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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 10/01/19 (1) - ver ahora
Transcripción completa

La he perdido, algo. ¿A quién? ¿A Julia?

Que no, cariño, la vas a ver en fin de semana, y los festivos.

Anda, que no hay madres y padres en tu situación.

Puede que un día Berta tenga otra actitud, en el futuro.

De verdad lo único que sé es que Clara lleva razón.

¿En qué?

Que eres mi mejor amiga, y que un día te voy a comer.

No vais a ningún lado, Bea. Y Merino lo sabe también.

Pero os estáis esforzando en sacar eso delante y no sé por qué.

Ni que fuerais un matrimonio con hijos.

En este caso, se podría entender, pero al principio.

Si me quieres contar lo que tienes en la cabeza, te escucho encantado.

De verdad, estoy bien. Cansada, no duermo bien.

Si algo he aprendido con la edad es que, cuando una mujer está rara

y dice que no le pasa nada, estás a punto de dejar de verla.

Ayer me propuso salir con él de noche y preferí quedarme con Pilar.

No me apetecía quedar con él.

Le vi con Vega, hablando ayer y... No sé, estaban riéndose y...

¿Y qué? -Pues que me dio lo mismo.

Después de cinco años al frente de este hospital, dejo la Dirección.

Y se ha nombrado un nuevo director. -Yo.

Herrera me ha ofrecido quedarme como internista.

¿Y vas a aceptar?

Mañana a primera hora estaré en Urgencias.

Bravo.

¿Y esa carita? ¿Qué pasa? Cuéntamelo.

Porque no encajo con los compañeros.

Hasta hace dos días eras nuestra jefa.

Ya, pero soy la jefa venida a menos. ¿Comprendes? Y les noto.

En la radiografía no hay indicios de que tu hernia cervical haya empeorado

desde tu anterior visita.

Entonces, ¿por qué me duele tanto la cabeza?

Eso no lo sabemos todavía.

Pero es seguro que no es por la hernia discal.

Es una buena noticia, cariño.

Lo que quiero saber es, por qué a mí me pasa esto.

Puede que sea una migraña. -¿Una migraña?

¿Preferirías que fuera algo más grave?

Ya tienes la incapacidad laboral permanente por la hernia.

No te hace falta tener nada más grave.

No, no quiero tener nada más grave. -¿Entonces?

Bastante tengo con lo que tengo.

Las migrañas pueden ser bastante dolorosas.

Y suelen remitir con los analgésicos. Así que te los voy a recetar

y también voy a derivarte a Neurología.

Está bien, gracias. Y no haga caso a mi mujer.

Bastante tengo con lo que tengo.

Llevo seis meses sin poder trabajar por culpa de la hernia.

Me acuerdo que tú vendías pisos -Sí. Trabajo en una inmobiliaria.

No se me da mal, lo vendía todo, pero con los dolores lo tuve que dejar.

Al principio lo pasamos mal económicamente.

Menos mal que en la agencia se portaron muy bien, de maravilla,

y me ofrecieron a mí un puesto, así que ahí estoy.

Vendiéndolo todo. -No le hagas caso, No es para tanto.

No hay nadie que venda más pisos que Justo, más de los que vendía, antes.

Perdona, tendrás más pacientes, nos podemos a hablar y no paramos.

Así somos los vendedores. -No te preocupes, no pasa nada.

Se ha hecho tardísimo y tenemos que irnos que me espera mi hermana

Me voy de fin de semana a la despedida de soltera de mi prima.

Ah, pásalo bien. -Muchas gracias, doctora.

Justo si no mejoras con los analgésicos, te pasas a verme. ¿Vale?

Muy bien. -Gracias.

¿Qué tenemos?

Parece una intoxicación por inhalación de humo.

Bueno, humo había poco.

¿Estaba usted allí también? -Sí, estábamos las dos.

Pero yo estoy perfectamente. La mano un poco.

-¿Qué le pasa en la mano?

Nada, me quemé al ayudar a Marga. Pero ella es la que está peor.

¿Hay más heridos? -No, solo nosotras.

El incendio era pequeño. -Pues sí, era fácil de controlar.

Un fuego en la cocina de un restaurante pequeño.

Pero no hay más heridos. -Mm.

Hemos tenido mala suerte. -Sí, era nuestro primer incendio.

Marga y yo acabamos de sacarnos la oposición.

Estoy seguro de que vais a apagar muchos más fuegos.

Nos la llevamos a boxes y a ella llevadla a curas que le vean la mano.

Vamos. -Espero que no sea nada.

Mm. -Por aquí.

No tenías que haberme acompañado al hospital, en serio.

Da igual, me pilla cerca de una reunión que tengo ahora.

¿Una reunión?

Sí, voy a intentar retomar los negocios y quiero arreglar el coche.

A ver si me pongo en marcha otra vez y termino de salir del bache.

Ya. Me alegra oír eso.

Todo gracias a ti.

¿A mí? Yo no hice nada, Iker.

Claro que sí. Bea, lo has hecho todo por mí.

¿Qué pasa, Iker?

Yo también he hecho cosas, pero cosas que no debería.

No empieces otra vez con el tema del beso, ¿eh?

Es que no tenía que haberte besado.

No tiene importancia y ya te disculpaste.

Me siento muy mal por esto.

Tú no has hecho más que ayudarme, y luego voy yo y la lío.

No liaste nada, como sigas dándole vueltas sí que la vas a liar.

Vale.

Me alegro de que no haya afectado a nuestra amistad.

Por cierto, ha llegado esto esta mañana para ti.

¿Qué es?

Los papeles del divorcio.

Ah, eh... ¿Ya los firmaste?

No, es que me han llegado esta misma mañana y quería verlos bien antes.

(Llamada de móvil ¿Sí?

Sí, claro, claro. Sí, estoy al lado. Vale. Venga, hasta ahora.

Iker tengo que irme, es una urgencia. -¿Sí?

¿Me los llevo, los firmo y...? -Claro, sí.

¿Los llevo... a casa? -Como veas.

¿Sí? Venga. -Gracias. Alelao.

Chao.

Le duele, no se le ha quitado el dolor con los analgésicos.

Y seguimos aquí, así que ya me dirás.

Pero bueno, ¿es que no hay nadie aquí, o qué?

Justo, cariño, tranquilízate un poquito, por favor.

Sí, perdona. ¿Qué me decías?

A ver si me lo puedes cambiar por otro más tarde.

A ver si nos atienden pronto.

Terminaríamos más pronto si me ayudas a encontrar a la doctora.

Perdona. Te llamo luego. Que tengo a Justo aquí al lado,

Sí, hija. Vale.

¿A qué viene ese “sí, hija”?

¿Con quién hablabas? Con tu hermana, ¿no?

Va a intentar cambiarme el vuelo a Santander.

Le habrá sentado fatal. Nunca me ha aguantado.

¡Ay, no digas tonterías, Justo!

¿Me ayudas a encontrar a la doctora, o lo tengo que hacer yo todo?

Eh..., perdona. ¿Sí?

Vengo con mi marido que no se encuentra nada bien

y estamos buscando a la doctora Jiménez.

Ahora miro si está disponible. ¿Qué le pasa?

Es que hemos estado aquí hace un rato y le han dado unos analgésicos.

Pero, al parecer, no le hacen nada. -Y tengo la cara como medio dormida.

No se preocupe, se lo contamos a la doctora.

-Muy bien.

Ya no aguanto más, de verdad.

Es que no te puede doler más que antes de las pastillas.

Pues sí, sí me duele más que antes.

Y te aseguro que me gustaría más a mí que a ti que me dejase de doler.

¿Por qué no se sientan mientras voy a buscar a la doctora?

En mi día a día, en el hospital,

veo tantas situaciones como la de este matrimonio...

Y siempre pienso: Qué pena, ¿no?

Tener una pareja y llegar a ese punto de enfado continuo.

No sé, igual, para estar así, es mejor estar solo.

¿De verdad te duele tanto?

Sí me duele tanto. Y además empiezo a ver doble.

La cara ya casi ni la siento.

A ver si la doctora te da algo fuerte que te alivie.

Ojalá. -Y a ver si te atienden pronto.

Claro, pronto, para poder irte a la despedida, ¿no?

Una pregunta, ¿Por qué a mí el novio no me ha invitado?

Yo qué sé. Si casi no lo conoces.

Voy a llamar un segundo, que antes la he dejado con la palabra en la boca.

Sí. Hola, perdona. Es que te he colgado.

¿Me has podido mirar lo del vuelo?

Perfecto, creo que a ese llego a tiempo.

¿La acreditación ha llegado ya?

Gracias, Susi. Eres la mejor secretaria del mundo.

Eso espero.

Eso espero yo también. Vender mucho,

y que el jefe se alegre de haberme escogido. Gracias, guapa.

Chao.

Hola. ¡Hola! Ya te estaba llamando.

Lo siento, se me adelantó un parto y me ha complicado toda la mañana.

¿Has oído algo de lo de Vega? ¿Es verdad que ha dimitido?

Pues no lo sé, pero ayer estaba muy quemada.

Ya como para no estarlo.

Tranquilo, que tus hijos nos esperan.

Eso hay que verlo, basta que lleguemos un poco tarde,

para que empiecen a decir que han quedado, que tienen cosas que hacer

Y los mato, con las veces que les hemos esperado nosotros a ellos.

Ya, bueno. ¿Cómo estoy? -¿En serio?

¿La corbata? -Que estás bien, estás muy bien.

Ah, vale.

Parece que vas a una entrevista de trabajo.

No, amor, pero estoy nervioso. Es que son nuestros hijos.

Y me interesa saber cómo se van a tomar que volvamos a estar juntos.

Pues eso, son tus hijos. No es un Tribunal médico.

¿Y tú cómo crees que se lo van a tomar?

Hombre, yo espero que se lo tomen bien.

He tratado a decenas de hijos de padres divorciados,

y la verdad es que todos querían que volviesen.

Los nuestros ya son mayores, son independientes, pero...

Pues yo pienso que se van a alegrar. -Vale, sí. Tienes razón. Es verdad.

Venga. Bueno. ¿Vamos? -Sí.

La chaqueta, ¿qué?

Ah, sí. La chaqueta. ¿La cartera, la llevas?, la otra.

La de pagar. Sí. -Sí, la de pagar. ¿La cabeza?

Anda, dame las llaves del coche, que conduzco yo.

Vale, sí, mejor, toma. -Hala.

¿Qué tal? ¿Cómo te encuentras?

Te hemos aplicado unos broncodilatadores,

espero que te ayuden para recuperarte de la intoxicación de humo.

Te voy a quitar la mascarilla. A ver qué tal.

¿Bien? -Sí, bien.

Pero me sigue picando el esófago y la boca.

Eso puede ser por la intoxicación de humo.

También puede ser por la medicación y el oxígeno, que reseca bastante.

Te voy a poner las gafas nasales.

Podrás estar más cómoda y hablar un poco mejor.

A ver. Sujétate esto...

Hola.

¿Qué tal te ha ido? ¿Es grave la quemadura?

Podría haber sido peor.

Yo me voy a marchar ya.

Luego, si estás mejor, te daré el alta. ¿OK?

Luego nos vemos.

Perdón por la quemadura.

Tranquila, no es culpa tuya, no lo has hecho adrede.

Si no hubieras tenido que venir a por mí, no te habría pasado nada.

¿Qué te pasó? Es que ni lo entiendo. Te quedaste así, como... paralizada.

No lo sé, era como si me faltara el aire, tía.

Pero es que tampoco había mucho humo.

¿Y qué iba a ser si no? La sensación era como que me ahogaba.

Por eso me quedé paralizada.

Igual ha podido ser otra cosa, ¿no? Era tu primer incendio.

¿Y qué?

Que a lo mejor te dio un poco de impresión, o algo. No sé.

Marga, es normal, no pasa nada.

Era un incendio pequeño. ¿Cómo me va a dar impresión?

Soy bombera, Noemí, igual que tú.

Tranquila, que era solo por dar opciones.

Ya...

Marga y yo nos preparamos las oposiciones juntas.

Y yo sé perfectamente hasta dónde puede llegar ella.

Lo que pasa es que no se le puede decir nada.

Y si encima es un comentario que parece un poquito machista,

pues ahí ya, olvídate. Pero es que esto es así.

Nosotras tenemos que demostrar el doble.

Y mira, digamos las cosas como son.

Le han ayudado un poquito con la nota, por esto de ser mujer.

Yo no sé si sirve para esto.

Vamos para un lado, muy bien,

para el otro lado bien.

Y ahora mira a un punto fijo.

Yo no detecto ninguna anomalía. A ver...

¿Qué pasa? -Un momento, ¿Puedes seguir mi dedo?

¿Que te pasa, porque no mueves el ojo derecho?

No sé, lo que me pasa.

Tranquilo, tápate el ojo izquierdo. Intenta seguir mi dedo ahora...

¿Por qué solo puede mover un ojo?

Puede que tenga afectados los nervios del seno cavernoso.

No puede mover el ojo, ni hacia dentro ni hacia fuera.

No me habías contado nada de esto. -Es que no lo sabía.

Te podías haber dado cuenta tú, pero como no me miras ni a la cara.

¿Qué dices? ¿Que ahora es culpa mía? ¡Es que esto es el colmo!

¿Podemos tener un segundito de paz, por favor? Vamos por partes.

Justo, lo que tienes es una oftalmoplejía.

Ahora habría que averiguar el por qué están los nervios afectados.

¿Y qué puede ser?

Muchas cosas, un antecedente genético, un golpe, una infección,

una enfermedad inflamatoria...

Yo te dejaría ingresado, y te haría una serie de pruebas para averiguarlo

Y te pondré un analgésico intravenoso para el dolor.

Sí, por favor, me duele muchísimo la cabeza.

De momento empezaremos por ahí. Enseguida vuelvo.

No te preocupes, tus hijos son unos críos, van un poco a su bola.

Una cosa es ir a su bola, y otra el planchazo que nos han dado

Ya sabes que para unas cosas son muy críos, y para otras son muy mayores.

Eras tú la que decía

que los niños se alegran de que sus padres vuelvan a estar juntos?

Oye. Que ellos no han dicho que no se alegren, ¿eh?

No, algo peor. Han dicho que no se van a ilusionar.

Marcos ha dicho, literalmente, que pasa de ilusionarse,

porque seguro que luego nos volvemos a separar.

¿Te lo puedes creer? ¿Es una respuesta?

Ni que lleváramos toda la vida juntándonos y separándonos.

Creo que te lo estás tomando todo demasiado a pecho.

Claro que me lo tomo a pecho. Son nuestros hijos.

¿Y yo deseando verles la cara?

En fin. -Ay, de verdad...

¿De qué te ríes?

De nada, que nos hemos llevado un planchazo

la cara que se les ha quedado.

Madre mía. ¿Tú crees que nos vamos a separar?

No. Definitivamente, no.

Entonces, ¿qué importa lo que piensen los descreídos de nuestros hijos?

Ay... -¿Qué?

Desde luego soy un hombre con suerte

Todo el mundo debería tener una Lucía que le alegre la vida.

Qué bien me conoces. -Bueno, pues un poco sí te conozco.

Me tengo que ir, he quedado con Esther y con Rocío,

no sé qué me van a contar.

Te he dicho que esta vez es la definitiva.

Pero todavía tú no me has contestado nada.

Es que, si me conocieras como yo a ti, sabrías la respuesta, ¿verdad?

Salvada por la campana.

Vamos a ver si podemos darte ya el alta. ¿Qué tal te encuentras?

Bien. -¿Puedes respirar con normalidad?

Sí, pero me sigue picando la garganta y la boca.

Vamos a verlo.

A ver, abre... Tienes aftas en la boca.

Eso son llagas. -Sí, eso es.

Sigues con el prurito y hay zonas de la piel bastante inflamadas.

¿Recuerdas si tenías alguno de estos síntomas antes del incendio?

Algunas veces me salían llagas y erupciones en la piel.

Pero después se me quitan.

Puede provocarlo alguna alergia.

Explicaría el picor y la rojez de la piel

Alergia no tengo, que yo sepa.

Como ya estás fuera de peligro, dejaré que te vayas a casa,

Te daré cita para que vengas a hacerte las pruebas de la alergia.

Vale.

Y tú cuídate esa mano. -Gracias.

Espera, te ayudo.

No hace falta. ¿Has hablado con Ledesma?

Solo para decirle que estábamos bien y que nos iban a dar el alta.

Le he dicho que tú le llamarías y le contarías cuando estuvieras mejor.

¿Te pasa algo, Marga?

¿sigues enfadada por lo que te he dicho antes?

Es que parece que no te crees que haya inhalado humo.

Claro que creo que te ha pasado algo, pero podría ser otra cosa.

Me refiero a algo físico. ¿Has visto cómo tengo la garganta?

Tú misma has dicho que te pasa de vez en cuando.

¿Y crees que me dio un ataque de pánico?

O de ansiedad.

La ansiedad también provoca sensación de ahogo.

Déjame en paz.

Marga, yo te vi allí parada, delante del fuego, estabas bloqueada.

Como cuando bajábamos de la barra en las prácticas.

Nunca me he bloqueado antes de bajar por la barra.

Que no me lance como una cabra como tú, no significa que tenga miedo.

Escucha, los miedos están para superarlos.

Pero primero hay que reconocerlos.

Deja de usar ese tono conmigo.

Deberías contarle a Ledesma lo que pasó de verdad,

Puede que la próxima vez no sea solo una mano lo que se queme tu compañero

Y tú podrías apoyarme un poco para variar, hablando de compañerismo.

¿Pensarías igual si le hubiera pasado a Jaime, o a Antonio, o a Dani?

Ya estamos otra vez. Que no tiene nada que ver eso, Marga.

Ya está, vamos a dejarlo no pasa nada.

Te llevo a casa, no quería molestarte -Pues deja de dudar de mí.

Hola, Justo. ¿Cómo te encuentras?

Como una almohadilla, esas de las costureras, llena de alfileres.

Como un alfiletero.

¿Vienes a hacerme más pruebas? ¿No son suficientes?

Si me has hecho de todo. Radiografía, hemograma...

Tampoco son tantas.

Te hice una analítica para ver bioquímica, hormonas tiroideas,

marcadores tumorales, quedan algunas pero de momento te dejo tranquilo

Te presento a Lucía, que es una de las psicólogas de nuestro centro.

Hola. Encantada.

¿y tu mujer? ¿No está?

Ha salido. No puede estar mucho tiempo conmigo en el mismo lugar.

Se agobia.

Rocío, me ha comentado que está estudiando tu caso,

y quería saber si está influyendo en tu enfermedad el estado anímico.

¿El estado anímico?

Es normal, que cuando uno está enfermo, tenga más bajo el ánimo.

Estoy aquí por si puedo ayudar en algo.

¿Que está todo en mi cabeza? ¿Ha hablado con mi mujer?

No, Justo, sabemos que tanto tu dolor como tu parestesia son reales.

Pero necesitamos saber el origen.

Os dejo un ratito, que charléis.

Adiós.

Me ha comentado Rocío que últimamente discutes mucho con tu mujer.

Todo el rato. -¿Y a qué crees que se debe?

A que estoy todo el día en casa sin hacer absolutamente nada,

por lo de la hernia, pero no la culpo,

Yo tampoco querría estar al lado de un lisiado y amargado como yo.

¿Tú te ves así, a ti mismo?

¿Crees que tu mujer tiene esa imagen de ti?

Sí.

Después de hablar con Justo, largo y tendido,

he visto que tiene todos los síntomas de estar sufriendo una depresión.

Parece que todo empezó cuando le dieron la incapacidad laboral,

comenzó a sentirse menos válido, a tener la autoestima más baja

y a creer que su mujer le abandonaría en cualquier momento.

Esta actitud exasperó más a su mujer,

y están en un círculo vicioso que es muy difícil de romper.

He intentado ofrecerle mi ayuda, pero me ha dicho que no.

Así que no puedo hacer más.

No hacía falta que me acompañaras ni que hagas de guardiana.

No empieces otra vez, tenía que venir a curarme la mano.

Pero vamos, si quieres me voy.

Da igual, no tengo nada que esconder.

Hola. -¿Qué tal esa mano?

Muy bien, me ha dicho la enfermera que tiene muy buena pinta

y que no tengo infección ni nada. -Bueno, me alegro.

Lo que pasa es que no puedo estar al 100%.

Estoy deseando incorporarme al trabajo y volver a la acción.

Aprovecha para descansar o estudiar, la gente os necesita en plenas forma.

Pues sí, por eso aguanto.

¿Vamos con esas pruebas de la alergia? ¿Te parece?

Acompáñame a la camilla, y descúbrete la espalda, por favor.

Las pruebas cutáneas de alergia, o prick test, se hacen sobre la piel

e identificar sustancias que puedan desencadenar una reacción alérgica.

Introducimos en la piel una cantidad mínima de esas sustancias

que creemos que pueden causar la alergia.

Si la piel reacciona, el paciente es alérgico a esas sustancias

a las que llamamos alérgenos.

Cuéntame, ¿Cómo fue el accidente durante el incendio?

Empezó el humo, sentiste que te ahogabas notaste presión en el pecho.

Cuantos más datos tenga sobre tu reacción,

más fácil me será identificar si había algo más,

aparte de la intoxicación por humo.

Ya habíamos evaluado la estrategia,

y decidimos que entrara yo a localizar el foco del fuego.

De repente me quedé como sin aire. -¿Era tu primer incendio?

Doctor, el estrés o la ansiedad pueden provocar reacciones parecidas.

Y llagas también. -¿En serio?

Lo digo por hablar con el médico. Es que he estado leyendo.

Es verdad eso, ¿no? -Sí, es verdad.

La ansiedad puede provocar disnea y sensación de presión en el pecho.

¿Por eso me lo ha preguntado antes? ¿Usted también cree que me dio miedo?

No, no es eso. -¿Y el estrés también provoca toses?

Porque yo tosía. Si fuera un tío de dos por dos, nadie pensaría eso de mi

Solo me pregunto si hay algún problema que explique los síntomas.

Claro. Ansiedad.

De momento te estoy haciendo pruebas de alérgenos.

No te he mandado al psicólogo.

Si hay algo que no me has contado o tienes algún otro síntoma,

deberías decírmelo, así me será más fácil localizar qué te pasa.

No hay nada más.

No se lo voy a contar a nadie ni te voy a juzgar.

-He dicho que no hay nada más.

Marga, solo espero que en tu informe digas la verdad.

Que sepas que yo no pienso mentir. -Di lo que quieras.

No, lo que quieras, no.

Es mi responsabilidad y tengo que informar a mis superiores.

Mira, Noemí, te prometo que no me pasó nada mental.

No me dio ansiedad, ni miedo ni nada. Pero tú misma.

Lo que sí podías es esperarte al resultado de las pruebas.

Mientras no me incorpore no pongo en peligro a ningún compañero.

Eso es verdad.

Ahora te voy a hacer unos raspones y con eso habremos acabado.

Cuando preparábamos la oposición, Noemí ya tenía esa actitud conmigo.

Como soy pequeñita y tal, se cree que no doy la talla.

No me lo ha dicho. Pero yo lo sé. No se fía de mí.

Y quiere aprovechar lo que ha pasado para quitarme de en medio.

Si no, ¿por qué no me cree? Es que no lo entiendo.

Estaba tan contenta de que estuviéramos las dos mujeres juntas.

Ya te digo. ¿Qué me vas a contar? Claro que es una pena.

Dímelo a mí. Pero no me puedo ir en este momento.

No, no, me tengo que quedar aquí. Es más grave de lo que pensábamos.

No, está exagerando. Es real.

Oye, por cierto: Dale a Jorge un saludo de mi parte.

Seguro que lo hace estupendamente. Es tan buen vendedor como yo.

Bueno, casi.

Y a ver si el año que viene me vuelven a dar otra oportunidad.

En fin. Oye, gracias por todo.

Venga. Hasta luego. Hasta luego,

Listo. -¿Ya has anulado todo?

Lo siento.

No digas más “lo siento”. No es culpa tuya.

Sé que tenías mucha ilusión y que habías pedido días en el trabajo.

Da igual, no importa.

No me digas que da igual, y no me pongas esa cara.

Te he dicho que lo dejes, por favor, Justo.

Te hubiese gustado irte, ¿verdad?

Lo importante ahora es que te recuperes.

No me voy a ningún lado mientras estés en este Estado.

Por pena no lo hagas. -Ya estamos.

Te entiendo, entiendo que estés harta, y que quieras irte de aquí.

¿No te das cuenta de que no dejas de hacer eso todo el rato?

¡Todo el rato! ¡Lo llevas todo a la tremenda!

¡No dejas de hacerte la víctima!

Y lo peor es que intentas hacerme sentir mal por no hacerte caso.

¡Pero si te estoy dando la razón!

Te digo que entiendo perfectamente que te quieras ir y que estés harta.

No te enteras de nada, el problema no es que estés agobiado, o abatido,

o que te hayas vuelto un pesimista y un triste.

El problema es que te empeñas en que te pise, Justo.

Hay una cosa en la que tienes razón. ¡Me quiero ir!

No aguanto más esta situación. -¿Qué quieres decir?

Sabes perfectamente lo que quiero decir.

Lo sabía, pensabas dejarme desde el día que supiste lo de mi incapacidad.

¿Pero qué estás diciendo? ¿Qué tonterías dices?

¡A ver, si eres tú el que está todo el rato ahí, buscándome!

Si quieres dejarlo, lo dices. Y no esperes a que lo diga yo.

¿Otra vez discutiendo?

Tranquila, esta va a ser la última.

Venía a comentaros los resultados de las pruebas.

En la fibroscopia que te hizo el otorrino no hay ninguna anomalía.

Así que, como seguimos sin saber el origen de tu problema,

ahora quedaría descartar, entre otras cosas, tumores.

Pero... -¿Tumores ha dicho?

Buenos días, esta mañana has madrugado mucho.

Sí, me apetecía desayunar fuera.

Sí, con esta mañana asturiana tan estupenda que hace, apetece.

A mí también, ¿eh? ¿Puedo? -Sí, claro.

¿Dónde has dejado los papeles del divorcio?

Es que los he estado buscando para firmarlos y no los encuentro.

Toma

¿No los has firmado? -Nnn... No. No, no.

¿Por qué? -Bueno, no tuve tiempo, Iker.

Y que hay que leerlo con detenimiento, tú lo dijiste.

¿No lo has leído todavía? -Por encima, más o menos.

Pues, los firmamos ahora y ya está. ¿Tienes un boli por ahí?

Sí, sí. Espera un momento.

Siempre llevo uno encima.

Es que justo hoy cambié de bolso. Yo creo que...

Nada, no te preocupes. Camarero, por favor.

Así voy pidiendo también el desayuno.

¿Estás bien? -Sí. Sí, claro.

Quería un café con leche y una tostada con tomate.

¿Y nos podría dejar un bolígrafo? -Enseguida se lo traigo.

Muchas gracias.

No, a ti te pasa algo.

Iker...

¿Qué era lo que te gustaba de mí?

¿Qué...?

Perdón, es que no esperaba esta pregunta.

Esto de los papeles me hizo recordar nuestra boda, y... No sé,

¿Qué fue lo que te hizo querer casarte conmigo?

Supongo que todo. Y nada a la vez.

Nunca tuve ninguna duda ni me tuve que pensar nada.

Era muy claro que quería estar contigo toda mi vida.

Que tenía mucha suerte.

Y ya está. Si, estas cosas deberían ser siempre así, ¿No te parece?

Sí, imagino que sí.

Bea, eres una mujer increíble.

No creo que nadie tenga que pensárselo mucho.

Voy a pedir el bolígrafo porque este hombre no...

¡Iker! Iker...

Lo siento. Lo siento.

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Centro médico - 10/01/19 (1)

10 ene 2019

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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