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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 09/10/18 (2) - ver ahora
Transcripción completa

Isabel.

Isabel.

Carlos.

¿Estás bien? -Sí, sí, estoy bien.

Ay, qué susto. -¿Tú cómo estás?

Bueno, mejor.

-¿Sí? Lo siento mucho.

-Nada.

¿Te has pasado aquí toda la noche conmigo?

Bueno, Laura y yo nos hemos turnado para que no estuvieras solo

en ningún momento. -¿Está Laura aquí?

-Está en la cafetería.

No sabíamos si querrías verla y he hecho yo el último turno.

He estado hablando toda la noche con Laura.

Isabel, ¿no te cansas?

No quiero estar hablando de ella...

No, escúchame.

Vale, tranquila.

No pensaba ir a ningún lado.

-Mira, Carlos, no has sido justo con ella.

No has hecho el esfuerzo por ponerte en su lugar.

Oye, que para una mujer es muy duro pasar por lo que ella ha pasado.

No me extraña que te mintiera. En su lugar, no sé qué habría hecho.

Decir la verdad, seguro.

-Bueno, no seas tan cabezota.

-No sé si te has dado cuenta, pero estoy encerrado en el hospital.

Y me duele todo, por dentro y por fuera.

-Sí, estás dolido y estás en hospital.

Y mientras tu familia lo pasa bien en Mónaco pasando de ti,

aquí tienes a una mujer que ha pasado la noche a tu lado.

¿Lo entiendes?

¿Qué parte de "no quiero hablar de ella" no entiendes?

-Ninguna.

Y si no quieres que piense que eres idiota del todo,

la perdonarás y volverás con ella. No, ¿qué digo?

Le pedirás perdón tú.

Se las has hecho pasar canutas.

Si tanto la quieres, menuda prueba de amor.

¿Qué querías que hiciera? ¿Aceptarla sin más?

Pues sí, no hubiera estado nada mal.

Oye,

si para ti es duro, ¿te imaginas cómo lo es para ella?

No te dijo nada para no perderte y ahora, mira.

Si tanto la quieres, ¿por qué haces como si no te importara?

Ya.

-No sé, deberías de reflexionar.

Hola. -Hola.

-¿Cómo va ese dolor?

Pues aquí sigue, la verdad. -¿No disminuyó?

-No. De hecho, creo que va a más.

-Es normal que se mantenga unos cuantos días.

Pero voy a llamar para que te hagan un nuevo estudio,

y así valoramos cómo va el hematoma. -Vale.

¿Y si no se reabsorbe?

Confiemos en que sí. -Ya, pero ¿si no?

Pues tomaríamos las medidas oportunas.

Pero no tenemos por qué preocuparnos.

Voy a llamar a una enfermera. -Vale, gracias.

Isabel. -¿Qué?

Que no me siento el brazo.

Carlos... -Ni la pierna.

Doctora, no puedo mover la pierna. -A ver.

-Doctora...

-A ver.

¿Qué pasa? -No te preocupes.

Llamaré a un celador, y que preparen la sala de imagen.

¿Qué me pasa? -No sé. Respira, tú respira.

Dios mío.

No me siento la pierna. -Vale, vale. Respira, respira.

Ya tenemos los resultados del tac de Carlos

y, bueno, no es lo que esperaba.

El hematoma no solo no se ha reducido,

sino que ha aumentado de tamaño.

La única solución es operar de urgencia

y drenar la sangre acumulada.

Yo intento ser optimista con el paciente

porque si no sabes lo que le pasa, mejor ser optimista que pesimista.

Pero esperemos que todo vaya bien.

Sí, el riesgo de necrosis o que la zona se infecte es real.

¿Y qué pasaría si...?

-Daniel, no voy a mentirte.

Este tipo de infecciones pueden ser muy peligrosas

en caso de complicación, que no tiene por qué haberla,

pero si la hubiera...,

tu vida correría peligro.

-¿Cómo?

¿Dice que se puede morir?

-Bueno, estamos hablando del peor de los casos.

Si decides esperar, te vigilaríamos día y noche.

Y en caso de que apareciera cualquier complicación,

operaríamos de inmediato.

No es una decisión precisamente fácil.

-No, no lo es, pero solo tú puedes tomarla.

-Ya, pero así sin más...

No sé.

¿Usted qué aconseja?

Bueno, he hablado con el doctor Sastre, de Vascular,

y él considera que es pequeño el riesgo de infección

comparado con la posibilidad de tener que amputar.

¿Y Jordi? ¿Qué ha decidido él?

En estos momentos, su médico está teniendo la misma conversación.

-Vale, vale ya. Vale ya con ese Jordi.

Debes decidir por ti mismo, no pienses en él.

Vale, mamá, por favor. -Enfermera.

Hágale entrar en razón. Siempre piensa en Jordi.

Mamá, basta.

Cállate.

Creo que prefiero esperar.

No me quiero operar si no es totalmente necesario.

Muy bien.

¿Cómo está Daniel?

En una situación similar a la suya.

Vale, a ver si lo entiendo.

¿Qué pasaría si espero?

Esta mañana, lo he consultado con el doctor Díaz, de Vascular,

y básicamente corre el riesgo de que sus dedos mueran.

Literalmente.

Y que la muerte se extienda a todo el resto del pie.

No volvería a caminar.

Efectivamente.

Esto sin contar las grandes posibilidades que hay

de que se infecte, la infección llegue a la sangre y usted muera.

Vaya panorama. -Un panorama claro y sencillo.

En un lado de la balanza, dos dedos menos;

en el otro lado, la muerte.

¿Y quién necesita los dedos de los pies?

No recuerdo la última vez que los utilicé.

Lo que me ahorraré en pedicura.

Desde que le vi entrar en el hospital

supe que nos llevaríamos bien.

(MEGAFONÍA) "Doctor Herrera, acuda a Recepción".

Un momento, pare, pare. -Perdón, tenemos que ir a quirófano.

Quiero hablar con este... no sé si será señor.

Sabes quién soy, ¿no?

Pues me vas a oír.

Quiero que dejes en paz a mi hijo.

Si te sientes solo, te compras un perro

o una planta, aunque no sé si sabes mantener las cosas a salvo.

Pero a mi hijo te pido por favor que le dejes en paz.

Si no, no sé qué te haré.

¿Me estás oyendo?

Puede que esté en lo cierto y que no sepa estar solo,

pero no soy el único.

Podemos continuar.

¿Nos disculpa, por favor? -Eh...

(MEGAFONÍA) "Los padres del paciente Martín Delgado...".

-¿Has visto mi identificación?

-Desde que estoy aquí no he visto nada.

Llevo toda la tarde buscándola. ¿No la trajo nadie? Míralo.

Así por encima, parece que no. -Vaya.

Si la traen, avísame. Gracias. -Chao.

(MEGAFONÍA) "No está permitido fumar en las instalaciones".

"Voilà".

¿Qué te parece?

-Me encanta tu regalo.

Hombre, si tuviera una foto...,

sería perfecto.

Pero está muy bien, de verdad. Gracias.

Le puedo hacer una foto a hurtadillas.

La imprimo y la pegamos ahí. -Hombre, no.

Tú eres capaz.

¿Y cómo lo has conseguido?

No te lo habrá dado de buena gana.

No. Ni de buena ni de mala, la verdad.

¿Se lo has robado? -No.

Yo prefiero la palabra sustraído que es más precisa.

Pues como se entere...

-No tiene por qué enterarse. Creerá que se le cayó.

No creerá que se la quité, a no ser que se lo digas.

No, no, ni hablar.

Allí no pienso volver.

Ya lo sabes.

Pues deberías pasarte una vez más, Imanol.

¿Prefieres quedarte con la imagen de tu hija

diciéndote que para ella estás muerto?

Te había pedido un cruasán. -Un regalo de la casa.

Los hidratos de carbono y las grasas son malos, pero ayudan a pensar.

¿A pensar? -Sí.

Cuando uno tiene un asunto que resolver,

mejor un chute de azúcar y grasas.

¿Cómo sabes que tiene un asunto que resolver?

¿Has escuchado la conversación? -¿Yo? Yo no he oído nada.

Pura intuición. -Ya, intuición, claro.

¿Qué? ¿Qué vas a hacer?

¿Se puede?

Tú no.

Ya he terminado con mi último paciente.

Yo también.

Ya. Oye, ¿tú...

sabes si va a venir alguien por aquí?

Pues no hay nada más programado para hoy.

Muy bien.

Bueno, es que...

creo que tenemos un asunto pendiente.

-¿Venías a...

a por esto?

No me lo has pedido formalmente.

Estoy aquí, ¿no?

Pero todavía no me has dicho qué es...

lo que estás dispuesto a darme a cambio de echarle un vistazo...

Venga, te doy diez minutos.

No.

Con diez minutos no tengo ni para empezar.

Yo esperaba, no sé...,

profundizar un poco más en el tema.

Te doy 15.

Como mucho.

Tú dame una hora.

Y esa tesis me la regalas.

Tengo que admitir que al principio la idea del cambio de hospital

no estaba seguro de si me iba a gustar, pero...

ahora tengo que admitir que es un sitio interesante.

Y... bastante imprevisible también.

Así que, bueno, noto que cada día me gusta más trabajar aquí.

Hola, hijo.

¿Cómo estás? -Bien.

Pues no tienes... -Te he dicho que estoy bien.

No tienes buena cara.

¿Estás así por lo del móvil?

Ya me da igual el móvil, el trabajo y todo.

Solo quiero que alguien me diga dónde está Jordi y cómo está.

¿Es tan difícil de entender? -No, tranquilo.

He pasado por recepción y he preguntado por él.

¿Has hecho eso? ¿En serio?

-Sí.

Lo he hecho por ti, porque te quiero.

Me han dicho que está bien, que le han amputado tres dedos,

pero que está todo correcto.

Gracias, mamá.

Significa mucho.

Hijo, necesito pedirte un favor.

Quiero que me prometas que vas a dejar ese trabajo.

Y dale con lo mismo de siempre, mamá.

Es que tú no lo sabes.

No sabes la oportunidad que es trabajar para Jordi Antúnez.

Aunque sea su asistente personal,

alguien como yo que quiere dedicarse a la Bolsa...

¿A la Bolsa? Es que ese es el problema.

¿Crees que te puedes dedicar a la Bolsa toda la vida?

Sabes que es lo que quiero desde siempre.

Ya, pero, no sé, pensé que con el tiempo se te pasaría.

Hijo, simplemente a ganar dinero.

Imaginé que ibas a ser una persona muy especial,

alguien que cambiara el mundo.

No sé. -Me apasiona la Bolsa y...

Eres un tío brillante, con talento, noble.

No puede ser que lo único que te interese sea el dinero.

Ay, mamá, de verdad.

-Vas a terminar viviendo solo como ese Jordi.

Estoy agotado, mamá.

Necesito que me dejes solo. -La verdad es que no,

no tienes buena cara.

Oye,

tú tienes un poco de fiebre. -Mamá, no.

Voy a llamar al médico. -Mamá, no.

Me dijo que si te daba fiebre, le avisara.

Mamá, no.

¡Mamá!

El tejido de los dedos del pie de Daniel

se ha infectado por la extensión de la necrosis

y por eso aumentó la fiebre.

Era una de las complicaciones que podían surgir

y, por desgracia, ha surgido.

Ahora, hay que intervenir enseguida

para evitar que la infección se extienda.

Hay que amputar sí o sí.

Supongo que me equivoqué.

Vengo a ayudar, por si te hiciera falta.

-No es mi primera amputación, no necesito ayuda. Gracias.

-Eso mismo pensaba yo.

Pero como últimamente tomas las peores decisiones,

pues eso, he venido a asegurarme de que todo marcha bien.

-Bisturí.

-¿Así pretendes enfrentar tus errores,

haciendo como que no existen?

-No ha habido ningún error, le di a mi paciente la información

para que decidiera por sí mismo.

-Espera, voy a traducir lo que has dicho.

Has esperado para intervenirle

y has permitido así que sufra una infección potencialmente mortal,

y tú podías haberlo evitado,

para tener que operarle de todos modos.

-La infección está controlada y la operación sigue su curso.

Mi paciente no corre peligro y tiene derecho a decidir.

-El paciente decide con la información que tú le das.

Si tú no lo tienes claro, el paciente decidirá mal.

-De acuerdo, puede que en el caso de Daniel,

me haya equivocado.

Lo que nunca sabremos es si tu paciente, Jordi,

podría haber salvado los dedos si no hubieras tenido tanta prisa.

-Esa siempre ha sido la diferencia entre tú y yo: yo sí lo sé.

-Una cosa, ¿estás tan enfadado porque mi paciente corrió peligro

o porque no te hice ni caso?

-Trata de no cargarte a nadie en lo que te queda de día.

Conseguimos drenar todo el hematoma.

Tu evolución en la UCI esta noche

fue muy buena, así que estás fuera de peligro.

Pues muchas gracias, doctora.

No hay de qué.

Voy con otro paciente que me está esperando.

Si necesitáis cualquier cosa o tenéis dudas, me avisáis.

Muchas gracias, nos ha dado una alegría.

Qué bien.

Sí, qué bien.

Parece que todo se pone en su sitio.

¿Te parece? -Ya está todo casi bien.

(Llaman a la puerta)

-Hola, Carlos.

-Laura.

¿Cómo estás?

Bueno, deseando que todo vuelva a ser como era antes.

Claro que sí.

Siento mucho lo que ha pasado. Me alegra que estés mejor.

Tranquila.

Chicos, me voy a la cafetería a comer algo.

Y salgo de aquí, o me volveré loca. -Vale.

Ay, Carlos.

Perdóname todo lo que te dije.

De verdad que no lo decía en serio. -Ya está.

Ya da igual. -No, no da igual.

Me comporté como un idiota insensible.

Bueno, eso no lo voy a negar.

Mira, todo este accidente me ha hecho pensar en...

lo que realmente importa. -Ya, ya está.

No sigas, Carlos. -Quiero que volvamos a estar juntos.

Ay, Carlos, por favor.

Te tengo que decir una cosa.

Mira.

Son las llaves del local.

Toma.

Me voy a Dublín.

No. -Sí.

Sí, es un viaje que tengo que hacer.

Lo siento muchísimo.

Lo siento mucho, pero me lo debo a mí misma.

Laura...

Sí. -Ya.

Sí. -Bueno...,

me he dado cuenta de que tenías razón,

era yo la que debía encontrar el nombre del bar.

Sin depender de ti ni de nadie.

¿Entiendes? Esto es algo que tengo que hacer sola.

Tranquila.

Gracias.

Gracias por entenderme.

Buen viaje.

Ve.

Hola, Daniel.

¿Qué tal? ¿Cómo te encuentras?

Bueno, he tenido días mejores.

Ya me imagino.

Siento mucho que no hayamos podido salvar esos dedos,

pero no creo que tengas problemas para caminar.

He estado leyendo sobre el tema en Internet

y a Juanito Oiarzabal, el alpinista vasco,

le amputaron prácticamente todos los dedos de los pies

y hace una vida totalmente normal. -Claro.

Lo que más me agobia, más que incluso caminar, es...

el día que traiga a una chica a casa

y nos pongamos en plan romántico y...

-Ya, te entiendo.

Pero bueno, como todo, te acostumbrarás.

Quería preguntarle.

He leído que hay unas prótesis superrealistas

de no sé qué material, pero ¿las aconseja usted?

Sí, desde luego.

Desde el punto de vista médico, no tienen pega.

Otra cosa es el precio, que las deja fuera del alcance de la mayoría.

No creo que haya problema, seguro que Jordi se hace cargo de...

Bueno, Daniel, yo he de marcharme,

que tengo que atender a otros pacientes.

Si sigues evolucionando así, en unos días te daremos el alta.

¿De acuerdo?

Doctor. -¿Sí?

-¿Usted también cree que Jordi se aprovecha de mí?

Que no me valora.

No te sabría contestar a eso.

-Ya.

Es que, no sé, esas cosas se ven más desde fuera,

y había pensado... que quizá me quería dar su opinión.

Creo que es algo que tienes que solucionar por ti mismo.

Ahí no te puedo ayudar.

En el quirófano, les escuché a usted y al otro cirujano hablar y...

Ya. A veces, el doctor Herrera habla demasiado

y le cuesta controlarse.

Ese tipo lo tiene machacadísimo.

Lo sabe, ¿no?

Supongo que todos tenemos nuestros motivos

para trabajar en lo que trabajamos, con quien trabajamos

y en el lugar donde trabajamos.

Ya.

No sé.

Había pensado que me podría dar su opinión,

pero veo que el rapapolvo le ha hecho efecto

y no se quiere mojar.

Te equivocas.

Estoy haciendo lo que hago siempre, dejar que el paciente decida.

Hola. ¿Me habéis llamado? -Sí.

Han dejado un sobre para ti. -Vale.

De la doctora Reina. -Vale, gracias.

-De nada.

(MEGAFONÍA) "Doctor Sidma, acuda a la sala de personal, por favor".

Ay, habéis encontrado mi tarjeta. Qué bien.

¿Dónde estaba? -Es mía.

Perdón.

Doctor Dacaret.

¿No tiene otra forma de mandar mensajitos?

El móvil, por ejemplo. -Sí.

Es claramente una broma pesada de alguien y no sé quién es.

Está perdiendo el tiempo, cosa que no tolero en este hospital

y más con tanto trabajo.

A ver, aunque no lo parezca, ahora estoy trabajando.

¿Se supone que ese comentario tiene que hacerme gracia?

Desde luego que no.

Disculpe, sigo con lo mío.

¿Vale?

(MEGAFONÍA) "Pepa Monteoliva, acuda a la sala de curas".

A ver si aparece la dichosa identificación.

(MEGAFONÍA) "Pilar Arribas, acuda a la consulta 233".

(Móvil)

"Daniel".

Hola, Jordi.

¿Cómo te ha ido?

Bueno, me han quitado tres dedos,

pero no puedo quejarme. ¿Tú cómo estás?

Me han dicho que te operaron de urgencia.

Sí, pero ya estoy bien.

Al menos, me han quitado menos que a ti,

solo me han quitado dos.

Oye, Daniel, que lo siento mucho.

Ya, yo también lo siento.

Si no quieres seguir, lo entendería perfectamente,

le diré a mi secretaria que...

He pensado que podemos posponer la reunión con el señor Miyagi

para dentro de dos semanas.

"¿Tú cómo lo ves?".

¿Sigues ahí?

-"Sí, sí".

Es la mejor noticia que he escuchado en mucho tiempo.

Hecho entonces.

Desde que tengo memoria recuerdo ver Eurovisión con mi madre.

No sé, es como una tradición que tenemos en casa.

Excepto el año pasado que no pude estar.

Es que Jordi tenía una operación de trabajo importante

y requería muchas horas.

Pero cuando le conté lo de mi madre...,

me regaló dos entradas para Eurovisión

con todos los gastos pagados.

Sabía que cuando se lo contara a mi madre, saltaría de alegría.

Pero cuando llegué a casa, tenía una cara de amargada...

que pasé de regalárselo.

Así podemos irnos de compras.

-"Madre mía, será que no tienes suficientes trajes ya".

Dedos, Daniel, tenemos que comprarnos dedos.

Ah, eso, eso, sí, sí.

Ya he hecho una preselección y te la he enviado por correo.

-"Ese es mi asistente".

"No hace falta que te diga que las tuyas corren por mi cuenta".

Faltaría más.

Y ya puestos a pedir,

me gustaría que me dejaras llevar la reunión con Miyagi.

La próxima vez, a Japón.

"Un poco de aventura, pero algo más urbano".

"Te llevaré a unos sitios que te encantarán".

(MEGAFONÍA) "Enfermera Monteoliva, vaya a sala de espera de Urgencias".

"Enfermera Castro, acuda a Recepción".

-¿Disculpe?

¿Qué hace usted aquí?

Lo siento mucho.

No tenía que haber venido.

Pero quería verte una última vez. -Sí, será la última.

Como le vea más por aquí, llamaré a la Policía.

Ya.

No volverás a verme.

Pero...

quiero que sepas que si hay algo de lo que me arrepiento

es de haberte hecho daño.

Tú no te lo mereces.

De verdad.

Quiero que seas feliz.

Fuera de este hospital.

Fuera.

(Música dramática)

Se ha ido, ¿no?

Sí.

Lo siento, Carlos, de verdad, yo...

Yo lo he intentado, he hablado con ella.

Isabel... -Pensaba que podíamos...

Ya está, de verdad.

No, no está, porque yo lo... -Escúchame, escúchame.

Yo te agradezco mucho todo lo que has hecho.

Pero...

mi relación con Laura...

no es algo que debas solucionar tú.

Bueno, vale, me he metido donde no me llamaban.

-No, no, no.

No, no.

Sé que lo has hecho porque eres una gran amiga.

Pero hay cosas que no están en tus manos.

Entonces, ¿qué?

¿Ya está?

¿Se acabó para siempre?

¿Quién sabe?

El tiempo dirá.

Pero mientras tanto...,

tú y yo seguimos siendo socios en el bar.

Así que...

habrá que ponerse manos a la obra.

(Música dramática)

Un hombre se desmayó en la calle.

Alguien que pasó por allí nos avisó. -¿Imanol?

Que Ángela no sepa que estoy aquí, no quiero molestarla.

Empezarás un periodo de prácticas.

Cuando termines, evaluaremos tu trabajo.

Sí. -En este hospital,

valoramos la iniciativa sin pasar por alto los protocolos.

No se preocupe, yo soy una persona muy autosuficiente.

Estaba de broma, mujer.

¿Y la niña? Me comentaron que tuvisteis problemas.

Cuando nació, sufrió una serie de espasmos

y tuvimos que ingresarla en la UCI, pero ya está bien.

Están bien las dos, la mamá y la bebé, están en casa.

¿Y tú?

¿Yo qué?

¿Que cómo estás? Bien.

Mejor que nunca.

Que habéis sido madres. Qué fuerte, ¿no?

Sí, ha sido un gran cambio, pero estamos muy contentas.

Si solo ha sido un susto.

Si te quieres ir, no te puedo retener,

pero te has desmayado en la calle y la analítica que te hemos hecho

muestra una anemia importante y bajos niveles de hemoglobina.

¿Sabes lo que significa?

Sí. -Ah, ¿sí?

¿Qué tenemos? Tiene taquicardia, hipotensión

y dificultad respiratoria. Sufre un shock anafiláctico.

Adrenalina intramuscular, ya. Vale.

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Centro médico - 09/10/18 (2)

09 oct 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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