Pégale un buen trago. Ya verás cómo se te pasa.

-Belén se somete a una laparoscopia diagnóstica

tras descubrir un quiste en un TAC.

El cirujano ha encontrado un tumor quístico en la fosa iliaca,

que ha sido difícil de extraer

al estar muy adherido a otros órganos.

-Ha sido algo delicado,

porque un quiste es como una bola con líquido dentro,

para entendernos.

Entonces, lo primero que han hecho ha sido extraer la parte de dentro:

el líquido. El material serohemático.

Y luego ya, la cápsula que lo envuelve.

Después, lo han enviado todo a analizar a Anatomía Patológica,

y ahora solamente nos queda esperar para saber qué tipo de quiste es.

-María, la paciente

que fue operada para corregir la fractura de las apófisis lumbares,

ha sido trasladada de nuevo a su habitación

tras pasar la noche en la UCI.

-¡Bueno, María!

Aquí en la habitación vas a estar como una reina ahora.

Ya verás qué bien. Fíjate.

-Ay, más me vale.

Eso lo que quiero parecer cuando venga mi Manuel.

-Pero ¿cómo?

¿Que has quedado aquí para la cita con él?

-Sí. Lo que no sé es cómo voy a hacerlo, pero...

Quiero estar monísima. Y conquistarle antes de que se vaya.

Es que me da muy buenas vibraciones. No sé. Me da muy buen punto.

-Pero si te entiendo perfectamente. No hace falta que te expliques más.

Pero ¿de verdad tú crees que este es el sitio

para tener una cita romántica?

-No, ya, tienes razón.

¡Oye! ¿Tú me podrías conseguir unas florecitas o algo así,

para ponerlas aquí y darle un poco de color a todo esto?

-¿Unas flores? -Sí.

En Maternidad. -Bueno...

-En Maternidad, coges una de aquí, otra de allí...

Si nadie lo nota, eso. -Me estás liando, ¿eh?

-Ay, por favor, por f...

-Bueno. Voy a ver lo que puedo hacer, ¿vale?

-¡Gracias! Gracias.

-Todo sea por el amor, ¿eh?

Bueno. Enseguida vengo.

-Gracias, de verdad.

Pues estoy muy bien.

Hombre, amm... Ando un poco nerviosa.

Porque mira.

Me han puesto esta especie de faja para sujetarme la espalda,

y te hace de todo menos adelgazarte.

Además: No tengo nada para arreglarme. Ni siquiera un poco.

¡Ni un mísero pintalabio que llevarme a la boca! Vamos, nunca mejor dicho.

O..., bue... Bueno, pero... De la espalda estoy mucho mejor. Sí.

Mucho mejor. Dónde va a parar. Sí.

-¡Hola! -Hola.

-¿Qué tal? -Bien.

-¿Por qué...? Ainhoa: Espera, espera.

¿Qué te pasa? ¿Por qué..., por qué te vas? ¿Por qué me evitas?

-Nada.

-Pero si cada vez que te veo sales huyendo. Por favor, dime qué pasa.

¿Qué pasó el otro día con el regalo?

-Ya te he dicho que no me gustó y ya está.

-¿Que no te gustó?

¿Cada vez que alguien te regala algo reaccionas así?

-Pues no, pues depende. ¿M?

-Ainhoa, por favor: ¿No me lo vas contar?

-Me tengo que ir, ¿vale?

-Belén se recupera en su habitación

después de que le extirparan un quiste

durante una laparoscopia diagnóstica.

-¿Estás bien?

-Estoy un poco mareada.

Belén. Belén. ¡Belén!

¡Ayuda, por favor! ¿Puede venir un médico? ¡Ayuda!

Por favor: ¿Puede venir un médico? ¿Rápido, por favor?

Belén, Belén: ¿Estás bien?

¡Ayuda, por favor! ¿Puede venir un...?

-Mar: Tómale la temperatura, por favor.

Tienes que estar fuera. Tienes que salir.

-Tiene fiebre. -Y está hipotensa.

Hay que ponerle suero, y también tenemos que ponerle paracetamol.

Un gramo intravenoso.

Pónselo en la vía. -Sí.

-Oye, Mar: ¿No te huele como raro? -Sí.

Está orinada.

-Ya.

-¡Ay! ¡Qué susto me has dado! ¡Creí que eras Manuel!

-No, mujer. Adivina qué te he conseguido también.

-¿El qué?

-¡Tachán...! -¡Ay, gracias! Eres la mejor.

-¡Ay, a ver si te gusta! -Mm...

-Ay, mira qué bien te queda, qué bonito.

-Muchas gracias. Vamos. Increíble.

Bueno, pues nada. Yo me voy. Que mucha suerte.

-Muchas gracias.

-Aunque no sé por qué me da que tú ya no la vas a necesitar, ¿eh?

-A ver.

-Venga, luego nos vemos. -Claro que sí.

-Hasta ahora. -Hasta luego.

Pues la verdad, espero que... Que salga todo bien.

Pero no las tengo todas conmigo.

A ver, es que... No he sido del todo sincera con él.

Pero bueno. Todo el mundo...

Pues sabe que...

Que los perfiles de este tipo de web son como los currículums, ¿no?

Que... se exagera todo un poquito.

(Llaman a la puerta) -¿María?

-Manuel. -Hola.

-Pasa, pasa. Per... Perdona que no me levante.

-No, tranquila. No te muevas, por favor. Un besito.

-Ay. -¿Bien?

-Sí. -Te he traído esto. ¿Vale?

-¡Ay, son preciosas! ¡Muchas gracias! -Lo dejo aquí, ¿vale?

-Sí, déjalas ahí.

Ay. Habrás pensado que estoy loca por...

Por haberte pedido que vinieras al hospital.

-Para tener nuestra primera cita.

-Bueno, sí, ha sido un poco raro todo, sí, pero... ¿Tú cómo estás?

-Estupenda. Estupenda. Como recién reformada.

-Eres exactamente como te imaginaba.

-Bueno, no tenías mucho que imaginar. Te mandé una foto.

-Ah, sí, es verdad, la foto.

Pero esa foto no te hace justicia en absoluto. Vaya.

Eres infinitamente mejor de lo que te imaginaba.

-Si me ha salido zalamero.

-No, no, es muy sincero, de verdad.

Espero que se recupere pronto.

Yo sé que esto de conocerse en un hospital,

pues no es lo más idóneo, la verdad.

Pero lo... Lo mío con María ha sido como..., como un pálpito.

Yo sé lo que es esto de las relaciones por Internet,

lo complicadas que pueden llegar a ser, ¿no?

Pero conocerla... ha sido como ver la...,

la honestidad, la..., la sinceridad.

En serio.

Puede que..., que sea hoy mi día de suerte.

¿Y dónde vives?

-Pues ahora mismo, en mi pueblo natal.

Pero solo es temporal.

-Ah, ¿que vas a mudarte?

-No. No, no exactamente. -No...

-A ver. Es... Es temporal, pero es un temporal..., largo.

-Ya. Pero ¿tu empresa, puedes llevarla de aquí allá,

seguir funcionando y todo eso, o no?

-Eh... Ff... A ver. Verás, es que...,

con respecto a eso, quería decirte algo.

Es que no... No... No soy una empresaria al uso.

-Pues no entiendo tanto misterio.

Vamos a ver: ¿Qué..., qué es lo que haces?

-Mm... Soy... Granjera.

-¿Granjera? ¿En serio? -Sí.

-Ya. Bueno, pero... ¿por qué no me lo decías?

-Pues... no lo sé. No... No me pareció interesante. Y...

Preferí gastarte una broma. Todo el mundo miente en estas cosas.

Si no, sería muy aburrido.

-Pues yo no. Yo no miento, María.

Mira: Soy programador freelance, como te dije.

Y viajo mucho, como te dije.

Y quizás por eso no tenga pareja, ¿verdad?

Yo entiendo, María, que tú a lo mejor te tomas todo esto a broma.

Pero yo no puedo.

No puedo, sencillamente porque no tengo tiempo para perderlo

¿Comprendes? -Sí.

-Así que... Mira. No pasa nada.

Es tarde. Mira. Me voy.

-No, no... No, Manuel, por favor...

-María: Tranquilízate.

-Por favor. Por favor, Manuel, Manuel.

-¿Qué te pasa?

-Pero... ¡Oiga! ¡Ayuda!

-¿Qué pasa? -¡María!

-¿Qué ha pasado? -María.

Eh... Crisis convulsiva. Clara, por favor.

Posición lateral de seguridad... -Vamos.

Venga. Ahí. Estamos. -Venga. Ya está. Ya está.

-Vale, vale, vale, venga. Tranquila. María, ya está...

-Vamos. -Diazepam intravenoso. Rápido.

-Vale. -Y sácale de aquí, por favor.

-Por favor, sal conmigo. Sal. Vamos.

-En los resultados del TAC

se ha evidenciado que el hematoma que tenía María en la cabeza,

no solo no se ha reabsorbido, sino que además ha aumentado de tamaño.

Esto le está produciendo problemas en el lenguaje.

Por lo tanto, María tiene que pasar por quirófano.

-No te entiendo.

-Man... Manuel..., manu... -A ver. ¿Qué quieres decir?

Tranquila. No te entiendo nada. -Eh... Ah...

Ah... -¿Quieres apuntar? A ver. Toma.

A ver, aquí. Apunta. -Ah...

Ah... -Por favor, llama a Manuel.

¿Quién? ¿Yo? Ah, no, ni hablar.

Que yo no le conozco de nada. Que no, que no.

-Eh... -Sí.

Que necesito volver a verle, que venga...

Necesitas otra oportunidad...

A ver, María.

-Na... -Sí. Ese es su teléfono.

-Ay. Mira, no sé, ¿eh? No te prometo nada.

¿M? Venga, bueno. Ahora vengo.

-Hola. -¿Qué tal?

-Bien. Me has llamado, ¿no?

-Sí.

-¿Mm? ¿Qué tal? ¿Cómo está tu paciente?

-Bueno, tengo que esperar a ver cómo evoluciona,

pero de momento está estable.

-Por eso he venido aquí a...,

a comerme una de estas maravillosas manzanas de la tienda.

-Oye, Silvia:

Estoy dispuesto a que me eches la bronca, ¿vale?

Pero quiero que conste que lo siento,

y que haré lo que pueda para arreglar lo que haya hecho mal.

-Álvaro, quien lo siente soy yo.

-Silvia, de verdad: Me vas a acabar volviendo loco.

Es que no te entiendo.

No sé si son las hormonas o... O el cambio climático

o yo qué sé.

-Pues son las dos cosas.

No, en serio. Quiero pedirte perdón porque...

básicamente, te he utilizado como recadero y...

Y yo siento que me he aprovechado de ti, Álvaro.

-Silvia, no. No. Nadie me ha obligado a hacer nada.

-Álvaro, me has comprado hasta el papel higiénico.

Porque estoy embarazada.

Que si no, terminas comprándome también los tampones, vamos.

-Pues mira. Aunque no te lo creas, yo también utilizo ese tipo de papel.

Lo de los tampones ya no.

-Ya solamente me queda hablar con mi madre.

-¡Hasta luego! -¡Adiós, gracias!

No sé, Clara. Es que, de verdad, no sé qué hacer. No...

No la entiendo. No entiendo por qué ha reaccionado así con lo del regalo.

De verdad.

Y ahora me está evitando.

Y no sé qué hacer. ¿Me olvido de..., de lo que ha pasado o..., o qué hago?

-Mujer: Olvidarte no puedes.

Porque es una compañera de trabajo

que te vas a encontrar todos los días,

y esto lo tienes que arreglar.

Tienes que solucionarlo.

Yo que tú, hablaría con ella y lo aclararía todo, vamos.

Es lo suyo, ¿no? -Ya. Ya, ya.

-Ya verás cómo lo arregláis. Claro que sí, mujer.

-María vuelve a la UCI tras ser intervenida de nuevo quirúrgicamente.

Esta vez, por el hematoma subdural,

consecuencia de la caída que sufrió mientras trabajaba en un tractor.

-La operación se ha desarrollado sin incidencias.

A María se le ha drenado el hematoma que tenía en el cerebro.

De todas formas, tiene que seguir ingresada durante un tiempo,

y hacer rehabilitación del lenguaje hasta que se recupere totalmente.

-Tras sufrir un desvanecimiento,

Belén ha reaccionado muy bien al tratamiento instaurado

y está estabilizada.

La doctora Marco ya dispone de los resultados de las últimas pruebas.

-Ya tengo la..., la analítica de orina, y tienes una infección.

Pero no te preocupes, porque ya te he puesto el antibiótico para eso.

-Vale. ¿Y el quiste?

-El diagnóstico anatomopatológico

es de quiste inflamatorio localmente abscesificado.

No hay absolutamente nada de malo en ello.

-¡Jo, qué bien!

-Si todo va como lo esperado, en unos días te podremos dar el alta.

¿Alguna pregunta más?

-No. Nada. -Vale. Pues nos vemos luego.

-Gracias. -Ah... Chao.

¡Uf! -Bueno, mira qué bien.

-Qué bien, jo.

-Qué alivio, ¿eh? -¡Sí!

La verdad es que sí.

-¿Pues sabes qué?

Pues mira, que todo sean buenas noticias.

Yo he estado pensando.

-¿Tú pensando? -Sí. Yo pensando.

-No me lo puedo creer.

-Y he estado pensando que... Que después del susto este,

me he dado cuenta que no te quiero perder.

Mm... Que a mí lo de la familia ya me da igual.

Y lo de no tener hijos, pues oye. Pues se puede adoptar...

-Mira, Abel, déjalo.

Abel, no vayas por ahí, por favor.

Es que no tienes ni idea del daño que me haces.

-Pero mujer...

-Mira, escúchame: No se trata de..., de que pueda tener hijos

o no pueda tener hijos o...

Se trata de que...

De que no estoy preparada;

de que no me siento bien, por favor. Por favor, no insistas.

Estoy hecha polvo; estoy fatal.

¿Tú crees que yo tengo fuerzas ahora para pensar en...,

en una relación estable? ¡Es que no puedo!

O sea: Vete ya de aquí. ¿Sabes? Vete.

-¡Hola!

-¡Hola! ¡Hola!

-¿Qué tal? ¡Qué alegría que estés por aquí, de verdad!

-Ya verás María cuando te vea. Menuda sorpresa se va a llevar.

-Ah, usted es la que me llamó, ¿no?

-Sí. ¿Sabes qué pasa?

Que ella no puede hablar y me lo ha pedido. ¿Eh?

-Vaya.

-Pero nada, que adelante.

¡Que tienes ahí a una mujer diez esperando, hombre!

Pero bueno. Qué te voy a contar a ti que estás aquí. Por algo será.

Venga, mucha suerte, ¿vale?

-Vale, gracias. -Hasta ahora.

¡Huy, para mí que estos dos acaban juntos...! ¿Qué te apuestas?

-Perdona, Clara.

-¿Puedo pasar? -Manuel: Pasa.

-Hola, María. -Hola.

-¿Cómo estás? -Bien. Bien.

-Verás: Yo solo quería hacerte una pregunta, ¿sabes? Eh...

¿Me mentiste en algo más?

-Te lo prometo.

Además, solo te mentí un poquito.

Verás: Soy granjera y autónoma.

Pero llevo tres personas a mi cargo.

E intento colocar mis productos bio en grandes almacenes.

Así que eso es ser casi una au..., una empresaria, ¿no?

Te mentí porque...

Porque creí que no iba a estar a la altura.

Supongo que esto de ser granjera, pues acompleja un poco.

Lo siento, Manuel, de verdad.

Solo... Solo quería saber si..., si tú sentiste lo mismo que yo.

¿Entonces?

¿Podemos repetir la cita mañana? -No.

-Ya.

Y supongo que pasado tampoco. -No. Tampoco.

-Ya.

-Pero...

En tres semanas vuelvo de Milán. Tú misma.

-Bien.

-No, no, no. No, Ainhoa. No.

No te vas a marchar de aquí

hasta que no me digas qué narices te pasa conmigo.

En general, y con el regalo en particular.

Ainhoa: Por favor.

Por favor, te lo pido por favor. ¿Qué te pasa?

Desde que nos conocimos has hecho cosas muy importantes para mí.

Me has ayudado un montón. Quiero estar a tu lado. Quiero ayudarte.

-La... Mm... La matrioshka me recordó a mi madre.

-¿Por qué?

-Porque las matrioshkas siempre habían sido mis...

muñecas favoritas, y... mi madre me...

Me prometió que nos iríamos de viaje las dos, y...

Y me regalaría la más bonita.

Y cuando tenía 12 años,

me... Me llevó a Moscú, y me regaló....

una matrioshka.

Pero... Mi madre murió en ese viaje,

y la matrioshka fue lo último que me regaló.

-Lo siento.

-Hola.

¿Qué me quieres decir?

-Mami, es algo simbólico. ¿Lo coges?

-Bueno. Un lo siento, un perdón, no sé...

-¡Mami, no te hagas la dura!

-A ver, Silvia.

-Perdóname. ¿Vale? -Vale. Te perdono.

-Son las hormonas. No soy yo. -Ya me imagino.

Ah, te digo una cosa.

Una madre tiene que saber decir lo que piensa.

Y se tiene que poder decir lo que piensa.

Cuando tú seas madre, lo comprobarás.

Y te acordarás de mí.

-Ah..., hola. -¡Álvaro!

-¿Qué tal, Amelia?

Perdón por interrumpir,

pero es que se ha disparado la alarma de tu coche.

-¿Qué dices? -Mm.

-¿De mi coche? -Sí. Sí, sí.

-Pero ¿está roto, o qué?

-Os dejo.

Ay... Voy a tener que llevarlo al taller.

-¿M? No. Si quieres, te lo llevo yo.

Es broma.

-Te vas ya a casa, ¿no? -Sí, sí, bueno. Me voy ya.

-Pues... nada. Nos vemos mañana. -Hasta mañana.

-Álvaro...

-¡Ay, me tocaba la semana que viene, pero...!

-¿No..., no han salido mal los niños?

-¿Cómo que los niños? -Son tres.

-¿Tres?

-Mira. Ya le veo la cabecita al primero. Venga.

-¡Quiero que se acabe yaaaa!

-Sí. -¿Eres el padre de los trillizos?

-Sí, ¿qué pasa? -Nada, nada.

Es solo darte la enhorabuena. Ya verás. -¡Enhorabuena!

-A partir de ahora, tu casa va a ser como Vietnam. ¿Eh?

Te lo digo por experiencia, y solo tengo una hija...

-Tengo los resultados del ecocardiograma.

No me permiten sacar una conclusión clara.

-Necesito que sea totalmente sincera conmigo, por favor.

Es algo grave.

-La situación no es grave. Quiero que estés tranquilo.

-El padre de los trillizos está preocupadísimo por su mujer.

No sé qué le has dicho de criar a sus hijos siendo soltero.

¡Que lo comparaste con Vietnam!

-¿Has bebido alcohol, o has tomado drogas o algún tipo de medicamento?

-No. Se me cerraron los ojos un segundo.

-La somnolencia está presente en el 16% de los accidentes de tráfico.

Le voy a dejar en observación

mientras espero que el hematoma se reabsorba por sí solo.

-¿Usted tiene novia, doctor? -No. No, no tengo.

-Pues cuando encuentres a la mujer de tu vida no la dejes escapar.

Que luego no sabe uno nunca lo que puede pasar.

¡No! -¿Qué pasa? ¿Qué te pasa? ¿Qué te pasa?

-No me puedo mover... -¿No te puedes mover?

-¡Enfermera!

-¿Sabes que he descubierto

que Álvaro es una persona muy servicial y amable,

no solamente conmigo?

-¿Seguro que no tienes nada que contarme?

-Mamá, ya. -¡Ya!

  • Centro médico - 12/09/17 (2)

Centro médico - 12/09/17 (2)

12 sep 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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