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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 10/12/18 (1) - ver ahora
Transcripción completa

Pero, ¿por qué lo has hecho?

Estas cosas pasan.

Si has sido capaz de hacerle esto a tu mujer,

¿qué serás capaz de hacer a los demás?

Cuenta conmigo.

¿Cómo dices?

Para echar a Ángela; que cuentes conmigo.

Para la 245... ¡Uf!

¡Oye! -¡Ah!

¿Estás bien? ¿qué te ha pasado? -Sí, sí, estoy bien.

Yo no sé lo que te ha contado Belén,

y tampoco sé por qué ha venido a hablar contigo,

pero tienes que dejarme explicar mi versión.

Es que no hace falta, Pepa, sabes tan bien como yo

que tu esclerosis está afectando a tu trabajo,

te voy a dar la opción de asumir tu incapacidad,

te concedemos una baja y a partir de ahí te puedes cuidar,

llevar una vida más tranquila.

Me dice que no puedo seguir trabajando en mi estado,

¡en mi estado! ni que fuese una inválida.

Si tú conservas tus capacidades,

tienes todo el derecho del mundo a trabajar; punto.

¿Esto sabes lo que es? una venganza de tu ex.

No sé, lo veo muy poco profesional; no me encaja con Vega.

Pues a mí no me cabe otra explicación.

(LLORANDO) ¡Vuelve! -Vega...

Ángela...

(Pitido constante)

Ángela, ya está.

Quiero conocerte, quiero saberlo todo de ti,

¿qué es lo que tengo que hacer para que te des cuenta?

No tienes que hacer nada. -De momento vamos a apagar el móvil,

y esta noche nos vamos a cenar tú y yo por ahí.

Coge el teléfono...

(Música de cabecera)

¡Ay! De verdad, que no sabéis lo que os agradezco

que nos hayáis atendido tan rápido.

Sobre todo teniendo en cuenta que no es algo serio,

quiero decir, que no es como un dolor o algo más urgente.

Sí, bueno, me imagino que, si habéis venido a Urgencias por un picor,

es porque es un picor intenso, ¿no? -Mucho, mucho.

Bueno, pues en ese caso merece la misma consideración que un dolor,

espera un momento...

De verdad, ¡que pica un montón!

si no pronto iba a venir yo al hospital con el miedo que me dan.

No es solamente lo incómodo que es que te pique un pie todo el rato,

es que además siento como, si hubiera algo dentro que quiere salir,

no sé, estoy muy asustada.

Bueno, mira, tranquila, te va a atender el doctor Silva

y seguro que te lo soluciona. -Claro que sí, Rosa, tranquila.

Ah, ¿pero no sois madre e hija? yo hubiera dado por hecho que sí,

¿o es que llamas a tu madre por su nombre?

¿Parecemos madre e hija? -¿Pero lo sois o no lo sois?

Creemos que sí, pero no lo sabemos a ciencia cierta,

pero vamos, que sí; estoy segura de que sí.

¡Ah, ah! ¡Ayyy! -¿Qué te pasa, mujer? ¡pasa, pasa!

¡Que me está matando el dolor de barriga!

Siéntate.

¿Y por qué no le has dicho a la enfermera

que te trajera en una silla de ruedas?

Si me lo ha dicho, pero, me ha parecido excesivo, la verdad.

A ver, siéntate, Belén, ayúdanos, por favor.

Sí. -¡Ah, ah!

Túmbate. -¡Aah!

¿Dónde te duele? -Aquí, en la boca del estómago.

Y ¿el dolor se queda ahí fijo o se va a algún sitio?

Se va como hacia los lados y llega hasta la espalda.

A ver, ¿hace cuánto que te duele?

Hace como tres horas, no mucho, la verdad.

Tres horas.

Pero vamos, me ha parecido interminable.

Ya, ¿has desayunado algo distinto de lo normal?

No; mi tostada de siempre, mi zumo de naranja, no, nada raro.

Bueno, qué top más divino, ¿no? qué maravilla.

¿Tomas medicación para algo?

No, no creo en la medicina, perdona, ¿eh?

no, bueno, vaya, me he hecho una infusión de camomila

para ver si se me pasaba el dolor,

pero es que no he podido ni terminármela.

Ya. -No tendrá nada que ver, ¿no?

No creo, no parece que tengas fiebre,

pero te voy a poner el termómetro por si acaso.

Vale.

-A ver, el termómetro. Aquí.

(QUEJIDOS)

(Pitidos)

Vale, ¿has bebido alcohol anoche, consumes algún tipo de tóxico?

No, hace mucho ya que no, anoche no,

anoche me quedé en casa leyendo, como siempre.

Oye, ¿te conozco de algo? es que ahora...

Bueno, soy fotógrafa, igual has visto alguno de mis reportajes o...

¡Ah, bueno, claro! ¡tú eres la fotógrafa de la movida!

¡claro, ya sé quién eres!

¿Habías tenido alguna vez un dolor parecido?

La semana pasada, pero vamos, nada que ver con esto,

mucho más leve y como aquí, en el costado izquierdo.

Bueno, no tienes fiebre,

y podría ser desde una pancreatitis a un cólico biliar,

un cólico renal...

¿Y cuál de las tres es la peor?

Pues eso depende de la evolución de cada patología.

Es que tengo un mal presentimiento con esto,

que me da que va a ser grave, no sé.

¿Cómo te llamas, Ciara, no? habéis dicho.

Ciara. -Sí.

A ver, Ciara, no te pongas en lo peor,

no tiene por qué ser algo grave,

ahora vamos a hacerte las pruebas y vamos viendo.

Vale.

Míremelo bien, doctor, que es como si tuviera algo ahí, entre los dedos.

Si es que estoy mirando; pero no parece que haya nada.

Yo también le he mirado, por si tenía alguna picadura o algo,

pero no he visto nada.

¿Toma alguna medicación? -No.

¿Alguna alergia? -Bueno, soy intolerante a la lactosa,

pero me imagino que eso no tiene nada que ver.

No.

¿Está pasando por alguna situación de estrés?

lo digo porque en ocasiones el estrés elevado

suele desencadenar episodios similares a este.

No.

Bueno, perdona que interrumpa, pero, ¿lo nuestro?

Ah, bueno, sí, lo nuestro me tiene un poco nerviosilla, pero para bien.

Es que nos acabamos de hacer unas pruebas de ADN.

Para confirmar que somos madre e hija.

Siempre he sabido que era adoptada,

pero, cuando murieron mis padres adoptivos

y vi todos esos casos de niños robados en la televisión,

decidí buscar a mi madre biológica,

me puse en contacto con una asociación de afectados

y así conocí a Rosa.

Ella dio a luz el mismo día que yo nací,

le dijeron que su bebé había muerto, yo creo que ese bebé soy yo.

Mi vida se acabó cuando me robaron a mi niña,

creo que desde entonces no he vuelto a ser feliz,

feliz de verdad.

Yo la oí, oí cómo lloraba, pero no me dejaron ni abrazarla,

me dijeron que se había muerto,

y yo entonces era una chiquilla de 17 años

y mis padres no me dejaron remover el asunto,

me dijeron que era mejor que me olvidase,

pero yo no me he olvidado de mi hija ni un solo día de mi vida.

No te preocupes, no te preocupes, ya nos vemos, venga, hasta luego.

¿Quieres que vuelva luego?

Ah, no, no, si llevo llamando a media agenda desde hace...

y esto es para nada, yo me rindo, chica, de verdad.

No, no te apenes;

lo que pasa es que ahora es muy mala hora para llamar, pero ya está.

Yo he venido a sacarte sangre para una analítica

y para que me des la muestra de orina.

Sí, está aquí, este botecito, ¿no? -Muy bien, sí.

Hala, qué lindo. -Muy bien.

¿Qué? ¿te sientes mal?

Es que yo creo que esto va a peor, ¿eh?

¿Sí? bueno, tengo una cosa que te va a encantar,

te voy a coger una vía, te voy a poner esto

y ya verás cómo te encuentras mucho mejor, ¿de acuerdo?

Ojalá.

Y luego voy a venir a por ti para una radiografía de abdomen,

¿te parece?

Jo, pues a ver si me hace algo de efecto, de verdad,

que no he sentido un dolor así en toda mi vida.

Bueno, puedes seguir llamando si quieres, ¿eh?,

que a mí no me molesta.

Bueno, venga, una última intentona, vamos, Marica.

Hola, ¿Marcos?

Ah, encantada, ¿está Marcos? soy Ciara, una amiga de toda la vida.

(Música)

¿Cómo?

No, no lo sabía.

¿Cuándo fue?

Lo siento, lo siento mucho.

¿Qué? ¿estás bien? ¿malas noticias?

Éramos una pandilla de 15 y ya solo quedamos 4.

Lo siento mucho; qué mala suerte, ¿no?

Bueno, suerte;

la verdad es que la suerte nos la buscamos nosotros.

es que no sabes cómo fueron los 80, íbamos hasta el culo de todo,

y empalmábamos un día con otro...

cuando no era un concierto punk, era una exposición, una performance.

Ya, bueno, debió ser muy divertido también, ¿no?

Sí, divertido sí que fue,

solo que no sé si ha merecido la pena, la verdad,

he visto morir a tanta gente, a tantos amigos.

¿Sida?

También, pero a veces por enfermedades de lo más tonto,

no te creas, es que nos pasamos mucho,

y esto, claro, acaba pasando factura,

y de repente, te falla el riñón, o el hígado

o te pega una bajada de defensas y te mueres de un resfriado.

¡O por lo que sea que me está provocando este dolor del demonio!

¡Ah!

Tranquila, tranquila, que ya verás que vas a estar bien,

ya lo verás, ¿eh?

¡Aaah! tengo pánico a morir, ¿sabes?

Nosotros decíamos: "vive intensamente, muere joven

y deja un bonito cadáver",

pero es que yo ya llego un poco tarde hasta para eso, ¿sabes?

No digas burradas, que eso no va a pasar.

Ahora, cuando vayamos a la resonancia,

quítate los pendientes, la pulsera, todo lo que tengas metálico, ¿eh?

Hola, ¿tienes un momento para hablar? -Sí.

Perdona un momento.

Eh, ¿tiene que ver con la paciente o es una cosa personal?

Ah, no, no, es personal.

Vale, pues entonces lo hablamos en nuestro tiempo libre, ¿vale?

No, Pepa, Pepa, espera un momento; si es un segundo, solo.

Escucha, me quedé pensando el otro día,

después de la conversación que tuvimos.

No tienes por qué preocuparte, estoy bien, sobreviviré.

Sí, ya lo sé,

pero yo sé lo importante que es para ti este trabajo,

entenderás que me preocupe.

Vale, gracias, ¿eso es lo que querías decirme?

No, te quería comentar también...,

a ver, Pepa, tú estuviste a mi lado, ¿vale?

cuando me querían despedir de aquí y las cosas se complicaron,

me ayudaste en todo lo que pudiste, y yo quiero hacer lo mismo.

No me debes nada, está todo bien, ¿eh?

Bueno, pues yo creo que sí que te debo,

no me lo estás poniendo muy fácil, ¿eh?

A ver, sé cómo evitar que te den la invalidez por la esclerosis,

pero escúchame, no puedes decirle nada a nadie,

¿vale, Pepa, por favor? que si no Matías me mata,

estamos mirando cómo nos podemos quitar de en medio a Vega.

¿Cómo que quitaros de en medio a Vega?

pero, vosotros, ¿qué sois, la mafia?

Pues hombre, no, la mafia no somos, no es tan grave,

estamos mirando cómo podemos hacer

para que la trasladen a otro hospital,

porque la gestión que está haciendo aquí es lamentable y lo sabes.

Pero, ¿y eso qué tiene que ver con mi invalidez?

Pues porque he hablado con Matías, y él me ha asegurado

que, si finalmente llega a la Dirección,

tu puesto está garantizado.

Mira, Andrés, no te digo lo que pienso

porque quiero creer que esto lo estás haciendo para ayudarme,

pero, ¡es horrible lo que me estás diciendo!

y de Herrera me lo puedo esperar, ¿pero de ti?

Pero, ¿qué es horrible? ¿por qué, Pepa?

si todo esto lo estoy haciendo por ti,

además, que, a ver, aquí cada uno va a la suya, ¿eh?

y mira por sus intereses.

Ya, pero es que yo no te he pedido que hagas nada por mí,

y a mí no me metas en esos intereses.

Mira, ojalá no me hubieses contado nada de esto.

(Música)

Ya, no podéis venir, ¿ni siquiera un ratito, eh?

Nada, lo entiendo, sí, claro, no te preocupes,

dale un beso a María del Mar.

Adiós.

A ver...

(Marcación de teléfono)

¡Martina! hola, guapa, ¿cómo estás? mucho tiempo, sí,

no hago otra cosa más que trabajar, ya, ya lo sé,

mira, te llamaba para invitarte a un evento,

bueno, un evento, es un funeral, ha fallecido mi padre, sí,

yo tampoco sabía que estaba vivo,

en fin, apareció hace poco en el hospital,

y bueno, cuando nos estábamos conociendo, se fue,

es una larga historia, ¿sabes? el caso es que estaba solo,

y bueno, me apetecía hacerle una pequeña ceremonia de despedida,

después de la incineración, ¿qué me dices?

mañana a las 12, ¿sí? ¡Ay, amiga, qué bien! muchas gracias,

te mando un mensaje con el sitio,

que no lo tengo seguro todavía, ¿vale?

un beso muy grande, adiós, gracias.

Raquel, cariño, soy mamá, ¿cómo estás, hija?

hace mucho que no hablamos, ¿eh? bueno, quería saber de ti,

cómo te van las cosas y, si sigues tan guapa y tan bonita,

amor, mira, te quería comentar una cosa

y, bueno, prefiero hacerlo en directo,

así que, cuando puedas, me respondes a esto, ¿vale? un beso, cariño.

Adiós.

Hola, guapa. -Hola.

¿Qué tal?

Bien, ya está todo arreglado. -¿Sí?

Sí, los servicios del sepelio están confirmados

y he hablado con Rafa para que nos sirva un aperitivo a la salida.

¿En el bar? -¿Te parece mal?

No, está bien. -¿Has avisado a la gente?

Sí, a los que he visto,

pero también he puesto un cartel en el tablón de la sala de Personal.

¿Y a Carlos, le has visto?

No, creo que libraba hoy, pero bueno, le he mandado un mensaje,

otra cosa, que he intentado localizar a conocidos de Imanol,

pero, no ha habido suerte.

Nada, ¿no? -No, lo siento.

Bueno, he puesto una esquela en el periódico,

a lo mejor aparece alguien.

Ah, buena idea.

Gracias.

No sabes cuánto te agradezco, que me ayudes.

Lo sé, lo sé.

Bueno... -Oye, ¿has hablado con Raquel?

Hace mucho que no hablo con ella. -Tendrás que contárselo, ¿no?

En cuanto me responda al teléfono. -Bien hecho.

¿Se puede? -Sí, sí, sí, pasa.

Mira, que te andaba buscando, ¿tienes un minuto?

Eh, sí, sí, sí, dime.

Es que quería ver si me echas un cable con una paciente,

mira, pues eso, una paciente que tengo,

dice que tiene unos picores horribles en el pie,

y bueno, que está convencida de que tiene bichos

o no sé qué ahí dentro.

¿Crees que se lo está inventando?

Sí, bueno, más que se lo está inventando,

me parece que se ha convencido de que es así,

pero vamos, le he hecho todas las pruebas,

se lo he mirado un montón de veces y no he visto absolutamente nada.

Bueno, en psiquiatría ya sabes que hay un trastorno dermotozoico,

en el que las personas sienten que tienen bichos,

y en realidad eso no es real,

pero lo está interpretando así su cerebro.

Sí, si lo conozco, bueno, por eso te decía, a ver qué te parece a ti.

¿Está pasando por una situación de estrés?

Cree que le robaron a su hija hace 40 años

y, al parecer, acaba de encontrarla.

Es que normalmente... ¿quieres un poco de agua?

No, gracias.

Normalmente este trastorno aparece

cuando se le da una mala noticia a la persona,

pero claro, a veces también, si hay un cambio muy brusco,

pues puede generar mucho estrés y crear el trastorno.

Vale, claro, es que ahí está el problema.

La historia es que no sé cómo enfocarlo, ¿vale?

porque, si se lo digo, pues igual es peor el remedio que la enfermedad.

¿Quieres que hable yo con ella?

Pues sería genial,

pero, ¿y si se molesta porque te la derivo a ti?

Es que puede perder confianza en ti. -Claro.

A mí lo que se me ocurre es que le puedes decir

que, ya que seguro que tiene un poco más ansiedad

ante la idea de que vuelva a encontrar a su hija otra vez,

pues podía hablar conmigo para hablar de ese tema,

y de momento, pues intento evitar lo del tema del pie.

Bueno, lo de que sea hija o no, aún no está claro, ¿eh?

que están esperando los resultados de las pruebas de ADN.

Pues mejor me lo pones, yo puedo hablar con las dos,

y así les doy algún ejercicio de relajación

mientras esperan las pruebas,

yo sobre todo, lo que necesito ver es el nivel de estrés

que puede tener esta chica,

para saber si es compatible con el trastorno, ¿no?

Vale, estupendo, una cosa que no te he dicho...

Sí. -Mi paciente se llama Rosa.

Rosa.

Y has de saber que odia los hospitales, ¿vale?

que lo tengas en cuenta.

Vale, muy bien, yo también los odio a veces,

sobre todo cuando tengo guardias. -Yo igual.

(Risa)

Gracias, Lucía, luego te veo, ¿vale?

Vale. -Chao.

Hola, ¿eres Aitana? -Sí, soy yo.

Hola, encantada, yo soy Lucía, soy psicóloga del hospital.

¿Psicóloga? -El doctor Silva...

Sí, me ha hablado de vuestro caso. -Pues no sé, dígame.

Quería hablarte de Rosa. -¡Ay, madre mía! ¿es algo grave?

No, no, no, para nada. -¡Qué susto!

Es que por un momento he pensado que tenía algo grave

y que me mandaban a la psicóloga para darme la noticia.

No, no, no, pasa, por favor.

No, mira, lo que pasa que es, bueno, un tema un poquito delicado

y me gustaría hablarlo contigo antes que con Rosa.

Bueno, pues usted dirá. -¿Cómo la ves?

Bien, no sé; me parece una señora estupenda,

¿a qué se refiere?

¿La notas últimamente algo más alterada?

Pues no tengo ni idea,

la verdad es que no sé si le ha comentado el doctor Silva,

pero hace poco que nos conocemos y yo no sé cómo es normalmente.

Bueno, sí; algo me ha comentado,

mira, te estoy comentando esto porque estamos valorando

la posibilidad de que los picores tengan un origen psicológico

debido al estrés.

Pero, ¿creen que se lo puede estar inventando todo?

No, no, no se lo está inventando, lo que ocurre es

que, cuando tenemos a veces unos niveles muy altos de estrés,

pues eso puede alterar nuestra percepción.

Bueno, yo no sé nada de eso, claro,

pero es verdad que está muy nerviosa con todo lo de la prueba de ADN,

vamos, yo también lo estoy, ¿eh? a mí, me cuesta dormir últimamente,

es que desde que nos conocemos

ha sido todo una montaña rusa de emociones

y yo creo que he tenido

más sentimientos encontrados en estas semanas que en toda mi vida.

Ya, pues si estás tú nerviosa, imagínate ella.

No, y además dice que lleva toda la vida buscándome.

Pues ahora estará más excitada,

pensando que puede volverse a reencontrar con su hija

y además estará volviendo a revivir el trauma

porque me imagino que le dijeron que su bebé había nacido muerto, ¿no?

Sí, sí, eso fue, y además la tomaban por loca.

Vaya.

Porque era la única que estaba convencida de que yo seguía viva

y de que me habían robado.

Bueno, pues muchísimas gracias, Aitana, por la información,

lo único que te voy a pedir es que, de momento, por favor,

no le digas nada.

No se preocupe, que yo no le digo nada.

Que luego ya hablaremos de esto, no es un secreto,

es simplemente para no interrumpir el tratamiento,

eh, luego os voy a ver a la habitación, ¿vale?

Gracias.

¿Te habían hecho alguna ecografía alguna vez?

No.

Pues es una prueba muy precisa y totalmente innocua,

no irradia absolutamente nada.

¿Esto es lo que le hacen a las embarazadas

para saber el sexo del bebé, no?

Sí, y para más cosas.

Se nota que no has tenido hijos, ¿no? -No, no he tenido.

¿Y tú? -Yo sí, tengo uno.

Pues a mí me hubiera gustado, la verdad, lo que pasa es que bueno,

tú sabes, la vida, cuando tocaba, pues es que yo estaba en otras cosas,

y luego ya es que, como no he tenido ninguna pareja estable,

lo de tener hijos sin pareja, como que no, que no me..., no...

ay, que tú no tienes pareja.

Bueno, no tengo pareja, pero tampoco me hace falta.

Perdona, hija; es que a veces soy un poquito bocachancla.

No te preocupes.

Retomando la conversación, el transductor emite unas ondas

y recoge una señal a través de la cual podemos ver

el interior de tu abdomen ahí en la pantalla.

¿Y qué se ve?

Pues todavía no te lo puedo decir,

pero lo que sí que te puedo decir son los resultados

de las pruebas que te hemos hecho antes.

Ay, madre, ¿qué ha salido?

En la analítica de sangre se ve

que tienes la proteína C reactiva elevada.

Eso suena un poquito Chernóbil, ¿eh?, perdona. ¡Reactiva!

Es un reactante inflamatorio, pero es inespecífico;

tampoco aporta mucha información.

Del dolor veo que estás muchísimo mejor, ¿eh?

Tú verás, como para no estarlo,

a ver, me habéis metido más droga en una mañana

que toda la que yo me he metido en los veranos de Ibiza de los 80

en la época gloriosa, ¿sabes?, de Ibiza, vamos...

Qué exagerada eres,

y también hemos descartado con la analítica

que tengas una pancreatitis.

¿Y eso es bueno?

Hombre, pues, ¿cómo no va a ser bueno que no tengas una pancreatitis?

Pues porque a lo mejor deja lugar a tener otra cosa más grave.

Pues no, y no seas pesimista.

Y en los análisis de orina hemos visto

que tienes algún glóbulo rojo por ahí suelto, algún hematíe,

pero no hay signos de infección,

y en la placa de abdomen solamente se ven gases,

y con la eco tampoco es que haya visto mucha cosa, la verdad,

ya hemos terminado y no se veían signos inflamatorios

y tampoco he visto que haya piedras,

litiasis ni en los riñones ni en las vías urinarias.

O sea, ¿que podría haber tenido piedras en el riñón?

¿y no me lo has dicho antes?

Si te lo dije al principio,

que era una de las opciones que barajaba.

Toma. -No me acuerdo.

Bueno, pero que, a ver, Ciara,

que puede ser algo que sea, una hernia de hiato,

una gastritis con una helicobacter pylori...

Eso tiene nombre de almohada, ¿sabes?

Eso es una bacteria

que lleva aproximadamente el 50% de la población en el estómago

y no lo sabe, así que no, no es una almohada.

(RÍE) Almohada en el estómago, ¿me das otro, porfa, con esto...?

Sí, ahora te doy otro.

Voy a seguir haciéndote pruebas. -Vale.

Y te vas a quedar ingresada.

Raquel, hija, soy mamá, otra vez,

te he dejado varios mensajes y no consigo hablar contigo, cariño,

no sé si es que no los recibes o que no quieres hablar.

Mira, hija, necesito comentarte un asunto importante, ¿sabes?

y no quiero hacerlo por teléfono,

tengo muchas ganas de verte, de que me cuentes,

de ver cuánto has crecido y..., en fin,

llámame, ¿eh, hija? por favor, un beso.

Bueno, pues a ver qué tal con esta medicación

y, nada, en 15 días se pasa por aquí otra vez y a ver cómo va todo,

venga, le acompaño.

¡Siguiente! -La siguiente soy yo.

¡Ey, Lucía, pasa! -Hola.

¿Qué tal?

Pues bien, mira, ya he hablado con Aitana y con Rosa

y, bueno, Rosa tiene unos signos evidentes de estrés

que son compatibles con el trastorno dermatozoico que sospechábamos.

¿Le has dicho algo?

No, de momento no porque no quiero que le aumente el trauma,

pero, ¿se sabe algo de las pruebas de ADN?

porque yo creo que es eso lo que le está causando estrés.

Aún no están listas, siéntate.

Si las pruebas dicen que son madre e hija,

posiblemente los niveles de estrés se reduzcan.

Ya, ¿y si no lo son, madre e hija?

Pues pueden pasar dos cosas,

una, que se reduzcan porque se les quite de la cabeza,

o dos, que aumenten porque aumenta la frustración.

Vamos, que puede pasar cualquier cosa, ¿no?

Exactamente.

Pues mira, si te parece,

yo creo que es mejor esperar a los resultados de las pruebas

y ya después empiezas a tratarla, ¿no?

Sí, sí, yo creo que es lo mejor.

Yo de momento me estoy centrando en la sintomatología,

le he administrado unos antihistamínicos

para todo el tema de los picores

y estaba pensando en complementar el tratamiento

con algún psicofármaco antes de derivártela, ¿qué te parece?

Bueno, pero es que a lo mejor no necesitas derivármela,

tenemos que esperar a las pruebas de ADN

porque puede ser que le desaparezca el trastorno dermatozoico.

Es curioso, ¿eh? cómo nos afecta todo lo que nos pasa a nuestra salud,

no sé, supongo que al final la clave es saber gestionarlo bien, ¿no?

Hombre, es que no hay medicina que cure lo que cura la felicidad.

Qué cita más bonita, ¿es tuya?

Ya me gustaría, es de Gabriel García Márquez.

Ah, ya, pero mucha razón tiene, ¿eh? la clave de todo es la felicidad,

lo difícil es conseguirla, claro.

Hombre, yo creo que si todos hiciéramos

un poquito de ejercicio al día, nos alimentáramos bien

y nos dejáramos llevar un poco más por nuestro corazón,

no se necesitarían ni psicólogos ni médicos.

¿Tú lo haces?

Pues lo primero y lo segundo, no... y lo tercero a veces, ¿y tú?

Pues tampoco.

Pues nada, que somos unos infelices pero tenemos trabajo.

(RÍE)

Gastritis, ¿gastritis? puede ser una gastritis, ¿no?

y a ver, de una gastritis no se muere nadie, digo yo,

tía, estás hablando sola, tía, estás hablando sola,

Marica, estás fatal,

o gases, también pueden ser gases, o una hernia, ¿no?

si es una de estas cosas, gastritis, gases, hernia,

dejo de beber y de fumar, ¿vale?

¡Oh!

¿Preparada para la gastroscopia?

¿La verdad? preferiría ir a Bora Bora,

pero creo que no tengo otra, ¿verdad? -No va a ser, no va a ser.

Vale.

¿Te la vas a llevar? -¿El qué?

La estampita, la podemos poner en el pantalón del pijama

o en algún sitio que la tengas cerca.

No, no, no es mía, estaba dentro de la revista.

Ah, pues debe ser de algún paciente que se la habrá dejado ahí,

¡ya me acuerdo! de una mujer que era muy simpática,

que se encomendaba todo el rato a estas cosas,

oye, pues le debió funcionar, ¿eh?,

porque salió de aquí como nueva, totalmente.

Anda, pero, ¿no me digas que tú crees en eso?

Bueno, pues no mucho, a días,

pero lo que sí que me gustaría es tener más fe de la que tengo, eso sí,

¿tú no?

Pues no lo sé, fíjate,

porque tengo muchos amigos que se han encomendado a santos

y no les ha servido de nada.

Sí, también es verdad, pero hay gente que pide señales, y oye, las tiene.

(Teléfono)

¿Te gustaría que te pasara eso alguna vez?

¿Una señal? -Sí.

Mira, la señal.

Ah, bueno, no, no, es mi supervisora, que es como si fuera Dios,

porque manda más o menos lo mismo, un momentito.

¿Sí, doctora?

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Centro médico - 10/12/18 (1)

10 dic 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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