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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 09/11/17 - ver ahora
Transcripción completa

-¿Es Pascual? -Sí.

-Vale. Llévale a Reanimación. Enseguida voy yo.

Quédate con él hasta que yo llegue. -Vale.

-Perdona, ¿eres Rafa? -Sí.

¿Tú eras Diana, la hija de Julián, no?

-Sí, soy yo. ¿Me puedes comentar cómo le has encontrado?

-Pues estaba así, muy caído, como..., como que le faltaba la respiración.

-Me han avisado en mitad de la noche, que había empezado con vómitos...,

insuficiencia respiratoria y la presión arterial por los suelos.

De verdad, es que Ainhoa, no sé qué pasa, no me lo explico.

A no ser que sea eso, ¿sabes? Que su tiempo se acaba y ya está.

-Lo que pasa que a mí, todo esto, pues me recuerda...

Es que yo, cuando tenía 20 años me porté muy mal con mi abuelo.

Lo ingresaron porque pensaban que tenía un cólico

y yo preferí irme a la otra parte del mundo con mis amigos a divertirme.

Y resultó que no era un cólico, sino que era un cáncer muy agresivo.

Entonces..., a mi familia no le dio ni tiempo a avisarme y,

mientras mi abuelo estaba agonizando, pues yo...,

estaba divirtiéndome muchísimo en la otra parte del mundo, ¿no?

Y..., y no me dio ni tiempo a despedirme de él.

-¿No te huele como a ajo? -Sí, ¿verdad?

Es que estaba oliendo pero no...

¿Qué pasa? -La saturación ha bajado un 70 %.

-Es un Flútter. Va a entrar en parada.

-Voy a por adrenalina. -¡Rápido!

¡Uno, dos tres, cuatro, cinco, seis! -La tengo.

-¡Siente, ocho! ¡Vamos! Nada, no reacciona.

¡Vamos, Pascual, vamos! ¡Uno, dos, tres, cuatro...!

¡Uno, dos, tres, cuatro, cinco...!

-Lo más importante en una reanimación cardiorrespiratoria

es iniciarla cuanto antes.

Cuanto más tiempo estemos en parada,

más riesgo hay de que queden secuelas neurológicas

porque durante todo este tiempo no está llegando oxígeno al cerebro.

Pero con las maniobras de reanimación,

aunque sea de manera artificial, con esas compresiones torácicas

conseguimos que el corazón bombee sangre.

-¡Uno, dos, tres, cuatro, cinco...! ¡Seis, siete, ocho...!

-Tengo otra carga por si lo necesitas, ¿vale?

-¡Uno! Ya está.

Afortunadamente hemos conseguido recuperar a Pascual de la parada.

Ahora el problema está en decidir

si le mantenemos en coma inducido o no.

-Por favor... -Sí, dígame.

-Tiene un ataque de ansiedad.

¿Está disponible la doctora Ortega? Soy amiga suya.

-Voy a ver si está. Un momento.

-¿Qué pasa? -¡Me tengo que ir, por favor!

¡Por favor, tengo que salir de aquí, por favor!

-Lleva así desde que la he visto.

Pues no. La verdad es que no conozco mucho a Gloria.

Solo hemos coincidido un par de veces por motivos profesionales.

Gloria es la encargada de una ONG que trabaja en varias aldeas en Camboya.

Yo estoy muy interesada en colaborar con ellos.

Por eso precisamente nos habíamos reunido, para hablar sobre el tema.

Pero bueno, lo primero es saber cómo está.

-Ya. Venga, tranquila, tranquila que...

-¡Me tengo que ir, por favor; me están esperando! Me necesitan.

-Creo que tiene un ataque de ansiedad.

-Juanjo, a Triaje.

-¡Me tengo que ir, por favor! -Tranquila.

-¡Me necesitan, me están esperando, por favor!

-Tranquila. -Venga, tranquila.

-¿Tú qué haces aquí?

-De verdad, que no he venido a buscar problemas,

solo quiero ayudar a mi amiga Gloria.

-Paloma, deja de jugar a los médicos

y deja trabajar a los que podemos hacerlo legalmente.

¡Y tú te quedas aquí!

-El doctor Mendieta y yo tenemos una relación un poco tensa.

Yo soy amiga de la doctora Ortega desde la facultad.

Y justo, cuando estábamos empezando a trabajar en un proyecto

para la fundación de aquí, del hospital,

pues el doctor Mendieta descubrió que..., que bueno,

que yo no terminé mi especialidad.

Vamos, que no tengo el título de Neurología.

Por supuesto que desde entonces no ejerzo.

Y estoy haciendo lo posible por rehacer mi vida profesional.

-Hola. -Hola.

Vengo a darte la enhorabuena,

que me han dicho la reanimación que has tenido esta mañana.

-Gracias, Rey. Pero, si te soy sincera,

no sé hasta qué punto esto no ha hecho más que alargar lo inevitable.

Pascual ahora está en coma inducido.

Y en algún momento habrá que decidir si le despertamos o no.

Y es que yo no sé si va a ser capaz de respirar por sí mismo.

-Pues no sé, tendremos que hablar con los familiares

y explicarles la situación para que tomen una decisión, ¿no?

-Esa es otra: solo tiene a sus hijos y no quieren saber nada de él.

-No, hombre: pero cuando les expliquemos

que su padre ha estado a punto de morir, seguro que cambian de idea.

-Rey, lo han intentado ya; desde la residencia les han llamado.

Y nada.

-Alucino.

¿De verdad que puede haber unos hijos tan miserables?

¡Qué fuerte!

Bueno, escucha: estás agotada. -Sí.

-¿Quieres que me encargue yo de tu paciente?

-¿Puedes? -Sí.

-Hombre: te lo agradezco porque no puedo más.

-Vale. Cuenta con ello. -Gracias.

-Hola. -Hola.

-Acaba de llegar Rafael García.

Es la persona que cuida a Pascual en la residencia. -Sí. Gracias.

-Está fuera. -Gracias, Luz.

Vente conmigo y te presento a Rafa. ¿Te parece? -Claro.

-Es lo más parecido a un familiar que ahora mismo tiene Pascual.

-Vale, vamos.

-Rafa. -Hola.

-¿Qué tal? Mira, ella es la doctora Rey.

-Hola, ¿qué tal? -Encantada.

-Pues mira, fatal.

Porque no he podido estar al lado de Pascual y me siento fatal.

Lo habrá pasado fatal, ¿verdad?

-Bueno, tranquilidad, porque hemos conseguido estabilizarle.

A partir de ahora la doctora Rey me va a ayudar con Pascual.

-Ah, vale. Muchas gracias por todo lo que estáis haciendo por él, ¿eh?

-Hombre, que conste que yo todavía no he hecho nada.

Aquí los méritos los tiene la doctora Ortega.

-A ver, Rafa. Es verdad que hemos conseguido estabilizarle.

Pero ahora mismo es importante hablar con sus hijos.

Porque en algún momento habrá que decidir

si le despertamos del coma o no.

Entonces, si me pudieras dar el número...

Nos gustaría hablar con ellos. -Claro, claro.

A ver si tú eres capaz de convencerlos.

Lo que pasa es que yo no tengo el número de teléfono aquí en el móvil.

Si quieres, cuando pase por la residencia,

cojo la ficha de Pascual o algo y... -No. No, no, no. No te preocupes,

porque tengo un mensaje de Ainhoa, mi compañera

y está cerca de la residencia;

entonces voy a llamarla y le digo que se pase ella.

-Vale. -Gracias.

-Nada, hasta ahora. -Hasta ahora.

-La tensión está a 150. -Gracias.

Gloria, ¿Sabes dónde estás? -No. No lo sé.

Pero me tengo que ir. -Gloria, tranquila.

¿Sabes en qué ciudad te encuentras?

-No. Pero me están esperando en Camboya.

Tengo que llegar a la aldea.

Quiero ver a mi hija, por favor. -Vaya, ¿tienes una hija?

Háblame de ella. ¿Cómo se llama? -Paloma.

¿Dónde está Paloma? Me tengo que ir, por favor.

-Gloria, ¿has consumido drogas? -No.

-La paciente tiene la tensión alta y taquicardia,

además de un cuadro confusional más que evidente.

Estos síntomas podrían deberse a una crisis de ansiedad

o incluso a un brote psicótico.

En estos casos es importante hablarles con calma,

intentar transmitirles tranquilidad, para evitar que se alteren aún más.

Mar, vamos a hacer un análisis de tóxicos y unas serologías.

Le administraremos un tranquilizante

y haremos también un electrocardiograma y un TAC craneal

para descartar la presencia de lesiones.

Y la vamos a dejar en observación hasta que tengamos los resultados.

-Muy bien. -Ahora vuelvo, ¿de acuerdo?

Hasta ahora. -Hasta luego.

-¿Se puede saber qué haces aquí? Te dije que esperaras fuera.

-Perdón. Hace mucho tiempo que yo no ejerzo.

Solo he venido aquí a hacer lo que hace cualquier persona:

traer a alguien que necesita ayuda. ¿Cómo está Gloria?

-Muy bien. Le he pedido un análisis de tóxicos

porque sospecho que podría estar sufriendo un brote psicótico

causado por el consumo de drogas. -Ya.

-¿De qué la conoces? -Pues la verdad, no de mucho.

Solo de unas cuantas conversaciones que hemos tenido

sobre su ONG en Camboya.

Yo estoy interesada en colaborar con ellos;

en una campaña de escolarización.

Yo lo que tendría que hacer es buscar materiales desde aquí para llevarles.

-Ha comentado algo de que la esperaban y...,

y de que tenía una hija. ¿Sabes algo de eso?

-Pues no tengo ni idea. -Ya me enteraré. -Vale.

-¿Qué? -Nada.

¡Es que tiene las llamadas entrantes restringidas!

-¿En serio? -Sí.

-¿Estando su padre como está? -Yo no lo entiendo, de verdad.

Aquí pasa algo raro, Ainhoa.

Igual sus hijos nunca han tenido relación con su padre.

-¿Tú crees? -Es que es muy raro.

-¿Has hablado con ellos? -Llamadas entrantes restringidas.

-¿Nada? -Pues no podemos esperar a que se manifieste, ¿no?

-No, tienes razón. Hay que hablar con Rafa.

Él sabe en qué condiciones estaba Pascual antes de ponerse así.

Hay que tomar una decisión conjunta y ya está. -Vale.

-Pascual no querría estar así. Y mucho menos indefinidamente.

Si él de lo que más se alegraba era de ser autónomo.

A ver, yo sé que..., bueno, que esta decisión es de vosotras y...

Pero si queréis saber lo que yo pienso,

creo que hay que intentar sacarlo del coma

y que tenga una opción de luchar. -Yo te entiendo, Rafa.

Solo quiero que sepas que,

si no es capaz de respirar por sí mismo al retirar la intubación,

pues que Pascual podría morir.

Gloria, la paciente que llegó al hospital

con un posible brote psicótico,

ha reaccionado a los tranquilizantes, y descansa en la habitación.

-Soy Paloma.

Habíamos quedado para hablar de la ONG, ¿te acuerdas?

-Ah, sí. Perdona; es que no me acuerdo..., no me acuerdo muy bien.

No esperaba encontrarte aquí.

-Te has empezado a encontrar mal y por eso te he traído enseguida.

-Pues muchas gracias.

Supongo que, después de lo que ha pasado,

ya no querrás colaborar con la ONG.

He debido de dar un espectáculo lamentable.

-He visto cosas peores.

Ahora lo importante es saber cómo estás.

-Hola. ¿Qué tal, cómo estás? -Mejor.

-Pues tenemos ya los resultados de las pruebas,

en el TAC craneal no hemos apreciado ninguna lesión,

y el electrocardiograma muestra una taquicardia sinusal,

que es perfectamente compatible con la agitación que presentabas.

-Pues no sé por qué podía estar así, la verdad.

-Pues yo sí que lo sé.

El análisis de tóxicos ha revelado

el consumo de una cantidad notable de cannabis.

Durante un brote psicótico

el paciente suele experimentar delirios y alucinaciones.

Estos brotes pueden estar provocados por enfermedades cerebrales

como tumores o quistes,

trastornos psiquiátricos como la esquizofrenia

o el consumo de ciertos fármacos, drogas o alcohol.

Este tipo de pacientes suele requerir de asistencia hospitalaria

para garantizar su seguridad.

Así que, ante un caso como este,

siempre se debe acudir al centro médico.

Viendo tu cuadro clínico,

mi única recomendación es que busques un programa de desintoxicación,

ya sea aquí en el hospital o en otro sitio,

para intentar solucionar ese problema con las drogas.

-Yo no tengo ningún problema con las drogas.

-Muy bien. Pues entonces,

lo único que podemos hacer es mantenerte 24 horas en observación

y, si todo sigue igual, darte el alta. ¿De acuerdo?

-Vale. -Hasta luego.

Finalmente, las doctoras Ortega y Rey

han optado por retirar a Pascual el coma inducido

con la esperanza de que sea capaz de salir adelante por sí mismo.

-Lo primero que hemos hecho ha sido retirar la medicación

que permite que Pascual esté en coma inducido.

Y también la que tiene para la pseudorrelajación.

A partir de ahora tenemos que esperar a que en algún momento haga esfuerzos

para expulsar o escupir el tubo de la ventilación mecánica...

-Perdonad un segundo. ¿Puedes venir un segundito?

-Sí. Perdón.

¿Qué? -Pascual ha reaccionado.

-Ay, perdón; me dicen que Pascual ha reaccionado.

-Vale. Ya le hemos quitado la intubación.

-Vale. A ver qué pasa.

-Ya está. Muy bien, Pascual Ya está.

-Te has portado muy bien conmigo.

Y bueno, creo que mereces saber qué me pasa.

A ver, yo he sido una bala perdida. Pero la ONG me ha cambiado la vida.

Primero empecé apadrinando a un niño, y bueno:

he terminado yéndome a la aldea a ayudar con mis propias manos.

Allí he conocido a Win, un campesino camboyano y a su hija Dara.

Que es maravillosa y bueno, la quiero como si fuera mi hija.

Con el tiempo hemos ido cogiendo confianza y, y bueno,

somos casi como una familia.

Justo el otro día, cuando quedé contigo,

me llamaron de la ONG para..., para decirme

que Win había muerto por un brote de neumonía.

-Ay, ¡cómo lo siento! -No me lo podía creer.

Estaba devastada y..., bueno, volví a tomar lo que no debía.

Pero no es una recaída. Estoy bien; no pienso volver.

Y menos después de ver cómo me sentó.

-De todas formas sigues sin tener buena cara.

¿Estás segura de que te has recuperado?

-Sí. Sí, sí. Esto no es por el brote. Es que no sé qué me pasa.

Llevo unos cuantos días como..., con poco apetito

y molestias de estómago.

Pero vamos, que no sé. No..., no creo que sea nada importante.

Lo único que he perdido como cuatro o cinco kilos.

-Pues cuatro o cinco kilos así de golpe en tan poco tiempo

son muchos kilos.

Mira, ¿por qué no volvemos al hospital,

que te hagan una analítica completa, salimos de dudas

y de paso me cuentas qué es lo que tengo que hacer de una vez

para empezar a colaborar con vosotros en la ONG? -Venga.

Pascual, el paciente al que las doctoras Ortega y Rey

decidieron sacar del coma inducido, ha despertado muy alterado y confuso

-¡Señorita, déjeme en paz! -Venga, ya está, ya está.

Está muy nervioso. -¡Que me molesta!

Que..., he quedado para jugar al dominó con mi amigo Julián.

-Vale. Tranquilo, Pascual respira.

Vamos a ponerle benzodiazepina, ¿vale?

Escúchame. Escúchame. ¿Vale?

Que me acaban de decir que tu amigo Julián está en camino a verte.

-Mi amigo Julián, sí.

-Sí. Escucha, que me lo ha dicho su hija, que es amiga mía, ¿vale?

Así que... -Con esa cara..., vas a tener tú amigas. ¡Ah!

-La agitación de Pascual es normal si, además de la desorientación,

le sumamos que en algunas ocasiones

sufre episodios de una incipiente demencia senil.

Pero bueno, yo creo que cuando se calme un poco

le vamos a poder subir a planta y continuar ahí estudiando su caso.

-Bueno, y además del dolor de estómago y las molestias abdominales,

estoy como muy cansada

y estoy teniendo unas digestiones muy pesadas.

Por eso no estoy comiendo mucho.

-Habría que hacerle una analítica completa, una placa

y una exploración abdominal.

-Verás, Gloria. Lo que me cuentas no me gusta mucho.

Así que te vamos a hacer una ecografía

para intentar averiguar cuál es el origen de estos dolores abdominales.

Y una exploración abdominal. Pasa a la camilla, por favor.

Signos y síntomas como los dolores abdominales o la pérdida de peso

pueden ser debidos a algo tan sencillo como una gastroenteritis,

pero también pueden estar provocados por una enfermedad más grave.

De todas formas vamos a esperar al resultado de la ecografía

para ver si nos da alguna pista y salimos de dudas.

En la residencia no hacen nada más que preguntarmepor ti.

Y yo les he dicho que no se preocupen que a ti lo único que te pasa es

que te gusta mucho llamar la atención.

-Hola. -Hola. ¡Muy buenas!

-Hola. -¡Uy, veo que estás de mejor humor! Así me gusta.

Bueno, Pascual, vamos a ver:

ya tengo los resultados de los cultivos

que te mandó hacer la doctora Ortega,

y no hemos encontrado ningún patógeno extraño

que te hubiese podido provocar una neumonía atípica.

-¿La doctora Ortega?

-Sí. La doctora Ortega, la hija de su amigo Julián.

Que bueno, también es amiga mía. -Vale, vale.

No digo yo que no. -Muy bien. Pues nada:

en cuanto pueda, te voy a hacer un TAC, ¿OK?

-Doctora, si no tiene ningún inconveniente,

me gustaría quedarme aquí para acompañarlo.

-Claro, por supuesto. No hay problema.

-Hola. -Hola.

-La comida, Pascual. -Mira qué bien.

¿Qué has traído, una sopita rica? -Una sopita muy, muy rica.

-Vale, genial. Pues ya sabes: poquito a poco, ¿vale?

Para que no te siente mal. Gracias.

-Quiero pedirle un favor. -Gracias.

-Cállate. Que si no, no nos va a dejar.

-A ver, ¿qué pasa?

-A ver, es que yo sabía que, cuando Pascual despertase,

lo que más ilusión le iba a hacer era tomarse una sopa de ajo.

Yo se las hago en la residencia, y no es por echarme flores,

pero es que me sale muy bien. -Ya entiendo, claro.

Ahora comprendo por qué la doctora Ortega dijo que olías tanto a ajo.

-Sí. Yo se lo he preguntado a las enfermeras de allí, de la residencia.

Me han dicho que, si no le ponía sal, que no hay ningún tipo de problema.

-A ver: en un principio no pasaría nada. ¿Vale?

Lo que pasa que aquí tenemos como norma en el hospital

que los pacientes que han pasado por lo mismo que has pasado tú,

pues no pueden comer nada

que no haya salido de la cocina del hospital, ¿vale?

Así que, lo siento muchísimo, seguro que está muy rica,

pero no la puedes comer.

-Si es que ¿para qué dices nada, melón?

-Bueno, que te siente bien. Hasta luego. -Hasta luego.

-Esta doctora me recuerda mucho a mi hija Elena.

Espero que alguien la haya avisado y también a su hermano.

-A ver, Pascual: quiero contarte algo

antes de que te enteres por otra persona.

-Dime lo que me tengas que decir.

Pero antes, dame esa sopa que me has traído.

Que me muero de hambre.

-Es que no tienes remedio, ¿eh?

-Mendieta. Perdona: ¿Cómo has visto la ecografía?

-Pues no me ha gustado mucho lo que he visto, la verdad.

Hay una masa en uno de los ovarios y líquido libre en el abdomen.

-¿Crees que puede ser un...? -Sí. Sí creo que puede ser un tumor.

Así que le vamos a hacer un TAC pélvico

y una analítica con marcadores tumorales.

Está en la habitación. Puedes ir a verla si quieres. -Vale.

-De todas formas todo esto aún no es seguro,

así que intentemos no ser muy alarmistas, ¿de acuerdo?

No hay que preocuparla en exceso. -Por supuesto.

-Ya. -Gracias.

El médico dice que tenemos que seguir haciendo pruebas.

-La verdad que no me ha gustado un pelo la cara que ha puesto.

-No merece la pena preocuparse antes de tener todos los resultados. -Ya.

La verdad es que por quien estoy más preocupada es por Dara.

Tiene que estar pasándolo fatal allí sola, preguntándose dónde estoy.

-¿Allí no tiene a nadie?

-Sí. En la aldea son como una gran familia; apoyo no le va a faltar.

Lo que pasa es que a mí me tenía como si fuera su madre y bueno,

supongo que en un momento así, me estará echando en falta.

-Con un poco de suerte, sales de aquí prontito

y enseguida estás con ella. -Ojalá.

Oye, ¿y tú por qué sabes tanto de medicina?

Te he escuchado ya un par de comentarios como muy profesionales.

-Pues es que soy doctora. Neuróloga, para más señas.

Pero bueno, llevo sin ejercer un tiempo

porque estoy buscando un nuevo rumbo en mi vida.

Es un momento de redescubrir muchas cosas, y...

-Suenas igual que yo antes de entrar en la ONG.

A mí descubrirla me cambió la vida. Igual a ti te ocurre lo mismo.

Oye, y allí siempre necesitamos médicos.

Las aldeas en las que operamos con la ONG

tienen los medios básicos para vivir.

Nosotros nos centramos en escolarizar y educar a los niños

para que puedan aspirar a un futuro mejor.

Pero bueno, las duras condiciones sanitarias,

siempre requieren equipo médico

que pueda realizar los cuidados básicos.

-¡Qué rica! La verdad es que la echaba de menos.

La verdad es que no me esperaba esto de mis hijos.

La única explicación que te puedo dar es que,

cuando murió mi mujer, hace diez años, no guardé luto.

Y me eché una novia al poco tiempo.

Pero ¿qué quieres, chico?

Yo aún tenía energía y quería disfrutarla.

Pero claro, ellos no se lo tomaron muy bien.

Ahora que, de ahí a ni siquiera preocuparse por su padre...

Parece mentira que tú te hayas portado más como un hijo que ellos.

¿Sabes qué? ¡Les pienso sacar de la herencia!

Y te voy a dar lo poco que tengo a ti.

-No, no, no, Pascual.

Yo ese dinero no lo quiero. La verdad que no.

-¡Insisto! -Que no, que no.

Que me da igual cómo te pongas, pero que yo no...,

no puedo aceptar ese dinero porque eso para mí es un lío y...,

haz lo que quieras con él. En serio.

Y yo te lo agradezco, pero que yo no lo quiero.

-Vale. Pero hay algo que no me puedes negar.

-Venga. Venga, Pascual.

-Gloria, tranquila, ¿de acuerdo? Solo será un minuto.

Gloria, la paciente con un posible tumor en el ovario,

se prepara para hacerse un TAC abdominopélvico.

Los resultados de este TAC nos permitirán conocer con mayor detalle

las características del tumor del ovario de Gloria.

Esta prueba de imagen, unida a los resultados de la analítica

con marcadores tumorales,

completarán el estudio y nos permitirán conocer a la perfección

a qué tumor nos enfrentamos.

-Hola, Mendieta. ¿Se puede? -Sí.

-Traigo los resultados del TAC de Gloria.

-Gracias.

-¿Qué tal?

-Pues se confirma lo que ya vimos en la ecografía.

Que hay una tumoración en uno de los ovarios.

-Y, ¿y eso es grave? -Hay zonas con distinta densidad.

Zonas menos densas que la grasa,

partes quísticas y partes de mayor densidad.

Con los resultados que tenemos hasta ahora,

todo parece indicar que Gloria sufre un cáncer de ovario.

Pero, viendo su caso de forma global,

algo me dice que podría tratarse de otra cosa.

De todas formas es mejor ser cautos

y esperar a los resultados de los análisis

para afirmarlo o desmentirlo.

-Qué pena, pobrecilla.

-Juanjo, ¿se puede saber qué te pasa a ti con este caso?

Parece que fuera algo personal.

-Bueno. Es que Paloma, su acompañante,

me ha contado su historia.

Dice que Gloria lleva una ONG en Camboya para escolarizar a niños.

Y que allí tiene una relación muy especial con, bueno con un amigo

y su hijita.

Y..., bueno, que el otro día la llamaron para decirle

que su amigo había muerto.

Y claro, ahora la hija está sola.

-Vaya. Es..., es una verdadera lástima.

Pero no adelantemos acontecimientos.

Podría ser que lo que tiene Gloria no fuera maligno.

-Eso espero. Yo voy a apadrinar un niño. Sí.

Y quiero que Gloria me ayude.

¿Por qué no te animas tú también? -No. No, no, no.

Yo bastante tengo ya con el que tengo en casa.

-Bueno, tú verás. Pero es un proyecto precioso.

A Paloma le ha gustado mucho

y creo que va a ir de médico allí, a trabajar.

-¿Cómo que va a ir de médico? -Bueno, eso ha dicho.

-No te preocupes, hombre.

Si Pascual tiene pinta de ser más duro que una lápida.

-Ainhoa, por favor. Vaya comparación. -Que era coña.

-Ay, Ainhoa, qué maja eres;

pero qué mal eliges las palabras a veces, hija.

-Lo siento. -Ya ves.

A mi Celia también le hubiera gustado venir.

Pero, claro, estando como está,

que a saber si no la vuelvo a ver más...

-A ver, Papá. Solo tiene una infección de orina.

No dramatices, por favor. -Ay, no, no...

-Pero ¡bueno, bueno, bueno! ¡Mira quién está aquí!

El tío más elegante de toda la residencia.

Pascual seguro que se va a alegrar cuando te vea. -Claro.

-¿Qué tal está Celia? -Ahí anda.

-Ahí anda, claro.

Porque seguro que está echando de menos mis sopitas de ajo.

¡Y tú también, bandido! Reconócelo.

-No seas pesado. A mí no me gustan tus sopitas.

-¡Uy! Cómo está aquí el tema, ¿no? Oye, me voy a ir a comer,

aprovechando que ha venido aquí el gruñón.

-Sí que es un pesado.

Te lo digo yo, que es un pesado. Ya ves.

El doctor Mendieta ya tiene los resultados de los análisis

con marcadores tumorales de Gloria,

la paciente con un posible cáncer de ovarios.

-Pues tenemos ya un diagnóstico.

Verás, te hicimos una ecografía

en la que vimos una masa con bastante mal aspecto en uno de los ovarios,

y por ello te hicimos otras pruebas.

Ahora, gracias al resultado del TAC y del análisis bioquímico

hemos podido confirmar que no es nada maligno.

Es benigno y es un teratoma de ovario.

Los teratomas son pequeños tumores benignos

que se presentan con cierta frecuencia en mujeres en edad fértil

y que no acostumbran a representar una amenaza.

Además, este tipo de tumor puede provocar

la creación de unos anticuerpos, llamados anticuerpos anti NMDA,

que producen síntomas neurológicos y psiquiátricos.

Lo cual, unido al consumo de cannabis,

explicaría el brote psicótico con el que llegaste.

-Muy bien. Y ¿hay algún tipo de tratamiento para esto?

-Sí, sí. Por supuesto.

Vamos a programar una intervención y extirparemos el tumor.

En principio con eso ya estarías curada.

No hará falta ningún tipo de tratamiento coadyuvante.

Simplemente tendrás que venir a controles periódicos para comprobar

que no se ha reproducido.

Gloria, sé que estás deseando irte de aquí porque te esperan en Camboya.

No te voy a mentir, la operación es delicada,

pero, si todo va bien, te prometo que en una semana

estarás fuera del hospital.

Y hay otra cosa, también.

Verás, respeto mucho la labor que desempeñáis en la ONG

y por eso creo que no tengo más remedio

que contarte una cosa sobre Paloma.

-A ver, yo entiendo totalmente

que hayas rechazado la herencia de Pascual.

Pero..., bueno: casualidades de la vida,

pues yo pasé por algo muy parecido a lo tuyo.

Recibí la herencia de una señora absolutamente maravillosa.

Y aunque al principio me quedé muy en shock,

porque claro, no sabes muy bien qué hacer,

pues luego he decidido invertir ese dinero en un proyecto

para las personas de tercera edad.

-Y eso está genial, claro.

Lo que pasa es que yo no puedo aceptar ese dinero.

Porque, si no, en la residencia podrían pensar que...,

que trato a los residentes bien por mi interés propio. -Ya.

-Y además, que no, que no.

Que ya tengo bastante con lo que me ha pedido Pascual,

y a eso sí que no le puedo decir que no.

-Si no es mucho preguntar, ¿qué te ha pedido?

-¡Pfff! Pues me ha dicho que avise a un notario para otorgarme poderes.

-¿Poderes?

-Quiere que tome las decisiones médicas

en el caso de que la cosa se ponga mal.

-¿Tienes ya un diagnóstico? -Sí. Sí, lo tengo.

Es un teratoma de ovario.

Es benigno, así que la vamos a operar y en principio todo estará bien.

-¿Puedo ir a verla? -Claro, por supuesto.

Una cosita más. Me he enterado de que tu intención era ir a Camboya

a trabajar como médico.

Así que he tenido que informar a Gloria

de que tienes un expediente abierto por ejercer de forma fraudulenta

la especialidad de Neurología, especialidad que no has terminado.

-¡Ya está bien! Deja de perseguirme como si fuera un delincuente.

¿Tú qué quieres, arruinarme la vida y quedarte con la conciencia tranquila?

Estupendo. Pero mientras tanto, ahí, en esas aldeas de Camboya,

¡se quedan sin asistencia médica!

¿Qué vas a ir, tú? ¡Pues déjame a mí!

Porque sabes que yo, por lo menos, el título de medicina lo tengo.

Estoy perfectamente capacitada para ir a ayudar a la gente así que,

por favor, Mendieta, ¡permíteme ayudar a la gente en paz!

-Con el TAC queremos buscar posibles causas locales a nivel respiratorio

que expliquen la insuficiencia respiratoria,

como por ejemplo una neumonía.

Y de paso valorar el corazón por si es un problema cardiaco.

Nada. Nada de nada.

Es que no hay nada que explique los síntomas que tiene.

-¿Y qué piensas entonces?

-No lo sé, de verdad, estoy totalmente perdida.

Sácale ya, por favor.

Pascual, hemos terminado. Enseguida te subimos...

¿Qué le pasa? Tiene problemas para respirar, ¿no?

-Pascual, Pascual... -¡Pascual!

-No respira, ¿le llevamos a Reanimación?

-No, no, no, no. Ha entrado en parada; no tiene pulso.

Dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez.

Vamos, Pascual.

-Pascual ha sufrido taquicardia, sudoración,

caída de la saturación de oxígeno, insuficiencia respiratoria

y finalmente una parada cardiorrespiratoria que...,

no hemos conseguido revertir.

Así que, lamentándolo mucho, ha fallecido.

-Buenas noticias.

-Sí, ya he hablado con el doctor Mendieta

y sé que no hay que preocuparse.

-Sí. En cuanto termine la operación, podré volver.

Estoy deseando ver a Dara y ponerme a trabajar.

Ahora más que nunca. -Me alegro.

Mira, Gloria: yo ya me había decidido a irme contigo a Camboya,

pero sé que has hablado con Mendieta; yo no quiero perjudicar a nadie...

Esto es muy difícil para mí porque no sé co...

-Paloma, tenemos que hablar.

-Las dos veces que Pascual se puso peor

fue cuando lo subimos a una habitación.

¿Tú crees que hay alguna relación?

-No sé. Hombre, sí que está claro que la sepsia de la UCI

es mucho mayor que la de una habitación, pero...

-Ya, ya. Por eso lo digo.

Pero es que en los cultivos no había ninguna bacteria

de las que se cogen en comunidad.

-Ya. Pero eso no quiere decir que no haya sido otro tipo de bacteria.

-Hay algo que no me cuadra.

-A ver, Ortega, no le des más vueltas.

Simplemente le ha llegado su hora y... ¿qué vamos a hacer?

-Voy a hacerle la autopsia. -¿Que le vas a hacer una autopsia?

Bueno, pues en ese caso lo mismo te lo tiene que autorizar Rafa.

-¿Rafa?

-Hasta luego.

-Paloma. Hola.

Te estaba buscando, quería hablar contigo.

Verás: lo que quería era decirte que, que lo siento.

Sé que ir a Camboya era importante para ti,

pero me gustaría que entendieras que, bajo mi punto de vista,

estaba obligado a decírselo a Gloria.

-Lo que entiendo es que eres

una persona excesivamente íntegra y profesional, pero no pasa nada.

Cada uno es como es.

-¿Has hablado ya con ella? -Por supuesto.

-¿Y qué? ¿Qué tal?

-Pues en cuanto se recupere, nos iremos las dos a Camboya.

Voy a hacer una asistencia sanitaria básica.

Heridas, vacunas..., nada que no se pueda resolver con buena voluntad.

-Sí. sí, supongo que tienes razón.

-Pero Rafa, ¿por qué? No lo entiendo.

-A ver, Diana.

Yo te agradezco muchísimo todo lo que has hecho por Pascual;

a ti y a toda la gente del hospital. Pero... Pero se acabó.

Es que se acabó.

Desgraciadamente ya no hay nada que hacer.

Y yo lo que no puedo es sacarme de la cabeza por qué ha pasado todo esto.

-Por eso.

-Que sí, que sé que, que puede ser lo que dijiste al principio

de que sea un tema de vejez, pero... ¡Ffff!

Lo que a mí me gustaría es olvidarme de todo esto porque...

Porque es que han sido unos días muy intensos.

-De verdad, Rafa, que te entiendo.

Pero es que, por eso mismo hay que hacer...

¡Papá! -¡Hija!

-Papá, lo siento mucho. -Hija... Hija mía...

¡Qué vida esta! Que uno no sabe cuándo le va a abandonar.

Ahora lo importante es que a mi Celia no le pase lo mismo.

-Papá, por favor. No le va a pasar nada a Celia. Yo me encargo.

Y además solo tiene una infección de orina.

-¡Ay! Sí. Y lo de Pascual ¿qué era? Era solo un catarro.

-Venga, Julián, que yo he terminado. ¿Le llevo a la residencia?

-Como quieras, hija. -Sí. Gracias. Adiós, papá.

Gracias, Ainhoa.

-Ha roto aguas hace un rato ya. Se ha puesto de parto.

-El parto ha ido muy bien, pero tuviste algo de fiebre.

-Nosotros, la verdad, el tema de los métodos anticonceptivos

es algo en lo que no creemos.

Que es que yo, ¿qué quiero para ti? ¡Pues lo mejor! Que estés feliz,

que tengas una familia bonita, que tengas un montón de niños...

-Quizá, el llevar una vida tan familiar

y estar en casa criando hijos, no es compatible con...,

con las nuevas experiencias que quiero vivir.

-Puedes quedarte embarazada, pero hay un riesgo bastante alto

de que tengas problemas durante el parto.

-Saber que no debo quedarme otra vez embarazada me ha aliviado.

-Este sitio al que me has traído, con lo que he sido yo...

-Bueno, a ver: cuénteme cómo se siente.

-Pues siento como si tuviera un peso en la boca del estómago.

¿Entonces no sabe lo que tengo? -De momento no.

Ahora tendremos que hacer un tacto rectal.

-Si supiera quién soy, no me habría propuesto algo así.

-26 goles en la liga 90-91.

Te ibas por la banda, centraste y San Sebastián se dio la vuelta

y marcó de chilena. Lo recuerdo perfectamente.

-Un partido de conmemoración

y llamaron a los veteranos más importantes de la historia del club.

-Y ¿tú no fuiste? -Ni me llamaron.

La culpable de todo es mi hija Amanda.

Subtitulación realizada por Teresa García Román

  • Centro médico - 09/11/17

Centro médico - 09/11/17

09 nov 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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