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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 11/01/19 (2) - ver ahora
Transcripción completa

Pero... yo no tengo ligues.

Mira, vamos a ahorrarnos las mentiras y las excusas, te lo pido por favor.

Me ha costado la vida, la vida,

pero... he acabado aceptado que eres así, algunos hombres sois así.

No lo haces para hacerme daño, pero lo haces, puedo vivir con ello.

Con lo que no puedo, ni quiero vivir,

es con que me pegues cualquier cosa que tengan las mujeres

con las que te acuestas.

Necesito saber que lo has entendido, Eduardo, di algo.

¿Cuándo te has enterado de que tienes esto?

Hoy mismo. -No con Andrés.

Sí, con Andrés. ¡Por favor, Alicia, por Dios!

¿Por favor qué? Pero bueno, ¿ahora te vas a enfadar tú conmigo?

¡No! -Vivir para ver.

No, no, no estoy enfadado,

solo te digo que tendrías que tener cuidado a quién cuentas qué,

o quién sabe qué, tengo una reputación.

Lo que me faltaba, que se sepa algo así en el hospital.

¿Que tengo que tener cuidado?

¿Tú te escuchas, Eduardo?

Me pegas una enfermedad por acostarte con a saber quién,

¿y yo tengo que tener cuidado

porque lo sabe el médico que me lo detecta?

Vale, sí, sí. Lo siento, lo siento.

Te confieso que no sé cómo ha podido pasar esto.

Yo te lo explico: una ETS se contagia porque tú...

Lo que quiero decir es que yo siempre uso protección.

Pues obviamente, no siempre.

Lo siento, de verdad. Alicia, nunca más, te lo prometo, nunca más.

Lo que no entiendo es por qué has tenido que ir

a ver a Andrés para esto.

¡Que no he ido a ver a Andrés

para mirarme mi enfermedad de trasmisión sexual, Eduardo!

¡Habla más bajo, por Dios!

He ido porque pensé que tenía cistitis.

¿Cómo iba a pensar que me has pegado esta guarrada, cómo?

¿Pero es que no te das cuenta de lo que algo así puede suponer?

¿No lo entiendes? Podría arruinarlo todo, todo.

"Doctor Merino, acuda a recepción".

¿Qué tal ha ido la prueba entonces, ha ido bien? Me alegro mucho.

¿Lo llevas a boxes? Ahora te veo.

"Por favor, el dueño del coche matrícula 8018SVC...".

Hola, ¿qué tal? ¿Estás bien?

Sí, tengo una buena noticia:

me han contratado como jefe de la Unidad

de Cirugía Oncológica del Hospital de La Concordia. Empiezo mañana.

Me alegro mucho. Enhorabuena, te lo mereces.

Gracias. Te voy a echar de menos, Pepa.

De hecho, creo que va a ser lo único que eche de menos de este hospital,

verte cada día por los pasillos.

¿Te estás despidiendo? -Sí.

¿No vas a coger?

Claro. Es Felipe, de La Concordia, dame un segundo. Hola, Felipe.

¿Qué tal? Sí, sí, es un buen momento, claro. Cuénteme. ¿Cómo?

No... no lo entiendo, yo tenía una oferta de trabajo.

Sí, pero yo ya he comunicado en mi actual puesto de trabajo que me voy.

Vale, ¿y puedo saber a qué se debe el cambio de opinión?

No, es que creo que por lo menos me merezco saber la verdad, ¿no cree?

Ya, sí, muy bien, el problema es que no le creo.

Vale, pues yo también lo siento, adiós. No me lo puedo creer.

¿Qué ha pasado?

Al final no me ha salido el trabajo. -Pero si empezabas mañana, ¿no?

Hijo de perra, ha sido Matías. -¿Herrera?

No me lo puedo creer, sido Matías. -Pero...

Se va a enterar.

Y al final, lo que tiene que decir...

Esto es lo que me faltaba ya.

Haga el favor de salir por aquí, porque es que, vamos...

Ya, lo que me falta es llamar a la Policía, lo único que me queda.

No, no, no. Le invité yo a pasar, estamos charlando.

Estamos charlando, me ha invitado él, -¿eh? ¿Seguro?

Sí.

Si al final, hasta nos haremos amigos. -Sí.

Tenemos muchas cosas en común. -Bueno.

Bueno, entonces... A lo que iba, tengo los resultados del angiotac,

y no tienes ningún tromboembolismo pulmonar.

Qué bien, por fin una buena noticia. Entonces, ¿me puedo ir ya?

Todavía no, vamos a esperar los resultados de los hemocultivos.

Mientras tanto, voy a pautarte un antibiótico. -Vale, gracias.

Nada, te dejo descansar. -Muchas gracias, ¿eh?

De nada, de nada. -Bueno, yo también me marcho.

Tengo que seguir trabajando. -Claro. ¿Vendrás mañana?

Hola.

Hola, buenas. Verás, Pablo... supongo que entenderás

que no podemos ser amigos...

Me caes genial, ¿eh?, me caes muy bien.

Y seguro que si nos hubiésemos conocido en otras circunstancias...

Pero, claro, mañana vendré a verte, porque tengo que seguir trabajando.

Lo entiendes, ¿verdad?

Claro, Miguel, no pases un mal rato. -Bueno, pues...

¿Te puedo ser sincero yo también? -Claro.

No te voy a pagar, nunca. -¿No?

No. ¿Y ahora qué?

Cuando te dije que teníamos muchas cosas en común, lo decía en serio.

A ti tu mujer te dejó por no tener dinero,

a mí la mía me dejo endeudado hasta arriba. -Vaya.

Me convenció para montar un bar, hasta ahí todo bien.

El problema es que me convenció también para que lo pagase yo todo.

Todo estaba a mi nombre, todas las facturas, todo.

Y cuando el bar no funcionó, ella me dejó por uno de los proveedores.

Yo creo que estaban liados desde antes, ¿sabes?

en ningún bar se necesita tanta tónica.

Ay...

Así que no, no voy a pagar ni un duro de esa deuda, ni aunque lo tuviese,

que no lo tengo. Ya me pueden mandar al hombre de rojo, o a un...

mafioso que me parta las piernas, que antes de pagar un euro,

me tiro por un puente.

¿Cómo no lo voy a entender, si a mí me pasa lo mismo?

Es, ¿eh? Es duro, muy duro, se pasa fatal.

Lo peor no es que te rompan el corazón, no,

lo peor es que se ríen mientras lo hacen. Hay personas que...

hay personas que son muy crueles.

Obesidad mórbida, fumador, diabético,

y sufre una insuficiencia renal crónica.

Me parece bien que entréis

los dos anestesistas al principio al quirófano.

¿Has llamado tú al director de La Concordia? -¿Cómo?

¡Que si has llamado tú para que no me acepten!

Vamos a ver, no creo que sea el momento,

vamos justo ahora a entrar en quirófano.

Sé que has sido tú, Matías, lo sé.

Solo quiero que me mires a la cara y me digas por qué.

A ver, por Dios, que yo no sé de lo que me hablas.

¿Podéis ir induciéndole la anestesia? Voy en un minuto, ¿vale? Por favor.

Mira, Matías, no quiero que me vuelvas a hablar,

en tu puñetera vida.

¿Te queda claro?, o tendremos un problema de los gordos.

¿Me has oído? -Te he oído. Muy bien.

Andrés... -Que no me toques, no me toques.

No entiendo nada. -¿Qué está pasando, no te han cogido?

No, no me han cogido.

Me iban a coger hasta que hablé contigo, y justo después de eso,

han cambiado de opinión. ¿Casualidad, coincidencia?

Dime. ¿Cómo lo has hecho, me has desacreditado, has mentido?

¿Cómo lo has hecho? Habrán elegido a otro candidato.

Ellos son así, por eso son tan buenos, porque son muy exigentes.

Sé que ha sido tú, Matías, lo sé. Aléjate de mí, te lo advierto.

Vale, sí, he sido yo.

¿Puedo contarte por qué? Porque no quiero perder a mi mejor cirujano,

y porque no quiero perder a mi mejor amigo.

¿A tu mejor amigo? -Sí.

¿Tú les jodes la vida así a tus mejores amigos? Matías,

¿qué te pasa en la cabeza, tú estás loco, o qué? Dime, cómo lo has hecho,

qué mentiras has contado.

Ninguna, he hecho un trato para que tú no te vayas de aquí,

que me ha costado mucho, por cierto, deberías saberlo.

Últimamente no nos han ido las cosas bien, nos han pasado muchas cosas,

Andrés, pero para mí es muy importante, y no quiero perder esto.

¿En serio crees que voy a volver a trabajar aquí contigo,

después de todo lo que ha pasado? Lo tienes claro.

¿Qué vas a hacer? ¿Te vas a quedar en casa, o qué? ¿Y tú qué miras?

¿Qué? Pasa, pasa. -¿Se puede?

Sí, sí, claro, adelante. ¿Qué tal, cómo va esa garganta?

Andrés, siento muchísimo lo que ha pasado.

No lo puedo entender, te juro que estaba hecho. -Ya.

Hablé con el director y... me lo confirmó.

Lo que no entiendo es que él cambie de idea,

porque es un hombre de palabra.

No sé, supongo que son cosas que pasan, ¿no?

Además, cuando me he enterado, me he quedado de piedra.

Van a ocupar el puesto con un incompetente

que no te llega ni a la suela de los zapatos.

Pero quiero que sepas que, si hay algo nuevo,

o incluso el nuevo este la caga, porque seguro que la va a cagar,

voy a pelear por ti.

Gracias. Te lo agradezco, de verdad,

te estás portando muy bien conmigo en todo este asunto.

¿Cómo dices que llevas entonces la garganta?

La noto un poco más hinchada.

Además, lo extraño es que últimamente me dan cambios de tono de voz,

como si tuviese 15 años.

Vaya. Si quieres, te voy a explorar otra vez, siéntate.

Te aflojas un poco la corbata, y te desabrochas el cuello de la camisa.

Vamos a ver cómo va esa garganta. La veo más o menos como ayer, ¿eh?

Si acaso, un poco más inflamada, pero poco más.

También quiero hablarte de Alicia, está mucho mejor de lo suyo.

Quiero darte las gracias por todo lo que estás haciendo.

Y quiero pedirte, por favor, que no lo hablases esto con nadie.

Ya conoces nuestra profesión,

la reputación es muy importante, y si se sabe...

Eduardo, soy su médico, todo esto queda entre nosotros, ¿de acuerdo?

Gracias.

¿Tú te estás tomando algo? -¿Yo?

Te voy a dar a ti también un tratamiento para la clamidiasis.

Claro, claro.

Con esto de la garganta y tu puesto, se me ha olvidado

que tengo la enfermedad. Gracias.

¿Qué estarás pensando de mí?

Yo... yo no pienso nada, ya sabes que a mí no me gusta juzgar.

Lo que sí te recomiendo es que te hagas el test de VIH

porque es rápido, y si has pillado esto, puedes haber pillado algo más.

No, no creo que haga falta.

¿No? No.

Bueno. A ver cómo va esto.

Tenemos un acuerdo, ¿sabes?, Alicia y yo.

Ya te he dicho que no necesito saber nada, ¿eh?

Ya, pero tú eres nuestro amigo.

Nuestro acuerdo está perfectamente hablado. Tantos años casados...

Bueno, qué te voy a contar. Tú me entiendes, ¿no?

Claro, claro que te entiendo.

Estoy notando un bulto aquí. -¿Bulto?

Sí, mira, toca, ¿lo notas?

Ah, pues sí. Eso parece.

Voy a... Voy a pedirte una radiografía, una ecografía cervical

y una analítica de hormonas tiroideas.

Seguramente no es nada, pero así nos quedamos más tranquilos.

Bien, de acuerdo.

“Atención, por favor, familiares de Cecilia Martín

pueden pasar por la sala de espera”

Hola, ¿qué tal andas? - Ando, que no es poco.

Ya. ¿Me puedo sentar aquí contigo?

Sí, claro.

¿Cuánto sabes? -Todo. Bea está destrozada.

Bien.

Carlos, yo sé que... Que estás enfadado y...

Tienes todo el derecho a estarlo. Pero ella lo está pasando muy mal,

se arrepiente mucho de lo que pasó.

Hasta donde yo sé tampoco estabais

pasando el mejor momento de vuestra relación.

¿Eso justifica que se acueste con otro? ¡Menudo compromiso!

A ver, Carlos.

Que no quiero defenderla, que no hay argumentos para hacerlo, pero...

¿No crees que estás siendo un poco duro con ella?

A ver que... Ya sé que no es la mejor manera de saberlo, pero...

Ella ahora sabe lo que quiere y lo que no. Ya.

Ella también usa ese argumento.

Venga. Mira cuando... Cuando Iker apareció pues... Se removieron cosas.

Carlos, a todos nos ha pasado. Los ex pues tienen ese poder, pero...

Pero ella quiere estar contigo. ¿No puedes perdonarla?

A ver, tampoco es que haya tenido una historia durante meses.

Que ha sido una noche, Carlos, una noche.

Una noche puede serlo todo. Depende de la noche.

Pues te aseguro que esa no fue nada.

Todos cometemos errores, ¿no?

¡Hola! A ver, que quería comentarte una cosilla. -Claro.

Eh... Que tienes que entender que tu presencia no le viene bien a Pablo.

Porque solo que estés aquí le recuerda todo lo que le espera fuera,

y eso le puede generar estrés,

y en su estado actual pues no le conviene para nada.

Y bueno, ya cuando le demos el alta puedes perseguirle,

y que pague la deuda y lo que sea.

Tranquila, si probablemente deje de hacerlo en cuanto salga de aquí.

¿Por qué? ¿Ha pagado? ¡No, qué va! Y no piensa pagar nunca.

Dice que la deuda no es suya, así que no tiene por qué pagarla.

Entonces a lo mejor puedes ayudarle.

¿Cómo, hablando con mis jefes? -Pues igual sí.

Igual me ponen de patitas en la calle.

Es la regla de oro: no te encariñes con los morosos. -Un poquillo tarde.

Sí, la verdad que sí.

Yo, con todo mi cariño, lo único...

Que quería pedirte es que, que te vayas del hospital.

Sí, claro, sin problema. -Muchas gracias.

No hay por qué. -Oye y... ¿Cómo te llamas?

Miguel. -Yo soy Rocío.

Encantado. Igualmente. ¿Me permites un consejillo, Miguel? -Claro.

Pues que... Bueno, que hagas lo que te deje dormir por las noches.

Es un buen consejo. Siempre que tengas dinero para permitírtelo.

También es verdad. -Gracias de todas formas.

Nada, a ti. Y suerte.

¿Cómo en la yugular? ¿En la vena? -Se llama trombosis crónica yugular.

¿Y tienen que operarte?

Bueno, vamos a probar a ver cómo va con un anticoagulante oral.

En dos días me hago el TAC y vamos a ver.

¿Pero es grave? -Puede serlo, pero... No, no, no, no.

No vamos a anticiparnos, ¿eh? Vamos a ir con tranquilidad, ¿vale?

Hay que ir paso a paso.

Primero vamos a coger los volantes para las pruebas.

No volverás aquí, irás a tu hospital. -No, aquí mucho mejor.

¿Pero cómo que aquí? -¡Mucho mejor en tu hospital!

Aquí son más discretos, me fío de Andrés.

¿Pero de qué hablas? ¿Qué quieres, discreción?

De verdad, hijo, qué obsesión.

Alicia, por favor. No quiero hablar aquí de esto.

Esas mujeres nos están mirando, ¿las conoces?

No, no las he visto en mi vida. Igual han sido pacientes tuyos.

Que no, que me habrán confundido con otra persona, que no,

que no me suenan.

Doctor Martín, ¡desgraciado!

¿Qué ha pasado aquí? No entiendo.

No, no doy crédito. Y... Y Eduardo diciendo que... No sé.

Esa mujer no está loca como dice él.

Cuando la ha llamado para comentar lo que ha pasado,

yo quería hablar con ella.

Es, es evidente que es uno de sus líos. Tiene que serlo.

¿Qué tal?

¡Hola! ¿Qué tal tú, bien?

Bien, bien. Un día movidito, pero bien.

He oído que estás con el hombre de rojo.

Bueno, sí, estoy con el moroso,

porque el hombre de rojo viene de regalo.

Bueno, es que está siendo la comidilla del hospital.

Que al parecer se han hecho amigos, ¿no, al final?

¡Cómo corren las noticias en este hospital, hay qué ver!

Bueno, es que con lo que ocurre aquí, que es todo increíble,

se podría hacer una serie de 20 temporadas por lo menos.

Sí. ¿Bueno, y ya te vas? No, no. Me quedo aún una semanita por aquí.

¡No! Me refiero que si te vas ahora para casa.

¡Ah! Sí, sí, sí. Es que tengo la cabeza... Imagínate.

¿Y tú, te vas ya? -Sí, me voy ya.

Pues te acompaño si quieres. Venga.

Te dejo esto aquí, ¿vale? Gracias.

Oye, que... Que antes de que te vayas me gustaría comentarte una cosilla.

Rocío, si es para despedirte... No me gustan las despedidas.

No, no tiene nada que ver con eso, es una cosilla...

Oye, ¿me permites un segundo? Es mi hija, tengo que cogerlo.

Claro, claro. -Marta, hola. Sí. Sí, sí, todo bien.

Oye, espera un segundo. Rocío, dime.

Es que estaba pensando que se me ha olvidado una cosa en la taquilla y...

Iba a colgar ya.

No, es que tengo que cogerla.

Pero vamos, que en otro momento te lo comento, ¿vale? ¿Seguro?

Sí, sí, sí, seguro. De verdad. Venga, hasta mañana.

Adiós. Eh, Marta, oye, que... Sí, sí, estoy en el hospital.

En cuanto llegue a casa te llamo, -¿vale? Que estás más tranquila.

Venga, hasta ahora.

Si es que para qué le voy a decir nada a Dacaret.

Me he dejado embaucar por Esther y yo sé que ella lo hace

con buena intención, pero... Pero es que no sé. Bueno, sí sé porqué.

Él es un buen amigo. ¿Que pudo ser en su día?

Sí, pudo, pero ya no, porque ya... No, se va y no.

¿Y qué hago yo diciéndole una bomba así antes de irse? ¿Para qué?

Buenas.

Miguel, no te había conocido así vestido. Me han dado el alta.

Neumonía, ya sabes. -Ya. ¿Sabes de dónde vengo?

¿De dónde?

He ido a hablar con mis jefes, para ver si te podían perdonar la deuda.

Como no era tuya, era de tu mujer... Ah, ¿y?

Tu mujer no te dejó ninguna deuda, fuiste tú quien se la dejaste a ella.

La utilizaste, igual que me has utilizado a mí. -Sí.

¿Y sabes qué ha pasado?

Me han despedido. Se han reído de mí y me han despedido.

Vaya, lo siento.

Al parecer no sirvo ni para esto. Soy demasiado empático e iluso.

Sí. Y no deberías creer todo lo que te cuentan.

Pensé que nosotros... ¿No? -¿Que estábamos habiéndonos amigos?

Ay, Miguel, no vales para esto, no. -¿Pero por qué me has hecho esto?

Para que no siguieses dándome la turra en el hospital.

Yo enfermo y tú diciéndole a todo el mundo que soy un moroso.

¿Sabes cuánto me ha costado conseguir ese trabajo?

¡Eh! Que no somos amigos. Que a mí tu vida me da igual.

Te calé y ya está.

Te calé porque eres un blando.

¿Acaso te crees que me voy a hacer amigo de un miserable

que va por ahí avergonzando a la gente?

¡A mí nadie me llama miserable!

¿Vale? Como te acerques un poco más te arranco la cabeza.

Hola. -Hola. Pasa, pasa.

No, no quiero interrumpir. Te veo luego.

No, no, que no interrumpes, Carlos.

Si me encanta que estés aquí.

Quería decirte que creo que he sido un poco duro contigo.

Nada, es lo lógico, soy yo...

No, no, no ha estado bien. Te pido disculpas por eso.

Yo también siento mucho todo esto.

He estado dándole mil vueltas esta noche. A todo.

Y pensando cómo podíamos superar esto,

y hay algo que te tengo que decir. -Claro, dime lo que sea.

Andrés.

¡Ey! ¿Estás bien?

Sí. No, no estoy bien. -¿Qué ha pasado?

Bueno, pues que está confirmado:

al parecer nuestro queridísimo director llamó

al Hospital de la Concordia para,

no sé, llegar a algún tipo de acuerdo o no sé qué historia

para que no me cojan y yo siga quedándome aquí.

¿En serio Herrera ha hecho eso?

Pero es que espérate, porque voy a pedirle explicaciones

y poco menos me dice que lo ha hecho por mí.

Que es que soy un grandísimo cirujano y que bueno,

que él es mi mejor amigo y que no quiere perderme.

No me lo puedo creer. Ya, y yo tampoco.

¿Y tú qué vas a hacer?

Pues mantener mi renuncia, Pepa.

Aunque ahora mismo no tenga ninguna otra oferta de ningún hospital.

Lo... lo lamento muchísimo.

Pero el caso es que no, no dejo de pensar:

“¿y si esta vez ha sido sincero?”.

¡Pero qué dices, Andrés!

¿Cómo que si ha sido sincero? Es Herrera haciendo de Herrera.

¿A ti te parece normal que tome esa decisión sin hablar antes contigo,

sin consultarte? ¡Es tu carrera!

Si ya lo sé, ya lo sé, Pepa. Pero no sé, a lo mejor también podría...

Pues qué sé yo, seguir aquí un poco más hasta que me hagan otra oferta.

Es que no lo sé, estoy hecho un lío.

Vale, sí, muy bien. Podrías hacer eso.

Si no te importa seguir aguantando sus chantajes, sus mentiras,

sus manipulaciones...

¿De verdad crees que es amigo tuyo?

Porque es un amigo que te quiere muy mal. Si te quedas,

él ganará otra vez.

Pepa, si me quedo no es por él precisamente, y lo sabes.

No sé, tú mismo dijiste que... cerrabas un círculo.

Sí. Sí, tal vez tengas razón.

Igual es el momento de pasar página, aquí no parece

que me quede mucho por hacer. Bueno, Pepa, yo quiero darte las gracias.

De verdad. Por tu paciencia, por... Por quererme tan bien...

Por todo, Pepa, de verdad. De verdad.

Gracias a ti, Andrés.

Carlos, tranquilo, puedes decirme lo que quieras.

Quiero dejarlo.

Créeme que he intentado superarlo y que no me afecte, pero no, no puedo.

Y no creo que pueda olvidarlo, de verdad.

Tampoco creo que fuera justo para ninguno de los dos.

Que se ha roto algo y...

Hace días que está diciendo que te ve poco, te echa de menos.

¡Pero bueno! Si estuve ayer contigo un rato.

Sí, 10 minutos de reloj, y luego te pusiste a hablar por teléfono.

No me gusta meterme entre vosotros, pero...

Pues te estás metiendo, Rosalía.

¿De verdad te vas a marchar? -Este hospital ya no es mi sitio.

Lo fue una vez, pero ya lo no es. -Vas a dejarme solo.

¿Este tratamiento anticoagulante no ha funcionado?

Pues no, porque todavía sigues teniendo la cara hinchada y, además,

edema en esclavina.

El doctor Silva quería hacerme un TAC

y una analítica para ver trastornos de coagulación,

o para ver si había marcadores tumorales.

Sí, es algo que debemos descartar.

Varón, hipotenso, con signos de shock.

¿Dani? ¿Qué pasó, Dani?

No sé cómo ha pasado, ¡me lo he encontrado así!

¡Estaba ahí...! Rosalía, tranquilícese y dígame qué pasó, por favor.

Ha hecho... Ha hecho... Ha bebido lejía.

¡¿Qué?!

Y yo estaba en el salón, pero...

A ver, Dani.

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Centro médico - 11/01/19 (2)

11 ene 2019

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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