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No recomendado para menores de 7 años Centro Médico - 11/03/16 - ver ahora
Transcripción completa

Subtitulado por TVE.

No, no. Si la parada está aquí.

Está aquí al lado de..., del sitio este, del hospital.

Héctor ha venido a la consulta del doctor Blanco

a recoger los resultados de unos análisis de sangre y una ecografía.

Yo vine hace unos días porque me dolía mucho la barriga,

y el doctor ha querido hacerme unas pruebas para ver que no sea nada.

Si en media hora no te he dicho nada, es que no pasa nada, ¿vale?

Bueno. Hasta luego, hasta luego.

Bueno, pues hasta la semana que viene.

Muy bien. Gracias, doctor.

Héctor... ¿Qué pasa?

Cuando le hicimos la exploración física a Héctor

encontré el abdomen algo distendido.

Principalmente, en la zona del hígado.

Así que pedimos una analítica y una ecografía

para ver si podíamos saber lo que le estaba pasando.

¿Cómo te encuentras?

Pues bien, me sigue doliendo la barriga un poco,

y últimamente, unas ganas de vomitar...

Ya. Mira.

Según los análisis y la ecografía, no tienes un problema digestivo.

Tienes un problema de hígado. ¿En el hígado?

Pero si yo ni bebo, ni tomo grasas...

Sí, es verdad que la mayoría de los problemas de hígado

lo relacionamos con el consumo del alcohol. Pero no necesariamente.

¿Entonces?

Bueno, en la ecografía, hemos visto que hay... una masa.

¿Una masa? Sí.

Parece que en tu hígado hay una masa que podría ser un tumor.

No me lo puedo creer.

Solo me duele la barriga y tengo ganas de vomitar y...

Pero no me encuentro tan mal.

Mucha gente puede tener cáncer sin saberlo.

En la mayor parte de los casos, los síntomas solo aparecen

cuando la enfermedad ha afectado de manera sustancial a algún órgano.

Por eso, son importantes las revisiones periódicas.

Ya que en cualquiera de ellas, se puede encontrar algo

que permita diagnosticar un cáncer de manera prematura.

Acabo de incorporarme a mi nuevo puesto como director de este centro,

y el que será mi despacho lo están reformando por goteras,

creo, o algo así.

Llaman a la puerta.

¿Doctora? -No. Perdone. Esto ya no es Pediatría

Vaya al fondo del pasillo e infórmese allí.

Disculpad. Bueno, lo que os decía.

Así que me toca entrar aquí, en esta antigua consulta de Pediatría.

No es el mejor comienzo.

Pero lo importante es que, a partir de ahora,

quien toma aquí las decisiones soy yo.

Llaman a la puerta.

Sí. -Perdón.

-Pasa, pasa.

Eh... Rey, ¿verdad? -Sí.

-Bien, dime.

-Pues espero que no te importe, pero te traigo el currículum

de una amiga que es psicóloga, por si estabas pensando en cubrir el puesto.

Nuestra psicóloga tuvo que ser operada de urgencia

de un cáncer de lengua hace varias semanas.

Y no la han podido sustituir porque justo ha coincidido

con el cambio del director médico.

-Te lo agradezco, pero la plaza ya está ocupada.

No obstante me lo quedo.

Porque, si los planes que tenemos previstos para el hospital

van adelante, posiblemente tengamos que ampliar la plantilla.

Así que bueno, gracias.

¿Algo más? -No.

No, nada. Nada, gracias.

Si ha habido una convocatoria pública para la plaza, yo no me he enterado.

Según los análisis, tienes un daño considerable en el hígado.

Por eso lo tienes inflamado y tienes náuseas.

Pero bueno, es pronto para desanimarse, ¿eh?

A ver, Héctor.

De momento, lo único que sabemos es que tienes una masa en el hígado.

Por eso te encuentras mal.

Ahora vamos a hacer pruebas

para saber si ese tumor es benigno o maligno, ¿m?

Mm.

Entiendo que una noticia así te provoque un shock.

Lo he visto muchas veces.

Pero a veces también he visto que las pruebas dan buenas noticias.

¿Y qué pruebas son esas que dan buenas noticias?

Bueno, podemos empezar con una resonancia magnética. ¿Te parece?

Lo primero es realizarle a Héctor una prueba de imagen.

Le vamos a hacer una resonancia magnética.

Estas pruebas nos permitirán saber con mayor exactitud

el alcance del tumor, su forma y su tamaño.

Pero también nos darán una visión más clara

de los órganos cercanos al hígado.

Así podremos ver si se han visto afectados tanto el bazo,

los intestinos o los ganglios linfáticos.

Espero que este no sea el caso. Héctor se ha venido abajo,así que...

A ver si le puedo dar una buena noticia.

Héctor, ya está. A ver, que te ayude a incorporarte.

¿Qué tal todo? Bien.

¿Bien? ¿Estás bien?

Bueno. ¿Has tenido alguna molestia durante la prueba?

Nada. No he notado nada. Bueno. Te cuento.

Absolutamente nada.

Según la resonancia, parece que no hay ningún órgano afectado.

Bien.

El tumor parece localizado únicamente en el hígado.

Eso es buena noticia. Entonces, ¿se puede quitar?

M..., no es tan sencillo.

Aunque está localizado en el hígado, es bastante grande.

Y podría extenderse en cualquier momento a otro órgano.

Y bueno. Pues... ¿Entonces?

Pues entonces, lo que hacemos es una biopsia.

Vemos el tipo de tumor que es,

y en función de cómo sea, vemos el tratamiento a seguir. ¿Te parece?

Muy bien.

Maligno o benigno. Esa es la cuestión.

Está yendo todo muy..., muy rápido.

Y la verdad es que no sé si soy consciente de lo...,

de lo grave que es esto.

La doctora Lucía Velázquez, psicóloga clínica,

llega para incorporarse a su puesto en la clínica,

después de un largo periodo apartada del ejercicio de su profesión.

Hola, perdóname. -Hola.

-Mira, soy Lucía Velázquez.

-Encantada. Nueva psicóloga clínica, que me incorporo hoy.

-Ajá...

-Había quedado aquí con el doctor Landó,

pero me parece que se ha olvidado de mí.

-Vale. Pues lo llamo en un segundito. -Genial.

-Gracias.

-¡Hola! -Hola.

¿Qué tal? ¿Nerviosa? -Un poco.

-Venga. -Gracias.

-Eh... ¿Aurora?

-Llevo unos años sin ejercer, tengo dos niños,

y en un momento dado, pensé que necesitaban más de mi tiempo,

o bueno, o que se lo quería dar yo, una de dos.

Y ahora que están un poquito más encarrilados, me apetecía volver.

Lucía es una profesional brillante a la que admiro muchísimo.

Además, estoy convencido que va a hacer un gran trabajo

en este hospital.

Muy poca gente conoce la figura de un psicólogo clínico.

Nosotros no somos médicos. Estudiamos psicología, no psiquiatría

Pero hacemos unas oposiciones que nos habilitan para ejercer.

¿En qué? Pues en un apoyo fundamental para ayudar al paciente

a que gestione su enfermedad.

Que va, desde ayudarle a asumir la misma,

hasta el cambio de ciertos hábitos que puedan ser perjudiciales,

o el apoyo para tratamientos posteriores.

A Héctor le han realizado una resonancia magnética,

y el doctor Blanco ha determinado que el tumor que tiene en el hígado

no se ha extendido a otros órganos.

Ahora tendrán que hacerle una biopsia,

para saber qué tipo de tumor es el que tiene, y así poder tratarlo.

En unos minutos, te van a llevar a la Sala de Diagnóstico

para hacerte la biopsia. Mm.

¿De acuerdo? Estupendo.

Muy bien.

¿Qué música oyes?

Que qué música oyes.

Es un grupo inglés muy poco conocido. ¿Quieres escucharlo?

-No, no. Me gusta la música más bajita.

Héctor tiene acondroplasia, una alteración genética

que es la causa más común de enanismo.

Las personas que presentan esta alteración

sufren un trastorno en el crecimiento óseo

que les impide desarrollarse completamente.

Especialmente las extremidades.

Sí, de verdad, en serio. Me gustan más altas.

¿Qué haces aquí?

Te he estado llamando y no me contestas.

-Es Rodrigo. Ah...

Mi hijo Rodrigo. Pasa, pasa si quieres.

-Sí. Estoy muy unido a mi padre.

Aunque no nos veamos tanto como queremos.

Pero es que no me puedo imaginar otro padre mejor que él.

-Rodrigo es un chico muy..., muy sensible.

Y bueno, digamos que mi..., que mi estatura le...,

le afectó a su vida más de lo que nos hubiera gustado.

En el colegio, en el instituto, con sus primeras novias...

Y prefiero que la gente que le rodea no sepa que su padre es enano.

Es mejor para él.

Pues... tú dirás.

-A ver, la consulta no es para mí. Es para mi marido.

-Vale. Pero has venido sola, ¿no? -Sí. Es que él no no puede venir.

Tiene miedo a los hospitales. Dice que no se puede entrar,

que si entras, sólo sales con los pies por delante.

Y no hay manera de hacerle cambiar de opinión.

-O sea, ¿que tu marido nunca va al médico?

-Desde que yo lo conozco, no.

Hace tres años, más o menos, murió su padre.

Y estuvo dos semanas ingresado, ya con paliativos.

Pues no entró al hospital ni para despedirse. Les tiene terror.

-Pues... Vale, pues nada, cuéntame. ¿Qué síntomas tiene?

Nunca dejas de escuchar cosas nuevas. La verdad es que hay gente para todo.

-Lleva un mes con mareos, y está muy cansado y muy apático,

sobre todo las dos últimas semanas, y él no es así...

-Mm...

-Le cuesta muchísimo andar, va muy lento...

Ah, sí. Y a veces parece que no ve bien.

De repente, empieza a guiñar mucho los ojos.

Y se acaba de graduar la vista.

Vale, pero todos estos síntomas son lo suficientemente graves

como para que tu marido tenga que venir sí o sí, Aurora.

-Ya. Si ya se lo he dicho yo.

Y el médico de cabecera del Centro Médico también,

me dijo lo mismo. Pero no hay manera de convencerle.

Es que a mí no me hace ni caso. ¿Qué hago?

¿Le puedo obligar legalmente?

Me refiero, ¿siendo su mujer le puedo obligar?

-No, no puedes. Podrías hacerlo si estuviese inconsciente. Ahí sí.

Otra forma, pues sería recurrir a un juez,

y demostrar que tu marido tiene una incapacidad

a la hora de tomar decisiones.

Aunque, al ser tu pareja, es un poquito peliagudo.

-Un poco.

-Entonces, vamos a hacerlo primero por las buenas,

intenta convencerle tú, tú eres su mujer, le conoces...

Si ves que no lo consigues, siempre podemos recurrir a un psicólogo,

a una psiquiatra.

Así le puede ayudar a quitarle ese bloqueo.

-Bien. Pues es exactamente lo que ha dicho la doctora, un bloqueo.

Le dices que tiene que venir y no reacciona.

Dice que no, y que no.

Y empieza a ponerse rojo, y empieza a sudar cada vez que le saco el tema.

-Mira. De hecho, nosotros tenemos una...,

un psicólogo aquí en el hospital.

-Ya. Pero es que, si es aquí dentro, imposible.

Es que no va a entrar.

-Bueno, pues vamos a comenzar con un análisis de orina, ¿de acuerdo?

¿Cómo se llama tu marido? -Pablo.

¿Qué ha pasado? -Nada. No pasa nada.

De momento, le vamos a hacer una biopsia de hígado.

Y luego ya iremos viendo. ¿Cómo que una biopsia?

-Nada. Que no pasa nada.

Me han detectado un bulto aquí, en el hígado, y van a ver lo que es.

Pero eso... ¿Es cáncer?

-No. Tienen que ver si es bueno o es malo. No pasa nada.

-Pero... -Tú vete a casa y si...

-Papá, pero me da igual que sea bueno.

¿Por qué no me has llamado? -No pasa nada. Márchate a casa...

-Vale. Vale, me voy a casa. -Sí.

-Pero, por favor, esta vez llámame. -Que sí. Que cuando yo sepa...

-Prométeme que me vas a llamar.

- Que sí. Cuando yo sepa el resultado, te llamo.

-Venga.

-Te quiero. -Y yo a ti.

-Bueno, pues ya podemos ir a hacer esa biopsia, ¿de acuerdo?

Que... ¿Jorge?

Quiero contaros lo que pasa con mi hijo.

Con un cáncer es muy fácil que Clara, el doctor Blanco y yo

nos empecemos a ver muy a menudo.

Y no me gusta andar con secretos con gente de la que depende mi vida.

Pues, al parecer, la mujer de Héctor le dejó a él y a su hijo, Rodrigo,

cuando tenía 15 años. Y parece ser que lo pasó muy mal.

Porque además la gente se metía continuamente con él

por la estatura de su padre.

Una vez Rodrigo llevó a su casa a la chica con la que estaba saliendo

para presentarle a su padre. Y la cosa no fue bien.

El hijo de Héctor entró en una depresión bastante seria,

de la que tardó más de dos años en salir.

Estuvo a punto de no ir a la universidad.

Pero Héctor, entonces, tomó una decisión.

Le dije que se desentendiera de mí,

que dijera a todo el mundo que su padre había muerto.

La depresión de mi hijo era como un cáncer.

Lo que pasa que, que en su caso, el tumor era..., era yo.

Él terminó su carrera, después conoció a una chica,

y hace un año se casó, se casó con ella y...

Y así se va a quedar la cosa.

Héctor, vamos a ver. Yo no soy quién para cuestionar lo que haces.

Pero, dependiendo de los resultados de la biopsia que acabamos de hacer,

es posible que los próximos meses sean muy duros.

Y nadie debería pasar por todo eso solo.

M... No. No... No voy a hacer nada.

¿Cuándo van a estar las pruebas?

Pues estarán en unos días. Ya te avisaremos.

Te pido por favor que, si empeoras, no dudes en volver al hospital.

Vale. ¿Bien?

No te preocupes. Venga.

Bueno. Te recuerdo que le prometiste a Rodrigo

llamarle cuando salieses del hospital, ¿eh?

Venga, hasta luego.

Buenas. -Hola, ¿qué tal?

Bueno, pues bien. Aquí. Madre mía, qué día llevo.

-¿Sí? -Sí. Dime.

Oye, y por cierto, ¿has oído hablar de la nueva psicóloga?

¿Una..., una psicóloga? ¿Qué dices? -Sí.

-¿Cuándo? -¿No te has enterado?

-Pues no.

-Pues nada.

Parece que se ha incorporado esta mañana de forma meteórica.

-Pero bueno, ¿y cómo es que yo no me entero? ¿Cómo se llama?

-Pues no tengo ni idea.

Pero me da la sensación de que tiene que ser alguien muy cercano a Landó.

-Ya.

-Porque ha tenido como un trato muy familiar con ella, ¿sabes?

-¡Hola! -¡Natalia! ¿Qué tal?

-¿Cómo estás? -Muy bien, ¿y tú?

-Pues muy bien. La verdad es que no sabía que habías vuelto a ejercer.

-Sí, bueno. Es que no sé si sabes que fui mamá, de dos niños, paré,

pero bueno, ahora ya vengo con las pilas puestas.

-Bueno, pues... Qué bien.

-Soy Lucía. -Marina Rey.

-La nueva psicóloga. -Internista.

-Bueno. Voy a enseñarte tu despacho. -Muy bien.

-Voy a ver si recuerdo dónde está. -Nos vemos luego.

-Venga, hasta luego. -Adiós.

-Joder.

¿Esta quién es? -¿Que quién es? Su mujer.

-Joder.

Pero a ver, espera un momento, o sea,

¿su primera decisión como gerente es cubrir un puesto a dedo?

¿Te avisé o no que este hombre no es buena gente? ¿Te lo avisé?

Pues ya está. ¿Quieres comer algo? -Sí, anda, porfa.

-Yo ya le he dicho que esto igual no era buena idea.

Que iba a pensar todo el mundo que estaba aquí por puro enchufismo.

-Y yo le contesté que tenía en mi mesa

una pila importante de currículums.

Y que el suyo era el mejor con diferencia.

-Bueno, pues voy a tener que aguantar miraditas de mis compañeros

durante bastante tiempo.

-Solamente hasta que se den cuenta de lo que vale.

-Ay... Bueno.

-Me tienes que contar lo que te pasó con Landó.

-Sí, pero aquí no... Aquí no. Prefiero en otro sitio. ¿Vale?

Nos tomamos un café en otro lado y ya está.

(Megafonía): Se ruega al responsable de Laboratorio

que acuda a Sala de Reanimación.

Y me da pena que Héctor se haya sacrificado de esa forma,

y no conocer ni a su nuera, ni a sus futuros nietos.

Dos cafés, por favor.

Amí también. Me da muchísima pena. ¿Y todo para qué?

Para guardar el secreto, que su padre era, simplemente,

no sé, diferente.

Sí. Nos cuesta aceptar a la gente que es diferente

o que no comprendemos.

Pero si nos pasa con nuestros propios hijos.

¿Te ha pasado con tu hija? Pues mira, sí.

Porque no me gusta ningún novio de los que trae a casa.

¿Ninguno?

Pero bueno, yo digo que eso es normal, ¿eh?

Pues... Gracias. Pues yo no lo veo tan normal. No.

Porque a veces esos prejuicios los basamos en el desconocimiento.

Si nuestros hijos eligen pareja, ¿por qué no confiar en ellos?

¿No les educamos para que sean libres y elijan bien?

Claro. Cuando lo hacen nos disgustamos y no les comprendemos.

Ay, no sé, Javier. Pero eso es muy fácil de decir,

pero a la hora de la verdad, si se trata de nuestros hijos...

¿Estás seguro de que es este? -¿No te gusta?

-A ver, cariño.

Los pacientes necesitan un sitio un poco más agradable.

Bueno, cielo, por ahora, te vas a tener que conformar con esto.

-Pues muy bien.

Aurora no tarda en volver al hospital,

según las indicaciones que le dio la doctora Rey.

Pues he intentado que me acompañara mi marido,

pero nada, que no ha habido manera.

Y eso que le he dicho que a la doctora le ha cambiado la cara

cuando le he contado los síntomas.

Pero claro, como, según él, lo de que arrastra la pierna

y que no ve bien, son invenciones mías...

Mira, he estado pensando que quizás te vendría muy bien

hablar con la psicóloga del hospital. -M.

-¿Te parece? -Sí, perfecto.

-Así te puede dar algunas pautas de cómo convencer a tu marido.

-Claro. -¿Sí?

-Genial. -Pues acompáñame.

Llaman a la puerta.

¡Hola! -¿Se puede?

-Sí, claro. ¿Cómo estás? -Bien. ¿Estás ya incorporada?

-Bueno, ahí estoy. Poco a poco. -Poquito a poco. Bueno.

Mira, el caso es que tengo una paciente...

-Sí.

-Bueno, no... A ver. Ella no es la paciente.

-Ah. -Es su marido. Está enfermo, ¿vale?

Pero es que se niega a venir al hospital.

Pero, ¿sabemos si le pasa algo? -La tengo ahí en la puerta.

Si no te importa,

me gustaría que hablases con ella para que la aconsejases.

-No, claro que no. Si me das... medio minuto, para...

-Claro. -Me cambio, me pongo la bata y...

-Sí, sí. -Que acabo de llegar.

-Vale, vale. Perfecto. Pues muchas gracias.

-Nada, nada, a ti.

La fobia a los hospitales se denomina clínicamente nosocomefobia.

Las personas que la padecen suelen sentir aversión

al color de las paredes, a las batas de los médicos...,

e incluso al olor, cuando entran en un hospital.

Es muy importante que todo el mundo sepa que no se les debe presionar.

Para que lo entiendas, Aurora, una fobia es como un miedo a lo bestia.

La buena noticia es que se curan, tienen muy buen tratamiento,

no se tarda mucho tiempo.

Y la mala, es que no tenemos tiempo ahora.

Entonces yo te propongo una cosa, que busquemos un atajo

para conseguir que Pablo venga al hospital,

y luego, eso sí: necesitamos el compromiso de él

para que haga un tratamiento un poquito más largo.

Es que, si no, no va a servir de nada.

¿Te parece bien?

Bueno. Pues te voy a comentar lo que vamos a hacer. Mira.

Héctor vuelve al hospital con su hijo Rodrigo

para conocer los resultados de su biopsia de hígado.

Que no, que quiero estar aquí contigo en todo momento.

¿Qué más te da que esté aquí? -Ya, pero...

Hoy sabrá si el tumor que tiene es benigno o maligno.

Rodrigo ha insistido en acompañarme a por los resultados.

Yo habría preferido que se hubiera quedado con su mujer

viviendo su vida. Pero él ha insistido.

Bueno, mi mujer no sabe nada de mi padre.

Ella cree que murió hace años.

Tengo los resultados de la biopsia. ¿Tenemos buenas noticias?

No. El tumor es maligno. Chss..., tranquilo. Tranquilo, ¿eh?

Que no, no pasa nada, ¿eh? No pasa nada.

¿No has oído lo que ha dicho?

Sí, y también ha dicho que no se ha extendido, así que...

Según la ecografía, eso es cierto.

Así que, dentro de lo malo, aún no estamos en lo peor.

Este tipo de cánceres tan localizados son muy poco comunes.

Casi todos los cánceres de hígado que he tratado en mi carrera

tenían un pronóstico mucho peor que el de Héctor.

Vale. ¿Eso qué quiere decir?

Pues que el tumor está localizado en el hígado.

Con lo que, con un trasplante,

podríamos acabar por completo con el cáncer.

¿Ves? ¿M?

Pondremos a Héctor en la lista de espera para trasplantes.

¿Y después?

Y después, pues intentaremos tener controlado el tumor,

y le daríamos unos ciclos de quimioterapia

para evitar que se extienda a otros órganos.

Y si el tratamiento va bien,

podríamos conseguir que el tumor se redujera,

facilitando así el éxito de la operación de trasplante.

¿Ves?

He hecho bien en venir con mi padre.

Dentro de una semana volveremos para su primera sesión de quimioterapia.

Y voy a estar con él en todo momento. Me cueste lo que me cueste.

Esta misma tarde se lo cuento a Elena.

(Megafonía): Familiares de D. Manuel Rivas...

La doctora Rey recoge en el laboratorio los análisis de Pablo,

y lo que le cuentan no hace sino confirmar lo que ya sospechaba:

que tiene que venir pronto al hospital.

Hola, Eva. -Hola.

-¿Tienes los resultados de los análisis que te pedí?

-Sí.

Aquí los tienes. -Gracias.

Los análisis de orina de Pablo

indican que tiene una insuficiencia renal.

Esto quiere decir que sus riñones están comenzando a fallar.

Así que es urgente que le tratemos

y encontremos el origen de lo que le sucede.

Afortunadamente, los consejos que Lucía, la psicóloga clínica,

le ha dado a Aurora para convencer a su marido de que viniera

han funcionado.

O, al menos, lo han traído hasta la puerta de la clínica.

Chantaje sentimental del casero, del de toda la vida.

Le he dicho a Aurora que le prometiese a Pablo

algo que él quisiese desde hace tiempo y que ella le pudiera dar.

Y la verdad que para eso no se necesita un máster.

Pero bueno. Lo importante era traer a Pablo aquí al hospital,

y después ya trataremos el problema con mayor profundidad.

Que no, que no, que no, que no, que no.

-Pablo... Por favor... -Por favor, cariño...

Venimos otro día, ¿vale? -Pero por favor...

-Te prometo que vengo otro día, pero...

Que no me encuentro... -Por favor, no te pongas...

-Hola, per... ¿Os puedo ayudar? -No.

-Hola. Sí. Doctora Rey, es mi marido, es Pablo.

-Que no quiero médicos. Que no quiero médicos.

-Pablo. Pablo, escucha. Soy Marina.

No, no me veas como a un médico. Soy Marina, ¿vale?

Mira, no vas a tener que entrar al hospital, de verdad.

Hacemos una cosa, te sientas aquí, un poquito al sol, con tu mujer,

y me esperáis un momento, ¿de acuerdo?

Simplemente vamos a hablar, ¿vale?

Venga, va, que nos esperamos aquí un poquito. No entramos.

-Pero... -Yo ahora mismo regreso.

-De acuerdo. -Darme un segundo.

La fobia nace de un miedo que se vuelve irracional.

Esto es, que le hace creer a la mente que el objeto de nuestra fobia

es peligroso... -Perdón, disculpadme.

Te necesito en la entrada. -Ah, voy...

-Vamos. -Bueno.

Que es peligroso para nosotros.

¿Qué haces aquí?

-Es mi padre.

-¿Qué? -A ver, Elena. ¡Elena, espera!

¡Elena! ¡Elena, espera, por favor! ¡Déjame que te lo explique! ¡Elena!

Mira. ¿Te quieres creer que este es el novio de mi hija?

Se llama Alexis. Mira qué pintas tiene el tío.

Ella dice que es gótico.

No me digas que no parece uno de la familia Monster.

¿Alexis?

Sí, sí, sí, Alexis. Este es hijo de unos amigos míos.

¿Qué dices, hombre? Que sí, que sí, que sí.

Anda ya.

Este chico saca unas notas... Vamos. Notazas.

Y tiene un grupito de música, y compone él.

Pero lo mejor es que quiere ser arquitecto.

¿Este? Sí, sí.

¿Tú estás seguro? Por favor.

¿Te das cuenta cómo siempre nos dejamos llevar por los prejuicios?

Tenemos que aprender a no dar las cosas por sentado

y a conocerlas de primera mano.

Y, sobre todo, a confiar más en nuestros hijos.

Mira. Te voy a decir una cosa. Vaya monserga que me has soltado.

Si lo sé, no te enseño la foto.

O sea, vamos a ver.

Tú me estás tomando el pelo y a este no le conoces de nada.

No le he visto en mi vida. Qué tío. Anda, anda, anda.

Pero mira. Lo que puedes hacer es:

invítale a comer, y así tienes motivos para juzgar.

Adiós, alma cándida. Mira.

Que venimos otro día. -Pero si ya estás...

-Hola. ¿Pablo? ¿Eres tú Pablo?

-Hola. Mira, es... -Lucía.

-Es la psicóloga con la que he estado hablando antes, Pablo.

-Pero ¿qué psicó...? A ver, que yo no estoy loco.

-Que ya lo sé. -No, no, no.

-A ver. Yo sé lo que pasa en los hospitales, que le pasó a mi padre.

Tú lo sabes bien. No estoy loco.

Pablo, nadie dice que estés loco. -No. Además...

Tener fobia a los hospitales es mucho más normal de lo que tú crees.

-No me podéis obligar a entrar.

-No, no. Es que no..., no te vamos a obligar.

Yo solo quiero hablar contigo un momento, ¿te importa?

Mira. Hay mucha gente que igual no viene

cuando tiene una cosita pequeña,

y después por no venir, le sale algo un poco más grande.

Y eso no queremos que pase contigo.

-Ahora vengo. -Nos quedamos un ratito tú y yo.

-Vengo ahora. -Pero... No te vayas, por favor.

-Tranquilo, Pablo. Está aquí al lado. No te preocupes.

Me voy a quedar aquí un rato a hablar contigo.

-Que... Que no... Que no me controlo. Que es que no lo controlo.

-Es que es normal. -No lo puedo controlar.

-Es que las fobias son eso. Es un miedo que no lo puedes controlar.

Pero mira, yo te puedo contar una cosa.

Yo soy psicóloga, y he tenido una fobia,

que si te la cuento, te vas a reír.

Tenía fobia a las cucarachas.

Y la he ido superando, con una terapia que se llama de acercamiento,

y cada día que veía una decía: "Bueno. Vamos a ver.

No me puede hacer nada, no me va a saltar, no me va a picar...".

Y poco a poco, conseguí irme acercando y superarlo, la verdad.

-Ya, pero... A ver, es que yo... Me..., me pongo a sudar,

me..., me falta la respiración... -Es que es lo normal. Pero escúchame.

-No. -Es una cuestión...

-Está la puerta ahí, y ya...

-Voy a ir fuera un momento a ver cómo van, ¿de acuerdo?

Espera aquí. -Sí.

Es una cuestión de tiempo, Pablo. -Sí, pero...

Eh... Pablo ha accedido a que le hagas unas preguntas

sobre salud aquí, y...

¿No te importa que te tomen la tensión,

y si te tiene que sacar sangre o algo?

-Pero aquí, ¿eh? -Ahí.

-O sea, yo... no cruzo la puerta. -Aquí. Aquí, claro.

-Yo sé que está un poco fuera de protocolo, Marina.

-No pasa nada, no pasa nada. -¿No te importa?

-Lo vamos a hacer aquí, ¿de acuerdo?

Pero me tienes que dar otro segundo, que ahora mismo regreso.

-Sí, no te preocupes. -¿Vale?

-Mira. Vamos a hacer mientras tanto, si quieres,

un ejercicio de relajación, respira, profundamente...

-Bien. Va bien. Ahora, ahora le cuento.

-Vas soltándolo despacio...

Héctor viene para su primer ciclo de quimioterapia.

Este tratamiento aumentará las posibilidades

de que el cáncer que tiene en el hígado no se extienda,

mientras esperan un trasplante.

Se estropeó.

¿Y estás nervioso ahora? -No.

A la mujer de Rodrigo le ha costado un poco entenderlo todo.

Pero es comprensible.

No es fácil asumir que la persona a la que quieres

te ha ocultado que su padre no está muerto. Y que es enano.

No sé qué le ha costado más.

¿Alguien puede entenderme a mí? ¿Alguien se puede poner en mi lugar?

Sí. Siempre pensé que Rodrigo me ocultaba algo, es verdad.

Pero es que nunca pensé que fuera esto.

Yo me casé con Rodrigo porque es una persona maravillosa.

Pero es muy difícil, muy difícil perdonar una falta de confianza

tan grande.

Mira, puede que en otras circunstancias

yo no le hubiese perdonado.

Pues nos vemos en dos semanas. Hasta luego, doctor.

Adiós. Hola, doctor. ¿Cómo está?

¿Qué tal?

Hola. Hola, doctor.

Eh... Mi mujer le quería hacer unas consultas,

porque, como no se fía mucho de lo que yo le digo...

Bueno, creo que no estás en condiciones

de pedir que me fíe de ti. Vale, gracias.

Por este tipo de cosas, mi padre decidió abandonar mi vida.

Por los prejuicios. Es que siempre hay prejuicios.

¿Qué querías preguntarme?

Doctor, si yo un día estuviese embarazada,

¿mis hijos heredarían el enanismo de Héctor?

A ver, es que ya se lo he explicado yo allí en casa.

No, deja que me lo diga el médico, por favor.

Bueno, a ver. La acondroplasia sí puede heredarse.

Pero sólo si uno de los progenitores la presenta.

Se trata de un desorden genético autosómico dominante.

Esto quiere decir que, si uno de los padres tiene acondroplasia,

sus hijos tienen el 50% de posibilidades de heredarla.

Al ser un desorden genético dominante,

si alguien como Rodrigo no lo presenta, significa que no lo tiene.

Y por tanto, no puede transmitirlo a su propia descendencia.

Héctor sería el padre afectado.

Y la madre de Rodrigo sería el padre no afectado.

Como Rodrigo no tiene acondroplasia,

sería uno de los hijos no afectados, estos de aquí.

Por lo tanto, sus hijos no heredarían este desorden genético.

Pero, ¿es verdad que hay casos que hay problemas genéticos

que se saltan una generación?

No es el caso. Por eso se le llama dominante.

No se puede ser simplemente portador de la acondroplasia.

Si se tiene el gen, este se manifiesta.

Y no es el caso de Rodrigo. Vale.

¿Ves? ¿Más tranquila? -Sí, gracias, doctor.

La doctora Rey está reconociendo a Pablo en la puerta del hospital,

debido a que la fobia que padece

le impide atravesar la puerta de entrada.

Lucía, la psicóloga del hospital,

está ayudando al paciente a afrontar paulatinamente su miedo.

¿Cuánto pesas? -77-78.

-¿Y te has notado últimamente las piernas un poco hinchadas?

-La derecha. Sobre todo la derecha. -¿Sí?

Bueno, pues te voy a auscultar.

Si te puedes levantar la camiseta, por favor...

El paciente tiene la tensión muy alta,

y además me ha parecido notarle un soplo en el corazón.

Pero lo más preocupante es esa alteración de la marcha normal

y los mareos.

Así que necesito que entre urgentemente

para poder hacerle una ecografía y una resonancia magnética cerebral.

Tienes que hacerlo entrar. ¿De acuerdo?

-¿En serio? -Sí.

-Bueno, lo voy a intentar.

Pablo, ¿qué tal? -Bueno.

-¿Te ayudo? -Gracias.

-Mira. Vamos a tener que entrar,

porque te tienen que hacer unas pruebas. Pero escucha.

-No, yo... -Sí, escúchame. Confía en mí.

Voy a estar contigo todo el rato. En serio.

Te vienes conmigo... ¿Lo intentamos? Poco a poco.

Si necesitas sentarte, te sientas. ¿Vale? Me lo dices.

Acuérdate, respira... Venga.

Respira... Bien, vamos bien. ¿Te encuentras bien?

-No, no, no. Pablo. ¡Pablo, Pablo! ¡Ayuda!

-¡Pablo! -¡Pablo! ¡Cuidado, cuidado!

-¡A ver, a ver, a ver, a ver...! -Rápido.

-¡Una camilla! Ahora, sí que le podemos ingresar. ¿Sí o no?

-Sí, sí. -¡Sí, sí, sí, venga! ¡Adelante!

-Vamos.

-Yo sabía que lo que le estaba pasando no era normal.

Como le ocurra algo, me muero. Me muero.

-Lucía. -Dime.

-¿Lo ves? Ya te vas ganando el respeto profesional.

-Bueno. Mi primer paciente se me acaba de desmayar

en medio de la calle, y le he tenido que contar lo de las cucarachas.

Oye, hablando de bichos.

¿Has llamado a casa para preguntar si los niños habían llegado bien?

-Ahí va, no. Se me ha olvidado. Bueno... Ahora lo hago.

-Oye, Ramón. Una cosa. Lo del despacho te lo digo en serio.

Necesitamos un sitio agradable, donde la gente se sienta bien.

Que no parezca que están dentro del hospital.

Lo hay en otros sitios. Por favor, luego te enseño una foto.

-No vas a parar, ¿verdad? -No. Y vete a llamar a los niños.

Perdona. ¿Me puedes dar la bata, cariño?

-Claro. -Muchas gracias.

(Megafonía): Doctor Dacaret, acuda a Consulta 2, por favor.

Hola. -Hola.

-¿Qué tal todo? -Bien. ¿Tú qué tal? ¿Bien?

-Sí.

Me voy a quedar contigo, ¿vale? Mientras Elena hace unos recados.

-Eso es cosa suya, ¿eh? -Sí, bueno. Ya sabes.

-Bueno, pero antes de irme, quiero deciros una cosa.

-Dime.

-Vamos a ser padres.

-¿Cómo que vamos a ser padres? -Sí, estoy embarazada.

-¿Estás embarazada? ¡Pero cariño!

¿Por eso tenías tantas preocupaciones?

-Claro. -Felicidades.

-¿No vas a darle un abrazo a tu nuera?

-Sí, hombre. Cuidado con la vía. Y yo abuelo, ¿eh?

-Felicidades también.

(Megafonía): Doctor Blanco, acuda a Consulta 4, por favor.

La doctora Rey le está haciendo a Pablo

una angiorresonancia magnética,

que permita analizar con precisión los vasos del cerebro.

Ya que sospecha que se ha producido un problema en el riego sanguíneo.

Esa forma de andar cojeando del paciente,

junto con los resultados de los análisis de orina,

hacían pensar que podía tener un problema de riego sanguíneo

en ambas áreas.

Pero al hacerle la prueba,

he observado que tiene una malformación

en una de las arterias del cerebro.

Y me apostaría a que sucede algo muy parecido

con las arterias que conducen a los riñones.

Este tipo de enfermedad es muy poco común,

y se conoce como displasia fibromuscular arterial.

-Espera, se está moviendo. -¿Se está moviendo?

-Sí, sí, sí, sí. Sácalo. Sácalo.

-Vale. -Sácalo.

-Espera, espera. Voy, voy... -Vale.

-¡Espera! ¡Espera, Pablo, por favor! ¡Que te has mareado!

¡Espera, no! -¿Qué hago aquí? ¿Qué hago aquí?

-¡Tranquilo, tranquilo! ¡Te has desmayado! ¡Te has desmayado!

-¡Tú me has engañado! -¡Que no, no, no, no! ¡Te has caído!

¡Espera! ¡Pablo! -¡Eh, eh! ¡No, no, no, no, no!

-¡Pablo! -¡No, no, no!

-Pablo, Pablo...

-¡Que me han engañado y me han metido aquí dentro!

-Pablo, escúchame, que no te ha engañado nadie.

Que no te ha engañado nadie. ¡Cielo!

Que he sido yo, que he dado la autorización para que te ingresen,

cuando te has desmayado. Que te hagan las pruebas.

Cariño, que he hablado con la doctora

y me ha dicho que podría haber sido mucho peor.

Que te hubiera dado un infarto cerebral.

O que te tenían que dar diálisis para siempre.

De verdad que lo que te da miedo está fuera.

¡Hola, Javier! Hola.

Ah, por cierto. ¿Sabes que después de la conversación del otro día

te hice caso? Invité a comer a mi hija y a su novio gótico.

¿Sí? Vaya.

Cuenta. ¡Cuenta!

Pues mira, tenías razón, es un chaval encantador.

Muy educado... Pues la verdad es que sí que me gustó, oye.

Ya. Y se lo dijiste a tu hija, ¿no? Sí, se lo dije, le pedí perdón,

le dije, de verdad, que era encantador el novio

y que me había gustado mucho. Sí, sí. Se lo dije todo.

Pues nada, todo arreglado. Todo vuelta a la normalidad. ¿Ves?

Ay... No. ¿Cómo que no?

Pues que no. Que fue decirle que me encantaba su novio

y dejarlo, todo uno. Vamos. Instantáneo fue, además.

Pero espera, espérate. No te pierdas lo mejor.

El nuevo novio. ¿Qué te parece?

¿Hay algún hueco en la cara para poner otro pearcing?

No.

Cariño... ¿Esto es para mí? -Era esto lo que querías, ¿no?

Lo has hecho igual que en la foto que te enseñé.

-Bueno. Más o menos.

-Ramón, vamos a tener un hospital de referencia.

-Eso espero. -Te quiero, cariño.

-Lucía... -¡Hola!

Cariño, que te quiero. Adiós.

¿Qué tal, Pablo? ¿Has venido solo hasta aquí?

-Yo solito, sí. -Pero tú eres un valiente. ¡Ven aquí!

Bueno, túmbese, por favor. -Un momentito. Toma el bolso.

Venga. -Y los pendientes.

Coral acude al centro médico porque se encuentra cansada

y tiene dolor abdominal.

Me lo voy a quitar.

¿Dolor de barriga? Dolor de barriga es poco.

Vamos, que a veces, ir al váter se convierte en una romería, ¿sabe?

¿Y los zapatos me los quito?

Sí, déjelos debajo de la cama, por favor.

¿Y me puedo tumbar ya? -Eso es.

Déjeme, déjeme. Lo ponemos aquí, mejor.

Ah, aquí.

Bueno, pues cuénteme, ¿qué ocurre?

Pues ya se lo he dicho a la enfermera en la entrada:

que tengo muchos dolores de tripa, me encuentro muy cansada,

y cada vez que voy al baño, es un espectáculo, vamos.

Bueno, vamos a... descúbrase.

Vamos a hacer una exploración abdominal.

Sí. Es el doctor, claro. -Ah, bueno, vale.

No, no. No es que la controle yo ni nada de eso. Si es un médico.

Lo que pasa es que ha visto al muchacho guapetón

y le ha entrado la vergüenza. Si la conoceré yo a mi Coral. Vamos.

Que está muy rico el gachó.

¡Huy!

¿Hace mucho que la operaron de apendicitis?

Hace un mes.

¿No habrá traído el expediente, verdad?

Es que mire usted: es que me operaron en Va... ¡Ah!

Me operaron en Valencia. Y en algún lado de la casa eso estará.

Pero vamos, que yo llamo ahora mismo que me llame mi marido

a mi hermana Estela, y ella se lo trae en un momentito.

Bueno, lo tiene un poco inflamado. ¿Tiene algún síntoma más?

Sí. Desde hace dos semanas tengo un poquito de décimas.

Me inclino a pensar en una complicación de la cirugía

a la que ha estado sometida Coral.

Una infección o quizás lo que nosotros denominamos

como un absceso en lecho quirúrgico, que es una pequeña herida.

Si hubiera traído el expediente médico,

podría haber sido más preciso.

Es importante tener controlados los documentos médicos.

Ser diligente nos ayuda a hacer un mejor diagnóstico

y a tratar mejor al paciente.

Leo viene a la consulta del doctor Herranz

acompañado de su mujer para comentar los resultados

de su última analítica.

Debido a su obesidad, Leo ha desarrollado una diabetes

que debe ser controlada cada cierto tiempo.

Me la diagnosticaron hace un par o tres de meses.

Yo me pincho como me dice el doctor.

Por eso no tiene que ir a peor.

Sí, sí. Él la insulina se la pincha solo y no tiene ningún problema.

Ahora, le han dicho que tiene que hacer dieta y ejercicio;

y por ahí no pasa.

Yo he venido para escuchar del médico, de primera mano,

qué es lo que sucede. ¿Por qué? Porque no me fío.

Es que no me fío ni un pelo, es así.

Bueno, Leo. ¿Cómo llevas el tratamiento?

Hombre, bien. Yo, eso de las agujas no tengo ningún problema.

Pincharme una, dos o... tres veces, las que sean.

Vale. ¿Y el tema de la dieta y el ejercicio?

¡Huy! Ahí ya... Un poquitillo peor.

La dieta y el ejercicio me entra un poco la alergia.

Esperaba que cuando le diagnostiqué la diabetes,

empezase a tomarse en serio lo de su obesidad.

Porque Leo no tiene un sobrepeso. Leo es obeso.

Y la diabetes es solo uno de los problemas de salud

que puede desarrollar si no se cuida.

Yo hago absolutamente todo lo que está en mi mano por ayudarle.

Me he puesto a dieta con él.

Estamos tomando todo lo que nos has dicho, ¿vale?

En plan supersano, ensaladitas y tal.

Me doy la vuelta y el tío se pone morado a panchitos, a cerveza,

a dulces, a lo que le apetece. -¿Qué dices? Mejor... ¡Bah!

No es para tanto.

-No, perdona. Ah, ¿que no es para tanto?

No.

-Y entonces, ¿qué hacemos aquí si no es para tanto?

Leo, deberías agradecer el esfuerzo de Marisa, y apoyarte en ella.

Vente a la báscula. Vamos a comprobarlo.

Los problemas de obesidad pueden ser el origen de tantas enfermedades

que podría estar toda la tarde enumerándolas.

Problemas de corazón, de vesícula, de hígado, de riñones, estomacales,

de huesos... Por no decir que estadísticamente

la gente obesa es más propensa a determinados tipos de cáncer,

como por ejemplo el de colon, el de mama o el de endometrio.

¡Estela! ¡Oye! Mira, que estamos aquí en el hospital.

Sí, dígame.

Sí, que tardo, no tardo nada. Que estamos en el hospital, que ya...

Nos están pidiendo los papelajos esos de la operación de apendicitis

de mi Coral. Mira a ver si están por ahí por casa.

Eso.

Oye, ¿Cuántas...? ¿Quiénes estáis ahí?

¡Ah, dale recuerdos a Pepe!

Bueno, vamos a hacer análisis y un TAC abdominal.

Vale.

Madre mía, qué torbellino de gente.

Mientras a Coral le practican un TAC abdominal

para averiguar si existe una complicación tras la operación,

el doctor Dacaret consulta sus análisis de sangre

y lo que ve, le llama la atención.

Coral tiene los análisis muy alterados.

Más allá de la anemia, los datos son preocupantes.

El nivel de leucocitos en sangre es muy elevado,

los linfocitos son muy bajos, igual que los hematíes y las plaquetas.

Esto se puede deber a muchas cosas:

lo primero que cabe pensar es una infección postoperatoria.

Pero bueno, vamos a esperar a ver lo que dicen los resultados del TAC.

Mira, este es justo el TAC que te quería enseñar.

Es el de Coral.

La zona está tan inflamada que no queda claro que sea un tumor.

No. Pero lo que sí que está claro es que tiene una leucocitosis

con predominio de neutrófilos interesante.

Y una anemia bastante severa también.

Además las adenopatías son sospechosamente grandes.

E incluso tiene algo de esplenomegalia.

Eso quiere decir que los ganglios linfáticos

y el bazo están inflamados.

Esto, unido a los análisis, hacen pensar en un tumor.

Y hasta que no abramos, no sabremos el alcance exacto

porque la inflamación no permite verlo bien.

En este caso, tanto si fuera un tumor,

como una infección postquirúrgica, es necesaria una cirugía.

Te quería comentar: ¿te importaría quedarte con el caso?

Es que me ponen...

Con una condición. Tú dirás.

Que juguemos un partido de golf. ¿Al golf?

Mmm. Cuando quieras. Cuando quieras.

Mmm. Lo único que...

¿tú sabes si se compran palos en los chinos?

¿Si hay alguna sección que ponga... golf?

Busca en deportes. Guay.

Has aumentado de peso desde la última vez que viniste.

Tu índice de masa corporal es de 42. Y no debería sobrepasar los 25.

Clínicamente, cuando se sobrepasan los 40,

estamos hablando de obesidad mórbida.

A ver si yo me estoy enterando.

O sea, hemos pasado de la última consulta,

que era un problema de sobrepeso, a obesidad mórbida, ¿ahora?

Hombre, ya sé que estoy gordo. Pero ponerle nombre, y encima mórbida,

eso suena monstruoso.

El problema es que estamos en un punto en que ya no es solo peligroso

porque puedas contraer multitud de enfermedades.

Es que también puede desarrollar una resistencia a la insulina.

¡Madre mía! -(Suspiro).

Leo, perdona que me ponga serio.

Pero es que estás jugando con tu vida.

Hasta aquí hemos llegado. O sea... es que... no, no.

O toma él una decisión o la tomo yo.

Pero... pero yo no voy a pasar por ahí.

O sea, no voy a consentir ni permitir que Leo ponga en riesgo su salud.

Bueno, pero... pero esto... tranquilo que esto va a cambiar.

Esto yo cojo y me pongo, y le doy un poco de caña y ya está.

Leo. Eso lo he escuchado antes. Sí, y yo.

Vale, de acuerdo, lo he dicho, he mentido, he comido,

tenía muchísima ansiedad. Ayúdame, apóyame.

Apóyame un poquito más, un poquito más.

Un poquito más. Estoy al borde.

Por favor, no me lo pongas más difícil.

Vale. -Ayúdame.

Leo, te vamos a dar un voto de confianza los dos.

Pero tienes que esforzarte.

Por supuesto, por supuesto. Lo que haga falta.

Apóyate en Marisa.

Por favor.

La mortalidad, a causa de enfermedades

derivadas de la obesidad, se ha duplicado en los últimos 30 años.

Y no parece que vaya a ir a menos.

Actualmente, casi el 20% de los españoles adultos son obesos.

Y es un problema que se origina mucho antes.

Tenemos la creencia de pensar que un niño gordo es un niño sano.

Y eso no es así. Un niño gordo probablemente se convertirá

en un adulto obeso.

Yo, por más que lo miro, no veo más que los emoticonos esos que sonríen.

Bueno, dada la fiebre de Coral,

yo soy partidario de operar cuanto antes.

He hablado con el cirujano y podríamos ingresarla y operar

hoy mismo.

Bueno, pues ya que estoy aquí, pues me quedo, ¿no?

Porque como vaya a mi casa y me lo piense, es que no vuelvo.

¿Qué te parece, cariño? -Mm. Bien.

Pues voy a tramitar la operación.

¡Estela! Oye, por favor, que van a operar a mi Coral.

Tráela, por favor una muda limpia. Sí. ¡Ay, mi Coral!

Gracias. Hasta luego.

Pues otra operación, ¿qué le vamos a hacer?

Al final le va a salir más barato montar el quirófano

en mi salita de estar.

(Jaleo en la habitación).

Buenas, perdón. Hola.

¿Qué hace comiendo lentejas?

Hijo, es que están muy buenas. Me las ha hecho mi hermana.

Estela, mi cuñada, vamos. Mire, qué manos tiene, ¿eh?

Vamos, la llaman la Arguiñana del barrio.

Y es que, como son lentejas tienen hierro, para la operación,

para que tenga fuerza.

Ya. Pero tiene que estar en ayunas para la anestesia general.

Ahora, hay que reprogramar la operación.

Bueno, les avisaré con la nueva hora

Y, por favor, mientras esté en el hospital,

coma solo lo que le den aquí. ¿Mm?

Lo prometo, delante de Dios. Ya no como más lentejas.

Muy bien.

Todo el mundo sabe que la comida del hospital es una porquería.

Pero es que ha sido sin pensar, sí.

¡Doctor, doctor!

Que tengo aquí el informe de la operación de apendicitis de mi Coral.

Ah, gracias. -Me pidió...

¿Puedo llevármelo para estudiarlo? Sí, hombre, sí.

Soy un tío muy ordenado, ¿eh? Eso está bien.

Solo lo que le den aquí, ¿de acuerdo?

No tema.

Hasta luego. Hasta luego.

Adiós, buenas tardes.

Te voy a preparar un filetito en cuanto lleguemos a casa.

¡Hombre, como está mandado! Nos vamos. Muchas gracias.

-Nada. -Venga, hasta luego.

¿Vamos chiqui? -Sí, sí. Estoy bien. Un momentito.

Espera. Un momento. Espera.

¡Ay, cari, ay, pero Dios mío! ¡Leo! ¡Leo!

¡Leo, ayuda, por favor. Ayuda!

¿Qué pasa aquí? No lo sé, no lo sé.

Que algo le ha dado, no sé. ¿Qué ha pasado?

Se ha caído, se ha caído. Leo, mírame. ¿Qué te ocurre?

Respire tranquilamente. -(Respiración agitada).

No puedo. -Leo, tranquilo.

No podíamos levantarle, pesaba demasiado.

Éramos cuatro personas y éramos incapaces.

Teníamos que llevarle a la sala de reanimación

porque había entrado en parada, y yo sabía que no llegábamos.

La verdad es que ahí Clara estuvo rápida.

Se fue corriendo a buscar un desfibrilador portátil,

aunque eso no garantizaba nada.

Siendo una persona obesa,

las descargas eléctricas no llegan fácilmente al corazón.

Si en una persona con un peso normal no podemos garantizar al 100%

que se le pueda reanimar,

en una persona como leo, las posibilidades se reducen mucho.

¡Fuera!

No tiene pulso. Carga a 300.

¡Leo, Leo, Leo! ¡Leo, dios mío! -Vamos a ver.

Respire lo más tranquilo.

Ya, mi vida, ya, ya, ya, ya. No pasa nada, nene, ya.

Déjame un segundo. Ya está.

Dejadme un segundito, por favor.

Después de sufrir un infarto en la entrada del hospital,

Leo ya está consciente y es sometido a un electrocardiograma.

El doctor Herranz quiere comprobar el estado de su corazón

tras el episodio.

Le hemos hecho una radiografía de tórax

y estamos a la espera del resultado del electrocardiograma.

Un infarto y una diabetes en pocos meses.

Espero que Leo sea consciente del peligro que corre si no baja de peso

¿Lo tienes? Sí.

Vale.

Ahora, lo único, procura estar tranquilo y sigue respirando.

Marisa me ha contado cómo ha sido y se ha echado a llorar.

La verdad es que he pasado bastante miedo, igual que ella.

He estado en las últimas. Le debo la vida al doctor.

(Megafonía): Doctora Rey, acuda a consulta 3.

Varias horas después, Coral ya está preparada para la operación.

Llaman a la puerta.

Hola. -Mira, ya están aquí.

Mira, nuestra Señora de la Zarza, yo te la guardo aquí.

Estate tranquila. -Vamos.

Para que te cuide. -Lo va a pasar ya en nada.

No pasa nada. Está muy bien. -Nada.

Buena carita, tiene buena cara. -Vamos a ayudar al chico.

Señor, nos bendiga. -¡Ay, mi niña!

¡No te pongas triste, mujer! -Que no te pongas así, mujer.

¡Ay! Vamos. Ahí.

Hola. Un café, por favor.

¿Qué tal, Blanco? Muy buenas.

Mira, mirando el informe médico de Coral,

el de la operación de apendicitis.

¿Algo nuevo? No. Ahí estoy, mirando.

¿No?

Oye, menuda tienen montada en la habitación, ¿no?

Lo has visto, ¿no? Fff.

Por cierto, he mirado en la agenda. Que tengo el martes libre.

Para lo de... Para lo que dijimos del golf.

Ah, bien. Yo lo tengo libre también. ¿Sí?

Pues tengo un amigo que me ha dejado un palo.

Yo tengo otro en casa. Un palo...

Ya tengo dos. Y tengo un amigo que me enseñó el golpe del swin,

que ponía el dedo como así, cruzado,

y era un movimiento así, como largo...

Tienes... tienes estilito, ¿eh?

¿Sí? Sí, sí, sí.

Tengo unas ganas de jugar. Y solo me falta una cosa.

¿Qué es? Que es el... el típico gorrito.

El gorrito inglés este con los cuadraditos...

¿Qué gorrito? Se juega con gorrito.

(Móvil). ¡Ay, madre!

¡Uf, me tengo que ir! Menudo día llevo.

¿Sí?

Oye, una cosita. Dime.

Déjate del gorrito, ¿eh? De momento a pelo.

Pero y si hace sol, ¿qué? Tú eres moreno.

Bueno. Luego te veo. Hasta luego.

(Hablan varios a la vez).

Ya no queda mucho. -Es que tardan mucho, ¿no?

-Sí, queda un ratito. -Un ratito.

(Percusiones y tarareos).

¡Venga, callarse ya, hombre, ya! ¡Callarse!

Está nervioso. A ver... -Claro que está nervioso.

(Tos). Buenas. ¿Están libres las sillas?

-Sí. -¿Quién da la vez?

Nosotros mismos, pero no tosas para acá, por favor.

Me he enfadado porque parece que me lo tomo todo a guasa.

Pero un quirófano es algo que da mucho respeto.

Pero bueno, ella es fuerte como una mula.

Tengo que entrar yo al quirófano y me cago por la pata abajo.

Cómo están tardando...

¿Cómo estás, Leo? Ja, vivo.

Bueno, seguir estándolo depende solo de ti.

Tengo los resultados de las pruebas. Vale.

Leo. Tu corazón está mal. No creo que sobreviva a otro infarto.

A partir de ahora, el ejercicio es incuestionable.

Y he avisado a un compañero endocrino

para que baje y establezca un régimen.

Vale. -Muchas gracias, doctor.

No me queda otra.

Recupérate y hablamos. ¿Vale? Vale.

Avisadme con lo que necesitéis.

Ha sido terrible.

Es que justo ha sucedido lo que yo no quería que pasara.

Casi se muere delante de mí.

Así es que vamos a hacer dieta juntos,

vamos a hacer ejercicio juntos, y esto se ha terminado.

Este infarto ha sido un antes y un después.

Voy a demostrarle a Marisa que puedo hacerlo.

Bueno, que qué remedio me queda.

Hasta ahora no lo había intentado,

pero después de lo de hoy, no me queda otra.

Después de cuatro horas, por fin la operación de Coral ha terminado.

Pero lo que ha encontrado el cirujano en el abdomen de Coral

es algo sorprendente y delicado.

Hemos abierto y hemos encontrado un cuerpo extraño.

La inflamación intestinal de Coral no era exactamente un tumor,

sino un textiloma.

Una masa en el interior del cuerpo

producto del olvido de material quirúrgico.

En la operación de apendicitis,

se habían dejado olvidada una gasa que se había adherido al intestino

y había formado alrededor una masa fibrosa con muchas bridas.

Por eso la paciente tenía febrícula, astenia y los leucocitos disparados

en sus análisis de sangre.

¡Joder! Cálmese, por favor.

¿Serán hijos de...? Pero, ¿cómo puede haber profesionales así?

¡Que están jugando con la vida de las personas!

Le tiene que pasar justo a mi Coral.

Pero, vamos a ver, ¿la operación ha salido bien? ¿Mi Coral está bien?

Sí. Ha salido bien. Bueno.

Ahora está en su mano poner una denuncia al hospital.

Esto no es habitual que ocurra

porque se ponen muchas medidas para evitarlo.

Ya, ya.

Durante una operación se hace recuento del material utilizado

varias veces. Desde el instrumental médico hasta la última gasa.

Efectivamente, un cuerpo extraño dentro de un paciente

es una bomba de relojería.

Los médicos somos humanos. Pero los pacientes también.

Y están en su derecho de exigirnos responsabilidades.

Es parte de nuestra profesión.

Bueno, igual ese día pasó algo, no lo sé.

Sí, sí pasó.

El día de la operación de apendicitis de mi Coral,

había habido un accidente de autobús en la calle

y... las Urgencias estaban a reventar.

Estoy pensando lo de la denuncia, ¿eh?

Pero bueno, lo importante es que mi Coral se reponga.

Y, vamos a ver, ahora que lo pienso, me ha dicho que...

que no tiene cáncer mi Coral, ¿no? Eso es buena noticia, ¿no?

Bueno, ¿desde cuándo tiene Coral esa flojera que le trajo a la consulta?

Lo digo porque he visto en los análisis

que la anemia la tenía antes de la operación de apendicitis;

además de una inflamación de ganglios de alrededor.

Unos meses. Mmm.

¿Ha notado si últimamente le salen hematomas con facilidad

o le sangran las encías? Ambas cosas, ¿por qué?

Hay algo en los análisis de la paciente y el TAC.

Esa inflamación linfática y de bazo,

unida a la anemia de larga duración,

no me acaba de cuadrar solo con el textiloma.

Un tiempo después de haber sufrido un infarto debido a su obesidad,

Leo vuelve a la consulta del doctor Herranz para un chequeo.

Pues nada, que estoy muy contenta, la verdad.

Porque hemos hecho absolutamente todo lo que nos ha dicho el endocrino,

hemos seguido todas las pautas, súper estricto, supervisado por mí

y estamos comiendo y hemos comido muy bien, muy natural,

tú ves mi casa y parece un huerto de estos orgánicos súper modernos,

así es que... muy bien, muy bien todo, muy contenta. La verdad.

Leo, no tengo buenas noticias.

Has aumentado de peso desde la última vez que viniste.

No.

No, no. Que no puede ser.

A ver, hemos hecho absolutamente todo,

a rajatabla, lo que nos dijo el... -Marisa...

Lo siento. No he podido. Tenía ansiedad.

Ha sido muy difícil y necesito ayuda.

Pensé que podría pero... No... No fui capaz.

Cada vez que Marisa se iba a trabajar, me daba ansiedad,

me daba miedo de tener otro infarto y...

Y me daban ataques, y comía, y comía más, y comía más...

Y tenía más miedo, y... Ffff... No...

¡Qué vergüenza, de verdad!

No me lo creo, es que ¡no me lo creo! O sea, me parece alucinante.

Alucinante. O sea, vamos para atrás. No, no sé.

O sea, no lo he sabido ver, o no le he podido ver, o lo que sea.

Está claro que Leo tiene un problema, y yo quiero ayudarle, vale.

Pero es que... es que no sé qué hacer.

Te lo dije, cariño mío. ¿Lo ves como todo ha salido bien?

Gracias a nuestra Señora de la Zarza.

-¡Ay! El susto que me das. Como me des otro susto, te cambio por otra.

O por dos de 20. -No, hombre, no.

O te cambio yo a ti. -¡Ay!

- Por uno de 30. -¡Ay!

¿Cómo te voy a cambiar yo a ti? ¡Ay, mi niña!

Ahí, ahí. Un besito. Ahí... -¡Mi Coral!

Es que la quiero una "hartá". Y lo he pasado muy mal.

Carlos. Dime.

Mira, necesito que me hagas un análisis de LDH

de la paciente Coral García. Además de un frotis y análisis cromosómico.

Vale. Es urgente.

Me pongo a ello. Gracias.

Un frotis o extensión de sangre periférica

es un examen de la sangre que aporta información

acerca del número y forma de las células sanguíneas.

La presencia en sangre de células sanguíneas anormales,

nos permite diagnosticar muchas enfermedades.

¡Vamos!

¡Vamos por ti, mi alma! -¡Te quiero!

(Cantan y dan palmas).

¡Olé, mi niña!

¡Ay, mi madre, que te como todo!

Anda, como para ponerse ahora un biquini,

con tanta cicatriz en la barriga.

Le dicen que no tiene cáncer, y mira lo que le preocupa.

Claro, para estar guapa.

(Cantan y dan palmas).

Estela. -¿Qué?

¿Dónde has metido las lentejas, hija?

Que tengo un hambre que es que me voy a comer un caballo.

La mismita cocinera se las ha comido.

Y aquí el compañero también le ha dado una cucharadita.

"Hipa" -Dona.

-Don. -Si es que te oigo y estoy revuelto.

Don... te voy a dar yo a ti.

¡Chssss, chsss! Por favor... Un poquito de silencio, ¿vale?

-Vale. Perdone.

Mala ruina tenga el gachó. -Como para no estar contentos.

Que nos habían dado un buen susto.

Las pruebas de laboratorio que he pedido

manejan muy diversas opciones.

Todas poco alentadoras: linfoma, enfermedad autoinmune... Veremos.

Llegados a este punto,

no puedo confiar en que lo consigas por ti mismo.

Así que me gustaría poner otra opción sobre la mesa.

Por favor.

Hay posibilidad de hacer una gastroplastia.

La gastroplastia vertical con banda es una operación mediante la cual

se cierra la parte superior del estómago con grapas.

Así creamos una pequeña bolsa.

A continuación, se restringe la salida de esa bolsa

con una banda hecha de un material especial

que retarda la salida del alimento.

Con ello conseguimos que haya una sensación de llenado antes

y que se deje de comer.

Entonces, ¿podría ser una solución?

En principio, perderías entre un 50 y un 60% del sobrepeso el primer año

Tendrías que seguir una dieta estricta

controlada por un especialista y un seguimiento psicológico

antes y después de la operación. Pero... O sea, a ver...

-Necesito... -Ya, sí, sí, sí...

Pero, yo es que no le... Estamos hablando de cirugía.

Efectivamente. Es una cirugía.

Es un procedimiento que, si bien no es que sea excesivamente complicado,

sí es muy invasivo. Y hay riesgos.

Es la última opción. ¿No encuentran otra?

Efectivamente, no es que sea la solución.

Es que es tu última opción.

Lo que haga falta. Esta operación puede ser un milagro para mí.

Bueno, y si no puedo parar de comer,

y esto me da sensación de saciedad antes, pues estupendísimo.

Mira, esto me puede salvar la vida. Yo hago lo que sea, ¿vale?

El doctor Blanco ya tiene los resultados de los análisis de Coral.

Los resultados revelan que tiene un número importante

de células inmaduras en sangre.

Esto es algo irregular.

Además el cromosoma 22 tiene un brazo cortado.

Se le llama cromosoma Filadelfia.

Esto me da una idea clara del diagnóstico de la paciente.

Llaman a la puerta.

Buenos días. Hola, buenas.

Tengo que hablar con ustedes, y no son buenas noticias.

¿Qué ha pasado ahora?

Los resultados, tanto de los análisis actuales,

como del informe médico de hace meses, me dejaron algo preocupado.

Esa flojera y la anemia parecían venir de antes.

Y los resultados de los análisis nos dicen que era algo más que la gasa.

Y yo que me encontraba mejor, después del susto...

He pedido más pruebas al laboratorio

y me han confirmado lo que sospechaba.

Lo primero que quiero decirles

es que existen muchos tratamientos que podemos seguir, ¿eh?

Y hay motivos para tener esperanza.

Que no lo soltaba nunca el tío.

¿Es peor que el cáncer? Bueno, de hecho es cáncer.

Es un tipo de leucemia a la que llaman LLA.

Pero, si le habían dicho que no.

Sí. Que no era cáncer del aparato digestivo,

como parecía en un primer momento.

La leucemia es un cáncer de la sangre.

La leucemia linfocítica aguda es un cáncer de crecimiento rápido

de un tipo de glóbulo blanco llamado linfoblasto.

En fases avanzadas puede ser grave.

Pero, afortunadamente, lo hemos detectado a tiempo.

Hoy es el día en el que Leo, el hombre con obesidad mórbida,

va a ser operado de una gastroplastia.

Una operación de estómago que le permitirá perder peso

y así aumentar su esperanza de vida.

Estoy muy contenta. La verdad es que no podía estar más orgullosa de él.

Porque ha perdido muchísimo peso, más del que necesitaba para la operación,

y, bueno, si todo va bien, y trabajándolo mucho,

pues se va a quedar hecho un figurín.

Dije que lo haría, y lo he hecho.

Muchas gracias, doctor. -Leo...

Gracias, hombre. Hasta ahora.

Venimos a por ti y vamos a quirófano ya.

Ah, muy bien. -Tráiganmelo enterito, ¿eh?

Sí. Bueno...

Enterito no. Con unos cuantos kilos menos.

Ya que os ponéis de chapa y pintura, traed aquí un George Clooney, ¿no?

Eso como poco.

Bueno, despediros ya, si queréis.

Sí. Va a salir muy bien.

Bah, que va a salir bien. Ya está. Venga...

Venga, vamos. Marisa, espera aquí si quieres.

Vale. Y te vamos diciendo.

Vale. Muchas gracias. Hasta ahora.

La gastroscopia no es una operación con un riesgo excesivo.

Pero no debemos olvidar que Leo tiene una salud

tremendamente frágil: diabetes, problemas cardiacos,

de tensión arterial,

no debía habernos extrañado que algo saliese mal.

¿Y cuál será mi tratamiento?

Bueno, lo primero sería intentar estabilizar los análisis,

por lo que empezaremos con las sesiones de quimioterapia.

Y esto, ¿no será de lo de la gasa? No, no. No tiene nada que ver.

Ya.

Pero podían haberlo visto antes, ¿no?

Podrían, pero la leucemia, en sus fases iniciales,

es difícil de diagnosticar porque apenas tiene síntomas.

Niña.

De hecho, si no hubiera sido por esa apendicitis

y la complicación posterior,

es posible que hubieran tardado más tiempo en darse cuenta.

No, si al final hemos tenido suerte de que se dejaran la gasa olvidada.

No creo que haya una forma buena de tomarse una noticia así.

Pero es un cáncer que, tratado a tiempo,

tiene un porcentaje enorme de curación.

¡Ay! Dicen que la quimioterapia es muy moderna ahora.

Mm.

Y que no se me va a caer ni pelo ni nada.

Va a estar igual de guapa. Verás. -Así voy a adelgazar.

Eso que gano, para el biquini.

Todo pasa por algo, ¿sabes?

Dicen que Dios escribe recto sobre renglones torcidos.

-Seguro. -Así es la vida.

-Seguro que sí.

Doctor, ¿cómo ha ido la operación? -(Suspiro).

Hemos encontrado una complicación. Ha tenido una hemorragia.

Por fortuna, mis compañeros de cirugía la han encontrado a tiempo

y ahora mismo le están cerrando.

Esto solo significa que el postoperatorio va a ser largo

y que tendrán que tenerle vigilado. Pero ha sobrevivido.

A pesar de la complicación operatoria,

la gastroscopia de Leo ha salido bien.

Si sigue con esta actitud,

que le ha llevado a bajar de peso poco a poco en las últimas semanas,

vivirá muchos años.

No olvidemos que la obesidad es un grave problema de salud, ¿vale?

Que puede conducir a tener multitud de problemas cardiovasculares,

respiratorios y de movilidad.

De todas formas, creo que Marisa es su mejor medicina.

Leo. ¡Ay!

¿Qué tal? -¡Muy bien!

¿Sí? -Muy bien. Estás muy bien.

Me han quitado... -Ya.

Si es que no puedes ni hablar. Pero ha ido todo muy bien.

Ha ido todo bien.

Bueno. Os dejo un rato a solas.

Vale. -Gracias, doctor.

¿Vale? Muchas gracias. Venga, hasta luego.

¡Qué bien!

Ya, poco a poco.

(Megafonía): Doctora Romero, acuda a consulta 5, por favor.

¡Javier! Perdona. ¡Qué cazadora!

¿Te gusta? ¿Vas en moto?

Pues sí. Hoy sí. Te quería hacer una pregunta.

Que me he estado informando sobre el golf.

Cuando no tienes palo,

¿se puede usar el pie para acercar la pelotita al hoyo?

Tú no has jugado mucho, ¿verdad? No, mucho no.

No, mucho no. Nada. Bueno, bueno...

¡Madre mía...!

¡Ah, oye! ¿Y lo del gorrito?

-He conseguido que el doctor Castelo haga una intervención aquí,

en el Centro Médico.

-No entiendo qué tiene que ver esto conmigo.

-He decidido que seas tú la residente

que va a estar presente en la operación.

-¿O preferiría que fuera otro residente?

-Puede que antes que yo llegara aquí, la gente hiciera lo que prefería.

Pero eso se acabó.

-Aprovecho para decirle que estoy encantado de trabajar con su hija.

-¿Qué tal, papá? -Bien.

-No me encuentro bien. Es verdad.

Tiene la presión arterial bastante alta y presenta taquicardia

Estos síntomas podrían corresponder a un buen abanico de enfermedades.

Sin embargo, también tiene el bazo inflamado.

¿Ha visto algo malo en la resonancia? Aún tenemos que hacer más pruebas.

Puede ser un tumor benigno, ¿no?

Ya están los resultados del TAC y de la biopsia.

Díganos que no se ha extendido el tumor.

¿Se puede saber qué está pasando aquí?

¿Qué está pasando aquí? El beso, ¿no? Que me diste.

El beso que nos dimos.

Un ataque de vértigos puede durar entre una hora y una hora y cuarto.

Existen unas 300 causas que lo provocan.

Hubo un momento que me asusté mucho. Porque todo me daba... vueltas.

Los vértigos se producen cuando hay una desconexión entre el oído,

que es donde reside el equilibrio, y la vista y el cerebro.

Quiero que seas totalmente honesto conmigo.

-Por supuesto.

-Yo también quiero saber si tengo un tumor.

-¡Germán! -Espe..., espérate aquí.

-La llegada de Dacaret ha sido un regalo para mí.

No porque piense que él tiene que cuidar de mi hijo.

Pero sí que me parece bonito que alguien cuide de ti.

-He venido para acabar la conversación que tenemos pendiente

-Y ya está. Cada uno por su camino, ¿no?

-Mejor que lo pensáramos poco a poco.

-Lentamente, ¿cómo? ¿Con María o sin María?

-¿Tiene algún remedio lo que tengo?

-Mira. Lo cierto es que esto es una enfermedad de claros-oscuros.

-¿Y cuáles son los oscuros?

-Cada brote que te aparece, pues vas perdiendo un poquito del oído

y no te recuperas.

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Centro médico - 11/03/16

11 mar 2016

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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