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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 12/01/18 (2) - ver ahora
Transcripción completa

Raquel llega a Centro Médico.

Su hijo Gabriel decidió llamar a la ambulancia

después de que su madre empezase a comportarse de forma extraña.

-Por favor, pero ¿qué es esto? -Un hospital. Mamá, tranquila.

-Hola. -¿Dónde me has traído?

-¿Qué ha ocurrido?

-Hemos tenido que administrarla olanzapina porque estaba...

Estaba imposible. -Es mi madre.

Resulta que estábamos yendo a hacer la compra

y de repente se ha puesto a flipar con todo.

Veía cosas donde no había y no sé...

A mí me ha empezado a correr a bolsazos, no sé qué le pasa.

-Vale. -¡Ay!

-Tranquila, tranquila. Solo es una luz. Vale. Vale.

A ver, solamente mírame. Solamente mírame.

Tiene las pupilas dilatadas. Tiene midriasis.

Vamos para dentro, por favor. -¡Ay! ¡Ay!

Que no, que me bajo. Quiero bajarme de aquí.

-En la camilla vas mejor. -Yo voy sola.

-A ver, por favor... -Yo voy sola.

-Vale, tranquila. Quieres ir tú sola caminando.

-Sí, quiero ir yo sola. -Vale, ya está. ¿Puede caminar?

-Sí. -Sí, perfectamente.

-Vale. Desátala, por favor. Tranquila, no te voy a tocar.

Solo te voy a desatar.

Ya está. Respira. -¿Ves, mamá? Ya está.

-No pasa nada. Vamos a Triaje, por favor.

-¡No! -Tranquila. Estoy aquí.

Venga, vamos. -(Susurra) No me toques. ¡Que no!

Solo te vamos a ayudar, mujer. -Son enfermeras, mamá.

De verdad que aquí solo le vamos a ayudar, tranquila.

-Son enfermeras.

Mi madre está pasando una etapa complicada.

Suele beber bastante,

pero últimamente se está agravando mucho el problema

y, como vivimos ella y yo solos, está siendo muy duro, la verdad.

Yo creo que es un poco culpa mía.

Parece una crisis de ansiedad,

pero también podría ser un accidente isquémico.

A ver...

Tienes muy baja la saturación de oxígeno

y 220 pulsaciones por minuto.

Tranquila, respira.

El electro parece descartar un infarto,

pero tiene las pulsaciones muy altas.

Escúchame, ¿tienes antecedentes de problemas cardiacos en tu familia?

-Sí. Mi tío murió... de muerte súbita.

-Vale, tranquila.

Aunque descartamos el infarto debido a las pulsaciones,

vamos a ponerle nitroglicerina y ácido acetilsalicílico.

Venga, tranquila.

Venga, que ya llegamos.

Mar Reina, la novia que sufre un posible accidente isquémico,

llega al hospital al borde del shock.

-Presenta indicios de accidente isquémico.

-¿Lo has visto en el electro?

-No, pero tenía la tensión por las nubes y mucho dolor,

por eso le puse la nitro.

-¿Le has puesto nitroglicerina? -Sí.

-¿Cuántas dosis?

-Tres de nitro y dos de cloruro mórfico.

-Ainhoa, me la has traído al borde del shock.

Tenías que haber esperado a llegar al hospital.

-Ya, pero no respondía a la nitroglicerina,

por eso le puse el cloruro mórfico.

-Venga, vamos a Reanimación, por favor.

Siéntese. -Mamá, tranquilízate.

Dé las cosas a su hijo. -¡Que no!

-Dame las cosas. Venga, que no pasa nada.

Tranquila, mujer. -Mamá, que te va a hacer bien.

Claro, venga, siéntese. Siéntese aquí.

-¡Que me dejes! Bueno, tranquila.

Elsa, ayúdame. -Yo me siento.

¡Que me siento yo! Vale, vale, tranquila, siéntese.

Eso es.

-Perdona. Gabriel eras, ¿verdad? -Sí. Gracias.

-Me cuentas qué ha ocurrido.

-Pues mira, no tengo mucha idea de qué ha podido pasar.

La verdad es que no se suele comportar así.

A ver, es una mujer con carácter, no es fácil tratarla.

Pero bueno, tan tan mal no la he visto nunca.

-¿Esto no le había ocurrido antes? -No.

A ver... Bebe.

Suele beber demasiado y cuando bebe pues no sé...

se le amustia el carácter, es difícil entenderla, ¿sabes?

A veces se queda dormida en los sitios, pero ya está.

No hay nada más. Pero así no. Tan mal no.

La verdad es que yo no sé qué hacer. -Vale, tranquilo, voy a explorarla.

Elsa, por favor, ¿le puedes acompañar fuera?

-Sí, venga.

Venga, ya, relájese, no pasa nada.

-Tranquila. No te voy a hacer daño.

Raquel tiene las pupilas dilatadas

y en la auscultación he escuchado una ligera taquicardia,

pero no presenta otros síntomas,

excepto el extraño comportamiento que tiene.

Por eso creo que puede estar sufriendo algún tipo de intoxicación.

Así es que voy a pedir los niveles de etanol en sangre

y de tóxicos en orina.

-Oye, perdona, ¿sabes si me puedo quedar por aquí?

-Sí, por aquí, en esta silla te puedes sentar.

-Vale.

-Pero, tranquilo, relájate que tu madre está en buenas manos.

-Ya, ya. Lo que pasa es que yo me siento responsable, ¿sabes?

Debo cuidar de ella y mira cómo está. -Sí, pero bueno...

Tu madre ahora mismo no se deja cuidar,

así que necesita un profesional que le atienda. ¿Sí?

Si necesitas cualquier cosa, me avisas, ¿vale?

-Oye, gracias. -De nada.

¿Cómo está? Bueno, pues preocupado por su madre.

Normal. ¿Y tú cómo estás, cariño? Yo bien, ¿por qué?

Por qué, dice.

Hombre, después de todo lo que has pasado con Isaías...

A ver, Elsa, al fin y al cabo, es una ruptura, hija.

Y esas cosas siempre se quedan dentro.

Mira, yo te digo... Cuando yo... Que estoy bien, mamá.

Vale. ¿Seguro? Segurísimo.

Bueno.

De todas maneras, este chico parece bien majo.

¡Eh, y bien guapo que es!

¡Ay, mamá! Siempre igual.

Por intentarlo que no quede.

A ver, Anuk.

Estupendo.

No hay alteraciones en la repolarización

ni signos de isquemia aguda.

Pero sí que tenemos una taquicardia auricular a 185 latidos por minuto.

A ver, Anuk, ahora la prioridad es

remontar la hipotensión que nos han dejado los del Samur

y restaurar el ritmo cardiaco.

Y también voy a necesitar una analítica de sangre.

Para descartar definitivamente que Mar haya tenido una isquemia

un infarto,

le vamos a hacer una analítica de sangre

con marcadores de lesión miocárdica.

Y por la taquicardia auricular que tiene

la derivaremos a Cardiología para que le hagan un estudio.

Mar, con la medicación que te hemos puesto

poco a poco irás encontrándote mejor. ¿Mm?

Ya veo que era un día importante para ti.

-Sí, pero no pensaba que era de esta forma.

-Hola. -¿Qué tal?

-¿Qué tal está Mar? -Está mejor.

Ainhoa, ¿puedo hablar contigo un momento?

-Sí, claro. -Vale.

En el segundo electrocardiograma sigue sin haber signos de isquemia,

pero sí que tenemos una taquicardia auricular

y una hipotensión severa gracias a toda la medicación que le has puesto.

-¿Cómo? ¿No habrías hecho tú lo mismo o qué?

-Hombre, Ainhoa, yo antes de ponerle toda esa medicación,

me hubiera esperado a llegar al hospital

y confirmar la isquemia, ¿no? Me parece lo lógico.

-Ya, bueno, pero tenía todos los indicios de una isquemia

que podía terminar en un infarto.

-Ya, pero lo más seguro es que no sea un infarto, Ainhoa.

Y no te puedes dejar llevar así por el miedo, ¿no?

Trabajas en una ambulancia. -Ya, pero no lo sabíamos.

Por eso le puse la nitro.

-¿Y tú no sabes que la nitroglicerina baja la tensión arterial?

-Sí, pero el riesgo era menor que si no se lo ponía.

Eso sí que habría sido una negligencia.

-Mira, has tenido suerte de que el hospital no estuviese 5 km más lejos.

-Perdone, vengo por la paciente Mar Reina.

-Es usted el novio, ¿no? ¿Amancio? Está mejor, tranquilo.

La doctora Ortega se reúne con Raquel y su hijo Gabriel

para compartir los resultados de la analítica que le han realizado.

-¿Estás mejor? ¿Más tranquila?

-Pero mareada.

-Tengo los resultados de la analítica de sangre y también de orina.

Y además de haber una cantidad moderada de alcohol en sangre,

también has dado positivo para ácido lisérgico o LSD.

-¿LSD? -Sí.

Te vamos a poner suero glucosado, vitamina B1, B6

y algo de benzodiazepinas

para que se pase el efecto de todo lo que te has tomado.

El ácido lisérgico o LSD es una droga semisintética psicodélica

que produce efectos como alucinaciones,

tanto con ojos abiertos, como con ojos cerrados,

sinestesia y percepción distorsionada del tiempo,

de la conciencia y de los sentimientos.

Los efectos que tiene sobre la salud no son buenos,

sino más bien son peligrosos.

A ver, Raquel, el LSD tiene sus riesgos.

Es una droga peligrosa porque es efectiva a dosis muy bajas.

¿Eso qué quiere decir?

Que con muy poco que te tomes puede provocar ansiedad, paranoia,

delirios, incluso psicosis.

Es muy peligrosa, sobre todo si uno no está acompañado.

-Ya, pero es que...

A ver, yo bebo.

De vez en cuando bebo pero yo no me drogo.

Bueno, el alcohol es una droga aunque sea legal, ¿eh?

-Venga, mamá, diles todo.

También se fuma sus porros de vez en cuando.

-Bueno, bueno... Si no te gusta cómo vivo, te largas.

Y te buscas la vida.

-Pero si me largo, ¿quién te va a cuidar?

-¡Qué fuerte! ¡Qué fuerte, hijo! Pero si nunca estás.

-Ya, y mira cómo te cuidas. ¡Mira cómo te cuidas!

-Tranquilos, tranquilos, por favor. A ver, Raquel, escúchame,

si no te la has tomado tú,

¿sabes quién te ha podido dar esa droga?

-Yo qué sé. Pues en un bar.

Alguien que quería robarme. ¡Yo qué sé!

-Tranquila. Te vamos a dejar ingresada...

-Mira, yo me voy a tomar el aire.

-¡Qué fuerte!

Mientras la doctora Marco

espera los resultados del análisis que le ha realizado a Mar,

el estado de la paciente se estabiliza.

-Me casaría aquí contigo se hace falta, Mar.

-Qué original, ¿no? Casarse aquí.

-¡Eh, puedo hablar con el concejal! -Cariño, por favor, era una broma.

-Sí, sí, claro, yo también lo decía en broma.

Solo quiero que no te preocupes por nada, ¿vale?

Que esto no va ser ningún obstáculo. -Vale.

-¿Estás bien? -Sí. Sí. Un poco cansada, pero...

-¿Qué tal, Mar? ¿Cómo estás? -Mejor. Sí.

-Muy bien.

Pues ya tengo los resultados de la analítica de sangre

y los marcadores de lesión miocárdica son negativos, ¿eh?

-Qué bien.

Con una analítica de sangre

podemos saber si ha habido un daño en el corazón

porque al reducirse el riesgo sanguíneo en el músculo cardiaco,

que es lo que llamamos isquemia,

se produce la muerte de estas células por falta de oxígeno

y se libera a la sangre unas enzimas

que son detectables mediante una analítica.

-Voy a comunicárselo a los invitados que están esperando noticias, ¿vale?

-Y luego ya es mejor que te quedes fuera

porque te he dejado pasar un momento, pero tú, en realidad,

no puedes estar aquí. -De acuerdo.

Estoy fuera, ¿vale, cariño? -Sí.

-¿Qué? ¿Cómo estás?

-Siento como ansiedad todo el rato.

Como que me falta el aire.

Últimamente, no sé, como una presión que no puedo respirar.

Bueno, yo pensaba que era los preparativos de la boda, ¿no?

Los invitados, el bufé, las invitaciones...

Yo qué sé.

No sabes lo que es, ¿eh?

-Sí, sí sé lo que es. -¿Estás casada?

-Sí.

Lo he estado.

Ahora va a venir el cardiólogo para hacerte aquí la ecocardio.

Después te subirán a la planta para llevar con el estudio, ¿de acuerdo?

Hasta ahora. -Gracias.

En situaciones de estrés nuestro sistema nervioso central

procesa estos estímulos

y genera la síntesis de adrenalina mediante dos vías:

el sistema nervioso simpático

y la liberación de hormona ACTH desde la hipófisis.

La adrenalina actúa

sobre las reservas energéticas del organismo

haciéndolas disponible e incrementa la frecuencia cardiaca

y frecuencia respiratoria consiguiendo, finalmente,

que llegue una mayor cantidad de sangre con más oxígeno

y más nutrientes a los órganos.

-La verdad es que las cosas en mi casa

siempre han sido muy complicadas porque mi madre es muy inestable

y bueno, pues mi padre ha tenido que aguantar subidas y bajadas

hasta que un día no puedo más. Y se fue.

Y si te digo la verdad, fue bastante alivio.

-¿Y tú no has pensado en mancharte y hacer tu vida?

-Pues sí. La verdad es que sí. Lo he pensado muchas veces,

lo que pasa es que dejar a mi madre sola, ¿sabes?

No sé.Yo creo que todavía no puede cuidarse.

-¿Y tu padre? -Mi padre murió.

Poco después de separarse.

Y la verdad es que no me gusta mucho hablar del tema.

-Lo siento. -No te preocupes.

-Yo también con mi madre siempre he estado a la pelea,

sintiéndome culpable por un montón de cosas,

y al final, me he dado cuenta que no, que cada uno hace su vida

y al final no podemos estar sintiéndonos...

¿Qué haces? -Perdona. Perdona.

No sé qué me ha pasado. De repente me he sentido muy bien

y... disculpa... -Te has desubicado muchísimo.

Mensaje móvil

Algo le pasa a tu madre.

-¿Cómo? -Vamos para allá.

-Vamos.

Tranquila. ¿Pero qué le pasa?

Pues puede ser por la resaca, pero es que parece que le duele el pecho.

Raquel, Raquel, escúchame, respira profundo.

Necesito saber si te duele el pecho. -Sí.

-¿Te duele? -Mucho.

-Necesito un electro. Ya, por favor.

A ver, tranquila, tranquila. Respira profundo.

A ver, un segundo.

-Eh, cariño. -¿Te han dejado entrar otra vez?

-Qué va. Me he colado. Pero tenía que verte y saber cómo estás.

-Mejor. Mejor, creo. -Oye, Mar, te he notado tensa.

Y sabes que me puedes decir lo que sea, lo sabes.

Si tienes nervios y si necesitas tiempo.

Llevamos toda la vida esperando, podemos esperar un poco más.

-Lo sé, lo sé pero solo estoy un poco cansada, de verdad.

-No me extraña, si esto es como una comedia romántica.

Todos son obstáculos, pero al final va a salir todo muy bien, ¿vale?

-Eso espero.

-Hombre, otra vez aquí. -Perdone, doctora, ya me voy.

-No, no te preocupes porque ya tengo los resultados de la ecocardio

y ya que estás aquí, os informo a los dos.

A ver, Mar, te cuento,

lo que tú tienes es una miocardiopatía genética.

Lo que sucede es que la pared de tu corazón, el músculo cardiaco,

tiene un entramado como en forma de red

y esto hace que el corazón no se contraiga bien

y no se bombee la sangre adecuadamente.

Las principales manifestaciones clínicas de esta patología

son arritmias, como en tu caso,

o incluso eventos tromboembólicos, como un accidente cerebrovascular.

-Pero, ¿esto lo he tenido siempre o es de ahora o...?

Mar desconocía esta anomalía

porque su corazón iba compensando la dificultad de bombeo

hasta que han aparecido las taquicardias.

Estas han obligado al músculo cardiaco

a realizar un sobreesfuerzo que no ha podido tolerar bien.

El tratamiento no va a conseguir reparar la pared muscular,

pero sí lograremos que el corazón no vaya tan forzado.

De todas formas,

el estudio de la miocardiopatía va a tener que esperar

porque ahora la prioridad es controlar las taquicardias.

-¿Y cómo controlamos la taquicardia? ¿Cómo freno esto?

-Pues yéndome yo, cariño,

porque cada vez que vengo te pones peor.

-No digas tonterías, de verdad, ¿eh?

-Bueno, mejor no discutáis porque, como ya te he explicado antes,

el estrés y la ansiedad lo único que puede hacer es empeorar la situación.

Así que calma, por favor.

A ver, ahora que ya hemos comprobado

que no hay ningún trombo en las cavidades cardíacas,

lo que vamos a hacer es ponerte un antiarrítmico intravenoso.

-Vale.

La doctora Ortega le está realizando un electrocardiograma a Raquel,

la mujer que llegó con un comportamiento agresivo

y síntomas de problemas cardíacos.

En el electrocardiograma he visto un síndrome coronario agudo

con elevación del segmento ST, es decir,

Raquel ha sufrido un infarto.

He pedido una analítica con enzimas cardíacas

y voy a avisar a la Unidad de Enfermedades Coronarias

porque, sinceramente, no entiendo cómo ha ocurrido eso.

Gabriel, acabo de confirmar con la analítica

que las enzimas cardíacas están elevadas.

Eso junto con los datos que he visto en el electro,

pues indica que Raquel ha sufrido un infarto.

-¿Pero se va a poner bien?

-A ver, como la presión arterial que tiene es correcta,

le vamos a poner una perfusión de nitroglicerina

y la vamos a llevar a la UCI

para hacerle una fibrinólisis, ¿de acuerdo?

Está en buenas manos y vamos a hacer todo lo posible, pero...

-De acuerdo. Gracias.

-De nada. Hasta ahora.

Gracias a la fibrinólisis

conseguiremos descomponer posibles trombos

que son potencialmente peligrosos

para el estado en el que se encuentra Raquel.

-Nos conocimos a la universidad y empezamos a salir juntos.

Pero Mar pensaba que era muy joven para comprometerse,

así que lo dejamos.

Pero años más tarde coincidimos trabajando en un laboratorio químico

y bueno, al principio nos resistíamos,

pero acabamos liándonos... y nos dimos otra oportunidad.

Hasta que Mar encontró un puesto de trabajo en Canadá

y volvimos a romper.

Cuando ella volvió yo ya no quería saber nada de ella, pero yo qué sé...

Volvimos.

Y un día, en mitad de una discusión,

pues le pedí que nos casáramos porque no quería que se volviera a marchar,

pero no sé... Aceptó. Y ahora esto.

Es como si ella siempre encontrara la forma de escaparse de mí.

-Bueno, a veces los tiempos de las personas no coinciden.

-Ya lo sé, pero ¿nunca?

Doctora, ¿qué tal está Mar?

-Está mejor, esta mejor, ya no tiene taquicardia.

Ahora vamos a hacerle una resonancia magnética

para completar el estudio y si todo sigue bien,

podremos darle el alta hoy mismo.

-¡Uf! Qué buena noticia. -Ya. ¿Ves?

-Gracias.

Gabriel, el hijo de Raquel, la paciente que sufrió un infarto,

espera noticias de la doctora Ortega sobre el estado de su madre.

-¿Sabes algo? -No, aún no sé nada.

¿Tú cómo estás? -Regular.

Oye, perdona por lo de antes, ¿vale? Me ha salido así.

-Nada, tranquilo. No tiene importancia, de verdad.

-Hola. -Hola.

-A ver, Gabriel, hemos hecho la fibrinólisis,

pero de momento no está respondiendo bien al tratamiento.

Tiene hipotensión, taquicardia y no satura bien.

Vamos a darle tiempo a ver si mejora, ¿de acuerdo?

-¿Puedo verla?

-Puedes verla unos minutos, ¿vale?

Que está débil y su estado es delicado.

Venga, vente conmigo.

-Vale. -Acompáñame.

Qué penita. ¿Qué tal con Gabriel?

Mamá, basta ya de buscarme novio, ¿no?

Mujer, pero si lo de antes ha sido un comentario, tonta.

Enseguida te enfadas.

Pues sí, bastante tiene el pobre muchacho ya

con tener a su madre enferma, como para encima salir contigo.

¡Lo que le faltaba al pobrecillo! -(SARCÁSTICA) ¡Me parto!

Qué graciosa, ¿eh, mamá? Ahora ya fuera de bromas, de verdad,

yo quiero que estés bien, cariño, de verdad.

Y con el tema de Isaías pues quieras o no...

¡Mamá, que me dejes ya con el tema de Isaías!

¡Basta! Eres muy pesada.

-Solo unos minutos, ¿vale? Que tiene que descansar.

-De acuerdo. -Te espero fuera. -Vale.

¿Cómo estás?

-Mareada.

-Ya.

¿Recuerdas algo de lo que pasó?

Venga, inténtalo. -Yo creo...

Yo creo que estaba en casa...

Y me fui a hacer un café.

Pero es que no había azúcar. Me eché la stevia esa

que usas tú para no engordar.

Yo qué sé. A partir de ahí...

Todo era muy raro.

-Bueno, mamá, los médicos piensan

que podrías tener algún tipo de problema psicológico.

Así que mejor no le digas nada de eso, ¿mm?

No sé, puedes decirle que una amiga tuya te ha dado una hierba de esas,

de herbolario o algo así... para la ansiedad o algo...

-Hijo, esto es muy raro.

Todo esto es muy raro.

-¿No querrás que te internen en un psiquiátrico, no?

-¡Por Dios!

¡Ay! Estoy muy mal. -Mamá, mamá... ¿qué te pasa?

Mamá, ¿me oyes?

¡Mamá!

Doctora. ¡Doctora! Por favor...

-¿Qué pasa? -No lo sé.

Raquel, Raquel. Espera fuera, por favor.

Es una fibrilación ventricular. Desfibrilador, rápido.

Raquel, vamos, venga.

Vamos, vamos, vamos...

El LSD, las anfetaminas, el éxtasis MDMA y la cocaína

producen una vasoconstricción coronaria

que comprometen el funcionamiento del corazón.

En el caso de Raquel, a la que acabamos de estabilizar,

su insuficiencia no parece debida a un trombo,

así que la fibrinólisis no ha sido la mejor opción a realizar.

Vamos a operarla y colocarle un stent

para prevenir los efectos de la vasoconstricción.

Llaman a la puerta

-Buenas. -Hola.

-Mira, aprovecho y voy a casa a cambiarme de ropa, ¿vale?

Menudas pintas llevo. ¿Te traigo algo a ti también?

-Vale.

-Hasta ahora. -Chao.

Me alegro de que estés mejor.

Mar, yo no soy quién para meterme en esto,

pero por cómo y dónde te encontramos con la ambulancia

es como si estuvieras huyendo de algo.

-No le diga nada a Amancio, por favor.

Es que no sé, no sé qué me pasa.

No sé.

Cada vez que estamos juntos hay algo que lo impide.

-Ya me ha contado que es como una odisea, ¿no?

-Sí, es como si el universo

me estuviera enviando señales de que...

No sé. No sé.

-¿Y no crees que a lo mejor tú quieres dejarlo

y la interpretas como señales?

No sé, hay veces que hacemos algo, aunque realmente no queremos hacerlo

porque creemos que es lo correcto.

Llaman a la puerta

-¿Qué tal, Mar? ¿Cómo te encuentras?

-Mejor.

-Mar, en la resonancia magnética hemos visto las mismas alteraciones

en las paredes del corazón que se vieron con la ecocardio.

-¿Y ahora qué hay que hacer? ¿Cuál es el tratamiento?

-Ahora nuestro objetivo es que no empeores.

Para eso tendrás

que hacerte revisiones periódicas con el cardiólogo,

que ya he visto que te ha puesto medicación con anticoagulantes,

diuréticos y antiarrítmicos.

Ahora tendrás una cita de control con él en unos días.

-Vale. Gracias. -De nada.

-¿Pero en qué consiste exactamente la cardiopatía de Mar?

-El miocardio tiene un aspecto en forma de malla

que dificulta la fase de llenado y de la contracción del ventrículo.

-¿Y eso ha podido verse afectado por...?

-¿Por todo lo que le pusiste?

Pues, hombre, yo creo que no, pero, Ainhoa, de todas formas,

si tienes cualquier duda o te preocupa, habla con Cardiología.

-Iba a decir si se ha visto afectado por las taquicardias.

Pero, vamos, veo que sigues convencida

de que cometí una negligencia. Piensa lo que quieras.

Gabriel, el hijo de Raquel,

espera a tener noticias de su madre

que está siendo intervenida de urgencia

para corregir una vasoconstricción en una arteria coronaria.

-¿Cómo estás?

-Muy mal.

Sigo pensando que la culpa es mía.

-Que ya hemos dicho que la culpa no es tuya.

-Ya.

Pero es que tú no conoces a mi madre.

Todo lo que le pasó a mi padre fue su culpa.

-Baja la voz. -¡Le destrozó!

-Cálmate, siéntate, por favor.

-Mira, yo no quería hacerle daño, ¿vale?

O sí, no sé.

-¿Cómo?

-(Susurra) Que el LSD era mío.

Yo lo tenía en la despensa y ella no sabía nada.

A lo mejor cayó un poco en la stevia. -¿Qué estás diciendo?

-Seguramente fue un accidente, pero...

-¿Cómo que un accidente?

¿Fue un accidente o no fue un accidente?

-Sí, sí fue un accidente.

O no... No sé.

-¿Pero cómo que no lo sabes?

-Hola. Gabriel, la operación ha sido un éxito.

Tranquilo, ya está.

El stent está haciendo su trabajo

y la vasoconstricción ya está corregida.

-Gracias. -De nada.

Mar Reina, la paciente con una cardiopatía congénita desconocida

hasta que comenzó a tener taquicardias,

vuelve para una consulta de control con Cardiología.

-¿Te has vuelto a notar las taquicardias o no?

-No, la verdad que no he notado nada más.

-Me alegro.

Pues vamos a hacerte el electro de control, a ver qué pasa, ¿mm?

Me la llevo a Reanimación. -Venga, nos vemos después.

Y no vuelvas a liarla para evitar la boda.

El electro de Mar ha mostrado otra taquicardia a 155 latidos por minuto,

por lo que el cardiólogo ha decidido hacerle un estudio electrofisiológico

para valorar la opción de una ablación cardiaca.

Lo que acabaría definitivamente con las taquicardias.

Mediante el estudio electrofisiológico

el cardiólogo localiza el punto exacto del origen de las taquicardias

y una vez localizado, procede a realizar la ablación.

La ablación cardiaca consiste

en el aislamiento eléctrico del origen físico de las taquicardias.

Es como si se quemaran las conexiones eléctricas del corazón

alrededor del foco del cortocircuito.

Finalmente, Raquel despierta tras la operación

y se recupera en compañía de su hijo Gabriel.

-¿Qué tal, Raquel? ¿Cómo estás?

-Gracias. -De nada.

La operación ha sido un éxito

y te hemos podido colocar un stent sin problemas.

-¿Qué es un stent?

-Es un pequeño tubo de malla

que se expande dentro del vaso sanguíneo

y permite que la sangre fluya y el corazón trabaje sin problemas.

Raquel, ¿sabes dónde has podido ingerir el LSD?

-No lo sé, ni idea, doctora.

Pero lo que sí sé es que no va a volver a pasar, ¿verdad, hijo?

-No. Claro que no.

-Perdonad, necesito que descanse.

Mejor esperas fuera. -Vale, sí.

¿No sabrás dónde está Elsa?

Para agradecerle todo lo que ha hecho.

-Creo que ha terminado el turno y se estaba cambiando.

Si sales al pasillo, seguro que la pillas.

-Vale, gracias. -De nada. Descansa.

Puede que hayamos solucionado el problema que tiene Raquel,

pero es algo puntual.

Es evidente que tiene un problema con el alcohol

y debe ponerse en tratamiento lo antes posible.

Pero eso depende exclusivamente de ella y del apoyo de su hijo.

Nosotros desde aquí, desde el hospital,

le hemos ofrecido ayuda psicológica,

pero es una decisión que tiene que tomar ella.

-Pues nada, espero no veros por aquí en un tiempo largo, ¿eh?

-Bueno, por lo menos hasta el primer hijo.

-Cariño, por favor...

-Bueno, perdona. Era una broma solo.

-Hola. -Hola.

-¿Qué tal? ¿Todo bien? -Muy bien.

Le han dado un chispazo al corazón de Mar

y se lo han dejado como nuevo.

Queríamos darles las gracias porque si no llega a ser por ustedes,

no hubiésemos dado con el problema del corazón de Mar.

-Muchísimas gracias, de verdad. -De nada.

-Bueno, hasta luego. -Adiós.

-Yo me voy también.

-Elsa, ¿vas para allá? -Sí.

-Quería hacerte una pregunta.

Oye, tú no le has dicho nada a mi madre

de lo que hablamos, ¿no?

-Pues de momento no le he dicho nada a nadie, no.

-Vale.

Verás, es que... bueno, si quieres llamar a la policía, hazlo,

pero yo todavía no entiendo muy bien qué pasó.

Media cabeza quería hacerlo, pero la otra media no sé,

no lo reconoce. -Pues he estado pensando.

Y si no vas a terapia a Centro Médico,

voy a tener que llamar a la policía. -Yo no necesito terapia.

-Pues yo creo que sí necesitas.

Mira, tienes dos opciones: o llamo o vas a hacer terapia.

-Vale. Iré.

Al poco tiempo, Amancio regresa al hospital buscando a Mar,

que debido a una taquicardia

no ha acudido a su segunda cita para casarse.

-Me iba diciendo Amancio que ha pasado algo con Mar.

-Mar está bien, no os preocupéis. -¿Y qué sucede ahora? Es que no sé...

¿Le pasa algo o es que no quiere casarse?

-Hombre, eso tendrás que preguntárselo tú,

pero llegar, ha vuelvo a llegar con taquicardias otra vez.

-O sea, que no ha funcionado la ablación.

-Pues por lo que se ve, no.

Porque un electrocardiograma ha vuelto a confirmar

el mismo tipo de taquicardia auricular.

Ahora está en Cardiología, están valorando si repetir la ablación.

Hasta ahora. -Chao.

Tranquilo, que va a ir bien.

-Tras una ablación cardiaca existe la posibilidad

de que no se consiga eliminar por completo el foco de la taquicardia

y un nuevo estudio electrofisiológico ha confirmado

que este ha sido el caso de Mar.

Así que han tenido que repetirle la ablación.

-Mira, Mar, yo sé que no te quieres casar conmigo.

Si no son las taquicardias, será otra cosa.

Lo que no sé es por qué no me lo dices.

-Eres el hombre de mi vida.

Pero parece que la vida no quiere que lo seas.

-Yo siento lo mismo, Mar.

Pero si tengo que elegir entre lo que la vida quiere para mí

o lo que yo quiero para la vida, te aseguro que me quedo con lo segundo.

Y por eso soy tan insistente

y porque no quiero flaquear en ese pulso, ¿sabes?

Mira, no importa que nos casemos, que nos separemos o que...

que nos vayamos cada uno a una parte del mundo

porque sé que, al final, nos vamos a volver a cruzar.

Y yo te voy a seguir queriendo siempre.

-Y yo a ti.

Elsa.

Pero, bueno, ¿qué haces aquí todavía?

¿No habías acabado ya el turno?

Sí, pero he estado hablando con Lucía un momento.

¿Con Lucía? ¿De verdad? ¡Ay, qué alegría me das, hija mía!

¿Ves? Eso quiere decir

que te has dado cuenta de que no estás bien.

Ya te lo decía yo. Pues te digo una cosa,

Lucía te puede ayudar muchísimo.

Cuando hay una ruptura de este tipo, la verdad

es que hay que pasar un periodo de duelo, te lo digo en serio.

Mamá, que no he ido por mí. Que ido a acompañar a un paciente.

¡Pues haberme lo dicho antes, mujer! Pero si no me dejas hablar...

¡Pero qué no te voy a dejar!

De todas maneras, no pasaría nada

porque tuvieses que ir a pedir ayuda.

No pasaría nada, pero no la necesito.

Estoy perfecta, mamá. Bueno, vale.

¿Qué tal con el hijo de la paciente?

Mujer, te lo digo porque ahora

que su madre está un poquito mejor, a lo mejor...

Mamá, mamá, no es mi tipo.

Y basta ya porque cansa el tema, ¿vale? ¡Para ya!

Bueno...

Venga.

¡Pues bien guapo que es el chaval!

¡Ay! De verdad, qué exigente me ha salido la niña.

Llaman a la puerta

-Hola. -¿Qué tal, Ainhoa? Pasa, por favor.

Pues cuéntame.

-Venía a decirte que te entiendo, ¿vale?

Que sé que estás pasando por una mala racha y bueno...

Que es admirable cómo lo estás haciendo.

-Pero, Ainhoa, ¿cómo puedes decirme todo esto

si prácticamente te he dicho que has cometido una negligencia?

-Por eso no te preocupes.

-Pero cómo no me voy a preocupar, Ainhoa.

Que yo esté amargada no me da derecho a juzgar a los demás

y a tratarlos como te he tratado a ti.

Te he faltado al respeto cuando tú eres una gran profesional.

Esto no tiene justificación, ¿no?

-Marco, no seas tan dura contigo misma, ¿vale?

Que eso no te va a ayudar.

-Pues muchas gracias por tu apoyo,

pero no puedo permitirme estos lujos y menos en el trabajo.

Pero gracias. -¿Nos vemos luego?

-Claro. -Chao.

-Chao.

-Vale, en principio, no hay ningún síntoma cardiopulmonar

que pueda justificar el desmayo. -¿Qué le ha podido pasar?

-Bueno, teniendo en cuenta que ella se encuentra bien

y que las pruebas no han dado nada raro,

yo diría que estamos ante una bajada de tensión o de azúcar.

-Creo que Sonia me está engañando. -¿A qué te refieres?

-Que me es infiel, que está con otro.

-En realidad, el asunto pendiente que tengo eres tú.

-Sonia, este no es momento.

Estamos en la puerta del hospital.

¿Te encuentras bien? -No. No.

-Rocío, ¡una camilla!

-¿Qué le ocurre? ¿Estás bien? -¡Rey!

¿Mejor? -Sí.

-Al estar consciente intentamos que la doctora Rey

recuperará los niveles de glucosa en sangre por vía oral,

comiendo y bebiendo.

-Bueno, bueno me voy. -¿A dónde vas?

Lo que tienes que hacer es reposar, que vas a tener un hijo.

No te arriesgues. -¿Estás bien?

-Bueno, os dejo a solas.

-He estado investigando y no es que en El Ventanuco pasen drogas,

sino que como tú sospechabas, Juanra está implicado.

-¿Te importa enseñarme lo que tienes dentro de esa mochila?

-La mochila no es mía.

¡La mochila no es mía! ¡No, no es mío!

-Venga, vamos. -Cariño, no hecho nada.

¡No he hecho nada, tranquila! Tranquila que lo voy a arreglar.

Yo no me dedico a esto. -Tienes derecho a llamar un abogado.

  • Centro médico - 12/01/18 (2)

Centro médico - 12/01/18 (2)

12 ene 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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