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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 10/04/17 (2) - ver ahora
Transcripción completa

Mira, seguro que este médico tan guapo nos puede atender, ¿a que sí?

¿Qué ocurre? Hola, buenas. Pues nada, la niña.

Que está que no me come desde hace unos días;

no tiene apetito, le duele la tripa...,

y la verdad es que necesitamos que nos atiendan cuanto antes

porque se está jugando el curso.

Pues nada, la niña, que lleva unos días que no me come.

Y esta tarde en casa ha empezado a quejarse de que le dolía,

y le he dicho: "pues vamos al médico".

Ella no quería venir, porque tiene un examen muy importante

y se lo está preparando, ¿verdad, hija? -Sí.

Pero bueno, yo la he dicho:

Vamos, que te vean y ya nos quedamos tranquilas.

¿Qué te pasa? No me encuentro bien.

Me duele aquí. Mira, lleva unos días rara, rara.

Bueno, no se preocupen,

ahora le van a tomar registro y pasarán a Triaje, ¿eh?Vale.

Venga.

Nuria, por favor. ¿Sí?

Tómales nota y, cuando les toque, que vayan a Triaje.

Enseguida. Gracias.Gracias.

¡Ffff! ¿Aquí molesta, no?

Carolina, ¿has tenido vómitos o náuseas recientemente?No.¿No?

¿Algún problema para ir al baño? No.

¿Y no serán nervios por el examen? Podría ser.

Ella tiene una cabeza... Mi Caro es lo más. ¡Es lo máximo!

No como su madre que..., bueno,

yo tuve que dejar los estudios a la primera de cambio.

Carolina, ¿cómo son tus periodos?

¿Sueles tener retrasos? No.

Mi Caro es un reloj.

Eh, otra cosita: ¿Eres sexualmente activa?¿Qué?

¡No, no, no, no!

A ver, mi hija tiene 16 años.

Y de todas formas, yo ya me he encargado de dejarle muy clarito

que nada de chicos hasta los 30.

Que es broma.

Pero bueno: quien dice los 30, dice la Universidad, Carolina, ¿eh?

Que no quiero tonterías.

¡Ah! Bueno, en realidad ya me encuentro mejor.

Que además, tengo que estudiar para mañana,

que no sé si voy a recuperarlo.

¡Anda, anda! ¡Pero si ella es de sobresaliente!

Es que se me..., se me viene abajo.

Hija, que tú puedes con eso y con mucho más.

Bueno, a mí me gustaría hacerte alguna prueba más, ¿de acuerdo?

Pero ustedes deciden.

Pues si el médico lo dice, Carolina, ¿cómo estás?

Que no; de verdad, que estoy bien.

Que es por el examen y ya está. ¿seguro? -Sí.

Bueno, pues, a partir de ahora, toma dieta blanda y mucha agua,

¿de acuerdo?

Si ves que el dolor se mantiene o se intensifica, pues volved a Urgencias

Pues yo no te dije nada, pues por no molestarte.

A mí no me olía bien todo eso de Zacil y la comunidad.

Entonces, no sé, no eran trigo limpio.

Sí, claro. Ahora resulta que ya te lo veías venir.

Y mira por dónde, que en tres cosas que te dije y te metiste de cabeza.

Eso no vale. Yo estaba muy chafado con todo el tema de mi separación

y sobre todo el desastre del brócoli.

Ya. ¿Y qué tal vas con todo eso? -Ah, de maravilla.

Te lo voy a decir en una palabra: estoy "flister". -¿Sí?

Sí. ¿No sabes lo que es "flister"? -No.

Una aplicación de esas que conoces chicas por Internet.

Tú también debería apuntarte. -Bueno, anda, ni de broma.

Pues haz lo que quieras.

Pero que sepas que se te está poniendo cara de solterón.

Y además, estar solo es muy malo.

Pues justo ahora es lo que necesito: quedarme solo y recomponerme.

¡Ay, recomponerme, recomponerme! No sabes lo que te pierdes.

¡"Flister"! ¡Au!

Jo, cuando yo era mozo,

ligar era más complicado que apretar un tornillo con las manos.

Pero ¿ahora? Ahora te pones una foto en el "flister",

dices que te gusta viajar, que te gusta el cine, y nada:

a esperar a que piquen los peces.

Vamos, que ya no hay excusa.

Ya puedes estar divorciado, tener mucha edad, lo que sea.

No hay excusa para no estar a tope con el "flister".

Chacho, pero métete más adentro, ¿no ves que si no, no sales?

Ahí está bien... No, no, no te muevas, no te muevas.

Ahí está.

¿Sabes por qué es esto? -No.

Porque en mi perfil de "flister" tengo que parecer un tío molón.

Que tengo vida social.

Sí, aunque sea mentira, ¿no? -Precisamente si es mentira.

Sí. Te tiene que ir muy bien en "flister".

Hombre, estoy "Flister" ¡Ay, Sofi!

Ginés. -Hola, corazón.

Perdona.

Es que he tardado la vida en aparcar. -Ay, no te preocupes, faltaría más.

Muchas gracias por venir, ¿eh? -Nada, ¿qué menos? Oye, ¿te duele?

Sí. Me molesta un poco. Vamos a ver qué dice el médico, ¿vale?

Oye, te voy a presentar. Mira: este es Juanjo.

Un amigo mío de Murcia. Desde zagales. -Hola.

Encantado, Sofi. -Encantada.

Ella es Sofi, mi amiga. -¿Ginés Cano?

Ah, sí, sí. Ya puedes pasar a consulta.

Vale. -Yo te espero aquí.

¡No, no, no, no! Vente conmigo, porfa.

¿Eh? que no sé lo que me van a hacer los de las batas blancas.

Bueno. -Venga. Nos vemos ahora, Juanjo.

Ginés y yo nos hemos conocido por Internet.

Bueno, nos estamos conociendo.

No se puede decir que nuestra relación haya sido muy profunda,

por ahora.

El caso es que a mí me parece buena gente.

Pero, el hecho de que me haya avisado para venir al médico ¡Ff!

Es que no sé, eso es muy personal.

(Llaman a la puerta)

Hola. -Hola.

¿Pepa sabe que tenemos reunión? -Sí, sí, sí. Ahora vendrá.

Vale. -¡Qué guapa de azul!

Gracias.

Oye: esto es para ti.

Es muy hortera.

Que no, mujer. ¿No habías dicho siempre

que las cajas de bombones con forma de corazón no son horteras?

Ya, pero no me parece el día para traerlo.

Porque vamos, es que, aquí, en una reunión no va a quedar serio.

La voy a guardar porque... Venga, luego los tomo.

Eh, oye: quería exponer ahora en la reunión

que he pensado que hay algunos gastos,

como por ejemplo de ortopedia o de farmacia,

que deberían pasar a proveedores externos.

Me parece que sería una forma de liberar gasto.

Ya. Y no estoy de acuerdo; eso tenemos que hablarlo.

Porque es que estoy segura de que hay otras soluciones.

Pues tú dirás.

Pues nada, que tengo un dolorcico aquí en, en el lado,

en la parte de la barriga. -Ah.

Es muy fuerte, es como..., no sé. Como si tuviera un pedo atravesado.

Eh, Ginés, ¿de verdad que no quieres que te espere yo fuera?

¡Que no, cariño, de verdad! Que no pasa nada.

¡Pero si esto son cosas naturales, le pasa a todo el mundo!

Bueno, también he tomado unas hierbecicas a ver si se me pasaba

pero no me ha hecho efecto. -M.

Pues pasa a la camilla que te voy a explorar. -Vale.

Quítate la camisa, por favor. -OK.

¿Has tomado algún medicamento o alcohol? -No.

¿Y ayer qué comiste?

¿Comiste algo muy especiado o pescado?

Pues, que yo recuerde, no.

Ayer comimos ensalada y bueno, todo ecológico. Nada de carne.

Ya. ¿Y desayunar? ¿Has desayunado normal?

Lo mismo de siempre: tostadas y café. -Vale. Túmbate. -Vale.

¿Desde hace cuánto que te duele?

Pues ha sido esta mañana, al amanecer,

me ha dado un zasca así muy fuerte en la barriga.

En la auscultación no escucho ruidos hidroaéreos.

Son los ruidos que hacen normalmente los intestinos al moverse.

¿Hace cuánto tiempo que no vas al baño?

Ah, pues hace bastante tiempo: una semana por lo menos, ¿eh?

Ya. -Pero bueno, es normal.

Porque yo, cuando es fuera de casa, me pasa siempre.

¡Aaaah! ¡Ah!

¿Te molesta aquí? Sí, sí. Ahí. ¡Ay!

Algunos de los síntomas que presenta Ginés, el dolor,

la sensación de tener el abdomen hinchado, el estreñimiento...,

apuntan a una obstrucción intestinal.

Así que vamos a hacerle una radiografía de abdomen

y después seguramente que haya que hacerle un TAC abdominal

para confirmar esta sospecha.

Mientras tanto, para aliviar la presión,

introduciremos una sonda rectal para extraer el aire del intestino

y también le vamos a colocar una sonda nasogástrica.

Carolina, la chica que llegó con molestias en el estómago,

ha vuelto al hospital con dolores más fuertes.

(Pitidos)

No tiene fiebre. ¿No?

Es que me han llamado del colegio,

que ha vomitado tres veces a lo largo de la mañana.

Dice que le duele aquí, en el lado derecho del vientre.

¿Te duele? -Sí.

La auscultación es normal.

¿Te molesta por aquí? ¡Ah, ah!

¡Aah! ¿Te duele?

¡Ah! Tranquila, tranquila.

Hay irritación peritoneal.

Y, aunque no tenga fiebre,

posiblemente podría ser apendicitis.

Ahora sí que quiero hacerle unas pruebas, ¿de acuerdo?

Le vamos a hacer una ecografía y unos análisis de sangre. -Vale.

El apéndice es un segmento con forma de dedo

que sobresale del intestino grueso,

cerca del punto en el que se une al intestino delgado o ciego.

La apendicitis es la inflamación del apéndice

y requiere intervención quirúrgica urgente.

Una apendicitis no tratada puede llegar a ser muy peligrosa.

Por eso es importante acudir al médico

cuando se tienen los primeros síntomas.

Sobre todo, y el más característico,

es un dolor agudo abdominal en la porción inferior derecha del abdomen.

¡Eh! ¡Sorpresa!

¡Rubén! Al final has venido, ¿eh?

Te dije que no hacía falta.

Que te habrá salido por un pico el vuelo.

¡Bah! Hay un montón de vuelos "low-cost" desde Londres.

Además, me debían días de vacaciones en el trabajo.

¿Ah, sí? ¿Y cómo te va en la hamburguesería?

Bien. pero echo de menos tu pisto.

Bueno, lo importante: ¿cómo te va a ti?

¿A mí? Estupendamente.

A saber lo que te dijeron Clara y la doctora Marco

cuando hablaron contigo.

Pues me dejaron preocupado, la verdad.

Pero sobre todo me preocupé cuando hablé con mamá y me contó lo de...,

tus nuevas amistades.

¡Ah, lo sabía!

Has venido a vigilarme, ¿no?

Para ver si me vuelvo a vivir al campo otra vez con mis amiguitos.

Intenta comprenderlo.

Me siento culpable por haberte dejado solo tras la separación con mamá.

Ya. Te lo agradezco mucho; pero ya estoy mejor, ¿m?

Ya estoy mejor y no necesito ayuda.

Bueno, pero, ya que estoy aquí, nos tomamos un café, al menos.

Sí, sí. Ya veremos.

Ahora lo mejor es que vayas a ver a tu madre

y te pases con ella unos días,

que seguro que a ella le hace más falta que a mí.

Venga, hijo. Hala, hasta luego.

Y tranquila, mujer, que esto es una ecografía, que no duele.

No si..., es por el examen.

Que me he ido a mitad y seguro que me suspenden. -Ya.

Bueno, pues ahora no te preocupes por el examen,

porque un examen no es tan importante.

A simple vista es difícil establecer un diagnóstico,

debido a la gran cantidad de líquido libre en la zona pélvica.

El líquido que liberan los ovarios

es un hallazgo habitual en las ecografías.

Pero cuando hay mucha cantidad, como es en este caso,

posiblemente sea debido o a una hemorragia interna,

o a algún tipo de infección.

Puedes limpiarte.

Doctor, los resultados de la analítica. -Ah, gracias.

Carolina, Eh..., ¿últimamente te has golpeado en la zona pélvica o...,

ha ocurrido algo que deberías contarme? -No.

¿Tengo apendicitis? -No. No tienes apendicitis.

Y además, en la ecografía tampoco he visto nada.

¿Nada de nada? -No. Nada de nada.

La bioquímica de Carolina es normal, lo que indica que no hay infección

y por lo tanto no tiene apendicitis.

Aunque lo que sí muestra es una anemia importante.

Lo que me hace pensar en un sangrado interno.

Y no sé. Tengo la sensación, desde el primer día,

que Carolina oculta algo.

¿Qué tal, han visto algo o...?

Pues hemos confirmado que no tiene apendicitis

y además, en la ecografía no se ha visto nada.

Pero y entonces, ¿qué...?

Pues me temo que pueda ser una hemorragia interna.

Pero, para confirmarlo, necesitaría

que Carolina fuera absolutamente sincera conmigo.

Pero ¿cómo que más sincera?

Está hipotensa. -De acuerdo.

Carolina. Escúchame.

¿Has mantenido relaciones sexuales recientemente?

Pero vamos a ver, ¡que no! ¿Eh?

Que no. Que mi hija no puede haber tenido relaciones sexuales.

¿O no, Caro?

Marga, por favor, venga conmigo un momento.

Escuche, verá.

Me gustaría que nos dejara un momento a solas.

Creo que Carolina no me está contando toda la verdad. ¿Eh?

Y necesito saberlo todo porque si no, no puedo ayudarla.

Pero vamos a ver: me está dejando usted...

¿Qué insinúa, que la niña está mintiendo porque yo estoy delante?

Bueno, mire: usted no sabe...

¡Doctor!, se ha desmayado. -¡Hija!

Rápido, puede estar teniendo un shock hipovolémico.

¡Caro! -¡saca a la madre, por favor!

Lo siento, perdone... -¡Caro!

Perdone, tiene que salir. Lo siento. ¡Caro, hija!

Pero ¿qué le ha pasado?

Paula, transfusión y prepara un TAC, por favor. -Voy. -¡De urgencia!

A Ginés,

el paciente que llegó con síntomas de una obstrucción intestinal,

se le ha colocado una sonda nasogástrica.

Mira, ¡qué cosa más bonica!

Es el mejor despertar que he tenido en mi vida.

Bueno, no..., no es para tanto. -Que sí, tonta, que sí.

¡Anda, pero si está aquí mi sobrasado!

Aquí estamos. -¿Qué me ha pasado, Juanjo?

Que no te ha pasado nada. Si es que la doctora ni te ha tocado.

En cuanto ella ha sacado el tubo, has caído como un tronco. -Ah.

¡Que eres una calamidad, Ginés!

Gracias por quedarte. -Bueno, para eso estamos.

Pero Ginés, yo ya me voy a marchar, ¿sí? Porque... -No.

sí, sí, sí. Tengo cosas que hacer.

No, no, no. ¡Porfa, porfa, porfa, porfa!

Tú te quedas aquí en buenas manos. -Quédate un ratico...

Un ratico pequeño.

Bueno. Venga, sí. Dos horas más me puedo quedar.

Gracias.

¿Cuánto tiempo hace que os conocéis? -Una semana.

Te acompaño en el sentimiento. -¡Ñi, ñi, ñi, ñiñi!

Definitivamente esto no es normal.

Yo veo a Ginés... No sé,

pues que se está tomando demasiado en serio lo nuestro.

¡Que solo llevamos una semana que nos conocemos!

Y está ahí, entregado.

¡Fff! El caso es que yo...

Es que yo no sé cómo decirle que...,

no sé, es que, estando como está,

¿cómo le digo yo que yo aquí no pinto nada?

¿Y la ciudad te gusta, estás totalmente adaptado?

Sí. La verdad es que sí. -¿Sí?

Hombre, echo bastante de menos... -¡Rubén!

¿Me has llamado, Silvia? -Sí. Es que queremos hablar contigo.

No me voy a andar por las ramas.

Tenemos miedo de que vuelvas con la comunidad si te dejamos solo.

Y más ahora que Ginés está en el hospital y volvéis a tener contacto.

Comprendo vuestra preocupación,

pero tenéis que entender que este proceso tengo que llevarlo yo mismo.

A ver, Juanjo. Lo que has pasado dejaría confuso a cualquiera.

Y es normal que tengas una falsa sensación de seguridad.

Pero el proceso de normalización es lento.

Y no lo puedes hacer tú solo; necesitas apoyo.

¿Y qué mejor apoyo que el de la gente que te quiere?

Yo estoy de acuerdo con la doctora Marco.

Y, por mi parte, yo voy a intentar...

¡¿Queréis dejarme en paz?!

¡He estado a punto de perder el trabajo!

¡Tengo un montón de gente preocupada a mi alrededor

como si fuera un niño!

¡Estoy sin apenas dignidad!

¿Y ahora me queréis poner una correa como si fuera un perrito?

¡Esto no me está ayudando nada! ¡¡Pero nada!!

¿Tienes dónde quedarte? -Sí. En casa de mi madre.

¡Hola! -Hola.

¿Qué tal, probaste ya los bombones? Eh... No.

Porque, como ves, estoy trabajando. -Ah.

¡Ah!, quería comentarte. -Dime.

He estado pensando en lo que me dijiste y..., sí.

Pienso que no es muy buena idea

externalizar los servicios del hospital.

¿Te acuerdas, lo que habíamos hablado? -Sí.

A ver, Ramón; que, me regalas bombones,

me das la razón en lo de no externalizar los servicios...,

¿qué está pasando aquí?

No pasa nada, Lucía. ¿Por qué dices eso?

Porque a ver: sé perfectamente

que estás intentando darme la razón en lo de la comisión

para que yo me sienta bien.

Y de verdad, que es que así no vamos a poder trabajar juntos, te lo digo.

A ver: no. No te doy la razón por darte la razón, ¿eh?

O sea, realmente creo que es, es así. Soy el de siempre.

No sé a qué viene tanto lío.

Además, me voy, que tengo un TAC de urgencia. ¿Vale? -Vale.

¡Doctora, Ginés está muy mal!

¿Qué te pasa?

¡Pues que me duele mucho aquí, ah! -¿Y por qué no has llamado al timbre?

Pues porque a las zagalas les gustan los tipos duros.

Voy a avisar a una enfermera para que te pongan un calmante

y luego vamos a hacerte el TAC. -Vale.

¡¡Aaah, uf, uf!!

Ginés es sometido a un TAC abdominal

tras sufrir un empeoramiento repentino.

El TAC ha confirmado que Ginés sufre una peritonitis,

que es una inflamación del peritoneo;

un tejido que recubre la pared interna del abdomen.

Aparte de dolorosa, esta inflamación puede ser muy peligrosa,

porque puede provocar un fallo multiorgánico

y después la muerte del paciente.

¿Sabes, Sofi?

He estado pensando y, no sé: todo esto del divorcio,

y lo que me está pasando, no sé,

me parece que cada minuto de la vida cuenta y...,

y a mí me gustaría..., es que no sé cómo decírtelo.

Verás, Sofi, tú, tú me gustas mucho y..., creo que estoy enamorado de ti.

¿Nos podéis dejar solos un momento?

¿Qué me dices?

Ginés. Yo sé, yo sé que este es muy mal momento, pero...

Es que yo..., te veo que tú estás mucho más entregado que yo con esto.

Tú me gustas mucho.

Pero es que yo, por mi experiencia, sé que no...,

no quiero otra relación estable.

Es que yo creo que estamos en distintos puntos.

Tú estás deseando retomar tu vida, la que tenías antes del divorcio.

Y yo no... No estoy para eso, la verdad.

Es que yo no quiero volver a depender de nadie.

Y que nadie dependa de mí. -Ya.

Bueno, no... Si yo lo entiendo.

Tú llevas una marcha más lenta, y yo llevo una más rápida y...

A lo mejor si quieres, te puedes marchar ahora.

¡No, no, no, no!

Yo me quedo. Me quedo contigo el tiempo que haga falta.

Pero déjalo, de verdad. No pasa nada. -¡No, no!

Si voy a estar bien.

¿Seguro? -Seguro.

Bueno. Pues cuídate, ¿sí? -Sí.

¡Ay! ¡Ay!

¿Qué es eso? -¿Qué es eso? -¿Qué pasa?

Doctora, ¿eso qué es?

Hay algo que se mue... ¡Ay!

Lo que Ginés tenía en la bolsa de la sonda nasogástrica son gusanos.

Una gran cantidad de ellos.

A pesar de lo desagradable del descubrimiento,

la buena noticia es que lo más probable es que se trate

de una intoxicación por anisakis

y que esta sea la causa de la peritonitis.

El doctor Landó ya tiene los resultados del TAC de Carolina:

la paciente que llegó al hospital con fuertes dolores abdominales.

Marga. -Perdone: ¿Qué tal está la niña?

¿Saben algo ya? -Eh, siéntese, por favor; siéntese.

Bueno. Tranquila porque su hija se va a poner bien.

Tengo de informarle que Carolina está embarazada. -¿Qué?

Sí. Además, tengo que llevarla a quirófano

porque se trata de un embarazo ectópico,

y en este momento su vida corre peligro.

Un embarazo ectópico es

un embarazo que empieza a desarrollarse fuera del útero.

Es potencialmente mortal para la madre.

Y en el caso de Carolina, el feto ha roto una arteria

que ha provocado la hemorragia interna y el shock hipovolémico.

Además, la enorme cantidad de líquido libre

nos ha impedido ver nada durante la ecografía.

Pero, ¿que la tienen que operar, o...?

Sí. Tenemos que extirparle la trompa de Falopio.

¿Y eso significa que no va a poder tener hijos? - No, no, no, no; no.

Sí que es cierto que hay menos probabilidades.

Pero hoy por hoy,

la verdad es que las estadísticas entre mujeres con una sola trompa

o con las dos, pues es mínima.

Si es que... de tal palo, tal astilla; oye.

No, mujer. No diga eso. -Sí.

Pues sí. Yo tuve a Caro con 17 años.

Y tuve que dejarlo todo.

Yo quería ser veterinaria, ¿sabe? Estudiar y todo eso.

Pero me tuve que poner a trabajar y,

en mil sitios, para sacarla adelante,

para que... fuera una buena estudiante.

Días más tarde, Ginés, el paciente que sufrió una peritonitis

debido a una más que probable intoxicación por anisakis,

descansa tras ser intervenido quirúrgicamente.

¡Ahora sí que pareces el rey del brócoli!

Tienes toda la cara verde...

-Anda: Mira qué gracioso eres.

Pues tú lleva cuidado, que sigues teniendo la misma cara de sobrasao.

¿Y Sofi? -¿Sofi? Está bien.

De todas formas se va a hacer las pruebas

para ver si tiene algún bichito.

Ya. Pero yo te preguntaba por el bichito del amor.

¡Mmm! ¿Eso? El bichito del amor.

Pues mira: No ha funcionado.

Así que aquí me tienes otra vez. Más solo que un poste de la luz.

Bueno, todo tiene su lado bueno, y su lado malo.

La cosa es ser constructivo. -Ya.

¿Qué tal?

Bueno, Ginés: Aparte de eliminar el foco séptico,

hemos conseguido extraer todos los parásitos.

Aun así vas a tener que seguir un tratamiento

y unos consejos dietéticos.

Pero no te preocupes: Te vas a poner bien; te recuperarás.

Muchas gracias, doctora.

Eso sí, la serología ha confirmado que los parásitos son de anisakis.

Que vamos, que no entiendo

por qué me dijiste que no habías comido pescado cuando te lo pregunté

Pues porque me preguntó que si había comido pescado el día anterior.

Y el día anterior no comí.

Comí por lo menos una semana antes,

un día que Sofi hizo un poco de Sushi en casa. -Ya.

Es que es muy peligroso comer pescado crudo o poco cocido

sin garantías de que haya sido tratado adecuadamente. -Ya.

El anisakis es un parásito

que se puede ver entre las tripas de algunos pescados marinos.

Si comemos un pescado que contenga estas larvas,

podemos sufrir la parasitación del tracto digestivo, como Ginés,

o una reacción alérgica.

Por eso actualmente existe un decreto

que obliga a congelar todo el pescado fresco

que se sirve en los restaurantes.

Porque la congelación sirve de medida preventiva.

Ahora lo importante es que ya estás libre de parásitos en tu vida.

Y lo que tienes que hacer es seguir así.

No volver a exponerte otra vez a la misma situación.

¡Huy!, qué va, qué va, qué va, doctora. No, no, no.

Vamos: Yo no vuelvo a comer pescado crudo, así me maten.

Pues me marcho, que tengo que seguir trabajando.

Vale. Oiga, doctora:

¿Le importa que nos hagamos un selfie, para mi página de “flister”?

Es que tengo mucho lío. De verdad, lo siento.

Bueno, me tengo que marchar. -Vale. Gracias, doctora.

¿He dicho algo que le haya molestado?

No. Con quien está mal es conmigo, -Ah.

Bueno: Vamos a ver unos “flisters”. Venga. Ponte; ponte.

Macho, pero pégate más. Mira que te cuesta trabajo ponerte.

¡“Flister”!

Bueno. Pues parece ser que ya enseguida, para casa.

Me va a costar acostumbrarme a estar solo.

Yo me había hecho mucha ilusión con Sofi. Pero claro:

La pobre muchacha ha salido corriendo.

Porque yo he ido tan rápido...

Pero es que tenía tantas ganas de estar en pareja

que ya la trataba como si fuera mi mujer.

El doctor Landó está extrayendo una trompa de Falopio a Carolina:

la paciente con un embarazo ectópico

que está muy grave tras sufrir un shock hipovolémico.

Hola. -Hola.

Bueno: El posoperatorio está yendo muy bien.

Así que posiblemente en un par de días te dé el alta.

¿Tú cómo te encuentras? -Bien.

¡Anda!

La primera palabra que dice desde que la operaron.

Pues nada, cuando quieras me cuentas lo que pasó

¿Por qué no me lo habías dicho?

¿Cómo fue? En el cumpleaños del chico ese, ¿verdad?

Es que sabía que no le tenía que haber dejado ir. Es que lo sabía.

Pues sí. Fue en el cumpleaños de..., de Álex.

Es un chico muy especial,

y no ha sido solo cosa de..., de una noche.

Ya me gustaría a mí haber podido contárselo a mi madre.

Pero... ya veis cómo se pone.

La verdad es que no tengo confianza para contarle estas cosas.

¿Tú sabes a todas las cosas que he tenido que renunciar

por no tener cabeza cuando era una cría como tú?

¿Que es eso lo que quieres? Quieres eso, ¿no?

Marga, por favor. A ver:

Su hija acaba de pasar una operación muy delicada.

Está bien, pero, tiene que estar tranquila. ¿De acuerdo?

Ya le has oído al médico, ¿eh?

Lo que te ha pasado ha sido muy grave. ¿Me oyes?

¡Que te podías haber quedado allí, en la sala de operaciones!

A ver, por favor. Carolina. Carolina.

Carolina: ¿Estás bien? Respira, cielo. Respira.

Mírame. Eso es: Como yo.

Así. Profundamente. ¿Bien?

Dile cómo estás.

Carolina, ¿quieres hablar?

Si tanto le preocupa la salud y el bienestar de su hija,

por favor, ¡deje de agobiarla! ¿Eh?

Tanta presión está acabando con los nervios de la chica.

Verán: Voy a presentarles a la psicóloga del hospital.

Creo que les va a venir muy bien su ayuda. ¿De acuerdo?

Ahora vuelvo. -Vale.

Papá. -Tengo mucho trabajo.

Será solo un minuto.

He venido a decirte que me quedo en España.

No. Sé que es por mí y no estoy dispuesto a consentirlo.

Me da igual lo que pienses.

Mira: No entiendo muy bien que quieras vivir solo.

Pero tampoco puedo obligarte. ¡Gracias!

Como tampoco puedes evitar que venga cada día al hospital

para ir contigo adonde sea: al cine, a dar un paseo, a tomar algo

No te pienso dejar solo.

Ni te vas a librar de mí tan fácilmente.

Hijo mío, te lo agradezco mucho. Pero te estás equivocando.

Ahora lo que toca es que vivas tu propia vida.

No. Lo que toca es estar a tu lado.

Como siempre has estado tú cuando me has hecho falta.

Bien.

Muy bien.

Pero te advierto que esta noche salgo a la una de la madrugada.

Vamos a ver. Yo lo que quiero es lo mejor para ella:

que ella pueda ser lo que ella quiera en la vida.

El problema es que... mi madre me mete mucha presión.

Y quiere que sea perfecta, pero yo no puedo serlo siempre.

Lo que pasa, Marga, es que seguramente

tú has tenido siempre miedo a que tu hija pasara por lo mismo que tú,

y le has transmitido ese miedo.

Y tú ahora estás bloqueada, ¿no? -Pues sí.

Porque tienes miedo a decepcionar a tu madre. -Sí.

Pero vamos a ver. Carolina, hija.

Escúchame: Tú eres lo mejor que me ha pasado a mí en la vida.

¿Lo entiendes?

Y yo te voy a querer siempre. Pase lo que pase.

Voy a estar orgullosa de ti.

Y además, pues, Carol está pasando por una edad muy complicada,

donde hay muchos cambios, pasan cosas nuevas, ¿no?

Y es muy importante que podáis hablar. Sin tapujos,

hablar de sexo, hablar de otras cosas.

No solamente de cómo le van los estudios.

Y además, tienes que aprovechar,

que tienes una edad muy cercana a ella, ¿no?

Para hablar de estas cosas con libertad.

Es que no sé: Me ha superado un poco el miedo a...

Perdóname, hija.

Yo quiero que te sientas libre para decirme las cosas, ¿vale? -Vale.

A partir de ahora me cuentas todo. -Sí.

Lo que quieras. -Sí.

Dame un beso, anda.

Pues nada. Hasta aquí hemos llegado.

Se acabó la madre sargento.

Que..., que no puedo ser tan pesada.

Que yo tengo 33 años. Y parezco mi padre.

Ginés, el paciente infectado con el parásito del anisakis,

se dispone a abandonar el hospital tras recuperarse completamente.

De todas formas, es normal

que todavía tengas algún tipo de molestia por la intervención;

no te preocupes. -Vale.

Oye, Ginés: Es que quería pedirte una cosa.

Siento tener que pedirte esto, pero...

Me gustaría que estuvieses un poco pendiente de Juanjo.

Es que a su hijo y a mí no nos hace ni caso, y... Ff...

-Ya. Bueno, intentaré hacer todo lo que pueda.

Estáis hablando de mí, ¿verdad? -Más quisieras tú.

Me marcho, que tengo que seguir trabajando.

Muchas gracias, doctora. Hasta luego.

Siento lo que te ha pasado con Sofi.

Nada, hombre. No te preocupes. Pero si la culpa es mía.

He ido tan precipitado que la pobre zagala ha salido corriendo.

Es normal.

Oye: ¿Me acompañas a la puerta? -Claro.

¿Sabes? La doctora Marco está un poco preocupada por ti.

Ya, igual que mi hijo.

Ya. Pues deberías estar contento

de que tantas personas estuvieran preocupadas por ti.

Ya lo quisiera eso para mí.

Ya, ya, ya. Pero ¿tú qué vas a hacer? -Pues no sé.

De momento, si todo sigue así, volverme a Murcia, supongo.

Mira: Todo lo que nos ha pasado, incluido lo de la comunidad, ha sido

porque no hemos sido capaces de estar solos.

Estamos los dos divorciados, ahí, de un lado para otro,

como dos pollos sin cabeza... -Es verdad.

Y al final nos hemos arrimado

a la gente que nos ha dado cariño y compañía. ¿Verdad que sí?

Sí, y tanto. Mira: Cuando tienes razón, tienes razón.

Sí, ahí está.

Oye, Ginés: Que he estado pensando

que a lo mejor podríamos irnos a vivir juntos una temporada. ¿M?

Así podríamos cuidar el uno del otro.

Espera, espera, espera, espera.

¿El viejo rey del brócoli, viviendo con Sobrasado?

Sí. -¡Mola!

¡Gracias, amigo! No, hombre, no. Gracias a ti.

Nada: Ahora mismo voy a llamar a mi hijo para que se vuelva a Londres,

Venga, vale. Perfecto.

Pero antes... Antes me voy a hacer una foto para mi “flister”

¡Hombre! ¡Vamos a “flistearnos”!

Para que se note que tengo amigos. -Eso es.

Aunque sea mentira.

Sí, ya estamos aquí.

Bueno, nada, cuando termines.

Vale. Nada, nada; no te preocupes.

Que tarda cinco minutos.

Oye, tienes el pelo más largo.

Mucho mejor así, ¿eh? Gracias.

A propósito: Ahora cuando venga Pepa, le voy a comentar que,

tal y como hablamos,

creo que es mejor no externalizar ningún servicio fuera del hospital.

A ver, Ramón: De verdad que me cuesta decirte esto porque...

Te agradezco los detalles que estás teniendo conmigo.

Pero es que últimamente estás un poco empalagoso.

¿Por qué dices eso? ¿A qué te refieres?

No haces más que darme la razón, me traes regalos,

que si bombones con forma de corazón.

Y cuanto más haces eso, más siento que está Mónica entre nosotros.

De verdad. Y yo, es que no quiero que te sientas culpable.

Quiero que se normalice la situación.

Eso es lo que intento, Lucía: normalizar la situación.

Pero vamos.

Que te doy las gracias por ser tan clara.

Bien. No obstante sigo pensando que...

Que lo mejor es no externalizar los servicios

y seguir haciéndolo desde el hospital.

Genial. -Y estoy hablando en serio.

¿De verdad? -Sí. -Gracias.

Elena.

Nuria: Llama al médico de guardia. -Enseguida.

¿Qué pasa?

Tiene una respiración muy débil y está cianótico.

¡Celadores!

Le he atendido yo, y voy a seguir haciéndolo.

Mi mujer y yo nos estamos separando. -Vaya, lo siento.

Ah. Ya veo que estás bien acompañado.

Lo que tengas con Garrido no es asunto mío,

pero aquí en el hospital

te tienes que comportar de una manera profesional,

y no es lo que he visto.

Le vamos a realizar un hemocultivo para descartar la posibilidad

de que la gripe vírica haya podido sobreinfectarse

con algunas bacterias,

y estas hayan podido pasar a la sangre, ¿eh?

Eh, un momento... ¡No me soportan,

y es que me están haciendo la vida imposible!

Elena... -¡Sobre todo Pepa!

¡Que es que... me quiere hundir!

Pero a partir de ahora no quiero volverte a ver por la consulta, ¿m?

Y si no quiero, ¿qué?

Se ha despertado esta mañana con un fortísimo dolor de cabeza y

Y no remite.

Espero que te estés portando bien con mis amigos, Mendieta.

¡Ah! ¡Él es Mendieta! ¡Así que este es Mendieta!

Me voy fuera, que, y espero allí a que terminéis.

Me... ¿Qué te pasa?

No veo. -¿Cómo que no ves?

No. No veo por el ojo izquierdo. -Tranquila, cariño.

Al parecer, soy tema de conversación habitual entre tú y tus amigos.

Les hablé de ti de pasada, Álvaro; como un compañero más.

¿Y tú tienes claro que solo soy un compañero más?

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Centro médico - 10/04/17 (2)

10 abr 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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