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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 10/10/18 (2) - ver ahora
Transcripción completa

-Este tío es un "pargera" de cuidado.

-A ver, Valerio, ¿qué pasa? -¿Cómo?

-Nos ha llamado, ¿no? ¿Dónde tiene el oxígeno?

-¡Ya no! -No se lo quite.

-¡No necesito nada! -Túmbese.

-¡Os llamé hace un mes! -Vale.

No se quite el oxígeno, ¿de acuerdo?

Hola, Esther, vengo a recoger las cosas de Lucas.

Muy bien.

Ah, estos libros son de Lucas, ¿verdad?

Sí. -Vale. ¿Te echo una mano?

No. Si no hay nada más...

-¿Y esos papeles, Valerio? -¡No son asunto tuyo!

Bueno, que, ¿no me va a preguntar cómo se encuentra?

¡Por Lucas, digo!

-¿Sigue vivo?

Sí. Sigue vivo, sí.

Ya le digo que se ha interesado mucho por él, ¿eh?

Como tú lo veas.

Mira es que, cada vez que entro aquí,

se me pone una mala leche... Tranquila.

-Los cuerpos de alta mar.

¡Madre de Dios, qué título!

Creo que es el peor que he oído en mi vida.

Tenía curiosidad por saber qué se le pasa a este muchacho por la cabeza.

Y mira tú por donde... Me estoy enterando con detalle.

-Hola, Niqui. -Hola.

-¿Te sigue doliendo la cabeza?

Vómito, bradicardia,

entumecimiento del labio... -Y los picores.

-La verdad es que estoy un poco perdida

porque en la analítica de sangre no he encontrado nada raro

y todos los síntomas que tienes son de origen diferente.

¿Os pusisteis todas las vacunas antes de ir a Jamaica?

-Todas.

-Bueno, aun así voy a hacer una analítica de enfermedades tropicales,

no vaya a ser que por ahí encuentre algo.

¿Vale? -Vale.

-Hasta ahora. -Gracias.

-Adiós.

Tengo que decirte una cosa. -Dispara.

-Hace unos días que estoy hablando con una discográfica, ¿vale?

Una muy grande. Y están muy interesados en ficharnos.

-¿En serio? -Sí.

-¡Sabía que esto llegaría! Voy a llamar a Ana.

-No, espera. Que hay una cosa más. Quieren que firmemos, ¿vale?

Pero con una condición: que Ana se quede fuera.

-¿Cómo? Pero si toca que te cagas;

si es la autora de casi todos los temas.

-Sí. Yo les he dicho eso mismo.

Pero es que no les gusta.

Dicen que saben que antes o después les va a dar problemas.

Que es muy imprevisible. -No estoy de acuerdo, tía.

-Ya. Yo pensaba lo mismo. Pero mira:

Ana en cualquier momento nos deja tiradas.

Va muy a su rollo y al final se lo va a acabar montando por su cuenta.

No sabe estar en grupo. -Que no. Ana es una tía muy guay.

-Sí. Si es muy guay. Pero..., jo, tía, Lidia.

¡Que es una oportunidad de la leche!

Y no vamos a dejarla pasar para que dentro de unos meses Ana se pire.

-Bueno, cógela tú. Yo paso, tía.

-¿Y por qué no le preguntas? Igual te llevas una sorpresa.

-Claro que necesitamos una discográfica

para llegar donde queremos.

Pero así no.

Me niego a que nadie decida quiénes forman Petróleo Rosa.

Petróleo Rosa somos las tres.

Entiendo que ellos son los que controlan el negocio.

Pero nosotras montamos el grupo porque teníamos un sueño

y no vamos a pasar por ahí. Yo por lo menos, ni hablar.

Hola, Lucas. Hola.

¿Cómo estás? Bien. Mejor.

Verás, venía a comentarte: tengo ya los resultados

de las diferentes pruebas que te hemos hecho

y no nos revelan nada.

Es decir: ni la radiografía de abdomen, ni la analítica,

ni por otro lado el estudio de alérgenos aporta nada.

¿Entonces?

Verás, todo parece indicar que has sufrido una crisis alérgica.

Así que lo mejor es seguir haciendo pruebas hasta que averigüemos

cuál es el origen de todo esto.

Lo siguiente que me gustaría hacer sería,

por un lado hacer una analítica de sangre ampliada

y hacerte una biopsia de médula.

Si quieres podemos retrasar la biopsia

hasta que tengamos los resultados de la analítica.

Pues no lo sé. ¿Usted qué haría?

Yo, la verdad, es que lo haría todo a la vez. Así no perdemos tiempo.

Pues, adelante. Estoy en sus manos. Vale. Perfecto. Gracias.

Nada.

Hola. Hola.

Bueno, aquí te traigo tus libros. Muchas gracias.

¿Cómo está Valerio? -Como siempre.

-Bueno, entonces me manda saludos, ¿no?

Madre mía... Es un caso de hombre, fíjate.

Aquí faltan unos folios.

Lo sabía.

Los tiene Valerio. Estaba leyéndolos.

Sí.

-¿Cómo leyéndolos? Sí.

Bueno, ¡lo que me faltaba ya! Voy a por ellos. Puedo, ¿no?

A ver: yo creo que lo mejor es que te esperes a que hagamos las pruebas

y luego ya, si quieres,

pues vas a buscar a este señor y arregláis lo que sea.

Vale.

Muchas pullas me como ya de Valerio,

como para encima aguantar yo ahora sus comentarios

sobre lo que yo escribo.

Yo antes quería ser escritor. Y esa es la única novela que yo terminé.

Hace mil años; personal y horrible.

Como son siempre las primeras novelas, vamos.

Bueno, es normal.

Claro, mi amor.

Es normal que la bebé llore; es pequeña, está incómoda, es normal.

Vale. Lo importante es que tú estés tranquila. ¿De acuerdo?

Claro. Que tú estés tranquila, ¿vale?

Y que todo esto no te supere. Tú tranquilita.

Sí. Ya, no, ya. Si lo sé, lo sé, lo sé.

Mira, tú, cualquier cosa, tú me llamas. ¿Vale?

Me llamas, en cualquier momento.

Que no importa, no me molestas; de verdad. De verdad, ¿eh?

Berta, Berta. Yo confío en ti. Yo confío en ti, de verdad.

Lo único que quiero es que estés tranquila. Solo eso. ¿Vale?

Venga, luego hablamos.

Vale, bueno, o no, o no. O no te llamo más. De acuerdo.

Venga. Venga, luego te veo en casa, ¿eh?

Que tengo muchas ganas de veros a las dos. Venga, un besito.

Sí, ve. Ve, ve. Un beso. Adiós.

¿Ya te vas? Pues sí. Que ya está bien por hoy.

Por cierto. Espero que Lucas hoy

se haya dado cuenta de la mala sombra que tiene el Valerio ese.

Pero Clara, ¿todavía estás con eso? Pues sí. ¿Qué quieres que te diga?

Que me da lo mismo lo que tú pienses.

Que ese hombre es insoportable, de verdad. ¡Y no va a cambiar nunca!

Vamos a ver. Pero ¿no te das cuenta que desde el primer momento

no le has dado una sola oportunidad?

Porque sé que no iba a servir para nada.

¿Cómo que no sirve para nada? No.

Vamos a ver, Clara. No se puede condenar a una persona de por vida.

Haga lo que haga; que tampoco sabemos lo que ha hecho, ¿eh?

Pero es que, de verdad, así la gente pierde la confianza en sí misma

y no hay manera de cambiar.

Que no, Ramón. Que hay gente que, por mucha confianza que le des,

no va a cambiar nunca. Y ya está, ya está.

Pero ¿tú sabes lo duro que es que nadie confíe en ti?

Porque yo sí lo sé.

Bueno, pero al final lo has superado todo, ¿no?

Ya. Pero a ver, Clara, no me refiero a mí solo.

Me refiero a Valerio, al hombre este; incluso a Berta.

Nadie cree que vaya a superar todo esto.

Y además, tú lo acabas de decir. Yo lo pude hacer.

¿Por qué Berta no va a poder cambiar, por ejemplo?

Tú eres tú, Ramón.

-Hola. -Hola.

-Oye, ¿han tocado el aire acondicionado o qué?

-No sé. -Hoy hace más calor que otros días.

-No lo había notado, la verdad. -Aunque igual soy yo.

Tampoco es que me encanten los ascensores.

-¿Y para qué subes?

-Porque si no me pego todo el día escaleras para arriba y para abajo

y acabo destrozado.

-¿Qué tal está tu paciente? -Ahora voy a ir a verle.

-Escuché que era el hombre de esta mañana en la ambulancia, ¿no?

¿Que le conocías? -Que cotilla es la gente aquí, ¿no?

-Ya. -Pero vamos, que sí.

Sí que le conocía de vista.

¿Tú con qué estás? -Un ciclista.

Se lo llevaron por delante. -Vaya.

-Politraumatismo... con conmoción. -¿Llevaba casco?

-Sí. Sí, sí. Menos mal. Porque si no, no hubiéramos podido hacer nada.

Pero vamos, que al tiene lesiones internas, hígado lacerado...

Salió disparado casi tres metros.

Están los de trauma preparando quirófano.

-Ya. Bueno, pues a ver si hay suerte.

Hasta luego.

¿Tú también crees que Berta no lo va a superar?

¿De verdad quieres saber la verdad? Sí.

Pues sí. Creo que no lo va a superar.

Tú también. Igual que todo el mundo.

A ver, Ramón. Entonces, ¿por qué preguntas?

Si no quieres oír lo que pensamos los demás.

Ya. Es que me debería dar igual. A lo mejor ese es el problema.

¿A qué te refieres? Pues que no te da igual.

Que en el fondo tú tampoco estás seguro;

y por eso nos echas la culpa a todos.

No, no, no. No.

Verás, Clara. Yo veo a Berta, la veo y sé lo que digo.

Yo veo a Berta con nuestra hija y sé que ha cambiado.

La veo cómo la mira, cómo la cuida, cómo le da de comer,

cómo la duerme... Y yo confío en ella.

Y sinceramente estoy muy cansado

y muy harto de tener que defenderla a cada rato.

Perdona, pero nadie la está atacando, ¿eh?

Ya, ya, ya.

A ver, Ramón, Escúchame.

¿De verdad confías en ella, en que no va a volver a recaer?

Sí. Sí, yo confío en ella.

Bueno. Pues ya está. Eso es lo importante, que creas en ella.

Lo que pensemos los demás, como decía una canción de nuestra época,

"lo que opinen los demás, está de más".

Bueno, me voy que yo también estoy bastante cansada.

Venga, hasta mañana. Hasta mañana.

-¿Tienes los resultados del TAC? -Sí, ya lo tengo, Imanol.

Verás. -Tengo cáncer.

-¿Ya lo sabías?

¿Desde cuándo?

-Desde no hace mucho. Tengo cáncer de colon.

-Sí. Está en un estadio avanzado.

Ha hecho metástasis con otros órganos.

-En el hígado. -Entre otros.

-Vale.

Bueno. Ahora ya sabes por qué quería ver a mi hija.

-Pero a ver. -No. Ni hablar.

Ya sé lo que me vas a decir. No quiero que ella lo sepa.

-Tienes que decírselo. No te lo va a perdonar nunca.

-Ahora ese nunca ya tiene poco tiempo.

Además, ella tiene cosas más graves que perdonarme.

-Imanol, por favor.

-No quiero jugar la carta del enfermo de cáncer.

Hubiera preferido que las cosas se hubieran desarrollado mejor con ella,

sin necesidad de recurrir a esto.

-Entonces, ¿por qué te has quedado para que te hiciéramos las pruebas?

-Porque eres un pesado. Y no te habrías rendido.

-No. La verdad es que no.

-Y en el fondo, porque tenía la esperanza de que hubiera mejorado;

o al menos de que se hubiera frenado. -Pues siento decirte que no es así.

-No te preocupes;

ya me habían advertido que el pronóstico no era bueno.

-De todas formas voy a hablar con Oncología

a ver qué opinan de tu caso. -No hace falta.

-Lo siento mucho.

-Te lo pido por favor. Por favor, no le digas nada a Ángela.

-Doctor, disculpe. Le necesitan en Urgencias.

-Voy.

No puedo prometerte nada. Lo siento. Tienes que entenderme.

De momento seguiremos con las pruebas.

(Llaman a la puerta)

-¡Hombre! ¡El nuevo Ruiz Zafón! -No, Valerio. No te cachondees.

Devuélveme los folios. -¿Tu novela, dices?

-Sí. Dámela.

-Me ha sorprendido. -Ya, claro.

-De verdad, chico. ¡No está mal!

¿Por qué no me la dejas que me la termine?

Ya sabes que los viejos no leemos muy rápido.

-A ver, Valerio. Ya está.

Ya te has metido bastante conmigo. ¿No te parece?

-Oye, que no te guste a ti,

no significa que no pueda gustarnos a los demás.

-Ya, claro.

-Hombre, no es Madame Bovary, pero...

-Bueno, a ver, que ya está. Ya vendré a verte. O no.

-Oye. Si es una mierda, ¿por qué lo llevas siempre en la mochila?

-Pues... Yo antes lo llevaba para tomar notas,

por si algún día me daba por reescribirlo, no sé.

Ahora lo llevo para recordarme lo que no debo hacer.

-Ya, claro. Eso no te lo crees ni tú.

-Pero si es la típica obra adolescente egocéntrica y vacía.

-Totalmente de acuerdo. Pero me ha enganchado.

A lo mejor soy un poco así yo también.

-Puede ser. -Sí, como la mayoría, ¿no?

Todos somos un poco egocéntricos y vacíos.

Todavía te hinchas a vender. Deja que me la termine, anda.

Nunca hubiese imaginado que el inspector

tenía una afición tan perversa. -¿De verdad te está gustando?

-Ay, pero qué inseguro y qué llorón eres. ¡Sí!

-Pues toma. Para ti. Yo no los quiero.

Solo son una carga en la mochila. -Esa frase es de escritor.

-Sí, de escritor. De escritor barato.

-Bueno. Mejor eso que leerle libros peñazos a viejos peñazos.

-Adiós, Valerio.

Venga, Lidi... ¿Dime uué te pasa?

-Nada, tía. La gente, ¡que es imbécil!

El mundo es una mierda.

-Joé, puesmenos mal que no te pasaba nada.

Nunca te había escuchado tan negativa.

-A ver, es que están intentando jodernos y me da coraje, tía.

-¿Qué pasa?

-A-Music. Ha contactado con Niqui. Y quieren ficharnos.

-¿Qué? ¡¿Quieren...?! ¡Lo sabía, lo sabía!

¡Joder, que hemos triunfado, hemos triunfado!

¡Ay, ah! ¡Joder qué bien!

Mierda. A ver: ¿cuál es la parte mala?

Joé, Lidia, por favor, ¡suéltalo ya, tronca!

-Solo nos quieren a las dos: a Niqui y a mí.

-¿Qué? Pero ,¿por qué?

-No sé. Porque dicen que seguro que la lías. Que eres muy caótica.

No sé, no sé. Que no quieren problemas.

-Flipa. ¡Flipa, flipa!

¡Joé, pues que se hubieran metido a bibliotecarios, yo qué sé!

¿Qué grupo de rock no la lía, vamos a ver?

¡Que les den! Ya está, ¿no? -No, no. Si tienes toda la razón.

-Entonces, ¿por qué estás tan fastidiada?

¡Que nadie puede joderte si tú no quieres, Lidi!

-Ya. Solo es que me da pena, tía. -Ya.

Que..., que quieres aceptar la oferta, ¿no?

-No, no. Yo no, ¿eh?

-¡Aaaaah! Claro, claro, claro. Niqui tiene que estar encantada.

-¡Qué va, qué va, tía! Si ha estado hablando con ellos para convencerles

de que éramos las tres o nada. Pero no hay manera.

-A ver: la verdad es que ella te lo lleva diciendo mucho tiempo.

-¿En serio? ¿Tú también? ¿Eh?

¿Qué pasa, que os habéis puesto de acuerdo?

-Corta el rollo. Ya vendrá otra discográfica.

Si esta no nos quiere, pues..., peor para ellos, ¿no?

-Mira. Te conozco y es que mientes fatal. Sé que estás deseando firmar.

-Lo que tú digas.

-Pues ¿sabes qué te digo?

Que paso. Paso de estar donde no se me quiere. Ya está.

Niqui va a estar encantada y a ti te va a venir muy bien.

-Ah... La mediocre, ¿no? Que no da para más.

Y tú la crack que puede apañárselas sola.

-Joé, Lidia. ¡Tronca!

Verás, tienes una enfermedad autoinmune.

Es decir, es una enfermedad que genera tu propio cuerpo

y que por lo tanto no tiene cura, ¿eh?

Pero hay una solución para cuando te vuelva a ocurrir.

¿Cuál es?

Verás, tienes lo que se conoce como mastocitosis sistemática.

Es decir: esto afecta a las células que producen la histamina.

La histamina es la responsable de controlar

las reacciones alérgicas del cuerpo.

Para que me entiendas:

tu cuerpo tiene una tendencia a sufrir fuertes reacciones alérgicas,

que es lo que te ha pasado estos días.

Sí, sí. Ya me dijo Clara que había tenido suerte de que me pillara aquí,

en el hospital.

La verdad es que sí.

Tendrás que seguir una serie de medidas, ¿de acuerdo?

Pero lo más importante es que tendrás que ir acompañado siempre

con un quid de emergencia con antihistamínicos.

Madre mía.

Bueno, pero no te preocupes porque mira,

esto quids son muy fáciles de utilizar

y te va a dar mucha tranquilidad llevarlos encima.

Te voy a enseñar uno a ver si tengo por aquí, que te enseño cómo es.

-Vale, bien. -A ver. A estribor.

¡Pero bueno! Perdone, aquí no puede estar. ¿Qué hace usted aquí?

Haga el favor de salir. Por favor.

¿No ve que el doctor Landó está atendiendo a un paciente?

Pues por eso precisamente vengo. Tengo que darle algo a Lucas.

Bueno, Clara, no te preocupes.

Nosotros en principio hemos terminado.

Cualquier duda que tengas luego la hablamos, ¿vale?

Pasa, pasa. Adelante, marinero.

Toma. -¿Esto qué es?

-El contacto de un editor amigo mío.

Un imbécil que fue mi socio. Pero hace bien su trabajo.

Ayer le llamé para que viniera a verme y le di tu novela.

-¿Qué? -¿Estás sordo, hijo?

¡Que le di tu novela! Y se la leyó de un tirón.

Eso quiere decir que le gusta. -¿Cómo?

-¡Madre de Dios, qué juventud! ¡Llámalo! ¡Quiere hablar contigo!

Ay... ¡Que lo llames! ¡Quiere tu novela!

-Que sí, que ya, que ya me he enterado, que sí.

-Pues no lo parece, chaval.

-A ver,

es que no sé quién le da derecho a enseñarle mi novela a nadie.

-Ja. Tú. ¡Me la regalaste!

Mira, no hay quien te entienda, chaval.

Seguro que en el fondo no te esperabas que te pasara algún día.

No me vayas de víctima todavía. -Vale. Vale.

-Ahora parece que sí se ha enterado. -Bueno, gracias.

-¿Gracias, de qué? Si yo no he hecho nada. La novela la has escrito tú.

¡Y le ha gustado a un editor!

Este niño..., parece tonto, la verdad.

¡Enfermero! ¡Ruedas! Vámonos.

¡Madre mía, qué juventud! Divino tesoro, dicen. Madre mía...

-¿Cómo estás?

-Dios, me duele más la cabeza y tengo las manos como dormidas.

Igual que el labio.

-A ver si dan pronto con lo que tienes, tía.

-Yo así no voy a poder firmar nada, ¿eh?

-¿De qué? -Del contrato con la discográfica.

Vas a tener que imprimirlo y lo firmas por las dos.

-No. Eso no se puede hacer. -Pero te doy un poder o algo.

-Bueno, tú no te preocupes ahora por eso, ¿vale?

-No me voy a preocupar...

-Ana, te he estado llamando.

-Ya. He estado ocupada. ¿Tú qué, amiga?

-¿Qué? -¿Estás bien?

Espero que estés mejor.

-Sí. Tía Ana, siento muchísimo lo de la discográfica, ¿eh? Ya les...

-¿Qué pasa? -Nada. Que ha estado muy gracioso.

¿Sabes de dónde vengo?

Nicoleta.

-No me llames... -De A-Music.

-¿Has hablado con ellos? -Sí.

-¿Y qué te han dicho?

-Me han dicho que les flipa mi estilo.

Que creen que tengo mucho talento y que bueno,

que sacar un poco los pies del tiesto pues no le viene mal al show.

-Entonces te quedas.

-Claro, por eso han flipado cuando la vocalista del grupo les ha dicho

que me salgo del proyecto.

Que yo voy a mi aire, ¿no?

Sí. Decías que... ¡ah! Que yo soy un alma libre, ¿no?

¿Y tú? ¿Tú que decías de que las tres juntas éramos la bomba?

-Sois lo peor, ¡las dos!

-Oye, yo no sabía nada, Ana, de verdad, ¿eh?

-No, si, si puede ser.

Puede ser, porque de buena que eres, eres tonta, hija.

-Y tú eres una imbécil.

-Bueno, pues ya está.

Ya estás solita, ¿eh, monstrua? Lo que tú querías.

Mira, no me pongas esa cara, que tú no eres tan dura.

Te..., te pasa algo en la cara. -¿Qué me dices?

-Que tienes la cara... Que la tienes muy rara.

-Pero ¿qué dices? Tía, no me vaciles. -¿Lo ves?

-Tía, que no puedo moverla. ¡Que no puedo moverla!

Ana, ¡que no puedo moverla, tía, llama al médico!

-Vale, vale, vale. Tranquila, tranquila, tranquila.

A ver dónde está esto.

(Timbre)

¡A ver, por favor, un médico!

-Tía, que no puedo moverla... -Pero no me estás vacilando, ¿no?

-¿Qué es lo que pasa? -Que no puedo moverla.

-Que dice que no puede mover... -No puedo mover...

-Bueno, respira hondo, respira hondo, intenta relajarte, ¿vale?

¿Puedes sonreír?

Vale. -No.

-Tranquila. Hay que hacerle un TAC de urgencia, ¿vale?

-Vale. -Parece una parálisis.

Tranquila. Acuéstate en la cama.

Te estaba buscando. Te estaba esperando.

¿Ah, sí?

Creo que me debes un reconocimiento, ¿no?

Ah, ¿por qué lo dices, por lo de Valerio?

Pues sí, es verdad.

¿Perdón? No he oído bien. ¿Perdón, cómo es?

Que sí, que es verdad. Que todavía hay esperanza para la humanidad.

¡Bien, claro que sí!

¡Ay, madre mía! Claro que sí.

De todas maneras, que yo venía por otra cosa.

¿Por qué? ¿Qué pasa? Dime.

Pero mira: en el fondo tiene que ver también con este tema.

Se trata de Berta. A ver, ¿qué pasa con Berta?

Pues mira, Ramón, que he estado pensando que,

si de verdad tú estás convencido de que todo irá bien con ella,

seguramente todo vaya bien. No, te lo digo en serio, de verdad.

En el fondo tú eres doctor. Ramón Landó.

Y ella, pues como si fuese una paciente más.

Entonces tenemos que creerte. Pues gracias.

Bueno, ¿cuándo vamos a ver a esa Landoncilla, eh?

Cuando quieras. Yo estaré encantado de presentártela.

Bueno, a ver si es pronto entonces. Sí.

Pues nada. Que, de cualquier manera,

si necesitas hablar o cualquier cosa pues ya sabes, ¿vale?

Perfecto.

Venga. Hasta luego.

No se te olvide pedir cita.

-Merino. No me has enseñado los resultados del TAC de Imanol.

-Ah, sí, ya. Se me pasó. -Pero ¿lo has hecho?

¿Lo has hecho o no lo has hecho?

¿Tienes problemas con la sala de Imagen? Puedo llamarles, ¿eh?

A veces se saturan, ¿sabes? -No, no. No es eso.

-Ah. ¿Entonces? -Le hemos hecho el TAC

y hemos encontrado algo.

Pero el paciente no quiere que te lo comunique.

-¿Cómo? -Que no te lo puedo decir.

-¿Cómo que no me lo vas a decir?

-Si quieres saberlo, ve a hablar tú con él.

-No. ¡No voy a ir a hablar con él! Te dije que me informaras tú.

-Ya lo sé, pero no puedo. -Soy tu superior.

-¿De verdad vas a recurrir a eso? ¿Tanto te importa Imanol?

-No. No me importa. -Ya, claro.

-¡Deja de hablar como si supieras mejor que yo lo que me pasa, ¿eh?!

-Es que es eso exactamente lo que parece.

Mira, estoy harto. Ya me he cansado.

Tiene cáncer de colon en estadio 4 con metástasis en el hígado

y en otros órganos.

Se está muriendo, Ángela.

-Bueno, hay pacientes de cáncer que...

-Ya. No me vengas con ese tono, por favor.

-Y tú no me vengas con que tendría que hablarle a ese señor

de una forma especial.

¡Que no es mi padre, ¿te enteras?!

-Si tan segura estás de que no es tu padre,

¿qué hacías revisando las noticias del accidente

en el que se supone que murió, eh?

Lo único que le preocupaba a Imanol era que no te enteraras de su cáncer.

-Pues mira: ha hecho bien en confiar en ti.

-Quería verte antes de morir.

Pero es que se está muriendo de verdad, Ángela.

Y eso me pareció más importante.

No se puede estar inventando algo así.

-Berta, ¿qué ha pasado?

-¡La intenté despertar pero no, no respira! ¡No se movía!

¡Que no se movía!

-Tranquila, tranquila, vida. Tranquila.

¡Carmen, por favor!

-He venido en calidad de directora del hospital, no de otra cosa.

-No, no. Si te entiendo perfectamente.

-Bueno, como le decía, su cáncer está en un estado muy avanzado

y quería asegurarme personalmente de que está informado

de todas las opciones para abordar la situación.

-No sabía que un cáncer terminal pueda tener muchas opciones.

-¿Que no respiraba? ¿Qué le pasa? -No, no. No pasa nada;

porque la niña está con los pediatras,

está en observación y respira y tiene pulso.

-¡Pensaba que se moría en mis brazos! -Lo importante es que respire.

Le están haciendo unas pruebas pero se va a poner bien, ¿vale?

Se va a poner bien. Tú tranquila, mi amor.

La operación tiene sus riesgos

pero entre dos y cinco pacientes de cada diez

consigue vivir más allá de cinco años después de la operación.

-No, mira. No quiero arriesgar lo poco que tengo, ¿sabes?

-Supongo que has pensado en los demás.

En tu familia.

-Desde que estoy aquí, no he dejado de pensar en Ángela.

Pero también esa puerta se me ha cerrado.

-Hay signos inflamatorios en el parénquima cerebral

y un hematoma subdural.

Parece un traumatismo craneoencefálico reciente.

Pero no... Esto no puede ser.

Subtitulación realizada por Teresa García Román

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Centro médico - 10/10/18 (2)

10 oct 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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