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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 10/10/17 - escuchar ahora
Transcripción completa

- Perdona.

Perdona que te moleste. Es que estaba buscando a Pascual.

- Eh... Pascual. Pascual... ¿Quién es Pascual?

- El dueño del bar.

- Nnn, no...

- Es que Creo que anoche me dejé aquí mi cartera. No sé si la has visto.

- Mm... No.

- ¿Nada? Bueno. Pues gracias, ¿eh? Igualmente.

Y disculpa. Hasta luego.

- Qué rápido te rindes tú, ¿no? ¿Marina?

- ¡Uh...!

- Marina.

- Tienes ahora un ratito, para que nos tomemos un café?

Y así te cuento que...

Pues que no soy un tirado, y que no me emborracho todos los días

Y que lo que viste el otro día, pues... Vamos, que fue, pues...

Una velada especial. ¿Mm?

- Ya.

- ¿No has tenido tú una velada especial?

- Pues... sí.

Lo que pasa que para mí, pues... no acaban...

Vamos, que las veladas especiales no acaban por...,

por no acordarme ni de mi nombre. Digamos que tengo otro concepto.

- Mmm... Mira, hacemos una cosa.

Cuando tú quieras,

tú haces así...,

y yo aparezco a tu lado.

¿Sabes lo único que no entiendo de ti?

- ¿El qué?

- Pues que no sé qué haces...

sin darme tu teléfono.

- Bueno, pues... apúntalo.

- Seis, ¿qué?

Roberto ha venido al hospital

porque presenta una tos seca e intensa desde hace dos semanas.

- Doctor Naya: ¿Me podría acompañar?

Es que le está buscando la doctora Mantía.

- Ah, perdón.

- ¿Pasas?

- Sí.

- Siéntate, por favor... Por lo que veo, tienes mucha tos.

- Sí.

- Eres Roberto, ¿verdad?

Cuéntame, ¿Cuándo ha empezado esa tos?

- Eh... Hace dos semanas o así.

Con malestar general, tos, mocos... Catarro normal.

- Mm... ¿Estás tomando algo?

- Eh... Sí, un jarabe para la tos.

- ¿Fumas?

- Seis cigarros diarios, más o menos.

- Mm... - Ya. Sé lo que significa esa mirada,

pero lo he intentado dejar varias veces. No es fácil dejarlo, ¿eh?

- Ya. Vamos a la camilla, que te pueda explorar, por favor.

Si usted quiere dejar de fumar,

lo más importante es deshacerse de todos los cigarrillos

y ceniceros que tenga en casa,

identificar los momentos que tenga más deseos de fumar,

y tratar de pensar en otra cosa.

Por otra parte, también es importante iniciar hábitos saludables de vida,

así como buscar grupos de apoyo.

Pues a ver, Roberto, la exploración física,

la saturación de oxígeno en sangre y la auscultación pulmonar es correcta.

Entonces, vamos a hacer una radiografía de tórax,

por si hay algo que se me está escapando.

- Vale. ¿Le puedo hacer una pregunta?

- Sí.

- ¿Aquí trabaja alguien que se llama Alejandro Naya?

- Sí. Claro. El doctor Naya. ¿Quieres que le avise?

- No, no. Si le ve, no le diga que he estado aquí y ya está. ¿Vale?

Soy su hermano.

Jorge llega al hospital aquejado de una fuerte fiebre.

Le acompaña su pareja, Luz.

- Sabe que ha tenido que morir un animal

para que usted lleve ese bolso, ¿verdad?

- ¡A ti qué te importa!

- ¡Pues sí que me importa!

- Luz, no empieces. ¿Podemos centrarnos en que estoy fatal?

- Anda, exagerado.

- Luz y yo llevamos saliendo un año. Ella es muy especial.

Está comprometida con muchas causas. Mucho. Demasiado, diría yo.

Pero bueno, me gusta así. Hoy iba a conocer a mis padres.

Pero al final me he puesto malo, y bueno. Hemos venido aquí.

- Vale: Vamos a ver...

Uf, pues tienes un poquito de fiebre, ¿eh? Estás en 40.

¿Qué más síntomas te notas?

- Pues estoy cansado, me duelen los músculos, me duele la cabeza,

la garganta... Me duele todo.

- Vamos, una gripe de toda la vida.

- Sí, yo creo que sí. Es... Es simplemente una gripe.

Muy bien. Pues mira, te voy a recetar paracetamol, ¿vale?,

y quiero que te vayas a casa a descansar.

- No, pero a ver, a ver.

Que yo estoy fatal.

¿No me puede dar otra cosa? ¿Un antibiótico, o algo?

- ¿Un antibiótico?

Vamos a ver, mira. La gripe es un proceso vírico. ¿Vale?

O sea que un antibiótico no te va a hacer absolutamente nada de nada.

¿Vale? Te tomas el paracetamol, mucho líquido y a descansar. ¿De acuerdo?

- Vale.

- ¿No vamos al pueblo, entonces?

- Pero ¿cómo vamos a ir al pueblo? Mira cómo estoy.

- Joer. No voy a conocer nunca a tus padres, al final.

- Ya. Me da una pena... porque son muy de tu rollo, ¿eh?

- Oye, pues ya que no vamos al pueblo,

te dejo en casa y me voy a la mani antitaurina.

- ¿Qué? No, hombre. Pero quédate conmigo, que estoy fatal.

- ¡Jorge, tío! Que solo es una gripe. Anda. Vente a la mani.

- ¿Qué mani ni mani?

- ¿Cómo está el chico de la tos?

- Pues con tos.

Bien, está bien.

Le estoy haciendo pruebas. Ahora está en Rayos.

- Hola. ¿Puedo?

- Sí, sí, claro. - Sí, claro.

- Bueno, ¿qué? ¿No me vas a decir nada?

- Mm... ¿Qué quieres que te diga?

- Pero vamos a ver. ¿Nadie se ha dado cuenta?

Que ya no voy mascando chicle por ahí como un poseso.

- ¡Au! Vale. ¿Que ya no eres adicto a los chicles de nicotina?

-Enhorabuena.

- Gracias.

- Ey, que estabas enganchadísimo, ¿no? Casi más que al tabaco.

- ¿Cómo lo llevas?

- Bueno, bastante bien. Ahora soy adicto a las pastillas de nicotina.

- Bueno.

(Teléfono)

- Huy, perdonad. Sí.

- ¿A ti te pasa algo con Naya?

- Pues sí. Mi paciente, Roberto, el de la tos...

- ¿Sí?

- Es hermano de Naya. Y me ha pedido expresamente que no le diga nada.

- Bueno, a ver. Tampoco es para tanto.

Será que tendrán, pues eso problemas familiares en casa o lo que sea.

- Ya, ya, pero...

Que por cierto, es exmilitar, como tú.

- ¡Mira!

- Mira. Otro.

Tras hacerle una radiografía de tórax a Roberto,

el paciente con tos seca,

la doctora Ortega ya dispone de los resultados.

- Bueno, pues a ver, Roberto, los resultados están bien.

La radiografía es correcta. ¿De acuerdo?

Entonces, esa tos seca que tienes es residual

de una posible infección vírica que hayas tenido.

- Mm...

- Complicada, claro, pues por el tabaco.

Eh... Roberto, te voy a dar unos comprimidos antitusivos.

Los tienes que tomar durante diez días.

- Vale.

- Y bueno, tienes que dejar el tabaco. ¿Vale?

- Vale.

- Toma.

- Doctor Naya, este es el informe que pidió.

- Ah, muchas gracias.

- De nada.

(Teléfono)

- Doctor Naya, disculpe. Le esperan en consultas.

- ¿Puedes mirar la lista de últimos ingresos?

- Sí, claro. Dígame.

- ¿Hay algún Naya?

- Eh... Sí. Roberto Naya.

Le ha atendido la doctora Ortega en urgencias.

Jorge ha vuelto al hospital

porque sigue presentando fiebre y dolores,

además de un nuevo bulto en la axila.

- Parece que tiene un bulto aquí, de unos cinco centímetros.

- Sí.

- ¿Te duele?

- Sí. ¿Es cáncer?

- Jorge, ¿cómo va a ser cáncer?

- Pues siéndolo, Luz. Como el bulto que le salió a mi tío. ¡Joder!.

- ¿Tu tío jipi el de Ibiza?

- Sí, sí. Ya te lo contaré. ¿Puede ser genético, o...?

- No lo sé, Jorge. Ahora mismo no, no te lo puedo decir.

Pero bueno, es importante que mantengas la calma. ¿Vale?

- ¿Termino de revisar las ingles y la otra axila?

- Sí.

- Bueno.

- Un bulto en la zona de las axilas puede ser debido a algún problema

relacionado con los ganglios linfáticos.

Una forma para comprobarlo sería buscar otros bultos

en el resto del cuerpo, donde tengamos más ganglios.

Estas zonas serían las axilas, la región cervical o inguinal.

- Pues yo no le he visto nada en la zona del cuello.

- Yo tampoco le he encontrado nada.

- Pero ¿qué pasa?

- A ver, Jorge, de momento todavía es muy pronto

como para poder establecer un diagnóstico. ¿Vale?

Entonces, vamos a proceder y vamos a hacer algunas pruebas. Perdona.

- Sí.

- Me gustaría realizarle una ecografía, para ver la masa,

y también, una analítica con marcadores tumorales.

- ¿Lo ves? ¿Mm?

- Tranquilo. Solo es un procedimiento rutinario.

Es para asegurarnos solamente.

- Vale. Le vamos a hacer también una radiografía de tórax.

Para descartar que pudiese ser una neumonía.

La doctora Cortel ha acudido a la llamada de emergencia

de un transeúnte, que ha presenciado cómo Roberto

ha tenido un ataque de tos tan intenso

que ha perdido la consciencia.

- ¿Qué ha pasado?

- No sé. Parece que no puede respirar.

He visto cómo se caía al suelo.

- ¿Cómo estás? ¿Sabes dónde estás? ¿Cómo te llamas?

- (BALBUCEA)

- Venga. Al hospital. Vamos.

- Es el hermano de Naya.

- ¿Qué ha pasado?

- Se ha desvanecido por un ataque de tos.

Presión arterial y pulso normales, y no tiene fiebre.

- Venga. Vamos para dentro.

- Vamos.

- ¡Roberto! ¿Qué ha pasado?

- ¡Está bien!

- Le atendiste también en Urgencias, ¿verdad?

- Vamos...

- Por favor: Dime qué le pasa.

- Lo siento.

- ¿Habéis hablado de mí? ¿Sabe que trabajo aquí?

- ¿Nos dejas trabajar?

- Pero...

- La tensión está bien, ¿eh?

- Gracias, Mar.

- Doctora, yo me he tomado la medicación como me dijo,

pero... Ha ido a peor.

- Roberto, después de toser intensamente, ¿te cuesta respirar?

- Sí. Incluso me ahogo.

- Pues el electro es normal.

- Entonces, ¿qué...? ¿Qué me pasa?

- Lo que te ha pasado ahora mismo es un síncope tusígeno.

- ¿Eso qué es?

- Un síncope tusígeno es un episodio de pérdida de conciencia,

recuperado automáticamente a los pocos minutos.

Y desencadenado por un episodio de tos.

De todas formas, quiero hacerte más pruebas

para saber por qué no está remitiendo esa tos. ¿Vale?

Te voy a hacer un exudado nasofaríngeo,

para identificar virus respiratorios, análisis específicos,

y de nuevo, una radiografía de tórax.

Y tendría que hacerte una prueba de esputo,

pero no puedo porque la tos es tan seca que no produce esputo.

- A este paso, acabo con los recursos del hospital.

- Hay una cosa más.

- Dime.

- Para hacerte todo esto, te tengo que dejar ingresado.

- Mientras no vea a mi hermano, no hay problema.

Tras recibir los resultados de la analítica y la radiografía,

la doctora Rey y el doctor Cabrera

realizan una ecografía del bulto encontrado en la axila de Jorge.

- Mira, fíjate.

Tiene ahí varios ganglios linfáticos que están inflamados,

pero ese de ahí es más grande que el resto. ¿Lo ves?

- Sí. Sí, sí. Se ve claramente.

Y la radiografía ha descartado neumonía.

- Sí.

- Pero ¿entonces es cáncer?

- A ver, en un principio,

por lo que hemos visto en la analítica,

yo creo que se trata de una infección.

- Bueno. Por lo menos cáncer parece que no es.

- Toma. Si quieres te puedes limpiar.

Vamos a ver, Jorge,

¿has mantenido relaciones sexuales de riesgo en los últimos meses?

- ¿Cómo?

- A ver, es solo una posibilidad.

¿Vale? No quiero que te alarmes, pero podría tratarse de VIH.

- ¿VIH yo? No, no, si yo solo estoy con Luz.

- Pero me dijiste que antes de estar conmigo lo hiciste sin preservativo.

- Bueno, pero una o dos veces. Y además con gente conocida.

Eso no es para llamarlo situación de riesgo, ¿no? Y mucho menos, VIH.

- Parece que el VIH es una enfermedad del pasado,

pero en realidad no es así.

Al menos el 30% de las personas que la padecen

ni siquiera son conscientes de ello.

Por eso nosotros siempre recomendamos la utilización del preservativo,

ya que te puede proteger de muchísimas enfermedades,

y en el caso de haber mantenido relaciones sexuales de riesgo,

hay que hacerse la prueba del VIH.

Bueno, pues, en ese caso, vamos a hacerte unas serologías

para descartar que pueda tratarse de VIH o..., o sífilis. ¿Vale?

O quizás, otras enfermedades de transmisión sexual.

Y mientras tanto, pues te voy a poner un antibiótico de amplio espectro.

- Vale.

- Escucha una cosita, Rey,

¿No crees que no deberíamos descartar otro tipo de infecciones?

- ¿Como qué?

- ¿Has viajado a algún país exótico últimamente?

- No.

- ¿Eres alérgico a alguna cosa?

- Tampoco.

- ¿Has estado tratando últimamente con animales?

- Con mis perros, pero están todos vacunados y sanos.

- OK.

- Bueno, hace un par de semanas me...

Me corté la mano con una espina de merluza.

- Bah, esto no es nada.

- Vale, pues te vas a quedar ingresado. ¿Ok?

- Vale.

(Llaman a la puerta)

- Hola.

- Hola.

- ¿Cómo está mi hermano?

- No quiere verte. Y me lo ha expresado así.

Entonces, es mi paciente y ya sabes cómo funcionan las cosas...

- Solo quiero saber cómo está.

- Naya, lo siento en el alma, pero no puedo decir nada.

- Por favor.

- Lo siento. Me tengo que ir.

Lo siento, Naya. De verdad.

(Llaman a la puerta)

- ¿Sí? ¡Hombre! ¡Mi salvadora!

- No, no, que no te estabas muriendo, así que no ha sido para tanto.

- Cuestión de perspectivas.

- ¿Cómo vas?

- Muy bien. Muy bien. Una habitación espléndida, vistas al mar...

No, en serio. Esta habitación es un lujo para mí.

- Ya me imagino. Antes eras militar, ¿verdad?

- Bueno, era. Ahora trabajo en... En ONGs.

Tuve que dejar de ser militar por una lesión en un brazo.

Yo no quería, pero el tribunal médico no opinó lo mismo.

- Vaya. Lo siento.

Yo siempre he soñado con..., con el mundo militar,

era mi pasión desde pequeña, trabajar en zonas de conflicto,

o eso, incluso en una ONG, como haces tú.

- ¿Mm? Bueno, si...si te va la marcha,

el ejército es un buen sitio, ¿eh?

Estás en el meollo de la cuestión. Es... como adrenalina pura. ¿Sabes?

- Va a ser que soy de las tuyas.

- A mí me costó dejarlo, ¿eh? Lo llevaba en la sangre.

Mi padre lo era,

mi abuelo, él...

Mi hermano lo era.

- ¿Naya?

- Sí. Alejandro dejó el ejército y...

Nunca supimos por qué.

Quiso volver a la zona de confort...

Mi padre nunca lo entendió.

(Llaman a la puerta)

- Hola. Perdón. Venimos a llevarte a Rayos.

Vamos a hacerte la radiografía.

- (SUSPIRA)

- Gracias, Jesús.

- Oye, tú no habrás estado con otra mientras estabas conmigo, ¿no?

- ¿Qué dices? Yo solo te quiero a ti.

No te preocupes. Si no vamos a tener nada.

- Mm... Por cierto, ¿no quieres avisar a tus padres?

que no sabemos cuánto tiempo vas a estar ingresado, ni...

- No, no, no. No quiero ponerlos nerviosos.

- Mm... Seguro que si vienen

te llenan la habitación de incienso, empanadas veganas...

- Ay...

- Oye. ¿Y este punto rojo?

- Ah, estás un poco paranoico. Anda, ¿por qué no descansas un rato?

- Joder, pero...

- Te digo yo que este chico oculta algo, de verdad.

Que seguro que le ha puesto los cuernos a su novia,

y le han pegado una enfermedad de transmisión sexual.

- ¿Tú crees?

- Pues sí.

- Yo creo que no. Yo le veo demasiado enamorado.

- ¿Quién está enamorado, aquí?

- Pues ¿quién va a ser?

- ¿Quién? - Juanra, el novio de Rey.

- Bueno, ya estamos, de verdad. Pero... ¡Huy, qué pesado eres!

Que no, que no. Que estamos hablando de un paciente.

- Ya. Oye, ¿por qué no dejáis los cotilleos para el miércoles,

cuando quedemos a tomar algo?

- Hombre, claro. El miércoles... "On fire", ¿eh?

- No puedo.

- ¡Hombre!

- Chicos, lo siento, lo siento, de verdad.

- Pero ¿que vas a fallar otra vez?

- Rápido, Lucía. ¡Rápido!

- ¿Qué?

- ¡El desfibrilador! ¡Que perdemos a la doctora Rey!

- Qué tonto. Que no, de verdad. Que es que...

A ver, mira, por una parte, Marco me está metiendo muchísima caña

para que le entregue ya el proyecto de investigación.

- Sí.

- Y luego, pues... es la única noche

que Juanra tiene libre para cenar conmigo.

- Claro. - Ya. - Es eso.

- Ya. Si lo entendemos, claro. Tú tranquila, ¿eh? Que lo sabemos.

Que tú prefieres irte y dejar aquí a tus amigos,

aquí, lamiéndose las heridas.

Pero oye, que yo, por un amor, también haría lo mismo, ¿eh?

- Que de verdad. Que no te preocupes. Si te quieres ir a cenar con él,

pues tú te vas, pero te vamos a echar mucho de menos.

- Eso sí.

- Mmm... Vale. ¡Ay!

Venga. Voy a llamarle y lo voy a anular.

Hala. ¿Contentos?

- ¡Mm-mm! Chao.

- Yo no sé si se están enamorando estos dos, ¿eh?

La doctora Ortega está terminando de realizar una radiografía de tórax

a Roberto, el paciente con tos seca que se ha desvanecido en la calle.

- Roberto. ¿Cómo estás?

- ¿Qué haces aquí?

- Por favor: Déjame que te cuente.

- Vete.

- Naya, por favor. Tienes que salir de aquí.

- Por favor. Déjame, que te lo explico todo.

- Que quiero que te vayas.

- ¡Naya!

- Mira, Roberto, por favor, somos hermanos. ¡Esto me lo debes!

- ¿Que te debo, qué? ¿No te das cuenta?

Padre murió por tu culpa.

- La radiografía no ha mostrado datos...

Perdón, ¿lo podemos dejar para otro momento?

Gracias.

Jorge, el paciente con fiebre y varios ganglios inflamados,

despierta con el cuerpo cubierto de puntos rojos.

- Me pica mucho, ¿Mm?

- Vale, pero no te rasques.

- Sí, ya. Tú llama al médico, anda.

- Que ya. Acabo de llamar. Mira.

- ¿Qué pasa?

- Que me pica mucho.

- Eh, eh...Jorge. Jorge, no te rasques.

- Ya, como si fuera fácil, ¿no?

- Ya, ya. Sé que no es fácil,

pero mejor no lo hagas, porque no es conveniente, ¿eh?

Escucha. Vamos a suministrarle antihistamínicos

y corticoides intravenosos.

- Muy bien. Enseguida.

- Ey, para.

- Jorge ha sufrido una erupción maculopapular.

Estas erupciones pueden ser debidas a muchas causas.

Entre ellos, el VIH.

Por otro lado su temperatura no ha disminuido.

Lo que quiere decir que el antibiótico

no ha surtido efecto.

Ahora estamos a la espera de los resultados de laboratorio,

porque de momento no hay nada más que podamos hacer.

- Oye, ¿sabes que Naya fue militar en zona de conflicto?

- Ah, no tenía ni idea.

- ¿Mm? Que le ves ahí, todo normalito,

enganchado a sus pastillas de nicotina, y mira le pasa como a ti.

- ¿Qué?

- Pues eso. Pues que tiene un pasado fascinante

y que tiene un montón de historias que contar,

y tú nunca me cuentas nada.

- Bueno. Que a mí no me gusta contar batallitas.

Ya te lo he dicho. Voy al baño.

Espero que cuando vuelva

se te haya pasado ese entusiasmo armado que te ha entrado.

- Hola.

- Hola.

- ¿No ha venido Ortega?

- No, no está.

- Verás, yo... quería pediros perdón a las dos por..., por lo de antes.

- Tranquilo.

Oye, he estado hablando con tu hermano esta mañana.

Y ya me ha dicho que venís de familia militar, ¿no?

- Sí.

Cuando lo dejé fue cuando empezaron todos los problemas.

- Bueno, no hace falta que cuentes aquí nada de esto si no quieres.

- No, no, si... Si no pasa nada. Si...

Os debo una explicación.

Cuando dejé el ejército se produjo un drama familiar.

Mi padre me retiró la palabra.

Para él era una vergüenza, un desertor.

Al poco se puso enfermo y... Y murió.

Y mi hermano me echa la culpa de su muerte.

Desde entonces no ha querido escuchar

los verdaderos motivos por los que lo dejé.

- Bueno, imagino que serán... motivos muy serios.

- Hola.

- Hola.

- Mira. Ya estáis aquí los dos,

así que me podéis contar un montón de historias, ¿no?

Va, venga. ¿Qué ha sido lo más emocionante que te ha pasado?

- ¿Lo más emocionante? No hay nada emocionante.

- ¿Cómo que no? ¡Tiene que haber un montón de cosas!

- Intentar librarte de alguna guardia es lo más.

(Pitidos)

- Bueno, Jorge. A pesar de que sigues teniendo fiebre,

por lo menos la erupción sí está remitiendo.

Como puedes ver, los puntos rojos, mira cómo han desaparecido, ¿eh?

- Mm. A ver, yo tengo buenas noticias.

Tanto las serologías como los marcadores tumorales

han dado negativo. ¿Vale? Es decir, que no tienes ni VIH ni sífilis.

- Pero bueno, ¿entonces qué es?

- Pues mira, sinceramente, no sé. Es que estoy... un poco perdida.

¿Quizás has comido algo raro estos días, algo inusual?

- No, no.

- Tú me dijiste que tenías perros, ¿no?

- Sí.

- ¿Te ha podido picar una garrapata?

- No... No creo, no.

- El bulto ha crecido, ¿eh?

- ¿Sí?

- Sí. Y mucho, además.

¿Hay algo que no nos hayas contado, Jorge? ¿Mm?

- Bueno.

- Luz: Si eres tan amable. ¿Podrías esperar fuera un momento?

- ¿Por qué?

Jorge, ¿es que me ocultas algo?

- A ver.

Eh... A lo mejor con lo que me corté no era una espina de merluza.

Era un hueso, de liebre.

- Jorge, ¿no me querías decir que has comido carne por si me enfadaba?

¡Estás bobo, amor!

- Bueno. Una liebre... que he cazado yo.

- ¿Qué? ¿Que has cazado tú?

- Fiebre Q. ¿Mm?

- O tularemia.

La tumaremia y la fiebre Q son dos enfermedades asociadas al campo

y al contacto con los animales.

La fiebre Q se contrae a través de una bacteria

que es muy común en el ganado y en otros mamíferos,

y la tularemia es muy común en los roedores salvajes,

especialmente los conejos y las liebres.

- ¿Tú cazas?

- Bueno, fui con mi padre.

- ¿Tu padre jipi, ahora resulta que caza?

- A ver, relájate, ¿vale?

Es verdad, hay cosas que no te he contado.

Pero tampoco es para tanto.

- Olvídame, tío. Vete a cazar.

- Luz.

- Además de cazar,

mi padre es el presidente de la peña taurina de mi pueblo.

Y del club de fans del Juli. Mi madre es más de lo mismo.

O sea que empanadas veganas e incienso no... No es lo suyo.

La doctora Ortega ya dispone de todos los resultados

de las pruebas y análisis que le han realizado a Roberto.

- ¡Hola!

- ¡Hola!

- Ya tengo los resultados de todas las pruebas.

- Antes de nada, discúlpeme por el espectáculo de ayer.

No era mi intención para nada.

- No, no, no, no.

Roberto, discúlpame tú. ¿Vale? Yo...

Eres mi paciente. Necesito que tú estés bien.

- Gracias.

- A ti.

Tengo todas las pruebas. Te cuento, ¿vale?

- Vale.

- Mira, los antígenos y las serologías son negativas.

La radiografía de tórax está bien,

no hay cambios con respecto a la anterior, ¿vale?,

y la analítica de sangre sí muestra unos resultados inespecíficos

de un proceso infeccioso.

- ¿Y eso... qué quiere decir?

- Pues que todavía no sé lo que te está pasando.

Entonces, vamos a repasar tú y yo algunos datos,

porque puede que haya algo que se me esté escapando. A ver.

- Perdón.

- Nada, tranquilo. ¿Necesitas agua o algo?

- No, no, no. Estoy bien.

- Vale.

A ver, tú trabajabas en una ONG, ¿verdad? ¿Me dijiste?

- Bueno, trabajo en varias ONGs.

- ¿En varias?

- Sí.

- ¿Y viajas con ellas?

- Sí, bastante.

- ¿Sueles viajar? ¿Y adónde...? ¿cuál fue el último destino?

- El último destino, Nigeria.

- ¿Nigeria?

- ¿Por qué? ¿Tiene que ver con lo que me pasa?

- Pues sí puede ser, sí. Vale.

Voy a hacerte otro exudado nasofaríngeo,

y a mirar una cosita, y enseguida vengo ¿vale?. Perdoname.

- Gracias.

- Voy a pedir que se aísle al paciente

porque, si mis sospechas se confirman,

lo que tiene es altamente contagioso.

Y no podemos correr riesgos.

Vosotros dos, que habéis seguido el caso, también os tenéis que cubrir.

Con mascarillas y con guantes, por favor.

- No, no, no puede ser. No puede ser.

Seguro que no.

No, no, no, no, no. No puede ser, no puede ser,

- ¿Qué pasa? ¿Cómo vas?

- ¡Hombre! Me alegro de verte. Bien.

Me están tratando un poco como si fuera extraterrestre, pero...

- Mira.

- Mira, no te veo la boca, pero te hace gracia, ¿eh?

La doctora Ortega cree que... Cree que es algo contagioso, no sé.

- Estoy, estoy al tanto.

Pero no he venido a hablarte de eso, Roberto.

- Tú dirás.

- He venido a hablarte de tu hermano.

Sé que no soy yo quién para meterme en toda esta historia. Pero...

- Mira, efectivamente. No eres quién para meterte en esta historia. ¿Vale?

- No hay buen rollito, ¿no?

Muy bien.

Sinceramente, creo que deberías dejar que te vea,

aunque solo sea un minuto.

Piénsatelo, tío. ¿Cuánta familia tienes?

- Nada, ya solo está él.

- Piénsatelo.

La doctora Rey recibe los resultados de las serologías de fiebre Q

y de la tularemia de Jorge, el paciente que llegó con fiebre

y varios bultos en la axila.

- Un beso. Mua.

- ¡Hola!

- ¡Hola! ¿Tienes un ratito para tomarte un café conmigo?

- Eh... No, no, no. Es que tengo prisa.

Escucha, ¿has visto a Cabrera?

- No. No, no lo he visto.

- Bueno, es que le estaba buscando. Porque tengo aquí unos resultados

y... Y tengo que hablar con él.

- Cariño, ¿estás bien, que te veo rara?

- ¿Tiene que ver con Juanra o algo?

- No. No, no, no, no. No, con Juanra no... No pasa nada.

Nos estamos conociendo y...

Es muy divertido. Lo único, que...

- ¿Qué pasa?

- Ay, Lucía. Que me ha pasado algo,

y es que no sé muy bien cómo asimilarlo. No está siendo muy...

- Hola.

- Eh... Bueno. Entonces, ¿quedamos en otro momento?

- Pero tú y yo, a solas, ¿vale?

- Vale. Genial.

- Solas, ¿vale?

- Venga. Ánimo con el día.

- ¡Aaaah!

Hola, Jorge.

- Hola. - Hola.

- Pues tenemos buenas noticias has dado positivo en tularemia.

- ¿Y eso es bueno?

- Bueno, al menos ya sabemos lo que tienes.

Y sabemos cómo tratarlo.

Vas a llevar un tratamiento con antibiótico en los próximos 12 días.

Es un antibiótico específico.

Bueno. Nosotros le dejamos.

- Vale. - Hasta luego. - Gracias.

- ¿Qué tal?

- Mejor. Ya saben lo que es. Van a empezar el tratamiento.

- He estado pensando, y... Creo que lo mejor es dejarlo.

Porque está claro que me has estado mintiendo y...

Y yo no quiero eso en mi vida.

Entonces, pues eso. Que me da la sensación de que no te conozco.

Cuídate, ¿vale?

- No, pero... Luz. ¡Luz!

¡Luz! Déjame explicarme.

- Tienes un minuto.

- A ver. Te mentí. Sí.

Mis padres no saben tocar la guitarra.

Ni hacemos acampadas, ni vamos caminando desnudos por la casa.

Claro que no. No son así.

Más bien son de corridas de toros los sábados y de cacerías los domingos.

Pero me daba miedo contártelo, ¿sabes?

No sabía cómo ibas a reaccionar.

Tenía miedo de que me dejaras.

- Ya, pero tú te fuiste a cazar también.

- A ver. Cuando me dijiste que querías conocerlos,

pues supe que tenía que decir la verdad.

Pero antes tenía que hablar con ellos.

Ellos tampoco saben que tengo una novia así como tú.

Y mi padre no es un tío fácil.

Por eso me fui a cazar con él.

Porque tenía que contarle que había conocido...

Que había conocido a la mujer de mi vida.

Que se la iba a presentar.

Y que tendrían que aceptarla.

Pero claro, luego ya...

me puse enfermo, vinimos aquí,

y no encontré ni las fuerzas ni el momento para decírtelo.

¿Qué menos de un minuto?, ¿no?

- No quiero más mentiras.

Intentaremos cambiarlos.

- No, Luz. Ni en mil años los vas a cambiar.

Si me quieres, vas a tener que vivir con ellos.

La doctora Ortega ya dispone de los resultados

del exudado nasofaríngeo que le ha efectuado.

- Tengo por fin un diagnóstico.

- Ah, vaya.

- La prueba ha salido positiva para tos ferina.

- ¿Para tos ferina? Pero yo estoy vacunado de tos ferina.

- Puede que lo estés.

Pero el poder de la vacuna, su inmunidad,

se debilita a los diez años.

La tos ferina es una enfermedad muy contagiosa.

Es decir, si un niño la tiene,

se la puede contagiar a todas las personas

con las que esté en contacto.

Últimamente está apareciendo esta enfermedad,

incluso en adultos ya vacunados.

Y la posible explicación es que la inmunidad de la vacuna,

es decir, su poder, se debilita

pasados diez años de ser suministrada.

Pero bueno. Ahora mismo esto es solo una posibilidad

que se está investigando.

Nigeria es un sitio que, desgraciadamente,

no todos los niños están vacunados,

y han podido contagiarte, sí.

- Pero ¿tiene cura?

- Sí, sí.

Respira tranquilo.

- Perdón.

- Te voy a poner un medicamento específico...

- Mm...

- Durante cinco días.

Para la tos ferina.

Y te voy a cambiar también el antitusivo.

- OK.

- Vas a mejorar.

- Vale. Gracias.

- Naya, lo siento.

- No, no, doctora. Déjele.

Está bien.

- En su momento no...

tuve la manera de explicarle a mi hermano y a mi padre

por qué dejé el ejército.

La realidad dolía demasiado y...

Ni yo mismo era capaz de contarla.

Ahora, después de tanto tiempo,

ya he podido y...

Él lo ha entendido todo.

- Yo también.

- Gracias por esperarme.

- A ver, ¿qué es eso que no puede esperar a mañana?

- Necesito tu ayuda.

- ¿Para qué?

- Porque he decidido entrar en el ejército.

Sí, he estado hablando con Naya, y me ha dicho que hay oposiciones

para médico militar, y me voy a presentar. ¿Qué te parece?

- Bueno, a ver, qué te pasa, que me tienes muy preocupada.

- Escúchame. Lo que hablemos aquí ahora mismo queda entre tú y yo.

¿Está claro?

- Hombre, claro. Si soy psicóloga, mujer. Como si fueras una paciente.

- No. Como una paciente, no.

Como una amiga que te está contando un secreto inflanqueable.

- Que sí. ¿Qué te pasa?

- Estoy embarazada.

- ¿Qué? ¿En serio?

- En serio.

- ¿Sí? Pero ¿lo estabas buscando?

- No.

No, es que no.

Es que... Es que me ha pillado así de sorpresa,

y... Y claro, tengo ahora mismo,

pues un lío muy grande en la cabeza.

Porque...

A ver, tú te acuerdas que hace unos meses

sí que decidí congelar mis óvulos. - Sí.

- ¿Vale? Para decidir, pues cuándo quería ser madre, y cómo hacerlo,

pero claro. Así, de repente...

- Pero ¿es de Juanra?

- Bueno, vamos a...

- ¿Sí?

- Juanra y yo nos estamos conociendo.

- Sí.

- ¿Vale? Y me lo paso muy bien con él. Pero...

Todavía no hemos tenido relaciones.

- ¿Es de Dacaret?

- Pero ¿cómo va a ser de Daca? ¿Qué dices? No. No. No.

Mira, da igual, el tema del padre lo vamos a dejar ¿vale?

Porque sería un lío muy grande ya meterle en mi vida

y no... No viene a cuento.

- Pero entonces, ¿qué pasa? ¿Que tienes miedo al futuro, o...?

- No tengo miedo. Lo que pasa que no sé qué hacer.

- Mm...pues... Vamos a hablarlo.

A ver. Que te tranquilices un poco.

- ¿Tú quieres otro agua?

- No, me acabo este y ahora si eso me lo pido.

- Pues yo me voy a pedir otra.

- ¡Olivia! ¡Olivia! Venga.

-Olivia.

- Tranquila. ¿Este pie siempre lo has tenido así?

- No. Desde esta mañana.

- Lo que está provocando que el pie esté así

también podría ser lo que ha causado la crisis epiléptica.

Una pregunta, ¿estas manchas que tienes en las piernas?

- De nacimiento.

- Es que es una monete.

- Pues tenemos ya los resultados.

Indican que estamos frente a una esclerosis tuberosa.

Vamos a tener que ver si tú también la sufres.

Sí. Sí, sí. La esclerosis tuberosa es una enfermedad hereditaria,

y si ella la sufre es posible que tú también la sufras.

- Mi novio y yo lo hemos dejado.

Llevo un tiempo sin ganas de nada y... apenas salgo.

- ¿Está todo bien?

- Ya te he dicho que solo estaba decaída, triste.

- ¿Por qué le has hecho una radiografía en vez de una analítica?

- Tengo mis sospechas de que pueda estar siendo maltratada.

- Ya. Tengo que reevaluar tu contratación.

- ¡Mm!

- No nos podemos saltar el protocolo.

Y tú lo sabes, Pepa.

Los médicos no podemos. Un café. Quiero un café.

Que nos vamos. Venga, que necesito tomar algo ya.

Levántate.

- No me responden las piernas.

  • Centro médico - 10/10/17

Centro médico - 10/10/17

10 oct 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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