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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 10/03/17 (2) - ver ahora
Transcripción completa

¿Estas bien? -Sí, es que no veo...

-¿Te has dado algún golpe? -No, he venido a urgencias.

-Vale, ven conmigo. Te acompaño.

Llevo un par de días con dolor de ojos.

Me olvidé de cambiarme las lentillas

y cuando he ido a quitármelas, he visto las estrellas.

Los ojos me arden,

pero es que tengo que volver a casa lo antes posible a estudiar.

Me presento a unas oposiciones.

-Ya están fuera. -Vale.

-Oye ¿podríais darme las lentillas de recuerdo?

Por si me trae suerte en el examen. -Ostras, perdona. La acabo de tirar.

-Pues nada.

-¿Puedes decirme Sara si has tenido alguna enfermedad diagnosticada

como asma, alergia o algo así?

-Me diagnosticaron hace unos años esclerosis múltiple.

-Vale.

-Y desde el último brote, estoy con corticoides.

De eso hace un par de meses o así.

-Sara, como ya te he dicho, tienes una epiremia conjuntiva,

que es que el blanco de los ojos está muy rojo, eso es algo obvio.

Pero aparte, quiero saber si las lentillas te han hecho alguna herida

que no podamos ver a simple vista.

Y por eso quiero hacerte una tinción con fluoresceína.

La fluoresceína tiñe el ojo y en caso de que tengas una herida,

esa zona en concreto aparece de un color fluorescente.

-Vale.

-Y por supuesto, que voy a hacerte una revisión neurológica

para ver que todo está correcto con respecto a la esclerosis múltiple.

-Es que, yo tenía que irme. Tengo que estudiar para el examen.

Solo venía a que me quitaseis la lentilla.

Si tal, puedo pedir cita en un par de días,

cuando acaben los exámenes, me das un tratamiento mientras.

-No puedo darte un tratamiento mientras, sin saber lo que tienes.

-Será solo un momento.

-La exploración neurológica es normal,

pero la tinción con fluoresceína ha descubierto una úlcera corneal

de 2 mm aproximadamente.

Seguramente, causada por el uso prolongado de las lentillas.

Así que, voy a prescribirle una pomada y lágrima artificial

para regenerar la lesión.

Creo que esto de venir al hospital, es un error. Deberíamos de irnos.

Es una tontería. -Oye, oye. Perdona, de eso nada.

Primero, porque lo que tú tienes no es ninguna tontería

y en segundo lugar, porque nos hemos pegado un madrugón,

hemos tenido que coger dos autobuses para venir hasta aquí.

Y ahora tú, vas a ver al médico.

-¿Tomás Mora?

-¿A dónde vas? Que te están llamando.

-Por aquí.

-Buenos días. -Buenos días. Pasen.

-Hola. -Hola.

-Tomás es mi mejor amigo.

Nos conocemos desde hace más de 40 años.

Cuando trabajamos en la fábrica de...

Ah, perdona, que no se pueden decir marcas, ¿no?

Bueno, en una fábrica de coches.

Y desde entonces, hemos estado trabajando juntos

hasta que nos hemos prejubilado.

-Cuénteme, Tomás. ¿Qué es lo que le ocurre?

-Yo pienso que no es nada. Yo creo que es una tontería, pero...

-Por favor, no seas pesado.

Cuéntale a la doctora lo que te está pasando.

Por favor, doctora. Podría tutearnos. -Bueno, me va a costar un poco,

pero lo voy a intentar. Venga, empiezo. Tomás ¿qué te ocurre?

¿Ahí? Vale.

-Pues mira. Desde que me prejubilado,

la verdad es que he perdido el apetito.

-¿Has adelgazado mucho últimamente? -Perdón, doctora.

Pero me parece que mi amigo no se ha explicado muy bien.

El apetito lo tiene fenomenal.

Es que le falla es el otro, el apetito sexual.

-Vale. Dime, Tomás. ¿Qué edad tienes? -65.

La verdad, pienso que a esta edad,

lo más normal es no tener ganas de nada.

-No, no, no. De eso nada.

Doctora, explícale que eso no es así porque, no es por nada,

pero yo tengo la misma edad y funciono perfectamente.

-Pues enhorabuena.

Y la verdad es que no hace mucho que leí un informe

que decía que el 60% de los españoles de más de 65 años

mantenían más o menos una media de una relación sexual a la semana.

O sea, que eso está bien. -¿Ves? ¿Te das cuenta?

Sara, la paciente a la que le detectaron una úlcera corneal,

vuelve al hospital a los dos días

debido a una disminución importante de la visión

y a un fuerte dolor en el ojo.

Si tienes cualquier problema, me dices.

-Ya voy yo sola. Gracias por acompañarme.

-Es que yo también necesito que me vean,

que me duele muchísimo el tobillo.

De verdad, Sara, siento mucho haberte echado de la sala de examen,

pero es que pensé que estabas copiando.

-Yo no he copiado en mi vida. ¿Vale?

-Es mi primer año en el tribunal.

Durante el examen, Sara ha empezado a comportarse de una manera extraña.

Estaba como nerviosa, intranquila...

Hasta que ha metido la mano disimuladamente en el bolso

y yo he creído que estaba copiando.

Me ha dicho que le dolía muchísimo el ojo y que casi no podía ver.

Y bueno, cuando he ido a pedirle disculpas,

me he tropezado y me he torcido el tobillo.

-¿Cómo se te ocurre ir así al examen?

-Te dijimos que no podías hacer esfuerzos con la vista.

-No podía dejar pasar otro año más las oposiciones.

Que he estudiado mucho.

¿No podría darme algo rápido para que pueda volver al examen?

-No, lo mejor es que te olvides d el examen.

Sara, si el tratamiento que te di no ha funcionado,

es porque lo que te pasa en el ojo es algo serio.

-No, no lo entiendes. Necesito volverás examen, necesito acabarlo.

-Te juro que en cuanto acabe, vuelvo

y me puedes hacer las pruebas que quieras.

-No, Sara, es que ya estás aquí.

Y una vez aquí, mi obligación es atenderte lo mejor posible.

Para eso, tiene que verte el oftalmólogo

y examinarte con la lámpara de hendidura.

-Vale. ¿Podría por lo menos avisar al examinador de que me retraso

y que en cuanto acabe que vuelvo al examen?

-Sí, eso sí. ¿Adónde vas?

-Es que me acompañó. Parece ser que se ha torcido un tobillo.

Deben de estar atendiéndole. -Ya voy yo. ¿Dónde está?

-No lo sé. -Vale, voy un segundo y vuelvo ¿vale?

-Muy bien. Siéntate, venga.

-¿Estás casado? -No, soy viudo.

Pero bueno, ahora mantengo una relación.

-Con Concha, mi ex.

-No es que se la haya robado, ¿eh?

Ellos estaban divorciados y bueno, nos conocimos

y llevamos unos meses...

-Doctor, yo lo que quiero es que ayudes a mi amigo.

La verdad es que está un poco chungo.

No es por nada, pero parece que no tiene ganas de vivir.

Cuando nos vamos a esos viajes del Imserso,

mientras yo me voy por ahí de marcha,

él se queda en la habitación viendo la tele.

Móvil

Perdón ¿eh?

-Bueno, Tomás. Estoy viendo que eres diabético.

-Sí.

-Sí, ya estamos en la consulta.

No, perdona. Ahora no puedo hablar. Luego te cuento, ¿vale?

Bueno, era Concha, mi ex.

La verdad es que seguimos siendo muy buenos amigos.

Lo que Tomás no sabe es que ha sido ella

la que me ha dicho que lo traiga al médico para ver si...

Lo animan un poquito.

-Bueno, en cuanto a que estés bajo de ánimo

es verdad que después de la jubilación,

no toda la gente lo afronta de la misma manera.

Entonces, a lo mejor en tu caso, lo estás afrontando negativamente.

Por otro lado, a lo mejor debería derivarte al psicólogo.

-Ya, ya. Verá, es que hay una cosa que no le dicho.

No es que no tenga apetito. La verdad es que no me funciona la cosa.

-Vale. Entonces lo que tenemos que hacer es averiguar

esa disfunción eréctil que lo está produciendo, ¿de acuerdo?

En tu caso, además, siendo diabético,

la probabilidad es tres veces superior

a una persona que no es diabética, ¿vale?

De padecer disfunción eréctil.

Pero bueno, también puede ser un problema de tiroides,

un déficit de testosterona, pueden ser varias cosas.

También he visto que no tienes problemas ni vasculares ni cardíacos.

-No. -¿Es así?

-Sí, sí. -Perfecto.

-¿Fumas? -No, no.

Y además, ando dos horas al día y lo único que hago es tomarme un vinito.

-Bueno, también está bien. Un vinito, nada más.

¿Y tomas alguna medicación? -La de la diabetes.

¿Serán las pastillas las culpables?

-No, puede que lo que lo esté produciendo

es la propia diabetes en sí.

El historial de Tomás reflejan unas analíticas recientes y correctas,

así que descartadas las principales causas.

El siguiente paso a seguir para superar esa disfunción eréctil

es reconocer que existe un problema.

Y ese es el mayor de los obstáculos.

Así que, una vez superado, con ayuda de la pareja

y también del médico, podríamos comenzar un tratamiento psicológico.

Así que, lo que voy a hacer es recetarte unas pastillas

que lo que quiero es que te tomes una media hora

antes de la relación sexual, ¿vale? -Muy bien.

-Bueno.

-¿Cómo va eso? -Estupendo.

-Aquí, la encantadora doctora me ha recetado unas vitaminas.

-¿Estás bien? -No, no es nada importante.

Es un simple resfriado. -Pues nada, a cuidarse.

Vale, pues esto ya está. -Gracias.

-Sólo tienes un pequeño esguince.

Así que, tendrás que hacer reposo

y los ejercicios que hemos comentado antes para fortalecer el tobillo.

-Ya. -No pongas esa cara, hombre.

Que en unos días, estarás caminando perfectamente.

-Ya, si no es por mí. Es que... -Hola, no sé si interrumpo algo,

que he entrado sin llamar. ¿Eres tú la acompañante de Sara?

-Sí, sí. ¿Qué tal está? -Bueno, está bien.

La está explorando la doctora Marco.

-¿Dónde está ahora? -En triage.

-Te ayudo. -Gracias.

-Tu zapato. ¿Puedes? -Sí, sí. Muchas gracias.

-Hasta luego. -Hasta luego.

-¡Qué arte tiene! -Sí.

-¿Querías algo?

-Qué tonto. Es que quería decirle algo a él de parte de Sara,

pero se me ha olvidado.

Pero Marta, ya que estoy aquí, quería comentarte una cosa,

así que aprovecho. -Sí, dime.

-Un compañero de facultad me ha ofrecido habitación

en un piso compartido y le he dicho que sí.

Así que, finalmente, Marco y tú os vais a librar de mí.

-Pues me alegro mucho por ti. -¿Seguro?

Porque por tu cara, no lo parece.

-¿Necesitas ayuda con la mudanza?

-Bueno, no te preocupes.

Ya le pediré ayuda a algún colega o algo.

El tema es que es hoy. Esta tarde.

-¿Esta tarde?

-Sí. Así que tampoco te quiero presionar ni nada. No sé.

-Ya lo hablamos después, ¿vale? -Vale.

-La úlcera se ha sobre infectado.

Te dije que era muy importante que siguieras mis recomendaciones, Sara.

Voy a ponerte un colirio con un tratamiento antibiótico empírico

y vas a tener que quedarte ingresada para poder...

-¿Ingresada? Imposible. Tengo que volver al examen.

Llaman a la puerta

-¿Se puede? -Sí, adelante.

-Sara, escúchame. Yo lo siento muchísimo

y siempre puedes pedir el alta voluntaria,

pero lo mejor es que te quedes ingresada

para poder controlar tu evolución y tener un seguimiento más estrecho.

-No, tengo que volver al examen. Necesito acabar el examen. Vamos.

-Lo siento mucho, Sara.

Pero una vez que se sale de la sala de examen,

ya no se puede volver a entrar.

-No, yo voy a intentarlo por lo menos.

-Sara, escúchame. Te estás jugando la salud de tu ojo.

-Mira, vamos a hacer una cosa.

Voy a ir a la sala de examen para ver si puedo hablar

con otro examinador y te repiten la prueba, ¿de acuerdo?

-Vale. -Siéntate, por favor.

-Gracias. -Hasta ahora.

-¿Sí? -¿Qué tal, Pepa? ¿Cómo llevas el día?

-Pues mira, a tope.

Y encima ahora tengo que preparar un informe para la comisión gestora.

-Menudo lío te has metido.

-Es una facultad que tengo desde niña, meterme en líos.

-¿Y habéis votado ya si la comisión al final elige

a los jefes de servicio o se elige entre todos?

-No, no lo hemos votado todavía. De hecho, lo votamos en unos días.

-Ya. Ya sabes que... Estoy muy interesada.

Y aunque me imagino que Landó votará que no,

pero yo imagino también por otro lado que Blanco votará que sí.

-Natalia, ¿por qué no me preguntas directamente que voy a votar yo?

¿Has venido a preguntarme eso? -Pues sí, Pepa, sí.

¿Qué vas a votar?

-Pues me queda precisamente una conversación pendiente con Landó,

tengo que escuchar sus alegaciones,

pero en principio, yo creo que votaré a favor.

-Pues nada, muchas gracias. Y que te sea leve el día.

Hasta luego.

-De verdad que estoy empezando a estar un poco cansada

de que los pacientes pasen tanto de los tratamientos.

Yo no entiendo por qué se valoran tan poco.

Oye Marta, ¿me estás escuchando? -Perdóname.

Es que tengo mucho trabajo

y además estoy pensando en la mudanza de Pablo de esta tarde.

-¿La mudanza de Pablo de esta tarde? -Sí, es que ha encontrado piso.

-Marta, no estés triste. Ya dijimos que era lo mejor.

-Ya, pero... -Que le vas a echar de menos.

-Sí.

-Hola. Hola, Marta. -Hola.

Es Sara. Que le duele muchísimo el ojo.

Está en su habitación. -Venga, vamos a verla.

¿Desde cuando estás con dolor? -Pues no lo sé, antes me molestaba,

pero es que me arde. Me dan ganas de arrancarme el ojo.

Y es que cada vez veo menos. -Los tienes muy rojos otra vez.

Voy a avisar al oftalmólogo

para que te ponga una inyección intraocular con antibióticos,

porque el efecto es más rápido.

Es que hasta que no tengamos los resultados del cultivo

no te puedo poner un antibiótico específico.

Voy a avisar al oftalmólogo.

Tomás, el paciente que sufría de disfunción eréctil,

vuelve al hospital con un fuerte dolor en el pecho.

-Dime, Tomás. ¿Dónde es el dolor? -En el pecho.

-¿Y cuánto tiempo llevas así? -Desde hace varias horas.

-Oye, ¿por qué no me lo has dicho antes?

-Pues porque no quería asustarte, Joaquín. No quería asustarte.

-Tomás, ¿recuerdas que estabas haciendo antes

de que te viniera el dolor? -Estaba en la cama, con mi compañera.

Y me tomé una de esas pastillitas azules que me recetaste

y como no me hacía efecto y llegaba el momento de la verdad,

me tomé otra. -Pues muy mal. Muy mal, Tomás.

Te dije que una nada más al día.

A ver...

De hecho, tienes la tensión muy baja y es posible que sea por eso.

Déjame que te ausculte. Ahora no hables, ¿vale?

-Vale.

-Bueno, no oigo crepitaciones y además tienes la tensión muy baja

y podría ser por eso.

Lo que voy hacer es pedirte una analítica y también un electro.

¿De acuerdo?

-¿Qué te pasa? ¿Qué te pasa? -Joaquín, Joaquín. ¿Estás bien?

-Sí, sí. Estoy bien. -¿Pero qué te pasa?

-No, nada. Es una gripe sin importancia.

-Una gripe sin importancia no es, porque lleva así unas semanas.

Incluso cuando estuvimos en Benidorm hace un mes, ya estaba mal.

-Bueno, Joaquín. ¿Te parece que hagamos una cosa?

Ya que estas aquí, te podría hacer una analítica.

-Doctora, de verdad que yo me encuentro bien.

Lo que pasa es que...

Bueno, y si no se lo cree, pregúntele alguna de mis amigas.

Verdad como le dicen que yo estoy hecho un toro.

-No me cabe ninguna duda. Pero yo me quedo más tranquila. ¿De acuerdo?

-Bueno, si tú lo crees conveniente... -Pues lo creo.

¿Se puede? -Sí.

¿Qué tal? ¿Cómo estás? -¿Hablaste con el examinador?

¿Cuándo me hacen el examen?

-Mira Sara, no he ido a hablar con ningún examinador.

-¿Qué? Cuando salí del hospital,

me di cuenta que lo de tu ojo es realmente grave.

No me puedo permitir que empeores. -Pero, ¿tú de qué vas?

O sea, primero me echas del examen y después me mientes.

-Sara, sólo me preocupo por ti. -Nadie te lo ha pedido.

-Lo siento mucho.

Mira, te he traído un poco de tortilla de patatas, la he hecho yo.

-A ver, ella lleva tomando corticoides

desde el último brote de esclerosis múltiple.

Y seguramente que eso esté frenando la anginación de la úlcera.

-Claro, por ello es tan inmunodeprimida,

por culpa de los corticoides que le debilitan el sistema inmunitario.

Entonces, es por eso que los antibióticos no hacen efecto.

-Tenemos que encontrar otra opción de tratamiento más efectiva

para la úlcera corneal.

-Espera, mira esto. Creo que lo tengo.

-¡Qué bien, Pablo! -¡Eureka!

Caracol.

El tratamiento que le vamos a poner a Sara

consiste en la preparación de un plasma rico en plaquetas.

¿Cómo lo hacemos? Extraemos una muestra de sangre a la paciente,

la centrifugamos

y separamos la fracción del plasma del concentrado de plaquetas.

Entonces, aplicamos el preparado en la úlcera para que se cierre

y se regenere el tejido.

Bueno, Tomás.

El electro no muestra indicios de un ataque cardíaco.

De todas formas, tengo que esperar a los resultados.

Pero como ya te he dicho,

yo creo que todo es producto de una sobredosis de las pastillas.

-De pastillitas azules, que no soy tonto.

Pero vamos a ver, Tomás.

No te tienes que dar vergüenza, si eso es una cosa muy normal.

Si hasta yo, yo que... A veces también las tomó. Pocas, ¿eh?

Pero las tomo.

¿Sino cómo crees que iba a poder cumplir como un campeón

con todas mis parejas?

-Joaquín. Tú tienes que tener cuidado con tanta promiscuidad.

Un día, vas a pillar algo.

-Joaquín, no quiero ser indiscreta. ¿Utilizas protección?

-¿Para qué, doctora? Si yo solo voy con señoras mayores.

-Ya, bueno. Pero la protección no es solamente para evitar embarazos,

sino también para evitar el contagio de enfermedades

de transmisión sexual.

Anuk, por favor, ¿puedes incluir VIH en la analítica de Joaquín?

Gracias.

A partir de cierta edad, la sexualidad se vive con más libertad,

porque tanto hombres, como mujeres, dejan de estar en la edad fértil.

Pero esto hace que algunas personas empiecen a practicar sexo

sin protección,

lo que favorece el contagio de enfermedades de transmisión sexual.

Por desgracia, es un tema del que se habla poco.

Sara, la paciente que tuvo una úlcera corneal

y a la que se le aplicó un tratamiento

enriquecido en plaquetas, se recupera poco a poco.

¿Se puede? -¿Qué haces aquí?

-He venido a ver si seguías ingresada. ¿Cómo estás?

-Bueno, con molestias. ¿Tu tobillo? -Mejor.

Sara, en realidad me sentía culpable

y no me quedaba tranquilo si no venía a verte.

-La culpa de que esté así es solo mía.

-Ya. Yo también soy arquitecto, ¿sabes?

Y sé lo difícil que es sacar una oposición.

Yo aprobé a la quinta. Y era, vamos...

Seguro que era lo contrario que tú.

Feo, vago y sin memoria.

-No sé, creo que voy a tener que cambiarme de profesión.

Parece que alguien no quiere que sea arquitecta.

-¿Te sigue doliendo, verdad?

-Sí. Es que no me deja de doler ni un solo segundo.

Oye, perdona por pagarlo contigo.

Debería haberle hecho caso a la doctora desde el primer momento.

-Míralo por el lado bueno, si no no estaríamos aquí hablando.

Sara, eres muy buena y tienes mucho camino ya recorrido.

Te he traído esto.

-Gracias, pero no puedo forzar la vista.

-Ya, eso es verdad.

Pues entonces ¿qué te parece si yo hago tus bocetos,

siguiendo tus indicaciones?

Así, por lo menos, no pierdes el tiempo

todo el tiempo que estés ingresada, ¿verdad?

-Carlos, ¿por qué haces esto? Ya te perdoné, puedes irte.

-Yo creo que tú y yo... Tenemos muchas cosas en común.

Cuando discutimos en la sala de exámenes,

yo noté que había cierta complicidad.

O eso, o el esguince que me hizo verlo todo de manera más intensa.

-Entonces, ¿lo que quieres es conocerme?

-Sí.

-Pues lo primero que deberías de saber es que soy vegana.

-Y yo te traje una tortilla de patatas.

Madre mía.

-Carlos. Que no veo nada. No veo nada.

-Espérate. -No veo nada. Carlos, no veo.

Llama a alguien. -Sí, espera.

¡Un médico! ¡Ayuda, ayuda!

-¿Qué pasa? -Dice que no ve nada.

-Sara ha sufrido una repentina perforación corneal

debido a la sobreinfección.

Y llegados a este punto,

la única opción que tenemos es hacer un trasplante de córnea urgente

para que no pierda la vista.

Tomás y Joaquín vuelven para conocer el resultado

de sus análisis de sangre.

-Buenas. ¿Se puede? -Sí, sí. Pasad.

¿Qué tal?

-Bueno, Tomás, Joaquín, tengo ya los resultados.

Pero me gustaría darlos por separado.

-Por mí no hay problema.

Si yo tengo algo grave, entre nosotros nunca ha habido secretos.

-Lo mismo digo. -Como queráis. Sentaos entonces.

-Gracias.

-Bueno, empiezo por ti, Tomás.

Lo que tuviste el otro día probablemente ha sido

una bajada de tensión. Simplemente. Todo está bien, ha salido normal.

Y lo que sí que te pido es que con el tema de la pastilla,

solamente una al día. -Bueno, por supuesto.

-En cuanto a ti, Joaquín, debo decirte que eres VIH positivo.

-¿Qué? Que yo...

No puede ser, doctora. ¿Qué yo tengo sida?

-No, no. Es eres VIH positivo.

Sida es cuando se desarrolla la enfermedad

y empiezan a aparecer todos los síntomas.

A veces se habla del VIH y del sida como si fueran lo mismo,

pero no es así.

Estar infectados por el VIH,

sólo significa que se ha estado expuesto al virus,

pero no que se vaya a desarrollar la enfermedad.

De hecho, se puede permanecer mucho tiempo sin síntomas.

Quiero que te tranquilices,

que sepas que también el tratamiento actualmente es muy eficaz

y se puede llevar una vida normal.

Pero es muy importante que tengas una cosa en cuenta.

Debes avisar a todas las personas

con las que hayas mantenido relaciones sexuales

en los últimos meses.

Y a su vez, que estas personas también avisen a las personas

con las que han mantenido relaciones.

Porque esto es como una cadena, es importante que lo tengamos claro.

-Pero no me lo puedo creer, doctora. -A ver, tranquilízate.

Tranquilízate, Joaquín. Lo que estás teniendo es una crisis de ansiedad.

Es muy importante mantener la calma.

Ante una crisis de ansiedad, lo más importante

es intentar mantener la calma,

porque se suele pasar entre los 15 y 30 minutos.

-Bueno, ahora tendré que contar a alguna de mis amigas

que las he podido contagiar, eso tiene tela.

-Pero será mejor eso, que no decirlo.

-Tomás, tengo que confesarte una cosa.

Verás... ¿Te acuerdas el último viaje que hicimos

con el Imserso a Benidorm? -Claro.

-Bueno, pues... Tú te fuiste a dormir y yo me quedé con Concha

tomando una copa.

Luego nos tomamos otra y otra y empezamos a recordar viejos tiempos

y terminamos enrollándonos. Y me acosté con ella.

-Pero, Joaquín. ¿Qué me estás contando?

-Lo siento, Tomás. -No me lo puedo creer.

No me lo puedo creer. -Déjame que te explique.

A Sara le han hecho un trasplante de córnea

y ya está en planta, recuperándose después de la intervención.

-Bueno, el parche vas a tener que llevarlo durante unos días

y después vas a utilizar gafas de sol.

Y por supuesto, que no puedes conducir,

ni hacer ningún esfuerzo visual. ¿Me has escuchado perfectamente, Sara?

Nada de forzar la vista.

En unos días, te vas a encontrar mucho mejor.

Además, ya sabemos qué bacteria es la que estaba produciendo la infección.

El agente teológico más frecuente en usuarios de lentes de contacto

es "pseudomonas aeruginosa", es una bacteria extremadamente agresiva,

con consecuencias importantes a nivel ocular,

debido a su componente inflamatorio.

Y el tratamiento se basa en una combinación de varios antibióticos.

Si todo va según lo esperado, en pocos días recibirás el alta.

Y me alegro de verte tan bien acompañada.

Son unos bocetos buenísimos,

no sé cómo no se los habías enseñado nunca antes a nadie.

-Ya sabes que primero tengo que aprobar las oposiciones.

-Bueno, a ver, sacarse las oposiciones está bien.

Pero tampoco es lo principal.

No por sacar la oposición vas a dibujar mejor.

El artista se lleva dentro. -Sí, claro. Todo eso es muy bonito.

Pero ya sabes que en el mundo de la arquitectura hay muy poco trabajo.

-Ya. Mira, hablando de trabajo...

Tengo un amigo que busca gente joven para hacer prácticas

en su estudio de arquitectura. -Qué bien, ¿no? Pues adelante.

-No estoy hablando de mí. -Carlos, no pierdas el tiempo.

¿Dónde voy hacer prácticas yo con el ojo así?

-Anda. A mí no me engañas, Sara, que tú eres una luchadora.

Aun con el ojo así, no has dejado de dibujar.

Incluso querías volver a la sala de examen.

A ver, no digo hoy mismo, pero cuando estés más recuperada,

quizá podríamos llevarle los bocetos a mi amigo, ¿no?

Yo te podría acompañar y luego...

Podemos tomar una cerveza o dos o tres.

Para celebrar tu éxito.

-Mira, comprendo que estés enfadado conmigo. Lo siento, te pido perdón.

Aquello fue solamente producto de las copas.

Y además, solamente fue una vez,

y para nosotros, no fue nada importante.

Además, te juro que Concha está completamente enamorada de ti.

-Pero mira, Joaquín. La verdad es que no me fastidia lo que hayáis hecho.

Lo que me irrita, ¿sabes lo qué es? Es que no me lo hayas contado.

-Contar eso, Tomás...

Además, fue ella la que me dijo que no te dijera nada.

Porque ella tenía mucho miedo de que tú la dejaras.

-Bueno, ahora habrá que decirle también a Concha

que a lo mejor está contagiada. -Bueno, eso déjame que se lo diga yo.

Si ella está contagiada, la culpa ha sido mía.

Y, Tomás, deberías tú también hacerte la prueba.

-¿Yo?

-Sí, porque a lo mejor eres seropositivo.

-Doctora.

Perdone que me haya comportado así.

Quiero pedirle excusas. Es que a veces mi amigo me saca de quicio.

-Lo entiendo, tranquilo. -Quiero hacerme las pruebas de VIH.

-Vale, no hay problema.

Lo que quiero que sepas es que no da positivo

al día siguiente de mantener las relaciones sexuales.

Esto ocurre a partir de la segunda semana hasta los tres meses.

-Y durante ese periodo, ¿qué hago? -Usar protección, Tomás.

Es muy importante.

Para una vez que lo hago después de tanto tiempo

y puede ser que tenga una enfermedad de transmisión sexual.

También es mala suerte, ¿no?

No sé, la verdad.

-Hola, ¿Cómo estáis? -Hola, ¿qué tal?

-¿Cómo te encuentras? -Pues mucho mejor.

Se me ha ido la tos, así que muy contenta.

-¿Y el proyecto de los niños? -Ilusionadísima.

Están muy contentos y están bien. Así que, genial.

-Me alegro. Oye, ¿esto qué es? -Pues lo acaban de poner.

Es de la comisión gestora.

-Pepa... ¿Tienes un segundo? -Sí.

-He leído esto y de verdad que no lo entiendo.

¿Qué es lo que ha pasado? -Es que al final decidí votar que no.

-Ya. ¿Y eso?

-Bueno, a ver. Te dije que me faltaba hablar todavía con Landó

y después de hablar con él, me convenció.

Me dijo que el jefe de servicio era un puesto tan importante

que debería ser elegido entre todos los miembros

y no impuesto por la comisión gestora.

Y me pareció coherente.

-Ya. Bueno, yo así no voy a ser jefa de servicio

en la vida, pero da igual. -Lo siento mucho.

Estuve a punto de cambiar mi voto solo por eso.

Pero luego pensé que la amistad entre dos personas

no debería de influir en cosas así.

-Ya, lo entiendo, siempre has sido una mujer de principios

así que, nada, tranquila. Gracias.

-Me voy ya para casa. ¿Qué querías?

-Necesito que me firmes esto antes de irte.

-¿No puede ser mañana? -No. Porfa.

-A ver, ¿aquí? -Sí.

-Marta, ¿te vas ya? Bien. Sí, ya me voy. ¿Qué tal?

-Todavía me quedan seis horitas. -Bueno, paciencia. Hasta luego.

-Marta, ¿has terminado ya por hoy? -Sí. ¿Tú?

-También.

¿Quieres ver mi casa nueva? ¿Te apetece?

-Me encantaría.

-¿Sí? Vale.

-¿Harás una fiesta? -Sí, claro. Te va a encantar.

Tiene muchísima luz.

Desde hace unos días, tengo un dolor muy fuerte.

-Leo en su informe que hace un año dio usted a luz un niño.

Pero que no sobrevivió, porque hubo complicaciones en el parto.

-¿Qué te parece si vamos hoy al cine después de trabajar?

-Es que tengo un caso y no sé si me va llevar demasiado tiempo.

-Pero, ¿ha pasado algo? -Me ha traído malos recuerdos.

¿Está usted con el periodo?

-No tenía que venirme hasta dentro de dos semanas.

-Avisa a un celador.

Que traigan una silla que la vamos a llevar a urgencias.

Ha sido necesario aplicarle a Rosa unas compresas

debido al volumen de sangre.

Estamos hablando de medio litro aproximadamente,

lo cual es algo bastante preocupante.

-Llevo dos días que me duele un montón la garganta.

Y no puedo tragar bien.

-Voy a necesitar que te quedes ingresado

porque tengo que hacerte unas pruebas.

-¿Usted me podría dar algún consejillo

para aliviarme un poco el dolor mientras me hace las pruebas?

-Los problemas en la deglución pueden ser provocados por diferentes causas.

Pueden ser por una infección, por tener problemas en el esófago

o incluso por la presencia de algún cuerpo extraño.

-La verdad es que me da una penita ver a la gente así.

-Pues igual él es feliz con la vida que tiene.

Ese ese problema del primer mundo.

Que todo el mundo cree saber lo que necesitan los demás,

sin ni tan siquiera preguntar.

  • Centro médico - 10/03/17 (2)

Centro médico - 10/03/17 (2)

10 mar 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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